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ENTERRAMIENTOS ROMANOS (no está muy claro que todo lo de aquí sea verdad)

La legislación romana prohibía expresamente la sepultura intramuros, salvo excepciones, como


son los altos cargos políticos y militares y niños menores de 40 días.
Los demás individuos eran enterrados a lo largo de las principales vías de salida de la ciudad,
situándose más próximos a la calzada y la ciudad, las sepulturas de miembros de la aristocracia
romana.
Los romanos creían que para que su alma perviviera por siempre, debían ser recordados; por
ello situaban sus sepulturas a lo largo de las vías, para que todo el viajero que pasará por allí
viera su tumba, leyera su epitafio y lo recordara por un instante.

TIPOS ENTERRAMIENTOS: incineraciones y las inhumaciones. Las primeras son


mayoritarias en los primeros siglos del Imperio, que paulatinamente son sustituidas por las
inhumaciones con la llegada del Cristianismo, ya durante el Bajo Imperio.

En cuanto a las incineraciones o cremaciones, contamos con dos tipos, las primarias y las
segundarías. En las primarias o bustum, el individuo se enterraba en el mismo lugar en el que se
había cremado; en estos casos se hacía una fosa en el suelo, se quemaba el cadáver y luego se
cubría. El segundo tipo de cremación es el ustrinum; aquí el cuerpo era incinerado en un lugar
para trasladar más tarde las cenizas a su tumba, disponiéndose el cadáver una vez cremado en
una urna (que podía estar fabricada en vidrio, en cerámica, en mármol, etc., pudiendo presentar
formas, rectangulares, cuadrangulares, globulares, etc.) que posteriormente se depositaba en una
fosa individual o bien en un columbario, es decir, en un enterramiento monumental, donde se
sepultaban los restos de toda una familia o un gremio profesional.
En las inhumaciones el individuo se disponía en el interior de la tumba directamente, contando
en algunas ocasiones con ataúd. Éstas pueden ser individuales, dobles o colectivas. Que sea una
u otra dependerá del número de individuos que se depositen en el interior de la tumba.

Los enterramientos en fosa simple se pueden clasificar de múltiples formas, según el elemento
estructural en el que nos fijemos. Así podemos crear una tipología atendiendo a las
características de la fosa, otra según tipos de cubierta, otra tipología que combinaría las dos
anteriormente expuestas. Dichas combinaciones pueden ser infinitas creando una gran variedad
de tipos de enterramientos en fosa simple. Desde nuestro punto de vista la mejor forma de
clasificar los enterramientos simples, es según el tipo de fosa, ya que todos ellos tienen una,
mientras que el resto de elementos, como son cubierta, cista, lecho funerario, etc., pueden o no
tenerlo.
Existen tres grandes tipos de enterramientos en fosa simple: los enterramientos que sólo tienen
fosa, los enterramientos en ánfora y los que en el interior de la fosa cuentan con una cista.

- En el primero de los casos, directamente en la fosa, el individuo o bien las cenizas del
mismo se depositan directamente sobre la fosa, pudiendo ser éstas de tipo rectangular,
antropomorfa o trapezoidal. La cubrición de las mismas puede ser muy variada1.

- Los enterramientos en ánforas se caracterizan por usar una o varias ánforas a modo de
ataúd. En estos casos, las ánforas se depositan sobre una fosa, que puede o no tener un
lecho para el apoyo de las mismas, pudiendo encontrarse cubierta la sepultura de
distintas formas.

- El tercer y último tipo son los enterramientos que en el interior de la fosa cuenta con
una cista. Este tipo de estructura suele tener una planta rectangular o trapezoidal,
pudiendo emplearse para su construcción una gran variedad de materiales: así podemos
encontrar cistas construidas con ladrillos y tegulae, con ladrillos biselados, con un ripio
de tierra, ladrillos y cal, con sillares, con mampuestos, con tegulae, bloques de piedra,
etc.

Con respecto a la morfología de las mismas también vamos a encontrar variantes, ya que estas
pueden presentar uno, dos, tres o los cuatro muretes perimetrales.
Estos tres grandes tipos de enterramientos y sus variantes se pueden combinar con una gran
variedad de cubiertas. Así nos vamos a encontrar enterramientos cubiertos únicamente por
tierra, tipo de cubierta muy habitual en los enterramientos que únicamente cuentan con fosa.
Otro tipo de cubiertas son las fabricadas con tegulae, que se pueden disponer tanto en
horizontal, oblicuas o a la capuccina, de ladrillos dispuestos horizontalmente y mixtos (tegulae
y ladrillos), realizadas con sillares dispuestos en horizontal, piedras, etc.

Dentro de esta tipología debemos incluir las sepulturas en mensae, enterramiento que empieza a
usarse en el siglo III y que se difunde en gran medida en los siglos IV y V, aunque con variantes
como más adelante explicaremos. Este tipo de enterramiento se caracteriza por tener un cubierta
de forma semicircular y poseer en el centro una serie de cavidades destinas a la presentación de
la comida y bebida, así como asientos para los comensales asistentes al banquete funerario.
A la hora de clasificar las sepulturas simples también debemos tener en cuenta si éstas poseen o
no un lecho o base donde se encuentra depositado el individuo. Su morfología dependerá del
tipo de tumba y su diversidad, del material utilizado en su construcción, aunque lo más común
es el uso de mortero de cal, tegulae horizontales, placas de mármol o ladrillos.
Otro elemento que debemos tener en cuenta a la hora de realizar una tipología es si los
individuos se encontraban enterrados con sarcófagos o sin ellos. La tipología de sarcófagos
también es muy variada, dependiendo tanto de la forma de los mismos como del material
empleado para su construcción. Así nos vamos a encontrar por ejemplo con sarcófagos con
forma de bañera, sarcófagos rectangulares, ligeramente trapezoidales, construidos con mármol,
en piedra caliza, en plomo, etc. (Fig. 3).

Fig. 3: Tipología de enterramientos en fosa simple.

Un tipo aparte de enterramiento de inhumación son las catacumbas. Estas son enterramientos
subterráneos (excavados en la roca) construidos con cierta arbitrariedad, ya que las galerías
donde se disponen los nichos no suelen guardar ninguna lógica. Este tipo de sepultura se asocia
con el inicio del cristianismo. En un principio el cristianismo fue una religión más del imperio,
pero posteriormente pasó a ser perseguida, por lo que los primeros cristianos tuvieron que
practicar sus ritos religiosos a escondidas; por ello las primeras liturgias cristianas se realizaban
en las denominadas Domus Eclesial, casa de uno de miembro de la comunidad, que hacía las
funciones de lugar de culto.

EL RITUAL FUNERARIO

Comenzaremos por estudiar la orientación de las tumbas y de los individuos que en ellas se
encontraban enterrados. Por lo general, durante los primeros siglos del Imperio las tumbas
presentan una orientación Norte-Sur. Esta orientación irá cambiando a lo largo del siglo III,
encontrando a partir de estos momentos una cantidad importante de enterramientos con
orientación Este-Oeste, dándose esta novedad en toda Hispania.
A pesar de ser la Norte-Sur la predominante durante el imperio, vamos a encontrar otras
orientaciones como Suroeste-Noreste o Noroeste-Sureste. Esta variación en la orientación de las
sepulturas se debe fundamentalmente a dos causas: por un lado, la situación del sol en las
distintas épocas del año, hace que la orientación varíe ligeramente. En segundo lugar, la
disponibilidad de espacios en las necrópolis hará que las tumbas adapten su disposición a las
áreas disponibles.

Con respecto a la inhumación debemos decir que normalmente el cuerpo del difunto se
encontraba envuelto en un sudario, y depositado sobre la fosa directamente, en un ataúd o un
sarcófago.
La posición que presentan los individuos normalmente es decúbito supino con los brazos
extendidos a lo largo del cuerpo, aunque también nos vamos a encontrar individuos que tiene
una mano sobre la cadera o el pecho, o bien ambas manos. Existen individuos en otras
posiciones como son los depositados decúbito prono, es decir, boca abajo (se hace esto con la
intención de fijar el cadáver a la sepultura), en posición ventral, posición sedente (recostado), de
lado, etc. Las fuentes escritas hablan de un ritual destinado a conjurar el peligro de
determinados tipo de muertos como criminales, ajusticiados, suicidas, enfermos contagiosos,
hechiceros, magos, etc.

En el interior de una misma sepultura podemos encontrar individuos en posición primaria


secundaria. La posición primaria es aquella en la que los huesos mantienen una unión anatómica
y la posición secundaria es cuando los huesos han perdido dicha unión, es decir, a la manera de
osario. Como hemos dicho anteriormente hay tumbas en la que se encuentran depositados varios
individuos. Si ambos se entierran a un tiempo o transcurrido un corto periodo, el segundo se
sitúa sobre el primero. En cambio si entre el enterramiento de un individuo y otro ha
transcurrido mucho tiempo y el cuerpo ha perdido ya su conexión anatómica, el individuo allí
enterrado es relegado a los pies del enterramiento en posición secundaria, pasando a ocupar la
superficie completa de la tumba el nuevo individuo.

AJUAR
El ajuar era un elemento indispensable en las ceremonias y ritos funerarios destinados a que el
difunto iniciara su viaje al más allá, lo que le permitía alcanzar la vida eterna y para alcanzarla,
los difuntos debían ser recordados y nutridos. El ajuar tipo romano solía estar compuesto por
uno o varios ungüentarios (contenían perfumes y las lágrimas de las plañideras), lucernas (que
le alumbren su camino), varias piezas de vajilla cerámica (plato, vaso y vasito) y monedas (para
pagar a Caronte y cruzar la laguna Estigia). Acompañando al difunto también se suelen
encontrar en época romana objetos de adorno personal como pendientes, cadenas, apliques,
terracotas o bullae (juguetes de los niños) (Fig. 4).

El mundo funerario tardoantiguo NO TENGO CLARO SI ESTA SITUACIÓN SE DIO EN


CÁDIZ
El reconocimiento del cristianismo como única religión de Roma unido a la
caída del imperio romano va a cambiar la topografía de las ciudades, así como la
morfología y ubicación de las necrópolis.
Durante la Antigüedad Tardía las necrópolis no se sitúan a lo largo de las vías de
acceso a las ciudades, sino que ahora las vamos a encontrar tanto intramuros como
extramuros, asociadas a basílicas cristianas, a martyria (nombre que se le da a las
tumbas donde descansan los restos de los mártires) o memoriae (monumentos
levantados en memoria de un mártir, normalmente en el sitio donde fue martirizado,
aunque en su interior no se encuentran sus restos óseos). Los fieles creían que enterrarse
cerca de un mártir o un santo, les acercaría al cielo, y sus pecados serían más fácilmente
perdonados. Los restos de los mártires o santos en ese periodo se podían localizar en
dos sitios distintos: en las basílicas y en los martyria. Para fundar una nueva iglesia, ésta
debía situarse sobre los restos de un santo y para ello, o bien las nuevas basílicas se
situaban sobre el martyrium de un santo o bien los restos óseos del mismo eran
trasladados a la iglesia, ubicándose el relicario bajo la mesa de altar. Tanto martyria
como basílicas atraerán gran número de enterramientos, ubicándose éstos bien en el
interior de los edificios o en sus alrededores, fenómeno que se conoce como tumulatio
ad santos. Alrededor de las memoriae también se va producir este fenómeno.
Normalmente tanto martyria como memoriae se ubican fuera de las ciudades, situadas
cerca de las vías de salida, ya que allí fueron enterrados los mártires. En cambio las
basílicas se pueden situar tanto dentro como fuera de las ciudades. Ejemplo de esto lo
tenemos en Tarragona, en la necrópolis del Francolí, y como necrópolis urbanas en
España destacamos las de Terrasa (Tarrasa) y Barcino (Barcelona).
Con respecto al ritual funerario, como todos sabéis el cristianismo únicamente
admite la inhumación, ya que es necesario el cuerpo para la resurrección. Al igual que
en época romana, normalmente el cuerpo se acoge en un sudario y con éste se deposita
en la tumba. También al igual que en época romana las inhumaciones pueden ser
sencillas, dobles o múltiples (Fig. 6).

Tipología funeraria
La tipología funeraria es igual a la de época romana, así vamos a encontrar
enterramientos monumentales y simples.
Los monumentos funerarios de época tardoantigua van a tener plantas similares
a los de época romana y sus características formales dependerán de la moda, la
disponibilidad económica, etc. La tipología funeraria monumental será muy similar a la
romana, ya que van a escoger aquellos edificios y tipos de enterramientos romanos que
mejor se adecuen a sus necesidades. Así vamos a encontrar enterramientos de planta
basilical, cuadrangular o poligonal, enterramientos en cripta.
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Con respecto a los enterramientos en fosa simple, las tres grandes tipologías
romanas son las usadas en época tardoantigua, con ligeras variantes. Así vamos a
encontrar enterramientos que únicamente poseen fosas, enterramientos infantiles en
ánforas, y enterramientos que en el interior de la fosa poseen cistas. Todas las variantes
de este último tipo, así como las variantes de cubiertas usadas en este enterramiento,
están presentes en época tardoantigua.
Anteriormente hablamos que en época romana existían tumbas en mensae.
Durante la Antigüedad Tardía este tipo de enterramientos se seguirá usando, sobre todo
en el norte de África. En Hispania encontraremos algunas de ellas, aunque hasta la
actualidad los ejemplos son escasos. Sin embargo si son más comunes unas variantes de
éstas, que algunos denominan también como mensae y otros las denominan como
cubiertas de opus signinum. Estas variantes se caracterizan por poseen un lecho donde
podrían celebrase las honras fúnebres y por la ausencia de cavidades destinadas a
contener comida y bebida.
El ritual funerario
En época tardoantigua los individuos se encuentran enterrados con la cabeza al
Oeste y los pies al Este, mirando al nacimiento del sol, lugar por donde llegará el
momento de la resurrección. Al igual que ocurría en época romana vamos a encontrar
otras orientaciones como son Noroeste-Sureste o Suroeste-Noreste. Estas orientaciones
se deben, al igual que en época romana, a las ligeras variantes que existen en el
momento de la salida del sol durante las diferentes épocas del año y a los espacios o
huecos disponibles en las necrópolis, a los cuales se tienen que adaptar los
enterramientos.
Con respecto a la posición de los inhumados en las tumbas, siempre es en
decúbito supino, con el cuerpo y la cabeza normalmente rectos, aunque hay algunas
variantes. Los brazos de los individuos se encuentran colocados en distintas posiciones,
al igual que ocurría en época romana. La situación de las manos sobre el pecho se ha
relacionando generalmente con el cristianismo, ya que se identifican con la posición que
se adopta para rezar. Esta teoría no está totalmente aceptada, ya que no todos los
enterramientos cristianos presentan esta posición.
A veces, en los enterramientos dobles o múltiples, la inhumación secundaria se
sitúa a los pies del nuevo individuo inhumado aunque, por respeto al primer individuo
allí enterrado, el cráneo se sitúa junto a la cabeza del individuo situado en posición
primaria.
El ajuar funerario suele estar presente en todos los enterramientos de época
romana, aunque ya durante la tardoantigüedad será un elemento residual, al ser
considerado un costumbre pagana, llegando la iglesia a prohibir la inclusión de ajuar en
los enterramientos –prohibición que no siempre se respetaba–, encontrándonos
elementos de ajuar personal en tumbas de muchas necrópolis de esta etapa histórica.
Los elementos de depósito ritual normalmente suelen ser dos tipos: jarritas de
cerámica o ungüentarios de vidrio. Según algunos autores la presencia de una jarrita
junto a la cabeza del enterramiento sería señal de un nuevo cristiano, teoría esta que aún
no está totalmente aceptada por el mundo científico. Los ungüentarios estarían
destinados a contener perfumes cuya función sería aliviar el olor que desprendería la
tumba. A pesar de la prohibición también es común encontrar en las tumbas elementos
de adorno personal, anillos, pendientes y hebillas de cinturón serán los objetos
personales que acompañan al difunto en la sepultura. En algunos casos también se
encuentran utensilios de guerra en el interior de las tumbas. Éstas tradicionalmente han
sido identificadas como tumbas godas, es decir, tumbas de individuos procedentes de
Europa oriental, que llegan a la península para conquistarla y que muren en la batalla.
A partir del siglo VII los ajuares van decreciendo, al asimilarse la muerte del
hombre con la de Cristo, haciéndose más fuerte las consideraciones que condenaban la
ostentación de la riqueza en la muerte (Fig. 7).