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CARTA DE SAN FRANCISCO A LOS JOVENES DEL MUNDO

 A todos los jóvenes portadores de la vida


Yo, Francisco de Asís, vuestro pequeño y humilde siervo, les deseo Paz y Bien.
Les escribo este mensaje con el corazón en la mano y los ojos dirigidos a lo alto en
súplica.
Escucho de todas partes, dos clamores que suben hasta el cielo.
Uno es del grito de la Madre Tierra, terriblemente devastada.
El otro es la queja de millones y millones de hermanas y hermanos
nuestros  hambrientos, enfermos y excluidos, de niños por nacer que con “leyes
supuestamente humanas” se están convirtiendo en los seres más amenazados de la
creación.
   Es un clamor por la vida, por justicia ecológica y justicia social que implora ser
escuchada urgentemente.
   Tenemos poco tiempo, y nos falta sabiduría. La vida del niño por nacer, está en
manos de personas a las que si se les permitió nacer. La vida del joven sumergido
en drogas o vicios, porque no sumo rodearse de verdaderos o los chicos y chicas
que buscan ser amados y lo único que hallan es a personas que los engañan diciendo
amarlos, pero solo los usan para satisfacer placeres carnales.
Hoy muchos jóvenes tienen heridas que guardan en su alma, se sienten heridos por
que son despreciados por otros, excluidos por no cumplir con “estándares” de
belleza, dinero, color de piel u otro “requisito vital” para ser aceptado socialmente.
Por otro lado que hemos hecho de este planeta, el calentamiento global no se
puede detener, pero podemos disminuir su velocidad e impedir sus efectos
catastróficos.   No queremos que nuestra Madre Tierra, se vea obligada a excluirnos
de su propio cuerpo y de la comunidad de los seres vivos, para salvar otras vidas
amenazadas por nosotros mismos.
   Durante demasiado tiempo nos hemos comportado como “destructores” de lo
creado, explotando y devastando los ecosistemas, cuando nuestra vocación e ser
imagen de Dios, el Cuidador y el Guardián de todo lo que existe y vive.
   Por eso, queridos jóvenes del siglo XXI, les aconsejo firmemente que pensemos
no solamente en nosotros, pensemos en ser útiles a otros, reconocer en el otro al
hermano necesitado empezando por los jóvenes que tengas más cerca, opta por la
vida….alza tu voz contra propuestas que nos llevan a alentar una cultura de muerte.
Piensa en el Planeta como un todo, como la única Casa Común que tenemos para
vivir, para que siga teniendo vitalidad e integridad y podamos seguir viviendo en
ella.
   La tecno ciencia que llevada de mal modo, ayudó a destruir, puede ayudarnos a
rescatar. Y será salvadora si la razón viene acompañada de sensibilidad, de corazón,
de compasión y de reverencia.
   Les advierto humildemente, hermanas y hermanos  míos, que si no hacemos esta
alianza sagrada de cuidado y hermandad universal, deberemos rendir cuentas ante el
tribunal de la humanidad y luego decir ante Dios….cuando nos pregunte ¿Qué
hicimos por mi prójimo y la vida en mi planeta?.
   Queremos que nuestro tiempo sea recordado como un tiempo de responsabilidad
colectiva y de cuidado amoroso con la Madre Tierra y con toda la vida humana y
animal que habita en ella.
   Finalmente, hermanos y hermanas, jóvenes que son el presente y nuestro futuro
común: recuerden que la Tierra no nos pertenece, es obra de Dios. Nosotros le
pertenecemos  a ella…fuimos hechos de “barro” y Dios nos puso a su cuidado.
Cuesta aceptar de  después de tantos millones y millones de años sobre este planeta
esplendoroso, tengamos que autodestruirnos y destruir este lugar.
   Por la iluminación que me viene de Dios, presiento que no estamos ante una
tragedia de final desastroso. Estamos dentro de una crisis que nos purificará y nos
hará mejores.
La vida está llamada a la vida. Nacidos del polvo de las estrellas, el Señor del
universo nos creó para brillar y cantar la belleza, la majestad y la grandeza de la
Creación ,no escapemos a esta misión…que somos hijos de Dios, imagen y
semejanza suya…y no estamos solos pues el Padre, Hijo y Espíritu Santo, no nos
dejaran huérfanos.
   Si escuchan todo esto que Dios me ha inspirado y les he comunicado en breves
palabras, les aseguro  que viviremos como hermanos , con gestos más humanos y
fraternos….asi la madre tierra volverá nuevamente a ser el Jardín del Edén y
nosotros sus dedicados jardineros y cuidadores.
 
Mis bendiciones, en Paz y Bien
Francisco de Asís.
         

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