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1 Para actuar contra los accidentes y las enfermedades hay que

saber sus causas. Cuando las causas son equipos o instalaciones


inadecuadas, entonces se imponen inversiones para su renovación.
Estas suelen ser costosas, pero también suelen ser ineludibles. Por
ejemplo, ante una instalación eléctrica obsoleta, e inadecuada para
la carga que soporta, no hay más remedio que renovarla. La
paradoja es que lo que sucederá cuando se realice la inversión es
que mejorarán los resultados económicos debido a que dejarán de
haber paradas productivas por corte de suministro debido a la
sobrecarga. Este ejemplo, nos ilustra que los costos de la
prevención no pueden separarse de los costos productivos. Es en
este sentido que podemos decir que la mayor parte de los costos de
la prevención han de ser consideradas inversiones productivas, y
por lo tanto, inversiones rentables, y no sólo costos. El mismo
puede decirse de cualquier mejora para la salud que implique una
renovación tecnológica: es muy posible que gracias a la obligación
de cumplir con la normativa de ruido, la empresa vea aumentada su
productividad.
Además, hablando en estos términos, un segundo tipo de
argumentaciones suele girar en torno a cuánto dinero pierde la
empresa al producirse accidentes o enfermedades. Aquí la idea
"prevencionista" suele ser que cuanto más abultado le
demostremos a la empresa que es su auténtico costos, más tendrá
en cuenta la empresa la prevención. A estos efectos, el argumento
es que se debe prestar atención al hecho de que además de los
costos evidentes (también llamados visibles) hay toda una serie de
costos ocultos ("invisibles") que la empresa asume aunque no lo
sepa. Estos costos se deben al impacto de los accidentes y
enfermedades sobre la actividad habitual de la empresa: disminuye
la producción, o las ventas, o empeoran los productos, o los
servicios que la empresa da, etc. y esto significa dinero. Aquí la idea
es que si la empresa realizara una contabilidad detallada de estos
costos, llegaría a la conclusión de que debe prevenir.

2  Enfermedad laboral. Es enfermedad laboral la contraída como


resultado de la exposición a factores de riesgo inherentes a la
actividad laboral o del medio en el que el trabajador se ha visto
obligado a trabajar. El Gobierno Nacional, determinará, en forma
periódica, las enfermedades que se consideran como laborales y en
los casos en que una enfermedad no figure en la tabla de
enfermedades laborales, pero se demuestre la relación de
causalidad con los factores de riesgo ocupacional será reconocida
como enfermedad laboral, conforme lo establecido en las normas
legales vigentes.

Accidente de trabajo. Es accidente de trabajo todo suceso


repentino que sobrevenga por causa o con ocasión del trabajo, y
que produzca en el trabajador una lesión orgánica, una perturbación
funcional o psiquiátrica, una invalidez o la muerte.

Es también accidente de trabajo aquel que se produce durante la


ejecución de órdenes del empleador, o contratante durante la
ejecución de una labor bajo su autoridad, aún fuera del lugar y
horas de trabajo.

Igualmente se considera accidente de trabajo el que se produzca


durante el traslado de los trabajadores o contratistas desde su
residencia a los lugares de trabajo o viceversa, cuando el transporte
lo suministre el empleador.

También se considerará como accidente de trabajo el ocurrido


durante el ejercicio de la función sindical aunque el trabajador se
encuentre en permiso sindical siempre que el accidente se
produzca en cumplimiento de dicha función.

De igual forma se considera accidente de trabajo el que se


produzca por la ejecución de actividades recreativas, deportivas o
culturales, cuando se actúe por cuenta o en representación del
empleador o de la empresa usuaria cuando se trate de trabajadores
de empresas de servicios temporales que se encuentren en misión.

3 Por lo tanto, existe a favor del trabajador la presunción de


enfermedad profesional si se cumplen dichos requisitos y quien
debe probar lo contrario, es la entidad administradora de riesgos
profesionales o el empleador. Esta relación de causalidad o nexo
causal entre una enfermedad y el trabajo no existe cuando se
determina lo siguiente:
• Que en el examen médico pre-ocupacional practicado por la
empresa se detectó y registró el diagnóstico de la enfermedad en
cuestión.
• Mediante la demostración con mediciones ambientales o
equivalentes de indicadores biológicos específicos, que demuestren
que la exposición fue insuficiente para causar la enfermedad. 

Hay enfermedades que prácticamente afectan solo a los


trabajadores y tienen una baja incidencia dentro de la población en
general, las cuales pueden relacionarse claramente con una
profesión o con un determinado factor de riesgo. Pero también,
existen enfermedades con alta incidencia en una determinada
población, como las enfermedades propias de las regiones
tropicales o la bronquitis crónica en las zonas donde existe una gran
contaminación atmosférica; para las anteriores, es difícil establecer
una relación causa-efecto respecto de la actividad laboral
desarrollada, por cuanto existe un elemento extralaboral y
medioambiental que incide en dicha enfermedad, siendo de gran
importancia las mediciones ambientales en la empresa y en el
exterior de la misma.

En términos generales, existe una ampliación del concepto de


enfermedad profesional donde los estudios científicos son muy
pocos; pero como se está evolucionando en tecnología, en el futuro
la enfermedad profesional que hoy es asumida por las instituciones
de salud, pasarán a cargo de las entidades administradoras de
riesgos profesionales y formarán una crisis económica y social por
las reservas del 2% de la cotización, ya que no alcanzarán para
responderle a los trabajadores.
El concepto de enfermedad común agravada por el trabajo, está
relacionado con el de enfermedad profesional. Pero aun así no
siendo dos conceptos distintos, en la práctica existe dificultad para
diferenciar cuándo un padecimiento ocurre como causa del trabajo y
cuándo preexistió la enfermedad y fue agravada por el mismo.

4 Datos publicados por el ministerio del Trabajo revelan que la


siniestralidad laboral en Colombia empezó una importante etapa de
descenso con respecto a los años anteriores. Según esta cartera, la
tasa de accidentalidad laboral en Colombia se redujo de 6,8 en
diciembre de 2010 a 5,16 por ciento en diciembre de 2011. Lo
anterior, gracias a los programas de prevención emprendidos por el
Gobierno nacional.

No obstante las alentadoras cifras, para julio de 2012, se reportaron


388.008 accidentes, 5.476 enfermedades y 297 muertes calificadas
como laborales. “Estas cifras han venido disminuyendo, sin
embargo, el reto sigue siendo muy alto, en el sentido que lo ideal
sería llegar a una cifra de cero accidentes, cero enfermedades y
cero en mortalidad” aseguró David Luna, Viceministro de
Relaciones laborales.
Vale la pena destacar que la expedición de la Ley 1562 de 2012,
permitirá al Gobierno ampliar la cobertura de trabajadores que
deberán ser afiliados al Sistema de Riesgos Profesionales, así
como del trabajador informal que ahora podrá afiliar de manera
voluntaria. Lo anterior con el fin de aumentar la cobertura y hacer
más expeditos los mecanismos de reclamación de los trabajadores
del país.

Para Rafael Pardo, Ministro del Trabajo, “La meta es que ni un solo
trabajador en Colombia esté por fuera del sistema de protección
social”. En Colombia hay 8,225 trabajadores dependientes y cerca
de 350 mil independientes afiliados al sistema de riesgos laborales.
La meta para marzo de 2013 es un 1.300.000 nuevos trabajadores
independientes vinculados al Sistema de Riesgos Laborales. 

En la siguiente gráfica se presentan los sectores con mayor


accidentalidad laboral, según cifras del ministerio del Trabajo:
5 La Teoría del Dominó

Según W. H. Heinrich (1931), quien desarrolló la denominada teoría


del “efecto dominó”, el 88 % de los accidentes están provocados por
actos humanos peligrosos, el 10%, por condiciones peligrosas y el 2
% por hechos fortuitos. Propuso una “secuencia de cinco factores
en el accidente”, en la que cada uno actuaría sobre el siguiente de
manera similar a como lo hacen las fichas de dominó, que van
cayendo una sobre otra. He aquí la secuencia
de los factores del accidente:
1. antecedentes y entorno social;
2. fallo del trabajador;
3. acto inseguro unido a un riesgo mecánico y físico;
4. accidente,
5. daño o lesión.
Heinrich propuso que, del mismo modo en que la retirada de una
ficha de dominó de la fila interrumpe la secuencia de caída, la
eliminación de uno de los factores evitaría el accidente y el daño
resultante, siendo la ficha cuya retirada es esencial la número 3. Si
bien Heinrich no ofreció dato alguno en apoyo de su teoría, ésta
presenta un punto de partida útil para la discusión y una base para
futuras investigaciones.

Teoría de la Causalidad Múltiple

Aunque procede de la teoría del dominó, la teoría de la causalidad


múltiple defiende que, por cada accidente, pueden existir
numerosos factores, causas y subcausas que contribuyan a su
aparición, y que determinadas combinaciones de éstos provocan
accidentes. De acuerdo con esta teoría, los factores propicios
pueden agruparse en las dos categorías siguientes:
De comportamiento. En esta categoría se incluyen factores relativos
al trabajador, como una actitud incorrecta, la falta de conocimientos,
una condición física y mental inadecuada.
Ambientales. En esta categoría se incluye la protección inapropiada
de otros elementos de trabajo peligrosos y el deterioro de los
equipos por el uso y la aplicación de procedimientos
inseguros.
La principal aportación de esta teoría es poner de manifiesto que un
accidente pocas veces, por no decir ninguna, es el resultado de una
única causa o acción.

La teoría de la casualidad pura

De acuerdo con ella, todos los trabajadores de un conjunto


determinado tienen la misma probabilidad de sufrir un accidente. se
deduce que no puede discernirse una única pauta de
acontecimientos que lo provoquen. Según esta teoría, todos los
accidentes se consideran incluidos en el grupo de hechos fortuitos
de Heinrich y se mantiene la inexistencia de intervenciones para
prevenirlos.

Teoría de la probabilidad sesgada

Se basa en el supuesto de que, una vez que un trabajador sufre un


accidente, la probabilidad de que se vea involucrado en otros en el
futuro aumenta o disminuye respecto al resto de los trabajadores.
La contribución de esta teoría al desarrollo de acciones preventivas
para evitar accidentes es escasa o nula.

Teoría de la propensión al accidente

De acuerdo con ella, existe un subconjunto de trabajadores en cada


grupo general cuyos componentes corren un mayor riesgo de
padecerlo. Los investigadores no han podido comprobar tal
afirmación de forma concluyente, ya que la mayoría de los estudios
son deficientes y la mayor parte de sus resultados son
contradictorios y poco convincentes. Es una teoría, en todo caso,
que no goza de la aceptación general. Se cree que, aun cuando
existan datos empíricos que la apoyen, probablemente no explica
más que una proporción muy pequeña del total de los accidentes,
sin ningún significado estadístico.

Teoría de la transferencia de energía

Sus defensores sostienen que los trabajadores sufren lesiones, o


los equipos daños, como consecuencia de un cambio de energía en
el que siempre existe una fuente, una trayectoria y un receptor. La
utilidad de la teoría radica en determinar las causas de las lesiones
y evaluar los riesgos relacionados con la energía y la metodología
de control. Pueden elaborarse estrategias para la prevención, la
limitación o la mejora de la transferencia de
energía. El control de energía puede lograrse de las siguientes
formas:
• eliminación de la fuente;
• modificación del diseño o de la especificación de los elementos
del puesto de trabajo,
• mantenimiento preventivo.
La trayectoria de la transferencia de energía puede modificarse
mediante:
• aislamiento de la trayectoria;
• instalación de barreras;
• instalación de elementos de absorción,
• colocación de aislantes.
La adopción de las medidas siguientes puede ayudar al
receptor de la transferencia de energía:
• limitación de la exposición,
• utilización de equipo de protección individual.

Teoría de “los síntomas frente a las causas”

No es tanto una teoría cuanto una advertencia que debe tenerse en


cuenta si se trata de comprender la causalidad de los accidentes.
Cuando se investiga un accidente, se tiende a centrar la atención en
sus causas inmediatas, obviando las esenciales.
Las situaciones y los actos peligrosos (causas próximas) son los
síntomas y no las causas fundamentales de un accidente.

6 La ciencia de la prevención de accidentes surgió durante la


Primera Guerra Mundial, centrándose en la seguridad humana y en
el control de diversas «energías» dañinas en el lugar de trabajo. A
finales de los sesenta la atención se centró en la interacción
sistemática de las personas, las máquinas y el entorno de trabajo.
Este llamado «enfoque de sistemas» adelantó en gran medida la
comprensión de una prevención eficaz. Algunos accidentes
importantes han demostrado que no basta con analizar una sola
persona o máquina aislada del resto de la comunidad laboral y de
otros elementos del lugar de trabajo. Más recientemente, los
investigadores centraron su atención en los factores organizativos y
culturales.

Incluso si una persona o una máquina tienen características que las


hacen más vulnerables a los accidentes, existe una variedad de
factores que determinan la probabilidad de un accidente. Los
accidentes no ocurren necesariamente cuando se esperan. Por
ejemplo, la gente puede caminar con seguridad sobre superficies
resbaladizas, pero resbalar sobre una pequeña mancha de aceite
en el suelo.

Una falsa sensación de seguridad puede hacer que la gente ignore


los riesgos. Por ejemplo, un estudio reciente demuestra que los
camiones vuelcan con frecuencia en carreteras rectas, con buenas
condiciones climáticas y a plena luz del día. Las condiciones
climáticas adversas exigen mayor concentración y, en
consecuencia, no se producen tantos accidentes como se podría
prever.

El factor humano es importante, ya que las personas no pueden


hacer frente a determinadas condiciones, especialmente las
imprevistas. Por definición, los accidentes son imprevistos y la
mayoría de las personas tienen dificultad para manejar situaciones
imprevistas.

7 para los empleadores, trabajadores y entidades de seguridad


social, resulta de vital importancia determinar si un accidente o
enfermedad es de origen profesional o de origen común.

En efecto, además de que las prestaciones para el trabajador varían


según el origen de la lesión, la Jurisdicción Laboral cada vez con
más frecuencia, impone millonarias condenas a las empresas por la
ocurrencia de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. 

El criterio de la Corte Suprema es que a pesar de que el empleador


se encuentre afiliado y al día en cotizaciones con la Administradora
de Riesgos Profesionales, en ocasiones tendrá que asumir el pago
de prestaciones adicionales a las contenidas en las normas de
Seguridad Social.
Establecer medidas de prevención para disminuir el riesgo de
accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, de acuerdo al
riesgo que implique la actividad económica del empleador, le
permitirá a actores del Sistema de Riesgos Profesionales, evitar las
consecuencias desfavorables que se derivan de la ocurrencia de un
riesgo profesional.

8  Todo afiliado al Sistema General de Riesgos Profesionales que,


sufra un accidente de trabajo o una enfermedad profesional, o como
consecuencia de ellos se incapacite, se invalide o muera, tendrá
derecho a que este Sistema General le preste los servicios
asistenciales y le reconozca las prestaciones económicas
• Las prestaciones asistenciales y económicas derivadas de un
accidente de trabajo o de una enfermedad profesional, serán
reconocidas y pagadas por la administradora en la cual se
encuentre afiliado el trabajador en el momento de ocurrir el
accidente o, en el caso de la enfermedad profesional, al momento
de requerir la prestación.