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Ymaru Cordero

6-8 minutes

La arepa es el símbolo gastronómico que representa a la cultura


venezolana más allá de sus fronteras.

Ese pan redondo, cuyos orígenes se remontan mucho antes de la


llegada de los españoles a América, ha evolucionado hasta tomar
la forma y variedad con la que se conoce actualmente.

Su nombre, de acuerdo con la Real Academia Española, deriva


del cumanagoto erepa, que significa maíz, elemento básico de su
elaboración.

Con los años, este alimento, que nunca ha faltado en la mesa del
venezolano, trascendió más allá de la cocina de los hogares y
comenzó a comercializarse en todo el país.

En la mayoría de los pueblos y ciudades de Venezuela, unas


señoras se encargaban de preparar y vender arepas, se les podía
comprar también la masa. Las arepas eran muy sabrosas y se
podían comprar a la hora de las comidas para que llegaran
calentitas a la mesa. Digamos que al principio la arepa era
hogareña.
Es a finales de los años cuarenta y principio de los cincuenta
cuando comienza a hablarse en la ciudad de Caracas de las
tostadas, es decir, arepas rellenas. Así aparecieron las famosas
areperas.

Era la época en la cual Europa atravesaba terribles consecuencias


políticas y económicas producto de la Segunda Guerra Mundial,
fueron muchos los habitantes del viejo continente que buscaron
nuevos horizontes en América. Precisamente en ese momento el
negocio de las arepas se fue en ascenso, saliendo de las mesas
hogareñas a la vía pública.

Los inmigrantes, principalmente italianos, españoles y portugueses


llegaron a tierras venezolanas con deseos de trabajar. Tenían
mucho ímpetu en las jornadas de trabajo, empujados por el interés
de mejorar su situación económica y traer a su familia, ya que la
mayoría venían sin ella.

Estos inmigrantes trabajaban en las importantes construcciones


durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, estaban siempre
dispuestos a hacer horas extras. Aprendieron a comer arepas de
los obreros venezolanos quienes la llevaban como almuerzo, las
cuales eran grandes y rellenas mayormente con carne mechada.

Los inmigrantes la probaron y les gustó, así que les encargaban a


los venezolanos arepas y las acompañaban con una refrescante
gaseosa.

La llegada de la harina de maíz precocida, en 1954, permitió que


no desapareciera la arepa. Las señoras que las hacían para
vender preferían esta versión, ya que eran muy fáciles de preparar
y no tenían que pasar por el proceso pesado de hacerlas con maíz
pilado.

Llegó el momento en que las famosas arepas rellenas que la


gente también llamó “tostadas” dieron un giro.

Fue en el año 1955, con la aparición de los Hermanos Álvarez ,


quienes fueron excelentes influyentes en el comercio de arepas.
Estos ocho hermanos trujillanos se asentaron en Caracas y
comenzaron con el negocio de venta de empanadas en la
parroquia San Juan. Su negocio creció y se desarrolló, así que se
convirtieron en noticia.

Es cuando deciden acercarse más hacia el centro de la ciudad,


precisamente en la esquina de Madereros cerca de la Plaza
Miranda. En su negocio, al que bautizaron “El Chance”,
comenzaron a vender las arepas rellenas. Cada arepa tenía su
nombre y es un placer saber que esta tradición se mantiene.

Se dice que el primer cliente fue un joven músico venezolano,


quien degustó una deliciosa arepa de queso de mano. Por
supuesto que le encantó, le parecieron buenísimas. Su nombre
era Alfredo Sadel.

Los Álvarez solían decir a sus amigos que este joven talentoso les
había dado suerte. Cabe señalar que ellos tenían el elemento
periodístico y noticioso, un plus que no tenían otras areperas de
Caracas.

En 1955, ocurrió otro suceso a favor de los Hermanos Álvarez. Por


primera vez se gana un evento de belleza internacional y la
hermosa Susana Duijm fue coronada Miss Mundo. El país estaba
emocionado, todos hablaban de La Reina Susana.

Era el momento de bautizar una nueva creación para homenajear


a la digna embajadora de la belleza venezolana. Elaboraron una
arepa rellena de pollo horneado, con aguacate y mayonesa, la
cual deciden bautizar con el nombre de “La Reina”.

Los hermanos Alvarez pensaron que, si le ponían el nombre


“Susana” la muchacha o la familia se podrían disgustar, así que
deciden agregarle un término muy caraqueño de la época:
“pepiada” (sinónimo de excelencia en esos tiempos). Le faltaba
algo al mercadeo, así que vistieron de reina a una sobrinita, la
fotografiaron y colocaron la imagen en una especie de altar donde
ponían “Pidan La Reina … Pepiada”.

Se comenta que la mismísima Miss Mundo estuvo involucrada. De


acuerdo con la historia de la época, un señor fue a comer una
arepa y les preguntó por qué tenían a la muchachita allí. Los
Álvarez le explicaron que era un homenaje a la señorita Susana y
resultó que, este señor era el mismísimo papá de Susana Duijm.

“¡Pero si yo soy el papá de Susana! ¡Se las voy a traer para acá!.”,
les dijo.

Y fue así como un viernes por la noche se apareció con su hija.


Miss Mundo se comió la arepa.

“Esta reina está pepiada, yo les autorizo para que pongan mi foto
en lugar de la niñita”, dijo Susana Duijm. Y pusieron la foto de la
reina con la Reina Pepiada.
Las arepas son un testigo de la evolución de Venezuela, ha
superado los cambios de hábitos, así como las transformaciones
desde el punto de vista tecnológico y económico. La importante
acción de los Hermanos Álvarez le dieron una interesante
connotación de comida rápida.

Actualmente cuando la diáspora es tan alta, son muchos los


venezolanos sobre todo jóvenes y profesionales que han instalado
negocios de ventas de arepas en otras latitudes.

Con la jocosidad que caracteriza al venezolano, la digna


embajadora, se puede encontrar con distintos rellenos y divertidos
nombres: La Catira, Reina Pepiada, Dominó, Perico, La Pelúa,
Patapata, La Gringa, Llanera, La Rumbera y pare de contar.
Suelen decir que “la vida es como la arepa, sabe a lo que uno le
ponga” .

Para celebrar este símbolo de orgullo del pueblo venezolano, en el


año 2012 se llevó a cabo el Arepazo Mundial. Desde entonces
cada segundo sábado de septiembre se celebra el Día Mundial de
la Arepa, con el apoyo de las redes sociales se promociona el
hashtag #DiaMundialDeLaArepa.

Este año debido a la situación que se vive con el Covid-19, se


celebrará en versión digital, desde casa. El festejo incluye
compartir fotos, vídeos e ideas originales, apoyándolo con la
etiqueta, #ArepadaEnCasa.

Sólo hace falta prepararla o comprarlas a través del delivery, con


el relleno de tu preferencia. Le tomas una foto, la compartes en las
redes sociales y lo más importante, disfrutarla.