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DIRECCION EMPRESARIAL

Es habitual que tanto las empresas como las personas se enfrenten en su día
a día a la disyuntiva de tener que tomar decisiones. Tomar el camino correcto
es elemental, ya que el éxito o fracaso pueden depender de cada
determinación. La toma de decisiones se ha convertido en una dinámica más
del entorno cotidiano de las personas. Tanto es así que, a veces, se llevan a
cabo de forma inconsciente o impulsiva. Desde el punto de vista empresarial,
repetir los fracasos del pasado, justificar constantemente los errores, delegar
las tareas por exceso y por defecto ser dependientes y la falta de
compromiso, son algunos de los factores que pueden llevar a tomar
decisiones inapropiadas para las compañías.
Todas las personas de diferentes ámbitos enfrentan numerosos hechos
y circunstancias, casi siempre fuera de control, que influyen en el
proceso de la toma de decisiones. No existe un método único para
tomar decisiones que todas las empresas puedan emplear en todas las
situaciones. El individuo que toma una decisión debe definir con
exactitud el problema en cuestión, para después generar soluciones
alternativas y evaluarlas y, por último, tomar la decisión.
Cuando la toma de decisiones se realiza de forma no racional, puede ser por
intuición o por experiencia de los expertos que vayan a tomar la decisión, de
esta forma puede prevalecer alguna opinión inadecuada, siendo esta una
gran desventaja para la organización. Además, se toman las decisiones con
un alto porcentaje de error, debido a que no se tienen en cuenta las
preferencias de los decisores y esto hace que aumente la probabilidad de
equivocarse. La toma racional de una decisión cualquiera supone un proceso
que lleva aparejado un sistema de preferencias del decisor que se
materializará en la concreción de un objetivo a alcanzar y en la definición de
una serie de actuaciones tendentes a conseguir dicho objetivo. La toma de
decisiones resulta ser, así, una tarea difícil, en la que puede constatarse con
más claridad la inseguridad y debilidad de la persona o de los directivos en
una empresa. Para que la toma de decisiones organizacionales sea eficiente
se requiere en gran medida, la solución creativa de los problemas, para lo
cual se hace necesario un grupo o equipo de trabajo.
Por ejemplo: Si una empresa desea buscar la mejor solución no solo sobre la
base del criterio beneficio, sino considerando otros criterios como por
ejemplo: volumen de ventas, riesgo, etcétera. En el ámbito personal, por
ejemplo, si se desea comprar un auto, y se está interesado no solo en su
precio, sino en varios criterios como: marca, color, confort, velocidad máxima
que alcanza, entre otros. Estos y otros muchísimos ejemplos demuestran la
necesidad de tomar una decisión basada en múltiples criterios.

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