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Curso 2013 - Profesor Tomás Vial Solar 1

08.05.13

Curso 20131
Profesor Tomás Vial Solar

Apuntes Clase sobre Interpretación Constitucional2

1. Problema y fin de la interpretación.

¿Es necesario interpretar en derecho constitucional? ¿Cuál es la importancia de la labor


interpretativa?

Siguiendo esta idea, de la relevancia de la interpretación en el mundo jurídico da cuenta la siguiente


frase atribuida al Obispo inglés Benjamin Hoadly, en la cual se pone acento en la intepretación que
realizan determinadas autoridades (normalmente jueces) al momento de aplicar el derecho:

“Aquél que tiene una absoluta autoridad para interpretar cualquiera norma jurídica escrita o hablada,
es en realidad el verdadero legislador para todos los fines y propósitos y no la persona que por
primera vez escribió o transmitió verbalmente (citado en KELSEN, 1945: 183)

Ahora bien, si lo llevamos al plano constitucional, podemos ver a continuación algunos ejemplos de
problemas que produce la textura abierta del lenguaje normativo-constitucional y de la necesidad
innata de recurrir a la interpretación:

“Los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos” (Artículo 1º de la Constitución previo
a reforma constitucional de 1999) ¿Qué se entiende por “hombre”? ¿Excluye a las mujeres?

“La familia es el núcleo fundamental de la sociedad” (Artículo 1º de la Constitución) ¿Qué se


entiende por “familia”? ¿La familia matrimonial? ¿Es familia la monoparental? ¿Puede ser
denominado familia, de acuerdo al enunciado constitucional, la compuesta por dos personas del
mismo sexo?

“La Constitución asegura el respeto y protección de la vida privada de la persona y su familia.”


(Artículo 19, nº 4 de la Constitución). ¿Qué es la “vida privada”? ¿Cuáles son sus límites? ¿Dónde
comienza y dónde termina? ¿Quiénes tiene derecho a la vida privada?

Como se puede apreciar, la interpretación es un asunto de suma relevancia, en el derecho, y


particularmente en el derecho constitucional.

Tres concepciones sobre la interpretación3:

1
Apuntes para uso exclusivo alumnos del curso. No citar ni copiar sin autorización del autor.
2
Estos apuntes ha contado con la colaboración de Eduardo Chia, ayudante de la cátedra.
3
Veáse MENDONÇA & GUIBORG (2004); aunque lo mismo puede ser consultado en MORESO & VILAJOSANA (2004).
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a) Concepción cognoscitivista: Para esta posición, la actividad de interpretar una formulación


normativa se traduce en detectar su significado, para lo cual se hace necesario informar que
la formulación normativa interpretada tiene el significado detectado.

Esta concepción se ha asociado al llamado “formalismo jurídico”, participando de esta


noción de interpretación, la escuela francesa de la exégesis y la jurisprudencia de conceptos
alemana. A grandes rasgos, para esta concepción la tarea de los jueces consistiría en una
aplicación mecánica de las normas generales a los casos individuales, por ende, es restrictiva
del “activismo judicial”. Recogiendo la idea de Montesquieu de que “los jueces, no son ni
más ni menos, que la boca que pronuncia las palabras de la ley”.

A este respecto, actualmente, aunque con una mayor sofisticación teórica, esta es la posición
que ha desarrollado DWORKIN en Los Derechos en Serio (1977: 146).

b) Concepción no cognoscitivista: Según esta posición, la actividad de interpretar una


formulación normativa se traduce, en cualquier caso, en la adjudicación de un significado al
enunciado normativo interpretado, estipulando la significación asignada a la formulación
normativa interpretada.

Para esta noción de la interpretación, ninguna cuestión jurídica tiene una respuesta correcta
previa a la decisión judicial, por la sencilla razón de que los textos legales son radicalmente
indeterminados. Así, esta concepción da pie para un “activismo judicial”, y es por eso que ha
sido defendida principalmente por los teóricos del realismo jurídico estadounidense (por ej.
vid. OLIVER WENDELL HOLMES)

El problema que presenta esta idea de la interpretación es que al fijarse exclusivamente en el


proceso judicial, puede ofrecer imágenes por completo distorsionadas del derecho y del
fenómeno de la interpretación jurídica.

c) Concepción intermedia: Para los representantes de esta posición, la actividad de interpretar


una formulación normativa, es, según el caso, o detectar el significado del enunciado
normativo interpretado, informado su significación, o adjudicando un significado a la
formulación normativa, estipulando que tiene la significación asignada por el interprete.

Por ende, en determinadas circunstancias la actividad interpretativa es una actividad


cognoscitivista y otra veces una actividad decisoria. Para esta concepción, los textos legales
estarían solo parcialmente indeterminados, existiendo respuestas correctas para ciertos casos,
y para otros casos, el Derecho no se halla previamente determinado y no existe respuesta
correcta para ellos.
Esta es la posición que ha defendido H.L.A. Hart en “La teoría del derecho americana a
través de la mirada inglesa: La pesadilla y el noble sueño” en Essay in Jurisprudence and
Philosophy (1983: 148).

2. Concepto

La premisa de la interpretación es que puede atribuirse más de un sentido plausible a una


disposición legal, ya sea considerada en abstracto o en consideración a su aplicación al caso
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concreto. Ello implica plausibilidad de un margen de desacuerdo entre las partes, entre los
integrantes de un mismo tribunal y entre distintos tribunales. Por eso, interpretar una ley no consiste
en asignarle al enunciado normativo alguno de sus sentidos plausibles, sino en justificar el sentido
asignado. Eso es determinar el correcto sentido y alcance. No se trata de descubrir un hecho
preexistente, sino de dar las razones que hacen la decisión interpretativa una decisión obligada para
el juez, por ser la mejor entre las decisiones plausibles (ATRIA, BASCUÑÁN & CORREA, 2007, p. a2
refiriéndose a la actividad interpretativa).

3. Reglas de Interpretación constitucional.

3.1 Poseen especificidad propia.

No se aplican en forma automática las reglas del Código Civil (CC), párrafo 4, artículos 19 a 24.

Sobre esto, en el derecho comparado el profesor español PÉREZ LUÑO ha señalado que son las
“normas interpretativas recogidas en el título preliminar del Código Civil las que deben ser
interpretadas de conformidad a los principios de la Constitución.” 4

Según el profesor JOSÉ LUIS CEA, esto por que hay una diferencia de naturaleza jurídica de la
Constitución, al ser norma suprema con cualidades exclusivas “ser única, básica fundamental;
escueta o general; teleológica y no solo declarativa; autoaplicativa o de fuerza normativa propia e
inmediata” (2002: 168). Para ZAPATA la razón es la jerarquía normativa de la Constitución (2002:
26).

Por su parte el profesor JERZY WRÓBLEWSKI, señala que una de las diferencias entre la
interpretación legal y la constitucional estriba en el carácter político del texto a interpretar, al decir
que “La Constitución es un acto político y legal. Se puede argüir que cada regla legal es política por
razón de la misma naturaleza del derecho, pero aquí importa subrayar que la Constitución es un acto
normativo con el carácter político especialmente pronunciado. Esto es así por razón de la génesis de
la Constitución, de su contenido y de su función” (1985: 112).

Al respecto, el Tribunal Constitucional (TC), en el caso Restricciones Vehiculares, Rol 325, del 25
de junio de 20015, en su considerando 13 señaló que:

13º. Que, una interpretación literal o basada en el principio de la especialidad o


en el aforismo jurídico de que donde la ley no distingue no es lícito al intérprete
hacerlo, establecidas o reconocidas por el Código Civil para la interpretación de
las leyes no reciben aplicación en el presente caso, atendida la naturaleza especial
del problema que se analiza y del texto que se interpreta, "pues a diferencia de las
leyes ordinarias la Constitución es una superley, es una ley fundamental; de aquí
la necesidad de establecer, con exquisito rigor, su preciso sentido, ya que las
4
En Derechos Humanos, Estado de Derecho y Constitución, p. 227 (1984) citado por JORGE PRECH, en “Vino Nuevo en
Odres Viejos: Derecho Internacional Convencional y Derecho Interno Chileno”, en Ius et Praxis, año 2, número 2, p.
123 (1997).
5
Requerimiento respecto del Decreto Supremo Nº 20 del Ministerio Secretaría General de la Presidencia publicado en el
Diario Oficial de 12 de abril de 2001.
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exigencias de certeza y seguridad jurídicas son mucho más exigibles en la


interpretación del estatuto jurídico de la convivencia política, que establece no
sólo quiénes son los órganos legisladores y los procedimientos seguidos para
producir las leyes, sino el conjunto de afirmaciones sociales que hacen posible la
inserción del individuo en el Estado. En este sentido, la Constitución es la
expresión jurídica fundamental del Estado de derecho" (Lucas Verdú, Pablo, La
Interpretación Constitucional, Seminario de Derecho Político de la Universidad de
Salamanca, pág. 143). No debe olvidarse, por último, aunque resulte obvio
decirlo, que la Carta Fundamental en virtud del principio de jerarquía normativa
está por sobre las disposiciones de interpretación de las leyes establecidas en el
Código Civil”[subrayado profesor].

A su vez, en la sentencia rol 591, del 11 de enero de 20066, en su considerando 9º dispuso que:

Si en un proceso el Tribunal Constitucional, en uso de su competencia, requiere


interpretar la Constitución, al hacerlo debe regirse por las reglas propias de la
hermenéutica constitucional, que son especiales, diferentes a las del derecho
privado y ya vastamente conocidas, por la amplia cobertura que tienen en la
justicia constitucional.

De esta manera, interpretar la Constitución es interpretar una norma jurídica,


pero de especiales características, vinculadas siempre a situaciones particulares
de cada etapa histórica determinante en la organización política de un país.
[Subrayado profesor].

3.2 El Sentido de las palabras.

A fin de determinar el sentido de un término se emplean diversos criterios. Estos son:

a. El sentido natural y obvio.


b. Sentido técnico:
c. Sentido jurídico-constitucional
d. El contexto del texto constitucional

a. El sentido natural y obvio.

Sobre esto el artículo 20 del Código Civil dispone:

Art. 20. Las palabras de la ley se entenderán en su sentido natural y obvio, según el
uso general de las mismas palabras; pero cuando el legislador las haya definido
expresamente para ciertas materias, se les dará en éstas su significado legal.

6
Requerimiento de inconstitucionalidad de la Resolución Exenta N° 584 (Ministerio de Salud), fechada el 1º de
septiembre de 2006, la cual aprueba Normas Nacionales sobre Regulación de la Fertilidad
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El sentido natural y obvio es el sentido común de uso de los términos. En Chile esto implica,
normalmente, el recurso a las definiciones que da el Diccionario de la Real Academia de la Lengua
(RAE).

El TC emplea esta fuente con frecuencia. Así, la palabra “pueblo”, en sentencia rol 309, de 4 agosto
del 20007, considerando 36:

36º. Que, en efecto, la palabra “pueblo”, según el Diccionario antes citado, tiene
cinco significados, dos de los cuales podrían tener relación con el caso en estudio;
1) “Conjunto de personas de un lugar, región o país.” y 2) “País con gobierno
independiente”.

Se crítica el uso mecánico y dándole valor absoluto al Diccionario RAE. Entre otras cosas pues es
un diccionario que da una definición común para todo el mundo de habla hispana, el que no
necesariamente corresponde con el que pueda tener en Chile en un momento y contexto específico.
El diccionario puede ser empleado, pero al estudio de estos debe agregarse el examen de los “usos
lingüísticos de la comunidad” (ZAPATA 2002: 28).

No obstante ello, si bien la excesiva y rigurosa aplicación de diccionario de la RAE puede presentar
problemas de flexibilidad lingüística, no es menos cierto que de no seguir una uniformidad
idiomática, podríamos caer en una incertidumbre y desorganización en el uso de nuestro lenguaje,
pues pese a todo, el idioma que hablamos se llama “Castellano”. Es fácil imaginar las complejas
situaciones que podrían plantearse de reservar a las comunidades los usos del lenguaje de acuerdo a
sus tradiciones y costumbres.

b. Técnico.

Definición del CC, art. 21 “las palabras técnicas de toda ciencia o arte se tomarán en el sentido que
le des los que profesan la misma ciencia o arte, a menos que aparezca claramente que se han tomado
en sentido diverso”.

Ejemplos.

i. En el derecho internacional el término “tratado” mencionado en el artículo 5º de la


Constitución está definido en Convención de Viena sobre Derecho de los Tratados.
ii. Los términos “descentralizado” o desconcentrados empleados en el artículo 3, son
definidos por el derecho administrativo.
iii. Por la medicina, el significado de “enfermedad” (Art. 29 C80).
iv. En geología, el término “hidrocarburos” (en art. 19, nº 24)

Sin embargo, el uso de definiciones dadas en otros contextos normativos, como por ejemplo en
códigos, leyes o tratados, debe ser tomado con cuidado por la misma naturaleza de norma superior
de la Constitución. Es el ordenamiento jurídico el que debe ser interpretado a la luz de la
Constitución y no viceversa.
7
Requerimiento respecto del Convenio Nº 169, Sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, adoptado
por la Organización Internacional del Trabajo, el 27 de junio de 1989.
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c. Sentido jurídico-constitucional.

Cuando hay definiciones constitucionales, como, por ejemplo, sobre “bien común” (art. 1º de la
Constitución). Así, la Constitución define a este como el conjunto de condiciones sociales que
permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización
espiritual y material posible.

d. También se determina por el contexto.

El sentido de una disposición se ve determinado por el contexto en el que esta puesta. Para esto hay
que analizar la norma específica, el artículo, párrafo y capítulo en que se encuentra.

3.3. Interpretación Sistemática y Finalista.

Junto con determinar el sentido de un término, a fin de dilucidar lo que una norma dispone es
necesario tomar en consideración el sentido de la disposición y el fin que el constituyente se propuso
con ella.

Así, el TC en la sentencia rol 33, sobre el Tribunal Calificador de Elecciones, de fecha 15 de


noviembre de 19858, en su considerando 19, señaló que:

“La Constitución es un todo orgánico y el sentido de sus normas debe ser


determinado de manera tal que exista entre ellas la debida correspondencia y
armonía, excluyéndose aquella interpretación que conduzca a anular o privar de
eficacia algún precepto de ella.”

Sobre esta materia, la sentencia rol 591, del 11 de enero de 2006, en su considerando quinto, citando
a su vez, la sentencia rol 325, señaló que:

“es una norma de lógica interpretación constitucional muy aconsejable de seguir en


situaciones como la que enfrentamos, aquella que nos previene que en los casos en
que las palabras o las expresiones de un precepto puedan tener un significado o un
alcance distinto, siempre debe preferirse aquel que mejor se aviene con la finalidad
perseguida por la norma, obtenida del contexto de la Constitución o de los
antecedentes que se tuvieron en vista para establecerla, cuidando siempre que ella
armonice con principios tan fundamentales como los contenidos en los artículos
1°,4°, 5°, 6° y 7° de nuestra Carta Fundamental que, como lo expresara este
Tribunal en sentencia de 5 de abril de 1988, Rol N° 53, son preceptos normativos
que reflejan la filosofía que inspira nuestra Constitución”.

a. Caso Fallo sobre Tribunal Calificador de Elecciones.

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Control de constitucionalidad respecto del proyecto de ley orgánica constitucional sobre el Tribunal Calificador de
Elecciones.
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El principio de la interpretación sistemática y finalista tuvo su consagración en un fallo del Tribunal


Constitucional relativo al Tribunal Calificador de Elecciones.

En Julio 1985 Junta de Gobierno envía el proyecto de Ley Orgánica Constitucional del Tribunal
Calificador de Elecciones. De acuerdo al proyecto, éste debía constituirse con ocasión de las
primeras elecciones de parlamentarios, siguiendo a la disposición vigésimoprimera transitoria de la
Constitución que señalaba que:

"El artículo 84 de la Constitución relativo al Tribunal Calificador de Elecciones


comenzará a regir en la fecha que corresponda de acuerdo con la ley respectiva,
con ocasión de la primera elección de senadores y diputados, y sus miembros
deberán estar designados con treinta días de anticipación a esa fecha".

De este modo, con ocasión del plebiscito de 1988 no estaría en funcionamiento el Tribunal
Calificador de Elecciones

La mayoría del TC argumentará que esta disposición interpretada literalmente se contradecía con
artículo 18 de la Constitución, que señalaba que habrá un sistema electoral, con las normas que
disponían que la reforma constitucional en el período transitorio debían ser aprobadas por plebiscito,
afirmando que:

11° Que lo anterior, sin embargo, no podría cumplirse si mediante una


interpretación aislada de la disposición decimoprimera transitoria se concluyera
que el Tribunal Calificador de Elecciones entra a regir, sin excepciones, sólo con
motivo de esa primera elección de parlamentarios. En efecto, con esta tesis, se
privaría de toda eficacia, hasta esa fecha, al artículo 18 de la Carta Fundamental
y a la ley orgánica constitucional respectiva, encargada de regular la forma en
que se realizarán los actos plebiscitarios porque es, precisamente, a ese Tribunal,
a quien le corresponde verificar si ellos se han efectuado en conformidad a las
normas que lo rigen, es decir, si han sido legítimos;

El TC concluye que la existencia de un Tribunal Calificador es una condición esencial de la


legitimidad de esos actos, por lo que no puede suponerse que no este constituido para aquellos. Por
lo que resuelve que en ese aspecto el proyecto de ley es inconstitucional, devolviéndolo a la Junta
de Gobierno.

3.4. Crítica al literalismo, textualismo o constructivismo estricto.

A grandes rasgos, el Literalismo identifica el tenor literal de las palabras con el sentido de los
enunciados normativos. Es decir, el lenguaje de la Constitución en sí mismo es el único criterio que
se debe atender.

El fallo del TC referido al caso del Tribunal Calificador, ha servido como ejemplo paradigmático
para hacer la crítica a una interpretación que se fijara sólo en la letra, denominada interpretación
literalista. Según el profesor español ENRIQUE ALONSO, esta “Corriente de interpretación que estima
que el lenguaje de la Constitución en sí mismo es lo único a lo que hay que atender” (ZAPATA, 2002:
67).
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El profesor ZAPATA da como ejemplo de este tipo de interpretación, el fallo del Tribunal
Constitucional sobre Votaciones Populares III, Rol 67, de 12 de Mayo de 1989.

Objeciones al literalismo (ZAPATA, 2002:68):

a. Reducir sentido de los términos a su mero tenor literal es desconocer el carácter político,
histórico y cultural de las normas;

b. No soluciona el problema con los términos de “textura abierta” o indeterminada, como,


por ejemplo, la palabra “igualdad” o “privacidad” o “racional”.

4. Elementos de los criterios de interpretación constitucional

En cuanto a los elementos de la interpretación sistemática y finalista (teleológica), es necesario


considerar:

a. La función del Capítulo I de la Constitución.

El capítulo I tendría una función integradora, en particular los artículos 1º, 5º y 6º inciso segundo,
“porque ellos expresan con rica concisión la cosmovisión humanista que infunde legitimidad
sustantiva al Estado de Derecho, sometido a la supremacía de la Constitución coherente con el ethos
y telos del constitucionalismo.” (CEA 2002: 170).

Así, el TC, en su sentencia del 5 de abril de 1988, considerando 12, ha señalado que:

“El artículo 1º de la Carta Fundamental constituye uno de los preceptos más


fundamentales en que se basa la institucionalidad, ya que por su profundo y rico
contenido doctrinario refleja la filosofía que inspira a nuestra Constitución y orienta
al interprete en su misión de declarar y explicar el verdadero sentido y alcance del
resto de la preceptiva constitucional.”

b. El fin de la Constitución y del constitucionalismo.

Esencial también es considerar el propósito y objetivo que busca la Constitución, desde la


perspectiva del constitucionalismo.

Así, el TC, en su sentencia 325, del 26 de junio de 2001, sobre restricción vehicular, citando al
profesor argentino LINARES QUINTANA, señaló que:

“En la interpretación constitucional debe siempre prevalecer el contenido teleológico


de la Constitución, que es instrumento de gobierno, también y principalmente es
restricción de poderes en amparo de la libertad individual. La finalidad suprema y
última de la norma constitucional es la protección y garantía de la libertad y la
dignidad del hombre. Por consecuencia, la interpretación de la ley fundamental debe
orientarse siempre hacia aquella meta suprema.” (Citado en ZAPATA 2002: 49).
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c. Función de los tratados de Derechos Humanos y el artículo 5º de la CPR.

En la interpretación de un precepto constitucional, en particular las normas sobre derechos y


garantías, se debe tomar en consideración lo dispuesto por las normas de derechos humanos y la
jurisprudencia de los organismos encargados de aplicar dichos tratados, como por ejemplo, la Corte
Interamericana de Derechos Humanos.

d. Interpretación restrictiva de los límites a los derechos.

Se aplica el principio favor libertatis es decir, entre dos interpretaciones de una norma que restringa
un derecho, se debe optar por aquella que otorgue una mayor protección al derecho.

e. Obligación de respetar la garantía de la esencia de los derechos (Art. 19, nº 26).

Existe una obligación al legislador de que cuando regule un derecho debe siempre respetar su
contenido esencial. Esto también se aplica a la interpretación de las normas que regulan derechos.

5. Elementos auxiliares de interpretación.

4.1 La Jurisprudencia.

Respecto a si lo decidido por un tribunal sobre una misma materia, tiene efecto vinculante al futuro,
es materia polémica en nuestro derecho. Este principio se denomina Stare decisis en latín, que
significa “mantenerse en lo decidido”.

Siguiendo a PATRICIO ZAPATA (2002: 46 - 47) en esta materia se pueden dar argumentos tanto en
contra como a favor de atenerse al precedente.

En contra, este autor menciona las siguientes consideraciones:

a. Se señala la dificultad de determinar cuál es precedente aplicable, lo que permite, lejos de


una mayor certeza como se postula para seguir el precedente, una mayor arbitrariedad
judicial.

b. Junto con lo anterior se argumenta que seguir el precedente fosiliza el derecho,


impidiéndose que éste se adapte a nuevas realidades.

c. Por último, el stare decisis contradice el deber del juez de decernir para cada caso
concreto el sentido de las normas.

A favor de este principio este autor menciona:

a. La necesidad de tratar por igual a todas las partes. El no seguir el precedente produciría
que personas en las mismas situaciones jurídicas recibieran decisiones distintas, lo cual
sería una violación del derecho a la igualdad.
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b. Asimismo, el fallar de acuerdo al precedente permite mostrar que las decisiones de los
tribunales son el producto de la aplicación de principios y no de intereses o valoraciones
puramente contingentes.

c. Se agrega que el hecho de que los jueces tengan que reflexionar en torno a su propio
precedente y justificar los eventuales cambios es un límite a la posibilidad de
arbitrariedad judicial.

Agrega ZAPATA que en el caso del Tribunal Constitucional sus resoluciones “se transforman en
criterios o pautas para el funcionamiento de los poderes Ejecutivo o Legislativo”, lo cual impone
una obligación especial de “generar condiciones de predictibilidad” (2002: 47).

En Chile existe en general una resistencia a entender a los fallos de un tribunal como vinculantes
para sí mismo, es decir, como creando un precedente, fundado en la norma del artículo 3º del CC 9
sobre el efecto relativo de las sentencias. ZAPATA cita al respecto a JORGER STREETER, quien señala
que la fuerza obligatoria se refiere a lo decido y no a las razones o motivos para la decisión, por lo
que esa norma no sería un fundamento para no seguir el precedente (2002: 50).

Las razones de consistencia, seguridad jurídica y aplicación igualitaria del derecho justifican que si
un caso ha sido resuelto de una forma, un caso posterior a cual sea aplicable la misma lógica lo debe
ser en la misma forma.

Esto debiera hacer que los tribunales citaran sus propias resoluciones o las de los tribunales
superiores.

- Razones para el cambio del precedente.

Según PATRICIO ZAPATA (2002:143) en el caso de la Corte Suprema norteamericana, se han


desarrollado los siguientes criterios para modificar un precedente:

a. Que las reglas fijadas por la Corte se demuestre con el tiempo ser impracticables;
b. Que cambien las condiciones o circunstancias en que se fundo el precedente;
c. Que existan precedentes contradictorios.

- Precedente en la jurisprudencia de TC.

Según ZAPATA hasta 1992 el Tribunal nada dice a favor o en contra de esta doctrina.

Con el fallo Plantas de Contraloría, Rol 160, de 30 noviembre de 1992 se produce un cambio, pues
el Tribunal dedicará varios considerandos a alegar que un precedente suyo no se aplicaba al caso
que fallaba.

9
Este artículo dispone:
Art. 3º. Sólo toca al legislador explicar o interpretar la ley de un modo generalmente obligatorio.
Las sentencias judiciales no tienen fuerza obligatoria sino respecto de las causas en que actualmente se pronunciaren.
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Será en el fallo de Juzgados de Policía Local, Rol 171, de 199310, en el control de constitucionalidad
de un proyecto que creaba juzgados de policía local, donde se haga una mención expresa al
precedente como principio decisorio.

La discusión se dio respecto a si la materia de la distribución de causas que determinaba el proyecto


era o no orgánica constitucional. La jurisprudencia anterior del mismo Tribunal había decidido que
esta era materia de ley común y no orgánica. Se produce un debate en el seno del Tribunal, pues
para parte de este eso es de carácter orgánico. La mayoría sostiene que la jurisprudencia invariable
del TC señala que lo orgánico se refería sólo a la estructura básica del Poder Judicial. Agrega la
mayoría que:

15º. Que, por último, debe también tenerse en consideración para resolver acerca
de la conveniencia de mantener la razón decisoria contemplada en fallos
anteriores del Tribunal Constitucional en relación a una materia determinada, que
ello crea la certeza y seguridad jurídica necesarias para todos aquellos a quienes
pueda interesar y/o afectar lo que éste resuelva sobre el punto. Los cambios de
doctrina Jurídica por lo general deben producirse siempre que existan motivos o
razones fundamentales que los justifiquen;

Observaciones a este fallo del profesor ZAPATA (2002: 54):

a. No se pronuncia sobre el valor del stare decisis en los fallos.


b. Tampoco se define cuales serían “los motivos o razones fundamentales que los
justifiquen” un cambio de la doctrina.

El TC cita con frecuencia su propia jurisprudencia o la de otros tribunales. Un ejemplo es el reciente


fallo de inaplicabilidad, rol 481, del 4 de julio de 2006 11, en el cual en su considerando 8º el Tribunal
señaló:

OCTAVO: Que de este modo, como se ha encargado de señalar este Tribunal, “lo que la
disposición prescribe es que una vez establecido por el legislador un proceso legal éste
debe cumplir además con las cualidades de racional y justo” (Rol Nº 198, 4 de enero de
1995).

4.2 La Doctrina Constitucional

También los tribunales citan a autores reconocidos a fin de ilustrar el sentido de una norma. En el
mismo caso anterior del TC, este señalará que:
10
Control de constitucionalidad respecto del proyecto de ley que Crea Juzgados de Policía Local en las comunas que
indica.
11
Requerimiento de inaplicabilidad presentado por Inversiones Errázuriz Limitada, respecto de los artículos 250 del
Código de Procedimiento Civil, y los artículos 215, 217, 218 inciso segundo, 219 y 221 inciso primero, todos del Código
Orgánico de Tribunales, en la causa caratulada “State Street Bank and Trust Company con Inversiones Errázuriz
Limitada y otros", rol Nº 2349-2005 que se sigue ante la corte Suprema.
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NOVENO: Que la doctrina nacional también se ha referido al sentido y alcance de la


disposición. Así, Enrique Evans ha señalado como elementos de un “racional y justo
procedimiento”, entre otros: “notificación y audiencia del afectado, pudiendo procederse en
su rebeldía si no comparece una vez notificado; presentación de las pruebas, recepción de
ellas y su examen; sentencia dictada en un plazo razonable; y posibilidad de revisión de lo
fallado por una instancia superior igualmente imparcial y objetiva” (ENRIQUE EVANS DE LA
CUADRA, Los Derechos Constitucionales, Tomo II, tercera edición, 2004, p. 144).

Estas citas no se limitan a la doctrina nacional. En el mismo párrafo antes citado el tribunal citará el
profesor español FRANCISO FERNÁNDEZ SEGADO:

Del mismo modo, tratadistas extranjeros han señalado que “el derecho al ‘debido proceso
legal’ (due process of law) que en último término, significa el derecho de toda persona a
un proceso justo y equitativo, derecho que encierra dentro de sí un amplio conjunto de
garantías que se traducen en otros tantos derechos del justiciable que, en esencia, son los
siguientes: 1. El derecho a un juez imparcial; 2. El derecho a ser informado de la
acusación formulada; 3. El derecho a la defensa y asistencia del Letrado; 4. El derecho a
un proceso público; 5. El derecho a un proceso sin dilaciones indebidas; 6. El derecho a
utilizar los medios de prueba pertinentes para su defensa; y 7. El derecho a no declarar
contra sí mismo y a no confesarse culpable”. (FRANCISCO FERNÁNDEZ SEGADO, El
Derecho a la Jurisdicción y las Garantías del Debido Proceso en el Ordenamiento
Constitucional Español, en Revista Ius et Praxis Nº 5, Editorial Universidad de Talca,
1999, página 90);

4.3 La Historia fidedigna de la norma y la crítica de su uso en Constitución de 1980. La


intención original del constituyente. El originalismo

Este criterio de interpretación constitucional ha sido asociado al Originalismo, que se traduce en una
práctica de interpretación constitucional que homóloga el sentido de la Constitución con la intención
del constituyente. Esto deviene en una identificación mecánica de reconstrucción a posteriori de la
voluntad del legislador democrático con el verdadero sentido y alcance de la norma constitucional.

- Razones para su uso en Chile:

a. Existencia de una práctica.

Tanto los tribunales como los autores constitucionales en Chile con frecuencia emplean como
elemento para definir el sentido de una norma lo que se discutió en la Comisión Ortúzar.

Así, en sentencia del TC sobre Restricciones Vehiculares, Rol 325, del 26 de junio de 2001, en su
considerando 14, el tribunal señaló que:

“Es necesario e indispensable indagar sobre el origen de las normas o sus evidencias
intrínsecas con el objeto de saber con certeza jurídica cual es la finalidad de los
preceptos en análisis” (ZAPATA 2002: 30).
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Sin embargo, el mismo TC, en la sentencia sobre el requerimiento contra Clodomiro Almeida,
respecto a si el artículo 8º tenía efecto respecto a actos con anterioridad a la vigencia de la
Constitución, decidió en contra de ello, pese a la clara intención de la Comisión Ortúzar, señalando
que:

“Que la conclusión anterior (efecto sólo hacia el futuro del artículo 8º) no obsta lo
expuesto en la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución en las sesiones 359 y
415 de 26 de abril de 1978, ya que “la voluntad de la Constitución” claramente
expresada en su texto, prevalece sobre ello. Como bien lo afirma el tratadista
Sebastián Soler; no basta que el autor de la iniciativa haya dicho o pensado un
determinado concepto,” para su que su voluntad se haya efectivamente introducido e
incorporado en el cuerpo dinámico del derecho”. (ZAPATA, 2002: 57)

El profesor ZAPATA cree que es razonable que el intérprete utilice esta historia (2002: 28).

El profesor CEA, pese a su uso constante, señala, respecto a la discusión habida en la Comisión
Ortúzar sobre el aborto, que las dudas expresadas en su interior “no obsta a la imperatividad del
constitucionalismo, en su finalidad más que en su forma, y, con mayor vigor todavía, sobre anales
oficiales de un organismo sólo de estudio y no resolutivo” (CEA 2002, tomo II: 97). (Subrayado
profesor).

b. Argumento en favor de emplear la intención del legislador:

En el derecho comparado se argumenta que una razón para ir a los debates parlamentarios a fin de
entender la razón de una disposición es que de esa forma se asegura que la decisión de los
representes elegidos democráticamente que votan una ley o una reforma constitucional sea respetada
en el futuro.

Tal como dice ZAPATA, “acatar la intención del legislador, sería, también, una forma de respetar la
voluntad de las mayorías ciudadanas, actitud a que estaría obligado todo juez inserto en un régimen
político democrático” (2002: 79).

c. Argumentos en contra.

En doctrina comparada se argumenta razones prácticas y teóricas en contra de seguir la voluntad del
constituyente. Así se aduce que (ZAPATA 2002: 79-80):

i. Desde un punto de vista práctico en muchos casos es imposible conocer la voluntad del
constituyente, pues a la falta de registros, se agrega el hecho de que en el proceso
constituyente frecuentemente hay diversas opiniones que son además discrepantes.

ii. Teóricamente se argumenta que seguir la voluntad del constituyente, a medida que
aumenta el tiempo desde la redacción de la constitución, lleva a la congelación del
derecho y a injusticias.

d. Argumentos en contra en caso Chileno.


Curso 2013 - Profesor Tomás Vial Solar 14

Junto a las observaciones generales, en el caso de Chile existen razones adicionales para no seguir lo
discutido en la Comisión Ortúzar a efectos de interpretar la Constitución:

i. Las referencias individuales, a un comisionado en particular, no son identificables con la


voluntad de órgano.

ii. La Comisión Ortúzar no es el constituyente.

En caso concreto de la Comisión Ortuzar se puede señalar que ni desde el punto de vista sustantivo,
desde la teoría democrática, ellos eran el constituyente, pues este sólo puede ser el pueblo, ni desde
un punto de vista formal, bajo las normativas auto otorgadas por el régimen militar, pues en este
caso el poder constituyente residía en la Junta de Gobierno, a la cual la Comisión Ortúzar era sólo
una comisión asesora.

Zapata señala que si se entiende que la Junta es que posee el poder constituyente y debido a que no
hay registros de sus debates eso hace imposible conocer la voluntad del constituyente, con lo cual,
concluye, que el originalismo, al menos en nuestro país, enfrenta obstáculos prácticos insalvables
(2002: 82).

Sin embargo la objeción práctica no es la más relevante.

iii. No es coherente con el principio democrático.

El principio democrático dispone que sean los ciudadanos en conjunto los que deciden sobre el
destino del país, ya sea en forma directa como por medio de sus representantes. De ahí que las
normas deban ser creadas de acuerdo a este principio, lo que se aplica con especial fuerza a la norma
fundamental, la Constitución. La creación de la actual constitución no fue de acuerdo a ello, sino
que por medio de un proceso dictatorial.

Los métodos de interpretación constitucional deben ser consecuentes, coherentes, con el principio
democrático, expuesto en el mismo artículo 4 de la Constitución.

Por ello el usar como fuente de interpretación una comisión no representativa designada por un
régimen de fuerza, contradice los valores democráticos y por lo tanto carece de valor en una
sociedad democrática como la chilena.

Preguntas y temas

1. ¿Cuál es el fin de la interpretación?


2. ¿Es necesario siempre interpretar?
3. ¿Hay un orden jerárquico de los métodos de interpretación?
4. ¿Se pueden emplear las reglas de interpretación que da el Código Civil en la
interpretación constitucional?
5. ¿Cómo se puede precisar el sentido de una palabra en la Constitución?
6. ¿Qué se entiende por interpretación finalista y sistemática?
7. ¿Por qué se argumenta que el derecho a la igualdad exige el respecto al
Curso 2013 - Profesor Tomás Vial Solar 15

precedente?
8. ¿Es la jurisprudencia un elemento de interpretación constitucional?
9. ¿Qué críticas se le pueden hacer al uso de la historia fidedigna bajo la actual
constitución?
10. ¿Qué es el literarismo?

Fuentes.

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