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A través de la historia de Esther, nuestro Dios nos enseña muchas cosas de aplicación práctica en

nuestras vidas.

El amor de Mardoqueo hacia jehová, expresado en la obediencia a su palabra que fortalecía su fe

Ester no declaró cuál era su pueblo ni su parentela, porque


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Mardoqueo le había mandado que no lo declarase.

Hermanos de Creciendo en la Fe. Les envío a todos un cordial


saludo.
He estado atento al compartir de esta importante historia
Bíblica, acerca de la vida de Esther y quisiera aportar algunas
cosas. De pronto será un poco extenso, pero será de bendición.

La historia de Esther, como todas las historias contenidas en la


Palabra que Jehová, nuestro Dios nos entregó, nos describe las
maneras a través de las cuales nuestro adversario busca
destruir al pueblo de Dios, siendo parte de este pueblo todo
aquel quien haya aceptado a Jesús como su Señor y Salvador, y
busque, de manera auténtica, obedecer su voz. Tal como nos lo
enseña La Palabra en Lucas 8.20-21 Y le avisaron: Tu madre y
tus hermanos están afuera y quieren verte.  Pero respondiendo
El, les dijo: Mi madre y mis hermanos son estos que oyen la
palabra de Dios y la hacen.
De tal manera, sin ser judíos, TODO AQUEL que oiga y obedezca
la Palabra de Dios, se hace uno, en la familia de nuestro Señor,
y por lo tanto, objetivo de ataque por parte de nuestro
adversario, satanás.
De esta manera, hermanos esta Palabra se hace poderosamente
relevante, en nuestras vidas, como Hijos del Dios Viviente,
coherederos de nuestro Señor Jesucristo, pues nos enseña a
comprender sus maneras de ataque para destruirnos, y
aprender cual es la manera de nuestro Padre Celestial, para
lograr emerger victoriosos.
En ésta historia encontramos a Amán, quien tipifica a Satanás,
buscando la aniquilación del pueblo. De igual manera nos
encontramos un personaje llamado Mardoqueo, descendiente
del último de Jacob y Raquel: Benjamín, primo y guardián de
Esther, varón Judío, quien se constituye en aquel por quien
Amán busca el exterminio del pueblo Judío, por su firmeza en no
postrarse ante él, pues su sometimiento es ante Jehová, y no
ante el enemigo, a través de este hombre Amán, lo cual,
además, lo presenta como tipo de Jesús. Es además, Mardoqueo
a través de quien es entregada la instrucción a Esther por parte
de Jehová. Esther 2:20 Y Ester, según le había mandado
Mardoqueo, no había declarado su nación ni su pueblo; porque
Ester hacía lo que decía Mardoqueo, como cuando él la educaba.
En éste punto podemos formular la siguientes preguntas.
Cómo sabía Mardoqueo que inducción darle a su prima Esther?
Que le permitió tener ese conocimiento?
La Palabra de Dios nos dice que debemos ser transformados a
través de la renovación de nuestro entendimiento, para poder
conocer cual sea la buena voluntad de nuestro padre, Jehová,
agradable y perfecta.
De tal manera que para tener preparados nuestros oídos
espirituales a las indicaciones de nuestro Dios y conocer su
voluntad en toda situación, nuestro entendimiento debe ser
renovado y para ello debemos morir a nosotros mismos.
(Dice la Palabra de Dios que Mardoqueo permanecía a las
puertas del rey Esther 2:19 Cuando las vírgenes eran reunidas
la segunda vez, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del rey.
21
En aquellos días, estando Mardoqueo sentado a la puerta del
rey, se enojaron Bigtán y Teres, dos eunucos del rey, de la
guardia de la puerta, y procuraban poner mano en el rey
Asuero.
22
Cuando Mardoqueo entendió esto, lo denunció a la reina Ester,
y Ester lo dijo al rey en nombre de Mardoqueo)****
Dios renueva nuestro entendimiento cuando buscamos el
conocimiento de su palabra, con actitud humilde y le permitimos
darle crecimiento mediante a la obediencia a cada paso que su
palabra nos indica seguir, para alcanzar su Gobierno en nuestro
corazón. Solamente a través del Gobierno del Espíritu Santo de
Dios sobre nuestro corazón, nos permitirá un pensamiento
unificado al suyo, para ver lo que debemos hacer, decir u omitir.
Y esto exige un proceso de sanidad interior que muchos no
están dispuestos a vivir, pues exige el sometimiento de nuestra
voluntad, la cual se resiste a dejar aquellas cosas en las que
hallamos placer.
Hermanos de Creciendo en la Fe, cuando buscamos a Cristo
Jesús (su Palabra) para la transformación a la que nos exhorta
nuestro creador y poder conocer su BUENA VOLUNTAD,
agradable y perfecta, la vieja naturaleza que una vez fuimos
muere, y nos convertimos en una "nueva creación" (2 Corintios
5:17). También en ese momento el Espíritu Santo comienza a
vivir en nosotros (1 Corintios 12:13; Romanos 8: 9; Efesios 1:
13-14), y estamos "en Cristo". Morir a sí mismo es la continua
negación de la carne que ocurre durante la vida del creyente, y
el continuo acuerdo con el Espíritu Santo. Solo una "nueva
creación" elegiría diariamente morir a sí mismo a sus deseos y
voluntad egoístas. La vieja naturaleza no puede obedecer a
Dios, ni quiere hacerlo (Efesios 4: 17-32; Romanos 7). Toda
persona nace pecaminosa, porque todos pertenecemos a la línea
de Adán y todos llevamos la maldición (Romanos 5: 12-14).
Pero cuando creemos en Jesús, ese ser pecaminoso es
crucificado con Cristo, de modo que somos liberados de la
maldición (Romanos 6: 6-7). Después de la muerte del viejo yo,
existimos en un estado tanto de vida como de muerte: nuestro
viejo yo pecaminoso muere , y la vida que seguimos viviendo se
describe como "escondida con Cristo en Dios" (Colosenses 3: 2-
5). Porque nuestra verdadera vida es ahora la vida eterna, y "lo
que ahora [vivo] en el cuerpo" se vive por el bien de Cristo y del
evangelio, en lugar de por nuestro propio beneficio (Gálatas
2:20).

Mardoqueo se encontraba en esta condición. Sujeto y


dependiendo de La palabra de nuestro Dios, sí como lo hicieron
todos aquellos a través de los cuales se manifestó la Gloria de
Dios en la tierra.

No es que fuesen perfectos, sino que andaban en una constante


lucha por agradarle de manera decidida, sometiendo sus
deseos, derechos, gustos, necesidades, anhelos, para que en
ellos se perfeccionara el anhelo y sueño de Dios para con sus
vidas, el cual es el de andar conforme a sus altos estándares. La
verdadera vida de un Hijo de Dios. Andar el camino que nos
mostró Jesucristo.
Y es así como permanecía Mardoqueo, siendo esto lo que le
permitió dar las indicaciones a Esther, que venían de parte de
Dios.

Ahora nos encontramos con Esther, prima de Mardoqueo, quien


la tomó como si fuese su hija. Mujer obediente y dispuesta a
obedecer, quien haciendo conforme a las indicaciones de su
primo-padre, entró a concursar por la posición de reina, y
finalmente a interceder por su pueblo, a través de una
estrategia que nos presenta nuestro Dios para que aprendamos
a librar nuestras batallas contra el enemigo, desde la obediencia
y la declaración de la palabra, que compartiremos, si les parece
en otro mensaje.

Disculpen por lo extenso del mismo, pero esta historia posee un


contenido de gran bendición para todo aquel quien lo recibe y
permite ser guiado desde la Palabra, por el Espíritu Santo de
Dios.

Todo aquel quien se encuentra atento, y velando recibe lo


que necesita saber para actuar. Estar a las puertas del Rey es
estar atento a la Palabra de Nuestro Rey que es nuestro Dios.
Sólo aquel quien permanece en continuo crecimiento en la
Palabra, siendo lleno del Espíritu santo, EN EL TIEMPO DE DIOS,
irá teniendo un pensamiento unificado con el suyo, y verá lo que
el Espíritu de Dios quiere que vea
Una vida de obediencia a la Palabra de Dios, de manera
inmediata va afinando nuestro oído espiritual para recibir las
instrucciones de nuestro Dios. Para mantenerme cerca de Dios
tengo que estar listo y dispuesto a obedecer a Su voluntad.
Tengo que estar cerca para poder escuchar. Si tengo una
posición de enemistad con respecto a los mandamientos de
Dios, entonces me voy a mantener distante. “El que tenga oído,
oiga.”