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DR Escritura
Soluciones Comunicacionales.
Curso de Escritura Empresarial. Redacción de informes
Dra. Daniela Renjel Encinas

Puntuación
Práctica

Puntúa correctamente la siguiente reseña. Quieto. Marius Serra (2008)

Quieto, una novela sin ficción

este libro puede herir mi sensibilidad así comienza Quieto una novela sin ficción como
declara su autor Mario Serra narrador y enigmista español que trata de la vida de su hijo
de siete años Lluis alias Llullu que nació con una grave encefalopatía que la ciencia no
ha podido definir” y que traducido al lenguaje coloquial significa parálisis mental
solo ver la contratapa del libro invita a leerlo aunque no se persiga con esto un interés
literario en sí o solamente literario ni la menor intención de denunciar una injusticia lo
que este libro hace no es solamente visibilizar a un niño con capacidades especiales sino
mostrar a los que miran a ese ser y a su propias (dis)capacidades puesto que Serra
además de padre de un niño con una actividad mental que alcanza solo el 15% es un
verdadero escritor
el autor cuenta reflexiona interpreta relata y dramatiza en el sentido literal del término lo
que es vivir con un hijo que sufre un 85% de discapacidad mental lo que no deja de ser
una cruel ironía del destino puesto que vaya uno a saber cómo se entiende que un padre
que se gana la vida gracias el uso del intelecto tenga un hijo que pertenece como él
tiernamente lo plantea a otra etnia a “un estado a menudo expuesto al aguijón del dolor
pero en el que predomina el regocijo y cierto grado de embeleso” (34) y en este sentido
lo que más valoro de este texto que llamaría autoficción (por su lugar entre la biografía
y una escritura declaradamente subjetiva porque es capaz de mirarse viendo) es la
ausencia de victimización o fatalidad de pedido de aceptación o de ayuda para niños
como su hijo al que sería fácil recurrir para conmover al sensible lector Serra con el
gesto del buen escritor trabaja a partir de imágenes que guarda que se le quedan
inscritas en la mente o en alguna libreta un aspecto de la vida y del ser a partir de la
convivencia con un niño que no progresa adecuadamente que fascina tanto como
angustia y que además es su hijo.
Al fin y al cabo, con las piezas de esta bitácora del dique seco he pretendido componer
un espejo. Dorian Gray vendió su alma al diablo para poder ser, más que inmortal,
invariable, mientras los estragos del tiempo iban modificando el aspecto del retrato
invisible que había escondido en la buhardilla. Así se invierte el proceso. Nuestro hijo ni
es invisible ni es el retrato de nadie, aunque se parezca a sus padres y a su hermana. Él y
los que son como él actúan de espejos. Todos los que nos miramos en ellos un poco a
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fondo envejecemos de un modo distinto. Si Dorian Gray hubiese conocido a un Llullu


nunca se habría conformado con la invariabilidad de los presuntos inmortales. Habría

aprendido a mirar en vez de querer ser mirado. A envejecer. Muy probablemente no


habría querido ser retratado, sino retrato (74).

Mirar es lo que justamente hace Serra y lo que nos invita a hacer está de más decir que
luego de la lectura de este libro algo cambia en nuestra forma de ver no solo a estos
seres enigmáticos sino al mundo que nos rodea él y los que son como él actúan de
espejos todos los que nos miramos en ellos un poco a fondo envejecemos de un modo
distinto dice y el lector crítico cede ante la emoción que despierta esta escritura
así el autor-padre-narrador-personaje es en la primera parte del libro el foco desde
donde podemos ver lo que habitualmente preferimos no ver es Llullu quien seguramente
diría:
No me puedo olvidar de cómo se llama mi padre, ni de las historias que me cuenta, ni de los
meneos que me pega cuando intenta vestirme, ni de su olor a intermitente de tabaco, ni de
los gritos que suelta cuando me dice Llullu, cómo-estááás, ni puedo olvidar que por culpa
suya todos me conocen por este nombre que empequeñece la boca de quien lo pronuncia
(…)

No me acuerdo de nada, yo, y nada olvido (…) Nunca podré olvidar las palabras que no
recuerdo haber escuchado ni leído ni dicho.

Quieto es una novela sin ficción que crea realidad y esta paradoja la hace altamente
recomendable para cualquier lector que guste de las sorpresas a cualquier lector que
como yo se acerque a un libro buscando un registro de enfermedad y se encuentre con la
escritura de una historia capaz de promover más escritura una historia de amor que sin
mucho alarde enseña nuevas maneras de ver