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Práctico 2-A: Método analítico.

Bibliografía: Clase Gilberto Simoes

El presente artículo se centra en diversos interrogantes que se hace Gilberto Simoes,


médico psicoanalista, sobre cómo es la clínica en la actualidad y los distintos cambios
que fue teniendo la clínica psicoanalítica desde la época freudiana.

El autor abre la pregunta ¿una nueva clínica psicoanalítica? Indicando que la clínica
cambia permanentemente. ¿Qué significa decir que cambia? Significa que cambian los
psicoanalistas en tanto la posición frente a las nuevas problemáticas, la realidad
socioeconómica del momento, y cómo esta realidad se incluye en los dispositivos
terapéuticos.

¿Qué es lo que se podría pensar que no cambia? El método analítico con sus reglas.
Las reglas son la atención flotante, la neutralidad y la abstinencia, para el analista y la
asociación libre para el paciente. Freud basó estas reglas en la determinación
inconciente, teniendo en cuenta que pidiéndole a alguien que diga lo que se le viene a
la cabeza, iba a tener algún sentido, aunque al principio parezca carecer de él. A eso
Freud lo llamó determinismo, es decir lo que aparece en la conciencia viene
determinado por lo inconsciente. 

Pero además de estas reglas, Freud enumero una serie de consejos, que tuvieron que
ver con su experiencia singular en la clínica con los pacientes que tenía. Algunos de
estos consejos fueron no tomar apuntes mientras escuchaba al paciente para no
fijarse en nada en particular. El uso del diván porque no toleraba tener la mirada de los
pacientes tantas horas del día y para que sus gestos no influencien al paciente. El
tiempo de las sesiones de 50 minutos y la frecuencia, en esa época de varias sesiones
semanales. El dinero, cobrando a todos sus pacientes y desaconsejando la atención
gratuita.

Ahora bien, estos son consejos basados en la clínica de esa época y con las
problemáticas que tenían sus pacientes en ese momento así como sus condiciones
socioeconómicas.

Hoy en día, el autor refiere que cambiaron tanto los analistas como los pacientes y sus
problemáticas, así como cambiaron las relaciones entre ellos y la actitud que tienen
ambos frente al análisis. Los tiempos son otros.

Y si bien, lo que importa es el discurso analítico, muchas veces la regulación del


encuadre desde lo institucional, la frecuencia de las sesiones cuando son afectadas
por la realidad social, hacen que se entorpezca la condición analítica en tanto la
subjetividad de ambos, es involucrada en el encuentro.

Es la situación económica, social, que se mete en los consultorios, interrumpiendo los


tratamientos o la frecuencia de las sesiones. Además del retraso de los pagos. No es
lo mismo, la atención en un consultorio de modo particular, que la cantidad de
sesiones asignadas por la obra social, es decir el límite en el tiempo, ni tampoco el
manejo del dinero, sea el paciente que consulta por una prepaga/obra social, como en
una institución hospitalaria. Hay que pensar en las distintas realidades y la subjetividad
del caso por caso, más allá de las purezas de las teorías. Hay que pensar la clínica
con cada paciente y cada vez.

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