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CAMARA EN LO CRIMINAL Y

CORRECCIONAL DE 4°NOM.
Protocolo de Sentencias
Nº Resolución: 32
Año: 2018 Tomo: 2 Folio: 532-539

EXPEDIENTE: 6859133 - - PAZ, HUGO ANDRES - CAUSA CON IMPUTADOS

SENTENCIA NÚMERO: TREINTA Y DOS.

Córdoba, primero de agosto de dos mil dieciocho.

Y VISTOS: Estos autos caratulados “PAZ, Hugo Andrés p.s.a privación ilegítima de la

libertad personal calificada, etc.” (SAC 6859133), radicados en esta Excma. Cámara del

Crimen de Cuarta Nominación, Secretaría Nº 7, Sala Unipersonal, a cargo del Señor Vocal

Dr. Luis Miguel Nassiz, en los que ha tenido lugar la audiencia a los fines del debate

dictándose sentencia con fecha veintisiete de junio de dos mil dieciocho, con la participación

del Señor Fiscal de Cámara, Dr. Raúl Gualda, del Dr. Jorge Eduardo Helal, por la

defensa del imputado Hugo Andrés Paz, DNI 17.897.203, sin alias, de cincuenta y dos años

de edad, soltero, mecánico, argentino, nacido en la localidad de Esquina, Departamento Río

Primero de la provincia de Córdoba, el día once de mayo de mil novecientos sesenta y seis,

domiciliado en calle General Paz nº 220 de la localidad de Piquillín, Departamento Río

Primero de la Provincia de Córdoba, hijo de Andrés Germando Paz (f) y de Rosa Albina

Espeche (v), Prio. 824118 A.G.

En oportunidad del debate el imputado agregó, entorno a sus condiciones personales, que

convivía con “Maria Eugenia Brizuela, desde hace 4 años y tenemos un hijo en común

llamado Marcos Eduardo Paz, de una año y 5 meses; además yo tengo dos hijos de una

relación anterior, una hija de 23 años de edad y varón de 25 años de edad”.

En cuanto a su nivel de instrucción, manifestó que “no terminé el primario, dejé en quinto

grado porque vivíamos en el campo y la escuela nos quedaba muy lejos, éramos 6 hermanos

”. Así, relató que a los 9 años comenzó a trabajar en una “quinta de verduras, mi papá era

quintero así que yo cortaba espinacas; ahora soy mecánico y percibía 18.000 pesos, más lo

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que ganaba mi mujer, alcanzábamos a fin de mes aproximadamente 30.000 pesos”.

Afirmó que no tiene enfermedades infectocontagiosas, es sano y no consume alcohol ni

drogas. En el complejo penitenciario “tengo buena relación con mis compañeros, no tengo

sanciones y conducta de 8… además me visitan mis hermanos, mis hijos, mi nieta y mi mujer

”.

En la ocasión, se informó por secretaría que no posee antecedentes computables (v. Informe

del Registro Nacional de Reincidencia de fs. 209/211).

DE LOS QUE RESULTA: La Requisitoria Fiscal obrante a fs. 164/176 le atribuyó al

nombrado la comisión del siguiente hecho: “Con fecha veinte de octubre de dos mil diecisiete,

siendo aproximadamente las 7:50 hs., el imputado Hugo Andrés Paz habría ingresado en la

vivienda de su vecina Diamela Gauna, sito en calle General Paz nº 145 de la localidad de

Piquillín, Departamento Río Primero de la Provincia de Córdoba, en contra de la voluntad

presunta de la misma; haciéndolo por la puerta de ingreso principal que estaba cerrada sin

llave, teniendo colocado un gorro pasamontañas, de color negro, y guantes portando una

cuchilla tipo sevillana con una hoja de unos quince centímetros de largo. Que dicha vivienda

se encontraba en ese momento sin moradores, lo que habría sido conocido por el imputado

Hugo Andrés Paz, quién vive en la misma cuadra que Diamela Gauna. Así las cosas, el

imputado Paz habría cerrado las cortinas de las ventanas de la vivienda de Gauna y habría

aflojado las bombillas de luz de todos los ambientes de la misma, presumiblemente para no

ser visto por Gauna, se escondió detrás de la puerta de la habitación de la hija de ésta y la

habría esperado allí, puesto que presumiblemente sabía que a esa hora volvería a su hogar

sola. Que siendo las 8:05 hs. aproximadamente, Diamela Gauna habría regresado a su casa

e ingresó de inmediato, cerrando detrás de sí la puerta principal con traba, y se dirigió al

cuarto de su hija al que entró mientras habría accionado el interruptor de la luz, sin lograr

encenderla. En ese momento, el imputado Hugo Paz, que habría continuado escondido detrás

de la puerta de esa habitación, habría salido de allí y sorprendido a Diamela Gauna desde

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atrás, colocándole su brazo en el cuello y con la otra mano le habría exhibido el cuchillo que

portaba, colocándoselo cerca de la cara, mientras le habría ordenado que se callara

diciéndole “callate o te mato”. Que ante ello, Gauna intentó huir de su vivienda, haciendo

toda la fuerza que podía para liberarse del imputado, moviéndose para todos lados, mientras

con una mano alejaba el cuchillo de su cara, lo que ocasionó que cayera de rodillas al piso y

que Paz cayera a su lado. Que tras ello, ambos se habrían puesto rápidamente de pie y el

imputado Paz nuevamente habría apresado a Diamela Gauna con su brazo, y como ésta se

habría apoderado de su cuchillo, también le agarró la mano donde lo tenía, por lo que ésta

continuó moviéndose con fuerza, logrando llegar así al living de su casa, donde se encuentra

la puerta de salida a la vía pública. En ese momento, Diamela Gauna logró varias veces

zafar por segundos del imputado Paz, cayéndose al piso de rodillas, pero éste la habría

vuelto a agarrar, siempre rodeándole el cuello con su brazo. Que seguidamente, el imputado

habría puesto su mano en la cara a Diamela, tapándole la nariz y boca con fuerza –lo que

provocó que luego quedaran las marcas de sus manos en el rostro de la nombrada-, ante lo

cual Gauna se dio vuelta para lograr respirar y el imputado le habría arrebatado

nuevamente su cuchillo; tras lo que otra vez Gauna se dio vuelta en dirección a la puerta de

salida, ante lo que Paz le habría tapado otra vez su nariz y boca, mientras que le apuntaba

con el cuchillo a la cara, por lo que Gauna habría intentado alejarse el cuchillo, agarrándolo

fuertemente de su hoja hasta romperlo, debido a la fuerza que efectuaba Paz para

colocárselo en el rostro a la joven, lo que le provocó a ésta cortes en su mano derecha. Que

en esa oportunidad, también logró Gauna librarse por instantes de las manos de Paz, pero

éste la volvió a apresar, hasta que ya cerca de la puerta, comenzó Gauna a gritar pidiendo

auxilio, por lo que el imputado Paz le habría metido su mano en la boca, empujándole la

lengua hacia abajo. Que ante ello Gauna logró sacar la mano del imputado de su boca y

continuó gritando mientras comenzó a accionar la traba de la puerta para abrirla, a la vez

que el imputado Paz habría continuado agarrándola de su cuello para evitar que abandonara

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su domicilio. A pesar de ello, Gauna habría logrado finalmente abrir la puerta de salida y

escapar de las manos del imputado Paz, pero éste la habría atrapado de inmediato

agarrándola de la capucha de su buzo, para volver a introducirla al interior de la vivienda,

agarrándola de la cintura, ante lo que, utilizando el marco de la puerta para hacer fuerza

con sus piernas, logró finalmente la joven salir a la vía pública y huir corriendo en dirección

a la calle 20 de Junio. Como consecuencia de la conducta que habría desplegado el imputado

Paz, Diamela Gauna sufrió herida cortante en meñique derecho con seis puntos de sutura,

lesión por la que se le asignaron diez días de curación e inhabilitación para el trabajo”.

Y CONSIDERANDO: Que conforme lo dispuesto por la normativa legal vigente, según

consta en acta de debate, el Sr. Vocal Luis Miguel NASSIZ se planteó y respondió a las

siguientes cuestiones:

PRIMERA: ¿Existió el hecho y cabe endilgar responsabilidad jurídico penal en éste al

imputado? ¿Cuáles son las circunstancias que habilitan la conclusión al efecto?

SEGUNDA: En su caso ¿Cuál es el encuadre típico que corresponde aplicar?

TERCERA: De corresponder ¿Cuál es la consecuencia jurídico penal que resulta

procedente? y ¿Corresponde la imposición de costas?

A LA PRIMERA CUESTIÓN PLANTEADA EL SEÑOR VOCAL DR. LUIS MIGUEL

NASSIZ, DIJO:

I) La Requisitoria Fiscal de referencia, sobre la base de la plataforma fáctica allí descripta (y a

la que remito brevitatis causa dando por reproducidas aquéllas descripciones - cfr. art. 408,

inc. 1°, in fine, del C.P.P-), le atribuyó al nombrado la comisión, en calidad de autor, de los

delitos de violación de domicilio y privación ilegítima de la libertad calificada, en concurso

ideal con lesiones leves; todo en concurso real (arts. 54, 55, 150, 89 y 142, inciso 1, primer

supuesto del C.P.).

II) Los hechos que fundamentan la pretensión represiva desarrollada por el Ministerio Fiscal,

fueron enunciados al comienzo del fallo mediante la transcripción del relato contenido en el

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respectivo citatorio, remitiéndome a ello por razones de concisión y dándolo en este tramo por

reproducido (cfr. art. 408 inc. 1°, in fine, del C.P.P).

III) Al ser llamados a ejercer su defensa material, el imputado Hugo Andrés Paz, previa

intimación realizada conforme a pautas legales vigentes (i.e. puesta en conocimiento de los

hechos atribuidos y de las pruebas obrantes en su contra) en presencia de su defensor,

reconoció el hecho atribuido tal como le fue expuesto mediante la lectura del libelo acusatorio

(v. Acta de Audiencia fs. 231/233).

En virtud de tal confesión del acusado (espontánea, lisa, llana y circunstanciada) respecto a su

intervención responsable en el hecho atribuido (conforme al grado de participación

endilgada), atendiendo al arrepentimiento demostrado, más la petición de la defensa en cuanto

se le imprima al presente el trámite de juicio abreviado previsto en el art. 415 del C.P.P., junto

con la aquiescencia prestada por el Sr. Fiscal de Cámara y el Tribunal, se resolvió omitir la

recepción oral de las pruebas tendientes a acreditar la existencia del suceso y la culpabilidad

del imputado, incorporándose por su sola lectura, a pedido de parte, la evidencia

legítimamente colectada al efecto (Conf. Acta fs. 231/233).

IV) Así, la prueba incorporada a tales fines consistió en: TESTIMONIALES: Edgar Emilio

Agüero (fs. 1/1 vta., 5/6, 56/56 vta. y 81/82 vta.), Diamela Elin Gauna (fs. 3/3 vta., 10 y

15/19), Daniela Evelyn Gauna (fs. 20/22), Manuel Gonzalo Calderón (-comisionado- fs.

24/24 vta., 35 y 67/67 vta.), Latife del Carmen Jalif (fs. 62/63), Fernanda Noel Lucero (fs.

66/66 vta., 68/68 vta. y 69/69 vta.), Silvia del Valle Díaz (fs. 70/71 vta.), Héctor Rafael

Quevedo (fs. 72/73 vta.), María Mabel Acosta (fs. 74/75), Irma Rosa Luque (fs. 76/77 vta.),

Maribel Liliana del Valle Carreño (fs. 78/78 vta.), Angela Ivana Quevedo (fs. 79/80 vta.),

Deolinda Elsa Ibanovich (fs. 83/85), Yohana Vanessa Gentile (fs. 87/89), Dardo José

Ludueña (fs. 92/93 vta.), María Josefa Villalba (fs. 94/95); DOCUMENTAL –

INFORMATIVA- PERICIAL: certificado médico (fs. 4), Acta de Inspección ocular (fs. 7),

Croquis (fs. 8), impresión en blanco y negro de fotografía de “Hugo Paz” acompañada por la

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víctima (fs. 11), croquis (fs. 25), Acta de Inspección ocular (fs. 26), fotografías de la víctima

(fs. 30/31), fotografías donde se observan manchas de grasa (fs. 32), Acta de allanamiento y

secuestro (fs. 34), Planilla prontuarial nominativa del imputado (fs. 36), certificado de la

actuaria (fs. 37), copia certificada de Sentencia número 21 de la Excma. Cámara en lo

Criminal de 8ª Nominación, dictada con fecha 07/06/2001 en contra de Hugo Andrés Paz (fs.

38/54), Acta de Secuestro (fs. 57), Sobre conteniendo elemento secuestrado consistente en

una pieza pequeña de acero que presumiblemente habría sido parte de una navaja (fs. 58),

certificado (fs. 61), Informe de reincidencia (fs. 64), Croquis (fs. 86), Constancias del SAC

correspondientes al imputado Paz (fs. 69/97), Informe médico del imputado (fs. 99), Acta de

allanamiento, detención y secuestro (fs. 101), elementos secuestrados agregados en autos,

consistentes en impresiones de capturas de pantalla tomadas desde la red social, Facebook, de

la cuenta “El Piquillense” y de la cuenta “Diamela Gauna” (fs. 102/109), Planilla Prontuarial

(fs. 118), Informe de la Unidad Video Legal de Policía Judicial (fs. 120/123), impresión de

pantalla de resultado de búsqueda a través de Google por el término “navaja” (fs. 129 y ss),

informe de la Sección Química Legal (fs. 156); y demás constancias de autos.

IV) Al momento de alegar (conf. art. 402 C.P.P.), el Sr. Fiscal de Cámara resaltó que “que

ha sido traído a juicio Hugo Andrés Paz por el hecho contenido en la pieza acusatoria, a la

que remito en honor a la brevedad. Al ejercer su defensa material, Hugo Andrés Paz

reconoció circunstanciada y llanamente su participación y culpabilidad sobre el hecho

atribuido. Al mismo tiempo la prueba obtenida a través de la I.P.P., es contundente. La

existencia histórica de los hechos y su participación, como así también demás elementos de

convicción agregados, acreditan plenamente ambos extremos de la imputación delictiva, esto

es la existencia material del hecho y la autoría responsable del imputado en la producción del

mismo, lo que verifica la confesión brindada. A mi juicio, sobre la calificación legal, surge

necesario mantener la propuesta por el fiscal de instrucción, a excepción del concurso ideal

con las lesiones leves”. Brindó razones en relación a ello argumentando que la privación de la

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libertad supone violencia, intimidación y/o violencia física, para evitar su resistencia.

Continuó diciendo que “se debe tener en cuenta la acción material y el hecho, forma, modo de

comisión y de cómo se produjo el suceso, todo ello me lleva a peticionar como justo, que

Hugo Andrés Paz deba ser declarado autor penalmente responsable de los delitos de

Violación de domicilio y Privación Ilegítima de la Libertad calificada, en concurso real;

imponiéndosele en consecuencia, una pena de 2 años y 8 meses de prisión para su tratamiento

penitenciario, con costas”; concluyó así su alegato.

Acto seguido, concedida la palabra por el Sr. Presidente al defensor, Dr. Jorge Eduardo

Helal, éste adhiere a las manifestaciones vertidas por el Sr. Fiscal de Cámara y solicitó a S.S.

morigeración en la pena a imponer; así concluyó su alegato.

Seguidamente S.S. se dirige al imputado y los interroga conforme lo previsto por el art. 402

del CPP., si luego de lo que ha visto y oído durante el juicio tienen algo más que agregar, a lo

que dijo “prometo cumplir por mi hijo y mi mujer” (v. acta de audiencia de fs. 231/233).-

V) Valoración de la prueba: De acuerdo al material probatorio señalado precedentemente,

surge sin hesitación alguna que existen elementos de convicción suficientes para sostener, con

el grado de certeza, tanto la existencia material del hecho descripto en la plataforma fáctica,

como así también la participación responsable del imputado, Hugo Andrés Paz, en el mismo.-

En esa dirección, valoro en primer lugar lo expresado por la víctima, Diamela Elin Gauna,

quien relató que “siendo la hora 07:50 hs. salió de su vivienda para llevar a su hija a la

escuela, dejando la puerta de ingreso cerrada, pero sin llave, y regresó a los diez minutos”.

Así, explicó que al ingresar a la habitación de su hija, una persona de sexo masculino la tomó

por detrás, de su cuello y dijo “cállate la boca”; acto seguido, el atacante extrajo un cuchillo,

con cabo plástico duro y hoja, “media fina con poco serrucho” y apuntando a su cara le

reiteró “cállate o te mato”.-

Seguidamente, la víctima comenzó a forcejear con el sujeto “…hizo tanta fuerza para que el

atacante le sacara el cuchillo de la cara, que quebró el arma en dos partes, quedándole el

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mango al nombrado y a la víctima la hoja (…) comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero el

agresor introdujo su mano en su boca y le presionaba la lengua hacia abajo (…) luego de

varios intentos más por liberarse del agresor, Gauna logró abrir la puerta de salida y huir,

no sin antes ser atrapada y vuelta a introducir a su vivienda (…) sin dejar de luchar, la

misma logró finalmente salir, ayudándose con sus pies y utilizando el marco de la puerta

para hacer fuerza. Que ya en la calle huyó gritando `con toda su voz´…” (Conf. fs. 3/3 vta.,

10 y 15/19).-

Cabe tener presente que la declaración de la víctima, cuenta con varios puntos de soporte,

puesto que su narración resulta congruente con lo relatado por los diferentes testigos que,

ubicados en distintos espacios de la conflictiva (amigas, hermana, vecinos), revelaron aristas

coincidentes con aquella expresión narrativa.-

En efecto, Daniela Evelyn Gaunadeclaró que, anoticiada del hecho por amigos en común, se

dirigió al Dispensario del barrio, “… (en) la puerta, sale mi hermana llorando y no podía

hablar, estaba con un policía y con sangre en la mano y en la ropa (…) marcada la cara y el

cuello, colorados…”. La testigo enfatizó que la víctima, tanto en la comisaría como en su

casa, contó lo que le había pasado “de la misma forma”, corroborando así su relato y las

lesiones sufridas sobre la misma (v. fs. 20/22).-

En igual sentido, Silvia del Valle Díaz, amiga de la Sra. Gauna, refirió a su turno que tomó

conocimiento de lo sucedido por la víctima, precisando“…(me dijo) que había alguien

adentro de su casa y que había sido atacada (…) ella estaba llorando, bajo una crisis de

nervios, junto a los policías y la hermana de ella (…) vi que tenía golpes en su cara y cortes

en una mano, en un dedo…” (fs. 70).-

En respaldo de tales testimonios, aparece el vertido por Yohana Vanessa Gentile, vecina del

barrio, quién coincidió en resaltar el temor y aflicción que sentía la víctima cuando logra

escapar de su vivienda. Así, Gentile enfatizó que “…vino corriendo directamente a mi casa…

golpeada la cara y tenía sangre…me dice que necesitaba ayuda (…) tenía un hombre en la

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casa y gritaba ` ¡me quiere matar, me quiere matar!´…” (fs. 87/89).-

Para coronar, dichos relatos se ven apuntalados por prueba objetiva incorporada en autos, que

consta de Certificado médico, de fecha 20/10/17, del que surge que a la víctima se le realizó

la sutura de su dedo meñique derecho (fs. 4); Informe médico que da cuenta que la misma

sufrió lesión cortante en dicho dedo (fs. 99); Fotografíasdonde se puede observar que la joven

presentaba en su cara, rastros de haber recibido una fuerte presión (fs. 30/31); Croquis y Acta

de inspección ocular de su vivienda, que dan cuenta que en el living de la morada

“encontraron tirado en el suelo un biombo” (v. fs. 7 y 26); y Acta de secuestro de “una pieza

pequeña, aparentemente de acero inoxidable, del tipo de las que tienen las sevillanas en su

mango…” (fs. 57/58); datos compatibles con el relato de lo ocurrido por la Sra. Gauna y que

permite ilustrar con exactitud lugar, fecha y hora de ocurrencia del suceso, pincelando,

además, circunstancias que impactan en la modalidad comisiva.-

En punto a “quién”fue el agente provocador de este hecho delictuoso, también se puede

afirmar, con certeza, que fue el acusado Hugo Andrés Paz; sentimiento anímico que descansa

en el siguiente material probatorio:

* La mismísima víctima, Diamela Elin Gauna, hace mención de un sujeto de estatura 1.60 m.

aproximadamente, contextura “no muy gordo” y que tenía puesto un pullover “como de lana

de dos colores” y que, ante el forcejeo trazado entre ambos, “pudo correrle un poco el

pasamontañas…alcanzó a verle el cabello, que era corto y negro con algunas canas”;

descripciones similares a las que surgen de la Impresión de una fotografía del imputado

acompañada por la víctima (fs. 15/19 y 11 respectivamente).-

*Asimismo, Daniela Gauna relató que cuando le exhibió a su hermana una foto del imputado

subida a la red social Facebook, esta última “…entró en estado de pánico…como si estuviera

mirando al agresor en esa fotografía…”, reconociendo así a Hugo Paz como su atacante (v.

declaración testimonial prestada a fs. 20/22).-

* Cabe tener en cuenta que tanto la víctima como las vecinas Deolinda Ibanovich (fs. 83),

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Yohana Gentile(fs. 87) y Josefa Villalba (fs. 94) afirmaron que en las inmediaciones del lugar

del hecho “no había nadie después de sucedido el (hecho)”, mientras que, Dardo José

Ludueña(fs. 92), “dio cuenta que inmediatamente antes tampoco había nadie en la vía

pública”; lo que me permite inferir que el autor del evento en trato sólo pudo ser alguien que

podía guarecerse con facilidad en un lugar cercano. Cierra este razonamiento que el imputado

vive en la misma cuadra de la víctima, a pocos metros de su vivienda, lo que además de darle

mayores ventajas para cometer el evento criminoso tal como se viene analizando, también le

permitió conocer en qué horario la víctima se hallaba sola y elegir el momento propicio para

el ataque.-

* Para más, la damnificada refirió que su agresor tenía olor a grasa de automóvil y que

descubrió una marca de grasa en el acolchado de la habitación de su hija, y otra, en la

zapatilla que tenía puesta al momento del hecho. Es bueno señalar que la Sra. Gauna

manifestó que conoce bien dicho olor puesto que su pareja trabajó en un taller mecánico.-

En consonancia con este relato, contamos con las fotografías obrantes a fs. 32, en las que se

observan manchas de color negro en un calzado deportivo y en un acolchado existente dentro

de la vivienda de la víctima. Aquí se pone de relieve, conforme dieron cuenta tanto los

efectivos policiales que intervinieron en la investigación, como demás vecinos del barrio, que

el imputado Paz tiene el oficio de mecánico y que desempeña su trabajo en su domicilio

(Conf. declaraciones de Angela Ivana Quevedo de fs. 79/80 vta., Sgto. Edgar Emilio Agüero

obrante a fs. 1/1 vta., 5/6, 56/56 vta. y 81/82 vta., Of. Manuel Calderon de fs. 24, Silvia del

Valle Díaz fs. 70, entre otros).-

* Lo afirmado hasta aquí, se complementa y corrobora con la declaración del Manuel

Gonzalo Calderón (fs. 35), comisionado que, en su tarea de pesquisa, a más de aprehender al

imputado y secuestrar de su domicilio un pullover de hilo, de dos colores, con “manchas

como si fueran de grasa o aceite de auto, y de un par de guantes de lana color negro que

también se encontraban en dicho placard” – coincidente con los datos aportados por la

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víctima en cuanto a la vestimenta de su atancante-, llamativamente se hallaron en la morada

de Paz, ocho hojas con impresiones que constituyen capturas de pantalla del perfil de

Facebook denominado “El Piquillense” (perfil del pueblo) y del perfil de la víctima Diamela

Gauna, en las que existen textos que aluden al evento criminoso que se le reprocha (v. fs. 34 y

101/102).-

Todo lo expuesto, sumado a la confesión del imputado Hugo Andrés Paz (libre, llana y

circunstanciada), que corrobora “in totum” el mérito incriminante de la prueba anejada y

precedentemente valorada, me permite la construcción de un juicio convictivo lo

suficientemente sólido parasindicar al incoado como el atacante de la Sra. Gauna.-

En efecto, al analizarlo conforme la transcripción de probanzas efectuada supra, no resulta

complejo observar (desde la posición externa del observador neutral) un escenario en el que el

acusado, aprovechándose de la situación de vecindad entre víctima y victimario, ingresó al

domicilio de calle General Paz nº 145 de la localidad de Piquillín, dpto. Río Primero de esta

provincia, en contra de la voluntad de su propietaria. Así, cuando regresó Diamela Elin Gauna

a su vivienda, intrépidamente la tomó por detrás y en forma inmediata hubo un despliegue de

violencia (le apuntó a la cara con una navaja y le dijo “cállate o te mató”) con la finalidad de

doblegar su voluntad y menoscabar la libertad de la víctima a través de ese medio; retirándose

del lugar cuando la damnificada logró abrir la puerta de salida y huir corriendo en dirección a

calle 20 de junio de dicha localidad (Cfr. Declaración de fs. 03, 10 y 15/19 e Informe médico

de fs. 99, donde constan sus lesiones leves).-

Desde otra mirada e impactando en el presupuesto de la “culpabilidad”, puede igualmente

concluirse, que el acusado sabía lo que hacía y hacía lo que quería; afirmación que reconoce

fundamento tanto en la dinámica del hecho como en la declaración de la víctima y demás

testigos (antes valorados), reveladores de comportamientos del incoado en cuestión sólo

compatible con quien obran con plena consciencia. Para más, la forma en que se desenvolvió

en la audiencia de debate al reconocer su responsabilidad en el hecho que le fuera intimado,

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da cuenta que podía comprender la criminalidad de los actos y dirigir sus acciones al

momento del evento delictivo.-

De consiguiente, a los fines de dar satisfacción al requisito estructural consagrado en el

inciso 3°, del artículo 408, del C.P.P., concluyo que el hecho finalmente acreditado, es aquél

descripto en la requisitoria de elevación a juicio que corre agregada a fs. 164/176, a cuyo

relato narrativo remito en honor a la brevedad y doy aquí por reproducido.-

Voto así afirmativamente a esta primera cuestión planteada.-

A LA SEGUNDA CUESTION PLANTEADA, EL VOCAL LUIS MIGUEL NASSIZ;

Dijo: Fijado el hecho como ha quedado expresado en la cuestión precedente, corresponde a

continuación adjetivar la conducta desplegada en la eventualidad por Hugo Andrés Paz.-

En efecto, no existen dudas que los mismos encuadran en las figuras de violación de

domicilio y Privación ilegítima de la libertad calificada; todo en concurso real (arts. 45, 55,

150 y 142, inc. 1, primer supuesto, del C.P.).-

Esto así, habida cuenta que ha quedado acreditado con grado de certeza, una conducta

orientada a ingresar a la vivienda de propiedad de Diamela Gauna contra la voluntad presunta

de quien tenía derecho a excluirlo, violentando de esta manera el ámbito de intimidad de su

propietaria.-

Así, la mecánica delictiva puesta a rodar por el incusado, que alcanzó su etapa consumativa,

lo ubica en un espacio, en el que al ingresar la víctima a la habitación de su hija, la tomó por

detrás, de su cuello, y le dijo “cállate la boca”; acto seguido, Hugo Andrés Paz extrajo un

cuchillo y apuntando a su cara le reiteró “cállate o te mato”.-

En dicho contexto, la víctima forcejeó con su atacante y al intentar escaparse de su vivienda,

con la intención de privarla ilegítimamente de su libertad de locomoción, el acusado la tomó

fuertemente de su cuello y la ingresó por la fuerza, es decir, sin mediar consentimiento de su

parte, mientras le apuntaba con el cuchillo a la cara. Acción, como pacíficamente acepta

nuestra doctrina judicial, merecedora de una mayor punibilidad.-

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En consecuencia, estas conductas se engarzan en la figura de Violación de domicilio y

Privación ilegítima de la libertad calificada por la violencia y amenazas dirigidas contra la

víctima (art. 45, 150 y 142 inc. 1, primer supuesto, del C.P.).-

Concurso material o real: Por último, debo apuntar que todos estos delitos deben

concursarse a través de las reglas de concurso estipuladas en el art. 55 ibíd., toda vez que se

trata de hechos independientes entre sí reprimidos con una misma especie de pena.-

La evidente adecuación de los relatos fácticos a las normas propugnadas, me eximen de

mayores consideraciones.-

ASI RESPONDO A ESTA CUESTION PLANTEADA.-

A LA TERCERA CUESTION PLANTEADA EL SEÑOR PRESIDENTE DR. LUIS

MIGUEL NASSIZ, DIJO: Corresponde en esta última cuestión mensurar la pena aplicable a

Hugo Andrés Paz a partir de las conductas típicas achacadas (acorde ha quedado despejado en

las cuestiones precedentes).-

Conviene señalar en este sentido que conforme lo informa nuestra normativa procesal,

tratándose de un juicio abreviado el Tribunal “no podrá imponer al imputado una sanción

más grave que la pedida por el Fiscal” (conf. art. 415, segundo párrafo, C.P.P.); para el caso

dos años y ocho meses de prisión, con costas (conf. Acta fs. 231/233).-

Sin embargo, esto no me exime de un análisis razonado de las constancias anejadas en la

causa, no sólo en cuanto a sus extremos fácticos (matizados por la confesión del imputado),

sino también en cuanto a los que servirán como pautas de individualización de la condena.-

En esta lógica, habré de tener en cuenta como particulares circunstancias atenuantes (cfr. art.

40 y 41 C.P.) que estamos en presencia de una persona madura, padre de tres hijos: “Marcos

Eduardo Paz, de una año y 5 meses, además yo tengo dos hijos de una relación anterior, una

hija de 23 años de edad y varón de 25 años de edad” (conforme declaración prestada en

oportunidad del debate obrante a fs. 231/233). Para más, durante su tiempo de encierro ha

observado una conducta que fue calificada “ocho”, sin sanciones, lo que da muestra de un

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claro acatamiento del régimen disciplinario que regula la vida intramuros e implica una

predisposición enderezada a reencausar su vida.-

Asimismo, Paz no cuenta con antecedentes penales computables y, como bien ha quedado

evidenciado al tiempo del debate, antes del encarcelamiento al que fue sometido realizaba un

trabajo marcado por la licitud, pues, tenía un taller mecánico que le reportaba un ingreso

mensual de pesos dieciocho mil ($18.000) aproximadamente. Además,conforme señaló, posee

una formación instructiva que presenta ciertas limitaciones (primario incompleto) dejando

entrever un minus de su culpabilidad; y, finalmente, reconoció de manera espontánea, lisa y

llana el hecho endilgado, expresando arrepentimiento por lo que hizo.-

Desde otro costado, advierto como especiales circunstancias agravantes de su conducta

delictuosa, las emergentes de la modalidad concreta del hecho cometido, habida cuenta el

imputado aprovechó la relación de vecindad con la víctima para conocer el horario en que se

hallaba sola y así elegir el momento propicio para perpetrar el hecho. En este marco, aparece

otra circunstancia que se torna altamente desfavorable para Paz, y es que a fin de facilitar su

accionar, cerró las cortinas de las ventanas de la vivienda de la Sra. Gauna y aflojó las

bombillas de luz de todos los ambientes; lo que denota su voluntad de colocar a la

damnificada en una situación de mayor indefensión.-

Por todo lo dicho entonces, al sopesar ambas pautas (objetivas y subjetivas) en punto a la

mensuración de la pena, considero que Hugo Andrés Paz revela un grado de menguada

peligrosidad criminal, motivo por el cual estimo justo imponerle como consecuencia jurídico

penal, una pena de dos años y seis meses de prisión, con costas (arts. 5, 9, 29, inc. 3°, 40 y

41 del C.P.; 415, 550 y 551 del C.P.P.).-

Por último, corresponde regular los honorarios profesionales del defensor del imputado, Dr.

Jorge Eduardo Helal, en la suma de pesos 15.000, a cargo de su defendido (arts. 29, 36, 39,

89, 90 y cc. de la Ley 9459).-

Finalmente, el perdidoso en costas deberá efectuar el pago de la tasa de justicia, en la suma

Expediente Nro. 6859133 - 14 / 16


equivalente a 20 jus, monto que deberá abonar una vez firme la presente sentencia, en el plazo

de 15 días, bajo apercibimiento de remisión a través de Secretaría, a la Oficina de

Administración del Poder Judicial, de la certificación de la deuda, más sus intereses por mora

(Ley impositiva nro. 10.412).-

Así voto.

Por las razones de hecho y de derecho evocadas, este Tribunal, constituido en Sala

Unipersonal; RESUELVE: I) DECLARAR A HUGO ANDRÉS PAZ, ya filiado, autor

penalmente responsable de los delitos de Violación de Domicilio y Privación Ilegítima de

la Libertad calificada, en concurso real (arts. 45, 55, 150, y 142, inc. 1°, primer supuesto,

del C. Penal), imponiéndole en consecuencia para su tratamiento penitenciario la pena de

DOS AÑOS Y SEIS MESES DE PRISION, CON COSTAS (arts. 5, 9, 29, inc. 3°, 40 y 41

del C.P.; 415, 550 y 551 del C.P.P.).-

II) Regular los honorarios profesionales del defensor del imputado, Dr. Jorge Eduardo Helal,

en la suma de pesos 15.000, a cargo de su defendido (arts. 29, 36, 39, 89 y 90 y cc. de la ley

9.459).-

III)Ordenar el pago de la tasa de justicia al perdidoso en costas, en la suma de pesos

equivalente a 20 jus, monto que deberá abonar una vez firme la presente sentencia en el plazo

de quince días, bajo apercibimiento de la remisión a través de Secretaría de la certificación de

la deuda más sus intereses por mora a la Oficina de Administración del Poder Judicial (Ley

impositiva n° 10.412).-

VI) PROTOCOLICESE, NOTIFIQUESE Y HAGASE SABER.-

NASSIZ, Luis Miguel

VOCAL DE CAMARA

Expediente Nro. 6859133 - 15 / 16


MOREIRA, Gabriela Eugenia

SECRETARIO/A LETRADO DE CAMARA

Expediente Nro. 6859133 - 16 / 16

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