Está en la página 1de 6

Telepatía: Comunicar el pensamiento a otra persona

Hemos de esforzarnos en fomentar el afecto. Oponernos a la guerra, mostrar que hay otra forma
de hacerlo: una forma no violenta. Contemplad a la humanidad como un todo. Nuestro futuro
depende del bienestar de todos.

Tengo una mente positiva. Me irrito un poco. En mi corazón nunca condeno a nadie ni pienso cosas
malas sobre ninguna persona. Intento pensar más en los otros. Creo que son más importantes que
yo.

Cuando veo a una persona por primera vez, no la considero un desconocido. Siempre tengo la
impresión de que es otro ser humano. Como cualquier otro. Y que yo también soy como él.

En una cultura que venera el éxito, no es extraño que no sea a los triunfadores agresivos, bruscos,
desagradables y arrogantes a quienes admiremos. Tal vez envidiemos sus cuentas, pero ellos no nos
inspiran admiración.

Su Santidad discrepa con el partido comunista chino y no con los ciudadanos chinos, a los que sigue
considerando como sus hermanos. No odia a los chinos. En realidad, los perdona sin reservas.

Caí en la cuenta de que él y sus compatriotas practicaban una religión muy sencilla: la de ser
bondadosos los unos con los otros. Mis
primeros pensamientos son: el Buda y sus enseñanzas sobre la compasión y la interdependencia.
Estos dos principios, el del altruismo y la interdependencia, me guían durante el resto del día.
Luego hago algunas postraciones durante 30 minutos. A continuación me doy una ducha. A las 5:00
am desayuno.

El Dalai Lama podía reírse a carcajadas a causa de algo gracioso y luego, en cuestión de segundos,
manifestar la más seria concentración. Él no se apega a las cosas, incluyendo sus propias
emociones.

Bodhgaya, el lugar donde el Buda alcanzó la iluminación, es el lugar de peregrinación más


importante para los budistas.

Si desarrollo malos sentimientos hacia los que me hacen sufrir, esto destruye mi paz mental. Si les
perdono, mi mente se serena. En cuanto a la lucha por la libertad, hay que luchar con la mente
serena, con compasión. Las emociones destructivas como el odio son inútiles. Aunque de vez en
cuando todavía experimento un poco de irritación.

1
Siempre que el Dalai Lama habla sobre el perdón, pone como ejemplo la historia de Lopon-la, un
monje de Lhasa. Después de que yo huyera del Tíbet, los chinos encarcelaron a Lopon-la. Estuvo en
prisión durante 18 años. A pesar de haber pasado tantos años en la cárcel, era el mismo dulce monje
de siempre. Los chinos lo obligaron a retractarse de su religión. Lo torturaron durante años. Al
preguntarle si había sentido miedo, respondió: «Sí, me daba miedo una sola cosa. Dejar de sentir
compasión por los chinos».

EUROPA, DE BELFAST, hotel más bombardeado de Europa, 32 veces, en la lucha entre católicos
y protestantes en Irlanda del Norte que duró 3 décadas. Desde que el hotel instaló ventanas
blindadas en 1993, dejaron de bombardearlo.

He mostrado un carácter alegre desde que nací, siempre he tendido a ser feliz, a sentirme satisfecho
con mi situación.

En nuestro interior hay un niño que intenta salir. Jesús dijo: En verdad os digo, si no os hiciereis
como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
¿Por qué dos personas se enamoran? Simplemente pasa. Dos personas sintonizan, la alquimia es un
enigma. Por qué yo he congeniado con él y él conmigo es uno de los gloriosos misterios de que de
la gracia divina.

Entre 1995-1997 el arzobispo Tutu fue presidente de la Comisión de Verdad y Reconciliación de


Sudáfrica. Escuchaba los relatos de 21.000 testigos acerca de abusos y atrocidades cometidos en la
época del apartheid. En ocasiones lloraba tras escuchar historias de torturas, como personas a las
que les habían quemado los genitales con sopletes. Tuvo que perdonar a los perpretadores para
promover la curación. Tutu ha dicho quizá debemos abrir las heridas y lavarlas para que no se
enconen. Verter bálsamo sobre ellas. Y entonces quizá se curen. El perdón tiene un precio. Y la
reconciliación no es fácil. Pero con el perdón le estamos abriendo la puerta a alguien. Alguien que
estaba encadenado al pasado, para que pueda romper las cadenas y cruzar la puerta que lo lleva
hacia un nuevo futuro.

Tener ubuuntu significa ser amable, compasivo, hospitalario y solidario que se preocupa por el
bienestar de los demás. Y es así porque sabe que su humanidad depende de lo humana que sea con
los demás. Al deshumanizar a alguien, nos deshumanizando a nosotros mismos. Perdonar es lo
mejor que podemos hacer por nosotros mismos.

La realidad de la vida es un todo: todas las cosas están interrelacionadas y nada existe de manera
independiente. Nos anima a procurar dominarnos y a tener en cuenta el bienestar de los demás. La
venganza sólo crea más infelicidad. No es buena, y es mejor perdonar. Perdonar no significa que
olvidemos del pasado. Lo seguimos recordando. Hemos de ser conscientes de que ese sufrimiento

2
ocurrió a causa de la estrechez de miras de ambas partes. Y con el paso de los años, sentimos que
nos hemos vuelto más sabios, más maduros. Yo creo que ésta es la única forma de comportarnos.

Fomentar el perdón: en 1mer lugar pienso en los demás, incluyendo mis enemigos. Estas personas
también son seres humanos. Tienen el mismo derecho que yo a ser felices y a liberarse del
sufrimiento. A todo el mundo le gusta la espontaneidad, las sonrisas. Y nadie desea los crímenes.

La interdependencia te da una visión de conjunto: esto sucede a causa de aquello, y aquello sucede a
causa de esto. Hay que ponerse en la piel del otro. Sobre todo cuando se trata de sus enemigos. Los
considera como sus más valiosos maestros. Son los que nos ofrecen los retos que necesitamos para
cultivar cualidades como el perdón y la compasión, ingredientes esenciales para la paz interior.

La esencia del budismo se compone de la compasión y de la visión de la interdependencia Hemos


de oponernos a las malas acciones, pero no significa que estemos en contra de la persona que las ha
llevado a cabo. Al dejar de hacer esa mala acción, puede surgir otra acción distinta y esa persona
convertirse en amiga nuestra.

Cada nación está interconectada con las demás y todas dependen unas de otras. Destruir a nuestro
enemigo, a nuestro vecino, significa destruirnos. Necesitamos a nuestro vecino. Cuanto más
próspero sea, más nos beneficiaremos.

Cuando alguien como Bush tiene sentimientos negativos hacia Hussein, a sus ojos es algo sólido,
independiente y absoluto, algo negativo. De igual modo, a los ojos de Husseinm, Bush es algo muy
negativo. Algo absoluto e independiente, la encarnación del mal. Así que en ambos casos hay una
visión muy errónea de la realidad. Y esta realidad no es más que una simple proyección mental.

Si las circunstancias cambiaran, esa persona podría convertirse en una buena persona. Según Bin
Laden, USA es maléfico. Su ignorancia es la que produce los desastres. Para Bin Laden todo
Occidente es antimusulmán. Y sobre todo USA es el agresor del mundo. De modo que decide que
existe este enemigo sólido e independiente. Una visión errónea de la realidad consiste en esto.

¿Qué visión habría de tener entonces?

Que USA forma parte de Arabia y que él forma parte de USA. Que son interdependientes, no sólo
USA. En Europa occidental también se critica a los musulmanes. Pero USA y Europa no son
totalmente antimusulmanes. Es una proyección mental. De una estrechez de miras. De un error.
Pero al adoptar la visión de la interdependencia, la mente se vuelve más flexible. Al tener este punto
de vista, nuestros apegos y deseos disminuyen, porque comprendemos que no podemos aferrarnos a
nada. Nuestros deseos, nuestros apegos hacia las cosas y las personas, se reducen.

La fórmula de la felicidad es la siguiente: vacuidad + compasión = felicidad.

3
Primero debemos alcanzar la sabiduría viendo el mundo tal como es. A través de la sabiduría
podemos percibir todo cuanto nos rodea con claridad, sin ideas preconcebidas. Para lograrlo, hemos
de desarrollar una verdadera visión de la vacuidad. La vacuidad es otra forma de decir que todo
cuanto existe carece de una existencia individual intrínseca.

Ninguno de nosotros es una isla. El mundo es una inmensa red de sucesos, seres y cosas
entretejidas. Estas conexiones, siempre están ahí, esperando el momento idóneo para salir a la
superficie. Además de desarrollar la sabiduría, hemos de cultivar la compasión.

Que la compasión es la mayor fuente de felicidad: es necesaria para tener una vida feliz.
Por eso cosechamos aquello que sembramos. Aunque existan diferentes culturas, diferentes ideas,
diferentes estilos de vida, todos somos el mismo ser humano.

Nuestra percepción cotidiana no es fiable. Las limitaciones físicas, como una ilusión óptica, pueden
hacernos ver las cosas incorrectamente.

La mayoría nos apegamos al significado y a la trascendencia de todo como un modo de comprender


e interpretar nuestro mundo. Pero nuestras experiencias influyen en nuestra forma de ver el mundo.
Para captar las cosas sin distorsionarlas hemos de investigarlas con rigor científico.

La compasión es la sensación de interesarte, de preocuparte por las dificultades y el sufrimiento de


los demás incluyendo a los enemigos.

Si sólo pensamos en nosotros y no tenemos en cuenta a los demás, nuestra mente abarca un área
muy pequeña y los problemas diminutos parecen enormes. Cuando desarrollas la sensación de
interesarte por los demás, comprendes que ellos, también desean la felicidad. Tus problemas, por
grandes que sean, dejan de ser tan importantes. ¿Y cuál es el resultado? Tu paz interior aumenta. Si
sólo piensas en ti, en tu propia felicidad, acabas siendo menos feliz. Y sientes más ansiedad y
miedo.

Vacuidad y compasión. Sabiduría y método. Son necesarias ambas cualidades; la una refuerza a la
otra. En cuanto comprendemos que estamos interconectados, es difícil no sentir cierta compasión
por los problemas de nuestros semejantes. Si meditas en la vacuidad y la compasión y sigues
trabajando en ello, obtendrás un beneficio tangible todos los días. Tu actitud cambiará por
completo. Estas dos prácticas son muy inteligentes.

Nos apegamos a la idea de que existe un yo separado, unas cosas separadas. Y deseamos gozar de
nuevas experiencias, nuevas adquisiciones, y cuando las poseemos, dejan de atraernos y buscamos
algo nuevo. Este interminable ciclo de deseos sólo produce sufrimiento.

4
Los deseos, las pasiones o los Rolex son impermanentes, cambiantes y fugaces. Son vacíos. Al
igual que los espejismos, no son reales. No podemos depender de ellos. De nada sirve desear
alcanzarlos. Al comprender la vacuidad, disminuyen los deseos, que son el origen de nuestro
sufrimiento.

Al interesarte por los demás, tu dolor disminuye. La experiencia de generar compasión es sobre
todo muy beneficiosa para uno, independientemente de que lo sea para los demás.

La mente tiene el poder de curar el cuerpo. La mente y el cuerpo pertenecen a un inseparable


continuo. Cuando le pasa algo a uno, le afecta al otro. Un trastorno en el riñón puede tener graves
consecuencias en el cerebro. Y la depresión, factor de riesgo en las enfermedades cardíacas, puede
ser tan perjudicial como un nivel elevado de colesterol. El cuerpo y la mente comparten los mismos
elementos de los que está constituido el organismo: la sangre, los nervios, las hormonas y los
anticuerpos.

Entrenar la mente significa fortalecer las emociones positivas como el perdón y la compasión,
dedicarse al bienestar de los demás. Las emociones negativas como el odio y la envidia son nuestros
enemigos. Pero a través del entrenamiento mental podemos reducir estas emociones negativas.
Según algunos científicos, este entrenamiento mental es muy importante para nuestra salud.

El perdón significa que no has de desarrollar una sensación de venganza, porque daña a la otra
persona y es una forma de violencia. Y esta acción provoca más violencia y el problema nunca
desaparece. El perdón significa que has de intentar no desarrollar ira hacia tu enemigo. La ira no
resuelve el problema, sólo te produce molestas sensaciones. Destruye tu propia paz interior. Tu
buen humor se esfuma. Ésta es la principal razón por la que debemos perdonar. Al tener la mente
serena, gozas de paz interior y tu cuerpo está más sano. Una mente agitada deteriora nuestra salud.

El sufrimiento y la adversidad son condiciones necesarias para desarrollar paciencia y tolerancia.


Estas cualidades son vitales si queremos reducir las emociones negativas como el odio o la ira.
Cuando las cosas nos van bien, sentimos menos necesidad de ser pacientes y de perdonar. Sólo
aprendemos de veras estas virtudes cuando tenemos problemas, cuando sufrimos. Una vez las
interiorizamos, la compasión surge de manera natural..

Aparte de algo tan difícil de obtener como el nirvana o la iluminación, ¿qué es lo que usted desea
alcanzar?
—Ser feliz —. Mi práctica me ayuda a llevar una vida provechosa. Si puedo ofrecer unos breves
momentos de felicidad a los demás, siento que mi vida ha alcanzado algún propósito. Lo cual me
produce una profunda satisfacción mental: esta sensación la experimentas siempre que ayudas a los

5
demás. Así que cuando ayudo a los demás, me siento feliz. Para mí lo más importante es la
compasión humana, la sensación de preocuparnos los unos por los otros.

También podría gustarte