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cos que el mismo filósofo nos ofrecía. Ene- rosa ortodoxia neotomista más cercanos a
migo de todo intento de coincidencia o ade- la antigua Cosmología que a la moderna
cuación de nuestro pensamiento con el pen- Filosofía de la Naturaleza. Reservada hoy
samiento del filósofo a ser estudiado, la palabra «Cosmología» a la disciplina cien-
Merleau-Ponty propugnaba, al contrario, tífica que indaga y sistematiza los saberes
la recreación del texto original que busca sobre el Universo, su origen, composición,
repensar lo que ha quedado impensado y expansión, desarrollo y posible futuro, los
como su sombra. (Remitimos en este punto currículos filosóficos han recuperado la
al completo y extenso estudio realizado por antigua denominación de Filosofía de la
Josep Maria Bech: Merleau-Ponty. Una apro- Naturaleza, describiendo la labor de los
ximación a su pensamiento, Anthropos, Bar- antiguos filósofos naturales: Aquellos vie-
celona, 2005, pp. 37-38, 84, 91-92). En defi- jos filósofos mediterráneos que, a partir de
nitiva, Merleau-Ponty parece sugerir que sus observaciones y medidas, especulaban
las posibles e incluso inevitables discor- sobre la naturaleza de la realidad natural.
dancias encontradas en una obra filosófi- No es fácil llegar a un consenso entre
ca no han de ser tomadas como un proble- los filósofos sobre lo que constituye hoy el
ma que el autor ha dejado sin resolver, sino núcleo de la Filosofía de la Naturaleza. Tal
como que le toca al lector asumirlas y pro- vez porque se trata de una disciplina situa-
curar «determinar el sentido ‘total’ de su da a horcajadas entre las ciencias de la
pensamiento» (Maurice Merleau-Ponty, naturaleza y la filosofía. Pivotando entre
Notes de cours sur l’origine de la geometrie ambas tradiciones, nunca hay un acuerdo
de Husserl, en Bech, op. cit., p. 91). Pero el sobre si los profesores de esta disciplina
movimiento que intente esa determinación deben ser científicos que reflexionan filo-
tampoco llegará nunca, de hecho, a dete- sóficamente sobre la metafísica de la cien-
nerse, ni se logrará jamás una verdad abso- cia, o son filósofos que hacen un escarceo
lutamente positiva e inmutable. Es así como por los complejos territorios del conoci-
la última «posición» adoptada por Merle- miento científico.
au-Ponty parece «resolver» aquella antigua La práctica nos muestra que en cada
diferencia con su compañera en la École uno de los dos casos, los resultados son
Normal: «me acusaba de preferir la bús- muy diferentes. La Filosofía de la Natura-
queda de la verdad a la vedad misma» (p. leza que hacen los científicos suele ser de
23 de la presente edición). un carácter muy diferente de la que hacen
Por último, Bello Reguera consigna los filósofos. En nuestro caso, el volumen
una importante cantidad de estudios sobre que se presenta tiene la particularidad de
Merleau-Ponty indicando, además, los haber sido escrito por un científico que
temas más estudiado hasta la actualidad, posteriormente se hizo filósofo profesio-
material sumamente útil a todo investiga- nal. El profesor José Luis San Miguel de
dor que desee adentrarse y/o profundizar Pablos procede del mundo de las ciencias.
en el conocimiento del gran fenomenólo- Es Licenciado en Ciencias Geológicas. Pero
go francés.—TARCISIO PORTO NOGUEIRA. realizó su tesis doctoral en filosofía, abor-
dando cuestiones que van más allá de los
SAN MIGUEL DE PABLOS, JOSÉ LUIS, Filosofía paradigmas científicos sobre el planeta Tie-
de la naturaleza. La otra mirada (Bar- rra. Esta formación anfibia (que no ambi-
celona, Kairós, 2010). 320 pp. gua) hace del trabajo del profesor San
Miguel algo que puede sorprender a más
No son excesivamente abundantes los de un lector. No porque se sitúe en la fron-
buenos manuales de Filosofía de la Natu- tera borrosa entre las ciencias y la filoso-
raleza escritos en castellano. Es más: algu- fía, sino porque a partir de las hipótesis y
nos de los que existen mantienen una rigu- paradigmas científicos, trasciende hacia

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los horizontes de las metafísicas, de las ral que llega hasta nuestros días. Pero el
reflexiones transdisciplinares. Es más: la racionalismo radical postuló que la cien-
incorporación de elementos filosóficos que cia no necesita muletas filosóficas y que
van más allá de occidente, ofrece una mira- es suficiente por si misma para responder
da diferente de la realidad natural al con- a todas las preguntas. Pero en las últimas
junto de su reflexión. décadas, grandes científicos vuelven a
Como el mismo autor reconoce, la ima- subrayar la pertinencia y la necesidad de
gen de la Naturaleza imperante a partir de tal filosofía. ¿Por qué? ¿No basta acaso
la revolución científica es la de una ma- con la ciencia? ¿Qué no ha cambiado en
quinaria cuyos movimientos pueden ser un período tan dilatado, para que aque-
predichos y, por tanto, controlados. Con- llas primeras preguntas conserven plena
secuentemente, el antiguo asombro y vene- vigencia y vitalidad?
ración por el mundo natural se ha ido El autor, José Luis San Miguel de
transformando en una actitud puramente Pablos, aborda estos interrogantes, junto
cuantificadora, ergo mercantilista y fría. con otros, como: ¿Qué debemos entender
Pero es posible proyectar sobre la Natu- por naturaleza? ¿Qué posición ocupa el ser
raleza una mirada distinta: la que, reco- humano dentro de ella? ¿Qué diferentes
nociendo nuestra implicación en ella, la modos de concebir el mundo natural y la
percibe como un sujeto sensible y dialo- relación hombre-naturaleza encontramos
gante que participa de la misma vitalidad en las distintas tradiciones culturales?
que nos anima. Desde su ser en el mundo como geólo-
Semejante enfoque cuenta con el sos- go, afirma: «En los últimos años, la ima-
tén de la ciencia natural y sus resultados gen fotográfica de la Tierra se ha popula-
(diríase incluso que vuelve a ser posible gra- rizado, hasta llegar a convertirse en el
cias a algunos de ellos). Se trata de una cien- principal símbolo de la integralidad de unos
cia más próxima a la filosofía, en el senti- procesos naturales que comprenden, por
do original y profundo del término, anclada supuesto, el fenómeno de la vida. Dicha
en referentes tan reconocidos como Edgar imagen le sugiere con fuerza al ser huma-
Morin, Ilya Prigogine, C. G. Jung, Henri no de hoy que la naturaleza también puede
Bergson o la filosofía Advaita. Contribuir a ser sujeto interlocutor y no sólo objeto pasi-
que crezca esa otra mirada imprescindible vo. Ahora bien, el diálogo con la naturale-
hacia la realidad compleja y englobante que za demanda una reflexión en profundidad
llamamos Naturaleza es el principal obje- acerca de la misma y de los modos de con-
tivo de este ameno libro. ducirlo, una reflexión filosófica».
Nacida esta obra de su experiencia de Desde este planteamiento y lugar epis-
aula con los alumnos de la Universidad temológico, el autor presenta una panorá-
de los Mayores en la Universidad Comi- mica histórica de las concepciones del
llas, el intento del autor no es presentar mundo natural, principalmente occiden-
un tratado erudito y sesudo sobre los pun- tales, aunque haciendo referencia también
tos más conflictivos de las relaciones entre a tradiciones de otras áreas, transita por
las ciencias y la filosofía, sino dotar a los las grandes corrientes o tradiciones de filo-
estudiantes de una herramienta básica de sofía de la naturaleza, caracterizando sus
reflexión. El punto de partida es, necesa- núcleos y evaluando su vigencia y focaliza
riamente, el de la filosofía anterior a su atención en el estado actual de la cues-
Sócrates. Hace dos milenios y medio, la tión, destacando el trasfondo filosófico de
filosofía occidental nacía como interro- las controversias recientes y en curso acer-
gación sobre la raíz de «todo cuanto hay», ca del mundo físico y la naturaleza.
como filosofía de la naturaleza. En esta Como geólogo y filósofo de la geología,
tierra se enraíza la reflexión sobre lo natu- dedica un capítulo especial al tema clave

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«Tierra y Naturaleza» y «Tierra y Vida» Tomás de Aquino otorgó a la proporcio-


(objeto del Año de la Tierra) promovien- nalidad, que es precisamente la que per-
do especialmente la discusión acerca de mite insistir en la «diferencia».
las implicaciones ambientales, sociales, Asimismo, de la historia de la filosofía
antropológicas y políticas del mismo. Una cristiana (cuya historia reseña concisa y
selecta bibliografía y una cuidada presen- suficientemente la primera parte de la
tación tipográfica por parte de la editorial obra) también cabe destacar, como hace
Kairós, facilitan la lectura haciéndola más Porcell, el episodio nominalista. La res-
grata.—L. SEQUEIROS. tricción de la actualidad del ser fue la razón
que permitió (a la Reforma, por ejemplo)
MARTÍNEZ PORCELL, JOAN, Dios, persona y quebrar la posibilidad de fundar un pen-
conocimiento. Cuestiones selectas de samiento abierto al Origen, y es que, como
Metafísica (Ed. Balmes, Barcelona, dice Porcell, «comprender el sentido del
2008). 322 pp. actus essendi es comprender que lo pri-
mero para la criatura es ser creada, de
Como lucidamente aseveró Miguel de modo que ser creada significa la intrínse-
Unamuno, el filósofo es ante todo una per- ca dependencia de la criatura respecto del
sona de carne y hueso, por eso es natural Creador» (p. 164). Dios es el Primero y la
que en todo razonamiento se trasluzcan existencia de lo contingente, un ‘don’.
sus vivencias, convicciones y opciones más En efecto, la filosofía tiene en su haber
fundamentales. Por eso, preguntar si es la recurrente pregunta por el Origen de lo
posible hablar de «filosofía cristiana» es real, por eso la filosofía cristiana habla de
casi una redundancia, casi lo mismo que Dios como el Primero. Tomando como
preguntar si puede haber una determina- punto de referencia el esquema natural y
da filosofía, pues la filosofía cristiana se entitativo del orden causal típicamente
determina como cualquier otra filosofía griego, los filósofos «cristianos» existen-
(p. 184). Porqué, ¿qué hay sino filosofías? cializaron el primer motor aristotélico
La presente obra de Joan Martínez Por- hasta tal punto que no ya puede hablarse
cell parte de la convicción que puede de una mera prolongación conceptual. Un
hablarse con todo rigor de filosofía cris- tránsito que, subraya el autor, sólo puede
tiana. Recogiendo la herencia categorial entenderse desde la subyacente experien-
de la filosofía griega, la meditación cris- cia personal de «encuentro» con dicho Pri-
tiana tomó progresivamente como puntos mero, «Dios».
nucleares la primacía de Dios, la apertura Por otro lado, no cabe olvidar que la
constitutiva de la persona y la inteligencia filosofía cristiana se mantiene abierta a la
radical del ser. Sin embargo, en todo ello revelación, y así, si bien considera la apti-
hubo una aportación original, genuina- tud de la razón en sí misma, no tiene repa-
mente «cristiana», que transformó pro- ros en conceder relevancia a la luz de la fe.
fundamente el sentido de los elementos Con todo, y a pesar de que el encuentro con
filosóficos recibidos. Nos referimos a la la revelación y la fe que de ello emana son
noción de creación. Con ello, entiende el elementos intrínsecos a la reflexión filosó-
autor que el cristianismo dotó de mayor fica cristiana, «la razón pervive en el deseo
profundidad existencial la diferencia entre por ver lo que cree. Lo que se cree no se
ser pleno y ser participado típica del pla- sabe, pero deseamos saber» (p. 299), lo cual
tonismo, que en el fondo tiende al monis- nos aboca a una «tensión» enriquecedora
mo (p. 163), al traducirla como una rela- que no es constatable, por ejemplo, en la
ción metafísica existencial cuya síntesis filosofía islámica. El hombre cristiano razo-
última es creado-Increado. Por eso, es na y lo hace desde la libertad de su propio
importante no olvidar el papel que Santo pensar, apostilla Porcell.

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