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Consignas del trabajo práctico sobre los enfoques de enseñanza.

Leer los textos "Enfoques de la enseñanza" de Gary Fenstermacher y Jonas Soltis; y "El oficio de
enseñar" de Edith Litwin. Luego responder las siguientes consignas:

1. Describir los diferentes tipos de enfoques que tienen los docentes en "Enfoques de la
enseñanza". Desarrollar algunas características de los mismos.

Según Fenstermacher y Soltis hay tres maneras de concebir la enseñanza, cada uno de ellos tiene
diferentes objetivos y propósitos dentro de la educación. Haremos una breve descripción sobre cada
uno de ellos, que luego será ampliado.

El Enfoque Ejecutivo, éste es un modo de enseñar estructurado que busca un conocimiento específico,
produciendo aprendizajes particulares, desarrollando habilidades mediante técnicas y materiales
curriculares.

El objetivo es introducir a los alumnos en una tarea académica, para ello los profesores que siguen este
modelo planifican, ejecutan el plan, evalúan los esfuerzos, hacen una revisión y vuelven a realizar este
proceso nuevamente. El docente es el gerente de los tiempos de la clase.

En este enfoque, la oportunidad de aprender está a veces negada porque el material se presenta muy
rápido, lo que lleva al estudiante a no poder emplear el tiempo necesario que requiere llegar al
aprendizaje significativo.

Es necesario agregar que el docente utiliza ciertas aptitudes organizacionales para impartir a los
estudiantes datos específicos, conceptos, habilidades e ideas para que puedan retener su conocimiento.
Su valor se basa en que suministra medios muy claros y directos para trasladar algún conocimiento
específico de una fuente a la mente del alumno.

Fin. Que el estudiante adquiera un conocimiento específico


Persona educada: maneja conocimientos y habilidades establecidas.

El Enfoque del Terapeuta, consiste en ayudar al estudiante a mirar el interior de su propia alma,
mediante un trato psicoterapéutico, permitiendo el crecimiento personal o desarrollo del yo.

El docente como a una persona empática encargada de ayudar a cada individuo en su crecimiento
personal y a alcanzar un elevado nivel de autoafirmación, comprensión y aceptación de sí. En la base de
esta perspectiva están la psicoterapia, la psicología humanista y la filosofía existencial.

Pues ella se concentra en el objetivo de que los estudiantes desarrollen su propio ser como personas
auténticas mediante experiencias educativas que tengan una importante significación personal.
El docente es un guía y asistente, en el cual la actividad de la enseñanza está principalmente centrada en
preparar al estudiante para que éste seleccione y pueda alcanzar el contenido.

El propósito es pues, capacitar al estudiante para que se convierta en un ser humano auténtico, una
persona capaz de asumir la responsabilidad por lo que es y por lo que tiende a ser: una persona capaz
de tomar decisiones que definan su carácter como desea que sea definido.

Fin: que el estudiante llegue a ser una persona auténtica.

Persona educada: auténtica y autorrealizada. Una persona educada es un ser humano auténtico,
genuino, lo cual implica tomar seriamente la libertad y comprender que tomar decisiones sobre quién
es, supone la responsabilidad de aceptar las consecuencias.

El Enfoque del Liberador, que se propone reflexionar sobre la naturaleza humana y comprender otras
formas de percibir el mundo, creando individuos íntegros, morales y libres.

El propósito, en este caso, es el de liberar la mente del estudiante de los límites de la experiencia
cotidiana, de la trivialidad, de la convención, de los estereotipos... (¿del “lugar común?”, ¿de lo
“políticamente correcto”?) En el enfoque de liberador, el contenido determina en gran parte el modo en
que la clase se dará. Para que los alumnos puedan, por ejemplo, desarrollar actitudes críticas, los
estudiantes aprenderán a adquirir ese hábito en virtud del ejemplo que da el profesor con sus propias
actitudes. Así, la “manera” (modalidad, estilo) adquiere relevancia en este enfoque.

El docente en el rol modelo ejemplar, imprime a la actividad de la enseñanza una “manera” (estilo) que
es inseparable del contenido en virtud de su complejidad y profundidad.

El propósito, además de la adquisición de un saber específico, es la búsqueda de la liberación a la mente


del estudiante del pensamiento estereotipado.

Fin: que el estudiante libere su mente.

Persona educada: con una mente plenamente desarrolla y una amplia perspectiva cognitiva. Este
enfoque tiene sus raíces en la antigüedad clásica y puede definirse con el concepto griego de “Paideia”,
en el cual, una persona educada es aquella que fue formada integralmente en conocimiento y virtud de
modo tal que podrá desempeñarse con éxito y autonomía en la vida. Son valores importantes la
racionalidad, la curiosidad, el escepticismo prudente, la honestidad intelectual, la integridad

2. ¿Qué elementos son importantes para lograr aprendizajes más "duraderos y profundos" en "El
oficio de enseñar"?. Mencionarlos y explicar su importancia.

Nos preguntamos en cada nivel de enseñanza cómo hacer desde la docencia para provocar aprendizajes
más duraderos. El relato de casos, experiencias, etc., nos ayudan. Sin embargo, los procesos de
apropiación del conocimiento son más complejos: no siempre se aprende porque alguien nos enseñe,
aun cuando lo haga bien. La enseñanza requiere que provoquemos a los estudiantes para que realicen
diferentes actividades con el objeto de aprender

Aprendizaje basado en problemas

Estrategia de enseñanza donde se plantean y resuelven problemas del mundo real. Los alumnos tienen
que comprender, sus alcances y planean los pasos para la resolución. Ni tan simple ni tan complejo. Los
pasos: comprensión, elaboración de un plan, puesta en marcha del plan, reflexión o evaluación. La tarea
del docente: Identificar los temas relevantes, conocer las ideas importantes que se pretenden enseñar
con ello, el contexto político, nacional, regional y cultural.

La simulación como estrategia didáctica

Aprender mediante la participación de una situación similar a la real, conscientes de que es una realidad
ficcional. Aprender en situaciones prácticas, en tanto reconocemos que, si los estudiantes participan, los
aprendizajes son más duraderos, impactan en sus conciencias promueven reflexiones y permiten
mejores procesos de autoevaluación. Cuando la simulación es obligada. El atractivo es la posibilidad de
aprender actuando en situaciones similares a las reales sin los riesgos que esas actuaciones podrían
implicar. La simulación como laboratorio de análisis: la experiencia le permite al alumno poder hacer su
propia autoevaluación Estrategia de formación ciudadana: asunción de roles en situaciones de conflictos,
proponer debates, someter juicios las conductas. Polémicas y riesgos en torno a la simulación. Puede
que el niño la confunda con la realidad y no crea que es ficcional.

Trabajo grupal

Depende la actividad la constitución del grupo. La tarea del docente: diseña y ayuda en su concreción.
Deben participar todos, que cada uno desarrolle capacidades diferentes, alentarlos para que todos
cooperen entre sí, Evaluar el trabajo del grupo: es el producto el que debe ser evaluado, no lo que ha
hecho cada uno de los alumnos. En la clase y fuera de ella: necesitan desarrollarse en otros espacios, no
solamente en el aula, monitorear si han comprendido bien es una condición para que el trabajo sea
productivo y no conduzca a equívocos. El aula de la diversidad: no es homogénea, todos somos
diferentes. Aprender y experimentar con sentido moral solo se logra cuando aprendemos a vivir, convivir
y gozar con nuestros pares, iguales y diferentes a cada uno de nosotros.

La Enseñanza Moral

Entendemos que la educación moral debe ser contemplada dentro de la problemática del entorno y las
relaciones sociales e integrar todas las actividades por las que atraviesan los estudiantes y no tener que
disponer de un área dedicada a los valores y la formación moral. En el marco de las experiencias que los
estudiantes pueden llevar a cabo es importante que desarrollen sus propios códigos personales y se
interesen por los otros, reflexionen sobre sus experiencias respeten los valores compartidos, tales como
la verdad, la justicia, la honradez, y emitan juicios socialmente responsables y justifiquen sus decisiones.
La reflexión en torno a estas prácticas para que los estudiantes tomen conciencia de lo que implican las
decisiones morales abre un camino significativo para consolidar un ambiente educativo de valor.

3. ¿Qué relaciones o paralelismos temáticos pueden realizar entre ambos textos?

Las relaciones entre la teoría y la práctica educativas son posibles. Enseñar, es seleccionar contenidos,
darles secuencia, usar tecnologías, evaluar e investigar. Entender el sentido del oficio en relación con la
sociedad y la vida de los que integran las prácticas educativas es contextualizarlo en las actuales
circunstancias y, además, intentar educar para una sociedad justa, ética y moral.

El texto “oficio de enseñar” se valora como importante y necesario en la formación docente para su
análisis y discusión, ya que puede generar diversas reflexiones y posturas en expertos y novatos en torno
al complejo oficio de enseñar.

Permite considerar la posibilidad de reconocer una teoría propia de la enseñanza, apreciar las diversas
estrategias que pueden potenciar aprendizajes en los alumnos y sobre todo estimar la profesión
docente como fundamental dentro de la sociedad.

El fin es que los educadores a convertirse en buenos maestros, a atreverse a renovar, a desarrollar el
pensamiento, asumir propuestas creativas, innovadoras, que favorezcan la reflexión y la transformación
del oficio de enseñar.

No obstante, creo que en la práctica es posible compatibilizar los tres enfoques.

En efecto, cada uno de estos modelos supone una serie de valores que pueden aplicarse a momentos
diferentes o bien en una misma situación, aunque desde distintas dimensiones

Así, la eficiencia, la organización, la capacidad de sistematización y la claridad conceptual del ejecutivo


podría estar presente simultáneamente junto a la sensibilidad y la empatía del terapeuta cuando el
contenido o la circunstancia lo demanda.

Y finalmente la actitud ejemplar del liberador y sus elevados ideales no tienen por qué ser excluyentes.

Un profesor que enfatiza la profundidad y la complejidad del contenido, puede a la vez promover una
formación integral sin dejar por ello de gestionar la clase con eficiencia, ni descuidar tampoco la
dimensión formativa de su tarea y las necesidades individuales de los alumnos.

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