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Juan de Cusa

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Cómo
interpretar
un Plano
Juan de Cusa

Perú, 164 - 08020 Barcelona - España


No se permite la reproducción total o parcial de este
libro, ni el registro en un sistema informático. ni la
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© EDICIONES CEAC, S. A.
Perú, 164 - 08020 Barcelona (España)
Primera edición: Enero 1989
ISBN 84-329-2970-0
Depósito Legal: B-4520 - 1989
Impreso por
GERSA, Industria Gráfica
Tambor del Bruc, 6
08970 Sant Joan Despí (Barcelona)
Printed in Spain
ln1preso en España
Introducción

Un plano es una representación gráfica dibujada sobre un soporte adecuado,


cuyas medidas guardan una exacta proporcionalidad con el objeto a realizar o ya
realizado. De manera que, por medio de la visualización que ofrece el plano y
siguiendo únicamente sus indicaciones, pueda facilitar su realización, corpórea
para convertirse en un cuerpo volumétrico, perfectamente ajustado a la idea creado-
ra de quien lo proyectó.
O viceversa. Es decir, en lugar de ofrecer los datos precisos para su realización
práctica, puede referirse a una interpretación fiel, sobre el papel, de algo que ya
existe, como puede ser el caso de levantar el plano de un edificio o de un conjunto de
dependencias ya construidas, de un terreno que va a ser objeto de una reparcelación,
de un poblado de residencias veraniegas, de unas naves que componen un complejo
industrial. etc.
En cualquier caso, queda claro que el plano representa, con exactitud y, por lo
general, a menor tamaño que el verdadero, algo que tiene dos o tres dimensiones
(solar, edificios). que son reflejadas sobre el papel mediante el dibujo de líneas y
superficies exclusivamente planas; y de ahí su nombre.
La importancia que tiene, entonces, la correcta interpretación de estas expre-
siones gráficas, no necesita remarcarse, ya que se comprende que el más pequeño
error de apreciación, como consecuencia de un fallo en la lectura, puede originar el
fracaso de una obra que se apoya, básicamente, en los planos creados al efecto. Por
ello resulta fundamental la absoluta y total comprensión de tales dibujos por parte
de quien debe manejarlos como herramienta de trabajo, cualquiera que sea la
especialidad adptada y el cargo que se desenpeñe: encargado de obras, jefe de
sección, capataces, oficiales, que al menos teóricamente, deben tener unos conoci-
mientos más o menos extensos sobre el tema y estar capacitados para leer con
soltura e imterpretar correctamente los planos que se les faciliten para el desempeño
de sus actividades. La experiencia y la práctica profesional suplen, la mayoría de las
veces, la falta de una cualificación técnica inicial. de modo que muchos pueden
decirse que han ido aprendiendo sobre la marcha, a su propia costa: preguntando a
quién podía aclarar sus dudas, inquiriendo del compañero más viejo lo que se
supone sabría por razones de llevar más tiempo en el trabajo.
5
Pues bién: este libro, que en principio responde a la petición formulada por un
grupo de lectores que desean contar con un texto claro y conciso dedicado al tema,
no pretende otra cosa que servir de guía a quienes se están iniciando en la práctica
de cualquier trabajo cuyo desarrollo requiere la utilización y consulta de planos.
Enseñar a comprenderlos, a que puedan ser asimilados con facilidad, es la misión
que nos imponemos y que esperamos alcanzar, contando con la atencion y el interés
de ustedes.

6
l. LOS PLANOS

CONCEPTO DE PLANO

Un plano es la representación gráfica, sobre una superficie plana -por lo


general de papel- de algo que deseamos dejar perfectamente determinado y
documentado por medio del dibujo lineal.
"Este algo" representado en un plano puede referirse a infinidad de cosas, ya
que realmente, todo lo que existe puede ser objeto de su representación por medio
del dibujo lineal; sin embargo y a los efectos de la temática del libro, consideraremos
que el concepto de plano por antonomasia lo aplicamos a los relativos a la
construcción.
Básicamente, el plano debe contener todos los datos necesarios para que
queden fijados, con exactitud:

• La forma del edificio -o construcción- que se reproduce.


• Las medidas del mismo.
• Y la situación de todos los elementos constructivos que intervienen en su
realización y acabado, como cimentaciones, estructuras, pilares, huecos al
exterior, plantas, vertiente del tejado, instalaciones complementarias, etc.

REPRESENTACION DIMENSIONAL

Una construcción no es otra cosa que un cuerpo en el espacio, asentado-


sólidamente en el terreno y determinado por las tres dimensiones tradicionales:
longitud o largo, anchura o fondo y altura. Vea la figura 1, en donde el esquema
dibujado muestra una vivienda unifamiliar, con parte de la edificación asentada
sobre un ligero desnivel del terreno, tal como lo ve un espectador situado por delante
de la silueta del árbol esbozado en el centro de la escena.
El volumen de este edificio debe reproducirse, en el papel, por medio de I~
combinación de magnitudes planas, lo que obliga a que la representación gráfica
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Fig. 2. Plano de planta. correspondiente al área ocupada, o base de la construcción.

tenga que resolverse por lo menos con el concurso de dos planos complementarios.
Uno de ellos, facilitará la visión aérea de la superficie ocupada, en lo que estarán
incluidas todas las medidas de longitud y de anchura. Los de este tipo se llaman
planos de plantas (Fig. 2). El otro, que se denomina plano de alzada o de alzado
( Fig. 3 ), servirá para representar una dimensión constante, la altura, que es la
básica, acompañada de una dimensión alternativa. Esta puede ser la longitud, o
bién la anchura, según sean las caras del edificio representado.

Plantas y alzado

Resumiendo, la planta es la representación plana de una superficie horizontal


paralela al terreno, que conforma el área en donde asienta el edificio o local, lo que
9
10
en términos vulgares podría considerarse como el suelo, y que no es otra cosa que la
base de la construcción.
Un plano de planta señala los limites perimetrales, e indica con precisión el
contorno y el grosor no solo de los muros exteriores , sino el de los tabiques
divisorios internos, señala la situación de pilares, puertas y ventanas, así como la
presencia de cualquier otro elemento constructivo.
Por su parte, los planos de alzado representan las superficies verticales,
perpendiculares al suelo, que hay en una construcción. Entre otras cosas, tienen la
utilidad de indicar las medidas, en altura de todos los elementos que intervienen en
la obra, tales como rodapies, zócalos, paredes, escalones, cambios de nivel, alféiza-
res, dinteles de puertas y ventanas, cielo rasos, etc.

Fachadas

Por lo general, cada proyecto requiere el diseño como mínimo de un plano de


planta y de un cierto número de planos de alzada.
Se comprende fácilmente esta diferencia, si pensamos que una construcción es
un poliedro (Fig. 4 ), compuesto por una base horizontal (la planta), y varias caras
verticales, correspondientes a las fachadas. En la mayoría de los casos, geométrica-
mente considerada, la casa es un cubo y por lo tanto, las fachadas son cuatro.
Entre las cuatro fachadas, cada una de las cuales da origen a un alzado
partícular, hay siempre una que representa la cara principal del edificio que se llama
entonces fachada principal o simplemente fachada, que incluye la puerta de acceso
que comunica la construcción con el exterior. Los planos llevan siempre un texto
explicativo, en la portada, que se refiere al contenido, de manera que cuando se tiene
uno de ellos por primera vez entre las manos, no quepa la menor duda de Jo que
desarrolla el dibujo (Fig. 5 ). Corrientemente incluyen las cuatro fachadas en un solo
plano, con el título genérico de alzados. Las denominaciones particularizadas de
cada fachada acostumbran a ser:

• Alzado frontal, el que reproduce el frente del edificio, o sea la fachada


principal. Cualquier plano de alzado que lleve una de estas tres indicaciones,
se refiere a la cara anterior de la construcción reproducida, cuya característi-
ca fundamental, repetimos, es la de contener la puerta de entrada.
• Alzado fondo o fachada posterior, cuando representa la cara opuesta al
frente.
• Las dos fachadas situadas a ambos costados, que unen la fachada principal
con la posterior y completan el cuerpo del edificio, se denominan respectiva-
mente alzado lateral derecho y alzado lateral izquierdo, teniendo en cuenta
que los términos derecha e izquierda corresponden a los de la propia cons-
trucción contemplada desde la fachada frontal.

Situación geográfica

En la actualidad, se advierte la tendencia de sustituir los términos que acaba-


mos de citar, por las denominaciones basadas en la orientación de dichas fachadas
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Fig. 4. Un edificio es un cuerpo geométrico en forma de cubo, cuya base constituye la


planta y las cuatro caras verticales que nacen de ella. sus fachadas.

12
REFUGIO ALTA MONTAÑA
ALZADOS

E: 1: 50
1: 100

Fig. S. Cada plano lleva inscrito. en su ángulo, el motivo contenido.

con respecto al Polo magnético, dándoles el nombre de los cuatro puntos cardinales.
En estos planos se descubre enseguida la presencia de un signo que representa una
flecha más o menos estilizada, con la letra Nen la puerta. que indica la situación del
edificio con referencia al Norte geográfico, tal como puede verse en el ejemplo de la
figura 6.
El dato permite conocer la orientación del edificio, lo que resulta interesante
para conocer cual será la parte de la construcción que recibirá con mayor fuerza la
insolación y proceder al reparto de las zonas o sectores interiores, para aprovechar o
rehuir las consecuencias del soleamiento. También sirve este dato para saber cuales
serán las partes del edificio que estarán más protegidas de los vientos fríos del lugar.
Existe una gran libertad de diseño en la interpretación del simbolo que se
utiliza para fijar la orientación de un plano. En la figura 7 reproducimos una
selección de algunos de los muchos que se emplean, en los que puede descubrirse la
constante de que, en todos ellos, queda constancia del punto Norte por medio de la
letra N. La mayoría de las veces no se dibujan sobre el plano. ya que suele recurrirse
a símbolos autoadhesivos que se venden en láminas transferibles (Fig. 8).
Es interesante saber que en los planos con indicador de orientación geográfica,
los nombres de las cuatro fachadas del edificio suelen acomodarse a los de los cuatro
puntos cardinales, de acuerdo con sus situaciones respectivas, y por lo tanto se
prescinde de las denominaciones convencionales, que son las mencionadas anterior-
mente. Así. en el ejemplo de las figuras 9 a 12, que representa los cuatro alzados de
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Fig. 6. Plano de planta con indicación de su orientación geográfica, por medio del
símbolo que representa una flecha contenida en el interior de un círculo.

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Fig. 7. Diferentes símbolos utilizados para fijar la orientación de un plano.

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Fig. 8. Indicadores de los cuatro puntos cardinales,


para planos de gran tamaño (autoadhesivos Zipatone).
15
ALZADO NORTE

ALZADO SUR

Fig. 9 y 10. Denominación de las fachadas de acuerdo con su orientación geográfica.

16
un chalet para montaña, vemos que la fachada encaramada al Norte se intitula como
alzado Norte; la que mira al Sur, alzado Sur; la orientada al Oeste, alzado Oeste; y la
fachada opuesta, alzado Este.
Para el lector de planos. es suficiente atenerse a la denominación original. No
obstante. si se desea efectuar una trasposición para mantener los términos tradicio-
nales, el cambio será muy fácil a partir de la determinación de cual es la fachada
principal. Normalmente se considera como frente ó fachada de una construcción, a
aquella en donde está la entrada de la vivienda, que en este caso sería la fachada
Norte (alzado Norte) de la figura 9, en donde además está la entrada al garaje.
Al hablar de los planos de alzado. suele asociarse tal imagen a la de los planos
de fachada de una casa, esto es, a la representación gráfica de las cuatro o más caras
que tiene la construcción objeto de la reproducción delineada. Y así es, efectivamen-
te, en la mayoría de los casos. Los alzados corresponden, corrientemente, a las
fachadas de un edificio, y sirven para presentar el diseño, conformación y medidas
proporcionalmente exactas de las caras externas, tal como puede verse en las cuatro
ilustraciones de las figuras 13 a 16, además de una serie de detalles constructivos
que ayudan a comprender mejor la intención creadora del proyectista, como por
ejemplo, la disposición de las tejas de la cubierta, de los aleros, de la chimenea, de la
presencia de presionar para protección de las ventanas, de la disposición de franjas
en el terminado de la obra que hace alternar enfoscados lisos con revocos estriados,
etc. En resumen: los alzados, en este caso se corresponden con la cara arquitectóni-
ca de la construcción.
Sin embargo, existe otro tipo de planos de alzado, los de paredes interiores, que
se corresponden con los paramentos de locales y habitaciones. Por lo general, se
utilizan para proyectos decoratívos, ya que estos planos de alzado son los que
utilizan los decoradores e interioristas para presentar sus proyectos y llevarlos a la
práctica, así como para planificar la instalación de servicios, tales como empotrados
de líneas eléctricas, tendido de redes musical y telefónica, situación de las tuberías
para calefacción central, o de colectores para la conducción de aire climatizado, etc.
Los planos de planta son utilizados por arquitectos, ingenieros, aparejadores,
constructores, instaladores, etc. Como puede apreciarse en el ejemplo de la figura
17, la mayoría de los planos de planta incluyen detalles constructivos, de estructura-
ción de espacios, de distribución de elementos complementarios y del mobiliario.

CORTES EN SECCIÓN

Merecen especial atención los planos que se conocen con el nombre de cortes de
sección. complementarios de los planos de planta y de alzado. Estos últimos son los
que fundamentalmente determinan las formas y las medidas de un proyecto,
mientras que las secciones, completan el conjunto del mismo al proporcionar una
serie de datos particulares relativos a elementos que, por una u otra causa, no
aparecen o están confusamente delimitados en los planos generales de planta y
alzado.
Los llamados cortes en sección o secciones. se delinean a partir de unos
supuestos cortes realizados longitudinal o transversalmente en la habitación o en el
edificio, para dividirlos en dos planos geométricos perpendiculares a la planta y
paralelos a las paredes.
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Fig. 15 y 16. Fachadas laterales de la misma edificación de las figuras anteriores.


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Fig. 17. Plano de planta de un chalet. Observemos que el mismo plano sirve para fijar
la estructura de la construcción, indicar la forma y medidas, la de la instalación de los
servicios baño y cocina, así como la distribución del mobiliario.

23
A

Fig. 18. Esta pequeña casa de una sola planta servirá de modelo para operar en la
obtención de sus planos de alzada y de planta.

En realidad, al tratar de explicar lo que son los cortes en sección, no debemos


perder de vista el hecho de que, en cierta forma, los planos de planta corresponden a
un corte en sección paralelo al suelo y por encima del mismo. Insistiremos en el
tema, porque son estos unos conceptos básicos que deben quedar bien claros, para
comprender el resto de la teoría sobre la lectura e interpretación de planos.

Los planos de planta origen de los cortes en sección

Imaginemos una casa de diseño sencillo, como la que aparece reproducida en la


figura 18. Esta elementalidad nos permitirá facilitar la explicación de los ejemplos.
Si contemplamos la figura 19, advertiremos que los alzados se obtienen directa-
mente a ras de las fachadas, o sea que se trata de reproducir en el papel el perímetro
de las mismas, operación sencilla de realizar si se toman correctamente las medidas
de longitud, anchura y altura, así como la situación de puertas y ventanas. Estas
medidas se desarrollarán después, proporcionalmente, sobre el plano. Es lo que se
ha hecho para delinear la figura 20.
El tratamiento para obtener el plano de planta ya no es igual. A primera vista
parece que bastará con dibujar un rectángulo, cuyos lados sean idénticos a las
longitudes A y B, correspondientes a las dos bases de los alzados frontal y lateral.
Con ello obtendríamos, indudablemente, el área de la casa, la superficie ocupada,
siempre que la construcción fuese perfectamente regular, con los lados exactamente
iguales dos a dos y bien encuadrados a 90°, circunstancias que no siempre se
cumplen.
Por otra parte, este plano de planta a rás de tierra, del que habría que restar la
faja perimetral correspondiente al espesor de los muros, no nos daría la situación de
las ventanas, que obviamente no nacen nunca del suelo. Y sin embargo, en todos los
24
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Fig. 19. Los planos de alzada siguen, con fidelidad, el perímetro de las fachadas A y B.
tomando directamente las medidas de la casa.

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Fig. 20. Plano de planta de una vivienda, que incluye el proyecto de distribución del
mobiliario.
25
Fig. 21. Así quedaría la parte de aba-
jo de la casita representada en la fig.
18, después de haber sido seccionada
con un corte que actuase en la direc-
ción de un plano geométrico horizon-
tal.

Fig. 22. Proyección de la anterior figura sobre un plano horizontal. paralelo al suelo de
la casita.

planos de planta aparecen representados los huecos al exterior de las ventanas.


Y hay más. Es norma general que, salvo excepciones, en estos planos de planta se
dibujen los elementos que componen las instalaciones sanitarias - baño, ducha,
lavabo, inodoro, bidé, etc. - y los que integran la cocina -armarios bajeros, fuegos,
horno, fregadera, etc. - , representados siempre por sus respectivas encimeras, el
mobiliario de dormitorios, comedor, y sala de estar para ver los espacios de
circulación y libres en estas dependencias tal como puede verse en la figura 21.
Tal como hemos dicho al comenzar el tema, un plano de planta no se representa
a nivel del suelo, sino por encima de los alféizares de las ventanas, actuando
imaginativamente como si se hubiera seccionado la casa por medio de un corte,
capaz de dividir el edificio en dos partes desiguales, separadas entre sí por un plano
geométrico horizontal que alcance y englobe a todas las aberturas o huecos al
exterior. La parte seccionada de abajo quedaría, aproximadamente, de una forma
parecida a como reproduce la figura 22. Y esta parte, proyectada sobre la superficie
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de papel que sirve de soporte al plano de planta, nos dará un resultado semejante al
que representa la figura 23. .

Planos de sección vertical

En la práctica profesional los cortes en seccion se refieren, en general, a


representaciones de alzados de cortes realizados en sentido vertical. Estos pueden
ser transversales, cuando se realizan de través o a lo ancho, o bien longitudionales,
si se efectúan a lo largo. En cualquier caso, el corte imaginario actuará de acuerdo
con la realidad de un plano geométrico vertical (figura 24).
El corte transversal con su correspondiente proyección sobre un plano, se
detalla en la figura 25, así como el corte longitudinal realizado sobre la misma casita
del modelo, está representado en la figura 26.
La secciones, ya hemos dicho anteriormente que sirven de complemento al
conjunto formado por los planos de planta y alzado, al aportar detalles que estos
últimos no llevan reflejados. Por ejemplo, y siguiendo con los comentarios que
estamos aplicando al modelo de la figura 18. en el plano de la fachada A, tanto como

Fig. 23. Plano de planta resultante de


-
la proyección realizada en la figura an-
terior.

Fig. 24. Ahora dividimos el pequeño edificio de la figura 18 en cuatro partes, por medio
de sendos cortes en sección transversal y longitudinal. respectivamente.
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Fig. 25. Perspectiva de un corte de sección transversal. y su proyección (a la derecha)
en un plano de alzado.

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Fig. 26. Perspectiva de un corte de sección longitudinal. y su proyección (a la derecha)
en un plano de alzado.

en el de la fachada B, reflejados en la figura 19, no queda constancia del hueco o


altillo formado entre el cielo raso y el tejado, que en cambio aparece en ambos cortes
en sección transversal y longitudinal (Figs. 25 y 26).

Denominación de las secciones

En principio, se denominan por lo tanto secciones transversales a la represen-


tación gráfica de un corte imaginario realizado a lo ancho del edificio, o sea paralelo
a la fachada principal, de la misma manera que son secciones longitudinales
aquellas en las que el corte se ha supuesto perpendicular a la propia fachada.
Pero en la práctica, suelen omitirse ambos nombres, y tanto las secciones
transversales como las longitudinales se acostumbran a llamar por medio de dos
letras mayúsculas, repetidas o consecutivas. Por ejemplo, Sección A-A, Sección B-B,
Sección C-C... O bien Sección A-B, Sección C-D, Sección E-F, etc. También, aunque
menos, se utilizan los dígitos, igualmente repetidos o consecutivos, y entonces los
28
nombres serían: Sección 1-1, Sección 2-2, Sección 3-3, etc., o Sección 1-2, Sección
3-4, Sección 5-6 ...
Aunque se eliminan las denominaciones clásicas transversal y longitudinal
(figuras 27 y 28 ), no será difícil adivinar a que sentido del edificio corresponden, por
el solo hecho de la longitud que ofrezcan, comparadas entre sí dos secciones de una
misma construcción. En los ejemplos que acabamos de mencionar, la Sección A-Bes
más extensa qu la C-D, casi el doble, por lo que resulta congruente suponer que la
primera se refiere a un corte en sección longitudinal, mientras que la C-D puede
relacionarse con un corte en sección transversa.

Como se indican en el plano de planta los cortes de sección

Ya sabemos que un corte en sección se adjudica, imaginariamente, a un


supuesto tajo dado al edificio que lo divide en dos partes, limitadas por un plano
geométrico vertical. y que este corte puede ser en sentido transverso o longitudinal.
Pero como es lógico pensar un edificio no es siempre simétrico, y aunque lo fuese, la
distribución interior que quedará al descubierto es cambiante, es decir, no será igual
si el corte ha sido realizado en un punto o en otro.
Entonces, hay que indicar en el plano de planta el lugar exacto al que corres-
ponde el alzado en sección. Vea en la figura 29 unas puntas de flecha, señalizadas
respectivamente con las letras A, B, C, y D, que forman pareja para indicar el
principio y el fin de dos ejes: longitudinal (A y 8) y transversal (C y D). Estos ejes

Fig. 27. Corte en sección del edilicio cuyo plano de pla nt a se reproduce en la figura 29.
Corresponde a un corte transversal.
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delineados con trazos cortos y puntos, pueden dibujarse en su totalidad, pero lo
corriente es que solamente se indique su presencia marcando ambos extremos,
como se ha hecho en el plano de la figura 29 que estamos comentando. Ello tiene por
objeto evitar la sobrecarga de líneas confluyentes en el centro del plano, que sólo
servirían para dificultar la lectura e interpretación del interior del mismo.
Así, el eje transversal C-D, corresponde a la sección representada en la figura
27, que abarca el cuarto de baño, el pasillo y el dormitorio central, mientras que el
eje longitudinal A-8, representado en el alzado de la figura 28, atraviesa la zona de
comer, el pasillo (las dos puertas pertenecen a la cocina y al cuarto de baño) y un
dormitorio doble.
En el ejemplo que acabamos de comentar, la señalización de los ejes de corte se
ha hecho con flechitas perfiladas sobre fondo blanco; en otros modelos, como el que
reproduce la figura 30, se resuelven con las pequeñas cabezas de flecha macizadas
en negro. Y es posible que en su contacto con planos de muy diversa procedencia
encuentre otras variantes, pero siempre se descubrirá la presencia de esta flecha,
más o menos estilizada y rematando un trazo compuesto por rayitas y puntos, para
señalizar un corte en sección.

Elección de los puntos de corte

En cada proyecto se incluyen las secciones que se consideran necesarias para la


comprensión del proyecto por parte de quién debe trabajar con-ellos. El número es,
por lo tanto, un dato que depende por entero del criterio del proyectista. Y aún
cuando al respecto no existe regla ni norma alguna, se da por supuesto que los cortes
en sección de un edificio, local o tipo cualquiera de construcción, se hacen por
aquellas partes del plano que precisan una mayor aclaración, de acuerdo con los
elementos que comprende y que interesa detallar, dejando una representación clara
y completa.

Una línea quebrada,en zíg-zag, indica continuidad

En algunos planos, muchas veces se encuentra delineado un brazo terminal en


forma de Z, compuesto por tres líneas cortas dispuestas en zig-zag, de ángulos más o
menos abiertos según cada delineante y que, indica continuidad. Su presencia
significa que el cuerpo que delimita no acaba ahí, sino que continúa.
Vea, por ejemplo, el corte de sección A-B que reproduce la figura 28. Los dos
muros laterales se apoyan en el terreno por intermedio de las zapatas o zarpas de las
cimentaciones, en el dibujo resueltas con un rectángulo macizado en negro, de
ancho mayor que el muro, y cual parte inferior adopta un corte en bisel que presenta,
en su parte central, el susodicho zig-zag. Quiere decirse, con tal símbolo, que las
zarpas no acaban en este punto, sino que continúan más abajo.
Otro ejemplo lo tiene en la figura 31, en donde un detalle de alzado, aparece
delimitado por sus cuatro lados mediante una línea fina negra, que repite de trecho
en trecho la inclusión del mismo símbolo en Z. El hecho de que el delineante lo haya
interpretado con ángulos mucho más abiertos, no indica diferencia alguna en
cuanto a su valor.
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ALZADO
Fig. 31. Detalle del alzado de la celosía de una escalera de un edificio de viviendas.
Advierta los símbolos en zig-zag, indicativos de continuidad, que rodean el dibujo.

En este caso concreto, el perfil que rodea por completo al diseño significa que la
continuidad del plano debe considerarse que se extiende por sus cuatro lados. Lo
cual quiere decir que el plano recoge un trozo parcial con la única misión de detallar
los materiales y la disposición adoptada para resolver la celosía, cuyas medidas
deben buscarse en el plano de alzado general.

Otros indicadores de continuidad

El pequeño zig-zag que acabamos de comentar es un signo internacional que se


utiliza corrientemente en todo el mundo. Pero no es un signo de uso obligado.
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1 PIQUETA T.T.

Fig. 33. En este ejemplo, la indicación de continuidad ha sido encomendada al simple


destaque del material sobre el fondo blanco del papel, por medio de unos recortes en
ondas, en los laterales y parte inferior.

Muchos arquitectos aplican otros recursos para simbolizar la continuidad, por lo


que al proceder a la interpretación de un plano hay que suplir algunas veces, con
sentido común, la falta de unidad que se observa en la delineación técnica.
Las excepciones pueden ser muchas; pero las principales se reducen a dos. La
primera de ellas. posiblemente la que más se prodiga, es la de la figura 32. Como
puede verse, los puntos de corte que señalan contínuidad (limites derecho e izquier-
do) han sido resueltos con una sucesión de trazos dispuestos en línea recta, lo
suficientemente gruesos como para que destaquen del conjunto. El dibujo es un
detalle de la barandilla para una pista deportiva.
La otra solución que suele darse a la indicación de continuidad que suele
utilizarse cuando el fondo del dibujo sobre el que debe actuarse, tal como ocurre en
el ejemplo de la figura 33 aparece agrisado, lo que permite que al recortarse
destaque con fuerza sobre el fondo blanco del papel. Los recortes se han realizado
con trazos sinuosos en forma de "ese", para evitar la probable confusión que
ocasionaria el hecho de haberlos ejecutado con líneas rectas, dando origen a un
rectángulo.

Fig. 34. Planos de detalle complementario del plano de planta de la figura 29. Compren-
de el proyecto de las cimentaciones y el de la recogida de las aguas sucias de la vivienda.
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Fig. 37. Detalle de la salida de humos de la chimenea y de su solapa a la cubierta.

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Fig. 38. Detalle de los pavimentos de una pista de hockey (Arquitecto D. Jorge
Muntañola Sanz. Barcelona).
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41
PLANOS COMPLEMENTARIOS DE DETALLES

Y por último, el proyecto se completa con una serie de planos, que se refieren a
detalles de importacia para la ejecución de la obra, pero que convertirían en confuso
el plano general si se incluyesen dentro de él, aparte de que muchas veces requieren
ser tratados a mayor tamaño, para ampliar la efectividad del gráfico.
En términos generales, un proyecto suele disponer de un conjunto de planos
que comprende, como mínimo:

• Un plano de planta. O varios, si hay mas de una y diferente en el proyecto.


• Tantos planos de alzada como fachadas o paredes tenga el edificio.
• Un número indeterminado de cortes de sección.
• Y la cantidad de planos de detalle que sea conveniente en cada caso para
facilitar la comprensión de la obra.

Los planos de detalle pueden ser de tipo general o bién solamente parcial.
Forman parte del primer grupo todos aquellos que afectan a la integridad del plano
de planta -o de alzada-, es decir, que suponen un calco de los mismos, destinado
a exponer una particularidad concreta cuya importancia requiere su tratamiento
gráfico por separado; por ejemplo, un plano de detalle anejo al plano de planta
general que puede considerarse básico, es el dedicado a exponer el proyecto de los
cimientos. Vea la figura 34, que es un plano de detalle complementario del plano de
planta de la figura 29. El mismo gráfico sirve para incluir la situación de las
arquetas que recogerán los desagües de los servicios sanitarios, por lo que este
plano cumple una doble función, la de un plano de detalle de las cimentaciones, y la
de un plano de instalación accesoria, la de evacuación de las aguas sucias.
Por su parte, la figura 35 corresponde a la planta de la estructura del techo del
mismo edificio, así como el plano de la figura 36 está dedicado al proyecto de la
planta de cubiertas, siempre referido a la obra que estamos comentando.
Junto a estos planos de detalle que se ajustan a la totalidad del área de la
superficie ocupada por la construcción, están otros planos de detalle que solo
afectan a una parte del proyecto, y que en cierta forma son considerados como los
verdaderos planos de detalle del mismo. Estos planos parciales no tienen limitación
de número y pueden ser tantos como lo juzgue necesario el proyectista para que no
quede ningún dato importante sin especificar, de acuerdo con su propio criterio. Por
ejemplo, es un plano parcial de detalle el que reproduce la figura 37, con el alzado de
la salida de humos de la chimenea y de su solapa a la mencionada cubierta.
Vea otro plano de detalle en la figura 38, esta vez dedicado a señalizar el
terminado de una pista deportiva y de su zona inmediata de acceso, con indicación
del tipo de pavimentos propuesto y situación de la barandilla que limitará el sector.
El plano de detalle en planta precedente se complementa con el plano de detalle en
corte de sección reproducido en la figura 39, con el detalle de la red de drenaje
proyectada para dicho campo deportivo.

42
11. LECTURA DE PLANOS

De lo que se trata es que, al manejar cualquier plano, se comprenda sin el


menor asomo de duda la obra que comprende tal como la planta su autor, para
seguir con fidelidad las directrices que señalan los gráficos.
Partamos de un supuesto previo: no es difícil leer e interpretar correctamente
un plano. Bastará con proponérselo. poner interés en la operación y poseer un
mínimo de sentido común. De hecho, suele ser suficiente un breve aprendizaje que
tienen que pasar todos los profesionales de este campo. Lo que intentamos ahora
nosotros, desde estas páginas, es abreviar tal período y hacer posible que cualquie-
ra, sin conocimientos especiales sobre el tema, carente de experiencia en el sector
tecnológico de la construcción, pueda verse capaz de entender lo que le dice un
plano.

REPRESENTACIÚN DE LAS DIMENSIONES

Lo fundamental en un plano es la exposición clara de todas las medidas


relativas a cuantos elementos intervienen en su composición. Y ello se refiere tanto a
cada uno de estos elementos considerados particularmente, como al conjunto en el
que se integran. Pensemos al respecto que sólo el conocimiento de las medidas, de
todas las medidas, es lo que puede hacer viable la conversión de un proyecto
establecido con los gráficos delineados sobre el papel, en una obra natural y
auténtica. Recordemos que un plano es la representación dibujada, a tamaño
proporcional del proyecto de una obra por realizar, o un documento que refleja una
obra ya realizada. Y en ambos casos tiene un interés irrelevante que el diseño sirva
no sólo para dejar constancia fiel de la forma, sino igualmente para fijar las
medidas.
43
Desde el punto de vista de una exposición de aquellas y según sea la resolución
gráfica que se adopte en cada caso, podremos considerar tres claras fundamentales
de planos:

• Acotados.
• Mudos.
• Mixtos.

Planos acotados

Se llaman así los planos que llevan expresamente anotadas todas las cotas,
considerando como tales a cada una de las medidas entre dos puntos señalizados
debidamente. Vea, por ejemplo, la figura 40, donde aparecen indicadas multitud de
cotas, expresadas en metros encima de unas líneas de trazo fino, atravesadas por un
pequeño segmento perpendicular igualmente fino, en cuyos puntos de cruce hay
otros trazos, esta vez dispuestos oblícuamente y de mayor grosor destacable a sim-
ple vista. Estas líneas se conocen con el nombre de líneas de cota. Los trazos gruesos
sesgados indican que, entre dos de ellos consecutivos, la distancia representada es la
que aparece acotada encima de la línea de cota. Advierta en el plano la presencia de
dos clases de acotado: medidas totales, cuando van de extremo a extremo, y
medidas parciales, que suponen subdivisiones de aquellas. Por ejemplo: en la figura
40, la medida total de la fachada frontal (parte de abajo del plano), es de 7,50 metros,
o sea 750 cm. Las medidas parciales acotadas corresponden al espesor del muro (30
cm.): distancia longitudinal del muro (195 cm + el espesor del muro); y hueco
acristalado (3 metros). Sumando las magnitudes parciales (0,30 + 1,95 + 3,00 +
1, 95 + 0,30 = 7 ,SO) el resultado tiene, que coincidir con el acotado total consigna-
do en la línea de cota que hay debajo.
Más adelante insistiremos en el tema de las líneas de corte, porque esta que se
ha utilizado ahora es una de las varias formas en que acostumbra a expresarse
gráficamente, pero no la única. De momento, lo que interesa es poner en evidencia
que el plano que comentamos está exhaustivamente acotado: no falta ninguna
medida por señalar, lo que indudablemente facilita la comprensión rápida de las
distancias representadas, cuyos valores aparecen ya consignados. Digamos, de
paso, que en la actualidad tiende a generalizarse mayoritariamente el uso de los
planos acotados, en detrimento de los otros tipos a los que nos referiremos seguida-
mente, los cules cada vez son menos utilizados, por ser menos práctico su manipulado.

Planos mudos

Constituyen el tipo contrario de los planos acotados. En la figura 41 se reprodu-


ce un ejemplo característico de plano que no lleva una sola cota consignada; por lo
general, debido a que se trata de un plano de detalle complementario, en el que se
repiten perfiles que motivan la existencia de otro plano similar, en donde sí que
constan indicadas las medidas. Puede ocurrir, sin embargo, que por cualquier causa
un plano mudo cayese en sus manos y careciese de otro plano acotado al que recurrir
para la aclaración de estos datos. ¿Cómo interpretar, entonces, las medidas?
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Fig. 40. Plano de planta acotado.

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La solución la brinda la escala con la que fue delineado el susodicho plano
mudo. La manera de obrar se explica unas páginas más adelante, cuando aborde-
mos el tema de las escalas.
Y de paso que estamos contemplando el plano mudo de la figura 41, llamare-
mos la atención del lector sobre los pilares de las cimentaciones cuyo perfil aparece
dibujado y terminado con el signo de continuidad, un signo que no es exactamente
igual al que hemos ofrecido en anteriores figuras, y precisamente al hablar de ello.
El tradicional zig-zag en forma de Z, lo ha convertido esta proyectista en siete rasgos
formando una línea quebrada en la que cada rama tiene distinta longitud. Pero esta
y otras variantes que se puedan encontrar no deben afectar a la seguridad en su
interpretación. Por similitud, el lector de planos se acostumbra enseguida a su
asimilación, y lo único que percibe es una línea fina en zig-zag, que interiormente
traduce por "solución de continuidad". Y esto es tan así, que no nos extrañaría que
usted no se hubiese dado cuenta de la variante que estamos poniendo en evidencia, y
desde un primer momento ya la hubiese identificado como señal de continuidad.

Planos mixtos

Como su mismo nombre indica, los planos mixtos participan en las característi-
cas peculiares de los planos acotados y de los planos mudos: es decir, carecen de la
acotación de muchas de sus medidas, pero no son totalmente mudos, puesto que
indican alguna de ellas - las que se consideran más importantes desde el punto de
vista del objeto particular del plano- con sus correspondientes líneas .de cota.
Este es el caso. por ejemplo, de la figura 42, correspondiente a un corte de
sección del cuerpo de un edificio habilitado para garaje, en el que solo se hacen
constar las medidas de altura de la fachada en donde se abre la puerta de entrada, la
del hueco de la misma y la de la valla, con indicación de la pendiente del tejado.
Se entiende que el resto de los datos están en otro plano; pero el lector que
quiera conocer cualquiera de ellos y carezca del otro documento, puede prescindir
de su presencia para averiguar la medida que desee por medio del uso de la escala,
siempre que la misma se refiera a un elemento representado en el plano que tiene
entre sus manos.

LAS LINEAS DE ACOTADO

Ya hemos dicho que las medidas de referencias que se utilizan para señalizar
los planos, se llaman cotas, y que la operación de señalar estas cotas en el plano se
denomina acotar, así como los gráficos de este tipo son los planos acotados.
Sabemos, igualmente, que el acotado se indica por medio de cifras, que se
disponen generalmente encima de unas líneas de trazo fino llamadas líneas de cota,
las cuales se complementan con unos trazos cortos, igualmente finos, perpendicula-
res, que se conocen con el nombre de líneas de referencia. Las líneas de referencia
limitan el recorrido de las líneas de cota, indicando el principio y el fin de las
mismas.
La figura 43 presenta un ejemplo sencillo. Fíjese en el hecho de que la línea de cota
se traza paralela a la parte acotada del plano. En los puntos donde se cortan las
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Fig. 43. Línea de cota. Este nombre se aplica a la línea de trazo fino que indica la
longitud de la parte que desea acotar. En este caso, es la línea horizontal inferior. El
número 28 es la cota propiamente dicha. Los dos trazos perpendiculares situados a
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senalar el prmcipro y el fm de la lmea de cota. Los dos trazos oblícuos de mayor grosor,
que están situados en los puntos de intersección de la línea de cota y las de referencias,
son los terminales.

líneas de referencia y la línea de cota, se destaca la dimensión de esta última por


medio de dos terminales, que resaltan la longitud de su recorrido. En esta figura 43
se ha utilizado, para señalizar la presencia de ambos terminales, un símbolo que
tiene tendencia a imponerse, por su claridad expositiva y su facilidad de trazo: una
pequeña línea algo gruesa, dispuesta oblicuamente sobre los puntos de intersección.

Terminales

La delimitaciónde las líneas de cota por medio de trazos oblícuos, aproximada-


mente en ángulo de 45°, tiene actualmente una gran vigencia. Es probable que la
mayoría de los planos que caigan en sus manos están señalizados con este tipo de
líneas de cota.
Sin embargo, no debe descartarse la posibilidad de que tenga que utilizar
planos en los que se hayan resuelto con los símbolos tradicionales, que todavía se
utilizan mucho, cual son las puntas de flecha. Vea un ejemplo en la parte superior de
la figura 44. En la parte inferior de la figura 44 presentamos una nueva solución,
capaz de sustituir a las dos anteriores. Se; trata de unos topos o puntos negros,
situados en los lugares del corte entre las líneas de referencia y la de acotado.

Lectura de las líneas de cota

Por regla general, el valor de las cotas se sitúa encima de la correspondiente


línea de cota, poco más o menos a la mitad de su recorrido, tal como presenta la
figura 45. En este ejemplo, hay tres medidas de otros tantos tramos de una pared, y
como vemos, después de la indicación parcial se ha totalizado la suma de las tres
cotas con una nueva línea de cota situada más abajo.
La unidad de medida que se utiliza en cada plano, queda consignada en cada
uno de ellos. No obstante, puede darse el caso de que el proyectista se haya olvidado
de indicarla. En tal supuesto, hay que actuar con intuición, sabiendo que en
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Fig. 44. Dos variantes para resolver los terminales de las líneas de cota. Arriba, las
tradicionales cabezas de flecha. Abajo, los topos o puntos negros.

2,40 1,20 1,00

4,60

Fig. 45. Cotas parciales y cota total valoradas en metros.

arquitectura y construcción lo más corriente es que el acotado se exprese en metros o


en centímetros, muy raramente en milímetros. El conocimiento previo de lo que
representa el plano (y este sí que es un dato que nunca falla) permite aplicar la
medición correcta en cada caso.

Situación correcta de las cotas

Hemos dicho que las cotas suelen situarse por encima de su respectiva línea de
cota, aproximadamente en su parte media, lo que se hace casi siempre. Antes, solía
colocarse en el centro de la línea de cota, a la que cortaba, tal como aparece reflejado
so
Fig. 46. Esta disposición de las cifras de cota, que
era la tradicional, se utiliza ya poco. No obstante, es
posible encontrarla todavía en algún que otro plano. 20

5 5,5 1 \/.

Fig. 47. Tres maneras de resolver el acotado, cuando hay poco espacio y se utilizan
terminales de punta de flecha.

en la figura 46. Esta práctica se va abandonando poco a poco, ya que supone mayor
trabajo para el delineante, por lo que de día en día resulta más raro encontrar los
acotados resueltos de tal forma.
Veamos ahora la figura 47, en donde se expone la solución que se da al acotado
de una distancia estrecha, como puede ser, por ejemplo, el grueso de una pared o de
un tabique. A la izquierda de la mencionada figura, la cifra de cota se ha dibujado
dentro del espacio que ocupa dicho elemento, pues al tratarse de un solo número,
cabe holgadamente. Ello no sucede ya en el ejemplo del centro; el espesor de la
pared, que ha aumentado de los 5 cm a los 5 ,5 cm, da un número compuesto por dos
cifras, separadas entre sí por la coma, que debe desplazarse hacia la derecha,
porqué no cabe en el interior de la supuesta pared.
Por su parte, la tercera solución que aparece a la derecha, representa una nueva
alternativa. Las cifras de la cota se llevan abajo, delineando una línea de cota a base
de la proyección de dos líneas perpendiculares de referencia.
En los tres casos, la línea de cota se ha resuelto con los terminales (las puntas
de flecha) mirando en dirección contraria de lo habitual y por fuera de su longitud.
Se entiende fácilmente que al ser esta última tan corta, no tienen cabida las dos
puntas de flechas, y por eso se sitúan tal como puede verse en la figura que estamos
comentando. La dirección en que apuntan las puntas de flecha es lo suficiente
elocuente para comprender enseguida que la línea de cota es la que queda encerrada
entre ambas.
Ello no sucede con la utilización de los terminales en forma de trazos oblícuos
(Fig. 48), que no sufren la menor alteración en su tratamiento por el hecho de que
la línea de cota sea muy corta o estrecha.
51
~.5 Fig. 48. Solución al mismo problema de acotar un espacio estre-
cho por medio de terminales de trazo oblícuo.

LAS ESCALAS

Un plano debidamente acotado no produce el menor problema en cuanto a la


comprensión de las medidas expuestas gráficamente. Las líneas de cota y las cifras
de cota, aquellas indicando la extensión de un elemento y de todas y cada una de sus
partes, y éstas últimas señalando su valor real, son suficientes datos. La dificultad
en la interpretación de las medidas comenzará en el mismo momento en que el plano
se hace mudo. Porqué entonces ¿como saber leer unas cotas que no existen?
Y sin embargo, es posible leer estas cotas que no existen, valiéndonos sólo del
dibujo que nos muestra el plano. Recordemos lo que se dijo al principio sobre la
característica de los planos, que representan tanto la forma y disposición exactas de
la fachada, plantas, cortes en sección, etc., de una construcción, como las dimensio-
nes reales totales y parciales de los elementos representados, como paredes, huecos
al exterior, pilares, dependencias, etc.
Ello quiere decir que, en los planos, se delinean el espesor y longitud de una
pared de acuerdo con el espesor y la longitud reales que tiene o tendrá la susodicha
pared de obra. Pero como es lógico, si el tamaño de los planos fuese el mismo que el
de los edificios que representan, sería muy difícil su delineación y mucho más
difícil todavía su manejo posterior, dejando aparte la extraordinaria dificultad de
encontrar y manejar el papel necesario para soporte. Lo que sucede es que los planos
se representan respetando las medidas reales, pero proporcionalmente un determi-
nado número de veces más pequeñas.
Aclaremos esto. Por ejemplo, el plano de planta de la figura 49 se ha delineado
cien veces más pequeño que en la realidad. Si medimos con una regla graduada en
centímetros en el plano una longitud cualquiera, solamente habrá que multiplicar la
medida que se obtenga por cien, para saber cuál es la longitud verdadera.
Vamos a concretar con un ejemplo. Imaginemos que deseamos conocer la
longitud entre paredes del cuerpo lateral izquierdo que avanza sobre el total del
edificio. Valiéndonos de una regla graduada obtendremos un valor de cota que no
está especificado en el plano: en la regla se leerá 4,70 cm. Si multiplicamos esta cifra
por 100, conoceremos la longitud de la pared real, que será igual a 4,70 x 100 = 470
cm, o lo que es igual, 4,70 metros.
Continuemos descubriendo cotas no señalizadas. El hueco que se advierte en
dicha pared, mide sobre el papel 3,20 cm. Realizando idénticas operaciones, vere-
mos que 3,2 x 100 = 320 cm = 3,20 metros.
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53
TITULO DEL PI.AMO: FECMA NIDEL ~ :

PLANTA GENERAL 1
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MARUGAN
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PISTA DE
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ATLETISMO
Fig. 50. Módulos de casilla que suelen llevar los planos en un ángulo, en donde se hacen
constar diversos datos relativos a tal documento. Entre ellos y bien destacada, aparece la
escala que se ha tomado para mantener la proporcionalidad con el modelo real.

El trozo de muro de la parte izquierda es igual a 9 mm, que multiplicados por


100 nos dará 900 mm = 90 cm = 0,90 metros. Si sumamos ambas magnitudes
(0,90 + 3,20 m = 4,10 m ), y restamos del total ya conocido (4,70 m - 4,10 m =
0,60 m), obtendremos sin necesidad de efectuar ninguna nueva medición la longitud
del trozo de muro de la parte derecha.

Indicación de las escalas

En el plano de la figura 49 falta indicar este dato importantísimo:

Escala 1 : 100.
Los dos puntos significan es a. Por lo tanto, se leerá:
Escala uno es a cien.

Normalmente, el dato de la escala se indica en el ángulo inferior izquierdo del


plano, en la casilla destinada a clasificar el trabajo, donde se hace constar el nombre
de la empresa que presenta el proyecto, el del cliente por cuya cuenta se hace, el
emplazamiento, el nombre del arquitecto, el contenido del plano, la fecha de su
realización, etc., y suficientemente destacada la proporción elegida para la escala.
Los modelos reproducidos en la figura SO indican una escala de 1/200.
54
Esta forma de señalar la escala por medio de un quebrado, bastante corriente
por otra parte, tiene exactamente el mismo significado que la anterior, o sea 1 :200 es
igual a 1/200. En ambos casos se quiere decir que cualquier dimensión en el plano es
200 veces menor que la real.
En ocasiones, el rotulado que indica la escala es mucho más modesto, como
puede verse en la figura 51, en donde este dato aparece resuelto por medio de un
pequeño texto que casi pasa desapercibido, situado al pie de los planos. Ello es
corriente cuando se trata de planos complementarios de detalles. Pero en todo caso,
el tipo de escala elegido para delinear un plano, se hace constar siempre, de una o de
otra forma.

DIFERENTESTIPOSDE ESCALAS

En el ejemplo que hemos comentado con cierto detalle, la escala empleada era
la de 1: 100. Vemos luego, en la figura 50, otros dos modelos de escala 1: 200. Y
existen otros muchos, a los que nos referiremos enseguida, porque las posibilidades
de aplicar una relación proporcional en las medidas de un plano son infinitas.
Básicamente, podemos dividir las escalas en tres grupos:

• Escala natural.
• Escalas de ampliación.
• Escalas de reducción.

Escala natural

La mención, en un plano, de que se ha utilizado para su realización la escala


1:1, lo que se llama una escala natural, quiere decir que las dimensiones representa-
das en el papel son las naturales, o sea, que el plano ha sido delineado a su verdadero
tamaño.
Se trata de un tipo de planos que se aplica para proyectar detalles de escasas
dimensiones, que quepan dentro de los límites del papel, y que requieran una
escrupulosa fidelidad en su reproducción, como por ejemplo, una labra en piedra
para un motivo ornamental, o un despiece para taller de un mosaico, cuyas piezas
deben encajar perfectamente entre sí.

Escalas de ampliación

En determinadas ocasiones puede convenir representar las dimensiones de un


detalle, que en su tamaño natural es pequeño, aumentando sus medidas. Se trata de
un caso poco corriente, sobre todo en el mundo de la construcción.
A título de curiosidad le diremos, sin embargo, que las principales escalas de
ampliación que se usan en otros ramos, por ejemplo, en las industrias mecánicas y
en las electrónicas, son las de 2: 1, 5: 1 y 10: l. La primera de las cifras que aparece en
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56
estas proporciones, significa el número de veces con que han sido ampliadas las
dimensiones reales. Esto es:

2: 1, quiere decir ampliado al doble de su verdadero tamaño.


5: 1, aumentado cinco veces.
10: 1, que el incremento es de diez veces.

Para conocer, pues, el valor real de una magnitud expuesta en el plano, en lugar
de multiplicar dicha magnitud por la escala, como se hace en las escalas de
reducción, habrá que dividirla por la misma. Es decir:

• Escala 2:1. Dividir la medida del plano por 2.


Ejemplo: 12 centímetros en el plano equivaldrán a 12:2 = 6 centímetros
reales.
• Escala 5:1. Dividir la medida del plano por 5.
Ejemplo: 12,5 centímetros en el plano equivaldrán a 12,5:5 = 2,5 centí-
metros reales.
• Escala 10:1. Dividir la medida del plano por 10.
Ejemplo: 70 centímetros en el plano corresponden a 70: 10 = 7 centímetros
reales.

Escalas de reducción

Son las que ya conocemos, por haber iniciado el tema de las escalas con un
ejemplo de reducción 1: 100. Por supuesto, son las que más se utilizan, hasta el
punto de que en construcción puede afirmarse que casi se recurre a ellas exclusiva-
mente. En esta clase de escalas, las dimensiones reales se reducen un cierto número
de veces que se consigna en el mismo plano.
Las reducciones que se pueden efectuar son infinitas, puesto que cualquier
número es susceptible de servir de base para la operación. Pero si cada cual utilizase
las escalas con reducciones a capricho, probablemente se produciría un caos, al
dificultar su interpretación y facilitar la confusión y los errores en la lectura de los
planos. Por ello, se ha convenido normalizar su uso mediante la adopción interna-
cional de diez reducciones standard.

Escalas normalizadas

Corresponden a las más utilizadas, recomendables por ello:

1 :2,5 1 :5 1:10 1:20 1:25


1:50 1:100 1 :200 1:250 1:500

Las seis primeras escalas (de 1 :2,5 hasta l :50) son aconsejables para resolver
planos de detalles, para mostrar con minuciosidad las características constructivas
o decorativas de un elemento determinado de la obra, o bien una parte del mismo
(Fig. 52).
57
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15

Escala 1:10

Fig. 52. Sección de una viga de hormigón, a escala 1 :10. Compruebe por medio de un
decímetro graduado las medidas acotadas que constan en el plano, y verá como
corresponden a las indicadas cifras divididas por 10.

En la resolución de planos de planta y alzados (fachadas, cubiertas, cimientos,


etc.) que suelen ser los más frecuentes en los proyectos de edificios, se acostumbra a
utilizar la escala de 1: 100 ( Fig. 5 3 ). y en ciertos casos, la de l : 50.
Por último, las escalas del :200, 1 :250 y 1 :500, suelen adoptarse para grandes
superficies, como edificios singulares, grupos de viviendas residenciales, conjuntos
urbanos, parques. urbanizaciones, terrenos, etc. (Fig. 54).

Escalímetros

Con este nombre se conoce una regla graduada, por lo general de sección
estrellada, que tiene en cada una de sus caras graduaciones correspondientes a
diferentes escalas, lo que facilita la lectura directa de las medidas sobre el plano, sin
necesidad de realizar operación alguna aritmética suplementaria. Las graduacio-
nes en metros, decímetros, centímetros, etc., que aparecen grabadas en el borde del
escalimetro, corresponden a las medidas reales, de acuerdo con la escala que se trate
( Fig. 55 ). Es decir, para operar con un escalímetro hay que tener una unidad en la
que se halla incluida la escala que se necesita en cada caso, por lo que conviene
disponer, como mínimo, de las escalas 1 :50 y l: 100, que son las más corrientes. De
hecho, en el comercio especializado se encuentran escalímetros que cuentan con
ambas escalas, grabada cada una de ellas en una de sus dos caras.
58
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Escala 1:100

Fig. 53. Plano de planta de una vivienda a escala 1: 100. O sea que las medidas que
aparecen representadas deben multiplicarse por 100 para obtener el valor de las repetiti-
vas medidas reales. Compruébelo, tomando por ejemplo las dimensiones de las camas
cameras y de matrimonio, o de los muebles de cocina, como elementos de comparación.

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Fig. 55. Escalímetro, instrumento de medición que nos indica directamente las
reducciones.

Las escalas gráficas

Existe una forma especial de representar la escala, que da lugar a la llamada


escala gráfica, que incorpora su propio escalímetro dibujado al pie del plano. Tal es
el caso, por ejemplo, de la figura 56, en donde puede verse en la parte inferior, lado
derecho, un trazo recto dividido en tres tramos y numerado en la cabeza con el
número O, y al final con el 3, añadiendo la letra M.
Esto significa que dicha longitud equivale a 3 metros, por lo que cada una de las
divisiones internas. blanca la intermedia y negras las dos situadas en ambos
extremos, tiene el valor lineal de 1 metro. La división del centro (la blanca) lleva una
pequeña rayita perpendicular que parte dicho tramo en dos sectores iguales, seña-
lando la distancia que corresponde a medio metro, es decir. de 50 centímetros.
Cualquier distancia en el plano se puede medir por intermedio de este particu-
lar escalímetro, aunque justo será decir que para conseguir exactitud en las lecturas
se necesita una cierta práctica en el manejo de este tipo de planos, así como un
sentido muy acusado de la precisión. En el supuesto de que no fuese así, conviene
asegurarse los resultados procediendo, previamente. a completar el escalímetro,
actuando de acuerdo con las instrucciones que siguen:
La mayor distancia que ofrece el plano de la figura 56 corresponde a la
profundidad, que roza los 9 cm. Por lo tanto, el escalímetro que vamos a dibujar
para utilizar porteríorrnente, tendrá una longitud de 9 cm. Longitud que en la figura
57 dividiremos en partes iguales valiéndonos de la pauta exactamente igual que nos
brinda el escalímetro delineado en el plano de la anterior figura 56.
El primer tramo (del O al 1) debe usted dividirlo en 10 partes iguales, cada una
de cuyas divisiones equivaldrá a 10 cm. El resto de los tramos (del 1 al 8) bastará
con dividirlo en dos partes iguales, lo que supondrá equidistancias de SO cm. Y ya
tiene usted terminado un sencillo instrumento de medición, diseñado exactamente a
medida del plano que estamos comentando. El escalímetro a punto de uso, es el que
reproduce la figura 57 .

.....
Fig. 54. Plano de situación de una finca a escala 1 :500. Este tipo de escala solo se
adopta en contadas ocasiones, en que se representa una gran extensión de terreno.
61
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Fig. 56. Plano de planta con indicación de escala gráfica.

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1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1

Fig. 57. Proceso de delinear una escala gráfica a medida. En este caso, el ejemplo lo ha
facilitado la anterior figura 56.
62
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1 1
Fig. 58. Manera practica de tomar mediciones sobre una escala gráfica, valiéndonos
del auxilio de una cuartilla.

Para el manejo de este o de otra cualquier escala gráfica que caiga en sus ma-
nos. no hay necesidad de llevar las distancias del plano por intermedio de una
regla graduada. que suele ser el sistema convencional que se emplea. La regla puede
sustituirse por una cuartilla y actuar de manera parecida a como se indica en la
figura 58. En el borde del papel se toman directamente las medidas en el plano que
se desea leer, señalándolas con un trazo a lápiz. Y ya sólo queda el comprobar el
valor real de dicha longitud, trasponiéndola sobre el escalímetro.
El valor de una escala gráfica es cambiante, pero se encuentra siempre consig-
nado de forma destacada, de manera que resulta imposible que se produzcan
confusiones en su interpretación. También el diseño es distinto, según el criterio
estético de quién lo delinea. En la figura 59 ofrecemos una selección de diferentes
escalas gráficas, en donde pueden verse varias soluciones.

Utilidad de las escalas gráficas

La principal ventaja que ofrece una escala gráfica sobre las escalas tradiciona-
les, es la de conservar siempre la proporción entre las dimensiones expresadas en el
63
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1 2 3 4 5 10 15m

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Fig. 59. Diversos tipos de escala gráfica.

plano y las correspondientes medidas reales, en el supuesto de que por una causa u
otra, fuesen reducidos de tamaño los planos originales.
Explicaremos esto último, para aclarar cualquier duda. Actuaremos a partir de
un plano de planta delineado a escala 1 :50, que es el caso de la figura 60. Se trata de
un plano mudo, en el que todas las medidas deberán obtenerse una a una, por medio
de la proporción establecida en la escala. Ya sabemos que cada milímetro de
distancia en el plano equivaldrá a 50 milímetros, y que para conocer el valor real de
cualquier medición, bastará con multiplicar la misma por 50. Por lo tanto, no
existirá dificultad alguna en transformar las longitudes lineales que se vayan
tomando directamente sobre el plano, en cifras de valores reales.
Imaginemos ahora, por ejemplo, que sacamos una copia de este plano y que la
máquina nos reduce el dibujo en un 10 %, cosa que puede ocurrir algunas veces. Una
disminución del original en un 10 %. ciertamente no puede considerarse como
demasiado importante, apenas se percibe a simple vista (Fig. 61), pero afectará al
valor de las medidas que se hagan entonces. Porqué "teóricamente" se mantendrá la
escala de 1 :50, puesto que este dato continuará figurando en el texto del plano; pero
lo cierto es que en razón de la pequeña reducción efectuada, un centímetro en el
plano ya habrá dejado de valer 50 centímetros reales, y las mediciones que se
realicen de acuerdo con esta proporción serán falsas.
64
Fig. 60. Para que una escala
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1 mantenga su valor, el original debe
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Fig. 61. ... puesto que al reducirse,


la proporción establecida por la esca-
la desaparezca por completo. Aunque
el dato subsista (Escala 1 :50), resulta
evidente que ahora 1 centímetro en el
plano ha dejado de representar a 50
cm reales. E. 1: 50
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Fig. 62. Por el contrario, la escala gráfica es flexible y se adapta a cualquier cambio de
medidas que puedan originarse en el original.

Continuemos imaginando posibilidades relacionadas con el tema. Pensemos


ahora que el plano en cuestión ha sido elegido para figurar como ilustración en un
libro técnico, o en una revista especializada. Y que para proceder a su impresión
gráfica se comienza por obtener el correspondiente grabado; y que por necesidades
de compaginación, del ancho de columna de los textos, del espacio disponible, de lo
que sea, se reduce el dibujo, lo cual es una cosa muy corriente en ediciones. Por
ejemplo, a mitad de tamaño, a un tercio, a su cuarta parte, a veces incluso mucho
más pequeño. En cualquier caso, la escala 1 :SO que seguirá figurando al pie del
plano se habrá destruido, y el dato será falso.
Veamos ahora lo que sucede cuando el plano lleva una escala gráfica propia,
como es el caso representado en la figura 62. Se trata de la planta de un pequeño
chalet de dos habitaciones, proyectado para fines de semana de un matrimonio sin
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Fig. 63. Véalo con un ejemplo práctico y fácil de comprender. Este plano de planta es
igual que el de la figura anterior, pero mucho más pequeño. Ahora bien; al reducirse las
dimensiones, también se ha reducido en la misma proporción la escala gfafica, por lo que
se mantiene la relación entre las magnitudes delineadas y las reales.

hijos, cuya escala gráfica aparece en el ángulo inferior derecho. Si el plano se reduce
de tamaño, que es lo que se ha hecho en la figura 63, todas las medidas continuarán
manteniendo su proporcionalidad con respecto a la escala gráfica dibujada al pie del
plano, la cual se habrá reducido al mismo tiempo y exactamente en el mismo
porcentaje que el resto del diseño. Y nada habrá cambiado, excepto las dimensiones
externas del dibujo: cualquier medida que se tome y se verifique en la escala gráfica
del modelo reducido (Fig. 63), dará exactamente el mismo valor que si se hace
idéntica operación en el plano original de la figura 62. Si lo duda, compruébelo usted
mismo.
Se comprende, entonces, que cuando se delinea un plano destinado a ilustra-
ción de un artículo que se publicará en una revista, o que debe servir de figura o
ejemplo en una obra técnica, se recurra siempre a la escala gráfica.

INTERPRETACION DE ELEMENTOS EN LOS PLANOS DE PLANTA

Los planos de alzada, suelen indicar las dimensiones de altura y longitud de los
elementos que aparecen representados gráficamente.
Comentamos la figura 64, un alzado de fachada lateral correspondiente a un
chalet de dos plantas. La interpretación de este plano nos da las medidas del
67
Fig. 64. Los planos de alzada no acostumbran a presentar otro problema de interpreta-
ción que el relativo a las dimensiones. El dibujo suele ser lo suficientemente expresivo
como para que el lector reconozca fácilmente los diversos elementos que componen el
conjunto.

edificio, en cuanto a su longitud, altura y pendientes del tejado, así como las
relativas a los diferentes elementos que intervienen en el proyecto de construcción.
En un plano sin acotar las dimensiones son una incógnita. Pero al menos experimen-
tado en la lectura de este tipo de documentos, sabe distinguir enseguida, a simple
golpe de vista, la presencia de puertas y ventanas, la de dos tramos de peldaños para
acceder al interior de la casa, la de un zócalo de piedra natural careada, la de una
escalera exterior que lleva a la segunda planta, la de una chimenea adosada en el
costado derecho, que se supone será la salida de humos de un hogar-chimenea, así
como la existencia de una segunda salida de humos, en el lado izquierdo. que
intuitivamente se asocia con la cocina. De manera que un plano de alzada, salvo
raras excepciones, tiene una fácil interpretación.
Pero en un plano de planta la cosa no es tan sencilla. Los elementos que
aparecen representados "a vista de pájaro" son muy esquemáticos, y muchas veces
se identifican como un corte en sección horizontal; como puede apreciarse en la
figura 65, se han delineado varios de los elementos que intervienen en el proyecto,
tales como tabiques, muros, pilares, puertas, ventanales, los armarios empotrados,
una chimenea, las cortinas e incluso lámparas de sobremesa.
El plano que estamos comentando es muy sencillo y, por lo tanto y al menos
teóricamente, fácil de comprender. Además, cuenta con la ayuda de algunos textos
explicativos, lo que para interpretar con absoluta corrección un plano siempre se
agradece.
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Fig. 66. Plano de planta de una doble instalación de salida de humos, que comprende
una chimenea-hogar en la parte izquierda, adosada pared a pared a la campana de
humos de la cocina, en la estancia contígua.

En ocasiones los planos de planta especialmente de detalles se delinean total-


mente acotados y acompañados por los textos que, el proyectista, juzga conveniente
para que se comprenda sin error posible su intención. Son planos como el que ofrece
la figura 66, tan completos que no precisan aclaración de ningún género, cuya lec-
tura se halla al alcance de cualquier lector carente de experiencia en el tema.
Pero normalmente, los textos se reducen a los titulares del plano y a la
indicación del tipo de escala empleado, con independencia de que se hallen acotados
o sean muchos. Y entonces hay que saber encontrar el significado de los elementos y
las partes de la obra que se han representado. Los planos de planta nos muestran,
esquematizada pero con escrupulosa fidelidad, la estructuración de la obra ya
construida o por construir. Al mismo tiempo, facilitan exacta información sobre los
tipos de muros y paredes, la existencia de pilares, la distribución de la superficies, la
70
situación de puertas y ventanas y de su sentido de apertura y cierre, etc. Ninguno de
los otros planos que constituyen el proyecto puede facilitar una información tan
amplia y precisa. Más detallada, si, como suele ser el caso de los cortes en sección,
pero muy particularizada, circunscrita a un sector ciertamente limitado. Por otra
parte, casi siempre los planos de planta determinan las características de la obra.

Representación de elementos constructivos

Como hemos dicho ya con anterioridad, los elementos constructivos se repre-


sentan en corte de sección, paralelamente al suelo. Estas representaciones gráficas,
muy esquematizadas, adoptan muy diversos diseños, según el aire particular que
les imprime el proyectista de acuerdo con su propio criterio y el sentido estético que
pretenda para simbolizar cada elemento. Pero a pesar de la extraordinaria variedad
que se advierte en este campo, los esquemas giran casi siempre alrededor de unos
dibujos que podríamos considerar como básicos. En realidad, para evitar la confu-
sión se tiende a normalizar la simbología de los planos, y de hecho existen normas
estrictas al respecto, por lo que no es raro que a pesar de la variedad existente,
dentro de la cual cada diseñador utiliza esquemas a primera vista diferentes, lo cier-
to es que entre todos ellos se descubre enseguida un común denominador, por lo que
a poca práctica que se tenga en la profesión no resultan difíciles de reconocer.

Las paredes

Este es el elemento más fácil de determinar, ya que las paredes son las que
encierran perimetralmente los espacios estructurados, la parte que destaca más en
el plano, la primera que suele ver el lector, porque es la que da la forma al edificio,
habitación o local y hace de envolvente.
Las paredes se acostumbran a diseñar por medio de dos trazos paralelos, cuya
separación entre sí indica el grosor de las mismas. Cuando representan tabiques y
tabiquillos, de pequeño espesor, es frecuente dibujarlos totalmente en negro. Para
los casos de muros, el tratamiento acostumbra a tomar ejemplo de alguno de los
cuatro casos que presenta la figura 67. Los dos primeros son los que probablemente
encontrará usted en la mayoría de los planos, ya que son los que más se utilizan para
simbolizar las paredes.
Vea, por ejemplo, la figura 68. Los contornos exteriores se perfilan con trazo
grueso, y el núcleo queda respirando el fondo del papel, es decir, aparece resuelto en
color blanco. El contraste es suficiente para que destaque inmediatamente, sobre
todo si el resto de los elementos se han diseñado con trazos muy finos.
El caso contrario lo presenta la figura 69, donde el esquema de las paredes se ha
macizado de negro.
El cuarto y último ejemplo de la figura 67, que podríamos describir como un
conjunto formado por una línea o perfil negro, una franja blanca a continuación y
como remate una franja negra, de una anchura sensiblemente igual a la anterior, se
acepta como la representación esquemática de una pared con cámara de aire. La
zona en blanco simboliza el hueco interior del muro que actúa como cámara de aire.
Los planos de planta reproducidos en las figuras 62 y 40, entre otros, muestran la
71
Fig. 67. Estas son las cuatro representaciones esquemáticas más usuales para señalar
la existencia de una pared en el plano. Las tres primeras corresponden a paredes
macizas. mientras que la última simboliza un muro con cámara de aire.

Fig. 68. Aplicación práctica de la representación de una pared por medio de perfiles
negros que dibujan el perímetro de la misma.

aplicación del mencionado recurso gráfico a sendos proyectos, lo que indica la


presencia de tal cámara aislante.
Aunque no se trata de variantes que se prodiguen demasiado. es posible que en
alguna ocasión caiga en sus manos un plano de planta en el que advierte que se han
dibujado unas paredes distintas a las habituales. Algo así como los ejemplos de la
figura 70, con los que el proyectista ha intentado dejar constancia en el dibujo, del
material de construcción utilizable para levantar las paredes. La ilustración de la
72
parte de arriba pretende simbolizar una pared de piedra natural. mientras que la de
abajo, dividida en dos partes, significa ladriJJería (macizado en negro, a la izquier-
da) y hormigón.

Pilares

Se llaman así los elementos resistentes de una construcción que tienen por
misión soportar una carga. Son siempre verticales y su sección suele resolverse
cuadrada o rectangular. Mayoritariamente aparecen como cuerpos adosados a la
pared, aunque en ocasiones pueden levantarse con total independencia de ella.

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[]
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Fig. 69. En este modelo. se ha preferido macizar de negro las superficies ocupadas por
las paredes.

Fig. 70. Indicación simbólica del material de construcción utilizado para levantar las
paredes representadas. En la ilustración superior, piedra natural. En la inferior, obra de
fábrica (izquierda) y hormigón (derecha).
73
Los pilares son fáciles de reconocer en un plano. Vea, por ejemplo, la figura 71.
Siempre que se advierta que una pared sufre un acusado engrosamiento en uno o
varios puntos de su perímetro, para formar en el plano la figura de un cuadrado o un
rectángulo que sobresale de aquellas, como ocurre en el ejemplo que estamos
comentando, debe interpretarse como la representación gráfica de un pilar de
sustentación adosado. Para facilitar su localización, hemos señalizado con las letras
A, B, C, D, E y F, otros tantos de estos elementos, mientras que las letras G y H
indican la existencia de dos pilares independientes de la pared, a manera de
columnas.
También es posible encontrar simbolizados elementos de sustentación de
sección cilíndrica, como ocurre en la figura 72. La presencia de un topo negro en un
plano, de mayor o menor diámetro y siempre separado de las paredes, debe
considerarse como representativa de columnas.
Pilares y columnas suelen esquematizarse con rectángulos, cuadrados y círcu-
los macizados de negro. No obstante, es posible que en algunos planos puedan verse

Fig. 71. Los engrosamientos de las paredes indican la presencia de pilares integrados
en las paredes. En la figura aparecen señalados con las letras A, B, C, D. E, F y G. La
letra H corresponde a la situación, en el plano, de pilar tipo aislado.
74
D ()

EB
a o
o .(J

o
• •

• •
Fig. 72. Los pilares columna de sección cilíndrica se esquematizan por medio de un
topo negro.

resueltos con ligeras variantes; por lo general con un perfilado de trazos negros y el
fondo blanco, o tramado, o rayado oblicuamente, como expone la figura 73. Pero
éstas acostumbran a ser soluciones más propias de planos de decoración que de
arquitectura-construcción. Igualmente, se puede encontrar en un plano el esquema
de un pilar en el que aparezca consignado, gráficamente, el material de construc-
ción, aunque el hecho es poco frecuente.
Vea ahora el ejemplo de la figura 74. En el plano, encuentra usted dibujados
unos esquemas que cree reconocer como símbolos de pilares de sección cuadrada.
Los cuadrados aparecen cruzados por dos trazos en forma de cruz, paralelos a las
dos caras.
Estos dos trazos son los ejes de simetría del cuadrado, y su cruce indica
exactamente el centro del pilar. Tal indicación sirve para tomar la distancia entre
pilar y pilar, o bien entre el pilar y una pared.

Escaleras

La escaleras son uno de los elementos más fáciles de interpretar en un plano, y


se representa con una sucesión de rectángulos alargados, de escasa profundidad y
todos ellos de igual tamaño, con los que se esquematizan los peldaños.
75
D ~ 11
o ~-
Fig. 73. Varias formas de representar los pilares. Como puede comprobarse. es similar
a la representación de las paredes.

m-
Fig. 74. El trazado de los ejes de simetría. permite tomar las distancias exactas entre
dos elementos consecutivos, o entre un pilar y la pared más próxima.

Veamos, por ejemplo, la figura 75, que corresponde a la planta superior de un


conjunto de tres viviendas de dos pisos, proyectadas para una zona residencial
veraniega. La construcción carece de escalera comunitaria, por cuanto cada vivien-
da dispone de la suya propia, que asciende directamente desde el jardín. En el plano
se descubren enseguida la tres escaleras, adosadas a las tres esquinas izquierda
superior que conforman el escalonamiento del grupo. Cada una de ellas consta de
dos tramos, respectivamente de 7 y 8 peldaños, más un descansillo de enlace
de forma rectangular, para imprimir un giro de 90° al sentido de la marcha. Se trata
de unas escaleras exteriores, esto es, construidas fuera del edificio.
Advierta que el esquema de la escalera lleva trazado, en su línea media, un eje
central, señalizado por una flecha dotada de cabeza y cola. La dirección que lleva la
misma indica, expresamente, el sentido de subida.
Nada cambia si la escalera es interior. Siempre representará, a escala, los
peldaños y los descansillos, y siempre incluirá una flecha a modo de eje central, que
se adaptará a la forma y recorrido, e indicará la dirección de ascenso (Fig. 76).
Recuerde que el plano de planta proporciona los datos relativos al ancho y el
largo de los elementos representados, nunca los de altura. Por ello, las indicaciones
del esquema de una escalera servirán para situar su forma exacta y las dimensiones
de longitud y anchura de su caja, así como las relativas a los peldaños y descansillos,
pero no facilitarán su altura total, cotas que corresponde buscar en el plano de
alzada.

Líneas de trazos finos

Fíjese en la ya comentada figura 75, donde verá una línea de trazos finos
dibujada alrededor de toda la planta, cuyo significado tal vez no vea claro. Estas
líneas punteadas superpuestas al diseño, se refieren a las partes salientes con
76
Fig. 75. Las escaleras incluyen una línea central que constituye el eje de las mismas, y
que lleva una cabeza de flecha, la cual indica la dirección de subida. Advierte una línea de
pequeños trazos dibujada alrededor de toda la planta: es el recurso gráfico que se utiliza
para señalizar los salientes de la planta inmediata superior, que en este caso corresponde
a la cubierta.

respecto al cuerpo del edificio, que tienen las plantas situadas por encima de la
representada en el plano. En este caso concreto, señalizan los salientes de la
cubierta. En cualquier caso, para interpretar correctamente un punteado de este
tipo, hay que saber lo que existe por encima de la planta que aparece representada
en el plano, y esta incógnita no se puede despejar sin contar con el correspondiente
plano de esta parte superior del edificio.
Así, el contorno de las terrazas aparece reflejado con una línea de pequeños
trazos en el plano de la figura 77, que lo es de la planta baja del mismo agrupamiento
de vivienda.
77
2.00 3.00

Líl
("')
o 0°3 ...,:¡ 0°4
N
-4'

VESTIBULO ~
PASILLO

2.85 2.00 5.00

o
U) 0° 2 0°1
...,:¡ ESTANCIA

1,04m2 1,80 mz

Fig. 76. Ejemplo de una escalera interior. común a todas las plantas del mismo edificio.

En esta figura 77 puede verse el tratamiento gráfico que se da para señalizar la


continuidad de las escaleras. Por lo común, las escaleras en planta se suelen cortar a
la mitad aproximada de la altura del techo sobre el pavimento, cuando se trata de
interiores y contadas de una a otra imposta en las exteriores. La división se señala
por medio de una o dos líneas quebradas u oblicuas, es decir, recurriendo a las
tradicionales líneas de interrupción.

Las puertas

Estos elementos que sirven para abrir y cerrar los huecos de paso que comuni-
can dos estancias contiguas, o el interior de una vivienda o local con el exterior,
tienen también una representación sencilla y muy fácil de interpretar en los planos.
Sobre todo, si se tiene en cuenta que la inmensa mayoría de las puertas están forma-
das por una hoja de madera de forma rectangular, cuyo corte en sección será
igualmente un rectángulo, correspondiente al ancho de la hoja, y de muy pequeña
altura (el espesor), y que por intermedio de los herrajes de fijación y suspensión,
sean bisagras o pernios, puede girar por uno de sus costados hasta 90 grados de
ángulo, en las puertas normales.
78
..
Escala Gr at ic a
'
en metros

i,. , -·---··-··----~

Fig. 77. Planta baja del edificio de viviendas escalonadas de la figura 75. La línea de
puntos indica las partes salientes de las terrazas que tiene la planta superior.

El corte en sección de una puerta ya instalada, incluyendo la zona de pared en


donde se ha montado, el cerco o marco y la hoja, sería por lo tanto, parecido al
modelo de la figura 78. La situación de una flecha indicaría no sólo el lado de
apertura de la puerta, sino igualmente el sentido de giro, en este caso por la derecha
y hacia dentro.
Este esquema, sin embargo, no se utiliza actualmente. Es posible que todavía
pueda caer en sus manos un plano con las puertas simbolizadas así, pero probable-
79
Fig. 78. Corte en sección transversal de una puerta de apertura radial.

Fig. 79. Así se representan, en un plano de planta, las puertas de apertura radial:
entreabiertas o totalmente abiertas, con indicación del recorrido o sin él.

mente no tenga ocasión de enfrentarse nunca con su identificación. Porque hace


muchísimos años, para simplificar el diseño y evitar el menor asomo de confusión,
en los planos generales se delineaban siempre las puertas abiertas, tal como refleja
la figura 79, dejando clara constancia de la presencia del hueco.
La sección de una puerta se dibuja, indistintamente, perfilada o rellena de
negro; totalmente abierta o sólo entreabierta, pero nunca cerrada. En la mencionada
figura puede ver las cuatro representaciones más comunes: en las dos de abajo se
indica la totalidad del recorrido de apertura, lo que se hace con un arco de círculo
resuelto por medio de puntos o de una sucesión de rayitas de brazo fino, o bien con
una línea recta que una el principio con el fin de la carrera.
Cualquiera de estas cuatro representaciones gráficas que acabamos de comen-
tar, reunidas en la figura 79, simbolizan la presencia de puertas sencillas e indican
claramente el sentido de apertura de las mismas.
Hemos destacado el hecho de que se trata de puertas sencillas, considerando
como tales a las que tienen una sola hoja. Las puertas de hoja doble se representan
80
Fig. 80. Representación esquemática de
puertas dobles, o de dos hojas.

1 »:
_J
/
/
/
¿

Fig. 81. Puertas con y sin mocheta. Obsérvese el detalle del renvalso.

duplicando el mismo esquema, pero con los términos invertidos, tal como aparece
en la figura 80.

La mocheta

Se llama con este nombre al rebaje efectuado en la obra para alojar el cerco de la
puerta (o la ventana). Aunque suelen ser mayoría las puertas que tienen mocheta,
su aplicación no es obligatoria, y se instalan muchas puertas sin ella. Pero tal detalle
no se refleja siempre en el plano general. ya que en aquellos delineados a escalas de
1: 100 en adelante, debido a su reducción no suelen señalarse gráficamente ni la
presencia de mochetas en la obra, ni tampoco los renvalsos de las hojas para
asegurar un cierre hermético. Estos detalles acostumbran a indicarse expresamente
con un intercalado, o bien recurriendo al complemento de un plano parcial de 1 :50, o
de 1 :25 (Fig. 81).
81
Puertas especiales

Las puertas que acabamos de describir son las de mayor uso. Colgadas por uno
de sus laterales por medio de pernios o bisagras, se abren y cierran en giro radial, y
por ello se llaman de apertura radial. Pero existen otros tipos de puertas, que verá
representadas en los planos con otros esquemas diferentes.
Vea en la figura 82 las principales variantes y la forma en que suelen verse
representadas en los planos de planta. Los dibujos nos ahorran de cualquier
explicación accesoria.

Las ventanas

Al contrario de lo que sucede con las puertas, las ventanas se representan


siempre cerradas. Y también siempre, con independencia de su escala, se indican
las mochetas. En los planos de planta, la situación y longitud de la ventana se
descubre enseguida por la interrupción de la pared, lo que origina una zona
rectangular en la que respira el fondo blanco del papel. Su dimensión longitudinal
corresponde a la del hueco. La presencia de la hoja o ventana propiamente dicha, se
representa por unas líneas rectas de trazo fino, paralelas a la pared.
Vea los ejemplos de la figura 83. La mayoría de las ventanas se resuelven con
tres líneas paralelas y equidistantes; las dos exteriores señalan el ancho del marco
de la hoja, exactamene del travesaño, mientras que la línea intermedia representa la
lámina de vidrio ( 1, 2 y 3). Fíjese en que esta última línea termina yaca ba en los dos
cuadrados o rectangulos laterales, que simulan los largueros izquierdo y derecho del
marco. Por ello, a veces se encuentra la esquematización del ejemplo 4, sobre todo
cuando el plano ha sido resuelto con escalas mayores de 1: 100, en la que la supuesta
lámina de vidrio del acristalado se delinea con dos líneas paralelas muy juntas,
aunque sin cegarse.
Estos ejemplos que acabamos de mencionar (1. 2, 3 y 4) se refieren a ventanas
sencillas. Las ventanas dobles se diseñan tal como aparece delineado el modelo 5 de
la misma figura: con doble indicación de lo que ya serán cuatro largueros, dos por
cada hoja, y un trazo perpendicular que corta el hueco exactamente por su parte
central, que señala la división en dos hojas.
La situación de las ventanas con respecto al plano de la fachada determinará
que el alfeizar sea interior, tipo nicho, o exterior. Normalmente las ventanas abren
hacia adentro de la estancia. En el supuesto de que se hayan proyectado ventanas
que abran hacia el exterior, se indicará tal extremo por medio de una flecha.
La inmensa mayoría de las ventanas, con un alto porcentaje que se podría fijar
en el 90 o el 95 %. se resuelven en construcción con el tipo llamado a la francesa, esto
es, de hojas colgadas del cerco por los costados mediante bisagras o pernios, con
apertura radial. Pero hay otros tipos de ventanas que tienen una distinta expresión
gráfica y por lo tanto, una diferente lectura.

Ventanas especiales

Las principales ventanas especiales que se pueden encontrar representadas en


un plano, aparecen reunidas en la figura 84. Son las seis que se comentan a
continuación.
82
---1-'----·
JiffiO ~.
C D

----------'-~--
- - -- --'------~ L---~--------
G

Fig. 82. Diferentes esquemas representativos de puertas especiales. A, puerta metálica


enrollable sobre tambor situado en el dintel (señalizado con líneas de puntos). - B.
puerta levadiza. - C, puerta plegable o de librillo. - D, puerta acordeón o corrugable.
- E, puerta basculante de eje transversal. - F, puerta oscilante de eje vertical situado
en el centro de la hoja. - G, puerta oscilante sobre eje vertical situado en un costado de la
hoja. - H. puerta de correderas. - I. puerta giratoria.
83
.W, 1

Fig. 83. Variantes en la representación gráfica de plantas de ventanas normales. l. de


mocheta interior. - 2, de mocheta exterior. - 3, de mocheta intermedia. - 4, con
indicación de la lámina de cristal y mocheta interior. - S de doble hoja y mocheta
interior.

A B

e D

E F

Fig. 84. Principales ventanas especiales, representadas en planta: 4, ventana pivotante


de eje vertical. 8, de tipo basculante o de eje medio horizontal.- C, abatible. - D,
ventana de librillo o plegable. - E, de tipo corredera con dos hojas. - F. de tipo
guillotina.
84
La ventana pivotante gira alrededor de un eje vertical central; en consecuencia,
una parte de la hoja se abrirá lateralmente hacia adentro, mientras el extremo
opuesto lo hace hacia el exterior.
De manera similar actuará la ventana basculante, que oscilará sobre un eje
central longitudinal. de manera que la apertura no se producirá por los lados, sino
por las partes superior e inferior, que avanzarán y retrocederán a la vez, mantenién-
dose en la posición deseada por la acción de un perfecto equilibrio, muchas veces
ayudado por la colaboración de contrapesos.
Las ventanas abatibles, como su mismo nombre indica, llevan la hoja articula·
da con bisagras montadas en el travesaño inferior, de forma que se abre por la
cabeza y se abate constituyendo un plano que puede tomar diversos ángulos con
respecto a la pared.
La llamada ventana de librillo presenta la hoja dividida en varias partes
iguales, articuladas entre sí por los laterales, lo que permite que pueda plegarse
sobre sí misma al abrirse.
Por su parte, en la de tipo corredera. la ventana consta de dos o más hojas, cuyo
conjunto cubren el hueco. Las hojas pueden deslizarse paralelamente al plano de la
pared, por intermedio de uno o más carriles, o disposiciones similares, descubrien-
do parte de dicho hueco, nunca la totalidad del mismo.
Finalmente, la ventana de guillotina está compuesta también por dos o más
hojas que se deslizan sobre distintos planos paralelos a la pared, pero en lugar de
hacerlo en sentido longitudinal, las hojas pueden subir y bajar, o sea que ascienden
y descienden verticalmente.

Elementos divisorios

En algunos planos de planta representativos de grandes superficies, como


suelen ser los de locales destinados a oficinas, despachos, dependencias administra·
tivas, etc., es frecuente encontrar una sucesión de trazos paralelos formando lo que
a primera vista pudieran parecer caprichosas composiciones geométricas, que
recuerdan al ejemplo de la figura 85.
Estas líneas que aparecen diseñadas en tramos relativamente cortos, de igual
longitud, separadas entre sí por unos pequeños dados negros. simbolizan paneles
de cualquier material (madera, cristal, plancha de aluminio, etc.), con los que se
montan pantallas y tabiquíllos móviles, y los cuadraditos negros representan los
perfiles metálicos o de plástico con los que se conforman los paneles para fijarlos en
la posición deseada y estructurar el conjunto. Dicho de otra manera: estos esquemas
quieren representar la instalación de tabiques ligeros divisorios, cualquiera que sea
el sistema empleado, ya que se trata de la simbología general con que se indica el
trazado de los elementos que intervienen en la compartimentación de un espacio.

Los ascensores

Hay que acostumbrarse a reconocer - \oque por otra partees muy sencillo- el
símbolo que aparece en el lado izquierdo del plano reproducido en la figura 86. En
esta parte del dibujo puede verse un rectángulo cruzado interiormente por dos líneas
95
D
11

Fig. 85. Representación de elementos divisorios en una compartimentación de espacios.

Fig. 86. La simbología de un ascensor se basa en


el dibujo de un rectángulo que representa el corte
en sección de la cabina, cruzada por una cruz en
aspa.

en diagonal. El rectángulo en cuestión parece encerrado por tres paredes, que


limitan los tres tercios de su total perímetro.
Este signo, que se encuentra en muchos planos de planta, significa la existencia
de un hueco en este punto. Los trazos finos que rodean el hueco y conforman el
mencionado rectángulo, pueden asimilarse al esquema de la caja de un ascensor.
La constancia será, en todo momento, esta cruz en aspa, ya que la forma de
representar un ascensor puede variar notablemente, según cada proyectista. Espe-
cialmente según sea la cuantía de los detalles representados en el esquema. La
manera más elemental consistirá en la simple delineación del corte en sección del
hueco que constituye la caja del ascensor, la cual forma parte de la propia obra. El
86
VJ
~
o
VJ
e
~'J
VJ
<1l

r-
oo

87
rectángulo interior representa la cabina. Vea en la figura 87 diferentes formas de
esquematizar las cajas y cabinas de ascensor, en muchos casos con la indicación de
los contrapesos, que pueden ser laterales o posteriores, los contactos de paro, las
puertas, etc.
Se pueden encontrar esquemas de cabina sin el aspa interior. Los proyectistas
que obran así están persuadidos de que la cruz en aspa es símbolo de hueco, y que la
cabina del ascensor constituye en realidad un pequeño recinto cerrado y techado,
independiente del hueco que lo cobija. Y tal vez tengan razón y los que yerran sean
los otros. Pero lo cierto es que se acepta, internacionalmente, la representación del
corte en sección de un ascensor por medio de un rectángulo cruzado por una cruz en
aspa.

Patios interiores

Los patios de luces entre medianeras, limitados entre cuatro paredes, así como
los patios interiores de cualquier tipo encerrado entre tres, salvo muy raras excep-
ciones son de forma cuadrada o rectangular. Su presencia se indica, en los planos de
las plantas superiores, por medio del rectángulo que corresponde a sus dimensio-
nes, rematado con las diagonales que formarán la cruz en aspa, tal como reproduce
la figura 88.
Con estas cruces se da a entender que se trata de una superficie hueca, es decir,
que no se ha delineado ninguna clase de pieza complementaria correspondiente a la
planta. Los trazos en diagonal se realizan con líneas finas no continuas, sino
formadas por una sucesión de rayitas.

Hogares-chimenea

En la figura 89 se reproduce la planta de una vivienda, cuya habitación lateral


izquierda pertenece al proyecto del comedor-estar. Observe en el muro un engrosa-
miento triangular cortado por la ventana; dentro del mismo hay recortada en blanco
una figura trapezoidal; se trata de uno de los varios esquemas representativos de
una chimenea-hogar.
El símbolo que se adopta, universalmente, para indicar la presencia de una
chimenea-hogar es básicamente el mismo. Sobre el muro macizado en negro se
recorta el plano de planta del hogar, cuya representación gráfica variará ligeramente
en función del tipo y forma adoptada para la chimenea, del número de bocas de
fuego que tenga, del punto en donde se construya, etc. Por lo demás, tratándose de
planos generales a escalas 1: 100 en adelante, el delineado acostumbra a ser mera-
mente indicativo, muy elemental, dejándose la exposición de los detalles constructi-
vos a los planos complementarios parciales.
Fundamentalmente, las chimeneas pueden ser de rincón (Fig. 90) cuando
están emplazadas en un ángulo de la estancia, limitadas por dos paredes encontra-
das; o de pared, que es la solución mayoritariamente adoptada, cuando se sitúan
longitudinalmente dispuestas junto a la pared, como es el caso de la figura 91.
Comparemos la planta de la chimenea diseñada en esta última figura, con la de
la ilustración 89, porque ambos son indicativos de dos tipos de construcción para
88
89
Fig. 89. Plano de planta de una vivienda, con indicador de chimenea-hogar en la sala de
estar comedor, en la estancia izquierda del conjunto. Véala empotrada en el interior del
muro, que en esta parte se engruesa formando un cuerpo triangular.

o
O D o
CJ D
Fig. 90. Plano de planta de un comedor-estar con chimenea-hogar de rincón.

una misma chimenea. En la última de las figuras mencionadas (la 89), dejando
aparte el hecho de que el plano de la chimenea se haya proyectado en posición
oblícua con respecto al paramento exterior del edificio, lo que es consecuencia
directa de la forma adoptada para el engrosamiento del muro, vemos que el hogar
aparece empotrado, es decir, rebatido, abierto dentro del espesor de la pared y a sus
expensas. Y por el contrario, en el caso de la figura 91, la chimenea sobresale del
nivel del paramento exterior, la totalidad de su cuerpo ha sido adosada, superpuesta
posteriormente a la construcción de la vivienda.
90
~
/'

COMEDOR ESTAR

\
%11
---· ---·-··_:_____/

Fig. 91. En esta planta, la chimenea-hogar es de tipo adosado, es decir, superpuesta a


la construcción. Por ello tiene un tratamiento gráfico distinto y sus paredes han sido
objeto de un rayado de trazos oblícuos, en lugar de macizarlas en negro.

Por lo general, este último tipo de chimenea pertenece a una adición, es decir, a
la instalación solicitada después de ocupada la finca, aunque por razones de
economía, o de improvisación, algunas chimeneas se construyan originalmente
adosadas. ·
En la figura 92 se reproduce el modelo de dos hogares-chimenea contrapuestos,
que corresponden a dos habitaciones o dos viviendas contiguas. Tratándose de
planos a escalas que permitan la inclusión de detalles, o proyectados expresamente
para instalaciones, es normal encontrar junto a una chimenea, o en una cocina, unos
cuadrados divididos en dos mitades por una diagonal, en los que uno de los dos
triángulos que resultan de la partición aparece relleno de negro, mientras que el otro
se deja en blanco. Este signo simboliza los conductos de humos; cada cuadrado
blanco y negro representa un conducto de humos. En el dibujo hay ocho, porque
están indicados los correspondientes a las plantas inferiores de la construcción. El
esquema se asimila, pues, a un conducto de evacuación al exterior para humos,
seccionado al mismo nivel que las paredes.
91
Fig. 92. Planta de dos chimeneas-hogar contrapuestas, correspondientes a dos vivien-
das contíguas, A ambos lados están representados los conductos de humos.

Fig. 93. Bajante y conductos de ventilación en un cuarto de aseo interior. La bajante


está representada por un pequeño círculo dividido en dos mitades, una blanca y la otra
negra, contenido en el interior de un rectángulo, que podría ser igualmente un cuadrado.

Conductos de ventilación

El mismo signo del cuadrado cortado en dos partes por una diagonal, la mitad
rellena de negro, se utiliza para representar un conducto de ventilación, de los que se
aplican para recintos cerrados sin contacto con el exterior, principalmente aseos y
w.c. interiores (Fig. 93).

Armarios empotrados

Un importantísimo porcentaje de armarios empotrados acostumbran a ser de


obra, es decir, son construidos con el edificio y se entregan formando parte de la
vivienda o locales en venta. Un armario empotrado se llama así porque su frente
avanza, de pared a pared lateral y constituye de hecho un tabique-armario. La caja
del armario empotrado está delimitada, por lo tanto, por la pared del fondo, por el
cielo raso, por el suelo y por las dos paredes laterales. La parte delantera la resuelve
la carpintería de madera, encargada de agregar el marco y las puertas de cerramien-
to. El interior de este tipo de armarios suele ser muy elemental; en realidad, su
distribución y composición son tareas que se dejan un poco en suspenso, a la
expectativa de que el ocupante de aquella vivienda se encargue de proyectarlas y
realizarlas a su gusto y necesidades.
92
Así es que en los planos, los armarios de obra se representan como un hueco
delimitado por tres trazos gruesos que indican tres paredes de fábrica ( el fondo y los
laterales) y una línea fina cerrando por delante el conjunto, que debe interpretarse
como las puertas. Véase al respecto la figura 94, en donde se reproducen ocho
variantes de interpretación gráfica referida a estos elementos. Algunos proyectistas
conciben el esquema de un armario empotrado con el interior totalmente limpio
(modelos A, By C); otros, rellenan este interior con un rayado vertical u oblicuo (D);
la mayoría suelen indicar el hueco por medio de las clásicas diagonales formando
una cruz en aspa (E y F) y finalmente, los hay (G y H) que señalan con un filete fino
horizontal el centro del hueco, con el que pretenden simbolizar la barra para los
colgadores, añadiendo algunos trazos que esquematizarán las perchas. Tales suelen
ser las cuatro soluciones que se adoptan mayoritariamente.
Incluso. cuando el tamaño de la escala lo permite, se indican las puertas. que en
el modelo C son colgadas, de tipo radial; en el modelo E, correderas, de tres puertas
deslizantes; y en el F, igualmente correderas, pero sólo de dos puertas.
Los modelos A, B, D y H corresponden a doble armario-empotrado formado por
dos unidades con el frente alternado. Acostumbra a ser una solución adaptada a dos
habitaciones contiguas, con la que una sola obra cubre dos servicios. Los casos de
los modelos C y G representan un planteamiento similar, pero con las dos unidades
abiertas en el mismo frente.
Y no se acaban, con las expuestas, las formas con que el proyectista puede
esquematizar y simbolizar un armario-tabique. Se trata de un elemento constructivo
que, a pesar de la pretendida normalización a que ha sido sometido, mantiene una
anárquica independencia representativa. que algunas veces puede inducir a la

1 1 A
1 1 1 1
e

111111111111111111111111111111111111
D
1 ===ii==:1 Ci<]
E

G H
Fig. 94. Diferentes interpretaciones gráficas de armarios empotrados. Modelos A, B, D
y H. de tipo doble. encarados. para servir conjuntamente a dos habitaciones contiguas,
de la misma vivienda. Modelos C y G, de tipo doble, pero abiertos por el mismo frente.
Modelos E y F, de tamaño grande, propios para habitación de matrimonio.
93
confusión en el momento de interpretar el plano, y entonces resulta un factor muy
importante, para efectuar una lectura correcta, dejar que juegue su papel la _in-
tuición.
Por ejemplo, en la figura 95, que reproduce una planta con dos viviendas
gemelas, en el piso correspondiente al lado izquierdo, que está detallado, los cuatro
dormitorios disponen de un armario empotrado por pieza. Advierta que la única
pista que concede el autor del delineado es una A trazada en el interior de cada
hueco. Observe que en el plano del piso del lado derecho no se han representado los
muebles que están en el plano del piso del lado izquierdo, con esto se indica que es
igual que el otro (simétrico) y la no existencia del dibujo de los muebles se ha
aprovechado para poner las cotas con las distancias exactas que, lógicamente,
también corresponden al piso del lado izquierdo.

Las terrazas

Las terrazas descubiertas o cubiertas, tanto si son cuerpos salientes como si


corresponden a una parte de la cubierta de la planta inferior, se localizan fácilmente
por dos características que les son propias en los planos, tal como reproducen las
ilustraciones de las figuras 97 y 98. Son:

1.0) Se hallan fuera del cuerpo del edificio, encaradas al exterior, más allá de
los límites que en el plano señalan los muros de la construcción.
2. Su definición y destaque sobre el conjunto se consigue dibujando su
0)

embaldosado.

Tratándose de planos a escalas bajas, que permiten detallar -incluso a la


proporción de 1: 100- resulta obligado que el modelo de baldosas elegido para
pavimentar la zona, sea representado a escala, para que el impacto visual sea lo más
real posible. Pero a partir de reducciones de 1 :200 en adelante, el cuadriculado
probablemente se cegaría, mucho más si las piezas propuestas son de tamaños
corrientes. Entonces, se admite el recurso de simular la existencia del embaldosado
a sentimiento, es decir, sin sujetar el delineado a las reglas de la proporcionalidad.
Esto sucede muy a menudo en la representación de las piezas de la vivienda
dedicadas a servicios (Fig. 98), como son las cocinas, los cuartos de baño, los
aseos y los retretes, que al igual que las terrazas, se suelen distinguir por el
cuadriculado con el que se resuelve el plano dibujado de tales piezas de la casa. Pero
así como en una terraza pueden aplicarse baldosas de dimensiones por lo general
grandes, en las dependencias citadas lo normal es que ocurra precisamente todo lo
contrario, que se utilicen cerámicas y gres de tamaños más bien pequeños, incluso a
veces mosaicos de 2 x 2 cm. Entonces, para evitar la dificultad -en algunos casos la
imposibilidad- de reducir tales medidas a los límites que señala la escala, es
cuando se aconseja prescindir de las proporciones debidas y actuar "a ojo".

Materiales

Como ya hemos dicho anteriormente, en los planos se hace constar con textos
cortos, una pequeña explicación sobre los motivos representados, en la que con
94
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Fig. 96. En esta otra planta, los armarios empotrados han sido resueltos con la cruz en
aspa indicadora de hueco, cruzada por una línea horizontal que simboliza la barra para
colgar las perchas.

frecuencia interviene la naturaleza de los materiales previstos. Por ejemplo, en la


figura 99, que representa la fachada delantera de un chalet, se indican los acabados
con los que se resolverá la obra.
Pero otras veces se omite la ayuda del rotulado y se deja a la expresión gráfica la
labor de dejar su mensaje, que debe ser perfectamente comprendido. Esquematizar
con símbolos determinados materiales puede ser fácil o difícil. según sea la superfi-
cie del material que se quiera representar. Cuando se trata de piezas especiales que
tienen un diseño característico y reconocible, el problema será mínimo. Pero ya
resulta más complicado pretender significar, por medio de dibujos, materiales de
aplicación continua, como son por ejemplo el cemento, el yeso, el hormigón, etc.
Y ello es lo que se intenta solucionar recurriendo a unos signos convencionales
que todavía no han sido normalizados. Y que, por lo tanto, dependen de factores
muy diversos, entre los cuales cuentan principalmente la decisión de adoptarlos y la
unificación de criterios, puesto que actualmente hay demasiadas opciones. Por un
lado, se encuentran los que prefieren ignorar la simbología de materiales y prescin-
den de su representación gráfica; existe un importante grupo que la crea a su gusto y
actúa de acuerdo con su particular punto de vista; y finalmente, hay los que utilizan
láminas transferibles autoadhesivas, editadas expresamente para facilitar la elabo-
ración de planos y perspectivas de arquitectura y construcción. Pero estas láminas
están publicadas por diferentes editoriales técnicas y resuelven de forma distinta los
mismos problemas.
96
Fig. 98. Además de las terrazas, que salvo muy raras excepciones se representan
siempre por medio del esquema de su embaldosado, es corriente en los planos de planta
de tipo general dibujar, igualmente, el cuadriculado que simboliza el pavimento de los
servicios: cocina, baño y aseo.

No obstante lo dicho, el criterio seguido en todos los casos no difiere excesiva-


mente de unos dibujos a otros, ya que todos parten de una base única; por otra
parte, para interpretar adecuadamente unos símbolos que se desconocen, juega en
grado máximo el sentido común del lector, la intuición y el sentido de la observación.
La figura 100, por ejemplo, recoge cuatro interpretaciones clásicas. El cemento
(A) suele representarse con un punteado muy fino. El mortero (B) con un punteado
más grueso y espaciado. Y al hormigón (C y D) con una mezcla de puntos y siluetas
de distintos tamaños con las que se pretende esquematizar los agregados pétreos.
Vea en la figura 101 un conjunto de doce modelos de materiales tradicionales,
de los que más de la mitad son aplicables indistintamente para levantar pared como
para pavimentar, por lo que aparecen tanto en planos de alzada como de planta. El
ladrillo y la piedra natural son los protagonistas. La obra de fábrica de ladrillo visto,
o el revestimiento de plaquetas cerámicas imitando dicho acabado, puede represen-
tarse tal como aparece reflejado en estos ejemplos o por cualquier otro aparejo. En
cuanto a la pared de mampostería o al revestimiento de piezas y lajas de piedra para
simular mampuestos y sillarejo, se dibuja siluetando los componentes. Reconocer la
piedra y el ladrillo y, por su diseño, la disposición general adoptada por el proyectis-
ta, resulta una tarea fácil.
En la figura 102 se ha reunido una pequeña selección de ejemplos prácticos,
tomados de planos, en su mayoría de alzada, en los que se simbolizan otros
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Fig. 100. Representación de: A. cemento, yeso.- B, mortero.- C y D, hormigón.

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Fig. 101. Diferentes representaciones gráficas de obra vista de ladrillo (también de
revestimiento cerámico imitando tal material), y de paredes de piedra natural. estas
últimas indistintamente aplicables a revestimientos de paramentos y como material de
pavimentación. El último modelo simboliza un encachado de mármol. (De la gama
Zipatone).

materiales de corriente uso en la construcción sobre los que todavía no hemos


hablado. Son el mármol, la madera natural, elementos para revestimiento prefabri-
cados de madera, piezas para parquet, mallados de alambre y metal.
Normalmente, el metal se representa con un rayado de trazos paralelos obli- -
cuos, con inclinación aproximada a los 45º. Estamos refiriéndonos a planos de
arquitectura, construcción y decoración. En planos industriales de piezas mecáni-
cas la cosa no es tan sencilla, ya que cada tipo de material metálico tiene su
representación particular, hierro, acero inoxidable, latón, cobre, etc. Pero tal dife-
renciación no interesa al objeto del tema que estamos desarrollando.
Luego, en la figura 103 ofrecemos un muestrario bastante completo de repre-
sentaciones de cubiertas, a base de tejas de barro cocido y de pizarra de diversas
formas y distintas combinaciones. El diseño adoptado es lo suficientemente elocuen-
te, por lo que no insistimos; se trata de unos símbolos que cualquiera puede
interpretar sin necesidad de tener conocimientos especiales sobre la materia.
No puede decirse lo mismo en lo que respecta a los esquemas gráficos de la
figura 104, en los que se simboliza el arenal; el campo sin cultivar; el terreno
cubierto de hierba y el césped; y la huerta. Pero aquí nos hemos apartado ya del
tema de los materiales, para entrar en el de la representación en planta de las zonas
que circundan a la construcción aislada en el campo o la playa.
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Fig. 102. De arriba hacia abajo, simbolización gráfica de: A, revoco. - B. mármol. - C.
prefabricados de madera para revestimientos. - D, parquet de madera. - E, mallado de
alambre. - F, metal.

Como se representala vegetación

En un plano de alzado, la representación de la vegetación no ofrece el menor


problema, ni para el diseñador que debe plasmar sus esquemas en el papel. ni para
el lector del documento, que debe interpretar al dibujo. Vea, por ejemplo, la figura
105. La silueta de unos árboles, de unos arbustos, de unas plantas, por muy
estilizada que haya sido concebida y realizada, no ofrece la menor duda para su
reconocimiento instantáneo.
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Fig. 103. Diversos esquemas de cubiertas terminados con tejas de arcilla o plaquetas
de pizarra. (De la gama Zipatone).

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Fig. 104. Dibujos simbolizando: A, arenal, playa. - B, campo sin cultivar. - C,
césped. - D. huerta, campo cultivado.

Pero ¿cómo se esquematizan los árboles que han de complementar un plano de


planta de una casa con jardín, o rodeada de bosque? El arbolado, visto desde arriba,
a vuelo de pájaro, suele representarse de manera parecida a como han sido resueltos
los ejemplos de la figura 106. Como puede verse, la estilización de las copas de los
árboles tiende a considerar que las mismas ocupan una superficie circular, cuyo
centro lo ocupará el tronco, a partir del cual se formarán radicalmente los brazos
ramosos. La fantasía del proyectista hará el resto. En algunos casos, se intentará
esquematizar especies de árboles concretos, pinos, encinas, roble, hayas, abetos,
palmeras, alcornoques, olivos ... La mayoría de las veces, lo único que importa es
dejar clara constancia de que aquel dibujo indica la presencia de un árbol en el punto
señalado.
Es lo que se ha hecho en el ejemplo de la figura 107, donde se ha diseñado la
zona ajardinada colindante con la casa de veraneo, señalizando senderos revestidos
de lajas de piedra natural rústica que combinan con escalones, para salvar el
desnivel del terreno y acceder a la gran explanada que hace las veces de terraza, en
donde se levanta la casa de campo, perfectamente diferenciada en dos zonas: la
orientada al N, destinada exclusivamente a descanso, consta de cuatro dormitorios
dobles, cuarto de baño y dos aseos. La zona S comprende una gran sala de estar
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Fig. 105. La representación de la vegetación en un plano de alzada no ofrece el menor


problema, ni para su diseño ni para su interpretación posterior. La silueta de unos
árboles, por ejemplo, no ofrece la menor duda para su reconocimiento, por estilizada que
sea. (Modelos Zipatone).

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Fig. 106. Más complicada resulta la representación de estos mismos árboles a vista de
pájaro, que es como deben aparecer en un plano de planta. La esquematización que se
adopta es la de suponer la copa ocupando un área aproximada al círculo. Esta es, por
ejemplo, la versión que Zipatone da a 18 especies arbóreas contempladas desde un
helicóptero.
103
Fig. 107. Aquí vemos algunos árboles y otros tipos de vegetación incluidos en un plano
de planta de una casa de campo en el Vedat, de Torrente (Valencia). Observe el
tratamiento gráfico que se le ha dado al terreno que rodea la finca, la manera de señalizar
los desniveles y de marcar senderos rústicos para acceder a las tres entradas que tiene la
gran explanada en donde se ha construido la finca y la piscina contígua.

comedor, la cocina y la habitación para el servicio, con un aseo-ducha. En esta parte,


la terraza cobija una piscina rectangular dotada de trampolín. El resto es grava,
césped, vegetación y rocalla.

LOS SERVICIOS

Corrientemente, se consideran servicios anejos a una vivienda los centralizados


en habitaciones especiales, proyectados para cubrir unas necesidades concretas de
104
los ocupantes de aquellas. Para resumir la exposición del tema, podemos formar dos
grupos para clasificar estos servicios:

• Uno, que comprende los destinados al mantenimiento fisiológico por medio


de la alimentación.
• Y el otro, que abarca el cumplimiento de las prácticas higiénicas, en todas
sus gamas.

El primer grupo tiene un solo nombre representativo: la cocina.


El segundo, puede adoptar diversas variantes, según el número de elementos
que compongan su instalación y el fin para el que es destinada. Así, acoge a los
cuartos de baño, cuartos-ducha, aseos, lavabos, w .c., saunas y cualquier derivado
que pudiera existir.
Los recintos destinados a cubrir un servicio determinado requieren la instala-
ción de una serie de aparatos o elementos auxiliares que son, precisamente, los que
justifican su existencia. Estos aparatos, así como el mobiliario auxiliar que los
complementa, forman parte de la obra, por lo que constan siempre especificados en
los respectivos planos del proyecto. Resulta obligado, por lo tanto, que puedan ser
reconocidos enseguida los esquemas que los representan, y que la interpretación de
los mismos sea acertada.

La cocina

En la cocina se realiza una serie de operaciones que pueden resumirse en cinco


fases, cada una de las cuales requiere sus propios elementos de trabajo. Son:

• La preparación de los alimentos (el banco de trabajo).


• Cocción de los mismos (cocina-horno).
• Preparación de la comida (el banco de trabajo).
• Limpieza de los útiles empleados y recogida de los desperdicios (fregadera,
escurreplatos, triturador de basura, cubo, etc.).
• Almacenamiento de los útiles y de los alimentos (frigorífico, despensa,
armarios).

Según sea el espacio disponible, la cocina comprenderá un mayor o menor


número de elementos. De acuerdo con su disposición, ocurrirá algo parecido. Quiere
decirse, con ello, que contando con un único espacio disponible, puede aumentarse o
disminuirse el área de servicios, si los elementos se instalan de una u otra forma.
Esto queda expuesto gráficamente en la figura 108, donde una superficie de 2 x 2,5
metros adopta cinco soluciones, cada una de las cuales supone distinta superficie
lineal de trabajo. Así:

• La agrupación en una hilera (A) proporciona 2,5 metros lineales de trabajo.


• La disposición en doble hilera (B) dobla aquella magnitud, que será de 5
metros lineales.
• La agrupación en "L", supone 3,5 metros lineales útiles (C).
105
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Fig. 108. Distribuciones básicas de los elementos de una cocina. A, en hilera. - B. de


hilera doble. - C. en "L". - D, en "U". - E, en "U" interrumpida.

• La denominada en "U", con 6 metros nominales, en realidad proporciona una


superficie neta de 5 metros (D).
• Y por último, la disposición en "U" interrumpida, motiva un área de trabajo
de 4,5 metros (E). ·

De todo ello se deduce que la agrupación en "L" es la más adecuada para


cocinas pequeñas, salvo que el ancho de la habitación permita la instalación de una
doble hilera o en "U". Pero como es natural, las dimensiones de la cocina, la
disposición adoptada para la instalación de los elementos que la componen y la
elección de los mismos, es un problema que debe resolver el proyectista, y que viene
ya indicado en el plano correspondiente. Lo que interesa al lector de estos planos, es
la interpretación correcta y rápida de los esquemas trazados.

Representación gráfica de los elementos de una cocina en planta

Vea la figura 109. En ella tiene representados el alzado y la planta de una


agrupación en hilera, que es la más elemental. Planta y alzado se corresponden.
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Fig. 109. Alzado y planta de una cocina prototipo instalada en una sola hilera. De
izquierda a derecha, los elementos componentes considerados como unidades. son:
armario de columna, nevera empotrada, banco de trabajo (armario bajero), lavavajillas
(encimera escurreplatos), fregadera de dos senos. armario bajero, cocina horno y
armario rinconera.

Como que en esta composición no falta ningún elemento básico, comparando la


visión aérea reproducida en la parte baja de la ilustración con la visión fontal que
aparece arriba, puede el lector hacerse perfecta idea de cada esquema.
Vamos a comentar, con cierto detalle, la exposición de la hilera de muebles y
servicios que integran la agrupación esquematizada en planta de izquierda
a derecha.
Los armarios se representan por medio del rectángulo que corresponde a sus
medidas de planta, cruzado por dos diagonales. Pero cuando se delinean dos
armarios situados uno encima del otro, ocupando el mismo espacio, sólo se cruza
con las diagonales el de arriba. Es decir, los dos elementos de la izquierda, que se
alzan a toda altura y por ello se llaman de columna, se simbolizan tal como indica el
dibujo. Los que siguen, se componen de dos unidades montadas dejando un espacio
libre entre ambas. Las de arriba son los denominados armarios colgados, de menor
profundidad siempre que los de abajo, o armarios bajeros. Las encimeras de los
armarios bajeros constituyen el banco de trabajo.
Pues bien, observe con atención el plano que estamos comentando. Los arma-
rios colgados se señalizan con las diagonales en aspa completando el rectángulo que
delimita su perímetro. Los armarios bajeros se delinean con la superficie lisa.
107
Algunos elementos no son propiamente armarios, sino que cumplen otra
función. Básicamente, son la fregadera y la cocina-horno, la primera encargada de
facilitar la limpieza de los alimentos y de los utensilios utilizados en su manipulado
y servicio de mesa. La fregadera se esque~iza dibujando los rectángulos que
simulan las cubetas, y el escurreplatos se simboliza por una sucesión de líneas
paralelas que representan el acanalado por donde se evacúa el agua, de forma
parecida a como reproduce la mencionada figura 109. Por su parte, la cocina-horno
se indica por unos circulitos dibujados en la encimera, que quieren significar el
número de fuegos. La cocina del plano, por lo tanto, es de cuatro fuegos.
Adviértase el detalle de que, cuando coinciden en un mismo punto del plano dos
elementos superpuestos verticalmente, por ejemplo un armario bajero y su pareja
colgado, se ha evitado que se produzca el cruce de líneas correspondientes a los
esquemas de ambas unidades, para dejar limpio el dibujo y favorecer su interpreta-
ción correcta. En estos casos, suele ser el propio criterio del proyectista, o bien la
necesidad de conceder mayor destaque de uno de los dos elementos sobre el otro,
quien resuelva cuales serán los armarios que total o parcialmente deban delinarse
con trazos discontinuos de rayitas.
Como veremos enseguida, no todos los planos se solucionan de igual manera.
Pero de momento interesa continuar comentando la planta de cocina de la figura
109. La cuarta unidad bajera, comenzando por la izquierda, que hay en el plano de
alzada, dispone de un tablero adicional rebatible encargado de desempeñar la
función de una mesa auxiliar. Observe en el plano de planta de resolución gráfica
que se le ha dado. Las líneas discontinuas que diseñan el rectángulo saliente de la
encimera, quieren significar la existencia de un tablero alojado debajo de esta
misma encimera, que puede extenderse hacia afuera y que, en su máxima extensión,
ocupará el área señalada.
Continuemos interpretando líneas. Al contemplar el conjunto de la agrupación
representado en planta, veremos que la línea longitudinal que indica el límite frontal
de dicho conjunto, tiene trazada a muy escasa distancia otra línea, esta vez disconti-
nua, dispuesta paralelamente. Esta línea a rayitas representa la profundidad real de
los armarios y elementos bajeros, ya que la encimera avanza unos milímetros con
respecto al cuerpo de los mencionados armarios.

Variantesen la representacióndel mobiliariode cocina

En la figura 110 reproducimos otra esquematización de los elementos compo-


nentes de la instalación de una cocina, esta vez con la planta completa de la
habitación. Llamamos la atención sobre lo que dijimos en otra parte de la obra,
sobre el hecho de que los cuartos de baño y las cocinas se acostumbran a esquemati-
zar dibujando también, además de los muebles, el cuadriculado del suelo con el que
se representa el embaldosado del pavimento.
Este cuadriculado tiene, fundamentlmente, dos misiones:

• Por un lado, sirve para contrastar la presencia de las hileras que forman el
mobiliario, haciendo que destaque.
• Y por otra parte, independiza en cierta forma y desde un primer momento,
los sectores dedicados a los servicios con respecto al resto de las habitaciones
que integran la vivienda.
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Fig. 110. Planta de una cocina instalada en dos hileras. Compárese el tratamiento
gráfico que se ha dado a los esquemas de los elementos, con los de la figura anterior.

Visualmente, esta diferencia de tratamiento gráfico tiene su importancia, ya


que ayuda a separar las llamadas zonas de ocupación de las accesorias al primer
golpe de vista.
Vea en el ejemplo de esta figura 110, que representa una cocina con la instala-
ción en doble hilera, que la manera de delinear los esquemas de los elementos
componentes, ha variado algo. Para este proyectista prevalece el factor real. Si la
planta es una sintetización de las superficies contempladas a vista aérea, no cabe la
menor duda que se verán únicamente las encimeras de los armarios colgados, es
decir, de los que forman la agrupación superior. Todos estos armarios se cruzan por
dos diagonales, que indican espacios huecos. De los armarios bajeros sólo se ve la
parte que queda libre de las encimeras, y no se recurre para nada a la señalización de
lo que está tapado por medio de líneas punteadas o de rayitas. A pesar de ello, la
interpretación del plano no resulta más difícil que en el caso anterior, expuesto en la
figura 109. Cada unidad está perfectamente individualizada con trazos vigorosos
que dibujan su perímetro.
Otra manera de tratar este tipo de planos la presenta la figura 111, donde
vemos que no se establece una diferencia real entre las superficies superiores de los
armarios bajeros y la de los colgados, de tal suerte que cuando interesa que se vea
algo tapado por la hilera de los armarios colgados, se supone transparente la parte
afectada. Es el caso de la fregadera, de la que convencionalmente sólo debería verse
la mitad, puesto que la otra media estará ocultada por el armario colgado que tiene
encima. También ocurre lo mismo con la encimera de la cocina, que no debería verse
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puesto que la campana de humos que pende encima de ella no puede permitir su
visión. Pero son licencias que se toman y admiten con naturalidad.
En relación con la interpretación de plantas de cocina, la mayoría de los
esquemas que lleva este modelo nos son conocidos. Vemos los elementos de colum-
na, un armario de pared a pared con tres cuerpos, en el lateral izquierdo; los
armarios colgados con su indicador de las dos diagonales cruzadas; las encimeras
lisas de los armarios bajeros. Y las líneas discontinuas de rayas, señalando la
diferencia de profundidad entre los frentes de los armarios bajeros y sus encimeras,
así como del número de elementos o unidades que conforman la agrupación. Al
llegar a la encimera de la cocina, descubrimos la existencia de tres fuegos a gas, a
cuyos símbolos se añade un círculo negro de mayor tamaño. ¿Qué significado debe
atribuírsele? El círculo negro de diámetro superior al de los fuegos, muchas veces
sustituido por un cuadrado o un rectángulo igualmente negros, significa el símbolo
de una plancha -generalmente eléctrica- para el asado de carnes y pescados.
Otro elemento nuevo se introduce en este plano: la presencia de una silla, a
medio introducir debajo de la encimera que hay dibujada a la izquierda de la parte
superior, empotrada entre dos paredes, una de las cuales la separa de la zona de
lavado, presidida por la fregadera. Las sillas, en planta -y de esto hablaremos más
adelante, cuando tratemos el tema del mobiliario- se representan por un cuadrado,
en uno de cuyos cuatro lados se establece una pequeña división por medio de una o
dos líneas paralelas, que representan el respaldo.
Por el respaldo, precisamente, se reconoce como una silla el elemento que hay
embutido en la encimera. El hecho de que parte de esa silla se represente situada
debajo de la encimera, debe interpretarse como que la misma no corresponde a un
banco de trabajo tradicional, y no es la superficie superior de un armario bajero,
sino el tablero de una mesa.
Así mismo hallamos otra novedad en el sector de la cocina, que aparece
rodeada por un ancho espacio en L, que por intuición asimilaremos a una mesa
auxiliar para convertir la zona en un comedor anejo a la cocina. Este extremo lo
corroboraremos con el complemento del correspondiente plano de alzada o el corte
en sección, que nos resolverá cualquier duda al respecto. Pero no es de esto de lo que
deseamos tratar ahora.

La zona de comer en la cocina

Por diversas razones que no hacen al caso, es evidente la tendencia que se


advierte de dedicar una parte de la cocina, siempre que la misma sea lo suficiente-
mente espaciosa, a pequeño comedor auxiliar, destinado a que los ocupantes de la
vivienda puedan desayunar y efectuar ligeras colaciones, muchas veces incluso
realizar las comidas y cenas diarias, de carácter informal, prescindiendo del come-
dor convencional.
Por ejemplo, si cae en nuestras manos un plano de planta como el que
reproduce la figura 112, su contemplación no ofrecerá duda alguna. Se trata de una
instalación de cocina en U, con tres frentes, dos de ellos con doble agrupamiento de
armarios bajeros y colgados, mientras que el tercero, destinado a zona de lavado y
de preparación de alimentos, sólo consta de fregadero con dos cu betas y de banco de
trabajo. En el diseño, sin embargo, encontramos una innovación, una incógnita y
una novedad.
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Fig. 112. Distribución de una cocina en "U", cuya superficie permite situar una mesa
central con capacidad para cuatro personas, convirtiendo el servicio en una implanta-
ción mixta: la de una cocina-comedor.

La innovación se refiere al fregadero de doble seno, de sección oblonga. Hasta


ahora, los símbolos utilizados para esquematizar los fregaderos resolvían las cube-
tas en forma rectangular, lo cual permitía interpretar indistintamente dichos ele-
mentos como superpuestos o empotrados, de acero inoxidable, porcelana o gres
porcelánico. En cambio, el diseño especial de estas cubetas no admite disyuntivas.
Se trata de un modelo encastrable, a manera de encimera.
La incógnita se halla en lo que representa esta figura pespunteada, que se repite
dos veces, en los ángulos superior izquierdo y derecho, que recuerdan por su forma
la de un gajo de mandarina. Cuando en un plano de planta de cocina vea este signo
resuelto con trazos finos discontinuos, el dato debe alertarla: se trata de una pista
que, en principio, manifiesta su cualidad de elemento oculto, situado debajo de la
encimera del mueble. Y en efecto, indica la existencia de un elemento móvil dispues-
to en el interior del armario bajero, que puede ser un conjunto de estantes, de cestas,
de portaverduras, o un botellero, etc., que gira alrededor de un eje central, y sale por
fuera de los límites del mueble, para facilitar su limpieza y acceso.
La novedad está constituida por la inclusión en el centro aproximado de la
estancia, de una mesa auxiliar capaz para cuatro plazas, que permite habilitar el
espacio disponible como comedor complementario. La silueta de la mesa y de las
112
cuatro sillas es tan específica, que no puede traer la menor confusi6n para interpre-
tar sus esquemas.
De este concepto que podríamos considerar como tradicional para promover un
área en la cocina especialmente proyectada para comer, pasamos al que ofrece como
ejemplo la figura 113. Sobre la base de un armario bajero se ha incorporado, a unos
12 cm antes de alcanzar la cima, un tablero en forma de "L" que abarca el lateral y el
lado posterior de dicho mueble. De esta manera, ya no se trata de incluir en la cocina
una mesa convencional de serie, con sus correspondientes sillas, cuyo diseño no
guarda la menor relación con el resto del mobiliario. Ahora, la mesa de comer ha
sido sustituida por un plano intercalado en un elemento que hace de columna
sustentadora, aparte de cumplir su función propia de armario bajero y constituye
una superficie parecida a la que ofrecen las barras snack de las cafeterías, integrado
totalmente en el conjunto, del que es un elemento de serie más.

Los servicios higiénicos

Los servicios higiénicos giran alrededor de cuatro necesidades fisiológicas,


cada una de las cuales tiene a su disposición un elemento especialmente proyectado
para satisfacerlas adecuadamente, con excepción de la limpieza corporal, que
cuenta con dos alternativas. Las cuales, por otra parte, suelen ofrecerse conjunta-
mente en una misma instalación, para que el usuario de la vivienda disponga de dos
opciones.


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Fig. 113. Distribución de una cocina en "U" interrumpida, con área para comer
incorporada.
113
Los aspectos creados al efecto tienen un nombre que los personaliza y descubre
en cada caso su función. Son estos:

• El lavabo, recipiente en forma de cuenco utilizado para lavarse.


• La ducha y el baño, pensados para una limpieza corporal más profunda y
completa, que se basan en otros dos recipientes estancos: el plato y la
bañera.
• El inodoro, popularmente conocido como water, destinado a recibir y eva-
cuar al exterior los productos residuales procedentes de la digestión, así
como los acumulados en la vejiga urinaria.
• Y el bidé, que cumple una misión relacionada con la higiene de los órganos
sexuales femeninos.

La representación en planta de estos cinco aparatos sanitarios puede verse,


conjuntada, en el ejemplo de la figura 114. Todos ellos se caracterizan por funcionar
a base de agua, lo que significa que cada uno de los mismos precisa contar con una
entrada para el líquido elemento regulable con el correspondiente grifo, y una salida
dotada de válvula para la evacuación.

Señalización de los servicios de entraday salida del agua

El desagüe se suele· indicar por el esquema de un circulito dividido en cuatro


partes iguales por una cruz con dos cuadrantes alternos macizados de negro, tal
como puede verse en la citada figura 114. Este es el signo de válvula de evacuación
que se aplica en el gráfico de planta de la mayoría de los aparatos sanitarios,
aunque no es el único. Posiblemente caigan en nuestras manos otros planos de
planta de cuartos de baño y de aseo en los que se descubran signos distintos, a los
que deberá dárseles idéntico significado. Después de aquel, los símbolos más
utilizados son los que reproduce la figura 115.
Incluso puede ocurrir que no se recurra a signo alguno para indicar la existen-
cia y situación del desagüe, ya que el proyectista dé por supuesto que un aparato
sanitario no puede cumplir su misión si no está provisto de un sistema de entrada de
agua limpia, y de un orificio para su evacuación una vez usada, por lo cual pudiera
parecer innecesario señalizar tales datos. Vea, por ejemplo, que en el lavabo de la
figura 114, o en el de la figura 116, localizables en el fondo de la habitación, se han
omitido los símbolos de grifería y de desagüe.
Observe, también, que el dibujo representativo del inodoro interpreta dicho
desagüe con el esquema macizado en negro, del agua de reserva que mantiene
permanentemente el sifón. Se trata de una licencia gráfica tan expresiva, que no
precisa de la menor aclaración para ser comprendida perfectamente en el acto.
En cuanto a la grifería, en los planos generales no acostumbra a señalizarse
cuando se sobreentiende su existencia obligada en un punto concreto del aparato.
Es el caso de un lavabo, sin ir más lejos. Está claro que los grifos deben ocupar una
posición, con respecto a la cubeta, que no depende de la voluntad del proyectista,
sino del propio elemento. La grifería se instala siempre en el plano o plataforma que
lleva la parte trasera del apartado.
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1-'ig 114. Plano de planta de un cuarto de baño completo. comprendiendo los cinco
aparatos característicos de este servicio.

No ocurre igual. sin embargo, en el caso de la bañera o del plato de ducha, en los
que la alimentación de agua puede proyectarse con total independencia, de acuerdo
con las necesidades, haciendo que la entrada sea por cualquiera de las cuatro caras
del aparato. Entonces, sí que tiene que indicarse la situación de los grifos. para que
los instaladores se adapten a la idea del proyecto. Continuemos comentando la
figura 114. El proyectista ha ideado la entrada del agua a la bañera por los pies, o sea
con la grifería montada en el tabique que separa el baño-lavabo del recinto anejo
ducha-water-bidé. Al otro lado del tabique y para aprovechar las conducciones de
aporte, se han proyectado los grifos para la ducha. El signo utilizado para indicar
estas situaciones, es al de dos pequeñas cruces próximas entre sí, tanto si la grifería
es monobloque como si consta de salida diferente para el agua fría y la caliente.
115
Fig. 115.
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Distintos símbolos para significar una misma función: con uno de estos
signos se representa el desagüe de un aparato sanitario.

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Fig. 116. Alzado y planta de lavabo de cubeta oval (Modelo de Jacob Delafon España,
S.A.).

La diversidad de diseño no excluye la unidad de criterio

Cada aparato sanitario puede encontrarse en el mercado bajo diferentes varian-


tes, debidas principalmente al diseño. Y naturalmente, estas diferencias se acusa-
rán en los esquemas de plantas que se haga de ellas. Compare, por ejemplo, el
modelo de lavabo que reproduce la figura 116 con el que sirve de motivo a la figura
117. Y existen muchísimos modelos más, de fabricación nacional o de importación,
que pueden utilizarse para instalar un cuarto de baño, cada uno de los cuales
ofrecerá un plano de planta con símbolos distintos.
Un cuarto de baño completo comprende, como ya hemos dicho, los menciona-
dos cinco elementos: la bañera, el plato de ducha, el lavabo, el inodoro y el bidé. El
diseño de estos aparatos no afecta para nada al concepto. Cuarto de baño será la
habitación destinada a cubrir las cuatro necesidades corporales de limpieza bási-
cas, que reuna dentro de un mismo recinto, las cinco unidades sanitarias que se
encargarán de satisfacerlas. El hecho de que dichos aparatos sean de diseño
tradicional, o que hayan sido proyectados de acuerdo con el más avanzado criterio
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Fig. 117. Planta y alzado de lavabo de cuerpo rectangular (Modelo de Jacob Delafon
España. S.A.).

estético, no cambia el planteamiento. Tan cuarto de baño es el reproducido en la


figura 114 como el de la figura 118.
La supresión de la bañera dará origen al llamado cuarto de ducha, muy
corriente en viviendas modestas, y que generalmente comprende un plato para
ducha, el lavabo y el inodoro.
La sustitución de la bañera por una mini-bañera o por el denominado bañoseo,
permite eliminar el plato de ducha independiente, ya que engloba el servicio
117
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Fig. 118. Planta de un cuarto de baño proyectado por Cu i no v a . con mobiliario auxiliar
de Xen. Plato de ducha, inodoro y bidé ocupan un recinto independiente de la sala de
baño propiamente dicha. Advierta la situación de los puntos de luz, la de los interrupto-
res sencillos y conmutadores, así como de la instalación eléctrica señalizada por una
línea de brazos discontínuos.

"ducha" dentro del servicio "baño". Tanto bañoseos como mini-bañeras (figura
119), no son otra cosa que modelos de bañeras de reducido tamaño, entre los 90 x 90
cm y los 92 x 75 cm, expresamente diseñados para solucionar el problema del cuarto
de baño en aquellos hogares en donde existe escasez de espacio. Su principal
característica es la de ofrecer un escalón en el interior de la cubeta, perfectamente
identificable en la planta de la indicada figura 119, que permite sentarse al usuario
para convertir el recipiente en un baño-pies. Pero, a pesar de su nombre, ni la mini
bañera, ni el "bañoseo", ni el "polibán" consienten, dadas sus dimensiones, que el
usuario pueda extenderse a lo largo y no puede, por lo tanto, utilizarlo para el baño,
en su sentido tradicional. De manera que esta combinación origina una variante del
cuarto de ducha, en el que por paradoja, no cuenta con plato de ducha.
El llamado cuarto de aseo, lavabo y simplemente aseo suele dar cabida a la
modesta pareja formada por el lavabo y el inodoro. Rara vez comprende también el
118
A B A1 B 1

90 90 79 79
~-B ~
90 82 79 71
90 75 79 64

Fig. 119. Minibañera Rímini.

elemento bidé, y excepcionalmente puede incorporar un plato de ducha. En cual-


quier caso, le faltaría el bidé para poder ascender a la superior categoría de cuarto de
ducha y se quedaría en cuarto de aseo.
Finalmente, el retrete, water o w.c., sólo se equipa con un inodoro.

Aislamiento del inodoro

En los planos de planta de cuartos de baño de cierta amplitud, se advierte la


tendencia a dividir el espacio en dos zonas separadas por un tabique que cuenta con
hueco de paso y su correspondiente puerta, de manera que ambos sectores, aun
cuando forman parte de una unidad superior, pueden considerarse como recintos
independientes, comunicados entre sí por una puerta que, cuando está cerrada, los
separa por completo.
Como puede apreciarse en las figuras 114 y 118, de acuerdo con este concepto,
la zona baño contiene sólo la bañera y el lavabo, y es más espaciosa que la zona
ducha, que comprende el plato receptor de la misma y la pareja bidé-inodoro.
Sin embargo, el ideal para el proyectista se cifra en la idea de aislar absoluta-
mente el inodoro del resto de la instalación. Es lo que se ha hecho en el proyecto de la
figura 120, donde se advierten cuatro recintos individualizados dentro de la sala
general. La entrada a la habitación da acceso a la zona lavabo, con dos cubetas
esquinadas y un pequeño diván de una sola plaza en el rincón lateral derecho, con
respaldo triangular. Dos recintos situados en el lateral izquierda contienen, respec-
tivamente, el inodoro y la ducha. La línea que une el marco de la puerta de acceso al
recinto ducha y el armario situado detrás del segundo lavabo de rincón, indica el
paso a un cuarto recinto dedicado a baño, en donde se ha instalado la bañera y el
bidé.

REPRESENTACION DEL MOBILIARIO

En los planos de proyectos, la representación de los muebles de una instalación


general tienen un carácter meramente orientativo. A diferencia del mobiliario que se
incorpora a los servicios inherentes a la cocina y al cuarto de baño, que como hemos
119
Fig. 120. Planta de un cuarto de baño en el
que se han independizado totalmente los secto-
res baño, ducha, lavabo y W.C. (Instalación
Roca).

D
Fig. 121. Un rectángulo, el esquema base de
multitud de muebles representados en planta.
Puede ser una mesa de comedor, una mesa
auxiliar, un módulo para montar estanterías o
bibliotecas, un aparador, un comodín, una me-
silla de noche, un mueble zapatero, etc.

dicho anteriormente pertenecen a la obra y, por lo tanto, son resueltos por el


constructor de acuerdo con las directrices que presenta el proyecto expuesto en los
planos, los muebles que se incorporan al resto de las habitaciones de la vivienda,
representadas en los gráficos correspondientes, tienen un valor accidental. En
realidad, con su inclusión sólo se pretende mostrar al presunto cliente, de una
manera visual, clara y precisa, de la distribución de la planta y de las dimensiones
de cada espacio, muy fáciles de asimilar con la referencia de los muebles dibujados,
cuyos tamaños reales conocidos -una cama de matrimonio, un sofá de tres plazas,
una butaca, un tresillo, etc. - se comparan con los de la estancia que los contiene y
los espacios libres que quedan entre ellos.
El esquema de la distribución del mobiliario tiene, a primera vista, especial
interés para los posibles compradores de la vivienda, incluso para los arrendatarios
de la misma, pero también para cualquiera que deba utilizar planos de construc-
ción, que en su trabajo habitual deba manejar proyectos, por lo que conviene se
acostumbre a interpretar este tipo de símbolos con seguridad; lo que, por otra parte,
ofrece escasas dificultades, y que las plantas de los muebles son, en su mayoría, de
sencillo reconocimiento.
Como es de suponer, el futuro usuario colocará en las habitaciones los muebles
que crea conveniente en cada caso, y con toda probabilidad, la solución que adopte
se parecerá poco, en el número de piezas elegidas y en su distribución, a la que le
ofrece el proyectista. Salvo cuando se trata de un proyecto de Decoración, en la que
el interiorista asume la responsabilidad de la instalación, y entonces el proyecto es
una muestra de lo que va a realizar que se presenta al cliente para su aprobación, por
regla general la distribución de los muebles en un plano tiene un valor de distribución
tipo, en la que se indica un reparto de las zonas que conforman la superficie de
120
cualquier habitación de acuerdo con unas necesidades genéricas. Necesidades que,
al particularizarse, probablemente cambiarán.

Muebles prototipo

La base de la esquematización a que son sometidos l,os muebles representados


en planta, es el rectángulo (Fig. 121 ). De mayor o menor longitud y anchura y, por
supuesto, proporcional a la escala del plano, puede significar una mesa de comedor
o una mesa auxiliar dispuesta a cumplir múltiples funciones, así como un módulo
intercambiable para instalar un grupo de estanterías y cajones, un aparador, un
trinchante, un comodín, un chiffonier, un armario bajero, una mesilla de noche, un
zapatero, etc. Tantos modelos distintos de mueble puede simbolizar un rectángulo,
que por ello se comprende el que, cuando el proyectista quiere referirse a uno
concreto, lo haga constar expresamente así con un pequeño texto aclaratorio anejo,
para evitar la posibilidad de una falsa interpretación (vea la figura 122).
De cualquier forma, por la situación que ocupa el esquema rectangular en la
habitación, teniendo en cuenta el destino de ésta y las dimensiones que aparecen
representadas en el plano, no resulta excesivamente difícil para el lector deducir el
significado de cada signo del mueble.
Por lo general, el rectángulo se asocia al símbolo de una mesa. Y sin embargo,
un importantísimo porcentaje de mesas no son cuadradas ni rectangulares. En la
figura 123 se han reunido las principales siete variantes que el mercado del mueble
ofrece al consumidor, dentro del renglón de las mesas.
Otro elemento fundamental para el amoblamiento lo constituyen las sillas,
cuya extensísima gama de modelos puede ser reducida a las cinco variantes básicas
que reproducen las figuras 124 y 125.
Con una mesa y varias sillas se compone el conjunto que preside la habitación
destinada a comedor, o la zona comedor de una sala de estar. La figura 126 presenta
ocho modelos que, aun siendo claramente distintos entre sí, difieren poco uno del
otro, comparativamente.
Las piezas claves de la sala de estar son los sofás y las butacas, acompañadas
casi siempre de una o más mesas auxiliares, por lo general de poca altura, que
cumplen muy diversas funciones. En las figuras 127 y 128 se muestran algunos de
los signos más usados como esquema de plantas de ambos tipos de mueble.
Y por último, nos referiremos a las principales representaciones gráficas que se
hacen de las camas, cuyos símbolos son el motivo de la figura 129, donde se
presentan cinco modelos de camas de matrimonio (o doble) y otros tantos de camas
individuales o cameras. Vea el distinto tratamiento que suele darse a este elemento.

¿Normalización de los signos convencionales que se utilizan pararepresen·


tar el mobiliario en los planos?

Cotejando no ya las ilustraciones que acabamos de citar, sino varios planos


cualesquiera de planta, realizados por distinto proyectista, se advierte enseguida la
disparidad de criterios que existe, en cuanto a la simbolización de los muebles
121
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Fig. 122. La fórmula mágica que puede utilizar el proyectista para que no surjan
problemas de interpretación en la lectura de los símbolos de muebles, es la que se expone
en esta figura; recurrir a las nominaciones aclaratorias, por medio de textos auxiliares.

representados en planta. Con el deseo de terminar con este supuesto desorden y


unificar todos los signos que puedan emplearse en el diseño de planos, de manera
que su lectura sea más fácil y no ofrezca el menor asomo de duda, con la idea de que
tales signos puedan ser interpretados por cualquiera y en donde sea, sin limitación
de fronteras, se preconiza la adopción de reglas normalizadoras capaces de unificar
los criterios que existen al respecto, para uso universal.
Así es que diversos institutos y organismos técnicos relacionados con el mundo
de la Construcción y la Arquitectura, como ocurre por ejemplo con el Comité de
122
Drectangular
C)
oval
o o
redonda oval
truncada
C)
seugonal

[D []]
utensible de alas abatibles

Fig. 123. Mesas de comedor, de cocina, de tipo complementario.

Fig. 124. Esta es la representación tradicional de una silla; con esquematización del
respaldo.

o o o o
Fig. 125. Cuatro variantes básicas de la silla rectangular, de las que derivan todas las
restantes conocidas.

Normas Alemán recopilador de las llamadas Normas DIN, viene dictando desde
hace tiempo una serie de reglas con la pretensión de regularizar la totalidad de los
aspectos del dibujo técnico: desde los formatos que deben tener los papeles para
dibujar y las dimensiones que adopten los planos, hasta la forma de plegarlos y de
archivarlos, incluyendo la manera de rotular los mismos, el tipo de letra a utilizar y,
sobre todo, de representar por medio de símbolos convenidos los principales
elementos que puedan entrar en el proyecto de una vivienda o en el de una instala-
ción, entre los cuales deben considerarse las principales unidades utilizables para el
amoblamiento de una casa (Fig. 130).
Pero a pesar de las innegables ventajas que aportaría la aceptación unánime de
estas (o de cualesquiera otras normas que tiendan al mismo fin), y del tiempo que ha
transcurrido desde que fueron lanzadas a los medios profesionales del sector, lo
cierto es que dentro del campo en donde estos últimos desarrollan sus actividades,
parece que existen amplios grupos de opinión que hacen gala de desconocerlas, o
que las eluden expresamente y prefieren normalizar los planos de acuerdo con
nomenclaturas propias.
123
o D

ººº
DDD
ººº o CJ
000
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DDD
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000
DO
O~D
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Fig. 126. Diferentes combinaciones de mesas y sillas para comedor. En cuatro de las
mesas se ha dibujado el veteado de la madera para significar el material de fabricación.
Las pequeñas cruces que presentan las sillas del último modelo en el asiento, represen·
tan claveteado.

rn
dos plazu
sin brazos
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tres plazas
sin brazos
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dos pluu
con brizos
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tres pluu
con brazos
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LJ o EJ] [] \O)
Fig. 127. Plantas de sofas y butacas. Las butacas, haciendo generalmente juego con el
sofá para combinar el llamado tresillo, se representa en símbolo igual que si fuesen un
sofá de una sola plaza.

Esta actitud, sin embargo, no suele dificultar la interpretación de dichos


planos, según hemos podido ir comprobando durante el desarrollo del libro. En
realidad y puestos a ser objetivos, hay que reconocer que muchos de los signos y
símbolos representativos que se inventan los arquitectos, proyectistas y diseñado-
res para esquematizar elementos, son más expresivos e incluso más fáciles de leer
que los propuestos por las normalizaciones convencionales, y de ellas no puede
decirse que induzcan a la confusión en ningún momento. El meollo del asunto no
124
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Fig. 128. El tresillo, el juego de tres piezas que caracteriza la sala de estar. En el gráfico
aparece complementado por una mesita de centro cuadrada.

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Fig. 129. Símbolos de camas de matrimonio y cameras.


125
Mobiliario.
Comedores y salas. Dormitorios.

D
o
Mesa de comedor.

Mesa redonda de comedor. rn Cama doble formada por


dos camas sencillas.

D
0
Mesa de despacho.

Mesa de costura.
0 Cama de matrimonio.

º
{!].
Silla.

Sillón. 0 Cama camera.

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11

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Otomana.

Sofá.
0 Cama de niño.

Armario ropero.
1 1
o Bastonero.
Cocinas.
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..
_,,.-
Piano vertical.
o- Mesa de cocina.

V Piano de cola.
D Armario para vajilla.

I oj Máquina de coser.
D Armario para despensa.

D Sección de biblioteca.
Armario despensa
(d ~ empotrado.
Trinchero.

bd Aparador. :·t:?<V=·=· = Vertedero de basura.

Fig. 130. Signos representativos de mobiliario, según la Norma DIN.

126
reside, por lo tanto, en una supuesta falta de claridad, sino en la diiones, que obliga
al lector a que tenga que realizar un ejercicio de adaptación cada vez que se halle
ante un plano concebido y dibujado con un criterio distinto.

Actitud del lector de planos

Cuando un lector de planos se halla, por vez primera, ante un símbolo nuevo,
que todavía no conoce por no haber visto antes, tiene que hacer jugar su intuición,
considerando previamente los datos racionales de los que puede disponer. Primera-
mente, pensar que el signo que ve dibujado representa la planta de algo concreto,
resuelta a escala.
El resto es simple ejercicio de observación. La estancia o habitación en donde se
halla incluido el símbolo desconocido, la posición que ocupa dentro de la misma, su
tamaño en relación con el resto de la instalación, los elementos próximos y los que le
rodean, suelen ser pistas elocuentes para acertar, la mayoría de las veces. Teniendo
en cuenta, además, que la línea de esquematización adoptada por significar la
presencia de un mueble determinado, acostumbra a particularizarse por parte de
cada proyectista de manera que no toda las sillas son iguales, ni tampoco todas las
mesas del comedor, pongamos por caso.

PLANOS DE INSTALACIONES

Como tales se consideran los dedicados, total o parcialmente, a cubrir las


necesidades de una vivienda, local o edificio, en cuanto a un servicio de suministro
de fluido que requiere una red de canalización para llevarlo a los puntos de
consumo.
Son los principales la electricidad, el agua y los medios calefactores, respectiva-
mente objeto de los correspondientes proyectos de instalación eléctrica, de fontane-
ría y de calefacción o climatización.

Proyectosde instalacióneléctrica

Un plano de planta para la instalación eléctrica de una habitación, vivienda


completa, comercio o establecimiento público, oficinas, etc., comprende los siguien-
tes datos:

• Relación gráfica de todos los apartados y dispositivos eléctricos que se


juzguen necesarios para el proyecto, con indicación de su situación. Por
ejemplo, lámparas de techo y apliques (puntos de luz), interruptores, tomas
de corriente, etc. Excepcionalmente, el plano general puede detallarse a
escala ampliada en uno o varios planos de sección, plano de alzado, etc.
• Señalización de la debida conexión de dichos aparatos y dispositivos a la red
eléctrica general.
• Cálculo de los cables y elementos de conexión, teniendo en cuenta la poten-
cia de cada aparato, horas de consumo, recalentamiento de los conductores,
etc.
127
• El esquema debe permitir al instalador, sin más ayuda que estos dibujos, la
realización práctica de la instalación en la propia obra, con seguridad y
rapidez. Por consiguiente, será conveniente -sino obligado- que se indi-
quen datos tales como:

• Clase de corriente.
• Situación de la acometida, tablero de contadores, aparatos de conexión,
etc., en el caso de que la instalación sea de tipo general y afecte a la
totalidad del edificio.
• Variante adoptada para la instalación: empotrada, saliente, bajo tubo
aislante, etc.
• Tipo de conductores a utilizar .
. • Sección y número de conductores en todas las derivaciones.
• Dimensiones de los tubos aislantes de protección de conductores.
• Potencia consumible prevista por los diferentes aparatos receptores.
• Distancia de los aparatos con respecto al suelo, paredes, etc.
• Otros datos que se consideren de interés de acuerdo con las peculiaridades
características de la instalación.

Simbología

Al igual que sucede con todos los restantes elementos a los que ya nos hemos
referido con anterioridad y que intervienen en la especificación de los planos, los
diferentes aparatos y dispositivos de que consta una instalación eléctrica se repre-
sentan, en los planos, por medio de símbolos.
Estos son unos dibujos esquemáticos muy sencillos, fáciles de trazar y perfec-
tamente diferenciados de las restantes representaciones gráficas que lleva el plano
para ayudar'a una interpretación instantánea y correcta. Naturalmente, para poder
leer el plano con rapidez y seguridad, será preciso conocer de antemano lo que
simboliza cada uno de estos dibujos.
Y al llegar a este punto, se imponen dos matizaciones:

1. º) Los signos representativos que se utilizan para señalar la incorporación, a


una instalación eléctrica concreta, de cualquier clase de aparato o dispositivo, son
verdaderamente simbólicos, al contrario de lo que ocurría hasta ahora, que tenían el
valor de un plano de planta del elemento reproducido. Los símbolos eléctricos se
resuelven, gráficamente, con una serie de pequeños y elementales diseños, cuya
principal característica es que sean muy fáciles de dibujar, de recordar, de reconocer
y de interpretar, sin que sea necesario que los esquemas se asocien, mentalmente, al
original que representan.
Por ejemplo: el símbolo de una mesa es una figura geométrica que adopte, a
escala, el mismo diseño que presentará su tablero encimera; y el de una ventana se
resolverá con el corte en sección, esquematizado, de la misma. Pero, en cambio, el
símbolo de un interruptor o de un enchufe, en nada recordará al mecanismo que
pretende reproducir en el plano.

2. Según esto, los signos a utilizar en el proyecto de una instalación eléctrica,


0)

deberían sujetarse más férreamente que ningunos otros a una normalización capaz
128
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1 1

II+ Lámparo lntcr r upt or Enchufe

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Fig. 131. Plano elemental de la instalación eléctrica correspondiente a la planta baja de
un chalet, en donde se hace constar la situación de los puntos de luz, los interruptores y
las tomas de corriente proyectadas.

de facilitar la lectura de los planos. Y sin embargo, tampoco se encuentra el menor


síntoma de unanimidad de criterios en este sector. Por ello, probablemente cons-
cientes los proyectistas de que deben asegurar una correcta interpretación por parte
de los encargados de leer sus proyectos, acostumbran a incorporar en un ángulo del
plano un cuadro complementario en donde se relacionan los símbolos empleados y
su traducción exacta, de manera que resulte imposible que nadie pueda confundir
los términos. Pero cada proyectista utiliza sus propios símbolos, lo cual no quiere
decir que se les invente necesariamente, sino que utiliza diferentes fuentes de
normalización, total o parcialmente, mezclándolas entre sí.
Adviértase esto en las figuras 131, 132 y 133, correspondientes a tres proyectos
de instalaciones eléctricas que se reproducen como ejemplos, en donde puede
constatarse la existencia de tres gamas de símbolos distintos para los mismos
aparatos y mecanismos, debidos a otras tantas procedencias de origen.
129
luz COJO :"dis
tribución

t::::J
ormor io contadores o
enchufe

¡;;;¡¡¡¡
cojos fusibles fuE"<ZO

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inte-rruplor g•ntrol

Fig. 132. Plano de la instalación general eléctrica de la planta de un edificio destinado a


locales de oficinas. A partir de las cajas de distribución, se completará la instalación una
vez conocidas las necesidades de la oficina o conjunto de oficinas y despachos que se
monten en la planta.

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1
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1
1
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INT. SENC!LlD
INT. DOBLE
CONMUTADOR
CONMUTADOR DE CRUCES
• CAJA REGISTRO A ENCHUf'E ALUMBRADO
'f APLIQUE ¡t., FÚERZA
O PUNTO LUZ SENCILLO --- LINEA ALUMBRADO
o

" DOBLE FUERZA
" CONMUTADO ~ CUADRO AUTOMATICOS

Fig. 133. Planta de la instalación eléctrica de uno de los pisos de un edificio de vivienda.
Se han representado todos los aparatos y dispositivos de que se compone la instalación,
además de indicar el tendido de las líneas de alumbrado y de fuerza, con detalle de la
sección y el número de conductores de cada uno de los cables que unen los diferentes
dispositivos.

Plano elemental de la instalación eléctrica de una vivienda

En el ejemplo de la figura 131 se han utilizado solamente tres símbolos,


respectivamente representativos de los puntos de luz (lámpara), los interruptores y
las bases de enchufe o tomas de corriente.
La interpretación del plano no puede ser más sencilla. El proyectista de esta
instalación ha situado diez puntos de luz de los cuales siete se han situado como
fuente de iluminación general de cada una de las habitaciones de la vivienda (cuatro
131
dormitorios sencillos, uno de matrimonio, el hall de entrada y el vestidor-ropero
anejo al dormitorio de cada doble), y los tres restantes se han programado para
iluminar las zonas de aseo de los dos cuartos de baño y el tramo de la escalera de
acceso a la planta superior.
Interruptores hay 16, más el situado junto al arranque de la escalera. Los
dormitorios, con la excepción del situado en el lateral izquierdo del fondo, disponen
de dos interruptores, uno situado junto a la puerta de entrada y el otro al lado del
cabecero de la cama; el dormitorio de matrimonio incorpora un interruptor de más,
al considerar la independencia de los dos ocupantes del lecho conyugal en cuanto a
la posibilidad de encender o apagar la luz. Por el contrario, en el dormitorio del
extremo superior izquierdo, al que ya nos hemos referido anteriormente, la situa-
ción de la cama, cuya cabecera queda muy cerca de la puerta, ha permitido suprimir
un interruptor que en esta circunstancia parecía innecesario.
Las bases de enchufe proyectadas son sólo 6. Corresponden una por cada
dormitorio sencillo y dos para el doble. A primera vista se echan en falta como
mínimo dos unidades, una para cada cuarto de baño situada junto al espejo del
lavabo. Sin embargo, su misión es la de interpretar los planos, no la de enmendarlos.
Si descubre un fallo de este tipo, consulte con el proyectista y no actúa antes de
conocer su decisión.

Plano general de una instalación eléctrica para una planta destinada a


oficinas comerciales

Comentemos ahora el plano de la figura 132, que corresponde al proyecto de un


edificiQ~ gran altura destinado a locales de oficinas y despachos. El diseño reprodu-
cido es uha muestra de la instalación eléctrica propuesta, aplicada en una planta de
la construcción que puede considerarse como prototipo.
Fíjese en la forma curva que adopta el perímetro del edificio, representado en la
planta. Con este diseño el arquitecto pretendió darle a la torre un aspecto singular,
más airoso y menos pesado que construyéndolo en forma de un simple paralelepípedo.
Conducen a las diferentes plantas del edificio dos ascensores y una escalera.
Aparte de la línea que dibuja el contorno de la planta, de los trazos que delimitan las
cajas de los ascensores y los que señalizan los tabiques del pasillo en donde
desemboca la escalera. todas las restantes líneas que hay en el plano corresponden a
la instalación eléctrica. Como es costumbre en este tipo de proyectos, para asegurar
la correcta interpretación de la totalidad de los elementos que intervienen en el
plano, se indica el valor de cada uno de los símbolos utilizados.
Según puede comprobar el lector, la instalación consta de cuatro líneas de luz y
otras cuatro de fuerza. Las ocho líneas salen del armario del contador, dispuesto al
lado de la caja del ascensor de la derecha, y siguen por el pasillo hasta el centro de la
planta, donde se dividen en dos ramas: una para cada lado del edificio. No se
disponen más que bases de enchufe en el contorno de la planta. Así es como se
entregan las plantas a los diferentes usuarios, por cuya cuenta correrá, posterior-
mente, completar la instalación particular a partir de las cajas de distribución, de
acuerdo con las necesidades de cada una de las oficinas que se reunan en la misma
planta.
132
Plano completo de la instalación eléctrica en una planta de un edificio de
viviendas

Más detallado que los anteriores es el plano de la figura 133, que corresponde a
la instalación eléctrica de una de las plantas de un edíficio de vivienda. En él
aparecen representados todos los elementos de la instalación, cuyos símbolos
también se especifican al pie del plano. Observemos que ahora se indican la sección
y el número de conductores de todas las derivaciones. Así, por ejemplo, la expresión
4 x 1 significa que se ha de instalar un cable de cuatro conductores, cada uno de
ellos de un milímetro cuadrado de sección. A su vez, con la expresión 2 x 2.5 se
indica que la derivación a que se refiere se hará mediante un cable de dos conducto-
res, de 25 mm2 de sección cada uno.
Las líneas continuas se refieren a la instalación de la línea eléctrica para
alumbrado, mientras que la línea de trazos indica el recorrido de la línea eléctrica de
fuerza.
El resto del plano está dedicado a indicar los puntos en donde se aplicarán los
puntos de luz en cualquiera de sus tres modalidades (sencillos, dobles y conmuta-
dos), los interruptores (sencillos o dobles). los conmutadores (sencillos y de cru-
ces), los enchufes (de alumbrado o de fuerza), las cajas registro, etc.

Instalaciones eléctricas y de fontaneríade una vivienda

Veamos a continuación la figura 134, un plano de planta de un chalet en donde


se plantea el proyecto de las instalaciones de electricidad y fontanería conjuntamen-
te. El cuadro de símbolos utilizados ocupa la cabecera del dibujo: en cuanto a los
indicadores eléctricos no existen diferencias notables con respecto a los signos que
ya conocemos, salvo en la representación de los enchufes de alumbrado y de fuerza,
que una vez más ofrecen un esquema distinto, uno nuevo que añadir a la colección.
Pero, insistimos en los mismos razonamientos que ya hemos expuesto al respecto:
mientras se conserve la costumbre de agregar, al plano, un cuadro indicador de los
símbolos utilizados, con especificación expresa de su significado, la lectura y
consiguiente interpretación no se verá afectada para nada por posibles confusiones,
pues siempre se tendrá a mano la traducción exacta, en caso de duda.
El plano aporta la novedad de representar un calentador eléctrico, que en cierta
forma podemos considerar como un aparato mixto, ya que su misión es la de
facilitar agua caliente a los servicios sanitarios y, por tal motivo, debe considerarse
como un integrante de la red de fontanería. Pero el hecho de funcionar por la acción
de la energía eléctrica, lo que requiere una conexión a la red general por medio de
una instalación derivada, la convierte al mismo tiempo en un aparato vinculado a la
instalación eléctrica, dotado de su correspondiente enchufe o interruptor, para
conectarlo o desconectarlo de aquella red.
En cuanto a la instalación de fontanería, se han señalizado los servicios
sanitarios correspondientes a la alimentación del agua fría, por medio de tubos de
aceros, y del agua caliente con tubería de cobre, así como los desagües de PVC y la
situación de los grifos.
133
t--- -------- ---- ------------ - ------,

"
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1

134
o

Fig. 135. Planta del sector cocina-aseo de dos viviendas contíguas unifamiliares.

Esquema de una instalaciónsencilla de fontanería

El plano que reproduce la figura 135 corresponde a un proyecto de viviendas


unifamiliares dispuestas en línea, formando una sola construcción. La distribución
de las plantas es alterna, con lo que el cuarto de aseo y la cocina de cada par de
viviendas contigua se hallan situados a lado y lado de la pared de separación, lo que
permite disponer de una tubería conjunta de alimentación y evacuación del agua. El
mencionado plano de la figura 135 representa la planta del sector de la vivienda
ocupado por estos servicios.
La instalación de fontanería y saneamiento se han representado, a su vez, en
dos planos (Figs. 136 y 137).
Comentemos el primero de ellos. En la planta reproducida en la figura 136
puede distinguirse la situación de los distintos elementos de alimentación que
componen el servicio de suministro de agua a los aparatos sanitarios y a los
fregaderos. Como puede verse en el dibujo se trata de una instalación sencilla, cuya
red está compuesta por un solo conducto de entrada y otro de distribución, dispues-
to en forma de "T", con las derivaciones correspondientes para el llenado de los
tanques de los inodoros, y para la alimentación de los grifos de lavabos, mini-
bañeras y fregaderas.
La red interior de suministro se ha dibujado con trazo de línea llena, mientras
que el conducto de la red general de servicio, situado al exterior del edificio, se ha

~
Fig. 134. Plano de la instalación eléctrica y de fontanería, con indicación de ambos
circuitos.
135
&&a•ra••
•a•==-•2s:z:2s2 :::iraaa2:.:::s:22•s••• ...

Fig. 136. Planta de la instalación de suministro de agua a los aparatos sanitarios y a los
fregaderos de la figura 135.

/
............ '..
···.'

Fig. 137. Plano de la instalación del sistema de evacuación de las aguas residuales de la
figura 135.
136
representado con dos líneas paralelas de trazos, para diferenciar claramente ambos
conceptos.
Veamos ahora el plano de la figura 137, que lo es de la planta de instalación de
los servicios de evacuación de las aguas residuales. Las tuberías de los desagües
interiores, en el plano señalizadas con trazos gruesos de negro, forman dos brazos
que reciben las derivaciones de los desagües de las fregaderas y se unen con los de
los inodoros para desembocar en el albañal. Este útimo, a su vez, desemboca en el
pozo de registro dispuesto en el colector.
Con lo antedicho, creemos que la interpretación de ambos planos resulta
bastante clara. No obstante, presentamos como complemento el gráfico de la figura
138, en donde los anteriores planos de planta han sido objeto de una conversión
perspectiva, que permiten ver en una representación casi real el dispositivo proyec-
tado para la instalación. Tanto en uno como en el otro ejemplo, el recorrido de las
tuberías resulta ahora más perceptible y no ofrece la menor duda. Por esto, algunos
proyectistas resuelven el plano de la instalación recurriendo a la representación
perspectiva muy esquematizada, con esquemas similares al que ofrece la figura 139,
a manera de ejemplo, aunque no es muy corriente que se realice.
El único inconveniente que tiene este tipo de esquema es que se delinean sin
escala y, por consiguiente, no pueden tomarse medidas sobre él, y estas medidas
deben especificarse entonces con textos aclaratorios en el mismo dibujo, que
indiquen las longitudes de cada tramo, además de los diámetros ya señalados que
corresponden a las secciones de las tuberías.

Esquema de una instalación de calefacción central sistema monotubular

Vea en la figura 140 un prototipo de calefacción central para una vivienda-


refugio de alta montaña, resuelta con sistema de tubería única. Las flechas señalan

Fig. 138. Esquemas perspectivos de las instalaciones de alimentación y evacuación de


agua que aparecen en los planos de figuras 136 y 137.
137
aguo cafiente -··-··-··-··

aguo fria

desagü,s

~ JSmm

Fig. 139.tlsquema perspectivo de la instalación de fontanería de una vivienda. Los


diámetros · e las tuberías de suministro de agua se indican en pulgadas, mientras que los
diámetro de los tubos del sistema de evacuación de aguas residuales lo hace en
mili metros.

la dirección de la circulación del agua, desde que es calentada hasta que habiendo
cedido el calor en el trayecto de su recorrido retorna al punto de partida.
El plano, que ha sido ejecutado a escala, indica las longitudes de los tramos, los
puntos de conexión del circuito secundario a las derivadas que alimentan los
radiadores, la situación del circuito primario que incluye la tubería de elevación, el
depósito acumulador para la cesión del calor y la tubería para el retorno del agua fría
a la caldera, en donde volverá a calentarse.
El sistema se basa en cuatro elementos, perfectamente diferenciados:

• Un elemento encargado de calentar el agua.


• Un circuito primario, que trasportará la energía calórica generada hasta el
acumulador, circulación que se establecerá en razón del menor peso especí-
fico del agua caliente, que le hace ascender.
• Un depósito termoacumulador, que recibe y almacena la energía, la cual
cede al circuito secundario.
• Y por último, el circuito secundario, encargado de distribuir al calor almace-
nado a los radiadores.
138
• El agua que ha transferido el calor retorna a la caldera, para volver a
calentarse, al mismo tiempo que la del acumulador retorna a su punto de
partida con el mismo fin, una vez ha cedido su energía calórica al ambiente.

En este caso, el elemento calefactor es una caldera. Veamos ahora el modelo


basado en los mismos principios, pero que utiliza una energía calórica de distinta
fuente. La caldera ha sido sustituida, entonces, por unos paneles solares, colectores
que tendrán la misión de captar las radiaciones del sol y transformarlas en energía
calórica.
La lectura de este plano no requiere la consulta habitual al cuadro de símbolos,
ya que la explicación de su significado está escrita al lado mismo de cada signo.

cesión de calor

agua de peso especifico mayor

p.e.menor

'
1

tubería colectora de retorno


con distribución superior

r------ ventilación deposito


de expansión

tubería de elevación

caldera

Fig. 140. Esquemas longitudinal y transversal de un equipo de calefacción central por


sistema monotubular. (Cortesía Emilio Llano, arquitecto).
139
PLANOS TOPOGRAFICOS

Se llaman así aquellos planos de planta que señalizan, sobre el papel, una zona
determinada de terreno a escala proporcional. en los que se da a conocer la situación
y la extensión de todos los accidentes geográficos comprendidos en la parte repre-
sentada, por insignificantes que sean. En este tipo de planos se incluyen los cursos
de ríos, riachuelos y arroyos, las autopistas, carreteras, caminos y senderos, las
líneas de ferrocarril. aeropuertos, estaciones, apeaderos, las poblaciones, caseríos.
aldeas y casas solitarias, los bosques, huertas y jardines, las ermitas, castillos y
ruinas famosas, las playas, las calas, los campings, etc., etc., es decir, todos los
accidentes geográficos, los topónimos, los lugares de interés turístico que hay
dentro del territorio que comprende el plano. Pero, con todo, la característica más
destacable de un plano topográfico, es la de hacer constar un dato que no se
encuentra en ningún otro documento gráfico: la altura de cualquier punto incluido
en el terreno representado con respecto al nivel del mar, por medio de las denomina-
das curvas de nivel.
Las curvas de nivel, que pueden apreciarse en el ejemplo de la figura 141, son el
recurso que utiliza la topografía para describir el relieve gráficamente, en un dibujo
plano, y que se describe como la resultante de la intersección del terreno con un
plano horizontal, cuyo valor altimétrico está referido al nivel del mar en Alicante.

Fig. 141. Plano topográfico con curvas de nivel.


140
Fig. 142. Proyección de los planos de altura de un terreno a un plano de planta, para su
conversión en curvas de nivel.

Pero esto que acabamos de decir, que corresponde a la definición técnica del
concepto "curva de nivel", posiblemente queda algo oscuro para los no iniciados en
el tema, por lo que vamos a intentar aclararlo.
Imaginemos que la superficie plana del mar, pudiera bajar su nivel poco a poco
pero de forma constante, y que llegase un momento en que comenzase a asomar la
cumbre de una montaña hasta entonces sumergida. La primera impresión sería la
de que estábamos asistiendo al nacimiento de una isla.
Conforme el agua fuera bajando, la isla iría aumentando de tamaño. Sigamos
imaginando que el descenso de la mar se produce escalonadamente, pongamos de
metro en metro. En cada tramo, el perímetro de la nueva isla cambiará. Si fuese
posible fijar, en el terreno descubierto, la línea perfectamente horizontal que señala
el límite establecido por el contacto de la superficie del agua con la tierra, tendría-
mos representada su curva de nivel.
Vea en la figura 142 la expresión gráfica de lo que estamos exponiendo. A partir
del plano O, definitiva curva de nivel del monte emergido de las aguas que reproduce
la parte superior del diseño, procediendo a la inversa del supuesto fenómeno
geológico, es decir, ascendiendo en tramos de 5 metros de altura cada uno de ellos,
alcanzaremos las sucesivas curvas de nivel 5, 10, 15, etc., hasta llegar a la cumbre.
indicada 40. Es decir, 40 metros en el plano de alzado. De lo que se trata es de
traspasar estas cotas a un plano de planta, en donde quedarán señalizadas las nueve
141
curvas de nivel, de manera parecida a como reproduce la parte inferior de la
mencionada figura.
Y ahora sí que podemos decir que, una curva de nivel, es la proyección
horizontal del contorno de una figura, por lo general irregular por tratarse de un
terreno más o menos quebrado, en un punto determinado de altura.
A la distancia entre cada dos curvas de nivel se le llama equidistancia, que en el
caso de la figura que estamos comentando corresponde a 5 metros, pero puede ser
mayor o menor, según la escala del plano. A destacar el hecho de que sólo son las
proyecciones de las curvas equidistantes las que se dibujan en los planos, por lo que
entre dos curvas consecutivas el espacio existente puede estrecharse o hacerse más
ancho, según que el terreno presente más o menos pendiente. En una pared
escarpada, bruscamente cortada a pico, las curvas de nivel aparecerán juntas en
aquel punto; e inversamente, si la montaña presenta una pendiente muy suave, las
curvas de nivel correspondientes aparecerán muy separadas entre sí. al abarcar una
mayor superficie.
El conjunto de las curvas de nivel de un plano, por lo tanto, no sólo sirven para
que el lector pueda interpretar la altura correcta de cualquier punto que se encuen-
tra comprendido en el documento gráfico, sino que al mismo tiempo produce,
visualmente, la sensación de relieve, e indica la conformación del terreno, la
presencia de crestas y vaguadas, de declives de escarpados, etc.
La equidistancia entre curvas de nivel viene indicada en los planos topográfi-
cos, de manera que resulta de suma sencillez averiguar la altura de un punto
cualesquiera del mapa, relacionándolo con las cotas numeradas, de las que deben
restarse o sumarse la equivalencia multiplicada por el número de curvas de nivel
existente.
Por ejemplo, en la figura 141, la equidistancia es de 20 metros, y cada cinco
curvas efe nivel hace constar la altura: 500, 600, 700, 800 y 885, que señala la cumbre
o cota máxima del plano. Bordeando el lado derecho del pantano hay una carretera
que indica su kilometraje, desde el k. 118 hasta el 114, ya en la orilla izquierda. El
mojón del K. 115, aproximadamente está situado a 580 m. de altitud; el K. 116,
próximo a los 640 m. de altura; el k. 117 sobrepasa ya, aunque sea ligeramente, los
citados 640 m.; y el k. 118 ha bajado a los 560 m. Es decir, la carretera asciende hasta
que, cercana al poblado que hay a su derecha (según el sentido natural de marcha)
vuelve a descender y se sitúa por debajo de la altura que tenía al iniciar la subida.
Para obtener estos resultados, sólo se han tenido que sumar o restar 20 metros
por cada curva de nivel que hubiera hacia su derecha o su izquierda, para llegar a las
curvas de relación, situada cada 100 metros y señalizadas convenientemente.

142
Indice

Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5

l. Los planos

CONCEPTO DEL PLANO. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7


REPRESENTACION DIMENSIONAL................................... 7
Plantas y alzado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Fachadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
Situación geográfica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
CORTES EN SECCION................................................ 17
Los planos de planta origen de los cortes en sección. . . . . . . . . . . . . . . . . 24
Planos de sección vertical . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
Denominación de las secciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
Como se indican en el plano de planta los cortes de sección.......... 29
Elección de los puntos de corte. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
Una línea quebrada, en zig-zag, indica continuidad.................. 32
Otros indicadores de continuidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34
PLANOS COMPLEMENTARIOS DE DETALLES........................ 42

11. Lectura de planos

REPRESENTACION DE LAS DIMENSIONES . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43


Planos acotados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
Planos mudos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
Planos mixtos..................................................... 47
LAS LINEAS DE ACOTADO........................................... 47
Terminales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
Lectura de las líneas de cota............................. .......... 49
Situación correcta de las cotas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50
LAS ESCALAS........................................................ 52
Indicación de las escalas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
DIFERENTES TIPOS DE ESCALAS. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . SS
Escala natural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . SS
Escalas de ampliación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . SS
Escalas de reducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
Escalas normalizadas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
143
Escalímetro . 58
Las escalas gráficas . 61
Unidad de las escalas gráficas . 63
INTERPRETACION DE ELEMENTOS EN LOS PLANOS DE PLANTA . 67
Representación de elementos constructivos . 71
Las paredes . 71
Pilares . 73
Escaleras . 75
Líneas de trazos finos . 76
Las puertas . 78
La mocheta . 81
Puertas especiales . 82
Las ventanas . 82
Ventanas especiales . 82
Elementos divisorios . 85
Los ascensores . 85
Patios interiores . 88
Conductos de ventilación . 92
Armarios empotrados . 92
Las terrazas . 94
Materiales . 94
Como se representa la vegetación . 101
LOS SERVICIOS . 104
La cocina . 105
Representación gráfica de los elementos de una cocina en planta . 106
Variantes en la representación del mobiliario de cocina . 108
~ 1ona de comer en la cocina . 111
Los servicios higiénicos . 113
Señalización de los servicios de entrada y salida del agua . 114
La diversidad de diseño no excluye la unidad de criterio . 116
Aislamiento del inodoro . 119
REPRESENTACION DEL MOBILIARIO . 119
Muebles prototipo . 121
¿Normalización de los signos convencionales que se utilizan para re-
presentar el mobiliario en los planos? . 121
Actitud del lector de planos . 127
PLANOS DE INSTALACIONES . 127
Proyectos de instalación eléctrica . 127
Simbología . 128
Plano elemental de la instalación eléctrica de una vivienda . 131
Plano general de una instalación eléctrica para una planta destinada
a oficinas comerciales . 132
Plano completo de la instalación eléctrica en una planta de un edi-
ficio de viviendas . 133
Instalaciones eléctricas y de fontanería de una vivienda . 133
Esquema de una instalación sencilla de fontanería . 135
Esquema de una instalación de calefacción central sistema monotubular 137
PLANOS TOPOGRAFICOS . 140
144
~·onograflas
~ceac
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