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Puntos de conversación:

Sea Search Armada (SSA), San José y el


Gobierno de Colombia (GDC)
El objetivo de esta presentación llevada a cabo por los inversionistas, técnicos y
equipo de la SSA; es el de proporcionar los hechos involucrados en más de cuatro
décadas de acciones ilegales por parte del Gobierno de Colombia (GDC) contra el
grupo de inversión estadounidense, SSA. Esperamos que nuestra declaración de los
hechos conlleve a la justicia que por tanto tiempo se ha retrasado y negado.

Los inversionistas de la SSA son en su mayoría profesionales jubilados:


inversionistas de clase media con interés en la historia marítima. No hay
multimillonarios en el grupo. Se comprometieron a buscar el San José sólo
después de que el GDC asegurara a la SSA que tendría derecho de propiedad sobre
el 50% de los naufragios que descubriera en las zonas de búsqueda delimitadas por
el GDC. El GDC, como propietario del tesoro, recibiría el otro 50%. También se
le aseguró a la SSA que tenía un derecho preferencial para rescatar sus
descubrimientos. Estas garantías del gobierno son un hecho, no sólo una opinión, y
pueden ser fácilmente verificadas por documentos gubernamentales.

Con base en las garantías del gobierno en 1979 y 1980, los vehículos de inversión,
Glocca Morra y Explomar se organizaron en 1980, y recaudaron alrededor de 3
millones de dólares en capital de trabajo. El estudio topográfico comenzó en 1980,
pero a mediados de 1981 el capital de trabajo inicial se había agotado. Entonces se
organizó la Sea Search Armada (Armada de Búsqueda Marítima) y se recaudaron
alrededor de 11 millones de dólares durante el año siguiente para continuar con la
búsqueda. Para 1987 el capital de trabajo de la SSA se había agotado nuevamente,
y la etapa de reconocimiento aún no estaba completa. La SSA reclutó nuevos
inversionistas por tercera vez.

Los fondos de la Sea Search Armada (Armada de Búsqueda Marítima) se


invirtieron en buena fe y de conformidad con todas las leyes y reglamentos
aplicables. Las tres rondas de financiación pagaron tres años de trabajos en estudio
y captura de datos, seguidos de aproximadamente un año de análisis de datos.

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Desde entonces se gastaron millones de dólares más en gastos legales y de gestión
en un esfuerzo por persuadir al GDC para que implementara los fallos de los
tribunales de Colombia. Si el GDC también hubiera actuado de buena fe, este
asunto se habría resuelto hace cuarenta años.

Como resultado de los estudios y análisis de datos de la SSA, se descubrieron un


total de 17 anomalías que fueron debidamente reveladas de manera confidencial
por la SSA al GDC. Varios objetivos dejan mínimas dudas de que se trata de
naufragios. Un análisis más detallado de los datos del sonar de barrido lateral de la
SSA, los magnetómetros, los perfiladores del subsuelo y los detectores de metales
por inducción de impulsos; habrían dado lugar a revelaciones adicionales de
anomalías, pero no se llevaron a cabo debido a que el GDC tomó ilegalmente la
primera revelación de la SSA: el San José.

En enero de 1989, la SSA presentó una demanda contra el GDC en el Juzgado10º


civil del Circuito de Barranquilla, Colombia. La táctica de litigio del GDC no
discutió los méritos de su caso. En vez de ello, retrasaron los procedimientos,
intentaron coaccionar e intimidar a los jueces y evitar el proceso judicial. Las
amenazas apenas veladas del GDC para con los jueces, no indujeron el fallo a su
favor que esperaba el GDC. En cambio, las tácticas dilatorias y coercitivas
resultaron en una reprimenda del tribunal en forma de un decreto oficial y una
censura del GDC. Nuevamente, esta es una declaración de hechos y puede ser
fácilmente corroborada por los registros del tribunal.

La táctica dilatoria del GDC se extendió por 19 años; la duración de una demanda
civil que debería haberse resuelto fuera de los tribunales y nunca haber sido llevada
a juicio. El GDC y sus agentes extendieron el plazo de litigio hasta mayo de 2011,
presentando demandas en los Tribunales Administrativos, que finalmente fallaron
a favor de la SSA. En 2017 se presentó otra demanda en el Tribunal
Administrativo (Consejo de Estado), con el objetivo de eludir las sentencias de la
Corte Suprema de Colombia en 2007.

Por lo tanto, en el curso de 31 años de litigio en Colombia, los derechos de la SSA


fueron reconocidos en todas las instancias por todos los tribunales y por todas las
jurisdicciones: constitucional, civil y administrativa. Visto de manera algo
diferente, las acciones del GDC resultaron en décadas de expropiación y negación
de justicia para los americanos sin ninguna buena razón legal, y ciertamente, no de
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buena fe. Dicha toma ilegal está prohibida por los acuerdos comerciales entre
Estados Unidos y Colombia, en vigor durante todo el tiempo del procedimiento
legal.

Dicha toma puede ser realizada legalmente por el GDC utilizando el poder de
dominio eminente; sin embargo, la ley exige que dicha toma por parte del Estado
sea compensada mediante el pago del valor justo de mercado de la propiedad
tomada. Durante cuarenta años el GDC ha negado a la SSA el acceso a los bienes
que la Corte Suprema declara como propiedad de la SSA en un 50% - sin discutir
ni una sola vez, compensación o acuerdo.

Con todos los esfuerzos agotados para encontrar una solución en Colombia, los
únicos lugares que les quedan a los inversionistas americanos están fuera de
Colombia. La SSA presentó quejas contra el GDC en 1) la Corte del Distrito
Federal en Washington DC en Abril de 2013, y 2) en la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos, un brazo de la OEA, en Marzo de 2013.

Ambos casos fueron terminados por la SSA en 2015 porque el GDC insistió en ello
como requisito previo a una solución de las reclamaciones de la SSA. De nuevo, el
GDC no estaba actuando de buena fe. Mientras que el GDC pretendía discutir los
procedimientos de resolución con la SSA, ya estaba trabajando en un acuerdo
secreto e ilegal con Maritime Archeology Consultants Switzerland (MACS) para
acceder encubiertamente al sitio que la SSA había revelado en 1982 al GDC de
manera confidencial. Todo esto fue hecho en gran secreto, mientras el GDC fingió
discutir los requisitos previos a un acuerdo con la SSA, tales como el tamaño del
área cubierta de acuerdo con la divulgación de la SSA en 1982. El GDC estaba de
hecho, involucrado en operaciones encubiertas con MACS para localizar y
recuperar artefactos del descubrimiento de la SSA y sacarlos inmediatamente del
país, lavándolos a través de una serie de paraísos fiscales en el extranjero y
corporaciones ficticias con la intención de frustrar cualquier intento de rastrear el
Tesoro. Ese fue el plan para tomar el 50% de la participación de la SSA en el San
José. La SSA presentó una queja formal ante el Fiscal General, solicitando una
investigación. El resultado fue que el organismo de control declaró que el plan del
GDC era ilegal y no debía seguir adelante.

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Litigio de la SSA en Colombia
En 1981, la compañía Glocca Morra Company transfirió sus derechos sobre el San
José a la Sea Search Armada; y solicitó autorización para que la SSA se hiciera
cargo de la licencia de Glocca Morra para buscar naufragios. La solicitud fue
autorizada por la autoridad marítima de Colombia (DIMAR) tras el cumplimiento
por parte de Glocca Morra de todas las medidas exigidas por la ley en ese
momento.

Después de dos meses de búsqueda, bajo la constante supervisión de la Armada


nacional y una inversión de 14 millones de dólares (en dólares de 1980), Glocca
Morra informó el descubrimiento del naufragio del San José a la DIMAR el 18 de
marzo de 1982. A partir de ese momento, Colombia reconoció a la compañía
Gloca Morra el derecho de propiedad sobre la mitad del naufragio, según lo
dispuesto en el artículo 701 del Código Civil, que establecía que: "Los tesoros que
se encuentren en territorios alejados se dividirán por partes iguales entre el
propietario del territorio y la persona que haya hecho el descubrimiento".

Sin embargo, en 1984 el gobierno promulgó la Ley 2324 de 1984, cuyos artículos
188 y 191 reformaron la cláusula del artículo 701 sobre naufragios antiguos. La
Ley 2324 redujo los derechos de propiedad del descubridor del 50% al 5%. Esta
nueva tasa se aplicó ilegalmente con carácter retroactivo al naufragio del San José,
a pesar de que la SSA había informado del descubrimiento dos años antes.

Dada esta situación, y la negativa para negociar por parte del GDC, el 13 de enero
de 1989, la SSA presentó una demanda contra la nación colombiana ante el
Juzgado 10º Civil del Circuito de Barranquilla, pidiendo al tribunal que declarara
la propiedad de la SSA al 50% de los tesoros descubiertos si el naufragio estaba
situado en las aguas territoriales de Colombia, y a la totalidad del mismo, si estaba
ubicado en la plataforma continental de Colombia.

Además de esta demanda, la SSA también presentó una acción legal ante la Corte
Constitucional de Colombia contra los artículos 188 y 191 de la Ley 2324 de 1984,
que había reducido su participación en la propiedad al 5%. El 10 de marzo de
1994, la Corte dictaminó que los artículos eran inaplicables, y por lo tanto restauró
la propiedad de la SSA sobre el 50% de los tesoros descubiertos.

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A raíz de este fallo, el Tribunal 10 ° del Circuito Civil de Barranquilla emitió una
sentencia el 6 de julio de 1994 en la que se establecía que "los bienes con valor
económico, histórico, cultural o científico que califiquen como tesoro,
pertenecerán en partes iguales y no divididas (50%) a la República de Colombia y
a la Sociedad Armada de Búsqueda Marítima (Sea Search Armada Society) ",
independientemente de que el área reportada en el descubrimiento correspondiera a
las aguas territoriales de Colombia o a su plataforma continental. El 7 de marzo de
1997, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla confirmó el fallo
en su totalidad y el 5 de julio de 2007, la Corte Suprema de Colombia confirmó
definitivamente los derechos comunes e indivisibles de propiedad igualitaria sobre
los objetos del naufragio calificados como tesoro, y la propiedad exclusiva de la
nación sobre los objetos calificados como patrimonio cultural.

Finalmente, el 1 de junio de 2009, el 16º Juez Administrativo de Bogotá resolvió


una demanda colectiva presentada por el incumplimiento por parte del gobierno
respecto a la sentencia de la Corte Suprema. Este juez, así como la decisión del 26
de mayo de 2011 del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, confirmaron el
poder de cosa juzgada (res judicata) de la Corte Suprema y la sometieron a la
autoridad judicial de la Corte Suprema.

Por consiguiente, a lo largo de 22 años de procedimientos judiciales (1989-2011)


en el sistema judicial de Colombia, la propiedad de la SSA sobre la mitad de los
tesoros fue reconocida en todos los casos, en cada demanda y, además, en todas las
jurisdicciones (constitucional, civil y administrativa).

GDC falsas declaraciones de victoria en la Corte de los Estados


Unidos:
En diciembre de 2010, la SSA interpuso una acción civil ante el Tribunal de
Distrito de EE.UU., DC, contra el GDC. Este paso se tomó renuentemente pero se
creyó necesario para proteger los intereses de los inversionistas de la SSA. Se
habían agotado todos los recursos legales en Colombia, el gobierno persistía en
desafiar los fallos de la Corte Suprema o en cooperar con la SSA en la
recuperación del San José, y había amenazado por escrito a la SSA de que sería
interceptada por la fuerza militar si intentaba aplicar el fallo de la Corte Suprema
5
por su cuenta. La única esperanza de que se hiciera justicia estaba en lugares fuera
de Colombia.

El juez del Distrito Federal se negó a admitir a juicio la denuncia de la SSA a causa
de un tecnicismo: el plazo de prescripción había expirado, es decir, los actos
ilegales de los que se quejaba la SSA habían ocurrido más de tres años -el plazo de
prescripción- antes de que se presentara el caso de la SSA. Por lo tanto, el caso
nunca llegó a juicio en los EE.UU.

Es importante señalar que la negativa de la Corte de Distrito de EE.UU. para


juzgar el caso, no tiene ningún efecto sobre la decisión de la Corte Suprema de
Colombia del 5 de julio de 2007. Sin embargo, la propaganda del GDC repite
la mentira de que la SSA perdió el juicio y perdió su arte y parte en el San
José, ignorando el hecho de que el fallo de la Corte Suprema de Colombia fue cosa
juzgada (rez judicata), y no puede ser revocado, alterado o enmendado por ningún
tribunal del mundo.

La SSA preparó un nuevo caso para presentarlo en el Tribunal de Distrito de los


Estados Unidos, DC, basado en parte, en la interferencia ilegal del Gobierno de
Colombia en los negocios de la SSA. La demanda fue presentada en abril de 2013,
y fue terminada por la SSA en 2015 como un requisito previo impuesto por el
GDC para las discusiones sobre acuerdos, lo cual era un argucia del GDC: una
artimaña que el GDC no tenía intención de resolver.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) es un brazo de la


Organización de Estados Americanos con sede en Washington DC, que incluye a
Colombia entre sus miembros. Su propósito es eliminar las violaciones de los
derechos humanos entre sus miembros. El 29 de marzo de 2013, la SSA presentó
una petición ante la CIDH, alegando que el GDC violó los derechos humanos de la
SSA bajo los artículos 21 y 25 de la Convención de la CIDH, el derecho a poseer y
disfrutar de la propiedad y el derecho a la protección judicial. La petición fue
presentada tanto bajo el nombre de la SSA como organización y bajo el nombre de
Danilo Devis, abogado de la SSA en Colombia, como individuo. El proceso legal
con la CIDH es un proceso de dos pasos: admisibilidad y práctica. Tanto la
presentación de la Corte Civil en los EE.UU., como la queja presentada ante la
CIDH fueron resueltas por la SSA para cumplir con el requisito previo del GDC
para las conversaciones con vistas a alcanzar un acuerdo.
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Actualmente la SSA trabaja con dos bufetes de abogados de EE.UU.
especializados en litigios en los EE.UU. contra naciones soberanas. Una vez
concluida la investigación legal, se tomará una decisión sobre la viabilidad de
nuevos litigios en los EE.UU. contra el GDC.

El GDC dice que la reclamación de la SSA en 1982 por el descubrimiento de


un naufragio cerca de Cartagena, Colombia, no es válida puesto que las
coordenadas que la SSA estimó en 1982, no son suficientemente precisas.

Un artículo del 21 de junio de 2019 en el periódico El Heraldo de Barranquilla,


citaba a la Vicepresidente Ramírez diciendo que la SSA (Sea Search Armada) "no
tiene ningún derecho sobre el galeón de San José ni sobre su contenido porque no
está en las coordenadas denunciadas por la compañía". La Vicepresidenta no
ofrece ninguna prueba que respalde su afirmación, pero incluso una lectura casual
de la denuncia que ella cita (véase el extracto a continuación) revelaría lo que la
Vicepresidenta oculta: que la Sea Search Armada no se limitó a registrar un único
conjunto de coordenadas que señalaban un objetivo, como ella da a entender, sino
que registró la "zona circundante" a las coordenadas, y las zonas en " vecindad
de" las coordenadas con el fin de incluir todo el campo de escombros del detonado
San José.

Esta tergiversación de la Vicepresidente Ramírez es el más reciente fracaso en


decir toda la verdad durante décadas de litigios en los tribunales de Colombia,
todos los cuales fallaron a favor de la SSA y en contra del GDC. El GDC intenta
eludir los fallos judiciales argumentando que la SSA no tiene derecho a su
descubrimiento del naufragio porque los agentes del GDC, (a quienes nunca se les
debió dar la información confidencial de la SSA) supuestamente, no encontraron
nada en las coordenadas exactas (medidas por GPS) citadas por la SSA en su
denuncia de 1982. De hecho, la SSA indicó claramente que las coordenadas del
naufragio no se encontrarían en las coordenadas precisas denunciadas. En vez de
esto, las coordenadas sirven de punto de partida para identificar los
descubrimientos situados en la "zona circundante" y en la "vecindad inmediata",
pero no en las coordenadas propiamente dichas. El documento de 1982 revela que
la zona contiene numerosas anomalías y, por lo tanto, lo más probable es que se
tratara de un campo de escombros muy disperso, lo que encaja con el registro
histórico de la explosión de San José.

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Dadas las circunstancias sería inexacto, y se correría el riesgo de que se perdieran
los descubrimientos de la SSA, afirmar que varias anomalías fueron
convenientemente acumuladas en un solo conjunto de coordenadas. Además, una
afirmación tan precisa en 1982, mucho antes de la existencia del GPS y los AUV,
implicaría un nivel de precisión que simplemente no existía en ese momento.
Teniendo en cuenta 1) los márgenes de error que eran un hecho en 1982, y 2) el
tamaño desconocido pero aparentemente grande del campo de escombros, la
decisión de la SSA de describir un área general, en vez de un único punto de
referencia; parece justificarse a la luz de las acciones predatorias del GDC durante
décadas después de que la SSA divulgara confidencialmente la ubicación de su
descubrimiento.

Por último, hay que tener presente que los observadores de la DIMAR
monitorearon constantemente las operaciones de la SSA, tanto en sus submarinos
como en sus buques auxiliares, y si se justificaba, podrían haber argumentado en
contra de la denuncia de la SSA cuando se presentó en 1982. Pero eso no ocurrió.
En vez de ello, la denuncia de la SSA fue estudiada cuidadosamente por los
observadores y el personal superior de la DIMAR y, basándose en lo que habían
visto con sus propios ojos, corroboraron el descubrimiento de la SSA con un
decreto oficial en el que se reconocía a la SSA como descubridora de un naufragio
o de naufragios en las proximidades de las coordenadas registradas en 1982.

No fue hasta años después que el GDC aprovechó la ficción de coordenadas


precisas, como una artimaña para tomar ilegalmente el descubrimiento de la SSA.
Esa continua mala conducta del GDC desafía la decisión de la Corte Suprema de
Colombia de que la SSA tiene derecho al 50% del tesoro, sin importar quién lo
recupere. Además, el GDC niega a la SSA el acceso a su propiedad, y amenaza
con utilizar a la fuerza militar para detener cualquier expedición de la SSA en su
descubrimiento.

A la luz de los hechos mencionados, examine nuevamente la sección pertinente de


la denuncia de la SSA de 1982 (véase el párrafo siguiente), que fue aceptada y
reconocida por un decreto de la DIMAR que sigue siendo válido hoy en día, y que
no desaparecerá.

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Extracto de la divulgación confidencial de la SSA de 1982.
"Los principales objetivos, en masa e interés, se encuentran ligeramente al oeste
del meridiano 76 y están centrados en torno al objetivo "A" y sus áreas
circundantes que se localizan en la vecindad inmediata de 76 grados 00 '20" W,
10 grados 10 '19 "N.

Cambios en la tecnología de los estudios oceanográficos desde 1982; campos


de escombros, y cómo cambian por causas naturales:

El amanecer de las computadoras personales en 1980 coincidió en general con el


inicio de la búsqueda de la SSA en San José, aunque las computadoras en ese
momento no eran portátiles ni capaces de almacenar y procesar las grandes
cantidades de datos necesarios para realizar estudios de alta precisión. Tampoco se
disponía de GPS para asegurar la precisión en la medición de distancias en el mar.
Las computadoras personales de esa época, usaban un microprocesador de 8 bits.
Para 2015 la potencia de procesamiento se había multiplicado por 8 y el
almacenamiento de datos había aumentado aún más, permitiendo funciones tan
diversas como la robótica, aparatos auditivos programados, teléfonos celulares,
inteligencia artificial y drones tales como los vehículos autónomos subacuáticos
(AUV).

¿Pero es realmente necesaria la alta tecnología para encontrar naufragios? La


historia muestra claramente que no lo es. El americano William Phipps fue en
busca del galeón español Concepción (1641) cerca de La Española. Con sólo las
rudimentarias herramientas de navegación de la época, encontró el barco en 1687.
Phipps no completó el rescate de todo el campo de escombros, pero se fue con una
fortuna. No regresó al Concepción para continuar la recuperación, aunque una
considerable cantidad de plata permaneció en el campo de escombros. El barco
fue encontrado de nuevo en la década de 1970 por Burt Webber, guiado por el
historiador inglés Peter Earle, Ph.D., quien describió el proyecto en su libro El
Tesoro del Concepción: el naufragio del Almiranta.

Webber recuperó la mayor parte de la plata restante, pero dejó lo suficiente del
campo de escombros para atraer a los buzos de tesoros por otros treinta años. La
ubicación precisa del lugar del naufragio no fue requerida por ninguno de los
salvadores de la Concepción.

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Al otro lado del mundo, otro galeón español, llamado Concepción, se hundió en
1638 cerca de la isla de Saipán. Cuando los españoles volvieron a rescatar sus
cañones en 1689 notaron la ubicación de los cañones y el cuerpo principal del
barco al final de un campo de media milla de escombros, a lo largo de una línea
donde el barco colisionó repetidamente por todo el arrecife. Cuando una
expedición dirigida por Bill Mathers vino a rescatar el resto del barco en 1987, la
gran mayoría del Concepción y su carga de joyas de oro se había movido cuesta
abajo y en un canal que conducía a aguas cada vez más profundas. El rastro de
escombros para entonces se extendía más de dos millas; cuánto más, no se sabe
con certeza. El campo de escombros puede ahora extenderse más de dos millas.
Ver El Tesoro del Concepción de William Mathers y Nancy Shaw, o El Galeón de
Manila, Concepción, de William Mathers.

No se requerió una localización exacta por parte de Mel Fisher cuando reclamó el
galeón español, Atocha (1622), frente a la costa de Florida. La familia de Fisher
está excavando sistemáticamente el Atocha, siguiendo un campo de escombros que
ahora se extiende a más de 10 millas del lugar donde Fisher descubrió el barco por
primera vez. El tamaño exacto del campo de escombros aún no se conoce, ya que
la excavación continúa. Para más información ver La búsqueda del Atocha, de
Eugene Lyon, Ph.D.

En la larga historia del descubrimiento y el salvamento de naufragios, la ubicación


precisa del descubrimiento nunca se planteó como un requisito del descubridor, ni
siquiera en 1982, cuando el Gobierno de Colombia reconoció el descubrimiento de
la SSA con un decreto oficial. No fue hasta que se introdujo el Sistema de
Posicionamiento Global (GPS) en 1984 que el Gobierno de Colombia se apoderó
de él como medio para despojar a la SSA de su descubrimiento. Lo que el GDC no
puede explicar es su aceptación oficial desde 1982--38 años--de la descripción de
la SSA de la ubicación de su descubrimiento en términos generales, no precisos.
La descripción de 1982 entregada por la SSA fue validada por el decreto de la
DIMAR en el que se aceptaba, no una ubicación precisa, sino una ubicación
general que abarcaba un campo de escombros de tamaño desconocido; de ahí,
los descriptores "área circundante" (surrounding area) y en "la vecindad de" (the
vicinity of); las coordenadas estimadas por la SSA. El gobierno ahora ignora esos
simples y obvios descriptores como si las palabras no estuvieran allí. La verdad

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incómoda para el gobierno es que las palabras están ahí... y no desaparecerán
legalmente.

Acerca de la Sea Search Armada (Armada de Búsqueda Marítima):


La SSA es una corporación de Delaware, EE.UU., en buena posición, compuesta
por 13 entidades legales que contribuyeron con capital de trabajo o equipo con el
objetivo de localizar y recuperar el San José. La SSA es administrada y apoyada
financieramente por la IOTA Partners Limited Partnership, una sociedad de
Washington, EE.UU., organizada en 1988 por inversionistas de la SSA que
expresaron su deseo de completar el proyecto del San José, y estaban dispuestos a
proporcionar capital de trabajo.

En ese momento hubo un serio esfuerzo por parte de la administración del


presidente Barco y un consorcio de empresarios suecos haciéndose pasar por el
"Reino de Suecia" como una artimaña de gobierno a gobierno para apoderarse de
la posición de la SSA en el San José. Cuando el Secretario de Estado de los
EE.UU. Lawrence Eagleburger, preguntó sobre el proyecto al verdadero Reino de
Suecia, el engaño fue expuesto. Aunque el GDC ya había firmado el contrato de
salvamento y lo había sometido a la firma del falso "Reino de Suecia", los suecos
habían desaparecido; la administración del presidente Barco quedó sola
abandonada en el altar.

El estrecho escape de la corrupción que involucra al GDC y a los empresarios


suecos dio a los inversionistas de la SSA una pausa para pensar, y condujo a la
decisión de diversificar más allá de la inversión en el San José, que claramente era,
y es, un blanco maduro para la corrupción.

La primera orden de negocios de la IOTA fue contratar la investigación de


archivos en una búsqueda global para localizar registros históricos de naufragios.
A partir de la investigación de los archivos, se seleccionaron los objetivos, se
ejecutaron los contratos y permisos con el gobierno federal y local, se embarcaron
las expediciones y se descubrieron los naufragios.

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En 1995 la IOTA/SSA estaba en el campo de
escombros de tres galeones españoles, sin contar
el San José. El fragmento de joyas de oro
(opuesto) es una pequeña parte del oro
recuperado del rastro de escombros del
Concepción (1638). La veta madre del
Concepción aún no ha sido alcanzada, y
requerirá un equipo especial para compensar las
peligrosas corrientes.

Santa Margarita (1601) produjo un tesoro aún


más valioso en forma de esculturas de marfil,
como este tríptico de San Jerónimo, de 2,5
pulgadas de altura. Las 21 esculturas de marfil
recuperadas de Santa Margarita son de gran
interés como obras de arte, que fusionan el estilo
y la convención europea y oriental. La

Conservadora Jefe de
Escultura, Marjorie Trusted,
Ph. D., del Museo Victoria
and Albert de Londres,
estudió la colección de 21
esculturas de la SSA y
publicó dos artículos sobre
ellas en revistas científicas.
Uno de esos artículos,
Sobrevivientes de un
naufragio: marfiles de un
galeón de Manila de 1601,
Hispanic Research Journal,
Vol. 14, No. 5, Octubre 2013, 446-62.

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Curiosamente, uno de los
arqueólogos de campo de la IOTA
en el proyecto de Santa Margarita
en 2000 y 2001 fue Roger Dooley,
ahora director del grupo MACS
quien conspiró durante años con la
administración del Presidente
Santos para apoderarse de la
participación del 50% de la SSA
en el San José. Está representado
aquí (con una camisa a rayas) en el laboratorio de conservación de la IOTA. La
IOTA no sabía que operaba bajo varios alias, que estaba en la lista de Clinton, o
que tenía un interés permanente en el San José, el cual rayaba en la obsesión. En el
proyecto de Santa Margarita, él tenía fácil acceso a todos los archivos electrónicos
de la SSA... miles de documentos que cubrían veinte años de actividades en el San
José, así como también, correspondencia sensible entre la dirección de la SSA y el

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asesor jurídico. Los archivos estaban en la computadora no segura de Harbeston,
en su oficina ubicada al lado de la de Dooley. A finales de la temporada de buceo
de 2001, cuando las computadoras de la compañía eran revisadas rutinariamente,
se encontró que la computadora que Dooley había usado, tenía notas en español
sobre el San José, que había dejado olvidadas accidentalmente. He aquí a Dooley,
en la segunda fila, en el centro, está con el equipo de buceo de la IOTA.

San José: Patrimonio Indivisible.


En los cuarenta años desde que la SSA inició la búsqueda del San José, los avances
en los estudios oceanográficos han permitido localizar barcos hundidos que antes
se creían perdidos para siempre. Buques de guerra de la Segunda Guerra Mundial
tales como el portaaviones Wasp y el crucero Indianapolis, son dos de los
hallazgos más recientes. Estos descubrimientos y el ritmo acelerado de los avances
tecnológicos han planteado cuestiones de moralidad y ética relacionadas con
preocupaciones tales como la disposición de los cuerpos que permanecen en el
naufragio y la propiedad de la carga.

La actitud del público hacia aquellos que investigan, localizan y recuperan


embarcaciones perdidas ha cambiado durante los últimos cuarenta años. La
creciente preocupación pública sobre el origen y la propiedad de los tesoros debe
abordarse en términos de leyes y reglamentos marítimos y de derechos humanos.
Algunos latinos sostienen que la esclavitud de los pueblos indígenas por parte de
los colonizadores que los utilizaban para extraer, acuñar y transportar oro y plata
debería abordarse en términos de expiación. España, en particular, no ha expiado
sus siglos de trato inhumano a millones de indígenas. Hasta ahora no hay indicios
de que España comparta el tesoro de los naufragios con ninguna de las poblaciones
de las que fue tan cruelmente arrebatado.

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La SSA cree que hasta que se discutan y resuelvan estas cuestiones más
importantes respecto a la propiedad del tesoro, el San José debe mantenerse intacto
en Colombia, es decir, indivisible.

Jack Harbeston
Director General,
Sea Search Armada

29 de junio de 2020

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