Está en la página 1de 6

Es difícil encontrar hoy en día a una persona joven que no tenga Facebook o que

haya decidido prescindir de las redes sociales. Seguro que todos conocemos
algún caso, pero suelen ser excepciones sociales en un momento en el que las
nuevas tecnologías parecen haber cobrado más fuerza que nunca. Raquel
Andrés Durà se creó un perfil simple para investigar sobre el mecanismo y
funcionamiento de una red social que había sido capaz de crear su propio
lenguaje y forma de comunicarse. La periodista se define como una agnóstica de
este tipo de plataformas que considera totalmente prescindibles. Es por ello que
decidió escribir el libro Los ángeles no tienen Facebook con el que aborda
polémicas cuestiones como qué se esconde detrás de las redes sociales o si
realmente fomentan la comunicación o la impersonalización. Al término de la
entrevista, la autora seguía sin Facebook. No sabemos si es porque es un ángel y
no lo ha confesado, o porque nadie ni nada ha sido capaz de seducirla para que
cayera en unas redes que enganchan a millones de personas cada día.

-Asegura en el libro que las redes sociales no son necesarias para comunicarse.
¿Por qué cree entonces que estamos viviendo este boom de este tipo de
plataformas?
-El exhibicionismo. A todos nos gusta hablar de nosotros mismos y en esta
sociedad actual, que todo va muy rápido, la gente no se para a escucharnos. La
gente oye mucho ruido pero muy pocos se paran a escuchar lo que estamos
diciendo. Mi hipótesis es que las personas están usando las redes sociales como
viaducto para exponer los pensamientos que no son escuchados.

-Entiende que son egocéntricas.


-Sí, las veo como un circo exhibicionista de las relaciones sociales donde la gente
necesita que los demás sepan con quién hablas, qué haces, cómo vistes, cómo
eres…

-¿Han llegado a sustituir en algún momento el calor humano?


-Sí. La gente empezó a sustituir hace años el chateo por los encuentros en el
bar.

-Aún así seguimos necesitando del contacto personal.


-Sí, porque al final la forma para solucionar cosas o hablar de determinados
temas es cara a cara. El problema es que cada vez se delegan más cosas a las
redes sociales, todo lo que se pueda solucionar a través de ellas, sin tener que
comerte el marrón de tener que hablar con alguien cara a cara, mejor. Pasa lo
mismo con el correo electrónico.

-¿Cree que las redes sociales nos han despersonalizado?


-Sí, son totalmente impersonales, solo tienes que ver qué fácil es inventar cosas
sobre ti mismo y de una forma tan bárbara. Con el cara a cara podrás mentir
durante un tiempo limitado, en cambio en un perfil virtual puedes llevar la
mentira todo lo lejos que quieras.

-¿Cuáles cree que son los valores que desprenden?


-¿Algún valor positivo?

-Sí es que cree que hay, sí.


-Si hablamos de Twitter, uno de los valores que transmite es el de no saturar
demasiado a la gente. No molestes demasiado, porque si dices tonterías luego
nadie te seguirá. Si hablamos de redes tipo Facebook casi todo los valores que le
veo son negativos, son valores del ego, de importo yo más que el resto, de dar
mucha importancia al número de amigos que tengo. Es un “yo” constante.

-¿Tener más de 500 amigos en Facebook es señal de algo?


-Es señal de que en realidad nos sentimos solos. No existe nadie en el mundo
real que pueda decir que tiene más de 500 amigos. Y si lo pudiera decir, no
tendría Facebook porque no lo necesitaría para nada. Creo que a estas alturas
ya sabemos todos que un amigo en Facebook no es un amigo en la vida real. La
palabra amigo está completamente desvirtuada, sería mejor decir contacto.
Pero supongo que la palabra amigo vende más y es un producto de marketing.

-Solemos tener contactos con los que no hablábamos ni en la vida real. ¿Es
fruto de nuestra vena cotilla?
-Sí, ahí entra el cotilleo puro y duro y pienso que, en este sentido, la prensa rosa
va a perder porque antes la audiencia de este tipo de prensa era la de gente que
quería saber sobre la vida de los demás y consumía televisión y revistas para
saber de la vida de terceras personas. Pero con las redes sociales es muy fácil
cotillear sobre alguien que conoces y parece mucho más atractivo. Sacia nuestra
vena cotilla.

-¿Apuntarse a una red social significa vender tu intimidad?


-Sí, pero pienso que es algo que no nos planteamos. Hemos desvalorado tanto
nuestra intimidad que ya no nos paramos a pensar si realmente necesitas todas
esas intimidades que te ofrecen a cambio de la tuya. Estamos en una sociedad
acumulativa, de tener más. Y eso supone tener más amigos y acumular cuantas
más intimidades mejor.

-Los más enganchados son los jóvenes. ¿Cree que tendría que ponerse un
límite de edad?
-La restricción que existe actualmente es de 14 años y yo no soy muy partidaria
de prohibir las cosas. Lo que sí es que es cierto es que se ha llegado a un punto
que quizá si que haya que poner una ley o una restricción más dura. A estas
edades los jóvenes son mucho más vulnerables y no tienen el mismo sentido
crítico.

-Lo que está claro es que a esa edad el control final pertenece a los padres.
¿Los padres tienen que estar enterados del funcionamiento de esas redes para
proteger a sus hijos?
-Sí, claro que deberían entender un poco más de redes sociales pero creo que el
problema va más allá, y deberíamos abordar el tiempo que los padres pasan con
sus hijos. Si le dedicas tiempo y comprensión, y lo llevas de excursión los fines
de semana o al parque para que jueguen con otros niños, esos niños
entenderán la socialización de otra manera.

-¿Es partidaria de introducir en el curso escolar el uso de nuevas tecnologías?


Una cosa suele llevar a la otra y al final el hijo acaba dominando más que el
padre y el maestro.
-El problema es que se usan sin espíritu crítico y eso es lo que hay que enseñar.
¿Realmente necesitas hablar con tus amigos a través de la pantalla? ¿No puedes
quedar por la tarde?

-¿Las redes sociales son una necesidad o una adicción?


-Son una adicción en el sentido de que los usuarios de las redes sociales entran
por inercia a Facebook, Twitter o lo que sea, tan solo conectar el ordenador. Es
un comportamiento que no veo lógico. Si entras porque has quedado con
alguien para que te envíe un archivo puede estar justificado, pero entrar por
inercia no lo entiendo. ¿Es adicción? Eso ya lo tendría que responder un
especialista en psicología, y yo no lo soy, pero realmente lo parece.

-¿Puede llegar a crear otro tipo de exclusión social? Lo digo pensando en los
que no usan esas redes sociales, como es su caso…
-Sí, en algún momento puedes llegar a sentirte marginado o excluido
socialmente. Parece que si no estás en las redes sociales no existas. Lo que
tampoco me gusta de las redes sociales es el hecho de que sepas cosas de los
demás sin que ellos sepan que las sabes.

-¿Cómo reacciona la gente de su entorno cuando les dice que no tiene


Facebook ni utiliza red social alguna?
-Los amigos de siempre lo tienen más que asumido, ya me dicen, “la que quiere
ir en contra de todo”, pero me aceptan.

-Las redes sociales han logrado un poder muy preciado, que es el de las bases
de datos. ¿Cuál es el papel de la publicidad en este contexto?
-Segmentan mucho mejor el público al que le llega la información gracias a las
bases de datos de estas redes. A las empresas les ha salido redondo porque es
una forma de acercarse al cliente y de conseguir publicidad gratuita. Hay mucha
gente que se hace fan de las marcas publicitarias, y les dan publicidad gratuita.

-Estas redes también han generado la afluencia de personas que se muestran


como fuentes de información. ¿Cómo valora el concepto de periodismo
ciudadano?
-Lo que no me gusta de Twitter, por ejemplo, es que parece que ahora se tengan
que hacer noticias a raíz de las cosas que se dicen en esta red social. El
periodismo debería evolucionar hacia un género más interpretativo. No es
explicar sólo lo que ha pasado, si no por qué ha pasado y dar un contexto
informativo amplio y profundo. Un periódico ya no puede competir con la
velocidad informativa de Twitter.

-Ha analizado también los contratos de privacidad de muchas de estas


páginas. ¿Nos toman el pelo?
-Nos toman el pelo pero por lo mismo que nos toman en pelo cuando firmamos
cualquier otro contrato, se aprovechan de que la gente no lee la letra pequeña.

-¿Existe privacidad?
-No, si miras el capítulo de privacidad de Facebook, el resumen es que “pase lo
que pase nosotros no nos responsabilizamos de nada”. Es un poco algo así como
que me lavo las manos pero no voy a asumir ningún coste ni responsabilidad.

-Antiguamente lo misión más difícil era borrarse del gimnasio. ¿Ahora mismo
sería borrarse del Facebook sin dejar huella?
-(Ríe). Sin dejar rastro es imposible. La huella digital es imposible de borrar. Pasó
con la famosa foto de las hijas de Zapatero, Facebook la acabó retirando pero la
había copiado tanta gente que no sirvió de nada.

-Hemos vivido en los últimos meses capítulos internacionales y nacionales de


protestas sociales que han tenido su origen en las redes sociales. ¿Aquí cree
que estas redes han sido decisivas?
-Pienso que se les ha dado una importancia mayor de la que han tenido
realmente. Si hablamos de las revoluciones internacionales pienso que el papel
de las redes sociales para sacar a la gente a la calle ha sido bastante bajo, en el
caso de las revoluciones árabes creo que canales como Al-Jazeera han tenido un
papel mucho más destacado por su gran difusión entre las capas populares. Las
redes sociales han servido para difundir el mensaje de lo que estaba pasando al
resto del mundo, ahí sí.

-¿Y en España han servido como motor para que la gente se movilizara?
-Tampoco creo que hayan sido decisivas en los movimientos de los indignados,
pienso que el papel más importante ha sido el de los medios de comunicación.
Si las televisiones no hubieran hablado de estas acampadas, la gente no habría
salido masivamente a la calle, por mucho que se hablara en Facebook o Twitter.

-¿Usted se define como una agnóstica de las redes sociales?


-Sí, se puede decir que sí. El libro habla de los aspectos negativos de las redes
sociales pero esto tiene una explicación muy sencilla y es que todos los usuarios
de Facebook ya saben las cosas positivas que hay, sino no se hubieran inscrito.
En esta vida hay que ser un poco trasgresor, aunque sea a tiempo parcial. Las
redes sociales son negativas porque lo que hacen es centralizar unas pautas de
comportamiento y de socialización. Y la centralización lo que hace es
homogeneizar los pensamientos. Siempre es necesario conocer voces
alternativas.

-También puede utilizar las redes sociales para conocer esas alternativas que
plantea…
-Puede ser, pero sigo pensando que es más útil salir a la calle y manifestarse que
no hacerlo a través de Facebook. La revolución de las redes sociales es la
revolución desde el sofá. Estoy con el refresco en el sofá, escribiendo unas
líneas y cambiando el mundo. Yo no lo veo así.

-Los ángeles no tienen Facebook. ¿Si existieran cree que se crearían un perfil?
-Si existieran se harían uno seguro, porque está todo el mundo metido. Si no
tienen es por eso, porque no existen (Sonríe).