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LOS BENEFICIOS DE LA PREDICACIÓN EXEGÉTICA PARA LA IGLESIA

LOCAL

por Sergio A. Ramos

(Nota: El presente artículo, es la conclusión de una monografía que el autor presentare al


Instituto de Superación Ministerial -ISUM- para el curso de Homilética Avanzada, mientras
cursaba el programa de Licenciatura en Teología. Esperamos que más allá de algunos
términos técnicos, el entendimiento del contenido despierte interrogantes y un intercambio
saludable en nuestro foro de discusión).

La predicación exegética consiste en una adecuada combinación de la hermenéutica


y la homilética. Es cuando ambas operan mancomunadas para servir a la iglesia. Podemos
llamar predicación exegética a aquella que experimentó un proceso celoso de investigación
bíblica. Juzgamos que el trabajo de exégesis es previo al púlpito e incluso al proceso del
bosquejado de cualquier sermón. La concebimos como a aquella que ha cursado una seria
labor e interacción entre el predicador y el Texto Sagrado. Es decir que hubo un análisis
semántico, sintáctico, de las figuras retóricas, de los conceptos teológicos, del contexto
histórico, de los pasajes paralelos y de las características especiales a considerar según el
género literario tratado.

Dios honra su Palabra cuando es fidedignamente predicada. Los beneficios que se


cultivan a mediano y a largo plazo son prolíferos y deseables para toda y cualquier
cristiandad local. El primero de ellos es el tener un pastor en constante proceso de madurez
y crecimiento en las Escrituras. Es así que la congregación se beneficia con un eclesiástico
de "calidad" superior. La importancia e influencia del pastor de la iglesia es relevante. El
masticar la Escritura promociona su maduración como hombre de Dios; como un ser
humano plantado en los principios eternos para atender a la gente de hoy.

Un segundo fruto observable es la madurez de la iglesia misma en la Palabra de


Dios. Como comunidad de fe, desde la perspectiva grupal, cuando se predica
exegéticamente “el todo” de la feligresía recibe crecimiento en el carácter y el
conocimiento de Cristo. Por otra parte resulta ser atractiva y necesaria. Será atractiva por
la forma en que se presente, lo que dependerá del genio y habilidad del predicador. Sucede
que suple las necesidades más básicas de una nutrición equilibrada.

1
La tercer ganancia es el desarrollo personal del oyente. Provoca cambios y
progresos en el espectador particular, en su fuero interno como individuo. Es decir que el
hermano que recibe predicaciones exegéticas habitualmente estará siendo expuesto a la
Palabra de Dios y a sus bendiciones. Su cosmovisión trascenderá las ideas propias del
pastor para penetrar en el universo de verdades divinas. Además de la comprensión
contextualizada de los acontecimientos bíblicos, lo que a la postre, significa que se está
formando un genuino entendido en la Biblia. Es decir que se lo enriquece en el acervo
bíblico general.

El último beneficio es la fidelidad al texto bíblico. El caro proceso que implica la


predicación expositiva parece llegar a la cumbre del gozo cuando el ministro puede tener la
convicción de que está predicando “la Palabra de Dios”. El orador-exégeta no presenta a su
auditorio una interpretación descuidada, ni irreverente, como tampoco prejuicios teológicos
personales. Su sermón son los conceptos interpretativos más próximos a las ideas
originales del autor bíblico. Con ello la fidelidad al sentido primitivo del texto se perpetúa
como no lo puede hacer ninguna otra modalidad homilética. Cuando el pastor y la iglesia
conocen en intimidad las doctrinas que creen y enseñan, elevan murallas a las falsas
doctrinas. La mejor arma contra el error es el conocimiento de la verdad. Los cristianos no
necesitamos tanto ser especialistas en el error como eruditos en la verdad. Estudiando la
Palabra de Dios se evidenciará lo que no proviene de ella.

Al comenzar esta monografía nos preguntábamos si valdría la pena todo el trabajo y


elevado desarrollo que demanda esta estirpe de oratoria sagrada. También inquiríamos
respecto a qué tan conveniente fuera o no. Ahora, decididamente podemos aseverar de que
el grado de importancia de la predicación exegética es elevadísimo. Su práctica es
provechosa para las generaciones actuales y la consolidación del carácter de la iglesia del
siglo XXI. Hoy día sigue siendo vigente predicar "pura Biblia". Sin embargo, debido a la
preconcepción del comunicador sacro, en su condición de ser humano falible, se hace
forzosa la investigación exegética como parte previa y vital a la presentación en el púlpito.
Esto se debe a las distancias culturales entre el predicador hispanoamericano y las vivencias
de los personajes medio orientales o helénico-romanos (dependiendo de en cual Testamento
se indague). Más del incremento notable de variantes que el transcurso de varios milenios

2
imprimió desde entonces a nuestros días. Conviene realizar una exégesis idónea para cada
sermón. La exégesis no es un privilegio sino un deber para el pastor que ama y respeta al
rebaño del Señor.

Es notable que la predicación exegética se relaciona íntimamente con la predicación


en serie. Al practicar la exégesis, pronto notaremos que abundantes textos demandan ser
tratados a un plazo mayor de un solo sermón. Sería imposible abarcar el pensamiento del
autor inspirado (que en repetidas ocasiones se desarrolla a través de todo el libro o epístola)
en una sola mañana de domingo. Por tal razón, parece que la solución es predicar en serie.
La exposición exegética encuentra uno de sus mejores compañeros de labor en el método
de secuencias o series. Así el pastor sustenta al rebaño con un alimento equilibrado. Los
"bocadillos espirituales” suelen ser entretenidos y hechiceros a la curiosidad. En ocasiones
avivan admiración de cómo el predicador sacó una idea semejante del texto, (que
generalmente está fuera de contexto) y todos los etcéteras que podamos encontrar. Más la
honestidad nos lleva a afirmar que: ningún sistema de predicación nutre y desarrolla tanto
a las personas en su dominio de la Biblia como la predicación exegética.

La lectura de la Biblia no debe confinarse meramente a la liturgia eclesiástica.


Escudriñarla exige un hábito diario para que el creyente florezca vigoroso en Cristo. Pero
tan importante como esa costumbre, son los métodos hermenéuticos que emplea el feligrés
al leer. Considerándolo, es de mencionar el impacto tan positivo que produce el sermón
exegético en los creyentes. De oidores pasivos les lleva a intérpretes dinámicos. De meros
lectores bíblicos a gente sensible que interactúa con su contenido, con su mensaje, y que al
hacerlo oye la voz de Dios. Cuando un pastor expone con altura, su ejemplo alcanza el
punto de establecerse como un modelo hermenéutico. Patrón éste que será calcado por el
feligrés en su hogar, en sus devocionales privados, en sus charlas con amigos y en sus
propias disertaciones -cuando le comprometa desarrollarlas- en el templo.

Frente a todo esto creemos que se ha comprobado la hipótesis inicial. En ella


sugeríamos que la predicación exegética es la más bíblica, equilibrada y saludable tanto
para el ministro, como para la congregación local. Los oyentes de mensajes guiados por el
Espíritu Santo y nacidos de una exégesis genuina crecerán como ningún otro feligrés. Ellos

3
serán quienes reciban la "mejor" Palabra y estarán siendo capacitados para servir con
excelencia. Se desarrollarán en la Verdad Divina y en el conocimiento propio, ya que
conocer mejor a Dios es descubrirse a sí mismo.

A continuación deseamos hacer notar algunas áreas que quedan pendientes. Es un


paso de autocrítica, y que bien podría aportar ideas respecto a distintos aspectos a ser
continuados por otros investigadores en esta área. Entre los problemas que topamos, se
destacan dos. El primero es la escasez de recursos bibliográficos disponibles en idioma
español que aborden este tópico. Los materiales sobre la homilética en general sí son
abundantes. Pero acerca de la predicación expositiva son relativamente escasos y aquellos
que justamente traten de los favores de ella para la iglesia local son sumamente pobres,
cuando no inexistentes. Una segunda área de dificultades fue la concepción de predicación
exegética como análoga de predicación expositiva. Si bien ese ha sido el concepto
utilizado en nuestro trabajo, se han despertado dudas de si es acertado llamar “predicación
exegética” a alguna modalidad en particular. Con esto estamos vislumbrando que el trabajo
exegético no siempre llegará al púlpito como un sermón en formato expositivo. Pensamos
que cualquiera sea la forma de presentación del asunto, si la predicación cursó el área de
elaboración exegética, lo será. Aún cuando se manifieste después como textual, temática o
expositiva. La predicación exegética sólo es tal por cómo se conciben y extraen las
verdades bíblicas y no por la manera en que se muestran al auditorio. Éste es un aspecto
pendiente relacionado a la temática bajo análisis y que buenos dividendo podría dar a quien
considere investigarlo.

Siendo estudiante en el Instituto bíblico interrogamos a un profesor respecto a la


predicación expositiva. El maestro era un absoluto iletrado en el tema. Por sincera
curiosidad lo hicimos con varios más, hasta que finalmente alguien aventuró balbucear:
“ah, ... sería como predicar versículo a versículo, y con detalles, o algo parecido".

Sí, la predicación exegética es la "reina de las predicaciones". Ocurre así debido a


su brillo, riqueza informativa, pureza doctrinal y poder transformador. Pero es una reina
con ropas de "cenicienta". Son escasos sus súbditos en la práctica pastoral latinoamericana.
Es una abandonada, cuando no desconocida. Por tanto, es un desafío para los ministros,

4
académicos y autores hispanoamericanos el preparar material escrito, en nuestro idioma y
cultura sobre este asunto capital. Sendas complementarias bien pueden ser: abordarlo en
convenciones nacionales, el dictar seminarios regionales, el desarrollar talleres para
profesores, y el compartir cursos en las iglesias locales. También de que en los Institutos
Bíblicos se incluyera una materia específica, dirigida por especialistas. Es imperioso
sensibilizar y capacitar a los ministros en cierne. Siempre se estará a buen tiempo de
trasmitir a nuestros colegas y "discípulos" un conocimiento más acabado respecto a esta
formidable herramienta llamada predicación exegética.

El estudio exegético es un reto individual. Tomará tiempo y esfuerzo, además de


demandar la adquisición de herramientas bibliográficas adecuadas. Analizar exigirá un
verdadero quehacer extra al compararlo a las demás predicaciones, pero las ganancias que
otorga bien lo justificará. Cuando el ministro investiga en la Biblia, siempre descubre más
de lo que podría verter en una prédica dominical, por lo tanto, ese excedente pasa a ser
parte de su bagaje y riquezas personales. Cuando el ministro investiga ... la iglesia lo
descubre, madura y glorifica al Señor.

Seamos llenos del Espíritu Santo. Continuemos investigando en la Palabra Eterna


con seriedad y ahínco. Llegará el día en que miraremos “cara a cara” y sin necesidad del
“oscuro espejo” exegético. Más esperando el son de la trompeta final: estudiemos para
predicar. Insistamos en recorrer una y mil veces las páginas de la Revelación.
Escudriñemos con cayos en las rodillas y lágrimas en los ojos. Dios hablará otra vez.
¡Exegetizemos! ¡Y que el tiempo cuando pentecostal e ignorante eran términos similares se
conjugue en pretérito!

5
EL USO DE LA BIBLIA A TRAVÉS DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA
Sidney Rooy*

Los relatos y el mensaje de la Biblia han sido siempre tanto fuente de inspiración para los
creyentes de todas las épocas, como la autoridad y la norma de su conducta y fe.
Históricamente la gran mayoría de las iglesias no tuvieron acceso a ella para la lectura y
devocionales personales o de familia hasta hace relativamente poco tiempo. Más bien las
lecturas eran breves en las congregaciones, con algunos trozos repetidos de memoria. Con
el paso del tiempo y la consolidación de la vida monástica, los rollos fueron
progresivamente copiados por los monjes, haciéndolos accesibles en las bibliotecas de las
distintas órdenes. Aun así, fueron pocos los sacerdotes que tuvieron el acceso o la
disposición de leer todos los rollos que contenían lo que hoy conocemos como Biblia.

La Palabra que guía (90-160 d.C)


Durante el primer siglo después de Cristo hubo una fuerte tendencia a leer los textos nuevos
a la luz del Antiguo Testamento. Eso dio un tono fuertemente ético a la enseñanza de los
primeros cristianos. Había dos caminos, uno positivo y uno negativo, con un sinnúmero de
prescripciones sobre cómo conducirse frente a ellos. Por lo tanto, no es extraño que uno de
los primeros documentos, el Didaje (116 d.C), mostrará una preferencia por el evangelio de
Mateo sobre los otros, por su fuerte arraigo en la forma judaica de pensar y actuar. Frente a
la persecución y la incertidumbre de la vida, para los cristianos nada parecía más
importante que vivir una vida recta que marcaba con claridad el carácter de su discipulado.

La clave de la interpretación, no sólo de los evangelios y las epístolas, sino también


del Antiguo Testamento fue la persona de Jesucristo. Esta clave hermenéutica fue utilizada
por Clemente de Roma (95 d.C) para establecer la autoridad obispal, a base de Isaías 60:17.
Un ejemplo clarísimo se presenta en su interpretación del relato de Rahab antes de la caída
de los muros de Jericó. Los espías la habían instruido para

“Que pusiera una señal, a saber: que colgara de su casa un paño de púrpura,
poniendo así de manifiesto que por la sangre del Señor tendrán redención todos los
que creen y esperan en Dios. Ya veis, carísimos, cómo se dio en esta mujer no sólo
la fe, sino también la profecía”.1[1]

Además de leer la Biblia como un manual de ética y de ver a Cristo como la llave
hermenéutica en todo, inclusive del Antiguo Testamento, el texto bíblico fue usado para
fines misioneros. Fue libremente adaptado e instrumentado como apoyo para sus
argumentos a favor del evangelio nuevo de Jesús el Mesías. No había signo más digno del
cristiano que ser imitador de su maestro, especialmente en su Pasión y muerte. “Permítame
ser imitador de la pasión de mi Dios”, 2[2] decía Ignacio Mártir en el 116 d.C, para evitar que
*
Profesor emérito del Instituto Universitario ISEDET, de Buenos Aires, Argentina, y profesor asociado de la Universidad
Bíblica Latinoamericana de San José, Costa Rica.
1[1]
Primera Carta a los Corintios, Cap. XII.
2[2]
Carta a los Romanos, 6.3.

1
los creyentes romanos hiciera algo para detener su martirio. La Biblia así fue inspiradora,
no tanto de doctrinas como de una vida consecuente hasta la muerte, fruto de la profesión
de fe. “Trigo soy de Dios y por los dientes de las fieras he de ser molido, a fin de ser
presentado como limpio pan de Cristo”, 3[3] escribía Pablo.

La Palabra apologética (130-250 d.C)


Con el establecimiento de la iglesia durante el primer siglo, crecía la convicción de que los
cristianos tenían derecho de coexistir en el Imperio Romano. La conversión de la mayoría
de los nuevos cristianos, es verdad, se daba entre los que sufrían más en la sociedad: las
mujeres, los esclavos, los pobres y los marginados. Sin embargo, gradualmente crecía el
número que se convertía de personas educadas de las clases sociales más favorecidas de la
sociedad pagana: maestros, gente de la corte imperial, filósofos y escritores. Entre estos
últimos habían quienes presentaron una defensa racional de la nueva fe a las autoridades,
muchas veces dedicando sus escritos directamente al César. A estos se les llamó
“Apologistas”.

Los apologistas argumentaban basándose en varias premisas: la presencia de Cristo


en toda la Biblia, la armonía de los dos Testamentos, la comprensibilidad de la Escritura
por la razón humana, y una tipología extendida. Por esta última, se entendía que todo el
Antiguo Testamento prefigura y anuncia por adelantado la persona y la pasión de
Jesucristo. Algunos de ellos asumieron que había una revelación general accesible a todos
los hombres por medio del “logos” divino presente tanto en la creación y los no cristianos,
como en la Biblia y los creyentes. Su objetivo fue el de usar la Biblia como un punto de
contacto con el incrédulo, con el fin de convencerle de la verdad del evangelio. Un ejemplo
de esto podría ser el Diálogo con Trypho, en el que Justino Mártir (m. 156 d.C) trataba de
convencer a un judío erudito de la verdad del evangelio y de la autoridad de Cristo tanto
sobre los judíos como sobre los cristianos.

Su argumento se basaba en los dos casamientos de Jacob. Ellos, según Justino,


fueron tipos de los que Cristo iba a cumplir. Por supuesto, fue contra la ley que Jacob
tuviera dos hermanas como esposas a la vez. Pero su casamiento con Leah fue un tipo del
pueblo y sinagoga de Israel, y su casamiento con Raquel fue un tipo de la Iglesia. “Y, por
estas, y por los siervos de las dos, Cristo sirve” (Cap. CXXXIV). 4[4]

También la interpretación bíblica de Ireneo de León, cerca del 185 d.C, muestra la
tendencia de estirar la tipología hasta incluir acontecimientos incidentales en el Antiguo
Testamento como prefiguraciones de Cristo. Toda la Biblia, dice Ireneo, es un libro
cristológico y tipológico. “Si alguien lee las Escrituras con atención, encontrará en ellas el
relato de Cristo y una prefiguración de la vocación nueva. Porque Cristo es el tesoro
escondido en el campo, o sea en este mundo, pero el tesoro escondido en las Escrituras es
Cristo, porque Él fue señalado por medio de tipos y parábolas”. Por su parte, otro

3[3]
Ibid, 1,2; 2,1; 4,1.

4[4]
Cf. Thomas Wood, p. 42.

2
apologista como Tertuliano de África (c. 200 d.C) usaba también gran parte de la misma
metodología en sus obras contra los gnósticos.

La Palabra alegórica (180-250 d.C)

Durante los siglos III al V se desataron las discusiones cristológicas sobre la naturaleza de
Cristo y su relación con las otras personas de la Trinidad. Antes y durante este período
hubo varias interpretaciones sobre Cristo como el logos, o sea el “verbo”, la “palabra”,
también en relación con la luz que ilumina a todo hombre, como lo dice Juan en su
evangelio.

Acerca de estos y otros temas se desarrollaron dos escuelas con diferentes


perspectivas desde finales del segundo siglo hasta el cuarto: una en Alejandría y otra en
Antioquia. En la primera se sintió fuertemente la influencia del filólogo y hermeneuta
Philo, también de Alejandría, con su método alegórico de la interpretación del Antiguo
Testamento. Los filósofos-biblistas Clemente y Orígenes sugirieron algunas reglas para
entender lo que Dios nos quiere revelar en la Biblia. Para ellos, la Biblia tiene una
inspiración estrictamente verbal, y como tal es la palabra viva de Dios que rige sobre toda
la vida humana. Además, Cristo es la clave de interpretación para toda la Biblia, en la que
existe una relación entre los dos Testamentos: en el Antiguo Testamento todo es
prefiguración del Nuevo, mientras que todo el Nuevo Testamento ilumina al Antiguo.
Finalmente, todas las Escrituras tienen un sentido espiritual figurado, pero no todas tienen
un sentido literal.

Esta forma de acercamiento a la Biblia tuvo varias consecuencias que afectaron


profundamente la interpretación bíblica. Por ejemplo, estimuló un estudio crítico del texto,
lo que ayudó mucho en las comparaciones de los distintos textos vigentes del Antiguo
Testamento, especialmente el trabajo de Orígenes (véase especialmente su Héxapla). Las
diferentes formas posibles de interpretar las Escrituras fueron divididas en dos
acercamientos: literal y espiritual. Lo literal es lo más inteligible para el auditor simple,
iletrado, con poco desarrollo intelectual. Así, la primera tarea del intérprete es de acomodar
el sentido al auditor, donde y como está. Sin embargo, la Escritura tiene mucha más
profundidad de sentidos adicionales que el buen intérprete debe descubrir. Son los sentidos
moral (tropológico, místico), cristológico y escatológico.

Veamos los cuatro sentidos de la caída de Jericó, según la interpretación de


Orígenes. 1) Sentido literal: Josué y el pueblo de Israel literalmente caminaban alrededor de
las murallas, tocaron sus trompetas y cayeron los muros, dándoles Dios la victoria. 2)
Sentido moral: Afecta la vida de cada persona. La caída de este mundo alcanza a todos;
pero en el creyente por medio de Jesús, el mundo en él ha sido destruido. Hay que tocar las
trompetas de júbilo. 3) Sentido cristológico: como cayó Jericó, así han caído en el siglo
presente los poderes del pecado, que es un hecho cumplido en Cristo desde su pasión a la
llegada del Espíritu Santo. 4) Sentido escatológico: la primera venida de Cristo en

3
humillación es una sombra de la segunda parusía, de la gloria de la resurrección y el
triunfal final.5[5]

Acá tenemos que agregar otra aplicación de las reglas de los padres alejandrinos: la
Escritura no puede decir nada indigno de Dios, si parece que es así, es necesario
interpretarlo espiritualmente. De hecho, en el Antiguo Testamento ocurren muchas cosas
así, como las matanzas de pueblos enteros con mujeres, niños y animales. Tales cosas son
indignas de Dios, y por lo tanto, hay que interpretarlas espiritualmente. El propósito central
de la Biblia es el de comunicar el mensaje de la salvación divina y de guiar al pueblo en la
vida cristiana. Por esto, “Dios es condescendiente y se baja, acomodándose a nuestra
debilidad como una maestra hablando en un lenguaje de pequeños niños, como un Padre
cuidando a sus propios niños y adoptando sus formas de ser”. 6[6]

La Palabra literal (180-380 d.C)

La segunda escuela, después de y contemporánea a la alejandrina, fue la escuela de


Antioquia. Esta escuela, localizada en el Asia Menor (la Turquía de hoy), también tuvo
gran respeto por la autoridad de la Biblia. Para ellos, lo más importante es buscar el sentido
literal y natural de los pasajes bíblicos, utilizando las herramientas gramáticas históricas
para interpretarlos. Existe espacio para la interpretación tipológica, pero debe estar fundada
estrictamente sobre el sentido literal. Por supuesto, los textos pueden tener significados
espirituales más allá que el sentido literal, pero éstos nunca pueden contradecir el sentido
literal.

En comparación con la escuela alejandrina, esto significó una gran reducción de


pasajes del Antiguo Testamento considerados cristológicos. Se permite algo de la tipología
y de la alegoría, pero en forma muy moderada. Es de gran importancia dar prioridad a la
intención del autor y de preguntar cuál fue la aplicación pastoral y práctica que tuvo en
vista. Teodoro de Mopsuestia (m. 428 d.C), por ejemplo, insistió en que sólo cuatro de los
Salmos fuesen mesiánicos (2, 8, 45, 110), los demás tienen que ver con David y su tiempo.
Cuando Isaías dice: “Como un cordero llevado al matadero” (53.7), no tiene la crucifixión
de Cristo en vista. Pero, el Salmo 16.10, por ser citado por Pedro en Hechos 13.35, fue
cumplido realmente en Cristo. El Salmo 22 interpreta la historia contemporánea; sin
embargo, fue cumplido tipológicamente en Cristo. La interpretación siempre está basada en
el texto escrito. Muchas veces tiene un sentido más profundo que el literal o histórico, pero
nunca puede ser encontrado si se ignora el sentido literal.

Las dos escuelas interpretan los textos tanto tipológica como cristológicamente y
reconocen el valor de la tradición de la iglesia. Algunas veces sus interpretaciones eran
contrarias y había diferencias entre un autor y otro. Sin embargo, Alejandría tiende a

5[5]
Jean Danielou, Orígenes, págs. 214-217.

6[6]
“Fragmento sobre Deuteronomio 1, 21”, en Padres Griegos, 17, 21.

4
espiritualizar la Escritura más, mientras que Antioquia trata de basar sus interpretaciones
sobre los hechos históricos reales.

Un buen ejemplo podría ser la comprensión de los acontecimientos en el jardín de


Edén. Para Diodoro de Tarso (cerca de Antioquia), el pasaje es enigmático, un “dicho
oscuro”; sin embargo, la serpiente es real, como lo son los árboles y el jardín. La tendencia
en Alejandría fue ver en el relato no tanto una descripción física y material, sino una forma
alegórica, una expresión simbólica del mal, una forma didáctica en que Dios se acomoda a
nosotros y nos enseña acerca del origen del mal.

La Palabra de fe (380-430 d.C)

Los dos autores más importantes en el período que sigue fueron San Jerónimo y San
Agustín. El primero fue un gran lingüista y su traducción clásica de la Biblia al Latín fue
llamada Vulgata (400 d.C) porque puso la Biblia en el lenguaje del pueblo. Una
contribución tremenda para el conocimiento bíblico de su tiempo. Esta versión fue la única
oficial en la Iglesia Católica Romana hasta el pasado reciente, aún cuando una sola minoría
de estudiosos y eruditos pudieron comprenderla. Tal resultado fue contrario a las
intenciones originales de Jerónimo.

San Agustín (m. 430 d.C) puso gran énfasis en el rol de la fe en la comprensión
bíblica. Su lema, “Creo para entender” (Credo ut inteligam), supuso un gran respeto por la
autoridad de la Biblia y de la Iglesia en su interpretación. Ésta debe estar conforme con la
regla de fe, o sea, el credo establecido históricamente en la Iglesia. También tenía que
conformarse con dos principios religiosos: el amor a Dios y el amor al prójimo. Un
principio importante a seguir es que los pasajes oscuros deben ser interpretados a la luz de
los claros y entendibles. Dada la importancia que pone sobre la fe del intérprete, mantiene
la necesidad de la oración para disponer el espíritu humano a una interpretación conforme a
la intención del autor divino y el autor humano. Para Agustín, siempre habrá una tensión
entre la relación fe y razón, divino y humano, práctica y teoría, y Biblia e Iglesia.

Siguiendo tanto a Alejandría como a Antioquia, Agustín propone que el intérprete


debe tomar en cuenta la acomodación de Dios a nosotros en el texto de la Escritura. Frente
a los textos más difíciles de comprender, Agustín razona de una manera parecida a las dos
famosas escuelas.

“Me regocijé también dice Agustín porque estuve en posibilidad de leer con otros
ojos aquellas antiguas escrituras de la Ley y los Profetas que parecían ser tan
absurdas... Con gozo escuché a Ambrosio en sus sermones al pueblo, insistir en las
palabras “la letra mata pero el espíritu vivifica” como la regla que debe ser
observada en forma más cuidadosa para quitar el velo místico y aclarar el sentido
espiritual de aquellos pasajes que en su acepción literal parecían enseñar
tonterías”.7[7]
7[7]
Confesiones, vi, 4.

5
Una escuela que se opuso al padre más importante de la iglesia occidental, Agustín,
creyó que su aceptación en forma demasiado literal de la enseñanza paulina acerca de la
predestinación y la gracia irresistible era equivocada. Uno de los líderes, Vicente de Lérins,
apeló a la enseñanza universal de la Iglesia como base de su oposición con las palabras
clásicas: Quod ubique, quod semper, quod ab ómnibus. O sea, aceptamos lo que ha sido
creído “en todo lugar, siempre y por todos”. 8[8]

La Palabra espiritualista (500-1000 d.C)

Durante la primera mitad de la edad media, se mantuvieron adherentes a las dos escuelas de
interpretación bíblica: la literal y la alegórica o espiritual. Entre los más literalistas
estuvieron los que en el siglo ocho, y después, empezaron a luchar a favor de la
transubstanciación. Esto significó la interpretación literal de las palabras de Jesús acerca de
la presencia de su cuerpo y sangre en la Santa Cena. Para ellos, las palabras “este es mi
cuerpo” y “el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna” (Juan 6.54), deben ser
entendidas literalmente. Fue esta forma de entender las palabras de Jesús lo que llevó a la
Iglesia a reconocer la transubstanciación como doctrina oficial en el IV Concilio de Letrán
de 1215.

Sin embargo, en este período, fue la escuela espiritualista la que dominó. Se aceptó
generalmente la multiforme interpretación de la Biblia, siguiendo el método alegórico de la
escuela alejandrina. Para muchos, el sentido literal reflejaba la intención del autor humano,
mientras el sentido espiritual reflejaba el significado dado por Dios, y, por lo tanto, lo más
importante del texto. Esto provocó un divorcio creciente entre la interpretación bíblica y la
teología, con un énfasis creciente en la tradición de la Iglesia. En la obra misionera, la
Escritura fue utilizada en forma apologética como arma contra el judaísmo y contra el
Islam.

Como ejemplo del énfasis espiritualista podemos citar a Honorio de Autun, del siglo
XI. En su interpretación de la parábola del buen Samaritano, Honorio considera que el
hombre herido fue Adán, quien pecó y cayó entre los demonios. Para él, el sacerdote pasó
por el mismo camino, cuando el orden de los patriarcas seguía el sendero de la mortalidad.
El sacerdote le dejó herido, ya que no tenía poder alguno para ayudar a la raza humana
encontrándose él mismo herido por el pecado. El levita pasó por el camino, ya que el orden
de los profetas tenía que hollar así mismo el sendero de la muerte. El Señor fue el Buen
Samaritano, quien recorrió este camino cuando desde el cielo vino a este mundo. 9[9]

La Palabra de dos fuentes (1000-1462 d.C)

8[8]
Citado en Williston Walker, History of the Christian Church, p. 188.

9[9]
Citado en H. J. Carpenter, “La Biblia en la Iglesia Primitiva”, en Corrientes de interpretación de la Biblia.

6
Los teólogos eruditos de la segunda mitad de la edad media, llamados “escolásticos” por su
énfasis en el uso de la razón en la comprensión de la realidad, tomaron con gran seriedad la
autoridad de las Sagradas Escrituras. Hugo de San Víctor (m. 1141 d.C), uno de los
primeros escolásticos, hizo progresos al relacionar el sentido literal y el espiritual. Tomás
de Aquino (m. 1274 d.C), el verdadero padre de la teología católico romana, declara: “...si
disminuimos la autoridad de las Sagradas Escrituras aún en grado mínimo, entonces nada
puede haber positivamente seguro en nuestra fe que descansa en la Santa Escritura”. 10[10]
Para Tomás, todos los sentidos están fundados sobre el sentido literal, así, “...nada que es
necesario para la fe está contenido en el sentido espiritual que no está ya claramente
expresado por la Escritura en su sentido literal”. 11[11]

Con esta base, Tomás y sus colegas establecieron el rol de la razón en la


interpretación bíblica sobre la base de su firme adhesión a las Escrituras. Afirmaron que no
puede haber contradicción entre la razón y la revelación. El pecado ha destruido los dones
sobrenaturales de la fe, la esperanza y el amor; estos pueden ser restaurados sólo por acción
divina. Sin embargo, la razón no está mortalmente afectada por el pecado y nos da luz para
seguir nuestro camino terrenal.

Para Tomás, tanto por la guía del Espíritu Santo en la Iglesia como por el uso
concienzudo de la razón, Dios nos enseña también por la tradición de la Iglesia y por sus
líderes. En suma, existen dos fuentes de la verdad: las Escrituras y la Tradición de la
Iglesia.

La Iglesia Católico Romana sostuvo esta doctrina en el Concilio de Trento (1545-


1563). Allí se asumió que no solo la Biblia es la última autoridad, sino también las
tradiciones escritas y las no-escritas que han sido preservadas por la sucesión apostólica. La
decisión del Concilio de Trento, claramente polarizada por la lucha con los Protestantes en
ese momento en el Norte de Europa, rezaba así:

“Nadie, dependiendo de sus propios talentos, deberá en asuntos de la fe y la moral,


referente a la edificación de la doctrina cristiana, arrancando la Sagrada escritura a
sus propios sentidos, (nadie) debe presumir de interpretar lo contrario que la Madre
Iglesia Santa ha mantenido y mantiene, o aún contrario al entendimiento unánime de
los Padres”.12[12]

Trento polarizó aun más la polémica con los Reformadores protestante. Sin
embargo, es necesario recordar que estas resoluciones sólo tenían sentido para una
pequeñísima parte de la Iglesia oficial. Muchos sacerdotes no tenían acceso a la Biblia y el
idioma latín en el que estaba era conocido por muy pocos eruditos. La religiosidad popular
había aumentado tremendamente, como también los múltiples mecanismos para arreglar el

10[10]
Summa contra gentiles, libro 4, cap. 29.

11[11]
Summa Teológica, cuestión 1, artículo 10.

12[12]
Actas Sacrosantas de los Concilios de la Iglesia.

7
perdón de los pecados (indulgencias). Para la gente común la Biblia era un libro
desconocido. Y si se agrega el hecho de que la gran mayoría era analfabeta, se comprende
la imposibilidad de acceder a un conocimiento básico de la fe cristiana basado en la
Escritura.

La Palabra para todos (1500-1600 d.C)

Lo distintivo para todos los reformadores del siglo XVI, sea Lutero, Zwinglio, Calvino, los
anabautistas, o Menno Simons, es que todos insistieron que las Escrituras debían estar en
las manos del pueblo. Esto significó un giro de ciento ochenta grados de la perspectiva
eclesiástica medieval. Esta visión estuvo basada en el humanismo religioso presente en los
países que aceptaron la fe evangélica. Entre sus premisas estuvieron: Primero, el texto de
las Escrituras es claro y comprensible para cualquier ser humano. Segundo, cada ser
humano tiene la capacidad potencial de entender la Biblia como criatura dotada por Dios
para ese entendimiento. Tercero, cada creyente puede entender el mensaje de la Biblia.
Cuarto, el sentido natural y obvio de la Escritura determina lo que Dios quiere decirnos. Y
quinto, La Sagrada Escritura es su propio intérprete y debe ser interpretado a la luz de su
propio contexto y por la ayuda de pasajes semejantes.

Esto, por supuesto, rompió con la visión tradicional de que las Escrituras tienen su
autoridad por las decisiones de las Iglesias. También, rechazaba claramente la tesis que sólo
la Iglesia de la sucesión apostólica puede interpretar oficialmente la Palabra de Dios (léase
Iglesia romana). Tampoco consideraba que la tradición, declarada como autoridad por la
Iglesia romana, tenía autoridad para el creyente. Evangeliza la palabra por anunciar su total
disponibilidad para todo ser humano.

Como testimonia Calvino:

“Se dicen que las escrituras son fértiles, y por eso producen una variedad de
significados. Reconozco que las Escrituras son una riquísima e inagotable fuente de
toda sabiduría; pero niego que su fertilidad consiste en los varios significados que
cualquiera podría asignarle. Sepamos, entonces, que el verdadero significado de las
Escrituras es lo natural y obvio; agarrémoslo y quedemos con él con firmeza.
Dejemos a un lado como dudosos y más como corrupciones fulminantes, esas
exposiciones aparentes que nos alejan del significado natural”. 13[13]

El resultado de dar a cada persona su lugar y dignidad como criatura capaz de


determinar por sí sola cual debe ser su fe y su vocación en la vida, fue una diversidad de
interpretaciones. El resultado de esto en el Protestantismo fue su fragmentación en varios
movimientos y formas de pensar y vivir la realidad. A través de los casi quinientos años
que siguieron, la multiplicación de grupos ha sido continua y parece hoy día mayor que
nunca. La gran ganancia en significado y sentido de la fe para la persona humana, por un
lado, tiene que ser medida por la pérdida del sentido de comunidad y responsabilidad
13[13]
Comentario sobre la Epístola de Pablo a los Gálatas, 4, 22.

8
mutua, por el otro. Además, la tendencia hacia la polarización del pensar y actuar dejó el
triste resultado de que muchas corrientes cristianas rechazan la herencia del pasado y
consideran que cada generación empieza de nuevo con la Biblia, ignorando la historia del
trato de Dios con su pueblo en los dos últimos milenios.

La Palabra de la ortodoxia (1600-1700 d.C)

El énfasis en la enseñanza bíblica de los reformadores no significó que automáticamente a


finales del siglo XVI todo el mundo tuviera su propia copia de la Biblia. Por el contrario, la
mayoría abrumadora de la gente no sabía leer ni escribir. Y sólo hasta el siglo XIX
podremos hablar de grandes avances en la educación pública y un descenso notable en el
analfabetismo, aunque sólo en un número muy limitado de pueblos. Es verdad que los
reformadores clásicos como Lutero y Calvino insistieron en la educación de los niños, y
hasta cierto modo de las niñas. Sin embargo, tal educación llegó a ser realidad
principalmente para las clases más altas de la sociedad durante los siglos siguientes y no
para la mayoría de los pobres.

Por lo general, el uso de la Biblia se limitaba a los pastores y profesores para sus
prédicas y su enseñanza. Ya en la generación que seguía a la de los reformadores, comienza
el gran esfuerzo de sistematizar las doctrinas centrales y de defender los nuevos enfoques
frente a la contrarreforma católico romana. La tendencia hacia una intelectualización de la
fe fue en detrimento al mantenimiento del dinamismo y espiritualidad del movimiento
reformador en sus primeras décadas. Con la aceptación de la fe protestante por pueblos y
naciones enteras, cesó la persecución en éstas y la necesidad de luchar y sufrir por la fe.
Esto dio paso a un período que podemos llamar de ortodoxia protestante, muchas veces con
un enfriamiento mortal al espíritu de renovación y de cambio.

El uso de las Escrituras también fue seriamente afectado por esta corriente que se
suele llamar “escolasticismo protestante”. Más importante que el compromiso personal de
la fe y una interpretación experiencial del evangelio, el enfriamiento trajo el énfasis en
credos y la comodidad con la situación social que progresivamente permitía libertad de
cultos en los países protestantes, como en Alemania, Holanda, los países escandinavos,
Suiza y Escocia. En Inglaterra, la situación fue mucho más complicada por la presencia
dinámica del espíritu del Puritanismo. Sin embargo, en la iglesia nacional que se instauró
en Inglaterra, el Anglicanismo, el formalismo eclesiástico y el racionalismo teológico abrió
camino al Deísmo que tendía a naturalizar por completo el trascendentalismo bíblico. Allí
no hubo espacio más para lo sobrenatural, lo milagroso, ni la unicidad de Jesucristo como
salvador divino. La Biblia fue un gran texto de la vida moral, pero no la única y final
autoridad espiritual para la iglesia.

La Palabra de la piedad personal (1660-1900 d.C)

Una segunda corriente fuerte en el protestantismo post-reforma surgió por medio del
puritanismo inglés y del pietismo alemán. Los dos movimientos comparten la preocupación
por la experiencia personal, el énfasis en el compromiso de cada individuo con Dios, la

9
meta de la conversión y la salvación como el objeto de la fe y la dependencia de la gracia
soberana de Dios en la consumación de la redención.

No obstante, hubo diferencias profundas también. El puritanismo surgió cien años


antes del pietismo, y llevaba más del espíritu original de los grandes reformadores. Su
centro de preocupación, aunque incluía al individuo y a la pequeña comunidad de los
santos, se centralizó más en la comunidad espiritual como también en la comunidad
política-social. Su ideal fue la reforma de la totalidad de la vida, del estado, de la iglesia y
de las estructuras de la sociedad. Por lo tanto, su lectura de la Biblia estaba fuertemente
afectada por este concepto del propósito de Dios en la historia y de la misión comprensiva
de la Iglesia. En comparación, el pietismo se concentró mucho más en la piedad personal, la
que fue estimulada y fortalecida en los pequeños grupos de estudio bíblico y oración. Como
personas devotas, también les preocupaban las necesidades sociales, pero su esfuerzo no
fue estructural sino más bien tenía el objetivo de aliviar el sufrimiento humano.
Consecuentemente, su lectura de la Biblia fue orientada más a lo personal y moral.

Frente a la frialdad del racionalismo del siglo XVIII, lo que hizo estragos en la fe de
las diferentes iglesias protestantes, surgieron dos fuertes movimientos de renovación
durante los siglos XVIII y XIX. De gran significado fueron diversos líderes evangélicos
como Jonatan Edwards, los hermanos Wesley y Jorge Whitefield. El movimiento metodista
tuvo resultados que se extendieron hasta el presente. Su preocupación por la santidad de
vida basada en un compromiso personal y evangélico, llegó a ser un fermento que ha
seguido impregnando nuevos movimientos hasta la actualidad. Tanto el metodismo, como
la Iglesia Nazarena, seguidos por algunos sectores del movimiento pentecostal, tienen su
origen en los avivamientos de estos siglos.

La lectura bíblica en estas corrientes lleva un carácter fuertemente moral. No es


extraño que de ellas, aunque sean muy criticadas a veces por sus tendencias apolíticas e
individualistas, han surgido fuertes movimientos de mejoramiento y reformas sociales. La
seriedad con que han tomado las instrucciones proféticas y novotestamentarias, los ha
impulsado a una fidelidad ética admirable. A la vez, teniendo como base la vida y sacrificio
de Jesús, les dio un fundamento seguro y continuado a su compromiso.

La Palabra totalmente otra (1915-1975 d.C)

Usamos en forma muy confusa la palabra “liberal” en la actualidad. La teología “liberal”


clásica del fin del siglo XIX y el comienzo del siglo XX, fue caracterizada por H. Richard
Niebuhr así: “...el liberalismo enseñaba que un Dios sin ira llevaba a hombres sin pecado a
un reino sin juicio mediante las ministraciones de un Cristo sin cruz”. 14[14] Fue en contra de
tal horizontalismo que surgió el movimiento que llamamos la “neo-ortodoxia”. Carlos
Barth, en su famoso comentario a la Epístola a los Romanos (Römerbrief), criticó a la
teología liberal. Barth sostenía que la Palabra de Dios es totalmente Otra; como Dios es el

14[14]
Citado en John Dillenberger, El cristianismo protestante, p. 210.

10
Creador trascendente, totalmente Otro que este mundo y la historia humana, así su Palabra,
primero en Cristo y segundo en la Biblia, es Otra.

Para los liberales Barth fue un conservador, un reaccionario frente al desarrollo


humano y el ideal deificado del progreso humano que sería alcanzado por la educación y el
mejoramiento social. Además, Barth cuestionaba la famosa alta crítica bíblica alemana del
siglo XIX. Por otra parte, fue también criticado por muchos ortodoxos por algunos de sus
planteamientos teológicos.

Desde nuestra perspectiva, fue importante su llamado a escuchar la palabra


trascendente de Dios en la Biblia. Junto con el deterioro social, la violencia creciente en el
siglo XX, las capacidades inhumanas de victimizar al prójimo desatadas en las últimas
décadas (incluyendo el contexto latinoamericano), el llamado de Barth, y de otros de su
escuela, estimuló un estudio serio y responsable de la palabra de Dios. Es justo en el siglo
XX que la lectura bíblica directa llegó a ser una posibilidad más real para la mayoría de la
gente del mundo occidental.

La Palabra del Espíritu Santo (1900-2000 d.C)

En el siglo XX aparecieron otras reacciones a la naturalización de Dios por el liberalismo.


La fe creciente en el potencial humano, en las posibilidades de la ciencia, en las promesas
del paraíso terrenal arreglado por la tecnología, todo construido por la creatividad y la
bondad humana, llegó a ser una gran ilusión para muchos. El arte abstracto, la música
discordante, la literatura existencialista y la ideología individualista, apunta a un
descontento con lo existente y con las promesas vacías de un futuro siempre mejor.

Paralelamente a esto, crecía una desconfianza en la capacidad de la razón humana


de cumplir los pronósticos idealistas de un futuro mejor, muy en especial dentro de los
círculos de la sociedad donde la mayoría no compartía las riquezas terrenales.

Todo esto afectó la fe cristiana profundamente. En los países “ricos” de Occidente,


supuestamente los países “cristianos”, la adherencia y la participación en la Iglesia bajó en
forma alarmante, especialmente en los países más viejos de Europa. Mientras tanto, en los
Estados Unidos primero, y después en la América Latina y en otros países del tercer
mundo, comenzó un nuevo movimiento del Espíritu: el Pentecostalismo. No es que tal
movimiento y sus manifestaciones fueran nuevas en la historia de la Iglesia o que nunca
hubieran existido, pero en forma inusitada, y en extensión e intensidad, fue algo nuevo y
sorprendente en la historia cristiana reciente.

Con el pentecostalismo surge otra manera de leer la Biblia, no del todo separada del
espíritu cuestionador de la época. Para muchos de los abandonados, marginados, y
alienados por las promesas vacías de los líderes políticos y sociales, queda un solo recurso
para la seguridad y la verdad: la palabra divina. No es, como en tiempos pasados, sólo una
palabra racional o intelectual, sino una palabra del espíritu que da consuelo y esperanza. El
Espíritu no es predecible, sino que irrumpe donde quiere; en el individuo, en la comunidad
cristiana, en el mundo. Este Espíritu dicen los pentecostales me habla a mí

11
personalmente; en lenguas, en mi espíritu, en sueños, en la prédica, en la oración. No hay
seguridad en cuándo y en cómo, pero sí es seguro que me habla. Su presencia es inmediata,
su poder es transformador, su consuelo es eterno.

La Palabra contextualizada (1960-2000 d.C)

En 1962 fue introducida por Shoki Coe la palabra “contextualización” como instrumento
necesario para la interpretación de la Biblia. Era parte de una discusión más amplia sobre lo
que se llamó “el círculo hermenéutico”. 15[15] Al principio estos conceptos fueron rechazados
en América Latina en muchas comunidades conservadores por temor al relativismo. Pero,
progresivamente, se impuso la convicción de que no existe interpretación fiel a la Escritura
sin una aproximación contextual. Karl Barth solía decir que el cristiano necesita andar con
la Biblia en una mano y el periódico en la otra. Es decir, que la lectura de la Biblia desde un
contexto particular no es una tarea meramente teórica o cognoscitiva sino una dimensión
esencial de la definición de la misión de la iglesia y del creyente en el mundo.

En forma especial en América Latina las crisis de la pobreza, la militarización y el


sufrimiento han contribuido a la irrupción de la historia en el proceso de la interpretación
bíblica. Fue Juan Luis Segundo quien definió el círculo hermenéutico con más precisión.
Son claves las preguntas que hacemos a la Biblia desde nuestra realidad actual. Alguien ha
dicho que la Biblia no responde a preguntas que no le hacemos. Son, según Segundo, los
continuos cambios de nuestra realidad presente, tanto individual como social, los que nos
obligan “a interpretar de nuevo la revelación de Dios, a cambiar con ella la realidad, y por
ende, a volver a interpretar … y así sucesivamente”. 16[16]

No leímos las Escrituras en un vacío, sino en nuestra situación histórica particular,


en nuestra cultura, con nuestra forma de vivir. Si la Palabra de Dios no nos llega en el
lenguaje de nuestro ser, es una imposición sin significado vital. Como lo expresa René
Padilla:

“Es urgente la necesidad de una lectura del evangelio desde cada situación histórica
particular, bajo la dirección del Espíritu Santo. La contextualización del evangelio
sólo puede ser el resultado de una lectura nueva y abierta de las Escrituras, con una
hermenéutica en que el evangelio y la situación entren en un diálogo cuyo propósito
sea colocar a la iglesia bajo el señorío de Jesucristo”. 17[17]

15[15]
Juan Stam ofrece una síntesis excelente del desarrollo histórico y hermenéutico de este proceso en “La Biblia, el

lector y su contexto histórico, pautas para una hermenéutica evangélica contextual”, Boletín Teológico, (Buenos Aires,

Argentina), vol. 10-11, abril a septiembre 1983, pp. 27-73.

16[16]
Ibid., pp. 48-49.

17[17]
Citado en ibid., pp. 63.

12
Sobre el mismo tema, Juan Stam afirma:

“El pueblo evangélico latinoamericano, llenos del Espíritu Santo y también


plenamente inmersos en nuestra misión histórica, estamos frente al mayor reto
hermenéutico de nuestra historia: oír, con nuevos ‘oídos’ abiertos cada día por el
Espíritu, la Palabra viva del Señor de la historia, quien nos llama, aquí y ahora, a
entender los tiempos, escuchar su Palabra, y hacer su voluntad”. 18[18]

Conclusiones

Este breve repaso de algunas de las maneras de leer la Biblia en la historia de la Iglesia es
limitado y apenas y se refiere a algunas de las corrientes principales. Hubo, por supuesto,
muchas más. Sin embargo, creo que es importante recordar esta historia por tres razones.

1) Nos muestra la riqueza de las formas en que Dios ha utilizado su palabra para
llegar a la gente en su propio contexto y en su propia cultura. Sería difícil para nosotros
juzgar a los grandes héroes de la fe de cualquier generación y apuntar nuestro dedo en
juicio. La gran mayoría respondieron a su momento histórico según la luz que tenían, y
debemos dar gracias por esto.

2) Nos enseña humildad frente a nuestro momento histórico, sabiendo que nosotros
también debemos de tener cuidado de no ser demasiado dogmáticos acerca de nuestra
propia forma de leer y entender la Biblia. Nosotros también podemos estar ciegos, o en
otros momentos orgullosos y a veces rebeldes frente a lo que otra perspectiva o generación
ve con claridad.

3) Nos da esperanza, sabiendo que el Dios de la historia, el Padre de nuestro Señor


Jesús, y quien envía su Santo Espíritu, sabe lo que es mejor para nosotros. Nos llama a
interpretar su palabra con el espíritu de amor en comunidad, no sólo para nuestro propio
crecimiento sino para que, como oraba nuestro Señor, la voluntad de nuestro Padre celestial

18[18]
Idem.

13
se cumpla en la tierra como se cumple en el cielo. Debemos leer la Palabra de Dios para
llegar a esta meta, pidiendo al Espíritu Santo su dirección.

© Fraternidad Teológica Latinoamericana

14
MÉTODO SITÁCTICO TEOLÓGICO DE EXEGESIS

I. ASUNTOS PRELIMINARES Y CONTEXTUAL

A. Asuntos preliminares
a. Introducción
i. Nombre del libro
ii. Fecha del libro
iii. Autor del libro
iv. Lectores del libro
v. Género literario del texto
vi. Breve bosquejo del libro o carta
b. Preparación del texto (Comparación del texto con otras versiones en
castellano) Anotar las diferencias (Una frase o un texto difícil o importante)

B. Análisis Contextual
Contexto Seccional.
Bosquejo detallado de la carta o libro.
Contexto del libro-sinopsis de la carta (1/2 pág.)
Contexto inmediato
Sección.
Párrafo.
Conexión.

II. ANALISIS SINTACTICO

A. Forma literaria
B. Párrafo:
(1) Prop. Temática
(2) Div. Naturales

C. Mostrador Sintáctico
D. Transición entre párrafos (explicar cuál es la transición)

III. ANÁLISIS VERBAL

A. Significado original (trasfondo griego O hebreo)


B. Términos culturales (trasf. culto hebreo)
C. Expresiones figurativas (explicar la figura y significado.)
D. Pasajes paralelos (Gál, l Cor, 2 Cor, Rom)
E. Términos teológicos claves (sólo mencionarlos)

IV. ANÁLISIS TEOLÓGICO

1
A. Escoger palabras significativas (entre 5 y 7)
B. Definir las palabras escogidas
1. Definición teológica.
2. Definición según su función en el texto y contexto
C. Examinar los usos de las palabras por otros escritores de la misma época.
1. Escritos no paulinos (Stg, Mc, Lc-Hch, Heb) (Ver tabla cronológica)
2. Exceptuar Apocalipsis
D. Relacionar la teología antecedente
1. Su desarrollo en el AT
2. Su desarrollo en Pablo (no incluir Epístolas de la Prisión ni Pastorales)

V. ANÁLISIS HOMILÉTICO

A. Tema (Prop. temática universalizada)


B. Énfasis (propósito específico en el sermón)
C. Puntos principales (Universalizados)
D. Subpuntos (Universalizados)
E. Teologia-puntos principales del A. Teológico
F. Conclusión (1/2 página)

2
EL
METODO
SINTACTICO
TEOLÓGICO
DE
EXÉGESIS

1
EL METODO SINTACTICO TEOLÓGICO DE EXÉGESIS

INTRODUCCION.

Una Definición de la Exégesis.


El término exégesis viene de una transliteración de la palabra' griega' exéguesis, la cual
significa una narración o explicación y no ocurre en el N.T. La forma verbal en el griego es
'exeguéomai, que literalmente significa "conducir fuera de". Este verbo ocurre en los siguientes
textos:
1. En Juan 1:18 (el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha exegetado).
2. Lucas narró la famosa caminata del camino a Emaús, después de la cual Cleofas y su compañero
contaron (exegetaron) estos sucesos a los otros esa tarde (Luc. 24:35).
3. Asimismo, Cornelio explicó (exegetó) a los otros su visión (Hch. 10:8).
4. Pablo y Bernabe explicaron (exegetaron) lo que las señales y maravillas que Dios había hecho
por medio de ellos significaron (Hch. 15:12).
5. Pedro contó (exegetó) cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles (Hech. 15:14).
6. Pablo "exegetó en detalle" lo que Dios había logrado al través de su ministerio a los gentiles
(Heh.21:18-21).
Se ve claramente aun de este limitado uso del N.T. que la palabra exégesis se relaciona muy de
cerca con la hermenéutica, la ciencia de la interpretación. Hay unos veinte usos de hermeneúo y
palabras relacionadas en el N. T., la mitad de los cuales significan "traducir". Así que, Mt. 1:23
"traduce" la palabra hebrea Emanuel corno "Dios con nosotros", mientras que Marcos 5:41 "traduce"
la expresión aramaica"'Talita cumi”, por “Niña, levántate.". Tradicionalmente, entonces, la exégesis
y la hermenéutica enfocaban el texto mismo en un esfuerzo para averiguar lo que el texto quería
decir en su propio objetivo original. Desafortunadamente, este énfasis no se ha mantenido en todos
los períodos de la historia de la iglesia.
Por el impulso de la reforma hubo un énfasis renovado sobre el que había sólo un sentido o
significado para ser explicado de cada pasaje, si el intérprete es fiel a su misión. El único objeto del
expositor es explicar tan claramente como posible lo que el escritor quería decir cuando escribió el
texto bajo examen. Es el trabajo del intérprete representar el texto, no los prejuicios, sentimientos o
intereses del exegeta. El participar en esto último es practicar la eiségesis, el imponerle al texto lo
que uno quiere que diga. En adoptar esta postura, los reformadores tomaron el lado de la escuela
de Antioquía contra la escuela de Orígenes en Alejandría.

Pero, ¿es verdad que hay siempre un sólo significado, el cual es el significado de un texto? La
respuesta había sido, hasta la-Ultima década, que sí. Pero, para muchos modernos el significado ha
llegado a ser plural, pues ven varios niveles de significado 1. Esto ha surgido por la influencia de la
neoortodoxia y el pentecostalismo. Quieren que comprendamos un texto no en términos de su
sintáctica o semántica, sino en una variedad de maneras en las cuales el texto "se actualiza" en nuestra
mente.

1
Cabe mencionar que la variedad de significados no es algo completamente nuevo. Para Orígenes (250 d. C)
la Biblia debería interpretarse en tres niveles: a) El significado literal, el cual era el menos importante para él,
y según él esto era para los laicos; b) el significado moral, y c) el significado espiritual. Este para Orígenes es
una mezcla de los métodos tipológicos y alegóricos (Bernard Ramm, Protestant Biblical Interpretation, p. 34-
35).

2
El mejor argumento para establecer una hermenéutica de un solo significado se encuentra
en observar qué pasa al eliminarla. La comunicación es imposible. Si el que habla o escribe no
tiene la soberanía sobre sus propias palabras, y si significando no es un volver a cómo aquél quiso
que se entendieran sus palabras, entonces estamos en una situación muy difícil cada quien
transmitiendo, pero nada recibiendo adecuadamente el mensaje2.
No argumentamos que el intérprete pueda cosechar todos los sentidos especiales que haya
querido trasmitir el orador o escritor. Sólo contendemos por el que hay bastante recepción para
hacer posible el hablar de un conocimiento adecuado de lo que el trasmisor quiso comunicar.
Por tanto, mientras que la hermenéutica intenta describir los principios y las reglas, tanto
generales como especiales, los cuales son útiles en allegarse al texto bíblico, la exégesis busca
identificar la sola intención veraz de las frases, las cláusulas y las oraciones como éstas componen
el pensamiento de párrafos, capítulos y, finalmente, libros enteros. Así que, la hermenéutica puede
entenderse como la teoría que guía la exégesis; la exégesis es la práctica de y los procedimientos
para descubrir el sentido intencionado del autor.
No es un camino fácil, pues requiere mucho trabajo. Uno tiene que quedarse con cada frase
hasta discernir sus puntos finos de estilo? estructura, belleza y sentido especial que el autor tenía en
mente. Prisa, superficialidad y un corazón no receptivo son enemigos de la exégesis sana. Se
requieren persistencia, una mente disciplinada, una metodología adecuada, una confianza nacida de
la fe y una hambre de experimentar personalmente el impacto trasformador de lo que se descubre
en el texto. Todo esto debe combinarse con mucha oración, si uno espera cosechar los frutos de sus
horas de arduo trabajo.
El exegeta primeramente lleva a cabo una investigación de la paternidad literaria, fecha,
cultura e historia, aun el género literario y los principios organizadores del libro bíblico. Pero,
aunque son imprescindibles estos estudios como una preparación para allegarse al texto, finalmente
tenemos que llegar al texto mismo. Este consumirá la parte gruesa de nuestro interés y atención.
Otra tarea preparatoria de mucha utilidad es la traducción del texto siendo examinado. Si
uno no sabe el idioma bíblico, debe refinar su dominio del español para poder utilizar una
traducción. Después de asegurarse que comprende todas las palabras y su función en su oración, el
intérprete leerá unas cinco otras traducciones. Si encuentra algunas diferencias significativas entre
las varias traducciones, escribirá sólo la cláusula o frase problemática cómo se encuentra en cada
versículo. Entonces buscará resolver las diferencias, así llegando a la mejor traducción. Empleará
gramáticas, léxicos, diccionarios o comentarios.

2
El Dr. Thomas D. Lea establece dos propósitos en la Hermeneútica:
1) ¿Cuál es el significado de la Biblia? Es decir, lo que él autor tenía en mente cuando escribió.
Así, la Exégesis es descubrir la intención del autor.
2) ¿Qué significa la Biblia? Es decir, su aplicación para nuestro tiempo. Así, la exposición es
aplicar la intención del autor a nuestras necesidades (Método Sintáctico Teológico de Exégesis
por Luis Manuel Sanchez, p, 2)

3
ENTENDER Y EXPONER UN TEXTO
En busca de Una Hermenéutica sana
Introducción.
Henry Virkler señala que en el estudio de cualquier asunto hay cuatro etapas identificables que
no son totalmente distintas:
1) La primera incluye el reconocimiento o exploración inicial de lo que hay allí
2) En la segunda etapa se intenta expresar con cierta claridad que principios generales son
preferibles para poder organizar o explicar mejor el asunto y/o objeto a investigar.
3) En la tercera etapa se trata de ir de los principios generales a los específicos que nos conduzcan
a un sistema conceptual más exacto.
4) En la cuarta etapa los principios descubiertos en la etapa dos y tres se traducen en técnicas
específicas que se pueden enseñar fácilmente y aplicarse al aspecto que se está estudiando 3.

Desgraciadamente la mayoría de los textos de Hermenéutica parecen tener como su meta


primaria la explicación de principios de interpretación bíblica apropiados (etapa tres). Sin embargo, con
facilidad se puede olvidar que interpretar un texto es necesario seguir todo un proceso. De ese proceso
ha de hablarse a detalle.

I. La relación de la Hermenéutica con otras esferas del estudio Bíblico4.


La Hermenéutica no está aislada de otras esferas del estudio bíblico. Está relacionada con:
1) El canon. Es decir, la diferenciación entre aquellos libros que llevan el sello de la inspiración
divina y los que no lo llevan. Esencialmente es ese proceso de canonización en el cual el
Espíritu Santo guió a la iglesia a reconocer que ciertos libros tenían el sello de la autoridad
divina.
2) La crítica textual. Esta algunas veces es conocida como la baja crítica. La crítica textual es el
intento de determinar las palabras originales de un texto. La crítica textual es necesaria porque no
tenemos los manuscritos originales, sólo muchas copias de los originales, y dichas copias contienen
variantes entre ellas. Mediante una cuidadosa comparación de un manuscrito con otro, los críticos
textuales realizan un servicio de incalculable valor al proporcionamos un texto bíblico que se aproxima
mucho a los escritos originales dados a los creyentes del Antiguo y del Nuevo Testamento.
3) La Crítica Histórica. Los eruditos de esa esfera estudian la paternidad literaria de un libro, la
fecha de su composición, las circunstancias históricas que rodean su composición, la autenticidad de su
contenido y su unidad literaria. Muchos de los que se han ocupado de la alta crítica han comenzado con
presuposiciones liberales, y por esa razón los creyentes conservadores a menudo han igualado la alta
crítica con el liberalismo. Ese no tiene por qué ser el caso. Es posible participar en la crítica histórica
manteniendo presupuestos conservadores. Las introducciones a cada libro de la Biblia que aparecen en
la Biblia de Estudio Pentecostal, en la Biblia Scofield y en los comentarios conservadores son buenos
ejemplos. El conocimiento de las circunstancias históricas que rodearon la composición de un libro es
esencial para una adecuada interpretación de su significado.
4) La exégesis. La exégesis es la aplicación de los principios de la hermenéutica para arribar a una
correcta interpretación del texto. El prefijo ex ("fuera de", "desde") lleva a la idea de que el intérprete
está tratando de derivar su interpretación a partir del texto, en vez de leer su significado hacia el texto
(eisegesis).
5) La teología bíblica. La teología bíblica es el estudio de la revelación divina como está dada a
través del Antiguo y el Nuevo Testamento. Elabora la pregunta: "¿ Qué agrega esa revelación
específica al conocimiento que los creyentes ya poseían en esa época?" Trata de mostrar el desarrollo
3
Hermenéutica. Principios y Procedimientos de Interpretación Bíblica, prólogo.
4
Ibid, Virkler, Pp. 14-17.
4
4
del conocimiento teológico a través de las eras del Antiguo y del Nuevo Testamento.
5) La Teología Sistemática. En contraste con la teología bíblica, la teología sistemática organiza la
información bíblica de una manera lógica antes que histórica. Trata de colocar junta toda la
información sobre un tema dado (por ejemplo, la naturaleza de Dios, la naturaleza de la vida después
de la muerte, el ministerio de los ángeles) de manera que podamos comprender la totalidad de la
revelación de Dios para nosotros sobre ese tema.
El diagrama siguiente resume el análisis anterior, y muestra el papel decisivo y central que la
exégesis desempeña en el desarrollo de una teología adecuada.
Teología
Estudio Crítica Crítica Exégesis sistemática
del textual históri Hermenéutica
canon ca
Teología bíblica

II. LA NECESIDAD DE LA HERMENÉÚTICA PARA INTERPRETAR UN TEXTO5.

Nuestro entendimiento de lo que oímos o leemos es usualmente espontáneo. Las reglas por las
cuales interpretamos un significado ocurren automática e inconscientemente. Cuando algo bloquea este
entendimiento espontáneo del significado, nos volvemos más conscientes del proceso que usamos para
comprender (por ejemplo, cuando traducimos de un idioma a otro). La Hermenéutica es esencialmente
una codificación del proceso que normalmente usamos a un nivel inconsciente para entender el
significado de la comunicación. Mientras es más grande el bloqueo de este entendimiento espontáneo,
mayor es la necesidad de la Hermenéutica.
I. Los "vacíos" para la Interpretación Bíblica
Cuando queremos interpretar las Escrituras, encontramos varios "vacíos" que bloquean el
entendimiento espontáneo del significado original del mensaje. Gente de la misma cultura, de la misma
edad y de la misma localización geográfica se entienden el uno al otro con facilidad. Patrones de
entendimiento e interpretación empiezan desde la niñez y con el temprano ambiente del lenguaje, y con
el tiempo, al llegar a ser adultos los principios de interpretación son tan evidentes que no nos damos
cuenta de que los poseemos.
Pero cuando el intérprete está separado cultural, histórica y geográficamente del escritor que él
busca interpretar, el propósito de la interpretación no es de ninguna manera fácil. Las grandes
divergencias culturales, históricas y geográficas son, la mayor dificultad y por lo tanto el objetivo de la
interpretación. Al leer la Biblia podemos darnos cuenta sin dificultad que existen grandes divergencias
entre los escritores bíblicos y nosotros.
II. El abismo Histórico.
Existe un vacío histórico causado por el hecho que nosotros estamos radicalmente separados en
tiempo de aquel en que los escritores y lectores bíblicos vivieron. Por ejemplo, la antipatía de Jonás
hacia los ninivitas, realmente toma su debida proporción cuando entendemos la crueldad extrema y la
pecaminosidad de la gente de Ninive. También, podemos tener el ejemplo de la enemistad entre judios
y samaritanos de la se hace mención en Jn 4:1-26. Para llegar a una correcta interpretación de estos
asuntos, tenemos la necesidad de sobreponer este vacío; de no hacerlo nuestra interpretación será
equivocada y nuestra exégesis falseada.
III. El abismo cultural.
Sin que logremos recrear y comprender los patrones culturales de los varios periodos bíblicos
estaremos imposibilitados en nuestro entendimiento del completo significado de la Escritura. Por
ejemplo, la muy particular relación que existía entre esposo y esposa, concubinas e hijos en los tiempos
de Abraham ha sido registrada en tablillas de barro de aquel tiempo. El trato de Abraham a Agar es
5
Henry A. Virkler. Hermenéutica. Principios y Procedimientos de Interpretación Bíblica, pp. 16-18.
5
6
ahora entendido como un protocolo de estas relaciones. El hecho de que José se rasurara antes de ver a
Faraón, el recibimiento del anillo del Faraón y su uso de una cadena de oro alrededor de su cuello son
entendidas como prácticas egipcias. Así, un conocimiento adecuado de costumbres matrimoniales,
costumbres generales, prácticas económicas, sistemas militares, sistemas legales, métodos agrícolas,
etc., son sumamente necesarios para tener una correcta interpretación bíblica.
V. El abismo lingüístico.
La Biblia fue escrita en Hebreo, Arameo y Griego, idiomas que tienen una gran diferencia de
estructura, modismos y figuras con nuestro idioma español. El hebreo, por ejemplo, en su pensamiento
no era abstracto, como el de los griegos, sino concreto. Evidentemente son muchos los estudiantes,
pastores y predicadores ocupados en la exposición de la Escritura que nunca llegan a alcanzar un
conocimiento adecuado de los idiomas b1blicos. Pero no por eso deben renunciar al trabajo
necesario para aproximarse tanto como les sea posible al texto original y a las peculiaridades
lingü1sticas que inciden en la determinación de su significado.
VI. El abismo Filosófico.
También hemos de notar que entre diferentes culturas
existen diferentes puntos de vista, de circunstancias, de la naturaleza del universo, etc. Para transmitir
un mensaje válido de una cultura a otra, el traductor o lector debe estar consciente tanto de las
semejanzas como de los contrastes en las cosmovisiones culturales.
La hermenéutica es necesaria, entonces, debido a los abismos cultural, histórico, lingüístico Y
filosófico que bloquean una. comprensión espontánea y exacta de la Palabra de Dios.

6
I. ASUNTOS PRLIMINARES Y EL ANÁLISIS CONTEXTUAL6.

¿En dónde empezará el exegeta? El buen proceder exegético exige que se vean los detalles a la
luz del contexto total. A menos que el exegeta sepa dónde el pensamiento del texto principia y cómo se
desarrolla, todos los detalles pueden valer muy poco. Uno de los pasos más cruciales es el expresar lo
que cada sección de un libro está diciendo y cómo los párrafos de cada sección contribuyen a ese
argumento.
Así que, el problema no es simplemente el error común de olvidar el contexto inmediato, sino
el error más serio de desmenuzar el texto y entonces presumir que el significado puede hallarse en
frases, oraciones o aun párrafos aislados del resto del contexto. Algunos van al extremo de atribuirle a
cada palabra o frase un significado propio, aparte de su contexto. Sin consideración dejan que esto pase
a un uso casi mágico de las palabras de la Escritura, donde éstas pueden desprenderse de su contexto y
usarse al antojo del exegeta, con tal que se haga con fines espirituales y esté en armonía con la
enseñanza de
la Escritura en otra parte.
Pero nosotros no queremos nada de este mal negocio. Si la verdad que nos interesa de veras se
enseña en otra parte de la Biblia, entonces procedamos inmediatamente a ese contexto para el mensaje.
No debemos hacer un pretexto de la exégesis de un
texto, tan solo porque nos guste cómo reza. Esto sería engañar a la congregación, pues creerían que
estábamos señalando como autoritativo ese texto respecto del asunto bajo consideración.

A. Asuntos preliminares.
Para caer en el error antes mencionado, el exegeta primeramente lleva a cabo una
investigación de la paternidad literaria, fecha, cultura e historia, propósito, y aún el género literario
del libro bíblico en cuestión. Además se deberá incluir un bosquejo breve y la preparación del texto,
es decir, alguna frase o un texto difícil de comprender o que sea muy importante y necesario
clarificar. A esto se le conoce como “Introducción General o asuntos preliminares”.

B. Análisis contextual.

Estudiaremos tres niveles de contexto:

1. Contexto Seccional.
Se compone la palabra contexto de dos elementos latinos, con (junto) y textus (tejido). Así que,
cuando hablamos del contexto, estamos refiriéndonos a la conexión de pensamiento que corre por el
pasaje, aquellos enlaces que lo tejen en una sola pieza.
El exegeta debe sentir que su obligación primaria es hallar este hilo de pensamiento que corre
entrelazando las partes menores y mayores de cada pasaje. Si uno falla en encontrar, o simplemente no
busca esta conexión, es más que probable que no verá el alcance, el fin, el propósito y el plan total por
los cuales el autor ordenó las varias partes de su obra.
¿Cómo pues, nos allegamos al estudio de contexto? Primero, debe haber una lectura preliminar
del libro, notando si el autor ha afirmado explícitamente en el prefacio, la conclusión, y/o los refranes
constantes a través de todo el libro lo que fue su intención. Lo demás del libro puede ser hojeado para
notar cómo este propósito explícitamente expresado ha sido llevado a cabo.
Sin embargo, si el alcance de la obra no ha sido expuesto claramente, entonces uno tiene que
usar un método de radiografía. Uno echará mano de una variedad de evidencias para encontrar las
6
Traducción de Esteban Hikcs del Libro Hacia Una Teología del AT por Walter Kaiser Jr.
7
costuras que señalan las secciones específicas del libro. Por ejemplo:
a. Una palabra, frase, cláusula u oración que se repite puede servir como la introducción de cada
sección o como su conclusión.
b. Frecuentemente habrá pistas gramaticales, tales como conjunciones transicionales o adverbios;
por ejemplo, "entonces, por tanto, así que, pero, sin embargo, mientras que."
c. Una pregunta retórica podría señalar un cambio a otro tema y sección.
c. Un cambio en la hora, el día o el lugar es un método frecuente, especialmente en
contextos narrativas, para indicar un nuevo tema y sección.
d. Una fórmula invocatoria deliberadamente mostrando un cambio de enfoque de un grupo a otro
constituye uno de los métodos más importantes. Se usa a menudo en la literatura epistolar.
e. Un cambio en el tiempo, el modo o estado del verbo, quizás aun con un cambio en el sujeto o
complemento puede ser otra clave que se está principiando una nueva sección.
f. La repetición de la misma palabra, preposición o concepto clave pudiera indicar los límites de
una sección.
g. En unos cuantos casos, el tema de cada sección será anunciado corno el título de esa sección. En
esos casos raros el intérprete sólo necesita asegurar que todo el contenido de la sección sea
juzgado a la luz del propósito expresado del autor.
Tal vez parezca raro irrumpir al asunto de contexto por el proceder de desarmar un libro en sus
componentes mayores, tal corno un mecánico trabajando con un auto. Pero, igual al mecánico, el
exegeta quiere saber cómo funciona el libro. De la conexión y organización de sus partes, se aprenden
la unidad y el funcionamiento del todo, preparándolo para ser usado. Sólo inspeccionando toda la obra
puede uno conocer el tema unificador y declararlo en una sola oración.
Ejemplos bíblicos de la aplicación de los 8 principios para descubrir las secciones.
a. Se descubre el esqueleto del son las generaciones de...", el libro: 2:4; 5:1; 6:9;
cabeza la sección que sigue.
b. Mateo cerró 5 secciones didácticas con el refrán, "y cuando terminó Jesús estas palabras...", 7:
28; 11: 1 ; 13:53; 19:1';' 26:1.
c. Semejantemente Salomón empleó un refrán repetido como colofón para señalar las 4 secciones
de Eclesiastés: "No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba,..." 2:24; 5:18; 8:15.
d. Otros ejemplos:
Romanos 6:1,15; 7:7. (pregunta retórica) Malaquías 1:2,6,7; 2:14,17; 3:8,13 (preguntas
retóricas libro total) Miqueas 1:2; 3:1; evocatoria) Isaías 48:22; 57:21;
No hay paz...) Amós 1 y 2(vocabulario repetido para señalar secciones) Amós 3-5 (nueve
preguntas retóricas = causa y efecto) Amós - sección transicional 5:18; 6:11,4 y 5:21 (equi-
valente funcional) Amós 7-9 cinco visiones 7:1,4,7; 8:1; 9:1.
12
2. Contexto del Libro - Cuatro maneras de averiguar la intención del escritor respecto de su plan
general.
a. Buscar alguna declaración de propósito del autor en el prefacio, la conclusión o el cuerpo. Ecl.
{2:13; Lucas 1:1-4; Juan 20:30-31.
b. Estudiar las secciones exhortatorias, especialmente de las epístolas para determinar qué
aplicaciones el mismo autor hizo de las porciones doctrinales de texto. Generalmente las
exhortaciones del autor surgirán de su propósito especial. Heb. 4:1, 11; 6:1; 10:35-3 6; 12:1;
13:15.
c. Como clave al propósito total del escritor en recolectar y editar historia o narración, observar
qué detalles él escogió para incluir y cómo los arregló. Ruth por ejemplo.
d. Cuando no hay otras pistas disponibles, el intérprete debe laborar su propia declaración del
propósito del autor. Empezará estudiando cómo las oraciones de asunto de los párrafos
8
individuales funcionan juntas para explicar el tema de alguna sección. Entonces procederá a
estudiar los temas de todas las secciones y a evaluar las conexiones entre y dentro de las
secciones. Sólo cuando se ha terminado esto experimentará el intérprete un sentido de con-
fianza en exponer lo que es el tema implicado que tenía en mente el autor.

3. Contexto Inmediato - Análisis de párrafos o estrofas.


Es preciso conocer la conexión entre el párrafo bajo estudio y la sección del libro en que se
encuentra. Ejemp. de Ex. 6:14-25, viendo (1) vv. 10-12 y 28-30; (2) sólo Rubén,
Simeón y Levi - v. 26 Hay varios tipos de conexión entre párrafos y su contexto inmediato:
a. Histórico - conexión de datos, eventos o acontecimientos en tiempo y espacio.
b. Teológico - una doctrina puede depender de algún hecho histórico o alguna circunstancia
histórica.
c. Lógico - un párrafo puede ligarse con un argumento o línea de pensamiento que está bajo
desarrollo en la sección.
d. Psicológico - Algo en la precedente línea de razonamiento puede de repente, suscitar una
idea relacionada. El resultado es frecuentemente un paréntesis.
Solo el conocimiento del contexto inmediato evitará que el intérprete se hunda con pasajes
difíciles (Gal. 5:4). El autor tiene el derecho de definir sus palabras como él desea y el contexto es la
llave para abrir una parte de ese significado.

9
10
EJEMPLO DE UN ASUNTOS PRELIMINARES Y ANALISIS CONTEXTUAL DE 1ª Pedro
1:13-25

A. Asuntos preliminares
1. Introducción.
Autor. Casi desde el comienzo ha sido prácticamente unánime entre los Padres de la iglesia que el
apóstol Pedro fue el autor de la epístola. La opinión unánime permaneció inalterable hasta la época
moderna de la exégesis bíblica cuando se introdujeron ciertas objeciones contra esto (Eugene, p. 55).
Evidencias internas.
a. Según 1 Pedro 1:1, el autor de la epístola es Pedro, quien se identifica como “apóstol de
Jesucristo”. En 5:1, donde se dirige a los ancianos de las congregaciones cristianas, declara que
“es anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo”. Aparte de éstas
indicaciones, no hay otros detalles explícitamente autobiográficos en la epístola (Green, p. 23).
b. Realmente hay muchos problemas y dificultades que presenta la carta referentes a su
autenticidad petrina. El encabezamiento, “Pedro” (1:1), presenta ya un problema. ¿Simón se
llamaba a sí mismo Pedro? Realmente él no debió llamarse a sí mismo Simón (en griego) o
Simeón (en arameo), mientras que Kefas fue ya desde el principio su sobrenombre, traducido al
griego por petrós en un estudio posterior de la tradición, y sólo más tarde y en boca de otros
pasó de sobrenombre a nombre propio (Herman, p. 20).
c. Además de esto hay otros problemas: la carta está escrita en un buen estilo griego, y con un
gran sentido de la lengua. El autor usa algunos recursos retóricos, juegos de palabras,
comparaciones e imágenes. Aún más Pedro cita con frecuencia el AT, pero lo hace siempre
citando la LXX, pero ¿puede atribuirse al apóstol Pedro una familiaridad tan grande con el
idioma griego y la Biblia griega? La verdad de todo es que quedan muchas preguntas que hacen
imposible entender si 1 Pedro es una carta escrita por el apóstol Pedro. Pero, ¿se halla la carta
en relación tan lejana de Pedro que no puede llevar con todo derecho su nombre? Nunca lo
sabremos. Su valor, sin embargo, no sufre por ese menoscabo (Herman, p. 23).
Evidencias externas.
a. Las pruebas externas refrendan vigorosamente la autenticidad de la carta. Si bien Irineo (130-
216) fue el primero que citó a Pedro por su nombre, también se ha encontrado alusiones a 1
Pedro en la carta de Bernabé (80 d. C.), además en la obra de Clemente de Roma (95-87 d.
C.), en el Pastor de Hermas (comienzos del siglo segundo), y en escritos patrísticos
posteriores. Policarpo, quien fue martirizado en el año 155, cita a 1 Pedro, si bien no
menciona al autor.
b. Eusebio (324 d. C.) dice que Papías (quien escribió alrededor de 130-140 d. C) “empleó
testimonios de la primera carta de Pedro”. Menciona a 1 Pedro entre los libros que toda la
iglesia aceptaba sin duda alguna.
c. Además, 1 Pedro se encuentra en la versión Siria de la Biblia, llamada la Peshita, y en las
versiones copta, etiópica, armenia y árabe. Las pruebas externas son en verdad sólidas, y
refrendan lo que la carta afirma de la paternidad literaria del apóstol Pedro (Payne, 486).

Lugar y fecha de redacción. Pedro escribió la carta desde “la iglesia que está en Babilonia”
(5:13). Babilonia la ciudad de Roma. La confirmación de esta posición procede de Eusebio, quien
además relata que Pedro llegó a Roma y ahí fue crucificado cabeza abajo. Esto se ratifica por una
tradición antigua que afirma que Pedro sufrió martirio en Roma durante la persecución de Nerón. Si
ésta historia es de confiar, entonces debe afirmarse que Pedro estuvo en Roma, lo cual hace más
probable que este fuera el lugar donde escribió la carta (Green, p. 33).

11
Respecto a la fecha de composición, realmente no se puede determinar. Pero algo es seguro, la
composición del documento tiene que ser antes de la muerte del apóstol. Una tradición muy antigua
ubica a Pedro en Roma a finales de su vida y testifica de su martirio en aquella ciudad durante los días
de Nerón. Muchos autores han señalado que 1 Pedro 2:13-17 es evidencia suficiente que Pedro escribió
antes del comienzo de la persecución de Nerón que se inició en otoño del 64 d. C. Por ello, si decimos
que el apóstol escribió 2 Pedro en vísperas de su muerte, quizás entre los años 63-64 d.C., la fecha más
temprana para la composición de 1 Pedro sería entre los años 62 y 63 d. C (Green, p. 34).
Método. Prosa; archivo, carta apostólica. El mensaje de 1 Pedro se presenta en forma de carta.
La mejor evidencia es que en su comunicación Pedro usa la estructura común de la correspondencia en
el mundo antiguo. A diferencia de las cartas modernas, era la costumbre poner primeramente el nombre
del autor, luego el nombre del destinatario, y después un saludo. Al final el autor incluía una despedida.
Así 1 Pedro es una unidad literaria epistolar (Green, p. 44).
Destinatarios. La 1 de Pedro va dirigida a “los peregrinos de la diáspora en el Ponto, Galacia,
Capadocia, Asia y Bitinia” (1:1). Pero se plantea el problema de saber
si los nombres designan regiones o provincias romanas. Lo segundo es más probable, pues los nombres
dan el orden de las provincias de Asia Menor. Pero resulta confuso saber si el orden de la lista de los
nombres es casual u obedece a alguna intención determinada. Por ello cabe la pregunta, ¿se extendía ya
la misión a toda Asia Menor en el tiempo del apóstol Pedro? Auque se sabe que en la época de la
actividad misionera de Pablo el evangelio se extendió rápidamente, y en poco tiempo se crearon
comunidades a las que Pablo no predicó. De esta manera, parece quedar en suspenso la cuestión de si
los destinatarios de de 1 Pedro 1:1, concuerdan con lo que se sabe de la difusión alcanzada por el
cristianismo en Asia Menor en tiempo del apóstol Pedro. Además la carta deja en suspenso la cuestión
de saber si los lectores eran de origen judío o pagano, auque la carta presupone claramente como
lectores a antiguos cristianos convertidos del paganismo (Hermann, p. 4).
Propósito. La carta deja ver muy claramente que el autor tuvo presentes a los cristianos gentiles,
pues les recuerda que si bien “antes no eran pueblo, ahora son el pueblo de Dios” (2:10). Pero, ¿por qué
este interés de Pedro? Muchos en estas provincias de Asia habían escuchado su sermón en el
Pentecostés, y muchos habían sido regresados a sus
respectivos territorios como colonos espirituales. Y ahora Pedro, quien ya había sufrido azotes, y había
visto de cerca de la muerte a manos de Herodes, alienta y fortalece a sus queridos hermanos de Asia
Menor para que hagan frente al calvario inminente que Pedro –quizás ya envuelto en la cruel
persecución neroriana- vio que se les aproximaba (Payne, p. 486).
Bosquejo breve.
I. Introducción (1:1-12)
II. Llamamiento a la santidad cristiana (1:13-2:10)
III. Consejos particulares a los cristianos (2:11-4:11)
IV. Estímulo en tiempo de tribulación (4:12-5:11)
V. Conclusión (5:12-14) (Eugene, p. 59).

2. Preparación del texto.


La versión Reina Valera 60 en 1 Pedro 1:13 apunta: “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro
entendimiento, sed sobrios y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea
manifestado”.
¿Cómo aparece la expresión: “ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios” en otras
versiones?
1. La Biblia Latinoamericana (BL)
“tengan listo su espíritu y estén alerta”
2. La Nueva Versión Internacional (NVI)
12
“dispónganse para actuar con inteligencia, tengan dominio propio”
3. La Biblia Casa de América (BCA)
“manténganse alerta; sean sobrios”
4. La Biblia Dios Habla Hoy (DHH)
“estén preparados y usen de su buen juicio”
5. La Biblia Torres Amat (TA)
“bien apercibido y preparado vuestro ánimo”
Conclusión: “manténganse alerta para actuar con inteligencia, y usen de su buen juicio”

La Reina Valera 60 en 1 Pedro 1:17 apunta: “conducíos en temor todo el tiempo de vuestra
peregrinación”
¿Cómo aparece esta expresión en otras versiones?
1. La Nueva Versión Internacional (NVI)
“ vivan con temor reverente mientras sean peregrinos en este mundo”
2. La Biblia Latinoamericana (BL)
“tomen en serio estos años en que viven fuera de la patria”
3. La Biblia Casa de América (BCA)
“vivan con temor mientras dura su condición de extranjeros”
4. La Biblia Torres Amat (BTA)
“ vivan prudentes en la persecución”
5. Dios Habla Hoy (DHH)
“deben mostrarle reverencia durante todo el tiempo que vivan en este mundo”
Conclusión: “vivan con temor mientras estén fuera de su patria”

B. Análisis contextual
1. Contexto seccional.
I. Consuelo y seguridad en el sufrimiento (1:1-25)
A. Saludo (1:1-2)
B. Garantía en los hechos cumplidos del evangelio de Cristo (1:3-12)
C. Garantía en la santidad de vida que Dios da (1:13-25)
II. La respuesta purificada de la santidad práctica (2:1-
3:22)
A. Las bases negativa y positiva de la santidad (2:1-3)
16
B. Participación de los lectores en la comunidad santa, la Iglesia (2:4-10)
C. La vida irreprochable, respuesta a la persecusión (2:11-3:13)
1. Deferencia para los estatutos, oficiales, conciudadanos (2:11-17)
2. Sumisión de los criados, incluso en la injusticia (2:18-25)
3. Deferencia de las esposas para los esposos (3:1-6)
4. Consideración para con las esposas (3:7)
5. El amor divino entre los santos (3:8-13)
D. Triunfo en el sufrimiento injusto (3:14-22)
1. Bendición básica, libertad del terror (3:14-15ª)
2. Defensa respetuosa basada en la probidad de la vida (3:15b-17)
3. Cristo, ejemplo del creyente (3:18-21)
4. Cristo, garantía del creyente (3:22)
III. Significado espiritual del sufrimiento (4:1-19)
A. El sufrimiento físico, forma de muerte a la vida carnal (4:1-6)
13
1. La muerte de Cristo, ejemplo y fortalecimiento (4:1ª)
2. Muerte al pecado; vivir para Dios (4:1b-6)
B. La vida crucificada caracterizada por el amor de Dios (4:7-11)
C. Los fuegos de la persecución como purificadores (4:12-19)
IV. El amor divino como guía en la vida de la iglesia (5:1-
11)
A. Los ancianos han de dirigir con amor (5:1-7)
B. Resistir al diablo con la gracia divina (5:8-11)
V. Saludos finales y bendición (5:12-14) (Payne, p. 487).

2. Contexto del libro.


Las enseñanzas que contiene la carta aparecen más bien como el indispensable soporte de una
exhortación pastoral. Después de un breve saludo (1.1–2), el autor introduce el tema general del plan de
redención dispuesto por Dios (1.10–12) para quienes ponen su fe en Jesucristo, una fe que es «mucho
más preciosa que el oro» (1.7) y cuya meta «es la salvación de [nuestras] almas» (1.9). Dirige luego
una serie de consejos y recomendaciones a los creyentes (1.13–2.10), (2.9), para luego alentarlos a
actuar de tal forma que en todo sean ejemplo (2.11–4.6), incluso en situaciones en que su buena
conducta podría resultar incomprensible a la vista del mundo y reportarles menosprecio y hostilidad.
Contiene también esta sección consejos referentes al cumplimiento del deber en los diversos casos que
plantean las relaciones humanas (2.13–14, 17, 18; 3.1–7), y al comportamiento que corresponde a una
verdadera comunión fraternal en el ámbito de la iglesia (3.8–4.6). Esta comunión tiene como base el
amor, y debe ser objeto de la mayor solicitud porque «el fin de todas las cosas se acerca» (4.7). La
parte última de la carta incluye una nueva exhortación a mantener firme el testimonio de la fe. Los
creyentes, siendo «participantes de los padecimientos de Cristo», también lo serán de su gloriosa
revelación (4.12–19) (Leighton, p. 1067).

3. Contexto inmediato
Sección I C
Párrafo: 1:13-25
Conexión: Lógica

14
II. ANÁLISIS SINTÁCTICO.

Tradicionalmente, siguiendo la definición de Karl A.G. Keil,


se le ha llamado a la tarea exegética, el "método gramático histórico". Su fin es determinar
el sentido requerido por las leyes de la gramática y los hechos de la historia. Su principio
más fundamental es que las palabras y oraciones pueden tener sólo un significado en una
sola conexión. El problema en los últimos años es que muchos quieren ver, "lo que el texto
me dice a mí."
Por tanto proponemos un nuevo nombre para la tarea y la misión
de la interpretación bíblica, el método sintáctico teológico de la exégesis. No porque haya
nada malo en el antiguo nombre, sino para describir más claramente lo que es la función
principal de la exégesis.
En la exégesis sintáctico teológico el énfasis cae sobre dos
partes claves del proceso exegético. La primera parte enfatiza que la sintaxis, que es la
manera en que se unen las palabras para formar frases, cláusulas y oraciones, nos auxiliará
en descubrir el patrón de sentido del autor. El análisis sintáctico opera de tres bases: (1) el
concepto, (2) la proposición, y (J) el párrafo. Es por medio de la manera precisa en que
estas tres unidades están organizadas y arregladas que el exegeta recibe todos los datos que
necesita para comenzar a transportarse del texto al destino de usar el texto en una situación
de predicación o enseñanza.
La segunda parte del nuevo programa es el análisis teológico. La disciplina de la
teología bíblica, si se mantiene en un patrón distintivamente diacrónico donde la teología
acumulativa se estudia y se clasifica en su época en que ocurrió, será la contribuidora
principal a la exégesis teológica del pasaje. El exegeta usará la teología bíblica cuando un
concepto, una palabra, una cita o un evento en el pasaje indica que había originalmente
tanto un reconocimiento de su relación a un núcleo precedente de fe, corno la intención de
contribuir a ese núcleo. Identificación de esta viva conversación, que los escritores bíblicos
tenían con aquellos que fueron antes de ellos, introduce legítimamente los intereses de la
teología e instruye al exegeta sobre cómo él puede dirigir su propia formulación de sentidos
y aplicaciones. La teología bíblica es, pues, una de las herramientas gemelas de la exégesis
además de ser la contribuidora principal a la teología sistemática.

A. La Forma Literaria
Antes de comenzar la profundización en el párrafo, hay un paso preliminar, el cual es
la identificación del tipo de composición literaria que tenemos delante. Hay cinco formas
literarias básicas que fueron usados por los escritores bíblicos:

1. Prosa - lo más básico de la comunicación bíblica. La palabra prosa viene del Latín
prosus o prorsus que significa "derecho". Es, pues, el hablar sin mucho adorno,
derecho, sin acudir a las reglas de la poesía. Se puede dividir en tres clases:
a. Discursos (sermones y oraciones en prosa), incluyendo discursos proféticos. Para
.interpretar a los profetas, vemos que presentaban dos alternativas: bendición y
juicio. La que vendría dependía de si los oidores se arrepintieran. Era igual para el
individuo o para la comunidad creyente. Ambos tenían que volver o retornar al
Señor. 1 Reyes 21:21-22,27; Zac. 1:4; Jer. 18:7-10; 11 Cron. 7:14; Amós 4:ó-12¡
Cp. Lev. 2 y Deut. 28.
b. Archivos (contratos, cartas, listas, leyes, observancias rituales) .
1
18
c. Narraciones históricas (véase el no. 3 abajo).
2. Poesía - ocupa una tercer parte del A.T. Sólo siete libros del A.T. no la contienen
(Lv., Rt., Esd., Neh.,Est., Hag., Mal.), y cinco de ellos vienen del período
postexílico.
Fue el obispo inglés, Robert Lowth, quien en 1753 describió el paralelismo
semántico de la poesía hebrea, así identificando un elemento de importancia mayor
tanto para identificar la forma literaria como para llegar a su sentido. La idea básica
del paralelismo es que dos o más líneas de poesía expresan o una idea sinónima por
el uso de una palabra equivalente pero distinta, o una idea antitética por algún tipo
de contraste. Puede que el paralelismo sea semántico (tratando de sentido) o
gramático (perteneciente a la forma). El procedimiento básico para la exégesis de
poesía será:
a. Identificar la extensión total del poema.
b. Dividir el poema en estrofas.
c. Localizar la línea temática o la afirmación básica en la estructura paralela.
d. Mostrar cómo la proposición temática es desarrollada o explicada.
e. Reafirmar este tema en un principio no restringido por tiempo, personas, culturas
o lugares. También debe ser expresado en una forma que invite alguna clase de
respuesta del oidor al Señor viviente quien primeramente dio esa palabra.

3. Narración histórica.
Es, desde luego, un tipo de prosa, y para propósitos de análisis, sigue la mayor parte de
las reglas para prosa. La dificultad no está en entender lo dicho, sino en atravesar la sima
entre el "entonces" y el "ahora" de la congregación contemporánea. El problema principal
es relacionar la verdad histórica y la enseñanza teológica.

4. Sapiencia.
Hay dos tipos de escritos sapienciales. El primero es una clase de sabiduría reflexiva o
filosófica que tiende a sostener su argumento a través de un pasaje extenso.
El segundo tipo es una clase prudencial consistiendo en unidades de pensamiento no
muy extensas, las cuales están desconectadas y frecuentemente aisladas
contextualmente (Sal. 1,37,49,112; Prov. 10-J1; Stg.).

5. Apocalíptica.
Los llamados libros apocalípticos son característicos del judaísmo y surgen en tiempos
difíciles de persecución e incertidumbre. Toda esta literatura es una serie de obras que
aparecieron durante el período comprendido entre los años 210 a.C. y el año 200 d.C. Esta
literatura tiene varias características muy importantes, entre ellas: (1) Un simbolismo
profuso, involucrando ángeles, demonios, animales, aves y hombres; (2) se indica que la
revelación vino por medio de visiones o sueños; (3) existen conversaciones frecuentes entre
el "vidente" y algún ser celestial quien le revela los secretos de Dios; (4) mención de
catástrofes cósmicas y convulsiones, etc.
Puesto que la Biblia no fue escrita en una sola forma litera
ria, uno debe prestar atención especial a cada una de estas cinco formas. Frecuentemente la
clave al uso y la función del lenguaje es la forma literaria en que fue vertido. Además, la
forma literaria sugerirá una gama de propósitos, oidores, o efectos y respuestas deseados
2
por el autor original.

B. El Párrafo
Una vez que el exegeta ha determinado las divisiones naturales y la forma
literaria del libro, ya empezará a examinar el pasaje escogido. Generalmente el trozo
constará de una, dos, o tres párrafos. Para delimitar el párrafo los criterios son:
1. Un tema unificador, indicado frecuentemente por el repetido uso de la misma palabra
o concepto (1 Cor. 13; 2:6-8).
2. Preguntas retóricas frecuentemente introducen un nuevo párrafo (Rom. 6:1).
3. Una fórmula invocatoria (Col. 3:18-4:1).
4. Cambios abruptos de actor o participante, modo, tiempo o voz de un verbo, escenario
o tema.
5. Conjunción, preposición, o pronombre relativo muy resaltado.

Así que, el marco para expresar y desarrollar un sola idea es el párrafo. Trata
generalmente de un solo tema, o una serie de eventos que se relacionan con un actor o
participante en el mismo sitio y tiempo. Puede concluirse que un párrafo consiste en la
afirmación de una proposición temática juntamente con unas proposiciones auxiliares.
El párrafo está compuesto por cláusulas, y las hay de dos
clases: según su tipo y según su función gramatical.
Según su tipo, éstas se clasifican en: (1) independientes
o principales (que expresa una idea completa y puede estar sola); (2) coordinadoras (forma
parte de una oración compuesta); y dependiente o subordinado (no expresa un pensamiento
completo y no puede estar sola). Uno así puede reconocer estos tipos de cláusula y debe
estar alerta a algunas de las palabras usadas para introducirlas: (1) conjunciones
coordinadoras (y, o, ni... no, pues, más, no solamente... sino también; adversativas: pero,
excepto; consecuentes: por tanto, así que, conque; transicionales: y, además); (2)
conjunciones que subordinan (cuando, porque, desde, si, aunque, que, donde). (3) pronom-
bres relativos que subordinan (quien, cuyo, cual, que).
En la clasificación por función gramatical, podemos
reconocer, (1) cláusulas sustantivas (que funcionan como sustantivos, cp. 1 Sam. 23:13;
Gen. 6:5; Deut. 13:14); (2) cláusulas relativas (funcionan como adjetivos, calificando un
nombre); (3) cláusulas adverbiales (funcionan como adverbios, modificando verbos,
adjetivos, adverbios, o frases preposicionales).

1) Proposición Temática.
Dentro de esta sección se deberá definir el tema del autor o la proposición temática.
Para llegar a una correcta interpretación y aplicación del pasaje debemos conocer cuál
es el tema que se propuso desarrollar el autor en su escrito. Este paso es importante por dos
razones. Primero, el contexto es la mejor fuente de datos para determinar cuál de los varios
posibles significados de una palabra fue en significado que tomó el autor. En segundo
lugar, a menos que un pasaje sea puesto dentro de la perspectiva de su contexto se corre el
peligro de estar tan invo1ucrado en ciertos "tecnicismos" del Análisis Sintáctico que uno
puede perder fácilmente la idea principal del autor, "los árboles no dejan ver el bosque."

2) Divisiones Naturales.
La división en versículos y capítulos en la que nuestra Biblia está acomodada no fue
3
una parte original de las Escrituras; estas divisiones fueron añadidas muchos siglos después
de que la Biblia fue escrita, como una ayuda para localizar un determinado pasaje
rápidamente1. A pesar de que estas divisiones sirven para este propósito, esta misma
división llega a ser una desventaja pues divide los pensamientos del autor de una manera
no-natural.
En el estilo de prosa moderno estamos acostumbrados a la división de pensamientos
en unidades de pensamiento por medio del uso de oraciones y párrafos. La primera oración
de un párrafo sirve tanto como una transición de un concepto al siguiente o como la idea
clave que será desarrollada más adelante. De la misma manera, debemos tratar de descubrir
cuáles fueron las unidades de pensamiento del autor bíblico y llegar así a estructurar su
idea.

C. El Mostrador Sintáctico
Para que el exegeta estudie un párrafo según su operación interna y sus
interrelaciones externas, sugerimos el uso de un mostrador sintáctico o diagrama. Se escribe
cada proposición, cláusula y frase en el orden natural del texto. Cada unidad sintáctica
(hasta el componente más pequeño que representa una unidad semántica) es aislada en una
línea aparte. Se coloca la proposición temática junto al margen izquierdo. Se colocan las
unidades sintácticas que califican directamente a la proposición temática a un espacio
adentro (a la derecha). Se escribe el material que califica las unidades subordinadas a la
proposición temática a otro paso más adentro. Queda claro que todas las cláusulas y frases
subordinadas estarán ligadas a algún otro elemento gramatical en la oración, así
calificándolo. Se indica gráficamente a qué elemento van ligadas con el uso de flechas a la
izquierda de todas las unidades sintácticas (preferentemente).
.
D. Transición Entre Párrafos
. Una vez que el Exegeta ha dominado el análisis del párrafo, el siguiente paso es
buscar con semejante diligencia las conexiones que hay entre ese párrafo y cualesquier
otros de su texto. Se aplican las mismas reglas como para la sección o el párrafo. La mejor
señal es una conjunción, partícula conectadora, o algo relacionado. Un cambio de persona,
modo, número o tiempo en el verbo puede indicar el rumbo del nuevo párrafo. Donde no
hay conectadores ni otro indicador explícito, el enlazamiento de las palabras o ideas puede
servir como seña de la relación entre párrafos. Es tan importante observar las conexiones
entre párrafos como observar las conexiones dentro del párrafo.

1
Las primeras divisiones se le hicieron al Pentateuco (586
a.C:) en 154 agrupaciones para facilitar su lectura en un plan de
tres años. La división de la Biblia en capítulos data de 1227 y se
debió a Esteban Langdon profesor de la Universidad de Paris y más
tarde Arzobispo de Canterbury. Las primeras divisiones en
versículos ampliamente aceptadas aparecieron alrededor de 900 d.C.
La Vulgata Latina fue la primera Biblia que incorporó la división
tanto en capítulos como en versículos en el Antiguo y Nuevo
Testamento.

4
EJEMPLO DEL ANALISIS SINTACTICO DE 1ª Pedro 1:13-25.

II. Análisis sintáctico de 1 Pedro 1:13-25


A. Forma Literaria. Prosa-archivo

B. Párrafo.
1. Proposición temática.
El apóstol Pedro exhorta a sus lectores a atender el desafío triple de la
voluntad de Dios, la cual les es útil y vital en medio del sufrimiento.

2. Divisiones naturales
I. Estar listos para entender su voluntad (vv. 13-16)
II. Estar dispuestos a vivir en su voluntad (vv. 17-23)
III. Estar dispuestos a aceptar su voluntad (vv. 24-25)

J. Mostrador sintáctico (véase hoja anexa).

K. Transición entre párrafos.


Desde el v. 13 hasta el v. 24 se nota el uso de la segunda persona de plural “ustedes”,
para después hacer la transición al v. 24 y así llevarnos a comprender y creer cual es él
único fundamento en la vida, “la Palabra de Dios”.

5
El desafío de Dios para todo cristiano:
I. Estar listos para entender su voluntad 13 Por tanto,
A. Con plena sobriedad en el presente ceñid los lomos de vuestro entendimiento,

B. Con plena certidumbre en el futuro sed sobrios,


y 22
esperad por completo en la gracia que se os traerá
1. Viviendo la vida nueva
a. En obediencia cuando Jesucristo sea manifestado;
14 como hijos obedientes,
b. En el deseo de Dios
c. En renovación de vida no os conforméis a los deseos

que antes teníais estando en vuestra ignorancia;


2. Imitando al Dios vivo 15 sino,
como aquel que os llamó es santo,

C. Con plena convicción en la praxis sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;
1. Que distingue la vida nueva
16 porque escrito está:

2. Que confirma la fe nueva Sed santos,

porque yo soy santo.

II. Estar dispuestos a vivir en su voluntad 17 Y


A. Delante del Juez eterno si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno,

conducíos
1. Cada día de la vida en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación;

2 Congruente al sacrificio de Cristo 18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir,
la cual recibisteis de vuestros padres,
a. Sacrificio perfecto no con cosas corruptibles,
como oro o plata,
19 sino con la sangre preciosa de Cristo,
como de un cordero sin mancha
y
b. Sacrificio prometido sin contaminación,
20 ya destinado desde antes
de la fundación del mundo,
c. Sacrificio presente pero manifestado en los postreros
tiempos
d. Sacrificio inmerecido por amor de vosotros,
21 y
e. Sacrificio bendito mediante el cual creéis en Dios,
quien le resucitó de los muertos
f. Sacrificio poderoso y
le ha dado gloria,
b. Sacrificio de fe y esperanza para que vuestra fe
y
B. De manera práctica esperanza sean en Dios.
22 Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad,
mediante el Espíritu,
a. En amor verdadero para el amor fraternal no fingido,
amaos unos a otros entrañablemente,
b. En amor total de corazón puro;
1.1. Por la redención eterna 23 siendo renacidos,
no de simiente corruptible,
sino de incorruptible,
1.2. Por la palabra eterna por la palabra de Dios que vive
y
permanece para siempre.

III. Estar dispuestos a aceptar su voluntad 24 Porque:


Toda carne es como hierba,
A. Que declara lo pasajero de la vida Y
toda la gloria del hombre como flor de la hierba.
La hierba se seca,
y
B. Que contrasta lo eterno de lo pasajero la flor se cae;
25 Mas la palabra del Señor permanece para siempre.
C. Que define el fundamento de vida Y
esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.
Repaso de la Gramática Española #1: La oración simple

1. Repaso de los elementos de la oración gramatical

Sustantivos Personas, lugares o cosas que actúan o que reciben una


acción en una oración

“José” “perro” “Brasil”


“amor” Adjetivos Palabras que
describen los sustantivos
“rojo” “grande” “mojado”

Artículos Adjetivos especiales que indican género, número y nivel de definición

“el” “la” “una”

Pronombres Palabras que sustituyen por los sustantivos

“él” “ella” “ellos” “quienes” “aquellos”

Verbos Palabras de acción (“Cambia” “comieron” “caminamos”) o de equivalencia


(“es” “estamos” “se volvió”)

Verboides Verbos que funcionan como otros elementos de la oración. Hay tres tipos:

“Comiendo” (gerundio) Gerundios pueden funcionar como verbos (“Estoy


comiendo”), adverbios (“Entró a la clase comiendo”) o adjetivos (“El
chico comiendo pizza es el que buscas”).
“Comido” (participio) Participios pueden funcionar como verbos (“no ha
comido”) o adjetivos
(“indio comido”).
“Comer” (infinitivo) Infinitivos pueden funcionar como verbos (“Tengo
que comer”) o sustantivos (“Comer pizza es divertido”)

Adverbios Palabras que describen verbos, adjetivos u otros adverbios

“Rápidamente” “pronto” “relativamente”

Preposiciones Palabras que empiezan frases preposicionales, indicando la posición o la


relación de un sustantivo

“en” “encima de” “según” “después de” “con”

La lista completa de las preposiciones: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de,
desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, pro, según, sin, sobre, tras. El
sustantivo que va después de la proposición en una frase preposicional se
llama el objeto de la preposición.
Conjunción Palabras que muestran la relación entre partes de la oración

“y” “o” “ni” “cuando” “a pesar de”

Interjección Palabras expresivas que no tienen una relación gramatical a la oración

“¡Ay¡” “¡Caramba!” ¡Uy!”

2. Toda oración completa tiene un núcleo de por lo menos un sujeto y un predicado.


El sujeto es un sustantivo que hace la acción, y el predicado es la acción. Esto es el núcleo de la
oración.

José / caminó (a la tienda.)

SUJETO PREDICADO

Excepciones:

1. Oraciones pueden tener sujetos implícitos: ¿Cuál es el sujeto implícito de la


siguiente oración? “Comí.”

2. Oraciones pueden ser pasivas, donde el sujeto recibe la acción en vez de actuar:
“Juan fue golpeado por Guillermo.” (Juan es el sujeto, pero Guillermo hace la acción)

3. En la oración simple, hay dos tipos de verbos, y por eso dos tipos de predicados.
Verbos expresos expresan una acción
Verbos expresos: Yo camino a la tienda.
Juan golpeó a Guillermo.
El amor echa fuera el temor.

Pueden ver que cuando un sujeto hace una acción, muchas veces hay un
complemento que recibe la acción.

Verbos callados (ser, estar y sinónimos) expresan una equivalencia.

Verbos callados: Yo existo.


Tú eres un buen amigo. (Tú = amigo)
José se puso rojo. (José = rojo)
Dios es amor. (Dios = amor)

Pueden ver que en oraciones con verbos callados, muchas veces hay un
predicado nominal, un sustantivo que el verbo dice que es equivalente al sujeto.

Todas las demás partes de una oración (artículos, adjetivos, frases preposicionales, etc)
giran alrededor de este núcleo de sujeto y predicado.
Repaso de la Gramática Española #2:

1. Oraciones compuestas son oraciones donde no hay subordinación pero donde hay más de
un sujeto y/o predicado.

Juan y José caminaron a la tienda. (dos sujetos)


Juan caminó a la tienda y jugó con José. (dos verbos)
Juan y José caminaron a la tienda y jugaron en la calle. (dos sujetos, dos verbos)
Juan caminó y José jugó. (dos sujetos, dos verbos)

Nótese bien que la última oración, “Juan caminó y José jugó”, es básicamente dos
oraciones enteras, coordinadas por la conjunción “y”.

2. Oraciones compuestas tienen ideas COORDINADAS por conjunciones. Hay varios tipos de
conjunciones que coordinan oraciones compuestas:

Copulativas: y, en, ni
Disyuntivas: o, u
Distributivas: Ya…ya, bien…bien; sea…sea; otros.
Adversativas: Pero, empero, mas, aunque; sino, salvo, excepto, menos, antes.

3. Oraciones complejas son las oraciones más difíciles. Estas oraciones toman dos o más
oraciones con sujeto y verbo (cláusulas), y las mezclan en una sola oración, subordinando una o
más cláusulas a una cláusula principal.

Los rosales florecerán


cuando llegue la primavera.

En este ejemplo hay dos ideas con sujeto y verbo. Pero la primera podría ser una oración por
sí sola, donde la segunda idea no puede. La segunda parte de la oración es subordinada a la
primera. Es dependiente de la primera. Podemos decir que la primera parte es el tronco de la
oración, y la segunda parte es una rama.

4. Entonces, oraciones compuestas contienen solamente COORDINACIÓN, y oraciones


complejas contienen SUBORDINACIÓN.

Coordinación: La conexión de dos o más ideas de igual importancia gramatical.

Juan escribió Apocalipsis - pero - Pablo no escribió Hebreos.


Subordinación: La conexión de dos o más ideas donde una idea es más
importante gramáticamente que las demás ideas.

Juan escribió Apocalipsis


porque quería fortalecer a la iglesia primitiva.

5. Cláusulas subordinadas o dependientes: Una cláusula subordinada o dependiente es una


parte de una oración que tiene sujeto y verbo, pero que no puede servir como oración
independiente. Por ejemplo:

para que ellos vayan a la tienda.

Aunque este fragmento tiene un sujeto y un verbo, la frase “para que” requiere que
lo conectemos a otra oración para tener sentido:

Les di dinero para que ellos vayan a la tienda.

En este ejemplo, “Les di dinero” puede funcionar como una oración completa sin el resto de la
oración. Pero “para que ellos vayan a la tienda” no puede servir como oración independiente
por si sola.

6. Cláusulas sub/deps pueden estar en el sujeto o el predicado, pueden modificar cualquier


palabra de la oración, y hasta pueden funcionar como sustantivos. Pueden ser el sujeto propio,
el complemento directo, el complemento indirecto, o el complemento preposicional.

La casa donde vivo es blanca. (la clausula modifica el sujeto)


Donde vivo queda cerca (funciona como el sujeto)
Fuimos a la casa donde vivo (modifica el complemento directo, casa)
¿Quieres ver donde vivo? (funciona como el complemento directo)
Le dije al hombre que vive cerca estas palabras. (modifica el complemento
indirecto, hombre)
Le dije al que vive cerca estas palabras. (funciona como el complemento indirecto)
7. Clausulas sub/deps pueden estar conectadas a la oración por conjunciones y frases
como: Causales (expresan causa)
Porque, que, pues,
Ya que, puesto que, de que, etc

Finales (expresan intención):


Para, por
Para que, a que, por que, a fin de, etc

Consecutivas (expresan consecuencia):


Pues, luego, con que
Así que, por tanto, por consiguiente
Condicionales (expresan una condición):
Si, como, cuando
Con tal que, siempre que, etc

Completivas (que o si cuando son usados para completar una


idea) No me gusta que hablen mal de mi
Les ruego que me disculpen.

8. Entonces, hay tres tipos de oraciones: simples, compuestas, y complejas.


 Simples: un sujeto, un verbo, ninguna coordinación o subordinación de ideas.
 Compuestas: más de un sujeto y/o verbo. Coordinación de ideas.
 Complejas: cláusulas enteras subordinadas a una oración principal.

9. Entonces, el objetivo de la exégesis gramatical es aislar el núcleo o tronco de la oración, y


notar todas las ramas lo que depende de ella. Esto requiere aislar también toda cláusula
sub/dep, y notar si funciona como el sujeto, el predicado, un complemento, o como
modificador.
Repaso de la Gramática Española # 3:

Hemos visto los elementos de una oración, el núcleo de la oración, los tres tipos de oración,
la coordinación y la subordinación. Ahora el último paso es poder dividir las oraciones en
secciones para analizarlas bien. Ya lo hicimos con oraciones simples. Ahora queremos hacerlo
con oraciones más complicadas. Ejemplo:

A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia
de anunciar entre los gentiles el evangelio de las insondables riquezas de Cristo, y de
aclarar a todos cuál sea el plan del misterio escondido desde los siglos en Dios, el
creador de todas las cosas, para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a
conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares
celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús, nuestro Señor, en
quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él.

Intimidante, ¿verdad? Pues dividir es conquistar. El primer paso es dividir la oración en las
secciones básicas, identificándolas. Por lo general, las comas, las preposiciones, la palabra
“que”, y las conjunciones nos indican la gran mayoría de las divisiones básicas.

A mí, Frase preposicional


que soy Cláusula subordinada
menos que el más pequeño de todos los santos, Cláusula subordinada
me fue dada Verbo principal
esta gracia Sujeto
de anunciar entre los gentiles Frase preposicional
el evangelio Frase preposicional
de las insondables riquezas de Cristo, Frase preposicional
y de aclarar Frase preposicional
a todos Frase preposicional
cuál sea el plan Cláusula subordinada
del misterio escondido Frase preposicional
desde los siglos en Dios, Frase preposicional
el creador de todas las cosas, Frase que describe a Dios
para que la multiforme sabiduría de Dios sea Cláusula subordinada
ahora dada a conocer
por medio de la iglesia Frase preposicional
a los principados y potestades Frase preposicional
en los lugares celestiales, Frase preposicional
conforme al propósito eterno Frase preposicional
que hizo Cláusula subordinada
en Cristo Jesús, nuestro Señor, Frase preposicional
en quien Frase preposicional
tenemos seguridad y acceso Cláusula subordinada
con confianza Frase preposicional
por medio de la fe en él. Frase preposicional

El segundo paso es identificar el núcleo, quitando las cláusulas subordinadas,


adjetivos, adverbios, y frases preposicionales:

Esta gracia Sujeto


me fue dada Verbo pasivo
a mí. Complemento

El último paso es bosquejar la oración para mostrar la relación entre el núcleo y las demás
partes de la oración. Es necesario preguntarse, “¿Qué modifica el sujeto, qué modifica el verbo,
y qué modifica el complemento?”

Esta gracia
de anunciar entre los gentiles el evangelio de las insondables riquezas de Cristo,
y de aclarar a todos
cuál sea
el plan del misterio escondido desde los siglos en Dios,
el creador de todas las cosas
me fue dada
para que la multiforme sabiduría de Dios
sea ahora dada a conocer
por medio de la iglesia
a los principados y potestades
en los lugares celestiales,
conforme al propósito eterno
que hizo en Cristo Jesús, nuestro Señor,
en quien tenemos seguridad y
acceso con confianza
por medio de la fe en él.
a mí
que soy menos que el más pequeño de todos los santos
Otro Ejemplo:

Al que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que
el tal se ha pervertido, y que peca y está condenado por su propio juicio.

El primer paso es dividir la oración en las secciones básicas, identificándolas:

Al que cause divisiones, (frase preposicional)


después de una y otra amonestación (frase
preposicional) deséchalo, (verbo
principal) sabiendo (gerundio)
que el tal se ha pervertido, (cláusula dependiente)
y que peca (cláusula dependiente)
y [que] está condenado (cláusula dependiente)
por su propio juicio. (frase preposicional) El
segundo paso es identificar el núcleo:
Tú Sujeto implícito
deséchalo Verbo
al que cause divisiones Complemento

El último paso es bosquejar la oración para mostrar la relación entre el núcleo y las demás
partes de la oración:

Al que cause divisiones

Deséchalo
después de una y otra amonestación (¿Deséchalo cuándo?)
sabiendo (¿Deséchalo cómo?)
que el tal se ha pervertido, (¿Sabiendo qué?)
y que peca (¿Sabiendo qué?) y
[que] está condenado (¿Sabiendo qué?)
por su propio juicio. (¿Por qué está condenado?)

En clase practicaremos estos pasos, y veremos ejemplos de usar este paso para ayudar en
la formación de la estructura de un sermón.
Práctica en clase: comencemos con oraciones fáciles

Este mandamiento antiguo es el mensaje que ya oyeron.

Les he escrito a ustedes, queridos hijos, porque han conocido al


Padre. Les escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea
completa.
Mis queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen.

Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los
de todo el mundo.

En cambio, el amor de Dios se manifiesta plenamente en la vida del que obedece su


palabra. Su salida sirvió para comprobar que ninguno de ellos era de los nuestros.
Todos ustedes, en cambio, han recibido unción del Santo, de manera que conocen la
verdad. Por eso, desde el día en que lo supimos no hemos dejado de orar por ustedes.
Queridos hermanos, lo que les escribo no es un mandamiento nuevo, sino uno antiguo que
han tenido desde el principio.

Oraciones compuestas

Nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la vida
eterna que estaba con el Padre y que se nos ha manifestado.

El que afirma: «Lo conozco», pero no obedece sus mandamientos, es un mentiroso y no tiene
la verdad.

Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará
de toda maldad.

Queridos hijos, ésta es la hora final, y así como ustedes oyeron que el anticristo vendría,
muchos son los anticristos que han surgido ya.

Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la
sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.

Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita
en nosotros.
Con cuidado

Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, hermanos, no tenéis necesidad de que os
escriba. Lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros
propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les
anunciamos respecto al Verbo que es vida.

Aunque salieron de entre nosotros, en realidad no eran de los nuestros;

Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y
no ponemos en práctica la verdad.

Siendo, pues, que habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo
está sentado a la diestra de Dios.

Pero nosotros, hermanos, apartados de vosotros por un poco de tiempo, de vista pero no
de corazón, procuramos con mayor empeño y con mucho deseo veros personalmente.

Pero estando ya presente Cristo, el sumo sacerdote de los bienes que han venido, por medio
del más amplio y perfecto tabernáculo no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12
entró una vez para siempre en el lugar santísimo, logrando así eterna redención, ya no
mediante sangre de machos cabríos ni de becerros, sino mediante su propia sangre.

…la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros y no la forma misma de estas realidades,
nunca puede, por medio de los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente de año en
año, hacer perfectos a los que se acercan.

A éste, que fue entregado por el predeterminado consejo y el previo conocimiento de


Dios, vosotros matasteis clavándole en una cruz por manos de inicuos.

Una excepción a la regla de “que”

Porque si vivís conforme a la carne, habéis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las
prácticas de la carne, viviréis.

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Porque considero que los padecimientos del tiempo presente no son dignos de comparar con
la gloria que pronto nos ha de ser revelada.

Porque la intención de la carne es muerte, pero la intención del Espíritu es vida y paz.

Oraciones largas
Pero ahora Dios, a fin de presentarlos santos, intachables e irreprochables delante de él, los
ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante su muerte, 23 con tal de que se
mantengan firmes en la fe, bien cimentados y estables, sin abandonar la esperanza que
ofrece el evangelio.

De ésta llegué a ser servidor según el plan que Dios me encomendó para ustedes: el dar
cumplimiento a la palabra de Dios, 26 anunciando el misterio que se ha mantenido oculto
por siglos y generaciones, pero que ahora se ha manifestado a sus santos.

Por eso, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, vivan ahora en él, 7
arraigados y edificados en él, confirmados en la fe como se les enseñó, y llenos de gratitud.

Entonces es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio,
prudente, decoroso, hospitalario, apto para enseñar; 3 no dado al vino; no violento, sino
amable; no contencioso ni amante del dinero.

Por tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, vestíos de profunda compasión, de
benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia, 13 soportándoos los unos a los
otros y perdonándoos los unos a los otros, cuando alguien tenga queja del otro.

Ahora, con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con él, os
rogamos, hermanos, 2 que no seáis movidos fácilmente de vuestro modo de pensar ni seáis
alarmados, ni
por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, como que ya hubiera llegado
el día del Señor.

Así que, hermanos, teniendo plena confianza para entrar al lugar santísimo por la sangre de
Jesús, 20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo (es decir, su cuerpo), 21
y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 22 acerquémonos con corazón sincero, en
plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos
con agua pura.

Porque si pecamos voluntariamente, después de haber recibido el conocimiento de la verdad,


ya no queda más sacrificio por el pecado, 27 sino una horrenda expectativa de juicio y de
fuego ardiente que ha de devorar a los adversarios.

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos,
despojémonos de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con
perseverancia la carrera que tenemos por delante, 2 puestos los ojos en Jesús, el autor y
consumador de la fe; quien por el gozo que tenía por delante sufrió la cruz,
menospreciando el oprobio, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.
Porque la gracia salvadora de Dios se ha manifestado a todos los hombres, 12 enseñándonos
a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la edad presente, renunciando a la impiedad y
a las pasiones mundanas, 13 aguardando la esperanza bienaventurada, la manifestación de la
gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo, 14 quien se dio a sí mismo por nosotros
para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí mismo un pueblo propio, celoso de
buenas obras.

Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor por los hombres, 5 él
nos salvó, no por las obras de justicia que nosotros hubiésemos hecho, sino según su
misericordia; por medio del lavamiento de la regeneración y de la renovación del Espíritu
Santo, 6 que él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro
Salvador.

La exégesis estructural (epístolas y sermones), segunda parte

1. Lo que vimos en las páginas anteriores fue la gramática, la microestructura a nivel de las
oraciones. Ahora es tiempo de ver la estructura y relaciones entre las varias oraciones en
un texto. Esta es parte de la exegésis estructural para epístolas, sermones y discursos en
el NT. Más abajo estudiaremos la exégesis literaria para narrativas.

2. Cuando sabemos la función de una parte de un texto, entonces sabemos cuál debe ser
nuestra respuesta o nuestra aplicación del texto. Si es una exhortación, sabemos que
el autor quiere que la obedezcamos. Si es un motivo, sabemos que el autor quiere
motivarnos o explicarnos por qué debemos hacer o creer algo.

3. La sintaxis también nos ayuda en la predicación. Si sabemos las funciones de las partes
de un texto, sabemos las funciones que debe tener nuestro sermón. Si un texto se
concentra más en la exhortación, sabemos que el sermón va a enfocarse en la
exhortación. Si un texto se concentra más en afirmaciones teológicas (“Dios hizo tal, de
esta manera, por estas razones, etc”), sabemos que el sermón debe enfocarse en la
exposición y explicación de estas afirmaciones.
4. Para cada oración tenemos que usar el núcleo para determinar si la oración
es a. Una afirmación (una oración que afirma o niega que algo es verdad)
b. Una pregunta de verdad (una pregunta que pide información)
c. Una pregunta retórica (una oración en forma de pregunta pero con otra función)
i. En otras palabras, pregunta retórica = afirmación)
d. Una exhortación u orden (una oración que exige que los lectores respondan de
cierta manera). Una exhortación “negativa” (que no se debe hacer algo) se llama
una prohibición

5. Dentro de la oración, podemos identificar la función sintáctica de cada cláusula:

a. Una condición puesta sobre alguna afirmación (“Si haces x...”)


 “Si alguno no ofende en palabra, éste es varón
perfecto.”
b. Un motivo de hacer algo
i. La razón (por qué): “porque escrito está: «Sed santos, porque yo soy
santo».”
ii. El propósito (para qué): “para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a
Dios”
c. La manera de hacer algo: Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien,
hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos;
d. El resultado de algo
e. Una definición o descripción de algo o alguien: su amado Hijo, en quien tenemos
redención por su sangre
f. El contenido de un verbo de revelación: hay varios verbos como “dijo”,
“enseñando”, etc, que requieren una elaboración de su contenido – dijo que iba a
morir, enseñando que debemos ser sobrios, etc.
 “la Escritura dice en vano que Dios ama celosamente al espíritu”
 “Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos…”
g. El agente por medio del cual algo se hizo o se hará: ...por medio de Cristo Jesús...
h. La causa por algo: la ley…fue añadida a causa de las transgresiones…
i. El tiempo o el lugar: cuando o donde se hizo o se hará una acción
j. Contraexpectativa
i. Cuando algo sucede a pesar de alguna circunstancia donde se espera lo
contrario
 “Pero vosotros, aunque visteis esto, no os arrepentisteis después
para creerle.”

Procedimiento

1. Dividir la perícopa por oraciones gramaticales en el griego, o, faltando tiempo, usa las
oraciones de la Reina Valera o La Biblia de las Américas.

2. Usa la lista de funciones sintácticas para NÚCLEOS para identificar la función sintáctica
de cada oración.

3. Usa la lista de funciones sintácticas para CLÁUSULAS para identificar la función


sintáctica para cada cláusula subordinada

4. Haz una tabla y añade las divisiones y las funciones.

5. Añade tu resumen breve del contenido de cada oración. Usa oraciones completas
con sujeto y verbo. “El reino de Dios se acerca” es preferible a “El reino de Dios”.
Ejemplos a nivel de una oración gramatical

Tito 2.11-14:

Vv. Contenido Función


11a la gracia de Dios se ha manifestado Afirmación
11b para salvación a todos los hombres, Propósito o resultado
12a enseñándonos que Manera
12b renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, Contenido del verbo
Enseñando - manera
12c vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, Contenido del verbo
Enseñando - exhortación
13a aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación Contenido del verbo
gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, Enseñando - manera
14a quien se dio a sí mismo por nosotros Descripción (de Jesucristo)
14b para redimirnos de toda iniquidad Propósito o resultado
14c y purificar para sí un pueblo propio, Propósito o resultado
14d celoso de buenas obras. Descripción
(del pueblo)

Tito 3.4-7:
Vv. Contenido Función
4 Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su Tiempo
amor para con los hombres
5a nos salvó, Afirmación
5b no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, Manera
5c sino por su misericordia, Manera
5d por el lavamiento de la regeneración Manera
5e y por la renovación en el Espíritu Santo, Manera
6a el cual derramó en nosotros abundantemente
6b por Jesucristo nuestro Salvador, Manera
7a para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos Propósito o
resultado
7b conforme a la esperanza de la vida eterna. Manera

Tito 3.10-11:
Vv. Contenido Función
10a Al hombre que cause divisiones, Manera (a quién)
10b después de una y otra amonestación Tiempo
10c deséchalo, Exhortación
11a sabiendo Motivo (= porque saben)
11b que el tal se ha pervertido, Contenido del motivo
11c y peca Contenido del motivo
11d y está condenado por su propio juicio. Contenido del motivo
Ejemplos a nivel de pericopa

Mateo 6.25-34
Vv. Función Resumen / paráfrasis
25a Prohibición No se afanen por la comida y la ropa
25b Pregunta retórica = afirmación La vida es más que la comida y la ropa
26a Ilustración Dios cuida a las aves
26b Pregunta retórica = afirmación Ustedes valen más que las aves
27 Pregunta retórica = afirmación La preocupación no contribuye nada a la vida
28a Pregunta ¿Por qué se afanan por la ropa?
28b- Ilustración Dios viste a las flores con vestidos más hermosos que
29 el vestido de Salomón
30 Condición y Pregunta retórica = Si Dios vista así a las flores, ¿no les vestirá a ustedes?
afirmación
31 Prohibición No se afanen por la bebida o por la ropa
32a Motivo Los Gentiles son los que se afanan por estas cosas
32b Motivo Dios sabe lo que ustedes necesitan
33a Exhortación Preocupense por el reino de Dios y la justicia
33b Motivo Y Dios les dará lo que necesitas
34a Prohibición No se afanen por el día de mañana
34b Motivo Cada día trae sus propias preocupaciones
34c Afirmación Las preocupaciones de hoy son suficientes para
ocupar nuestra atención hoy

 El tema para el sermón de este texto se repite varias veces en las prohibiciones y
la exhortación: “No te preocupes de la comida y la ropa (las cosas materiales).”
 Los argumentos apoyando el tema ya van incluidos. Son las afirmaciones y los motivos.
Ellos pueden ser los puntos de tu sermón:
o 25ª …porque la vida vale más que la comida y la ropa
o 27 …porque la preocupación no contribuye nada a la vida…
o 32ª …etc
o 32b
o 33b
o 34bc
 Las ilustraciones para el sermón de este texto ya van incluidas: las aves, las flores.
 La aplicación positiva es la exhortación en 33ª: “Preocúpate más bien por las cosas de
Dios – en establecer su reino y traer su justicia al mundo.”
2 Tim. 4.1-10

Vv. Función Resumen


1- Exhortación Te pido ante Dios que prediques la palabra
2a (petición)
2b 3 exhortaciones Redarguye, reprende, exhorta…
3-4 Motivo Porque viene un tiempo cuando no escucharán la verdad sino a las
mentiras
5 4 exhortaciones Sé sobrio, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple
tu ministerio
6 2 afirmaciones Voy a morir muy pronto
7 3 afirmaciones He sido fiel en mi ministerio
8a Afirmación Dios me recompensará
8b Afirmación Dios también recompensará a todos los que esperan su venida
9 Exhortación Ven pronto
10 Motivo Porque todos los demás me han abandonado

Mateo 12.26-32
Vv. Función Resumen
26ª Condición y afirmación Si yo por Satanás expulsó a los demonios, los demonios
estarían dividos entre sí
26b Pregunta retórica = afirmación Su reino no puede sobrevivir así
27a Condición y pregunta retórica Si yo por Satanás expulso demonios, sus hijos lo hacen
= afirmación por Satanás también
27b Afirmación Las acciones de sus propios hijos son testimonio contra
ustedes
28 Condición y afirmación Si expuslo demonios por el Espíritu, el reino de Dios ha
llegado
29 Pregunta retórica = afirmación Solo se puede robar la casa de un hombre fuerte atándolo
primero
30 Dos afirmaciones Los que no se juntan conmigo no beneficiarán de lo que
(advertencia) yo estoy haciendo
31 Dos afirmaciones Todo pecado puede ser perdonado menos la blasfemia
(advertencia) contra el Espíritu
32 Dos afirmaciones Los que se oponen a mí pueden ser perdonados, pero no
(advertencia) los que se oponen al Espíritu Santo
1 Corintios 11.17-34 funciones sintácticas

Afirmación Al darles las siguientes instrucciones, no puedo elogiarlos,


Motivo o razón ya que sus reuniones traen más perjuicio que beneficio.
Motivo del motivo En primer lugar, oigo decir que cuando se reúnen como iglesia
hay
Afirmación Sin duda, tiene
divisiones entreque haberygrupos
ustedes, sectarios
hasta cierto entre
punto ustedes,
lo creo.
Resultado para que se demuestre quiénes cuentan con la aprobación de
Afirmación De hecho, cuando se reúnen, ya no es para comer la Cena del
Dios.
Razón o motivo porque
Señor, cada uno se adelanta a comer su propia cena, de
manera que
PR = Af ¿Acaso
unos seno tienencon
quedan casas dondemientras
hambre comer yotros
beber?
se emborrachan.
Pregunta ¿O es que menosprecian a la iglesia de Dios y quieren
avergonzar a
PR = Af ¿Qué
los quelesnodiré? ¿Voy
tienen a elogiarlos por esto? ¡Claro que no!
nada?
Afirmación Yo recibí del Señor lo mismo que les transmití a ustedes:
Contenido del verbo de Que el Señor Jesús, la noche en que fue traicionado, tomó pan,
revelación / Acción
Acción y después de dar gracias, lo partió y dijo:
Afirmación «Este pan es mi cuerpo, que por ustedes entrego;
Exh hagan esto en memoria de mí.»
Acción De la misma manera, después de cenar, tomó la copa y dijo:
Afirmación «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre;
Exh hagan esto, cada vez que beban de ella, en memoria de mí.»
Motivo Porque cada vez que comen este pan y beben de esta copa,
proclaman la muerte del Señor hasta que él venga.
Evaluación Por lo tanto, cualquiera que coma el pan o beba de la copa del
Señor
de manera indigna, será culpable de pecar contra el
Exh Así que ycada
cuerpo uno debe
la sangre examinarse a sí mismo antes de comer
del Señor.
el pan
Motivo Porque
y beber el
deque come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe
la copa.
su
Afirmación / evaluación Por esocondena.
propia hay entre ustedes muchos débiles y enfermos, e incluso
varios han muerto.
Condición y afirmacion Si nos examináramos a nosotros mismos, no se nos juzgaría;
Condición y afirmacion y pero si nos juzga el Señor, nos disciplina para que no seamos
propósito condenados con el mundo.
Exh Así que, hermanos míos, cuando se reúnan para comer,
espérense
Exh y motivo/propósito Si alguno
unos tiene hambre, que coma en su casa, para que las
a otros.
reuniones
Af = advertencia? Los demás asuntos
de ustedes los arreglaré
no resulten dignas decuando los visite.
condenación.
III. ANALISIS VERBAL.

Introducción
Las palabras son los elementos lingüísticos más básicos medio de la acumulación de
palabras un escritor expresa el pensamiento distintivo que él tenia en mente. Usualmente el
significado especial que una palabra tiene en una situación particular es señalado
claramente por las construcciones gramaticales en las cuales aparece. Los lingüistas
modernos se refieren a esto como "la señal sintáctica de sentido."
En otras situaciones, el significado de una palabra puede ser indicado por la
interacción de esa palabra con el significado de los términos que la rodean. El elemento
clave aquí no es el uso ,gramatical de la palabra, sino una aplicación llamativa de esa
palabra en .un contexto totalmente nuevo, con el resultado que se 'trasmite un nuevo
sentido.

1. El Significado de las Palabras


La mayoría de las palabras que han sobrevivido el paso del tiempo en la historia de
un idioma adquieren un "sentido de denotación" (significado especifico) y un "sentido de
connotación" (significado adicional o de implicación). Aparte de su significado especifico,
las palabras tienen una variedad de significados adicionales, los cuales son encontrados en
una conversación ordinaria. Considere el siguiente ejemplo con la palabra "pan."

"Comeremos pan" -- "pan" está describiendo comida.


"Mi tía es un pan" -- "pan" significa la bondad y docilidad de una
persona.
"Esto es pan comido" -- "pan" significa la facilidad con que se logrará
algo.

Así, las palabras o las frases pueden tener tanto un sentido técnico como un sentido
popular. El significado original de una palabra puede llevar a un uso metafórico. Por
ejemplo, la palabra "verde" designa un color; pero usado metafóricamente, la palabra puede
significar algo inmaduro o que no está apto para algo: "Juan está "verde" para desempeñar
ese puesto." Las palabras también puede estar cargadas de emociones o sentimientos que lo
expresarán dependiendo del uso de la palabra en su contexto.
Es por esto que el exegeta debe tener cuidado en investigar cuál fue el sentido y el
uso que el autor bíblico utilizó para una determinada palabra o expresión. Las palabras
usadas por los autores bíblicos ciertamente tenían un sentido de "denotación" pero muy
probablemente esta palabra estaba cargada de un sentido de "connotación." Así que
debemos desarrollar una metodología para descubrir el significado que el autor bíblico le
quiso imprimir a una oración, frase o palabra.

2. Clasificación del Uso de las Palabras


Para poder llegar a determinar cuá1 fue el uso de determinada palabra en un escrito,
éstas las podemos investigar bajo tres clasificaciones de su uso.

A. El Significado Original de una Palabra


1. El significado de las palabras es determinado por la costumbre y el uso 'general
en los tiempos del autor. Para tener un claro sentido del significado de una palabra debemos
1
conocer qué significó para el autor.2
2. Algunas veces podremos conocer claramente el significado de una palabra o
frase porque el mismo autor la ha definido. Por ejemplo, el escritor de la Epístola a los
Hebreos define "perfecto" en 5:14.
3. El significado de una palabra puede ser explicado por una aclaración posterior.
Por ejemplo, en Efesios 2:1 Pablo afirma que los efesios estaban "muertos", pero añade
inmediatamente la explicación "en sus delitos y pecados."
4. El significado de algunas palabras será determinado por contrastes contextuales
(2Cor 3:6-14; Rom 8:5-8) .
5. Una comparación cuidadosa de pasajes paralelos puede ayudar a un exegeta.
Un escritor bíblico tal vez haya tratado en otra parte de sus escritos la misma palabra o el
mismo tema.

B. Términos Culturales
Hay una multitud de detalles culturales involucrados:
alimentos, ropa, instituciones, la sociedad, la economía, la política y las costumbres. Donde
éstos son simplemente el vehículo de la verdad que contienen, la tarea del exegeta es clara.
En tales situaciones el estudiante bíblico debe reconocer los aspectos culturales sin perder
la revelación divina que llevan. Esto es más fácil decir que lograr. (Ver "El Vacío
Cultural").

Algunos principios para acercarse a los términos culturales.


1. Aquellos asuntos que reflejen los tiempos, la cultura y las formas temporales en
que el mensaje fue dado.
2. El exegeta debe hacer una distinción entre la forma cultural y su contenido, es
decir, poder distinguir entre la verdad intemporal de lo que es temporal.
a . E1 exegeta tendrá que decidir si el pasaje está enseñando un principio
teológico, moral o práctico por medio de unailustración de la cultura de su
tiempo. En este caso, el principio permanece aunque la costumbre cultural
no (l Cor 16:20).

b. El exegeta debe preguntarse si el mismo principio teológico no se


reconocería tan plenamente hoy usando un medio equivalente pero no
culturalmente idéntico.
3. Si se da una razón por una práctica o por lo menos que parece ser un mandato
culturalmente condicionado, y esa razón se ubica en la naturaleza inmutable de Dios,
entonces el mandato o la práctica es de relevancia permanente para los creyentes de todas
las edades.

C. Expresiones Figurativas
En todas las lenguas, las palabras funcionan tan regularmente
que podemos describir lo que generalmente les pasa como "las leyes de la gramática." Sin
embargo, para incrementar el poder y la capacidad imaginativa de ciertas palabras, el autor
utilizará algunas "expresiones figuradas" o "figuras de dicción."
¿Qué son las expresiones figuradas? Una definición sencilla diría que es el uso de las
palabras en algún sentido no usual. En otras palabras, es una manera de expresar alguna
idea en términos de otra que tenga una semejanza a la primera, real o imaginada. Que la
2
Biblia contenga lenguaje figurado no quiere decir que contenga algo falso. Usamos
lenguaje figurado en nuestro diario hablar sin ningún propósito de engañar. Los escritores
bíblicos lo usaron de la misma manera. Las figuras de dicción se usan comúnmente para
dar efectos especiales al lenguaje: para introducir una idea novedosa o para darle fuerza;
para comunicar cierto matiz de significado; para darle belleza; para suavizar algún
pensamiento y hacerlo aceptable.
Además de transmitir un significado, las figuras pintan un cuadro para el lector u
oyente. Así, podemos clasificar las figuras en:

1. Figuras de comparación
Símil- una comparación expresada o formal entre dos cosas (Sal 1:3)
Metáfora- una comparación implicada o no expresada (Lc. 13:32).
2. Figuras de adición
Pleonasmo-una redundancia por efecto (Gn 40:23).
Paronomasia- Una semejanza fonética entre dos vocablos muy parecidos
pero de significado distinto (Is. 5:7).
Hipérbole. Una exageración para impresionar (Sal 6:6).
3. Figuras de relación.
Sinécdoque- Tomar una parte por el todo, o el todo por una parte (Lc 2:1).
Metonimia- Designar una cosa con el nombre de otra (Lc 16:29)
4. Figuras de contraste.
Ironía. Sarcasmo que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice
(Gn 3:22).
Eufemismo- Cambiar una expresión ruda o desagradable por una más suave o
modesta (1 Sam. 24:3).

Al identificar una figura, nuestro trabajo apenas comenzó. Debemos darle nombre,
definirla e identificar las claves textuales que nos hicieron pensar que era esa figura. Sobre
todo uno debe decir "lo que la figura representa." Para ayudarnos en esta tarea, podemos
recomendar la excelente obra de E.W. Bullinger y F. Lacueva, Diccionario de Figuras de
Dicción usadas en la Biblia, Editorial CLIE, la cual es de sumo valor en la identificación e
interpretación del lenguaje figurado de la Biblia.

D. Pasajes Paralelos
Cuando el contexto inmediato de palabras y oraciones asociadas
no ayuda al intérprete en descubrir el significado de un pasaje, es posible usar pasajes
paralelos. Hay dos clases de pasajes paralelos, paralelos verbales y paralelos tópicos. Los
paralelos verbales son aquellos que hacen uso de la misma palabra en una conexión
parecida o con referencia al mismo tema. los paralelos tópicos tratan de datos, temas,
sentimientos o doctrinas semejantes, aunque las palabras, frases y cláusulas en el pasaje son
diferentes.

E. Enlistar Términos Teológicos Claves


Muchas palabras fueron investidos de tal significancia, en el
momento de su primera aparición o en subsiguientes, que llegaron a funcionar como una
seña, para llamar a la mente de los oyentes o lectores la teología antecedente. Estas
palabras son especialmente importantes en pasajes que presentan la doctrina del Mesías o
de la salvación. Son tales palabras como simiente, siervo, santo, renuevo, tierra, descanso,
3
herencia, casa (dinastía), día del Señor, temor de Dios, creer, carne, vida eterna, salvación,
etc,. Son términos que tienen “peso” teológico, y que obligan al exegeta a analizarlas.

4
EJEMPLO DE UN ANALISIS VERBAL
III. Análisis Verbal de 1 Pedro 1:13-25
A. Significado original
1. Peregrinación (v. 17). En el AT la frase común es
megurim significa literalmente “tierra de residencias o de extranjeros” se encuentra en los
pasajes típicos de Gn. 17:8; 28:4; 36:7; Ex. 6:4. en Gn 47:9 se traduce como peregrinación,
y su paralelo el Salmo 119:54 “casa de extranjero y peregrinaciones”. En el NT, peregrino
es un término que se aplica al que anda de paso, y habita sólo temporalmente en un lugar.
Pedro describe a los cristianos como peregrinos, a fin de recordarles que su vida actual no
es destino definitivo, sino que su hogar permanente está junto al Padre (1 Pedro 1:17). Así
Pedro exhorta a sus lectores a andar, conducirse, de una determinada forma, mostrando en
la vida terrenal una vida ética intachable (Gonzáles, p. 504).
2. Sobrios (v. 13). La palabra enkratteia es usada
en la LXX para referirse al control de José sobre sus afectos e impulsos hacia sus hermanos
(Gn. 43:31). Dios ha dado al creyente un espíritu de dominio propio, contrastando así con la
conducta destructora y desordenada. Dios ha dado al creyente un espíritu de sobriedad que
regule el comportamiento moral. Para los griegos la sobriedad figuraba principalmente
entre las virtudes de un carácter maduro. El término sobrio (gr. nepho) en sentido literal,
habla de aquello que es contrario a la intoxicación. Pero en el sentido en que lo está usando
Pedro, describe una actitud de expectativa en los “cinco sentidos”. Pedro está llamando a
“una cordura en la forma de pensar y actuar”. Pedro invita a tener la cabeza sobre los
hombros (Abreu, p. 172).
3. Almas (v. 22). El término en el AT es traducción común del
sustantivo nefesh, que a su vez se deriva del verbo nafash (canal de la respiración) o cuello
(Sal. 69:1; Jon. 2:7). De allí viene el sentido de “soplo de vida”. Así en un sentido más
amplio nefesh define a un ser vivo en la totalidad de su existencia. De esta manera en el NT
se usa el vocablo psyjé que indica el asiento de una vida que trasciende la vida terrenal. Por
ello, Pedro puede afirmar con plena convicción que en Cristo Jesús y su muerte redentora,
la vida del creyente va más allá de lo terrenal (Hanks, p. 24).

B. Términos culturales
1. Ceñid los lomos (v. 13). Los lomos es la parte del
cuerpo que se relaciona con la capacidad reproductora del hombre (Gn. 35:11; 46:26; 1 R
8:19; Heb. 7:5). También se conceptuaba como el asiento de la fuerza. “Ceñir los lomos”
significaba prepararse para una tarea difícil (1 R 18:46; Pr. 31:17; Ef. 6:14; 1 Pedro 1:13)
(Rengifo, p. 384).

El término ceñirse (gr. anazonnymi) describe la acción de ponerse un cinturón o un


ceñidor de lienzo o de cuero que sirve para recogerse la túnica y así tener libertad de
movimientos. De aquí la expresión “ceñirse” adquiere el sentido de “estar preparado”. De
esta manera Pedro anima a sus lectores a mejorar sus actitudes mentales. Pedro llama a una
concentración del entendimiento, a una transformación de la mente, para llevar una vida de
santidad. Todo empieza en una mente preparada, renovada y disciplinada. La santidad de
acción nace de una renovación y una preparación de las ideas. Debemos concentrar nuestra
mente y renovar nuestras ideas.
2. Juzga (v. 17). Dios aparece en el AT muy frecuentemente en el

5
papel de “juez de toda la tierra” (Gn. 18:25), o más generalmente como el “Dios de
Justicia” (Mal. 2:17; Dt. 1:17). El juicio no significa simplemente una ponderación
imparcial y objetiva del bien y el mal, sino que más bien incluye la idea de la acción
vigorosa en contra del mal. El juicio de Dios no es impersonal. Está ligado a su carácter
misericordioso, pues en justicia muestra su amor para con sus hijos (Vila, p. 641).
Pedro destaca la condición de juez de nuestro Dios. El “juzgar” (gr. kríno) era un
término que culturalmente era usado en las cortes, y literalmente quiere decir, “conducir a
las cortés” y así emitir un veredicto por las acciones del hombre. Cada cristiano debe vivir
su vida a la luz de esta verdad. Dios juzga las acciones secretas de los hombres,
sentimientos y pensamientos, nadie puede escapar de su ojo crítico (Liedke, p. 770).
3. Fuiste rescatados (v. 18). En el AT es principalmente
traducción del término Koper, literalmente “una cubierta”, palabra traducida “expiación”
(Sal. 49:7). Éste término aparece en Éxodo 30:12. en el NT los términos son lutron o
antilutron “soltar o liberar”. La palabra “rescate” (gr. lytro) es término cultural que
proviene del mercado de esclavos de los días de Pedro, y se refiere al precio que pagaba
una persona para redimir a un esclavo; es decir, el cambio de estado de esclavitud a libertad
de una persona por un precio pagado. Pedro urge a sus hermanos a recordar como ellos han
llegado a donde estaban en su fe cristiana. Así, los cristianos han sido redimidos de esa
vana manera de vivir. Así la vida presente debe corresponder al maravilloso hecho de ser
rescatados por Jesucristo (Vila, p. 1000).
4.Purificación (v. 22). En la ley mosaica se indicaban
cuatro maneras de purificarse de contaminaciones: 1) Purificación de la contaminación
contraída al tocar a un muerto (Nm. 19). 2) Purificación de la impureza debida a emisiones
corporales (Lv. 15). 3) Purificación de la parturienta (Lv. 12:-18). 4) Purificación del
leproso (Lv. 14). A estos los fariseos añadieron muchas otras purificaciones, como el
lavamiento de manos antes de comer, lavamiento de vasijas y platos (Baltensweiler, p.
1139).
Según Pedro el creyente ha sido purificado (gr. agnizo)
por el Señor. Y de esta manera se describe al creyente como intachable. Pues la
purificación en los cristianos no se refiere tanto a las prescripciones relacionadas al culto,
sino más bien adquiere un nuevo significado como expresión de la integridad moral, que va
asociada por el cambio operado por Jesucristo (Vila, p. 970).
5.Evangelio (v. 25). (buenas o gratas nuevas). Todo lo
digno de este título tiene que provenir de Dios. No siempre tuvo el mismo carácter. La grata
nueva para Adán y Eva fue que la simiente de la mujer heriría la cabeza de la serpiente. La
grata nueva a Noé fue, cuando se le anunció que iba a destruir toda carne, que él y su
familia serían salvados en el arca, que Dios establecería un pacto con él. Así fue con
Abraham (Gn. 15:6) con Moisés y el pueblo de Israel (Ex. 4:31). En la literatura clásica
ésta palabra designaba la recompensa que se daba al portador de buenas noticias. También
indicaba el mensaje mismo, originalmente el anuncio de una victoria, pero aplicado
posteriormente a otros mensajes que proporcionaban gozo. El evangelio constituye las
buenas nuevas de que Dios en Jesucristo ha cumplido sus promesas para con Israel, y de
que se ha abierto el camino de salvación para todos. El evangelio es el cumplimiento de la
promesa dada en el AT, para todos los creyentes en cristo Jesús (Vila, p. 347).

C. Expresiones figurativas
1. Como hijos obedientes (v. 14). Literalmente dice
6
“como hijos de obediencia”, éste es un hebraismo llamado “modismo de filiación”. Este
modismo describe a una persona como “hijo de algo o alguien para indicar la relación entre
los dos”. La obediencia viene de la misma raíz que significa “oír”. El modelo por
excelencia de la obediencia es Jesucristo, quien se hizo obediente hasta la muerte y muerte
de cruz. De tal manera que si se oye una orden, se debe cumplir. Como sus hijos debemos
ser obedientes. Así Pedro usa un hebraísmo corriente para dirigirse a sus lectores, para
decir, que la naturaleza de Dios quien es el Padre de todo creyente se debe trasmitir a sus
hijos (Henry, p. 1845).
2. Toda carne es como la hierba (v. 24). Esta expresión
es una figura de comparación llamada símil, pues compara la “carne” con la “hierba”.
Pedro utiliza ésta comparación pues supone que sus lectores, aún siendo de extracción
pagana, están familiarizados con el texto de Isaías 40:6, y así recordarles cual es la
condición de todo ser humano en comparación con la Palabra del Dios vivo y verdadero
que permanece para siempre, la cual les ha sido ya anunciada (Henry, p. 1847).
3. Pasajes paralelos
Peregrinación
Romanos. N/A
Efesios. N/A
Colosenses. N/A
Filemón. N/A
Sobrios
Romanos. N/A
Efesios. N/A
Colosenses. N/A
Filemón. N/A
Colosenses. N/A
Filemón. N/A
Almas
Romanos. N/A
Efesios. N/A
Colosenses. N/A
Filemon. N/A
Ceñid los lomos
Romanos. N/A

Efesios 6:14. En este versículo y en los siguientes se describe con detalle la


armadura del cristiano. Pero no basta tenerla, más bien que hay ceñírsela, es decir,
estar listo para actuar echando mano de ella (Martín, p. 367).
Colosenses. N/A
Filemón. N/A
Rescatados
Romanos. N/A
Efesios. N/A
Colosenses. N/A
Filemón. N/A
Evangelio
Romanos 1:1; 1:9; Efesios 1:13; Colosenses 1:5,23;
7
Filemón 13. Todos estos versículos de la Escritura, describen el verdadero propósito para lo
cual el apóstol Pablo y todo creyente ha sido llamado: transmitir el mensaje divino de las
buenas nuevas de salvación. El propósito es que tanto judíos como gentiles escuchen,
acepten y a su vez proclamen este mensaje que tiene consecuencias eternas(Vila, p. 844).
Juzga
Romanos 2:16 y Colosenses 2:16son un claro ejemplo de que él único
quien tiene y puede emitir un juicio contra algo o alguien es Dios mismo. Los
hombres en su capacidad finita pueden equivocarse pues sus parámetros son humanos y
limitados. El que tal hace juzgando a su prójimo refleja o es sinónimo de inmadurez y
rebeldía al Dios Justo (Ellis, p. 391).
Efesios. N/A
Filemón. N/A
Purificación
Romanos. N/A
Efesios. N/A
Colosenses. N/A
Filemón. N/A
Hijos de obediencia
Romanos. N/A
Efesios 5:1. como los hijos pequeños aprenden a hacer
cosas imitando a sus padres, así nosotros los creyentes hemos de ser imitadores de Dios.
Nuestra manera de vivir debe ser una clara descripción y reflejo de aquel que nos ha
llamado (Martín, p. 364).
Colosenses. N/A
Filemón. N/A
Carne como la hierba
Romanos. N/A
Efesios. N/A
Colosenses. N/A
Filemón. N/A

E. Términos teológicos claves


1. Gracia (v. 13)
2. Santo (v. 16)
3. Cordero (v. 19)
4. Resucitó (v. 21ª)
5. Esperanza (v. 21b)

8
IV. ANALISIS TEOLOGICO
La herramienta más frecuentemente extraviada por el exegeta es la exégesis teológica.
Para una exégesis exitosa, debe haber algún procedimiento para identificar el mensaje
central del pasaje bajo estudios. .
La pregunta básica en el Análisis Teológico es "¿Cómo cuadra el pasaje en estudio dentro
del patrón total de la revelación de Dios?" A partir de aqu1, surge inmediatamente otra
pregunta que debe ser contestada primeramente, "¿Cuál es el patrón de la revelación de
Dios? Esta pregunta es sumamente importante y la respuesta será determinante para la
interpretación teológica de un pasaje.
Una vez que el patrón de la revelación bíblica ha sido tratado, analizado y aceptado, la
pregunta de cómo cuadra un pasaje particular es mucho más fácil de responder.
Para poder realizar una Análisis Teológico serio, debemos seguir los siguientes pasos.

A. Escoger palabras que tengan "peso" teológico (previamente hecho en el AV)


Se define como una palabra significativa:
a. si juega un papel clave en el pasaje que se está estudiando.
b. si ha aparecido frecuentemente en contextos previos, pues ciertas palabras
ya adquirieron un significado especial en la historia de la revelación y han
comenzado a tener calidad de "términos técnicos." Por ejemplo, simiente,
siervo, santo, renuevo, herencia, casa (descendencia), día del Señor, temor del
Señor, misericordia, reconciliar, etc,. 1.

B. Definir teológicamente la palabra escogida según su función en el contexto


inmediato.
Se debe considerar otros usos de la misma palabra en el mismo libro, primero en la
sección inmediata y moviendo a otras secciones como en circulas concéntricos.

1
En el Antiguo Testamento se pueden identificar cuatro conexiones cruciales para entender el
desarrollo de la Teología Bíblica:
1. La Bendición Pre-Patriarcal y la Promesa Patriarcal.
2. La Promesa Patriarcal y la Ley Mosaica.
3. El Deuteronomio Pre-Monarquial y la Promesa
Davídica.
4. La Teología Sapiencial y la Promesa Profética. (Walter C. Kaiser. Toward an Old Testament
Theology, 55-56.

Existe una gran variedad de teor1as respecto a la manera de conceptualizar la naturaleza de la relación
de Dios con el hombre. Algunas teorías son "discontinuas," es decir, ven ciertas interrupciones en la
revelación de Dios y en la forma de tratar al hombre en diferentes épocas (Interpretación Dispensacional).
Otras teorías son "continuas" pues ven una progresión en la revelación de Dios desde el principio hasta la
culminación de la manifestación de Dios (Interpretación de Pacto o Promesa).
Aquellos que entienden la historia de la salvación como primariamente "continua" generalmente ven
toda la Escritura como relevante para el creyente hoy, puesto que ven una unidad básica entre ellos y los
creyentes a quienes fue dirigido en Antiguo y Nuevo Testamento. Por el otro lado, aquellos que interpretan la
revelación de Dios como "discontinua" tienden a considerar que solamente el libro de Hechos y las cartas a la
iglesias poseen relevancia primaria para la iglesia de hoy (Henry A. Virkler. Hermeneutics: PrincipIes and
Processes of Biblical Interpretation, 119-20).

1
Para realizar este paso es necesario contar con Diccionarios Teológicos de la Biblia o
del Antiguo y del Nuevo Testamento2. Estas herramientas son valiosas pues buscan definir
los conceptos principales por trazar: (1) el significado que estas palabras tienen en los
varios contextos donde mayormente se desarrollan, y (2) la historia de las mismas palabras
a través de la literatura bíblica.
Muchas veces también de son de gran ayuda comentarios sobre el pasaje en cuestión.
Se recomiendan comentarios exegéticos y no de tipo devocional.

C. Examinar los usos de la misma palabra por otros escritores de la misma época.
La teología que Dios estaba revelando a un escritor bíblico no era privativa ni
particular, el Señor lo estaba haciendo con escritores de la misma época3. Ver diagrama de
Centro Canónico-Teológico.

D. Relacionar la teología de la palabra del pasaje con la teología revelada


anteriormente.
Lo que estamos presentando es el uso completo de la teología bíblica como parte de
nuestra exégesis. Hay un centro canónico de la teología del Antiguo y Nuevo Testamento.
Es la palabra de bendición de Dios o su Promesa de ser el Dios de Israel y hacer algo por
ellos y por medio de ellos para todas las naciones. Ver diagrama de Centro Canónico-
Teológico.

2
Es muy provechoso estudiar la etimología de la palabra escogida, pero debe hacerse con precaución.
Las raíces cambian mucho en su significado sobre la historia de su desarrollo y porque muchas veces nadie
sabe cuál haya sido la etimología de una palabra dada. También es posible que el autor esté pensando más en
un sentido “connotativo" que
“denotativo”.
3
Para este paso son muy provechosas las concordancias de la Biblia. Lo ideal es usar una
concordancia en el idioma original (Hebreo para el Antiguo Testamento y Griego para el Nuevo), pero si no
se tiene acceso a éstas, si se recomienda una Concordancia Exhaustiva. En una Concordancia se puede
averiguar: (a) cuántas veces aparece una palabra en la Biblia; (b) en qué periodo se usó más; (c) si hay un
contexto con un número extraordinario de usos.

2
EJEMPLO DE UN ANALISIS TEOLÓGICO
IV. Análisis Teológico de 1ª Pedro 1:13-25.
A. Palabras significativas.
1. Gracia (v. 13)
2. Santo (v. 16)
3. Cordero (v. 19)
4. Resucitó (v. 21a)
5. Esperanza (v. 21b)

B. Definir las palabras teológicas escogidas y su función en el texto y contexto.


1. Gracia (v. 13).
(heb., hen; gr., charis). Término utilizado por los escritores bíblicos en el AT con una
considerable variedad de significados: (1) Propiamente dicho, aquello que da gozo, placer,
deleite, encanto, dulzura, hermosura; (2) buena voluntad, bondad, misericordia, etc.; (3) la
bondad de un amo hacia un esclavo (Douglas, p. 453).
Como el atributo inseparable de Dios, la gracia no existe independiente como si fuese
una entidad por sí sola, pues es la actitud de Dios hacia el hombre. Es la generosidad o la
magnanimidad de Dios hacia el ser humano, ser rebelde y pecador. En el NT la gracia de
Dios está centrada en la persona de Jesucristo (1 P 1:13). Él es la gracia manifestada por
acción de la voluntad divina, y el hombre no puede merecerla, más bien debe esperarla
como un regalo de Dios mismo. La gracia posibilita la fe (1 P. 1:10). La vida cristiana en su
totalidad está contenida en la gracia de Dios. La santificación, crecimiento y maduración
del creyente no se efectúa a partir de la gracia, sino dentro de ella (2 P 3:18), por lo tanto, el
creyente debe conducirse en santidad en toda su manera de vivir, con la esperanza de que
ese Jesús sea manifestado en gloria en su segunda venida (Gattinoni, p. 465).
2. Santo (v. 16).
En el AT, Qadosh, su significado es cortar o separar, denota entonces apartamiento y
de allí la separación de una cosa o persona de su uso común o profano para ser divino. La
terminología en el Nuevo Testamento sugiere una distinción entre la santidad que es el
propio ser de Dios y la santidad que pone de manifiesto el carácter de su pueblo. El Nuevo
Testamento emplea el término hagios, que en ocasiones significa separado, consagrado,
puesto aparte (Lc. 2:23), pero con mayor frecuencia “puro.” Ser santo es ser sin “mácula, ni
arruga ni cosa semejante” (Ef. 5:26-27). Así, el nuevo pueblo de Dios es la continuidad del
pueblo santo. En 1 Pedro, Efesios, Filemón, la santidad no es un privilegio u obligación de
algunos ya que todos los creyentes son llamados santos y a santificarse. Ésta es una
santidad según el modelo de Cristo (1 P 1:16) hasta la plena realización de esa santidad en
el reino (2 P 3:13). El apóstol quiere enfatizar el tipo de vida, basado en normas éticas y
morales de muy alta calidad. El interés del Señor está en la totalidad de la conducta de sus
hijos y no solamente en aspectos rituales y cúlticos (Finlayson, Pp. 1252-1254).
3. Cordero (v. 19).
En el AT, se refiere a la cría de la oveja o de la cabra (Éxodo 12:5) y parece que a veces
también incluye ejemplares adultos. La carne de cordero era considerada una exquisitez por
los antiguos hebreos (Deuteronomio 32:14; 2 Samuel 12:3-6; Amós 6:4). Los corderos eran
usados para sacrificios desde muy temprano (Génesis 4:4; 22:7). El cordero era un
elemento básico en el sistema de holocaustos de Moisés. Un cordero era ofrecido como
ofrenda quemada continua cada mañana y cada tarde (Éxodo 29:38-42), y el día sábado era

3
el doble (Números 28:9). El primer día de cada mes (Números 28:11), durante los siete días
de la Pascua (Números 28:16, 19), en la fiesta de las Semanas (Números 28:26, 27), en la
fiesta de Trompetas (Números 29:1, 2), en el día de la Expiación (Números 29:7, 8) y en la
fiesta de Tabernáculos (Douglas. P. 343).
En el NT, es el título que se aplica exclusivamente al Señor Jesucristo. Aparece en el
NT en Jn 1:29,36 como el Redentor enviado de Dios. El cordero simboliza a Cristo, quien
en el calvario se ofreció así mismo, en sacrificio vivo, para llevar nuestros pecados sobre su
cuerpo (1 P 2:24). Pablo se refiere a Cristo como nuestro cordero pascual ( (1 Co. 1:5-7).
La misma idea del sacrificado por nosotros para perdón, redención, purificación y
salvación, aparece en 1 P 1:18,19. Pedro está pensando en el sistema sacrificial del AT, en
donde el cordero para el sacrificio debería ser sin ninguna imperfección. El cordero moría
para expiar o cubrir los pecados del pueblo. De la misma manera Jesús pagó como “cordero
sin mancha” un precio muy alto por nuestra liberación (Payne, p. 489).
4. Resucitó (v. 21a).
En el AT, el pasaje más explícito sobre la resurrección es Daniel 12:2. Casi
igualmente explícito es Isaías 26:19. En su contexto, este v. es paralelo a
los vv. 11-15 (Job 19:23-27) (Douglas. p. 545).
En el NT es el momento esencial en la historia de la salvación durante el
cual Jesús, pocos días después de haber muerto en la cruz del calvario y de haber sido
puesto en el sepulcro en la tarde del viernes santo, fue levantado corporalmente para iniciar
una nueva orden de vida. Este tremendo acto del poder creador de Dios no se produjo ante
testigos ni es descrito en el NT, pero a lo largo de todo el NT se proclama como un hecho
indubitable o se propone como base innegable de muchas bendiciones actuales y futuras. La
característica más extraordinaria de la predicación cristiana es el acento que se pone en la
resurrección. Los primeros predicadores estaban seguros de que Cristo se había levantado
de entre los muertos, y seguros, en consecuencia de que los creyentes también serían
resucitados en el día señalado (Wilton, p. 550).
Puesto que Jesucristo ha resucitado de los muertos, Pedro puede pensar en varias
cosas: 1. Ya que Cristo resucitó, nuestra seguridad de resurrección está segura. El es la
primicia de los que durmieron; 2. Ya que Cristo resucitó, la vida de santidad debe ser real.
El pudo vivir una vida de santidad absoluta, y su experiencia se aplica a la vida, y; 3. Ya
que Cristo resucitó, es posible enfrentar con toda seguridad y confianza las persecuciones
en la vida. La esperanza está depositada en Jesucristo por lo tanto es segura pues el está
vivo (Gonzáles, p. 14).
5. Esperanza (v. 21b).
La esperanza es una necesidad psicológica para el hombre para tener una idea en
cuanto al futuro. Pero la esperanza en el sentido bíblico específico es posible cuando se cree
en el Dios viviente, que actúa e interviene en la vida humana, y en quien podemos confiar
en que llevará acabo lo que ha prometido. Esta esperanza no es producto del temperamento,
ni está condicionada por las circunstancias. No depende del hombre mismo o de lo que otro
puede hacer por él, sino que depende de su Creador. Pero el creyente en Jesucristo sólo
funda su vida en la esperanza (gr. elpís). El evento de la resurrección de Jesucristo
fundamenta la esperanza del cristiano. La esperanza del cristiano nunca se orienta en
sentido egocéntrico sino siempre Cristológica y teocéntricamente. Puesto que Cristo vive y
resucitó, nuestra esperanza es viva y dinámica. Nuestra esperanza está en el futuro de Dios,

4
cuando Jesucristo sea manifestado. Nuestra esperanza está cifrada completamente en el
actuar de Dios (Otto, p. 208).
C. Examinar los usos de las palabras por otros escritores de la misma época.
1. Gracia (v. 13).
La palabra gracia ocupa un lugar prominente en las salutaciones y bendiciones
paulinas. En Rom. 3:21, el hombres es justificado por gracia a pesar de se pecador. La fe es
la respuesta a la gracia divina (Ef. 2:8-9). La gracia es un don de Dios. El creyente vive
bajo la gracia divina (Ef. 2:8-9). La obediencia es la manera de responder a esa gracia
(Rom. 12:1-2) (Robinson, p. 564).
2. Santo (v. 16).
En Romanos 15:16; Col. 1:2; Flm. 7; se ve el nuevo pueblo de Dios como la
continuidad del pueblo santo por medio de Cristo Jesús. Y los miembros de éste pueblo
deben consagrar la totalidad de su vida en ofrenda a Dios (Rom 12: 1; Ef. 4:30; Col. 1:22).
La santidad no es un privilegio de algunos ya que todos los creyentes son llamados a ser
santos. A su vez, esto significa, que todos los creyentes son llamados a vivir en santidad
según el modelo de Cristo (Ef. 1:14) (Migues, p. 595).
3. Cordero (v. 19).
Sólo Pedro por su trasfondo judío utiliza dicho término.
4. Resurrección (v. 21a).
Romanos 5:18;6:5; Efe. 1:20; Col. 2:12; son una clara descripción de como el
cristiano ha sido injertado en Cristo por la semejanza de su muerte, y que también lo será
por su resurrección, la resurrección no es obra de la casualidad, más bien es obra de Cristo,
por medio de la cual la esperanza de la vida eterna es segura (Harrison, p. 460).
5. Esperanza (v. 21b).
Tanto en Romanos 3:23; 5:2; Efe. 1:8; Col. 1:5; se describe como el hombre está
privado de la gloria de Dios, pero el cristiano puede gloriarse de tener la esperanza de
participar de la gloria de Dios. Ésta esperanza no es terrenal, sino que es futura, eterna y
está en los cielos (Cohenen, p. 45)

D. Relacionar la teología antecedente


1. Gracia (v. 13).
La gracia comprende otros temas tales como el perdón, la salvación, la
regeneración, el arrepentimiento y el amor de Dios. En el AT la palabra “hesed” se traduce
como misericordia, bondad, favor, benevolencia. Este es un vocablo que funciona en dos
direcciones, y puede usarse y aplicarse tanto a Dios como al hombre. Por otra parte la
palabra “hen” traducida como favor, se usa en relación con la acción de un superior,
humano o divino, para con un inferior. Expresa un favor inmerecido; la “hen” del hombre
(Gn. 33:8; Rt. 2:2;), la “hen” de Dios (Jer. 31:2). La palabra “hen” no se encuentra en los
salmos, y “hesed” se encuentra muy a menudo (5:7; 57:3). Sin embargo, como atributo
inseparable de Dios, la gracia no existe independiente como una entidad por sí sola, pues la
actitud de Dios hacia el hombre como un favor (Os. 14:4; Dt. 7:7; Sal. 103:4; Jon. 4:2)
(Robinson, p. 563).
El apóstol Pedro pone de relieve la gracia en los capítulos 1-2 de su primera carta,
mediante las variantes usuales de la elección y la herencia según el pacto; 3:7 tiene la frase
poco usual “la gracia de la vida”. La palabra “gracia” se usa también en 5:10 en relación
con el futuro glorioso del creyente. Y en su segunda carta 1:2 y 3:18, Pedro habla de la

5
gracia como algo progresivo en lo cual el creyente debe perseverar, como algo que está en
el presente pero con consecuencias futuras (Robinson, p. 565).
2. Santo (v. 16).
qadosh “Santo”. La idea radical de la palabra hebrea, religiosamente considerada, es
la de separación y consagración. Separación de lo común o inmundo, consagración a lo que
es divino, sagrado y puro. Por variados que sean sus aspectos “la santidad”, es siempre una
manifestación de fuerza; toda la fuerza en el AT se concentra en Jehová, fuera del cual la
vida es imposible. Esto significa que la santidad explica una característica de Dios. Jehová
es el Santo por excelencia. La raíz qdsh, que se halla en la mayor parte de las lenguas
semíticas, expresa muy probablemente el corte, la separación. En hebreo la raíz qdsh
aparece una y otra vez como el centro gramatical de todo el AT. La santidad se somete a
Jehová, de tal manera que Jehová es definido como el Santo, siendo un sinónimo de
”divino” (Jacob, p. 89).
En el AT Dios es Santo (Sal. 99:9) o Santo es su nombre (Sal. 111:9). Como tal él
es distinto con relación a la creación (Gn. 28:16; 1 S. 6:19; Is. 6:57; Os. 11:9; Ez. 1:36). Al
miso tiempo, su santidad se expresa manifestándose, dándose a conocer, llamando al
hombre a participar en lo que él hace (Dt. 7:6; Lv. 11:44; Nm. 15:40). La santidad de Dios
no es simplemente lo misterioso, sino su perfección moral (Hab. 1:13). Las cosas nos son
santas en sí mismas, sino por estar colocadas al servicio a Dios. Así son los lugares donde
Dios se da a conocer (Ex. 3:5), el arca del pacto (2 Cr. 35:3), el día de reposo (Ex. 20:8), las
vestimentas y utensilios para el culto (Ex. 28:2), las fiestas (Is. 30:29). Dios congrega a un
pueblo, que por ser separado para él, es santo Lv. 21:6-8). Por serlo, debe santificar a Dios
en el culto, la observancia de la Ley y el ejercicio de la justicia y la misericordia. La
santidad requerida del pueblo tiene así un contenido religioso y ético, individual y social
(Migues, 594).
Para pedro el retorno inminente de Cristo, al esperanza preciosa del creyente, es una
gran incentivo para la santidad. Hay que recordar que el mismísimo Pedro cayó en la cuenta
de su condición pecadora cuando se encontró frente a Cristo resucitado una mañana en que
se hallaba pescando en el Mar de Galilea. Ésta imagen de cómo ese Señor Santo lo llamó
por primera vez, está presente en sus dos cartas. De tal manera que el vivir, la conducta
debe corresponder al Dios quien llamó. Ser santo entonces es un mandato bien conocido de
todos los que estaban familiarizados con el Pentateuco. Pedro por su trasfondo judío emplea
frecuentemente dicha palabra (1 P. 1:15; 2:9; 2 P. 2:21; 3:11) (Payne, p. 489)
3.Cordero (v. 19).
En los tiempos del AT el cordero era el animal siempre sin mancha que los
israelitas solían usar para el sacrificio, debido a su inocencia y a su carácter humilde y
sumiso. Se le sacrificaba todos los días en las ofrendas de la mañana y de la tarde, y en
ocasiones especiales (pascua Ex. 12:3-13; Lv. 4:32) (Robleto, p. 130).
Pedro sólo usa ésta expresión en 1 P. 1:19, y esto para recordarnos el precio de
nuestra redención. Así, como buen judío Pedro emplea una figura muy bien conocida por
los cristianos de su época (Gonzáles, p. 14).
4. Resurrección (v. 21ª).
Aunque es verdad que la concepción de la resurrección no se desarrolló en forma
completa en Israel, y no se hace frecuente alusión a la resurrección del cuerpo en el AT, la
verdad es que se deja entrever la resurrección como tal. Ciertamente había alguna idea de la
posibilidad de la resurrección aún en los días de los patriarcas, porque cuando Abraham

6
ofrendó a Isaac, estaba convencido que Dios le iba a resucitar de los muertos. En aquel
remoto periodo el concepto era expresado con frases tales como “dormir con los padres”
(Gn. 47:39; Dt. 31:16), y como dormir infiere un despertar de un sueño, así la sepultación
implicaba una resurrección de los muertos. El autor de Hebreos 11:35, al hablar de las
mujeres que recibieron a sus muertos por resurrección, sin duda se estaba refiriendo a las
tres resurrecciones que ocurren los días de los Reyes (1R. 17:7-24; 2R. 4:18-37; 13:20-25).
Sea cual fuere la exacta traducción del difícil pasaje de Job 19:26-27 hay en él una fuerte
convicción de la verdad de la resurrección de entre los muertos (Wilton, p. 714).
El Pasaje más importante sobre la resurrección en el AT es la conclusión de Is. 26:16-
19; con esto están ligados Oséas 6:1-2; Ezequiel 37:1-14. Es verdad que en el sentido 39
primario de estos versículos es una restauración de Israel; sin embargo, no habría habido
consuelo para el antiguo Israel en tales predicciones si los israelitas de la antigüedad no
fueran participar en la futura restauración, y si es así, tendrán que resucitar entre los
muertos. La misma enseñanza se presenta en Dn. 12:2, que ciertamente se refiere al fin de
la era, y sea cual fuere su sentido simbólico o tipo presenta enfáticamente la creencia en
una resurrección de cuerpos del polvo de la tierra. Además de estos pasajes bíblicos, la
iglesia primitiva usaba otros pasajes del AT como profecías o prefiguraciones típicas de la
resurrección de Cristo (Jer. 18:3-6 y Salmo 88:10) (Harrison, p. 460).
Sólo en 1:21 y 3:21, Pedro emplea dicho término y esto para hacer énfasis en las
consecuencias de la resurrección a favor de los creyentes, pues por medio de ella es posible
nuestra salvación. Pedro muestras así su fe como judío cristiano, dando evidencias de su
convicción de aquel resucitado que él mismo vio y experimentó (Vila, 1002).
5. Esperanza (v. 21b).
De los 146 pasajes en el AT, que los verbos qiwwah designan esperar o esperanza
hablan en un sentido profano. De los 73 pasajes en que los hijos de Israel expresan su
esperanza mediante un verbo o un nombre, se presenta a Jehová como la meta. De modo
que Yahvé es la garantía de la esperanza de su pueblo. El horizonte de la esperanza en el
AT sobrepasa con mucho los límites visibles en la mayoría de los testimonios de esperanza
personal, y anuncia la venida de Jehová en gloria, para establecer su reino, sobre una nueva
tierra.
Para los escritores del AT, Dios es la esperanza de Israel (Jeremías 14:8). Confían
en él (17:7), descansan pasivamente en él (Salmo 42:5) o anticipan activamente la
bendición divina (Salmo 62:5). La religión del AT es la religión de la esperanza, cuya
garantía es el pacto de Jehová (Nehemías 1:5), confirmado por sus gloriosos actos a favor
de su pueblo. La esperanza anima la posesión de Canaán (Gn. 15:7; Exodo 3:8-17), y una
vez lograda ésta se espera siempre la protección de Jehová (Esdras 9:9). En el pensamiento
del AT, la esperanza no aparece sólo en la necesidad; está siempre presente por su
afirmación en el pacto. Abarca las situaciones más desesperantes y los proyectos nacionales
más audaces (Is. 2:2,4; Miq. 4:1-4). Es símbolo de vida; por tanto, sólo los vivos tienen
esperanza, pues ellos contemplan a Dios y le conocen; no así los muertos (JOb 16:11; Ecl.
9:4; Lm. 3:4-9). El justo tiene plena esperanza y ésta se le tornará en alegría (Pr. 10:28)
(Wilton, p. 208).
La LXX utiliza elpizo para describir la esperanza. Todo el judaísmo tardío se
caracteriza por los múltiples anhelos escatológicos orientados a la venida del Mesías y la
restauración del reino de Israel. En el judaísmo helénico la esperanza mesiánica pasó a un
segundo plano en favor de la idea de la inmortalidad del alma (Cohenen, p. 45).

7
La fe cristiana es esencialmente “fe” en el Dios que resucitó a Jesús de entre los
muertos (1 P. 1:21). Por la resurrección de Jesús el cristiano tiene esperanza, la cual está
guardada en los cielos (1 P. 1:13). La esperanza con la gracia para Pedro, la esperanza con
el amor misericordioso de Dios, son inseparables y van de la mano en la vida de todo
creyente. Sin embargo, en su segunda carta Pedro omite por completo mencionar la
esperanza puesto que su mensaje y propósito es distinto a la de la primera carta (Allmen, p.
460).

8
TABLA CANONICA-TEOLOGICA
Antiguo Testamento
Era Mosaica Era Pre-monárquica Era Davídica Era Sapiencial Siglo IX Siglo VIII
(1446-1440) (1375-1050) (1050-970) (970-930) (790-735)
Génesis Josué (1408-1888) 1 Sam. 9- 1Rey. 2. Proverbios
Abdías 845 Jonás 790
Éxodo Jueces y Rut Eclesiastés Joel 830
Levítico (1770-1060) Cantares Amós 760
Números Samuel (1105) Job 1 Rey. 17 Oseas 750
Deuteronomio 1 Sam. 1-8 1 Rey. 2-11 2 Rey. 9 Isaías 740
Miqueas 735

Siglo VII Tiempos Exílicos Tiempos postexílicos

Nahum 630 Ezequiel 592-570 Esdras 538-458


Sofonías 629 Daniel 605-533 Hageo 520
Jeremías 626 Zacarías 520
Habacuc 609 Ester 465
1 Y 2 Crón 450-425
Nehemías 444
Malaquías 432

Nuevo Testamento
50 60 70 80 90 100
1 Y 2 Tes.. (51-52) Marcos (65-70) Mateo (70-80) Juan (90)
Gálatas (54-56) Lucas (70-80)
1 Y 2 Coro (55-66) Hebreos (65-70) Hechos 1 J n. (85-90)
1, 2 Y 3 Jn. (90-95)
Santiago (47-49) Romanos (56-57) 2- Pedro 65-68) Judas (66-70)
Ef. Col. Flmn. (59-60) Tito (63)
Apocalípsis (96)
Filipenses (61-62)
1 Pedo (57-60) 1 Y 2 Tim. (60-67)

9
V. ANALISIS HOMlLETICO.
La exégesis nunca es un fin en sí. No se realizan sus propósitos hasta que empiecen a
tomarse en cuenta los problemas de pasar lo aprendido del texto a la iglesia aguardadora.
No puede el exegeta olvidarse de la respuesta que quiere de sí mismo y de sus oidores.
La mayoría de los textos no se encuentran en una forma directamente didáctica. Sus
problemas son más complejos. Como hemos visto ya, el intérprete deberá poder resumir en
una oración concisa el significado de cada párrafo en el trozo de la Escritura sobre el cual
piensa predicar. El intérprete se asegurará que su enfoque es idéntico con lo que fue la
intención del autor. Por tanto, será propio designar la oración concisa resumiendo el
párrafo como la proposición del autor.
Es de suma importancia que el tema reafirmado no sea simplemente una narración
descriptiva de eventos pasados. Esto inmediatamente predispondrá a la gente actual en
contra de prestarle su atención. Así que es preciso que cada punto evite el uso del tiempo
pasado del verbo y el uso de todos los nombres propios (con la excepción de los nombres
de Dios).
Entonces el exegeta procederá a la universalización del texto. Con esto en mente,
déjenos definir "universalización." "Universalizar" es declarar las proposiciones, los
argumentos, las narraciones y las ilustraciones del autor en la forma de verdades eternas,
con un enfoque especial sobre la aplicación de estas verdades a las necesidades actuales
de la iglesia. Hay que seguir varios pasos para universalizar un pasaje:

A. El Tema del Texto


El primer paso en el proceso de universalización es hallar el tema del pasaje
bíblico (y de ahí el mensaje que ser predicado). Debe reflejar el interés principal del
escritor antiguo. Es mejor expresar ese interés en una forma que muestre cómo el mismo
interés es compartido por la mayor parte de la humanidad.
Para describir lo que es el tema de un exegeta debe retroceder un poco y
preguntar qué está enseñando el libro total. Hay que libro según su género y su tema.
Entonces, uno estudiará las secciones principales del libro nuevamente, notando si hay
progreso o desarrollo en el argumento.
Pero, nuestro interes como intérpretes y predicadores de la Palabra debe
restringirse mucho más si hemos de hacer un análisis intensivo y detallado del texto. Es
díficil hacer un buen trabajo de exégesis con un pasaje de más de dos o tres párrafos,
generalmente con material didáctico es majar trabajar con seis u ocho versículos. El paso
más cruciales el decidir cuál es el tema de esos dos o tres párrafos.
Debe el exegeta resistir la tentación a imponerle al texto un molde de nuestros
intereses o prejuicios. Más bien el exegeta cuidadoso reunirá los siguientes datos para
identificar el tema del pasaje: (1) la proposición temática de cada uno de los párrafos; (2)
términos repetidos, los cuales son definidos, o enfatizados, o dan al texto un sabor especial
(esto es más notorio al observar el mostrador sintáctico).
Por ejemplo, si uno predicara sobre Num. 22, sus puntos principales pudieran ser
una narración histórica de interés pasajero sin un desafío contemporáneo:
1. Balaam buscó - Num. 22:1-20
11. Balaam peleó - Num. 22:21-27
111. Balaam enseñó - Num. 22:28-38
Sería un mensaje más o menos bueno si lo predicáramos a Balaam, pero, ¿podemos

1
esperar que el pueblo de Dios hoy en día responda a tal mensaje? Antes, sugiriéramos que
hay un tema en el pasaje, el cual es relevante a Balaam y a nosotros hoy. Es el problema de,
"Cómo conocer y hacer la voluntad de Dios." Hay tres maneras en que podemos conocer y
hacer la voluntad de Dios:
1. Recordando los planes que Dios ya reveló Num. 22:1-7
2. Obedeciendo a la voz de Dios - Num. 22:8-21 111.
3. Reconociendo los obstáculos - Num. 22:22-35

B. El Énfasis del Texto


El siguiente paso es hallar el énfasis del texto bajo consideración. Dentro del
pasaje seleccionado habrá palabras importantes y términos claves. Estas palabras y estos
términos pueden ser identificados por su uso frecuente en el grupo de párrafos siendo
estudiado, o pueden encontrarse en una posición estratégica. A veces los conceptos
guiadores del autor son distinguidos por un vocabulario especial. En los casos donde el
escritor ha señalado los conceptos que él quiere enfatizar, le conviene al intérprete seguir su
patrón.
Cuando una serie de oraciones o cláusulas son ligadas por la misma palabra
introductoria (porque, pues, por tanto), puede ser posible organizar el mensaje alrededor
de estas palabras claves. En este caso cada punto mayor en el sermón será un desarrollo
del tema de la misma perspectiva. Por ejemplo, si uno encuentra la palabra "por tanto"
distribuida al través del pasaje, entonces podemos hacer nuestros puntos principales una
discusión de las consecuencias del tema anunciado. Por otra parte, si 1a palabra "porque"
se repite frecuentemente, podemos desarrollar el mensaje alrededor de una serie de
razones.
Es conveniente decir, que debido al minucioso estudio que se espera al seguir éste
método, es casi imposible predicar todo el resultado de nuestra investigación. Por lo tanto,
el exegeta decidirá cual será su énfasis en la predicación. Un mensaje que trate de
enfatizar todos estos temas sería extremadamente largo.

C. Los Puntos Principales del Mensaje


Ahora podemos comenzar a determinar los puntos principales del estudio o
mensaje. En este paso es muy conveniente que ya haya hecho el exegeta un mostrador sin-
táctico. Las ventajas de analizar cada párrafo en un mostrador mecánico que traza las
conexiones entre oraciones,
Se debe recordar que los puntos principales del sermón, igual que el tema y el
énfasis, deben estar universalizados.

D. Los Subpuntos del Mensaje


Lo siguiente que considerar son las subdivisiones de los puntos principales.
Aquí estamos involucrados en la lógica y el desarrollo de una lección o un mensaje. Y
aquí el análisis sintáctico de cada párrafo empezará a rendir intereses. .
El método para extraer los subpuntos de los puntos principales será semejante
al método usado para formular éstos. De hecho, los diferentes niveles de subordinación
indicados en el mostrador sintáctico nos ayudarán a decidir cuáles frases, cláusulas o aun
oraciones serán resaltados en los subpuntos. Sólo prestando mucha atención a la gramática
y la sintaxis serán nuestros ojos y corazones dirigidos a seguir el hilo de la intención del

2
autor original.
Es mejor limitar el número de subdivisiones para que el bosquejo no haga
parecer el texto más complejo que es. El objetivo es simplificar la estructura para
proveer a cada oidor una penetración en el esqueleto y los ligamentos del texto.

E. La Teología del Texto. .


Una vez que el Mostrador Sintáctico ha provisto la estructura básica-original del
pasaje y la universalización ha dado su relevancia contemporánea, la Teologia del Texto
provee "la carne y los músculos" del serm6n. La Teologia provee para el intérprete la llave
a todos los énfasis, aplicaciones, exhortaciones, ofrecimientos de esperanza o advertencias
que quiera hacer a su iglesia. Incorporar la Teologia al texto es básico y por eso llamamos a
este método de exégesis "Sintáctico-Teológico," pues sin estas dos funciones, el mensaje
caerá como un abortivo y la iglesia quedará confusa y sin alimento sólido.

F. Introducción y Conclusión del Mensaje.


La introducción tiene como propósito hacer que los oyentes sean "dóciles, benévolos
y atentos." Así, la introducción sirve para que los oyentes tengan buena voluntad para con
el predicador mismo, que le presten su atención, y que estén dispuestos a recibir la
enseñanza y la exhortación que él les quiere impartir.
De acuerdo a James Crane, la introducción debe ser apropiada, es decir, debe estar en
armonía con el tema y el énfasis del texto. También debe ser interesante, capaz de captar la
atención y despertar el interés desde el principio del serm6n. La tercera cualidad de la
introducci6n es que debe ser breve, no debiendo ocupar más del 15% de la extensi6n del
sermón. Por último, debe ser cuidadosamente preparada.
Por su parte, la conclusión es el último paso de la universalizaci6n. En estos años
recientes hemos tendido a especializarnos en introducciones. Es necesario hacer un
equilibrio entre introducción y conclusión. Buena parte de
nuestras energías y tiempo debemos dedicarlas a la preparación de una buena conclusión.
Se recomienda que la conclusi6n sea escrita en su totalidad, que sea de una extensión
mínima de 1/2 página y puede ser leída textualmente. La conclusión es el punto al que
queremos llegar en el serm6n y esta puede constar de un breve resumen de lo dicho en el
sermón, una exhortaci6n derivada del texto mismo y una invitación a la iglesia. Una buena
conclusión es tan imperiosa como una buena preparación exegética y homilética.

3
EJEMPLO DE UN ANALISIS HOMILÉTICO

V. Análisis Homilético de 1 Pedro 1:13-25

A. Tema. Los cristianos debemos tener plena seguridad y convicción de que Dios
siempre tiene lo justo para nuestra vida; por ello, cuando nos llama a la santidad
debemos obedecer su Palabra.
B. Énfasis. Que los hermanos acepten la invitación, las demandas, las advertencias y
los recordatorios que el Señor Santo nos hace; si hacemos tal cosa podremos
confiar en él a pesar de las circunstancias adversas.
C. Puntos principales
I. Debemos estar listos para entender su voluntad (vv. 13-16)
II. Debemos estar listos a vivir en su voluntad (vv. 17-23)
III. Debemos estar dispuestos a aceptar su voluntad (vv. 24-25)

D. Subpuntos
I.
A. Permaneciendo sobrios en el presente (v. 13ª)
B. Teniendo plena certidumbre en el futuro (v. 13b-14b)
C. Manifestando la nueva vida en Cristo (v. 15b-16)

II.
A. Pues el juez eterno nos observa (v. 17a)
B. Pues el sacrificio de Cristo nos exige (17b-21)
C. Pues la vida práctica nos caracteriza (v. 22-23)
III.
A. Nuestra vida es pasajera (v. 24)
B. Nuestro fundamento es eterno (25)

E. Teología
I.
1. Gracia (v. 13).
Como el atributo inseparable de Dios, la gracia no existe independiente como si
fuese una entidad por sí sola, pues es la actitud de Dios hacia el hombre. Es la
generosidad o la magnanimidad de Dios hacia nosotros, seres rebeldes y pecadores. En
el NT la gracia de Dios está centrada en la persona de Jesucristo (1 P 1:13). Él es la
gracia manifestada por acción de la voluntad divina, y el hombre no puede merecerla,
más bien debe esperarla como un regalo de Dios mismo. La gracia posibilita la fe (1 P.
1:13) y por lo tanto, el creyente debe conducirse en santidad en toda su manera de vivir,
con la esperanza de que ese Jesús sea manifestado en gloria en su segunda venida
(Gattinoni, p. 465).
2. Esperanza (v. 13).
Parecería que la esperanza es una necesidad psicológica para el hombre para tener
una idea en cuanto al futuro. Pero la esperanza en el sentido bíblico específico es posible
cuando se cree en el Dios viviente, que actúa e interviene en la vida humana, y en quien
podemos confiar en que llevará acabo lo que ha prometido. Esta esperanza no es producto

4
del temperamento, ni está condicionada por las circunstancias. No depende del hombre
mismo o de lo que otro puede hacer por él, sino que depende de su Creador. Pero el
creyente en Jesucristo sólo funda su vida en la esperanza (gr. elpís). El evento de la
resurrección de Jesucristo fundamenta la esperanza del cristiano. La esperanza del cristiano
nunca se orienta en sentido egocéntrico sino siempre Cristológica y teocéntricamente.
Puesto que Cristo vive y resucitó, nuestra esperanza es viva y dinámica. Nuestra esperanza
está en el futuro de Dios, cuando Jesucristo sea manifestado. Nuestra esperanza está cifrada
completamente en el actuar de Dios (Otto, p. 208).
II.
3. Santo (v. 16).
Qadosh, su significado es cortar o separar, denota entonces apartamiento y de allí la
separación de una cosa o persona de su uso común o profano para ser divino. La
terminología en el Nuevo Testamento sugiere una distinción entre la santidad que es el
propio ser de Dios y la santidad que pone de manifiesto el carácter de su pueblo. El Nuevo
Testamento emplea el término hagios, que en ocasiones significa separado, consagrado,
puesto aparte (Lc. 2:23), pero con mayor frecuencia “puro.” Ser santo es ser sin “mácula, ni
arruga ni cosa semejante” (Ef. 5:26-27). Así, el nuevo pueblo de Dios es la continuidad del
pueblo santo. En 1 Pedro, Efesios, Filemón, la santidad no es un privilegio u obligación de
algunos ya que todos los creyentes son llamados santos y a santificarse. Ésta es una
santidad según el modelo de Cristo (1 P 1:16) hasta la plena realización de esa santidad en
el reino (2 P 3:13). El apóstol quiere enfatizar el tipo de vida, basado en normas éticas y
morales de muy alta calidad. El interés del Señor está en la totalidad de la
conducta de sus hijos y no solamente en aspectos rituales y cúlticos (Finlayson, Pp. 1252-
1254).
III.
4.Cordero (v. 19).
Título que se aplica exclusivamente a nuestro Señor Jesucristo. Aparece en el NT en Jn
1:29,36 como el Redentor enviado de Dios. El cordero simboliza a Cristo, quien en el
calvario se ofreció así mismo, en sacrificio vivo, para llevar nuestros pecados sobre su
cuerpo (1 P 2:24). Pablo se refiere a Cristo como nuestro cordero pascual ( (1 Co. 1:5-7).
La misma idea del sacrificado por nosotros para perdón, redención, purificación y
salvación, aparece en 1 P 1:18,19. Pedro está pensando en el sistema sacrificial del AT, en
donde el cordero para el sacrificio debería ser sin ninguna imperfección. El cordero moría
para expiar o cubrir los pecados del pueblo. De la misma manera Jesús pagó como “cordero
sin mancha” un precio muy alto por nuestra liberación (Payne, p. 489).
5.Resucitó (v. 21a).
Momento esencial en la historia de la salvación durante el cual Jesús, pocos días
después de haber muerto en la cruz del calvario y de haber sido puesto en el sepulcro en la
tarde del viernes santo, fue levantado corporalmente para iniciar una nueva orden de vida.
Este tremendo acto del poder creador de Dios no se produjo ante testigos ni es descrito en
el NT, pero a lo largo de todo el NT se proclama como un hecho indubitable o se propone
como base innegable de muchas bendiciones actuales y futuras. La característica más
extraordinaria de la predicación cristiana es el acento que se pone en la resurrección. Los
primeros predicadores estaban seguros de que Cristo se había levantado de entre los
muertos, y seguros, en consecuencia de que los creyentes también serían resucitados en el
día señalado (Wilton, p. 550).

5
Puesto que Jesucristo ha resucitado de los muertos, Pedro puede pensar en varias
cosas: 1. Ya que Cristo resucitó, nuestra seguridad de resurrección está segura. El

es la primicia de los que durmieron; 2. Ya que Cristo resucitó, nuestra vida de santidad
debe ser real. El pudo vivir una vida de santidad absoluta, y su experiencia se aplica a
nuestras vidas, y; 3. Ya que Cristo resucitó, podemos enfrentar con toda seguridad y
confianza las persecuciones en la vida. Nuestra esperanza está depositada en Jesucristo por
lo tanto es segura pues el está vivo (Gonzáles, p. 14).
E. Conclusión.
Hermanos, el mundo de nuestro tiempo al igual que el de Pedro está sumergido en
una crisis moral, social, espiritual, política, económica. Éste es un mundo sin esperanza,
incapaz de sostener una vida íntegra.
Pero tal parece que ésta crisis también ha invadido a la iglesia a los cristianos del siglo
XXI. La Biblia ahora es relativa, pues depende “con el cristal con que se mire”.
Hermanos, necesitamos urgentemente hacer un alto en nuestra vida cristiana y ver
las verdades absolutas de Jesucristo. Hoy más que nunca debemos estar convencidos de
esto.
Hermanos, el Señor tres veces santo nos desafía a entender, vivir y a aceptar su
voluntad.¡Atendamos pues al Santo de Israel! ¡No os hagáis!.

Bibliografía

6
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Florida: Editorial Caribe.

Método Sintáctico Teológico De Exégesis

8
por

Walter Kaiser Jr. Traducido por el Dr. Esteban Hicks y


Adaptado por el Dr. Luis Manuel Sánchez.
Reeditado por José Pacheco Castillo

Presentado para desarrollar la materia


Exégesis del Nuevo testamento: Literatura Paulina
que imparte el Prof. José Pacheco Castillo

Seminario Teológico Bautista Mexicano

3 de Enero del 2005


INDICE

TEMA PAGINA
Introducción 1-2
Entender y Exponer un Texto 3-6
Los Beneficios de la Predicación Exegética para la Iglesia Local 7-9
I. Análisis Contextual 10-12
- Ejemplo de Un Análisis Contextual 13-16
II. Análisis Sintáctico 17-20

9
- Ejemplo de Un Análisis Sintáctico 21-22
III. Análisis Verbal 23-26
- Ejemplo de un Análisis Verbal 26-30
IV. Análisis Teológico 31-32
- Ejemplo de Un Análisis Teológico 33-39
V. Análisis Homilético 40-42
- Ejemplo de Un Análisis Homilético 43-47
Apéndice 48

ii

10