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EL PENSAMIENTO CRISTIANO
(FILOSOFÍA MEDIEVAL)

I. EL PENSAMIENTO CRISTIANO.

El Cristianismo es una religión y no una filosofía. Como religión, se fundamenta en la


fe, que es la adhesión que el hombre hace a la palabra de Dios, sin buscar explicaciones
de tipo racional o científico. Por esta razón, ni Jesucristo, ni los profetas, ni los
apóstoles expusieron argumentos racionales para fundamentar sus enseñanzas. La
Verdad de su palabra está en que es Palabra de Dios, y eso basta.

El cristianismo es pues, una religión que, tal como queda expresada en los dogmas de la
Iglesia católica: “fue fundada por Jesucristo, Hijo de Dios, enviado por Dios Padre
como Mesías, para salvar a los hombres según había anunciado a los profetas
hebreos”.

La designación de cristianos se dio por primera vez a los habitantes de Antioquía que
profesaban la fe por predicación del apóstol Pablo.

La religión cristiana se convirtió en menos de tres siglos en la religión oficial del


Imperio romano y se arraigó tan profundamente a los más esenciales aspectos de la
cultura occidental que logró sobrevivir a la caída del propio Imperio y convertirse en el
substrato básico de la civilización occidental.

Los pensadores que aportaron los elementos decisivos para permitir que el cristianismo
se configurara como religión oficial del Estado fueron los apologetas, así llamados
porque en sus escritos se dedicaron a defender el dogma cristiano.

La esencia definitoria del cristianismo como religión es su monoteísmo trascendente (la


creencia en la existencia de un solo Dios, que es algo completamente distinto del
hombre y del mundo, algo que los trasciende a ambos). Esta concepción monoteísta,
cuya proyección actual es casi universal entre todos los creyentes, fue en un principio
elaborada particularmente por la civilización israelita, que la consideraba verdad
exclusiva y revelada directamente por Dios. En la historia sagrada del pueblo judío se
encuentra el núcleo básico de la gestación del cristianismo.

A pesar de su carácter de religión, es importante tener en cuenta, que el cristianismo,


desde sus comienzos, tuvo una influencia grande en la historia del pensamiento humano,
debido a su visión innovadora con respecto al hombre y al mundo, a los cuales dio unas
características y unas orientaciones propias; esto nos lleva a reconocer que ciertamente
podemos hablar de un pensamiento filosófico cristiano.

El periodo del pensamiento filosófico cristiano podemos colocarlo desde el siglo II


hasta el siglo XV, con dos grandes épocas: La Patrística y la Escolástica.
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II. EL NACIMIENTO DEL PENSAMIENTO


CRISTIANO.

A. CONFLUENCIA DE LA FILOSOFÍA Y LA RELIGIÓN


CRISTIANA.

El encuentro entre el cristianismo y la filosofía tiene las siguientes características:

1. Aunque Roma impuso sus armas y su política, no pudo imponer su religión en


su imperio; tanto la cultura griega, como la fe cristiana fueron invadiendo
paulatinamente su territorio.

2. En el siglo I de la era cristiana, se observa un viraje en la manera de entender la


filosofía: el sentido que toma es religioso, pues este es el tema que predomina en
la época.

3. Los factores que originaron el cambio hacia el aspecto religioso fueron:

a) La presión ejercida por Roma sobre los pueblos vencidos, despertó en éstos
el interés y el sentido de otra vida.

b) El epicureismo y el estoicismo perdieron fuerza y no satisfacían las


necesidades del hombre de este tiempo, maltratado y vejado por unos
conquistadores desalmados y opresores.

El epicureismo era ateo y el estoicismo era visto como estéril porque todos
los esfuerzos y sacrificios terminaban con la muerte.

4. Los cambios que originaron dichos factores fueron:

a) El ideal estoico y epicureista de buscar la felicidad siguió siendo válido, pero


los méritos para conquistarlo cambiaron. No se trata de encontrarlo en esta
vida (razón); sino en la otra y por la fe en una divinidad perfecta con la que
es necesario mantener una relación.

b) Los temas de la filosofía sobre el conocimiento del mundo, la realidad del


hombre, la estructura del pensamiento, fueron tratados con sentido religioso
y místico, enseñados como camino para encontrar esa divinidad y lograr la
felicidad eterna, para demostrar que el hombre es inmortal, para explicar el
destino eterno del hombre, el cual depende del premio o castigo en la otra
vida.

c) Las enseñanzas filosóficas y las escuelas fueron sustituidas por el culto


religioso y el sabio por el santo.

La filosofía deja de ser especulativa y pasa a ser vivencia religiosa. El escenario


principal de este movimiento fue Alejandría, ciudad cosmopolita, a la que
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confluían egipcios, griegos, judíos, persas y demás pueblos orientales, todos con
el mismo sentimiento de dominados y desterrados, lo que hizo experimentar un
gran vacío interior y un profundo sentimiento religioso.

Entre este ambiente se hallaba también la fe cristiana que, aunque era la más
joven, presentaba novedosamente una propuesta de salvación a aquel hombre
desconcertado, predicándole la fraternidad universal a una sociedad dividida y
esclavizada.

B. LA RAZÓN Y LA FE.

La filosofía tiene como forma de admiración la razón, en este sentido:

 Busca las causas últimas y estructura fundamental de los seres.


 Posee un lenguaje propio.
 Posee conceptualización propia, tiene su manera de ver al mundo, al hombre y a
Dios.

La religión por su parte, tiene como forma de admiración la fe, por tanto:

 Establece una relación con un Ser Supremo, éste es razón y fundamento de la


existencia humana. Provee las normas que rigen la conducta del hombre para
que alcance la santidad.
 Tiene su propio lenguaje.
 Posee su manera de manifestarse a través de los ritos y oraciones. El hombre
adquiere el compromiso de vivir cotidianamente lo que celebra.
 Tiene su propia forma de ver al mundo, al hombre y a Dios.

Teniendo en cuenta las características de la religión y la filosofía, veamos en que


consiste el encuentro entre ambas, para ello, nos enfocaremos en los siguientes
interrogantes:

a) ¿Podemos hablar del Dios cristiano como


principio, causa, razón, idea?

b) ¿Podemos aplicarle al mundo del cual habla la


Biblia, lo que los presocráticos, Platón y Aristóteles pensaron del cosmos?

c) ¿Existe alguna contradicción entre lo que la


filosofía y la religión dicen del hombre, de su ser y de su destino?

d) ¿Qué dice la filosofía de la resurrección de los


muertos que predica el cristianismo?

El encuentro entre filosofía y cristianismo se hizo en el pensamiento y en el


sentimiento mismo de pensadores, filósofos, que conocían la filosofía griega y que
se fueron convirtiendo al cristianismo. Ellos desarrollaron estas preguntas
buscando una armonía entre fe y razón.
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III. LA PATRÍSTICA.

Con el nombre de padres de la Iglesia se conoce a los teólogos y autores que


establecieron la doctrina cristiana con anterioridad al siglo VIII, tiempo en el cual el
cristianismo se consolidó doctrinal e institucionalmente. Los escritos de los padres
(denominados, en su conjunto, literatura patrística), se fundamentan en los textos de la
Biblia (especialmente del Evangelio), en los escritos de los padres Apostólicos, en las
máximas eclesiásticas y en las decisiones de los concilios de la Iglesia. Facilitaron un
conjunto doctrinal articulado de la enseñanza cristiana para que pudiera ser difundido
por todos los rincones del Imperio romano.

Los primeros doctores de la Iglesia fueron, a su vez, cuatro padres de la Iglesia de


Occidente (San Ambrosio, San Agustín de Hipona, el Papa San Gregorio I “El Grande”
y San Jerónimo; proclamados en el año 1298) y cuatro padres de la Iglesia de Oriente
(San Atanasio, San Basilio Magno, San Juan Crisóstomo y San Gregorio Nacianceno;
proclamados en el año 1568). Los primeros padres orientales (Clemente de Alejandría,
san Justino Mártir y Orígenes) estuvieron bajo la influencia de la filosofía griega. Sin
embargo, los padres occidentales (principalmente Tertuliano, San Gregorio I y San
Jerónimo), por lo general, evitaron la síntesis del pensamiento pagano con el cristiano.

La Iglesia estableció cuatro requisitos para otorgar el título de Padre de la Iglesia a los
primeros autores:
 Haber vivido durante el primer periodo de la historia de la Iglesia.
 Santidad de vida.
 Sus escritos debían estar libres de errores doctrinales y tenían que proponer una
defensa o explicación destacada de la doctrina cristiana.
 Sus escritos tendrían que haber sido aprobados por la Iglesia.

El papel pues, de los padres de la Iglesia, es de vital importancia en la historia del


cristianismo. A medida en que la fe en Cristo se difundía, iba siendo objeto de
reflexiones y debates cada vez más profundos; dándose la necesidad de crear un cuerpo
doctrinal capaz de explicar suficientemente sus dogmas. La filosofía griega, sirvió de
soporte racional, especialmente a partir del siglo III con Clemente de Alejandría y
Orígenes, posteriormente aparecería San Agustín, el representante más destacado de la
Patrística, en él se da una síntesis entre el pensamiento pagano o griego con el
cristianismo; es decir, una armonía entre fe y razón.

A. DIVISIÓN DE LA PATRÍSTICA.

La patrística esta dividida en cuatro etapas a saber:

1. Los Padres Apostólicos.

Como su nombre lo indica, tenían una especial proximidad con los apóstoles y
dicha denominación la recibieron en el siglo XVII. Sus obras, semejantes a la de
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los apóstoles, son sencillas instrucciones y exhortaciones que aspiran a perpetuar


la fe y las costumbres cristianas, entre sus representantes encontramos: Clemente
Romano, San Policarpo, San Papías, San Ignacio de Antioquía.

2. Los Padres Apologistas. (Siglo II)


Defienden el dogma cristiano contra las primeras herejías, entre sus
representantes encontramos: San Justino, Taciano, Atenágoras, Minucio Félix,
Egesipo, San Ireneo, Tertuliano.

3. Los Padres Catequistas. (Siglo III)

Hacen una interpretación más científica de los dogmas cristianos, entre sus
representantes encontramos a Clemente Alejandrino y Orígenes.

4. Edad de Oro de la Patrística. (Siglo IV y primera mitad del V)

En esta etapa se aspira a realizar una síntesis del pensamiento pagano o griego
con el cristianismo. Su figura más destacada es San Agustín. En lo que respecta
a los padres griegos encontramos a Eusebio de Cesarea, San Atanasio, San
Gregorio Nacianceno, San Basilio y su hermano San Gregorio de Nisa; estos tres
últimos constituyeron las cumbres desde el punto de vista cultural y filosófico.

B. LOS PADRES APOLOGISTAS.

El diálogo entre filosofía y cristianismo en función de las necesidades de la


apologética de la fe busca con ella responder a la polémica frente a los errores,
apartados de las tradiciones apostólicas y apoyadas en la falsa sabiduría de los
filósofos gentiles.

Entre los apologistas encontramos:

 Los de lengua griega: Algunos de estos padres manifestaron su entusiasmo por


la filosofía como medio para dialogar con los gentiles, mientras que otros
expresaron aversión por ella. Entre sus representantes encontramos: Arístides,
San Justino, Taciano, Atenágoras de Atenas y Teófilo de Antioquia. Estos
buscan defender a los cristianos por acusaciones y opiniones al imperio, en sus
apologías se alude a la visión cristiana del mundo y de la vida y se presenta a
un Dios creador contra la acusación de ateísmo.

 Los de Lengua Latina: Por lo general los padres latinos anteriores a Agustín
se sintieron poco atraídos por la filosofía. Y, cuando se ocuparon de ella no
crearon ideas verdaderamente nuevas. Entre los padres latinos apologistas
encontramos: Minucio Félix y Tertuliano.

1. Los Apologistas Griegos.

a) San Marciano Arístides.


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La primera apología del cristianismo que se conoce pertenece a Arístides


(Fue descubierto en el siglo XIX) está ubicado en la época del emperador
Antonio Pío, a mediados del siglo II.

Afirma que sólo los cristianos poseen la verdadera filosofía, porque han
hallado la verdad acerca de Dios en mayor medida que todos los demás y,
debido a la pureza de su vida, ofrecen un adecuado testimonio de la verdad
en que creen.

b) San Justino.

Es la figura más representativa de los Apologistas griegos. Nació en Flavia


Neápolis (Palestina) y autor de dos Apologías y un Diálogo con Trifón.
Muere en el 165 decapitado.

Su gran merito reside en encontrar un plano común para hablar a los gentiles
de modo accesible y cordial a través de la filosofía. Una ferviente búsqueda
de la verdad lo condujo desde Platón hasta Cristo. Fundó en Roma una
escuela de filosofía y alcanzó la fe cristiana, en su conversión fue decisivo el
testimonio de los mártires, decía: “cuando aún era discípulo de Platón,
escuchaba las acusaciones que se formulaban contra los cristianos, pero al
verlos llenos de intrepidez ante la muerte y ante lo que más temen los
hombres, comprendí que era imposible que viviesen en el mal...”

En su doctrina influyen elementos filonianos y platónicos especialmente en


lo referente a Dios y al Logos. Para San Justino Dios es incorruptible, todo
lo demás es corruptible, Él no ha sido engendrado.

Afirma que el Logos ilumina a todo hombre al venir a este mundo, todo
linaje humano participa del Logos, puesto que Cristo es el Logos encarnado.
Todos los que han vivido según el Logos, lo han hecho según Cristo. Todo
lo que de verdadero se ha dicho alguna vez es nuestro.

En lo referente al alma dice que ella vive, pero que ella no es la vida, sino
que participa de la vida porque Dios quiere que exista. Ahora bien, el
hombre no es eterno y cuando se quiebra la armonía entre el cuerpo y el
alma, ésta abandona el cuerpo y el hombre deja de existir: “cuando el alma
deja de existir, el espíritu de vida lo abandona: el alma ya no existe y
regresa a su origen.” De este modo Justino justifica la doctrina de la
resurrección.

c) Taciano el Asirio.

Fue discípulo de San Justino, va más allá de las ideas del santo y llega a caer
en la gnosis. Contrario a su maestro manifiesta una acentuada aversión por
la filosofía y la cultura griega, deposita su total confianza en la Biblia.

Para él, ninguna de las cosas creadas, incluida el alma, es eterna. El alma no
es inmortal por naturaleza. Dios la resucita junto con el cuerpo. En él
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reaparece la triple división del hombre presente en Pablo y Filón: Cuerpo,


alma y espíritu; ésta es superior al alma y es la que hay en nosotros como
imagen y semejanza de Dios. Sólo el espíritu es quien vuelve inmortal al
hombre, que es mortal por naturaleza.

d) Atenágoras de Atenas.

Autor de una Súplica por los cristianos (segunda mitad del siglo II), en ella
refuta las acusaciones hechas contra los cristianos, especialmente por
ateísmo y explica la noción de Trinidad.

También se preocupa por explicar el concepto resurrección y su


antropología posee rasgos de Platón. En sí, Atenágoras expresa una
actitud equilibrada frente a la filosofía griega.

e) Teófilo de Antioquía.

Es el autor de tres libros A Autólico (segunda mitad del siglo II). Frente al
desafío que le lanza Autólico: “muéstrame a tu Dios, al Dios de los
cristianos”, le responde “muéstrame a tu hombre, y yo te mostraré mi Dios”.
Lo cual significa: dime que tipo de hombre eres, y yo te diré si puedes ver a
Dios y qué tipo de Dios puedes ver.

En cuanto al hombre afirma que debe poseer un alma pura como un espejo
inmaculado, pues sólo de este modo podrá ver a Dios. El alma por sí misma
no es mortal ni inmortal, pero es susceptible de mortalidad y de
inmortalidad, éste último es el premio que Dios concede a quien observa
sus leyes.

2. Los apologistas Latinos.

a) Minucio Félix.

Africano que vivió en Roma (abogado romano). Se piensa que el Octavio,


cuyo autor es Minucio Félix, elaborado en forma de diálogo a fines del siglo
II, es el primer escrito apologético en favor de los cristianos.

Frente a la filosofía griega se muestra hostil, afirma que hay algo de verdad
en sus doctrinas, pero que también son varios los errores en que caen; no
acepta la teoría de la trasmigración de las almas, polemiza contra el
escepticismo y rechaza la aceptación de los dioses establecidos por Roma.

b) Tertuliano. (155-220)

Tertuliano fue ardorosamente polémico frente a la filosofía. Entre sus obras


encontramos: El apologético, El testimonio del alma, Contra los judíos, Las
prescripciones contra los herejes, Contra Marción, Contra los
valentinianos, tratado Sobre el alma, La Carne de Cristo, La resurrección
de la carne, entre otras.
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En el Apologético, Tertuliano ilustra la contradictoriedad de los filósofos a


los cristianos: “en conjunto” ¿Qué semejanza podría hallarse entre el filósofo
y el cristiano?:

FILOSOFO CRISTIANO
Discípulo de Grecia Candidato al cielo
Traficante de fama terrena Quien se platea la cuestión de la vida
Vendedor de palabras Realizador de obras
Quien destruye Construye sobre roca
Altera la verdad Custodia la verdad
Ladrón Guardián verdadero

Para tertuliano no hay similitud entre Atenas y Jerusalén, entre la Academia


y la Iglesia. Tampoco acepta la conversión del cristiano en una
contaminación del estoicismo, Platonismo y dialéctica, para él, la fe hace
inútil cualquier otra doctrina. En su opinión los filósofos son los patriarcas
de los herejes. Además sostiene que la fe en Cristo y la sabiduría humana se
contradicen. “El hijo de Dios murió: esto resulta creíble, precisamente
porque es una necedad. Y fue sepultado y resucitó: esto es cierto, porque es
imposible”.

En lo referente a Dios, afirma que para llegar a EL basta tener un alma


sencilla; la cultura filosófica no ayuda sino que obstaculiza.

A pesar de su ardorosa antifilosofía, Tertuliano se muestra partidario de una


ontología estoica. Considera que nada que no tenga cuerpo puede existir, de
ahí que también Dios tenga cuerpo pero no puede verse por el resplandor
que emana de ÉL. El alma también es corporal. Tertuliano tiene la gran
importancia histórica de proclamar la libertad religiosa.

C. LA GNOSIS.

Antes de continuar con los representantes de la patrística, es necesario detenernos en


un tema o mejor, corriente al cual los padres se enfrentaron: La gnosis.

El término gnosis significa, literalmente, “conocimiento”, sin embargo, se ha


convertido en un término técnico que designa aquella forma particular de
conocimiento místico que fue característica de algunas corrientes religioso-
filosóficas del paganismo tardío y sobre todo de algunas sectas heréticas que se
inspiraron en el cristianismo.

Son numerosas las corrientes gnósticas, sin embargo poseen unos rasgos esenciales:

 El objeto de conocimiento gnóstico es Dios y las realidades últimas, que


conciernen la salvación del hombre. Un texto básico expone en forma resumida
que la gnosis se refiere a:
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 Quiénes éramos y en qué nos hemos convertido.


 Dónde estábamos y dónde fuimos arrojados.
 Dónde deseamos ir y de dónde hemos sido rescatados.
 Qué es el nacimiento y qué es el renacimiento

 Dos elementos fundamentales en la experiencia gnóstica son la tristeza y la


angustia. El hombre sufre con el mal, esto quiere decir que pertenece al bien.
Por tanto, el hombre procede de otro mundo y a éste debe regresar. El mundo
actual es nuestro exilio y el otro mundo es nuestra patria. En ese retorno el
salvador (Cristo) cumple un papel esencial.

 Los Gnósticos divide los hombres en tres categorías:

 Pneumáticos: En ellos predomina el espíritu (pneuma) y están destinados a


la salvación.

 Psíquicos: En ellos predomina el alma (psyche) y tienen la posibilidad de


salvación si acatan las indicaciones de los primeros.

 Hílicos: En ellos predomina la materia (hyle) y se hallan destinados a la


muerte.

 Este mundo que es un mal (rechazo de la meteria), no fue hecho por Dios, sino
por un malvado Demiurgo. El Dios del antiguo testamento, creador de este
mundo, es identificado con este Demiurgo malo y que se contrapone al Dios
benigno del Evangelio, que ha enviado en cambio al Cristo salvador. Cristo es
una entidad divina que ha venido a la tierra revestida de un cuerpo sólo
aparente. (Esta idea, como los verdaderos cristianos advirtieron muy pronto,
vaciaba de contenido la pasión, muerte y resurrección de Cristo, e implicaba
numerosas y grandes consecuencias, derivadas de dichos premisas por lógica
necesidad). La interpretación alegórica de los textos sagrados permitía que los
gnósticos los doblegasen a todas sus exigencias y los compaginasen con sus
doctrinas.

 El sistema gnóstico se complica de forma extraordinaria cuando intenta explicar


la procedencia de toda la realidad inteligible desde la unidad primordial, a
través de una serie de eones (entidades eternas) que emanan en parejas (según
algunos Cristo sería el ultimo eón) y cuando pretende explicar el origen del
hombre. A este respecto el pensamiento gnóstico se ve aun más complicado por
la intervención de narraciones mitológicas y fantásticas, de distintos géneros y
de génesis diversas.

 Se presenta como una doctrina secreta, revelada por Cristo a unos discípulos y
dirigida en especial a círculos cultos y refinados. (Es aristocratizante).

Entre los representantes de las doctrinas gnósticas encontramos a Carpócrates y su


hijo Epífanes, Basílides y su hijo Isidro y, en especial, a Valentín, que tuvo muchos
seguidores.
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D. OTRAS HEREJÍAS.

Durante estos dos siglos abundan las herejías, doctrinas de creyentes cristianos que
se separan de los dogmas de la Iglesia. Destacamos:

 Docetismo: El docetismo del griego dokein (parecer) interpretó la encarnación


del Verbo como una mera apariencia. Según ellos, Cristo solo parecía humano.
Su cuerpo no sería un cuerpo real sino una apariencia de cuerpo. Ésta creencia
brota de una concepción negativa de la carne y de todo el mundo material propia
del gnosticismo del cual brota esta herejía.

 Mandeísmo: Del arameo manda (conocimiento), secta gnóstica, también


llamada de los Nasareos, que se desarrolló en los siglos I y II en el Jordán.
Consideran que el alma humana se halla cautiva del cuerpo y del universo
material y que sólo se puede salvar mediante el conocimiento revelado, una vida
ética estricta y la observancia de ciertos ritos.

Creen también en la mediación de un redentor que vivió en la tierra triunfando


sobre los demonios que mantenían el alma esclavizada al cuerpo; sólo este
redentor podría ayudar en el ascenso del alma a través de los mundos y esferas
celestes, hasta reunirse con el Dios supremo.

Su creencia sobre Cristo es prácticamente la misma que la de los gnósticos.

 Monarquianismo: Enseñó que en Dios no hay más que una persona. Según la
forma en que explican la persona de Jesucristo puede ser: modalista o
adopcionista

 Montanismo: De Montanus o Montano (s. II). Consideraban que los mensajes


que recibían directamente del espíritu Santo suplantan y cumplen las doctrinas
de los apóstoles. Pensaban que cuando profetizaban no podían resistir dando así
exagerada importancia a las profecías recibidas en éxtasis y las lenguas.
También pensaban que los cristianos que perdían la gracia no podían ser
redimidos. Y, además, esperaban el regreso inminente de Cristo.

 Ebionismo: llamados ebionitas o nazarenos a causa de su ideal de vida pobre y


que, tomando como base un rígido monoteísmo unipersonal, negaron la
divinidad de Cristo.

 El arrianismo: De Arrio (256-336. Libio), admite un solo Dios ingénito; el Hijo


como engendrado es creado, por lo tanto Cristo es Dios impropiamente.

 El Apolinarismo: De Apolinar (310-390. Sirio), es conocido como Apolinar el


Joven (su padre era Apolinar de Alejandría), enseña que Cristo no era Dios.

 El Nestorianismo: De Nestorio (381 aprox-451. Siria), enseña que en Cristo hay


dos naturalezas y dos personas disatintas.
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 El Pelagianismo: De Pelagio (355-425. Britano), profesa que el hombre es


bueno por naturaleza, y por ello niega la existencia del pecado original y la
necesidad de la gracia y de la redención.

 El Maniqueísmo: De Manes (215-275. Persa, hoy Irán), defiende la existencia


de dos principios originarios del mundo: Ormuz (luz) y Ahrimán (tinieblas), que
dan origen al bien y al mal. Consideraban que el espíritu del hombre es de Dios
pero el cuerpo del hombre es del demonio.

 El Donatismo: Iniciado por Donato en el norte de África en el s. IV. Defiende la


separación absoluta de la Iglesia y el Estado.

 Monofisismo: Herejía desarrollada por el monje Eutiques (m. 454). Enseñó que
solo había una naturaleza en la persona de Cristo, la divina.

E. LOS PADRES CATEQUISTAS.

Hacía el 180, Panteno, (estoico convertido al cristianismo) fundó en Alejandría una


escuela catequética, que adquiriría su máximo esplendor con Clemente y con
Orígenes.

1. Clemente de Alejandría (Titus Flavius Clemens. 150-215 d. C).

Alumno de Panteno, posteriormente le sucedió en el cargo. Sus obras son:


Protréptico a los griegos, El pedagogo, Los strómata, una Homilía y diversos
fragmentos.

Consideraba que la filosofía griega había tenido una función pedagógica


“conducir a los hombres de la gnosis racional a la gnosis de la revelación
cristiana”. No se limitó simplemente a combatir la falsa gnosis (herética) sino
que se preocupo por mostrar una gnosis auténticamente cristiana. Su trabajo
intelectual lo dirigió a los cristianos helenizados y al mundo griego culto.

Se propuso demostrar la armonía entre la razón y la fe, de hecho, para él, la


filosofía griega es una preparación al evangelio, la iluminación del Logos
alcanza todo el género humano; el cristiano perfecto es invitado a una nueva
conversión para recibir la sabiduría que recibieron los apóstoles de Cristo,
elevándose hasta la gnosis a partir de la fe.

Así pues, el acuerdo entre la fe y el conocimiento es lo que caracteriza al


cristiano perfecto y al verdadero gnóstico, la fe es el principio y el fundamento
de la filosofía. La filosofía aliada con la fe, ayuda a anular los ataques de los
enemigos de la verdad.

El eje de las reflexiones de Clemente es la noción de LOGOS, entendida en un


triple sentido:
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a) Principio creador del mundo.

b) Principio de cualquier forma de sabiduría, que ha inspirado a los profetas y a


los filósofos.

c) Principio de salvación (Logos encarnado). El Logos es principio y fin, alfa y


omega, del que todo proviene y al cual todo se encamina. El Logos es
maestro y salvador. En el Logos, la justa medida -que era el signo distintivo
de la sabiduría antigua y de la virtud griega- se integra en las enseñanzas de
Cristo.

2. Orígenes. (185-253)

Discípulo de Clemente. Su padre, San Leónidas, murió mártir, dando testimonio


de la fe en Cristo. Nació en Alejandría. Entre sus obras encontramos Los
principios (su obra maestra doctrinal), la Refutación de Celso y el Comentario a
Juan.

El pensamiento de orígenes representa un primer y grandioso intento de síntesis


entre filosofía y fe cristiana, en el que las doctrinas de los griegos (platónica,
estoica) fueron utilizadas como instrumentos conceptuales aptos para expresar e
interpretar racionalmente las verdades reveladas en la escritura.

Su pensamiento coloca en el centro a Dios y a la Trinidad, el cual entiende


como una “realidad intelectual y espiritual”, “naturaleza intelectual simple”.
La naturaleza de Dios no puede conocerse; es incomprensible e inescrutable en
su realidad. La mente humana no puede abarcar la naturaleza de Dios. Además
considera a Dios como Inteligencia que es fuente de toda inteligencia y de toda
sustancia intelectual, como Ser que da el ser a todas las cosas.

Orígenes concibe a Dios como UNO y TRINO, pero expresa un jerarquía en la


trinidad; primero el Padre, luego el Hijo y después el Espíritu Santo.

En cuanto al cosmos, afirma que Dios creo todas de la nada.

En orígenes surge la doctrina de la apocatástasis, en el que sostiene que el fin


será exactamente igual que el principio: Todo volverá a ser como Dios lo ha
creado; Todos los seres serán reconstituidos en su estado original.

Respeto a las escrituras, dijo que pueden leerse en tres planos: el literal, el
moral y el espiritual; éste es el más importante y también el más difícil.

La importancia de Orígenes es notable en todos los terrenos. Sus errores mismos


son debido a los excesos de un espíritu grande y generoso y no a un mezquino
deseo de originalidad. Quiso ser cristiano hasta el fondo, soportando con
heroísmo las torturas que le provocaron la muerte, por seguir siendo fiel a
Cristo.
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F. LA EDAD DE ORO DE LA PATRÍSTICA.

1. Personajes más significativos de la Edad de Oro de la Patrística


Griega.

En el año 313, Constantino promulga el edicto de Milán, en él se concede la


libertad de cultos y se busca el favor de los cristianos. Se abandonaron las
persecuciones y el pensamiento cristiano se prepara para ocupar un lugar
preeminente. Es en esta época en que la dogmática cristiana adquiere su forma
definitiva a través de debates muy controvertidos realizados en algunos concilios
enormemente representativos para la historia de la Iglesia: Nicea (325) Éfeso
431) y Calcedonia (451).

Entre los teólogos de esta etapa se destacan:

a) Eusebio de Cesarea. (263-340)

Teólogo, historiador eclesiástico y erudito cristiano, posiblemente nacido en


Palestina. Eusebio Pánfilo adoptó este nombre por su amigo y profesor
Pánfilo de Cesarea, cuya amplia biblioteca le proporcionó gran parte de los
materiales históricos para sus obras literarias posteriores. Eusebio colaboró
además con Pánfilo en una edición de la Septuaginta (denominación que
recibe la antigua traducción griega del Antiguo Testamento hebreo llevada a
cabo por los setenta), basándose en la Hexapla del escritor y teólogo
cristiano Orígenes, y en la preparación de una apología (cinco libros, en la
actualidad perdidos) de las doctrinas de este escritor.

Tras el martirio de Pánfilo, Eusebio abandonó Cesarea y marchó a Tiro. Más


tarde huyó de esta ciudad durante las persecuciones que los cristianos
sufrieron a comienzos del siglo IV, y es probable que fuera encarcelado a su
llegada a Egipto. Las persecuciones cesaron después del año 310 y fue
puesto en libertad.

Hacia el año 314, Eusebio se convirtió en obispo de Cesarea. En el Concilio


de Nicea (325) pronunció el discurso de apertura y se convirtió en el líder de
los semiarrianos, grupo moderado contrario a la discusión de la naturaleza de
la Santísima Trinidad, que preferían el sencillo lenguaje de las Sagradas
Escrituras a las sutilezas de las distinciones metafísicas. En Nicea aceptó la
posición de Atanasio, aunque mostró inclinaciones arrianas en los Sínodos
de Antioquía (325) y Tiro (335). Eusebio contó con la protección de
Constantino I, emperador de Roma, y fue uno de los hombres más instruidos
de su tiempo.

Eusebio escribió una historia de la Iglesia que llega hasta el 324, y defendió
con ardor a Orígenes. En su Preparación evangélica mostró muchas
simpatías por el platonismo, hasta el punto de considerar que Platón
concordaba con Moisés.
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b) Arrio. (256-336)

Nació en Libia. Fue presbítero de Alejandría (Egipto). Sostuvo que el hijo de


Dios fue creado del no ser al igual que todo lo demás (niega la divinidad de
Cristo), y por consiguiente desencadenó la gran disputa trinitaria, que
condujo al concilio de Nicea.

c) Atanasio. (295-373)

Teólogo cristiano, obispo y doctor de la Iglesia, que defendió la causa de la


ortodoxia en el siglo IV enfrentándose al arrianismo. Nacido en Alejandría,
recibió una educación clásica antes de entrar en la famosa escuela teológica
de su ciudad natal. Fue ordenado diácono siendo todavía muy joven y
nombrado secretario del obispo de Alejandría. Es entonces cuando comienza
a ocupar una posición relevante en la gran batalla teológica que culminó en
el Concilio de Nicea en el año 325.

En Nicea, Atanasio opuso una férrea oposición contra Arrio, el sacerdote de


Alejandría que formuló la doctrina conocida como arrianismo; hasta tal
punto que su vida está vinculada al desarrollo de la controversia con Arrio, y
sin duda fue el más importante antagonista que tuvo esta herejía. Atanasio
formuló una doctrina (tesis de de la consustancialidad), en el cual el Hijo de
Dios es de la misma esencia, o sustancia, que el Padre; Arrio, defendía una
teoría que mantenía que el Hijo era de una sustancia diferente a la del Padre,
siendo una criatura mucho más perfecta que cualquier otra, utilizada por
Dios para los trabajos posteriores a la creación. San Atanasio fue el
vencedor en el concilio de Nicea.

Atanasio fue nombrado obispo de Alejandría hacia el año 328. Durante la


controversia arriana, la política seguía caminos paralelos a la teología, y cada
facción luchó para ganarse el favor del emperador de Roma, Constantino I.
El movimiento arriano estaba influido por la corte imperial, además de
participar de forma muy activa en ella. Atanasio fue condenado al exilio en
cinco ocasiones; pasó más de una tercera parte de su episcopado fuera de su
sede. Su quinto y último exilio duró cuatro meses y concluyó en el año 364,
dedicando el resto de su vida a un trabajo tranquilo en su cargo de
Alejandría. Atanasio fue un prolífico escritor; de gran valor son su Discurso
contra los arrianos, Historia de los arrianos y Apología contra los arrianos.
La tradición le atribuye un credo o profesión de fe, pero no se puede afirmar
con seguridad.

En el ambiente filosófico sobresalen los padres de la Capadocia:

a) San Gregorio de Nisa. (335-394)

Obispo de Nisa (en Capadocia) y padre primitivo de la Iglesia, nacido en


Neocesarea (hoy Niksar, Turquía), y hermano menor de san Basilio.
Gregorio se casó, pero a la muerte de su mujer ingresó en el monasterio
fundado por su hermano en el Ponto, cerca del río Iris. Hacia el año 371 fue
ordenado por él y nombrado obispo de Nisa. La posición religiosa de
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Gregorio era muy ortodoxa y se mostró en particular celoso en el combate


contra la doctrina del arrianismo. Los arrianos acusaron a Gregorio de fraude
en su elección al obispado y de malgastar los fondos de su cargo. Declarado
culpable de estas acusaciones se exilió de Nisa entre el año 376 y el 378.
Cuando regresó, Gregorio fue un sólido apoyo de la posición ortodoxa
contra los arrianos en el I Concilio de Constantinopla, en el 381. Al año
siguiente fue encargado de la organización de las iglesias de Arabia.

Gregorio es famoso como teólogo. Entre sus tratados teológicos más


importantes destacan Discurso contra Eunomio, una defensa del credo de
Nicea; Gran discurso catequista, una defensa de la fe cristiana contra judíos
y paganos; Sobre la fe, un tratado contra los arrianos; y Diez silogismos,
dirigido contra los apolinaristas, que en muchos aspectos aparecían aliados a
los maniqueístas.

San Gregorio asumió la herencia griega con más lucidez y consistencia que
sus predecesores. Su obra teológica Gran catequesis, constituye la primera
síntesis organizada de los dogmas cristianos, extensamente razonada y muy
bien elaborada. Durante mucho tiempo sirvió de modelo y de punto de
referencia.

En el pensamiento de Gregorio de Niza se puede señalar tres cuestiones que


poseen un particular interés filosófico y moral:

 Distingue en la realidad un mundo inteligible y un mundo sensible y


corpóreo (influencia platónica).

 En cuanto al hombre, lo concibe como imagen de Dios.

 En él se halla una versión cristiana del ascenso neoplatónico hasta Dios,


que se realiza mediante la eliminación de lo que nos separa de Él: “La
medida en que podéis conocer a Dios se halla en vosotros mismos”.

b) Basilio. (331-379)

Padre y doctor de la Iglesia, patriarca del monacato oriental, también


llamado Basilio el Grande. Nació en Cesarea Mazaca (actual Kayseri,
Turquía) en el seno de una familia adinerada, y fue educado en Atenas y
Constantinopla. Tras visitar a un grupo de ermitaños famosos en Egipto y
Siria, renunció a una carrera administrativa y se estableció como eremita en
el río Iris, en Neocesarea. Allí escribió gran parte de su regla de vida
monástica que se convirtió en el fundamento de una orden monástica
(llamados tiempo después monjes basilianos) que fundó hacia el año 360.
Gran parte de los monjes ortodoxos y algunos católicos romanos guardan
todavía la regla de san Basilio. Famoso por su brillantez y santidad de vida,
fue reclamado por el obispo de Cesarea para defender la doctrina cristiana
contra los ataques heréticos de los arrianos.

En el año 370 fue elegido obispo de Cesarea, cargo que ostentó hasta su
muerte el 1 de enero del año 379. Sus escritos incluyen Contra Eunomio, tres
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libros dirigidos contra el líder arriano Eunomio; Sobre el Espíritu Santo, un


tratado doctrinal, y Moralia, una antología de versos del Nuevo Testamento.
También escribió una liturgia (conocida como la Liturgia de san Basilio) que
se practica en el rito bizantino.

c) Gregorio de Nacianzo. (330-390)

Es uno de los cuatro padres y doctores de la Iglesia oriental (junto a san


Atanasio, san Basilio y san Juan Crisóstomo), también llamado Gregorio el
Teólogo. Nació cerca de Nacianzo, en Capadocia (actualmente en Turquía) y
estudió en Alejandría y Atenas. Fue bautizado en el año 360 por su padre,
que era obispo de Nacianzo. Con la firme decisión de llevar una vida de
devoción marchó al Ponto, donde vivió en el desierto próximo al río Iris
(actual río Yesil Irmak, Turquía) con san Basilio. Entre los dos recopilaron
una antología de escritos del maestro y teólogo cristiano Orígenes, llamada
Philokalia (en griego, 'amor a la belleza'). Basilio fue nombrado más tarde
obispo de Cesarea, y en el año 371 o 372 convenció a Gregorio para que
aceptara la sede de Sasima, un pueblo de Capadocia. Sin embargo, a
Gregorio no le gustaba la vida pública y, hasta la muerte de su padre en el
año 374, estuvo retirado.

En el año 378 o 379 Gregorio se hizo cargo de la congregación nicena de


Constantinopla. Aquí pronunció cinco discursos sobre el dogma de la
Trinidad que le dieron el apodo de Teólogo. Fue nombrado obispo, pero se
retiró ante la resistencia de los arrianos. Con la esperanza de evitar nuevos
cismas regresó a Nacianzo, donde permaneció hasta su muerte. De sus
escritos se han conservado 45 sermones, 243 cartas y 407 poemas
dogmáticos y morales.

2. Personajes Latinos Cristianos del s. III y principios del s. IV

En el mundo latino, antes de aparición de San Agustín sobresalieron los


siguientes personajes:

a) San Cipriano. (Aprox. 200-258)

Su nombre completo es Tascio Cecilio Cipriano, cabeza de la Iglesia


cristiana en África. Gran pastor y la mayor autoridad teológica anterior a
Agustín.

b) Novaciano.

Teólogo romano y segundo antipapa (desde 251). Novaciano, uno de los


líderes del clero romano, adoptó la doctrina del montanismo (doctrina
teológica fundada por Montano en Frigia; anunciaba el próximo retorno de
Cristo y la realización en este mundo de la Jerusalén Celestial) provocando
el cisma novaciano. San Cornelio, que favoreció una actitud poco severa con
estos cristianos idólatras, fue elegido papa en 251 y Novaciano respondió
nombrándose a sí mismo antipapa. Sus partidarios cayeron en la herejía al
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negarse a imponer penitencia a los pecadores y en 251 fueron excomulgados


por el Papa. Establecieron entonces su propia Iglesia hasta que en 325
volvieron a integrarse formalmente en la Iglesia católica en el concilio de
Nicea. Se cree que Novaciano fue martirizado durante las persecuciones del
emperador romano Valeriano.

Fue el primer teólogo romano que escribió en latín. Profundizó el lenguaje


técnico de la teología que había iniciado Tertuliano. Se conservan dos de los
nueve tratados de los que se tiene noticia: De la Trinidad y De los alimentos
judíos.

c) Arnobio.

Escribió la obra Contra los paganos, llena de contenido filosófico, que se


caracterizaba por un gran pesimismo acerca de la condición humana, que le
conduce a encontrar en Cristo la única salvación posible. No manifiesta
ninguna familiaridad con la escritura y permanece dominando en parte por
conceptos heréticos e incluso paganos.

d) Lucio Cecilio Firmiano Lactancio.

Alumno de Arnobio. Fue superior a su maestro, pero no mostró ninguna idea


filosófica o teológica de veras original. Su obra más conocida son Las
instituciones divinas.

3. Traductores, Comentadores y Eruditos Cristianos del S. IV.

Desde el Occidente latino fueron muy escasas las aportaciones que se llevaron a
cabo durante el siglo IV. Sus personajes son:

a) Calcidio.

Tradujo y comentó el Timeo de Platón, desde la perspectiva propia del


platonismo medio.

b) Ambrosio Teodocio Macrobio.

Escribió un Comentario al sueño de Escisión (libro VI del De república de


Cicerón).

c) Julio Fírmico Materno.

Autor de una obra sobre los errores de las religiones paganas, contra el
politeísmo pagano.

d) Cayo Mario Victorino.

Tradujo a Plotino y porfirio y, una vez convertido al cristianismo escribió


tratados teológicos.
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e) Hilario de Poitiers.

Se hizo célebre por su obra Sobre la Trinidad, pero ésta no posee


implicaciones filosóficas de relevancia.

f) San Ambrosio. (340-397)

Nació en Tréveris (hoy en Alemania) y se educó en Roma en el seno de una


noble familia. Ambrosio estudió leyes, ingresó en la administración pública
y, hacia el año 370, fue nombrado magistrado consular de Liguria, con sede
en Milán. Su amabilidad y sabiduría le hicieron ganarse la estima y el afecto
de la gente.

Fue nombrado obispo de Milán en el 374, gozó de un gran prestigio, grande


como pastor, como hombre erudito, pero no es un pensador original. Fue un
escritor muy fecundo. Tanto en teología como en exégesis bíblica depende
considerablemente de los padres griegos. Su originalidad reside sobre todo
en los escritos ético-pastorales.

g) San Jerónimo. (345-419)

Padre y doctor de la Iglesia. Autor de la traducción latina de la Biblia


destinada a convertirse en canónica (la Vulgata).

Nació en Estridon, en la frontera entre las provincias romanas de Dalmacia


(en la actual Croacia) y Panonia (en la actual Eslovenia). De formación
pagana, después de estudiar en Roma y viajar a Antioquía (donde se
convirtió al cristianismo), marchó al desierto y allí vivió como un asceta y
estudió las Sagradas Escrituras. En el 379 fue ordenado sacerdote. Pasó tres
años en Constantinopla con el padre de la Iglesia oriental san Gregorio
Nacianceno. En el 382 regresó a Roma, donde trabajó como secretario y
consejero del papa Dámaso I, quien le encargó revisar la antigua traducción
de la Biblia (de donde surgieron el Salterio Romano y el Salterio Galo); allí
empezó a ser muy influyente. Ejerció como director espiritual de numerosas
personas, entre las que se encontraba una noble viuda romana llamada Paula
y su hija, con las que peregrinó a Tierra Santa en el 385. Al año siguiente
estableció su residencia en Belén, donde Paula (más tarde santa Paula) fundó
cuatro monasterios, tres femeninos y uno masculino, este último dirigido por
el propio Jerónimo. Allí continuó con sus trabajos (que darían como
resultado la aparición de la Vulgata) y polemizó, no sólo con los herejes
Joviniano, Vigilantio y los seguidores del pelagianismo, sino también con el
monje y teólogo Rufino y con san Agustín de Hipona. A causa de sus
conflictos con los pelagianos tuvo que vivir escondido durante dos años.
Regresó a Belén, donde falleció poco después.

h) Rufino.

Tradujo las obras de los Padres griegos al latín, entre ellas, las de de
Orígenes.
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