Está en la página 1de 16

Monique Deschaussées

EL INTERPRETE
Y LA MUSICA

RIALP
MONIQUE DESCHAUSSÉES

EL INTÉRPRETE
Y LA MÚSICA

Quinta edición

EDICIONES RIALP, S.A.


MADRID
ÍNDICE
Título original: La musique et la vie
Editions Buchet/Chastel, París
© 1988 Buchet/Chastel, París
© 2009 de Ja versión espaflola realizada por RITA TORRAS
by EDICIONES RIALP, S.A.
Alcalá, 290, 28027 Madrid

Introducción: La Música y la vida 9


1. LA MúSICA y LA VIDA •.•...........................•....•.............. 13
OCR por: 2. EL INTÉRPRETE FRENTE A Sf MISMO................................ 21
Biblioteca . 3. EL INTÉRPRETE FRENTE AL COMPOSITOR ......................... 34
Erik Satie
4. EL INTÉRPRETE FRENTE A LA PARTITURA ........................ 43
1ra
edición
5. LA VIDA DE LA MúSICA. EL MARCO DE LA VIDA.
Octubre 2016
LA FORMA MUSICAL...................................................... 48
Comunidad Digital Autónoma 6. LA VIDA DE LA MúSICA Y EL RITMO .............................. 59
bibliotecaeriksatie.blogspot.com.ar
7. LA VIDA SENSIBLE Y PSÍQUICA DE LA MúSICA ................ 83
8. LA MUERTE DE LA MúSICA ........................................... 107
Conclusión ........................................................................ 129

ISBN: 978-84-321-2696-3
Depósito legal: M-294-2009

Impreso en Espafla Printed in Spain


Gráficas Rógar, S.A., Navalcarnero (Madrid)
INTRODUCCIÓN:
LA MÚSICA Y LA VIDA

MÚSICA Y VIDA: dos palabras mágicas, cargadas de sen­


tido y llamadas, evidentemente, a marchar unidas. Pero, ¿qué
puede significar tal unión? ¿Cuál puede ser nuestra perpectiva
cuando nos acercamos a un nuevo milenio, en una época que
ha sido testigo del desarrollo vertiginoso de la ciencia y de las
técnicas más avanzadas, y que nos pone por delante horizontes
tan ricos de promesas como abarrotados de peligros?
¿Cómo incide, cómo alienta la vida en la música?
La abundancia de conciertos, la proliferación de intérpre­
tes, el increíble perfeccionamiento de la técnica instrumental y
el éxito espectacular del disco, ¿han prestado realmente un ser­
vicio a la música o, por el contrario, la han alejado de sus fuen­
tes humanas y espirituales?
Es una pregunta susceptible de discusión. Desde luego, no
cabe duda de que, en el plano internacional, estamos asistiendo
a ejecuciones de una calidad rayana en la perfección; y nunca
fue tan alto el nivel de los intérpretes: técnica infalible, maes­
tría en el manejo de los instrumentos, solistas con nervios de
acero. Todas las limitaciones parecen haber retrocedido, a ve­
ces hasta más allá de lo imaginable.
Los solistas, a imitación ele los deportistas .más famosos,
pueden aceptar conciertos con absoluto desprecio de las dife­
rencias horarias o de bruscos cambios de clima y de costumbres
que podrían alterar su equilibrio ele acuerdo con las más ele­
mentales leyes naturales. Estamos en presencia de grandes vir­
tuosos, pero ¿son grandes artistas, grandes intérpretes? ¿Asisti­
mos a simples ejecuciones o a verdaderas interpretaciones?

9
Monique Deschaussüs El intérprete y la música

No perderé el tiempo refiriéndome a esas ejecuciones-des­ dad. Se trata de una dimensión que es tan indispensable en la
trozo que se cobijan en una desacertada acepción de la palabra música como en la vida.
ejecutar; aunque numerosas, no hay que concederles demasia­ La técnica tiene por objeto liberar al intérprete de todo pro­
da importancia. Aludiré más bien a ejecuciones aparentemente blema material, de todo temor, pero en lugar de afirmarse en
perfectas que constituyen, en verdad, excelentes realizaciones detrimento de la música, debería favorecer la expresión de
técnicas: el exacto decir de los fraseas, la belleza de las sonori­ vida. Corvirtiéndose entonces en plataforma creativa dejaría de
dades, su limpia arquitectura imponen y fuerzan nuestra admi­ ser un fin en sí misma, para ser un simple medio de seguridad
ración. Parece que no falta nada y, sin embargo, ¿por qué esa permitiendo su despliegue, y la música saldría engrandecida,
admiración se queda en el lindero de una cierta frialdad? ¿Por magnificada y no alterada en su misma fuente.
qué no nos sentimos incorporados? ¿Por qué no participamos Ciertos intérpretes en posesión; de una inmensa técnica no
en lo que tendría que ser una profunda recreación, la celebra­ traicionan por eso el lenguaje del corazón y del alma. Afortu­
ción de un misterio? nadamente quedan todavía algunos, pero se hallan en vías de
¿No será, sencillamente, porque no hay vida y porque el es­ extinción comparados con los artistas que había, por ejemplo,
píritu no acaba de vivificar la letra? hace cuarenta años.
La manera de tocar del instrumentista es perfecta, tan per­ En lo que concierne a los pianistas, el balance es elocuente:
fecta que se vuelve aséptica, sin microbios; pero... ¡los micro­ miles de entre ellos, de muy alto nivel técnico, pueden actual­
bíos también forman parte de la vida! A pesar de los progresos mente dominar el mundo por el mero hecho de ser inmensa­
de la medicina, el ser humano permanece vulnerable. ¿Por qué mente virtuosos e intachables profesionales. Pero entre ellos
los progresos de la técnica instrumental se han permitido ani­ ¿cuántos son verdaderos artistas? ¿Cuántos maestros? Sin duda
quilar la vulnerabilidad que h"áy en un intérprete: su calidad no muchos más que a principio de siglo... y sin embargo su nú­
humana, su sensibilidad, su receptividad al mundo creado? mero se ha centuplicado.
¿Por qué la mayor parte de las interpretaciones actuales no Pero en otros tiempos, la ilusión por la técnica no era ima­
hacen más referencias al lenguaje del corazón? ¿Son víctimas ginable; los que hacían carrera eran ante todo músicos, artistas
los músicos de una época invadida por la tecnología y se han que tenían mucho que transmitir y lo hacían por vocación, lo
visto oscurecidos por ella? ¿Sucumben los compositores a las que no es, ciertamente, el caso de hoy: en la actualidad la ma­
seducciones de una búsqueda pura excluyendo a menudo la ex­ yor parte de los instrumentistas se encuentran en posesión de
presión sensible? una técnica que sobrepasa con creces todo lo que tienen que
Ciertamente, la técnica es indispensable, preciosa; todo el decir. Decenios atrás, la técnica permitía a los grandes maes­
mundo valora el hecho de atravesar el Atlántico Norte en seis tros expresarse con naturalidad, sin más: ni entraba en compe­
horas de vuelo y tiene puesta su esperanza en la evolución de tencia con el intérprete ni constituía un fin en sí misma. Toda­
la medicina. Por sus indiscutibles aportaciones, la técnica po­ vía no había tenido lugar la confusión entre el deporte y el
dría servir al hombre en lugar de esclavizarlo. En tales condi­ arte; la música continuaba siendo fuente y expresión de vida.
ciones, lo natural sería que los instrumentistas utilizaran inteli­ Sería impensable quedarse anclados en el pretérito, como
gentemente esos formidables hallazgos, sin olvidar por ello la sería una aberración no aprovechar todo lo que entraña de po­
esencia misma de la música, que consiste en expresar... lo sitivo la evolución técnica. ¿Pero por qué no compaginar la
inexpresable. técnica del año 2000 con la herencia que nos han dejado los
La perfección técnica es condición necesaria de toda gran grandes maestros? Tenemos un tesoro entre las manos: no lo
interpretación y en ningún caso debe fallar, antes al contrario: enterremos. Que el artista se una al virtuoso para alcanzar las
proporciona esa seguridad sin la que la vida no podría vivirse más altas cimas.
en plenitud. ¿Qué ocurre en nuestra existencia ordinaria? El En la época de los sintetizadores y de los ordenadores, ¿qué
miedo, la pérdida de seguridad por parte del ser humano le im­ lugar puede ocupar el artista y, en particular, el intérprete?
pide su cabal expresión, dar la medida completa de su capaci- ¿Qué valor conserva una partitura escrita por la mano de un
10 11
Monique Deschaussées

hombre? ¿Cómo encontrar y transmitir la vida en su esencia 1


pura, esta vida omnipresente en una partitura, desde sus aspec­
tos más instintivos hasta sus vibraciones más imponderables?
Descubramos que la música y la vida, en una unión sagra­
LA MÚSICA Y LA VIDA
da, son portadoras de belleza y de esperanza para un mundo
que puede bascular entre la luz o la nada.

Estas dos palabras, música y vida, parecen poseer un poder


ilimitado. Evocarlas con nuestras pobres palabras es arriesgar­
se a traicionar su dimensión; pero puesto que este libro les
concierne directamente, nos atrevemos a plantear estas dos
preguntas: ¿Qué es la vida? ¿Qué es la música?, aunque siem­
pre desde una actitud de permanente humildad respecto a la re­
latividad de las respuestas, porque bien se sabe que no es posi­
ble encerrar el infinito en un lenguaje preciso y limitado.
Incluso antes de intentar la contestación a tales cuestiones he­
mos de dejar bien sentado que tanto la vida como la música son,
ante todo, un misterio, y que todo misterio lleva en sí algo inefa­
ble; somos, pues, conscientes de la inmensa tarea que nos aguarda.
En una primera aproximación, ¿se podría afirmar que la
música y la vida son creaciones?
Una creación tiene múltiples facetas, que van del estado
más simple al más evolucionado. La vida se manifiesta tanto
en formas unicelulares como en las de seres de gran compleji­
dad; la música nos habla tanto a través de un lenguaje primiti­
vo como a través de partituras. extremadamente elaboradas.
Toda una gama progresiva está contenida en cada una de ellas,
desde los orígenes hasta un futuro posible aún desconocido.
En principio, pues, la vida es creación, sea cósmica, huma­
na, animal, vegetal, y esta creación está en movimiento.
Dicho movimiento se expresa por ritmos, en el tiempo y en
el espacio: ritmo de revoluciones planetarias, de la evolución de
las especies, de los ciclos de la vida, de las estaciones, de los

12 13
El intérprete y la música
Monique Deschaussées
cea, utiliza su voz mucho antes de saber hablar. La voz es el
días Y la� noches., ritmo de un corazón que late, de pulmones elemento más ·natural con que se nos ha dotado, ya que se da
que respiran..., ntmo de la vida cotidiana . .. La enumeración con la vida y forma parte de nosotros. De la voz al canto no
puede ser infinita, ya que toda la vida está regida por ritmos. hay más que un paso que cruzar para que la música se nos
E� su esencia misma, la música, ¿no es también movimien­ meta dentro. Si queremos convertir un niño en músico, hagá­
to Y ntmo? ¿No es en el ritmo donde ella ha nacido? Sólo basta mosle cantar.
que un ser humano se sirva de sus propias manos o de un bas­ La capacidad de cantar con un instrumento distingue al ver­
tón Y golpee sobre un objeto de madera, de piel o de metal, dadero artista del simple instrumentista, en especial en el caso
para que aparezca la música, en sus primeros rudimentos. de los pianistas, puesto que el wano ofrece generosamente los
Heinrich Neuhaus decía que si existiera una biblia de los resortes para cantar. La vuelta·'al-canto es indispensable si se
músicos, sin duda se abriría con esta frase: quiere beber en el manantial mismo de la música.
Gr�cias al ritmo y al canto, el ser más primitivo de una tri­
«En el principio fue el ritmo.»
bu alejada de cualquier civilización puede hacer música. Los
cantos de los pigmeos son alucinantes, los ritmos africanos no
. �l .ritmo cons!i�uye en efecto la vida primitiva, visceral, lo son menos. Los poblados menos evolucionados son eminen­
mstmtiva de la mus1ca. Responde a una necesidad fundamental
del hombre, impresionándole en sus fibras más esenciales. temente sensibles a la música, aun cuando lo sean menos a la
¿Por qué �n motivo rítmico incansablemente repetido (como escultura y prácticamente nada a la pintura. Podemos calibrar
sucede, por ejemplo, en la música oriental) ejerce el poder de así hasta qué punto la música es el arte más cercano a la vida
una droga? ¿Por qué los ritmos de un tam-tam surgiendo del por no decir que es el arte de la vida misma. El paralelismo en�
susurro del bosque africano pueden hacer entrar en trance? tre música y vida es tan evidente que se han fusionado una con
otra desde sus orígenes. Los Vedas -que se encuentran entre
1:anto es así. que uno de los más grandes percusionistas tradi­ los más antiguos de los textos conocidos- hacen nacer el cos­
c10nales africanos, Ghanaba, trastorna auditorías de miles de
personas reduciendo a ritmos puros algunas de las más céle­ mos de la disposición de los sonidos.
bres pa�tituras clásicas. Por sorprendente que pueda parecer Aparte del ritmo y del canto, me referiré luego al resto de
l�s elementos que hacen de la música la expresión de la misma
esta opción, ello prueba que una obra musical despojada de to­
dos sus elementos a excepción del ritmo mantiene una fuerza vida. La evolución del lenguaje musical no ha alterado ni un
ápice sus componente vitales. Podremos ver que:
emocional.
. Al analizar una partitura, nos fijaremos en el papel primor­ La respiración de la música, igual que la del hombre, al­
dial que desempeña el ritmo: él es el pulso de la vida. Los ni­ terna inspiración y espiración.
ños negros tienen un sentido asombroso del ritmo. ¿Será por el La forma musical no es otra cosa que el marco elegido
�echo de que sus madres los llevan a la espalda mientras traba­ por el compositor para expresarse.
jan? Desde el nacimiento, se les ha habituado a vivir al ritmo El «tiempo» se corresponde con los ritmos humanos y
de los pasos, de los gestos de la vida cotidiana· absorbiendo el con el tiempo de desplazamiento en la vida.
movimien�o. ¡Esos nifios bailan desde:: que so� capaces de te­ El estilo es el eco de una época y de la personalidad de
nerse en pie! un compositor en el contexto de esta época.
Es fa�cin_ante comprobar hasta qué punto la música, en su
aspecto ntm1co, es parte integrante de la vida. Y resulta sor­ Descubriremos el latido de una partitura bajo estos aspectos:
prendente constatar cómo nuestros bebés, en cambio, muelle-
1:lente !:'aseados en cochecitos de niños _y alejados así de un Vida física, instintiva, primordial.
ntmo vital- carecen de ese sentido innato. Vida sensible, psíquica, espiritual.
Otro elemento ;pertenece a la esencia misma de la música: Vida cotidiana, imaginativa y siempre renovada.
la VOZ, el CANTO. ¿Qué sucede en la vida? Un niño balbu-
15
14
Monique Deschaussées El intérprete y la música

Y en lo que hace al intérprete, verificaremos la importancia chando heder de Schubert! Pero reflexionando, mi asombro
del encuentro que pone al hombre en contacto con el hombre, fue decreciendo al pensar que ellos no se regían por el cerebro;
pero también con algo más grande que él. ¿No es evidente la vivert por instinto, captan. El hemisferio derecho de su cerebro
analogía con la vida? ¿Qué sería la vida del hombre si no estu­ tiene prioridad sobre el izquierdo y ¿quién mejor que Schubert
viera orientada hacia el encuentro? utiliza el lenguaje del corazón en estado puro? Si existe una
La música procede del corazón y al corazón se dirige; es el música que puede simbolizar el hemisferio derecho del cerebro
lenguaje del alma, de lo que escapa a la razón. Es justamente es, sin duda, la de Schubert.
en el alma donde Platón situaba el centro del ritmo y de la ar­ ¿Por qué la música de Mozart tiene un poder tan penetrante
monía. La esencia de la música no es ni cerebral ni intelectual. sobre los humanos, pero también sobre el mundo animal y ve­
Su poder de expresión ¿no comienza cuando se callan las fun­ getal? Se sabe que ella hace prócl.�cir más leche a las v�cas y
ciones racionales del cerebro? poner más huevos a las gallinas. Y que en algunos invernaderos
Algunas vetes hemos oído hablar del papel que juegan los .. es utilizada para acelerar el crecimiento de las plantas. No es
dos hemisferios cerebrales: el derecho representaría la intui­ ése el objetivo de este libro, pero la música ¿tendría efectos vi­
ción, la imaginación, la creatividad, lo irracional; el izquierdo tales sobre el mundo creado si no estuviera tan cerca de la vida?
tendría a su cargo la estructura, la organización, lo racional, lo Aristóteles atribuía a la música el poder de formar el carácter.
concreto. Todo ello, por supuesto, en un plano ciertamente es­ Cuando abordamos el terreno de la creatividad, el paralelis­
quemático. Es realmente importante que todo ser humano ten­ mo entre la música y la vida aparece sobrecogedor. La vida es,
ga equilibrados sus dos hemisferios cerebrales. Un predominio en efecto, una antinomia entre una evolución lineal y ciclos re­
exagerado del hemisferio izquierdo le privaría de la creatividad petitivos; el uso regular de los mismos gestos, las repeticiones
e imaginación y le haría viviJ;:_.. en una seguridad ciertamente constantes pueden crear hábito. Ahora bien, la costumbre es a
apreciable pero muy molesta... Por el contrario, un hemisferio menudo sinónimo de muerte; dos seres que viven juntos por
derecho, omnipresente y no sostenido por el izquierdo podría costumbre pueden no tener grandes cosas que intercambiar:
hacerle caer en un desequilibrio inconfortable. De ahí que un sólo el aburrimiento de una vida cotidiana desprovista de nove­
genio que carezca de ese equilibrio sea, con gran frecuencia, dades. La costumbre puede aniquilar el amor, la disponibilidad
insoportable. Parece como si le resultara insufrible asumir un respecto al otro, la apertura a lo imprevisto.
talento demasiado grande para él y vive, como un funámbulo, A través de esos datos que se repiten, ¿no debemos hacer
en mi equilibrio inestable y peligroso que puede provocar su de nuestra vida una creación? ¿No se sitúa la evolución justa­
caída en cualquier momento. La parte derecha del cerebro, que mente más allá de este círculo cotidiano? Con la creatividad
es fuente de tantas cosas buenas, puede generar también males­ que la vida nos propone tenemos el deber de hacer de nuestra
tar y dificultades. existencia una obra de arte y, con este fin, rechazar el hábito
Muchos artistas están desequilibrados. ¿Nó es esto lógico si que genera aburrimiento y aislamientos estériles.
ellos no tienen fuerza suficiente para soportar su visión inte­
rior? Este desequilibrio puede incluso caer en la patología:
Schumann, Van Gogh, Camille Claudel pagaron muy cara su La vida es, a la vez, rutinaria y cambiante
genialidad: son ejemplos impresionantes de genios desequili­
brados. Por el contrario, otros más equilibrados han·sabido ex­ La música parece ser su perfecto reflejo. Porque ¿en qué
presar su mundo imaginario por medio de un orden bien es­ consiste la labor de un intérprete -en su fase inicial- sino en
tructurado. esa constante vuelta a los mismos gestos, en la repetición de
Como quiera que sea, el poder mágico de la música viene fórmulas que, aunque parezcan inútiles, tienen la misión de
sin duda de esta dimensión que escapa a la razón. conducir a una visión creativa? Jamás debería el trabajo repeti­
¡ Cuál no sería mi estupefacción cuando, en un rincón de la tivo agobiar o asfixiar al artista, sino todo lo contrario: hacerle
selva africana, jóvenes negros permanecían maravillados escu- posible la creación. Un artista es, por vocación, un ser de amor

16 17
Monique Deschaussées El intérprete y la música

y de fe, para el amor y para la fe; no puede aceptar, por tanto, siente invadido por una fuerza que, sin que él pueda hacer
menos que nadie, la rutina que mata o desvirtúa. nada, le rebasa y le trasciende: es lo que se suele llamar «inspi­
Una vida sin sorpresas, sin imaginación, sin creatividad, es ración».
una verdadera pesadilla más o menos adobada, una interpreta­ Brahms, evocando el estado de su espíritu cuando compo­
ción que los ignore se convierte en letra muerta, vacía de sen- nía, confiesa:
tido. - ""'"')
· · Y llegamos a una pregunta fundamental: una gran interpre­ «La fuerza de la que los grandes compositores
tación ¿no sería una especie de mutación, en el sentido genéti­ -como, por ejemplo, Mozart, Schubert, Bach y Beetho­
co del término? ven- han sacado su inspiración es la misma que permi­
En el campo de la ciencia, unos han explicado -de acuer­ tió a Jesucristo realizar sús··· milagros. Es la fuerza que
do con la idea de la evolución- una permanente movilidad de nosotros llamamos Dios, Todópoderoso, Divinidad, Crea­
las especies, que siempre estarían cambiando para acomodarse dor, etc. Schubert le llamaba la Omnipotencia. »
al clima y al resto de los condicion;mtes del medio y de su cir- Es difícil describir l a dimensión metafísica de l a música.
cunstancia. Otros investigadores, por el contrario, afirman que / Dejo de nuevo la palabra a Brahms, que nos confía:
la naturaleza se mueve y avanza mediante saltos: llegada a .,
cierto nivel de sofisticación la especie, saltaría necesariamente / «Cuando caigo en ese estado parecido al ensueño,
para pasar a un estado más evolucionado, más perfecto; se da- / flotando, entre el sueño y la vigilia, es como si me que­
ría, pues, una mutación. dara extasiado. Estoy consciente pero a punto de perder
/ el conocimiento. En tales momentos me brotan y fluyen
En la evolución de una especie, tales saltos se producen de¡
una manera fortuita, involunta:rJa: se opera un fenómeno inex-\ las ideas inspiradas.»
plicable que para muchos tiene una motivación divina y que \ Brahms creía en la existencia del Espíritu, una fu erza ajena
para otros permanece en las sombras de lo desconocido en es- \ al hombre pero se vale del artista para expresarse.
pera de una clarificación científica. En la inspiración del artista, a Sócrates le gustaba distin­
¿Qué sucede en la música? Un instrumentista trabaja todas �\ guir entre «da'imon» , genio propio del hombre, y el «entusias­
las técnicas posibles, yendo de la armonía al análisis y a la ex- mo», energía exterior de origen divino.
presión de una obra por medios físicos, sin dejar nada oculto,
para pasar luego a la fase superior de la re-crea-ción, de tratar I
¡ Ahí nos percatamos de cómo la creación musical escapa al
intelecto, a lo meramente cerebral, para hablarnos de un mun­
de expresar lo inefable. En ese momento tiene lugar una muta- ¡ do cósmico, universal. Sin esos saltos no pueden aparecer las
ción de naturaleza psíquica o espiritual y se produce el salto.
A fuerza de trabajo y de voluntad, el artista logra llegar a un :.1 grandes obras maestras ni las grandes interpretaciones.
Toda vida humana tiende a experimentar tales saltos en lo
punto sin retorno. Si se queda ahí, hará una correcta ejecución ! desconocido. Muchos, ciertamente, prefieren mantenerse en
del texto, sin otra característica que la de haber conseguido una una situación cómoda que apenas les satisface antes que lan­
\ realización material desprovista de interés . Pero si no se con- ..f zarse con confianza hacia lo desconocido que puede colmarles
,\ forma con pararse en ese punto, se opera entonces el milagro,
de todo. Para ellos, la palabra «desconocido» es sinónimo de
\ esa suerte de vendaval interior que empuja hacia una dimen- '.j incertidumbre; optan por aferrarse a lo concreto, inmediato y
1 sión superior y convierte la interpretación en una verdadera re- / limitado, en lugar de abrirse por otra parte a un horizonte pre­
creación viva y hasta fascinante con frecuencia. / ñado de misterio pero cargado también de promesas y realiza­
·.,.._.. Lo mismo podría decirse de los compositores y de todos los ciones. Hace falta valentía para liberarse de lo conocido, para
i
grandes creadores. Lo que serviría para reforzar la idea de que desasirse de las actitudes cómodas, pero las evoluciones im­
la auténtica creación surge cuando dejan de actuar el trabajo y portantes pasan inevitablemente por los saltos, igual que las
la voluntad, porque este fenómeno no depende de la voluntad. interpretaciones notables: a una técnica sobresaliente debe in­
Una vez que el artista ha terminado su personal esfuerzo, se corporarse el riesgo, como reza el refrán popular nacido de la
18 19
Monique Deschaussées

experiencia de la vida como testimonio de verdad: «Quien


nada arriesga nada consigue» ; .-. . eJ C;,l,,,;;, .,.., .:, C1>,frt·í..H),:., , ., c:::i,;,./ v,:::..,
2
El riesgo debería incitarnos a familiarizarnos más con estos EL INTÉRPRETE
saltos que nos permiten alcanzar cada vez escalones más altos
en nuestra trayectoria como hombres y como artistas. FRENTE A SÍ MISMO

«No temas avanzar lentamente,


ten sólo miedo a detenerte. »
(Proverbio chino.)

Ante la inmensa tarea que aguarda al intérprete, podemos


llegar a preguntarnos quién le inspira, quién se esconde detrás
de él. ¿Ha concluido realmente su camino? ¿Está preparado
para vivir su vida de intérprete?
Pero antes de · analizar su itinerario, planteemos las cuestio­
nes obligadas : ¿Qué es un intérprete? ¿Qµién debe serlo?
¿Cuál es su misión? ¿Qué fuentes profundas le motivan?
En el sentido etimológico del término -inter-prestare-,­
el intérprete, por su propia definición, es un vínculo, un inter­
mediario, un transmisor. Su misión consiste en hacer inteligi­
ble un texto que, sin él, sería letra muerta. Los traductores-in­
térpretes nos permiten comprender una lengua desconocida,
extraña. La palabra expresa claramente lo que quiere decir:
son, pues, lazos indispensables para la comunicación.
En música, el intérprete tendrá que ponernos en relación
con el compositor por medio de sus partituras, es decir, deberá
devolver la vida a los signos que son el lenguaje cifrado de un
psiquismo humano. Serán indispensables grandes conocimien­
tos para esta recreación; más adelante lo veremos y analizare­
mos en detalle el desciframiento de esos signos.
Mas ¿qué valor tendrá ese saber y esos conocimientos si el
intérprete no los vive profundamente y no llega a encarnarlos?
Estamos aquí ante el gran misterio de la música, ante un
arte inmaterial e inefable,- ·:, · --. 1. ,,:. r¡. . ___ , . !V.t:· .;,\:,':- ·.::\:" , ..-,, ,: ,> (··
La partitura más bella del mundo puede permanecer muerta
en el rincón de una biblioteca en espera de que un intérprete le
devuelva a la vida. Pero aunque renazca, ¿no lo hará de una

21
El intérprete y la música
Monique Deschaussées

\ alguien que es más grande que él: pero ser re-creador, enge n-
m anera efímera, fugitiv a? En algún momento de nu�stra exis- \ drar nue vamente la vida de una partitura, exige unas fac ultades /
tenci a he mos podido quedar impresion ados por una mterpreta -
c ión sublime que nunc a más volveremos a oír c on t an e xtra er- 1 i nm ensas y ese don privilegiado de la acogida, de la recep- /
ción de la comprensi ón de la obra, que transforma en c omu-
<linari a c alidad. Sin e mb argo·, la músi c a no deja de ser .et�rn a J nión' el conocimiento. Sólo cu an�o s_e opera e n el intérpr� te ¡
por el hec ho de que dej e de pe rcibirse: es eterna desde el ms- 1 e sta c omunión pue de llevar al a ud1tono a c onect ar c on el m1s_:::
tante en que se esc rib ió, como perdur able .es el _ hombre; y es �rio vivo de la músi c a. /.-- J
fugitiv a su interpretación c omo lo es la existenci a d,e todo ser
c , v muere . ¡Qué sor pre�dente analogi� �ntre la
:;si�: ; la ���ar
¿No estará ahí la diferenc i a esenc i al entre la music a y el !j El don de la comunión
resto de las artes, en que éstas se mu e stran ac cesibles a otros
sentidos aparte del alma? ¿No radi_cará en �so, ac �so, su supe- Esa gracia privilegiad a de la acogida, de la c ompe netr a-
riorida d espiritu al h aciéndonos c ahbrar meJor e l ti e mpo huma -
c ión, ¿es innata?, ¿se adquiere? A pesar de que se trate de dos
no respecto a la eternidad? puntos de p artida antitéti c os, yo responde ría afirmativame nte a
Si de seo ver el Partenón, no tengo más que sub ir a la Ac ró- las dos preguntas.
polis y allí lo enc ontraré, si e�pr_e presente Y siemp�e el mismo, INNATO, sin duda alguna. ¿No e s un don de re ce pti vidad
aunque e l juego de las lu c es mc id1e ndo sobre l as pi edras lo r� -
esta m ar a villosa intuición de l a músi c a que posee n los ni ños?
nueven incesa nte mente ·y aunque lo c ontemple desde perspectl- Si n pre guntar nada, si n refle xionar, sin un profundo c onoc i-
v as diversas. .. mie nto del le nguaje musical, e llos tocan y c antan de m anera
¿Si ento la necesi dad de volv er a v er determin ados Re m- luminosa y c on un a simplicidad tan evide nte que llega al c o-
brandt que m e impresionaron en mi juventud? No t�ngo más raz ón. ¿Será eso la músi c a? ¡ Por qué no! Los niños viven en
qu e visit ar los muse os de Londres o de Amsterdam. . un mundo de fantasía, de im agi nación; ti enen el se ntido del
Un te xto li ter ario, un a obra teatral me serán a veces más jue go, · de lo imprevisto, del momento presente , y no c onoc en
c omprensible s interpre ta das por el talento de unos gra nde s ac -
aún e l pre c io del ti empo ni de l as oblig acione s que insensible -
tores... P ero, a pesar de ello, me b astará con sabe r leer para pe - me nte pue de acab ar c on la vi da creadora. CAPTAN; y la mú-
netrar en sus páginas y reproducir su contenido según mi pro- si c a enc uentra ahí el terre no ide al p ara e nc arnarse e n su se n-
pi a ª
k: ��1:�!��- si abro un a partitur a sin haber estuqi_ado Y
. . ... ��r=����:i!�c �d:; ����� con un absoluto silenc io tr ansido \
ci ll z
i�ro ¿por qué des aparece e l i nsti nto c uando e l niño ere -
. ª
��f
e i e a e º e
c
, �;· a� a���:s����� ��� ¡d�;��� :;�: �! ��� �(a�:! f;�
No nos hace falta intermedi ario alguno para _ esta?l� cer c o- pres a de la dud a y la angusti a, arrastrando toda su vida el re -
. muni cación c on un c uadro, con un a form a arqmtectomca, c on c u e rdo de lo que expre s a n c u a ndo e ran niños o a dolesc e nte s?
un texto literario si está esc �ito_ e n lengua c onocida. El intér- ¿Por qué se ali nea n e n la me dioc ridad, o bi e n, dece pc i�-
prete, sin emb argo, se hace mdispei:isable p ara poder penetrar na dos, ab andon an l a música? ¿Por qué no llegan a ser obh-
e n el misterio impalpable del l� ngu aJ e musi cal Y transform ar e l
g atori ame nte gra ndes artist as y m aestros dom i nadores d e un a
sil encio que envu elve un a partitur a en u? a �u e nte sonora Y ex- époc a?
presiva . Es, pu es, el intérpr ete el de pos1tano absoluto de est a . . .
¿No aparece aquí, otra v ez, un 1mpres10nante paralehsmo
vid a qu e brot ará e irr adi ará de allí o qu e no llegará a nacer. entre la músi c a y la vida?
¡Qué ma gnífi ca y c o�osal misión! . . Aunque innato, este don pri vilegiado puede también ser
Por supue sto, el mtérpret� deberá adopt ar siempre un a acti- ADQUIRIDO y debe y puede evoluc ionar y manifestarse e n
tud humilde ante el c ompositor, reconoc iéndol e como c r_eador otr a form a, inc luy endo la toma de c oncienci a, el conocim iento,
qu e es. D eb e aquél comprender su p apel y ac ept ar que sirve a
23
22
Monique Deschaussées El intérprete y la música

la cultura y todo cuanto pone al artista en armonía con el hom­ legiada situación estará en disposición de realizar su ver?�­
bre convertido en adulto dera misión de poner en comunicación lo humano y lo espm­
Un ser humano pasa por todas las etapas de desarrollo físi­ tual, de servir de lazo entre las fuerzas de la creación y los se­
co, mental, psíquico y espiritual, hasta convertirse en un hom­ res creados.
bre; necesitará una larga evolución si no quiere parecerse a un
vegetal o quedarse anclado en la niñez.
El camino del intérprete es idéntico y debe cumplir la ley La receptividad
natural de transfigurar los dones de su infancia: su potencial
se hace realidad. La toma de conciencia transforma las facili­ Pero ¿cómo adquirir dicha ;¡:Y._c eptividad? ¿Cómo llegar a
dades en seguridad y así expulsa la duda y la angustia. La pri­ esa luminosa apertura? · · /
mera intuición queda intacta, pero recibe la llamada para se­ ¿Será, sencillamente, por una toma de conciencia del cami­
guir la mutación que se opera entre el niño y el adulto para no que han de recorrer y del trabajo que aguarda para pasar de
acceder a una luminosa receptividad. Una receptividad que no la infancia a la edad adulta y responsable, utilizando los dones
debe, bajo ningún pretexto, alterar las sucesivas etapas de trascendidos por la evolución?
toma de conciencia, de búsqueda de conocimiento y de la na­ Todos nacemos con un repertorio de posibilidades, con va­
tural evolución. riados recursos y con un conjunto de cualidades y de defectos
El saber, en el plano humano, al igual que la técnica instru­ que generan riqueza pero que también provocan complicacio­
mental y el conocimiento del lenguaje musical en el plano pro­ nes. Se impone, pues, una armonización si querem�s transfor­
fesional, es solamente un trampolín para liberar las facultades mar esa desordenada abundancia en un eficaz tesoro.
superiores del ser humano y su...poder creativo. Cuanto más rico es un ser en su principio y mayores son sus .
posibilidades más aumenta el riesgo de verse acosado por difi­
cultades que le provoquen problemas y conflictos. La abundan­
La receptividad es una de estas facultades superiores cia de dones puede revolverse contra su poseedor y crear una
confusión que, por desgracia, crece con la edad: no es de �xtra­
Como si de una antena humana se tratara, ella nos permite ñar que personas adultas se debatan en una deplorable disper­
captar y conectar con ese mundo invisible que nos sobrepasa, sión después de haber desperdiciado un prodigioso potencial.
en el que la música es su más bella expresión. Todo ser humano debe realizar una UNIDAD a partir de
sus diversidades iniciales y armonizar sus contradicciones; tal
es el propósito de la vida psíquica. Resol ver sus propios con­
flictos, reconciliarse consigo mismo es la urgencia de cada
¿Podría ser la receptividad la forma más desarrollada vida, ya que todo conflicto absorbe la energía
de la intuición, en su mas alto grado de madurez? · y dispersa e im-
pide su realización. .
· .. -·- Un ser demasiado pendiente de sí mismo no está en dispo­
Ella es la que proporcionará al artista el poder de percibir, de sición de abrirse a otro, de «re<;:ibirlo» y de captarlo en su ver­
captar, de comprender al compositor hasta en sus más recónditos dad. Entonces, ¿cuál ha de ser el papel de un intérprete sino � l
secretos, de volver a hallar la esencia misma de una partitura en de percibir a través de una partitura al que pr� tende hacer r� vi­
lo hondo de su espíritu, más allá y por encima de la «letra», pa­ vir? ¿Cómo lo conseguirá si su «ego» es ommpresente y se im­
sando así del estudio del SABER al del CONOCIMIENTO. pone sin ninguna consideración hacia el texto? Sólo un «ego»
Una despierta receptividad capaz de captar lo inefable hace trascendido permite una constante evolución. Un hombre que
del gran intérprete un SER-FRONTERA situado en el límite ha realizado su unidad -una unidad rica y armoniosa en todas
entre el mundo visible y el invisible, tangible e inmaterial, hu­ sus diversidades- puede irradiar en su plenitud de ser; no tie­
mano y cósmico, presente e intemporal. Y debido a esta privi- ne ya nada que le preocupe y su vida es libre y sin barreras.
24 25
Monique Deschaus'sées El intérprete y la música

¡Pero cuántos equipajes debemos dejar por el camino, en las agobiar al hombre con tensiones estériles que pueden penetrar
cunetas, antes de sentir que el abandono de cada uno de esos hasta dentro del alma.
bártulos nos permite sentimos más ligeros, para avanzar mejor ! Todos los grandes artistas poseen una personalidad deslum­
¡Cuántas puestas a punto se necesitan! La expresión popular brante: están como poseídos por la imaginación y andan siem­
fra?cesa que reza «encontrarse bien en su propia piel», ¿no re­ pre en busca de nuevos universos.
fleJa esta arm�mía que procede de los problemas resueltos y su­ Por su aguda sensibilidad captan más que los demás tanto
perados por fm? Una falta de armonía -sea cual sea el plano el mundo exterior como su propio mundo interior. Pueden, por
en que se sitúe- se convierte siempre en fuente de disensiones tanto, quedarse en un segundo plano ante una partitura, aunque
Y . en despilfarro de energías, y la energía es el más precioso :ime .é �ta plenamente con su prqpia personalidad .Y se .sie�tan
b�en o�orgad.o al hombre. En la actualidad algunas corrientes identificados con ella. Y no háolamos de seres 1magmanos:
_
cientificas vmculan el estudio de la materia al de la energía, son personas reales, que existen, qúe están ahí. La voluntad de
aventurando que, en definitiva, todo sería energía ... afirmar el propio yo, los impulsos de la vanidad y del orgullo
El mismo intérprete se halla ante un haz de energías que no tienen más razón de ser que las de compensar a menudo de­
debe captar, ordenar y transmitir: captar las fuerzas vitales de bilidades, faltas de confianza, inseguridades. Ellos, los grandes
u.na partitur�, . como veremos más adelante, y distribuir la energía artistas, no tienen ya que demostrar nada para tranquilizarse, ni
sm d�� perdiciar. nada; ni en el plano mental ni en el de los ges­ a sí mismos ni a los demás; están por ello más disponibles, más
tos flsicos precisos para una ejecución natural. Todo derroche dispuestos a asumir su papel sin invadir terrenos ajenos.
o todo exceso no sólo alteran la calidad del sonido y estropean Bien cimentados en este sentido auténtico de la libertad, es­
la belleza de la interpretación, �ino que pueden provocar, in­ tán en condiciones de servir a la música en su propia esencia, sin
cluso, problemas musculares de importancia. Saber utilizar la interferencias egotistas susceptibles de desfigurar el texto. Natu­
energía es un aprendizaje indispensable en todo equilibrio. ralmente, es obvio que la re-creación, por fortuna, atañe al intér­
El camino, ..ciertament� , puede parecer largo, pero ¡qué prete: cuanto más conocimiento y más altura y -sobre todo­
suponen unos J irones de vida cuando se trata de transformar más sensibilidad y capacidad de entrega posea éste, a mayores
los túneles en senderos luminosos abiertos a horizontes sin lí- cotas de perfección se elevará la realización de la partitura.
mites ! Un intérprete no puede generar vida si no está henchido de
La música es un lenguaje de eternidad: importa que el hom­ vida. Cuanto más pletórico y vibrante se encuentre, tanto en el
bre -el hombre frontera- encargado de hacerla revivir se aspecto humano -físico y psíquico-, como en el espiritual
acomode a esa otra dimensión del tiempo. -metafísico y cósmico-, más capaz será de traducir y trans­
mitir la música en todas sus dimensiones.
Un artista liberado de su «ego» que haya alcanzado ese gra­
Personalidad do de evolución humana y espiritual y sea poseedor de una re­
ceptividad alerta, podría interpretar con la misma perfección
Ahora bien, no creemos que ese esfuerzo por eliminar el todas las partituras y tendría ante sí un anchísimo abanico de
«ego» conduzca.a una negación de la vida y de la personalidad. posibilidades. Porque la ocultación del, yo permite captar al
Muy al contrario: desembarazado de los aspectos negativos OTRO sin interferencias personales exageradas, y una natura­
q ue lastran la evolución, el ser puede apoyarse en todo lo posi­ leza excepcionalmente rica brinda la ocasión de encamar a ese
tivo Y acceder a su verdadera personalidad, depurada al fin de OTRO con sus aspectos más complejos . .. . .. , . : ,1 ii¡ 2 8
escorias pe�j �diciales p �ra su desarrollo. La apertura que apor­ ¡Utopía ! , s e dirá. Estamos en tiempos de cambios: ¿Por qué
ta la :eceptlvidad permite un progresivo enriquecimiento en el no aceptar la idea de un hombre consciente, por fin, de sus do­
despliegue de las facultades. Las contrariedades, las decepcio­ nes y de su trascendencia? ¿No radicaría ahí la esperanza en
nes que forman parte del entramado ordinario de la vida se da­ una evolución del intérprete cuando nos acercamos al tercer
rán, sin duda, pero serán fácilmente superadas y dej�rán de milenio? Lo que parece estar claro es que se impone un viraje,

26 27
Monique Deschaussées · El intérprete y la música

un cambio de rumbo, si queremos que las realidades vigentes barreras, pero una inseguridad psíquica es capaz de levantar
-que tienen mucho más de deporte que de arte- no desfigu­ muros a la comprensión y la realización del texto...
ren el sentido mismo de la música. Pero en todo sistema normativo la excepción confirma la
André Malraux ha profetizado que «el siglo XXI será religio­ regla: entre los intérpretes atrapados en sus propios problemas,
so o no será». Ha llegado sin duda el momento de rehabili-tar la la música hace que algunos los superen, pero éstos deben con­
noción de lo sagrado en el marco de una civilización materialis­ tar entonces con una irregularidad imprevisible que los trans­
ta en exceso. Y no podemos olvidar que la música es uno de los forma a veces en víctimas. Una permanente dualidad enfrenta
más hermosos florones en la transmisión de lo sagrado. en ellos al hombre con el artista, haciendo que se vayan consu­
Es innegable que todos tenemos compositores predilectos miendo poco a poco hasta acabar, con frecuencia, de manera
hacia los que nos orientan nuestras afinidades básicas: la sensi- dramática; su carrera abandona 'ehtonces la línea ascendente
. bilidad, la personalidad, la manera de ser, el grado de evolu­ para derrumbarse inexorablemente.
ción, dejando aparte las semejanzas en los campos caracteroló­ En virtud de su sensibilidad exacerbada, es innegable que
gic'o, morfológico, etc. Nada es más humano que eso: ignorarlo un artista vive naturalmente una trayectoria quebrada -como
sería negar la vida y la sensibilidad. Y tales inclinaciones pue­ de dientes de sierra- pasando de las cimas himalayas a las
den incluso oscilar a lo largo de la vida según las exigencias de grandes fosas submarinas del Pacífico. No hay que desearle un
la evolución de la persona. camino rectilíneo, llano y - tranquilo -incompatible con su
Al i:n argen de cualquier esnobismo, tan implantados por misma naturaleza-, pero es preciso hacer accesibles esos
desgracia en nuestros días y que fuerzan a determinadas elec­ dientes de sierra y permitir de ese modo que su sensibilidad
ciones, la mayoría de los intérpretes se especializan: ¿música exprese lo que encierra de valioso y positivo . Así, lo que antes
barroca, romántica, contemporánea? Sin duda, al elegir, hallan era un obstáculo podría convertirse en fuente de creación.
el cauce para expresarse con más naturalidad y es lógico que Sólo una tarea de unidad de la persona hace posible la ar­
opten por una música y por los compositores cuya sensibilidad monía indispensable para la irradiación y la evolución y puede
les resulta más cercana. Esta actitud puede ser exponente de engendrar al intérprete TOTAL: el que es capaz de captar cual­
una fu ndamental honradez y nos pone a resguardo de traduc­ quier partitura, sea la que sea, y de transmitirla en toda su pu­
ciones, de versiones sin visión. Estos artistas a veces llegan a reza o con su complejidad de expresión.
lo más alto, acomodando su personalidad a la del compositor Si el intérprete logra esa receptividad transparente, la idea
hasta el extremo de conseguir una verdadera identificación; y inconcebible de que pueda estar tan inspirado en las páginas de
todas las cumbres imponen silencios y respeto. Desde luego, es Bach o de Mozart como en las de Schumann o de Prokofiev no
preferible especializarse que empeñarse en interpretar un texto pone de relieve más que un imposible, pero es, sin embargo,
que resulte completamente ajeno . una magnífica realidad. Kathleen Ferrier nos ha dado un ejem­
Mas esta concepción, ¿no constituye una prueba de un abu­ plo sorprendente al conmover de igual modo con un repertorio
so de subjetividad? ¿No es también una muestra de la visión en el que pasó de Purcell a Gustav Mahler.
egotista del papel del intérprete, que rehúsa a abrirse su propio Por último, el mayor interés de un artista, ¿no radicaría pre­
camino -tarea siempre difícil- prefiriendo instalarse en un cisamente en enriquecer su personalidad mediante la aproxi­
ámbito limitado a abrirse a una evolución? mación -y ulterior transmisión- a obras más alejadas de su
En ese punto, nos hallamos al borde del gran salto, porque esfera de origen, en hacer que su espíritu vibre, por la recepti­
es en verdad un salto inmenso lanzarse al descubrimiento de sí vidad, con lo que no era innato en él?
mismo sin saber si ese impulso hacia la luz nos tiene reservado Poner en juego lo que uno ES parece evidente. Mas jugarse
precipitarnos en los i_nfiernos. Se trata del más gigantesco salto lo que se puede LLEGAR A SER es quizá más excitante aún,
que puede darse hacia lo desconocido, lo que también entraña la meta suprema de un intérprete que quiera proyectar al infini­
la posibilidad de la más extraordinaria liberación. to su universo expresivo y adquirir un repertorio humano, psí­
Al transmitir la música, una falta de seguridad técnica crea quico y espiritual cada vez más desarrollado.

28 29
Monique Deschaussées El intérprete y la música

consiste en eso, y seguramente descubrirán las verdaderas ra­


Motivaciones zones más tarde, mientras andan su camino.
La cuestión que se plantea ahora es: ¿por qué se escoge ser
intérprete? ¿ Cuáles son las razones profundas que orientan ha­ Búsqueda de la belleza-vocación
cia esa elección? ¿Cuáles deberían ser?
La respuesta es clara porque viene dictada por el nivel de Su elección (consciente o inconsciente) al echar a andar ¿no
evolución al que haya llegado el intérprete. ¿En qué punto se fundamentará en la búsqueda de la belleza, en una gratuita incli­
halla de ese camino real que consiste en vincular lo creado a la nación a todo lo que les sobrepasa y les sitúa ante la Creación?
creación, la tierra al cosmos, lo humano a lo universal? La es­ Compararé este comportamieñto. al alp_inismo. Subir... , es­
calada de valores de estas motivaciones será el reflejo exacto calar... , ¿por qué? ¿Son totalmente c"onscientes esos deportistas
de las etapas del trayecto. que arriesgan su vida a cada paso y que, dejando a su familia,
No nos vamos a detener en quienes se sirven de una parti­ marchan hacia un universo helado de soledad y de silencio,
tura para fines personales, para hacer valer su «ego», satisfacer con sólo el cielo como techo? ¿Por qué? ¿Por qué esa queren­
su vanidad e intentar auparse de modo artificioso, consiguien­ cia tan firme hacia las cumbres, tan imperiosa que no hay nada
do apenas el sabor de una gloria efímera. Esa clase de personas que la pueda atajar? ¿Por qué ese gesto gratuito por excelencia
no merecen el nombre de intérpretes, puesto que lo desfiguran si no fuera porque se ponen en contacto con lo más alto, con lo
y lo traicionan en la raíz misma de su acepción. Se trata de que es infinitamente más grande que ellos mismos, y eso les
simples corredores con ambiciones de llegar (de llegar ¿a dón­ permite comunicarse con la belleza en estado puro en una di­
de? Sólo ellos lo saben... , ¡potque nunca llegan a ningún si­ mensión diferente?
tio ! ), y la música es el medio elegido para justificar su preten­ Las montañas muy altas -como el mar para otros- lla­
sión. Su concepción del oficio se acomoda a la clase de man a todos los que tienen la necesidad visceral de tender a
hombres que son; huyendo de sí mismos, habiendo renegado fundirse con la creación en sus manifestaciones más excelsas o
de cualquier forma de autenticidad, encuentran en su carrera impresionantes.
motivos de satisfacción: una vida inestable debido a los fre­ ¿No será esa búsqueda de la belleza el indicio de una voca­
cuentes desplazamientos, sin echar raíces duraderas en ningún ción, de LA VOCACIÓN, que ocupa el centro mismo de las
sitio, relaciones mundanas y superficiales sin mañana posible; motivaciones y genera todas las den::iás por irradiación, como
un modo de existencia ideal para evitar compromisos serios y, por una especie de desbordamiento?
sobre todo, para eludir enfrentamientos consigo mismos, para La música debería ser -como parece que es la medicina­
dejar de pensar y casi dejar de SER. Miran con los gemelos al vocación, y no un simple oficio o profesión. Exige un don de
revés, pero no les importa. sí, una disponibilidad, una abnegación difícilmente compati­
Sí hablemos en cambio de las motivaciones que empujan bles con lo que se entiende de ordinario por una vida normal.
al verdadero intérprete a elegir el camino que debe, sin espe­ El gran Pablo Casals decía que se «entraba en música como
jismos ni ilusiones vanas. Nos fijaremos con atención en se entra en religión».
esos hombres que han acometido un trabajo auténtico sobre En todo oficio, en toda profesión que no son vocación, es
ellos mismos y que se han ganado con esfuerzo la humildad, posible -fuera de las horas de trabajo- abstraerse del que­
la fuerza y la libertad que les legitima para llamarse intér­ hacer habitual, evadirse para forjar otra vida paralela; vida
pretes. profesional y vida familiar se yuxtaponen más o menos, se
¿Cuáles son, pues, esas motivaciones? ¿Son conscientes de complementan, siguen rutas vecinas. Pero la música exige
ellas? Quizá no todos al principio.. Porque no olvidemos que un todo el ser, todo el tiempo; prosigue caminando dentro de
artista es un ser intuitivo, guiado por un instinto soberano que nosotros, poseyéndonos incluso fuera de las horas de estudio
rara vez le engaña. Saben, sienten, que su vida está ahí, que y nos pide el alma, nuestro inconsciente incluso, nuestro po-

30 31
Monique Deschaussées El intérprete y la música

der creador sin límite de horarios, de actividades, de día y de apropiación debe ser formalmente excluida de una interpreta­
noche. Clara Haskil nos ha dado un ejemplo conmovedor: ción: es la señal de una proyección del «ego» del intérprete, in­
cuando se intentaba desesperadamente salvarle la vida, tras el compatible con el respeto profundo que ha de sentir hacia un
terrible accidente que estuvo a punto de arrebatárnosla, notó texto que no le pertenece.
el cirujano que los dedos de la moribunda esbozaban, sobre la Es normal que el artista, al recrear la vida de una partitura,
mesa de operaciones, el concierto de Schumann para piano. experimente una intensa alegría personal puesto que es un ser
Un intérprete digno de este nombre puede ser solicitado por hecho de carne y huesos, pero ese gozo no es más que un eco,
el genio en cualquier momento, aunque no se dé cuenta. Debe un rebote del encuentro.
estar preparado para vivir como un eterno peregrino: la alforja La vida de un hombre ¿no es acaso una sucesión de encuen­
a las espaldas y el bordón en la mano, recorriendo el mundo tros? ¿No son éstos corno jalones de: su evolución en los planos
como un portador de belleza, de luz y de vida. ¡Y qué poco tie­ profesional, _ afectivo y espiritual? Cualquier persona recepti­
ne que ver todo esto con los milagros de los deportistas! va es capaz de ver su vida bascular por inevitables encuentros
Mas, para ser eficaz, es preciso que ese camino tenga para­ que ponen en tela de juicio las circunstancias del momento.
das, lugares solitarios que permitan re-encontrarse a sí mismo, Si el músico-intérprete rehúsa la apropiación y vive el en-
analizar las nuevas experiencias recogidas y adentrarse en el cuentro, se ve afectado por otra motivación: la del SERVICIO:
silencio y la soledad. Sin esos indispensables retiros, la fuente Servir una partitura -y por medio de ella a un compo­
de energía terminaría anegándose y la trayectoria no podría sitor- que sin él no habría recuperado la vida.
proseguir hasta el final, hasta alcanzar la meta. No hay que ol­ Servir también al público que está ávido «de otra cosa» ,
vidar nunca que la energía crea la vida. de belleza, de lo absoluto.
¿Qué motivaciones, pues, 'i,ueden alimentar esa vocación?
Porque si la vocación puede parecer, en principio, una simple Él es el hilo conductor de luz, el servidor situado entre el
llamada, imperiosa e irresistible, no es menos el resultado de creador y lo creado. Y llega a ser lo que debe ser: un lazo, un
un c onjunto de fuerzas secretas entre las que el ENCUENTRO vínculo, un transmisor, un intermediario, y justifica en plenitud
juega un papel de primer orden. Éste es como el agua que mue­ su nombre de intérprete. El que se sirve de una partitura en lu­
ve el molino, la fuente incesante de energía renovada que va a gar de servirla, corta el chorro del manantial y no transmite
convertir al intérprete en un re-creador de múltiples facetas, más que su propia persona a través de un texto traicionado en
mejor que adaptarse a las partituras y, por ende, a unos compo­ su misma esencia.
sitores siempre diferentes. Tal simbiosis entre encuentro y servicio hace del intérprete
La alegría procede de ese encuentro, porque de la compene­ un auténtico REVELADOR capaz de provocar en el oyente el
tración, de la fusión, de la ·ósmosis que se generarán entre el in­ descubrimiento de lo mejor que lleva dentro de sí y que, con
térprete y el compositor surgirá la creación. ¡También ahí -¿no frecuencia, desconoce. El artista puede ayudar a muchos a lle­
es magnífico?- existe un gran paralelismo entre la música y la gar a ser ellos mismos, a revelarse a sí mismos.
vida! El nacimiento de un niño es consecuencia de un encuentro Cuántas veces, siendo estudiante, he entrado en una sala. de
físic o entre un hombre y una mujer, y el hijo significa el don de conciertos y he salido transformada, tan renovada que me pare­
una vida nueva para el mundo. Para que salte la chispa, el ger­ cía haber cambiado incluso de identidad, y con la clara deter­
men de la creación, deben entrar en contacto dos objetos o dos minación de volver a considerar los grandes interrogantes de la
seres. En música, sólo cuandó se da un encuentro humano o es­ . existencia: la vida, la muerte, el amor, el Ser, el tiempo. Entre
piritual entre un compositor y un intérprete brota la creación o los grandes intérpretes, algunos maestros tenían el don de
la re-creación con posibilidades de transmitirlas al mundo. transfigurar los elementos. Llevaban y derramaban conscien­
En música, sin encuentro, nos limitarnos a ser testigos del cia, viveza, luz, y eran depositarios de un extraordinario poder
tedio o de la traición: aburrimiento, si la corriente no pasa, no humano y espiritual; en una palabra: eran la esencia misma de
se transmite; traición, si el intérprete se apropia la obra. Toda la vida, en todas sus formas de expresión, terrena o sublimada.

32 33