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2
Página
STAFF
Moderadora de Traducción
Alysse Volkov

TRADUCTORAS
July Styles Tate Apolineah17 BlackRose10
Ana09 Alysse Volkov Liz de Rossi
Maeh Dayana Martinez Lipi-Lipi

Corrección & LECTURA FINAL


Fiorella & *Andreina F*

DISEÑO
Carolina Shaw & Maeh

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Página
Índice
Sinopsis
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16
Capítulo 17 4
Próximo Libro
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Sobre la Autora
SINOPSIS
Antes de que Luka Sergeyev, existía un chico con el nombre de Valon Ahmeti,
nacido de una madre rusa y un padre albanés. Su vida no fue fácil y él debería
haber sucumbido ante la muerte hace un buen rato, pero prevaleció, como sólo
él podría, en una vida de infierno y desenfreno.

La belleza se deriva de la crueldad…


La sed de sangre de la agonía…

Algunas mentes no pueden manejar la tortura…

Las rompe…
Volkov Bratva #0.5

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Todos los cambios, incluso los más deseados, tienen su melancolía;
Porque lo que dejamos atrás es una parte de nosotros mismos.
Debemos morir en una vida antes de que podamos entrar en otra.
—Anatole France.

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1
Traducido por July Styles Tate & Apolineah17

C
orriendo a través de la pendiente y las calles de adoquines
rotos, Valon Ahmeti sintió el aire frío batir a través de su rizado
cabello rubio, su bolsa golpeando contra la parte posterior de
sus piernas mientras corría. No muy lejos detrás de él lo seguía otro
muchacho, Fatos, un año más joven, que hizo lo posible para alcanzarlo,
pero con las piernas más cortas, era una batalla perdida.
En el momento en que llegaron a la esquina en la que Valon daría
vuelta a la izquierda y su compañero seguiría adelante a su propia casa en
la misma calle, ambos se hallaban sin aliento. A pesar de que eran mejores
amigos, Valon no podía dejar de sentir una pequeña emoción en su
victoria.
Fatos, comprensiblemente, no se veía tan feliz, con las mejillas
enrojecidas ya oscureciendo aún más mientras pateaba una piedra a la
calle, la pequeña piedra saltando algunos pasos antes de asentarse. No
sería la primera, o la última, vez que llegaba segundo a Valon.
Incluso a la temprana edad de once años, Valon sabía muy bien lo
que se sentía la decepción, y mientras que podría haberse regodeado
como tantos niños hacían cuando ganaron algo, optó por animar a su
amigo en su lugar.
—Estuviste cerca.
Fatos asintió, pero no parecía tomar las palabras de Valon en serio.
—Pero cerca aún no es una victoria. 7
Cambiando su bolsa al hombro opuesto, Valon meditó en silencio
Página

esas palabras, sabiendo sin preguntar de donde se originaban. Ambos


tenían sus propias batallas, lo sabía, desde que Valon no era el único que
venía de la realeza en La Organización. La única diferencia era que el
padre de Fatos, Bastian, seguía siendo un nombre de bienvenida en esos
círculos.
Sin saber qué más decir, Valon le dio una palmada en el hombro. —
Nos vemos el lunes.
Con un movimiento de su mano, Valon se fue. Miró hacia atrás
cuando se encontraba a una corta distancia y vio a Fatos aún en pie allí,
luciendo abatido, antes de que también siguiera su camino. Volviendo
hacia atrás, los ojos de Valon vagaron por el cielo, admirando las
tonalidades de desvanecimiento del crepúsculo mientras caminaba hacia
el gran edificio de apartamentos.
Ya podía oler el aroma celestial de pasteles yendo a la deriva desde
la única ventana abierta en el tercer piso. El aroma decadente hizo su
estómago pellizcar con hambre. Puesto que él y su madre eran pobres, y a
menudo se iba sin comer, a veces durante días en un momento, Valon
esperaba con interés los viernes cuando sabía que la anciana Baton
horneaba sus flanes y tartas, siempre guardando algo para él una vez que
regresaba de la escuela.
A decir verdad, ella era la única amiga que él y su madre tenían en
el edificio, aunque sólo sea porque los otros se creían mejores que ellos, a
pesar de que también vivían en la miseria. Con paredes finas como el
papel entre los apartamentos, Valon a menudo escuchaba los susurros y
los nombres con que se llamaba a su madre, y con la misma frecuencia, a
pesar de que no tenía el mismo efecto, los nombres con que lo llamaban.
Mercenario.
Bastardo.
En un tiempo, nadie hubiera pensado alguna vez hablar de manera
irrespetuosa a Valon, debido a lo que su padre era, pero no era ningún
secreto que Ahmeti, como la mayoría se refería a él, ya no tenía el respeto
de La Organización, por no hablar de la comunidad.
Hace varios años, antes de que naciera Valon, Ahmeti tenía el
privilegio de que siempre trabajó para una tripulación suya, pero mientras
él se resistía a admitirlo, hubo una serie de errores de su parte que
contribuyeron a su caída.
El primero de los cuales fue su romance con la madre de Valon,
Galina, una joven rusa que Ahmeti conoció durante sus viajes fuera del
país. “Conocer” era un término más bien educado, cuando la verdad era 8
que Ahmeti compró su tiempo, y como muchos hombres arrogantes antes
Página

que él, pensó que era una buena idea traer a su amante de vuelta a su
país de origen. Valon no sabía nada de la ex esposa de Ahmeti, solo que
ya no estaba alrededor.
Apenas Ahmeti llevó a Galina a Albania su fortuna comenzó a
escasear. Las fuerzas del orden lo buscaban por uno de sus muchos
crímenes, pero a diferencia de las otras veces, no era capaz de salirse por
un tecnicismo, no se encontraban los policías amenazando en libertad. Las
evidencias fueron abrumadoras, y como resultado, Ahmeti pasó diez años
en prisión, dejando a Galina cuidando de sí misma y de su hijo por nacer.
Ahmeti siempre se enorgulleció de ser un buen soldado, no
revelando sus secretos a quien quería hacerle daño. Así que después de
cumplir su condena, esperaba ser aceptado con los brazos abiertos por los
mismos hombres que lo vieron irse, pero a medida que pasaban los años, el
poder cambió, y los que antes consideró sus aliados ya no se encontraban
en la parte superior de la cadena. Un grupo de hombres, que eran mucho
menos disciplinados y no se preocupaban por los hombres encarcelados
que ya no podían servir a un propósito, fueron tomando el relevo.
La arrogancia fue la caída del hombre, y eso sin duda se puede
decir de Ahmeti. Él no se atrevía a pedir, nunca se rebajaría a esa posición,
por lo que se resignó a una vida de soledad con su amante y un hijo que
no conocía. Los rumores de este se extendieron con la suficiente rapidez, y
para cuando ellos volvieron a ver a Ahmeti, la verdad de la situación se
había deformado a algo que lo hizo sentirse como menos que un hombre.
Como no existía manera para él de tomar represalias en contra de ellos,
buscó una botella en su lugar.
Y con el alcohol vino la ira, la ira que dirigía a Galina, culpándola por
sus problemas. Sin rehuir del uso de los puños para hacer su punto, a veces
blandiendo la pequeña pistola que aún poseía, un símbolo del pasado al
que aún se aferraba. Si Valon tuvo la desgracia de cruzar su camino
mientras él se hallaba en la agonía de su ira, entonces padecía bajo el
ataque también, aunque su madre hacía todo lo posible para protegerlo.
Valon era bastante pequeño para su edad, un hecho que Ahmeti le
recordaba constantemente, y no tenía que contar esto para saber lo débil
que se encontraba. Deseó poder proteger a su madre como ella lo
protegía, pero cuando lo intentó, fue golpeado como una alimaña,
haciéndole sentir aún más avergonzado de lo que no podía hacer.
Por decir menos, el último año de su vida estuvo lleno de agonía, y la
mayoría de los días Valon deseaba que él y su madre pudieran escabullirse
en la noche. Pero sabía que sin los recursos, ese día nunca llegaría.
Resignándose a otra noche de infierno, Valon se dirigió escaleras
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Página

arriba, deteniéndose por el apartamento de la anciana Baton primero


para hablar, aceptando el pastel que metió en sus manos mientras se
quejaba de lo delgado que lucía. Cuando llegó a su casa, esperando al
vozarrón de Ahmeti hacer eco en la sala, como lo hacía por muchos días y
noches, se sorprendió al encontrarlo tranquilo.
Caminando en el interior, se encontró con su madre fregando platos
en la cocina, cantando una vieja canción rusa que le gustaba. Desde el
momento en que era un niño, le enseñó su lengua nativa, siempre
paciente cuando él tropezaba con las palabras y significados. Ahora, él
era bastante fluido en ruso estando en Albania, un hecho que lo ponía
orgulloso.
Al oírle entrar, se volvió con una sonrisa dispuesta, su cabello rubio
recogido en un moño en la nuca. Se secó las manos húmedas en la parte
frontal de su delantal, venía hacia él con los brazos abiertos. Mientras que
ella podría haber estado sonriendo, incluso Valon podía ver que algo se
encontraba mal en sus ojos.
—Entonces llegas temprano a casa —dijo en un suave ruso, nunca
hablando en ningún otro idioma a menos que Ahmeti estuviera presente,
cuando lo hablaba, eso sólo lo provocaba.
—Sí.
La abrazó con fuerza, inhalando el olor familiar de su piel. Lo que
Valon carecía en cuanto a fuerza, lo compensaba con altura, ya que era
casi tan alto como lo era ella.
—Ven —dijo, tirando de él hacia su habitación, tomando su mochila
en el camino y poniéndola sobre el sofá mientras pasaban.
En la habitación, lo sentó en su tocador, un lugar que era un
consuelo para ella. A pesar de su menos que ideal vida, e incluso la que
dejó atrás, Galina era bastante aficionada a sus diferentes maquillajes, por
no hablar del par de peines antiguos a los que logró aferrarse después de
todos estos años. Valon podía no estar seguro de lo que valían, aunque
asumía que valían mucho. Dudaba que el valor monetario fuera más que
lo mucho que su madre los apreciaba.
Recogiendo uno de sus cepillos, le sonrió a través del espejo,
moviendo lentamente las cerdas por su cabello suavemente, como si
temiera que pudiera hacerle daño. A pesar de que él normalmente sólo
lavaba su cabello y lo dejaba caer como quisiera, nunca poniendo
demasiado esfuerzo cuando se trataba de eso, Galina siempre disfrutaba
cepillar su cabello, tarareando suavemente mientras lo hacía. La mayoría
de los días eso lo hacía sentir como un niño, muchas veces recordándole
las palabras de odio que Ahmeti le escupía cada vez que se hallaba 10
cerca. Pero por su madre, soportaría sus cuidados, aunque sólo fuera
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porque tomaba gran alegría en ello.


—Mi dulce niño —murmuró, usando sus dedos para acomodar su
cabello una vez que el cepillo pasaba—. Deseo grandes cosas para ti. Un
día no conocerás esta vida de dolor. Tendrás todo lo que quieras, lo
prometo.
A Valon no le gustó el sonido derrotado de la voz de Galina y sólo
quería animarla.
—Te compraré una casa un día, nënë1, cuando ya no sea tan
pequeño.
Ella se echó a reír, el habitual sonido luminoso y airado pareciendo
más forzado.
—No para mí, sino para la chica a la cual des tu corazón. —Se
agachó a su nivel, dándole la vuelta así él se hallaba frente a ella—. E igual
de lo que eres honesto conmigo, siempre sé honesto con ella, ¿sí?
Muéstrale el verdadero tú, incluso si está oculto de todos los demás.
—Nënë, ¿qué te molesta?
Lo sabía, sin que tuviera que decirlo, que algo andaba mal. Ella
hablaba de un futuro como si no estaría en ello con él. Él no tenía la
intención de dejarla con Ahmeti, no si podía evitarlo.
—Te amo, Valon, mi precioso niño. Sin importar lo que dice tu padre,
tú fuiste lo mejor que alguna vez me pasó.
Valon no respondió. Sólo observó a Galina mientras se ponía de
nuevo de pie, suavizando el frente de su delantal. Han pasado años,
pensó, desde la última vez que regresó ese sentimiento, siempre
encontrando demasiado blando para él reconocer sus emociones, algo
que Ahmeti siempre le decía que era importante.
Nunca reveles tu mano, le diría durante uno de sus breves episodios
de lucidez, a menos que alguien la corte.
Con Galina de vuelta en la cocina, Valon recogió su mochila,
alcanzando dentro un libro de historietas que fue capaz de comprarle a un
vendedor en el camino a casa de la escuela hace muchos años. Antes de
que Ahmeti volviera a entrar en sus vidas y en cambio utilizara cada
centavo para comprar alcohol.
Era americano, las palabras escritas en letras extranjeras que su
madre le dijo que eran inglés. Ella lo tradujo lo mejor que pudo, y lo que no
pudo, Valon se lo inventó.
Valon se encontraba tan absorto con las imágenes, imaginando una
vida fuera de su propio infierno personal asgardiano, que no escuchó el
11
regreso de Ahmeti. Al menos, no hasta que escuchó los platos
Página

rompiéndose en la cocina.
Galina siempre le decía que se quedara en su habitación si alguna
vez los escuchaba discutir, siempre queriendo protegerlo, pero notaba
algo diferente sobre esta vez. Podía decirlo por la tranquilidad de acero en
la voz de su padre mientras hablaba con ella. Aunque a ella no le gustaría,

1 Nënë: Madre.
Valon entreabrió la puerta de su dormitorio, mirando a través del pequeño
espacio hacia la cocina donde podía distinguir a su padre, de espaldas en
su dirección.
Él se encontraba ebrio, eso era tan claro por la forma en que se
tambaleaba, pero cuando se movió, Valon pudo ver a su madre en el
suelo, rodeada por los fragmentos rotos de platos, con las manos
levantadas como para alejar los golpes.
Excepto… que esta vez temía por la pequeña pistola plateada que
su padre tenía apuntada hacia ella, no a sus puños.
Valon no lo había visto con esa arma en un tiempo, y al igual que
entonces, se negó a permanecer de brazos cruzados.
Valon abrió la puerta, preparándose para correr al lado de su madre
para protegerla cuando vio la mano de Ahmeti apretarse alrededor del
arma, su brazo ya no temblaba.
—¡Mira! —le gritó, alzando la voz—. ¡Mira lo que me hiciste hacer!
Durante unos segundos insoportablemente lentos, Valon observó
impotentemente cómo su padre apretaba el gatillo, una bala saliendo a
toda velocidad de la cámara. Golpeó a Galina en el pecho y sangre de
repente se derramó de la herida.
Con la sangre apresurándose por sus oídos, Valon no registró que
gritaba, sus pies llevándolo cada vez más cerca del caos delante de él.
Ahmeti se giró, mirándolo con odio en sus fríos ojos negros a la vez que
levantaba el arma. Valon se hallaba listo para ello, anticipando el día en
que su padre lo mataría.
Lo había ansiado, sabiendo que sería una misericordia finalmente
estar lejos de él.
Pero incluso ahora, con rabia en su corazón, Ahmeti no le daría ni
siquiera esa paz a Valon.
Ahmeti, con los ojos inyectados de sangre, permaneció mirándolo
fijamente mientras giraba el arma hacia sí mismo y decía—: Te veré en el
infierno.
12
Página

Con el cañón clavado debajo de su barbilla, Ahmeti una vez más


apretó el gatillo, enviando esta nueva bala a través de la parte inferior de
su mandíbula. Esta explotó la parte superior de su cráneo, la materia
cerebral salpicando las paredes, algunos trozos colgando. Se desplomó en
el suelo y no se movió de nuevo.
Valon se sentía demasiado conmocionado para moverse, para
hacer algo en absoluto además de contemplar el cadáver de su padre.
Vio la sangre filtrarse en la alfombra y derramarse sobre los viejos pisos de
madera. Se quedó allí inmóvil hasta que escuchó el más leve de los ruidos,
entonces sus ojos se movieron hacia un lado, viendo a su madre luchando
por vivir.
Con el hechizo de la muerte roto, Valon se apresuró a su lado,
arrodillándose en su sangre a medida que intentaba cubrir la herida en su
pecho como vio que las personas hacían en la televisión. Quería empujar
la sangre de nuevo dentro de ella, sabiendo que la necesitaba para vivir,
pero ella agarró sus manos, apretándolas con la poca fuerza que le
quedaba.
—Sé libre de este lugar, Luka —susurró, con un río de sangre
derramándose de sus labios, pintándolos de rojo—. Sé libre.
Ese sólo era un nombre por el que lo llamaba cuando estaban solos,
únicamente los dos. Un nombre especial que siempre reservaba para
cuando le decía algo importante.
—Nënë, no sé cómo hacer eso.
Sus labios se levantaron de las esquinas mientras estiraba una mano
para acuñar su mejilla.
—Lo harás.
Valon no podía saber entonces lo que presenciaba, aunque la
escena inquietante ya plagaba su mente joven. La mano de Galina cayó
mientras sus ojos perdían su brillo, sus labios separándose en un solo jadeo
mientras dejaba de moverse por completo. No quería creer que estaba
muerta, incluso cuando siguió arrodillado a su lado, con las rodillas
adoloridas por el esfuerzo a medida que la sacudía suavemente.
Dijo su nombre varias veces, las lágrimas cayendo por sus mejillas
mientras seguía intentando despertarla.
No, no quería que estuviera muerta porque, en sus últimos
momentos, nunca llegó a decirle que la amaba.

13
Página
2
Traducido por BlackRose10 & Apolineah17

L
as horas pasaron, tal vez un día entero, mientras Valon se
sentaba al lado de su madre, sus brazos alrededor de sus rodillas
mientras miraba a la nada. Se negó a mirar la congelada,
atormentada mirada en su rostro. A pesar de los disparos escuchados, en
su barrio, le tomaría a la policía un tiempo para responder, si es que
alguien se molestó en llamar. Valon sabía, a pesar de que luchaba una
guerra interna, que tendría que haber desaparecido para entonces.
No importaba que supiera la verdad de los cadáveres en su casa,
sería tratado cruelmente, y probablemente terminaría en una de las casas
que eran tan frecuentes en esta parte del país. Eso, pensó, sería peor que
cualquier cosa que la policía pudiera hacer para él.
No tenía ningún otro lugar a donde ir. No quedaba nadie en la
familia Ahmeti que no se hubiera mudado o sido asesinada, y Valon sabía
casi nada acerca de la familia de su madre.
Sin embargo, existía un lugar que no había considerado, mientras se
encontraba allí sentado, y cuanto más lo hacía, mientras la sangre
empapaba sus pantalones vaqueros, más sabía que era su única opción.
Poniéndose de pie, tambaleándose un poco, Valon se dirigió a la
puerta principal, pero no sin que un repentino, innegable impulso lo
golpeara. No podía hacer mucho por Galina, no con su limitada fuerza,
pero no sólo quería irse sin nada de ella. Sabía, incluso con su
conocimiento limitado, que los recuerdos se desvanecían. A pesar de que
todavía podía recordar buenos momentos con su madre si lo intentaba lo 14
suficiente, la furia de su padre sustituía la mayoría de ellos.
Página

Necesitaba algo bueno a lo que aferrarse, así incluso en su hora más


oscura, podría evocar una imagen de Galina.
Volviendo de nuevo a su habitación, se dirigió a su tocador, sus ojos
barriendo sobre la superficie, tomando todo lo que descansaba en la
parte superior. Triste por dejar el resto atrás, Valon sabía que no podía
tomar todo, aunque finalmente se decidió sólo por los peines. Los envolvió
lo mejor que pudo en un viejo pedazo de tela y los metió en su bolsillo.
Sin mirar atrás, salió del edificio con sólo la ropa que llevaba puesta,
a sabiendas de que nunca sería capaz de volver.

***

Descalzo, vestido con ropas sucias, su estómago tronando después


de pasar tanto tiempo sin comida, Valon finalmente llegó a la dirección
que vio una vez en la agenda de contactos de Ahmeti. Sabía que Ahmeti
quemó muchos puentes después de su liberación, pero Valon no tenía más
remedio que ir a esta gente en busca de ayuda, incluso si eso significaba
que no era más que un criado glorificado.
Mientras se dirigía hacia la casa, Valon hizo todo lo posible por
ocultar la ansiedad que sabía llevaba escrita en su rostro. Eran sólo
hombres, después de todo, y lo peor que podrían hacer era rechazarlo... o
matarlo. Él había contemplado ese pensamiento durante su viaje allí, y
aunque podría haber sido lo suficientemente fuerte como para quitarse su
propia vida, tal vez podrían sacarlo de su miseria.
Tal vez la muerte no sería una cosa tan terrible.
Llamó a la puerta, apretando los dientes al oír cuan tímido sonó.
Golpeó la puerta con más fuerza. Segundos más tarde, ésta se abrió, un
arma apareció inmediatamente en la rendija de la puerta. Se dirigía
directamente a su cara, el dueño de ella mirándolo desde una altura
impresionante.
—¿Quién eres tú? —preguntó el hombre, sin importarle que Valon no
era más que un niño. Mantuvo su arma en su lugar.
Valon se aclaró la garganta, armándose de valor para hablar. Sus
ojos se movían más allá del hombre, tomando el interior de la casa,
aunque no había mucho para ver de lo que podía decir. Una silla
acolchada, una mesa de centro con dos ceniceros llenos de colillas y
ceniza descansaban encima, y una escopeta a un lado, apoyada contra
una pared. 15
Arrugando el papel delicado que tenía la dirección en su mano,
Página

Valon habló por primera vez, con la voz ronca. —Estoy aquí para ver a
Bastian.
El hombre se burló, mirando a Valon por encima preguntándose el
por qué. Eso hizo que Valon se preguntara cuántos muchos otros habían
venido aquí y se encontraron con este hombre con la misma intención.
Mirando a su alrededor, como si estuviera comprobando si Valon
había sido seguido, agarró con un puño la parte delantera de su camisa y
lo tiró dentro de la casa. Se tambaleó antes de enderezarse, el piso de
madera un alivio para sus pies adoloridos.
El hombre, a quien Luka llamaría Gjarper2 por su tatuaje de serpiente
que se enroscaba alrededor de la oreja y sobre su cabeza calva, cerró la
puerta, girando cada uno de los siete cerrojos. Hizo un gesto a Valon para
que caminara por delante de él, su desconfianza hacia él bastante clara.
Le dio instrucciones sobre qué pasillos debía tomar y qué puertas
pasar. A pesar del exterior bastante modesto y en ruinas, el interior era
mucho más grande. Al igual que la sala de estar dispersa donde Gjarper
había estado sentado, el resto de la casa no era mucho mejor. Casi no se
veía ningún tipo de muebles, sólo una mesa de póker, con un par de sillas
plegables de cocina, un sofá que parecía que era devorado lentamente
por los insectos, y una cama antigua con un pelado colchón mohoso. Pero
después de pasar la mayor parte del día viajando a través de bosques
pesados y las calles de Berat3, Valon podría dormir allí felizmente.
Gjarper lo detuvo cuando llegaron a otra puerta, ésta abría a una
escalera que conducía a un sótano en sombras. Incluso desde donde se
encontraban, Valon apenas podía oír las voces que llegaban desde el
fondo, y él no podía explicarlo, pero otra buena dosis de miedo trabajó su
camino a través de él.
Con un ligero empujón de su escolta, Valon bajó las escaleras,
resistiendo el impulso de acercarse a la barandilla en su camino hacia
abajo. Continuó, siguiendo el sonido de las voces sin necesidad de que se
lo dijeran. El sótano era sofocante. El aire olía a rancio y moho. Con el
tiempo, llegó a una habitación donde dos hombres más se hallaban de
pie fuera de la puerta, rifles en mano, y perros durmiendo a sus pies.
En el momento en que Valon apareció, las orejas de los perros se
animaron, sus labios se tiraron hacia atrás de sus dientes mientras se ponían
en estado de alerta, gruñendo mientras se acercaba. Se calmaron lo
suficiente, cuando Gjarper lo rozó, empujando la puerta abierta a lo que
parecía una oficina.
Sentado detrás de un escritorio de roble oscuro, con los pantalones 16
en los tobillos, se encontraba el hombre conocido como Bastian, un
Página

teniente de la organización, y una vez un amigo del padre de Valon. Valon


nunca había conocido al hombre en persona, sólo reconoció su imagen
de artículos de prensa.
Tenía un rostro muy familiar.

2 Gjarper: Serpiente
3 Es un municipio y una ciudad de Albania, capital del condado de Berat.
Con tan sólo treinta y ocho, Bastian se hizo un nombre por sí mismo,
tomando suficiente territorio para sí mismo a través del dinero y el
derramamiento de sangre, se convirtió en una figura intocable.
Incluso sentado, Bastian era un hombre bastante pesado con una
gran cabeza y una frente prominente. Sus manos eran grandes y carnosas,
los dedos actualmente agarrando unos mechones de cabello marrón
apagado de una mujer, con el rostro escondido en su regazo.
Con su llegada, todas las miradas se dispararon hacia ellos,
entrecerrando los ojos en Valon durante varios minutos antes de gruñir una
orden a la niña en sus rodillas, pues ella era justamente eso. Una niña.
Apenas si tendría la edad de Valon.
Ella se apartó de él, limpiándose la boca con el dorso de su
antebrazo, echándole a Valon una sola mirada mientras se apresuraba a
salir de la habitación. Bastian se organizó a sí mismo de nuevo en sus
pantalones, sin avergonzarse en absoluto de que Valon lo hubiera
encontrado con esa chica.
—Eres el chico de Ahmeti, ¿no?
Sin saber si eso era una pregunta o una afirmación, Valon
permaneció en silencio.
Sus ojos se estrecharon en él, Bastian preguntó—: ¿Por qué estás
aquí?
¿Cómo iba a explicar que había visto a su padre asesinar a su madre
y luego tomar su propia vida? Y, además, ¿acaso le importaría? No era
como si él y Ahmeti estuvieran en los mejores términos, y ahora que él se
encontraba allí, Valon empezaba a arrepentirse de su decisión, pero
dudaba que tan sólo podría salir caminando de nuevo.
Bastian rio. —¿Hablas?
—Perdí a mi madre —dijo Valon en voz baja aunque intentó
mantener su voz firme.
—¿Y pensaste qué? ¿Que podrías venir a mí en busca de ayuda?
¿Que ofrezco caridad?
17
Página

Valon se daba cuenta muy rápidamente de que no iba a ser tan


fácil como esperaba. —Puedo limpiar.
—¿Limpiar? Tengo criadas para eso. ¿Cocinar? Un montón de
mujeres. ¿Qué me puedes ofrecer que no tenga?
El silencio se extendió entre ellos cuando Valon trató de pensar en
una respuesta, cualquier cosa que le ayudara. Se quedó en blanco, a
sabiendas de que no tenía nada ni era de ningún valor.
Bastian le perdonó. —La respuesta que estás buscando es “lo que
quiera”…
A pesar de su limitado conocimiento, Valon sabía que las
posibilidades que esa declaración implicaba eran infinitas, pero mientras el
temor llenaba su corazón, no tenía más remedio que asentir.
Una parte de él sabía que acababa de renunciar a su vida.
Otra parte de él esperaba que valiera la pena.

***

Algún tiempo había pasado desde que Bastian envió lejos a Valon,
teniendo a Gjarper llevándolo a un lugar al que denominaba “las
perreras”. Valon no sabía qué pensar de este lugar, al menos hasta que
salió y atravesó la densa zona boscosa detrás de la casa a un granero de
aspecto bastante mundano. Cuanto más se acercaban, el sonido de
ladridos se volvía más claro.
Valon, casi demasiado tarde, se dio cuenta de que el nombre era
más que adecuado para el lugar al que iba.
Las perreras se hallaban localizadas en un granero color óxido,
pintura descarapelada y vides cubrían el exterior, dándole un aspecto más
bien decrépito. En el interior, situadas en ambos lados, habían hileras de
jaulas, y en la parte de atrás había un gran espacio cercado, un espacio
actualmente lleno con al menos una docena de perros, todos luchando
por trozos de carne. La mayoría de ellos eran bastante grandes, cada uno
con dientes casi del tamaño de los dedos de Valon.
Sus manos temblaban mientras su mirada se enfocaba en ellos, y
oraba para que “lo que sea” que Bastian quería no fuera comida para
perros. Sin embargo, antes de que Valon pudiera contemplar ese
pensamiento más allá, Gjarper fue a una jaula a la derecha de la jaula
más grande. Sacó un llavero, rebuscó a través de las llaves hasta que
encontró la que buscaba y la metió en el candado colgando de la parte
18
exterior de ésta.
Página

Una vez que lo desbloqueó y desenganchó, tiró de la puerta abierta,


girándose hacia Valon mientras hacía un gesto con la cabeza en
dirección a la jaula, haciéndole saber que significaba que tenía que
entrar.
—Sin discusión, chico. Entra.
Sin ninguna otra opción, Valon hizo lo que le dijeron. No había
mucho espacio para él de pie, así que tuvo que sentarse en la tierra, con
la espalda contra el frío metal a medida que Gjarper cerraba de golpe la
puerta, bloqueándola de nuevo. Sin mirar hacia atrás, cerró las puertas del
granero detrás de él.
Valon no tenía duda de que esas también estarían bloqueadas
ahora.
Fue dejado envuelto en la oscuridad. Los ladridos de los perros eran
el único ruido alrededor, además de sus patas mientras se acercaban a él.
Prácticamente podía oler la agresión en ellos, y con el sudor perlando su
frente y el ritmo errático de su corazón, sabía que olerían el miedo en él.
Durante horas, se quedó allí solo, escuchando a los perros, casi
saltando de su piel cada vez que arremetían contra la cerca a su lado que
los mantenía separados de él. No podía verlos bien en la oscuridad, incluso
cuando intentaba hacerlo, no veía nada más que sombras, así que
continuó mirando hacia delante, tratando de distanciarse de donde
estaba.
Era más fácil cuando escuchaba el sonido de los gruñidos y de los
chasquidos de dientes, pero una vez que se tranquilizaron, quizás debido al
tranquilo ritmo de su corazón, el silencio fue peor.
Porque con eso, él podía escuchar las voces en su cabeza, ver los
recuerdos de su madre que ya plagaban su mente. Cerró los ojos, como si
eso sería capaz de ayudarlo. Todavía podía ver su rostro en el ojo de su
mente, la conmoción, el miedo, la aceptación de que ella sabía que
estaba a punto de morir.
Y, sin embargo, a pesar de cómo su muerte se reproducía una y otra
vez en su cabeza, las lágrimas no se formaban. Quería llorar, no porque era
débil, sino porque sabía que se sentiría mejor, aunque las lágrimas nunca
llegaban.
Tal vez, pensó mientras se hacía un ovillo, temblando por el aire frío
de la noche, sólo tal vez nunca se sentiría bien de nuevo.
19
Página

***

Cuando estaba seguro de que había perdido sus dedos por el frío,
alguien regresó, desbloqueando su jaula para lanzar dentro una áspera
manta de lana, y luego lo encerró de nuevo. No fue hasta que los rayos del
sol brillaron a través de los huecos en las paredes de madera que alguien
regresó. Ya fuera que se dieron cuenta de que él se encontraba igual que
ellos, los perros se volvieron tranquilos, sólo mirándolo curiosamente, como
si quizás él quisiera robar su comida.
La hora de la comida para ellos llegó de nuevo.
No sólo para ellos, sino que un plato también le fue dado a Valon. Él
no se quejó una vez que fue lanzado dentro y parte de este se derramó
sobre el suelo; se sentía demasiado hambriento para que le importara.
No estaba del todo seguro de lo que comía, sólo que la carne
picante llenó su vientre, junto con la ración más bien sustancial de arroz y
pan. Podía escuchar a los perros a su derecha, gruñendo, queriendo la
comida que le dieron a él así como las suyas, pero los ignoró, comiendo
hasta el último pedazo de comida que le dieron antes de lamer sus dedos
hasta limpiarlos.
Envolviendo la manta más apretada a su alrededor, Valon esperó,
de nuevo, a que alguien regresara. Nunca había pensado mucho en si
valoraba la compañía humana antes. Hubo un tiempo en que en realidad
pensaba en sí mismo como del tipo solitario, feliz de estar solo. Pero
también estuvo su madre, a quien le encantaba estar cerca, e incluso su
amigo, Fatos, a quien se preguntaba si alguna vez volvería a ver. No se dio
cuenta de lo solo que se encontraba, hasta que estaba, de hecho, solo.
Durante los siguientes dos días, luchó contra ese pensamiento. Claro,
alguien le llevó comida, le ladró como si fuera uno de los perros si le
tomaba demasiado tiempo responder sus preguntas. Cuando se dieron
cuenta de que no había lugar para que hiciera sus necesidades, y él no
quiso hacerlo en un rincón de su nuevo espacio para vivir, y que se ensució
a sí mismo, lo golpearon con una de las escobas que mantenían a la
mano, nunca acercándose demasiado a él ya que el hedor era bastante
malo.
Fue sólo entonces que Gjarper regresó, ordenándoles que lo dejaran
en paz.
—Bastian lo necesita vivo —dijo mientras Valon yacía desplomado
en el suelo sucio, con su sangre ahora mezclándose con la suciedad—.
Vamos, chico. Vamos a limpiarte. 20
A pesar de sus palabras, Gjarper no llevó a Valon a la casa. Lo
Página

condujo hacia un lado donde había una manguera y un gran recipiente


de metal para que Valon se metiera.
—Quítate la ropa.
El rostro de Valon se sonrojó a medida que miraba del recipiente a
Gjarper, la vergüenza haciéndolo apartar la mirada con la misma rapidez.
No era como si él hubiera sido particularmente amable con Valon desde
que llegó, dado que él lo dejó en las perreras como un animal, pero no
quería hacer que el hombre pensara en él como menos que un ser
humano por lo menos.
—¿Quieres ropa limpia? Muévete.
Valon creyó detectar una nota de compasión en la voz del hombre,
pero desestimó eso como un pensamiento anhelante de su parte. Mientras
Valon comenzaba el lento proceso de quitarse la ropa, lanzando las
prendas sucias y manchadas en una pila a unos metros de distancia, se
cubrió lo mejor que pudo, entrando en el recipiente.
De espaldas a él durante esto, Gjarper giró la perilla de la manguera,
salpicando agua. Su expresión nunca cambió, salpicó a Valon con la
manguera, haciéndolo girar en círculos a medida que lo hacía. Luego le
arrojó a Valon una barra de jabón y le ordenó que se bañara.
A pesar de que no olía tan bien como los jabones que su madre
usaba, Valon se alegró por ello, limpiándose lo mejor que pudo en el
limitado espacio y con su audiencia de uno. Una vez que se enjuagó de
nuevo, una toalla le fue lanzada, el material áspero era duro en su piel.
Acabado con eso también, se le dio una camisa, una talla o dos
demasiado grande para su cuerpo desgarbado, y un par de pantalones
que enrolló un par de veces en los tobillos.
—Tira el agua.
Valon hizo lo que se le dijo, caminando de regreso hacia Gjarper y
esperando por su siguiente orden. Esta vez, le fue entregado un
encendedor de color dorado, uno que llevaba grabado un nombre.
Silenciosamente reflexionó sobre eso, sabiendo que a pesar de cualquier
pregunta que pudiera hacer, no tendría respuesta.
—Quema la ropa. —Viendo su vacilación, aunque sin saber la
verdadera razón para ello, Gjarper dijo—: ¿Quieres volvértela a poner?
Termina con esto y ven a la puerta de atrás. Estaré esperando.
Cuando desapareció de la vista, Valon siguió mirándolo, esperando
a que volviera. Cuando no lo hizo, se dejó caer de rodillas, rebuscando en
los bolsillos hasta que descubrió la misma cosa de la que casi se había 21
olvidado.
Página

Valon destapó los peines lentamente, con miedo de que pudieran


haberse roto, pero afortunadamente, seguían intactos. Envolviéndolos
nuevamente, los metió en su bolsillo, recogiendo su ropa vieja con una
mano y caminando varios metros hacia los densos bosques.
Era un poco innecesario, tener que quemar la ropa en lugar de
simplemente tirarla a la basura, pero mientras la observaba arder y veía la
última parte de la conexión con su vida, con su madre, una parte de él
comprendió la necesidad de hacerlo.

22
Página
3
Traducido por BlackRose10

E
sperándolo después de que Valon terminó su tarea no estaba
solamente Gjarper, sino Bastian también. A diferencia de la
primera mañana, cuando Valon llegó a él, Bastian parecía el
hombre de negocios que se rumoreaba que era, pero eso no quería decir
que no tenía defectos en su apariencia.
Lucía alto de pie mientras daba órdenes a los hombres aún más
grandes que lo rodeaban, pero el sudor decoloraba su cuello, y sus ya
pequeños y brillantes ojos parecían particularmente estrechos, mientras
trataba de hacer su punto.
Los hombres fueron despedidos con bastante rapidez una vez que
Valon entró en la habitación, y brevemente deseó que volvieran, tan sólo
porque la repentina atención de Bastian en él hizo poner su piel de gallina.
Miedo. El miedo venía en muchas formas diferentes, pero lo que Valon
sentía en ese momento era como si alguien estuviera apretando su
corazón, aflojando gradualmente su agarre con el tiempo.
—Ven, quiero mostrarte algo.
Bastian hizo un gesto para que Valon lo siguiera, llevándolo a través
de la casa hacia un pasillo que recordaba de su primera vez entrando en
la casa. Bastian se detuvo en una de las puertas, girando la chapa y
empujando la puerta abierta, la madera crujiendo en señal de protesta.
Entró, moviéndose a un lado para dar a Valon espacio para entrar
también. Mirando a su alrededor, vio que se hallaban en un dormitorio. El 23
colchón ya no se encontraba en el suelo, sino en un marco de metal,
completamente hecho. Había dos armarios en la habitación, además de
Página

un escritorio en la esquina con una pequeña lámpara que carecía de una


caperuza. Si bien no era acogedor en modo alguno, sin duda estaba un
paso adelante respecto a la jaula donde estuvo durmiendo antes.
Tal vez lo dejaron afuera porque no sabían si podían confiar en él, o
tal vez, Bastian se enteró de lo que pasó con Ahmeti y no creía que Valon
siguiera siendo una amenaza.
Bastian abrió el camino a otra propiedad más lejos en el bosque,
lejos del granero en el que Valon estuvo durmiendo con los perros. Fue otro
granero toscamente construido de algún tipo, con una pesada cadena y
candado, manteniendo a cualquier curioso lejos de poder entrar.
Mantuvo la boca cerrada mientras Gjarper insertaba una llave,
quitando rápidamente el candado y la cadena. Abrió una de las puertas,
dando un paso a un lado para que Bastian pudiera ir por delante de él.
Valon no tuvo que preguntar si se suponía que debía seguirlo.
Se hallaba oscuro cuando entraron, y tomó un momento para que
sus ojos se ajustaran. Pero una vez que lo hicieron, él tomó todo lo que le
rodeaba. Se veía como una arena toscamente construida con diversos
materiales utilizados para construir una especie de muro entre el centro de
la misma y donde las sillas se instalaban frente al ring, y cuando Gjarper
conectó el interruptor de la luz, y las viejas bombillas que colgaban de
cables parpadearon, vio que tenía razón.
Su pueblo era pequeño, incluso más pequeño que la mayoría de
Albania, y debido a esto, todo lo que pasaba por aquí la gente lo
hablaba. Nadie podría haber preguntado lo que La Organización hacía
para hacer su dinero, tal vez miraban para otro lado cuando era
necesario, pero Valon, a lo largo de los años, escuchó los rumores sobre lo
que ocurría en este lugar. Nunca pensó que en realidad lo vería en
persona.
No se atrevió a preguntar por qué Bastian lo traería a este lugar, pero
sí se atrevió a echar un vistazo hacia Gjarper antes de enfrentarse a Bastian
una vez más.
Una sonrisa depredadora cruzaba su cara mientras hacía un gesto
alrededor de ellos. —¿Qué piensas de mi trabajo?
Valon abrió la boca, pero no sabía cómo responder. Imitó a Bastian,
mirando todo de nuevo.
Por suerte, pareció tomar eso como suficiente respuesta. —En este
lugar, doy nacimiento a leyendas. Los convierto en las mismas cosas que
conforman los ejércitos. A cambio, les doy todo lo que podrían desear. — 24
Se acercó a Valon, apoyando una mano sudorosa pero firme en su
Página

hombro—. Tu padre pudo haber sido débil y una vergüenza para su


pueblo, pero no tienes que seguir sus pasos.
Valon nunca consideró a Ahmeti débil, no cuando su reinado de
terror fue tan desastroso y finalmente mortal, pero si La Organización suntió
que era débil, entonces tal vez Valon podría aprender de sus errores y ser
mejor.
Él lo haría mejor, aunque sólo sea para poder conseguir la vida que
su madre quiso para él.
—Ahora, si puedes hacer algo por mí, entonces yo puedo hacer algo
por ti. A cambio de mi compasión, permitirte permanecer en mi casa,
lucharás para mí aquí.
Después de evitar estudiadamente los golpes de Ahmeti, Valon sabía
que podría serpentear lejos de cualquier oponente que viniera por él, y tal
vez aterrizar algunos golpes sólidos si podía. Si sus oponentes eran algo
como él, en cuanto a no haber luchado nunca antes, entonces existía una
posibilidad de que todo esto funcionara al final, que iba a ser capaz de
ganar su permanencia aquí y no ser lanzado a las calles.
Valon asintió con su consentimiento, pero al ver las expresiones
faciales de Bastian y de Gjarper, uno lleno de suficiencia apenas velada y
el otro de desprecio, no podía dejar de preguntarse si había cometido otro
error.

***

Horas más tarde, después de que Valon fuera llevado lejos de ese
lugar de enormes proporciones, llevado de vuelta a la granja donde había
dormido, los perros que le hicieron compañía a lo largo de la noche se
habían ido, pero podía oír sus aullidos lejanos y sabía que no se
encontraban lejos. Pero Gjarper y él no estaban solos, había otros cuatro
hombres de pie alrededor, como si hubieran estado esperando por ellos.
Valon, no sabía lo que pasaba, miró a Gjarper, esperando alguna
señal de lo que vendría. Pero Gjarper era tan estoico como siempre.
Cuando estuvieron lo suficientemente cerca que Valon podía oler el olor
rancio de las aguas residuales en uno de los hombres, Gjarper habló.
—Tómalo.
Su primer instinto fue huir, romper con ellos y tratar de alejarse de
todo lo que le esperaba al otro lado de esas puertas de granero, pero los
25
hombres lo mantuvieron firme, arrastrándolo dentro. Las marcas en la tierra
Página

de donde cavó sus talones para sostenerse fue lo último que Valon vio
antes que las puertas se cerraran de nuevo.
Fue empujado en una silla, un hombre ya de pie detrás de él con un
par de tijeras en la mano, el cable conectado a un cable de extensión.
Sacudiendo la cabeza, tenía demasiado miedo para expresar un ruego,
aún más miedo de tirarse lejos de ellos cuando uno volteó un interruptor y
las tijeras zumbaron a la vida.
No les importaba que su madre amó su cabello, que tomó mucho
cuidado de él porque ella siempre quiso que se viera de la mejor manera,
el hecho de que se parecía más a su padre cuando tenía la cabeza
afeitada quedó sin decir entre ellos.
A medida que las cuchillas se deslizaban sobre su cuero cabelludo,
grupos de rizados mechones rubios golpearon la tierra detrás de él, Valon
sentía que perdía otra pieza de su madre. Pero no derramó una lágrima, y
aunque la humedad se agrupó en sus ojos por otra pérdida, no se atrevió a
dejarlas caer. Aún no.
Ni siquiera cuando las tijeras se engancharon en sus nudos el hombre
tomó ninguna simpatía hacia él, todavía tirando y tirando, incluso hasta el
punto en que Valon sintió el agudo dolor de las maquinillas de afeitar al
cortar su piel. El tiempo necesario para que acabara fue enorme, pero él
consiguió atravesarlo sin hacer ruido.
Cuando terminó, y Valon podía sentir la brisa fresca, sólo entonces lo
dejaron ir. Uno rio, otro sonrió, pero sólo Gjarper en realidad comentó sobre
la nueva imagen de Valon.
—Mejor, pero todavía te ves como una mierda. Ven.
Él tenía muy pocas opciones para hacer otra cosa que levantarse y
seguir a Gjarper de vuelta a la casa a una de las habitaciones vacías. No
podía dejar de tocarse la cabeza, buscando donde su cabello estuvo, y
ahora lo llevaba cortado tan corto que era casi calvo.
Solo de nuevo, Gjarper sacó una vieja caja de herramientas oxidada
del armario, poniéndola sobre la mesa a su lado. Pasó la tapa abierta y
sacó el contenido del interior.
Había varias pequeñas botellas llenas con líquido negro, y una
pequeña máquina de algún tipo a la que Gjarper le conectó una aguja.
Valon tenía una idea de lo que era, o al menos podía adivinar. No existía
nadie que trabajara bajo Bastian que no llevara su marca. Era un sigilo de
alguna clase, de la Virgen María, que mientras era pura para algunos
credos, era lo único que estaba destinado a protegerlos en esta vida.
Gjarper hizo un gesto para que tomara asiento, su expresión
26
inquebrantable. Hubo un momento en que Valon vaciló, creyendo que si
Página

pudiera salir de este lugar, intentando huir de nuevo, entonces podría


escapar. Gjarper podría haberlo visto en sus ojos, el pánico que se
encontraba allí, pero no hizo un movimiento para intentar detenerlo, no se
tensó de ninguna manera que le hiciera parecer que perseguiría a Valon si
intentara alejarse.
No, sólo esperó, dejando que Valon tomara la decisión.
Después de todo, él sería el único afectado por esa decisión.
Pero él escuchó hablar de aquellos que huyeron de Bastian cuando
había ofrecido una mano. No iba a llegar muy lejos si se iba ahora, sobre
todo cuando no tenía otro lugar al que ir.
Tragando, viajó la corta distancia a la silla y se dejó caer en ella,
cruzando las manos en su regazo. No sabía qué esperar ya que la pesada
mano de Gjarper cayó sobre su hombro por un breve segundo, pero no
fue hasta que escuchó el zumbido suave de lo que Gjarper sacó de su
caja de herramientas que su imaginación voló libremente.
Una vez más, Gjarper dejó caer una mano sobre su hombro, pero
esta vez la mantuvo allí cuando trajo la máquina de cortar al cuero
cabelludo de Valon. Las cuchillas vibratorias le hicieron saltar, pero la
mano de él se mantuvo estable, sin dejarlo llegar lejos.
Con cuidado, su cabello caía en anillos en el piso de tierra bajo sus
pies, y, mientras los cúmulos caían en abandono, no podía apartar los ojos.
Ni cuando sintió la brisa fresca en su cabeza ahora desnuda ni cuando las
vibraciones se detuvieron y Gjarper dio un paso atrás.
La necesidad de sentir donde su cabello estuvo una vez, lo cabalgó
con fuerza, pero resistió el impulso, cerrando sus manos en puños para no
hacerlo. A pesar de su miedo a lo desconocido, no quería mostrar
debilidad en esto.
Volverá a crecer. Al menos, eso era lo que él esperaba. Ni una sola
vez su madre tomó fuera más que una pulgada durante cualquiera de las
veces que cortó su cabello.
Parpadeando la humedad repentina en sus ojos, Valon miró a
Gjarper, esperando ver lo que estaba al lado.
—Acuéstate allí —ordenó, señalando una mesa construida en la
pared.
Valon era sólo lo suficientemente ligero para subir a ella y estirarse,
viendo a Gjarper desde su posición. Aunque nunca había visto una en
persona, podía adivinar qué máquina sostenía. No se atrevía a mirar cómo
la preparaba, ni podía apartar la mirada del agujero en el techo. 27
Encogiéndose cuando la fría, húmeda toallita pasó a través de su
Página

piel, Valon oyó el clic de la máquina, con la mandíbula apretada cuando


Gjarper trajo la máquina más cerca de él. Y mientras yacía allí, bajo la
penosa agonía de que recibía un tatuaje a su corta edad, Valon mantuvo
silencio, sabiendo que esto era sólo una cosa más que tenía que pasar.
Él iba a sobrevivir. Siempre lo hacía.
4
Traducido por Ana09

S
ólo era un niño cuando se aventuró en el mundo que Bastian
comandaba, simplemente un extraño permitido a una vista sin
restricciones de los horrores que tuvieron lugar allí. Valon logró
pasar desapercibido por algún tiempo, siendo el pequeño niño esclavo
perfecto que Bastian quería. Ciertamente, lo hizo mucho mejor de lo que
había esperado con el temor de que podría ser una de las pocas almas
desafortunadas quienes fueron arrojadas en el Pozo y obligadas a luchar
por su vida.
Durante meses, de hecho, había salido ileso, solo otro niño bastardo
que vino a Bastian por ayuda, al menos hasta que cometiera un error fatal.
Era otra noche fría, una que Valon no anticipó. Se había logrado
colar en la casa en busca de otra sabana ya que la otra que tenía hacia
muy poco para combatir los duros vientos. Siempre fue rápido en sus pies, y
se hallaba casi fuera de la casa cuando escuchó el gruñido, luego el
sonido de muebles siendo movidos cruzando la habitación, centímetro a
centímetro.
Siempre tuvo una naturaleza inquisitiva, y aunque lo sabía mejor,
cruzó el pasillo, caminando más cerca hasta que pudo mirar a través de
una rendija en la puerta, y lo que vio allí hizo a su estómago revolverse.
Sus pantalones reunidos en sus tobillos, Bastian empujándose en una
chica, diferente de la primera que Valon había visto, pero alrededor de la
misma edad, cuya cara se encontraba vuelta en su dirección. Al principio,
pensó que había sido sorprendido por la forma en que ella lo miraba
28
fijamente, pero pronto se dio cuenta de que no lo veía realmente, o a
Página

nada en absoluto, ya que sus ojos parecían carecer de foco. No


importaba cómo Bastian empujaba en ella o palmeaba la parte trasera de
su cabeza mientras jalaba los hilos oscuros de su cabello que parecía casi
enmarañado, ella no reaccionaba. Con su peso encima de ella, Valon ni
siquiera sabía si estaba viva, y ese pensamiento lo hizo tambalearse hacia
atrás, cayendo sobre la madera suave afuera de la puerta. Golpeó de
nuevo en la pared, haciendo suficiente ruido para que Bastian lo oyera.
Valon sabía que no debía intentar correr, pero la idea de que
Bastian lo atrapara hacía que el miedo se hundiera en su corazón. Se puso
de pie, tratando de alcanzar la puerta antes de que Bastian saliera, pero
no fue lo suficientemente rápido.
—¡Detente!
Valon ya comenzaba a disculparse antes de que Bastian incluso lo
hubiera tomado por asalto, sus pantalones aun desabotonados, no
pareciendo importarle que su basura estuviera aún en exhibición. Ahora
sosteniendo un revolver que hizo que la respiración de Valon se acelerara,
su furia era evidente.
—¿Qué mierda estás haciendo? ¿Espiándome? —Sus ojos se
estrecharon en Valon. O no se preocupaba por la manta que sostenía o
simplemente no le importó porque le preguntó—: ¿O quieres tomar el lugar
de esa perra?
—¡No, señor! —Negó vehemente Valon, pero Bastian ignoró sus
palabras mientras lo tomaba por el cuello de su camisa y lo arrastraba
dentro de la habitación.
La chica se hallaba desplomada en el suelo, sus ojos a media asta
ahora, pero aún no se movía a su entrada.
Valon era todavía un muchacho desgarbado y aún tenía que crecer
hasta el tamaño que su padre tenía. A pesar de esto, se rehusó a solo
pararse allí y dejar a Bastian hacerle lo que le hizo a la chica.
Así, hizo la única cosa que su padre siempre quiso de él.
Se defendió.
Cuando Bastian quiso agarrarlo de nuevo, Valon empujó lejos,
tratando de lanzarse a su alrededor, pero lo que Bastian carecía en
velocidad, lo compensaba en tamaño. Con un agarre rápido, tenía a
Valon por el cuello, su manaza carnosa apretando duramente. Lo empujó
sobre el escritorio, y no importó cuánto luchó, no pudo liberarse.
Una antigua promesa para sí mismo llameó a la vida en su mente,
que tanto como viviera, nunca le rogaría a otra persona por nada de
29
nuevo. Valon a menudo recordaba la mirada de satisfacción en los ojos
Página

de Ahmeti siempre que Valon suplicaba por su madre. No quería darle a


nadie más esa clase de poder sobre él. Nunca quiso ser llevado tan bajo,
pero mientras se enfrentaba con que eso estaba a punto de pasar, tenía la
súplica en la punta de su lengua.
—Shh —dijo Bastian sobre él, su aliento apestando a alcohol rancio—
. Esto no dolerá por mucho tiempo. —Con una mano, aún sostenía a Valon
en su lugar, y con la otra, trataba de bajar los pantaloncillos de Valon—. Si
lo hace un poco más fácil, entonces iré lento.
Lágrimas brotaban a la vida en los ojos de Valon, y justo cuando se
encontraba por romper la promesa que se había hecho a sí mismo, la
puerta fue abierta violentamente, y Gjarper se paró del otro lado de ella.
Bastian lo liberó, tirando sus pantalones de prisa. Nunca había parecido
que se preocupara de sus descaradas muestras con las chicas, pero ahora
que era Valon, su rostro lucía como si hubiera sido capturado haciendo
algo malo.
La mirada de Gjarper fue a Valon luego a Bastian, y por solo un
segundo, su disgusto fue claro para que cualquiera lo viera, pero lo
enmascaró rápidamente.
Bastian, cuya cara se ponía roja rápidamente, disparó una
explicación rápida. —¡Atrapé a esta pequeña mierda tratado de robarme!
Luego de todo lo que he hecho por él después de que su patética excusa
de padre se suicidó. A partir de ahora, lo quiero en el Pozo.
El rostro de Valon palideció mientras las palabras colgaban en el
aire. Si temía un lugar, entonces era ese anillo de desesperación. Había
visto a los hombres morir de un solo golpe. Nunca habiendo estado
realmente en una pelea, no creía que pudiera sobrevivir una noche.
Gjarper, quien no pareció conmovido en lo más mínimo por el miedo en el
rostro de Valon ahora, dio un solo asentimiento, gesticulando a Valon para
que caminara delante de él mientras ambos se marchaban.
Todo el camino de regreso a la granja, Valon estuvo temblando pero
aún no lloraba. Su sábana, la que había sentido que necesitaba quedó
olvidada, aun en el suelo de vuelta en esa oficina.
Mientras Gjarper se preparaba para irse, enfrentó a Valon, su mirada
solemne. —Aprende a sobrevivir, chico. O al menos muere tratando.

30
Página
5
Traducido SOS por Ana09 & July Styles Tate

E
spectadores se pusieron alrededor de la puerta, saliva lloviendo
de sus bocas mientras animaban a la sangrienta lucha en el
otro lado, dos luchadores dando lo mejor para sobrevivir la
noche. Aun cuando la sangre roció con el olor a cobre perfumando el aire,
a nadie le importó. Ellos florecieron en la sangre derramada.
Y sin embargo, Valon no podía oír nada de ello, la sangre corriendo
en sus oídos demasiado fuerte. Miedo se apoderó de él desde que regresó
a la granja, y después de una noche de sueño inquieto, dedicada en su
mayoría a imaginar los horrores que podría enfrentar en el Pozo, se sentía
exhausto. Pero con la adrenalina corriendo a través de él, en este
momento, no podría dormir aun si lo intentara.
Con una mano en su hombro, Gjarper lo condujo a través de la
multitud, su presencia descomunal dándoles paso fácil. No le había dicho
una palabra desde su ominosa advertencia la noche anterior, pero por su
expresión, Valon no creía que más feliz de lo que se sentía él.
Pero podría haber sido solo una ilusión en parte.
Se detuvieron junto a una línea de chicos, ambos mayores y más
jóvenes que Valon, quienes esperaban su turno en el Pozo. Ninguno
parecía ansioso por enfrentar a su oponente, y juzgando por las
contusiones ya presentes, esta no sería su primera vez.
Valon, temblando con miedo, miró el final de la lucha actual,
momentáneamente congelado, o paralizado, por la gran cantidad de 31
sangre presente. El olor de la sangre colgaba pesadamente en el aire,
Página

junto con sudor y anticipación.


Había solo dos en el centro del piso sucio, Valon había oído hablar
de que entraba más de uno, y solo uno quedaba de pie, sangre oscura
goteando de su boca y al menos un par de sus dientes perdidos. A medida
que la multitud vitoreó, tropezó en sus pies, casi parecía ebrio mientras
bajaba la mirada al chico que yacía en un montón, inmóvil. No celebró su
victoria, pero un brillo oscuro en sus ojos ardió por sí mismo en la mente de
Valon.
Seis peleas más, cada una más sangrienta que la anterior, pasaron
antes de que Valon se encontrara a sí mismo en el frente de la línea.
Temblaba tan mal que obtuvo la atención del manejador en la parte
delantera quien esperaba por su señal. Notando el miedo de Valon, sonrió,
revelando dos filas de dientes cubiertos de plata. A pesar de que no tenía
la intención, Valon retrocedió, deseando que hubiera una forma para salir
de esto.
Una campana sonó en la distancia, pero difícilmente podía oír con la
sangre corriendo en sus oídos. Solo podía ver a Bastian sentado arriba
sobre la multitud, una copa de licor caro sin duda aferrada en su mano
derecha. Su mirada saltó a Valon, y cuando se miraron, sonrió cruelmente,
moviéndose a sus pies.
—Carne fresca —gritó a la multitud, irritándolo más—. Y su
oponente…
Un chico, al menos seis años mayor que Valon, entró en el Pozo, sin
camisa, y no como el resto de los chicos que fueron traídos hacia adelante
antes que él, se veía ansioso por esto. El manejador, quien aún sonreía a
Valon, le dio un empujón, forzándolo hacia delante antes de que estuviera
listo.
No esperándolo, se inclinó hacia delante, aterrizando en sus manos y
rodillas en la suciedad y la arena. No sabía mucho sobre pelear, habiendo
estado solo en el extremo receptor de los puños de su padre y
atestiguando el abuso que su madre sufrió, pero si existía una cosa que
sabía, era mantenerse en sus pies.
En el piso era más vulnerable, más probabilidades de ser pateado en
la cabeza, o peor.
No tenía ninguna posibilidad de ganar esta, Valon lo sabía, pero al
menos estaría en sus pies.
Empujándose a sí mismo fuera de la tierra, miró a su oponente,
tratando de ver a lo que se enfrentaba. El chico era unos cuantos
centímetros más alto y tenía al menos veintitrés kilos más que el esqueleto
más pequeño de Valon. 32
A pesar de haber vivido en este lugar por años ahora, nunca lo
Página

había visto, ni podía recordar en realidad cruzar caminos con alguno de


los chicos de aquí. Dudaba de que se quedaran en la vieja casa, pero
desde que tuvo que dejar la propiedad, no tenía idea de si Bastian tenía
otra casa en alguna otra parte donde los alojaba.
Solo existía una cosa de la que se sentía completamente seguro
mientras cerraba los puños, levantándolos frente a él. Para el momento en
que esto terminara, iba a doler. Mucho.
Un segundo trataba de no desmayarse por la adrenalina, al siguiente
una campana sonaba y los vítores de la multitud crecían ensordecedores,
y antes de que pudiera parpadear, el chico se encontraba sobre él,
aterrizando un golpe en su cara que lo hizo ver estrellas.
Valon no tuvo la oportunidad de alejarse, ni siquiera el tiempo
suficiente para levantar sus puños de nuevo. Golpe tras golpe aterrizó,
dolor explotando a través de su rostro, y después de un golpe
particularmente brutal forzó el sensible interior de su mejilla contra sus
dientes, derramando sangre en su boca.
Trató de pelear de vuelta, pero solo consiguió cubrir su propia
cabeza de los golpes, tratando de protegerse a sí mismo tan bien como
pudo desde la posición fetal en que se colocó en el suelo.
Por un momento dichoso, los golpes se detuvieron, y Valon cometió
el error de dejar caer sus brazos, mirando al chico cerniéndose sobre él. Vio
la bota volar hacia él, pero no pudo detenerla. Más que eso, no quiso
hacerlo.
Dio la bienvenida a la oscuridad que vino después.

***

Siete horas de inconsciencia maravillosa, y luego pinchazos de


agonía lo golpearon, despertándolo de su sueño tranquilo. Valon no
recordaba haber sentido alguna vez ese dolor. Los golpes borrachos de su
padre habían sido malos, y aún recordaba vívidamente los moretones que
sufrió después, pero eso no era nada comparado con lo que sentía ahora.
Seguía vivo, aunque no podía decir que realmente disfrutaba mucho
este hecho, de nuevo en el granero con los perros. No estaba seguro de
cómo llegó aquí, ya que no recordaba mucho la noche anterior, además
de ser golpeado en una pulpa sangrienta en el Pozo, no lo cuestionó. Con
cuidado, rodó sobre su espalda, casi agradecido por la frescura del heno.
Era casi agradable, yacer allí, sintiendo las pulsaciones dispararse a
33
través de su cuerpo. Lo golpearon y era casi demasiado doloroso respirar,
Página

pero por una razón desconocida para él en este momento, encontró


consuelo en eso.
Valon no sabía cuánto tiempo estuvo allí antes de que Gjarper
entrara en el granero, luciendo como cada pedacito de matón que era.
En todos los años que llamó a este lugar su hogar, mientras que no podría
haber conocido todo acerca de la estructura de La Organización, había
recogido un par de cosas en el camino.
Mayormente acerca de Gjarper ya que era quien pasaba la mayor
parte de su tiempo alrededor. No fue fácil, Gjarper no hablaba a gusto a
nadie, pero la mayor parte de lo que Valon sabía lo atrapó al pasar. A
diferencia de Bastian, quien tuvo un alto puesto, Gjarper hizo la mayor
parte del trabajo sucio que otros tenían demasiado miedo de hacer; fue
tras las personas que le debían dinero a La Organización y se negaban a
pagar. E incluso sin el título de Jefe, Gjarper lograba inspirar miedo en los
demás cuando se mencionaba su nombre.
Valon sólo podía imaginar las cosas que tuvo que hacer para inspirar
ese tipo de miedo.
Gjarper no perdía el tiempo con bromas. Quitando su camiseta, la
arrojó al suelo, y por primera vez, Valon consiguió una buena mirada del
tigre estampado en su pecho. Tenía un increíble detalle, desde la cabeza
gruñendo a la forma en sus garras parecía que estuviera haciendo
estragos por la piel de su pecho.
—De pie —dijo, su palabra carente de cualquier emoción real.
Valon luchó por cumplir, queriendo sólo permanecer acurrucado en
el suelo en su miseria. El dolor de su dolorido cuerpo hacía casi imposible
hacer nada más, pero Gjarper se negó a dejar que se quedara allí.
Después de anoche, y la manera brutal en la que fue golpeado, había
sido suficiente para enfriar la mayor parte de la ira de Bastian, pero se
encontraba muy lejos de satisfecho. Parecía que, de ahora en adelante,
Valon permanecería en el Pozo, incluso si muriera finalmente allí.
Pero si vivía o moría, Gjarper quería darle una oportunidad de luchar,
y eso significaba trabajar a través de la agonía en la que estaba.
Con los brazos débiles, Valon se puso en pie, con las rodillas
ligeramente colapsando bajo su propio peso. Podría haber pensado que
las palizas que sostuvo por parte de Ahmeti eran duras, pero nada
comparado con la brutalidad que sufrió la noche anterior.
Gjarper, seguía con el ceño fruncido, negó con la cabeza mientras
rodeaba a Valon, como si podría haber estado buscando algo digno de
mención acerca de él. Podría haberse guardado esos pocos segundos. No 34
había nada que ver.
Página

—Haz un puño.
A diferencia del resto de su cuerpo, sus manos se hallaban en su
mayoría libres de daños ya que había sido incapaz de conseguir un golpe.
Lo hizo como instruyó, sosteniendo un puño hacia arriba, pero Gjarper lo
golpeó, el aguijón afilado haciéndole gritar en sorpresa.
—No metas el dedo pulgar a menos que quieras rompértelo.
Gjarper le mostró la manera correcta de hacerlo, las cicatrices
gruesas y callos de su mano hablando de su propia vida de lucha. Valon
imitó lo que veía, preparándose para el dolor de otro golpe en caso de
que lo hubiera hecho mal también, pero cuando el golpe no vino, sólo
podía suponer que lo había hecho bien.
—Lección uno. En el momento en que entras en ese ring, vas con la
intención de matar.
Las palabras pero no quiero matar a nadie se hallaban en la punta
de su lengua, pero apretó los dientes, manteniendo las palabras en
control. Sabía cómo debía lucir ante alguien como Gjarper. No quería
parecer más débil de lo que ya era.
—Olvídalo —dijo con fiereza, su mirada decida en Valon, como si
pudiera leer sus pensamientos—. Si no los matas, entonces van a matarte.
Fuiste salvado ayer por la noche sólo porque Bastian lo dijo antes de que
pudiera acabar contigo. Recuerda esto.
Qué fácil hubiera sido morir anoche... y no existía nada que Valon
pudiera haber hecho al respecto. Fue sometido con tanta facilidad que
incluso aquellos que no habían conocido la verdadera razón de por qué
Bastian le había obligado en última instancia a entrar a la arena, al menos
entendieron que no fue puesto allí por su habilidad o falta de ella.
Era el castigo, puro y simple.
—Lección dos —siguió Gjarper antes de que Valon tuviera la
oportunidad de responder—. El dolor es el único amigo que tendrás en
este lugar.
En recordatorio, el dolor se encendió de nuevo, haciendo notar su
presencia. No podía imaginar que iba a acostumbrarse a esto, pero ya era
demasiado pronto para saberlo.
—Ahora, pon tus puños arriba y ven a mí con la intención de matar.
Valon esperaba que él pusiera sus propios puños en guardia, para
prepararse para lo que Valon podría hacer, pero sólo se quedó allí, con las
manos relajadas a los costados. No había miedo en él. Ni siquiera parecía 35
ver a Valon como una amenaza en absoluto.
Página

A la espera de un latido del corazón, Valon entró en acción,


pensando en coger a Gjarper por sorpresa y ganar la mano. Antes de que
pudiera girar el puño, Gjarper lo tenía en el suelo, la misma mirada de
desinterés en el rostro. Al menos no lo disfrutaba como el chico de la
noche anterior.
—De pie. Inténtalo de nuevo.
Esta vez, Valon no dudó, sólo se acercó balanceándose, atacando
lo que se encontraba más cerca de él. Pero cada golpe esporádico fue
bloqueado con eficacia rápida hasta el punto de que Valon se cansó a sí
mismo.
Respirando pesadamente, Valon levantó la mano hacia fuera
delante de él, en silencio pidiendo un momento para recuperar el aliento,
pero Gjarper ignoró esto, agarrándolo por el cuello y lo arrastró a sus pies.
Valon trató de protegerse de cualquier golpe que vendría después,
pero Gjarper era mucho más grande y fuerte.
—¿Es aquí donde quieres morir, muchacho? —preguntó, aplicando
presión en el cuello de Valon, casi cortándole el oxígeno.
Sacudiendo la cabeza lo mejor que pudo, Valon negó esto, aunque
la idea de la muerte había pasado por su cabeza antes de que Gjarper
hubiera venido aquí. No se dio cuenta de lo mucho que realmente quería
vivir hasta este mismo momento.
Cuando el agarre en su cuello desapareció de repente, Valon se
desplomó, jadeando mientras respiraba hondo. Gjarper se agachó,
esperando hasta que Valon detuvo la asfixia y miraba hacia él con los ojos
llorosos antes de hablar.
—Eres débil, pero nacido de Ahmeti y una puta, no esperaba nada
menos.
Puta. La palabra le hacía hervir la sangre, y no por primera vez, una
rabia que lo consumía todo lo abrumó. Se tambaleó hacia delante, sin
importarle que iba a ser golpeado y no existía nada que pudiera hacer al
respecto, no permitiría a Gjarper, o a cualquier otra persona, que faltara el
respeto a su madre. No más.
Gjarper fue hacia atrás sólo una fracción, lo suficiente para no recibir
un golpe, pero regresó con una palma en el pecho de Valon y una
bofetada en la cara. El golpe no fue doloroso. No era una represalia, sino
fue más para tratar de llamar su atención.
—Eso —dijo Gjarper, empujándolo en el centro de su pecho con un 36
dedo carnoso—, es lo que necesitas para sobrevivir en este lugar. Para
Página

todos en este lugar, tu madre era una puta, tu padre un borracho, y tú eres
un producto de los dos. Acéptalo. O te levantas y aprendes a luchar como
un hombre o te sientas allí y muere. ¿Qué eliges?
6
Traducido por Alysse Volkov

E
mpujándose hacia arriba con brazos temblorosos, Valon se
sostuvo allí durante algunos segundos, contando bajo su aliento
mientras se dejaba caer y luego repitió el movimiento. Había
estado entrenando por al menos unas dos horas, presionándose más lejos
de lo que nunca antes lo hizo. Puesto que había sido lanzado en el Pozo,
además del dolor residual que se aferraba a él incluso días después de los
combates, había cambiado físicamente tal y como lo hizo mentalmente
No tuvo que pararse en la escala para conocer su peso. Los
músculos en su pecho y brazos crecieron, sus hombros eran más amplios, y
si no había robado un breve vistazo de su reflejo cuando caminaba a
través de la casa, tendría que saberlo por la manera en que la gente lo
miraba dos veces.
No estaba acostumbrado a su nuevo tamaño, todavía tropezaba
cuando caminaba, y esto no le ayudaba en el Pozo. Pero se sentía
finalmente listo para superarse, después de que Gjarper lo derribó la última
vez, rindiéndose ante él antes de que Valon se hubiera dado cuenta
incluso de que renunciaría a sí mismo.
Pero con él regresando a ese ring esta noche, se negaba a sólo
pararse allí y aceptar el abuso. No, esta noche, incluso si era todavía
golpeado hasta quedar como papilla sangrienta, contraatacaría.
Esto no era para Gjarper, a pesar de que esperaba que él estuviera
allí.
37
Valon necesitaba hacer esto para sí mismo. Necesitaba demostrar
que no era tan débil como la gente pensaba que era.
Página

No importaba lo que esta pelea le diera, cuando saliera del Pozo


esta noche, no sería la misma persona que era cuando caminó dentro de
él.
7
Traducido por BlackRose10

U
nos gemidos suaves llegaron a los oídos de Valon, y aunque
apenas podía reunir la energía para abrir los ojos, el ruido lo
llamó y no pudo evitar volver la cabeza en esa dirección,
parpadeando los ojos abiertos.
Se había acostumbrado a los perros ahora que se encontraba de
vuelta en las perreras, y ellos llegaron a aceptarlo también... siempre y
cuando no fuera la hora de comer, y luego era cada uno a lo suyo. Sólo
una vez tuvo que mostrar a uno de ellos quien estaba a cargo, y eso fue
porque uno de los hombres que se encargaba de traer a Valon su comida
pensó que sería divertido lanzarla hacia los perros y hacer que la buscara.
Peleaban por unos filetes, pero había tres cachorros, de hecho, que
trataban de meter su nariz en medio de la incursión, con la esperanza de
alcanzar algo de la comida, sólo para ser obligados a regresar cuando los
más grandes los agredían y les mostraban los dientes.
El primer pensamiento de Valon fue dejarlos a su suerte, sabiendo
que no iban a vivir lo suficiente para ver su propio ring dada la condición
en que se encontraban. Incluso a la distancia, podía ver sus costillas,
pegadas contra su piel. Pero algo, el lado decente de él, no podía dejarlos
morir de esta manera.
Rodando sobre su estómago, Valon se abrió paso en esa dirección,
audazmente entrando en la gigante jaula, sin importarle que volvería a ser
el enemigo número uno mientras comían. La mayoría de los hombres bajo
el mando de Bastian tenían miedo de entrar en la perrera, teniendo 38
siempre sus armas listas y con palos para golpearlos también. Dos veces,
Página

Valon vio a dos perros morir simplemente por el temor en lo que estos
hombres los habían convertido. Él, por su parte, no le importaba su
agresión, ya no, y con su nueva vida en el Pozo, el dolor de sus mordidas
apenas lo inmutó.
El dolor finalmente lo había hecho aterrizar. Le hacía más alerta a su
entorno.
—Muévanse —les ladró Valon, dando a unos cuantos un ligero
empujón cuando no se movieron lo suficientemente rápido. Bushtër, uno
particularmente vicioso, se cerró sobre su mano cuando llegó demasiado
cerca al hueso que estaba royendo. Registró la sensación, cuando los
dientes de Bushtër rompieron su piel, pero sólo emitió un sonido de
frustración, con la mano libre le agarró por la boca hasta que lo dejó en
libertad.
Finalmente, llegó a la parte posterior de la jaula, en cuclillas delante
de los tres cachorros. Ellos desconfiaban de él, se echaron para atrás,
aunque uno fue más audaz que sus compañeros.
Se acercó, dando pequeños pasos, su nariz olfateó el aire, tratando
de oler. Tenía las orejas apuntando hacia arriba, una mezcla de pelaje gris
y blanco en la cabeza, que se extendía por la espalda, pelo blanco como
la nieve cubría su vientre.
Sin embargo, sus ojos, eran tan pálidos como los de Valon. E igual de
agudos.
A Valon inmediatamente le gustó ese cachorro.
Definitivamente podía ver el esquimal siberiano en él, pero dudaba
que fuera pura raza. Era demasiado grande.
Sin querer espantarlo, esperó unos minutos antes de estirar la mano,
con la palma hacia arriba. Él conocía la mejor manera de actuar con ellos,
y cómo no tenía por qué ser violento para mostrar su dominio. No existía
necesidad de obligarlos a venir, el momento en que su mano estuvo fuera,
el pequeño híbrido se adelantó, empujando su mano con su nariz.
Los otros dos, dos pastores alemanes, aunque aún desconfiados,
siguieron su ejemplo. Ahora tenía tres crías en sus talones, todos mirándolo
con colas en constante movimiento.
Durante el momento en que le llevó entrar en la jaula y cruzarla, los
perros habían terminado su comida, ahora buscando una manera de
sacar su agresión. No estando de ánimo para jugar a ser un juguete para
masticar, Valon recogió los tres cachorros, haciendo su camino de regreso 39
a su lugar de dormir.
Página

Los dejó en el suelo mientras tomaba su mochila hecha jirones,


arduamente buscando por la poca comida que había acumulado
durante las últimas dos semanas. No era mucho, pero era suficiente para
empezar.
Oliendo su ofrenda, estuvieron a punto de tropezar uno al otro
tratando de llegar a él, y mientras que cada uno tomó un bocado de lo
que les ofreció de su mano, Valon no luchó contra la sonrisa que
empezaba a formarse.
Esto fue lo más cercano a la felicidad que había sentido en mucho
tiempo.

***

—No, los ojos en mí.


Valon se mantuvo de pie, con las manos extendidas, asegurándose
de que sus nuevos compañeros vigilaban todos sus movimientos.
Entrenarlos para que siguieran sus órdenes fue sorprendentemente fácil
durante las últimas dos semanas que los tuvo, pero podría haber sido
porque tenía un montón de tiempo en sus manos.
Cuando no luchaba, era dejado a su suerte hasta que Gjarper venía
a él para entrenar. Durante esas visitas, los escondía a los tres en la basura.
No existía ninguna regla contra mantenerlos, pero Bastian se sentía cada
vez más frustrado con su falta de esfuerzo en el Pozo, y su agitación se
comenzaba a mostrar. Valon no quería correr el riesgo de que les pasara
nada si Bastian los descubría.
Hasta ahora nadie había descubierto su secreto, y esperaba que
siguiera siendo así. Esperaba poder entrenarlos el tiempo suficiente para
que en el momento en que alguien se diera cuenta, serían tan grandes
como los otros.
Timber y Rusk, los dos pastores alemanes, tomaron un tiempo para
ponerse a las órdenes de Valon, pero eso fue porque la pareja tenía una
tendencia a luchar entre sí cada vez que les daba la gana, pero era por
diversión y, a menudo, trataban de traer a Valon en sus batallas, lo cual
era mayormente él en su espalda y ellos subidos sobre él.
Loki, bien llamado tras uno de los villanos favoritos de Valon, era
mucho más fácil de controlar, y desde el momento en que Valon comenzó
a alimentar y cuidar de él, descubrió que era mucho más cariñoso de lo
que parecía. Por la noche, cuando el cielo se hallaba oscuro, y yacía en el
suelo, Loki siempre apoyaba la cabeza sobre el muslo de Valon, nunca se 40
movía hasta la mañana cuando despertaban otra vez.
Página

Valon no quiso tener un favorito, eran perros, después de todo, pero


si tuviera que elegir uno que le gustara un poco más que el resto, sería Loki.
Cuando Valon hablaba, Loki escuchaba y hacía lo que se le pedía con
poca vacilación.
Antes de que pudiera continuar su lección para el día, Valon oyó
pasos que se acercaban, probablemente, su primera comida del día. Él
chasqueó los dedos dos veces, casi sonriendo cuando los tres se
trasladaron hacia la parte posterior de su pequeña área, fuera de la vista
en su mayor parte.
Se puso de pie, en dirección a la puerta, con la intención de
interceptar a Strom mientras venía a través de las puertas del granero,
sosteniendo tres bolsas de alimentos, dos de las cuales pertenecían a
Valon. Gjarper habló con Bastian para darle más de comer. Al menos para
que pudiera subir de peso y que eso le ayudara en el Pozo. Eso no quería
decir que estuviera funcionando. Se las había arreglado para subir unos
cuantos kilos, cambiando su juvenil y desgarbada figura por algo más
grande. Incluso empezaba a desempeñarse mejor durante los
entrenamientos con Gjarper. Esa era la cuestión. No era que no pudiera
luchar. Era que no quería.
Había visto lo que el deporte sangriento le hizo a su padre, y cómo le
había deformado como hombre. Ese miedo lo atormentaba
constantemente.
Lo último que quería era convertirse en Ahmeti.
Cuando Strom cruzó el umbral, sonriendo maliciosamente, Valon
supo que esto no iba a terminar bien. A algunas personas, como Strom, les
gustaba probar su suerte hasta el momento mismo en que se agotaba.
Valon siempre se había mordido la lengua, negándose a hablar fuera de
turno, por temor a lo que pudiera pasar, pero se sentía cansado de tener
miedo.
Ya era hora de dar ejemplo, incluso si fuera sólo una pequeña
muestra porque, al final, todavía no quería atraer la atención sobre sí
mismo.
—Parece que hay buena comida —dijo Strom agitando la bolsa,
sujetándolo por delante de él.
Estaba claro que tenía la intención de echarla a los perros y dejar a
Valon valiéndose por sí mismo, pero más rápido de lo que él pudiera
reaccionar, Valon le agarró la parte delantera de su camisa a través de un
agujero en la valla, lo arrastró al otro lado hasta que estuvo al ras contra la
reja de metal. Sólo tomó un segundo, pero un segundo era todo lo que 41
necesitaba para ver la única cosa que no había visto nunca un día en su
Página

vida.
Miedo.
Alguien tenía miedo de él.
No había estado seguro de por qué al principio. No era como si
estuviera atacando activamente al hombre, pero le tomó un momento
para darse cuenta de que Strom luchaba por liberarse. Sin embargo, Valon
lo sostenía con tanta facilidad como cuando sostenía a uno de los perros a
raya.
Esta pequeña muestra de poder le hizo sonreír, sólo la más leve
curvatura de sus labios, pero cuando lo hizo, Strom se congeló. Valon no
entendía por qué, cómo su necesidad inicial de liberarse se transformó en
esto.
Pero no iba a discutir el punto, no cuando podría conseguir lo que
quería.
—Deja las bolsas.
Strom lo hizo sin lugar a dudas, y cuando Valon aflojó el puño,
liberando la tela ahora arrugada de su camisa, Strom corrió hacia atrás,
casi tropezando con sus pies para salir de allí. Él aparentemente olvidó su
principal objetivo de alimentar a los perros en su prisa por volver a la casa,
pero dado que ya trajo más atención a sí mismo de lo que pretendía,
Valon lo vio alejarse, esperando hasta que estuvo fuera antes de agarrar la
primera bolsa de comida para dispersarla.

***

A pesar de trabajar con Gjarper y la práctica que hacía por su


cuenta, Valon todavía no ganaba en el Pozo. Al comienzo, Bastian parecía
contento de que estuviera siendo golpeado hasta la mierda todas las
noches, pero ahora, sólo parecía estar cada vez más molesto.
Sólo era una semana y media más tarde, después de que Valon
perdió otra pelea. Se estaba recuperando en las perreras, sus nuevos
compañeros descansando junto a él. No era común que nadie viniera
donde se quedaba y nunca en el medio de la noche.
Y Bastian definitivamente nunca se acercaba.
Valon había contado con esto, sabiendo que Bastian nunca le
permitiría mantener a los tres, aunque sólo fuera porque no quería que 42
tuviera nada que lo hiciera remotamente feliz. Existía la posibilidad de que
Página

podría haber dejado que se quedaran, pero él los habría criado para
luchar, en lugar de ser mimados, y si no se desempeñaban bien, serían
sacrificados.
—¿Qué es esto? —escupió Bastian, mirando de Valon a Loki y a los
demás.
Valon hizo bien en ocultar su sorpresa, sentándose. Ignoró el dolor,
una hazaña que había aprendido. Las orejas de Loki se animaron mientras
pasaba a un estado de alerta, mostrando los dientes en cuanto se
acercaban. Rusk y Timber no parecían notar el peligro en el que estaban.
Gjarper se puso a un lado, siempre en silencio, siempre vigilante,
pero a diferencia de los demás, no parecía sorprendido de ver a los perros,
por lo que Valon se preguntó si siempre lo había sabido.
—Me cuestas dinero cada vez que entras en el Pozo y te acuestas
sobre tu espalda. ¿Ahora me estás costando dinero al alimentar a tus
mascotas? —La rabia en su rostro era evidente, pero aún más lo era el brillo
sádico en sus ojos—. Cójanlos.
—¡No!
Pero el momento en que se puso en pie, dispuesto a luchar por ellos,
dos guardias de Bastian lo agarraron, sosteniéndolo en su lugar mientras los
demás agarraron a los perros más pequeños. Sólo cuando uno de ellos
intentó arrebatar a Loki, él espetó, agachándose como si estuviera
preparado para atacar. Había crecido más grande que Timber y Rusk, y su
tamaño intimidaba a los hombres.
Bastian sacó una cuchilla de su abrigo, rapando a Timber de la
mano del hombre, quien luchaba contra ser agarrado. Rusk, sin embargo,
parecía darse cuenta de lo que pasaba, mordió la mano del hombre que
lo sostenía. Se puso de pie, tratando de huir, pero el hombre blandió un
pequeño revólver, apuntando hacia él. Antes de que Valon siquiera
pudiera expresar una protesta, le disparó dos veces a Rusk, cayendo al
suelo, la sangre ya se filtraba por su piel.
—Esper…
Pero fue demasiado tarde. El cuchillo de Bastian ya había cortado el
cuello a través de Timber. Lo dejó caer al suelo, sin importarle que una
línea de sangre se filtrara lentamente a través de la tierra hacia Valon.
La angustia que sentía al verlos hirió a Valon de una manera que no
podía describir. Él había dejado de preocuparse por las cosas desde el
asesinato de su nenë, pero permitió que estas criaturas se convirtieran en
una parte de él. Aprendió lo que era sentir de nuevo. Y ahora que dos de 43
ellos se fueron, sentía ese vacío abriéndose dentro de él... uno al que tenía
miedo de mirar.
Página

Sólo quedaba Loki y Valon no podía, no quería verlo morir.


—Lo que quieras —dijo desesperadamente—. ¿Quieres que gane
una pelea?, lo haré. O cualquier cosa.
Sólo dos personas en esa habitación sabían exactamente lo que
Valon ofrecía verdaderamente, lo que significaban esas preciosas
palabras. Y mientras que quiso decir lo que dijo, Valon no se atrevió a mirar
a Gjarper para ver su reacción, sabiendo que habría vergüenza allí. Pero
no tenía nada más que ofrecer a un hombre que tenía todo lo que podía
desear... excepto algo que intentó tomar previamente.
El silencio se extendió entre ellos hasta que Gjarper lo rompió. —Si el
niño lucha esta noche, y gana, entonces tendremos la posibilidad de
hacer un gran beneficio si apostamos por él.
—Míralo —se burló uno de los otros—. No puede luchar en esta
condición. Lo matarían en minutos.
Valon no respondió a las críticas. Para algunos, Loki podría haber
significado nada. Pero en este momento, Valon daría cualquier cosa por
salvar a su único amigo, incluso si eso significaba ofrecer un pedazo de sí
mismo.
Bastian consideró las palabras del hombre, estudió a Valon con ojos
oscuros. —Tú peleas. Tú ganas. Si pierdes, se muere, y te mataré yo mismo.
—Hizo un gesto a los otros, y ellos siguieron detrás de él mientras todos
dejaban el granero—. Alístalo —dijo por encima del hombro—. Él lucha
dentro de una hora.
Sólo cuando se encontraban fuera de vista y Gjarper era el único
que quedaba para verlo, Valon hizo una mueca de dolor, envolviendo un
brazo alrededor de su cintura, como si eso pudiera ayudar contra el dolor
que sentía. Después de luchar durante tanto tiempo, él sabía cómo se
sentían ciertas lesiones, y sabía que esta noche iba a estar luchando con
las costillas doloridas y un golpe bien colocado en realidad podría romper
una de ellas.
Pero no tenía otra opción.
No luchaba por sí mismo.
Loki se arrastró hacia delante, a husmear a sus compañeros muertos,
gimiendo mientras los empujaba, con ganas de que se levantaran de
nuevo.
—Lo siento.
No existía ninguna necesidad de disculparse. No era como si Loki lo
44
pudiera entender de todas formas, pero Valon sentía la necesidad de
Página

decirlo porque se sentía arrepentido.


Arrepentido por no poder ayudar a salvarlos.
Arrepentido por no poder ayudar a salvarse a sí mismo.
Pero tal vez, y eso esperaba, iba a poder salvarlos a través de la
noche.
—Tienes que prepararte —dijo Gjarper desde su posición por las
puertas.
Pero por el momento, Valon lo ignoró, yendo a un rincón en la parte
trasera del granero, arrodillándose antes de excavar con sus dedos en la
tierra. La tierra ya era dura de por sí, aún más endurecida debido a los
elementos, pero Valon no detuvo su proceso mientras cavaba el primer
hoyo, destrozando sus dedos en el proceso. Cuando terminó el primero, de
inmediato comenzó el segundo, y sólo cuando los dos estuvieron listos,
llevó a Timber y a Rusk uno por uno, acostándolos dentro antes de cubrirlos.
—Eres tan tonto como te ves —dijo Gjarper una vez que regresó, al
ver la condición en que se hallaban las manos de Valon.
Encogiéndose de hombros, Valon no ofreció una respuesta mientras
seguía a Gjarper de vuelta, en dirección a la habitación donde Gjarper
generalmente le preparaba. En el interior, Gjarper sacó las herramientas de
la caja donde las guardaba.
En primer lugar, limpiaban y vendaban las manos de Valon,
envolviendo cuidadosamente la gasa de modo que no estuviera
demasiado apretada. Desde que empezaron a entrenar juntos, Gjarper
había cambiado, y mientras Valon nunca podría decir que eran amigos, él
era el único hombre aquí con el que al menos podía hablar sin temor al
castigo o que Bastian se enterara.
—No olvides lo que te dije —dijo Gjarper en voz baja, lo mismo que
siempre decía antes de que Valon entrara en el Pozo. Pero esta vez, hubo
un filo en sus palabras que no había estado allí antes—. Si pierdes... no hay
nada que pueda hacer por ti.
Valon se miró las manos vendadas. —No voy a perder.

45
Página
8
Traducido por July Styles Tate & Liz De Rossi

V
alon entró en el ring, los gritos de los espectadores ruidosos en
sus oídos. Algunos se encontraban allí por él, reconoció sus
rostros, y sabía que probablemente apostaron contra él
teniendo en cuenta sus posibilidades en sus últimas tres peleas. Lo que
significaba que, en caso de ganar, entonces, Bastian haría un montón de
dinero, más que suficiente en realidad.
Su competencia era una bestia de un niño. Parecía que había
estado luchando desde el momento en que fue capaz de caminar.
Cicatrices cubrían una buena parte de su cuerpo, y cuando volvió su
atención a Valon, estaba claro que se hallaba listo para las cosas
sangrientas.
Era el mismo chico que fue forzado a competir en su primera pelea.
Tanto como era el mismo, pero mucho fue diferente desde la última
vez que entró en el ring con él. En primer lugar, Valon no se sentía tan
asustado. Sí, sabía que esta lucha no sería una fácil, y era dudoso que esto
se acabara en cuestión de segundos, como la última vez, pero Valon no
era el mismo.
El muchacho no parecía tan grande como una vez lo hizo, e incluso
pareció notar la diferencia en Valon también. Todavía tenía al menos
nueve kilogramos más que él, pero Valon había crecido más por lo que
estaban igualados.
El rugido de la multitud, el dinero agitándose en el aire, los perros 46
ladrando en la distancia, todo añadía a la atmósfera, pero Valon, aunque
un montón de incentivos lo llenaban, todavía no podía resignarse a querer
Página

esto. Odiaba luchar, no por lo que potencialmente podría hacer a la otra


persona, sino por la dulce, oscura emoción que despertaba dentro de él.
Bastian se sentó en una silla encima de la multitud, levantando la
mano para silenciar a la multitud. Sólo tomó un segundo. Una vez que
estuvieron tranquilos, Valon dio una última mirada significativa antes de
asentir.
Era hora.
Si su entrenamiento le enseñó algo, entonces Valon sabía que no
debía correr a su oponente, sino esperar, evaluar sus debilidades y
planificar un modo de ataque, pero este otro chico no hizo nada de eso.
No, corrió hacia Luka, enganchando sus brazos alrededor de su cintura y
arrojándolo al suelo. Fue una cosa bastante fácil de hacer teniendo en
cuenta que Valon era un poco menos de la mitad de su tamaño.
Pedazos de ramitas y de grava se introdujeron en la espalda de
Valon al golpear el suelo duro, pero no tuvo mucho tiempo para centrarse
en eso con este tipo encima de él, una lluvia de golpes, aterrizaban contra
el costado de Valon que hicieron que sus costillas protestan.
Dolor. Era algo que conocía, algo que anhelaba, y mientras sufrió
bajo el peso de su oponente, ese dolor comenzó a llamarlo.
Golpe en la cara.
Valon sonrió.
Golpe en la sien.
Una risa divertida salió de sus labios.
Más golpes llegaron, algo más murió dentro de él, y pronto se reía
abiertamente, gritos de alarma de los espectadores, sus gritos cada vez
más fuertes. Bastian seguía sentado, aunque negó con la cabeza como si
supiera que Valon se encontraba a punto de perder esta pelea. No le
importaba, en realidad no. Él lo mantuvo alrededor mucho más de lo que
haría con cualquier otro chico que había venido a él, y ahora era el
momento de cortar por lo sano y acabar con él.
Nadie, sin embargo, pareció notar el miedo entrar en los ojos del
chico más grande cuando se dio cuenta de que a pesar de que podría
tener la ventaja en la lucha, fue perdiendo poco a poco su ventaja ahora
que se enfrentaba a alguien que parecía encantarle el dolor.
Se puso de pie, pateando a Valon tan fuerte como pudo, con ganas
de acabar con ello, y fue un golpe bastante duro que Valon dejó de reír,
agarrándose el costado y rodando en la lesión.
Entonces, como muchas personas hicieron una vez que pensaron
47
que ya lo habían logrado, dio la espalda a Valón.
Página

Con una oleada de fuerza, Valon saltó hacia el chico, tirando de él


hasta el suelo como él lo había hecho. Trepó por su torso, plantándose en
su pecho mientras utilizaba los puños de una manera que nunca había
hecho antes.
—¡Mira lo que me hiciste hacer!
Las palabras se sintieron sacadas de él mientras aterrizaba golpe tras
golpe, haciendo sangrar la nariz del chico como hizo con él. Valon podía
recordar cada golpe que había tomado sólo unos minutos antes, y los
entregó igual que el muchacho hizo con él. El otro chico podría haberse
librado si realmente quisiera, pero el miedo lo mantuvo paralizado y sus
luchas eran inútiles.
Valon se reía más fuerte que nunca, sintiendo la astucia de la sangre
en sus manos, la forma en que los huesos de la cara del muchacho se
quebraban bajo sus puños. Era embriagador, el poder que esto le dio, y no
quería que terminara.
Su propia sangre goteaba de su cara, mezclándose con el resto de
ella fluyendo libremente. Su mente se sentía libre por una vez, perdido en
una neblina de la que no se hallaba listo para salir.
Ni siquiera se dio cuenta cuando el chico dejó de luchar debajo de
él. Valon lo disfrutaba demasiado.
Alguien lo arrastró por detrás, lo arrastró lejos del caos sangriento que
había dejado atrás.
A pesar de todo, Valon nunca dejó de reír.

***

Todo era terriblemente ruidoso cuando la pelea terminó y él fue


sacado del Pozo, el cálido olor, acre de la sangre aún persistía en la nariz
de Valon mientras era conducido desde ese lugar de horror a la vieja casa
en la que se quedó una vez. Nadie hablaba, el silencio colgando pesado
alrededor de ellos. Cuando pasaban a una persona de vez en cuando en
la sala, retrocedían, la visión hacía reír a Valon a pesar de sí mismo.
Sólo podía imaginar cómo debía lucir. Cubierto en sangre. Su rostro y
su cuerpo maltratados después de la pelea. Pero tan rápido como el
pensamiento se formó, se acordó de cómo el otro muchacho lucía... al
menos antes de que hubiera muerto bajo sus puños.
48
Página

Ni una sola vez, en toda su vida, Valon sintió tal poder.


Cuando finalmente llegaron a una habitación al final del pasillo,
Valon fue metido dentro y dieron instrucciones de que "se limpiara". Era un
dormitorio, pero no había mucho en el interior junto a un viejo colchón en
el suelo y dos aparadores contra las paredes. Entrando en el cuarto de
baño, abrió el grifo en el lavamanos, salpicando agua en su cara antes de
mirar su reflejo en el agrietado espejo colgado.
Agua teñida de rojo goteaba en el lavamanos, pero aun así la
sangre se demoró en su cabello y en el cuello. Ahora entendía la repulsión
que vio en los ojos de los demás mientras era arrastrado por este lugar.
Parecía un monstruo. Y peor aún, se sentía como uno. Apartando la
mirada, cogió una de las toallas colgadas cerca, frotando su cara y pecho
lo mejor que pudo para librarse de la sangre, haciendo una mueca
mientras iba a su lado. Ahora que la sed de sangre se apagó, el dolor y la
fatiga se asentaron.
Cuando terminó, dejó la toalla en el borde del lavamanos,
golpeando la luz mientras iba de nuevo hacia afuera.
Sin saber qué más se esperaba de él, Valon fue al colchón y se dejó
caer sobre este, ahogando un gemido cuando se estiró. No podía
recordar la última vez que estuvo tan cómodo. No... lo hizo. La noche en
que sorprendió a Bastian y la chica.
Casi quería ir al suelo en su lugar, porque no quería acostumbrarse a
este lujo cuando era más que probable que estaría de vuelta en el
granero antes de que saliera el sol. No tenía sentido disfrutar de ello
cuando sería quitado.
Justo cuando se sentaba, la puerta se abrió. Gjarper y Bastian
entraron, pero era la persona que se arrastraba detrás de ellos lo que llamó
la atención de Valon.
Fatos.
No había visto a su amigo desde el día que caminaban juntos a casa
y verlo ahora era como entrar en el pasado. Y eso sólo le hizo avergonzarse
de él era ahora.
Fatos todavía tenía el mismo aspecto, desgarbado con el cabello
hirsuto, pero aquí Valon era un luchador que Bastian había encargado. Y
después de esta noche, un asesino.
Pero mientras se perdía en sus pensamientos acerca de lo mucho
que había cambiado, Fatos tuvo reflexiones similares, excepto que no se
veía casi tan sorprendido de encontrar a Valon allí como pensó que 49
debería. De hecho, se veía bastante molesto al estar de pie allí.
Página

Valon no tuvo tiempo para considerar esto antes de que Bastian


comenzara a hablar.
—Lo hiciste bien esta noche. Finalmente has ganado tu sustento por
una vez.
Más que eso, asumió Valon. Antes de que hubiera lanzado en el
Pozo, pensó que había oído a alguien ofrecer dos mil dólares por su
oponente. Considerando que Valon realmente no tenía nada propio en
este lugar, tomó la ducha de vez en cuando, y comió sólo cuando se le
permitió, costaba muy poco cuidar de él.
—Por esta noche esta habitación es tuya. Relájate. Disfrútala. Incluso
le pediré a mis hombres que te traigan algo de comer. Después de esta
noche, la habrás ganado.
Lo que quería significaba, después de matar a alguien. Por el
momento puso ese recordatorio fuera de su mente.
—E incluso traje a tu amigo. ¿Ves? Soy bueno con los que son buenos
conmigo.
Palmeó el hombro de Gjarper, quien se limitó a asentir en
reconocimiento a Valon, la pareja salió de la habitación, dejando a Fatos
de pie a su paso.
¿Qué le dirías a alguien que no habías visto en lo que parecía toda
una vida? ¿Tendría que explicar cómo llegó aquí? ¿O ya lo sabría?
—¿Cómo sabías que me encontraba aquí? —preguntó Valon,
manteniendo su voz baja en caso de que alguien se quedara en el pasillo.
No quería que pensaran que Fatos significaba algo para él. Si no,
simplemente le quitarían eso también.
—Mi padre me lo dijo al día siguiente que llegaste aquí —dijo Fatos
mientras miraba alrededor de la habitación—. Bastian quería que murieras,
pero le dije a mi padre que eras demasiado importante como para morir.
Valon se enorgullecía de no reaccionar a esa revelación. Recordó
llegar aquí, verse obligado a dormir en el establo como un animal, pero
nunca pensó que era porque iba a morir. Sólo asumió que era la forma en
que se hacían las cosas.
—Pero soy nadie.
No lo decía por lástima, porque era cierto. Como Gjarper le había
dicho una vez, nació de un borracho y una... no, no podía resignarse a
llamarla así, ni siquiera ahora.
Fatos pareció sorprendido por un segundo antes de juntar sus cejas 50
mientras miraba a Valon confundido. —¿Acaso no somos amigos?
Página

Habló como si nada hubiera cambiado, pero Valon estaba al


corriente de que tenía que saber qué le pasó a su madre y a Ahmeti. Todos
lo hacían.
—Por supuesto que lo somos, pero…
—Entonces, si tú eres importante para mí, eres importante para ellos.
No te olvides de eso.
No lo suficientemente importante como para en realidad dormir en
una cama durante los últimos ocho meses…
Pero Valon no expresó este pensamiento, llevándolo de nuevo hacia
el lugar en los recovecos de su mente. Fatos no podría haber hecho nada
sobre esto. Era sólo un niño de doce años, aunque ninguno actuaba de su
edad.
—Bien por ti, aunque —continuó Fatos—, mi padre dejará que me
una a la empresa familiar, así que voy a estar aquí contigo más a menudo.
A decir verdad, Valon no sabía exactamente cuál era el negocio
familiar. Por supuesto, conocía los rumores, incluso Ahmeti se había
regodeado acerca de las cosas que hizo en un pasado lejano, pero
todavía no sabía exactamente qué hacían.
—Me alegro de tener al menos un amigo aquí —dijo Valon
sinceramente y le dio una sonrisa reacia, pero genuina.
—Te veré mañana. —Fatos se dirigió hacia la puerta, pero se detuvo
cuando se hallaba al otro lado de la misma. Miró a Valon con una sonrisa
juguetona, pero sus ojos eran precavidos—. Estaba seguro de que ibas a
perder como la última vez, cuando tocaste el extremo del Pozo esta
noche. Mi padre no me dejó oír el final de la misma después de perder su
dinero.
Valon no sabía cómo responder a eso, por lo que sólo lo vio alejarse.

***

Valon vivió para ver otro día y lo mismo hizo Loki, pero eso no
significaba que no había cambiado nada desde la noche anterior.
Todo cambió.
Valon tuvo dos días de curación, y después estaba de regreso en el
ring, luchando por su vida tanto como luchaba por Loki. Ahora que Bastian
sabía cómo llegar a él, lo utilizaba como munición para conseguir lo que 51
necesitaba de él, y funcionó. Antes de Loki, Valon perdió la mayoría de sus
Página

peleas, después de Loki, Valon no perdió ni una.


Luchar mejor y ganar más dinero para Bastian tenía sus ventajas. Ya
no controlaba las perreras y le habían dado una habitación de la casa
más grande. No había mucho que ver en realidad, sólo una cama doble
en la que apenas cabía el imponente cuerpo de Valon, un par de mantas
y una sola bombilla que colgaba del techo. Bastian ordenó que Loki debía
quedarse en la jaula con los demás, pero por una vez, Valon no tenía que
luchar por el derecho a conservar a su compañero. En realidad, fue
Gjarper quien salió en su defensa, argumentando que había luchado
mejor después de su llegada, que debería cuidarlo. Valon podría no haber
escuchado este argumento por sí mismo, pero cuando Loki estuvo en su
habitación una noche después de haberse ido a una ronda en el ring,
moviendo la cola de felicidad, Valon solo lo asumió.
Esto se prolongó durante cuatro años. Luchó, ganó y se fue a su
habitación. En ese momento, él había cambiado, no sólo físicamente,
creció varias pulgadas, casi se elevaba sobre todos excepto Gjarper, su
cabello era tosco, los extremos casi le llegaban a los hombros, y su cuerpo
pasó de ser el de un niño medio muerto al de un hombre, pero
mentalmente. Había aprendido a guardar todo bajo llave. Cuando se
encontraba en el ring, vivía en ese momento. Hacia lo que tenía que
hacer. Cuando se hallaba solo en su habitación, esa táctica no era tan
exitosa.
Silencio.
Esa fue la diferencia entre el ring y su habitación. En el primero,
estaba la multitud, el hombre que luchaba, todo a su alrededor haciendo
ruido constantemente, pero cuando estaba en su habitación, sólo había
silencio, lo que le obligaba a pensar en ello, no importando si lo quería o
no.
Fatos se mantuvo cerca, y distinto a la primera vez en que se
reunieron, existía una diferencia con él, ya que ambos se cernían bajo el
punto de mira de Bastian. Claro, Fatos consiguió la mayor parte del favor
ya que era el hijo de un miembro reconocido de La Organización, pero fue
a Valon a quien la mayoría le dio su respeto.
Con los años, se ganó el respeto que siempre anheló, gracias a su
tiempo en el Pozo y su ya legendaria habilidad. Desde su primera victoria,
no había vuelto a la granja, y ahora que la gente sabía de lo que era
capaz, las miradas desdeñosas cesaron y nadie se atrevía a amenazarlo.
Era como si fuera una persona completamente diferente, aunque no
lo sintiera. 52
No, eso no era cierto. Podía sentir la diferencia en él.
Página

Sonreía menos. No era propenso a las bromas y payasadas como lo


había sido. Y cuando tomaba un momento para sí mismo en medio de la
noche, se encontraba con que lo consumía una rabia que no podía
mantener a distancia como lo hacía antes. No sabía cuándo se había
convertido en una persona tan enojada, ni le gustaba mucho quién era,
pero le gustaban los beneficios que el nuevo él le consiguieron.
Más importante aún, ya no tenía miedo de entrar en el Pozo y hacer
lo que necesitara hacer. Para Bastian, no fue demasiado lejos. Solo dejaba
de luchar hasta que se gastaba y apenas podía levantar los brazos. Era
incierto que sus peleas fueran incluso más ofertadas ya que sus
capacidades se hablaban a lo largo y ancho.
Si entonces tuviera que suponer, Valon pensaría que los hombres que
se vieron obligados a ir al Pozo con él estaban destinados a morir, porque
incluso cuando quería, no se atrevía a alejarse lo suficiente como para
simplemente poner fin a la pelea con su oponente inconsciente. No, él se
aseguraba de que dejaran de existir.
¿Qué pensaría Galina de ti?
Esa pregunta a menudo lo atormentaba cuando bajaba del punto
en que estaba haciendo daño a los demás, pero antes de que la idea de
que ella estuviera avergonzada de lo que se había convertido pudiera
consumirlo, necesitaba sólo pensar en una cosa para dejarlo atrás.
Galina se encontraba muerta y no podía pensar en nada.

53
Página
9
Traducido por Maeh & July Styles Tate

V
alon se encontraba acostado sobre su espalda, las manos
acomodadas bajo su cabeza, mirando hacia el techo, lo que
permitía que el dolor de sus manos se calmase. La lucha por la
noche había sido tan brutal, que tuvo que ir por mucho más tiempo de lo
necesario. Sin embargo, él lo había necesitado, los golpes extra y el daño
que sufrió su cuerpo. Después de las últimas tres peleas, dejó de matar a
sus oponentes sólo porque alguien lo alejó, Valon estuvo tratando de
encontrar la manera de no perderse a sí mismo entre la sangre.
La única cosa en la que podía centrarse era en su dolor. No se había
dado cuenta al principio. Durante su pelea, estuvo pensando en el
entrenamiento para ello, siempre que Gjarper aterrizaba un sólido
puñetazo en su rostro, su visión se hacía más clara y sus pensamientos más
coherentes. Con esa idea, dejó a su último oponente en el suelo con una
serie de puñetazos, unos en el rostro, otra media docena más o menos a su
cuerpo, y cuando se tiró hacia atrás desde el abismo que amenazaba con
consumirlo, Valon noqueó al hombre con un solo puñetazo en la
mandíbula.
Mientras Bastian no parecía particularmente entusiasmado por el
hecho de que su oponente no estuviera tan ensangrentado como lo
hacían normalmente, no podía quejarse de los resultados.
Él fue dejado para hacer lo que quisiera por el resto de la noche, y
para Valon, eso significaba quedarse despierto hasta que su cuerpo se
diera por vencido y finalmente se calmara. 54
Eso iba bien hasta que escuchó múltiples pasos afuera de la
Página

habitación y suaves maldiciones dirigidas hacia alguien a quien no pudo


ver. Antes, saltaba debido al más leve sonido, siempre preocupado de que
alguien intentase acercarse sigilosamente y atacarlo, pero con las historias
de sus habilidades viajando lejos y a lo ancho, no tenía necesidad de
temer nunca más.
Aún herido, él podía matar con sus manos desnudas.
La puerta fue empujada para abrirla sin previo aviso, Bastian
paseando como siempre lo hacía. Todos los demás llamaban a la puerta
debido a que una vez cuando Strom entró y asustó a Valon en su sueño, él
le mostro que tan mala idea fue eso.
Sin moverse de su posición en la cama, Valon giró su cabeza hacia
la dirección de Bastian, su rostro no demostraba nada mientras una chica
aparecía dentro de la habitación detrás de él, dos de los hombres de
Bastian tomaron la puerta.
Valon apenas y le dio una mirada cuando preguntó—: ¿Soy
necesitado?
—No, no. —Bastian rio entre dientes nadie más reía—. He traído un
regalo.
Valon no era particularmente aficionado a los regalos que él daba,
pero no era tan estúpido como para declinarlo. —Oh.
Bastian chasqueó sus dedos y la chica dio otra aparición, esta vez
cerca de Bastian. El resultado era claro, a pesar de no haberse dicho, que
el regalo era quien fuera esta chica.
Andaba descalza, de forma muy parecida a la que Valon apareció
por primera vez, pero a diferencia de él, ella tenía una sábana alrededor
de su cuerpo, sostenida por pequeños puños. Tenía ojos grandes, casi
demasiado grandes para su rostro ovalado. Temblaba, más por temor que
por frío.
El miedo solo empeoró cuando Bastian dio un jalón en la sábana
que sostenía, sacándola de su cuerpo, revelando su desnudez.
Él podría ser un asesino y era particularmente brutal con sus puños,
pero tenía moral… una moral cuestionable, pero moral a fin de cuentas.
Valon mantuvo sus ojos en su rostro por un largo momento antes de
regresar a Bastian y la sonrisa complacida en su rostro.
—Ella es hermosa, ¿no? Senos firmes y he garantizado que está
intacta.
55
Ninguna de esas descripciones significaba algo para Valon. —Muy
Página

bien.
—No te preocupes —explicó Bastian, malentendiendo su falta de
reacción—, ella es legal.
Ahora eso significaba algo para Valon después de ver a las chicas
que Bastian prefería, pero él nunca dijo una palabra sobre eso. —¿Qué
esperas que haga con ella?
Bastian rio ruidosamente, regresando la mirada hacia su hombre,
quien expresó una sonrisa a sus expensas. A pesar de su entretenimiento,
ellos no guiaron sus risas hacia Valon. Ni siquiera pudieron reunirse con su
mirada.
—Disfrútala. Olvidé lo poco que sabes desde que has sido tan
lucrativo para mí a lo largo de estos años. Estoy seguro que ella te
enseñara cualquier cosa que necesites saber ¿O prefieres que alguien la
rompa primero?
Con eso, Strom se puso derecho, sus ojos cayendo sobre la chica
descaradamente, aunque con malicioso interés.
La chica, quien sea que fuera, sacudió su cabeza, aún tratando de
ocultar su desnudez lo mejor que podía con sus manos. Si ella había
formado sus propias conclusiones acerca de Valon, era evidente que lo
consideraba como una amenaza menor.
Aunque tal vez él no la veía directamente, Valon notó la forma en
que se giraba en su dirección, claramente esperando alejarse de quienes
la trajeron.
No debería de dar una mierda por ella. Nadie había dado una
mierda por él desde que llegó a ese lugar, pero aún así, se encontró a sí
mismo diciendo—: La conservaré.
Bastian aplaudió con sus manos, luciendo enteramente complacido
por ello. —Bien. Dejaré esto para ti. Enciérrala cuando termines. No
queremos que nuestra nueva amiga intente algo mientras duermes.
Le lanzó a Valon un par de esposas, guiñándole mientras él y el
hombre salían, pero antes de que se fuera, azotó a la chica en el trasero.
Una vez que se fueron y la puerta se cerró detrás de ellos, Valon salió
de la cama, rodando sus hombros hasta que finalmente se tomó su tiempo
para ver a la chica apropiadamente. Sus ojos se ampliaron al darse cuenta
de qué tan alto era, sus ojos parpadearon sobre él, persistiendo en sus
ensangrentados nudillos.
Mientras caminaba al frente, ella igualó sus pasos hacia atrás, 56
susurrando una plegaria, pensando que intentaría lastimarla. Él
Página

simplemente llegó hacia la sábana que Bastian había lanzado y la arrojó a


ella.
Volvió a la cama, regresando a la misma posición en la que estaba
antes de que fuese traída a él. Mientras regresaba su mirada hacia el
techo, se hallaba muy consciente de que ella seguía estando en el mismo
lugar.
Aún no se había movido de la posición en que se encontraba desde
que llegó, casi como si estuviese pensando que él jugaría con ella y en el
momento en que tratara de cubrirse, él atacaría.
Pero no pensaba en ella. Más bien, se preguntaba qué en el infierno
haría ahora.

***

Era como tener un puto animal doméstico, excepto que él no lo


quería.
Mientras que Loki era libre para recorrer los alrededores, nadie se
atrevía a decirle lo contrario, ella se mantuvo encerrada en la habitación
de él cuando se iba, e incluso cuando él se hallaba allí, seguía sentada en
el mismo lugar en el suelo, recluida bajo una sábana. A medida que las
temperaturas disminuían de manera constante, Valon le fruncía el ceño al
verla allí, sabiendo por experiencia lo frío que ese piso podía ser.
Pero ella no sabía lo que hizo para ganar esta cama, un lujo que la
mayoría de la gente incluso mayor que él tomaban por sentado. Algunas
noches, él se despertaba delirante, la sensación de la ropa de cama en su
piel como la sangre de los que enfrentó en el Pozo. Tal vez era su
proximidad, o el hecho de que hasta este punto, él no le había hecho
ningún daño, pero mientras que la luna aún colgaba pesada en el cielo, la
casa tranquila por el momento, Valon se despertó de repente una vez
más, el sudor agrupándose en su piel.
Trató de ver claramente, frotándose una mano por la cara, pero
cuanto más trataba de calmarse, más se hundía profundamente en la
pesadilla que calaba poco a poco en su realidad. No podía pensar, casi
no podía respirar mientras cara tras cara pasaban por su mente en un
bucle continuo, lo que le obligó a enfrentarse a los recuerdos que no a los
que no se sentía preparado para hacer frente.
Una mano cayó sobre su hombro, sorprendiéndolo. Sin tomar un 57
momento para ver quién era la persona, Valon tenía un agarre en su
Página

muñeca, tirándola fuera de balance. Saltando de la cama, le tenía una


mano alrededor de su garganta antes de que pudiera tomar un respiro,
dejándolo caer al suelo, usando todo su peso para mantener a
quienquiera que quedó atrapado allí.
Podía sentirlo luchando por respirar bajo su control, las uñas
arañando su brazo por el agarre mientras luchaban por liberarse. Sólo
entonces algo penetró su niebla. Ninguno de los hombres que conocía
tenía las uñas largas, ni sus manos eran pequeñas.
Parpadeó varias veces, la imagen de la chica entrando en el foco,
la cara de color rojo brillante a su falta de oxígeno. Alejó su mano
rápidamente, sin dejar de mirarla mientras tomaba respiraciones
profundas, tosiendo cuando se atragantó, sus manos volando a su propio
cuello como si todavía pudiera sentir el peso de las de él.
Valon frunció el ceño hacia ella, no porque hiciera mucho ruido, el
ruido que probablemente despertaría a otros, sino porque una sensación
extraña corrió a través de él, que no había sentido en lo que parecían
siglos.
—Lo siento.
Tan pronto como pronunció la disculpa, Valon podía ver la sorpresa
en su cara mientras ella finalmente puso su respiración bajo control.
Teniendo en cuenta que apenas había hablado diez palabras en el poco
tiempo que estuvo con él, podía entender por qué su disculpa por
lastimarla se encontró con esta reacción. Sin lugar a dudas, escuchó
acerca de quién era y lo que hizo mientras era trasladada aquí por Bastian
o quien la hubiera traído. Parecía lo suficientemente asustada, y se
alegraba por ella, pero ahora, sólo quería que se fuera.
Se puso de pie, extendiendo una mano para ayudarla a levantarse.
Ella la miró con recelo, y luego después de unos segundos, puso su mano
en la suya, permitiéndole ponerla de pie.
La dejó ir un segundo más tarde, mirando a otro lado mientras
trataba de superar una emoción que no había sentido en mucho tiempo.
Vergüenza.
Valon nunca tuvo que preocuparse de que alguien presenciara sus
terrores nocturnos, ya que nadie lo molestaba durante las primeras horas
de la noche.
A excepción de esta chica.
—¿Hablas? —preguntó con enojo, frotando una mano por su rostro
mientras caminaba al baño y encendía la luz. No se dio cuenta de que ella
observaba todos sus movimientos hasta después de que se había 58
salpicado la cara con agua y volvió a salir—. ¿Entiendes lo que te estoy
Página

diciendo?
Sería igual que Bastian al encontrar una chica americana y traerla
aquí. Si ella no entendía lo que decían, entonces no podía proporcionar
información a cualquier persona que preguntara. E incluso si podía
vocalizar algo que vio, no iba a vivir lo suficiente para ver el exterior de este
lugar.
—M-Mi nombre es E-Elena —dijo en inglés, su pronunciación
vacilante.
Su madre le había enseñado el idioma, pero seguía sin entender
algunas palabras y frases. Por el momento, Valon se sentía contento de
que hablara.
—Valon... —dijo con cuidado, a propósito, no dándole su apellido. En
realidad, no sabía por qué se presentaba en primer lugar. Con la gran
cantidad de personas que llamaban a su nombre en un día, ella
probablemente ya lo sabía.
Aclarándose la garganta, Valon pasó su mano por la nuca, mirando
lejos de ella. —¿Necesitabas algo cuando estabas... —Se calló, agitando la
mano, esperando que entendiera lo que preguntaba.
—Sólo tratando de despertarte.
No detectó ninguna malicia en su voz... y tenía una bonita voz.
Suave. Amable. Un cambio de los ladridos y las voces masculinas que
escuchaba todos los días.
—Lo siento. —Esa fue la segunda vez que se disculpó. Un récord,
incluso para él.
Se movió a su alrededor para sentarse a los pies de la cama,
demasiado consciente de la forma en que todavía mantenía su distancia
de él, pero después de que casi la estranguló a la muerte, entendía por
qué. Quería decirle que no le haría daño, que no era como los demás...
¿pero no era él? ¿No paró en el Pozo en innumerables ocasiones antes de
asesinar a la gente sólo porque alguien le dijo?
Ella tenía razón de tener miedo de él.
No le gustaba el silencio extendiéndose entre ellos, Valon dijo—: No
tienes que quedarte en el suelo. —Hizo un gesto al colchón—. No voy a
hacerte daño si eso es lo que piensas.
Valon simplemente no fue hecho de esa manera. Podría lastimar a la
gente con los puños, a veces se deleitaba de ello, pero nunca a una
mujer, y no de esa manera. No es como si incluso quisiera.
59
Página

Sólo vaciló un momento antes de que caminara los pocos pasos


cortos al colchón y se dejara caer.
Le sorprendió que todavía estuviera bien debido al hecho de que
ella todavía no tenía nada de ropa y parecía que nadie le iba a dar
alguna. Era lo menos que podía hacer...
Regresó de nuevo, tomó una de sus camisetas viejas y un par de
pantalones cortos que eran probablemente demasiado grandes para ella,
pero era lo mejor que podía hacer por ahora.
Lanzándoselos, le señaló al baño. —Puedes cambiarte allí.
Ella desapareció por la puerta, dejando la luz apagada, pero
cuando salió, en realidad se sentía mejor.
—Gracias.
Su gratitud lo hacía sentirse incómodo, e incluso se veía incómodo.
Porque probablemente pensó que quería algo de ella ahora. De él,
porque él no quería nada de ella. Especialmente su gratitud. Podría ser un
asesino, pero no estaba tan mal que iba a utilizar una artimaña para
conseguir algo de ella.
Una vez más, ambos se quedaron en silencio, pero tomó cada onza
de autocontrol para Valon no hacerle preguntas. ¿De dónde era… tenía
alguna familia… alguien la buscaba… eligió venir aquí esperando algo
diferente…? Pero no se atrevía a preguntar, porque no sólo tenía miedo de
la respuesta, sino que de todos modos, ¿qué otra cosa podía hacer al
respecto?
Claro, había una estación de tren a pocas millas de aquí, pero la
probabilidad de llegar a ese lugar antes de que nadie se diera cuenta de
que se habían ido era poco probable.
Valon no supo cuánto tiempo se sentaron allí, sus pensamientos
vagando cuando por fin ella habló—: En realidad, no eres como ellos,
¿verdad?
Quería estar de acuerdo con esa afirmación con cada fibra de su
ser, pero nunca fue un gran mentiroso, y no iba a empezar ahora.
—Soy peor.

60
Página
10
Traducido SOS por BlackRose10 & Dayana Martinez

F
atos lo esperaba en la cocina un par de días más tarde,
sonriendo cuando notó la entrada de Valon. Había estado
cerca mucho más a menudo ahora que empezaba a trabajar
su camino en La Organización. Cuando apareció por primera vez, Valon
pensó que le alegraría su compañía, pero ahora cansaba de su antiguo
amigo.
No porque hiciera nada en particular, pero eran sólo las cosas más
pequeñas las que ahora molestaban a Valon que se hallaba alrededor de
Fatos mucho más que cuando eran niños.
Un rasgo sobre Fatos que empezaba a volverse muy claro. Odiaba
perder. Si se trataba de un simple juego que se jugaba entre amigos, o si
perdía una apuesta, no lo manejaba bien, y Valon veía un lado de él que
nunca pensó que haría. Pero lo más curioso era que nunca perdía la
paciencia con Valon, ni una sola vez.
Incluso cuando Bastian preguntó por algo a Valon que Fatos quería,
lo tomó con calma. Pero cuando se trataba de alguien más, Fatos les
hacía pagar.
Pero debido a que Valon era leal a aquellos que consideraba sus
amigos, daba la espalda a las acciones de Fatos. Después de todo, tenía a
alguien a quien cuidar.
Desde la noche en que ella lo despertó, las cosas no habían
cambiado mucho entre ellos, pero ella, al menos, hacía contacto visual 61
con él, y le hablaba, aunque fuera sólo para decir “gracias” por la comida
que le traía.
Página

—¿Qué estás haciendo, hermano? —preguntó Fatos mientras veía a


Valon sacar un plato de los gabinetes, y el contenido de la nevera para
hacer un emparedado.
Valon simplemente lo miró, dejando que sus acciones hablaran por sí
mismas.
—¿Eso es para la chica?
—¿Y si lo es?
Él frunció el ceño. —¿Desde cuándo empezaste a preocuparte por
la chica?
Valon, siguió concentrado en su tarea, y dijo—: Nunca dije que me
importara.
Fatos levantó las manos. —Solo estoy preguntando... si estás
demasiado ocupado, no te molestaré.
Irritado, finalmente cedió, sabiendo que Fatos seguiría molestándolo
hasta que tuviera una conversación con él. A veces se olvidaba cuán
necesitado podía ser. —¿Qué pasa, Fatos?
—Xavien se ha ido.
Valon se devanaba los sesos tratando de recordar dónde había oído
ese nombre, y luego hizo clic. Desde que creció tan acostumbrado a
pensar en Xavien como Gjarper, se había olvidado del verdadero nombre
del hombre.
—¿Oh? ¿Dónde está? —Por un momento, temió lo peor, pensando
que su mentor había sido asesinado por una transgresión de la que no
sabía nada.
—En una asignación con mi padre. Es dudoso que vaya a volver por
un tiempo.
Al menos uno de ellos podría salir de este agujero de mierda, pensó
Valon. Aunque no sabía lo que la asignación era exactamente, tenía que
ser mejor que esperar por los deseos de Bastian. Bien por él.
—Bueno.
Golpeando un poco de carne entre el pan, Valon tomó una botella
de agua, dejando a Fatos mirándolo. No se dio cuenta de la manera en
que los ojos Fatos se encendieron con un fuego peligroso.
Elena salía del baño cuando Valon volvió a entrar. Vaciló un
momento, y luego le dio una pequeña sonrisa que lo hizo mirar hacia otro
lado. No fue la vergüenza la que lo obligó a hacerlo. 62
Al menos eso fue lo que se dijo a sí mismo.
Página

—Pensé que podrías tener hambre.


—¿Y tú?
Él parpadeó, mirándola de nuevo mientras ella cruzaba el suelo para
sentarse a su lado. —¿Que hay de mí?
—Bueno, ¿no vas a comer, también?
Forzó el plato en sus manos, dejando caer la botella de agua sobre
su regazo. —No tengo hambre.
No sabía qué hacer con ella. Además de sus primeras noches,
parecía no temerle, ni siquiera cuando entró en la habitación cubierto de
sangre, o como la otra noche en que casi la había asfixiado. Sólo parecía
tomar todo con calma.
—Si tú lo dices.
Ella tomó cuidadosamente un bocado del emparedado, sonriéndole
tímidamente cuando la miró. Dado que parecía ser más receptiva, o tal
vez porque no la miraba directamente, decidió tratar de apaciguar a su
curiosidad.
—¿Puedo preguntarte algo?
Masticó un poco más, para tragar antes de asentir. —Por supuesto.
—¿De dónde eres? No creo que te haya visto aquí antes. —Pensó
que habría recordado a alguien como ella.
Aclarando su garganta, se quedó mirando pensativa el
emparedado. —No sé... o al menos no sé donde nací. Cuando tenía
nueve años, mis padres murieron en un accidente de auto, y me enviaron
a un orfanato. Cuando tenía dieciséis años, me fui, pensando que podía
hacerlo por mi cuenta. —Tomó un sorbo de agua, viéndose incómoda
mientras discutía un pasado que probablemente no quería revelarle—.
Conocí a un hombre que prometió cuidar de mí, pagar por todo lo que
quisiera, si hacía un poco de trabajo para él.
—¿Qué tenías que hacer? —preguntó Valon, entonces
inmediatamente se arrepintió cuando se dio cuenta de lo que quería
decir, un momento después—. No tienes que…
—No, está bien. Él quería que yo durmiera con algunos de sus amigos
primero. Esa fue mi prueba, para ver cómo me desempeñaba. Cuando
la... pasé... me hizo una de sus chicas. No fue tan malo —dijo mientras leía
la expresión de su cara—. Nunca fue terriblemente cruel conmigo. Fue sólo
cuando me hallaba corta de dinero que me hizo daño. 63
—¿Y Bastian? ¿Cómo te encontró?
Página

—Trenton, ese era su nombre, le debía a Bastian una deuda. Yo la


pagué.
Valon asintió, apoyando su cabeza contra la pared mientras digería
todo lo que ella le dijo. Le hizo pensar en su madre y cómo debió haber
sido su vida antes de que fuera comprada por Ahmeti y la trajera aquí.
¿Era mejor allí? ¿Había sido feliz?
Elena, malinterpretando su silencio, miró al plato que ahora había
dejado en el suelo. —¿Piensas mal de mí ahora?
Se preguntó si pensaba que si lo hacía pensar mal de ella, iba a
tratarla de forma diferente. Se volvería cruel como los demás y empezaría
a llamarla puta, porque eso era lo que era...
A decir verdad, no le importaba nada de eso. Incluso si hubiera sido
inocente, todavía no le haría daño. En todo caso, esto sólo le haría tratarla
mejor.
—No —respondió con sinceridad.
—Gracias.
Pero ella no debería tener que expresar su gratitud por ello. Sólo se
comportaba como un ser humano decente.
—¿Y tú?
Sacudiendo la cabeza, se rio sin humor antes de decirle una versión
condensada y limpia de cómo llegó a estar en este lugar. Ella escuchó con
atención, sin apartar los ojos de él hasta que terminó.
En todo caso, parecía tener compasión por él.
—Siento lo de tu madre. Suena como si significara el mundo para ti.
Y lo hacía. Por eso, poco después de haber llegado aquí y ganado
suficiente libertad para poder caminar por la propiedad sin ser seguido,
tomó sus peines y los envolvió en una franja extra de tela que encontró en
el granero.
En la oscuridad de la noche, se aventuró desde su cama al bosque
detrás de la casa, dejando que la luz de la luna le guiara hasta que estuvo
lo suficientemente profundo que sentía que no sería descubierto. Aunque
nadie intentó molestar sus cosas hasta el momento, todavía no confiaba
en el tiempo que esto duraría. Pasaba demasiado tiempo haciendo
recados para Bastian para velar por ellos.
Cuando encontró una zona lo bastante aislada, se agachó junto al
grueso tronco del árbol, cavando en la tierra endurecida con dedos 64
desesperados hasta que hizo un agujero significativo. Había tenido un
Página

poco de tiempo antes de que alguien estuviera buscándolo, así que se


aprovechó de eso.
De rodillas, tomó un segundo para desenvolver los pliegues,
tomando un momento para mirar los panales de color de joyas con sus
diseños increíbles. Casi había tenido demasiado miedo de dejarlos ir,
sabiendo lo que estos una vez significaron para su madre y ahora para él.
A pesar de haber renunciado a todo lo demás de su vida anterior, no quiso
renunciar a ellos, también.
Aún no.
Se fueron abajo en el agujero, y luego los cubrió de suciedad hasta
que no quedó nada que ver.
En ese momento, e incluso ahora, no sabía si alguna vez volvería por
ellos, pero así lo esperaba... Un día, eso esperaba.
—Sí —respondió Valon después de algún tiempo—, lo era.
—Gracias.
Él la miró, confundido. —¿Por qué dices eso?
—Me confiaste algo que dudo le hayas contado a nadie más. Así
que, gracias.
Aunque la acción se sentía extraña y fuera de lugar, Valon sonrió.

***

Desde ese día, las cosas cambiaron entre ellos.


Ella era menos una mascota y más un... ¿aliado?
Valon no sabía bien cómo llamarlo, pero sabía una cosa. Se
alegraba de tenerla en su vida. Ahora que ella estaba allí, no sentía esa
misma presión agotadora al final de la noche cuando salía del Pozo. En
realidad tenía ganas de regresar a su habitación. Aunque fuera sólo por
unas pocas horas cada noche, ella le ayudaba a olvidar el Pozo y las
demandas que Bastian ponía en él. Y a cambio, le daba toda su atención.
Nadie la molestó ahora que parecía que había tomado más de un
interés en ella, y la única vez que Strom pensó en acosarla mientras Valon
se hallaba ocupado en el Pozo, Valon se aseguró de enseñarle una
lección sobre por qué eso no era buena idea.
65
El tiempo fue pasando a medida que se acercaban, y antes de que
Página

Valon se diera cuenta, la primera semana incómoda entre ellos se había


convertido en seis semanas, y se encontraban más cerca de lo que alguna
vez pensaron que estarían.
Nadie parecía recordar como Valon había cambiado desde que
desarrolló una relación con ella. Para ellos, ya no era una bomba de
tiempo. Ahora, era un poco más amable y no parecía que estuviera listo
para asesinarlos a la menor provocación.
Todo el mundo, a excepción de Fatos.
Parecía estar más agitado mientras más tiempo se quedaba y más
atención le daba Valon.
Pero como siempre hacía, ignoró la agitación Fatos, descartándolo
como siempre lo había hecho.
Una noche, después de una pelea, Fatos lo esperaba en el lado del
Pozo.
—¿Qué tal si celebramos tu victoria? —ofreció con una amplia
sonrisa.
Valon miró a Bastian que se reía y bromeaba con un hombre que le
entregaba una gran pila de dinero. Cuando miró hacia el otro lado,
Bastian asintió, interrumpiendo al hombre mientras se alejaba rudamente y
se acercaba.
—Buen trabajo, muchacho. Tal vez debería haberte dado un coño
mucho antes de ahora, ¿no? Te habrías desempeñado mejor.
Se rio de su propia broma, pero ambos, Valon y Fatos,
permanecieron en silencio, mirándolo irse otra vez.
—¿Qué dices?
—Estoy ocupado —dijo Valon mientras le daba la espalda a su
amigo—. Nos vemos.
—¿Qué es lo que te tiene tan cautivado de esa puta? —escupió
Fatos.
Antes de que las consecuencias incluso cruzaran su mente, Valon
giró hacia él, golpeándolo en la cara. Fatos no cayó, pero su cabeza se
sacudió a un lado con la fuerza de su golpe.
Valon al instante lo lamentó, pero ya era demasiado tarde para
hacer algo al respecto, y no iba a ofrecer una disculpa que no quería
decir.
Él siempre había odiado esa palabra, puta, y más que nadie, Fatos 66
sabía esto.
Página

—Atrás —le advirtió. La única advertencia que él volvería a dar.


Era consciente de la atención que ahora le estaban poniendo, pero
ignoró a muchos de ellos mientras se dirigía a la casa. Nadie se interponía
en su camino, y cuando llegó a su habitación, cerró la puerta con llave.
—¿Valon?
Haciendo caso omiso de Elena hasta que pudo contener su ira,
desapareció en el cuarto de baño, encendió la ducha, escuchando el
traqueteo de tuberías viejas cuando el agua comenzó a salir.
Calmó lo peor de su agitación bajo la ducha, lavando la noche.
Cuando salió se sentía mucho más tranquilo. Vistiéndose rápidamente, se
dirigió al dormitorio, dispuesto a pedir disculpas a Elena, pero no había
necesidad. No parecía molesta con él.
A veces, en momentos como estos, recordaba que ella era
demasiado buena para él, alguien que tenía su inclinación por la violencia.
Tal vez un día podría ofrecerle más que esto.
—Valon...
Le tocó, sorprendiéndolo al punto que él saltó, mirándola
bruscamente, pero ella simplemente levantó las manos como si quisiera
calmarlo... asegurarse de que supiera que no trataba de hacerle daño
como tantos otros hacían.
La vergüenza y el bochorno le llenaron mientras se sentaba con ella,
al ver la sorpresa en sus ojos. Pero la piedad no siguió. Cuando se le
acercó, agarró su mano antes de que pudiera tocarlo, pero no se movió
lejos.
—¿Nadie te toca con bondad?
Por un momento, los pensamientos de su madre vinieron a la mente,
pero se fueron con la misma rapidez. Tal vez si lo intentaba lo suficiente,
podría evocar un recuerdo de lo que se sentía estar cerca de ella, cómo
se sintió cuando le cepillaba el cabello.
Valon negó con la cabeza. —No desde hace mucho tiempo.
Ella se limitó a mirarlo durante algún tiempo hasta que pareció llegar
a una conclusión. Con cuidado, estiró sus manos, asegurándose de que él
la miraba todo el tiempo mientras le tomaba la cara, acercándose de
manera más sutil.
Una fracción de segundo pasó mientras consideraba lo que se
encontraba a punto de hacer, pero él tuvo la precaución de mantenerse
67
quieto, los músculos de sus brazos se flexionaron mientras se resistía a la
Página

tentación de tocarla a cambio. No estaba seguro de lo que pensaba, no


quería correr el riesgo de hacerle daño.
Muy suavemente, casi como si estuviera asustada por ello. Elena
apretó los labios contra los suyos, sólo para alejarse un segundo después.
Fue breve, tentativa, pero en ese segundo, se sintió más de lo que podría
haber soñado alguna vez.
Sintió ese beso en cada parte de su ser, y aunque a él nunca lo
besaron antes, sabía que esto era diferente a cualquier cosa que jamás
había experimentado. No se trataba de una agresión o tomar algo que no
se le ofreció.
—Eso se sintió bien, ¿no?
Valon asintió, frotándose la mano por la cabeza rapada. A decir
verdad, quería más, pero tenía demasiado miedo de pedirlo.
Pero ella leía sus deseos como si fueran suyos y lo besó de nuevo.
Esta vez, era más lánguida, y mientras trataba de imitar sus movimientos, el
beso se hizo más profundo, quedando pegado el uno del otro, y su
respiración era agitada.
Cuando se meció contra él, soltó un suspiro, una mano de inmediato
cayendo a la curva de su cadera, queriendo repetir el movimiento, pero
ella se separó de él, mirando fijamente a sus ojos.
Valon se desinfló. Preocupado de que hubiera hecho algo que no le
gustara, o peor…
—¿Tienes miedo de mí? —preguntó cuidadosamente.
Por una vez, no quería el miedo de alguien, no como en el Pozo,
cuando luchaba por su vida. No iría tan lejos como para decir que quería
que alguien fuera feliz de verlo, pero tal vez alguien que no sienta la
necesidad de retroceder cuando él entrara en la habitación o estar
cauteloso de su presencia.
…Sólo alguien que lo hiciera sentirse menos solo en una casa llena
de gente.
Quería que lo quisieran como ella lo hacía, no porque tenía miedo
de lo que podría hacerle.
—Por supuesto que no, Valon —susurró ella mientras se acercaba—.
No hay nada en ti que me asuste. No más. Me advirtieron acerca de ti,
cuando me llevaron de la casa con las otras chicas. Dijeron que eras un
monstruo, y que no te importaba el dolor de otros, por lo que no dudarías
en hacerme daño.
68
Página

Acunó su rostro, besándolo suavemente. —Pero sólo has sido bueno


conmigo. Y quiero darte algo a cambio.
Cuando ella apretó los labios a los suyos esta vez, no se apartó, ya
no queriendo resistirse a lo que le ofrecía.
Valon no se sentía tan seguro aquí como lo hizo cuando entraba en
el Pozo. Este era un territorio desconocido para él. Pero se hallaba
dispuesto a aprender.
Sus manos se deslizaron por debajo de su camisa, sus dedos
deslizándose sobre su pecho, sus uñas arrastrando a lo largo de los
contornos y líneas. Una respiración pesada le dejó mientras se entregaba a
algo que no era dolor.
Levantando sus brazos, la ayudó a sacar su camiseta, la arrojó en un
rincón de su habitación. Él era por lo general un quisquilloso de tener las
cosas en su lugar, pero por el momento, no le importaba nada de eso.
Mientras ella era audaz en su exploración de él, tuvo cuidado
mientras la tocaba a cambio, con demasiado miedo de hacerle daño al
hacer mucho más que dejar las manos en la cintura. Estas manos fueron
criadas para solamente darle la máxima cantidad de fuerza posible.
¿Cómo iba a saber lo que era demasiado, y lo que no era suficiente?
—Está bien, Valon —susurró contra sus labios mientras se alejaba—.
Me puedes tocar.
Se lamió los labios. —No... no sé cómo.
Ella no se rio, ni se burló de él, pero en su lugar, levantó sus manos
con las suyas, mostrándole exactamente qué hacer.
Cada prenda de ropa que llevaban salió, una por una, hasta que no
quedaba nada entre ellos.
Tuvo cuidado mientras acariciaba su piel, escuchando los gemidos
entrecortados que dejaba salir, usando eso como una indicación de lo
que le gustaba. La adrenalina corría por él, haciéndolo mucho más
consciente de lo que sucedía.
Elena llegó entre ellos, levantando sus caderas para guiarlo en su
interior.
—No te preocupes —dijo con una sonrisa en sus labios—. No voy a
hacerte daño.

69
Página
11
Traducido por Ana09

F
atos se colocó a un lado, con los brazos doblados sobre su
pecho mientras miraba a Valon, una vez un amigo y la única
persona por quien Fatos realmente se preocupaba, de pie sobre
el muchacho que acababa de derrotar, sus manos sangrientas, el resto de
él con salpicaduras a juego.
Los hombres de su organización vitorearon. Era más dinero ganado
para ellos.
Fatos no podía preocuparse menos por esto, pero sí le importaba
que su trabajo, el trabajo que estuvo haciendo durante la mayor parte de
dos años estaba siendo pasado por alto. Pero eso era solo porque Valon se
hallaba haciendo progresos para pertenecer en su mundo. Podía ignorar
sus propias ambiciones por un tiempo, solo para que su amigo pudiera
prosperar.
Ese era simplemente el tipo de persona que era.
Hizo todo en su poder para hacer la vida de Valon agradable desde
que supo lo que le pasó a sus padres. ¿Pidió algo a cambio? No. Pero
Valon podría al menos haberle dado su lealtad, pero al momento en que
una bonita distracción se presentó, Valon actuó como si Fatos no existiera.
Fatos podría haber considerado dejar la transgresión pasar, si no
fuera por el hecho de que fue obligado a verla cada vez que trataba de
ver a su amigo. A Fatos no le importaba que Valon tuviera una mascota, si
tan solo esa mascota supiera su lugar. 70
Su amigo era demasiado agradable, decidió Fatos mientras lo
Página

miraba prepararse para la pelea. Si no podía hacer lo que necesitaba


hacer para asegurarse de que ella sabía su lugar aquí, no era más que un
hoyo glorificado para ser llenado cada vez que alguien sintiera las ganas,
entonces él cumpliría su deber para mostrarle exactamente lo que eso
significaba.
Girando sobre sus talones, Fatos se dirigió de vuelta a la casa,
dejando a los hombres gritando, clamando quienes no tenían nada mejor
que hacer que mirar a alguien golpear a otro hasta casi la muerte,
ignorando las miradas curiosas que recibió a cambio. Era raro que alguna
vez se aventurara lejos de una pelea de Valon. La única vez que las había
evitado fue cuando Valon se puso por primera vez ahí con esos animales.
Puede que no haya podido hacer nada en ese entonces, pero disfrutó
más que los otros, cuando Valon golpeaba su cráneo.
La casa se encontraba relativamente vacía desde que la mayoría
de los hombres asistían a las peleas en los graneros traseros, pero algunos
se quedaban a pasar el tiempo alrededor, notablemente Strom, quien
estaba sentado en una pequeña mesa plegable, viendo un aún más
pequeño televisor en la cima de ella que mostraba el último partido. Se
hallaba comiendo una bolsa de papas tostadas, queso rallado
espolvoreaba su barba y el frente de su camisa negra.
Strom nunca podría ser confundido con nada más que un soldado
bien entrenado, solo alguna vez haciendo lo que le era dicho, y
probablemente no tenía más ambición que adquirir más que cualquier
suma insignificante que le fuera pagada. Pero porque no era el más
brillante, hacia el instruirlo algo mucho más fácil.
Viendo el desastre que Strom había hecho de sí mismo, Fatos retuvo
su desprecio, forzando una sonrisa tal que al menos se viera un poco
amable. —Necesito un favor, Strom.
Levantó la mirada, limpiando su boca con el dorso de su mano,
luego frotándola en sus pantalones.
Patán asqueroso.
Ignorándolo por el momento, abrió uno de los gabinetes, sacando el
amoniaco de potencia industrial que guardaban ahí. Cuidadosamente,
vació un poco en una vieja botella de agua, asegurándola de nuevo con
la parte de arriba antes de reponer la jarra de vuelta en la parte trasera
debajo del fregadero. Sonrió a la botella en su mano un momento antes
de enfocarse de vuelta en Strom.
—La chica que Valon tiene, ¿dónde está?
Strom ya tenía amplios, casi bulbosos ojos, así que cada vez que se 71
sorprendía, solo enfatizaba este rasgo. —En su habitación, ¿no? No le
permite salir.
Página

Por una buena razón, pensó Fatos. Incluso él sabía la clase de


hombres que caminaban dentro y fuera de este lugar, y si no por miedo de
lo que Valon era capaz, muchos podrían haber ignorado su regla de entrar
en su habitación y tomar a la chica ellos mismos. Después de todo, era una
de las únicas tres que habían estado en este lugar por más que algunas
semanas… y la única que no era adicta a la heroína o cualquier otra cosa
que Bastian forzara en sus cuerpos para hacerlas más flexibles.
Así fue como había conseguido a la chica aquí, pero Bastian
debería haber sabido que Valon no era como el resto de ellos. No
disfrutaba dañando mujeres, y aun antes de ser puesto en el Pozo, no
disfrutaba dañando a nadie.
—Quería darle algo, pero quería asegurarme que no seamos
interrumpidos. Sabes cómo puede ser Valon sobre sus cosas… y ese perro
suyo.
Por supuesto, Fatos sabía dónde se encontraba la chica, ¿quién no
lo hacía?, pero era su preocupación esa maldita bestia de perro con la
que tenía que lidiar. No se sentía de humor para ser mordido, y viendo la
forma en que Valon lo había entrenado, Fatos tenía una buena idea de
que sus órdenes eran atacar primero.
—Bien, bien. Lo entiendo.
Strom se puso de pie, arrojando la bolsa que sostenía en la mesa
mientras abría el camino hacia la habitación de Valon. Fatos dio un paso
atrás, mirando a Strom mientras valientemente abría la puerta, casi
riéndose ante su vacilación cuando los gruñidos del perro pudieron ser
escuchados aun a la distancia.
—Vamos, tú, sarnoso…
Strom aulló de dolor cuando el perro abrió la boca ampliamente y se
enganchó a su brazo. Sin embargo, lo tomó con calma, arrastrando al
perro fuera del cuarto con muy poco argumento.
Cuando Fatos entró por la puerta, su mirada fue atraída
inmediatamente por la chica, frunciendo el ceño al notar que vestía la
ropa de Valon. Mirándola, no supo lo que Valon vio en ella. No existía nada
particularmente llamativo sobre ella, nada que Fatos prefiriera de todas
formas. Además, todas eran putas, la suya más que otras. Ella solo trataba
de utilizar a Valon, pero no iba a dejar que eso pasara.
Notó miedo en sus ojos cuando Fatos entró, pero se atenuó cuando
lo vio, como si pensara que Strom era la mayor amenaza.
—¿Fatos? —preguntó vacilante—. ¿Creo que Valon te llamó así? 72
Frunció el ceño, no gustándole el sonido de su nombre viniendo de
Página

su boca. ¿Pensaba que eran iguales? Pero le enorgulleció saber que Valon
hablaba de él.
—Valon es un querido amigo mío. —Se volvió para mirarla,
asegurándose que entendía la gravedad de esa declaración—. Y no
puedo permitir que alguien como tú destruya eso. Entiendes, ¿cierto?
—Yo no…
—¡No te pedí que hablaras! —Su voz se levantó al final, asustándola
mientras se estremecía visiblemente alejándose. Tomó una respiración,
calmándose a sí mismo—. No es tuyo. Bastian te trajo aquí, no solo como
un regalo para Valon, sino como un regalo para todos nosotros. De hecho,
le insté a hacer esto, pero no por lo que creo que tienes algún tipo de
poder sobre él. Así que, si quieres permanecer aquí, entonces es tiempo de
que muestres tu aprecio.
Fatos dio un paso más en la habitación, cerrando la puerta detrás de
sí. Colocó la botella en la mesa de noche, moviendo su mano para que
ella se acercara. Ya sea por miedo o alguna otra emoción variante, hizo
como le ordenó, su cara bajó mientras se acercaba cuidadosamente
hacia él.
Podría no encontrarla atractiva, pero su muestra de debilidad, su
mansedumbre, lo llamó de una manera que nadie más había hecho, y
puso a su polla dura. Quizás, si actuaba apropiadamente, y como una
buena puta debería, no necesitaría lastimarla… tanto.
Sus manos se colocaron en puños apretados cuando finalmente se
sentó en el borde, aun mirando hacia abajo en lugar de a él.
Alcanzando su cremallera, la bajó, su sonido increíblemente alto en
el silencio de la habitación. Fatos solo tenía tiempo hasta que Valon
regresara.
Sonrió, llegando a acariciar su cabello mientras jalaba su pene semi
erecto fuera de sus boxers. Ella solo lo sostuvo por algunos momentos,
haciendo que su ira se encendiera, pero mientras se hallaba a punto de
golpear algo de sensatez en ella, ella giró su muñeca con una fuerza que
él no sabía que poseía, haciéndolo ver estrellas mientras gritaba con dolor.
Luchando por alejarse, casi llegó a la puerta y afuera cuando la giró
y la agarró por el largo de su cabello, tirándola de espaldas con una fuerza
que ella no sabía que él poseía.
Gritó, luchando por todo lo que valía, pero confundió su bondad, y
ahora, recibiría lo que merecía.
—¡Tú maldita perra!
73
Página

La obligó a subir a la cama, a horcajadas sobre su pecho. Mientras


luchaba, él usó una mano enguantada para aplastar un lado de su cara
en la cama mientras alcanzaba la botella, luchando por tomar la parte
superior con una mano, pero lo consiguió.
Parte del amoníaco se derramó en el suelo mientras ella lo
empujaba, pero ahora estaba en su elemento. No se molestó con palabras
bonitas para explicar por qué merecía esto. Ambos sabían la verdad.
Ella no era nada, nunca importaría nada, y más importante, quería
asegurarse que entendiera exactamente lo que todos pensaban de ella.
Moviendo la botella de un tirón boca abajo, lo derramó en su cara,
riéndose mientas ella gritaba a la vez que su piel reaccionaba al químico
inmediatamente.
Era un hombre decente. No quería dañar ambos lados, solo uno.
A decir verdad, ni siquiera quería que muriera. Eso solo enojaría a
Valon.
Además, quería que ella viera exactamente lo que le hizo.
Cuando ya no quedaba nada, arrojó la botella, abriéndose paso
fuera de ella, pero no se fue. No, se quedó, disfrutando la forma en que se
retorcía en la cama, usando sus manos para tratar de limpiar el líquido de
su cara como si eso fuera a ayudar.
Sintiendo un momento de compasión, si tuviera que llamarlo así,
Fatos se dirigió al baño, llenado un balde con agua antes de salir y tirárselo
en la cara. Se ahogó y se atragantó, ahora llorando en voz muy alta, un
hecho que lo molestó.
Lo llenó una vez más y repitió el proceso antes de dejar caer el balde
al piso y mirarlo rodar a una esquina.
Tirando los guantes que usó para proteger su propia piel, se metió a si
mismo de vuelta en sus pantalones y subió la cremallera.
Fatos negó con su cabeza al verla antes de dirigirse a la puerta. —
Las putas necesitan conocer su lugar. Valon no te necesita destruyendo
todo lo que ha construido para sí mismo.
Dos hombres de Bastian llegaron corriendo por la puerta, sin duda
atraídos por sus gritos, y cuando la vieron, sus ojos se ampliaron con horror,
y luego cuando lo miraron, había temor ahí.
No temor de él, pronto se dio cuenta, pero temor por él.
¿Realmente creían que Valon lo lastimaría por alguna puta?
Eran tan tontos como se veían. No elegiría a alguien como ella por
74
sobre él. Su amistad iba atrás por años, y no existía nadie, no ahora ni en el
Página

futuro, a quien Valon podría alguna vez poner sobre él.


—Límpienla y limpien todo el desorden.
Para cualquier otra persona, puede que no tuvieran que haber
seguido su orden, pero por quien era, o por quien su padre era, se
apresuraron a obedecer.
Mientras dejaba la habitación, Fatos se sentía rejuvenecido, mejor de
lo que se sintió en el último par de semanas desde que la chica llegó. La
cadena alimenticia finalmente había sido corregida, y ahora todo volvía a
su orden correcto.

75
Página
12
Traducido SOS por Ana09

V
alon solía empatar las peleas, hacer a sus oponentes creer
que tenían una oportunidad de ganarle, pero con el
pensamiento de Elena esperándolo en su habitación, se sentía
ansioso por terminar con esto.
Con un golpe al esternón, envió al desafortunado hombre con quién
se enfrentaba en el cuadrilátero al suelo, caminando sobre él sin mirar
atrás. La multitud no le interesaba que lo dejara en la forma en que se fue,
especialmente ya que no había sacado tanta sangre como normalmente
hacía. No les importaba que el hombre estuviera inconsciente en el suelo;
era sobre el espectáculo para él.
Durante las últimas peleas, Bastian había mostrado su descontento
con la forma en que Valon peleaba, pero nunca lo había vocalizado. Esta
noche, sin embargo, Bastian volvió a su estado usual, aunque notaba un
brillo calculado en su ojo que lo molestaba, pero en lugar de prestarle
cualquier atención, Valon esperó por su asentimiento para dejar el
cuadrilátero.
Caminando la corta distancia de vuelta a la casa, Valon pasó su
mano por su cabeza rasurada, sus músculos doliendo con su movimiento.
Al acercarse, frunció el ceño al ver a Loki sentado afuera, sus orejas arriba
mientras notaba a Valon acercarse. Incluso durante las raras ocasiones en
que Loki esperaba por él, su cola siempre golpeaba salvajemente, pero
esta noche se quejó y aun cuando Valon frotó su cabeza, todavía hizo el
ruido. 76
—Vamos.
Página

Entrando en la casa, Valon no puedo evitar notar el olor alarmante


que permeaba el aire. Todo era casi lo mismo día tras día en este lugar, así
que cada vez que había algo diferente, sin importar cuan pequeño fuera
el cambio, lo notaba.
La casa se encontraba en silencio, un poco demasiado en silencio,
pero este era usualmente el caso cuando tenía un gran pelea. La mayoría
salían a verlo o apostar por él. Sin embargo, sorprendentemente, Strom no
se hallaba sentando en la mesa viendo televisión como solía hacerlo.
Poniendo esto fuera de su mente, Valon dobló en la esquina y se
encontró con Fatos. Era uno de los pocos quienes nunca parecían
molestarse por la vista de la sangre cubriéndolo. Algunas veces se
preguntaba si compartían la misma enfermedad por la brutalidad.
Con un asentimiento de barbilla en su dirección, Valon se movió
para caminar a su alrededor pero no llegó lejos cuando Fatos bloqueó su
camino.
—¿Qué quieres?
—¿No tienes tiempo para mí? —preguntó, sus cejas dibujándose
juntas mientras observaba a Valon.
Lucía una emoción en sus ojos que Valon no podía leer. Tal vez otro
día, se habría preocupado por averiguar qué era, pero esta noche estaba
ocupado.
—Estoy ocupado, Fatos.
Justo por encima del hombre, pudo ver hombres caminando fuera
de su habitación, y cuando atraparon la vista de él al final del pasillo,
palidecieron y se apresuraron a salir, pero no antes de que notara las
sábanas y las toallas que cargaban, una machada de rojo.
—¿Dónde está Elena? —le preguntó Valon a Fatos, y su tono era
cualquier cosa menos juguetón a pesar del hecho de que Fatos ahora le
sonreía, una expresión que no hizo nada para calmar la ansiedad que
Valon sentía.
—No te preocupes —dijo poniendo una mano en su hombro—. Me
aseguré de que entendiera.
Valon no pensó antes de tener sus manos alrededor de la garganta
de Fatos y lo empujó contra la pared con suficiente fuerza como para que
su cabeza rebotara contra ella. —¿De qué mierda estás hablando?
—Ella trataba de distraerte de lo que es importante. Yo… 77
Su corazón solo latió un poco más rápido mientras miraba de Fatos a
Página

su puerta, y luego cerró sus ojos mientras sus manos se apretaron


reflexivamente. —Fatos, ¿qué hiciste?
Mientras esperaba por la respuesta que supo que no le gustaría,
Valon fue de repente golpeado con un recuerdo de la escuela
secundaria, de una vez cuando Fatos no obtuvo lo que quería. Eran
diferentes entonces, solo dos chicos más pequeños que los otros. Como
siempre había sido, Valon era normalmente escogido por los chicos
mayores, no solo por quien su padre era, pero debido a quien era su
madre.
Fatos, en su lealtad ciega, nunca tomó bien a cualquiera que
intimidara a Valon, especialmente si podía hacer algo al respecto.
Una noche, Fatos tenía a dos de los hombres de su padres
secuestrando al peor de los intimidadores de Valon y los hizo atarlos a un
poste en el medio del pueblo. Fatos arrastró a Valon fuera con él esa
noche a su casa, y viendo al chico, cuyo nombre era Esteban, un nombre
que Valon nunca olvidaría, preguntó con prontitud qué pasaba.
Fatos se limitó a sonreír, luego empezó a recoger rocas en el lado del
camino y empezó a arrojárselas al chico sin ninguna explicación.
Oh, Esteban había rogado, prometió no decir nada en contra de
ellos nunca más, pero Fatos nunca se detuvo, nunca se detuvo, arrojó esas
rocas hasta que el chico estuvo sangriento y no respondía. En un punto, le
pidió a Valon que se uniera, para herir al chico que había herido a Valon.
Pero Valon, quien se sentía demasiado sorprendido para hacer nada más
que estar de pie ahí, nunca levantó un dedo.
Debió haber sabido de lo que Fatos era capaz, y debió haber
advertido a Elena sobre ello, pero fue demasiado arrogante, creído
demasiado en su propia fuerza que nunca pensó que el más cercano a él
podría lastimarlo.
No así.
Empujándose lejos de él antes de que pudiera responder, Valon se
apresuró a su habitación, Loki en sus talones, ignorando a Fatos llamándolo
de vuelta.
El miedo lo ahogó por primera vez en años mientras se detenía en la
puerta, demasiado asustado para enfrentar lo que sabía que lo esperaba.
Pero sea lo que sea Fatos había hecho, Valon lo arreglaría.
Ella se hallaba en su lado, su espalda hacia él, pero era obvio que se
encontraba en un tremendo dolor por la forma en que se estremecía.
Gemidos suaves pasaban por sus labios, pero tenía un paño metido en su 78
boca para amortiguarlos.
Página

—Elena…
Mantuvo su voz baja, pero aun así, se estremeció, haciéndolo sentir
peor de lo que ya se sentía. Caminando lentamente hacia la cama, trató
de prepararse a sí mismo para lo que podría encontrar cuando llegara a
ella. No le extrañaría que Fatos la violara, y aunque no podría ser capaz de
arreglar eso, podría estar ahí para ella para ayudarla a sanar.
—Elena —llamó su nombre de nuevo, poniendo su mano en su
hombro suavemente mientras la giraba.
No se resistió, no peleó de vuelta, pero mientras su rostro quedaba a
la vista, se dio cuenta de por qué. Podría no saber lo que Fatos había
usado, pero vio el macabro resultado de ello.
Cerca de la mitad de su cara se hallaba quemada, desde la frente
hasta la barbilla, e inclusive algunos puntos del cuello también.
Valon no se dio cuenta de que sus manos temblaban hasta que
tomó el trapo fuera de su boca.
—Duele… esto duele.
Deslizándose fuera de la cama, con cuidado de no empujarla, fue al
baño, humedeciendo un trapo, y tomando el botiquín de primeros auxilios
de debajo del fregadero.
Vendó sus heridas lo mejor que pudo, cuidadosamente limpiando la
sangre, aplicando el único ungüento que tenía disponible antes de aplicar
los vendajes y pegarlos en su lugar. Ya sea por fatiga o dolor, ella se
mantuvo en silencio la mayor parte de esto.
Valon había crecido acostumbrado a los demás mirándolo con
tristeza, ojos suplicantes mientras trataban de encontrar una manera de
encontrar cualquier forma que pudiera para evadir la muerte. Y sin
embargo, mientras Valon se movía para sentarse frente suyo, con
arrepentimiento pesado en su corazón, no vio nada de eso de ella.
No, se veía resignada, como si no le importara si vivía o si moría.
Algo, una pieza de él que pensó que no había hacía mucho tiempo
dentro suyo chasqueó de vuelta. Por una vez, sintió remordimiento por sus
acciones.
—¿Qué puedo hacer para arreglar esto? —le preguntó como si
supiera, a pesar de todo lo que era capaz a este punto, que no existía
nada que pudiera hacer para darle de vuelta lo que perdió.
Notaba un vacío en sus ojos mientras lo enfrentaba. Ni siquiera 79
parecía darse cuenta de él acariciando su cabello gentilmente.
Página

—Mátame —susurró.
Sus palabras podrían haber sido gritadas y hubieran tenido el mismo
efecto en él. Valon apartó su mano. Cada parte de su ser se rebelaba
contra la idea de terminar su vida.
—Yo…
—Por favor… No puedo… por favor.
Ella nunca había rogado por nada desde que llegó, ni siquiera por su
libertad, lo cual le dijo la fuerza de su deseo de morir.
—Lo siento tanto —susurró. Y fue la única cosa que pudo decir
porque no existían otras palabras que pudiera ofrecer.
Metió la mano en la mesa de noche, sacó algunas de las píldoras
que Gjarper le dio, unas que se suponía que nublaban el dolor que sintió
luego de sus peleas. En cambio, ayudó a Elena a sentarse, poniendo
ambas en su lengua, luego vertiendo suficiente agua en su boca para que
las bajara. No se resistió ni un segundo.
Tomó un par de minutos, pero finalmente empezó a surtir efecto
mientras su cuerpo se relajaba en sus brazos, y no antes de eso, finalmente
se desmayó.
Valon la dejó ahí, sola en la cama mientras se sentaba en la esquina,
el mismo lugar que ella ocupó durante la mayor parte de esas seis
semanas. Tan rápidamente como había desgastado sus muros, la tenía
abierta a él, volviéndose la única cosa que necesitaba para escapar de la
oscuridad en la que había caído luego de años bajo el cuidado de
Bastian.
Le había fallado.
Estaba destinado a protegerla de esto, de lo que estar con él
causaría.
Ella confió en él con tanto de sí misma… y qué hizo él.
Consiguió herirla. Desfigurarla.
Y sin duda, ella sufriría más cuanto más tiempo permaneciera con él
porque esto era sólo una advertencia. Fatos era capaz de peores cosas y
podría haber ocurrido algo mucho peor.
Una vez, había considerado ayudarla pero desterró la idea.
¿Ahora?
Ahora no tenía opción.
80
Página
13
Traducido por Ana09

—Elena… Elena.
Valon la despertó con suavidad, su mano en su hombro, su cuerpo
cerniéndose sobre el de ella. Se despertó violentamente, dando bandazos
lejos de él hasta que se dio cuenta de que no era Fatos sobre ella. Pero
incluso mientras se calmó, aún no lucía particularmente feliz de estar ahí
con él, no como solía hacerlo.
En el lapso de un par de días, Fatos logró quitarle el único amigo
verdadero que Valon había hecho. La arruinó en una manera en que no
importaba si se miraba al espejo, o si siquiera miraba a Valon, siempre
pensaría en Fatos.
Pero mientras Valon permanecía despierto a través de la noche,
consumido por la culpa, se negó a dejar que este fuera su fin.
Le había pedido que la matara, para terminar con el dolor con el
que iba a tener que vivir si permanecía aquí… le daría algo mejor.
—Tenemos que irnos.
—Valon… ¿de qué estás hablando?
Sus ojos se cerraban de nuevo, probablemente por las drogas que le
había dado anoche, pero si la iba a sacar de este lugar, necesitaban irse.
Ahora.
—¡Elena!
Pero se hallaba demasiado aturdida para hacer nada más que
81
asentir con su cabeza.
Página

Deslizándose fuera de la cama, Valon pasó un brazo por debajo de


sus piernas y otro alrededor de sus hombros, levantándola lo mejor que
pudo. Gimió con el movimiento, parpadeando sus ojos abiertos mientras lo
miraba.
—¿Qué estás haciendo, Valon?
—¿Quieres dejar este lugar?
Eso pareció llegar a través de ella finalmente. —¿Nos estamos
yendo?
No, Valon probablemente nunca podría dejar este lugar. —Sí —
mintió porque no creyó que se iría si decía que sólo ella—. ¿Puedes
caminar? ¿Necesitas mi ayuda?
La dejó abajo mientras le preguntaba, revisando sus vendajes
mientras lo hacía.
—Estoy bien. Solo vámonos. ¿Dónde está Loki? ¿Lo llevaremos?
Casi sonrió. Se preocupaba casi tanto por él como lo hacía por su
propia seguridad, pero Valon necesitaba a Loki para quedarse aquí y
cuidar la puerta. Les compraría algo más de tiempo.
Afortunadamente para ellos, no había mucho para que tomaran ya
que ella usualmente usaba su ropa, y de todas formas, no era como que se
estuviera yendo a ninguna parte.
Fuera de la puerta de la habitación, se agachó así podía estar al
nivel de los ojos de Loki, asegurándose de que entendiera su orden. —
Nadie entra, entiendes.
No tenía que decírselo dos veces. Loki hizo un pequeño círculo y
luego se sentó enfrente de la puerta.
Agarrando la mano de Elena, la condujo a través de los pasillos, a
través de la parte de atrás donde la mínima cantidad de guardias se
hallaban estacionados. Valon había aprendido la disposición de este
lugar, y los bosques que formaban el patio eran una segunda naturaleza
para él. Sin embargo, mientras los atravesaba, hizo una parada bajo un
árbol de roble gigante, hundiendo sus manos en la tierra hasta que
destapó un saquito que había enterrado hace muchos años. No tenía
tiempo para ir a través de él; solo lo metió en su bolsillo y siguió andando.
Desde su viejo apartamento, la estación de tren se encontraba a
cerca de treinta minutos caminando, pero añadiendo la distancia desde
el complejo de Bastian, era mucho más allá.
Valon no se quejaba, y cuando se hizo demasiado para Elena, la
82
cargó en su espalda hasta que llegaron a la estación. Debido a la gran
Página

cantidad de veces que ganó en el Pozo, Bastian había empezado a darle


pequeños estipendios. Desde que vivía en el complejo, existía muy poco
que se hubiera comprado para sí mismo.
En el mostrador, Valon miró a la asustada anciana a la cara. —Un
boleto a cualquier parte, y de daré doscientos euros si no lo registras.
Podría haber parecido peligroso, pero la mayoría de la gente se
preocupaba más por el dinero que por las apariencias.
Cuando el boleto y el pase de abordaje estuvieron impresos, Valon
caminó con Elena hacia una máquina expendedora, consiguiéndole un
refresco y una bolsa de papas tostadas, y luego le entregó el suéter de
cuando tenía trece años que ya no le servía, pero probablemente le
serviría a ella. Cuando la tuvo puesta y la cremallera cerrada, presionó
todo el dinero que tenía en su mano.
Miró de eso a él, y él vio el momento en que se dio cuenta de que
no vendría con ella. —Valon, te matarán.
—Tal vez.
—¿Por qué no vienes conmigo? —preguntó, con lágrimas en sus
ojos—.Podemos empezar de nuevo en otra parte.
—Me buscarán primero, y eso te dará algo más de tiempo para huir
de aquí. De otra forma ambos moriremos y ¿qué bien nos haría? —Empujó
un mechón de cabello fuera de su rostro. No importaba lo que Fatos le
había hecho, aún era hermosa para él—. Se libre por ambos.
La bocina de un tren hacia estruendo en la distancia, aumentando
cada vez más cerca.
Cuando todavía parecía reacia a alejarse, dijo—: Cuando todo esto
termine y cada uno de ellos esté muerto, te encontraré.
La tomó en sus brazos, besando la cima de su cabeza mientras el
tren entraba lentamente a la estación, las puertas abriéndose mientras
unos bajaban y más subían. Era el momento de que se fuera.
—Te amo, Valon.
Sonrió abatidamente, aceptando sus palabras, aun cuando sabía
que ella no quería decirlas. Era su culpa que hubiera sido herida. Y era su
culpa que su rostro nunca luciría de la misma manera de nuevo.
No, no podría amar a alguien como él.
Nadie podría.
Dejándola ir, dio un paso atrás, instándola con sus ojos para que se
subiera al tren. Luego de una breve vacilación, hizo exactamente eso, 83
entregando su pasaje a una persona en el interior. Él no sabía hasta dónde
Página

llegaría, pero esperaba por su bien que al menos llegara fuera del país.
Mientras el tren silbaba de nuevo, anunciando su salida, sostuvo su
mirada y pronunció las palabras. También te amo. Había sido una
verdadera amiga para él, y ahora que sabía cómo era eso, atesoraría este
recuerdo.
Permaneció allí mucho después de haberla perdido de vista,
pensando en lo que había renunciado pero también en lo que ganó. No
existía duda de que lo que hizo era la cosa correcta para hacer, pero la
culpa aún se lo comía por el tiempo que permitió que ella sufriera, aún si
estuvo cegado a ello, y en última instancia, el precio que ella tuvo que
pagar por su egoísmo.

***

Valon metió sus manos en sus bolsillos, con la cabeza en alto


mientras se dirigía al lugar que había llamado hogar por los últimos cinco
años. Se había hecho de la vista gorda a la vida que había llevado en ese
lugar, llegando a ser la única cosa que quiso, pero ahora… ¿Quién era
ahora?
No era un asesino descerebrado como ellos querían…
No era el hombre que Elena quiso que fuera…
Tal vez un día lo descubriría. Quizás algún día sería mejor de lo que
era.
Valon vio el auto viniendo hacia él pero no se molestó en moverse
del camino, una parte de él esperando ser golpeado y terminarlo todo.
Estuvo vagando por horas, por lo que la posibilidad de que ellos supieran
en qué tren se encontraba Elena era delgada, sin mencionar que ellos no
podrían saber a qué hora se habían ido.
Deteniéndose, Valon esperó, una sonrisa extendiéndose en sus labios
cuando Strom salió del asiento trasero y le apuntó con un arma. Esa
pequeña sonrisa lo hizo inseguro, pero simplemente apretó su agarre, más
seguro cuando Fatos salió a continuación.
A diferencia de Strom quien lucía molesto, Fatos lucía…
decepcionado.
—Bastian está esperándote.
Valon se encogió de hombros y empezó a caminar hacia el auto,
ignorando sus miradas de sorpresa. ¿Pensaron que huiría? No le importaba 84
mucho nada más, ni siquiera su vida.
Página

El viaje de vuelta fue sin complicaciones e insoportablemente


intranquilo, pero Valon simplemente recostó su cabeza contra el vidrio de
la ventana y pensó sobre dónde estaría si se hubiera ido a cualquier parte,
excepto a Bastian.
Había más esperando cuando llegaron de vuelta, la mayoría lo
miraban como si no pudieran entender sus acciones. No, no podrían.
Valon no necesitaba los escoltas porque no tenía miedo de enfrentar
la ira de Bastian. Estaba esperando dentro del granero, su rostro ruborizado
con ira.
—¿Dónde está Loki?
—Oh, cállate…
Cuando Strom se movió para agarrarlo, Valon golpeó primero,
derribándolo con un golpe. Ellos podrían hacerlo en una de dos maneras.
U obtenía la respuesta que quería y aceptaba cualquier castigo que
Bastian decidió, o quebraría a cada persona en la habitación y no
pestañearía dos veces sobre ello.
—Aún está encerrado en tu habitación. Nadie lo ha tocado.
Su respuesta dada, Bastian asintió con su cabeza a los otros para
que lo amarraran, y esta vez, Valon no peleó de vuelta.
—Mujeres —dijo Bastian conversacionalmente mientras ignoraba a
los hombres atando estilo cremallera las muñecas de Valon, levantándolo
en uno de los ganchos que colgaban desde el techo—. Pueden destruir la
mejor de las asociaciones. No, las mejores relaciones. ¿No he sido bueno
contigo, Valon? ¿No te he dado todo lo que me has pedido y más?
¿Dónde está tu lealtad, chico? Te he entregado el mundo, y escupiste en
mi cara.
Valon, a la vez que Bastian hablaba, miraba al suelo, no por temor,
porque no sentía la pesadez que normalmente sentía. Cuando terminaba
una ronda en el Pozo, siempre tenía ese sentimiento de hundimiento en el
estómago que lo mantenía despierto en la noche. Pero esto… este acto
de desafío tomó algo de ese sentimiento lejos.
Finalmente, luego de condenar tanto a la miseria o a la muerte en
este lugar, había logrado ayudar a otra persona a escapar. Era listo, más
listo de lo que cualquiera aquí le hubiera dado crédito, así que no dudaba
por un segundo de que huiría por tanto tiempo como tomara.
Simplemente la imagen en su cabeza de ella mirándolo a través de
la pequeña ventana del tren trajo una sonrisa a su cara. 85
Cualquier castigo que Bastian quisiera infligirle, con mucho gusto lo
Página

aceptaría.
—Fatos.
El cuerpo de Valon se tensó mientras escuchaba las pisadas de su
amigo, y luego lo miró a la cara mientras se daba la vuelta a su línea de
visión.
—Te hiciste esto a ti mismo —dijo Fatos con el ceño fruncido. Y la
parte que más desconcertó a Valon fue que realmente parecía que
lamentaba lo que estaba a punto de hacer… pero eso no quería decir
que no lo disfrutaría.
Su camisa fue cortada, aterrizando en una pila en el suelo sucio.
Valió la pena…
Eso era lo que Valon tenía que recordarse a sí mismo mientras
escuchaba a Fatos recoger una espada, aun cuando esa misma espada
se estiraba hacia abajo por su espalda, rasgando su carne abierta.
Trató… trató desesperadamente de no vocalizar el dolor que sentía,
pero con cada corte, el dolor se multiplicaba y antes de que lo supiera,
estaba gritando… pero no rogó.
Valon había terminado de rogar por cualquier cosa.

86
Página
14
Tres años después…
Traducido por Maeh & July Syles Tate

V
alon caminó a lo largo detrás de Fatos y Bastian mientras iban
a través de la mansión dónde la infame familia Besnik vivió. Era
grande, más grande que cualquier casa que Valon hubiese
visto alguna vez, pero mientras Fatos veía alrededor con envidia, Valon no
se inmutó. No creía que algo lo sorprendería ya.
Ahora que sabía mucho más de su pequeño círculo debido a lo que
era capaz de hacer, notablemente por cómo le faltaba emoción mientras
lo hacía, aparentemente, se le ofreció un trabajo que sólo alguien como él
podía hacer.
Pero Valon no lo creyó ni por un segundo. Existían muchos jodidos
idiotas quienes querrían hacer esto, matar sólo porque sí, especialmente si
les pagaban por ello. Pero desde que Bastian quería que él lo hiciera, no
tenía opción.
—Quédate aquí.
Valon se mantuvo fuera de la puerta mientras Bastian y Fatos
desaparecían detrás de ésta, sus voces desaparecieron detrás de la
pesada puerta. A diferencia de la residencia de Bastian, la familia Besnik
tenía guardias armados por todas partes, y ninguno de ellos parecía haber
tenido un día feliz en su vida.
No pudo estar de pie fuera de la puerta por más de unos cuantos 87
minutos antes de escuchar—: Tráelo aquí.
Página

Permaneció en silencio, caminó detrás de los dos tipos que lo


guiaban adentro, excavando sus manos dentro de sus bolsillos para pelear
contra la urgencia de agitarse. No se sentía nervioso, pero algo acerca de
este grupo de hombres lo hacía desconfiar.
Los hombres de Bastian eran como un libro abierto. Dándoles alcohol
y mujeres semi conscientes y ellos se daban por satisfechos. Este grupo era
mucho menos obvio.
Todos los ojos estuvieron en él mientras entraba a la habitación.
Bastian y Fatos se hallaban sentados en una mesa junto con otros dos
hombres. Estaba claro quién de ellos era el jefe, el otro le parecía
demasiado joven.
—¿Valon, verdad? —preguntó el jefe con una fácil sonrisa,
haciéndole un gesto para que tomara asiento en el lugar disponible en la
mesa—. He escuchado grandes cosas acerca de ti. Soy Jetmir Besnik.
Eso quería decir que podía matar con sus manos desnudas… y
cuando se sentía realmente inspirado, podría aplazar esa muerte por
horas. Este rasgo no era algo que pensara que fuera genial.
Sin responder, Valon simplemente esperó a que siguiera.
—Tengo un pequeño problema, verás. Me han preguntado si puedo
hacer algo para un par de mis amigos, los hermanos Volkov. ¿Quizás has
escuchado acerca de ellos? Y si bien no me molesta hacerlo, necesito a
alguien con tus particulares habilidades.
Aparentemente, alguien tenía que morir si estaba recurriendo a
Valon para ello. Él tenía que admitirlo, se sentía un poco intrigado. Y él, de
hecho, había escuchado de los Volkov, aunque no sabía mucho acerca
de ellos o sus operaciones. Mikhail y Viktor, creía que eran sus nombres.
—¿Quién?
—Un hombre con el nombre de Mishca Volkov. Tiene la información
que necesito para expandir mis negocios a lo largo de Estados Unidos,
pero él no ha querido compartir esa información con mi socio, así que mi
socio ha venido a mí para arreglarlo. Puedes ver mi problema, ¿verdad?
Valon se encogió de hombros. No, realmente no lo hacía.
Jetmir alcanzó dentro del bolsillo de su chaqueta, sacando una
fotografía y deslizándola por la mesa hacia Valon. Cuando la tomó,
estudio la imagen en blanco y negro y al hombre que figuraba en ella.
No había mucho que decir de la fotografía, solo un chico de cabello
negro y bien vestido, y era un año o dos más joven que Valon.
88
Apartando la imagen, Valon miró hacia Jetmir, encontrando su
Página

mirada. —¿Por qué me necesitas para esto? ¿No tienes hombres capaces
aquí? —Esta era una suposición por parte de Valon. Sólo porque un
hombre portara un arma no significaba que supiera cómo usarla. Strom fue
el ejemplo perfecto.
—Este muchacho al que ves, es el Capitán del Volkov Bratva. Puedes
o no haber escuchado de ellos pero sabes que son mortales, y si alguien va
tras ellos, necesitan enviar al mejor. Tú eres el mejor en lo que haces. —Su
sonrisa contradecía sus palabras—. Y no conoces el miedo.
De hecho, eso no era verdad. Valon conocía el miedo. Lo sintió
muchas veces en su vida. Era solo que no había mostrado debilidad en el
rostro de esos temores. Eso era lo que lo hacía diferente de cada hombre
sentado en esa mesa.
—¿Cuánto?
Bastian frunció el ceño hacia él, pero Valon ignoró eso. De otro
modo, el hombre gordo se ayudaría de lo que sea que Jetmir intentaría
darle en recompensa por completar el trabajo por él.
—Treinta mil dólares estadounidenses.
Asintiendo una vez, Valon preguntó—: ¿Cuándo comenzamos?

***

Como nunca había volado en un avión, o incluso abandonado el


campo en el que creció en los últimos veintitrés años, Valon se sentía de
mal humor. Por suerte, tenía a Loki con él, a pesar de que había sido
regulado a un cajón durante el viaje. Él pidió esa estipulación para esta
tarea. Bastian estuvo molesto por este hecho, pero Jetmir aceptó
fácilmente. Con lo que Valon haría por él, no le importaba si traía a todos
los putos perros de Albania.
El aterrizaje en un lugar del que sólo había leído alguna vez, parecía
estar mucho más ocupado de lo que esperaba. Y más fuerte. Todo
parecía casi demasiado brillante para alguien que acostumbraba el
silencio de la vida cotidiana. Pero a él no le importaba. Realmente le
gustaba, y si estuviera aquí por cualquier otra razón que la de matar a
alguien, podría haber disfrutado más.
Desde el avión, tomaron varios autos a un edificio de piedra rojiza en
Brooklyn, o al menos eso fue lo que dijo, y Strom salió. Valon abrió la puerta
para que Loki saltara, riendo cuando se estiró en el camino como sólo los
perros harían, deteniéndose abruptamente cuando Fatos puso una mano
en su hombro.
89
Página

O bien no se dio cuenta de la mirada o él simplemente lo ignoró


cuando Fatos dijo—: Tenemos que analizar la estrategia.
Ignorando su toque, se dirigió al interior del edificio, Loki trotando a
sus talones.
—Voy a conducir —ofreció Strom cuando comenzaron a discutir lo
que la noche supondría—. Ustedes dos esperen atrás y sorprendan.
Considerando que Valon había aprendido a hablar mejor inglés en
unos pocos años que Strom después de más de treinta años, realmente
tenía que hacerlo mejor, pero podría haber sido porque Valon quiso hacer
más por sí mismo después de que Elena se fue.
No tomó mucho tiempo antes de que todo fuera perdonado y las
cosas habían vuelto a la normalidad. Cuando la policía no se presentó
para los primeros seis meses, habían imaginado que ella era lo
suficientemente inteligente como para desaparecer.
En tres años, Valon aprendió a conducir, aunque no diría que era
particularmente bueno en ello y leía cualquier libro que podía tener en sus
manos. Él podría ser un esclavo, pero al menos sería uno inteligente.
—¡Él no sabrá qué lo golpeó! —exclamó Fatos con una carcajada,
una vez más mirando a Valon como si fuera a encontrar algún tipo de
camaradería. No había ninguna.
—Vamos a conseguir esta mierda de una vez.

***

Tranquilo y observando, Valon se apoyó contra la pared de la


furgoneta, su pasamontañas empujaba hasta el nacimiento de su cabello.
Los otros habían estado muy entusiasmados con lo que iba a suceder esta
noche. Se encontraban demasiado ansiosos, lo que significaba que iban a
estar propensos a cometer errores.
Valon no sentía esas cosas.
No le gustaba el dolor que iba a infligir a finales de la noche. Estaba
resignado a ello. Definitivamente lo sentía por el pobre desgraciado que
iba a recibir una paliza esta noche.
Se dirigían de Brooklyn, hacia el lugar donde se suponía que el ruso
se hallaba durante la noche, pero antes de que hubieran llegado muy
lejos, Strom de repente exclamó desde el asiento delantero—: ¡Ahí está! 90
Como no había ventanas en la parte trasera de la furgoneta, Valon
Página

no sabía si esto era cierto o si Strom era sólo un idiota. Si tuviera que
apostar, habría apostado por lo segundo.
—¿Estás seguro? —preguntó Fatos, alzando el brazo ya para tirar
hacia abajo su máscara.
—Lo estoy, pero no de la chica con él.
Mierda. No se suponía que hubiera cualquier testigo. Si…
—Vamos a traerla también —dijo Fatos—. Rodea el bloque así no
sospecha.
—¿Estás seguro de que es una buena idea? —preguntó Valon
cuando Strom siguió sus instrucciones—. La chica no era parte del plan.
—Si te pones quisquilloso, entonces yo me encargo de esto.
Fatos rio como si estuviera bromeando, pero ambos sabían que
hablaba en serio.
Strom de repente aceleró, luego pisó el freno con fuerza, gritando—:
¡Vayan!
Fatos empujó la puerta lateral abierta, saltó, Valon siguió
rápidamente detrás.
Valon sólo vio el rostro del muchacho por un segundo, la conmoción
y el miedo claro para que nadie lo viera, antes de que él estuviera
empujando a la chica en la dirección opuesta y gritando—: ¡Corre!
Eso le pareció extraño a Valon, no porque tratara de proteger a la
chica, sino porque le faltaba el distintivo acento ruso que se suponía que
tenía. Sonaba... bueno... americano.
Cuando Fatos se abalanzó por él, el ruso ladeó su puño hacia atrás y
lo soltó, clavándolo en la cara, teniendo a Fatos maldiciendo cuando se
tambaleó hacia atrás. La chica estaba corriendo, gritando por la calle,
pero Strom corría tras ella, su gran cuerpo haciéndolo ir más despacio.
Valon simplemente esperó, observando la pelea. Fatos se recuperó
lo suficientemente rápido, cargando al chico, enviando a ambos al suelo.
Ellos luchaban en el concreto pulido como la nieve, tratando de
dominarse el uno al otro, pero estaban muy igualados.
Strom había atrapado finalmente a la chica, restringiéndola mientras
ella luchaba.
—¡Niklaus!
Valon no estaba seguro de a quien llamaba, no había nadie por allí
con ese nombre, pero de repente el muchacho miró en su dirección, toda 91
la lucha dejándolo. Valon pudo ver el momento en que iba a alejarse de
Página

Fatos para llegar a ella, pero él lo detuvo antes de que pudiera moverse.
Con un bien calculado golpe en la cara, Valon lo dejó fuera de
balance, viendo como cayó al suelo, con la cabeza golpeando más duro.
Pero aún estaba consciente, siguió luchando para ir hacia la chica.
Valon admiraba su tenacidad, su capacidad de recuperación.
Pero se encontraban fuera de tiempo.
Pateándolo en la cara, esta vez se aseguró de que estaba fuera.
Fatos todavía luchaba por ponerse de pie cuando Valon arrastró al
muchacho, prácticamente llevándolo a la camioneta. La chica seguía
gritando, aunque la pieza de tela que Strom había metido en su boca
amortiguaba el sonido.
Poniéndose de pie, Valon estiró las piernas, cruzando los brazos sobre
el pecho. Fatos lo fulminó con la mirada, y no fingió no entender por qué.
Se sentía celoso de lo que era capaz, pero Valon no iba a pedir disculpas
por ser mejor que él. Nunca más.
Con sus dos presas en la furgoneta, Valon miró a Strom. —Vámonos.
La dirección que Jetmir les dio los llevó a una gran nave industrial en
el medio de la nada. Nada se encontraba en las inmediaciones del lugar,
así que lo que sucedía en el interior era poco probable que fuera
escuchado.
El lugar perfecto para la miseria y la muerte.

92
Página
15
Traducido por Ana09

D
e pie lejos de los otros, Valon observaba a cada persona en la
habitación. Algunas veces, especialmente en momentos
como estos, odiaba que viera tanto. Sólo un atisbo de
emoción en los ojos de una persona siempre regaba sus verdaderos
sentimientos. Y una cosa que había leído en hasta el último de ellos era lo
mucho que disfrutaron burlándose de la chica tan pronto como se
despertó.
Valon no se había movido en ningún sentido. Si quería estar en la
cama con un mafioso, entonces existían riesgos que venían con eso, pero
eso no quería decir que tenía que disfrutar lo que iba a tener que hacer
con ella.
Era bonita, joven, y probablemente tenía una vida afuera de todo
esto, y si Valon estuviera en el lugar de Jetmir, entonces podría haberla
dejado ir, solo para salvarse del dolor de cabeza de una mujer llorando,
pero su lado más oscuro sabía que la mejor forma de tener a los rusos
hablando era herir a la chica. O al menos, esperaba que eso funcionara.
Todo dependía de lo que ella significara para él.
Volviendo su atención hacia el chico Volkov, lo estudió,
preguntándose cuándo finalmente iba a despertar. No lo golpeó tan
fuerte, pero algunas veces Valon desconocía su propia fuerza. Quizás
necesitaba trabajar en eso…
Justo cuando se hallaba a punto de mirar hacia otro lado, el
muchacho se movió, un sonido suave se deslizó de sus labios mientras su
93
cabeza se movía, sacudiéndose completamente despierto cuando se dio
Página

cuenta de que se encontraba atado a la silla. Valon podía prácticamente


oler el miedo en él, pero no fue hasta que el chico notó a su amante que
realmente empezó a darse cuenta del horror de su situación. Luchó de
nuevo, pero no pudo liberarse.
Los ojos del chico fueron sobre cada uno de ellos, deteniéndose en
Jetmir durante algún tiempo. Era una suposición bastante fácil en cuanto a
quien estaba a cargo. Jetmir vestía en parte con un traje gris oscuro con
un largo abrigo negro arriba. El resto de ellos vestían variaciones de
vaqueros y camisetas.
Jetmir lo estudió a cambio, asintiendo casi imperceptiblemente. —Lo
hicieron bien.
El cumplido era dirigido a ambos, Valon y Fatos, por su trabajo en
realmente encontrarlo y traerlo aquí.
Fatos, siempre ansioso de ser el primero, arrancó su máscara,
sonriendo hacia el chico. —No fue nada.
El muchacho palideció visiblemente bajo la locura que era Fatos y
por una buena razón. Valon había aprendido de lo que era capaz cuando
se hallaba aburrido. ¿Si se sentía inspirado? Era imposible decir lo que
haría.
Ya que la máscara ya no parecía ser necesaria, Valon se quitó la
suya, haciendo contacto visual con el chico. Se preguntó qué vio cuando
lo miró. ¿Vio la misma locura que vio en Fatos? ¿Menos? ¿Más? Eran dos
mitades de la misma moneda, pero a Valon le gustaba fingir que era mejor
de lo que era su contraparte.
—¿Fueron vistos? —continuó Jetmir.
—Nop —dijo Fatos—. Andaban solos. Ni siquiera tiene guardias con
él.
Lo cual le parecía extraño a Valon. Si este era el Capitán de la
Bratva, ¿entonces porque no hay por lo menos un guardaespaldas con él
todo el tiempo? Dejando el complejo en Albania, Bastian sintió la
necesidad de partir con al menos tres, sin incluir a Valon. Pero quizás lo
dejó atrás por la chica con la que estaba.
Entonces era estúpido…
—¿Qué tan seguro estás de esto?
Fatos, se preparó para responder a esta pregunta también, pero
Jetmir volvió su espalda hacia él y miró a Valon por una respuesta. Por un
segundo, hubo un destello de furia en los ojos de Fatos antes de que la 94
ocultara. Valon deseó no haberlo visto.
Página

Cruzando sus brazos a través de su pecho, brevemente reunió su


mirada con la del chico antes de mirar a Jetmir una vez más. —Andaban
solos. Sorprendentemente, considerando quién es.
Esperaba convencerlo de que pensaba que era extraño, pero el
chico estando solo era todo lo que parecía importarle a Jetmir mientras
chasqueaba sus dedos, uno de sus hombres empujando una bandeja.
Jetmir se encogió fuera de su abrigo y suéter, pasándole ambos a alguien
más.
—Soy Jetmir Besnik, de la familia Besnik, pero estoy seguro de que ya
sabes esto.
No parecía haber ningún reconocimiento en sus ojos, pero Valon
mantuvo esto para él mismo.
—Posees información que necesito. Si me la dices, entonces los
liberaré a ti y a tu amiga aquí. Si no lo haces, entonces te forzaré a
decirme. —Su mirada cambió a la chica cuyos ojos se ampliaron con
miedo—. Por cualquier medio que sea necesario. ¿Tienes algo que decir?
El muchacho tragó visiblemente, sus ojos como dardos alrededor de
la habitación como si fuera a encontrar simpatía en alguno de ellos. Una
vez, pudo haberla encontrado en Valon, pero esa lástima había sido
arrancada de él el día que uno cercano a él atravesó un cuchillo por su
espalda.
—No sé quién piensan que soy, pero si esto es sobre dinero, les daré
todo lo que tengo. Nosotros…
Jetmir suspiró, sacudiendo su cabeza como si estuviera
decepcionado del chico, pero el chico se sentía demasiado asustado
para hacer cualquier cosa más que rogar un poco más, ni siquiera cuando
Jetmir alcanzó un par de cuchillos colocados en la bandeja, volviéndolos
en sus manos mientras daba un paso adelante, y más cerca hasta que se
hallaba a solo centímetros de distancia.
—Por favor, haz esto más difícil para mí. Quiero disfrutar esto más.
Valon podía verlo en los ojos del chico, la necesidad de rogar para
liberarse. Recordando cómo se había sentido cuando rogó a Bastian por
cualquier cosa, la debilidad que lo consumía. Y aunque sentía lastima por
el chico por lo que iba a enfrentar, no sentía lástima por su debilidad.
En un parpadeo, Jetmir apuñaló al chico, justo debajo de la
clavícula, un grito rasgando libre de la boca del chico mientras trataba de
sacudirse lejos. Jetmir no lo liberó, solo lo dejó incrustado en el pecho del 95
chico, y antes de que pudiera recuperarse de ese primer asalto, lo apuñaló
Página

de nuevo, paralelo al primero en el lado opuesto.


—Sangra por lo que crees —dijo Jetmir en voz baja—. Para el final de
tu tiempo aquí conmigo, también morirás por ello.
Jetmir se alejó, habiendo dicho lo que tenía que decir. Mientras le
daba la espalda al chico, miró a Valon, diciéndole todo lo que necesitaba
saber con solo una mirada.
Era su turno, y antes de que Jetmir volviera, se suponía que lo
quebrara. Por cualquier forma que fuera necesaria.
Valon, por su parte, mantuvo su expresión neutra.
Había un garfio atornillado a la pared, uno que Valon supo podría
mantener el peso del chico. Si iba a hacer esto, entonces bien podría
empezar.
Tomó siete minutos llevar al chico de la silla a la pared, uniendo sus
muñecas, y luego estirándolas hacia afuera por encima de él. Valon no se
molestó en remover los cuchillos que Jetmir dejó en su pecho, simplemente
cortó a través de la parte trasera de su camisa hasta que el material se
dividió y tuvo acceso sin restricciones a la longitud de su carne.
Mientras Valon se dirigió a la bandeja de herramientas, Strom se puso
de pie al lado de la chica, la sonrisa que le envió renovó chispas de miedo
en sus ojos. Fatos… dio un paso de atrás, mirando cada movimiento de
Valon. Sin duda se uniría pronto a la diversión, pero parecía contento con
solo observar por el momento.
Recogiendo una hoja que era de al menos doce centímetros de
largo con un mango de acero en frío, Valon la volvió sobre su mano,
acostumbrándose a su tacto. Nunca tuvo mucha predilección por los
cuchillos hasta que uno fue usado en él. ¿Pero ahora? Ahora, le gustaban
más que sus propias manos.
Esas frías, cosas inanimadas podían hacer más daño que sus puños
cualquier día. Este cuchillo era una extensión, algo que no era del todo
parte de él pero hecho de mucho de quién era él.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó Fatos en albanés así el chico no
podría entender.
Valon tomó una botella de vodka que había sido dejada,
empapando sus manos y su cuchillo en el licor.
—No querría que se infectaran —murmuró, demasiado concentrado
en su tarea para prestar mucha atención a Fatos.
Girando el cuchillo en sus manos, se dirigió de nuevo al chico,
96
recostándose contra la pared para que pudiera verlo. Sus ojos fueron a
Página

Fatos mientras hablaba, pero sus palabras fueron lo suficientemente bajas


para solo el chico.
—Diles lo que quieren saber —ordenó, por su bien tanto como para
el del chico.
Algunas veces su autocontrol incluso lo sorprendía a él, pero Valon
no sabía de lo que era capaz cuando usaba un cuchillo, y luego de lo que
sufrió debido a uno de ellos… no sabía si podría controlarse a sí mismo
antes de hacer más daño del que quería. Quizás pudiera terminar esto
antes de siquiera empezarlo.
Los ojos del muchacho se movían frenéticamente, pero cuando no
pudo ofrecer una respuesta, Valon no pudo esperar por más tiempo.
Empujándose de la pared, Valon lo rodeó hasta que estuvo en su
espalda de nuevo, mirando fijamente a la amplia extensión de espalda.
Usando solamente la punta de la hoja, la corrió a través de la piel del
chico, siguiendo un patrón que era muy familiar para él.
Se imaginó lo que iba a hacer primero, cada línea que iba a tallar…
Antes de que pudiera comprobar el impulso, hundió la hoja, viendo
cómo se hundía fácilmente, cortando a través de la piel con facilidad
ridícula. Tirando hacia atrás después de un segundo, miró la sangre gotear
abajo por su piel, la cruda coloración roja.
Un estremecimiento lo recorrió mientras sentía el fantasma de un
cuchillo recorriendo su propia espalda.
—¿Tienes una respuesta? —preguntó Valon, ignorando el temblor de
su propia voz.
Desesperadamente quería que el chico contestara ahora, solo para
poder evitar lo que tenía que hacer a continuación. Con solo una línea
cuidadosa, sintió ese arrastre familiar, la necesidad de herir a alguien más
de la forma en que fue herido, pero racionalizó en su cabeza pensando
que les estaba dando una salida, algo que no había tenido.
A Valon le gustaba creer que les daba una oportunidad de
responder antes de empezar de nuevo, pero recordaba que una vez que
hacía otro corte, estaba perdido.

97
Página
16
Traducido por Lipi-Lipi

E
n los últimos años, donde aprendió la mejor manera de causarle
a una persona dolor y las diferentes maneras en que podría
lograrlo, Valon no creía que hubiera visto nada como esto. A lo
largo de dos días, hizo cosas innombrables al muchacho, había perdido
una o dos horas a lo largo de la tortura, pero a pesar de todo eso, el
muchacho resistió.
Sin siquiera mencionar lo que Strom le hizo a su amante.
Valon no podría haber eludido lo que él y Fatos le hicieron al
muchacho, pero se negó a participar en la violación en grupo. Su moral
podría haber sido cuestionable en lo mejor... pero tenía alguna.
Después de sólo un par de horas de sueño en el primer piso de la
casa en que se encontraban, Valon regresó al piso de arriba, listo para
comenzar todo de nuevo.
Haciendo caso omiso de los otros, miró al muchacho como siempre
lo hacía; la sensación de la puñalada familiar de culpa por lo que había
soportado. Se hallaba sentado en un charco de su propia orina, su cara
era una masa de magulladuras y Valon no tenía que ver lo que su espalda
parecía... ya que él mismo lo hizo.
La chica se desmayó, a diferencia del chico, y Valon se alegraba de
ello. Era suficiente con que el chico sufriera. Ella no tenía por qué, también.
Él estaba apagado asintiendo con la cabeza, su cabello oscuro
sudoroso colgando alrededor de su cara como un halo oscuro. Valon no 98
se sentía de humor para tallar su espalda más lejos, por lo que se mantuvo
Página

en la parte posterior de la sala, dándole un respiro durante todo el tiempo


que pudiera, pero esa idea fue de corta duración cuando Jetmir venía
cargando por las escaleras, un cubo de agua en sus manos.
Cada uno de sus pasos fue acortado mientras se movía por la
habitación, con un brillo desesperado ahora presente en sus ojos.
Si Valon tenía que adivinar, entonces fue frustrado en cuanto a
cuánto tiempo el muchacho resistiría. No muchas personas habrían sido
capaces de guardar silencio con el puro nivel de dolor que Valon le había
hecho pasar, por no hablar de lo que la chica sufrió. Así que, el muchacho
era un masoquista... o había algo más, algo que Valon empezaba a
considerar...
Había una línea de tiempo. Valon recordó gran parte del día en que
visitó la mansión Besnik para obtener los detalles de su asignación. Puesto
que se había resistido para esto durante mucho tiempo, empezaban a
quedarse sin tiempo.
Sin decir una palabra a nadie, Jetmir arrojó el agua sobre el
muchacho, dando un paso hacia atrás cuando él se sacudió
despertándose, su mirada se disparó alrededor de la habitación. Cuando
se dio cuenta que no había cambiado mucho, todo su cuerpo se
desplomó con la derrota.
—Su tiempo se ha terminado —anunció Jetmir mientras lanzaba el
cubo a una esquina.
Valon se hizo muy consciente de que algo grande iba a suceder
cuando Fatos y Strom finalmente entraron en la habitación. Fatos llevaba
una lata de gasolina. El muchacho se dio cuenta de esto mientras sus ojos
se ampliaban con miedo.
Jetmir agarró el cabello del muchacho, obligándolo a subir su
cabeza para que tuviera una visión clara y sin obstáculos de la chica, y
luego hizo un gesto a Fatos para que viniera y tomara su lugar.
Valon sabía lo que vio una vez que tuvo una mirada a su amante,
sobre todo porque durante una buena cantidad de lo que ella había
sufrido, estuvo desmayada. ¿Cómo, si mostraba tal debilidad al mirarla, no
iba a decirles lo que querían saber, aunque sólo fuera para ahorrarle
dolor?
—Lo siento —dijo con voz ronca—. Lo siento mucho.
Ella sollozó, sacudiendo la cabeza mientras una lágrima caía por su
cara hinchada y amoratada.
—Les he dado muchas oportunidades, más de lo que debería, si 99
somos honestos, pero han continuado desafiándome. ¿Con qué fin?, sólo
Página

tú lo sabes. —Con Fatos ahora sosteniendo al muchacho seguro, Jetmir


cruzó la habitación—. ¿Qué más debo hacer antes de romperte?
Jetmir sacó un encendedor negro de su bolsillo, la yema de su pulgar
fue a la deriva sobre la cubierta del ónix y el grabado que Valon no podía
ver lo que era realmente por estar demasiado lejos. Cada vez que Jetmir
tiró de la parte superior, iniciando la llama, parpadeando en la oscuridad
de la habitación, una astilla de ansiedad se deslizó hacia abajo de la
espina dorsal de Valon.
Esto... esto no iba a terminar bien.
—Dime lo que quiero saber —dijo Jetmir, todos los rastros de la cólera
saliendo de su voz cuando hizo la misma petición desde el primer día.
El muchacho, que pareció detectar la misma cosa que hizo Valon,
se enderezó, moviendo la cabeza una vez más. —Yo no soy quién estás
buscando. ¡Ni siquiera sé que es lo que quieres incluso!
Suspirando, como si el muchacho le hubiera decepcionado una vez
más, Jetmir agarró el recipiente de plástico de color rojo desde el suelo,
caminando la corta distancia hasta ella. Silbando mientras desenroscaba
la tapa, vació el contenido sobre su cabeza, riendo mientras el líquido
empapaba su cabello y lavando los restos de color rojo de sus muslos en
cuestión de segundos.
Cualquier hechizo que la mantuvo callada hasta este punto se disipó
mientras luchaba, tosiendo detrás de la mordaza que se metió en su boca.
Cuando el olor acre de la gasolina lo golpeó, el muchacho comenzó
a rogar en serio. —Por favor... No soy quien crees que soy. Vivo en Florida.
¡Trabajo en la construcción! ¡Lo que quieras! ¿Dinero? ¡Puedo conseguirlo
para ti! Cualquier cosa. Sólo por favor, déjala que se vaya.
Jetmir arrancó la mordaza liberando la boca de la chica, sus sollozos
ahora eran lo suficientemente fuertes para que todos escucharan. Valon,
sin ni siquiera darse cuenta, dio varios pasos hacia atrás, hasta que sus
manos se cerraron alrededor de la barandilla, la madera implacable bajo
su apretón.
Una vez más, él llevó a cabo hasta el encendedor, el baile de las
llamas y chispas, como si también estuvieran anticipando el momento del
contacto.
—Una última oportunidad.
La pareja se encontró con los ojos de los demás, su impotencia clara.
Y por un momento, Valon podía verlo en sus ojos, el momento en que sabía
que se hallaban a punto de morir, y en lugar de miedo, hubo aceptación.
Valon se estremeció, sintiendo como si se hubiera entrometido en un 100
momento que no quería presenciar.
Página

Quería dar la vuelta, no dejar cicatrices en sí mismo aún más por ser
testigo de esto, pero era como si estuviera pegado al presente.
Tenía que saber y aceptar lo que había causado.
Sus labios se movían como si estuvieran tratando de decir algo, pero
nunca tuvieron la oportunidad.
—Por favor…
La palabra apenas pasó los labios del muchacho cuando Jetmir
caminó lejos y tiró el encendedor. Cuando se cayó al suelo, fue apenas un
segundo más tarde antes de que el gas se encendiera y la chica se
consumía.
Ella gritó mientras las llamas se apoderaban de su piel...
Él gritó mientras observaba a la chica que amaba quemarse hasta la
muerte...
Y Valon observaba todo, muriendo un poco por dentro.
Tenía que salir de allí.
Tenía que salir de allí.
Tenía que salir de allí.
Antes de que lo consumiera, también.

101
Página
17
Traducido por Lipi-Lipi

D
urante las últimas seis horas, Valon se sentó solo en un rincón
oscuro del edificio, escuchando sollozar al que habían
pensado que era el chico Volkov. Aunque por lo general se
complacía en tomar los sonidos del sufrimiento de los demás, sobre todo si
se encontraban en el ring con él, esto... esto se sentía mal, por no
mencionar el hecho de que una chica fue quemada viva solo a metros de
donde se encontraba. A pesar de la cantidad de tiempo que transcurrió,
todavía podía oler su carne ardiente, e incluso el olor carbonizado del
resto de ella, y aún podía oír el eco de sus gritos.
Valon tenía que tomar una decisión.
Algo oscuro dentro de él se había enconado, cierto, pero incluso eso
fue difícil para él verlo.
Después de encenderla, Jetmir puso la venda de nuevo en el chico,
alejándose de todo, sin un atisbo de arrepentimiento.
Los otros todavía dudaban de las palabras de este. ¿Cuál dijo que
era su nombre?, brotó del muchacho, pero no había ningún Vor que Valon
conociera que pudiera soportar esta cantidad de tortura y no hablar.
¿Para qué? Iba a morir de todos modos. Él parecía saber esto, así que
¿qué más tenía que ocultar?
Cuidadosamente, Valon se puso de pie, caminando la corta
distancia entre ellos hasta que estuvo al lado del chico, mirando hacia él.
El chico sabía que él se encontraba allí, podía verlo en la forma en que sus 102
hombros se fueron apretando por el miedo, pero no le mendigó. Dejó de
Página

rogarles hace tiempo. Fue el trabajo de Valon romperlo, para que le dijera
lo que sabía, pero fracasó en ese sentido. Excepto, que Jetmir fracasó
también porque, a pesar del acto horrible que había realizado, el chico
aún no se rompía.
...Lo que le hizo a Valon creer que él no era quien ellos pensaban
que era.
Cuando habían puesto las hojas a través de su camisa, en su pecho
donde sus estrellas se hallaban destinadas a estar, aún no se habían
eliminado, y ahora que Valon pensaba en ello, nadie se había molestado
en comprobar para asegurarse de por qué estaban allí.
Ahora era el momento de cambiar eso.
Con un movimiento de su mano, desprendió uno de los cuchillos,
limpiando la hoja fuera de sus pantalones vaqueros. El chico trató de
mantenerse en silencio, apretando los dientes por el dolor, pero ese dolor
añadido le hizo gritar, tambaleándose hacia atrás, tratando de escapar,
pero no había ningún sitio para hacerlo. Decidiendo que lo mejor era
conseguir el otro lo más rápidamente posible, Valon empuñó el otro y
repitió el proceso.
Cubierto de sangre, tanto la antigua como la nueva, cubría la parte
delantera de la camisa del chico, tanto como Valon, pero no
desconcertado por él, tiró de la tela de su cuerpo, dejando al descubierto
el pecho del hombre, por primera vez, y maldijo con prontitud.
Nada.
Incluso rodó sus manos sobre las áreas, corriendo la sangre aún más
así que podía ver más claramente, pero no se equivocaba. No había nada
allí, sólo la piel en rodajas y ningún indicio de un tatuaje.
¿Qué carajo?
No existía ninguna razón para que ellos comprobaran que esta
persona fuera realmente Mishca Volkov. Mikhail ni Viktor nunca hicieron
ninguna mención acerca de un gemelo, a menos que esto fuera su plan
después de todo. Pidiéndoles a ellos, o a Valon en particular, qiue hicieran
su trabajo sucio, iniciando una guerra para la que no estaban preparados.
Y lo más importante aún, no había ninguna lealtad. Ellos estarían más
felices entregando a Valon como su peón ya que él era el principal, quien
realizó la mayor parte de los daños. Desde el principio, esto parecía que se
había establecido, y él estaría condenado si se quedaba aquí para
soportar la ira de toda la mierda Vory v Zakone4 por su cuenta. 103
Casi parecía curioso en este día, Fatos fue con Jetmir para una
Página

conversación a la que Valon no había tenido acceso...


Dejándolo, Valon viajó por las escaleras, con cuidado, no queriendo
ser escuchado. Strom montaba guardia en la parte inferior de la escalera,
de espaldas a Valon. Mientras que él podría haber sido, técnicamente,

4Es una expresión vinculada con personas involucradas en el crimen organizado que son
de origen ruso/soviético. El estado de una persona como un vor v zakone no depende
sólo de ser un criminal, sino de cumplir los requisitos de un código del hampa ruso.
uno de ellos, Valon sabía que nunca sería capaz de irse, especialmente no
con su prisionero todavía vivo, y el hecho de que tenía conocimiento sobre
todo esto.
Descargando uno de los cuchillos que sacó del pecho del
muchacho, se arrastró detrás de él, y cuando el hombre se dio vuelta,
Valon golpeó, usando una mano para cubrir la boca del hombre cuando
trajo la hoja brillando alrededor y lo degolló. Cuando la sangre rociaba a
lo largo de las paredes y el suelo, Strom sólo podría tratar de detener el
flujo de lucha para combatir a Valon. De cualquier manera, él era un
hombre muerto.
Había sólo otro guardia abandonado, y con un cuchillo a través de
la garganta, murió tan rápidamente. Valon palmeó al hombre hacia
abajo, liberándolo de su arma y el juego de llaves en su bolsillo.
En el exterior, Valon miró su reloj, sabiendo que sólo tenía un poco de
tiempo antes de que Jetmir y los demás estuvieran de vuelta, pero
necesitaba salir de allí antes que ellos.
Subiendo en uno de los dos autos estacionados fuera del almacén,
Valon lo puso en marcha, acelerando de la parcela, regresando atrás por
donde había venido para llegar allí. En menos de treinta minutos, Valon se
hallaba de vuelta en la ciudad.
Pensó en hacer una parada primero, pero con su tiempo limitado,
sabía que necesitaba conseguir a Loki antes de que cualquiera se diera
cuenta que se había ido.
La casa de seguridad no estaba lejos de donde se encontraba en la
actualidad, y cuando llegó a la calle, aparcó a unas cuadras,
abandonando el auto donde lo estacionó.
Con la pistola en la mano, se dirigió a la casa de piedra rojiza,
encontrando la puerta bastante fácil. Andando fuera de la vista de la
mirilla, Valon golpeó su puño en la puerta, sin detenerse siquiera cuando
oyó un grito desde el otro lado.
Marco había sido siempre de mal genio y con tendencia a la
irracionalidad. Hoy en día, se encontraba en el lado de Valon cuando la
104
puerta se abrió. Marco, nunca el más sabio, salió a ciegas, pensando
Página

intimidar a cualquier alma desafortunada que estuviera en el otro lado.


Sin ni siquiera un solo parpadeo, Valon le disparó en la cara, su arma
apenas haciendo ruido con el nuevo silenciador conectado al final de la
misma.
Pasando por encima de su cuerpo, se metió el arma en la cintura de
sus pantalones vaqueros, agarrando a Marco por los brazos y arrastrándolo
de nuevo en el apartamento, luego, cuidadosamente cerró la puerta.
Atraídos por el ruido, dos más aparecieron y Valon hizo un trabajo rápido
de ellos. Golpeando por la espalda, cuando dejó su vuelta a otra puerta
más que se abría paso en el apartamento, Valon abandonó el arma y usó
la fuerza bruta, recordándole a aquellos que parecían haber olvidado
cómo era exactamente lo que había hecho aquí en primer lugar.
Por el momento ya no había nadie, Valon casi se sintió conmovido
por la sangre salpicada en su pecho.
Podía oír gemidos en la televisión fuerte, y por primera vez en por lo
menos tres días, Valon sintió una pizca de calma que deslizaba su camino
a través de él. Pero antes de que pudiera dejar a Loki fuera, tenía que
conseguir un par de cosas primero. Buscando por el apartamento, vació la
caja fuerte de su contenido, no mucho en sus estándares, pero sí lo
suficiente para darle una ventaja inicial.
Terminando con su tarea, fue habitación por habitación, tomando
cualquier cosa, lo poco que tenía, que había traído con él de Albania
antes de abrir la pequeña jaula en la que metieron a Loki una vez que
Valon se fue.
Loki no saltó sobre él como era propenso a hacer si Valon había
desaparecido durante largos períodos de tiempo, como si pudiera sentir
que algo se hallaba mal. Se quedó sentado alerta, a la espera de una
orden.
Valon echó un último vistazo al espacio, sin ningún atisbo de
emoción golpeándolo mientras miraba los cadáveres que cubrían el suelo.
Dejándolos, se dirigió de nuevo a la camioneta, Loki detrás de él,
saltando en la cabina cuando llegó a la puerta abierta. Arrancándola,
salió a la calle, sin mirar hacia atrás en la antigua casa de piedra rojiza
incluso cuando dobló la esquina y finalmente desapareció de la vista.
Condujo por un tiempo, formulando un plan lo mejor que pudo,
sabiendo que tenía que salir de la ciudad antes del anochecer. Mientras
que él no podía estar seguro de cuánto tiempo le tomaría a Jetmir o
alguno de sus otros hombres para alcanzarle, sabía que lo harían con el
tiempo, sobre todo porque él sabía la verdad sobre lo que pasó con el 105
chico.
Página

Sin embargo, antes de irse, tenía que hacer una llamada telefónica.
Hasta que él pudiera hacer eso, necesitaba un cambio de ropa.
Deteniéndose en la acera, se desvistió, arrojando su ropa en el asiento
trasero, y luego miró a Loki.
—Quédate.
No se sentía siquiera un poco preocupado cuando entró en la
tienda vestido sólo con un par de bóxers. A esta hora, se encontraba
relativamente vacío. Los pocos socios detrás de los registros y en medio de
los anaqueles miraron boquiabiertos al entrar, pero no parecían formar
palabras cuando fue a buscar a través de la tienda, agarrando un par de
pantalones vaqueros y la primera camisa que vio que no tenía un logo en
ella.
Valon fue al registro, golpeando suficiente dinero en efectivo sobre el
mostrador para cubrir los costos de la ropa, se encontró con los ojos de
una mujer joven, no mayor que él, que no podía apartar los ojos de su
pecho. En cualquier otro momento, podría haber sido divertido, pero
ahora, era molesto.
—Baño. —Ella no pareció oírle, por lo que repitió, un poco más
firme—: Baño.
Ella señaló en la dirección, con los ojos ajustados a los suyos, y en
todo caso, sólo lo hizo peor. Valon se hallaba acostumbrado a la forma en
que las mujeres reaccionaban a él. Se había acostado con suficientes
para saberlo, pero, al igual que muchas partes de él, esa atracción, esa
necesidad de otra persona. Podría apagar eso en sí mismo también.
Encaminado en la dirección que le señaló, no se detuvo hasta que
estuvo en el baño de hombres, bloqueando la puerta detrás de él. Se fue
al fregadero primero, salpicando el agua en su cara, sus manos y brazos,
distraídamente lavando el día de la mejor manera posible.
Tal vez siempre supo que vendría a esto, o tal vez su vida era tan
triste que no tenía que preocuparse por dejar nada detrás en la casa. Todo
lo que él valoraba, lo trajo con él.
No sabía por cuánto tiempo, podrían ser un par de horas, podrían ser
días, pero por primera vez en su vida, él era finalmente libre del infierno que
había vivido durante la mayor parte de sus veintitrés años.
Secándose con las toallas de papel, se puso la ropa, metiendo los
dedos por su cabello para empujarlo fuera de su cara.
Mirando su reflejo en el espejo, Valon trató de ver algo más que el
monstruo que crearon, pero con cada marca, cada imperfección que
hacía su aparición, vio las pruebas que soportó por una vida que nunca
106
quiso. Valon nunca quiso seguir los pasos de Ahmeti, sabiendo lo que en
Página

última instancia le haría a él.


Hicieron...
Porque en este punto, él ya era ese hombre, aunque no lo quisiera
ser.

***
Encendió un cigarrillo, inhaló la nicotina, sosteniéndola en sus
pulmones durante varios segundos antes de exhalar y disfrutar de la
quemadura. Loki se quedó dormido en el asiento, ajeno a la tensión interior
de Valon.
Se volvió al teléfono celular en sus manos, contemplando lo que sería
su siguiente paso y si valía la pena. Había hecho algunas cosas
cuestionables a lo largo de su vida, más de lo que creyó posible, pero
ahora tenía la oportunidad de hacer algo bueno, muy parecido a lo que
hizo por Elena. Esto era pequeño en comparación con el daño que había
hecho a algunas personas, pero al menos tenía otra manera de pagar por
sus pecados.
Puede ser que hayan pensado que no escuchaba, pero Valon
retuvo todo lo que habían dicho y sabía exactamente a quién tenía que
llamar.
Valon no era tan estúpido como para llamar por sí mismo a Mishca
Volkov. No, tenía que llamar a alguien cercano a él, pero uno que no
estuviera cerca del Pakhan5. Buscando a través de los contactos en el
teléfono, Valon encontró el nombre que buscaba y marcó el número.
Sonó tres veces antes de que alguien recogiera, y la voz ronca en el
otro extremo sonaba impaciente y tenía un fuerte acento ruso.
—Vlad.
—Dile a tu jefe que su hermano está muerto —dijo Valon lentamente,
estableciendo su propio acento para asegurarse de que su voz no pudiera
ser reconocida.
Con el chisporroteo del hombre, le dio la dirección repitiéndola dos
veces para asegurarse de que lo escuchó, luego colgó y tiró el teléfono a
través del campo. Eso era lo que pasaba con la gente. No importaba que
supieran que Mishca no tenía un hermano, pero su curiosidad los obligaría
por último, a ir a ver lo que les dijo Valon.
Hoy era el último error que habría realizado para La Organización. 107
Página

***

Por segunda vez, Valon caminó hacia el artista del tatuaje,


cuidadosamente tirando de su camisa, que arrojó en una silla cercana.

5 El Pakhan es quien dirige la Bratva.


Esta vez, ella fue mejor ocultando su reacción a las cicatrices que le
cubrían la espalda, aunque todavía hubiera preguntas en sus ojos.
Durante los últimos tres meses, Valon vino a este lugar, borrando
lentamente los recuerdos físicos de su vida en Albania. Su cabello
empezaba a crecer una vez más, ocultando la marca de “esclavo” en su
cuero cabelludo, y ahora con la ayuda de la artista, las largas cicatrices
irregulares estaban siendo cubiertas en una intrincada pieza de espalda,
con color.
Nicole había hecho otras piezas para él. Una semana después de
haber dejado La Organización, había vagado en esta tienda y salió con
una cabeza de tigre rugiendo entintada sobre su pecho. No podría
haberlo querido de esta manera, pero no había nada que pudiera hacer
al respecto ahora. Ya sea por derecho reconocido, era un matón tanto
como Gjarper lo fue.
Si existía una persona que perdió desde ese momento, era él. Él le
ayudó en formas que no había comprendido plenamente en el momento,
pero ahora que era libre y podía verdaderamente pensar de nuevo, sin
Gjarper, no sabía dónde estaría.
Nicole se puso un par de guantes, empujando sus gafas por la nariz
con el dorso de su muñeca. —¿Listo para terminar esto?
Sin decir una palabra, Valon se subió a la mesa, a la espera de la
primera línea. Dolía como una perra, peor que cuando luchaba, pero
nunca protestó, nunca se tomó un descanso, solo permaneció inmóvil
hasta que la sesión terminó.
Se merecía este dolor, lo necesitaba para que pudieran borrar los
recuerdos dolorosos ya incrustados en su piel. Las cicatrices siempre serían
una parte de él hasta el día de su muerte, pero no necesitaba otro
recordatorio visual de la persona que había sido antes de que hubiera
encontrado su manera de salir de la oscuridad.

108
Página
Epílogo
Traducido por Alysse Volkov

V
alon tomó una última calada del cigarrillo que encendió a
pocas cuadras del restaurante al que se acercaba, lo arrojó
sobre la acera y lo pisó con la punta de su bota. Se quedó allí
parado por un tiempo, soplando una larga bocanada de humo al pensar
en todo lo que le trajo a este punto, empezando con el legado de un
hombre que lo odió desde su nacimiento.
Recordó a Ahmeti furioso al respecto una noche, que Valon sería la
razón por la que se convertiría en el hazmerreír de La Organización. La
madre de Valon no era una mujer que fuera vista favorablemente. Ella sólo
se hallaba destinada a ser utilizada como un juguete y nada más, sino
padres bastardos con ella. Teniendo que ser sus únicos herederos, Ahmeti
odiaba a Valon por eso a pesar de no haber sido algo que pudiera
controlar.
Era divertido, de verdad, que si bien era un hombre muerto
caminando, Valon todavía tenía todo el miedo y el respeto que Ahmeti
anheló hasta su muerte.
Pero nada de eso importaba ya. Estaban muertos y Valon tenía que
olvidarse de ellos.
Bajando su capucha, Valon entró en el restaurante, ya notando que
algunos de los rusos lo observaban. Se limitó a asentir a la camarera que se
preparaba para ofrecerle un menú, dirigiéndose hacia la parte trasera del
restaurante, donde se encontraban las cocinas, junto con un cuarto
trasero secreto que el Pakhan utilizaba para las reuniones. 109
Valon podía oír a los rusos llamándolo, pero no les hizo caso,
Página

haciendo su camino a través de las puertas de la cocina antes de que


pudieran llegar a él, pero fuera de la puerta cerrada de la oficina había
dos hombres armados, ya con las manos en las armas a sus costados
cuando vieron que Valon venía hacia ellos.
Levantó las manos, tratando de parecer no amenazante aunque
eso era difícil teniendo en cuenta que era un buen par de pulgadas más
alto que ellos dos. Mientras llevaban trajes, incluso de pie en la chispeante
cocina caliente, asumieron que no podría haber sido uno de ellos ya que
andaba vestido como si acabara de caminar por la calle.
Aunque la verdad, realmente no sabían a lo que se enfrentaban.
—Estoy aquí para ver a su jefe —dijo Valon antes de que pudieran
preguntar.
—¿Tienes una cita? —preguntó uno de ellos a cambio.
Valon se encogió de hombros. —No.
Ya podía ver al hombre a punto de negarle, y mientras pensaba en
discutir con el hombre hasta que se le permitiera entrar, necesitaba
asegurarse de que conseguiría este trabajo. La única forma en que podía
estar seguro de que lo haría era si enviaba un mensaje.
Valon sonrió, lento y fácil, y sacudió la cabeza. —A tu izquierda.
Ambos idiotas miraron en esa dirección, dándole a Valon el tiempo
suficiente para desarmarlos a la primera, utilizando la culata de la pistola
del hombre para golpearlo en la frente, enviándolo al suelo en cuestión de
segundos. El otro seguía buscando a tientas para liberar su arma de la
funda mientras Valon se echaba hacia atrás, enviando su bota en el
pecho del hombre, la fuerza de la patada llevó al hombre a través de la
puerta.
Las cejas de Valon se alzaron con sorpresa por la facilidad con la
que la puerta cedió, pero no se quejó cuando simplemente pasó por
encima del cuerpo del hombre gimiendo en la oficina donde un número
de hombres se hallaban sentados alrededor de una mesa circular, todos
fumando cigarros y ahora mirando a Valon cuando interrumpió su juego
de cartas.
Reconoció a Mikhail inmediatamente por las imágenes que Bastian
le mostró antes del trabajo. Tenía el mismo cabello oscuro como su hijo,
aproximadamente la misma longitud, aunque mantenía su peinado hacia
atrás. Fríos ojos grises se encontraron con los suyos a través del cuarto
mientras Mikhail lo miraba sin una pizca de miedo. En cambio, el interés
iluminó su mirada mientras veía a Valon. 110
Mientras que en los dos meses que Valon estuvo viviendo fuera de la
Página

red, había adquirido una serie de tatuajes que cubrían la mayoría de sus
brazos y parte superior del torso, para el ojo entrenado, las marcas de La
Organización se podían discernir. No existía duda de lo que algunos de
ellos sabían el significado, algunos incluso cruzados, con el significado de
los propios rusos.
Especialmente el que Valon hizo en su pecho.
Agarrando el cuello de su camiseta, Valon tiró de la tela hacia
abajo, sólo lo suficiente para que pudieran ver el comienzo de la cabeza a
rayas, y luego lo soltó.
Una pequeña sonrisa se formó en los labios de Mikhail al ver ese
tatuaje. Sacudiendo la ceniza del extremo de su cigarro, tomó unas
cuantas bocanadas largas, tomándose su tiempo mientras contemplaba a
Valon. —¿Estás buscando un trabajo? —preguntó después de algún
tiempo.
Valon se encogió de hombros, respondiendo—: Algo así.
Podría haber tenido la tinta correcta, era la única razón de que aún
respirara desde que seguramente al menos dos de los seis hombres de la
mesa tenían sus armas destinadas a él debajo de la mesa, pero incluso con
eso, no podía ser aceptado automáticamente con ellos. Todavía tenía que
probarse a sí mismo.
Mikhail asintió, su sonrisa desapareciendo mientras descansaba su
cigarro en el borde de un cenicero. Sus ojos se redujeron a uno de los
hombres de la mesa, uno que no se veía tan a gusto como todos los
demás.
Su mano bajando con dureza en el hombro del hombre, Mikhail le
sonrió, dándole una pequeña sacudida. —Este hombre, mi buen amigo,
Vitaly, ha estado haciendo negocios conmigo durante los últimos doce
años.
Vitaly forzó una sonrisa, aclarándose la garganta como si estuviera
incómodo.
—Él me ha hecho un montón de dinero a lo largo de los años, pero
ha traicionado a Bratva, y lo quiero muerto.
Vitaly empezó a protestar, sacudiendo la cabeza como si eso
ayudaría a su caso, pero antes de que pudiera pronunciar una palabra,
Valon desenvainó una de las navajas que guardaba en él, lanzándolo con
inquebrantable precisión, observando cómo se hundía en el pecho del
hombre como si fuera mantequilla. 111
Mientras Mikhail no lo mostró exteriormente, le impresionó, los otros
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trataron en vano de cerrar sus bocas abiertas. Valon oía prácticamente sus
pensamientos. Era mucho más rápido de lo que creía en un principio.
Dio un paso hacia el hombre, señalando con su cuchillo libre,
sumiéndolo en una última vez y dándole un tirón a la derecha antes de
sacarlo de nuevo. El hombre escupió durante medio segundo antes de
caer hacia delante, la sangre exudando de la herida en el pecho.
Limpiando la hoja fuera de la parte trasera de la chaqueta del
hombre, Valon volvió a su lugar junto a la puerta, balanceándose sobre sus
talones mientras se metía las manos en los bolsillos, mirando a Mikhail
expectante. Estaba bastante claro que nadie parecía saber qué pensar
de él. Nadie jamás había simplemente entrado y matado a alguien sin
ninguna duda.
Por lo que sabía, podría haber simplemente asesinado a un policía
encubierto o alguien que tenía un peso significativo en este estado, pero
nadie podría hacer por él cualquier cosa que ya no hubiera hecho, y no
existía nada que él temiera.
Luciendo ligeramente impresionado, Mikhail le preguntó—: ¿Cuál es
tu nombre, muchacho?
Si le daba su nombre real, Valon sabía que no iba a funcionar a su
favor, sobre todo porque Mikhail fue quien dio la orden de matar en primer
lugar, aunque nunca se molestó en mostrarse en las reuniones. A partir de
ahora, tenía que enterrar su pasado lo mejor que podía. Empezar de
nuevo y vivir tan libremente como pudiera hasta que los albaneses lo
encontraran o descubrieran la verdad de su identidad.
Era una estupidez, era imprudente, pero Valon nunca fue una
persona que siguiera las reglas de todos modos.
—Luka —respondió, pensando en su madre por última vez, y el
nombre que ella siempre quiso para él—. Luka Sergeyev.

FIN
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Paradise books
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London Miller

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¿Qué esperas?

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