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EL “PADRE NUESTRO”. N.

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Cuando rezamos: “Padre nuestro, santificado sea tu Nombre” quizás nos preguntamos
¿Qué dice la Sagrada Escritura sobre esas expresiones santificar y glorificar en Nombre de
Dios? Leamos algunos textos:

1. En el AT, Moisés suplica a Yahvé que le acompañe en el camino del desierto junto a su
pueblo y como prueba de ello le ruega: “ Déjame ver tu gloria”. Entonces Yahvé le
responde “Yo haré pasar delante de ti toda la bondad de Yahvé, …pero mi rostro (mi
gloria) no podrás verlo, porque nadie puede verme y seguir con vida” (Ex 33, 18-20).
Más tarde la gloria de Dios se deja ver en el monte Sinaí, en forma de una llama que
resplandece y Moisés, por haberse acercado a ella en la nube, regresa de allí “…con la
piel de su rostro radiante”, porque había estado cerca de la gloria de Yahvé.

2. El profeta Isaías contempló la gloria de Yahvé en el templo, y oyó a los serafines cantando:
Santo, Santo y Santo, Yahvé sebaot, llena está toda la tierra de su gloria” (Is 6,1ss)
Siglos más tarde, Ezequiel vio “la gloria de Yahvé “, en forma de un carro de fuego,
abandonar el Templo y trasladarse a Babilonia junto a su pueblo.

3. La noche en que la Virgen María dio a luz a Jesús en Belén, los pastores vieron una
multitud de ángeles cantando: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los
hombres en quienes Dios se complace”. En la persona Jesús la gloria de Dios estuvo
totalmente pero invisiblemente presente, siendo “… Él Hijo de Dios, es el resplandor de
su gloria” (Hbr 1,3). San Pablo dirá: “La gloria de Dios brilla siempre en el rostro de
Cristo. (2 Cor 4, 6).

4. El evangelista Juan es el que más ha puesto en evidencia el tema de la “glorificación


recíproca entre Jesús y el Padre”. Veamos unos ejemplos:

 Nos dice que, al transformar el agua en vino, en las bodas de Caná, Jesús “…así
manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él”.(Jn 2,11).

 En la oración de despedida de Jesús de los apóstoles: “Padre, yo te he


glorificado en la tierra, llevando a cabo tu obra. Ahora glorifícame tú, junto a
Ti, con la gloria que tenía a tu lado, antes que el mundo existiese”. (Jn 17 4-5)

 Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él”.
(Jn 13,31-32).

 “La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto y que seáis mis
discípulos”. (Jn 15,8).

 “Ahora mi alma está turbada: “Padre, glorifica a tu Nombre”. (Jn 12, 27-28)

La manifestación plena de la Gloria divina de Jesús tendrá lugar en la Parusía cuando “Jesús
vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles” (Mc 8,38) manifestando su gloria en la
consumación de su obra.

Conclusiones: Al orar “Padre, santificado – glorificado sea tu Nombre” le pedimos: “Haz que la
gloria de Cristo resucitado me transfigure en imagen de su gloria. Hazme santo porque Tú
eres Santo. Hazme compasivo como Jesús fue compasivo. Hazme consciente de mi
dignidad de Hijo. Haz que los me ven y escuchan vean en mí el reflejo del rostro de Cristo.
“Santificado sea Tu Nombre, Padre”.