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Instituto de Investigaciones Grupales

Directora: Graciela Jasiner

Graciela Jasiner

Los Grupos centrados en una Tarea

Enrique Pichon Rivière nombró los Grupos Centrados en una Tarea, pero
se ocupó del grupo operativo, trazó el surco; y entonces, porque no todo está
dicho, aún avanzamos, aún seguimos investigando.
Me interesa ir pensando, una lógica para el abordaje de diferentes
dispositivos de GCT: grupos operativos, de discusión, de formación, de
reflexión, de aprendizaje, de entrenamiento (training groups), talleres, carteles,
grupos de investigación, terapéuticos, equipos de trabajo, y los así llamados
actualmente grupos monosintomáticos.
Grupos centrados en una tarea, que muchas veces en lo cotidiano, se
sostienen casi naturalmente, sin interrogarlos demasiado, tanto en el campo de
la salud, como la educación, lo comunitario y lo institucional.
Como su nombre lo indica, se reúnen en derredor de una Tarea, pero hay
algo que habitualmente, excede el sólo abordaje de la misma, y pareciera
indicar algunos ejes de su posible eficacia.
Al mismo tiempo, que se aborda la mencionada Tarea, o justamente por
ello, algo se puede ir anudando, de unos con otros, en la posibilidad de
invención de lo nuevo, más allá, de la eterna repetición de lo mismo. Pero, lo
que es más llamativo aún, algo del propio Sujeto, a veces pareciera anudarse,
en el mismo proceso del trabajo con los otros.
En un grupo, los otros, pueden ofrecer algo más allá de la miseria del
aislamiento; una voz que haga marca en el ensordecedor bullicio del silencio,
de la atroz soledad, aún cuando el otro está presente, una alternativa, que
quiebre la desoladora y mortífera sensación de lo único
La coordinación de estos grupos, se orienta en el sentido de ir trazando
los tejidos de una trama grupal, a la vez que propiciando el protagonismo del
Sujeto, e ir creando un espacio de alojamiento subjetivo, de instalación de una
demora, de un intervalo, a la vez que de tiempos de conclusión, que generen
condiciones para la producción de lo propio.

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Es oportuno indicar, que el sólo nombre de grupos centrados en una


Tarea, de algún modo incomoda, el paradigma individualista de nuestros días,
en tanto la paradoja, es que desde el vamos, queda legitimado que esa Tarea,
no será sin otros.

Transformación subjetiva o “cura por añadidura”


En el libro “Para pensar a Pichon” decía que en los GCT, pueden advenir
efectos de transformación subjetiva, casi “por añadidura”.
Sobre la propuesta del trabajo con grupos, como modo de potenciar lo
singular, anudando lo grupal, hoy avanzaremos.
Lo Singular, no como lo individual, sino como efecto de la articulación de
lo universal con lo particular.
Sabemos que el Sujeto se produce en el campo del Otro. Pero, cómo la
singularidad, es afectada por lo grupal, por los pequeños grupos a los que
pertenece el Sujeto, cómo lo grupal afecta lo de cada uno, y en el mejor de los
casos puede advenir una salida, es un desafío a ser investigado.
Efectos de transformación subjetiva, decía en aquella oportunidad, sin
atravesar lo que Foucault llamó, los caminos de la confesión, renunciando en
el tejido de la creación con otros, a lo más aniquilador de su posición narcisista.
Según Foucault, en Occidente, la verdad sobre la sexualidad, se construye
sobre el modelo de la confesión. Todo se confiesa: en la policía, en la iglesia,
en el consultorio, los pacientes confiesan… y esto aparece como lo natural.
El Cristianismo, es una religión confesional, uno tiene que saber quién es
y reconocer sus pecados, frente a otros, para hacerlos desaparecer. La
confesión es además, la manera de conocerse, a uno mismo.
Los griegos, en vez de la confesión, proponían el “ocuparse de uno
mismo”, que era filosofar y ocuparse del alma propia y de ayudar a los
miembros de la comunidad (de más estaría subrayar, que en esta concepción,
ocuparse de uno mismo siempre, aún en el filosofar, es con otros)
Foucault, plantea que a veces, el dispositivo de la confesión, más allá de
cualquier frontera disciplinaria, pareciera atravesar el dispositivo analítico.

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Pero tal vez se trate de esa Confesión que habita los consultorios de
quienes todavía creen que “hacer conciente lo inconciente”, sabiendo más, o
que confesar lo íntimo, es lo que produce cambios, lo cual sabemos hoy, sería
retornar a las primeras épocas del psicoanálisis.
Quienes somos analistas, ya hemos aprendido, que en un análisis, no se
trata de ese saber, que el paciente puede haber “confesado todo”, y además
pretender conocer sus causas y determinaciones, y que sin embargo, algo
puede permanecer inconmovible, y llevarlo una y otra vez, por los ya tantas
veces andados, caminos del sufrimiento.
Tal vez, justamente haber introducido los tres registros: imaginario,
simbólico y real, una teoría del goce, y consecuentemente haber pensado en
psicoanálisis intervenciones del analista no solo en lo simbólico, sino también
en lo imaginario y en lo real, se debe a una búsqueda de ir más allá de estos
límites dentro del campo del psicoanálisis.
Y respecto al tema de la confesión ¿acaso en lo cotidiano de nuestros
vínculos, los humanos, en ese modo de estar con el otro, que es la amistad, no
tenemos frecuentemente, la enloquecida y pasional pretensión de decirle al
amigo “todo”, suponiendo que esto sería posible, y que además haría bien a
cada quién?
En el bello texto: “Políticas de la Amistad” J. Derrida, plantea que el ser
humano a veces, también con un amigo, apela a la confesión, ilusionado en la
ficción de la verdad, “toda”.
“Si uno se deriva a la confesión esperando que un amigo pueda
escucharlo todo, tendrá que enfrentarse a la insoportable soledad.”
Más bien entre dos amigos, pareciera que el único modo de cuidar la
amistad, es no hablar “todo”…. Guardar cierto silencio, en una complicidad
entre los dos amigos; un silencio, que sabe que hay cosas, de las que no se
está hablando, una amistad que permite reírse, allí donde el otro yerra.
Sería como empezar a pensar para la amistad, un modo de bordear lo
insoportable de la profunda soledad del ser humano, una lógica, parecida a la
lógica del no todo, una lógica que busca incluir el quizá, el algo. Y que llevaría
en el trabajo con grupos a ubicar la diferencia entre lo personal y lo íntimo. Lo
personal, más que lo íntimo, es un modo de abordaje que hace a los avances y
a los impasses, del trabajo grupal.

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