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UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS (UAPA).

ESCUELA DE EDUCACION.

PRESENTADO POR: Carmen Rossi Peña Martínez

MATRICULA: 14-6370

ASIGNATURA: ESTRATEGIAS LUDICAS EN LA EDUCACION PRIMARIA.

FACILITADORA: CARMEN MATA.

SANTIAGO DE LOS CABALLEROS, 14-08-2020.


Distinguido  participante:
Es un placer verte de nuevo en nuestro entorno virtual, a continuación te dejo la siguiente tarea:
1-Entrevista a un docente (por teléfono o por internet)  del Nivel Primario y pregunta sobre una clase ¿Cuál es la rutina con sus
momentos que por lo regular desarrolla ese maestro y ¿Cuáles tipos  o categorías de  juegos ella o él aplica en los mismos?

Maestra: Leydi Estévez.


Grado: 3 de primaria
Por lo general en mis prácticas de pedagogías yo suelo ser muy pero muy dinámica y creativa ya que los niños de 8 años han demostrado que
aprenden más fácilmente mientras exploran atraves del juego educativo, ya que este método los invita a ellos a divertirse y expresar sus
emociones.
Al inicio de cada clase lo primero que hacemos es orar, luego damos una breve explicación de la clase anterior para partir de ahí para indagar
el tema de la siguiente clase, también introducimos el tema de diversas maneras, muchas veces hacemos cuestionarios orales, lecturas de
texto relacionados al tema correspondiente, en forma de drama, a veces observamos un video educativo y otras veces a través de carteles
ilustrativos.
En el desarrollo del tema pues la mayor parte del tiempo hacemos grupos para realizar diferentes tipos de actividades, también creamos
mapas mentales para que puedan desarrollar la habilidad de usar el cerebro más auténticamente.
Al cierre pues un líder de cada grupo hará un resumen verbal de lo anteriormente aprendido, uniendo así cada idea expresada por cada uno de
ellos y luego la maestra une sus comentarios dándole una idea más clara y organizada para aclarar cualquier duda. También se les asigna una
tarea para realizarla en casa y compartirla en la clase siguiente.
1.1. Luego realice un cuadro de diferentes entradas con relación a los momentos de la rutina diaria que se aplican, donde
se coloquen las actividades que la maestra dice que realiza: Guíate de la siguiente. 

¿Qué dice ¿Cómo ¿Cuáles Cómo dice que Cuáles criterios dice
que  hace? dice que lo recursos dice evalúa la que toma en cuenta?
hizo? que  utilizó? actividad
   Lo hizo con  Los recursos que ella  Evalúa las actividades de  Los criterios que ella usa casi
consistencia y utiliza son los manera diagnostica, siempre son los siguientes:
 Ella dice que le repetitivamente, siguientes: fomentando diálogos,
comparte el contenido creando hábitos debates y cuestionarios, Procedimental y actitudinal, ya que
a los alumnos de educativos en ellos Libros de texto, observando así su manejo estos criterios son los más efectivos
manera, dinámica, para que cartulinas, pegamentos, del tema tratado. Y como para lograr ver el nivel de dominio y
creativa y calificativa practiquen de tapas de refrescos, expresan sus ideas de una aprendizaje de dichos alumnos.
cognitivamente a los manera autónoma manera más llana y clara de
educandos. Videos educativos, Dichos criterios son muy utilizados en
la consistencia del cuadernos, lápiz, acuerdo a su vocabulario distintos grados ya que a través de
Trae al aula estudio. borrador, textos cortos. como niños y niñas de ellos podemos evaluar más
diferentes actividades acuerdo a su tierna edad. claramente a los alumnos de manera
despertando en ellos objetiva y critica, buscando así que
la curiosidad de los alumnos puedan adquirir el
aprender. conocimiento necesario y las
actitudes requeridas para expresar su
  manejo del tema tratado, cualquiera
  que sea y en el área que sea

 
 
 
 
 

 
II- Presentación de un reporte escrito  de investigación con los siguientes  temas:

EL JUEGO COMO ESTRATEGIA DE APRENDIZAJE EN EL NIVEL PRIMARIO

El juego puede resultar un reforzador de los valores que el niño comparte en la escuela, al mismo tiempo que mejora la práctica
pedagógica; sobre todo, cuando el docente lo considera en su planificación como parte de sus estrategias, de allí que, el aprender
resulte para cada uno de los niños, una experiencia motivadora, entusiasta, no tediosa, y a la vez de aprendizaje significativo.

Actualmente, los docentes de Educación Básica llevamos a cabo cambios y transformaciones en nuestra práctica educativa, con el
afán de encontrar estrategias para enseñar a nuestros alumnos a aprender a aprender, esto quiere decir, aprender para la vida,
fortaleciendo los contenidos básicos, usando el término como aquello que permite adquirir, organizar y aplicar saberes de diverso
orden y complejidad creciente.

En la dinámica del juego entran en desarrollo completo el ansia de libertad, la espontaneidad en la acción, el espíritu alegra el
anhelo de creación, la actitud ingenua y la reflexión, cualidades que en esencia distingue nuestro ser en el juego el
hombre despoja todo lo que se encuentra reprimido, ahogado en el mundo interior de su persona. Desde el punto de vista
psicológico el juego es una manifestación de lo que es el niño, de su mundo interior y una expresión de su mundo interior y una
expresión de su evolución mental. Permite por tanto, estudiar las tendencias del niño, su carácter, sus inclinaciones y sus
deficiencias.
En el orden pedagógico, la importancia del juego es muy amplia, pues la pedagogía aprovecha constantemente las conclusiones
de la psicología y la aplica la didáctica. El juego nos da la más clara manifestación del mundo interior del niño, nos muestra la
integridad de su ser. La importancia de los juegos se puede apreciar de acuerdo a los fines que cumple, en la forma siguiente:

a. Para el desarrollo físico.- Es importante para el desarrollo físico del sujeto porque las actividades de caminar, correr, saltar,
flexionar y extender los brazos y piernas contribuyen el desarrollo del cuerpo y en particular influyen sobre
la función cardiovascular y consecuentemente para la respiración por la conexión de los centros reguladores de ambos sistemas.
Las actividades del juego coadyuvan al desarrollo muscular y de la coordinación neuro-muscular. Pero el efecto de la actividad
muscular no queda localizado en determinadas masas, sino repercute con la totalidad del organismo. Hay cierta diferencia
entre gimnasia y juego, la complejidad de los movimientos usados en el juego hacen de él un ejercicio sintético, mientras que la
gimnasia resulta una actividad analítica que se dirige en ciertos momentos hacia un sector determinado del cuerpo. El juego, por
constituir un ejercicio físico además de su efecto en las funciones cardio-vasculares, respiratorias y cambios osmóticos, tiene
acción sobre todas las funciones orgánicas incluso en el cerebro. La fisiología experimental ha demostrado que el trabajo muscular
activa las funciones del cerebro.

b. Para el desarrollo mental.- Es en la etapa de la niñez cuando el desarrollo mental aumenta notablemente y la preocupación
dominante es el juego. El niño encuentra en la actividad lúdica un interés inmediato, juega porque el juego es placer, porque
justamente responde a las necesidades de su desenvolvimiento integral. En esta fase, cuando el niño al jugar perfecciona sus
sentidos y adquiere mayor dominio de su cuerpo, aumenta su poder de expresión y desarrolla su espíritu de observación.
Pedagogos de diversos países han demostrado que el trabajo mental marcha paralelo al desarrollo físico. Los músculos se tornan
poderosos y precisos pero se necesita de la mente y del cerebro para dirigirlos, para comprender y gozar de las proezas que ellos
realizan. Durante el juego el niño desarrolla sus poderes de análisis, concentración, síntesis, abstracción y generalización. El niño
al resolver variadas situaciones que se presentan en el juego aviva su inteligencia, condiciona sus poderes mentales con las
experiencias vividas para resolver más tarde muchos problemas de la vida ordinaria.

El juego es un estímulo primordial de la imaginación, el niño cuando juega se identifica con el tiempo y el espacio, con los hombres
y con los animales, puede jugar con su compañero real o imaginario y puede representar a los animales y a las personas por
alguna cosa, este es el período del animismo en el niño. Esta flexibilidad de su imaginación hace que en sus juegos imaginativos
puede identificarse con la mayoría de las ocupaciones de los adultos.

c. Para la formación del carácter.- Los niños durante el juego reciben benéficas lecciones de moral y de ciudadanía.
El profesor Jackson R. Sharman de la Universidad de Colombia decía: "Educar al niño guiándolo a desarrollar
una conducta correcta hacia sus rivales en el juego y hacia los espectadores".

d. Para el cultivo de los sentimientos sociales.- Los niños que viven en zonas alejadas y aisladas crecen sin el uso adecuado y
dirigido del juego y que por ello forman, en cierto modo, una especie de lastre social. Estos niños no tienen la oportunidad de
disponer los juguetes porque se encuentran aislados de la sociedad y de lugares adecuados para su adquisición.

El juego tiene la particularidad de cultivar los valores sociales de un modo espontáneo e insensible, los niños alcanzan y por sus
propios medios, el deseo de obrar cooperativamente, aprenden a tener amistades y saben observarlas porque se dan cuenta que
sin ellas no habría la oportunidad de gozar mejor al jugar, así mismo, cultivan la solidaridad porque no pocas veces juegan a
hechos donde ha de haber necesidad de defender al prestigio, el buen hombre o lo colores de ciertos grupos que ellos mismos lo
organizan, por esta razón se afirma que el juego sirve positivamente para el desarrollo de los sentimientos sociales.

La mayoría de los juegos no son actividades solitarias, sino más bien actividades sociales y comunicativas, en este sentido se
observa claramente en los Centros Educativos; es ahí donde los niños se reúnen con grandes y pequeños grupos, de acuerdo a
sus edades, intereses, sexos, para entablar y competir en el juego; o en algunas veces para discutir asuntos relacionados con su
mundo o simplemente realizar pasos tratando confidencialmente asuntos personales.

Es interesante provocar el juego colectivo en que el niño va adquiriendo el espíritu de colaboración, solidaridad, responsabilidad,
etc. estas son valiosas enseñanzas para el niño, son lecciones de carácter social que le han de valer con posterioridad, y que les
servirá para establecer sus relaciones no solamente con los vecinos sino con la comunidad entera.

La educación y el juego

La importancia del juego en la educación es grande, pone en actividad todos los órganos del cuerpo, fortifica y ejercita las
funciones psíquicas. El juego es un factor poderoso para la preparación de la vida social del niño; jugando se aprende la
solidaridad, se forma y consolida el carácter y se estimula el poder creador.

En lo que respecta al poder individual, los juegos desenvuelven el lenguaje, despiertan el ingenio, desarrollan el espíritu de
observación, afirma la voluntad y perfeccionan la paciencia. También favorecen la agudeza visual, táctil y auditiva; aligeran la
noción del tiempo, del espacio; dan soltura, elegancia y agilidad del cuerpo.

La aplicación provechosa de los juegos posibilita el desarrollo biológico, psicológico, social y espiritual del hombre. Su importancia
educativa es trascendente y vital. Sin embargo, en muchas de nuestras escuela se prevalece el valor del aprendizaje pasivo,
domesticador y alienante; no se da la importancia del caso a la educación integral y permanente. Tantas escuelas y hogares, pese
a la modernidad que vivimos o se nos exige vivir, todavía siguen cargados de tradicionalismos.
La escuela tradicionalista mete a los niños a la enseñanza de los profesores, a la rigidez escolar, a la obediencia ciega, a lo no
crítico, pasividad, ausencia de iniciativa. Lo único que importa cultivar es el memorismo de conocimientos. El juego está prohibido
o en el mejor de los casos admitido solamente al horario de recreo.

Frente a esta realidad la Escuela Nueva, que es la que enfatiza la importancia que tiene que el educando asuma un papel activo,
consciente de lo que desea aprender, en consecuencia con sus posibilidades e intereses, lo que trae aparejado
un cambio importante de las funciones que entonces debe realizar el profesor en el desarrollo del proceso enseñanza-aprendizaje
que posibilite alcanzar realmente, de forma medible, los objetivos propuestos.. Es una verdadera metamorfosis en el pensamiento
y accionar pedagógico.

Tiene su origen en el Renacimiento y Humanismo, como oposición a la educación medieval, dogmática autoritaria, tradicional.
Tiene la virtud de respetar la libertad y autonomía infantil, su actividad, vitalidad, individualidad y colectiva. Es paidocentrista. El
niño es el eje de la acción educativa. El juego, en efecto, es el medio más importante para educar.

Por lo que respecta directamente a la Educación primaria desde el primer grado los niños van adquiriendo una autonomía
creciente, primero de movimiento, tanto para desplazarse en el espacio físico como en la actividad manipulativa más fina; después,
se despliegan las plenas posibilidades funcionales del lenguaje. Las nuevas capacidades de lenguaje y de pensamiento facilitan la
comunicación e interacción, causa y efecto de una construcción social propia del niño, en la cual la relación entre iguales es
fundamental. A través de estas relaciones, el pequeño va conformando un juicio y una posición moral autónoma y, todo ello,
converge en la elaboración del auto concepto y la autoestima.

La lógica organizativa, desarrollada durante esta etapa, tiene en los juegos de reglas un magnífico aliado. Estos juegos sirven a
diferentes objetivos:
La fijación del pensamiento razonador, aprendiendo a clasificar, conservar y operar mentalmente, a partir de ciertos criterios. La
transmisión cultural, ya que los niños y niñas son capaces de recoger las tradiciones que han ido pasando de generación en
generación.

El establecimiento de redes sociales entre iguales, creando relaciones de amistad y compañerismo que aportan experiencias
de aprendizaje para la convivencia.

Considerando los aspectos evolutivos y psicopedagógicos de las edades que comprende, las siete áreas
de conocimiento establecidas en esta etapa son: el conocimiento del medio: natural, social y cultural; matemáticas; educación
artística; lengua y literatura; y educación física. Para todas estas áreas, el uso del juguete (que, ahora sí, podríamos denominar
didáctico) puede ayudar a adquirir unos conocimientos precisos, desarrollar unas actitudes adecuadas y lograr la comprensión de
los procedimientos de aprendizaje utilizados.

7.1-El juego y el currículo.

La investigación sobre el juego en el contexto de la educación en la primera infancia ha trabajado dos aspectos de la relación
juego-currículo. Un grupo de investigadores se ha concentrado en el uso de objetos para el juego, ambiente para el juego o
motivación en el juego, como una forma para mejorar la instrucción en materias básicas como lectoescritura, matemáticas o
ciencias,  o como una forma para promover áreas específicas del desarrollo tales como el desarrollo de las competencias
socioemocionales, el lenguaje oral, o habilidades de motricidad gruesa y fina, etc.
Estos estudios se han enfocado principalmente en el ámbito académico o área del desarrollo respectiva, viendo el juego como una
forma de fomentar el desarrollo infantil en estos ámbitos. Cuando los resultados de estas investigaciones se comunican a los
educadores de primera infancia, los resultados se convierten en sugerencias prácticas sobre cómo crear ambientes de juego ricos
en matemáticas y lectoescritura y cómo incorporar el lenguaje matemático, científico o de lectoescritura en el juego de los niños.

Al mismo tiempo, hay una larga tradición en la investigación sobre el juego que se enfoca en el juego mismo y en sus múltiples
formas (ej., social, imaginativo, con objetos), reconociéndolo como una actividad iniciada por los niños con sus propias
contribuciones al desarrollo infantil.

Estas contribuciones están asociadas al desarrollo de competencias más amplias como la teoría de la mente, representaciones
simbólicas y autorregulación, que no sólo afectan el desarrollo de los niños en la infancia sino que tienen efectos duraderos en los
años escolares y los posteriores. Tradicionalmente, la mayoría de estudios en esta perspectiva han sido desarrollados en
ambientes naturales donde los niños están involucrados en juego libre con muy poca o sin supervisión de un adulto. Las
recomendaciones para el currículo hacen énfasis en proporcionar espacios físicos y materiales adecuados para apoyar el juego,
así  como la necesidad de dar suficiente tiempo para el juego libre dentro del horario diario de preescolar y mantener o incrementar
el tiempo del recreo para los niños en kínder y los primeros grados de primaria.

7.2 El juego en el contexto escolar; una necesidad y derecho en la infancia.


El juego es una actividad universal y también un derecho universal de todos los niños, pero no siempre es sencillo asegurarlo y
salvaguardarlo. Un siglo de investigaciones ha brindado definiciones y teorías detalladas acerca de la función decisiva que cumple
el juego en la vida, el aprendizaje y el desarrollo de los niños. La organización cultural de las sociedades modela los tipos de juego
que los niños experimentan, así como dónde y con quién juegan. En las sociedades agrícolas tradicionales, las actividades lúdicas
de los niños pequeños suelen desarrollarse en el contexto del trabajo doméstico y varias otras responsabilidades, y puede no
reconocérseles su valor específico e importante.

El suministro de guarderías, jardines de infancia y otras formas de educación y cuidado de la primera infancia que existen en las
sociedades industrializadas, se relacionaba con una separación cada vez mayor de la vida cotidiana de los niños respecto a la de
los adultos, donde a menudo se identifica el juego como la ocupación principal de los niños pequeños. Los puntos de vista de los
niños mismos a propósito del juego hacen hincapié en la oportunidad de elegir sus propias actividades, junto con sus amigos.
¿Qué es el juego? El juego es importante para los niños, sean cuales fueren las circunstancias en que viven.

A pesar del carácter central del juego respecto a la salud, el bienestar y el desarrollo de los niños, raramente los gobiernos lo
toman en cuenta seriamente. Ya sea por omisión (desatendiendo la obligación de proteger los espacios y oportunidades para el
juego y hacer inversiones para su creación) o por actos deliberados (la imposición de excesivas restricciones a la vida de los
niños), en todo el mundo son muchos los niños que no consiguen realizar plenamente su derecho al juego. Esto ha despertado
inquietudes que llevaron al Comité sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas a elaborar una Observación General que
se concentra en el artículo 31 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, a fin de proporcionar a los
gobiernos directrices sobre cómo cumplir sus obligaciones para con los niños.
La Observación General N° 17 subraya la importancia fundamental de reconocer y garantizar este derecho a los niños y niñas de
todas las edades. Destaca el papel del juego como manera de proporcionar oportunidades para la expresión de la creatividad, la
imaginación, la confianza en sí mismos, la autosuficiencia y para el desarrollo de las capacidades y aptitudes físicas, sociales,
cognitivas y emocionales.

Además, recalca que, mediante el juego, los niños exploran y ponen a prueba el mundo que los rodea, experimentan nuevas ideas,
roles y vivencias, y, mientras lo hacen, aprenden a comprender mejor y construir su propia posición social dentro de dicho mundo.
La Observación General insiste en que el juego es esencial para la realización de otros derechos. Por ejemplo, el mismo artículo
31 reconoce las relaciones recíprocas que existen entre el juego, la recreación, el ocio, el descanso y la participación en la vida
cultural y las artes.

El juego también es una dimensión clave de la educación, necesaria para alcanzar el mejor estado de salud posible, que es un
componente indispensable del desarrollo óptimo del niño; por otra parte, representa una valiosa estrategia para la recuperación y
reintegración después de haber sufrido traumas, pérdidas o los efectos del abandono o la violencia. Aunque los niños sienten
espontáneamente el deseo de jugar y tienden a buscar oportunidades para hacerlo inclusive en los ambientes menos favorables, el
Comité reconoce que es necesario asegurar que se cumplan ciertas condiciones para que el derecho al juego se realice
plenamente. Es indispensable que los niños se sientan libres de presiones perjudiciales, violencia, discriminación y peligros físicos.
Precisan tiempo y espacios adecuados.

Es imprescindible que cuenten con el acceso a ambientes naturales, a recursos materiales y al contacto con otros niños. También
necesitan que los adultos clave que los rodean reconozcan la importancia del juego y la legitimidad de su exigencia, además de
brindar su apoyo a los niños en las actividades lúdicas. Los gobiernos deben, por lo tanto, obrar por la promoción y la protección de
estas condiciones.

7.3-Actitud de los padres frente al juego, seguimiento a las actividades asignadas desde la escuela.

Los beneficios del juego en el aprendizaje no implican que sea una actividad de uso exclusivamente escolar. El niño juega
constantemente, mientras vamos de camino al colegio o a la compra se entretiene dando patadas a una piedra o caminando por
los bordillos, en la sala de espera del médico con juegos de palmas. Los padres tenemos un papel fundamental en el juego de los
niños. El juego es una forma muy provechosa para dedicarles el tiempo que necesitan fortaleciendo los lazos afectivo y podemos
transmitirles nuestros conocimientos y nos ayuda a comprenderlos mejor. También sirve para educarlos en el funcionamiento de la
sociedad ya que la familia es el primer grupo social del niño y su principal educador. Este tiempo de juego le dará seguridad,
fortalecerá su autoestima y contribuirá a su felicidad.
Si logramos entender el juego como una actividad fundamental en el desarrollo del niño, veremos la necesidad de fomentarla y
potenciarla en el tiempo que pasamos con nuestros hijos. Debemos ofertarles juegos variados que les proporcione tiempos para
estar con otros niños, solos y con su familia. Debe darse en contextos variados, es decir, tanto al aire libre como en el interior.
Conjugar juegos de movimiento con juegos de atención, de habilidad* De manera que pueda proporcionarle las habilidades,
actitudes e información necesarias para su crecimiento y desarrollo.
El tema de los estudios y deberes escolares de nuestros hijos, es motivo de charlas bastantes frecuentes entre padres, unos
refieren que son motivo de tensión familiar y agobio o que pasan tardes enteras al lado del niño para que pueda rendir. Otros en
cambio, dicen que no suelen tener problemas con sus hijos y que sus hijos pueden desenvolverse de manera bastante autónoma,
salvo para dudas o cuestiones puntuales.

¿Qué hacen estos padres para que sus hijos estudien y cumplan con sus obligaciones escolares, de manera autónoma, sin
terminar en peleas innecesarias? ¿Es posible que rindan académicamente los niños sin agobios, ni persecuciones?

Si, es posible. Que los niños puedan rendir académicamente tiene que ver con una combinación entre capacidad, motivación y
hábitos de estudio correctos.

Habrá niños con altas capacidades o muy motivados, que les sean más fácil cumplir con sus obligaciones escolares, sin embargo,
la actitud de los padres es importante para ayudar a los niños que no lo tienen muy claro a descubrir o potenciar sus propias
capacidades, detectar a tiempo alguna dificultad, conocer con qué puede motivarlo e instaurar hábitos de estudio correctos.

En este sentido, hay ciertas actitudes que tienen los padres frente al estudio, para que sus hijos cumplan con sus obligaciones
escolares y lo hagan de manera autónoma, las cuáles veremos a continuación.

1. Trabajan el sentido de responsabilidad. Son padres que creen que sus hijos son capaces de realizar tareas de acuerdo
a su edad y van delegando responsabilidad, de manera gradual. Así en casa como en el colegio, los niños saben que
tienen una serie de obligaciones que tienen que cumplir.
2. Implementan un hábito. Previamente pactan con el niño metas concretas y reales con respecto al tiempo dedicado al
estudio. Los niños se acostumbran a que cada día después de (merendar, por ejemplo) es la hora del
estudio/repaso/deberes y ya no hay motivo para discutir, pues es un espacio creado dentro de su agenda diaria.

3. Mantienen buenas condiciones para el estudio. Son padres que enseñan al niño a que ubique un lugar de la casa
dónde poner el material que necesita para el estudio y un sitio dónde debe trabajar (una mesa, sin mucha distracción,
con buena luz) cerca de los padres, en caso de tener alguna duda. Después de estudiar, el niño coloca el material en su
lugar y se cerciora que permanece en orden su sitio de trabajo.

4. Confían en las capacidades de su hijo. Son padres que saben que hay algunas materias que se le dan mejor que otras,
pero aun las que le cuesta trabajo, terminará por aprender, pues confía en sus capacidades. Guían, pero no hacen su
trabajo por él, muestran disposición, pero dejan que el niño lo haga por sí mismo.

5. Están atentos en caso de alguna necesidad especial. En caso de notar cualquier tipo de dificultad, piden ayuda o
refuerzo especializado, no demoran la dificultad en el tiempo hasta que se haga cada vez más grande el problema.

6. Refuerzan sus logros. Son padres que elogian cada pequeño logro conseguido de su hijo “muy bien” “sabía que lo
conseguirías” “te ha costado, pero lo has logrado.” Saben que reforzar sus logros, aumentará la confianza de sí mismo y
elevará su entusiasmo por las tareas.

7. Proporcionan experiencias para poner en práctica sus conocimientos. Aprovechan cualquier situación de la vida
cotidiana para que pongan en práctica lo aprendido por los libros, por ejemplo, hacer cuentas en el supermercado, hablar
en un paseo sobre los ciclos de la naturaleza, hablar en un viaje acerca de la cultura de ese país. Los niños imitan lo que
observan en casa. Si les facilitamos experiencias donde puedan llevar a la práctica lo estudiado, motivamos su deseo por
aprender cosas nuevas.

8. Motivan su deseo por aprender. Son padres que no sólo les interesa que saquen “buenas notas” sino que expandan sus
conocimientos y generar curiosidad en los niños por aprender, de cualquier tema de su interés. Su deseo es estimular su
creatividad y sembrar en ellos las ganas de saber más. Por ejemplo: llevarlos a conciertos, para motivarles a aprender
música; leer cuentos, para motivar su deseo por leer, etc.

9. Evitan las amenazas y los castigos. Son padres que saben que es más eficaz premiar los esfuerzos y los logros de sus
hijos, que utilizar las amenazas, las descalificaciones o los castigos. Pare ello, necesitan saber qué les motiva y cómo
pueden utilizar un premio para estimularlo. Si el niño no consigue lo que quería, saben que es mejor utilizar palabras de
ánimo que la crítica. Eso sí, siendo siempre consecuentes con las consecuencias pactadas.

10. Existe relación fluida entre colegio y hogar. Son padres que se mantienen informados de lo que ocurre en el colegio,
los objetivos académicos, la relación con los iguales, con el profesor y participan en las actividades cuando se requiere
de su presencia. Con ello también trasmiten al niño lo importante que es para ellos su hijo y la vida escolar.

Saber estudiar, es algo que se puede aprender y en necesario llevar a cabo ciertas acciones para que nuestros hijos le saquen el
máximo provecho, dejando a un lado las peleas o intentando convencer al niño para que haga los deberes.

7.4-Rol de los maestros frente al juego.


El profesor ha de tener en cuenta que el juego en la escuela es la actividad fundamental del niño y que gracias a ella logra
expresarse y desarrollarse física, psíquica y socialmente. Además debe comprender los momentos evolutivos en los que se
encuentra el niño.

u papel se caracterizará por orientar, dar ideas y animar a los niños durante el juego. Esta manera de actuar por parte del adulto
estará alejada de posiciones directivas, organizativas, serias e impositivas ya que el niño debe de ver en su profesor a alguien al
que poder acudir con una actitud más distendida.

Para poder llevar a cabo este rol de manera óptima se deben tener en cuenta:

– El diseño del espacio. El espacio debe ser seguro, estable y tranquilo. El aula debe estar estructurada de tal manera que se
pueda dar tanto el juego espontáneo y libre, como el juego con normas y propósito educativo en pequeños grupos y el grupo
entero.

– El material para el juego. El material que se utilice será el “pretexto” por el que se dará el juego. Estos deben de tener unas
características tales que favorezcan el pensamiento divergente y la creatividad.

– La organización de los tiempos de juego. Se debe organizar el tiempo de tal manera que se pueda dar cada tipo de juego:
individual, por parejas, en grupos, estructurado, libre. Todos ellos aportan beneficios al niño y por eso han de aparecer todos.
– La actitud del profesor. La posición del profesor ha de ser discreta, observadora y actuar como conductor del juego. Para ello
debe crear un clima relajado y permisivo donde el niño pueda expresarse respetando las normas y el profesor debe aceptar los
errores que los niño cometen como algo normal dentro del proceso de su desarrollo.

A través de los años y la experiencia vivida en el tiempo que hemos transitado dentro del sistema educativo, nos hemos dado
cuenta de que el juego y la escuela, no han sido un binomio muy bien visto cuando estos se juntan. Es decir, jugar en el tiempo
escolar no es lo deseable cuando está de por medio el aprovechamiento académico de los estudiantes. Incluso, cuando un
Docente se atreve a implementar estrategias lúdicas como parte de su metodología pedagógica, es generalmente criticado y
llamado a poner "seriedad" en su labor con los alumnos.

Por otra parte, están los estudiantes, ávidos de experiencias desafiantes, entretenidas, divertidas y significativas, pero que
difícilmente encuentran eco cuando los maestros planean y ejecutan sus clases. Nos encontramos entonces con una especie de
choque de visiones de lo que debería pasar en la escuela. Por una parte tenemos el enfoque adulto centrista, alejado de la
diversión y el disfrute. Por otra, la necesidad intrínseca de los niños y niñas por jugar y expresarse libremente a través del mismo
juego. Pero, ¿en verdad tenemos aquí dos posiciones incompatibles e inconexas? Diríamos que no, que el juego es en verdad una
potente herramienta de aprendizaje que el docente puede explotar al máximo. Veamos.

l juego, la gamificación y el papel del maestro.

Entendemos al juego como toda actividad, tanto individual como grupal que tiene como fin la diversión y el disfrute de quien la
práctica. El juego es un fin en sí mismo, lo que no significa que no pueda perseguir otros fines adicionales. El juego ofrece un
espacio libre para ensayar, modelar, crear y adaptarse a diferentes circunstancias, sin miedo al error las personas pueden
arriesgarse y rectificar decisiones.
En el juego las personas se conocen a sí mismas y a las demás. Jugando en grupo las y los participantes adecuan sus
herramientas sociales, prueban estilos de liderazgo y se enfrentan a conflictos. El juego ayuda a generar escenarios y permite
descubrir dinámicas sociales positivas y negativas, pero sobre todo, ayuda a poner en juego la resolución de problemas sobre los
cuales reflexionar y desarrollar conocimientos específicos. Es justo aquí donde aparece el concepto de Gamificación, que aunque
suena a un asunto muy elaborado, no es otra cosa que el uso del juego para el aprendizaje.
 

El maestro o maestra, frente al juego como parte de sus estrategias didácticas, es deseable que adopte una posición basada en lo
siguiente:

 Ser un facilitador de los procesos de construcción del aprendizaje que suceden en los alumnos al jugar.

 Observar detenida y analíticamente las formas en que cada estudiante se enfrenta a los retos y promover la integración
de todos y todas en el grupo de juego.

 Plantear juegos que garanticen que el objetivo de aprendizaje esté en el centro de la dinámica.

 Ser abiertos y observadores para rescatar aprendizajes que se presentan sin haberlos planeado en el grupo y
destacarlos.

 Participar en la medida de lo posible.


 Divertirse junto con los estudiantes.

7.5-El juego como estrategia de disciplina.

La lúdica puede convertirse en una herramienta pedagógica de valiosísima colaboración en el aula escolar para el manejo de la
disciplina y la instauración de valores, tales como respeto, libertad, convivencia, paz, amistad, entre otros.

Todos estos constructos pueden ser abordados desde la óptica del juego, el cual es muy importante en el desarrollo evolutivo del
niño. El juego es parte del niño desde que nace, y debería ser parte de los adultos también, generalmente, los seres humanos
crecen y se olvidan lo relajante, estimulante e importante que puede ser un juego.

Desde el punto de vista cognitivo, el juego y las actividades lúdicas pueden ser un vehículo que acelere el proceso de enseñanza
aprendizaje, de allí la importancia de su uso en el aula escolar, cada uno de los juegos, bien sean pasivos o activos, tienen una
manera de actuar e influenciar en el área cognoscitiva del ser humano, y aunque el juego es parte esencial del desarrollo evolutivo
del niño y niña, no significa que el mismo no deba seguir siendo parte del individuo, aun siendo adulto, muchos estudios
demuestran que los adultos que juegan algún deporte tienen mayor cantidad de herramientas para abordar situaciones
estresantes, esto además contribuye con su sistema inmunológico.

Así que maestros, adultos, padres, directivos de colegios, no duden en introducir un programa estructurado de juegos en la
planificación diaria, por ejemplo, se puede trabajar un contenido con un juego de cartas educativas de preguntas y respuestas, o
una sesión de ajedrez en algún momento de la semana, para desarrollar el pensamiento lógico matemático, estimular la atención y
ayudar fomentar la resolución de problemas.

De igual manera, una sesión de dramatizaciones para propiciar la integración de los estudiantes, aprender sobre los sentimientos
de los alumnos y revisar valores que estén relacionados, precisamente, con la disciplina escolar. Imaginen docentes trabajar
contenido con un cuento, narrado con inflexiones de voz y caracterizaciones propias del mismo, sería ideal para mantener la
atención de sus alumnos, como una forma de trabajar contenidos y para propiciar un ambiente de tranquilidad en el aula de clases.

7.6 El juego como estrategia terapéutica para mejorar la enseñanza.

El juego es la actividad natural del niño y de la niña. Puede parecer que los juegos son cosas de niños y niñas y que su única
finalidad es entretener y divertir. Pero el juego implica mucho más.
El juego es más que un simple juego, cuando el niño o la niña juegan, está poniendo en marcha diferentes procesos mentales, que
a su vez contribuyen a su maduración cerebral  y a su desarrollo en todos los sentidos. A través del juego los niños y las niñas:
Desarrollan su lenguaje, practican expresiones y formas de comunicarse.
Dan sentido y significado al mundo que les rodea, en especial a todas aquellas facetas del mundo social que necesitan dotar de
significado.
Se relacionan y aprenden a interactuar.
Aprenden a seguir unas reglas y la importancia de las mismas.
Desarrollan su pensamiento, planean estrategias, sacan conclusiones, hacen predicciones, etc.
Se potencia el desarrollo psicomotor, muchos juegos implican movimiento y coordinación.
Se favorece el desarrollo emocional. Son muchas las emociones y sentimientos experimentados en el juego, desde frustración,
alegría, enfado, sorpresa, etc. tendrán que aprenden a manejar esos estados emocionales.
Además el juego supone diversión, distensión y entretenimiento. Lo que supone un importante valor: el niño o la niña están
motivados a jugar, se entusiasman y se favorece el aprendizaje y desarrollo.
El juego como herramienta terapéutica
El juego resulta muy efectivo como herramienta de tratamiento, el valor del juego como herramienta terapéutica se justifica al
comprender que a través del juego se pueden trabajar disfunciones físicas, cognitivas, sociales y afectivas.
Ventajas de emplear el juego como herramienta terapéutica
El niño o la niña se motiva con el tratamiento y disfruta del mismo.
El juego favorece la recuperación y la agiliza.
El juego contribuye a subir la autoestima del niño.
Cuando empleamos el juego facilitamos el proceso terapéutico. El juego permite trabajar muchos aspectos sin que el niño sea
plenamente consciente de la intervención en sí, hace posible que se relaje y que se abra a la intervención.
El juego genera emociones positivas, las cuales son fundamentales para el desarrollo y la recuperación.
El juego hace posible comprender los propios conflictos y resolverlos. Ya que el juego nos aleja de nuestra propia realidad y nos
ayuda a centrarnos desde la distancia.
El juego es un recurso muy útil para lograr que el niño o la niña exprese lo que no siempre es capaz de expresar.
Para que podemos emplear el juego como herramienta terapéutica
El juego puede emplearse como herramienta terapéutica para disfunciones sociales, físicas, cognitivas y emocionales.
Veamos para que puede ser efectivo el juego terapéutico:
Problemas de aprendizaje (dislexia, discalculia, disgrafia, etc.) A través del juego podemos estimular al niño o la niña.
Problemas emocionales. Con el juego favorecemos la identificación, reconocimiento y manejo de emociones.
Disfunciones cognitivas. Mediante los juegos podemos estimular al niño o la niña.
Disfunciones físicas. La rehabilitación física cuando se apoya en juegos resulta menos tediosa y más efectiva.
Trastornos mentales. El juego ayuda a conectar la realidad con la fantasía, sirve para comprender al niño o la niña y es un método
muy útil para el desarrollo de estrategias.

7.7 Los talleres, proyectos y centros de interés desarrollados en base a juegos.

Es muy frecuente, aunque limitado, considerar exclusivamente como «taller» aquel tipo de actividades que se realizan en el ámbito
de las materias del área de plástica o expresión. Otro planteamiento limitado es el que vincula este tipo de actividad a la
elaboración de determinados productos. Son planteamientos de alcance restringido, porque no es posible superar el carácter
teoricista de nuestra escuela, si no es precisamente con el desarrollo de actividades diversas, en diferentes ámbitos curriculares,
que conlleven un proceso simultáneo en acción-reflexión. Para acercarnos a una clarificación de lo que supone esta actividad no
consideramos muy útil pretender una definición de la misma. Por el contrario, podemos perfilar mejor lo que supone, a partir de
establecer las condiciones que debe reunir el desarrollo de una propuesta de talleres.
Nuestra preocupación respecto de los talleres no radica tanto en lograr que se hagan, lo cual es importante, sino en la reflexión
que suscita su introducción en el currículum escolar. Es capital, por obvio que parezca, explicitar la finalidad de esta actividad, es
decir, cual es el tipo de problema o problemas que pretendemos abordar: metodológicos; curriculares; motivadores, con un
componente, además, de socialización e integración específicos; de desarrollo de una cooperación más estrecha entre profesores;
de integración de los padres en las actividades escolares; etcétera. Habitualmente, las características del trabajo escolar, y la
premura de los condicionantes en los que se desenvuelve cualquier equipo de enseñantes, hacen que el objetivo principal acabe
convirtiéndose en la asignación a alguien de la responsabilidad de definir una actividad y su desarrollo. Simultáneamente, se le
asignará un espacio horario y posteriormente se concretarán los instrumentos concretos con los que se llevará a cabo. Al reflejar
cómo es una secuencia habitual en la toma de decisiones para la incorporación de la actividad de talleres al currículum escolar, no
pretendemos hacer ninguna contraposición respecto a lo dicho más arriba; al contrario, pueden darse como procesos paralelos,
apoyados el uno en el otro.

Lo que sí importa es destacar los riesgos de una toma de decisiones basadas exclusivamente en un cierto voluntarismo, en
intuiciones poco explicitadas o debatidas, en la inercia de una decisión colectiva, más ética que funcional, o en base, únicamente,
a las limitaciones del presente. Y, al hablar de riesgos, nos referimos sencillamente a que se obtengan resultados muy por debajo
de los posibles. Un par de ejemplos pueden ser ilustrativos. En un centro de EGB con alumnado mixto y el profesorado
preocupado por la coeducación, se ofrecía a los niños una serie de trabajos a desarrollar mediante talleres que los alumnos
escogían libremente.
7.8 la atención a la diversidad a través del juego y los juguetes

Utilizar el juego como método didáctico, como recurso y estrategia para la atención a la diversidad en nuestra labor como
docentes, es un objetivo metodológico que debemos plantearnos cada curso escolar. Al igual que otras metodologías lúdicas si
nos van a ofrecer la posibilidad de servir a los fines de la educación desde una respuesta educativa que va a tener en cuenta a los
alumnos desde su individualidad, poniendo en marcha así uno de los principios de la atención a la diversidad.

La diversidad de capacidades y características personales dan lugar a que en el aula exista una variedad de niveles de
adquisición, de estilos y ritmos de aprendizaje, de formas de relación y de intereses. Ante lo cual, una educación integradora
supondrá aceptar la diversidad para favorecerla por lo que representa como riqueza y asumir la diferencia para desarrollar unas
capacidades y habilidades partiendo de la situación personal.

Es necesario admitir que la comprensión del juego como método y recurso didáctico, como medio y fin en sí mismo, se constituye
como el resultado de establecer una hipótesis -que se evidencia en la práctica- sobre el comportamiento de niños y niñas en sus
primeros años de edad escolar. Para admitir esto, no solamente en su sentido más superficial, sino sobre todo en el ámbito de toda
propuesta que desde la ciencia pedagógica puede ofrecerse al ámbito educativo, es necesario acudir, además, al estudio del
significado del juego, su definición y características, de los supuestos lúdicos que aparecen en el comportamiento infantil y re
conceptualizando todo lo lúdico, ampliar el estudio del juego en torno a sus antecedentes y su explicación histórica.

Reduciendo al máximo estas pretensiones, necesarias para tales propósitos y sin perder el sentido y el significado del juego como
método didáctico y, en ello, como recurso y estrategia para la atención a la diversidad, nos proponemos a continuación recoger las
características fundamentales del juego infantil (muchas de ellas válidas para referirnos también al juego de niños y niñas en la
Educación Primaria), de manera que tengamos mejores argumentos para comprender la utilidad de éstos juegos en el caso de una
atención educativa a la diversidad.

El valor didáctico del juego está dado por el hecho de que en el mismo se combinan aspectos propios de la organización eficiente
de la enseñanza: participación, dinamismo, entrenamiento, interpretación de papeles, colectividad, modelación, retroalimentación,
carácter polémico, obtención de resultados completos, iniciativa, carácter sistémico y competencia. Algunos de los principios de la
actividad lúdica, a través de los cuales estemos en mejores condiciones de comprender el porqué de la atención a la diversidad a
través de juegos y juguetes, son:

a) La participación es el principio básico, que expresa la manifestación activa de las fuerzas físicas e intelectuales del jugador. La
participación, además, es un elemento clave en la atención educativa a la diversidad, en el sentido de que sin ella considerada sin
reservas no podemos hablar de verdad de educar en la diversidad.

b) El dinamismo expresa el significado y la influencia del factor tiempo en la actividad lúdica del niño. El juego es interacción activa
en la dinámica de los acontecimientos. A ello se suma que todo juego tiene principio y fin y que, por consiguiente, el factor tiempo
tiene en éste el mismo significado primordial que en la vida, lógica que demanda de profesores su uso como componente
organizativo en la trama didáctica.

c) El entrenamiento. Refleja las manifestaciones amenas e interesantes que presenta la actividad lúdica, las cuales ejercen un
fuerte efecto emocional en el niño y puede ser uno de los motivos fundamentales que propicien su participación en el juego.

El valor didáctico de este principio consiste en que el entretenimiento refuerza considerablemente el interés y la actividad
cognoscitivos. No debe admitir el aburrimiento ni las impresiones habituales. La novedad y la sorpresa son inherentes al juego, lo
que no está reñido con un ensayo o ejercicio continuado para dominar determinadas rutinas lúdicas, las cuales están a la base de
conductas mucho más complejas.

d) La interpretación de papeles. Están basada en la modelación lúdica de la actividad humana y refleja los fenómenos de la
imitación. La modelación lúdica es el modo de representarse en otra persona, animal o cosa; el método de reproducir una actividad
que se asume.

e) La retroalimentación, la cual en su materialización para ajustar el proceso de enseñanza supone: - La obtención de información.
- Su registro, procesamiento y almacenamiento. - La elaboración de efectos correctores. - Su realización.

f) Carácter problémico. En el juego didáctico niños y niñas expresan las irregularidades lógico-psicológicas del pensamiento y del
aprendizaje. Si éstos se enfrentan a una meta difícil y existen ciertas motivaciones para alcanzarla, en el trayecto aparecen por lo
regular problemas que dan lugar a situaciones problémicas.

g) La obtención de resultados concretos. Refleja la toma de conciencia del balance de los actos lúdicos como actividad material
completa, los resultados del juego figuran como saldo de la actividad teórica desplegada. h) La competencia. Sin competencia no
hay juego y ésta incita a la actividad independiente, dinámica y moviliza todo el potencial físico-intelectual. En niveles iniciales,
cuando la competencia es menor el cansancio en el juego es mayor y, como consecuencia de ello, se da el abandono. i) La
iniciativa y el carácter sistémico. Al ser una actividad independiente.

Cualquier estrategia didáctica integrada en un modelo educativo que pretenda atender a la diversidad tendrá que reunir una serie
de condiciones regidas por los criterios de flexibilidad y diversidad, lejos, por tanto, de las 6 concepciones homogeneizadoras en
las que todos los alumnos hacen lo mismo, al mismo tiempo y de idéntica forma.
Las estrategias deben contribuir a motivar a los niños y niñas para que sientan la necesidad de aprender y es en este marco en
donde debe entenderse la importancia del proceso sobre la del producto en la actividad escolar. En este sentido debe servir para
despertar por sí misma la curiosidad y el interés de los alumnos, pero a la vez hay que evitar que sea una ocasión para que el
alumno con dificultades se sienta rechazado, comparado indebidamente con otros o herido en su autoestima personal, cosa que
suele ocurrir frecuentemente cuando o bien carecemos de estrategias adecuadas o bien no reflexionamos adecuadamente sobre
el impacto de todas nuestras acciones formativas en el aula (Correa, Guzmán y Tirado, 2000).

Asimismo, el método deberá contribuir para promover en el mayor grado posible la comunicación entre profesores y alumnos, y
alumnos entre sí. Las opciones metodológicas unidireccionales, en las que el profesor «habla» y los alumnos únicamente
«escuchan», resultan notablemente insuficientes. Hay que favorecer opciones y organizaciones escolares en las que el profesor
pueda transmitir información, pero que también permitan la atención individualizada y el trabajo en pequeños equipos. Sobre todo
resulta fundamental que los alumnos puedan relacionarse entre sí y trabajar cooperativamente, ayudándose, tutorizándose o
buscando colectivamente la resolución a tareas escolares, en un marco de trabajo en donde, repetimos, goza de esencial
importancia el proceso que siguen alumnos y alumnas para el logro de cada conducta.

 Adelante.

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