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Capitulo 6 “Porque estan mas cerca del suelo” La naturalizacion del sufrimiento social: La ocultacién de los cuerpos de los migrantes “Aquf no hay migrantes, spor qué buscas aquf? No he sabido de alguno. Si quieres migrantes, tendrs que ir al otro lado de las montafias, al este de Washington. Creo que hay muchos que cosechan manzanas por Yakima. Pero aquf no hay ninguno”, Un funcionario de salud pai- blica regional en el estado de Washington me aconsejé de este modo, en el otofio de 2002, mientras estudiaba las posibilidades de trabajo de ‘campo etnogrifico en el condado de Skagit. EI Skagit Valley es un nodo activo en los circuitos transnacionales (Besserer, 2004; Hirsch, 2003; Kearney, 1998; Rouse, 2002) de miles de trabajadores migrantes mexicanos, incluyendo mis compafieros triquis. 2Asique cémo pueden pasar desapercibidas miles de personas, la misma gente que hace posible la agricultura famosa del valle? ;Cémo pueden las postales del festival anual de tulipanes borrar a los trabajadores que cuidan y cosechan los campos de tulipanes? La mirada piblica en es- pecial la concurrencia adinerada que compra en las tiendas de abarrotes selectas y que vive en barrios exclusivos~ posa lejos de los trabajado- res agricolas migrantes y esta distanciada de ellos de un modo espacial (Sangaramoorthy, 2004; Chavez, 1992). Un habitante blanco del Skagit Valley con quien entablé una amistad durante mi primer verano en la sranja Tanaka Brothers Farm me explicé que: Para el mundo donde habito y para la gente con quien vivo y me rodea, la ‘euestin que mus miedo les da es que (los trabajadores mexicans migrates) no existen, Estén totalmente fuera de nuestro radar. Simplemente no exis- ten. Es més probable que nos involucrerios con un nto en Acapulco en un 200 Capitulo 6 corfanato porque es ms glamoroso 0, no sé menos aterrador que saber que hay personas a cinco millas de distancia que podrian captar nuestro interés, En la mayoria de los ejemplos, poco comunes cuando esta mi- rada se enfoca en Jos migrantes mexicanos en Estados Unidos, el resul- tado es una retérica racista antimigrante junto con crimenes por odio (Rothenberg, 1998; Quesada, 1999). Como en muchos lugares donde los trabajadores de una diéspora luchan por sobrevivir (Wells, 1996), la ocultacién de los cuerpos de los migrantes es simplemente otro factor que permite su maltrato y suftimiento continuos. Para trabajar de una manera intencional con el propésito de lograr una mejora en el suftimiento social, la gente debe estar consciente primero de las desigualdades que causan el sufrimiento. Esto no solo incumbe alos habitantes blancos en el Skagit Valley y Central California sino también a los trabajadores migrantes mismos. Ademis, se debe reconocer que estas jerarquias estén histérica y socialmente construidas; por lo tanto, se pueden ‘modificar. En cambio, percibir las desigualdades como algo normal, me- recido y natural permite la reproduccién de dichas construcciones socia~ les devastadoras, al igual que la indiferencia hacia ellos (Scheper-Hughes, 1997). Es de suma importancia, en este caso, entender cémo el maltrato y el suftimiento continuos de los trabajadores migrantes se toma como un hecho: todos los implicados lo han normalizado y naturalizado. Este es un primer paso fundamental hacia el trabajo por el respeto, la equidad y la salud en el contexto de la migracién entre México y Estados Unidos. Violencia simbélica El concepto de Pierre Bourdieu de la violencia simbélica me ha resultado muy ttil para comprender los distintos modos en que el orden de las desigualdades descritas hasta este punto se ha vuelto indiscutible e indisputable, hasta para los mAs oprimidos (Bourdieu 1997, 2001; dieu & Wacquant, 1992). La violencia simbilica es la naturalizacién, in- cluyendo la internalizacién, de las asimetrias sociales. Bourdieu explica que experimentamos el mundo a través de la doxa (esquemas mentales) Y habitus (comportamientos corporales hist6ricamente acrecentados) que surgen de ese mismo mundo social y; por lo tanto, hacen que el “Porque estén mas cerca del suelo” 201 ‘orden social ~incluyendo sus jerarquias— parezca natural. De este modo, reconocemos erréneamente la opresi6n como natural porque encaja con nuestros esquemas corporales y mentales a través de los cuales la percibimos. Bourdieu (2001: 37) afirma: El efecto de la dominacion simblica (sea mica, de génera, cultural ingis- tica et.) no se eerce en lalgica pura de la conciencia del conocimiento sino ‘através de los esquemas de percepcisn, apreciacion y accién, que son elemen- tos consttutives del habitus y que, por debajo del nivel de las decisiones de la ‘conciencia y de los contolesde la volurtad, establecen una relacin cognitiva ‘que es profundamente oscura en si misma. En otras palabras, la violencia simbilica acttia en el proceso de per- cepcién, oculta de la mente consciente. Mientras que el concepto de Sartre dela mala fe, presupone un sentido de conciencia en el que los individuos deliberadamente se engaiian a si mismos para evitar las realidades que los perturban, la actividad de la violencia simbélica se oculta precisamente porque funciona a través de las categorias y a lente de la percepcién. Retomando su metéfora del mundo social como un “juego”, Bourdieu (1997: 166) describe ilusién como una “inversién en el juego” ‘Todos los actores sociales en un campo dado deben “asumir’, a través de grados de ilusién, las reglas del juego. Una de las reglas principales del mundo social es que el “ser del actor es un ser-percibido, condenado a set definido como en ‘realidad’ es por la percepcién de otros” Tomando esto en cuenta, las victimas de la violencia simbélica, por definicién, de forma inconsciente permiten su propia dominacién, en primer lugar al habitar el juego. En el libro de Bourdieu, Masculine Domination (La do- minacién masculina), vemos que tanto el dominado como el que domi- na son victimas de la violencia simbélica, aunque de una manera muy distinta. Tanto los hombres como las mujeres se perciben a s{ mismos ya los otros como parte de un mundo construido de esquemas dicots- ‘micos “de un modo natural” como “superior-inferior, macho-hembra, blanco-negro, ete.” (Bourdieu, 2001: 35). Los actores sociales no cuen- tan con otra opcién més que percibirse a s{ mismos y a su mundo a través de esquemas producidos por relaciones de poder asimétricas. Las asimetrias que comprenden el mundo social se vuelven, por lo tanto, 202 Capitulo 6 invisibles, se dan por hecho, son normales para todos los involucrados (Bourdieu, 1997, 2001; Bourdieu & Wacquant, 1992). Ciudadania, cultura y diferencia Muchas de las palabras usadas para aludir a los trabajadores mi- grantes por parte de otros residentes de la zona funcionan para excluir- los del “nosotros” asumido —que se basa en la aseveracién simbélica de que ellos estan fuera de su lugar. Como se expondra en la conclusién, la palabra migrante implica suposiciones de desplazamiento entre la comunidad de envio, con la que existe un vinculo, y la comunidad de recepcién independiente. Dado que migrante se usa casi exclusivamente para describir una persona que vive y trabaja fuera de su lugar de origen, Ja palabra connota que la persona esté fuera de lugar en el sitio actual y que pertenece a otra parte, Otras palabras empleadas de forma regu- lar, como mexicano, extranjero y oaxaquefo, implican que el referente es de, corresponde y pertenece a, otro lugar. Curiosamente, el uso de estos ‘términos por parte de la mayorfa de los residentes blancos de la zona tiene poco que ver con la ciudadania oficial, en otras palabras: si uno es legalmente mexicano 0 estadounidense. De este modo, .R., uno de los residentes blancos de Central California que conocf, no lo pensaba dos veces cuando aludia al alcalde latino de una ciudad cercana como si se refiriera a un “extranjero’, aunque para calificar y contender en una eleccién de alcalde, uno debe ser ciudadano estadounidense. Ademis, elalcalde a quien aludia, a diferencia de él mismo, era oriundo de Ca- lifornia. Este uso disimula un miedo ticito del Otro étnico como en la descripcién detallada de J.R.:“La primera cosa con lo que te topas cuan- do un extranjero gobierna tu comunidad es que no sabe nada de nada 0 sobre politica. Lo tinico que quiere hacer es asumir el cargo”. Conoct a JR. y a su esposa, Janet, a través de su sobrino, quien era uno de mis amigos cercanos en la infancia. JR. se trasladé a Central California con su familia desde el medio oeste como okie pobre, para cosechar cultivos durante la década de 1940, Su familia vivia en tiendas de campatia y cosechaba uvas durante doce aftos antes de desplazarse a otro tipo de trabajo. Cuando conoci a J.R.recién se habia jubilado de su “Porque estén mds cerca del suelo” 203 trabajo de mecénico en una empresa aerondutica ubicada en California y pasaba la mayor parte de su tiempo cuidando su patio y sus carros antiguos. Janet crecié en una familia blanca de clase media en Fresno, California. Trabajaba como supervisora para uno de los sistemas de transporte puiblico en la regi6n. Durante varias reuniones, me sirvieron, reftesco y fruta y grabé nuestras conversaciones. ‘Muchos residentes blancos del Skagit Valley y Central Califor- nia califican con desprecio a los ciudadanos estadounidenses latinos de “mexicanos”, Janet me dijo: “Uno de estos dias, California seré setenta y cinco por ciento mexicano”: La dicotomia entre “mexicano” y “estadou- nidense” y la asuncién de que “estadounidense” significa solo alguien «que es étnicamente blanco se volvié clara mas tarde en la misma conver- sacién cuando ella se quej6: “Me vuelvo loca cuando voy a la tienda de abarrotes y estan vestidos con (atuendos étnicos)... es como, “por qué no comienzas a vestirte como un estadounidense?!”. El miedo subyacente ala diferencia se volvié evidente cuando J. dijo: “En mis dias (en Central California) entretenimiento significaba golpear a un mexicano”, Pregunté: “;Solo porque...?” J.R. explic6: “Ya sabes, golpearlo silo sorprendias en la calle, porque més tarde que tem- prano haria lo mismo contigo... Solo por echar a uno de ellos a golpes. “Agacrarlo a solas y pisotearlo, hombre, qué bien. Solo porque es mexi ano”, “Pero, mira’, continué, “era un peligro para nosotros. Estaba to- ‘mando los empleos de los trabajadores agricolas” Janet, para corregitlo, dijo que los blancos ya no querian cosechar los campos en California antes de que los agricultores tuvieran que contratar mexicanos. JR. es- tuvo de acuerdo con ella y concluy6: “Ademés, él era diferente a mi”. Esta aversion por la diferencia se evidencié en la siguiente conver- sacién cuando J.R. respondié a las reflexiones de Janet sobre soluciones potenciales para las tensiones interraciales. J.R. rebatié: Por qué cambiarta alguna vez? Porque no tiene hambre. Asi que va a seguir Ssiendo mexicano, Asi son las cosas. Demasiada asistencia social gratuita. Si haces que la gente tenga hambre, la gente entonces se mezclaria. Pero hasta entonces, por qué cambiaria su nombre, ya sabes como Gonzéles en lugar de Smith? Seguird siendo Gonzéles y seguird consiguiendo todas esas cosas 208 Capitulo 6 “gratuites, Akt estéel mayor problema, la asistencia socal... es uta carga ‘Para mi, porgueel mexicano no desea cambiar. En este sentido, la diferencia ~“seguir siendo mexicano” se atri- buye a recibir supuestamente asistencia social, “obtener todas esas cosas gratis”. En una entrevista por separado, Janet hizo una critica similar: “Les permitimos a todos esos mexicanos que vengan aqui. Cuando piensan: “Mmm, no queremos cosechar algodén, no queremos cosechar esto’, les permitimos colgarse de nuestra asistencia social”. Sin embargo, ninguno de los migrantes mexicanos que conoc calificaba para recibir asistencia social o la habia recibido. Por lo tanto, la gente que J.R. y Janet imaginan recibiendo asistencia social son fusién de mexicanos y latinos de Esta~ dos Unidos. De esta manera, sus palabras indican que los latinos esta- dounidenses estén fuera de lugar, no son ciudadanos estadounidenses no pertenecen ahi, En otra conversacién, JR. dijo: “Es por eso que los ‘mexicanos tienen problemas y ahora los Hmongs tienen problemas, no quieren cambiar. Quieren mantener su cultura, La gente se debe mezclar de inmediato. La gente tiene que mezclarse. Si no te mezclas y te aislas por ahi, zadivina qué? Eres diferente’, Diferente no solo es considerado un problema, sino que es equiparado con “seguir siendo mexicano” en lugar de “mezclarse’, lo que se entiende por ser (blanco) estadounidense. J.R.reiters la asuncién de la “aculturacién” tanto en el imaginario popular como en los ensayos sobre salud publica. Este concepto propone Ja supresién progresiva de la diferencia a través del desplazamiento de Ja cultura “étnica” hacia la cultura “predominante”, Landa Hunt y otros investigadores explican las suposiciones problemdticas en el modelo de aculturacién en los ensayos sobre salud piblica: “De este modo, se entiende que la cultura étnica esté en contraposicién con las ventajas y deficiencias de la cultura occidental, con el individuo en proceso de aculturacién alejéndose de la tradicién y yendo hacia la modernidad” (Hunt ef al, 2004). ¥ Matthew Gutmann (1999) critica los mismos en- sayos:“Bl debate (...) com frecuencia se basa en un estindar implicito de las diferencias al compararlas con lo ‘normal”. Sin embargo, los ensayos sobre salud publica, al igual que las afirmaciones de J.R., aunque parez- «a extrafo, evitan cualquier definicién de lo “normal” o de la “corriente predominante”, Guttman plantea que la corriente predominante asumi- “Porque estan mas corea del suelo” 205 da, que no est marcada “hacia la cual se debe dar la aculturacién de los migrantes— es la blanca, la clase media estadounidense. De este modo, el concepto de aculturacién mezcla ciudadanta, raza, clase y habitus (inclu- yendo la forma de vestir) al borrar la historia y las politicas internaciona- les. “Los especialistas en estudios de disspora (Gilroy, 1989; Hall, 1990) proponen la “hibridacién” como una alternativa, y nos recuerdan que las practicas de los migrantes son preservadas y transformadas, de forma simulténea, a través del contacto continuo con otras personas y lugares. Otra alternativa ofrecen mis compaiicros triquis, que no desean quedarse en Estados Unidos por mucho tiempo o volverse ciudadanos estadounidenses. En su lugar, Samuel y mis otros amigos triquis desean obtener un permiso legal para trabajar en Estados Unidos temporal- mente y seguir siendo ciudadanos mexicanos. Tienden a percibir todo el circuito de la migracién trasnacional que une a San Miguel, el Skagit, Valley y Central California como su comunidad extendida** en ese es- pacio geografico. Al mismo tiempo, consideran a San Miguel su hogar principal y desean estar tanto como sea posible con su clan y mticleo familiar all4. No obstante, quieren un permiso para trabajar temporal- mente en Estados Unidos de tal manera que ellos y sus familias pue- dan sobrevivir sin tener que cruzar el desierto peligroso. Algunos de mis amigos triquis han intentado migrar por trabajo al pueblo, en su mayoria mestizo, de ‘Tlaxiaco, cerca de San Miguel, pero el salario que les ofecen es mucho més bajo. Fl sueldo que reciben incrementa con la distancia desde San Miguel, ganan un poco més en la Ciudad de Oaxaca, ‘is en la Ciudad de México, més en Baja California y atin més en Esta- dos Unidos. Por tanto, es una ironfa que para poder vivir tanto tiempo ‘como sea posible en su lugar de origen, mis amigos triquis tengan que ‘migrar tan lejos como puedan. La mayoria trabaja por una meta especi- fica: tener suficiente dinero para terminar de construir sus casas, pagar un afio de alimentacién y los uniformes escolares, u ofrecer una dote a la familia de la mujer con quien desean casarse, y su plan es regresar a San Miguel lo més rapido posible en cuanto lo consigan. La experiencia 26, Rouse, 2002, Verde Genova, 2005, para espactos transnacionales entre Mético y Esta {os Unidos. Ver Glick Schiller &¢ Fouron, 2001, para “nacionslisme a larga distanci 206 Capitulo 6 de mis compafieros triquis destaca otra ironia profunda en la migracién contemporanea entre México y Estados Unidos: concretamente, entre iis caro y peligroso se vuelva cruzar la frontera, al “cerrarla” mediante Ja militarizacién y la construccién de muros fisicos, mas tiempo Samuel y mis otros amigos triquis se quedaran en Estados Unidos. Raza, lugar y exclusion Los residentes locales perciben a los trabajadores migrantes de luna manera diferente, dependiendo de su propia posicién social y de la proximidad a los mecanismos internos de la agricultura estadouni- dense. Los residentes blancos que conoci en el Skagit Valley y Central California consideran por lo regular a cualquiera de linaje latinoame- ricano, independientemente de su ciudadania: “mexicano”. Los que es- tan involucrados en la ageicultura, pero relativamente alejados de los trabajadores migrantes mexicanos ~como los ejecutivos y gerentes de cosecha en la granja Tanaka reconocen las diferencias entre los lati- nos estadounidenses (a quienes con frecuencia aman “hispanos”), los mexicanos mestizos (“mexicanos comunes” o “mexicanos tradiciona- les”) y los indigenas mexicanos del estado de Oaxaca (a quienes llaman solo “oaxaquefios”). Los que trabajan directamente con los trabajadores migrantes mexicanos como los jefes de cuadrilla latinos en la granja Ta- naka, casi siempre distinguen entre latinos estadounidenses (“tejanos” 0 “chicanos”), mexicanos mestizos (“mexicanos”), mixtecos y triquis. Una comprensién realista de las muchas formas en que las desigual- dades sociales se producen y el suftimiento social de los jornaleros mi- grantes se normaliza, exige recordar este paisaje de categorias sociales de miltiples estratos.” En uno de los bachilleratos publicos mas grandes del Skagit Va- ley, docenas de estudiantes comenzaron una pandilla llamada WAM, que queria decir “Blancos contra Mexicanos”. Esta pandilla pint6 WAM en los muros, lo escribié en sus cuadernos y en sus teléfonos celulares, levé armas a la escuela, amenazé a otros estudiantes y provocs peleas. 27 Fox, 2005, 2006, para ciudadanta y etnicidad de mbltiples estratos. Porque estén mas cerca del suelo” 207 La administracion de la escuela reaccioné Hlevando a cabo arrestos 0 expulsando a cualquiera que tuviera WAM escrito en algtin lado del cuerpo o en sus pertenencias. En respuesta a WAM, otro grupo de es- tudiantes inicié un evento semanal llamado “WAMsketball” para aliviar tensiones y promover relaciones interétnicas positivas. Similar al uso en Central California, “mexicano” en ambos ejemplos no significaba prin- cipalmente alguien de ciudadanfa u origen mexicano, sino més bien al- guien diferente, alguien a quien se le podia menospreciar por encima del hombro. Una de las maestras en la escuela explicé: “Hay muchos j6venes en el bachillerato que estin orgullosos de ser mexicanos y lo os- tentan, Algunos jévenes en el bachillerato piensan que ellos lo provocan porque simplemente no eligieron ser como los jévenes blancos”. Dio gjemplos de la manera en que estudiantes ostentan el ser mexicanos: el tipo de jeans que usan y las formas cémo arreglan su cabello. Continud diciendo que no solo eran estudiantes de raza blanca quienes formaban parte de WAM sino también samoanos, rusos (quienes son considera- dos un grupo étnico separado en el Skagit Valley), asiaticos estadouni- denses y estudiantes latinos. Estas pricticas y percepciones ofrecen una perspectiva de las concepciones competitivas de raza: que significa ser “blanco” o “mexicano”, en este valle rural estadounidense. Junior, que se identifica y es identificado por otros estudiantes como latino, juega con regularidad WAMsketball en el equipo blanco y también acta como réferi, Explic6: “Se trata de actitud. Es como que los mexicanos tiene una actitud en el bachillerato”. Su amigo blanco John, quien formaba parte de WAM al principio y después se incorpo- 16 @ WAMsketball, intenta explicar la etnicidad de Junior: “Conozco a Junior, él es mexicano, pero en realidad no. (Dirigiéndose a Junior) no puedes ser mexicano, porque si fueras mexicano, los blancos no te hablarian en nuestra escuela”, A pesar del contexto inmediato de vio- lencia que WAM generé hacta poco, Junior respondié: “Los mexicanos son lo que parecen gansteres; eso es lo que es un mexicano”. Continué: “Cuando dices que alguien es hispanico, es como decir que sientes res- peto por esa persona. Pero silo llaman mexicano, es como decir:‘es un mexicano sucio”, 208 Capitulo 6 En Purity and Danger (Pureza y peligro), Mary Douglas (1966: 2) cexplica que sucio es simplemente materia fuera de lugar: “Sucio si fica basicamente desorden (...) existe en los ojos del espectador (...) al ir tras la suciedad, tapizar, decorar, arreglar, no estamos gobernados por la ansiedad con el fin de escapar de la enfermedad, sino que estamos reordenando de una manera positiva nuestro ambiente, haciendo que se ajuste a una idea”, Tal como la arena se considera “limpia” cuando esta en la playa o en un arenero, pero “sucia” cuando esta dentro de la casa 6 en las manos de un nifio, aquellos a quienes consideramos mexicanos y por lo tanto fuera de su lugar adecuado, son a menudo catalogados ‘como sucios. Los residentes de la zona y los periédicos locales usaron Ja metéfora de “limpiar el barrio” para hacer alusién a un proyecto que desplaz6 del area, de manera funcional, a aquellos considerados mexi- canos,a través del cierre de un campo de trabajo, un punto para recoger jornaleros todos los dias y un edificio de departamentos ocupado prin- cipalmente por migrantes mexicanos o latinos estadounidenses, Aunque de untirénJ.R. se quej6 de que“ (los mexicanos) visten me- jor que yo", en otra ocasién los llams “sucios” e “inmundos’. Por ejemplo, describi6 un campo de trabajo de una granja local en Central California: Asi que lo que han hecho (los mexicanos) es culpar al agricultor de su in- ‘mundicias jlo culparon! Dicen que administraba un campo de trabajo de ‘esclavos, con departamentos deficientes como viviendas. Sin caneria; ya sa- bes, nada de... Las tuberfas del bait descompuestas; no o habian limpiado o barrido desde que se mudaron; laas de cerveza por todes laos. Tomaban ‘eerveza cuando deberian estar impiando la vivienda. Mexicanos inmnundos. ‘Cuando le pedi una aclaracién, J.R. reconocié no haber visto el campo de primera mano, pero que habja escuchado de él a través de uno de los canales de noticias locales. Después continué contrastando su nifiez como inmigrante okie en California con los mexicanos: Cuando viviansos en tiendas de campatta, el piso era exactamente como ‘te (sehalael piso de azulejos blancos de su cocina impecable) y los nifos cera limpios. Mi madre siempre decia: “El jabn es barato” Y no habia cu- ‘carachas en nuestra casa. No, porgue manteniamos todo limpio. Peo estos ‘espaldas mojadas ~como atin los llamo ya, ahora son “migrantes’~ Hegan a “Porque estin mas cerea del suelo 209 sun asentamtento hermoso y lo destruyen ebrios, tomando, y después quieren tre. Ahora hay un pueblo por allé lamado Dos Palos. Contaban con una bella instalacién, ya sabes, campos de trabajo, Era un aeropuerto que quedé de la Segunda Guerra Mundial. Llevaron una excavadora a esa porqueria ‘Porque los mexicanos se quejaban de lo sucio que estaba. Era, era una in- tmundicia, Pero eran ellos. Lo tinico que se veia por ahi eran envolturas de comida répida, vasos de comida répida. Se detienen aqui en el viejo Taco Bell 0 lo que sea y compran su comida y comienzan a comer y después a tomar cervezas, mucha cerveza JR. otra vez reconoce que su descripcién del campo de trabajo salié de lo que escuché en una de las estaciones de noticias locales. Otra residente que conoct durante mis viajes preliminares a Central Califor~ nia, que se identifica a ella misma como mitad latina y mitad nativa de Estados Unidos, se quejé conmigo: “Esos mexicanos son sucios. Son su- cios y egofstas. jNos estén invadiendo como cucarachas!”. Como ejem- plo, me conté de algunos migrantes mexicanos que se bafiaron en un rio cercano y dejaron basura a la orilla. Reflexionando ahora sobre sus ‘quejas, recuerdo la semana cuando comi y me baiié en parques piblicos mientras dormifa sin un hogar en los coches, esperando encontrar un departamento en una barriada en Madera, que se lo rentaran a personas sin historial crediticio. Como sefiala George Orwell en The Road to Wigan Pier (El cami- no de Wigan Pier) (1937: 119), la vida cotidiana y las condiciones de tra- bajo de “las clases bajas huelen’. En un sentido material, recolectar fresas es una ocupacién mas sucia que trabajar en un edificio de oficinas. Las barracas del campo de trabajo de Tanaka Brothers Farm en Washington estaban rodeadas de caminos sucios que algunas veces eran puro lodo ‘cuando Hlovia y polvo fino en dias soleados. Era imposible mantener ‘cualquier cosa limpia; todos los dias trapeaba dentro de mi barraca y se cubria répidamente de fino polvo café. Almismo tiempo que los latinos estadounidenses y los mexicanos ‘mestizos son excluidos simbélicamente de la categoria “estadouniden- ses’, se establece otra categoria lingtiistica que excluye a los mexicanos indfgenas, Cuando estos hablantes usan la palabra mexicano mexicano, éstas denotan solo mexicanos mestizos. A pesar de su ciudadanta mexi- 210 Capitulo 6 cana, los mexicanos triquis 0 mixtecos son llamados simplemente “on- xacan’, “oaxaqueiio” 0, con mayor desprecio, “oaxaco” 0 “indio”. Algunas ‘veces, los latinos estadounidenses se refieren a los mexicanos mestizos ‘como “mexicanos normales”, diferenciindolos de los mexicanos indige- nas, que se perciben como lo opuesto: “lo irregular”, de alguna manera. Cariosamente, diversos jefes de cuadrilla latinos estadounidenses en la granja Tanaka describen a los mixtecos y triquis, pero no a los mexica- nos mestizos, como “sucios” Samantha, la recepcionista blanca bilingle de la granja, describe a los oaxaquefios como “individuos mas sucios que los mexicanos normales”, Estas dicotomias simbdlicas son algunos de los muchos factores que permiten que los ciudadanos blancos esta- dounidenses y, a su vez, los ciudadanos latinos estadounidenses y los ‘mexicanos mestizos, se vuelvan indiferentes al suftimiento de aquellos individuos considerados diferentes el Otro- 0 fuera de lugar. Mary Weismantel (2001: 34) argumenta que las categorias de raza son innecesarias sin racismo. En otras palabras, las categorias raciales se utilizan solo en el contexto de la exclusién. Argumenta totalmente en contra de las concepciones biol6gicas de raza, en un extremo, y de Jas criticas inmaterialmente constructivistas, en el otro. Weismantel y Stephen Eisenman (1998: 134) plantean que las concepciones bioldgicas contemporneas de raza borran al cuerpo: La ciencia de la genética menosprecia la historia natural del cuerpo huma- no después de la concepcién: sus interacciones cotidianas con el mundo y otros organismos son inconsecuentes, no tiene importancia ala huz de un destino biol6gico predeterminado por un cbdigo genético que es insubstan- ial e invisible, ‘Al mismo tiempo, argumentan en contra de un “antiesencialis- ‘mo (que) con facilidad se desvanece en antimaterialismo (Weismantel & Stephen Eisenman, 1998: 134). Basindose en un trabajo de campo en los Andes, Weismantel y Eisenman describen las concepciones sobre los indigenas en las que “la raza se acumula dentro del cuerpo, en sus extremidades y sus orificios, sus Organos y sus impulsos, como resulta- do de una vida vivida dentro de una comunidad humana particular en ‘un momento especifico en el tiempo” (Weismantel & Eisenman, 1998: 133). En esta concepcién, la raza de uno podria alterarse con el paso “Porque estan mas cerca del suelo” au del tiempo conforme la forma corporal y el olor de uno cambian como resultado de las précticas corporales cotidianas. Por ejemplo, los autores describen cémo el olor comunica lo que significa ser indigena y blanco (incluyendo mestizo) en Ecuador, donde se reconoce a los indigenas no solo a través del color de sus ojos o piel sino también a través de los olo- res“sucios” que manifiestan su pobreza y el hecho de que viven con ani- males en granjas de subsistencia, Por el contrario, la blancura involucra Ja compra y uso de productos importados que producen cuerpos que huelen 0 parecen que no han tenido interaccién alguna con otros seres, vivientes. Explican que la blancura es “una serie de privilegios politicos 'y econémicos que se trasmite de generacién a generacién’” (Weismantel & Fisenman, 1998; 136), que determina entonces la apariencia, la forma y el olor del cuerpo. Esta conciencia encarnada y contingente de la raza es pertinente dentro del contexto de la migracién entre México y Esta- dos Unidos, en la que se entiende que las personas ocupan diferentes categorias raciales dependiendo de la posicién social del que las percibe; se cree que la gente “ostenta” su mexicanidad tomando como punto de referencia la manera cémo se viste y leva su cabello; el acto de interpre- tar un estilo “mexicano”, de vestir como “pandillero” borra la violencia de las pandillas blancas; y los pobres y las personas que no son blancas se consideran “sucias” solo en contextos en los que se consideran fuera de lugar y excluidos Culpable de su sufrimiento En todos los niveles de la jerarqufa de etnicidad-ciudadania en la granja Tanaka, cada grupo de personas cree que los que estén por debajo de ellos merecen su dificil situacién. Los residentes blancos del Skagit Valley y Central California me dijeron muchas veces que los mexicanos no cuentan con educacién porque son “flojos”. Varios residentes blan- cos me explicaron que los “mexicanos” tiene trabajos malos porque “no tratan de aprender inglés”. Durante una de nuestras conversaciones en la granja Tanaka, Samantha afirmé que “no tienen cuentas de banco Porque no saben cémo hacerlo, son como nifios” En Central California, Janet me dijo: “Como que me enojan los mexicanos porque parece que 212 Capitulo 6 no tratan de aprender inglés, ya sabes, y estan en nuestro pais, spor qué no lo aprenden? Mas tarde en la misma entrevista, Janet dijo: En la maftana, me levanta, me alisto para el trabajo y enciendo el televi- sor para ver las noticias. Pueden aprender a hablar inglés. Es “el ntomero sumo” y muestran un rsimero uno. Cada dia se tata de algo diferente como “gracias “gracias” Lo repiten y después sostienen en lo alto la palabra para imustrarla, Hay cosas en la television sila gente en realidad quisiera ~sé que estén afueraen los campos pero iin ast podria aprender alg, Janet reconoce que los trabajadores agricolas estén en los campos y que no pueden ver el programa que describe en la televisién, pero no toma en cuenta otros aspectos del contexto material y social de aprender inglés. Todos mis compafteros triquis me dijeron que quieren aprender inglés y muchos lo intentaron durante mi trabajo de campo. Abelino trat6 de estudiar inglés por las noches en las clases organizadas por la ‘granja Tanaka, pero le dijeron que las clases no eran para las personas que vivian en los campos de trabajo. Después, se inscribié en un curso de inglés como segunda lengua (ESL) en la universidad de la comunidad local, Terminé un semestre y luego tuvo que dejarlo porque el curso del siguiente nivel se llevé a cabo por las tardes pero temprano, cuando Abelino apenas estaba terminando su trabajo o llevando a su familia ala iglesia local, que regala comida a esa hora. Reiterando el mito que comtinmente se sostiene de una sociedad individualista y sin clases sociales, [.R. concluyé en una entrevista: “Ta puedes hacer lo que quieras en este pais. Cualquiera puede ser lo que desee. No hay excusa en este pais. No hay barreras. Nada te detiene ex- cepto tui, Nadie tiene la culpa sino sacas lo mejor de ti, excepto ti”. Esta antinomia, que evoca el mito de Horatio Alger sobre el joven pobre que triunfa solo por su arduo empefo, borra la jerarquia de etnicidad-ciu- dadania que conforma las vidas materiales de los que trabajan en la agricultura estadounidense. De una forma acontextual similar, muchos ciudadanos estadounidenses blancos culpan a México, como pais, 0 a Ja “corrupcién politica mexicana” de la pobreza en el México rural, que impele a las personas a migrar para poder sobrevivir. Sin embargo, esta narrativa evade el poder de los intereses econémicos en Estados Unidos “Porque estén mas cerca del suelo” 213 que presionaron a favor del TLCAN, causando de un modo efectivo la pobreza al prohibir a México que protegiera alos pequefios productores indigenas de mafz y permitiendo los subsidios del maiz estadounidense para las grandes agroindustrias corporativas. En México, los mexicanos mestizos a menudo culpan a los triquis de su propio sufrimiento. Luz Marfa, una de las monjas mestizas en San Miguel, explica su idea de por qué los triquis son pobres: 'Noson capaces de producir fuentes de trabajo. Muchos no saben cémo vivir. x todo, en la higiene yen la Timpieza de la casa y en la preparacion de co- rida, en elcuidado de los animales yen la economia. Alguien podria poner tuna trtilleia que abriera durante unas horas al da, y las personas podrian venderle a ellos el matzo podria haber una farmacia para que asi la gente no tuviera que ir a Tlaxiaco o a una tienda grande de abarrotes aunque «0 seria dificil porque tendrias que pagarlea alguien para que se quedara y viera que nadie se robara las ganancias-. No trabajan muy duro yno saben cémo trabajar muy duro. Por el contrario, durante mi trabajo de campo vi varias tienditas en San Miguel que luchaban por sobrevivir a pesar de la depresién eco- némiica del pueblo. Ademés, cuando Luz Maria afirmé que los triquis “no trabajan muy duro”, no pude evitar preguntarme cémo recolectar agachado siete dias a la semana no puede contar como un trabajo duro. Cuando le pregunté a Luz Marfa de qué manera los triquis difieren de los mexicanos mestizos, simplemente dijo: “son violentos” En algiin momento, esta monja admiti6 que los triquis cargan pistola “debido a que han sido echados de sitios durante generaciones, y para defenderse” Como muchos de los pueblos indigenas de Oaxaca, San Miguel ha su- frido diversas luchas consecutivas, con un sinniimero de fatalidades, por propiedad de tierras con pueblos invasores cercanos mas grandes. Luz ‘Marfa me dijo en espaiiol: “Los conflictos por la tierra son por un metro 0 dos. A lo mejor, estos triquis querian la linea otro metro més all y los mixtecos de Santa Marta querian otro metro mas ac”. Luz Marfa ‘minimiza las causas de la violencia tacita apoyando su afirmacién con la idea fija de que los triquis son violentos por naturaleza y que provocan violencia innecesaria contra ellos mismos. Juana, una de las enfermeras en San Miguel, me advirtié de manera similar sobre la violencia de los 214 Capitulo 6 triquis y me dijo que deberia pensarlo dos veces antes de ayudar a cual- quiera de ellos de algun modo. “Querer” es una metéfora comiin que permite culpar a los tra- bajadores migrantes de su dificil situacién. Por ejemplo, John Tanaka, presidente de Tanaka Brothers Farm, me dijo que los piscadores “no van a tomarse un descanso durante el almuerzo. No lo van a hacer. No quie- en un descanso durante el almuerzo” El siguiente verano, Scott, el ge- rente de la cosecha de manzanas, me dijo casi exactamente lo mismo al afirmar que los piscadores “quieren” trabajar todo el dia sin un descanso durante el almuerzo. En respuesta a las quejas de los piscadores sobre la escala salarial confusa, Jobn Tanaka me susurr6: “No quieren entender”, ‘Adem, a los trabajadores migrantes mexicanos se les culpa con regularidad del suftimiento de los estadounidenses. J.R. los considera “una carga (para él), porque no van a cambiar” y porque piensa que reciben asistencia social. Cuando le pregunté a un vecino, de nombre Phil, por el campo migrante en el cual vivi en el Skagit Valley, qué pen- saba de sus vecinos jornaleros migrantes, contest6: “jPerdi mi trabajo por ellos!” Me explicé que trabajé con un granjero blanco local durante iis de diez afos, pero que habia sido reemplazado porque el granjero podia contratar a dos trabajadores migrantes por lo que le pagaba a él, Su madre entonces le recordé que é odiaba ese trabajo y Phil estuvo de acuerdo, Phil trabajé como chofer de camién, entregando papas de una granja local por varios estados del oeste. Ahora trabaja en la estacién de bomberos de la zona, donde lo capacitan para ser bombero. Curio- samente, culpa a los migrantes mexicanos, disculpa al granjero, quien en realidad toma las decisiones de contratacién y guarda silencio sobre las presiones del mercado internacional. Respecto al granjero, Phil solo afirmé: “Entiendo su modo de proceder; quiere administrar su granja con eficiencia’, Normalizacion Para muchos residentes del Skagit Valley y Central California, cl suftimiento de los trabajadores migrantes se concibe como normal, ‘aunque por razones algunas veces contradictorias y diferentes. En pri- “Porque estin més cerca del suclo” 215 mer lugar, y quizé ante todo, la gente simplemente se acostumbra a ver las condiciones en las que los trabajadores migrantes viven y trabajan. ‘Si bien los campos de trabajadores migrantes estén ocultos a la mirada de la gran mayoria de los residentes del Skagit Valley, los que viven cerca de los campos caminan, andan en bicicleta y manejan al lado de ellos cada dia. Muchas de estas personas me dijeron que les molestaban las condiciones de los campos cuando llegaron a la zona, pero que se acos- tumbraron a ellos y ahora los pasan viendo sin pensarlo dos veces. En segundo lugar, muchas personas justifican las condiciones de vida de los trabajadores migrantes basindose en lo que dan por hecho que es normal para ellos. John Tanaka repiti6 lo que muchas personas ‘me dijeron: que los campos eran aceptables porque eran mucho mejor que las viviendas que los piscadores tenfan en México. Sin embargo, ninguna de las personas que afirmaron esto, ha visitado los pueblos de los piscadores o les ha preguntado sobre sus viviendas en México. No obstante, esta justificacién toma como aceptable las desigualdades econdmicas originales que ocasionan que las viviendas de los triquis en Oaxaca sean miserables. Paradéjicamente, muchas otras personas en el Skagit Valley justificaron las condiciones de vida de los trabajado- res agricolas migrantes suponiendo, al contrario, que la vivienda que los piscadores tenian en México 0 California era mucho mejor que los, campos. El dueno de la tienda de abarrotes més cercana a los campos, donde muchos piscadores van caminando para comprar comida, me dijo que los campos estaban bien porque “todos tienen piscinas y gran- des casas en México y California y estén aqui solo durante el verano”. Un vecino del campo de trabajo donde vivi en el Skagit dijo: “Bueno, todos tienen coches, asf que no necesitan nada”. Algunas personas en el Skagit Valley crefan en el desplazamiento econémico y en la sucesion étnica. John Tanaka mencion6 varias veces durante mi trabajo de campo que “una vez que un grupo de personas en particular pasa por tres generaciones, ya no seguiré en la agricultura”, Basa esta afirmacién en su entendimiento de que los japoneses estadou- nidenses “ascendieron trabajando” los peldafios econémicos en Estados Unidos desde su Hegada. Diversas personas me dijeron que tienen la es- peranza de que los piscadores “asciendan a través del trabajo” en la so- 216 Capitulo 6 ciedad. Estas afirmaciones reconocen que recolectar fruta en tna granja ‘es un trabajo indeseable y dificil, al mismo tiempo que justifican de una ‘manera sutil las condiciones de trabajo relacionadas como un paso tem- poral por la mitologia “de la miseria a la riqueza” del éxito estadouni- dense. Finalmente, la segregacién de la granja asiste a la normalizacion de varias maneras. Shelly, la supervisora de los verificadores, quien rega~ jaa los j6venes blancos si interacttian con los piscadores mexicanos, me explicé que los jévenes blancos no deberian llegar a conocer a los pis- cadores porque esto influiria en el pesaje de las bayas. Esta segregacion activa con certeza conduce a, entre otras cosas, una violencia cotidiana que deshumaniza a los piscadores mexicanos. Los verificadares jove- nes blancos con regularidad llevaban a cabo conversaciones sin mostrar rningtin interés cuando los piscadores mexicanos trafan sus bayas para que se las pesaran, continuaban con sus historias y bromas mientras pe- saban las bayas y marcaban la tarjeta de los piscadores como si estos no estuvieran presentes. Si bien Shelly me dijo que tener verificadores jove~ nes en la granja crea “valores comunitarios’, también fomenta el sentido dee que las jerarquias laborales étnicas son normales y aceptables. ‘Naturalizacién Cuando le pregunté a una trabajadora social mestiza mexicana por qué los triquis solo tienen trabajos recolectando bayas, me explic6: “A los oaxaquefios les gusta trabajar agachados” Después agreg6 que los mexi- canos mestizos, a los que llamé “mexicanos’, tienen demasiadas dolen- cias si trabajan en el campo. En respuesta a la misma pregunta, Mateo, el ‘inico jefe de cuadrilla mixteco, me dijo que los triquis son “brutos para trabajar”: Dijo que cuando llegé por primera vez a la granja Tanaka, hace diez anos, todos los piscadores eran mestizos, del norte de México. Los ‘mixtecos que comenzaron a migrar a la granja recolectaban mis répido yscon el tiempo, los mestizos mexicanos dejaron de venir. Ahora Mateo 26 Ver también MacLeod, 1993. “Porque estin ids cerca del suelo” 27 ‘me comenta que los triquis son los piscadores mis répidos y brutos y que cada vez. menos mixtecos vienen a la granja para la cosecha. Mis tarde le pregunté a Scott, el gerente de cosecha de manzana de Ja granja, por qué yo no habia visto a ningtin triquis cosechando manza- nas: el contrato de trabajo en el campo con el mejor salario. Me explicé: Los oaxaquefios son demasiado bajos para alcanzar las manzanas, son muy lentos... Tienen que usar escaleras mucho més que otros Los otros solo usar In escalera para recolectar las que estén en la parte ms alta del drbol. Los ‘oaxaquefias las usan para agarrar, ya sabes, las que estén a la mitad... Y ‘ademds, de todos modes no les gustas la escaleras, Parad6jicamente, dias més tarde, esa misma semana, una de las jefas de la cuadrilla de Scott me dijo que su recolector de cuadrilla més rapido era triqui. Scott sigui6 con la conversacién anterior explicando que los oaxaquefios son perfectos para recolectar bayas “porque estan mis cerca del suelo” En respuesta a mis preguntas sobre por qué los tri- quis tienen trabajos diferentes a los de los mexicanos mestizos, muchas ‘tras personas simplemente afirmaron: “Porque son mis bajos”. La idea de que los mexicanos deberian recolectar bayas la refrend6 el senador estadounidense George Murphy de California durante un debate so- bre migracién en el Senado en la década de 1960; afirmé que los mexi- ‘anos debian ser trabajadores agricolas porque “su constitucién hace que estén mis cerca del suelo, asf que es més facil para ellos agacharse” (Thompson, 1999). Tas percepciones de la diferencia corporal en conformidad con Jos lineamientos etno-raciales funcionan como la lente a través de la cual la violencia simbilica se establece de tal forma que se da por sen- tado que cada categoria del cuerpo merece su posicién social relativa. A causa de lo que se consideran sus “rasgos naturales’, se da por sentado que los cuerpos de los indigenas oaxaquefios deben estar en la recolec- cin de bayas en lugar de en otros trabajos. Sin embargo, otros grupos €tnicos tienen cuerpos que no encajan bien en la categoria del piscador y deben estar en otros tipos de trabajo. 218 Capitulo 6 Cuando le pregunté a Scott sobre los efectos negativos potenciales de los pesticidas en la salud, contesté: Las leyes son tan severas que no hay manera de que alguien pueda enfer- ‘arse por pesticidas. Es deci son muy estrctas... Hay algunas personas all afuera que son mucho mds sensiblesy lo muestran de vez en cuando. No 5 que hicinnos algo mal o un vecino hizo algo mal, simplemente son mucho ids sensbles a los pesticidas y siempre habré gente ast. He trabajado con pesticidas durante vente, veinticinco afios. Las eyes son mucho més estric- tas y los pestcidas mucho mas suaves,;Sal y rocia y cémelo el mismo dial Los quimicos han cansbiado y son bastante avanzados. Algo de esto se puede ver: el residuo de los pesticidas. Eso que la gente afirma que es residuo es en realidad suciedad, potvo. [No se trata solo de las diferencias corporales étnicas sino también de las diferencias corporates individuales que desvian la culpa de la granja ‘yu responsabilidad por el riesgo a los pesticidas y sus efectos en la salud.” Internalizacién Al mismo tiempo que la violencia simbélica se establece desde afuera y en las formas antes mencionadas, el concepto presupone un sentido de interiorizacién y la complicidad sutil del dominado. Uno no percibe solo a otros, sino también a uno mismo como parte de posicio- nes sociales ordenadas. Durante mi segundo dia recolectando fresas, un tractor con ex- tensiones largas de metal condujo a través del campo rociando algo en el aire mientras recolectabamos. Le pregunté a Mateo qué era. “jRealmente quieres saber? sEstas seguro que quieres saber la verdad?” Me pregunto. ‘Afirmé con la cabeza. “Insecticidas peligrosos’, dijo sacudiendo su cabe- za, Mas tarde, ese mismo verano, vi algunos letreros de peligro (solo en inglés) colocados en varios depésitos grandes que rodeaban una de las estaciones de letrina y de lavado de manos al final del campo. Los pis- adores de fresas trabajan todos los dias sin guantes mientras el residuo visible del pesticida se disuelve en la mezcla de jugo de fresa que mancha 29 Beck, 2009, acerca de a individualizacin del riesgo y la responsabii “Porque estan més cerca del suelo” 29 sus manos de marr6n oscuro. Si comifan algo, lo comian en los campos ‘mientras recolectaban, sin lavarse las manos para no robarle tiempo al trabajo porque debian cumplir con el peso minimo. Nuestra tinica edu- cacién sobre pesticidas provino de una cinta de casete con una adverten- cia corta, en un espaitol monétono, reproducida de manera inaudible en ‘una de las esquinas de una enorme bodega llena de més de cien trabaja- dores y sus hijos, durante una de las sesiones de orientacién para pisca- dores. Después de la cinta, el administrador de la granja a cargo de la se- sién de orientacién pregunté si teniamos alguna pregunta. Luego de un breve silencio, se mostré satisfecho y sigui6 explicando dénde deberfa- ‘mos firmar las formas que nos habian dado, que estaban en inglés. Una de las formas estipulaba que estabamos de acuerdo en no sindicalizarnos. Peligro: ona de almacenamiento de pesticdas La misma semana en la que sucedié la fumigacién descrita ante- riormente, recibf un video que habfa ordenado de los Trabajadores Agri- colas Unidos sobre los peligros de los pesticidas contra la salud. Varios piscadores triquis lo vieron conmigo en la barraca donde vivia la familia 20 Capitulo 6 de Samuel. Luego, les pregunté qué pensaban. Uno me dijo de manera préctica: “Los pesticidas afectan solo a los estadounidenses blancos (ga~ bachos) porque sus cuerpos son delicados y débiles”. Otro afirmé: “No- sotros, los triquis, somos fuertes y aguantamos”. Los otros afirmaron con la cabeza. Estas ideas se reflejaron y reiteraron varias veces durante mi trabajo de campo. Uno de los triquis con quien viajé a Oaxaca alardes que habfa muchos triquis en el ejército mexicano porque “aguantamos”. Deeste modo, los triquisinternalizan a veces su posicién de clase a través del orgullo étnico que sienten de las diferencias corporales percibidas que, paradéjicamente, podrian contribuir a la naturalizacién y, por lo tanto, reproduccién de las mismas estructuras de su opresién. La posicién del cuerpo en el trabajo Asimismo, las percepciones de la posicion del cuerpo imputan una jerarquia de lo aspecto humano en la granja. Las interpretaciones de clase y la posicion del cuerpo que ofrece Strauss y Scheper-Hughes y Brandes son de gran ayuda. El significado dual de la palabra posicién tanto como un puesto de empleo como una postura del cuerpo deja en- trever un fenémeno. Las profesiones que se realizan sentadas detras de un escritorio son simbélicamente vinculadas con la mente, de tal forma que tienen més prestigio en una sociedad que subyuga el cuerpo a la mente. Se cree que los trabajos que se llevan a cabo de pie o caminando estan estrechamente vinculados con el cuerpo, son menos intelectuales Y por Io tanto menos valorados. Al mismo tiempo, estos cuerpos de pie se consideran humanos, con una postura sdlida. Esta apreciacién basi- ‘ca se evidencia en frases del tipo: “un ciudadano derecho”, “de cardcter recto”, que “defiende su postura’, Por iltimo, los trabajos en lo mas bajo de la jerarquia, que exigen que los cuerpos se arrodillen en la tierra 0 flexionen bajo los arbustos son los menos valorados. Estos trabajadores son vistos “en cuatro patas’, como animales. 30 Si bien es util el anilisis de Strauss, 1966, su limite es su universalidad asumida Scheper-Hughes, 1992, y Brandes, 1980, offecen un andlisis mas contextual de la posicén del cuerpo y la humanidad imputada. “Porque estén més cerca del suelo” 221 Una supervisora de pie mientras fos piscadores trabjan de roils en un campo de fresas Foro Sth Memes Este anilisis general se puede aplicar en el Skagit, donde los que tienen mayor poder y prestigio realizan trabajos de escritorio, donde los supervisores de nivel medio estan de pie y caminan, y donde los trabaja- dores en el nivel més bajo ~curvados todo el dia- son puestos en ridfcu- Jo cuando los comparan a los perros y a los burros. Mateo, el tinico oa xaquefio indigena en la granja que fue ascendido a supervisor, me dijo que tiene la esperanza de seguir estudiando inglés y de que lo asciendan hasta que “pueda trabajar con su mente en lugar de su cuerpo”, Explicé la superioridad de los trabajos de escritorio sobre el trabajo manual de Ja siguiente manera: “El cuerpo no siempre va a dar y creo que se va a cansar. Puede ser que tu mente se canse después de afios, pero no como el cuerpo, no tanto como para provocarte una enfermedad”, Durante una huelga en mi segundo verano en la granja, los piscadores se queja- ron de que sentian que los trataban como si estuvieran “por debajo” de otros trabajadores por el hecho de recolectar. Scott rechaz6 esta queja y me explic6: “Estoy casi seguro de que piensan que estan por debajo de ‘otros solo porque son piscadores, que, para mi, es uno de los trabajos 22 Capitulo 6 ‘mas importantes en la granja’. Si bien el trabajo de los piscadores es de suma importancia para la cosecha, mi investigacién etnogréfica mues- tra que su papel, por lo general, no es respetado o carece de prestigio. A Jo largo de mi trabajo de campo en la granja, en diversas ocasionesa los piscadores de bayas los trataron como infrahumanos. Durante un agua- cero del noroeste, varias mujeres triquis esperaron afuera de la oficina de la granja para preguntar sobre su salario, Se acurrucaron en el piso lodoso, bajo el voladizo del techo. Cuando Shelly lego, dijo en inglés: “Qué estén haciendo sobre mis flores? ;Shoo! ;Shoo! ;Fuera! ;Fuera!’, moviendo sus manos como si quisiera espantar una manada indeseable de perros. Enel fondo, el cuerpo del migrante ofrece una constitucién que lo traiciona, En especial, debido a las percepciones de la diferencia étni- cay la posicién del cuerpo en el trabajo, se considera que el cuerpo del migrante pertenece a su posicién en Ia jerarquia laboral de la agricul- tura, la que, posteriormente, le conduce a su deterioro. Estos mecanis- mos que vuelven invisible la desigualdad quizé sean potenciados al ser interiorizados como formas del orgullo triqui. La violencia estructural inherente al trabajo segregado en la granja desaparece de una manera tan efectiva precisamente porque su desaparicién sucede en el cuerpo y, por lo tanto, se entiende como algo natural. Resistencias y rechazos Aunque poderosas, la normalizacién y naturalizacién de estas je- rarquias sociales y disparidades en la salud estén incompletas. De vez en tishé espacios en los cuales las personas no aceptaron totalmente posicién social y en su lugar manifestaron criticas perspicaces. El banco a través del cual la granja Tanaka pagaba a sus pisca- dores tenia una politica: estos debian esperar en una fila separada en los dias de paga y dejar que todos los demas clientes del banco pasaran primero. Cada viernes, habia una larga fila de trabajadores migrantes, mexicanos que se extendia hasta el estacionamiento, esperando durante varias horas y mirando cémo cada cliente blanco que llegaba a la puerta era escoltado al frente de la fila, Aunque la granja me pagaba por mi —— Porque estén més cerca del suelo” 223 trabajo como recolector cada semana, el personal del banco repetidas ocasiones trat6 de escoltarme hasta delante de la fila cuando Ilegaba el dia de paga con mis compafieros triquis. Sibien esta préctica, de manera implicita, ensefta a los blancos y a los triquis la jerarquia social presente en el valle, algunos residentes blancos del rea me dijeron que ésta no cera justa, yal menos uno le pidi6 al banco que cambiara su politica. En menor grado, observé esta conciencia de inequidad también cuando los vecinos del campo de la granja admitieron que algunas veces se sen- tian “culpables” o “mal” cuando conducian al lado del campo rumbo a su casa. Con menos frecuencia, algunas personas en Estados Unidos y México emplearon algin grado de andlisis social m4s amplio. El propie- tario de un pequefio hotel con desayuno, cerca de uno de los campos de ‘igrantes en el Skagit Valley, express que muchas de las fuerzas inter- nacionales restringen a los agricultores del area. Aclaré su afirmacién al expresar que si el estado de Washington subiera demasiado el salario ‘minimo, los agricultores podrian preferir la mecanizacién, lo que costa- ria miles de empleos en la recoleccién y empeoraria la situacién para los. trabajadores migrantes. Concluy6 con raz6n: “Es bastante complejo”. En San Miguel, un cami6n grande entrega la Pepsi cada semana conduciendo por las calles sucias del pueblo, mientras que los refrescos ‘mexicanos Rey se venden en tiendas pequefias propiedad de los triquis. Algunas familias comenzaron a comprar grandes palés de botellas de Pepsi pata fiestas como bautizos o bodas, en lugar de comprar los refres- os Rey de sus vecinos, Sin embargo, existe un rumor en el pueblo, co- iin entre grupos de todas las edades, sobre que la Pepsi y la Coca-Cola estén hechas con sangre humana. Le pregunté a la sobrina de Samuel, uno de los miembros de la familia con quien vivi en San Miguel, que me explicara cémo podia la soda hacerse con sangre. Dijo que molian a las personas, vivas y gritando, para hacer pulpa de sangre en las fabricas de estas compas y esta pulpa la ponian en las bebidas. Aunque algunos de sus amigos tomaban Pepsi, ella preferia no tomar sangre humana y or es0 bebfa solo refrescos Rey en las fiestas. Usando una “hermenéutica de la generosidad” (Farmer, 1992), hay muchas maneras por las que las empresas multinacionales prospe- ran mientras muelen seres humanos vivos, en especial aquellos que son 24 Capitulo 6 pobres y marginalizados. Fabrican productos insalubres de modo insos- tenible en términos medioambientales, en fabricas que con frecuencia oftecen condiciones de trabajo precarias; los comercializan principal- ‘mente entre los pobres del mundo global y forman grandes conglome- rados de marcas de refrescos que venden a precios muy baratos;sacando del negocio a las pequeitas empresas por cuestiones funcionales. Este rumor critica y conduce a la resistencia practica ante estructuras eco- ‘némicas dafinas e injustas. Sin embargo, Pepsi y Coca-Cola continiian creciendo, la mayoria de las empresas pequefias ha cerrado y hay una tendencia creciente en San Miguel a tomar Pepsi La huelga y el Memo ‘Una mafiana, al final de mi segundo verano en la granja ‘Tanaka, los piscadores de fresas salieron de los campos y se declararon en huelga. Esta no se habia planeado con antelacién, Mas bien se inicié después de enterarse que habian reducido el pago por peso y que muchas personas habian sido despedidas porque no habfan recolectado el peso mfnimo wn dia antes; como reaccién, algunos piscadores triquis comenzaron a silbar, ‘Mas y més personas se unieron al silbido, hasta que todos salieron del campo. Luego, mis amigos triquis me explicaron que un silbido —que ha- bia escuchado y me habia preguntado por st significado, mientras reco- lectaba bayas en medio de un aguacero filo el verano anterior comunica descontento. En los dias previos a la huelga, la ansiedad era cada vez més evidente en los piscadores porque las bayas se habian vuelto dia a dia més pequefias y escaseaban conforme el verano se terminaba, Por consiguien- te, lograr el peso minimo se habfa convertido en una tarea mas dificil as fresas escaseaban y eran més pequefias al final del verano sobre todo porque los campos ya se habjan cosechado a principios de la estacién y también porque las plantas simplemente producen menos bayas al final de ésta, En este contexto, despedir a varias personas porque no habian podido recolectar el minimo un dia antes se consideré poco razonable y bajar el pago por peso se percibié como una injusticia total. “Porque estén mas cerca del suelo” 25 Helga de piscadones de fes, Tanaka Brothers Farm FotrRob Merete Con la ayuda de Jaime, el trabajador social que me presenté a las fa- milias triquis en mi primera visita al Skagit Valley, los piscadores crearon un documento donde enlistaban mas de veinte agravios sobre las condi- ciones de trabajo, desde salario bajo hasta afirmaciones racistas explicitas por parte de los supervisores, desde la falta de receso durante el almuerzo hasta ascensos injustos de trabajadores latinos y mestizos por encima de Jos piscadores indigenas. En los siguientes dias, varios ejecutivos y una docena de piscadores se reunieron para deliberar sobre los agravios, con Jaime y conmigo como traductores inglés-espaftol, Los ejecutivos se sor- prendieron mucho y se enojaron por las descripciones de trato racista explicito y de los ascensos diferenciadores en la granja. Sin demora, ins- ‘truyeron a todos los gerentes de cosecha para que transmitieran el mensa~ je de tratar a todos los trabajadores con respeto, Lo més importante para mis compafieros triquis fue que se instauraron recesos de treinta minutos para almorzar y un ligero aumento de salario, Los piscadores considera- ron un éxito estos logros. Llamaron al documento un contrato y cada uno de los doce representantes de los piscadores lo firmaron segtin a tradicién legal triqui. El tio de Samuel, uno de los representantes de los piscadores, 226 Capitulo 6 le entreg6 el contrato firmado a John Tanaka para que los ejecutivos de lh granja también lo firmaran. Conforme a las practicas legales triquis, el contrato se convertiria en un contrato vinculante entre los firmantes, John Tanaka reimprimié las quejas, firm el papel y lo archivo como un ‘memoramdum. El siguiente verano, en silencio derogaron los recesos du- rante el almuerzo y el aumento de salario, aunque algunos de mis amigos triquis pensaban que los seguian tratando con mds respeto. Precadore de resus en huelga leen ls ists de queas Fc Rob Mera, La huelga, la naturaleza temporal de sus resultados y la conver- sién del contrato en un memo destacan la indole complicada del poder y la resistencia en la granja. Los ejecutivos demandan que todos los tra- bajadores sean tratados con respeto, si bien sus ansiedades reales acerca de la supervivencia de la granja los presionan para no abordar con efi- cacia las principales preocupaciones econdmicas de los piscadores de un modo perdurable. El mercado cada vez més dificil en el que opera la granja provoca que estos agricultores sigan siendo cémplices de un sistema de segregacién laboral pernicioso para los piscadores. “Porque estan més cerca del suelo” 27 Cambio social y reproduccién social Sibien existen pequetios indicios de conciencia sobre las estructu- ras sociales injustas y sus efectos perjudiciales, en general todos lo invo- Iucrados no cuestionan ni tampoco desafian la jerarquia de ciudadania étnica en la agricultura estadounidense y su jerarquia del sufrimiento correlacionada. La normalizacién y naturalizaci6n de las jerarquias en la granja, que favorecen su reproduccién, ocurren en diversos niveles a través de varios medios fisicos y simbélicos. La misma segregacién de ciudadanfa étnica al igual que el lenguaje y las diferencias en la red social petmiten que ciertos individuos se vuelvan racistas einsulten con impu- nidad relativa, mientras que otros tratan de ser éticos y respetuosos, Por ejemplo, la actitud racista de Shelly hacia los indigenas oaxaquefios y sus acciones que refuerzan la segregacién en la granja parecen ser invisibles para los ejecutivos de la granja con principios éticos, quiz porque Shelly esté casada con Rob Tanaka. El trato explicitamente racista hacia los pis- cadores indigenas, que ejerce la mama de Betty -en espafiol-, jefa de cua- drilla, pasa desapercibido ante los ejecutivos de la granja y de los gerentes de cosecha en general porque sucede en un idioma que no es el inglés. Las condiciones de vida y trabajo de los trabajadores migrantes estén ocultas de la opinion puiblica y son justificadas a través de suposi- ciones sobre qué tipo de vivienda y empleo merecen las diferentes per- sonas. Las metéforas de suciedad y términos de referencia los excluyen dela categoria “estadounidense” y transmiten la suposicién de que estan fuera de lugar en Estados Unidos. Se culpa a los trabajadores migcantes de su propio sufrimiento, a menudo utilizando la metafora de “querer’, al igual que del suftimiento de aquellos categorizados como “estadou- nidense”, Finalmente, y quiza de manera mas eficaz, se cree que los tri- quis metecen su posicién en la jerarqufa social debido a aquello que se percibe como sus rasgos corporales, tnicos y naturales. Esta naturaliza- ci6n de la opresién y el racismo es en particular eficaz e incuestionable porque se lleva a cabo, sin que se note, a nivel del cuerpo. Para que haya tuna coalicién amplia y efectiva de personas trabajando para cambiar las desigualdades perniciosas en la agricultura estadounidense, prime- 0 debemos ver esas jerarquias como cuestiones social e histéricamente 228 Capitulo 6 construidas y que pueden modificarse. Solo entonces podremos imagi- nar los medios interpersonales, politicos, econémicos y simbélicos para trabajar a favor de la equidad y desmantelar las estructuras que originan el suftimiento social Capitulo 7 Conclusién Cambio, solidaridad pragmatica y allend las posibilidades de cambio y esperanza Alprincipio de mi trabajo de campo comencé a notar como se se- sgrega a los trabajadores de la agricultura estadounidense, por medio de tuna jerarquia de etnicidad y ciudadanfa asumidas. Observé desigualdades econsmicas y jerarquias sociales que producen desplazamiento, migra- cién, enfermedad y suftimiento; incluso entre mis compaferos triquis: Abelino, Crescencio y Bernardo. Conforme progresaba mi trabajo de ‘campo, me desalenté por aquello que parecia ser una situacién depresiva sin ninguna posibilidad de cambio. Me di cuenta de las diversas maneras en que las desigualdades sociales y en la salud han llegado a considerarse normales, naturales y justificables. La naturalizacién sucedié a través de la racializacién de los, ccuerpos y la percepcién de que ciertas categorfas de cuerpos étnicos per- tenecen a determinadas posiciones ocupacionales. La normalizacion de las desigualdades sociales ocurrié a través del ocultamiento de ciertas clases de cuerpos, al igual que mediante los significados sutiles de la posicién del cuerpo. Al mismo tiempo, el concepto de la violencia sim- bolica de Bourdieu incorpora una medida de internalizacién, que puede verse en las concepciones triquis sobre el orgullo, que podria funcionar en parte para justificar su posicién en la jerarquia ocupacional. Ademis, Ja mirada clinica de los médicos en el campo de la salud para migrantes ‘no les permite ver las desigualdades sociales 0 cémo estas desigualdades causaban la enfermedad. En cambio, con frecuencia y de forma involun- taria, culparon de su sufrimiento a los pacientes mismos: su conducta, cultura o biologia racializada, y, en consecuencia, recomiendan inter- venciones sin advertir su complicidad con la estructura social nociva.