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UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA

Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño

UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR


Facultad de Arquitectura y Urbanismo

“ARQUITECTURA DE FLUJOS”
El Metasistema Arquitectónico Tardorracionalista en la Hipermodernidad
de las Ciudades Globales Latinoamericanas

Tesis Doctoral para obtener el grado de:


Doctor en Ciudad, Territorio y Sustentabilidad

Doctorando:
Sergio Andrés Bermeo Álvarez

Director de tesis:
Dr. Heriberto Cruz Solís

Co-Director de tesis:
Dra. Claudia Canobbio Rojas

Guadalajara, Jalisco, México, diciembre 2019


Copyright © 2019 por Sergio Bermeo & Universidad de Guadalajara. Todos los
derechos reservados.
xi

Tabla de Contenidos

Introducción 1
Planteamiento del Problema de Investigación 9
Argumento General 9
Argumento Específico I 18
Argumento Específico II 26
Argumento Específico III 33
Justificación de la Investigación 44
Preguntas de Investigación 48
General 48
Particulares 48
Objetivos de la Investigación 49
Objetivo General 49
Objetivos Particulares 49
Hipótesis de la Investigación 50

Capítulo I: La cuarta revolución industrial 51


Contextualización 51
1.1 La revolución industrial y su proceso de desarrollo 51
1.2 De la primera revolución industrial 53
1.3 De la segunda revolución industrial 57
1.4 De la tercera revolución industrial 62
1.5 De la cuarta revolución industrial 72
Capítulo II: La cuarta revolución urbana 86
Estado del Arte 86
2.1 La Hipermodernidad 93
2.2 Ciudades Globales Latinoamericanas 116
2.3 Metasistema Arquitectónico 144
2.4 Categorización 173
xii

Capítulo III: El metasistema arquitectónico 175


De las ciudades globales latinoamericanas en la hipermodernidad 175
Marco Teórico 175
3.1 El arquitecto hipermoderno en las ciudades globales latinoamericanas 182
3.1.1 El arquitecto en el espacio de los flujos, redes y nodos 184
3.1.2 El arquitecto en tiempos hipermodernos personalizados 194
3.1.3 El arquitecto en la imagen del espectáculo tecnológico 204
3.2 La arquitectura de la ciudad global latinoamericana como metasistema 219
3.2.1 La arquitectura, del urbanismo racionalista al tardoracionalista 221
3.2.2 La arquitectura, resistencia de una estética reaccionaria 231
3.2.3 La arquitectura, un derecho a la ciudad neoliberal o ciudad abierta 244
3.3 El metasistema arquitectónico de los objetos en la hipermodernidad 256
3.3.1 El Metasistema arquitectónico de las relaciones de objetos autopoiéticos 258
3.3.2 El Metasistema arquitectónico del lenguaje de los objetos 268
3.3.3 El Metasistema arquitectónico de la estética líquida de los objetos 281

Capítulo IV: Los flujos arquitectónicos 293


De las ciudades globales latinoamericanas en la hipermodernidad 293
Metodología y Resultados 293
4.1 Metodología de Flujos arquitectónicos en las ciudades globales latinoamericanas
293
4.1.1 Tipo de investigación 293
4.1.2 Temporalidad del estudio 294
4.1.3 Alcance de la investigación 295
4.1.4 Paradigma Interpretativo: Caso de estudio 296
4.1.5 Selección de la muestra 297
4.1.6 Protocolo de recopilación de datos 308
4.1.7 Operacionalización de las categorías de análisis, variables e indicadores 311
4.1.8 Análisis y tratamiento de la información 331
4.2 Medición de flujos arquitectónicos en las ciudades globales latinoamericanas 334
4.2.1 Flujos en las autopistas de Sao Paulo 336
4.2.2 Flujos en los centros terciarios de Santiago de Chile 348
4.2.3 Flujos en los rascacielos de Ciudad de Panamá 358
4.2.4 Flujos en los centros comerciales de Guadalajara 368
4.2.5 Flujos en los suburbios y urbanizaciones cerradas de Quito 377
4.3 Resultado de los flujos arquitectónicos de las ciudades globales latinoamericanas
386
4.3.1 El otro y la alteridad 386
4.3.2 Características de la arquitectura de la ciudad global 390
4.3.3 Sistema funcional miniaturización 395
4.3.4 Prospectiva arquitectura tardorracionalista 408
xiii

Capítulo V: La arquitectura de flujos 410


De las ciudades globales latinoamericanas en la hipermodernidad 410
Discusión 410
5.1 El metasistema arquitectónico de la arquitectura de flujos 411
5.1.1 El metasistema Arquitectónico 411
5.1.2 Los flujos arquitectónicos del metasistema 424
5.1.3 Características de objetos arquitectónicos como sistemas 442
5.2 La arquitectura de flujos en las ciudades latinoamericanas en la hipermodernidad
456
5.2.1 Arquitectura de flujos 456
5.2.2 Espacio de flujos 469
5.2.3 Redes y nodos de flujos 472
5.2.4 Organización social de Flujos 476

Conclusiones: 483
De las ciudades globales latinoamericanas en la hipermodernidad 483

Bibliografía I

Anexos: Arquitectura de flujos XXIX


Capítulo V: La arquitectura de flujos 456

En conclusión, las características de los objetos arquitectónicos deben


responder a sistemas abiertos que permitan como primer punto reconocer a la
variedad de flujos que presenta la ciudad especialmente las globalizadas y con
mucha más complejidad las ciudades latinoamericanas, para que, como segundo
punto, a través de las metavariables el otro y la alteridad, la arquitectura global y
el sistema funcional de miniaturización puedan ser reconocidas e incluidas en el
sistema para realizar el intercambio de materia y energía, solo así los objetos que
estaban aislados (modernidad y posmodernidad) alcanzan un nivel de sistemas
de objetos entrelazados gracias al uso de las NTIC en la hipermodernidad.

Finalmente, al constituirse el objeto arquitectónico como un sistema


abierto debe mantener su condición aplicando los principios de equifinalidad,
información y entropía, retroalimentación, homeostasis, casualidad y
adaptabilidad para poder interactuar con los flujos reales encontrados en su
propio contexto, pero también, abrirse hacia conexiones de flujos globales, en un
equilibrio glocal, de tal manera, el objeto arquitectónico como sistema contribuye
a la construcción de una ciudad viva de estructura de entramado (Alexander,
2016) y con características de una ciudad abierta “sincrónica, puntuada, porosa,
incompleta y múltiple” (Sennet, 2015).

5.2 La arquitectura de flujos en las ciudades latinoamericanas en la


hipermodernidad
5.2.1 Arquitectura de flujos

Partiendo de que un sistema vivo está compuesto por organismos vivos y


que sus interrelaciones transportan flujos que se encuentran a la deriva de su
entorno formando un ser vivo y que estos flujos son los portadores de la entrada
y salida de información en el sistema vivo, se podría decir de igual manera,
haciendo una analogía que, una ciudad viva está compuesto por objetos
arquitectónicos vivos y que sus interrelaciones transportan flujos que se
encuentran a la deriva de su entorno formando un metasistema arquitectónico y
Arquitectura de Flujos 457

que estos flujos son los portadores de la entrada y salida de información en el


ciudad viva.

Por otra parte, cada organismo está compuesto por unidades


denominadas células que se encuentran en constante interrelación transportando
flujos de información y comunicación hacia el sistema vivo. De igual manera se
podría decir, cada objeto arquitectónico está compuesto por unidades
denominadas elementos constructivos que se encuentran en constante
interrelación transportando flujos de información y comunicación hacia la ciudad
viva (Figura 81).

Figura 81: Ser Vivo vs Metasistema. Fuente: Elaboración Propia. 2019.

Entonces, se puede deducir que la interrelación de flujos entre las células


forma un organismo y la interrelación de flujos entre los organismos forma un
sistema vivo, por tanto, la interrelación de flujos entre los elementos forma un
objeto arquitectónico vivo y la interrelación de flujos entre los objetos
arquitectónicos vivos forma una ciudad vida.
Capítulo V: La arquitectura de flujos 458

Por tanto, el patrón en común que permite la formación o creación de un


algo, es la trasportación de los flujos que se encuentran en constante
interrelación. Y si volvemos hacer una analogía, tomando el concepto más
básico, la arquitectura es el arte y técnica de crear objetos arquitectónicos (Ching,
1998). Tenemos que, si la arquitectura crea objetos, el acto de la creación se da
por medio del intercambio de flujos, por lo tanto, los flujos son los que creadores
de la arquitectura o de cualquier algo.

En consecuencia, tenemos que: la arquitectura está compuesta por


objetos arquitectónicos y que sus interrelaciones transportan flujos que se
encuentran a la deriva de su entorno formando un metasistema y que estos flujos
son los portadores de la entrada y salida de información en la ciudad viva, a esta
arquitectura se la denomina “arquitectura de flujos” (Figura 82).

Figura 82: Arquitectura de Flujos. Fuente: Elaboración Propia. 2019.

Ahora, al sustentar que tanto la ciudad como los objetos arquitectónicos,


son sistemas complejos, estos pueden ser comprendidos como la suma de
Arquitectura de Flujos 459

elementos no solamente de manera aislada, sino también, como la interacción y


relaciones que existe entre ellos, de tal manera que, con base en Von Bertalanffy
(1993), se puede definir que la suma de los objetos aislados se comporta de la
misma manera estando dentro o fuera del sistema, a eso lo llamamos sumativas,
y aquellas características que la suma de sus partes dependen también de la
suma de sus relaciones en el interior del sistema, a eso denominamos
constitutivas.

De la retórica sistémica “el todo es más que la suma de sus partes” (Von
Bertalanffy, 1993, pág. 17) se puede señalar que en la arquitectura de flujos, está
conformada por objetos constitutivos que no se podría explicar mediante los flujos
de información aisladamente. Sino que, estos objetos constitutivos necesitan de
la suma de sus relaciones, de esta manera, la ciudad como sistema vivo al ser
comparada con sus objetos arquitectónicos, aparecen con características nuevas
o emergentes, esto responde a una naturaleza axiomática, es decir, que cada
objeto es diferente pero la suma de sus partes conforma un todo diverso pero
unificado que hace del metasistema algo característico.

En convergencia, es acertado decir, que un metasistema se puede


representar por medio de la instrumentalización del diagrama, ya que este es un
“complejo de elementos interactuantes” (Matsuda, 1992) que prescinde de
circunstancias espaciales y temporales (Volterra,1931; D´Ancona, 1939, y
Donnan, 1937). Por lo tanto, se considera también a la arquitectura de flujos,
como un todo espacial y temporal, volviendo a las “totalidades” o “unidades”,
donde la ciudad dependerá de la competencia entre sus objetos y la sociedad, o
como lo denomino Roux, existe una “lucha entre partes” (Caponi, 2008).

De esta manera, el diagrama como representación de la arquitectura de


flujos, refleja la realidad del contexto que contiene los 12 flujos de la arquitectura
global latinoamericana que se encontraron en la investigación (Flujos de:
Capítulo V: La arquitectura de flujos 460

comunicación, telecomunicación, conexión internacional, identidad cultural,


conocimiento, servicios especializados, poder, financiero, tecnológicos,
económicos, sociales y energía), en el cual, tanto las leyes científicas como los
constructos conceptuales, forman parte de la estructura de la realidad a manera
de imágenes esquematizadas.

En la Figura 83, se puede observar un diagrama que representa a la


arquitectura de flujos, en él están contenidos los 12 flujos de la arquitectura global
latinoamericana y, además, están intrínsecamente relacionados a los elementos
del urbanismo tardorracionalista en los cuales se evidencia que en el caso de
autopistas está compuesto por cinco flujos, centros terciarios por dos, rascacielos
por dos, centros comerciales por tres, así como suburbios y urbanizaciones
cerradas por dos.

DIAGRAMA ARQUITECTURA DE
FLUJOS
Series1 Series2 Series3
5
Flujos de Comunicación
5
Flujos de Energía 5 Flujos de Telecomunicación
5 4 5 de Conexión
Flujos
Flujos Sociales
Internacional
23
2 2 1 5
3 1 0
0
0
3 0 Flujos
5 de Identidad Cultural
0 0
3
Flujo Económico4 2 2 Flujos de Conocimiento
2 2 5
3 Flujos de Servicios
Flujos Tecnológicos
especializados
Flujo Financiero Flujos de Poder

Figura 83: Diagrama Arquitectura de Flujos. Fuente: Elaboración Propia. 2019.

Cada uno de los flujos marca una tendencia de aproximación a sus


elementos tardorracionalistas (equifinalidad), lo que quiere decir que cualquier
Arquitectura de Flujos 461

objeto arquitectónico que contenga los 12 flujos se ubicará dentro del área
sombreada, que significa que posee una arquitectura de flujos, por consiguiente,
ha tomado en cuenta al otro y la alteridad (serie 1), la arquitectura de la ciudad
global (serie 2) y el sistema funcional de miniaturización (serie 3). Quienes
queden fuera del área sombreada son objetos arquitectónicos que carecen de
arquitectura de flujos, por tanto, no fueron creados por flujos, no interrelacionan
sus objetos, son sistemas cerrados o aislados, no constituyen una ciudad natural
viva de semientramado sino son una ciudad artificial tipo árbol, en general no
poseen metasistema arquitectónico.

Ante todo, la ciencia acepta que mediante la construcción de flujos se


puede representar la realidad, de las cuales la teoría general de sistemas de Von
Bertalanffy (1993) plantea tres formas de describir los flujos: el primero las
analogías, es la similitud superficial entre fenómenos; segundo, las homologías,
cuando existe diferencia entre las características, pero, sus leyes son idénticas;
y tercero la explicación, siendo las características específicas legítimas para un
objeto aislado. Así, el arquitecto podrá interpretar a cada uno de los flujos o
patrones que encuentre en el entorno que vaya a proyectar una arquitectura de
flujos.

Por lo tanto, en la era de la hipermodernidad, la arquitectura de flujos está


causando cambios vertiginosos y se vuelve un metasistema especializado que
afecta a la complejidad de las ciudades, sus técnicas, estructuras sociales y
teóricas, que están siendo impactadas por una gran cantidad de flujos de
información y comunicación, que de acuerdo con Boltzmann (1974), estos flujos
se presentan a manera de serendipia, suerte y probabilidad, respondiendo a la
segunda ley de la termodinámica, las leyes del desorden.

Entonces la arquitectura de flujos, desde la visión sistémica, ahora es una


totalidad, de dinamismo, de orden y organización, cumpliendo con el principio de
Capítulo V: La arquitectura de flujos 462

entropía negativa, de esta manera, se entiende a la arquitectura como la suma


de sus flujos formando un “todo superordinado a sus partes” (Von Bertalanffy,
1993), reflejado en el nuevo pensamiento de la época.

Asimismo, en cuanto a las propiedades de los objetos arquitectónicos que


conforman la arquitectura de flujos, se debe señalar, que cada cambio que tengan
depende de sí mismo, siendo independiente del resto, mientras que, la suma de
estos cambios refleja el cambio en la arquitectura de flujos, eso es según
Bertalanffy (1993) una sumatividad física o independencia, de tal forma que, el
comportamiento de los objetos arquitectónicos solo se puede entender
considerando el tipo de flujo que se da en su lugar (Russell, 2009), es decir, en
el metasistema.

También se debe considerar que, con el pasar del tiempo, las


interrelaciones de los flujos entre los objetos arquitectónicos van disminuyendo
debido a una segregación progresiva, y mientras más se pierdan estas
relaciones, la arquitectura de flujos, tiende a convertirse en una simple máquina,
ingresando en un proceso de mecanización progresiva, sin embargo, si sus
relaciones permanecen estables con el tiempo, entran en un estado estacionario,
por lo que, están orientados hacia un solo objetivo final, denominando a eso
finalidad. (Gross, 1930).

Del mismo modo, Lotka y Volterra, añaden que, en esta complejidad se ha


originado una “teoría de la dinámica de las poblaciones” (Matsuda, 1992),
considerando a todo organismo vivo como un sistema abierto, de equilibrio y de
intercambio de flujos con su entorno, características evidentes de la teoría
general de sistemas de Bertalanffy, que refiriéndonos a la arquitectura de flujos,
todos sus partes, es decir, los objetos arquitectónicos, los flujos y la sociedad,
presentan rasgos de similaridades estructurales o isomorfismos.
Arquitectura de Flujos 463

Por ese motivo, los objetos arquitectónicos forman parte de la arquitectura


de flujos, y están en constante interacción e intercambio de flujos como
organismos vivos, entonces, se puede considerar que son sistemas abiertos, es
decir, a pesar de recibir miles de flujos de información en diferentes condiciones
todos los objetos arquitectónicos son capaces de alcanzar un estado final similar
(no se refiere a su forma, sino su función), esto es a lo que Bertalanffy (2014)
llama el primer principio de “equifinalidad”, no siendo así, con los sistemas
cerrados y aislados, ya que estos están abandonados de su entorno y su estado
final depende de cada uno de sus condiciones iniciales.

En consecuencia, para que un objeto arquitectónico llegue a su estado


final, se requiere de una buena comunicación, y es aquí donde la teoría general
de sistemas se apoya en la teoría de la Comunicación (Shannon C. E., 1998),
siendo su base la información, entendiendo a la información, como una corriente
de energía (portadoras de flujos), pero que, también es una información con
carácter de probable, de suerte, de hallazgos inesperados, tal como los que se
encontró en los flujos de una ciudad global, es decir, la arquitectura de flujos,
responde a un concepto de “entropía” (Von Bertalanffy, 1993), en el que, se
puede medir este desorden funcional a través de su unidad binaria el bit.

Sin embargo, para que la información pueda transmitirse entre los objetos
arquitectónicos es necesario una retroalimentación, mediante la interrelación del
arquitecto y la colectividad como receptor de los flujos que se dan en la ciudad,
la teoría de la arquitectura de flujos como un aparato de control que sintetiza,
analiza y transmite los flujos para poder proyectar y finalmente el objeto
arquitectónico como efector quien recibe la información, conformando el
metasistema arquitectónico de la arquitectura de flujos, que se puede suponer en
estado de autorregulación, es decir, que garantiza la estabilidad del metasistema
como un organismo vivo, principio de homeostasia (Arnold, 1998), características
que fueron las mismas que permitieron a Norbert Wiener crear la cibernética.
Capítulo V: La arquitectura de flujos 464

Ciertamente, la arquitectura de flujos puede alcanzar asintomáticamente


un estado estacionario a lo largo de su ciclo de vida, o no puede alcanzar o puede
tener cíclicamente por periodos. De caer en el estado estacionario la arquitectura
de flujos entrara en un equilibrio, por el contrario, las interacciones se
desestabilizarán y también el metasistema dependiendo el grado de perturbación
que causen los flujos, sin embrago, simultáneamente los flujos generan fuerzas
que contrarrestan las perturbaciones, recuperando el estado de equilibrio,
propiedad que se obtiene gracias a la ley del mínimo esfuerzo.

Este proceso de estabilización se puede denominar el principio de


finalidad, en el sentido que las perturbaciones o los flujos que contrarrestan están
en dependencia del fututo, es decir, “un estado A dependerá de un estado fututo
B, algo existente de algo no existente” (Von Bertalanffy, 1993, pág. 79). A pesar
que es ilógico que se conozca el fututo, pero si se puede programar, es así como
a través de la cibernética el hombre puede preestablecer como actuaran las
máquinas. Esta acción es un tipo de finalidad denominada directividad basada en
estructura, en efecto, los flujos arquitectónicos pueden ser analizados por el
hombre para programar a un fututo lo que sería el objeto arquitectónico.

De igual manera, los flujos pueden retroalimentar a los objetos


arquitectónicos por medio de servomecanismos que son los responsables de
regular al metasistema por ende a la arquitectura de flujos, gracias a su principio
de homeostasia. Mientras que, la equifinalidad al saber que la arquitectura de
flujos alcanzará el mismo estado final aun si partió de diversas condiciones en
sus inicios de creación. Así como también, se puede aplicar el principio de la
genuina finalidad o más conocida como intencionalidad, cuando un flujo está
actuando de cierta manera, pero ya conocía o había determinado cuál será su
fin. Todos estos aspectos de adecuación de los objetos o funcionamiento de los
flujos se deben a la inteligencia planeadora del hombre.
Arquitectura de Flujos 465

En cuanto a la propiedad de isomorfismo que todo objeto arquitectónico


posee, la arquitectura de flujos deberá ser lo suficientemente controladora y a la
vez estimuladora para poder recorrer y transferir los flujos de un objeto a otro,
para no repetir mecanismos inservibles en otros objetos, aumentando la
eficiencia de la transmisión. Además, de acuerdo a Von Bertalanffy (1993) el
mismo sistema evitara caer en analogías u homologías superfluo inútiles para la
arquitectura de flujos.

A modo de cierre del concepto de arquitectura de flujos, Nicolai Hartmann


(1986), llega a establecer que la centralización es para toda estructura dinámica,
y como centralización viene siendo el individuo, ésta palabra quiere decir
“indivisible” (Hartmann, 1986), de tal forma que, este principio constituye una
individualización progresiva, o lo que Metzger (Metzger, 1941, pág. 184)
denomina el “principio de ausencia de jerarquía”, entendiendo que, todos los
sistemas están estructurados por sistemas de niveles inferiores inmediatos,
creando un orden jerárquico. En otras palabras, la arquitectura de flujos
dependiendo de la interrelación de sus flujos, podrá conformar otros sistemas,
pero de niveles inferiores.

A tal punto, que se ha analizado cada uno de los flujos encontrados en la


investigación de acuerdo a los principios de la teoría general de los sistemas y
se ha determinado que los flujos globalizantes de la arquitectura de flujos
conforman subgrupos o componentes de menor escala. Flujos que se
encontraron en el entorno del sistema que es el vacío urbano en total entropía,
que interactuarán con el objeto arquitectónico provocando efectos que se han
clasificado de la siguiente manera.

Flujo. - es considerado a toda información que contiene materia y energía


y está en constante movimiento y en alta velocidad, además, tiene la propiedad
de traspasar toda superficie de un sistema abierto, es un tipo de fluido que se
Capítulo V: La arquitectura de flujos 466

mueve por atracción de los objetos, trasladando de un lado a otro la información


por cuanto genera operacionalidad en las actividades o funciones, causa cierta
“felicidad” en la psicología del arquitecto y del usuario.

Influjo. – se presenta como un líquido en intenso movimiento que tiene la


capacidad de ejercer poder sobre el objeto arquitectónico o la sociedad, de tal
manera que puede cambiar o transformar las condiciones iniciales del objeto o
de las sociedades, pero, debido a la propiedad de suma constitutiva en sistemas
abiertos no podrá alterar la totalidad del metasistema. Es muy común que este
fluido influya y provoque un efecto, ejerciendo su ventaja de supremacía o un
predominio.

Híperflujo. – no se refiere al tamaño o sino a la densidad de acumulación


de varios flujos, o mejor dicho es la sobre carga de flujos que se concentran en
un solo lugar que termina dilatando o contrayendo al metasistema. Por lo general,
este fluido recircula alrededor de los objetos arquitectónicos, pero se aleja de la
periferia. El efecto que causa sobre los objetos o las sociedades será
proporcional a la magnitud de su densidad y que además del amplio movimiento
de la información transmite también presión, por lo que se podría relacionar a una
hipertensión.

Reflujo. – es un fluido cuyo movimiento al terminar de atravesar a un objeto


arquitectónico no ha cerrado por completo su función (transmitir información) y
genera un retroceso en la transmisión de la información y la comunicación ya sea
en un objeto arquitectónico en formación o en uno ya estable o formado. Este
retroceso puede causar en el entorno del metasistema un patrón de perturbación
y desgaste del revestimiento de los límites, además, impide que la información
llegue a su destino. Estos retrocesos también pueden ser causados por los anti-
flujos, así como también se podrían combatir con anti-reflujos.
Arquitectura de Flujos 467

Contraflujo. – cuando el movimiento de este fluido se encuentra en sentido


opuesto a lo normalmente establecido por el metasistema, se puede considerar
también un retorno de la información y comunicación. Además, en el proceso de
retorno es posible que el fluido se haya distorsionado o contaminado por otro tipo
de información de otros flujos, debido a la reducción de la fuerza y velocidad con
la que este se originó. Este flujo puede provocar una aberración en el objeto
arquitectónico.

Antiflujo. – es un fluido considerado como un virus que se inserta en el


interior del objeto arquitectónico para infectarlo, de tal manera provoca una falla
en su sistema hasta llevarlo a su propia auto-destrucción, sin embargo, después
de destruido el objeto arquitectónico, debido a la propiedad homeostática es
capaz de reconstruirse a partir de nuevos flujos. También se podría considerar
como un fluido opuesto o en contradicción con el flujo, entrando en un juego de
competencia por la supervivencia que además puede alterar a otro flujo, creando
una descompensación en el metasistema.

Figura 84: Tipos de flujos. Fuente: Elaboración Propia. 2019.


Capítulo V: La arquitectura de flujos 468

En síntesis, debido a la individualización progresiva que poseen los flujos


del metasistema provoca una ausencia de jerarquía que permite clasificar en este
caso a los flujos en unidades o componentes menores, así se pudo determinar
seis variabilidades, como flujo, influjo, híperflujo, reflujo, contraflujo y antiflujo
(Figura 84).

Estos variados tipos de flujos es una muestra más de la complejidad del


sistema abierto de la arquitectura de flujos, que son abstraídos por el observador
y como ya se mencionó son subjetivos, es decir, tienen diferentes meta-puntos
de vista, por lo tanto, de acuerdo a Morin (1996, pág. 69) y su teoría de sistemas
complejos, nunca se podrá llegar a un metasistema superior, se refiere a que más
allá de identificar los flujos y sus interacciones para posteriormente trabajar con
ellos en la creación de objetos arquitectónicos con base en una arquitectura de
flujos, no se podrá alcanzar un nivel de meta-humano y meta-social.

Incluso aclara, que, si por medio de los avances de las NTIC y el


conocimiento se llegará a lograrlo, no poseería las características de un sistema
absoluto. Tales consideraciones se basan en la lógica de Tarski, así como
también en el teorema de Gödel en la que afirman que ningún sistema es capaz
de “auto-explicarse totalmente a sí mismo ni de auto-probarse totalmente” (Morin
E. &., 1996, pág. 69).

De hecho, la arquitectura de flujos al ser un organismo vivo conformado


por el metasistema entre el arquitecto, la colectividad, los flujos, y los objetos
arquitectónicos tardorracionalistas, a través de este nuevo concepto
arquitectónico conciben objetos homeostáticos que regulan su sistema, pero no
pueden auto-explicarse o auto-probarse.

Por consiguiente, la arquitectura de flujos al no poder auto-explicarse,


necesita de establecer sus alcances y sus componentes, para lo cual, se abre el
Arquitectura de Flujos 469

estudio de tres dimensiones que permiten al sistema ordenar, clasificar y delimitar


la n cantidad de flujos que circulan por las redes globalizantes de las ciudades,
estas tres dimensiones son: el espacio de flujos, las redes y nodos de flujos, así
como la organización social de flujos.

5.2.2 Espacio de flujos

A lo largo de la evolución de las metrópolis, se denota que el desarrollo


tecnológico y sus avances han cambiado la forma de concebir los espacios
arquitectónicos, así podemos decir, que a través de las “[…] tecnologías
mecánicas y fragmentarias, el mundo occidental ha entrado en implosión […] en
las edades mecánicas extendimos nuestro cuerpo en el espacio, pero con la
tecnología eléctrica, hemos extendido nuestro sistema nervioso central hasta
abarcar todo el globo, aboliendo tiempo y espacio” (McLuhan M. &., 2015, pág.
120), por lo que, el objeto arquitectónico se encuentra en la necesidad de re-
entender cuál es el nuevo espacio en el que habita el hombre, a través de la
experiencia urbana, haciendo que la arquitectura de flujos, se comporte según
Novak (2009) como un modelo de la vida comunitaria.

El concepto de espacio entonces, ha sido estudiado ampliamente por la


sociedad, dando como respuesta, que es un lugar delimitado, donde actividades
de varios tipos se dan acabo, sin embargo, el espacio según Porto dice que: “[…]
no tiene una forma por sí mismo; si no fuera por los límites que se le imponen,
por el uso de elementos formales para definir sus fronteras, su aspecto, sus
cualidades, su escala y sus dimensiones serían diferentes” (2004, pág. 54).

Por tanto, la arquitectura se ha encargado de encerrar los espacios, de


estructurales y conformarlo con elementos que configuraran una forma, en otras
palabras, un espacio necesita de una estructura que funcione como un
organizador de las dimensiones de dicho espacio, además, estas estructuras
Capítulo V: La arquitectura de flujos 470

funcionan como limites tangibles o intangibles como edificios, aceras, bordes,


quebradas, paredes, vegetación, incluso hoy en día el internet.

Tal variedad de límites y estructuras que bordean al espacio producen una


diversidad de resultados que modifican, su forma, tamaño y diversifican las
actividades que se desarrollan en el interior de estos, así como lo interpreta
Castells, las actividades son “las secuencias de intercambio e interacción
determinadas, repetitivas y programables entre las posiciones físicamente
inconexas que mantienen los actores sociales en las estructuras económicas,
políticas y simbólicas de la sociedad” (2004, pág. 182), las cuales, están
influenciadas por el espacio y a su vez por estructuras invisibles, que favorecen
el intercambio de información, la comunicación y la interacción en sí.

Sin embargo, éstas estructuras invisibles también actúan como barreras


que regulan las funciones de las actividades, producto de las continuas
interacciones realizadas, siendo éstas las denominadas estructuras económicas,
políticas y simbólicas de la sociedad, cuya función regula el número de
actividades y personas en un espacio. En consecuencia, se entiende al espacio,
como un lugar que se activa por el número de personas que lo utilizan, y, que
ésta cumple un rol muy importante, como es la interacción de las mismas
personas, de tal manera, los arquitectos o planificadores deberán tomar en
cuenta en su proceso proyectual, las interacciones que se producen en este
nuevo espacio emergente de estructuras invisibles que se avizora.

Es así que, debido al desarrollo y avances tecnológicos hay que replantear


una nueva forma de conceptualizar y entender el espacio, ya no como un entorno
solo físico, sino que, debido a las estructuras invisibles, ahora se debe pensar en
lo virtual, de esta manera, lo virtual se crea mediante la manipulación que la
información sufre en un entorno digital, el espacio representado en bits (Alonso,
2005), normalmente en las dos dimensiones planas de la pantalla, el tiempo lo
Arquitectura de Flujos 471

constituye un ahora, detenido, hasta que el presente del usuario lo sincroniza con
el suyo a través de la manipulación, idea que comparten con Powers (1995) en
su enunciado de la “aldea global” (McLuhan M. P., 2015)

El espacio de flujos entonces (Figura 85), se define como un lugar donde


se realizan actividades, tanto físicas como proceso y manejo de información
digital, este espacio de flujos nace de la utilización de tecnología, internet y
medios de comunicación avanzados, que permiten a un lugar, edificio o espacio
interactuar con otros y compartir información en tiempo real, sobrepasando los
límites del espacio presente, es decir, están en constante intercambio de flujos
de información, puesto que, ésta actúa de manera libre sin barreras que la
detengan, así como McLuhan (2015) afirma que los “medios de comunicación
electrónicos eliminan las barreras geográficas”.

Figura 85: Espacio de Flujos. Fuente: Elaboración Propia. 2019.

Dichos medios de comunicación electrónica permitieron explotar la


comunicación entre seres humanos, de una manera nunca antes vista,
traspasando fronteras, muros, limites, barreras, y cualquier estructura que
limitara nuestro espacio, que a su vez definen la forma y una fluidez de
información sin fronteras, o como diría De Sola-Morales un espacio de flujos
Capítulo V: La arquitectura de flujos 472

“sustituye la firmeza por la fluidez y la primacía del espacio por la primacía del
tiempo [...] un sistema de acontecimientos en los que espacio y tiempo están
simultáneamente presentes como categorías abiertas” (1998, pág. 26),
considerando al tiempo como la capacidad de respuesta de la información y
procedimiento a una velocidad instantánea, permitiendo una conexión libre y
dinámica entre espacios virtuales.

De tal manera, hoy las personas pueden estar cada vez más cerca así
sean de lugares muy remotos, gracias a la ayuda de las nuevas tecnologías, es
decir, la proximidad física debería dar lugar a una proximidad electrónica. Es esta
información electrónica la que da los rasgos a una sociedad globalizada y al
propio individuo que es parte de dicha sociedad afirma McLuhan (2012), por
ende, en la actualidad la información se encuentra disponible de manera que, en
palabras de Jofré (2000), la gente sabe demasiado, y ya no hay lugar donde
esconderse, que, hasta la arquitectura se transforma en líquida.

Esta arquitectura de flujos, tomando el epígrafe de Bauman sería una


arquitectura líquida, a la que Novak (1991) considera como una arquitectura que
actúa en una forma y recae en otra, es decir, la forma de sus espacios son
contingentes al individuo que, al mismo tiempo, es un sistema abierto para acoger
y es un sistema cerrado para defender de los diferentes antiflujos.

5.2.3 Redes y nodos de flujos

Sabiendo que, la arquitectura de flujos es un metasistema de


componentes que conforman una dimensión de la realidad, organizada, con
nodos de crecimiento y desarrollo, por tanto, crea relaciones e interconexiones
que establecen una red sistémica, permitiendo ordenar las distintas
condicionantes morfológicas y funcionales.
Arquitectura de Flujos 473

Por consiguiente, se determina a las redes como un medio organizador del


espacio-tiempo del metasistema. Estas redes contienen nodos activos y
dinámicos con trayectorias de conexiones de información o sistemas,
administrativas y económicas para beneficio y en continuo desarrollo de los
objetos arquitectónicos. Esto crea un aumento de la competitividad garantizando
a largo plazo la supervivencia en el nuevo escenario de ciudad, mientras que, la
acumulación del capital garantiza el crecimiento económico.

Este sistema de redes y nodos de flujos, concentra las inversiones en las


grandes metrópolis, en ciudades perfectamente conectadas, puertos o nodos que
agrupan funciones superiores en todo el mundo y al conectar segmentos de cada
país a una red global se desconectarán poblaciones.

Descartes (Bochenski, 2014, pág. 14), afirma: “La arquitectura de redes se


genera en los centros regionales y locales, produciendo que el conjunto del
sistema quede interconectado a escala global”, a través de los flujos de
información y comunicación que forman el metasistema, añade además, “que los
territorios que rodea los nodos creados desempeñen una función cada vez más
subordinada, a veces incluso, llegando a perder toda su importancia o
volviéndose disfuncionales” (Bochenski, 2014, pág. 15), por lo que, los nodos que
se crean, quedan relegados o pierden por completo su función.

Esto provoca que la jerarquía de ciudades globales en el sistema


económico se base según Mitchell (2003), en los centros de poder estructurados
internamente, donde los objetos arquitectónicos, dependen de su conectividad
en redes de transportes y telecomunicaciones, aparecen así, las ciudades en red,
una colección de núcleos urbanos que operan como nodos de una red económica
mundial, gracias a las redes telemáticas, que han permitido conectar a los objetos
entre sí.
Capítulo V: La arquitectura de flujos 474

Por lo tanto, lo que busca la ciudad en red (ciudad abierta) es establecer


conexiones de un sin número de objetos arquitectónicos a nivel mundial. Este fin
persigue que no sean las ciudades integras sino objetos claves como los centros
de negocios, de administración, aeropuertos, zonas logísticas, y de servicios
altamente especializados. Además, las ciudades a nivel metropolitano, como
menciona Mitchell (2003), ya empiezan a establecer redes de banda ancha por
medio de las NTIC que permite su conexión con las ciudades principales
inmediatas. Teniendo como objetivo de la red, que complemente a cada una de
las ciudades (no se re-produzcan se complementen) para que la región urbana
alcance niveles muy altos de competitividad a nivel global.

Figura 86: Redes y nodos de flujos. Fuente: Elaboración propia. 2019.

Por consiguiente, una red de flujos, crea puntos de desarrollo dentro de


entorno de una arquitectura de flujo, interconectada por elementos lineales, los
cuales, se deben entender como un plano ordenado, formado por una estructura
espacial, que depende de la conectividad en redes de información o sistemas,
creando así redes y nodos de flujos (Figura 86), los cuales, están conformados a
Arquitectura de Flujos 475

una escala superior por núcleos urbanos que operan como nodos de una red
económica, gracias al desarrollo de la tecnología actual, como es la cobertura de
conexiones en línea u online y utilización de varios equipos electrónicos o tele-
comandos, que mantienen las ciudades conectadas.

El método de observación de las ciudades globales ilustra directamente a


la organización basada en los lugares del espacio, de los flujos en nodos y redes,
que según Castells (2004), las redes se pueden articularse mediante conexiones
en diferentes lugares, que generen riqueza, procesamiento de información, etc.,
así, se resaltar que el fututo desarrollo y posicionamiento a nivel global de cada
objeto en particular, depende de cómo administren sus recursos, sea la línea que
escoja a desarrollar debe tender a proporcionar un rasgo único que puede
sobresalir a dicha ciudad o región, como un centro importante de servicios.

Su esquema sistemático, es como una maraña que configura la red de


acuerdo a la conexión con los nodos, además, del radio de influencia que conlleva
cada nodo, permitiendo ser conectados de acuerdo a los diferentes sistemas
electrónicos existentes en la ciudad. Además de verificar puntos aislados
prácticamente al margen de las redes los cuales reflejan el contraste entre la
arquitectura construida y la arquitectura vivida.

En general se puede afirmar que una red contiene dos componentes: un


conjunto de nodos en los cuales se procesa la información y un conjunto de
conexiones de nodos entre sí, los cuales envía información y mantienen
interconectados, tanto a los espacios de flujos como a los objetos arquitectónicos
formando un sistema de objetos, así como también, al sistema de ciudades
abiertas producto de una interacción entre las arquitecturas de flujos.

Del mismo modo, la red consiste en una sucesión de nodos y canales de


comunicación, el cual, transmite información de manera que procesa lo necesario
Capítulo V: La arquitectura de flujos 476

para poder transmitir a los diferentes nodos existentes, es decir, que la conexión
de información, transporte, economía, telecomunicación, etc., circulará de nodo
en nodo, siguiendo el trazo de varias redes, obteniendo una ciudad totalmente
conectada (ciudad abierta), construyendo una característica importante como es
una cobertura geografía.

En consecuencia, los nodos son los equipos altamente especializados


para realizar diversas funciones de procesamiento que requiera cada una de las
conexiones a través de la red de sistemas de objetos de una arquitectura de
flujos.

En definitiva, se debe estar claros que la red es muy importante como


Castells (2013, pág. 52) afirma “una sociedad red es aquella cuya estructura
social está compuesta de redes activadas por tecnologías digitales de la
comunicación y la información basadas en la microelectrónica”, así, este
mencionado desarrollo debe apuntalarse en el instrumento del diagrama con
herramientas actuales como el uso de conexiones informáticas que mantenga
relaciones eficaces y acorten el tiempo y espacio que separen a estos núcleos
para fortalecer los ejes de acción dentro de la generación de la estructura a nivel
global del comercio.

5.2.4 Organización social de Flujos

La teoría organizacional de flujos se desarrolla a través de la interacción


del individuo con el espacio y sus diferentes aspectos como Delgado (2010, pág.
55) afirma: “esta intrínsecamente ligada a los espacios y la sociedad misma, …
se encargan de darle al espacio una forma, función y un significado social, con
secuencias de intercambio que mantienen los actores sociales de diversas
estructuras”.
Arquitectura de Flujos 477

Es decir, que esta teoría se relaciona con los espacios cumpliendo un


papel fundamental en la sociedad conjuntamente con el ámbito de los objetos
arquitectónicos, que es considerado de muchísima importancia, para que, de
alguna manera se pueda dar esta interrelación entre lo social y el espacio, el cual,
se encarga de darle una representación a la arquitectura de flujos en cuanto a la
forma y función, ligado siempre al ámbito social que se estructura, de tal manera,
conlleve a cambios significativos para la sociedad y la diversidad del mismo.

Por otro lado, Castells (1997) propone un planteamiento que se podría


relacionar a la arquitectura de flujos, refiriéndose a que la organización material
en cuanto a las prácticas o participaciones social adquieren una mayor
consistencia si se realizan en un tiempo y espacio compartido por medio de la
interrelación de flujos. Entendiendo por flujos tanto materiales como inmateriales
que permiten dar una secuencia al intercambio, interacción, repetición y
programación entre los lugares donde se ubican diversos objetos arquitectónicos
o individuos que estaban físicamente inconexos, a través de los diferentes
actores sociales que forman parte del metasistema arquitectónico, a este proceso
se lo define entonces como organizaciones sociales de flujos (Figura 87).

Mientras que, Fernández, M. y Gurevich, R. (2007) incorporan a su teoría,


el dinamismo, creando diferentes tipos de flujos que ponen más atención a los
movimientos que se presentan en un territorio y además, añaden al ser humano
como medio de interacción entre sus bienes, cosas, pensamientos, información.
Todas estas características son de suma importancia en un mundo
constantemente cambiante, que se actualiza cada vez más rápido el lugar y la
actividad que se están realizando, dentro de una arquitectura de flujos que está
intrínsecamente ligado al componente social y provee a los principales actores
sociales, características diferentes, pero de igualdad a la misma vez.
Capítulo V: La arquitectura de flujos 478

Figura 87: Organización social de flujos. Fuente: Elaboración Propia. 2019.

Hernin (2009), por su parte, se basa en la teoría organizacional de flujos,


la cual está directamente interrelacionada con diferentes funciones tales como:
“Funciones económicas, de habitar, biológicas, de formación y educación, de
ocio, de información y comunicación” (Hernin, 2009, pág. 45), todas estas
interrelacionadas, van a permitir a través de los flujos transportar e intercambiar
las relaciones sociales, establecido diferentes dimensiones sociales y espaciales,
en las que, se privilegia a la familia y su salud, dotándoles de nuevo conocimiento
y capacidades para desenvolverse en su oficio, pero, sin descuidar el tiempo
libre para su recreación y dispersión física y mental, que permiten una
arquitectura de flujos contenedora de diversidad social.

Sin embargo, Guevara (2015) tiene otra concepción sobre la organización


social de flujos y menciona que la esta aparece en el contexto de las ciudades
globales que dan patrones de intercambios de flujos globalizados, provenientes
de una nueva estructuración y consolidación de la base económica, plenamente
tercerizada y en constante desarrollo, enfatizando en el cambio que se debería
Arquitectura de Flujos 479

dar en la organización social, en el funcionamiento y estructuración de cómo se


realizan los estudios del espacio y de las ciudades. Sobre todo, en aquellas
llamadas globalizadas, siendo la base de la mayoría de estas ciudades la
economía en red de servicio altamente especializados, que en el momento de
proyectar la ciudad estarán diseñadas pensando en su apariencia y el
comportamiento de la sociedad.

De tal forma que, el dinamismo como lo asigna Dourron (2016),


proveniente de la arquitectura de flujos, se da primordialmente en el espacio de
flujos, debido a las transformaciones de cómo estos se reflejan en la población y
en la energía con la cual las organizaciones se relacionan entre sí, mediante
redes y nodos de flujos, ya que cuanto más compacta y densificada sea la
sociedad el comportamiento difiere tanto a nivel social, económico y tecnológico,
formando una red interna.

Espacio de flujos Nodos y ejes de la red Organización Social de Flujos


Figura 88: Dimensiones de la arquitectura de flujos. Fuente: Elaboración Propia.
2019.

En conclusión (Figura 88), la arquitectura de flujos está conformada por la


interacción de tres dimensiones: el espacio de flujos, que permite la conexión del
individuo y los objetos entre lugares desterritorializados a través de las NTIC, las
redes y nodos de flujos, que organizan el metasistema entrelazando a los objetos
Capítulo V: La arquitectura de flujos 480

como sistema de objetos asignándoles una actividad y función específica por


medio de los flujos que se encuentran en el vacío urbano, y finalmente, la
organización social de flujos, que enriquece socialmente al objeto arquitectónico
y su entorno con la diversidad, a manera de un contenedor social, esta es la
nueva arquitectura de flujos contextualizada en las ciudades globales de América
Latina.

A modo de cierre se puede afirmar, que con base en la teoría general de


sistemas propuesta por Von Bertalanffy (1993), se demostró que las ciudades
globales en la hipermodernidad deben tender a estar continuamente
interconectadas a manera de un sistema abierto o metasistema como se lo ha
definido para representar al tipo de ciudad abierta, aquella que está formada por
sistemas de objetos interrelacionados entre sí por medio de flujos transmisores
de información y comunicación que utilizan las NTIC, para originar un dinamismo
sistémico en la arquitectura de flujos y sus tres dimensiones espacios de flujos,
redes y nodos de flujos así como organización social de flujos.

Solo así podemos conseguir un sistema arquitectónico que sea


homeostático, mantenga finalidad y equifinalidad, proponga una entropía
negativa, observe en la causalidad, se auto-robustezca con la retroalimentación,
y llegue a conformarse como un organismo cibernético en la era de la información
y comunicación.

Pues habiendo superado la lógica de diseño tradicional de tipo lineal, justo


iniciar la práctica y enfocar la mirada hacia un nuevo tipo de diseño de
pensamiento complejo, esta será ña arquitectura de flujos, que tal como plantea
la teoría general de sistemas (Von Bertalanffy, 1993), llega a construir un
metasistema que alcanza su máxima expresión a partir de la interrelación de sus
unidades , a través de “sistemas, subsistemas y suprasistemas” de la red.
Arquitectura de Flujos 481

Entendiendo a los subsistemas como la integración de los cinco tipos de


elementos del urbanismo tardorracionalista, autopistas, centros terciarios,
rascacielos, centros comerciales, así como suburbios y urbanizaciones cerradas
que estructuran las ciudades globales.

El sistema en cambio, comprende el intercambio de flujos de información


y comunicación (los 12 flujos hallados) así como de cada uno de las variantes o
tipos de flujos que se organizan a través de las tres dimensiones de la
arquitectura de flujos, que son: espacio de flujos, redes y nodos de flujos, como
también, organizaciones sociales de flujos.

Figura 89: El metasistema arquitectónico de las ciudades globales latinoamericanas en la


hipermodernidad. Fuente: Elaboración Propia. 2019.

Y finalmente, el suprasistema, es el ambiente externo de la arquitectura,


ese vacío urbano o espacio intersticial donde se dan los procesos globalizadores
Capítulo V: La arquitectura de flujos 482

de flujos de capital, económico, social, político, cultural, entre otros, que


desmaterializan a los objetos arquitectónicos, un territorio que por el impacto de
las NTIC se ha desterritorializado, deslocalizados, virtualizado tanto en tiempo
como en espacio, conformando así lo que hoy conocemos como ciudades
globales.

De ello se concluye que, el metasistema arquitectónico tardorracionalista


de las ciudades globales Latinoamericanas al estar conformado por sistemas,
subsistemas y suprasistemas, resulta siendo el sistema de sistema de la
hipermodernidad (Figura 89).