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La decadencia de la Armada británica, y por qué aún nos aplastaría en caso

de conflicto. Más de 200 años después de la batalla de Trafalgar,

sigue existiendo un enorme desequilibrio en la tecnología militar

en manos de Reino Unido y España. Por Pepe Cervera, Tiempo de

lectura 15 minutos. Publicado: 10/04/2017. 

La tensión entre España y Reino Unido por la disputa de

Gibraltar ha alcanzado un nuevo punto álgido en los últimos días.

Desde que el 'tory' Michael Horward afirmara que

estarían dispuestos a ir a la guerra con tal de defender sus

derechos sobre Gibraltar, el intercambio de declaraciones

entre representantes de ambos países no ha dejado de gotear.

Todo va camino de quedarse en una anécdota más, pero muchos

se han preguntado qué ocurriría en caso de conflicto armado entre

España y Reino Unido. Hoy, más de 200 años después de la batalla

de Trafalgar, sigue existiendo un enorme desequilibrio en la

tecnología militar en manos de ambos países.

La historia de enfrentamientos militares entre Inglaterra y España

se remonta muchos siglos atrás. Al principio Castilla (y luego

España) tendió a prevalecer, como en la batalla de La Rochelle de

1372, o incluso a arrasar, como en la de la Isla de Flores en 1591;


aunque a partir del intento de invasión de la Gran Armada en 1588

la tendencia fue en el otro sentido. Hubo, sí, victorias aisladas como

la de Blas de Lezo contra la flota de invasión británica de Cartagena

de Indias en 1738 o el desembarco de Pensacola en Florida en

1781, pero la historia es inexorable.

La culminación se produjo en la batalla de Trafalgar, en 1805,

cuando la Armada española aliada con Napoleón encaja una

derrota que fue el inicio de su decadencia final. La invasión de la

Península, la alianza con los ingleses y la posterior pérdida del

imperio americano al mismo tiempo que el Imperio británico se

expandía hicieron que el siglo XIX culminara con un desequilibrio

clamoroso que se extendió hasta bien entrado el XX. Ni en la

Primera Guerra Mundial ni en la Segunda hubo duda ninguna

sobre la supremacía militar aplastante de Reino Unido sobre

España.

Las cosas han cambiado. Las fuerzas armadas británicas no han

dejado de reducir su capacidad desde el final de la Segunda Guerra

Mundial mientras que las españolas, desde el regreso de la

democracia, no han dejado de reforzarse. Pero la brecha entre

ambos países continúa. Reino Unido sigue disponiendo del quinto


ejército del mundo, al que dedica un presupuesto de alrededor de

60.000 millones de euros anuales, cerca del 2% del PIB que tiene

comprometido con la OTAN, mientras que España ronda la

decimoctava posición por gasto, con un presupuesto de unos

14.000 millones, la mitad del porcentaje de PIB al que se

comprometió. El balance militar es quizás el más igualado entre

ambos países en términos de potencia y tecnología desde hace al

menos dos siglos, pero les sigue separando un gran trecho.


El portaaviones británico 'HMS Queen Elizabeth', en plena

construcción, en julio de 2014. (Foto: Wikimedia Commons)

Royal Navy, una marina sin alas

La marina real británica quedó muy mermada tras los recortes de

los presupuestos de defensa a partir de 2010 por la crisis. Reino

Unido dispone ahora tan solo de un buque de asalto anfibio

configurado como portahelicópteros, el 'HMS Ocean', y otros dos

como buques de desembarco ('HMS Albion' y 'HMS Bulwark'), pero

carece de aviones de combate navales tras la retirada de los

Harrier GR9 en 2010. 'Albion' y 'Bulwark' pueden transportar y

desembarcar hasta 400 infantes de marina, y hasta 830 el 'Ocean',

que también actúa como buque insignia y centro de mando.

Las deficiencias están en la aviación embarcada y en la

carencia de aviones de patrulla marítima tras la cancelación

del programa Nimrod MRA4

La fuerza de escoltas se compone de 19 buques, aunque averías y

problemas técnicos han llegado a reducir a 17 el número de


unidades operativas: seis modernos destructores antiaéreos Tipo

45 (clase Daring) y 13 fragatas antisubmarinas Tipo 23 (clase Duke)

que ya van mostrando su edad. Los Daring están equipados con un

sofisticado radar antiaéreo Sampson como parte del sistema de

misiles Sea Viper, armado con misiles de corto y medio alcance

Aster 15 y Aster 30 de largo alcance. El radar puede detectar y

seguir cientos de blancos a distancias de hasta 400 km, pero el

sistema de lanzamiento vertical tiene tan solo 48 celdas.

Las principales deficiencias están en la aviación embarcada y en


la carencia de aviones de patrulla marítima tras la cancelación del
programa Nimrod MRA4. Para resolver el problema de la
aviación, se están construyendo dos portaaviones de clase
'Queen Elisabeth', que con más de 70.000 toneladas de
desplazamiento y 280 metros de eslora son los buques más
grandes jamás construidos por la Armada británica. Son
portaaviones tipo STOVL ('short take off, vertical landing'; despegue
corto, aterrizaje vertical), que tendrán un complemento operativo
de alrededor de 24 F-35B, la variante VTOL del aparato
estadounidense, además de helicópteros de varios tipos.
Debido a los retrasos, el primero de los buques está previsto que
empiece sus pruebas este año, pero la adquisición de los cazas F-
35B también se está retrasando y solo han llegado cuatro; se
espera contar con 24 para el año 2020, momento en el que entrará
en servicio el segundo portaaviones. Para la patrulla marítima, está
previsto adquirir nueve aviones P-8 Poseidon, pero la compra aún
no se ha materializado. Y se están iniciando programas para
reemplazar las fragatas Tipo 23 por un nuevo Tipo 26.

El buque Juan Carlos I. (Foto: Wikimedia Commons)

¿Y la Marina española?
A pesar de la retirada del portaaviones 'R11 Príncipe de Asturias',
que tras 25 años de uso hubiese necesitado una importante y cara
remodelación, la Armada española dispone hoy de buques como
para mantener un grupo de combate equivalente con capacidad de
proyección de fuerza y de desembarco de nivel al menos regional.
Forman el grupo el 'BPI Juan Carlos I' en su doble configuración,
como anfibio o como portaeronaves, y sus escoltas, las cinco
modernas fragatas antiaéreas F-100 clase Álvaro de Bazán y, para
la lucha antisubmarina, las seis fragatas clase Santa María. Los
buques de desembarco LPD 'Galicia' y 'Castilla' respaldan la
capacidad anfibia y los modernos buques logísticos 'Patiño' y
'Cantabria' proporcionan la capacidad de aprovisionamiento en
combate para operaciones remotas y persistentes. En el apartado
de medios aéreos, incluso cuenta con ventaja, al disponer de 12
aviones VSTOL Matador II, además de varios tipos de helicópteros
antisubmarinos y de transporte.

El peor desequilibrio se da en el arma submarina: la Royal

Navy cuenta con siete submarinos nucleares de ataque

El peor desequilibrio se da en el arma submarina: la Royal Navy


cuenta con siete submarinos nucleares de ataque, cuatro de la
clase Trafalgar y tres de la nueva clase Astute, más grandes y que
reemplazarán uno a uno a los Trafalgar. Ambas clases pueden
disparar misiles de crucero Tomahawk además de torpedos
pesados Spearfish. El reemplazo de los Trafalgar por los Astute se
ha retrasado por problemas de desarrollo, demoras y sobrecostes,
provocando que se extienda el uso de los buques más antiguos;
esto ha llegado a provocar que en momentos puntuales ninguno
de los submarinos estuviese en patrulla.

El submarino 'HMS Tireless'. (Foto: Wikimedia Commons)


En la marina española, los retrasos en el desarrollo del submarino
de producción propia S-80 con propulsión AIP ('air independent
propulsion') han forzado a realizar una nueva carena de los tres
submarinos S-70, clase Galerna, que son los únicos operativos.
Estos buques entraron en servicio en los años ochenta y ya
deberían haber sido retirados. Se planea reemplazarlos por 4 S-80
cuando este diseño esté operativo.
La Royal Air Force (y sus multiplicadores)
La legendaria RAF de la Segunda Guerra Mundial es hoy una fuerza
aérea mucho más pequeña, pero aún más que respetable, cuya
espina dorsal está formada por 141 modernos cazabombarderos
Eurofighter Typhoon respaldados por 81 antiguos pero letales
Panavia Tornado GR4 especializados en ataque al suelo. Ambos
tipos de aparatos están dotados de la última tecnología y disponen
de tripulaciones capaces y entrenadas con experiencia de combate
reciente (aparatos desplegados en Chipre actúan sobre Siria
atacando al Daesh). Además, la RAF cuenta con 10 aviones no
tripulados MQ-9 Reaper. Los despliegues están respaldados por
una flota de transporte que incluye 8 Boeing C-17A Globemaster,
14 Airbus A-400M y 24 C-130J Hercules, así como 60 helicópteros
pesados Chinook.
Las fuerzas aéreas españolas están bien provistas de
cazabombarderos F-18 (86 en servicio, 12 ex-US Navy de un
estándar inferior) y cazas Eurofighter Typhoon (47 operativos, al
menos 12 más almacenados por razones fiscales). En cuanto al
armamento, el Ejército del Aire cuenta con misiles aire-tierra de
crucero Taurus, antirradar Harm, antibuque Harpoon y de ataque
al suelo Maverick. Además, hay bombas guiadas por láser y GPS del
sistema Paveway complementando a bombas ‘tontas’.
El caza Eurofighter Typhoon.

Para el combate aéreo se cuenta con misiles aire-aire IRIS-T y


Sidewinder para distancias cortas, y AMRAAM y Sparrow para
intermedias; para las distancias largas se va a incorporar en breve
el MBDA Meteor para los Typhoon. En cuanto a transportes, hay
operativos 13 CASA C-295, 10 CASA CN-235, 7 CASA c-212 (uno de
guerra electrónica, seis de transporte) y seis C-130 Hércules, a los
que sumar cinco KC-130 de reabastecimiento en vuelo. Los
Hércules serán reemplazados por 14 A-400M de los 27 adquiridos,
de los cuales se ha entregado ya uno.
La principal ventaja de la RAF en este campo, números aparte, está
en los aparatos de segunda línea diseñados para multiplicar la
capacidad de sus aviones de combate primarios. Así, dispone de 14
aviones de reabastecimiento en vuelo Airbus Voyager basados en
el Airbus A330 MRTT, y de seis Boeing E-3D AWACS de alerta
temprana y control. Además cuenta con dos aparatos de captura
de datos y guerra electrónica RC-135W Rivet Joint (un tercero
llegará este año). Al aumentar la capacidad de vigilancia y control y
el radio de acción de los aviones de combate, este tipo de activos
aumenta significativamente la capacidad de combate real.

En la Fuerza Aérea española no quedan en servicio

reactores de reabastecimiento en vuelo, tan solo cinco KC-

130 Hércules y los nuevos A-400M

En la Fuerza Aérea española, una vez retirados los 707, no quedan


en servicio reactores de reabastecimiento en vuelo, tan solo cinco
KC-130 Hércules y los nuevos A-400M que se vayan incorporando.
Se baraja la posibilidad de adquirir hasta tres Airbus A330 MRTT
especializados. También hay una gran escasez de aviones de
guerra electrónica tras la retirada en 2015 del Boeing B707 351C
apodado ‘La Reina del Espectro’; quedan tan solo un C-212
adaptado que se usa como entrenador y un Falcon 20E. Al mismo
tiempo el país carece de capacidad propia de alerta temprana
aerotransportada (AWACS) fuera de los aparatos compartidos con
los demás países de la OTAN, que es dudoso intervinieran en un
conflicto entre dos países de la alianza.
Ejército de Tierra: pequeño, pero efectivo
Tradicionalmente, el ejército de tierra en Reino Unido ha sido una
fuerza limitada en tamaño y con esencia expedicionaria
acostumbrada a ir donde hiciera falta, desde los dominios
coloniales a los campos de Portugal, España, Francia, Flandes u
Oriente Medio. Compensando su tamaño, el ejército de tierra tiene
fama de ser muy profesional y técnicamente competente.
La base son las fuerzas acorazadas basadas en 249 carros de
combate Challenger 2 y más de 2.000 vehículos blindados de los
tipos CVR (T), Warrior y Bulldog. El Challenger 2 está considerado
como uno de los mejores carros de combate del mundo sobre todo
en lo que se refiere a protección de sus tripulantes. Armado con un
cañón de 120 mm de ánima rayada y dos ametralladoras, lleva
blindaje compuesto tipo Chobham de segunda generación (con
elementos cerámicos) y puede aceptar blindaje reactivo. Se ha
publicado que en combate en Irak un Challenger 2 encajó ocho
cohetes anticarro RPG-7 y un misil MILAN sin daños para los
ocupantes.

Los CVR (T) son pequeños vehículos de combate sobre orugas de


reconocimiento, ligeros y transportables por avión; hay numerosas
versiones con diverso armamento incluyendo misiles anticarro.
Incorporados a partir de los años setenta, están cerca del fin de su
vida útil. Los Warrior son transportes blindados de
personal/vehículos de combate de infantería diseñados para
llevar a los soldados al punto de contacto y apoyarles con fuego de
su cañón automático de 30 mm o sus ametralladoras de 7,62 mm.
Llevan blindaje de aluminio y pueden recibir kits de mejora, que
usan habitualmente en combate.
Los Bulldog tienen funciones similares a los CVR (T) y los Warrior,
pero son más antiguos; están siendo reemplazados pero aún se
emplean. El ejército británico ha invertido también en más de 1.600
vehículos tipo MRAP contra emboscadas de las familias Mastiff,
Jackal, Foxhound y Husky para emplearlos en tareas de patrulla en
Irak y Afganistán.

Las fuerzas blindadas españolas están bien provistas de

carros de combate y vehículos de combate de infantería

gracias al Programa Coraza

En cuanto a artillería, disponen de 117 L131 AS-90 autopropulsados


de calibre 155 mm y 126 cañones ligeros remolcados L118 de 105
mm, complementados por 50 sistemas lanzacohetes GMLRS de
fabricación estadounidense. Se trata de un sistema muy letal
para blancos de área como baterías artilleras a distancias de
hasta 40 km; como complemento, los británicos adquirieron 18
sistemas de cohetes Exactor, pods de misiles Spike-NLOS israelíes
montados en vehículos M-116 que sirven para eliminar con gran
precisión blancos a hasta 26 km de distancia. Para la protección
antiaérea se cuenta con 24 sistemas de alcance medio Rapier y más
de 200 Starstreak de corto alcance; el ejército británico no dispone
de misiles antiaéreos de medio y largo alcance. Además, hay una
variada serie de vehículos especializados y de transporte ligero.
La tecnología española en tierra

Las fuerzas blindadas españolas están bien provistas de carros de


combate y vehículos de combate de infantería gracias al
Programa Coraza que incorporó MBTs alemanes Leopardo 2E (219)
y 24A (108, 53 almacenados) y desarrolló junto con Austria los
Pizarro (261 ejemplares). En blindados sobre ruedas hay 131
Vehículos de Exploración de Caballería VEC M1 y 84 cazacarros
Centauro. La artillería cuenta con obuses autopropulsados y se
dispone de varios sistemas de defensa antiaérea de corto alcance
Mistral 1; de alcance intermedio 36 MIM-23 Hawk (diseñados en los
años sesenta), 13 Selenia Aspide (integrados con cañones Oerlikon
en el sistema Toledo) y cuatro baterías NASAMS II; y de largo
alcance con capacidad antimisil hay tres baterías del MIM-104
Patriot adquiridas de segunda mano a Alemania.

Para las misiones de mantenimiento de la paz hay 150 vehículos


resistentes a minas MRAP RG-31 Nyala y 346 Lince. En lo que se
refiere a artillería, la retirada del lanzacohetes Teruel ha dejado sin
lanzamisiles a las fuerzas terrestres; se ha considerado el
desarrollo de un reemplazo con el programa SILAM a partir del
estadounidense HIMARS, pero no hay avances.
Un helicóptero AgustaWestland Apache. (Foto: Wikimedia
Commons)

Respecto a la fuerza aeromóvil, Reino Unido cuenta con


un potente puño anticarro de la mano de 50
helicópteros AgustaWestland Apache, versión local del AH-64D
Apache Longbow, que van armados con misiles antitanque Hellfire
y un cañón automático de 30 mm. También hay 34 AW159 Wildcat,
versión mejorada del SuperLynx capaz de actuar en funciones de
reconocimiento, transporte táctico y ataque a tierra; la marina
cuenta con 28. Cuentan además con 34 Westland Gazelle en
funciones de entrenamiento y apoyo a fuerzas especiales; los 21
Westland Lynx acaban de ser retirados del servicio. En el apartado
de aviones sin piloto, el ejército británico opera 52 ejemplares del
Watchkeeper WK450, con un alcance máximo de 150 km y una
capacidad de carga de 150 kg.
Las fuerzas aeromóviles españolas disponen de muchos menos
helicópteros de ataque: hay 28 viejos MBB Bo-105 que están
siendo reemplazados por Eurocopter EC-665 Tigre, de los que se
han recibido 14 de los 24 adquiridos. En la función de transporte se
dispone de 17 Boeing CH-47 Chinook, 16 Super Puma, 17 Cougar y
37 derivados del Huey que están siendo reemplazados por los
nuevos Eurocopter NH-90. Y como vehículos aéreos no tripulados
se dispone de cuatro IAI Searcher MkII-J/MkIII de alcance
intermedio y 4 sistemas SIVA de fabricación nacional, además de
alrededor de 40 RQ-11B Raven de corto alcance.

Reino Unido es, además, un país nuclear que ocupa uno de los
inco asientos fijos del Consejo de Seguridad de la ONU. El país
dispone de una potencia de disuasión considerable en forma de
cuatro submarinos nucleares de misiles balísticos
intercontinentales clase Vanguard; uno de estos submarinos al
menos está permanentemente en patrulla y la política actual es
que vaya armado con ocho misiles con cinco cabezas cada uno
proporcionando una potencia de represalia de 40 armas atómicas
que pueden ser programadas para proporcionar una potencia de
entre 0,3 y 100 kilotones. Las cabezas nucleares son de diseño y
construcción británicas, aunque los misiles son de diseño EEUU y
compartidos con la marina de aquel país. España, por supuesto,
carece de armamento nuclear.
Cuando la ausencia de aviación naval se corrija, y a pesar

de las deficiencias, la armada británica volverá a estar

entre las primeras del mundo

En conjunto, se puede afirmar que Reino Unido dispondría, caso de


llegar a lo impensable, de ventaja en términos de armamento a
pesar de su actual debilidad histórica. Cabe dudar por ejemplo
de que hoy la Royal Navy pudiese repetir la hazaña de las Malvinas
en 1982. Pero sigue disponiendo de siete submarinos nucleares de
ataque cuyas tripulaciones están consideradas de élite a nivel
mundial y sus fuerzas armadas son modernas y disponen de
armamento contundente y una tradición de siglos.

Cuando la ausencia de aviación naval se corrija, y a pesar de las


deficiencias, la armada británica volverá a estar entre las primeras
del mundo. La RAF es una fuerza poderosa y equilibrada muy bien
dotada de aparatos de respaldo, y como el ejército británico tiene
experiencia bélica reciente. Cabe destacar las tradición y el espíritu
de cuerpo de las unidades británicas, muchas de las cuales
remontan su historia a siglos. La profesionalidad y el nivel de
entrenamiento de unidades como los comandos del SAS o del SBS,
la infantería de marina o las tripulaciones de la RAF o la Royal Navy
no deben ser subestimadas. Aunque muy por debajo del poderío
que llegaron a tener antaño y con grandes deficiencias de
capacidad, las fuerzas armadas británicas siguen siendo temibles,
en especial en un entorno regional.

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2017-04-10/gibraltar-armada-britanica-espana-
brexit_1364155/