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El

Futuro esta
en el Sonido




¿Cómo el Sonido y el Silencio orquestan
el Destino de la Humanidad?

¡La metatécnica del sonido de Invertone
nos ayuda a comprender y actuar a partir del
Nombrado!





El Futuro esta en el sonido ®

© René Guéraçague
info@stressinvertone.com
℗ Dofasi Corp.

Derecho de Autor n° 37118
ISBN n° 978-9942-03-913-2
Octubre 2011

Ninguna parte de este libro puede ser reproducida, almacenada o transmitida por ningún medio: electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación
o de fotocopia, sin permiso previo y por escrito del titular de la obra.








Dedico este libro a mi querido Aïta (padre) que, como un caballo de Troya, me ha abierto la brecha del camino luminoso, en el corazón de
los limbos de la humanidad, a mi madre y a mis hijos queridos.













Agradecimientos

Una gran parte de mi camino de vida se ha recorrido con y a través de los seres queridos que han participado al desarrollo de esta
metatécnica, siempre mirando hacia «la luz de enfrente»: Danièle Cabanac, Juan Carlos Martinez, Anne-Marie de Portuondo, Friedrich
Glorian, Margarita Morales, Véronique Buriot, Martina Gächter, Victoria Scasserra, Anna-Lee Mallen, Manon Fafard y también Carole de
Bonneval, Marcos Casas, Willy Dapzol, Max Fournier, Hervé Maurer, Hervé Hythier, Frederica Freydell, Santiago Cordoba, Adiela
Nariño, Pilar Forrero, Lara Chinotti, Diana Nuñez de Smolij, Alfredo Borrero, René Ruiz, Pablo Ithuralde, Alfredo Naranjo, Nelly Diaz,
Silvana Ortiz, pidiendo disculpas si me olvido alguien.


Sección A

Introducción

Querido lector,

El sonido es un campo de frecuencias audibles que gozan de un papel particularmente importante: el oído es el primer órgano que se
desarrolla en el embrión con el fin de captar los mensajes. Es además el último órgano que subsiste en la vida, como si tuviera en su
complejidad una función todavía enigmática. El “verbo” es el origen de la creación según la Biblia, los oídos no se cierran nunca, nos
permiten situarnos en el espacio y nos alertan en caso de peligro, incluso cuando dormimos. El oído nos faculta para percibir lo que para
el ojo es invisible. El oído vehicula el sonido, y el sonido es la vida.

En realidad, todo lo que existe, posee una “longitud de onda”, perceptible o no, medible o no. Las informaciones procesadas a través de
los sentidos tienen igualmente sus longitudes de onda, imposibles de medir hasta la fecha. Sentimos el sabor, el olor y el tacto, y
percibimos con la vista y el oído. De ninguna de las maneras estas sensaciones son técnicamente medibles, salvo por comparación, y sin
embargo, existen y dirigen nuestra vida. Todas estas “sensaciones” y todas estas “percepciones” efectivamente “medidas” por el cerebro,
poseen definiciones innumerables, pero ¿cómo se pueden medir electromagnéticamente? ¿Son accesibles a los aparatos que
disponemos? Ahí queda la pregunta.

Teóricamente quizás, nos permite entrever respuestas a ciertas cuestiones, como definir, en términos de frecuencias, la telepatía, la
intuición, el amor, el deseo, y también las sensaciones y las intenciones percibidas más allá de las palabras por el oído, la vista, el olfato,
el gusto o el tacto. Estas informaciones percibidas por otros tipos de receptores que los de los 5 sentidos, me parecen evidentemente de
naturaleza electromagnética. Cuando describimos observaciones en términos relacionados con los sentidos, no vacilamos nunca en
detallar “sensaciones” de orden aparentemente subjetivo, pero aun así importantes.

Es en este campo de investigación apasionante donde me sumergí, intentando entender de la manera más racional posible todos estos
fenómenos, gracias al vector del sonido, capaz de transcender todos los mecanismos de vida asociados a él.

Estos años han sido atravesados por las dudas y las certezas para dejar finalmente sitio a la observación concreta y repetitiva, fruto de la
perseverancia y de la discreción.

En este libro propongo seguir la evolución que me ha conducido a poner a punto esta metatécnica (que he llamado Invertone). El prefijo
“meta” indica la noción de “más allá”, de cambio y de superación.

Todo comenzó por un acontecimiento que ha marcado mi vida, un día de verano de 1999 viví un coma; desde esa fecha, las intuiciones se
han manifestado muy a menudo en forma de “sueños”, que acontecen casi siempre justo antes de despertar y coinciden con asuntos en
los que estoy trabajando.

Estas informaciones sincrónicas nacen regularmente en las personas que han vivido este tipo de accidente, y por lo general son bastante
fiables. Decidí seguirlas, y comprobé que las experiencias relacionadas se manifestaban en la vida real.

Algunas de ellas van a ser relatadas en estas páginas, con el deseo que investigadores sean inspirados continuando mi trabajo según su
especialidad. Las posibilidades me parecen innumerables y casi tocan todos los sectores de la vida, porque todo, en la vida, tiene un
nombre o una descripción, y porque “el nombrado”, el fundamento de esta metatécnica, está en el origen de toda manifestación, de toda
creación.

También explicaré en este libro cómo se manifestaban mis intuiciones y por qué iban tan bien, teniendo en cuenta observaciones
filosóficas, espirituales o científicas que forman parte del conocimiento colectivo de la humanidad.

El término que caracteriza mejor esta metatécnica es “intuición”. Aunque algunos conocimientos anteriormente adquiridos por otros
“inventores”, me permitieron dar fundamento a mis intuiciones poniéndolas en práctica, el flujo constante de “ideas” fue el motor para
avanzar. Es la razón por la que le relataré la historia de mis intuiciones que, por esencia, a veces quedan exentas de explicación
científica. En este sentido es importante reconocer que ciertos estudios neurocientíficos intentan comprender mejor los efectos de la
meditación porque, entre tanto, se inventó el IRM funcional permitiendo establecer medidas fiables. Estaba obligado a pasar por la
experimentación de los efectos de la música personalizada sobre el estrés. Hoy se suele considerar que la física cuántica y la visión de
los místicos de todos los tiempos están bastante próximas, lo que me obligó a priori a tener en cuenta estas consideraciones aunque
todavía están lejos de ser percibidas como científicas.
Lo que a menudo anima al investigador, es la convicción de que su intuición podrá un día tomar consistencia. Luego, de lo que se entera
en el transcurso del tiempo, es que es muy difícil compartir la comprensión de ciertos fenómenos que están en la base de su
descubrimiento, cuando el saber científico del momento es todavía incapaz de validar el fruto de su investigación, por falta de
conocimiento y sobre todo de medios adaptados.

Cuando una persona aborda el campo de la comunicación para compartir con otros su descubrimiento, corre peligro de tener que
adaptarse al pensamiento y las exigencias del momento, dictadas por el consenso político económico protector y pensador, con el fin de
validar su experimento. Sobra decir, que los costes vinculados al “apadrinamiento” científico son muy elevados porque deben pasar por
un cierto número de condiciones para que la prueba sea validada. Esta metodología presenta la ventaja de aportar el rigor en la
exposición, pero puede limitar a veces la demostración cuando los instrumentos de medida son simplemente inexistentes, como es el
caso de las frecuencias hiper escalares (frecuencias extremadamente altas y bajas), así como en la experimentación de los fenómenos del
dominio de la física cuántica.

Es útil recordar que la prueba científica pasa por condiciones de aislamiento de las influencias exteriores, que el estudio debe ser
reproducible a voluntad; sus efectos deben ser medibles, el fenómeno debe ser comprendido y debe poder ser anulado cambiando el
procedimiento. Lo que el estudio puede ignorar, es el proceso del fenómeno que conduce a consecuencias medibles. En mi búsqueda, lo
que me importaba sobre todo era justamente la aplicación del fenómeno.

Armado de paciencia, preferí tomar el camino de la aplicación masiva y de la observación científica objetiva de las consecuencias del
sonido sobre las personas, para ofrecer una nueva herramienta que libere al individuo de lo que se llama “el sufrimiento”. Finalmente, el
objetivo de todas las tradiciones siempre ha sido encontrar el medio para hacer frente a eso, por religiones, filosofías, matemáticas o
teorías interpuestas. Es en esta tradición que me sumerjo, con los útiles de hoy.


Describir una intuición es a veces complicado...

“En el principio era el Verbo”: antes de comenzar todo estudio sobre las facultades del sonido y, por extensión, frecuencias
electromagnéticas medibles o de tipo hiper escalares, no medibles por falta de tecnología, es primordial tener en cuenta el Prólogo del
Evangelio del apóstol San Juan que dice: “En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el
principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho”. Si se toma la palabra “verbo”,
en el sentido etimológico, viene de “verbum” o “palabra” en latín. Podemos decir, que “en el principio era la Palabra”. En griego, la
Palabra o Verbo se dice, “logos”. En hebreo, la palabra es “davar” y se encuentra en “Berechit haya davar” que significa “en el principio
era la palabra”.

Verbum, verbo o logos parecen significar lo mismo. Es interesante en cambio observar que “logos”, en la filosofía platónica, está
considerado como la razón del mundo, conteniendo en sí las ideas eternas, los arquetipos de todas las cosas. Es también un concepto a la
vez racional y oratorio. Aquí, comenzamos a entrar en una lógica que me parece muy interesante y muy plausible, a base de
experiencias, a condición de extender el concepto de Verbo a la frecuencia. ¿Y si, simplemente, a pesar de que nos sea bastante difícil de
concebirlo, el “nombrado” que contiene el sonido cuando es expresado por el hombre era capaz de crear, de materializar, o de manifestar
todo, visible o invisible? Desde luego, un cierto conocimiento debe haber sido asimilado con el fin de dar coherencia a esta hipótesis.
¿Cómo se puede entender más o menos esta Palabra, siendo precisado que interviene en el principio de todo? O bien esta aserción está
privada de sentido, o bien posee una lógica oculta. Esta vía de búsqueda siempre me atrajo porque aprender es comprender, y en caso de
imposibilidad, el significado del enunciado “en el principio era el Verbo” queda por descubrir.


El Nombrado

Toda creación o manifestación posee una firma vibratoria determinada por el modo en el que se le nombra. En efecto, es escrito que, “en
el principio era el Verbo”.
El “nombrado” entonces, va a tener una importancia capital en la vida en general. Todo lo que nombramos, empezando por nosotros
mismos, puede tener una incidencia sobre la naturaleza y la función de lo creado. Vayamos a ver lo que ciertos eruditos o tradiciones
dicen del nombrado.

El hecho de nombrar a alguien o algo está considerado en nuestros días como una cosa común, pero para ciertas tribus de raza negra del
antiguo Egipto, nombrar significaba “dar vida”. El nombre constituye y afirma la personalidad. Una vez que el cuerpo ha sido modelado
por Khnoum-Phtah, el “alfarero” divino, le será dado un nombre que se integrará en el ser humano o en el objeto. Para los egipcios, Ka es
el nombre del que crea los seres y las cosas por una parte, y del que afirma su personalidad por otra. El nombre de una persona es
comparable a un ser real: quien pronuncia el nombre habla de su esencia, de su alma. La madre divina Mout pone el sello del nombre a
cada ser en su nacimiento.

Así, nombrar a alguien o algo equivale a crear una imagen que tomará vida cada vez que el nombre sea pronunciado.
En la tradición egipcia, el difunto Osiris decía: “Hago que el hombre recuerde su nombre en la Gran Residencia y hago que mi nombre
me sea dado en la Gran Casa, como debo recordármelo en la Residencia de Fuego”.
La tribu africana de los Dogones ha llegado a inventar el concepto de “nominalismo”, que asocia un nombre con una imagen en sus
invocaciones.
Más cerca de nosotros, en la tradición cristiana, la oración del “Padre Nuestro”, acierta. Después de haber nombrado al Padre: “Padre
nuestro que estás en los Cielos”, confirmamos el valor y la importancia de su Nombre diciendo: “Santificado sea tu Nombre”. He aquí
una indicación que recuerda el aspecto fundamental y racional del nombrado.
¡Para la tradición judía, en cambio, Dios es al que es imposible nombrar porque precede a la creación y si se le nombra lo limitamos!

Por extensión, el nombrado puede ser escrito, dicho o cantado por el hombre. Hablando, el hombre crea permanentemente, sin darse
cuenta de ello. (Emite frecuencias inconscientemente). Es la razón por la que han sido creadas “oraciones” específicas a las sonoridades
sentidas y experimentadas, como los mantras que se encuentran en las Tradiciones de Oriente.
Es interesante observar que para los budistas tibetanos el mantra de un “Gran Ser”, como Padmasambhava, es considerado totalmente
como él. Es él, pero en forma de sonido…

Las ondas emitidas por la palabra consciente tienen una consecuencia adaptada al fin buscado. Este conjunto compuesto por frecuencias
vocales crea o modifica la vida.
El Verbo del que habla San Juan, el nombrado o el conjunto de las frecuencias tienen un denominador común que es el sonido.
Finalmente, todo es cuestión de sonido y comprendemos mejor por qué el oído no puede cerrarse. En efecto el sonido nos mantiene
constantemente unidos a la vida, de principio a fin. ¿Somos la continuación del Verbo inicial?

Veremos, a medida que se desarrolla la historia del desarrollo de esta metatécnica, cómo los nombres y apellidos que recibimos en
nuestro nacimiento, llevan el sello de nuestro proceso de vida terrestre. Esto parece a primera vista ilógico, incluso incomprensible, pero
dicho Verbo, es nuestra identidad. Los mantenemos toda nuestra vida, nos acompañan en todos nuestros hechos y gestos, en nuestros
viajes, nuestras profesiones, y hasta el cementerio donde continuarán identificándonos como recuerdo de nuestra presencia en la Tierra.
Los elementos que componen las características de la identidad se vuelven cada vez más evidentes, coherentes, repetitivos y
comprobables. Nuestra identidad lleva en ella nuestros talentos, nuestro modo de reaccionar emocionalmente, nuestros instintos,
nuestro modo de juzgar y el conjunto de estos parámetros va a señalarnos los lugares donde puede cristalizarse el estrés en el cuerpo, el
testigo de disfunciones eventualmente fisiológicas.

Perfectamente consciente de que este postulado de búsqueda provoca interrogantes, decidí pasar por la aplicación directa, en
consecuencia, por su desarrollo. Cualquier persona podrá hacer y descargarse su música, probar la formidable eficacia del sonido en el
conjunto electromagnético del ser humano conectándose a una dirección web indicada al final de esta obra. Actuar con frecuencias sobre
las frecuencias que rigen el bienestar íntegro del ser humano, fundamentalmente es lógico. No podemos diluir la pintura con aceite. Para
que las frecuencias del cuerpo comprendan mensajes que vengan del exterior, estos últimos deben tener una naturaleza frecuencial.

Ya imagino, querido lector, que tendrá prisa para que le sean contados los miles de casos clínicos, las investigaciones científicas, los
milagros de esta nueva tecnología, etc. En realidad, existen numerosas investigaciones, algunas le son relatadas en el capítulo de las
experiencias pero, más importante, es comprender bien que se trata de música, de frecuencias y de bienestar. La prueba que la música
tiene efectos benéficos sobre el estrés es sabido por todos. El estrés es anterior, cronológicamente a las enfermedades. Esta metatécnica
también actúa antes que la enfermedad. Será explicado cómo estabiliza o elimina el estrés, con sus posibles consecuencias en el campo
patológico. Nos encontramos en un campo de experimentación cronológicamente anterior al estadio médico, la prevención. En cambio,
las consecuencias de la estabilización del estrés son saludables y hasta pueden favorecer la curación de ciertas enfermedades, debido a
la ausencia de estrés, lo que es diferente de la acción directa de las frecuencias de esta metatécnica sobre el estrés.


Música y estrés

Hablar del sonido en general es demasiado vasto, entonces abordaremos algunos de sus aspectos específicos.

Desde el origen de la humanidad, el sonido, la palabra y la música han permitido apaciguar las consecuencias de las preocupaciones
vinculadas a la vida, hasta la supervivencia en algunos casos. Podemos decir que el sonido de la música es utilizado desde siempre para
curar lo que se llama hoy el estrés. Esta evidencia me condujo, desde los años 80, a seguir una investigación sobre la capacidad del
sonido para contrabalancear este fenómeno planetario, ejerciendo mi profesión pasión de ingeniero de sonido. En esto reside la intención
de este libro. De la idea inicial a su aplicación informática, el proceso ha pasado por la elaboración de frecuencias que puedan entrar en
resonancia con el cuerpo humano y con las emociones. Después, una búsqueda capaz de dar una referencia identificativa propia a cada
individuo, seguido del desarrollo de su aplicación sonora. Su virtud principal es estabilizar la primera plaga planetaria, causa por una
parte de casi todas de las enfermedades de hoy, y que origina por otra, una pérdida de productividad considerable en el mundo del
trabajo: el estrés.

Este fenómeno es generalmente descrito como una reacción refleja del organismo, tanto psicológico como fisiológico, ante una situación
difícil que pide una adaptación inalcanzable. Según el Dr. Herbert Benson, de Mind / Body Medical Institute de la Universidad de
Harvard, cerca del 80% de las consultas médicas están vinculados al estrés, de una manera o de otra, lo mismo que el 60 - 80% de los
accidentes laborales, según el American Institute of Stress. Además, según el Dr. Ron Goetzel del Institute for Health and Productivity de
la Universidad Cornell de Nueva York, el coste de la pérdida de productividad en el ámbito del trabajo asciende al 60% del coste de la
sanidad por cada asalariado. En cuanto a los datos de la Oficina Internacional del Trabajo de Ginebra, las consecuencias económicas del
estrés se elevan al 3 ó 4% del Producto Interior Bruto de un país industrializado. Pocas personas se dan cuenta todavía de la importancia
de esta plaga.

Con el fin de definir bien en que etapa del estrés actúa el sonido para apaciguarlo, es importante conocer sus tres fases.

En su primera fase, llamada “reacción de alarma” donde las fuerzas son movilizadas, el estrés es activado por un “agente”, más
comúnmente llamado “estímulo” de orden físico, mental, social o emocional: una palabra, un sonido, una observación, una sensación por
ejemplo.

En su segunda fase, llamada “estado de resistencia” que refleja la adaptación completa al agente estresante, el estímulo va a provocar
una reacción fisiológica como el aumento del ritmo cardíaco, la constricción de los vasos sanguíneos o la secreción de adrenalina. Físicos
o psicológicos, son los síntomas del estrés.

En la tercera fase, llamada “estado de agotamiento”, cuando un poderoso y sostenible agente estresante es capaz de provocar la
aparición de disturbios somáticos, la persona, intelectualmente, se hace intérprete de la emoción vivida (rechazo, asco, actitud de
supervivencia, afectividad, miedo, irrealismo, etc.).

Mi búsqueda se refiere al instante preciso del estrés que se sitúa justo al principio del fenómeno, en el mismo momento de la aparición
del estímulo. Los dos períodos sucesivos de la reacción fisiológica o emocional forman parte del campo de la psicología o de la medicina.
Comprenderemos poco a poco cómo frecuencias escogidas y específicas a cada persona, pueden generar un efecto de “puesta fuera de
fase” o de “barrera de protección musical” frente a los estímulos informativos que vienen del exterior, a partir del hipocampo y las
amígdalas del cerebro, con el fin de evitar la generación del estrés.

En efecto, la capacidad formidable del sonido o de la música, es intervenir en el mismo instante que se manifiesta el estímulo,
impidiendo así poner en marcha la reacción fisiológica y emocional. Por ejemplo, es interesante observar que las personas que están
escuchando la música de un concierto, de un CD de música o tocando un instrumento son poco o nada receptivos a estímulos agresivos
que podrían intervenir en aquel momento. Es como si la música fuera capaz de proteger al individuo de los ataques del exterior.

Esta protección que parece ser un aislamiento es de hecho una conexión que une a la persona a su ser superior, como dicen ciertas
filosofías. Es interesante que la palabra sánscrita “mantra” significa “lo que protege al espíritu”; ¿y de qué lo protege? ¡Del mental! El
intelecto que se deja absorber por el sonido del mantra deja de perderse en sus proyecciones conceptuales, y puede tener acceso, por
fin, a su naturaleza más elevada …

En realidad, la música lleva al individuo a un nivel distinto de conciencia, protegiéndolo de su propia reactividad emocional frente a los
estímulos de la vida diaria, del estrés.

Partiendo de esta observación, naturalmente me pregunté cómo sería posible crear una música individual, porque la gente tiene gustos
musicales diferentes, capaz de anticipar una reactividad eventual de tipo psico-fisio-emocional.

Habiendo observado varios comportamientos emocionales diferentes en función del tipo de música escuchada, me planteé la cuestión de
saber si un sonido sería capaz de resolver el problema del estrés de modo absolutamente inofensivo.


Estrés y enfermedad

Es innegable que la enfermedad, en la gran mayoría de los casos, y sobre todo en las enfermedades crónicas, es la consecuencia de una
larga cadena de acontecimientos estresantes vividos desde la gestación. En efecto, las condiciones de vida en el transcurso de este
período, tendrán consecuencias directas sobre el niño, ya sean favorables o desfavorables. En este estado, los acontecimientos
estresantes vividos por el niño serán unos fenómenos “desencadenantes” que se multiplicarán en el curso de su vida. A fuerza de
repetirse, al cabo de un cierto tiempo, el cuerpo acabará por protegerse disparando una enfermedad, por falta de recursos para
administrar la agresión continua de los estímulos estresantes.

Desgraciadamente, según la complejidad de la enfermedad, un nuevo estrés aparecerá: el estrés agravante, vinculado a la sola existencia
de la enfermedad, sobre todo si ella es crónica y/o invalidante, con riesgo eventual de muerte. Entonces, a la repetición continuada del
estrés desencadenante, se añade el estrés agravante de la enfermedad. Es lo que se llama el componente psicosomático de la patología.

Pero hay todavía otro fenómeno que aumenta la agravación de la situación, y es que diferentes formas de estrés desencadenantes
continúan actuando, durante la enfermedad, de manera solapada, alimentando así la causa de la patología (las malas palabras, los celos,
la pena de corazón, los malos sentimientos, la falta de confianza, etc).
Tenemos pues, tres tipos de estrés que concurren a la dificultad en curarse: la lista anterior de los acontecimientos emocionales
desencadenantes, la existencia de la enfermedad y la falta de resolución de los acontecimientos disparadores siguen actuando. Vemos
que las cosas se vuelven bastante complicadas y merecen nuestra dedicación.

En nuestra cultura, tenemos la costumbre de conceder una importancia capital al aspecto fisiológico de la enfermedad, lo que por otra
parte ha motivado avances formidables en los tratamientos y terapias. Esto es bueno. ¿Pero qué hacemos con el aspecto somático y
estresante del que acabamos de hablar? ¿Posiblemente podemos aspirar a arreglar todo con una pastilla?.¿Podemos vivir de cualquier
modo, en la locura de todos los excesos, y la pastilla, la cirugía o la terapia zanjará inmediatamente el problema, como cuando
reparamos un coche cuyo motor se ha calentado? A pesar de toda la industria que la acompaña, los seguros, las técnicas y los sistemas
cada vez más sofisticados de salud, las enfermedades crónicas están en aumento, anuncian un 50% en 5 años, entre 2010 y 2015 y son,
de lejos, las más devastadoras.

Hay que decir muy claramente a todas las personas enfermas, que la larga lista de acontecimientos estresantes repetitivos, provocan
directamente la casi totalidad de las enfermedades, y que la enfermedad misma, debido a su mayor o menor complejidad, provoca un
estrés que agrava la patología.
Cronológicamente hablando, el estrés es el primer componente de la enfermedad. Es parte integral de esta última y debe ser tratada
como tal porque, si se le considera externo, se olvidarán de ocuparse de él, aumentando así las dificultades de éxito en la curación. Una
buena curación fisiológica pasa siempre por la resolución de su componente psicosomático, llamado “estrés”. Si no, la enfermedad se
volverá a presentar, y esto es muy normal, porque simplemente se ha ignorado su causa. Esto ha sido comprobado durante una docena
de años de experiencias sobre el terreno: la metatécnica del sonido gestiona la desactivación del componente psicosomático de la
enfermedad, mientras que los tratamientos terapéuticos se ocupan de su aspecto fisiológico. También hay que añadir, que casi en ningún
caso, uno puede ser sustituto del otro.
Espero que la lectura de este libro le ayude a entender el proceso que condujo a este éxito.


Las frecuencias

Aquí se muestra una tabla somera del espectro electromagnético donde las capacidades auditivas del ser humano se inscriben en la 2a,
3a y 4a línea:

BANDAS DE ONDAS FRECUENCIA



TLF
0 Hz > 3 Hz
Tremendously Low Freq.



ELF
3 Hz > 30 Hz
Extremely Low Freq.



SLF
30 Hz > 300 Hz
Super Low Frequency



ULF
300 Hz > 3 kHz
Ultra Low Frequency



VLF
3 kHz > 30 kHz
Very Low Frequency



LF
30 kHz > 300 kHz
Low Frequency



MF
300 kHz > 3 MHz
Medium Frequency



HF
3 MHz > 30 MHz
High Frequency



VHF
30 MHz > 300 MHz
Very High Frequency



UHF
300 MHz > 3 GHz
Ultra High Frequency



SHF
3 GHz > 30 GHz
Super High Frequency



EHF
30 GHz > 300 GHz
Extremely High Frequency)



THF
300 GHz > 300 000 000 THz
Tremendously High Freq.



Luz visible


Ultravioletas 749,481 THz > 3 PHz


Rayos X 300 PHz > 30 EHz


Rayos Gamma 30EHz > +300 EHz


Cuando se habla de sonido, principalmente se trata de “sonido audible”, que se sitúa en la zona del SLF, el ULF, el VLF, es decir entre 20
Hz para los sonidos más graves y 20 Khz para los sonidos más agudos. Es importante saber que, según la gama de frecuencias que se
quiere describir, las frecuencias más rápidas o más lentas van a identificar una parte del espectro donde se inscriben. Las frecuencias
inferiores o superiores se vuelven “invisibles” para el hombre, mientras los animales tienen capacidades perceptivas a menudo mayores.
Así, la cultura humana ha dado una definición a todas estas frecuencias que son partes del espectro global, nombradas de manera
diferente, según las necesidades. Pero se trata siempre de “frecuencias”, ya sean lentas o rápidas.
Al azar de mis lecturas, una teoría de Albert Einstein me hizo reflexionar mucho, buscar y tratar de comprender: es el famoso puente de
Einstein-Rosen, un principio de hiper comunicación, de percepción y de emisión de informaciones que dispone el ser humano en el
centro del cerebro.


LEYENDA: según los que han postulado su existencia, el Puente de Einstein-Rosen es un "instrumento” magnético y por lo tanto invisible, que se aloja en el cerebro y
sirve para crear conexiones con realidades dimensionales distintas del espacio tiempo en el cual vivimos, de la misma manera que interviene la realidad del sueño
mientras dormimos.
En este conjunto, compuesto de un tubo toro que rodea la parte central del puente de Einstein-Rosen en forma de doble trompeta, la energía y la luz circulan de forma
espiral, y se quedan en el sistema o bien son emitidas. Este sistema nos hace cuestionar la noción que tenemos del tiempo; contiene también mecanismos de
telecomunicación, de conversión y de memorización interdimensionales tanto para la energía como para la información, otro modo de emplear la palabra
"electromagnético”.


¿Qué es el sonido? Su percepción

El sonido es simplemente una onda producida por la vibración mecánica de un soporte, un fluido o un sólido, y propagada gracias a la
elasticidad del medio ambiente.

Tomemos el ejemplo de un golpe de martillo sobre una placa de metal: el martillo hace vibrar la placa; la onda vibratoria es una energía,
una corriente electromagnética, que atraviesa la placa y la hace “vibrar”.

En el aire, el sonido se propaga en forma de una variación de presión creada por la fuente sonora.

Un altavoz, por ejemplo, utiliza este mecanismo. “Vibrando”, emite una presión sobre las moléculas de aire, pero sólo la onda
comprimida se desplaza, y las moléculas de aire permanecen en su sitio.

Es como los círculos en el agua: en respuesta al choque de una piedra, las olas se desplazan pero el agua se queda en el mismo lugar. Un
corcho colocado sobre el agua en este momento se queda en la misma posición sin desplazarse.
Para un violín, el arco va a hacer “vibrar” la cuerda. Esta energía de vibración de las cuerdas va a transformarse en sonido porque sus
movimientos hacen mover el aire que le rodea.
Un sonido corresponde entonces a la propagación de una onda de presión en el aire. Si se pudiera observar estas moléculas de aire, las
veríamos oscilar. Sólo vibran alrededor de su posición de equilibrio.

La percepción del sonido
¡El sonido se propaga en el aire pero puede propagarse muy bien en sólidos! En este caso, la vibración no se hará sobre las moléculas de
aire, sino sobre los átomos. Allí, sólo la vibración se propaga, y los átomos permanecen en su sitio, como las moléculas de aire del
ejemplo anterior, vibrando alrededor de su posición de equilibrio.
El fenómeno ondulatorio descrito a continuación es llamado “frecuencia” y es expresado en Hertz o ciclos por segundo. Una frecuencia
lenta corresponde a un sonido grave, una frecuencia rápida a un sonido agudo.
Podemos percibir sobre el dibujo, la representación del fenómeno ondulatorio:

LEYENDA: ondas sinusoidales de frecuencias diferentes: la de abajo tiene la frecuencia más alta y la de más arriba, la más baja. Para percibir estas vibraciones, el ser humano tiene un instrumento casi perfecto: el
oído.

El oído es un órgano que sirve para captar el sonido y por definición las ondas acústicas. ¿Cómo funciona esto? El oído consta de 3
partes: el oído externo, medio e interno.
El oído externo está constituido por el pabellón, oreja, que sirve de “trompetilla”, y del conducto auditivo que permite conducir el sonido
hasta el oído medio.
El oído medio consta del tímpano y los huesecillos. El tímpano va a desempeñar el papel inverso de un altavoz: va a vibrar con arreglo a
la presión acústica que es aplicada sobre él. Esta energía o vibración va a ser transmitida a tres pequeños huesos, que van a entrar en
acción para actuar sobre un tipo de mini tímpano llamado, ventana oval.
El oído interno consta de la cóclea o el caracol. La cóclea es un órgano lleno de líquido y tapizado con pestañas ciliadas microscópicas.
Estas pestañas ciliadas entran en movimiento por las vibraciones transmitidas a través del oído medio (huesecillos que tocan contra la
ventana oval). Cada pestaña ciliada responde a una cierta frecuencia y transforma su movimiento en señal nerviosa que es interpretada
por el cerebro como un sonido de la altura tonal correspondiente a la pestaña ciliada excitada.

Frecuencia propia:
La frecuencia propia de un sistema, de una célula o de un órgano, es la frecuencia a la cual estos últimos están en evolución libre, es
decir, sin ser sometidos a fuerzas exteriores. Cada cuerpo posee su propia frecuencia. Si se aplica una onda sonora a la frecuencia propia
de un sistema, éste va a entrar en resonancia y va a reaccionar dependiendo de la energía que se aplique a dicha frecuencia. Es posible
aplicar una frecuencia similar a la frecuencia propia de todo cuerpo, órgano o sistema con el fin de reforzarlo por efecto de resonancia;
desde luego, también podemos aplicar una frecuencia dicha “de inversión de fase” con el fin de obtener momentáneamente el efecto
inverso.
Es por esta razón que en el mundo entero, allí dónde hay un viejo puente, menos elástico que las estructuras modernas, los militares
rompen el paso: el 18 de abril de 1850, un puente suspendido sobre el Maine, río que se sitúa al oeste de Francia, se derrumbó bajo su
paso acompasado. La frecuencia del sonido y el ritmo de sus pasos entraron en resonancia con la estructura material del puente, que
comenzó a vibrar. La frecuencia emitida por los pasos y su ritmo provocaron una puesta fuera de fase parcial o total de la vibración
original de la estructura material del puente; la amplitud del sonido de la marcha cadenciosa, provocó la explosión de las partículas, y el
puente se derrumbó. Podemos entonces imaginar lo que puede provocar la regularidad excesiva del martilleo de un ritmo musical
“binario” sobre la fisiología humana.
Las necesidades, los deseos y las motivaciones que les han empujado a leer este libro son numerosas, y con el fin de respetarlas, quiero
introducir capítulos que hablan de raíces comunes de todos nosotros, ya que se trata de algo científicamente nuevo.


Bombardeo de informaciones, aceleración temporal y estrés

Quizás está ahora más claro por qué está escrito: “En el principio era el Verbo”, y también por qué somos una “persona”, que viene del
latín “per sonare”, que significa “resonar a través de”. Esta “puerta” constantemente abierta a la vida, que es el oído nos informa sobre
todo lo que pasa, para alcanzar nuestra comprensión y nuestra conciencia. Está siempre despierta, transmitiendo la menor señal a la
corteza auditiva para que luego sea tratado, memorizado o servir de incentivo para una acción, una palabra o una reflexión.

El problema, es que la cantidad creciente de las informaciones, sonoras y otras, se vuelven cada vez más difíciles de manejar, y el estrés
que resulta de eso es considerable.
Ya sean audibles, visibles o más sutiles, estamos sumergidos en informaciones. Todos los sistemas de emisión de ondas como las redes de
telefonía móvil, las ondas domésticas vinculadas a las transmisiones informáticas, los circuitos eléctricos, los sistemas de vigilancia,
etc..., nos bombardean con informaciones que son captadas y analizadas por el cerebro. A esto se añaden las imágenes que desfilan por
nuestras televisiones. En un segundo, según los estándares técnicos de difusión, una pantalla de televisión difunde entre 25 y 31
imágenes. Cada una de ellas será fotografiada, memorizada y analizada. Cuando se cree que se descansa viendo nuestra película
preferida, agotamos al cerebro pidiéndole un trabajo inimaginable. Los instrumentos de diversión interactivos como los juegos de
ordenador piden todavía más esfuerzos. El estrés abunda, y aumenta con relación al placer que proporciona el contenido. Este
comportamiento dicotómico del consumo lleva evidentemente un gran número de patologías vinculadas directamente al estrés.
Contamos actualmente una veintena. Esta sobrecarga de estimulación neuronal provoca afortunadamente la necesidad instintiva de
escuchar música, porque no exige casi ningún esfuerzo al cerebro, proporcionando más o menos placer. En el primer caso,
esencialmente es el cerebro izquierdo mental, el solicitado, en el caso de la música, el cerebro derecho intuitivo.

Una de las cuestiones fundamentales es comprender por qué una aplicación del sonido, que se llama la “música”, tiene tanta influencia
sobre el ser humano. ¿Por qué la música puede cambiar el estado de ánimo de una persona en poco tiempo, ponerle triste, alegre o
nostálgico? ¿Por qué la música es el componente esencial de los medios de comunicación audiovisuales? ¿Por qué se propaga un
estribillo en todo el planeta más rápido que una campaña publicitaria de gran presupuesto? ¿A que es debido su potencia, su fuerza de
comunicación y de consenso? ¿Por qué resuena con tanta precisión y convicción en el espíritu de la mayoría de las personas?
Numerosos investigadores tratan de descubrir las claves de la fabricación de los éxitos planetarios sin llegar a encontrarlas jamás. ¿Por
qué no existe “receta milagrosa”?
La razón es compleja. Considerada en plan colectivo, una música puede proporcionar placer a un cierto grupo de personas. Idealmente,
es muy probable que a cada persona correspondan uno o varios tipos de música, incluyendo un subtipo de música que contendrá tal o
cual aspecto, más o menos agradable. Por ejemplo, una canción puede gustarle a un gran número de personas, pero entrando al detalle,
percibiremos que a algunos les gusta escuchar el estribillo de la canción y otros son más sensibles a la estrofa.
Así, podemos decir que un cierto número de personas resuena de manera idéntica frente a una parte específica de una música. Por
deducción, si resuenan así, es que poseen un “gusto” o una “resonancia” idéntica que les hacen sensibles, a una parte musical dada,
dentro de una obra.
Cuanto mayor sea el número de personas que entren en resonancia con una música o parte de una música, mayor será su “popularidad”
y tendrá más éxito.
¿En plan individual, existe la posibilidad de conocer la música ideal de cada persona, la que permita satisfacerlo plenamente?
La respuesta a esta cuestión representa la motivación fundamental de mi investigación después de veinticinco años. Voy a intentar en
este libro proponer ideas de apertura que permitan alcanzar, por el sonido, un estado de equilibrio beneficioso y gratificante, para cada
ser humano.
¿Y si la música personalizada puede ayudar a la persona a desarrollar sus talentos, protegerse de agresiones emocionales que vienen del
exterior, en suma, vivir más feliz teniendo el placer de escuchar su música personalizada? Volveremos a esto un poco más adelante.
La música es indisociable de la noción de tiempo y de ritmo. En estos momentos, los seres humanos tienen la sensación que nuestros
ritmos diarios se apresuran. Tenemos cada vez menos tiempo para hacer nuestras tareas diarias. Todos observamos que tenemos la
impresión de hacer cada vez menos cosas durante el día, en las cuatro esquinas de la tierra. Esta sensación es reconocida
universalmente o, por lo menos, sentida. ¿Qué pasa? ¿Nuestras aptitudes han disminuido? ¿El tiempo se ha acortado? ¿Incluso las dos?

Esta observación nos hace considerar que a partir de una visión cuántica del universo y de sus componentes, el tiempo y el espacio son
“creaciones”, igual que un objeto, un planeta, un pensamiento o una emoción, por consiguiente, modificables o por lo menos perceptibles
de manera diferente por cada ser humano. Hablamos aquí de “torsión” o de “curvatura” del tiempo y del espacio, según las corrientes de
pensamiento.
En otro orden de ideas, la multiplicación de las informaciones de la vida corriente, que comenté antes, provoca una dificultad de
adaptación y a veces una cierta forma de desestimación o rechazo de la información. Cuando uno se aventura en las redes de internet,
encontramos todo y lo contrario, lo que exige un nivel de discernimiento considerable, dejando al que navega con una sensación de semi
saciedad, incluso a veces de frustración. La pantalla del ordenador demanda, como la televisión, un esfuerzo por parte del cerebro para
analizar un mínimo de 60 barridos por segundo.
La Enciclopedia Británica revela que las informaciones que recibimos se acumulan en tiempos cada vez más cortos: entre el principio de
nuestra civilización en la época Sumeria, y el año 1900, en un período de cerca de 6000 años, recibimos la misma cantidad de
información que, entre el año 1900 y el año 1950, es decir un período de 50 años. Más tarde, del 1950 al 1970, en solamente 20 años,
hemos recibido otra cantidad similar, seguidamente, entre 1970 y 1980, otra cantidad equivalente. Hasta 1986, doblamos de nuevo, sin
resolver por eso las dificultades existenciales de la mayoría de los seres humanos. Comparando el sentido común de las informaciones de
la Enciclopedia Británica, podemos pensar que existe una aceleración temporal al mismo tiempo que una disminución de las aptitudes
humanas frente al tiempo, en términos absolutos, así como un efecto acelerador de la tecnología material que compensaría un cierto
“retraso” humano frente al cambio temporal.
Estas observaciones nos hacen plantearnos la cuestión de la adaptabilidad del ser humano frente a esta aceleración. Imaginemos que
aumenta sin cesar, y además, de manera exponencial. Podríamos entonces, en un futuro cercano, ver el universo, la tierra, el humano y
todo lo que existe, desfilar ante nuestros ojos a una velocidad tan prodigiosa, que el tiempo que percibimos se haría un solo instante con
relación a nuestra visión de hoy. ¿Y si este instante es el punto culminante al cual estamos accediendo de manera irremediable? ¿Qué
sucedería?
Que esta aceleración sea objetiva o bien percibida subjetivamente por millones de personas, es estresante; a falta de respuestas claras
por parte de los científicos en cuanto a su objetividad, podemos preguntarnos si este ritmo no podría ser ventajosamente reemplazado o
contra balanceado por otro, por un sonido nuevo capaz de aportar una solución satisfactoria a esta aceleración tan problemática para el
ser humano …

Para intentar alcanzar el reto, veamos primero lo que se entiende por la palabra “sonido”, cómo en el pasado la música y el sonido se
manifestaron. Bien vale una mirada al pasado por lo que los antiguos ya comprendieron: “Nada se crea, nada se destruye, todo se
transforma”.


La Música, herencia natural de la humanidad

La música es nuestra herencia natural y ha existido en todas las épocas y sociedades como expresión individual o fuente de alianza
colectiva. El placer de la fiesta, el canto o el baile, son llevados por la música que existe solamente en el momento de su percepción. Por
lo tanto evanescente. Consiste en componer u ordenar sonidos y silencios en el tiempo, lo que implica una noción de ritmo repetitivo o
discontinuo. Es en este sentido un arte o una creación, una composición, una comunicación, expresada por la voz o por un instrumento.

Probablemente practicada como “mecedora” por todas las madres del mundo, la música originalmente espontánea se hizo sabia,
religiosa y cada vez más organizada, según los territorios. Vocal o instrumental, responde a una necesidad de salir de la rutina, de las
preocupaciones, de la presión, pero también a una necesidad de comunicar en un marco o condiciones diferentes. El estrés como tal,
estaba ausente en otras épocas, pero las limitaciones de la vida estaban muy presentes. La música cumplía entonces su papel
beneficioso.


La música y Pitágoras

Es imposible hablar de música sin citar la obra prodigiosa de Pitágoras. Filósofo, matemático y científico griego, alrededor del 500 a.C.
La humanidad le debe numerosos conocimientos, entre ellos el célebre teorema que lleva su nombre. Su aportación fue esencial en
campos tan diversos como la música, la geometría, las matemáticas, la astronomía, la medicina y hasta la “cosa pública”, siendo el
fundador de la ciencia política.

En materia de música, hizo el descubrimiento que existe una relación entre la longitud de una cuerda vibrante y la altura del sonido
emitido. Si tenemos cuatro cuerdas tensas, la primera vale 1, la segunda tiene una longitud que representa 3/4 de la primera, la tercera
2/3 y la última 1/2. Cuando se pellizcan sucesivamente estas cuerdas, oímos Do, luego la cuarta de Do = Fa, luego la quinta de Do = Sol,
y por último la octava superior de Do. La resonancia del sonido obedece a proporciones matemáticas.

Pitágoras fue el primero en explicar que las relaciones de complementariedad y de reciprocidad entre la filosofía, la música, la
geometría, la aritmética y las matemáticas reposaban en un solo denominador común, cuando afirmaba, “todo es número”.

Todas las músicas de la humanidad funcionan teniendo como base estos intervalos armónicos que había definido Pitágoras, pues la
música es matemática en su aplicación, mientras que su inspiración es de orden creativa o interpretativa.

La escuela pitagórica se planteaba preguntas fundamentales de la existencia, la naturaleza y las consecuencias del sonido, de la música o
de la vibración. Todavía hoy, en numerosas escuelas de pensamiento la comprensión del poder de la música continúa despertando
pasiones, interrogantes y búsqueda de la verdad.


Música y terapia

Desde tiempos inmemoriales, la música desempeñó un papel capital en el dominio del bienestar del individuo. Comunica con el ser
profundo, libre de interpretaciones y opiniones, alimenta el alma del que la escucha o la practica.

Los chinos comprendieron desde hace muchísimo tiempo su importancia sobre la psique del ser humano. Asociaban las notas con los
elementos, con los puntos cardinales y con los órganos. El soplo abuñuelado de la flauta de madera, de metal o de barro, la vibración de
la campana de cobre o de los litófonos (instrumentos de percusión de piedra), tenían diversas funciones curativas, según su naturaleza,
por dar sólo algunos ejemplos. Aplicaban líneas melódicas específicas relacionadas con la estación del año y con arreglo al fin que había
que alcanzar.

Actualmente, la musicoterapia se difunde cada vez más en el mundo con el objetivo de proponer soluciones complementarias en
numerosos ámbitos, esencialmente para facilitar la resolución de problemas tanto físicos como emocionales, mentales, sociales o
cognitivos. También contribuye desarrollando los potenciales del ser humano a través de la prevención, de la rehabilitación y del
tratamiento. En ciertos países, está particularmente desarrollada, tal es el caso de Argentina.


La música del principio del siglo XXI

La música actual es plural y omnipresente. Hasta los programas de televisión necesitan su soporte constante, porque es ella quien
confiere a la imagen, fuerza y precisión: quite el sonido, y la información catódica se volverá incoherente, difícilmente comprensible.

Actualmente, la influencia de las tradiciones tiende a desaparecer en su forma, pero en el fondo, sus aplicaciones están muy vivas en el
mundo. Sea por la forma de las composiciones, por las sonoridades de los instrumentos o de las melodías, la música conserva
indicaciones antiguas. Su estilo tiende a uniformarse ligeramente a causa de la electrónica y la digitalización de los sonidos, pero sus
raíces tradicionales fundamentales perduran. Occidente, gracias a los medios de comunicación que se extendieron de manera planetaria,
tendió a imponer su cultura del momento, incluido el dominio musical.

Históricamente, podemos decir que la música actual tomó sus raíces en Europa y en el continente Norteamericano, dos territorios donde
la música tradicional estaba muy presente. En Europa, la presencia de la cultura musical antigua, la música folklórica, la música de la
edad media y la música barroca, han influido en la música clásica y la música popular llamada “pop”, de la era moderna.
Desgraciadamente, la música de los nativos norteamericanos tuvo dificultades en imponer su influencia a causa del exterminio masivo
por parte de los colonizadores. Esta cultura musical, fundada sobre conocimientos milenarios, habría sido un tesoro precioso. En
América del Sur, a pesar de tantas persecuciones, la tradición musical continúa desempeñando un papel importante vinculando alegría y
pena en sus melodías. En el resto del planeta, la India y Asia todavía guardan sus tradiciones, dejándose encandilar por la música y el
estilo de consumo de Occidente: la técnica musical avanza, es más sofisticada y compleja en ciertos casos. Reflejo de civilizaciones
refinadas, la música practicada en la India y en China fue reconocida como terapéutica y sobrepasó el estado de la sencilla diversión. La
música es un arte completo, cuyas consecuencias sobre el bienestar son reconocidas como esenciales por las poblaciones indo-asiáticas.

La sofisticación musical de la India y de China es evidente, atendiendo desde hace varios milenios, uno de los principios fundamentales
de todas las antiguas tradiciones, que es luchar contra el sufrimiento humano evitando ser víctima de sus propias emociones. Ellos
comprendieron que era mejor atender las causas de los sufrimientos, que esperar y ocuparse de la enfermedad. El período del
Renacimiento en Europa y la llegada de instrumentos más sofisticados y complejos en su fabricación permitieron, enriquecer la variedad
de timbres y facilitar la afinación de las tonalidades. Así los grandes compositores clásicos pudieron consagrarse multiplicando el
número de instrumentos en sus partituras, trayendo nuevas sonoridades de conjunto, líneas melódicas, sensaciones auditivas
extremadamente ricas y variadas; los ritmos, sus aceleraciones y sus ralentizaciones de ritmo, sus silencios y sus intensidades sonoras
participaban en la fuerza de las sensaciones percibidas por los oyentes, proporcionando una felicidad no disimulada a sus intérpretes.
Todo esto garantizaba la fusión con el alma del público, gracias a una comprensión total, exime de palabras y de valores culturales.

Ya en aquella época pionera, la respuesta de Occidente a las emociones y los estímulos estresantes ha sido ofrecida por la tecnología al
servicio de la música, favoreciendo la creatividad de los compositores, el talento de los músicos e intérpretes, así como la calidad del
sonido global.


La música secuestrada

Me es difícil pasar por alto un acontecimiento importante donde la música fue víctima de su éxito, de manera decisiva, con la llegada del
disco compacto.
Dejando a un lado los aspectos técnicos, hay que saber que el cerebro percibe lo que le es dado: cuando analiza sonidos emitidos por un
instrumento en directo, la percepción del sonido es completa; cuando pasa por la grabación se vuelve en cambio limitada. El problema,
es que el soporte numérico (CD) restringe la cantidad de las informaciones sonoras “fraccionándolas”, y obligando al cerebro a recrear
los lazos entre estas fracciones sonoras, con el fin de entender la música de manera completa y coherente.
La historia reciente de la música grabada nos ayuda a comprender mejor la insatisfacción frustrante e inconsciente que emana de eso,
limitando la acción de la música sobre el estrés de la vida diaria y nuestro bienestar.
La sensación de placer que proporciona el sonido del vinilo es netamente superior a la del CD. Ya sea en plan de la audición puramente
acústica o en plan técnico, es una evidencia indiscutible. La sensación de placer del disco de vinilo es debido al hecho de que la cantidad
de frecuencias emitidas por este soporte es infinitamente superior a su competidor: más informaciones electromagnéticas, más placer, el
cerebro disfruta. El CD es limitado y su rango de frecuencias es sólo de 20 Hz a 20.000 Hz. Sus defensores dicen que el oído humano
percibe sólo ese intervalo de frecuencias: el argumento es hábil, pero contando sobre todo con la ignorancia del público. En realidad, el
cerebro es capaz de percibir un rango considerable de frecuencias, desde muy bajas a casi cero Hertz, hasta varias decenas de millares
de Hertz: estas frecuencias “extremas” y aparentemente inaudibles, son claramente percibidas por el cerebro. Esto es la razón por la que
el oyente tiene la sensación de que el sonido del vinilo es más “caliente”, es decir más completo.
Con la llegada de la informática podemos plantearnos la cuestión de saber si la música y su práctica todavía desempeñan el papel que se
puede esperar de ellas, porque la totalidad de los sonidos es digitalizado, es decir limitado en frecuencias. Esta situación provoca un
incremento de trabajo y de estrés para reconstituir un sonido del que los parámetros pueden ser percibidos fácilmente por el cerebro. En
efecto, la fragmentación de la información obliga al cerebro a reconstruir los puentes entre los fragmentos.
La música numérica aportó en cambio, una cierta creatividad y sobre todo unas ventas de instrumentos y accesorios vinculados a la
creación musical, dando a todos la posibilidad de acceder a ese sueño y, eventualmente, a la gloria: permite crear canciones sin saber
tocar un instrumento, sin necesidad de grabarlo, acústicamente hablando, porque los sonidos de los sintetizadores han sido almacenados
en el ordenador. Además, si el músico no toca armónicamente ni rítmicamente, el programa se encargará de corregirlo. Y si el cantante
es flojo, otro programa lo enmendará, etc. En términos simples, la aparente contradicción entre la música en directo y la música
informatizada sobrepasa el debate de estilo, de gusto, de una época pasada o de una época moderna. En efecto, la música informática,
cuya secuencia está basada en la cadencia del procesador del ordenador, evoluciona de manera absolutamente lineal, sin variación ni
respiración, a pesar de las proezas de los softwares que tienden a “humanizar” la interpretación secuencial. En cambio, el ritmo de la
interpretación natural responde a las leyes fundamentales de la organización de nuestro cuerpo, que sufre la variación de los influjos
emocionales, que desempeñan un papel sobre los ritmos, el estado de ánimo y la actitud. Estos criterios de tiempo o de ritmo, así como la
capacidad de análisis y de percepción del cerebro, son ampliamente superiores a las máquinas informáticas actuales: Esta potencia
inmensa le da al intérprete una elección creativa e interpretativa infinitamente más importante, que además, entrará perfectamente en
resonancia con el oyente. La música interpretada por las personas, con relación a la música interpretada por la máquina informática,
ofrece un mejor nivel de perceptibilidad, de adhesión y de asimilación, a nivel del oído, del cerebro y de la fisiología.


Identificarse con un estereotipo musical

La humanidad ha pasado de la diversidad musical tradicional a una cierta estandarización planetaria. Los medios de comunicación
difunden las mismas canciones, igual que consumimos los mismos coches, las mismas marcas de ropa o los mismos alimentos y bebidas.
Asistimos pues a un efecto de estereotipación. ¿Por qué?. A nivel musical, los artistas siempre representaron o iniciaron las tendencias
que han sido repetidas por grupos de personas que, por deseo de diferenciación voluntaria, se identifican con una u otra tendencia y
categoría. Estos grupos se remarcan en el seno de las escuelas o universidades, donde cada uno se identifica con el estilo de un cierto
artista o de un género musical. Lo mismo ocurre con otros “líderes de opinión” en el ámbito del deporte. Tenemos entonces jóvenes en
estilo rap, hiphop, R&B, soul, pop u otros, según las culturas y las zonas, pero que, cuando se encuentran en el universo íntimo de su
dormitorio, van a escuchar músicas a menudo diferentes, a causa de la influencia de lo que escuchan los padres, o por gusto
personalmente afirmado por un estilo o un género musical ligeramente o totalmente diferente de la del grupo estereotipado al cual
pertenecen “en público”. Podríamos lanzarnos a un análisis sociológico instructivo, pero comprobamos claramente que el
comportamiento de los jóvenes actuales difiere del de los jóvenes de los años 50 ó 60 cuando el gusto musical fijado en el grupo
exactamente correspondía a lo que escuchaban en casa. El cambio reside posiblemente en la influencia creciente de los “estándares de
comportamiento” a los cuales los jóvenes están sometidos.

Esta observación, muestra una cuestión fundamental de la evolución natural del hombre: ¿El individuo debe estar al servicio del grupo
para asegurar su propia supervivencia? Las órdenes religiosas, cualesquiera que sean las tradiciones, crearon organizaciones tales como
los monasterios, a fin de proteger al individuo y al grupo, al mismo tiempo, a través de la música. El canto “gregoriano” tiene un efecto
unificador por su práctica regular, porque la calidad del conjunto depende de cada uno. Aquí todavía, el papel de la música tiene toda su
importancia. Encontramos esta tendencia en los grupos estereotipados actuales, pero inconscientemente.


Sonido y medicina

El sonido es utilizado en la medicina: casi la totalidad de los diagnósticos médicos “electrónicos” son realizados a base de sonidos, y más
concretamente a base de ultrasonidos, cuya aplicación comenzó alrededor de 1950. Las imágenes médicas hoy omnipresentes, proceden
de la tecnología sonora.

A diferencia de la luz, que es una onda electromagnética capaz de propagarse en el vacío, el sonido es una onda mecánica que va a
necesitar un soporte material de propagación. Es previsible una evolución espectacular: los exámenes ultrasonoros representarán del 60
al 80% del conjunto de los exámenes tomográficos de los órganos blandos. Estas aplicaciones son indispensables en el dominio de la
medicina espacial, en traumatología, en el campo deportivo y otros. Todo esto gracias a la llegada de aparatos cada vez más ligeros y de
imagen 3D en tiempo real.

Hasta en el ámbito de la química, hoy acudimos a instrumentos electromagnéticos de análisis (electro-espectografía de masa molecular)
que permiten detectar e identificar la relación entre la masa de las moléculas y su carga eléctrica, con el fin de caracterizar su
estructura química.

El Departamento de Terapias Creativas de la Universidad de Drexel, en Filadelfia, publicó un análisis dirigido por la profesora Joke
Bradt, el día 9 de agosto de 2011, indicando que la música ayuda a reducir la ansiedad de los pacientes con cáncer durante su terapia,
puede además tener efectos positivos en su estado de ánimo, el dolor y su calidad de vida. Los investigadores analizaron una treintena
de estudios de siete países -Estados Unidos, China, Italia, Irán, España, Taiwán y Vietnam -, y realizaron un análisis sistemático conocido
como revisión Cochrane. La fusión de los datos de los treinta estudios permitió analizar la reacción de 1.891 pacientes con distintos tipos
de cáncer que escucharon música grabada o participaron en musicoterapia, y los resultados demostraron que en ambos casos los niveles
de ansiedad se redujeron “considerablemente”, según los estándares médicos para medir la ansiedad. También constataron que se
mejoró el estado de ánimo de los pacientes.


Una persona, una música

¿Cómo y por qué?
Vimos cómo el sonido y la música forman parte integrante de la vida, de manera irracional pero cuan necesaria para la supervivencia de
la especie humana. A un ser humano le puede gustar una música y otra detestarla, pero nadie puede discutir la apreciación personal.
Todo ser es un experto en este arte, porque la música es parte integral de cada individuo y cada uno reacciona sin necesidad de analizar
el acorde musical, la afinación del canto o la calidad de los arreglos. La música invita al cerebro derecho, como una intuición, a la que el
mental o el intelecto no puede agarrarse. Cada día, la música se desliza en el inconsciente colectivo para contrabalancear el ruido
provocado por el martilleo del mental, sometido a una cantidad de informaciones estresantes.

Con el fin de evitar perderme en consideraciones personales con relación a los gustos musicales, traté de analizar la percepción del
cerebro derecho “intuitivo e instantáneo”, para establecer un método que permitiera aportar una solución sonora concreta al problema
de la reactividad emocional.

Pasar por el intelecto es, a mi parecer, un proceso lento e inadecuado si se quiere responder de forma casi inmediata, para gestionar
estos estímulos incontrolables, que activan nuestros problemas existenciales, por la vía de las consecuencias psico-neuro-endocrinas.
Para encontrar una solución sonora individual a la cuestión del estrés, había que encontrar primero una afinación frecuencial más en
armonía con el ser humano.


Inventar una nueva gama musical

Al principio de esta bella experiencia de vida, mi motivación era, como ya lo dije, encontrar una o varias músicas ideales de cada
individuo, construidas y generadas a partir de sus propias características identificativas.

La afluencia de los medios informáticos, cada vez más sofisticados, me ayudó en esta tarea de aplicación. Pero antes de explicar más
detalles del descubrimiento, puede ser útil conocer el proceso que me condujo hasta aquí.

Varias décadas vividas como ingeniero de sonido y/o productor en la industria musical, me dieron la oportunidad de ver hasta qué punto
una palabra o una idea, la calidad emocional de una interpretación, un arreglo técnico de ecualización o compresión sonora, un detalle,
una pequeñez, el estado de ánimo, una llamada telefónica desagradable o una buena noticia podían, en una fracción de segundo, decidir
a veces el éxito de una canción, independientemente del talento de los artistas, los autores, los compositores o los intérpretes. Estas
numerosas situaciones, vividas de manera repetitiva, me empujaron a entrar en una investigación más profunda. Lo que me interesaba
era comprender mejor “por qué”. Me parecía evidente que comprendiendo por qué, se podía saber cómo, lo que pasó al principio de los
años 80.

Después de haber experimentado numerosos medios técnicos simples y sofisticados a lo largo de los años, me pareció evidente que lo
que buscaba debía encontrarse en la “electrónica humana”, más que en la de las máquinas. Comencé por hacer tabla rasa y volver a
poner en duda, con un fin de búsqueda e investigación, todo aquello que había aprendido en el mundo de la música y en los estudios de
grabación, tanto a nivel técnico, como también y sobre todo, a nivel de los comportamientos humanos.

Mi espíritu científico sufría a veces para situarse en un mundo donde la ciencia es inexistente. A esto, una razón importante: la
creatividad, como su nombre indica, está vinculada al funcionamiento intuitivo del cerebro derecho y muy raramente a los fenómenos
cognitivos, analógicos, racionales y científicos del cerebro izquierdo.

El primer “conocimiento” que debí poner en entredicho era la escala musical llamada “temperada”, la más corrientemente utilizada en el
mundo, cuya propiedad es conceder un valor idéntico de espacio frecuencial entre dos semitonos. El concepto de linealidad me parecía
nacido de un arreglo intelectual, más que reflejar un orden donde la evolución y la expansión cuántica del universo manifestaban datos
curvos más que lineales: ¡En física cuántica, hablamos de la curvatura del tiempo, no de su linealidad!

Después de cuestionarme sobre la linealidad de la escala musical, comprobé que un valor vibratorio diferente de cada nota musical
entraba de mejor manera en resonancia con la sensibilidad humana: imaginemos una curva exponencial dicha logarítmica sobre la cual
se inscriben puntos sucesivos que corresponden a frecuencias (o notas musicales, si usted prefiere), con el fin de encontrar siete notas
musicales que reaccionan de manera coherente entre ellas. Había que encontrar la primera nota. Escogí la nota LA arbitrariamente,
tomando la referencia del diapasón de la época barroca cuya frecuencia era 432 hertz, en lugar de tomar el de la escala temperada
actual que está entre 440 y 444 hertz en la música clásica. A priori, la mejor frecuencia para una nota dada es la que posee el mayor
número de armónicos o de resonancias. Pasando por el análisis espectral de los armónicos de estas frecuencias, así como frecuencias
intermedias, hasta la milésima parte de un Hertz, el famoso “LA” barroco, generaba el número más grande de armónicos naturales, muy
fácilmente perceptibles (una docena), mientras que otras frecuencias, incluidas las intermedias, no generaban más que ocho. Lo que
importaba entonces para mí, era la riqueza de un sonido, determinado por el número de sus armónicos. Así como lo evaluó Pitágoras por
primera vez, los armónicos o las resonancias de tercera, cuarta, quinta, etc., pueden ser considerados como notas fundamentales
capaces a su vez de generar otros armónicos, y así sucesivamente.

Aunque existe una gran cantidad de frecuencias en el universo, algunas de ellas le “gustan” al ser humano y son capaces de entrar en
resonancia con sus órganos, sus células y hasta sus emociones: ¿Por qué a uno le gusta un sonido de piano más que un sonido de flauta?
Es una cuestión de gusto unido a la especificidad armónica de un sonido u otro y la frecuencia de sus propios órganos y tejidos. La
música que le gusta resuena obligatoriamente a nivel de sus células. De la misma manera, una célula o un órgano va a entrar en
resonancia con tal o cual frecuencia. Los trabajos de Royal Rife o de la medicina espacial rusa demuestran que todas las partes del
cuerpo, hasta las más pequeñas, reaccionan a frecuencias concretas. Y ya que se habla de música, mi prioridad es saber qué valores
frecuenciales de las notas Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si son capaces de provocarle más placer al ser humano.

En este momento de mi búsqueda, voluntariamente aparté los valores intermedios como los semitonos de la escala temperada occidental,
para dar prioridad a las siete notas fundamentales que están en relación con las siete glándulas endocrinas que generan las hormonas de
nuestro cuerpo: me parecía ya evidente que la actividad hormonal dependía de emociones y que las emociones podían estar divididas en
siete grandes categorías. Profundizaré en esto más adelante.

Si se considera que el hombre forma parte integrante de la evolución espiral del universo, es importante precisar que es sinónima de
creación en movimiento exponencial. Por oposición, la evolución lineal sería solamente sinónima de las repeticiones de experiencias
precedentes. Toda vida se caracteriza por su exponencialidad donde se crea y se desarrolla por naturaleza. Por consiguiente, los valores
frecuenciales de las siete notas de una octava dada, son obligatoriamente diferentes en las octavas superiores e inferiores, creciendo y
disminuyendo de forma exponencial. Por pura intuición, escojo tomar como referencia la octava donde la nota LA es determinada a 432
hertz, sabiendo que las octavas superiores aumentan en valor frecuencial unas con relación a las otras, y que las octavas inferiores
disminuyen de la misma manera. Me di cuenta, más tarde, que esta intuición era buena, como lo veremos más adelante.

Me parecía que el hombre podía evolucionar o tomar el sentido de la involución, de manera exponencial en ambos casos, a partir de una
situación dada. Así, las frecuencias podían subir o descender logarítmicamente a partir de un valor dado, pero en proporciones inversas
hacia arriba, como el gráfico siguiente lo muestra:

Esto significa que cuanto más se va hacia las notas agudas, el intervalo de crecimiento del valor frecuencial de la misma nota en las
octavas superiores, más será elevado. Lo mismo ocurre con las notas graves, que van hacia abajo del espectro. Así una octava dada
posee un espectro diferente con relación a otra octava.

Otro efecto muy interesante que hay que anotar es que este sistema logarítmico permite generar, a nivel de cada nota, un número
mínimo de 12 armónicos medibles y que estos últimos van a producir a su vuelta, otras “resonancias” con la totalidad del espectro, tanto
hacia arriba como hacia abajo. La multiplicación infinita de estas resonancias va a permitir construir un tipo de sistema de ida y vuelta
en ocho donde cada frecuencia entra en resonancia con el efecto que ella misma produjo. Así el “circuito frecuencial” queda cerrado. La
creación de este “ocho” exponencial, símbolo del infinito, representa la característica fundamental de esta técnica de expansión sonora
para cada frecuencia emitida.

La superposición de los armónicos va a crear un conjunto coherente de frecuencias llamadas “hiper escalares”, capaces de sobrepasar la
limitación del tiempo y del espacio viajando en todas las dimensiones posibles, como lo veremos más adelante. Esta observación nos lleva
a otra evidencia. ¿Qué pasa cuando estas ondas se vuelven cada vez más rápidas o más lentas?

Esta onda se ralentiza poco a poco por inercia, hasta alcanzar casi la horizontalidad, inalcanzable en teoría ya que la línea es curva. Sin
embargo, cuando su tendencia a la horizontalidad es “alcanzada”, es posible, y es un postulado, que su propia inercia carezca de fuerza
para mantenerse en esta evolución y acabe por pasar a otra proporción o “dimensión” diferente, donde tenderá a acelerarse, y alcanzar
la verticalidad, otro estado pasajero donde volverá a cambiar de proporción o dimensión. Esta visión está en dos dimensiones para
facilitar la explicación gráfica, pero es tridimensional o esférica, es la misma naturaleza de la observación que cambia de energía para
manifestarse de otra manera, inaccesible para nuestros sentidos.
Podemos tomar el ejemplo inverso donde la onda se acelera cada vez más, antes de encontrar la verticalidad, el estado pasajero de
cambio de proporción. Su inercia, como en el caso precedente, tenderá a continuar expresándose en una proporción matemática
diferente, otra dimensión que la del tiempo y del espacio que tenemos.

Esta noción de cambio de espacio tiempo nos hace contemplar y comprender el símbolo de la cruz de una forma inesperada: las
frecuencias cada vez más rápidas (o agudas) alcanzan la verticalidad en su desarrollo, mientras que las frecuencias cada vez más lentas
(o graves) alcanzan la horizontalidad. En ambos casos, su cambio horizontal-vertical permite pasar por esta progresión espacio-temporal
tan útil, para resonar con los centros y las zonas electromagnéticas sutiles del ser humano. Estos campos frecuenciales hiper escalares
son imposibles de alcanzar con sonidos caracterizados por su “linealidad”, como es el caso de la escala musical temperada actualmente
utilizada en el mundo casi en el 100% de las músicas practicadas y difundidas.

En efecto, cuando los intervalos entre las notas son regulares, octava tras octava, observamos por medio de un espectógrafo sonoro, que
los armónicos producidos por las notas regularmente espaciadas son escasos, “linealidad”. Es difícil conocer la razón exacta, pero lo
atribuiría al fenómeno de resonancia natural, de la cual se benefician las notas que respetan la ley de progresión exponencial de la
Creación.


Pasando por el coma...

El 18 de agosto de 1999, sin haber realizado mis investigaciones, la vida me dio la oportunidad de vivir un coma, en respuesta a un
tremendo choque emocional.

Durante el coma, tuve la sensación clara de haber muerto a la vida física sin haber controlado el pasaje, como si el destino hubiera
llamado a mi puerta por sorpresa. Todo era paz, veía mi cuerpo tirado en el suelo, con la cabeza y el hombro izquierdo apoyados contra
la pared de una habitación desnuda, sin muebles. Esta paz mental está fundada en la confianza absoluta que siempre tuve en el Creador.
Me parecía que estaba en una etapa intermedia donde, pasara lo que pasara, todo sería perfectamente coherente en relación con mi
evolución.

Luego fui llenado de una sensación que, si debo explicarlo con palabras, era la de haber tomado la decisión de poner toda mi búsqueda al
servicio de la humanidad, en caso de que me fuera dada la oportunidad de volver a vivir sobre la Tierra. Una vez sentido, se cumplió:
volví a mi cuerpo después de una ausencia de cerca de seis horas. Paradójicamente, estaba como preocupado por mi respiración, como si
fuera a morir. Luego sentí como todo mi cuerpo volvía a la vida, y que acababa de vivir algo inquietante. A medida que los hormigueos
desaparecían de mi cuerpo y a medida que mi respiración volvía a ser normal, tomaba conciencia de la horrible e insostenible situación
psicológica que me había causado esta experiencia extremadamente dolorosa.

La decisión había sido tomada. El deseo de volver había sido otorgado. No me quedaba más que asumir incondicionalmente mi elección,
y esta idea me llenaba de alegría, a pesar del sufrimiento inmenso y el trabajo de desapego al cual debía hacer frente, en el sentido
espiritual del término. En respuesta a este acontecimiento, mis búsquedas anteriores en el ámbito de las frecuencias iban a encontrar un
sentido a través de una aplicación diferente de todo lo que había podido imaginar. El mundo de la industria musical se borraba para
dejar sitio al del tratamiento de la reactividad emocional del ser humano, del que uno de los aspectos más preocupantes en nuestros días
es el estrés. Acabaría seguramente por poner a punto, por primera vez que yo sepa, una técnica y un método capaz de escribir la
partitura musical propia de cada individuo, directamente nacida de su identidad, nada más que de su identidad, sabiendo que el
fundamento de toda invención es ser capaz de dar una respuesta a un problema falto de soluciones.

Desde el principio, debí hacer grandes esfuerzos para abstenerme de verificar o justificar un nuevo postulado de búsqueda solamente
por conocimientos anteriormente adquiridos por la ciencia. Estuve convencido de que esto sería un freno a mi creatividad y, para
guardar mi entusiasmo, me decía que los descubrimientos fundamentales eran capaces de hacer evolucionar ciertos paradigmas de la
humanidad y que sus descubridores evitaban preocuparse del pensamiento del momento, gustar, ser validados o rechazados por sus
pares, o ser “políticamente correcto”. Lo que contaba para mí era crear un campo de frecuencias musicales capaz de entrar en armonía
total con un solo individuo, con el fin de aliviar su sufrimiento emocional y liberar sus talentos. Desde luego, este método debía ser
científico, por lo tanto reproducible y aplicable a todo ser humano de la misma manera.


El "nombrado" vuelve en nuestra historia

Lo que me parecía bastante claro en esta búsqueda, era que los textos de una canción se ponen de acuerdo, con más o menos coherencia
para la mayoría de los auditores, a tonalidades determinadas: había observado por ejemplo que los textos que hablaban de amor casaban
muy bien con el tono de “Fa”, o que la afinación de “Re”, tenía un poder estimulante, pero debido a los problemas de tesitura vocal del
cantante yo aconsejaba otra tonalidad, más fácil de ejecutar. No obstante, comprobaba que la emoción provocada por la canción perdía
su fuerza; siendo oportuno volver a la tonalidad precedente, cambiando la melodía con el fin de entrar en la tesitura del cantante, y
entonces la canción era capaz de transportar una bella emoción.

Así la escritura de los nombres y de los apellidos puede ser comparada con el texto de una canción, y su pronunciación vocal a su
música. La escritura y la sonoridad del conjunto de los nombres y apellidos de cada uno definen su identidad civil y vibratoria. En
particular, los apellidos que tenemos transportan, de generación en generación, una memoria ontológica vinculada a las propiedades, a
los comportamientos, a la cultura, a las creencias, al conocimiento y a la filosofía de nuestros antepasados. Es por esta razón que
tendemos a calificar ciertos rasgos característicos de las personas que llevan el mismo apellido diciendo que el hijo de tal padre es
típicamente un Gómez o González. Esta observación me dio la idea de extender el principio de la identidad sonora vinculada a los
apellidos a todos los Gómez o González, aunque no forman parte de la misma descendencia genealógica. Seguí el mismo postulado de
búsqueda aplicándolo a los nombres. Evidentemente, la sonoridad de un apellido o de un nombre marca una diferencia audible en
relación con otros nombres y apellidos. Estos nombres que son repetidos en la descendencia familiar de generación en generación, o
estos apellidos que son pronunciados por el conjunto de una población, debían tener una incidencia sobre la identidad de cada individuo.

A diferencia del lenguaje corriente que facilita la comunicación colectiva entre los seres humanos, el “lenguaje identificativo” se remite
por esencia a un solo individuo, marcado por los apellidos de su padre y de su madre, así como por sus nombres. Esta aglomeración
identificativa me hizo pensar siempre en la partitura musical de una obra, porque la pronunciación del conjunto de los nombres y los
apellidos yuxtapuestos posee un espectro sonoro definido y diferenciado, identificando de manera única y particular a la persona que lo
lleva. En caso de que varias personas poseen los mismos nombres y los mismos apellidos, las influencias vinculadas al entorno de vida,
geográfico y social marcarán la diferencia.

Voluntariamente aparté el hecho de saber por qué los padres le dan tal o cual nombre a su hijo, las razones son múltiples, según las
culturas, las religiones y las sociedades. Tengo, sin embargo, la intuición sin poder demostrarlo, que el azar no existe y que un ser que
nace en un medio familiar dado tiene posiblemente ciertas razones para hacerlo.

Esta búsqueda de individualización sonora posee un bello eco en las Escrituras (“en el principio era el Verbo”), que ya cité, pero sobre el
que verdaderamente no había reflexionado en la época; despertaba, sin embargo, mi curiosidad: ¿el Verbo es una escritura? ¿Un sonido?
¿Una frecuencia? El terreno de investigación que se presentaba era inmenso.

Tratando de ser justo en mi método de investigación, evité limitarme a conceptos o a referencias establecidas, y me serví de bases
conocidas en el dominio de las matemáticas (Fibonacci, Pascal por citar algunos), para poner a punto un algoritmo informático capaz de
crear una secuencia personalizada cuyas virtudes sonoras se aplicarían a un único individuo.


Mis primeras tentativas

Con el fin de poner a punto un método para encontrar lo que caracteriza la unicidad de una persona, primero tomé en consideración el
análisis de la sangre, de la orina y de la saliva. Pero los resultados se revelaban muy inestables porque, de un análisis a otro, ciertos
datos podían variar de manera importante. Me encontré en una situación de jaque, porque la idea de ir a por datos relacionados a los
análisis tradicionales o genéticos según el ADN hacían mi investigación muy costosa y sobre todo, difícilmente aplicable.

Después de cierto cansancio, y falto de ideas, resolví comenzar un largo y fascinante trabajo de lectura de los gráficos sonoros de la
transformación de Fourier, es decir investigaciones sobre la sonoridad de los nombres y apellidos que, como todo campo frecuencial,
debía tener una incidencia sobre la persona. Pero entonces una multitud de dudas se presentaron, antes incluso de poner en marcha la
búsqueda. Primero por el hecho de que los nombres y los apellidos son dados por los padres o el entorno social, que están más en
relación con las costumbres, los gustos, la cultura, que con la persona que acaba de nacer. Luego, el hecho de realizar un estudio sobre
el espectro sonoro de cada nombre y cada apellido del planeta era puramente imposible. Era una idea que parecía desvanecerse.
Por falta de medios para identificar a una persona, y sobre todo por falta de datos más científicos, traté de encontrar los patrones
sonoros de las consonantes, las vocales y por consiguiente las sílabas que componen una palabra, un nombre o un apellido.
Evidentemente existen unas lenguas llamadas fonéticas, donde a un sonido le corresponde un solo signo, y otras, como el francés, donde
a un sonido pueden corresponderle varias combinaciones de signos. Sabiendo que la fonética internacional aisló y representó por un
símbolo cada fonema, lo que me interesaba era más bien el espectro sonoro de estos sonidos. En esta vía, tenía por fin y por lo menos
una certeza: todos los humanos tienen una arquitectura bucal, una lengua, un sistema respiratorio y un modo de espiración del aire que
hará vibrar las cuerdas vocales de forma casi idéntica.

La calidad del sonido o, en lenguaje técnico, “del timbre”, está sobre todo en relación con el volumen de la boca. Por ejemplo, abriendo el
maxilar inferior hacia abajo, adelantando los labios al máximo y retirando la lengua hacia la parte de atrás de la boca, todos los seres
humanos emiten la sonoridad [u]. Así, progresivamente disminuyendo el volumen de resonancia de la boca (labios atrás, maxilar inferior
hacia arriba, lengua adelante) obtenemos la sonoridad [i] (en fonética internacional). Llegaba pues a una conclusión cierta. Las vocales,
para todos los seres humanos, son generadas por un principio mecánico idéntico, progresivo y natural, relacionado al volumen de
resonancia de la boca: en latín U, O, E, A, I. Era una evidencia que me daba un poco de fuerza para continuar. En consecuencia, la simple
escritura fonética de un nombre o de un apellido podía permitirme conocer las características sonoras precisas con el fin de desarrollar
una aplicación sistemática teniendo como base un algoritmo informático.

Según las características bucales de una persona se puede encontrar pequeñas diferencias sonoras en la pronunciación, pero me declaré
a favor, por no tener nada mejor, de comenzar con un estudio aplicado. El concepto de “patrón sonoro” había nacido. No me quedaba
más remedio que determinar un sistema de análisis que permitiera determinar las especificidades de cada patrón dentro del espectro
sonoro audible para el ser humano. Esta elección se reveló lógica y llena de sentido común con el tiempo.

Cada vez más apasionado por el giro que tomaba mi búsqueda, decidí completarlo investigando sobre el valor matemático tradicional de
los sonidos y de las letras del alfabeto de ciertas lenguas “reveladas”, como el hebreo. Además, la forma de la escritura, cualquiera que
sea su origen, la vibración de un instrumento de música y las leyes físico matemáticas más elementales, tienen un punto común que es el
número. Me parecía, desde el principio de mi búsqueda, que esta consideración podía acabar en algo útil, por lo menos aumentaba mis
conocimientos...



Sección B

De la letra al número

En el proceso de la investigación, me preguntaba a veces por qué venían las ideas, por qué una fuerza indecible empujaba a algunos a
materializar su sueño, el concepto. El sueño de hoy es la realidad de mañana, es solo una cuestión de tiempo. Pero, con toda certeza, hay
que aprender de la sabiduría de ciertos antepasados que ya recorrieron los meandros de la ignorancia, en busca de conocimiento y
soluciones al servicio de todos. Entre los antiguos conocimientos vinculados al sonido y al alfabeto, hay uno que transciende: “Todo
fenómeno es sólo la forma material de una matriz sonora más sutil, de origen superior”, y la creación es, por lo tanto, asunto de cada
instante. Me dije entonces que se debía poder verificar esto empíricamente.

Debíamos llegar a tocar la quintaesencia sonora de todo fenómeno, incluido la de este conjunto complejo que es un individuo.
¡Accediendo a ese nivel prematerial, obtendríamos el medio de entrar en resonancia e interactuar con ese ser! Una de las alegrías más
grandes de mi existencia fue descubrir que era posible, pero todavía había que continuar en la búsqueda para concretar. Comencé por
buscar en los libros y las páginas de internet todo lo que tenía relación con las fuentes de la escritura, los pictogramas y los ideogramas.
Cuanto más avanzaba en el estudio, más me daba cuenta de que los conocimientos de los antiguos sobre la materia eran estrictamente
relacionados con las matemáticas. El alfabeto nació de los números.

El alfabeto comenzó a manifestarse en la civilización de Sumeria, en Mesopotamia, al sur del actual Irak, nueve mil años a.C.. Les
debemos la invención de la escritura cuneiforme, que servía para guardar la memoria de los intercambios sobre tablillas de arcilla, y la
escritura de números en sistema sexagesimal.


LEYENDA: tablilla Sumeria y jeroglíficos egipcios representativos del sonido y de la música

Utilizada hasta la época romana, la escritura jeroglífica apareció al final del cuarto milenio antes de nuestra era en el Alto Egipto (el sur
del país); es figurativa y compuesta de signos-palabras (ideogramas) que designan un objeto o una acción, así como de signos fonéticos
(fonogramas) que corresponden a una consonante aislada o a una serie de consonantes.

Derivado de la escritura jeroglífica, el alfabeto hebreo protosinaítico apareció 1700 años antes de nuestra era. A cada letra le
corresponde un número, un símbolo, memoria de la escritura de Sumeria que guardaba un informe de la contabilidad de los
intercambios comerciales por medio de su escritura “numérica”. Aquí están los valores numéricos de cada letra del alfabeto hebraico y
su correspondencia latina:

Hebreo Valor Letra hebraica Latín

aleph 1 ‫א‬ A

beth 2 ‫ב‬ B

ghimel 3 ‫ג‬ G

daleth 4 ‫ד‬ D

he 5 ‫ה‬ E

vav 6 ‫ו‬ V

zayin 7 ‫ז‬ Z

het 8 ‫ח‬ H

tet 9 ‫ט‬ Th

yod 10 ‫י‬ J

kaf 20 ‫כ‬ K

lamed 30 ‫ל‬ L

mem 40 ‫מ‬ M

nun 50 ‫נ‬ N

samech 60 ‫ס‬ S

ayin 70 ‫ע‬ O

pe 80 ‫פ‬ P

tsade 90 ‫צ‬ Ts

qof 100 ‫ק‬ Q

resh 200 ‫ר‬ R

shin 300 ‫ש‬ Sch

tav 400 ‫ת‬ T

Este alfabeto incluye una ciencia de los números y su significado simbólico que se llama la gematría. Sirve para profundizar en el
conocimiento (exégesis) de la Biblia hebraica en la que se suma el valor numérico de las letras y de las frases con el fin de interpretarlos.

El valor numérico de las letras me llevaba derecho hacia un cálculo matemático que todavía había que dilucidar, pero, por lo menos, la
relación entre la escritura de un nombre o de un apellido con un valor numérico era posible y pleno de sentido, vista la lógica
extraordinaria de la interpretación de los textos con gematría. El objetivo que me parecía razonable, era dar una explicación matemática
cuyos valores serían incluidos entre 1 y 7 con el fin de coincidir con las 7 notas musicales o las 7 principales glándulas endocrinas cuya
actividad directamente dependen del emocional. Pero esto era totalmente hipotético en este momento de la búsqueda.


El alfabeto y el número: un antecedente notable

En esta metatécnica naciente, también quería tener en cuenta la enseñanza del Tserouf (combinación en hebreo), de Abraham Aboulafia,
de tradición judía. Había puesto a punto un sistema combinatorio de interpretación, de asociación y de permutación de las letras
hebraicas de los textos sagrados, complementario de la gematría, entre otras cosas técnicas, cuyo fin es trascender su humanidad
ordinaria. Este complemento de conocimiento, entregado alrededor del año 1280 en España, me permitió comprender mejor la “esencia
del Verbo”, porque el autor distinguía la pronunciación, la escritura, el pensamiento-intención y hasta la forma de las letras. Pienso que
su enseñanza simplemente es esencial porque aporta experiencias “matemáticamente” comprensibles, sobre todo para el que quiere
acometer o progresar en un desarrollo personal y filosófico, incluso místico, entendiendo lo que pasa a nivel de la razón.

Abraham ben Samuel Aboulafia, nacido en Zaragoza, España, en 1240, fue un gran cabalista medieval. Su Tserouf está emparentado con
los tres procedimientos de interpretación de la Cábala (gematría, notaricón y temurá) que consisten en asociar o permutar letras
hebraicas para revelar otros sentidos escondidos en una palabra o en una frase. Los tres procedimientos cogen su espacio en un sistema
amplio de meditación dirigida, donde el objeto está solamente en la escritura de la Torah. Aboulafia distingue: la pronunciación (MIVTA),
la escritura (MICHTAV) y el pensamiento (MACHNA). Y a nivel de la misma escritura no se fija en el estudio de las combinaciones de las
letras, sino que va más lejos analizando y utilizando también la forma de las letras. (Wikipedia).

El enfoque de la relación de reciprocidad platónica entre poliedros, el desarrollo de una escala musical logarítmica, el principio de
resonancia en espejo, me permitieron estructurar mi convicción de vínculo irrefutable que existía entre el alfabeto y las notas musicales.


El Principio de reciprocidad simple

El principio de reciprocidad múltiple de los poliedros de Platón nos servirá para comprender mejor, más adelante, el cálculo de la
secuencia sonora. Un segundo aspecto retuvo toda mi atención, es el principio de “reciprocidad simple o dual”. Un buen modo de
comprender este principio es tomar el ejemplo del candelabro judío llamado Menorá, testigo de la relación permanente de intercambio
entre Dios y su pueblo. Su descripción bíblica insiste en su simetría diferenciada y en la dualidad entre la derecha y la izquierda. De la
misma manera, la primera nota de la izquierda, DO, es la recíproca simple de la última nota de la derecha, SI; la segunda nota de la
izquierda, RE, es la recíproca simple de la segunda nota de la derecha, LA; la tercera nota de la izquierda, MI, es la recíproca simple de
la tercera nota de la derecha, SOL; y la nota FA es recíproca de sí misma.

Veremos cómo este proceso de “reciprocidad simple”, así como el principio de reciprocidad múltiple nos ayudarán a concebir la
secuencia de las notas que caracteriza una parte de la “sonoridad” de una persona.


El principio de reciprocidad múltiple ​

La Creación en general puede ser representada por formas geométricas. Los protozoarios del plancton, un aspecto primordial de la
manifestación de la vida en la Tierra, respetan las reglas de proporciones geométricas que Platón, con sus poliedros “sagrados”, hizo
más precisas y más coherentes, dando una comprensión matemática de dichas proporciones.
Podemos ver en este dibujo del biólogo y filósofo Ernst Haeckel un ejemplo de proporciones “geométricas” de ciertos protozoarios del
plancton

El filósofo griego Platón vivió tres siglos a.C., después de haber seguido el trabajo filosófico de Sócrates, Parménides, Heráclito y
Pitágoras, particularmente puso en evidencia el papel primordial de la comprensión geométrica de la vida con sus poliedros regulares,
cinco en total: el tetraedro, el dodecaedro, el octaedro, el icosaedro y el cubo.

LEYENDA: el tetraedro, el dodecaedro, el octaedro, el icosaedro y el cubo.



La relación directa que existe entre las formas del plancton y todas las formas de vida sobre la Tierra, como el nautilus, el caracol, la flor
de girasol o el ADN están en relación con estos poliedros. Estos últimos respetan una regla muy importante que incluye la proporción Phi
o, como lo decían los antiguos, la divina proporción. Y esta proporción perfecta hace que los poliedros sean “recíprocos” entre ellos, bien
directamente como el cubo con el octaedro (ejemplo más abajo), o indirectamente pasando por otros poliedros que pueden empotrarse
unos en otros a manera de una “reciprocidad múltiple”:
El icosaedro contiene el dodecaedro, que contiene el cubo, que contiene el tetraedro, que contiene el octaedro, que contiene el icosaedro
de nuevo, etcétera al infinito.
Para dar más abajo un ejemplo bastante fácil de observar, distinguimos a la izquierda, que dentro del octaedro (dos pirámides egipcias
unidas por sus bases), cada una de los 8 vértices del cubo interior coincide con el centro de los 8 triángulos del octaedro y que el
volumen del cubo corresponde al volumen del vacío entre este último y el octaedro.

A la inversa y de la misma manera, el cubo de la derecha recibe al octaedro del que cada uno de sus 6 vértices coincide con centro de
cada una de las 6 caras del cubo, y el volumen del octaedro corresponde al volumen del vacío entre este último y el cubo. Este concepto
de “reciprocidad” debe ser aplicado si se quiere inscribir una creación en armonía con el cosmos. En caso contrario, sería rechazada. Así
la idea del molde y del objeto logró perfeccionarse porque el molde puede hacerse objeto, y a la inversa, según el punto de vista desde el
cual uno se sitúa: desde el lado del universo o bien desde el lado del objeto. Y lo mismo ocurre con un “objeto” sutil, como un
pensamiento, un nombre, o un conjunto de frecuencias.

Otra comprensión debía inscribirse en el plano de la búsqueda: una “manifestación” o “una creación” debe tener en cuenta la energía
que lo sostiene. Todo lo que aparece como denso o hasta sutil (un pensamiento, una emoción) debe ser rodeado de una energía de tipo
electromagnético complementario que autoriza y mantiene la existencia de esta creación “material”. Volvemos al concepto de materia y
antimateria, que es el conjunto de las antipartículas que compone la materia clásica. La visión simbólica del principio de reciprocidad
entre poliedros representaba, bajo mi punto de vista, un medio excelente de contemplar de manera coherente una respuesta a la
cuestión de la materia y de la antimateria, con el fin de acercarse a este concepto de la física cuántica hoy aceptado por la comunidad
científica. Esto me permitía contemplar para cada nombre un valor compuesto de dos notas que, consideradas por pares con el fin de
reflejar el concepto materia-antimateria, me permitiera obtener 49 pares (7 x 7): DO-do, DO-re, DO-mi, etcétera, hasta SI-si.

En el corazón de este proceso de reflexión y de observación, tuve el placer de profundizar en el concepto de reciprocidad del octaedro,
símbolo del Verbo y del cubo, símbolo de la Materia según Platón. Estamos aquí ante lo importante de esta obra. ¿Por qué el Verbo,
simbolizado por el octaedro, estas dos pirámides unidas por sus bases, es capaz de provocar cualquier materialización, simbolizada por
el cubo? La respuesta hipotética que pude encontrar es simbólica.

Hemos hablado en efecto de la elección de la nota LA con un valor de 432 Hz, que representa el comienzo de la concretización del
método. Cuanto se toca la nota LA, la orquesta puede comenzar a afinarse y a tocar … Es la frecuencia que tomé como base de
referencia de la escala logarítmica del método. El octaedro posee 8 caras, el cubo tiene 6 y los vértices de uno se ajustan con el centro de
las caras del otro, y viceversa. El punto común es que, el octaedro está compuesto de dos pirámides que poseen una base escondida de 4
lados, mientras que el cubo reposa en una base revelada de 4 lados también. Vemos así aparecer los números, 8, 6 y 4, con las 8 caras
del octaedro, las 6 caras del cubo, y la base común de 4 lados. Si juntamos estas cifras, obtenemos 864 y, por analogía, suponer que se
trata de 864 Hz que es el doble de 432 Hz, frecuencia de referencia del “LA”. ¿Hay, por geometría platónica interpuesta, una relación de
causa efecto entre la frecuencia de 864 Hz “en el principio era el Verbo”, y la de 432 Hz “y el Verbo se hizo carne”?


El principio de reciprocidad en espejo​
El principio de reciprocidad en espejo es un modo de interpretar el principio de reciprocidad. Estudiaremos el ejemplo de la persona
cuyo reflejo aparece en el espejo. Aquí, la reciprocidad se percibe sobre la horizontalidad. El mismo principio también vale para la
verticalidad cuando el cielo se refleja sobre el mar o sobre un lago.

A la derecha, el modelo tiene una pelota en su mano derecha; a la izquierda la persona aparece en el espejo teniendo la pelota en la
mano izquierda. Tenemos aquí otro fenómeno de reciprocidad donde el modelo de la derecha sería el molde que proyecta su imagen en
el espejo que se hace el objeto.

Si se pudiera observar desde atrás del espejo, como a través del espejo de Alicia en el País de las maravillas, sería imposible decir cuál
de ambas personas es el reflejo y cuál es el original: “Ambas” personas se harían el espejo una a la otra y no podríamos decir quién es el
molde y quién el objeto. De hecho ambas personas serían molde y objeto a la vez. Aquí la ilustración ha sido invertida porque “es vista
desde el interior del espejo”.
El Principio de reciprocidad en espejo señala simplemente el hecho de que, cuando se mira en un espejo, lo que está en el lado derecho
del cuerpo se encuentra en el lado izquierdo en la persona de enfrente y viceversa. Y sin embargo, cuando pasamos el cepillo del pelo,
nos lavamos los dientes, los gestos son precisos, con movimientos coherentes, y cuando nos afeitamos el lado izquierdo, es el lado
derecho de enfrente el que se afeita. Esta coordinación inconsciente es la obra del cerebro que vuelve a calcular todo con arreglo a las
necesidades. Los sistemas de percepción del cerebro permiten dar órdenes a través de las señales nerviosas, sin notar nada
extraordinario. Y sin embargo, esta observación dice mucho, en calidad de ejemplo, sobre la visión verdadera que el hombre puede tener
de sí mismo y de los demás: nos muestra cómo imaginamos o percibimos lo que se llama “el exterior”. En realidad, esta visión es el
reflejo de lo que pensamos que es la realidad o el exterior, vista por nuestros ojos, y solamente por los nuestros. Por esta razón ciertas
tradiciones dicen que el mundo es el reflejo de lo que somos. Evidentemente, vemos lo que vemos, y lo que vemos es lo que proyectamos,
producto de lo que somos. En esta comprensión reside uno de los fundamentos del bienestar: el desapego, es decir, tratar de evitar
atarse a lo que creemos que es la realidad, este aspecto que representa una de las fuentes más grandes de estrés: ¿Veamos, por qué el
mundo se comporta de forma diferente a como yo quiero?


La reciprocidad múltiple en la Creación​

Vamos a abordar ahora un tema que es difícil de explicar de manera neutra y ausente de connotación filosófica, pero es el mejor ejemplo
que encontré para decir lo que debía decir. Se trata del concepto de Padre y Madre, de Masculino y Femenino, de Sol y Luna, o de Yang y
Yin, incluido todo en el Uno. Las cosmogonías generalmente relatan que todo, incluido el ser humano, procede de una esencia superior
de tipo Padre-Madre.

Para facilitar la explicación nombré el concepto Padre-Madre del cielo, “YANG y YIN” en mayúsculas, y el concepto padre-madre en la
humanidad, “yang y yin” en minúsculas. Luego atribuí 7 notas musicales a cada cuadrante, razón para la cual una sola nota de un
cuadrante puede ser recíproca de cualquier nota del cuadrante inferior o superior, de donde sale la denominación “reciprocidad
múltiple”: YANG con yin y YIN con yang.
¿Por qué esta cifra 7? La Biblia hace muchas referencias a la cifra siete. La Creación misma está marcada con este sello ya que el Eterno
creó toda cosa bajo esta arquitectura: “Y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de
toda la labor que hiciera.” (Génesis 2,2). En el templo de Salomón en Jerusalén con el candelabro de siete brazos indicaba con sus siete
luces los siete fundamentos: notas puras de la escala, los días de la semana, colores del espectro solar: “Pongo mi arco en las nubes, y
servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra” dice el Eterno (Génesis 9,13). Así es, con siete sacramentos se establecen las
relaciones entre el Cristo y la Iglesia. Sobre la cruz, “Las Siete Palabras” fueron pronunciadas por el Cristo. El libro del Apocalipsis tiene
como pivote la cifra siete: siete Iglesias, siete candelabros, siete estrellas en la mano de Cristo, siete espíritus, siete sellos, siete
trompetas de los siete ángeles.
Sin entrar en un estudio de la idea de Creación trinitaria (Padre, Hijo, Espíritu Santo o Brahma, Vishnu, Shiva por citar sólo dos
ejemplos), di por sentado que lo que está abajo es como lo que está arriba y viceversa. A “padre y madre celestes” YANG y YIN
correspondían “padre y madre en la Tierra” yang y yin. El padre en la humanidad está en la imagen del Padre del cielo, y la madre en la
humanidad está en la imagen de la Madre del cielo. Para que el principio de reciprocidad pueda aplicarse, es importante, como lo vimos
en el ejemplo precedente, que el Padre y la Madre del cielo puedan hacerse el reflejo del padre y de la madre en la humanidad y a la
inversa. Podemos decir que la importancia de los primeros es igual a la importancia de los segundos, porque éstos les permiten
manifestarse.

El “molde de arriba creó el objeto de abajo”, pero el objeto de abajo permite perfeccionar el molde de arriba. Lo vemos un poco más
detalladamente. En la parte de la izquierda, YANG-yin, así como a la derecha, YIN-yang, las notas son perfectamente recíprocas ya que
en el DO-YANG corresponde abajo el Si-yin y la séptima nota SI-YANG corresponde abajo a su recíproca Do-yin. Podemos decir así que el
DO-YANG es el molde del objeto Si-yin y que el SI-YANG es el molde del objeto Do-yin.

En la parte de la derecha YIN-yang, se trata de la misma configuración que en el párrafo anterior, pero a partir del YIN. Las notas son
perfectamente recíprocas ya que al SI-YIN corresponde abajo Do-yang. Podemos decir así que el SI-YIN es el molde de Do-yang...


El principio de inversión

El principio de inversión es aplicado cuando uno mira una foto de una persona de pie, y después le damos la vuelta poniéndola cabeza
abajo, se trata exactamente de la misma foto, porque cualquiera que sea el punto de vista desde donde la observamos, los pies estarán
abajo y la cabeza arriba, en la foto.

Imaginamos ahora, que hacemos una copia de esta foto y disponemos de la primera foto con la cabeza arriba y la segunda cabeza abajo,
se decir “invertida”.

La foto es idéntica, solo el punto de observación ha cambiado.
Existe una descendencia vertical recíproca. El YANG es recíproco del yin y el YIN es recíproco del yang. Pero es el yin de abajo el que
reenvía su imagen, en diagonal, hacia el YIN, mientras que el yang devuelve su imagen, en diagonal también, hacia el YANG. Los ejes,
están situados en diagonal, en el cuadrante inferior izquierdo para el yin y en el superior derecho para el YIN, estas dos formas deberían
ser “recíprocas” ya que una está arriba y la otra abajo, pero el hecho de encontrarse uno a la izquierda y otro a la derecha, va a
modificar la percepción del observador y cada “imagen” tendrá DO a la izquierda y a la derecha, pero invertidos arriba y abajo. Por esta
razón existe un proceso de inversión entre el yang con el YANG y el yin con el YIN. Obtendremos así un movimiento global en forma de 8
horizontal empezando en YANG, su recíproca yin que, reenviando su imagen en diagonal hacia el YIN crea un proceso de inversión, que
se proyecta a su vuelta en su recíproca yang que por fin reenvía su imagen invertida en diagonal hacia el YANG, y así hasta el infinito.
Vemos las cuatro diferentes etapas:

> Primera etapa: comparando estos datos con el principio de reciprocidad en espejo que acabamos de ver, podríamos decir que el YANG
es el “modelo real inicial” en esta ilustración, incluido en el cuadrante superior izquierdo del marco de las 7 energías, y que el modelo
que aparece en el “espejo” corresponde al yin en el cuadrante inferior izquierdo del marco de las 7 energías. La diferencia es que en el
cuadrante superior izquierdo, DO es a la izquierda y SI a la derecha, mientras que en el cuadrante inferior izquierdo, SI es a la izquierda
y DO a la derecha. De la misma manera, el modelo de la izquierda en la ilustración tiene la bola en la mano izquierda mientras que la
persona que aparece en el espejo tiene la bola en la mano derecha.

> La segunda etapa: la imagen “yin” se vuelve naturalmente semejante a la realidad YIN, del mismo nivel superior que el YANG. El YIN
superior se reconocerá en la imagen “yin” por inversión y viceversa. ​
> La tercera etapa: del YIN hacia el yang, la energía describe un proceso de reciprocidad idéntica a la primera etapa, donde YIN se
proyecta hacia yang haciéndose su recíproco simple. ​
> La cuarta etapa: la imagen “yang” se vuelve naturalmente semejante a la realidad YANG y se reconocerá en la imagen “yang” por
inversión y viceversa.

Así, para volver a la Fuente, simbólicamente nombrada YANG, será útil, en la dimensión separada y a la vez integrada por nuestra
dimensión, pasar en orden, por el proceso de reciprocidad múltiple de YANG hacia yin , de inversión de yin hacia el YIN, de reciprocidad
simple de YIN hacia yang y por fin de inversión de yang hacia YANG, como en el esquema de abajo. Veremos que este circuito energético
compuesto de sus cuatro etapas, formando un ocho, es obligatorio con el fin de unir el principio creativo YANG-YIN y el principio creado,
con el objetivo de que desde el mundo de la separación en el cual vivimos, podamos integrar la totalidad del vínculo recíproco entre “el
Divino y el Humano”:

El YANG creador “divino” necesita el yin “humano” para manifestarse. Cuando el yin de abajo reenvía su imagen hacia el divino, es la
parte YIN del mundo de arriba la que sabrá reconocerla. Y el YIN creador de arriba deberá pasar por el yang humano con el fin de que
este último reenvíe su imagen hacia el YANG de arriba y así acabar de cerrar el ocho, símbolo del infinito.
Vamos ahora progresivamente a poder entrar en la técnica y su método, así como en el detalle del vínculo entre las emociones, las notas
musicales y el sistema endocrino con el fin de ayudar a cada uno a mantener su propio bienestar y evitar fracasar en esta plaga
gigantesca que se llama, estrés.


El equilibrio de las fuerzas

El conjunto de las fuerzas simbólicas de “arriba” y “abajo”, de la derecha y de la izquierda, recíprocas o invertidas, crea la coyuntura
necesaria para la manifestación de todo elemento densificado, ya sea una célula, un cuerpo, una molécula, una bacteria, o todo sistema,
visible o invisible, y empieza su “existencia” a partir del momento en que este conjunto de fuerzas se encuentran. Autorizan así, con
arreglo a sus constituciones electromagnéticas respectivas, a crear, materializar, densificar el objeto deseado. Para el ejemplo,
simplifiqué estos elementos en dos fuerzas, simbólicamente llamadas “más” (+) y “menos” (-), que van a permitir “fabricar” el perímetro
del objeto que tomará la apariencia deseada, mientras que su contenido estará constituido por especificidades vibratorias requeridas por
su función. El objeto está aquí en equilibrio perfecto, su existencia es el resultado de la armonía de las fuerzas en presencia:
Por razones internas o externas el medio en el cual vive el objeto, el equilibrio +/- puede romperse, y la delimitación entre ambas fuerzas
se hace entonces “porosa”:

La ciencia ortodoxa que habitualmente se limita a lo que se ve o a lo que se puede medir, tiende a reparar el objeto en su parte visible
solamente. La ayuda externa, situada en la parte inferior izquierda de la ilustración de abajo (un cuidado, una medicina, una terapia)
tiene como objetivo hacer desaparecer los elementos “menos” que se introdujeron en el centro que, por naturaleza, son elementos
“más”. Así obtenemos un centro revitalizado, pero la periferia continuará siendo “porosa”, porque el exterior “menos” ha sido obviado
del conjunto de los tratamientos, lo que obliga a repetir la aportación compensatoria desde el exterior para mantener una apariencia de
equilibrio:

En caso de agresión interna o externa, si se tiene en cuenta la totalidad de las fuerzas en presencia, “más” y “menos”, la aportación
externa, constituida por una fuerza “más” y por una fuerza “menos”, hecha con frecuencias o parejas de notas musicales, por ejemplo,
que se obtendrá como resultado de poner en resonancia ambos campos externos de informaciones, (esquematizados por los dos
triángulos de abajo en la ilustración siguiente), permitirá al objeto en conjunto encontrar de nuevo su fuerza, su especificidad, su función
y su vida, lo que es la intención de esta metatécnica:

Esta comprensión de la materia entra poco a poco en las costumbres donde la espiritualidad y la ciencia se encuentran en terreno
neutro. Para algunos, es todavía difícil aceptar que el tiempo y el espacio son “creaciones”, de la misma manera que una manzana o una
fresa; pero cada vez más, desde que la física cuántica nos permite acceder a una visión de la vida y de la creación diferente, más
compleja y completa, es difícil explicar los fenómenos a partir de códigos de lenguajes establecidos en la dimensión en la que vivimos, la
del tiempo y del espacio.

Hay que reconocer que es importante ser entendido, y usar referencias de lenguaje aceptadas por la mayoría de las personas. ¿Al mismo
tiempo, cómo podemos proyectarnos en otra dimensión con ecuaciones cuyos signos pertenecen al viejo mundo?

La comunicación por la pintura, el dibujo, la forma, la imagen o el sonido tiene la ventaja, con relación al lenguaje hablado o escrito, de
suscitar una comprensión no verbal, donde las facultades mentales tienen dificultad para intervenir en la esencia o la vibración
energética del mensaje. A diferencia de los “convenios colectivos de lenguaje” dictadas por las definiciones y las traducciones de los
diccionarios, el arte posee el mérito de poder ser interpretado de modo individual e indiscutible.

Para cada uno su sentido, su verdad. Es posiblemente la razón por la que me hicieron falta tantos años para ponerme a escribir, lo que
puede transmitirse sólo por el sentido. En cambio, la escritura presenta la ventaja innegable de ordenar el pensamiento, captando la
comprensión del lector, y deseando que el significado de las palabras coincida con la inspiración del autor.

El sentido de cada uno es capaz de saltarse cualquier explicación narrativa y comprenderlo todo, mientras que el lenguaje es más
limitativo.

El Verbo se hizo, como lenguaje, desarrollado sin cesar en términos de cantidad, un instrumento cuyo alcance se queda parcialmente sin
control vibratorio ni creativo. Veremos un poco más tarde, a este respecto, algunos ejemplos donde cada uno podrá, según sus
conocimientos lingüísticos, apreciar las diferencias de sentido, siendo idénticos a nivel de la traducción de los diccionarios.


Nacimiento de las frecuencias metatécnicas

Para comenzar a crear los diferentes algoritmos, la informática me permitió ganar mucho tiempo de ejecución y, a partir de las
consideraciones anteriormente expuestas, la primera etapa había sido encontrar las frecuencias adecuadas, capaces de generar, por
vibración simple en el aire, el mayor número de armónicos posible.
Comencé por calcular los armónicos, que son unas resonancias naturales que se multiplican en el aire haciendo sonar un sonido
específico. Había seleccionado como herramienta de referencia sónica las ondas sinusoidales, muy desagradables al oído porque su
timbre es lineal e irritante, pero presentan la ventaja de ser muy precisas. Como ejemplo de “sonido” sinusoidal, tenemos la nota LA que
suena cuando se descuelga un teléfono fijo antes de marcar el número.

En el ámbito de la música, una escala musical es un conjunto determinado de notas que se extienden sobre una octava. Es también
definida por la sucesión de los intervalos que subdividen una octava. Por ejemplo, la escala “clásica” de DO mayor contiene siete notas:
do, re, mi, fa, sol, la, si. Hablamos de octava, símbolo del número 8, porque existen 7 intervalos y 8 notas, del principio de la primera
octava DO1 al principio de la segunda octava DO2. A cada nota le corresponde una frecuencia cuya octava es el doble o la mitad de su
valor, según sea ascendente o descendente. Por ejemplo el LA de la escala templada mayoritariamente utilizada en occidente es fijado en
440 Hz. En la octava inmediatamente superior tendrá un valor de 880 Hz, el de la octava inferior de 220 Hz. Así, tomando como
referencia 440 Hz, obtendremos el LA de la octava superior a 880 Hz y todas las notas entre ellas desde la primera, es decir SI, DO, RE,
MI, FA, SOL, hasta el LA de la segunda octava. Según la elección de la colocación de cada nota en la escala de frecuencias entre las dos
LA, obtendremos intervalos diferentes o similares entre las notas. Así es como conocemos la escala temperada (la más utilizada
actualmente) cuya octava está dividida en doce semitonos regulares: las siete notas fundamentales, y 5 semitonos nombrados sostenidos
o bemoles según que la nota de referencia esté situada encima o debajo del tono. Llamaremos por ejemplo de la misma forma un RE
sostenido o un MI bemol, lo que tiene el mismo significado.

Existen diferentes escalas como la cromática que es la más utilizada de momento y cuya particularidad es poseer intervalos
rigurosamente regulares entre los semitonos, sobre todas las octavas. La que me parece más interesante es la escala de Zarlino que es
natural y privilegia el valor frecuencial de los armónicos con relación a la nota fundamental de referencia, teniendo en cuenta la potencia
2, 3 y 5.

También hay que tener en cuenta el modo cuya función es colocar los semitonos de una gama de 12 semitonos en lugares específicos en
la octava. Distinguimos entre otras cosas los modos dorios, frigios y lidios, mixolydien, eólicos o locrenses.

En la música india, existen 22 intervalos que se llaman “shrutis” que dan al oyente la sensación de variaciones muy sensibles
proporcionando una emoción muy rica y compleja. Podemos decir más o menos lo mismo para la música árabe que posee cuartos de
tonos.

Frente a esta complejidad inmensa de la comprensión musical, escogí trabajar con las resonancias armónicas que proporcionan las notas
cuando vibran en el aire. Había observado así que ciertas frecuencias, con variaciones que podían ir hasta diez milésimas de ciclo o de
Hertz, generaban campos armónicos más o menos importantes. Hasta había observado que estas frecuencias que debían tener un valor
doble para la octava superior no hacían resonar la misma cantidad de armónicos, al contrario de lo que pensaba. Buscando de manera
empírica, encontraba un campo de armónicos más o menos similar en un valor superior a lo que debiera haber sido, es decir del doble
exacto. Percibía el mismo fenómeno yendo hacia la octava inferior. Cada octava además, hacia arriba o hacia abajo, me pedía fijar un
valor diferente para cada nota de la octava precedente. Me encontraba en presencia de valores exponenciales, sea hacia arriba o hacia
abajo, crecientes o decrecientes respectivamente, a partir del LA de la tercera octava (nombrada cuarta en el mundo de la informática
musical). El valor frecuencial de LA en mi caso había sido fijado sobre 432 hertz. ¡En resumen, la riqueza de los armónicos cambiaba de
octava en octava a condición de situar de nuevo el valor de las notas de cada octava, sea hacia abajo o hacia arriba a partir de la octava
donde se sitúa el LA a 432 Hz! Fue necesario fijar valores diferentes para cada nota de las octavas superiores e inferiores. ¿Qué había
pasado?

Simplemente observé que estos valores seguían curvas exponenciales que tenían en cuenta los valores de Fibonacci o el triángulo de
Pascal, lo que vuelve a lo mismo. Y todas las nociones de proporción Phi, de geometría Platónica, de triángulo de Euclides, de teorema de
Pitágoras tomaban todo su sentido en esta búsqueda. Así fueron fijadas las 14 frecuencias de ambas octavas simples que constituyen la
escala de esta metatécnica. Ignoraba en aquel momento que estas frecuencias directamente entraban en vibración con las glándulas
endocrinas principales del ser humano.

Así como lo hemos visto, las frecuencias que han sido escogidas corresponden a dos octavas de 7 notas cuya tendencia logarítmica es
creciente para la octava superior, mientras que es decreciente para la octava inferior. Hacía falta desde luego que sus armónicos
respectivos pudieran inmediatamente entrar en resonancia mutua con el fin de cumplir su tarea.
Abordada esta larga primera etapa técnica, solo faltaba crear la secuencia musical personalizada para cada individuo, con las notas de
sus nombres y apellidos.

Para los sonidos, escogí sonoridades que creé enteramente con filtros “resonadores” por medio de instrumentos informáticos que
simulan campanillas muy resonantes y bastante neutras desde el punto de vista del timbre, pero cuyo espectro sonoro es capaz de sonar
en todo tipo de sistemas de difusión o reproductor.

Una de las preocupaciones que hubo que resolver era la limitación del espectro sonoro a nivel de los ficheros audio con la norma CD Red
Book y, todavía más difícil, los algoritmos de compresión del sonido de la norma mp3. Se han encontrado las soluciones, permitiendo
recrear el espectro necesario cuando la “música” se difunde en el medio ambiente. En efecto, las frecuencias debían alcanzar un
espectro muy ancho, bien, más allá del espectro disponible en la industria. Debo reconocer que esta etapa fue resuelta bastante
laboriosamente.


Cuando los nombres se transforman en notas

Partiendo del principio que cada nombre y cada apellido debe tener su “nota-molde” y su “nota-objeto”, a imagen de la materia y la
antimateria, así como de la ley de reciprocidad y de inversión, elegí dar un valor numérico a cada nombre, sumando por una parte, los
números que corresponden a cada letra, y por otra, sustrayendo el valor numérico de cada letra en relación a la siguiente, de dicho
nombre. Retomando así, el concepto “más” y “menos” del que hablé en el capítulo del “equilibrio de las fuerzas”. Me ayudé de la
correspondencia de los valores cifrados de las letras latinas en vínculo con las letras hebraicas, cuadro del capítulo titulado “de la letra
al número”. Se obtienen de esta manera, los valores aditivos y sustractivos que sirven de base para el desarrollo de los algoritmos de
cálculo informático, manteniendo la lógica de las siete notas de la escala musical, gozando de la facilidad y rapidez de los programas
informáticos, accesibles para todos, con la ayuda de la Web.
Recordando que, como en el ejemplo de los poliedros platónicos, cada poliedro puede ser perfectamente recíproco de otro, me encontré
ante la posibilidad de combinar 7 veces 7 notas, lo que me permitió obtener 49 parejas de notas, comenzando con DO-do, luego DO-re,
DO-mi, siguiendo por RE-do, RE-re y así sucesivamente hasta la última pareja de notas, SI-si.
Manteniendo el hilo de las explicaciones de los capítulos precedentes, la primera nota es simbolizada por “YANG” y la segunda nota por
“yin”, ya que la recíproca inmediata de YANG es yin, es decir, el molde aditivo “YANG crea el objeto sustractivo yin”. Podemos decir que
el “YANG” es el emisor mientras que el “yin” es el receptor. Estaba cerca de encontrar la posibilidad concreta para crear secuencias
basadas en un nombre, un apellido o el conjunto de nombres y apellidos que constituyen la identidad de una persona.
La constitución de la secuencia se reveló mucho más difícil de lo que parecía. Me planteé cuestiones fundamentales. ¿Cómo reacciona el
ser humano en el plano emocional, instintivo y mental? Estos aspectos debían ser tomados en consideración, sin olvidar que cada uno
posee “virtudes” o “defectos” que también había que “medir”.
Crear una música de manera aleatoria con el fin de darme el gusto era lo contrario de lo que buscaba. Entonces, tuve la idea de otorgar
una pareja de notas a cada aspecto de la personalidad de un individuo. Para hacerlo, me esforcé en resumir los grandes ejes de la
vivencia psicológica del ser humano. Era la primera piedra del edificio. La primera pareja de notas encontrada por medio del cálculo
debía representar la especificidad intrínseca del individuo. Lo nombré “Talento”, porque pienso que cada ser es potencialmente perfecto,
por principio.
Luego, me pregunté cuáles eran los aspectos psicológicos que intervienen en esta vida en la Tierra, tomando como referencia a los
grandes filósofos, Platón, Sócrates, Pitágoras, Jung o Freud, por nombrar algunos. En plan cronológico a partir de un “talento” dado,
surge lo emocional; un poco más lentamente aparece el instinto y por fin, el más lento de todos en reaccionar es el intelecto o el mental.
Talento,4 emocional, instinto y mental son los cuatro pilares de esta metatécnica. Permiten crear las bases de la secuencia completa de
un nombre o de un apellido determinado, atribuyéndoles estos cuatro aspectos. A partir de las notas que representan el talento, debía
encontrar notas coherentes que reflejasen los aspectos vibratorios del emocional, del instinto y del mental, de la primera a la octava
nota, como en la siguiente tabla:

En realidad, estas cuatro “capas” deben, una tras otra, y en una lógica perfecta, pasar por el concepto de la primera capa (Talento), con
su proceso energético que comienza con YANG hacia la reciprocidad yin, continuando hacia el inverso YIN, luego hacia la reciprocidad
yang y por último la inversión hacia el YANG de la capa inmediatamente inferior, seguido por la capa del emocional, la del instinto y la
del mental.
Veamos ahora cómo, a partir de las dos primeras notas que nos ofrece el cálculo de un nombre o apellido, va a desplegarse la energía de
la capa del “Talento”, para descender al nivel inferior del emocional, del instinto, y luego del mental.
Por ejemplo, para comenzar tomamos la pareja de notas SOL-re, que representa el “Talento”. Respectivamente van a situarse en YANG y
yin (primera etapa):

La segunda etapa tiene un carácter de inversión, donde la nota YIN es idéntica a la nota yin, porque representa su imagen (yin hacia
YIN), entonces, RE.

La tercera etapa está marcada por la reciprocidad simple, de YIN hacia yang, que como vimos en el ejemplo del candelabro Menora,
para la nota RE, le corresponde su recíproca LA, por consiguiente LA en el yang.

En la cuarta etapa, la nota LA va a subir en diagonal con un efecto de inversión y, toma, en la capa inferior emocional, el sitio idéntico
que ocupa el SOL en la capa del Talento. En cuanto a este último SOL, “será desplazado” hacia el yin de la capa emocional. Es como si la
capa del emocional guardara, en la parte “encarnada” del yin, la memoria del SOL-YANG original (el camino de vuelta a casa). Luego, ya
tenemos las notas que marcan el emocional, que son LA y SOL de la izquierda.

Vemos en el dibujo de arriba las etapas de la capa emocional.

El mismo proceso es exactamente observado, para la capa del instinto y del mental. Y si se continua de la misma manera, con la misma
lógica, volvemos al principio, al Talento. El círculo está cerrado. El Talento que pasa por el emocional, el instinto y el mental va a renacer,
provocando un nuevo emocional, un nuevo instinto y un nuevo mental, etcétera.

Cada nombre, cada apellido o cada palabra va a desarrollar su trayecto energético sobre la capa del talento, luego del emocional, luego
del instinto y por fin del mental. Dará origen así a la secuencia que caracteriza su identidad.

Lo que todo esto significa, es que, mientras el círculo vicioso se repita sin cesar, el Talento del individuo se verá alterado, siempre. El
hecho de desactivar la segunda capa, el emocional, por medio del sonido, va a “calmar” la capa del instinto así como la del mental,
aunque estas son también tratadas a título individual.​
Gracias a este proceso pude establecer secuencias coherentes que “trabajan” las diferentes capas valorizando el Talento y desactivando
las capas del emocional, del instinto y del mental.

La relación entre los grupos de capas está caracterizada por una “respiración fractal”, que sin cesar, aumenta y disminuye sus
proporciones.


La cruz de las correspondencias del comportamiento

Vimos anteriormente como el Talento, el emocional, el instinto y el mental están íntimamente relacionados. De hecho se inscriben en un
orden bastante lógico: ​

Si el Talento, un tipo de fuerza innata que trae un nombre o un apellido, es insuficientemente valorizado por la persona que lo lleva,
engendrará a continuación “consecuencias” que se llaman emociones. Tienen la particularidad de ser espontáneas y difícilmente
controlables porque intervienen antes de que la razón sepa lo que hay que hacer. Los estímulos provocadores dependen del mundo
exterior, por lo tanto, difícilmente previsibles.

Luego viene el instinto (de supervivencia), que se revelará en caso de situación extrema de peligro sin que la razón pueda intervenir, de
nuevo.
El mental o la razón, el último del pelotón en el sprint, juzgará, analizará, explicará y dará su opinión solemne con el fin de cerrar el
debate. Provisionalmente claro, porque esto acaba de empezar.
Vamos ahora a analizar con detalle el proceso de desarrollo de los estímulos.​
En la cumbre de la situación, tenemos el Talento, T. Perfectamente asumido, se mantiene en su fuerza y su ecuanimidad, sin permitir
enganchar la menor reacción emocional con sus consecuencias instintivas y mentales, cualesquiera que sean los ataques, súbitos o
violentos. El estado "zen" por excelencia.
Descendiendo a partir de la cumbre, nos dirigimos hacia la derecha donde encontramos el emocional. Cuando la persona se encuentra
ante la imposibilidad de controlar su reactividad de un modo espontáneo, va a engancharse el primer síntoma emocional. En el sentido
de una espiral descendente, el proceso continuará provocando una dificultad a nivel del instinto de supervivencia, abajo del dibujo, que a
su vuelta provocará un juicio mental a la izquierda, antes de proyectarlo hacia arriba al talento, alterando así a este último. De esta
manera, el talento alterado provocará un emocional inadaptado, luego un instinto reactivo, un mental inadecuado y el Talento será
debilitado de nuevo. Así es como el circuito infernal de la falta de control psico emocional tiene consecuencias cada vez más importantes
sobre la homeostasia del ser humano.
Más grave todavía, vamos a ver cómo el Talento y el instinto son absolutamente opuestos y cómo la reacción emocional también es
diametralmente opuesta al juicio mental:

Tomando el ejemplo del Talento DOLA, nos damos cuenta que las notas DO y LA del Talento son diametralmente opuestas a las notas SI y
RE del instinto, por reciprocidad simple. En efecto, tomando la primera nota de cada pareja de notas, la primera nota DO del Talento es
recíproca de la primera nota del Instinto SI y la segunda nota del Talento LA es recíproca de la segunda nota del Instinto RE. Es
complicado imaginar una mayor oposición entre las dos parejas de notas. El Talento innato del hombre está en oposición con la
animalidad instintiva que lleva en él y que se deberá quitar para alcanzar su “perfección”.

Pero otro inconveniente mayor se esconde en esta lógica: ¡En la horizontalidad, la primera nota RE del Emocional es recíproca de la
primera nota LA del Mental y la segunda nota DO del Emocional es recíproca de la segunda nota SI del Mental! ¡Esto aumenta la
dificultad, porque significa que la sensación emocional es diametralmente opuesto al juicio que va a hacer el mental! Esta comprobación
parece increíble pero, a la prueba de los testimonios, se revela justa y bien fundada.

Esta cadena de consecuencias, donde se oponen Talento-Instinto y Emocional-Mental, representa en un plano energético, un verdadero
rompecabezas que sin cesar hace más complejas las relaciones entre los seres humanos. El hecho de explicar con ilustraciones el
desarrollo de los estímulos permite entender mejor, al amparo del lenguaje estrictamente psicológico, la expansión electromagnética de
los intercambios, porque el ser humano está así constituido, simplemente. Estos encadenamientos son en general accesibles a la
comprensión porque son matemáticos, coherentes, y las leyes que los rigen se apoyan en el conjunto de las reglas de la Creación, mucho
más que sobre las observaciones cognitivas que pueden tener dificultad para admitir la lógica y la sencillez de la onda.

Es difícil saber si el proceso mental que se opone al proceso emocional viene a causa de la lentitud de su despliegue o más bien de la
inmediación del proceso emocional. Es cierto, que el aspecto emocional se vincula al cerebro derecho, ágil e instantáneo mientras que el
aspecto mental tiende a depender de numerosas y complejas condiciones de análisis, sin olvidar el trabajo de los neurotransmisores, las
synapsis, a través de la tensión eléctrica, del ritmo, de la velocidad de propagación y de la sincronización de los influjos.


Afinidades entre Oriente y Occidente

Como punto de partida, me parecía interesante hacer una aproximación entre las siete notas musicales y las famosas ruedas de energía o
«chakras» de la tradición espiritual de India, que data de siete siglos a.C. También llamados “puntos de unión de los canales de energía”,
están situados desde la base del cuerpo a nivel del perineo hasta la fontanela en lo alto de la cabeza. En su centro se encuentra el chakra
del corazón, como en la bandera actual de la India. En este sentido, se corresponden con otra tradición muy antigua, la de China, con su
medicina y su acupuntura.

La relación entre el concepto “más bien energético” de la tradición de la India, vista por los occidentales, y la de la tradición China, la
que es tan energética como fisiológica (la acupuntura china es reconocida como medicina en occidente), crea el puente entre lo
espiritual y lo físico. Y no es por casualidad que las glándulas endocrinas de las cuales hablan las tres tradiciones, India, China y
Occidente, perfectamente coinciden con el emplazamiento y la función atribuida. Aquí se muestra un cuadro que resume estas
similitudes:
Con el objetivo de acercarme al mundo de las emociones y al conocimiento espiritual de la India, pude adentrarme en la filosofía budista
tibetana, adquiriendo un gran número de indicios. La tradición de la medicina china que, desde hace tiempo, desarrolló la música como
instrumento terapéutico, me ayudó todavía más a hacer acercamientos con las notas y sus frecuencias específicas. Para perfeccionar
este enfoque indispensable que me ayudara a hacer una interpretación con los comentarios de los beneficiarios, debía dominar la
relación entre notas y emociones. En efecto, al principio del desarrollo de esta metatécnica, sólo los comentarios de las personas que
escuchaban la música personalizada, podían decirme si las emociones específicas trabajadas por las notas, correspondían a lo que
sentían.

Necesité adaptar lo que el conocimiento oriental me había dado. Por esto hice búsquedas entre los investigadores y filósofos que
“interpretaron” el conocimiento oriental en un lenguaje y una cultura más accesible para occidente. Entre estas personas, pude estudiar
la obra muy documentada de Helena Blavatsky, iniciadora del movimiento teosófico a principio del siglo XX. Ella hizo un trabajo notable
sacando a la luz los fundamentos espirituales orientales a través del prisma de la cultura científica occidental. Sus observaciones y
análisis emocionales en relación con las ruedas de energía o chakras, representó en mi búsqueda, un instrumento de comprensión
inestimable. Así, con la experiencia sobre el terreno que se añadió a eso, le propongo informarse de las cualidades específicas que se
identifican a las siete notas de la escala musical:

La nota DO evoca las situaciones vinculadas a los verbos actuar, hacer, realizar, concretar. Afinada, corresponde a la fuerza del realismo
y de la confianza. Desafinada, es sensible al exceso de materialismo y perfeccionismo, soporta poco el irrealismo, la incertidumbre y la
sensación de inseguridad.​
La nota RE evoca las situaciones vinculadas a los verbos identificar, crear, concebir, interpretar, organizar, ser o reconocer. Afinada,
corresponde a la fuerza de la ecuanimidad (relativa al humor), la creatividad y el reconocimiento. Desafinada, es sensible al exceso de
entusiasmo, rigor, psicorigidez, depresión, falta de motivación y mal humor.

La nota MI evoca las situaciones vinculadas a los verbos oler, sentir, ser sensible. Afinada, corresponde a la fuerza de la sensibilidad.
Desafinada, sufre de la hipersensibilidad y del sentimentalismo o de la insensibilidad, rechazo y resentimiento. ​
La nota FA evoca las situaciones vinculadas a los verbos amar, respetar, tolerar, apreciar, y sobre todo estar en relación. Afinada,
corresponde a la fuerza del amor incondicional, del respeto, de la tolerancia, de la fraternidad. Desafinada, es sensible al exceso de
egoísmo, egocentrismo, posesividad o a la falta de respeto, amor, a la desvalorización y la culpabilización.

La nota SOL evoca las situaciones vinculadas a los verbos hablar, comunicar, expresar, decir. Afinada, corresponde a la fuerza de la
palabra justa o del silencio adecuado. Desafinada, es sensible al exceso de palabras, mentiras, logorrhea o, a la inversa, puede sufrir de
mutismo o de lo ocultado.​
La nota LA evoca las situaciones vinculadas a los verbos percibir, proyectar, observar, visualizar, planificar o pensar. Afinada,
corresponde a la fuerza del discernimiento y de la claridad. Desafinada, es sensible al autoritarismo, a la obsesión, a la obstinación o bien
a la ingenuidad.

La nota SI evoca las situaciones vinculadas al hecho de ser consciente, ser justo, darse cuenta, tener fe o ser sabio. Afinada, corresponde
a la fuerza de la sabiduría y del conocimiento, de la fe, de la justicia y de la intuición. Desafinada, es sensible al miedo, a la agresividad o
bien a lo desconocido, a la ignorancia, a la injusticia y a la incredulidad.


Llave de lectura metatécnica

¿Cómo puede “leerse”, en la práctica, la energía de un nombre o de un apellido, que a menudo forma parte del consciente colectivo, con
la ayuda de un pareja de notas musicales? Es lo que el cuadro de lectura metatécnica propone hacer, refiriéndose a las especificidades
emocionales en vínculo con las notas y el sistema hormonal previamente visto. Se trata de “jugar” con las palabras referentes y construir
frases coherentes del lenguaje corriente. La primera nota se traducirá por un verbo y la segunda nota se traducirá por un calificativo.
En el siguiente cuadro detallo la llave de lectura, que le ayudará a seguir los diferentes ejemplos prácticos
Se trata, con la ayuda de las llaves que son indicadas en el cuadro, de construir frases coherentes asociando verbos y calificativos, el
verbo que es una “aptitud a…” y el calificativo “una manera” de cualificar el verbo. Por ejemplo, la pareja Do-mi significa “actuar (DO)
con sensibilidad (mi)”.

Si tomamos el primer ejemplo de análisis de lectura cuyo par de notas atribuido a un nombre es DO-do, la lectura se haría así:
“Aptitud para materializar, o hacer, o actuar, o concretar (DO) con confianza (do)”. En este caso, el calificativo está en equilibrio y el
Talento de la persona perfecto. En cambio, el calificativo podría determinar dos posibilidades, la primera que tuviera el calificativo en
déficit, y la segunda en exceso, como lo siguiente:
“Aptitud para actuar (DO) con irrealismo (do en déficit)” o “Aptitud para actuar (DO) de modo materialista (do en exceso)”.
¿Cómo podemos determinar uno u otro? Es evidente que sólo la persona concernida es capaz de hacerlo. La ventaja, es que estas
“tendencias” son capaces de darle una indicación privilegiada, donde el beneficiario puede reconocerse de manera precisa, con el fin de
darse cuenta de eso y tomar conciencia. Podemos así, jugar con el cuadro tomando la primera nota como verbo, la segunda columna, y
atribuirle un calificativo de la segunda nota, dentro de la tercera, cuarta o quinta columna.
La pareja de notas nacida del cálculo expresa el Talento. Su traducción se hará haciendo corresponder la primera nota con el verbo
localizado en la segunda columna, mientras que el calificativo correspondiente a la segunda nota se encuentra en la columna del exceso,
del equilibrio o del déficit. En el caso de DO-do, he aquí lo que resulta de eso, aplicando cualquier verbo con un calificativo de su
elección:

1. Aptitud para materializar con perfeccionismo (exceso).


2. Aptitud para actuar con confianza (equilibrio).
3. Aptitud para concretar de manera irrealista (déficit).

En realidad, en la vida, cada uno oscila alrededor del talento, entre un calificativo en exceso o déficit. Usted podrá observar, con toda
tranquilidad, que una persona que actúa por motivos materialistas o excesivamente perfeccionista, un día u otro y ante la sorpresa
general, va a actuar de manera completamente irrealista o insegura.

Tomemos otro ejemplo: DO-la. Podemos decir que el talento que lo representa es “la aptitud para actuar con discernimiento (calificativo
en equilibrio)”. Oscilará entre la aptitud para actuar con autoritarismo, luego con ingenuidad, esperando encontrar su equilibrio que es
la acción en el discernimiento.

Si tomamos el ejemplo SOL-mi, vemos que la persona posee, por uno de sus nombres o apellidos, “la aptitud para expresarse con
sensibilidad”. Pasará sin duda por experiencias donde él se exprese con insensibilidad o resentimiento.
Es justamente cuando el Talento se expresa de manera desequilibrada, deficitaria o excesiva, cuando se presentan las ocasiones donde
estímulos externos van a provocar cascadas de consecuencias a nivel emocional, instintivo y mental. Cuando el Talento está vivido en
equilibrio perfecto, es muy difícil hacerlo oscilar y dar a los estímulos externos la posibilidad de debilitar el edificio. Una de las
finalidades es encontrar la fuerza del equilibrio “emocional” con el fin de tratar de evitar las experiencias difíciles.

Con el objetivo de tener una nueva referencia que casi todo el mundo conoce, le propongo observar el caso de “libro” de Marylin
Monroe. Su nombre verdadero era Norma Jeane Mortenson Baker. Es interesante anotar que se apoya una constante muy marcada en el
tema de la amistad, lo relacional y el amor en general. Jeane y Marylin llevan la característica DO-fa, que porta la energía, “actuar con
amor”. El sentido noble del término tiene que ser privilegiado porque el “amor” es tomado aquí, con el sentido más puro del término.
Como todo el mundo sabe, este aspecto de su vida tenía una connotación superficial, según los medios de comunicación, pero en
realidad, para ella, el hecho de vivir y de concretar el amor en su sentido más incondicional de la palabra representaba una fuerza y
ciertamente una prioridad que guiaba su vida. Su nombre de escena Marilyn Monroe, está unido también al amor. RE-fa induce a nivel
del nombre de artista el hecho que “se identificaba con el amor”. No hacía falta más para poner en marcha las pasiones porque
verdaderamente encarnaba el amor, y posiblemente ignoraba el alcance consciente de sus fuerzas y talentos.​
Por otra parte, su apellido "Mortenson" es RE-re y valoriza su capacidad de identificar a otros, a nivel profundo de su personalidad, con
ecuanimidad. Esta aptitud probablemente le ayudaba a saber quién era quién. Y así como el amor era preponderante en su vida, añadido
a su capacidad de reconocer rápidamente la bien fundada de las intenciones de sus protagonistas, debió ser, seguramente, decepcionada
bastante regularmente, lo que posiblemente fue una de las causas de su desaparición, que quedan bastante vagas. Su aspecto depresivo
estaba presente en el mismo apellido RE-re / Mortenson.

¿Me plantean regularmente la cuestión de saber si toda la gente que tiene los mismos nombres tiene los mismos talentos?
Absolutamente, las personas que tienen los mismos nombres tienen los mismos talentos. En cambio, los talentos comunes son
ligeramente diluidos por otros nombres y apellidos que son generalmente distintos. Voy a poner varios ejemplos de nombres y apellidos
muy usuales donde algunos se reconocerán en su talento en equilibrio:

Gonzalez (DO-la): Aptitud para actuar con discernimiento.
Jesus (MI-mi): Aptitud para sentir con sensibilidad.
Maria (RE-sol): Aptitud para identificar las palabras justas, lo que hay que decir o callar.

Toda esta cantidad de bellos talentos, va a dar una mayor comprensión a la reactividad emocional que resulta de los Talentos
insuficientemente vividos. La técnica de desciframiento es estrictamente idéntica. En este caso son la tercera y la cuarta nota las que
revelan el verbo y su calificativo, a diferencia que el comentario es atribuido a otro, motivo del sufrimiento. Las cualidades son
personales, la reactividad emocional “es provocada” normalmente por otro, generando un sufrimiento.
En el ejemplo precedente donde el talento DO-la significa “capacidad de actuar con discernimiento”, la reactividad emocional que
resulta de eso es RE-do que significa que la misma persona tiene “tendencia a ser alterada por una personalidad excesivamente
materialista o, irrealista”, como lo hemos visto en el capítulo “cuando los nombres se transforman en notas”.


Relación entre nombres, notas, emociones y hormonas

Con el tiempo, las parejas de notas representan también, gracias a la comprensión y las observaciones percibidas sobre los desarrollos
endocrinos, zonas donde se cristaliza el estrés. En el transcurso de los años y gracias a numerosos profesionales de salud, contamos
como base de esta metatécnica, 49 zonas de cristalización (7 veces 7 notas) en relación con la reactividad emocional revelada por los
nombres y apellidos. La observación de la repetición constante de la relación entre los nombres, las emociones y las cristalizaciones del
estrés a nivel de las zonas del cuerpo son tantos indicios que permiten entender el vínculo entre el estrés emocional y sus consecuencias.
Comprender el por qué del cómo de las causas del estrés me parece fundamental, porque es diferente para cada persona. Luego,
comprender es darse cuenta y limitar o controlar su propia reactividad. En el cuadro que sigue, en la parte “sufrimiento emocional” a la
izquierda, cada nota relata un aspecto excesivo (Materialismo en la línea de DO) y un aspecto deficitario (Irrealismo) en la misma línea.
A la derecha del cuadro, aparece su consecuencia a nivel hormonal o endocrino:






Por ejemplo, cuando una persona A sufre de exceso de materialismo provocado y manifestado por una persona B (DO), observaremos en
la persona A una disfunción a nivel de la pineal, en la secreción de melatonina (SI).

Las numerosas explicaciones ofrecidas por las personas que han vivido, como beneficiarios de esta metatécnica, las indicaciones de esa
tabla en la parte de la izquierda, ya sea en exceso o en déficit, nos ha permitido demostrar que existe una deficiencia a nivel de su
recíproca simple (SI, en este caso a la derecha del cuadro), representada por la pineal. Si por ejemplo una persona sufre por la falta de
sensibilidad que le demuestra la persona B (MI), asistiremos a un problema de tiroides (SOL) en la persona A. Y cuando una persona
sufre por la actitud autoritaria de un tercero (LA), tiene grandes posibilidades de tener problemas a nivel genital (RE).

Es también muy fácil orientarse para encontrar un indicador de disfunción emocional. Cuando por ejemplo, una persona vive miedos
provocados por el exterior (SI), va a secretar adrenalina a nivel de las suprarrenales (DO). Entonces, cuando una persona secreta
adrenalina en exceso, acaba de vivir miedos. Aunque este ejemplo sea bastante común, esta detección se vuelve interesante cuando se
habla de disfunción pancreática (insulina), observando causas vinculadas a un problema de comunicación, o bien cuando una disfunción
del sistema inmunitario situado a nivel del timo, manifiesta un problema de Linfocitos T, la causa emocional está basada en disturbios
afectivos. En cuanto a las personas que sufren de egoísmo, de falta de respeto, de falta de amor pueden tener problemas de sistema
inmunitario y también, para algunas mujeres, pueden manifestarse a nivel mamario.

Así mismo, para todos los centros endocrinos en relación con la actividad emocional que les es asignada.
Voy a tratar ahora de explicar, cómo las causas atribuidas a otras personas actúan en sí mismo desde la infancia y hasta desde la
gestación. Para hacerlo, imaginé representar el alma humana en sus aspectos yin / yang o femenino / masculino, dentro de cada persona
con el fin de comprender mejor, de forma simbólica, el funcionamiento de las causas precisas del sufrimiento, cualesquiera que sean.


Atracciones y repulsiones

La ley de atracción universal, o la ley de gravitación, según Isaac Newton, es la ley que describe la gravitación como la fuerza
responsable de la caída de los cuerpos y del movimiento de los cuerpos celestes, y de modo general, de la atracción entre cuerpos que
tienen una masa, como por ejemplo, los planetas y los satélites naturales o artificiales. Lo mismo ocurre con las fuerzas de repulsión que
actúan al contrario de las fuerzas de atracción. Imposible de medir, los objetos del cosmos se “mantienen” en su localización específica
según estas leyes. Fenómenos idénticos se producen en el cuerpo humano donde las células, las moléculas o las hormonas se atraen o se
repelen.

En cuanto a las personas, estoy convencido de que cada ser humano, desde el momento de su gestación, va a tener un papel muy
preciso, que debe “jugar” con arreglo a ciertas atracciones y repulsiones que va a vivir. La experiencia vivida en la aplicación del método
permite verificar, para cada individuo, la repetitividad del fenómeno. Observando la carga energética vinculada a los apellidos por
ejemplo, vemos como el hijo obligatoriamente, vivirá situaciones de atracción o de rechazo con el padre, con la madre, luego con su
compañero de escuela, la primera novia, la primera esposa, la segunda esposa, etcétera. El problema vivido en la infancia se repite con
un rigor desconcertante en el transcurso de la vida, en circunstancias casi similares, con sufrimientos emocionales, juicios y sensaciones
idénticos.

Esta es la razón por la que las tradiciones que se interesaron por el funcionamiento del emocional humano o por su psicología, dicen que
los problemas emocionales no resueltos se presentan de nuevo, constantemente.

Vamos a coger un ejemplo bastante ilustrativo donde el niño que nace se encuentra con un padre y con una madre. Algunos dirán que
llegó por azar, otros dirán que escogió su sitio para vivir una etapa de evolución y de experiencia. Cada uno con su punto de vista. Lo que
es seguro es que el niño nació y que su madre y su padre son como son. Lo que también queda claro, desde el principio de la experiencia
de esta metatécnica, es que el niño va a vivir, desde el principio de su vida, emociones en vínculo directo con la manera de ser del padre
y de la madre, para empezar. Siguiendo la vida de este niño, nos daremos cuenta de que tendrá que resolver ciertos problemas de
reactividad emocional que su propio padre y su propia madre vivieron o viven, con sus propios parientes y sus allegados. Lo que puede
agravar las relaciones, es que el niño, poseyendo los apellidos del padre y de la madre, corre el peligro de comportarse de la misma
manera, repitiendo y ampliando los problemas que los padres tuvieron con sus abuelos. Todos los miembros de la familia se hacen de
espejo, unos a otros, y con razón. El caldo de cultivo emocional está servido, en busca de comprensiones y de soluciones, para encontrar
la felicidad tan esperada, al igual que los primos, los vecinos, los amigos, los enemigos, los desconocidos y todos los que tienen que
nacer, deben vivir también, sus propias situaciones.

Vamos primero a imaginar la relación entre el hijo y la madre. Imaginemos que el niño, consciente o inconsciente, escogió a la madre que
le engendra y va entonces a apropiarse la fuerza del apellido de la madre, pero también la de su padre. La memoria dicha filo-onto-
genética de los apellidos, va en cierto modo a imprimir su memoria sobre el feto. Para que hubiera aproximación vibratoria en el seno del
trinomio padre-madre-hijo, debe existir ciertas condiciones llamadas electromagnéticas, de resonancia, para que la ley de atracción -
repulsión se justifique. He aquí el esquema:

A la izquierda la madre, a la derecha el hijo. Son muy complementarios como decimos en lenguaje corriente. Se atraen porque los “más”
de la madre compensan a los “menos” del hijo y a la inversa. La gestación pasa, ambas “corrientes” se acercan y se confirman por lo
general, salvo excepciones. En el centro vemos la línea vertical de equilibrio y las 5 asperezas dejan adivinar, que arriba, en la primera
línea horizontal una calidad de la madre viene a compensar una debilidad del niño, en cambio en la segunda línea, es el niño quien
sostiene la debilidad de la madre en un aspecto emocional similar, y así para las 5 líneas compensatorias.
El tiempo pasa y bajo el efecto de atracción mutua, los cuerpos vibratorios se acercan, guardando cada uno sus particularidades. Este
período representa la infancia:

Con el tiempo, la personalidad del niño se construye y lo que era un apoyo se hace un aspecto que invade al niño en la primera línea. En
la segunda, es el niño quien se vuelve invasor para la madre y así para cada una de ellas.
En el momento de la adolescencia, las personalidades se confirman como nunca. Una de dos: o una de las dos personas escoge hacer un
esfuerzo para centrarse sobre la línea vertical de equilibrio en cada uno de los 5 aspectos, o es la lucha, las tensiones, una fuente de
problemas, todavía más difíciles de resolver para los dos. No olvidemos aquí que lo que vive la madre con su hijo, lo vivió de forma
idéntica con su padre a causa de las similitudes identificativas. Diremos en este ejemplo, que la madre da el primer paso y decide
devolver el terreno conquistado a la personalidad del niño y recuperar el terreno concedido al niño, en una búsqueda de equilibrio
vertical:

Terrenos concedidos o terrenos retomados, la madre encontró su propio equilibrio. ¿Qué pasa con el hijo? De la manera más natural del
mundo, el niño se encuentra con un sistema de referencia que cambió un poco. Una de dos: o critica y desaprueba la actitud de la madre
o acepta y comprende que se ha creado una referencia justa y equilibrada, con la cual podrá contar y tomar ejemplo. De hecho
exactamente es lo que buscaba inconscientemente. Es lo mismo con el padre, se hará un trabajo idéntico, con valores diferentes, y el
niño se construirá en su equilibrio interior. De ese modo, tanto el padre como la madre, por su vuelta al equilibrio van a “obligar” al hijo
a encontrar su propio equilibrio interior, sin tener otra solución, habiendo desaparecido del panorama la respuesta reactiva.

¿Mientras, que pasa cuando el padre o la madre, por el rodeo del niño, evitan zanjar sus propios problemas de reactividad emocional?
Simplemente serán trasladados, para los tres, volviendo repetidamente en el transcurso de la vida.
De hecho, la experiencia del niño refleja y nos recuerda lo que estamos ajustando con nuestros propios parientes. Vamos a ver un
ejemplo concreto.

Imaginemos que el niño nacido de una madre a la que el apellido paterno resuena, en la jerga metatécnica, DO-do. La calidad de esta
pareja de notas es actuar con confianza. La tercera nota será entonces SI. El abuelo tenía este aspecto, la madre y su hijo, también. SI,
es el símbolo de la sabiduría, de la conciencia, de la fe y, en su exceso reactivo en el nivel emocional, la persona DO-do habrá sufrido de
injusticia y de miedo que le comunicaron, por amenazas, temores de la sociedad o de la religión, por ejemplo. Entonces, parece lógico
que para perfeccionar su capacidad de actuar con confianza, le sea necesario vencer los miedos y la injusticia.

Un corolario importante es que lo que criticamos de otros, lo hacemos nosotros mismos. Cuando una persona ha sido educada en el
miedo, tiende a instaurar el miedo o hacer vivir a otros en el miedo, lo que provoca un efecto bumerán y hace perdurar el síndrome al
infinito. Esto es verdad a nivel individual o colectivo.
La buena decisión para la madre, después de haberse dado cuenta de lo que ha vivido con su padre, es evitar vivirlo con su hijo. Y es
aquí donde se presenta la mayor dificultad, porque para actuar de manera adecuada, hay que darse cuenta de que se está equivocado, y
después de tomar conciencia, ¿cómo remediarlo? Las respuestas vinculadas al trabajo del seguimiento psicológico son numerosas, llevan
tiempo, pero son bastante satisfactorias en conjunto, dependiendo muchísimo del profesional que presta la asistencia. Aquí, con la
aportación de la solución sonora, todos los parámetros de toma de conciencia por medio del intelecto son reemplazados por el sonido.
Además, las indicaciones que son obtenidas por el profesional que utiliza el software CheckInvertone, permite establecer acciones
preventivas, informando donde puede concentrarse la cristalización del estrés. Un diagnóstico preventivo de la cristalización del estrés
en los órganos permite evitar un gran número de complicaciones posteriores.

Es curioso anotar que, de manera sistemática, los problemas emocionales sin ordenar, se repiten al infinito. Imaginemos a la madre que
vivió una infancia donde su padre demostró cierta agresividad, le metió miedo y le obligó a ir a misa cada domingo bajo pena de ir al
infierno si faltaba a su deber. Evidentemente, su capacidad DO-do de actuar con confianza en sí misma ha sido alterada; después de su
padre, encontró una amiga del colegio que le demostraba cierta agresividad en su relación; una maestra de escuela que se comportaba
de manera bastante similar a su padre; luego el primer novio que le obligaba a asistir a misa porque su educación se lo dictaba. La
relación se acabó debido al exceso de miedo provocado. Afortunadamente, encontró más tarde a una persona que le hizo olvidar a su
padre, su maestra de escuela, su primer novio y pudo planificar eventualmente un matrimonio feliz. Mala suerte, se evidenció que
carecía de confianza en sí misma para casarse. Este miedo suplementario, en exceso, hace que la señora decida la ruptura, porque esta
situación le recordaba a todas las situaciones precedentes. Algún tiempo más tarde, reaparece su padre y le hace pensar de nuevo en su
deber religioso, justo antes de conocer al tercer novio que, un gran temerario (aspecto deficitario del miedo), que desafiaba todos los
riesgos haciéndoselos compartir y provocando en ella un miedo omnipresente, mientras subía atrás en su moto. Los episodios de miedo
extremo se sucedieron hasta el día que un accidente la obliga a romper su relación.
El tiempo pasaba y nuestra señora tenía miedo de quedarse sin un buen partido, para rehacer su vida y tener hijos. Este temor la hacía
todavía más insegura y dubitativa. Un día, encontró a un hombre que la tranquilizaba, y tuvo un hijo con él. Más tarde, este hombre se
reveló, bastante agresivo en su relación. Ella observó que su madre era idéntica y las relaciones se empañaron. Había vivido otra vez la
confrontación con el miedo y le recordaba a las situaciones vividas anteriormente.

Y así es como, a través de una amiga, esta persona conoció el sonido, porque sufría de insomnio y necesitaba calmarse. Después de
haber encontrado su sueño reparador, se había acostumbrado a la escucha musical, que le proporcionaba un bienestar pacificador. Las
frecuencias actuaban sin necesidad de explicaciones tangibles. Lo que sentía, eran las evidencias vinculadas a su padre, sus miedos
inútiles en otras relaciones, iba ganando poco a poco, confianza en sí misma y en los demás. Aplicó el tratamiento sonoro a su hijo,
disminuyendo su agresividad, y su padre le visitó pidiéndole perdón por haberle dado esa educación. Cuando la persona cambia y se
apacigua, los allegados cambian y se apaciguan. Es una cuestión de atracción y de repulsión. Todo es frecuencia.

Es el momento de saber cómo actúan las frecuencias de esta metatécnica.


Femenino y masculino interior​
En primer lugar, tenemos una parte femenina y otra parte masculina. Son representadas más abajo de manera simbólica. Estas dos
partes son recíprocas, a la nota SI le corresponde la nota DO, a la nota LA le corresponde la nota RE, etc. Es importante saber que el
interior Femenino está en relación con la parte psico-física de la Mujer en este ejemplo.


La parte interior masculina de la Mujer, representa el mundo masculino de fuera, que puede ser la parte masculina de otra mujer. La
primera persona masculina encontrada fue su padre, desde el momento de la concepción. A propósito de eso, el embrión en el útero de la
madre conoce y se da cuenta de la realidad del padre y de la madre. Esta percepción innata que se olvida con el tiempo, le permite
situarse entre el padre y la madre, informarse de condiciones y relaciones vitales, cualesquiera que sean. Así es como los primeros
“sufrimientos” van a aparecer, aunque se cree que el bebé no percibe nada porque está encerrado, sin ojos ni orejas. Se trata de un
error, los progresos de la ciencia demuestran lo contrario. Desde el estado embrionario, el niño percibe todo, y aunque las memorias son
difusas, reaparecen en el transcurso de la vida.

Vimos que si se trataba de una mujer, su representación interior femenina iba a captar, a través de su “interfaz” masculina, los estímulos
y las sensaciones masculinas de origen externo. Lo mismo ocurre en el hombre, que a través de su representación interna femenina, va a
captar las sensaciones externas femeninas. Así es como se podrá saber, para un hombre, cuales son las sensaciones que han sido
provocadas por la madre, y más adelante, otras representantes del mundo femenino durante su vida. Idem para la mujer que podrá saber
cuales son las sensaciones que han sido provocadas por el padre, y después, por otros representantes del género masculino.

Es importante anotar que la relación con el mundo exterior puede ser, a veces diferente, si por ejemplo, el aspecto “masculino” de una
mujer es muy dominante o, al contrario, el “femenino” para un hombre. Así, una mujer puede vivir, a través de su representación interior
masculina, un sufrimiento que se explica en la relación con una persona cuyo aspecto “yang-masculino” está muy marcado, este puede
ser el caso de su madre, por ejemplo. A la inversa, también puede pasar que un hombre viva a través de su representación interior
femenina, un sufrimiento con su padre cuyo aspecto yin-femenino es preponderante con relación al yang-masculino.

En el ejemplo que sigue, es muy fácil comprender que el hombre a la izquierda posee una cristalización de estrés, que siente
regularmente como un nudo en el vientre, debajo del esternón, es decir sobre la nota MI. De hecho, la nota recíproca de su
representación femenina indica la nota SOL. Esta última será el testigo de los estímulos de tipo SOL que afectan la zona MI del hombre.
La nota MI significa que la persona esta afectada a nivel de la sensibilidad por las palabras SOL de la mujer exterior. Es posible que una
cristalización repetida durante toda la vida por las diferentes “mujeres” encontradas afecten la zona del páncreas, el órgano típico de
cristalización MI.

Podemos coger el mismo tipo de ejemplo tomando una cristalización LA a nivel del hombre. Su representación femenina recíproca es RE.
En este caso, el sufrimiento es provocado por la actitud RE de la mujer, por ejemplo una falta de reconocimiento de las cualidades o
actos del hombre, o su exceso de rigidez psicológica. La cristalización LA en caso del hombre puede expresarse, más allá de los aspectos
emocionales o psicológicos, por dolores de cabeza, vértigos o problemas de hipófisis.
Este sistema de lectura es extremadamente fiable. Es muy raro cometer errores de apreciación. Si se quiere conocer la causa profunda
de una cristalización de estrés en un punto dado, basta con analizar con ayuda de la nota recíproca, la actitud del sexo opuesto en los
allegados habituales, y encontraremos sistemáticamente la causa profunda.

Además, hay que saber que una mujer que, por ejemplo, sufrió durante su gestación de palabras incoherentes que repetía su padre hacia
su madre, se encuentra en el mismo tipo de situación, donde el primer novio le mentirá o le dirá cosas desagradables, después con el
primer marido, el segundo, etcétera, hasta que la persona se dé cuenta de la situación repetitiva y evite una agravación de la
cristalización del estrés que puede aparecer a nivel del páncreas, es decir, poder prevenir una eventual diabetes.

Para todas las zonas de cristalización del estrés, es siempre así. Este método es simple, coherente y fiable. Conocer las causas permite
aminorar y a veces suprimir sus efectos.
Este mapa de lectura nos señala la causa, pero el sonido coherente es capaz de impedir la reactividad emocional que resulta de los
estímulos. En términos absolutos, podemos decir que aunque se desconozca la causa, el sonido siempre va a hacer su trabajo. Darse
cuenta de esto es agradable y da fuerza a nivel del comportamiento frente a cada nueva situación de estrés.

Cuantas cristalizaciones en la zona de la tiroides, SOL, son detectadas a causa de estímulos caracterizados por una falta de sensibilidad,
MI, la recíproca de SOL. Trate de saber en su entorno si las personas que sufren de hiper o hipotiroidismo han estado confrontadas con
problemas de sensibilidad generados por el sexo opuesto. Es lo mismo con personas que desarrollaron un estrés importante a nivel
cardíaco FA y fueron “víctimas” de egoísmo o de falta de amor, FA. En el mismo territorio FA, también encontramos, en el caso de las
mujeres, la zona mamaria, donde ciertos cánceres aparecen en respuesta a un estrés inmenso provocado por una sensación de
abandono, divorcio o decepciones sentimentales repetidas, FA. Basta con fiarse de la zona endocrina descrita en la “llave de lectura
metatécnica”, y podemos seguidamente relacionar la zona de cristalización del estrés con las emociones vividas.


La acción de las frecuencias

Comenzamos con este pequeño recuerdo, donde las frecuencias de esta metatécnica se despliegan a partir de una referencia que se
sitúa en un valor central de la nota LA. A partir de este punto situado a 432 Hz audible para el ser humano, se despliegan las notas hacia
arriba en valores exponenciales o logarítmicos. Son cada vez más agudas si se compara el LA inicial con el LA de su octava superior, en
relación con la escala temperada. Lo mismo ocurre para las otras notas en todas las octavas superiores. En un cierto momento, estas
notas se verticalizan y quedan sin poder progresar más, y como es imposible pensar que la creación se para, pasan a campos donde la
proporción espacio-tiempo es diferente. Este nuevo espacio es posiblemente una “dimensión” diferente donde la frecuencia se expresa y
se percibe en una comprensión que nos parece extraña pero que debe tener sus propias características. Hacia abajo, el fenómeno es
igual, pero las notas acaban por horizontalizarse y cambiar de espacio-tiempo porque su inercia exponencial continua desarrollándose.
Así como lo hemos visto previamente, estas notas tienen los valores frecuenciales particularmente fértiles en armónicos (resonancias
naturales que se manifiestan a causa del despliegue de los sonidos en el espacio, ya sean audibles o no). Entonces, en toda lógica,
cuando una nota audible resuena en el aire, va a crear naturalmente armónicos de tercera, cuarta, quinta en las octavas superiores e
inferiores. Y cuando varias notas “fundamentales” resuenan en el espacio, cada nota creará sus armónicos por una parte, y las mezclas
de las notas fundamentales crearán a su vez otros armónicos coherentes, por otra parte. Y el concierto, sólo acaba de empezar, porque
los armónicos generados se hacen “fundamentales”, que se van a desplegar con otros armónicos, y así infinitos, hasta la verticalidad y la
horizontalidad transdimensional.

Cuando, en su representación gráfica, dos frecuencias se cruzan simultáneamente en su extremo vertical, por su rapidez (i.e. ondas
sonoras agudas), y en la horizontalidad por su lentitud (i.e. ondas sonoras graves), nos hace pensar que pueden dibujar una cruz, un
lugar óptimo de coincidencia, en un momento dado. ¿Sería complementario inducir al concepto de la cruz, un aspecto de cambio
multidimensional?

¿Por qué elegí crear esta escala frecuencial exponencial? La primera razón es que la creación es exponencial. Siempre en movimiento, y
dicho movimiento debe ser curvo y exponencial, porque cuando la creación se vuelve lineal, ya murió, le es imposible mantenerse y
evolucionar por su propia inercia, porque toda manifestación de la creación posee su propia fuerza de evolución y de vida en su
constitución exponencial. Auto produce los medios de su expansión. Esta exponencialidad ordenada se encuentra en la secuencia
numérica de Fibonacci, que se construye así: cada término, a partir del rango 2, se obtiene sumando los dos numeros precedentes,
siendo los dos primeros 0 y 1. El tercer rango es entonces 1 (0+1 = 1), el cuarto rango 2 (1+1 = 2), el quinto 3 (1+2 = 3), el sexto 5
(2+3 = 5), etcétera. El principio de la secuencia es: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21... Es exactamente en este sentido de exponencialidad como
las frecuencias metatécnicas y sus armónicos se despliegan en el espacio. Usted ha comprendido que tocando notas coherentes y
capaces de autoproducir su propia continuación de armónicos, se obtiene un campo inmenso de frecuencias muy específicas, nacidas de
un conjunto preciso de notas fundamentales, tocadas en un timing también extremadamente exacto, con el fin de evitar la generación
sucesiva de frecuencias inadecuadas e ineficaces. Aquí, estamos muy lejos de lo que somos capaces de oír. Es interesante imaginar, que
estas frecuencias nacidas de los números del alfabeto de los nombres y apellidos, vayan a tener consecuencias tan lejanas, solamente en
algunos segundos. La razón me parece sencilla.
Primero, en general, el hombre tiende a hacer complejo el raciocinio, para aceptar un fenómeno que la razón o el conocimiento del
momento no puede validar. Esta costumbre tiene de bueno que aparta lo que todavía tiene que madurar, pero tiene la dificultad de
encontrar las palabras para describir fenómenos cuya terminología es todavía desconocida, incomprendida o inaccesible por el momento,
simplemente. Entrar en el debate de la verdad o de la falsedad, del bien y del mal, es como volver a plantearse la cuestión de saber si la
tierra es redonda.
La segunda razón es práctica. Tan pronto como esta escala estaba a punto, a finales de los años 90, la puse en práctica creando algunas
“canciones” más bien instrumentales, con un amigo alemán que se llama Friedrich Glorian, apasionado como yo, por lo que pasa detrás
del sonido. Primero, hice retocar guitarras acústicas y eléctricas, luego flautas irlandesas, antes de modificar todo un conjunto de
«softwares y plugins» informáticos con el fin de afinar estos instrumentos reales e informáticos a la nueva escala. Sobra decir, que
fueron necesarios varios años, entre la adaptación, la puesta a punto, la composición y la mezcla de sonidos de los temas musicales. La
experiencia es la mejor de las enseñanzas.

Desde los primeros balbuceos del software de la gama musical, inmediatamente era conmovedor oír por primera vez el resultado de este
trabajo de búsqueda. Todavía recuerdo que me divertía cantando sobre acordes metatécnicos y mi voz aterrizaba sin esfuerzo en el
soporte musical. Tenía la impresión, desde los primeros segundos, que mi voz era más expresiva, que transmitía más emoción y cuando
añadía ciertos instrumentos, acústicos o informáticos, todo casaba a las mil maravillas. Hice una prueba con una buena cantante
grabando un tema muy corto para experimentar. La primera afinación de la base musical basada en la escala templada normal y
corriente. Volvió a empezar tres veces, insatisfecha de su prestación. Luego tocado el soporte musical en la escala metatécnica: cantó de
un solo chorro. ¡Le pregunté si estaba satisfecha a través del circuito de los audífonos y me respondió “déjame escucharlo”! Se sentó a
mi lado, delante de la mesa de mezclas y le puse la primera versión. Su voz sublime salía bien, con toda nitidez. Luego escuchamos la
segunda versión. Nos mirábamos a los ojos, con las orejas remachadas en el ambiente sonoro que salía de los altavoces y al final,
teníamos los dos la boca abierta hasta que ella exclamo: “¡Borra enseguida la primera versión!”

Fue una de las primeras experiencias donde, con algunos minutos de intervalo, la interpretación del canto era radicalmente distinta
dando una sensación y una emoción vocal, interpretativa y musical, que cambiaba por completo. Me acuerdo sobre todo, de la inventiva
en la colocación de su voz, donde introdujo un ritmo interior extremadamente interesante. Es como si la música llevara al intérprete a
zonas todavía inexploradas, que proporcionan un placer nuevo y sublime, tanto para el cantante como para el oyente. ¡Los numerosos
años pasados detrás de las consolas de grabación y mezcla, intentando extraer lo mejor de los artistas o de mí mismo, vivían de un solo
golpe una renovación sagrada!
Algunos años más tarde, he tenido la oportunidad de experimentar esta nueva gama con un coro de hombres del País Vasco en Francia,
mi tierra natal, que se llama Oldarra. Destacan en los cantos tradicionales pero también en los cantos sagrados. Estábamos preparando
una producción discográfica para Warner y les pedí interpretar una obra consagrada, en un magnífico monasterio donde nos
encontrábamos. La primera interpretación estuvo basada en la gama templada cuyas notas de referencia se derivaban de un mini teclado
sintetizador. La interpretación era soberbia, como de costumbre. Sentimos enseguida la maestría de las 40 voces y las décadas de
experiencia a manos de un director de coro extraordinario, al que coloco, entre los profesionales más grandes de la música, dentro de los
que he podido conocer en dos continentes. Pasamos a la prueba de la nueva gama. Las referencias tonales salían del mismo sintetizador
que había “adaptado”. Los cantantes, acostumbrados a todas las dificultades interpretativas que su jefe les imponía según las
necesidades del repertorio, cumplían inmediatamente y podíamos sentir, desde las primeras medidas, la unidad de tono, la unidad de
sonido y el placer de la interpretación en la que los cantantes se habían sumergido. Las caras habían cambiado de expresión, vivían lo
que cantaban mejor que nunca, la resonancia que emanaba de la abadía vacía de gente y llena de armonías, se sentía en la cara
inhabitualmente satisfecha de su director, al mando de un instrumento coral cuyas voces respondían a la menor solicitación. Las
palabras se leían en sus labios, en sus ojos, y la sensación de comunión con el grupo lo hacía tan feliz. Acordándome de este momento
escribiendo estas líneas, todavía me emociono. Los momentos de “trance” musical, como me gusta decir, son irreemplazables. Deben
ciertamente estar próximos de lo que algunos llaman el éxtasis, en el sentido espiritual del término. Al año siguiente, repetía el
experimento con un coro de Georgia, en la ex Unión Soviética, dónde realizaba la producción ejecutiva de un grupo de baile y música
tradicional, preparando sus nuevas giras a USA y China. A nivel artístico, descubrí cosas absolutamente fascinantes. Cada bailarín era el
resultado de la escuela soviética donde los primeros cursos comenzaban a los seis años. Usted puede imaginarse el nivel de realización
de los artistas de edades entre 20 y 25 años. Lo mismo para los cantantes, con cuatro horas de ensayo al día, desde su tierna infancia.

La primera vez que escuché su coro de hombres formado por una treintena de cantantes, fue en la antigua Ópera de la capital en Tbilisi,
con la espalda contra la pared, acompañado por un amigo americano. Reconozco que ignoraba el estilo del repertorio. A la izquierda los
bajos, luego los barítonos, los segundos tenores y los primeros tenores a la derecha. Todo arrancaba con un “tutee” extremadamente
suave de voces muy graves, con altas resonancias saliendo de las voces de los primeros tenores. Enseguida, la primera emoción. ¿Dónde
estoy, qué pasa? ¡Algunos segundos más tarde, una melodía que sale de ninguna parte, se agrega a los abejorros de los primeros, el todo
evolucionando en una continuación increíble de acordes donde es imposible distinguir quién hace qué! Pero que belleza, ignoraba hasta
ese instante la existencia de tales sonoridades vocales y lo que salía de eso. Un choque. Cuando me pregunto si aceptaría producir su
espectáculo al acabar el ensayo, me quedé sin voz. Respondí que era mi deber, sin haber visto a un solo bailarín, asumir esta tarea, al
unísono de mi colega americano que aseguraba la organización de las giras, descubriendo en el mismo instante la amplitud del talento.
La emoción era fuerte y derramamos bastantes lágrimas. Cuando les propuse poner en práctica la nueva afinación tonal, cumplieron
como verdaderos profesionales, y el sonido se volvió increíble. Sentían una diferencia importante con la gama templada, sobre la que
tenían la costumbre de trabajar, pero las relaciones director-cantante eran muy diferentes de las que conocía en occidente y aquí los
cantantes tenían algunas dificultades, observando a su director, para expresar lo que sentían, por miedo a meterse en un asunto
relevante solamente para el director… Más tarde y aparte, los cantantes nos elogiaban.

En una nueva experiencia práctica sonora de un conjunto de instrumentos, decidí hacer una grabación de cerca de una decena de
canciones, y me di cuenta de que el sonido que salió de los altavoces era muy diferente de lo que tenemos la costumbre de oír. Es como si
el sonido resonara en el aire, como si el aire mismo tomara el relevo de los altavoces para asegurar la continuidad de la difusión.
Escuchando y observando la fuente sonora, claramente uno se da cuenta de que la fuente se vuelve inmensa, como si los altavoces
hubieran multiplicado su superficie de difusión por 100, como si sus dimensiones hubiesen aumentado en proporciones gigantescas. Es
la resonancia coherente de la exponencialidad de transmisión de las moléculas del aire, que transportan el sonido, la que produce esta
sensación. Sin utilizar medios informáticos o técnicos, el sonido se volvió distinto, más preciso, los sonidos no provocaban ningún dolor,
hasta con el volumen muy alto. En este caso, fueron los circuitos de protección de los altavoces los que se activaron mientras que la
sensación de volumen era muy aceptable. Supe en aquel momento, después de estas primeras experiencias, que algo importante se
estaba produciendo en la vida del sonido.

Así como lo explicaba al principio del libro, decidí poner estas aplicaciones al servicio del bienestar después de haber vivido mi
“accidente” de vida en el 99, y así adapté estas sensaciones de puro placer en su aplicación musical, en sensaciones controladas para su
aplicación contra el estrés, fuente de tantos problemas en la vida del ser humano.
¡Arranqué sabiendo por anticipado que la música es el mejor desestresante y bastaba con desarrollar la tecnología adecuada para cada
individuo!


Más rápido que la luz: el sonido de los armónicos
Si tenemos dos ondas, la primera onda en negro, y la segunda, ella misma pero invertida, en gris, observamos que tocadas al mismo
tiempo y al mismo volumen, se anulan y nada se escucha. Este procedimiento se llama “la puesta fuera de fase” de una onda, por la
misma onda invertida simultáneamente, gracias a un proceso electrónico o informático.
Cuando se trata de bajar o quitar el volumen de una modulación sonora, todo ingeniero de sonido que se precie, practica este tipo de
técnica regularmente. Entonces, tuve la idea de extender este principio, para la utilización contra el estrés, con las informaciones
electromagnéticas, llamadas estímulos o agresiones, que van a provocar una reactividad emocional y hormonal en el caso del ser
humano a causa de la dificultad de adaptación. ¿Entonces cómo se puede hacer el acercamiento entre modulaciones sonoras y
sensaciones emocionales?
Lo consideré como fenómenos de resonancia. Conociendo los nombres y los apellidos de la persona, sabemos, por los métodos
previamente explicados, cuales son sus posibles reactividades, tanto a nivel emocional, como instintivo y mental. Tomando las notas que
las representan, me vino la idea de provocar esta “puesta fuera de fase”, tocando la música invertida de los posibles estímulos, por
ejemplo REMI, como música de puesta fuera de fase para tal o cual persona. Esta música es registrada en una memoria-tampón del
cerebro, llamada hipocampo, que se encargará de anular la acción que provoca el estímulo en el inconsciente emocional, cuando llegue
el estímulo original MIRE.

Podemos ver en la burbuja, el hipocampo en gris oscuro y las amígdalas del cerebro en gris claro. El estímulo MIRE entra en la burbuja.
Anteriormente, con la escucha de la secuencia musical de esta metatécnica, el “anti estímulo” REMI ha sido “memorizado” en el
hipocampo.

El proceso, de manera simbólica, es el siguiente: cuando las amígdalas son informadas de la llegada del estímulo MIRE, llaman al
hipocampo pidiéndole si posee en su “almacén” el anti estímulo REMI, lo inverso de MIRE. En caso afirmativo, el estímulo será
neutralizado porque el sonido inverso se encargará de anular el efecto devastador.

En caso contrario, la amígdala dejará entrar el estímulo al circuito psico-neuro-endocrino y hará su trabajo destructor. Algunos dicen que
el sufrimiento es una experiencia y que, gracias a las experiencias, uno va tomando conciencia. ¿Podemos aprender y comprender sin
sufrir?.

Para pasar de la idea a la práctica, debí experimentar con numerosos casos y me di cuenta de que el método merecía que se desarrollara.
La reactividad a estímulos anteriormente positivos se revelaba negativa. Por ejemplo, una persona que no soportaba que alguien le dijera
lo que tenía que hacer, lo aceptaba de buena fe, si juzgaba que era justo lo que le pedían, sin sufrimiento y sin resentimiento. Otra
persona que sufría del egoísmo de su madre a través de varios episodios concretos, finalmente se dio cuenta que podía dejar de sufrir
por el estado de su madre.

Entonces, me concentré durante un largo período, en esta famosa burbuja electromagnética que representa el cerebro ancestral y que, a
mi parecer, es fuente de un gran número de conocimientos que quedan por descubrir. Es en este lugar donde A. Einstein localizaba en el
ser humano el llamado “puente de Einstein-Rosen”, centro de comunicación hiper escalar y por lo tanto, multidimensional. La
exponencialidad ilimitada del sonido probablemente se inscribe en el proceso descrito por Einstein, es solamente una cuestión de
terminología. Los agujeros negros del espacio son estos famosos puentes, donde el tiempo y el espacio cambian de dimensión. Los
“stargates” de las películas de ciencia ficción se refieren al mismo fenómeno. Finalmente todo es multidimensional, solo depende de
nuestra capacidad de saber o poder medir los fenómenos.
Los trabajos del profesor Antonio Damasio, neuro científico de la University of Southern California, me dieron luz, sobre la circulación de
las informaciones y la identificación de los espacios neuronales implicados en el proceso de las emociones.

Vemos en la ilustración de arriba, que la presencia del «anti estímulo» REMI permite evacuar la agresión de tipo MIRE. Concretamente,
la persona se siente tranquila y se evita la reacción y sus consecuencias. Percibimos en el tiempo como la repetitividad de las agresiones
tiende a disminuir, incluso hasta desaparecer. En efecto, cuando una agresión se encuentra frente a una reactividad muy débil o
inexistente, simplemente desaparece. Es lo observado a lo largo de los años y las experiencias.

En la ilustración de abajo, vemos el caso clásico donde la agresión provoca la reacción emocional con su desarrollo psico-neuro-
endocrino. A partir de ese momento, entramos de lleno en el dominio de la psicología, de la psiquiatría o de la medicina en general. Las
soluciones se van a encontrar en estos campos, porque las consecuencias de las emociones, cuando sobrepasan la inmediatez de la
reactividad emocional sin controlar, se transforman en procesos que la ciencia estudió y tiene sus llaves curativas o por lo menos
paliativas.
Como la secuencia sonora es escuchada y almacenada en el hipocampo antes de la llegada de la agresión, presenta la ventaja de poder
reaccionar en el mismo momento que esta se presenta, porque la reactividad emocional es siempre inmediata. El sonido “pre grabado”
actúa como una vacuna, capaz de reaccionar a toda eventualidad, en el mismo momento que se produce la agresión, sin pasar por los
circuitos de análisis del cerebro, demasiado lentos para encarar estas agresiones tan rápidas, a menudo inesperadas.

La característica de esta tecnología es actuar de manera espontánea antes de entrar en el campo psico-neuro-endocrino. Es por esta
razón, la música en general, es un instrumento relajante y también un instrumento preventivo. La frecuencia musical permite actuar de
manera micro-frecuencial y está adaptada a cada persona, porque es imposible realizar una sola música para toda la humanidad.
Entonces haría falta que hubiera existido desde que comenzó la vida del hombre sobre tierra.
Así, con algunos millares de experiencias, la puesta fuera de fase se revelaba eficaz, sobre todo evitaba pasar por la explicación
intelectual o psicológica. Esto me hacía feliz porque, ya tenía la intuición que el lenguaje puede crear más problemas que soluciones.


Una palabra, dos idiomas, tres energías

El lingüista suizo Ferdinand de Saussure define la lengua como: “Un sistema de signos que expresa ideas y por ahí, es comparable a la
escritura o al alfabeto de los sordomudos, por ejemplo. Es la más importante de estos sistemas”.
Todo el mundo ya se dio cuenta que es muy difícil cambiar el fondo de su pensamiento cuando se tiene una discusión con un extranjero.
Aunque se conozca su lengua o el conozca la nuestra, el sentido, la definición y la utilización de la palabra en su contexto, puede hacer
variar totalmente su significado, su entendimiento y la sensación que provoca. A palabras idénticas, los diccionarios reconocen como
similares la experiencia de sus significados emocionales o vibratorios en diferentes lenguas, en cambio, existen diferencias cuando las
transcribimos a notas. Pero también entendí la diferencia vibratoria, a través de los comentarios de nativos de cada país, que conocen
bien su lengua materna, impregnada de todas las sutilezas forjadas por su cultura. Los comentarios de las personas de cada grupo étnico
eran muy parecidos. Parafraseaban de la misma manera, cosa que le propongo analizar.

Pero en primer lugar, vamos a fijar una terminología de lenguaje para, aclarar la comprensión. “La identidad” de la palabra resulta de un
convenio de lenguaje que traduce una imagen y símbolo. El que inventó o propuso este convenio autorizó su aparición y su filiación en el
espacio tiempo. La descripción de una palabra posee la misma imagen-símbolo en idiomas diferentes y tiene más o menos la misma
explicación. En cambio, el estudio vibratorio con esta metatécnica por el sonido de la palabra y su matemática, ofrece sensaciones
totalmente diferentes, y vamos a darnos cuenta de eso:

Idioma Palabras Notas Significado

Italiano Amare FAFA Amar incondicionalmente

Francés Aimer FADO Amar con confianza

Español Amar DOSI Actuar con consciencia

Alemán Lieben MIFA Sentir el amor

Inglés To love FADO Amar con confianza


Así, preguntando a una centena de italianos cuál es el significado verdadero de la palabra “amare”, responden con frases que giran
alrededor de los mismos significados: “amar sin condición”, “cuando una ama es solamente para el amor”, “si nos amamos es para
siempre”, etc.
Si usted pide a una centena de franceses, de suizos o belgas francófonos, las respuestas serán: “El amor es una cuestión de confianza”,
“si se compromete uno en el amor, es que verdaderamente se puede contar con la persona”, etc.

Si se pide a una centena de españoles, el amor se traduce por “actos justos, en conciencia de lo que se hace” o bien “el amor es ser justo
y honrado hacia el otro”.
Si usted pide a una centena de alemanes, “el amor, es el sentido interior que debe estar presente en la relación” o bien “el amor es ante
todo, una cuestión de sentimiento”.
Para los ingleses, a pesar de la diferencia de escritura, el significado será el mismo que en francés, porque la combinación distinta de las
letras da en este caso notas idénticas. Por lo tanto, si usted es francés y encuentra una española, cuando le hable de amor, cualquiera
que sea la lengua que utilice, lo que comprenderá será que usted tiene la intención de actuar de manera justa y honrada con ella DOSI.
Pero lo que usted espera de ella, es que se comprometa y viva la relación en confianza FADO.

Así es como a veces nacen los malentendidos. ¿Cómo quiere que con los 6.000 idiomas hablados en el mundo se pueda hablar de las
mismas cosas, cualquiera que sea el espesor del diccionario?
Si uno se da cuenta de la amplitud del problema, tenemos tres soluciones. O nos aprendemos las 6.000 lenguas, o inventamos una lengua
común, la que los investigadores sueñan con encontrar, un tipo de proto-lenguaje universal, o bien confiamos en la vibración que se
expresa por la sola presencia y nos proponemos comenzar a intercambiar de modo telepático. Frente a la dificultad de la tarea, resolví
tratar de entender para empezar, la sensación vibratoria que proporcionan mis apellidos y mis nombres. Ahora que está hecho, puedo
garantizarle que mi día a día cambió, porque es el comienzo del principio. Valoré, hasta lo escrito en la más conocida de las oraciones
cristianas, que en su segunda frase, dice: "Santificado sea tu Nombre". Tendríamos dificultad de imaginar el alcance de esta frase, hasta
hoy, espero.
Hablar con la música es un lenguaje universal. Ella comprende, expresa y transmite mucho más de lo que se podría creer. Es un arte de
conocimiento que excluye la mediocridad, cuando sus matemáticas se hacen poesía o filosofía. La música es un lenguaje universal
porque es comprensible por todos y exprimible por todos.


La falta de sentido de la negación

Sin darnos cuenta, acumulamos negaciones en nuestro lenguaje ignorando que el efecto será el inverso a la intención proyectada.
La negación es una creación del intelecto humano, o de su ego si usted prefiere, un género de sustituto artificial pero muy real de la
conciencia universal de la que somos los depositarios. Puede tomar las apariencias de esta conciencia, parecérsele, tener su gusto,
expresarse en sus términos, puede imitarlo, pero la conciencia es otra. El ego es artificial, porque es el aspecto manifestado por una
creación por encima de nuestra propia existencia, como ser humano, tal como estamos hoy. Es también, el ego controlado, el que permite
asumir en el mundo en el cual vivimos las exigencias de la conciencia. Y esto está bien.

Sin control, el ego a menudo toma la apariencia de la conciencia para hacernos vivir experiencias, deseos, sufrimientos. Y es gracias a
los sufrimientos que uno comprende un día sus causas, que uno puede librarse del ego y de su aspecto engañoso.
Entonces, ¿qué hacemos para saber? Existe mucha literatura y enseñanzas. Todo es bueno, con el discernimiento que se posee. Y poco a
poco, comprendemos mejor las cosas. Cada uno sigue su camino. Nadie puede darle consejo al otro, porque el otro vive, desde su
primera chispa de vida, experiencias diferentes e incomparables. Podemos proponer solamente contar lo vivido y experimentado. Si algo
resuena en el alma del interlocutor, el sentido de las palabras de uno perfectamente abraza el sentido de las palabras del otro. Para
hacerlo simple, el ego es el generador de la inteligencia mental; la conciencia, o el corazón, es el generador de la inteligencia innata o
intuitiva. Es por esta razón que se habla de la inteligencia del corazón con el fin de diferenciarlo de la inteligencia de la mente, de la
razón, de la lógica intelectual o material. Uno, tan útil como el otro, a condición de saber servirse de ellos. El ego nos permite, a veces,
poner en marcha comportamientos de supervivencia cuando los sufrimientos se vuelven demasiado dolorosos.

El Orden Universal considera que todo lo que es creado entró en el movimiento eterno. El movimiento es el parámetro esencial de la
existencia de la vida, y la cosa engendrada por su Diseñador permanecerá en movimiento, para la eternidad. Lleva, además, el poder de
crear a su vuelta.
Es por esta razón, que es imposible parar todo movimiento anteriormente creado. Todo lo que es creado se transforma sin interrupción.
Al principio de todas las creaciones, es el Verbo el iniciador, sin interrupción, de toda creación en movimiento, sea por las palabras, la
frecuencia, el sonido, el color, un pensamiento, una emoción, un sentido u otra forma de frecuencia.

En el caso particular del lenguaje humano, las formulaciones que contienen “no”, seguido del verbo o “no más” o “no... jamás”, provocan,
si se puede decir, la ausencia de movimiento y de consecuencias, porque las formas negativas de la expresión son extrañas para el
diccionario del Creador.
La frase que contiene la formulación “no”, seguido del verbo significa, de una parte, la negación del poder creativo intrínseco del ser
humano, que ha sido hecho “a la imagen” de Dios, del Padre, o del Orden Universal. Por otra parte, esta calificación negativa será
negada por esta Orden, porque está ausente en el diccionario de la Creación.

La negación será inmediatamente reenviada bajo la forma inversa a la intención proyectada al que lo emitió. Todas las Grandes
Tradiciones y los conocimientos científicos del momento tienen en cuenta el movimiento en el tiempo como parámetro presente y
sinónimo de vida. El movimiento es ritmo, entonces, frecuencia. El movimiento es igual al Verbo, que es igual a la frecuencia, que es
igual a la vida: “El Verbo estaba en Dios, el Verbo era Dios”.

A través de un ejemplo simple, vamos a ver cómo la fórmula “no”, seguida del verbo engendra un estado estático, ausente de movimiento
y de consecuencia coherente según el Orden Universal.​
La formula negativa que incluya “no” será reenviada, por una parte, de manera corregida y puesta en movimiento, a su iniciador. Por
otra parte, siempre de manera corregida y puesta en movimiento, vivirá su vida en el universo.

La vuelta “kármica”, a la dirección de su iniciador, vuelve en forma de “inversión doble”.
En primer lugar, la frase regresa al revés en su sentido. En segundo lugar, lo que era negativo se vuelve positivo, y lo que era positivo se
vuelve negativo. Este fenómeno es idéntico al provocado por el efecto espejo que evocamos anteriormente.​
Por citar un ejemplo simple, tomemos en consideración esta afirmación negativa: “No quiero hablar”.

La fórmula es ausente de movimiento. Testimonia una idea, una comprobación, un pensamiento cuyo estado es estático. El movimiento
tiende a pararse al final de la afirmación. Expresada una vez, resonará en el universo en su forma corregida y volverá, dotada de vida, de
movimiento, y doblemente invertida:
“No quiero hablar”, se transforma en “hablo sin querer”. En esto, dos consecuencias:​
La situación de las palabras en el espacio se invirtió, y “hablar” paso a la primera parte de la frase y “querer” a la segunda parte. Y La
polaridad negativa “no”, pasa de la primera parte a la segunda.
El movimiento dinámico es la fuerza o el poder que es inducido por la palabra o la frase que ha sido expresada. Esta fuerza actuará
siempre. En el caso de la negación, la inducción, la fuerza, la consecuencia o el movimiento dinámico es lo inverso de la intención
proyectada y deseada. El fenómeno del efecto espejo nos explica por qué. Póngase frente a un gran espejo, teniendo en su mano
izquierda un objeto cualquiera, como un trozo de tejido negro que simbolice, para nuestro ejemplo, la fórmula “no”, quedando la mano
derecha libre. Cuando usted observa directamente su mano izquierda, comprueba que tiene un trozo de tejido negro y que la mano
derecha está libre. Obsérvese ahora en el espejo y usted comprobará que la persona que aparece, tiene en su mano derecha un trozo de
tejido negro y su mano izquierda libre. Este símbolo nos explica que lo que es “objetivo” para nuestra mirada, es “subjetivo” para la
mirada de otro (en este caso, para la persona que aparece en el espejo).

Este fenómeno tiene gran importancia. Si se piensa en las toneladas de “no” que son expresados cada día por la humanidad, podemos
imaginarnos fácilmente las consecuencias tan dramáticas, como inconscientes, que nos obligan a vivir los seres humanos y su entorno.
En efecto, el hombre tiene perfectamente el derecho a decir, en virtud de la regla del libre albedrío, “no quiero hablar”. Por añadidura, lo
dice de buena fe y cada uno tiene sus razones para creerlo. Su intención es clara, honrada y legítima. Pero he aquí, el “quid” o el grano
de arena en el engranaje, es que el Verbo, nombrado, la palabra, la frase o la frecuencia expresa toda su potencia sin preocuparse de
saber, si la que se expresó estaba en conocimiento o ignorancia de las reglas electromagnéticas del Orden Universal. El reenvía, de
forma “matemática”, las consecuencias de las reglas que rigen su constitución. Cada uno es libre de ignorar la Ley, lo que quiere decir es
que “la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento”. Es decir, por el juego de la inversión del efecto espejo: “Se exime de su
cumplimiento sin ignorar la ley”.
Por deducción, podemos considerar que es imposible mirar y verse al mismo tiempo. La imagen que refleja el espejo es idéntica a la
imagen que nos reenvía el Orden Universal u otra persona. La mirada exterior da, a menudo, una descripción más fiel de lo que somos
que de lo que creemos que somos.

Es imposible tener, a la vez, una mirada del interior hacia el exterior y una mirada del exterior al interior. Sólo nuestra conciencia “yo soy
eso” es capaz, con el trabajo necesario, de observar objetivamente nuestro ego, nuestro mental y nuestro cuerpo, como elementos
separados y temporales.
Si hacemos el esfuerzo de tratar de eliminar de nuestro lenguaje la fórmula famosa y negativa “no”, todo el universo confluye a que se
mejore nuestra vida cotidiana. ¿Nos damos cuenta que estas fórmulas negativas imprimen en nuestra propia conciencia y en la de otros
lo inverso de lo que quisimos decir?

Algunos ejemplos de la vida cotidiana, donde la primera frase testimonia un estado estático que engendra el movimiento dinámico de la
segunda frase:​
“No puedo atravesar el río” induce el poder de “atravesar el río sin poder hacerlo”.​
“No puedo perdonarle su culpa” induce el poder de “perdonarle su culpa sin poder hacerlo”.

“No sé lo que hay que hacer” inducido el poder de “hacerlo sin saber”.​
“No pienso que es muy inteligente” induce el poder de “es muy inteligente sin pensar en eso”. ​
“No creo que llegue a la hora” induce el poder de “llegar a la hora sin creerlo”.​
“No quiero hablar de él” induce el poder de “hablar de él sin quererlo”.​
“No tengo suerte cuando juego en el casino” induce el poder de “jugar en el casino sin tener suerte”.

“No tengo derecho a golpear a alguien” induce el poder de “golpear a alguien sin tener derecho”.​
“No soy capaz de montar a caballo” induce el poder de “montar a caballo sin ser capaz de eso”.​
“No estoy dispuesto a aceptar esta propuesta” induce el poder de “aceptar esta propuesta sin estar listo para eso”.

En la misma lógica, nos damos cuenta que casi todos los mandamientos comienzan con la fórmula de la negación como “no matarás”, “no
cometerás adulterio” etc. El quinto mandamiento es afirmativo: “Honra a tu padre y a tu madre...”
¿Que piensa, en otro contexto, de “la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento”? ¡Que induce a ignorar la ley!
Hasta en el Padre Nuestro cristiano, está escrito: “No nos sometas a la tentación”, mientras que es posible decir, por ejemplo, “Evítanos
ser sometidos a la tentación”, pero sólo la autoridad religiosa podría modificar los términos. Podríamos así, hacer listas de los numerosos
disparates energéticos que tienen una acción sobre el comportamiento de las poblaciones.


El poder de las palabras y el poder del sonido

En realidad, cada vez que algo es dicho o escrito, la cosa descrita lleva el sello de la energía de su significado vibratorio. El sentido de las
palabras, en términos de convenio de lenguaje, tiene un valor totalmente distinto. El intelecto lo comprende y lo concibe, pero la
conciencia puede interpretar el mensaje de manera diferente, incluso opuesta. Cuando una persona comunica con palabras, la
conciencia del oyente “siente” en ciertos casos, otro significado que el del lenguaje aparente. Y es dicha conciencia esencialmente, la que
va a permitir enriquecer el intercambio, dando una respuesta que tiene en cuenta el mensaje aparente, así como el mensaje
subconsciente o “inducido”. La importancia de las palabras pronunciadas se vuelve relativa.

Cada vez que se describe una forma, un pensamiento o un fenómeno, las palabras utilizadas van a tener una acción modificadora sobre
la cosa descrita. Conocemos todos, la historia del investigador en biología que analiza a través del microscopio la vida de un
microorganismo. Si el observador “cambia”, puede provocar una modificación de los fenómenos. Tan pronto como se entra en la
comprensión de las corrientes electromagnéticas muy débiles que rigen toda relación entre observador y observado, la sola presencia de
los observadores puede modificar el fenómeno, el experimento. Por lo que podemos tener tantas experiencias o experimentos como
observadores.

En el ámbito científico donde se crean las condiciones favorables para la observación de fenómenos muy “sutiles”, la simple mirada al
fenómeno modifica la experiencia y, por si fuera poco, su descripción por el verbo hablado o escrito, va a aportar todavía más
modificación. Es decir, ¿hasta qué punto el nombrado tiene una incidencia notable sobre los seres vivos?
Me planteé a menudo la cuestión de saber si la realidad del mundo es lo que se percibe o bien lo que es, independientemente de la
observación. En realidad, están vinculadas y son interdependientes. Cuando describimos, hablamos, concebimos, fabricamos o actuamos,
modificamos la realidad de lo que percibimos. La cuestión es saber si son nuestros sentidos los que son alterados por la observación de
los fenómenos exteriores, o bien si es la realidad intangible más allá de nuestros sistemas de percepción la que cambia. Personalmente,
me inclinaría a favor de la primera alternativa. Es la conciencia la que me empujó a imaginar un lenguaje frecuencial simple y musical
con el fin de evitar las cargas y las proyecciones inducidas por el lenguaje, tanto a nivel de la emisión como a nivel de la recepción. El
alfabeto y las matemáticas, son como tales, códigos que tienen a su vuelta ciertas consecuencias. El sistema de “codificación” que puse a
punto constituye el fundamento de esta tecnología caracterizada por su capacidad de poder entrar en comunicación con escalas de
frecuencias extremadamente elevadas o bajas capaces de cambiar de escala, hiper escalares, gracias a su característica auto-generadora
de armónicos exponenciales. Es como si la transferencia del verbo inicial se proyectara en su forma más exacta hasta el corazón de su
propia conciencia, sin sufrir alteraciones provocadas por el lenguaje verbal o escrito, así como por las intenciones, los deseos o los
poderes que pueden ser conferidos sobre él.

Cuando se cogen como referencia los nombres y los apellidos de una persona, su identificación, comenzamos a interesarnos por la
esencia del ser, que marcará toda su historia. Si se extrae la música del lenguaje identificativo, a partir de un código alfabeto-
matemático, hay muchas posibilidades que exprese su esencia en términos de sonido, libre de alteración y cuyo límite es el infinito. Los
nombres y los apellidos llevan la vibración, la marca de fábrica, la identidad que nos diferencia de los demás. Nos hacen únicos y la
música que se deriva de eso es también única. No sólo gracias a las notas escogidas y su disposición en la secuencia, sino también y
sobre todo, gracias a las miríadas de armónicos exponenciales que serán capaces de desplegarse más allá del tiempo y del espacio. El
aspecto exponencial de estas frecuencias ofrece a cada individuo mucho más que un efecto de apaciguamiento y de estar centrado. Le
permite unirse a todos los aspectos de su conciencia, a todo lo que puede atreverse a imaginar, más allá de las apariencias. Las
frecuencias son ordenadas y su planificación se parece mucho a la originalidad constitutiva de cada individuo. Son hasta capaces, desde
las primeras resonancias armónicas de las notas iniciales, de diferenciarse totalmente de otra música que se tocara al lado para otra
persona, sin afectar, de todos modos, las particularidades de los demás. Podemos tener al principio de la secuencia algunas notas
similares pero el despliegue armónico va a darle una sonoridad exclusiva a cada persona.

Podemos pensar que las palabras, las explicaciones y las descripciones del lenguaje vienen para crear una revolución mental que
finalmente complica la comprensión verdadera y la calidad de los intercambios.

Cuando se escucha la cantidad de informaciones que difunden los medios de comunicación diariamente, podemos imaginarnos el tumulto
que resulta de eso. En este mundo de información, de sobre información y eventualmente de desinformación, es muy difícil mantener el
discernimiento. La gran ventaja del “sonido” identificativo es que comunica su mensaje a la parte intuitiva del cerebro derecho, aparte
de los convenios de lenguaje donde el cerebro izquierdo es el especialista. La otra ventaja es que este cerebro derecho percibe sin
esfuerzo ni concentración. ¡El sonido logra su objetivo mientras que la palabra continúa tratando de convencer!

La reorganización provocada por el sonido puede pasar de los códigos y significados del lenguaje, de la cultura y del conocimiento
intelectual. Estos últimos podrán en cambio, contribuir a su explicación mental y autorizar intercambios a un nivel más superficial. La
comunicación se transformará en hiper comunicación.
Es verdaderamente útil dominar soluciones realistas que tengan relación con los estímulos que han provocado el estrés. Considerando
que estos estímulos son unas informaciones electromagnéticas, es lógico encontrar soluciones de la misma naturaleza. Y si el sonido es
manejado y controlado bien, representa el instrumento adecuado, capaz de estabilizar la reactividad emocional a estos estímulos, es
decir el estrés.



Sección C

La experiencia del sonido sobre el estrés de la enfermedad

Desde el año 1999, la progresión de las experiencias se produjo de una manera, que habría sido imposible prever al principio. En primer
lugar, mi naturaleza me invita a seguir los signos del destino. Una puerta que se cierra, un camino sin salida o un cambio involuntario,
son indicaciones que observo respetuosamente sin procurar comprender ni lamentarme. La vida debe continuar, y como base, el sentido
común. Las explicaciones vienen luego, y agradecemos al Cielo por habernos escuchado. Fue evidente para mi, desde hace tiempo, que
cada uno forma parte de un todo extraordinariamente inteligente, coordinado y coherente, para tomar la responsabilidad de reglamentar
personalmente su destino, el de otros y del universo en general, ignorando los medios del Orden Universal...
El objetivo de esta tecnología sonora es, desde el principio, aportar a todas las personas un aumento del bienestar, desde el momento en
el que tiene un nombre. Su acción es intervenir, bloqueando los estímulos agresivos por la puesta fuera de fase, antes de que se ponga en
marcha la cadena de sufrimiento, en todos los sentidos del término.

Mi primera conferencia sobre el tema fue impartida en el centro de Francia. Bajo mi asombro, tuvo mucho éxito. Un poco más tarde,
siguiendo mi profesión de ingeniero de sonido o productor, tuve la oportunidad de presentar mi trabajo en un curso de fin de semana, en
la Cataluña francesa. Aquí también, con un gran éxito. Luego en la Maison-Dieu, ciudad cuyo nombre evocador (Casa de Dios), hice otro
curso con terapeutas y médicos que me convencieron para desarrollar un programa, que permitiera la creación de las músicas
individuales contra el estrés en sus consultas, porque esta plaga ya era la primera causa de los problemas de salud.

Esta decisión tomada en este lugar, dio una vuelta decisiva al desarrollo de la técnica, porque comenzaba a poner a disposición de
intermediarios de salud lo que al principio fue destinado al público. La iniciativa de esta experiencia me pareció interesante, pero dejó en
mí una sensación de incertidumbre, porque me gustaba la idea de poner directamente a disposición del público las músicas personales
en CD, siendo así, más asequibles. A veces, como comenté, hay puertas que se abren en lugares imprevistos. Luego vino la época de
París, cuando daba regularmente conferencias, cerca de la calle Rivoli, a un público cada vez más interesado. El éxito era mucho más
importante de lo esperado. En buena hora, porque esto me daba alas y me obligaba a desarrollar mis conocimientos, aportar soluciones y
dar las explicaciones que emanaban de eso. A la técnica se añadió entonces, el método.
Así, durante varios años, este método técnico anti estrés ha participado y participa activamente, en el acompañamiento terapéutico de
los pacientes de los profesionales de salud en más de una veintena de países.
Mientras que las conferencias y los cursos de iniciación se multiplicaban, tenía la oportunidad de dar una primera información en
Bogotá, capital de Colombia. A pesar de todo lo que se escucha sobre este país en Europa, encontraba a la gente muy simpática, abierta
y muy profesional, con una formación sobre el terreno, en medicina familiar, muy desarrollada. Ignoraba si era una cuestión de cultura o
de adaptabilidad a las exigencias específicas del país, pero observaba que los jóvenes médicos pasaban muy a menudo por el terreno,
donde las condiciones de su práctica eran confrontadas con la falta o con la rareza de las medicinas en ciertas zonas lejanas de la
Amazonia, por ejemplo. Había que inventar y los métodos ancestrales ampliaban su conocimiento, al principio de su vida profesional,
antes de su vuelta a la ciudad.

También me sorprendió, descubrir prácticas donde ciertos conocimientos médicos destacaban a nivel mundial. Lejos de los prejuicios
occidentales que nos hacemos antes de ir a estos países. Uno año más tarde, en 2007, llegué a Ecuador, donde di conferencias de
información. Una de ellas fue en la Universidad Católica de Quito, la capital. Forma parte de 118 universidades jesuitas de América del
Norte y de América del Sur. Después de una presentación un poco más densa a un comité científico y médico, decidimos emprender
juntos varias tesis universitarias sobre las consecuencias de la metatécnica sonora en el estrés. Las facultades de medicina, de psicología
y de educación estaban concernidas, el fin era de poner en marcha varios “postgrados” al final del proceso del pregrado en las tres
facultades. El decano de la facultad de medicina así como el profesor encargado de nuestro programa, nos impusieron un ejercicio de
estilo de alto nivel: medir la acción de la música individual sobre el estrés provocado por la parálisis cerebral así como sobre los niños
con síndrome de Down. Sólo eso...

Usted ha comprendido bien, se trataba de limitar el estrés vivido por este tipo de paciente en el proceso de su enfermedad, el problema
intrínseco del control de la enfermedad, dependía estrictamente del seguimiento médico y de sus medicaciones.

Parálisis cerebral. Decidimos trabajar en pacientes sometidos a vigilancia médica, ejercida por neurólogos, que prescribían anti
convulsivos para evitar el riesgo de convulsiones o epilépticos, bastante comunes en este género de patologías. Se trataba de niños entre
15 meses y 5 años, aproximadamente. Aplicamos la música individual que sus mamás les hacían escuchar, dos veces al día, durante 20
minutos. Observamos, así como los médicos, que el nivel de estrés que se presentó en el parto debido al síndrome de asfixia, disminuía
de modo bastante radical. Los niños estaban más tranquilos, más relajados muscularmente y, por lo general, después de varios meses,
los médicos de forma natural, disminuían las dosis de anti convulsivos y mantenían por precaución, una dosis mínima de control. Sobre
74 casos de niños que escucharon su música individual, casi la totalidad de los más pequeños, recobraron un desarrollo natural de un
niño de su edad, o bien su mejora estaba cerca de la normalidad. Los cambios eran drásticos, sobre todo si se considera que estos niños
se degradan con el crecimiento.

También acompañamos a algunas personas, desde niños hasta adultos, en un centro especializado, con buenos resultados, dependiendo
de la edad. Debemos concluir explicando, que si la metatécnica intervenía cuando aparecen los primeros síntomas, en general con
algunos meses de edad, era posible suprimir el comportamiento estresado del niño, tanto a nivel emocional como en su consecuencia
fisiológica.

Además de los resultados clínicos, los vídeos que pudimos filmar con mi equipo, continúan emocionándonos. ¡Una cosa muy gratificante
también, es ver el alivio de los padres! Finalmente, es muy posible que la parálisis cerebral, a menudo causada por un problema de
hipoxia en el momento de nacer, puede resolverse sencillamente, actuando sobre el estrés que se engendró, controlando la actividad
neuronal con las medicinas adecuadas.
Recuerdo un caso particular, el de mi amigo Leonardo, al que encontré cuando tenía la edad de siete años. Se presentó en los brazos de
su mamá que, desesperada, asistió a una de mis conferencias después de haber recorrido el mundo entero, para mejorar la vida diaria de
su hijo que estaba en un estado extremadamente adelantado de su enfermedad, donde su cerebro era incapaz de controlar el menor de
sus movimientos. Me propuse, en calidad de ejemplo de acompañamiento durante la conferencia, realizar su música. Tan pronto como las
primeras notas resonaron, los ojos del niño se levantaron dejando de manifestar su malestar lloroso y rabioso, casi constante. Lo
observaba con compasión y sus ojos decían mucho. Un principio de sonrisa se manifestó en las comisuras de sus labios y en sus ojos.
Pasó el resto de la conferencia apaciguado, mientras sonaba su música muy suavemente en el ordenador de la presentación. En casa, su
mamá realizó regularmente su nueva música gracias al software del que dispuso, y el niño se volvió cada vez más autónomo. Un día,
acabó por mantener su cabeza derecha, después de tenerse en pie sobre sus piernas; reaccionar de manera adecuada y armoniosa a las
incitaciones de sus allegados, su sonrisa traducía su comprensión de la relación con el otro y cada día que pasa desde entonces, cerca de
4 años en el momento en el que escribo estas líneas, Leonardo progresa cada día un poco más. Puede comer sólido cuando antes solo se
podía alimentar con líquidos. La dosis de amor incondicional que recibe cada día de su padre y de su madre cuenta mucho en la mejora
de su condición, en su bienestar.

Síndrome de Down. En un centro especializado que se llama “Reina de Quito”, decidimos seguir otra investigación universitaria para la
Facultad de Medicina. Aproximadamente, 160 niños gozaron de este acompañamiento que pretendía aliviar el estrés que viven estos
niños a causa de su enfermedad. Nuestra responsable de la formación, Anne Marie de Portuondo, ha hecho un trabajo ejemplar en este
centro durante varios meses, siguiendo a cada niño y también a sus padres que, como usted se puede imaginar, viven un estrés diario.

Los niños llegan al centro por la mañana y se van después del almuerzo. La mayor parte del tiempo, y sobre todo a los más pequeños, su
mamá les acompaña durante su estancia en el centro. Un personal especializado les ayuda a mejorar sus capacidades cognitivas, sus
aptitudes para concentrarse y aprender, enseñando también a las mamás, a gestionar la situación en casa, de mejor manera. Los
resultados, mostraron un cambio total del comportamiento de estos niños. A menudo gruñones en el momento de la llegada al centro, se
volvieron alegres, participativos, más concentrados en el aprendizaje; los problemas respiratorios (gripe, resfriados, rinitis)
disminuyeron en un 80% (son niños muy propensos a este tipo de problemas); las complicaciones cardíacas tendieron a desaparecer
durante la investigación. La diferencia entre antes y después, fue muy notoria. Ciertas mamás piensan, que sus niños se hicieron
“hiperactivos”, término que en su boca demuestra solamente un aumento significativo de la actividad con relación al estado inicial.

Educación. Escogimos ocuparnos del estrés diario que viven los niños de un barrio extremadamente pobre de Quito, con una
criminalidad considerable, que diariamente son recibidos por una congregación de monjas italianas y ecuatorianas, con el fin de recibir
un complemento educativo escolar y el alimento que necesitan para sobrevivir. Decidimos aplicarles el método a los 200 niños así como a
sus padres, a menudo solamente la madre. Aquí también, los resultados se mostraron espectaculares. Para resumir la situación, el
comentario más adaptado viene de la madre superiora: “El barrio entero ha cambiado”. Los niños más ingratos abandonan la
criminalidad, los más pequeños asimilan mejor la educación, los padres se sienten pacificados y su vida toma otra dirección. La casi
eliminación del estrés diario tuvo consecuencias considerables en este barrio. Habría que asistir a las reuniones de agradecimiento que
espontáneamente organizaron en nuestro honor. Le aseguro que las lágrimas se derramaron, por ambos lados. A escala de un barrio o de
un centro entero, el efecto del sonido es más potente que sobre individuos aislados, porque el efecto de masa de las frecuencias ínter
actúa a nivel colectivo.

Estas experiencias universitarias nos llevaron naturalmente, siempre en Ecuador, a intervenir a nivel de un síndrome muy comentado, y
con razón, que es el “miedo a la muerte” en situación prequirúrgica. Este estrés extremo provoca tales efectos, que a veces el cirujano
puede decidir posponer la operación. Hasta con grandes cantidades de drogas anestésicas, el estrés continúa teniendo consecuencias
durante las operaciones. Aplicamos el acompañamiento musical a 12.000 pacientes de cirugía en el mejor establecimiento hospitalario
del país, el hospital Metropolitano de Quito, certificado por la Joint Comission norteamericana. Una encuesta permanente y sistemática
fue aplicada, documentada y firmada por todos los pacientes. Revela un índice de satisfacción del 97%, y un índice de recomendación del
99,8%, con una mejora del tiempo de recuperación postoperatoria del 24,85% con relación al tiempo previsto, salvo complicaciones
eventuales.

En el transcurso de estas experiencias concentradas en la misma zona geográfica, pudimos observar cual es la responsabilidad
verdadera del estrés en la enfermedad y en la vida de la gente.


El estrés en el mundo del trabajo

Varias investigaciones están actualmente en proceso en el ámbito de las empresas, donde el estrés y sus corolarios llamados
“absentismo” y “presenteismo” causan daños, que las empresas son todavía incapaces de estimar la realidad de las consecuencias sobre
la salud de los individuos, los costes reales que provocan y la pérdida de productividad que resulta de eso.

A petición de ciertos aseguradores del campo de la salud, nos propusimos circunscribir los costes verdaderos del estrés en el trabajo,
sobre la base de trabajos realizados por grandes universidades americanas como Harvard o Cornell, o bien de Instituciones francesas
que recientemente han sido creadas para evaluar las medidas que será necesario tomar contra esta plaga terrible y planetaria. Todas las
instancias coinciden en decir, que el coste del estrés puede ser evaluado en cerca del 70% del coste total de la salud de un empleado.
¡Una decena de dicho porcentaje es afectada por el absentismo, fácil de evaluar contando los días de ausencia por causa súbita e
imprevista, y el 60% del coste total de la salud es causado por el presenteismo o el estrés durante el trabajo! Según la Oficina
Internacional del Trabajo de Ginebra, el coste del estrés representa cerca del 4% del PIB de un país industrial. Hay que sumar a estas
cifras ya impresionantes, los costes de las enfermedades crónicas que van a crecer un 50% entre 2010 y 2015 (cáncer, enfermedades
cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes, obesidad). Sabiendo que el componente del estrés en el desarrollo y el mantenimiento
de estas últimas interviene en un 40 al 80%, usted puede darse una idea realista de los daños del estrés en el mundo. Otra indicación: el
motor de búsqueda de Google dedica a la palabra “estrés” varios billones de artículos, en diferentes idiomas. ¿Hablamos de eso, pero
que hacemos con ello?

El trabajo con la metatécnica en las empresas cambia los funcionamientos en las relaciones entre los empleados. La tendencia a los
conflictos disminuye seriamente, privilegiando de forma natural la comunicación sincera y directa. Las consignas de las jerarquías
superiores son mejor percibidas, mientras que sus instigadores hacen más esfuerzos para ser comprendidos, mejorándose la evaluación
de las tareas que esperan ser cumplidas por sus subalternos. Las consecuencias son numerosas, tanto en plan de la satisfacción del
trabajo realizado, como de la disminución de la sensación de cansancio. Los médicos de la empresa también ven disminuir las consultas
vinculadas a los problemas músculo-esqueléticos, dolores dorsales y otros. En cuanto a las consultas de nivel psicológico, tienen una
fuerte disminución, porque los fenómenos de ansiedad, de depresión y de burn-out tienden a difuminarse. El monitoreo de las personas
con encuestas muy cortas y dirigidas vía correos electrónicos, o hechas por los médicos del trabajo, permiten medir mensualmente la
disminución del nivel de estrés vivido. Evidentemente, el nivel de productividad aumenta en la empresa, el ambiente es más sereno y
más comunicativo. Los aseguradores también observan una disminución de la siniestralidad laboral, que les permite ser un poco más
competitivos con las primas. Entonces, todo el mundo se siente contento, y en primer lugar el trabajador.

En el transcurso de todas estas experiencias, sean en el acompañamiento médico o quirúrgico, en el dominio del trabajo como
instrumento de prevención del estrés o en el acompañamiento de cualquier persona que desea controlar simplemente mejor su nivel de
estrés, recibimos siempre el mismo comentario: ¡La música sólo puede hacer el bien! Es decir, la ventaja que goza el sonido es que es
inofensivo, sin efectos secundarios, ni invasivo.


Los dientes reaccionan a las emociones​
Con objeto de asombrarse un poco, voy a contarle una experiencia cuya aplicación está en proceso de elaboración en el campo de la
odontología. Todos nosotros sabemos que ir a la consulta del dentista es una fuente bastante importante de estrés. El sonido de la
turbina y su resonancia en el cuerpo representa un inconveniente, que a todos nos gustaría saltarnos.

La primera idea es anticipar la detección de los dientes que tienen más posibilidad de degradación antes de que se produzca, y así llevar
una vigilancia precisa cuando se presenta una caries al principio, lo que hace el cuidado menos doloroso. Para esto, he desarrollado un
sistema de lectura de la dentición para el hombre y para la mujer. Los problemas de dientes sobrevienen por pares. La implantación de
los dientes es idéntica a aquel del que hablamos en el capítulo del “principio de resonancia múltiple en espejo”. La segunda idea es
limitar el estrés antes y durante la intervención, de la misma manera que lo hacemos en las cirugías.

La dentición está dividida en cuatro partes, contiene 32 dientes, aunque parece reducirse a 28 dientes en las generaciones más jóvenes,
porque las muelas del juicio tienden a desaparecer. En el lado derecho de la boca (a la izquierda en el dibujo), encontramos los dientes
17 - 11 arriba y 47 a 41 abajo. En el lado izquierdo de la boca (a la derecha en el dibujo), los dientes 21 a 27 arriba y 31 a 37 abajo. Para
un hombre, la tabla de lectura nos señala que arriba a la derecha (17 a 11), tenemos la representación del apellido del padre, el primer
apellido; abajo a la derecha (47 a 41), encontramos la representación del apellido de la madre, el segundo apellido, y arriba a la
izquierda, de 21 a 27, encontramos la representación de los nombres.

En este ejemplo, los apellidos son respectivamente representados por FAMI y SOLRE, mientras que el nombre es representado por LASI.
La técnica de asociación por pares define que la primera nota arranque desde el marco que acabamos de fijar y que la segunda nota
aterriza en el marco diagonalmente opuesto. Así, para el apellido del padre, la línea negra que lo simboliza empieza en la nota FA(14) y
llega al MI(33). En cuanto al segundo apellido, el de la madre, la línea gris arranca en SOL(45) y acaba en RE(26). En cuanto al nombre
definido por la línea de puntos, arranca en LA(22) y acaba en SI (47). La enseñanza que se extrae, es que los dientes representados por
cada pareja de notas van a tener caries, o una de ellas ha sido extraída, o bien una de las dos presenta una malformación, y siempre por
pares.

Más arriba, para una mujer, la tabla de lectura es ligeramente diferente con el apellido del padre arriba a la izquierda, FAMI, el apellido
de la madre abajo a la izquierda, FARE y los nombres abajo a la derecha, SOLRE. ​
Los dientes son la representación del estado emocional de cada uno, revelado en la técnica presente por sus nombres y sus apellidos. En
el transcurso de ciertas conferencias, nos divertimos, bajo el control y la comprobación de un dentista que formaba parte de la
asistencia, haciendo este tipo de evaluación. Los resultados son absolutamente coherentes, con esta tabla de lectura. Los dientes hablan
de nuestras emociones descontroladas.


El experimento increíble de los perfumes​
La experiencia realizada con los perfumes, y más exactamente sus aceites esenciales, definitivamente valorizó el poder del sonido como
transmisor de la información característica de un perfume. ¿Puede imaginar que un sonido adaptado a un aceite esencial puede
transmitir su perfume a decenas de metros alrededor, mientras que sus moléculas son incapaces de alcanzar el sistema olfativo a tal
distancia? ¿Mejor todavía, usted puede imaginar que cortando el sonido del aceite esencial, su perfume deja inmediatamente de ser
percibido a gran distancia y que volviendo a tocar su secuencia, la percepción del perfume reaparece muy claramente?. Sin embargo,
esta experiencia la viví por primera vez, por azar, impartiendo una conferencia en el corazón de los castillos del río Loira, en Francia.

Unos años atrás, había hecho la correspondencia entre las parejas de notas y el perfume de los aceites esenciales, yendo de las
fragancias más pimentadas a las más etéreas, pasando por las más frescas. Para hacerlo, había realizado un estudio muy completo de las
plantas que se podía extraer su aceite, en el mundo entero. Había disfrutado del conocimiento inmenso de Brigitte y Christian Eloy,
grandes especialistas de los aceites esenciales en Francia (Hierbas y Tradiciones), así como fuentes y calidad de suministro.
Catalogamos así 384 aceites esenciales que permitían obtener, gracias a la transformación de su nombre latino, las 49 parejas de notas
que cubrían toda la gama musical de la metatécnica.

Usted puede ver en este cuadro de arriba toda la serie, las 49 parejas de notas.

Pasando por un trabajo previo de clasificación de los aromas por parejas de notas, que resultaban de sus nombres latinos, mezclamos en
el mismo frasco los aceites cuyos nombres latinos daban la misma pareja de notas. Por ejemplo, comparando primero la Albahaca a
linalol (Ocimum basilicum linalol) con la Manzanilla matricaria (Chamomilla matricaria), nos dimos cuenta de que sus perfumes
respectivos eran extremadamente próximos, casi similares. Tomando el tercero que era el Ciprés de Provenza (Cupressus sempervivens),
nos percatamos que su aroma era casi idéntico a los dos que preceden, todos con la pareja de notas DODO. El mismo experimento se
hizo con todos los aceites esenciales repartidos en 49 parejas de notas. ¡La mezcla de varios aceites esenciales que tenían el mismo par
de notas correspondía a cada una de ellas, oliéndolos por separado!

A partir de esta primera clasificación, dispusimos los frascos por orden ascendente de DODO a SISI. Una nueva observación
extraordinaria apareció: Los primeros aromas eran azucarados y picantes, alrededor de la zona marcada por la nube (1) en la ilustración;
en medio (2), los aromas eran muy frescos, mientras que al final del espectro (3), en la zona de SISI, los aromas eran etéreos. La
progresión aromática era perfectamente lineal y podíamos sentir los cambios sensibles desde el principio hasta el final del espectro.

En conclusión, y de manera muy objetiva, la transformación de los nombres latinos de las esencias en notas musicales correspondía
exactamente a los olores que progresivamente van del más picante al más etéreo, pasando por la frescura del centro.

Así como lo relataba a principios de capítulo, la experiencia de la activación del perfume con su propia “música”, en un lugar dado, le
otorgaba la capacidad de ser percibido a una distancia ampliamente superior a la que habitualmente se puede sentir con el olfato. Por lo
que, es evidente que la transmisión del perfume se propaga de manera diferente que por las moléculas del aire. Asistimos a una
transmisión de orden electromagnético, porque ciertos perfumes pueden alcanzar una distancia de treinta o cuarenta metros
aproximadamente, solamente cuando su frecuencia sonora es emitida en el espacio y, lo recuerdo, cuando la música se para, la
percepción olfativa se para instantáneamente, y empieza de nuevo cuando se vuelve a tocar su música.

A partir de estos experimentos, se volvió evidente agrupar las esencias cuyas parejas de notas son idénticas a los nombres y apellidos
que llevamos. La naturaleza nos ofrece el medio de conocer las esencias que perfectamente nos convienen. Y su mezcla transmite a los
demás la totalidad de lo que somos, a condición de utilizar una cantidad muy pequeña sobre la piel, porque su concentración es
importante. La información que emana de eso es ante todo de orden electromagnético, pero mucho más eficaz que un perfume del
comercio, en lo que transmite, porque es personal. ¿Posiblemente veremos un día crear perfumes únicos y personalizados cuyo sonido
específico ampliaría de manera sostenible, gracias al fenómeno de exponencialidad, el complejo de esencias al cual está vinculado?
Imagino que su aplicación verá la luz, sin duda, en un futuro bastante cercano.

La conjunción de las letras que componen el nombre de una planta, su perfume, sus notas y su transmisión olfativa por la onda acústica
demuestra claramente el vínculo entre el verbo y la materia. Cuanto más se acumulan las experiencias, más queda demostrado: ¡En el
principio era el verbo! ¿Somos entonces, el producto de los nombres que llevamos, de lo que oímos, leemos, de lo que expresamos y ... ,
de lo que olemos?

Si una materia bastante ligera como un aceite esencial puede transportarse a una cierta distancia, y la sensación puede materializarse
en la nariz del receptor por medio de la onda acústica, podemos imaginarnos un gran número de aplicaciones que pueden emanar de
ello. Y esto es solamente el principio.


La experiencia del sonido en el agua

La fórmula química del agua pura es H2O. El agua “corriente” es una “solución” de agua y diferentes sales minerales y otros
coadyuvantes. Por esta razón, el agua es un compuesto químico impuro. Está considerada como el “disolvente universal” y la presencia
de estas moléculas va a favorecer la creación de iones negativos y positivos. Así, el agua va a poder transmitir cargas electromagnéticas.
Por ejemplo, el proceso de ionización se produce instantáneamente poniendo sal (cloruro de sodio) en un recipiente lleno de agua. La
mezcla provoca la disociación de la molécula de sal en 2 iones: el sodio y el cloro, o “cloruro de sodio”. Esta nueva mezcla de iones es
llamada electrolito. Los electrolitos poseen la propiedad de permitir el paso de la corriente eléctrica por desplazamiento de iones. La
electrólisis, un fenómeno idéntico, consiste en provocar, en acelerar o en ampliar la disociación de una molécula en iones sometidos a
una corriente eléctrica con “más” y “menos”. La diferencia de potencial (corriente eléctrica) entre los polos más y menos crea un campo
eléctrico, que somete los iones a fuerzas de desplazamiento. Así puede transmitirse en un agua ionizada una carga electromagnética.
Teóricamente, cuanto mayor sea el número de informaciones que transmite el agua, como en el cuerpo humano, mejor son los influjos
nerviosos y las informaciones hormonales van a circular de mejor manera con el fin de favorecer la homeostasia (el equilibrio global o el
bienestar).
De manera natural, la intervención del sonido metatécnico va a actuar de manera similar, y va a apropiarse las facultades
electromagnéticas de transmisión de informaciones dentro del cuerpo, por optimización de los fenómenos permanentes de ionización.
Además, si se quiere aumentar el potencial intrínseco del agua, uno de nuestros nuevos programas puede, nombrando el agua, aumentar
su ionización, y consagrarla a unas “personalidades”, por sus nombres, cuyos talentos serán valorizados a condición de que sean puestas
en resonancia las personas que consumirán dicha agua.

He aquí que puede parecer raro, pero siempre hay que mantener el espíritu que todo el Universo es un cuerpo, cuyos elementos
aparentemente separados, inter actúa de modo coherente. Incluyendo el nombrar el agua y a sus consumidores, una “alquimia”
electromagnética que se produce para dar al agua un sabor y facultades específicas: si es cargada con cloro como en el caso de grandes
aglomeraciones, el olor desaparece; si deja una sensación de dureza después de haberla bebido, esta sensación desaparece y deja una
sensación dulce. El agua también parece más refrescante. Su consumo es un placer porque entra en vibración con sus propias células.

Cuando se bebe un agua que es nombrada por el sonido, el proceso de ionización es más importante y, cuanto más se acelera, las
informaciones electromagnéticas que lo atraviesan van a tener una consecuencia sobre el poder transmisor del agua, por lo tanto sobre
la calidad y la cantidad de las informaciones percibidas por las moléculas, las células y los órganos irrigados por esta agua. Las nociones
de acidez, de alcalinidad y de resistividad del agua, tales como están medidas, permanecen casi inalteradas, según las pruebas. En
cambio, el agua se hace un vector formidable capaz de transportar las informaciones electromagnéticas vitales en el organismo. Además,
el agua informada permite una mejor liberación de las toxinas y de los metales pesados, que es fácil analizar en las orinas antes y
después de consumo del agua que ha gozado de este metatécnica.

En un ámbito muy diferente y desde hace varios años, tuve la oportunidad de asistir a la misma operación sobre el agua de las piscinas
de casas particulares, y sus propietarios olvidaron desde hace tiempo el nombre de los productos que utilizaban para mantener su agua
sana.

Según la seria revista científica francesa “La Recherche” n° 451, abril de 2011, un descubrimiento viene a apoyar mi trabajo, ya que se ha observado
un nuevo “estado cuántico” del agua, cuando sus moléculas son alineadas en un nanotubo de carbono de 1,6 nanómetros de diámetro y expuestas a
una difusión de neutrones. Entonces, los protones de los átomos de hidrógeno y de oxígeno poseen una energía superior a la del agua libre, debido a
un estado cuántico singular. Esto podría explicar el carácter excepcionalmente conductor del agua a través de las membranas celulares biológicas del
cuerpo humano, por ejemplo.

Con el fin de captar los cambios debidos a la acción de las frecuencias, me he visto obligado a encontrar un sistema extremadamente
sensible de medida que se llama el método de la cristalización sensible al cloruro de cobre. La crea el químico Ehrenfried Pfeiffer (1899-
1961) en el año 1925, con el fin de medir ciertas influencias sensibles que la química tradicional tiene dificultad de realizar.

La estructura cristalina, presente en sustancias minerales u orgánicas muy numerosas, es una disposición geométrica de las moléculas
gracias a la cual los materiales se solidifican tomando formas ordenadas. Así, las piedras cristalinas, del cuarzo al diamante, dan
esculturas poliédricas, creciendo en el mundo subterráneo durante milenios. Lo mismo, las sales cristalinas disueltas en el agua, dejan
después de su evaporación, dibujos de rosetones cúbicos. Pfeiffer puso a punto la cristalización sensible al cloruro de cobre, capaz de
medir, por toda una paleta de formas complejas, las menores perturbaciones de las condiciones de cristalización.

Hace falta una placa de vidrio circular, de una decena de centímetros de diámetro, rodeada de un anillo. Ponemos allí una solución
compuesta de agua destilada y de cloruro de cobre. Se coloca la placa delicadamente en una “cabina” para ser aislada del polvo, y se
mantiene a una temperatura (28°) constante, con una humedad del 60%. La cristalización está disponible después de diez horas de
reposo. Lo que hay que retener, es que a mayor ionización, mejor circulación electromagnética de los flujos vitales del organismo, ayuda
a transportar los nutrientes en el cuerpo, facilita la eliminación de las toxinas, regula la temperatura corporal y participa en la
regeneración de las células y los tejidos, todo gracias a una mejor tasa de penetración del agua en las células.
Arriba, una cristalización de un agua mineral de consumo corriente. Las asperezas, bastante irregulares, testimonian su falta de
equilibrio.

He aquí ahora la misma agua que ha gozado de los beneficios del sonido metatécnico. El desarrollo energético de los cristales testimonia
una gran fuerza y un bello equilibrio.

Sabidos los problemas inmensos que encontramos en el mundo con el agua potable, decidí poner a disposición del público una aplicación
que permita, simplemente, realizar este género de operación.
¡Así es como, de un sujeto a otro, una sola línea nos separa del vino!


La experiencia deliciosa del vino

Nacido en el corazón de un viñedo de media montaña, siempre evocó en mí algo natural, cultural, tradicional y hasta innato. Le
tranquilizo, consumo poco y bueno, porque un vino fino se aprecia cuando es compartido, y las ocasiones son sin duda mejores cuando
tienen un carácter excepcional, sin exceso.

La tradición francesa del vino se identificó como original cuando la cultura de la viña comenzó a proliferar en el resto del mundo. En el
país, es completamente normal hablar de vino, comparar terruños, cepas, viñedos y castillos. En general al francés medio poco le
concierne la explosión de los precios de ciertos grandes castillos. Está mucho más orgulloso al encontrar el vino de un pequeño
propietario al que acaba de comprar un vino por una cantidad asequible “y que es, de bueno, como el del gran castillo vecino”. El
descubrimiento de pequeños nuevos productores de vinos cultivados en agricultura biodinámica, es la discusión favorita entre
aficionados avispados, como si se volviera a la fuente, al origen.

En el año 2007, tuve la oportunidad de compartir una experiencia muy interesante con un productor de vinos biológicos que, desde una
treintena de años, practica la cultura biodinámica en el sur de Francia. Ofrecí la técnica del sonido que se aplica al agua, pero con la
viña y el vino. Durante un año, acompañé la vida de este productor, ayudándole a reforzar el sistema inmune de la planta, reduciendo los
problemas de estrés hídrico, o calmando los ardores de algunos pequeños bichos a veces demasiado invasivos, pero siempre, de manera
pacífica.

Así como en el caso del agua, comencé por considerar que la viña es un ser que vive con sus propias reglas en armonía con el medio en
el cual evoluciona. Entonces, puede vivir agresiones a las cuales le será difícil reaccionar, adaptarse. Hay que aportar soluciones, con el
fin de compensar la propia inmunidad de la viña, contra los acontecimientos estresantes externos, como son las bacterias, los insectos y
los hongos. Es en este plano donde esta metatécnica actuará, dejando a otros agentes químicos o naturales el cuidado de ocuparse de la
parte fisiológica de la planta.

La metatécnica del vino consiste primero en trabajar el agua que va a servirnos de intermediario para “informar” a la planta, las
bacterias, los insectos o los hongos que habitan alrededor de ella. Según las regiones del mundo, los terruños tienen relaciones
diferentes con los numerosos tipos de cepa. La insolación, la tasa de humedad, la calidad de la tierra van a provocar la llegada de
elementos “estresantes” que van a desestabilizar la homeostasia natural de la viña. También pude observar, que un agua de riego que
vehicula una polución electromagnética debida a la cercanía de líneas de alta tensión, va a tener ciertas consecuencias, fácilmente
remediables, pero que fueron difíciles de diagnosticar. El entorno de la viña, la acción contaminante de ciertos herbicidas o fungicidas,
debe también ser tenido en cuenta. El agua que esté destinada al tratamiento metatécnico de la viña, debe ser “cargada” con sus propias
frecuencias, para que pueda penetrar fácilmente la membrana biológica de las células y transportar la información necesaria. Esta
acción puede ser muy útil, en el acompañamiento de los tratamientos acostumbrados, preferentemente orgánicos. Un pequeño
contenedor destinado a recibir el agua, a la que se añadirá sílice mineral o mejor, orgánico, sirve para aumentar las capacidades de
penetración del agua de base. Luego, es extraída la cantidad de agua de base necesaria, e introducida en el pulverizador, para el
tratamiento de un cierto número de hileras del viñedo. En este momento es sumergido un micro altavoz hídrico, difundiendo, durante
algunos minutos, la información necesaria para el tratamiento del estrés específico debido al insecto, al hongo, a la bacteria o a la planta
misma. Sílice, mezclado anteriormente al agua base, nos sirve ahora para captar y restituir la información sónica, con el fin de aportar
más potencia con el tiempo. En efecto la sílice es conocida por sus cualidades de absorción, de almacenamiento y de difusión de las
frecuencias electromagnéticas.

En general, el número de pasos de pulverización es de uno, a tres o cuatro como máximo, en caso de resistencia severa. Cuanto antes se
afronte el problema, mejores serán los resultados. Con el fin de darle una idea del acompañamiento de la metatécnica a la viña,
habíamos decidido evitar los tratamientos contra el mildiu y el esca en las jóvenes viñas con el fin de favorecer su propia resistencia
inmune. El oidium, un micro hongo de aspecto harinoso que se posa sobre las hojas y sobre el tallo de la viña, ha sido estabilizado,
afortunadamente, porque puede provocar daños importantes. Ocurrió lo mismo con las cicadelas (micro insectos), cuyas colonias, si son
demasiado importantes, pueden provocar una enfermedad llamada el flavesencia dorada, con consecuencias irremediables para la
perennidad del viñedo. En algunos momentos, la viña sufrió un “estrés hídrico” bastante importante por la falta de agua, y las
frecuencias permitieron a la planta crear grandes raíces para buscar el agua que necesitaba. Las eventuales alteraciones hídricas
desaparecieron.

Teníamos la costumbre de observar la evolución comparativa de los resultados por el mismo procedimiento de cristalización sensible,
tanto para los vegetales, como para el agua o el vino en curso de fermentación y de envejecimiento. Los resultados marcaban
continuamente una diferencia bastante notable.
Dos extractos de textura, en cristalización sensible en el trabajo de la viña.

Antes:

Después:

El resultado estaba a la altura de nuestras esperanzas y pudimos comprobar que parcelas sin producción, desde hacía 17 años, echaron
a ofrecer bellos racimos de uvas y obtuvimos un estado sanitario excepcional del 98%. Los botones todavía crecían en otoño después de
la cosecha y el sabor de la uva era a veces comparable al de la uva de mesa. Podíamos anotar una diferencia muy grande de aspecto
entre esta viña y las de los vecinos, cuyas hojas parecían apagadas, muertas, blandas y sin energía. Según las parcelas, obteníamos un
aumento de la producción de racimos del 10 al 30%.

En el momento de la degustación, es como si su alcohol se transformaba en espíritu capaz de alcanzar inmediatamente y con dulzura
todas las células del cuerpo. Daba la sensación de tomar una amplitud considerable guardando su matiz, la esencia de sus aromas y su
gusto, se hacía más presente y distintivo entre los sabores, induciendo una sensación de satisfacción donde las palabras son difíciles de
encontrar, para expresar un placer nuevo. Después de haber realizado numerosos experimentos del género, esté seguro que compartir
amistosamente un buen vino, adquiere otro matiz cuando se crea la alquimia del espíritu del vino y de las personas. En este mundo, ya se
trate de vegetal, de mineral, de animal o de humano, todo es una cuestión de comunicación y como acabamos de ver, los contactos
realizados por el cerebro izquierdo del intelecto son muy pobres con relación al del cerebro derecho. Es aquí donde se encuentra la
felicidad, y el vino, por su espíritu, tiene un papel muy interesante cuando se le presta atención. Nos ofrece una bella imagen de nosotros
mismos, en nuestro aspecto luminoso.

Por otra parte, si se compara la viña que se dice «vitis vinifera» a una persona, obtenemos, en el lenguaje metatécnico, las cualidades
siguientes: “vitis” transmite la energía SOLFA, es decir la capacidad de expresar el amor, la amistad, el respeto, la gratitud; “vinifera” o
MIRE, valoriza la sensibilidad del ser que lo saborea, “vitis” y “vinifera” reunidos da DOLA, es decir, la fuerza a proyectarse, a imaginar,
a prever el futuro con claridad.

Es por esto que una buena degustación entre amigos valoriza siempre el aspecto comunicativo, amistoso, sensible, creativo y
entusiasmado del futuro.
A propósito de eso, quería compartir una tradición que conocí, en 1998. Georgia, tierra de producción de vino de la ex Unión Soviética
tiene una tradición muy bella. Las reuniones de invitados siempre son orquestadas por el “Tamada”, un tipo de maestro de ceremonia,
que orquesta el ritmo de la toma de la bebida, un buen vino natural, y los períodos de degustación de los platos. Bebemos siempre y
solamente después de que el “Tamada” hubiera brindado por uno de los convidados. Con el tiempo, comprendí que estas reuniones
servían también para resolver ciertos conflictos a veces muy antiguos, valorizando en el momento del brindis, las cualidades de la
persona que se había comportado mal, lo que creaba un tipo de equilibrio reconocido por todos, incluidos los que podían quejarse de él.
Hay que decir que el vino, en este caso, desempeñaba un papel muy interesante, y siempre observé que los efectos de esta tradición eran
positivos en la comunicación y la buena armonía entre los amigos o las familias.

Consumido moderadamente, el buen vino desempeña otro papel, que he entendido mejor, a través de la experiencia de esta metatécnica.
¡Aquí también, el nombre, “vitis vinífera”, está en coherencia perfecta con su escritura y el efecto que proporciona!


El amanecer de una nueva creación musical​
Al principio de la historia que acabo de contarle en este libro, mi idea era crear músicas utilizando una nueva gama musical que tuviera
en cuenta la proporción exponencial de Phi, del Triángulo de Pascal o de la secuencia Fibonacci. Hasta ahora, hemos visto las
aplicaciones en el dominio del ser humano esencialmente. Ahora quiero hablarle de una aplicación que, pienso, verá la luz bastante
rápidamente: la composición musical.

Entre las experiencias que he podido hacer, usted ha comprendido que se puede crear fácilmente músicas como diversión, en relación
directa con las palabras. Cada frase, cada estrofa o cada estribillo pueden tener las notas y los acordes adaptados exactamente al texto
escrito. En el caso inverso donde primero es creada la música, podemos generar intenciones específicas que lleven las palabras escritas.
Y además de todo esto, podemos añadir los colores que les corresponden.

En efecto, cada nota reacciona a su color y a la inversa. Si se toca de manera permanente la nota DO de la metatécnica y se proyecta
sobre una pared lisa un color rojo, nos daremos cuenta, encontrando la combinación perfecta de los componentes del color que entra en
resonancia vibratoria con el sonido, que el color que aparece en la pared se intensifica: el color corresponde a una frecuencia
colorimétrica que se sitúa 40 octavas por encima del sonido correspondiente, en términos electromagnéticos. Existe un lazo natural
directo entre la nota y el color. Cuantos más armónicos naturales genere la nota musical, más intenso será el color. Al rojo le
corresponde DO, al naranja RE, al amarillo MI, al verde FA, al azul SOL, al morado LA y al blanco ligeramente tintado de violeta la nota
SI.

¡Imagine el impacto de una película que tenga en cuenta estos parámetros! ¡Y si quiere divertirse un poco, podríamos añadir una
vaporización ligera de esencias de plantas aromáticas! ¡El oído, la vista, el verbo y el olfato estarán en perfecta armonía!
Respecto a esto, tengo personalmente la impresión de que la creación musical o cinematográfica está dando demasiadas vueltas. Los
medios financieros y de propaganda tienen un papel muy determinante en el éxito “artístico” y el reconocimiento del público. Me parece
que esta mezcla podría provocar el nacimiento de conceptos simples que se ocupen prioritariamente de aportar placer al alma humana.
La espera es inmensa y todos los medios están a disposición...


¿Cómo se aplica la metatécnica?​
En primer lugar, es aplicable por todos y para todos, sin la menor restricción. ¡Se trata de música y nada de medicina, aunque participa
en el bienestar, la música se vive sin necesidad de reconocimiento o diploma para ser practicada! Desde su inicio, se requirieron ciertas
condiciones esenciales:

Primero: el acceso a la desactivación del estrés por la metatécnica debía ofrecerse a toda persona que considerase que la escucha
musical personalizada puede tener una incidencia sobre el bienestar, ya sea en el plano preventivo o durante la enfermedad, para sí
mismo u otras personas (una madre de familia para sus niños y su esposo, un empresario para sus empleados, una administración
pública, una asociación, un club deportivo, un comercio, un responsable de recursos humanos, un profesional de salud, una ONG, un
centro médico, un hospital, un dispensario, una clínica, un spa, un hotel, un conductor, un policía, un magistrado, una enfermera, un
médico), procurando aliviar al prójimo afectado por el síndrome del estrés o por una enfermedad crónica y/o invalidante.

En segundo lugar: un conjunto de servidores (ordenadores) debía permitir el acceso gratuito a la apertura instantánea de una cuenta, en
nuestra página web, exclusiva y dedicada al poseedor del código de acceso. La toma de los datos, la salvaguarda y la fabricación de las
secuencias con envío automático del fichero audio mp3 al e-mail del beneficiario para descargar su música, tenía que poder ser hecha
desde cualquier punto del planeta conectado a Internet.

En tercer lugar: la utilización de la cuenta personal en la web se hace sin inversión preliminar, porque está basado en el sistema “pay per
use”, es decir, “se paga lo que se usa”. Se compran “licencias de ejecución” por los medios usuales de compra en Internet y se realizan
una o varias músicas, sabiendo que una música consume una licencia. Por ejemplo, con cuatro licencias, podemos hacer cuatro músicas
personalizadas distintas para los cuatro miembros de la misma familia.​
En cuarto lugar: el precio del servicio (sobre la media de una música personalizada por mes) debe ser accesible para cualquier persona.

En quinto lugar: los servicios de acceso reservados para los profesionales de salud facultan un acompañamiento profundo, con la ayuda
de herramientas especializadas, así como una ayuda a la comprensión de los problemas psico-emocionales y hasta físicos. Esta
integración de tipo “cognitivo” permite, para cualquiera que sienta la necesidad, complementar la escucha de las músicas individuales.

Se imparten seminarios de información para el público, de uno o dos días de duración, según los países. Sirven para profundizar en los
conocimientos e intercambiar las experiencias vividas. También se realizan teleconferencias impartidas por un servidor, en cuatro
idiomas (francés, alemán, inglés, español). Al final del libro, usted encontrará todas las informaciones adecuadas.
Para el uso de los profesionales de salud, se imparten seminarios de certificación de la metatécnica, con el fin de que puedan ofrecer una
asistencia y un apoyo que los pacientes a veces necesitan. Ciertas herramientas informáticas, por las mismas vías de acceso, son puestas
a disposición para acompañar procesos de análisis, de monitoreo y prevención.

En plan práctico: cuando la secuencia ha sido solicitada en la página web, sea directamente por el beneficiario o a través de un
intermediario profesional de salud, será enviada por correo electrónico al beneficiario con el fin de ser inmediatamente descargada,
algunos segundos después del envío del pedido.
Desde la primera escucha, se puede observar que las expresiones de la cara que a menudo testimonian una cierta tensión, desaparecen
en menos de un minuto. Es como una verdadera prueba de rejuvenecimiento a la cual el cuerpo estaba poco acostumbrado. Luego, el
trabajo se hará cada vez más exhaustivo. Se siente que la respiración y el ritmo cardíaco disminuyen ligeramente y, muy a menudo,
emociones almacenadas desde mucho tiempo aparecen en la superficie del intelecto. Es lo que los psicoanalistas y psicólogos llaman la
“concienciación” de los sufrimientos emocionales pasados. Este proceso crea un buen efecto para el resto de la existencia, porque
ayudará a evitar recaer en las mismas trampas que la vida nos ofrece.

Es importante saber que la metatécnica ofrecida tiene en cuenta los nombres y apellidos de la persona, así como su fecha de nacimiento
con el fin de incluir el cálculo automático de su bioritmo desde el nacimiento, e insertar, en el momento en el que es realizada la
secuencia musical, ciertas informaciones frecuenciales que van a continuar, mes tras mes, la evolución coherente de la persona. La
noción del “bioritmo”, diferente del ritmo biológico, viene por el hecho de que el universo es el producto de la imbricación de numerosos
ritmos, macroscópicos o microscópicos. La metatécnica tiene en cuenta solamente la rotación de la tierra alrededor del sol, los ritmos de
la luna, los del día y de la noche según el lugar donde habitualmente se vive. Sin acudir a ninguna noción de astrología, preferí evitar
volver a un concepto a menudo practicado donde el cálculo del bioritmo también manifiesta nociones de ritmo espiritual, pasional o
intelectual.

Los beneficios de la escucha musical de las secuencias individuales se sienten desde la primera escucha. Comenzando este
acompañamiento en un cierto momento del año, cada secuencia tendrá una validez de un mes máximo y deberá ser reemplazada por una
nueva secuencia el mes siguiente. Existen varias razones para esto:
• Las secuencias tienen en cuenta el bioritmo individual que fluctúa continuamente,​
• Los patrones de reactividad emocional se desactivan sucesivamente a un ritmo que es absolutamente imposible prever, porque cada
persona reacciona a su manera,​
• Los estímulos o las agresiones emocionales continúan existiendo porque dependen solamente de los que la generan.

He aquí una ilustración del trabajo por capas, donde cada una puede contener uno o varios bloqueos emocionales que, repetidos, se
transforman en un estrés que se manifiesta de modo más o menos permanente. La primera música actuará en la primera capa,
comenzando por el exterior, sobre ciertos puntos más o menos cristalizados. Luego, las capas cada vez más profundas serán tratadas
hasta la desactivación de todos los bloqueos. Será necesario, solamente, realizar regularmente nuevas músicas para mantener los
beneficios en el tiempo.

Es difícil prever en que momento usted sentirá una notable mejoría, que le permita distanciarse del acceso a nuevas músicas pudiendo,
en cualquier momento, adquirir una nueva música para hacer frente a un problema puntual.
A veces, los usuarios necesitan precisiones complementarias. A pesar de que la página web es bastante explícita, así como los vídeos que
la acompañan, es posible contactar en diferentes países con consejeros formados y que poseen una gran práctica en la metatécnica. ¡La
ventaja del tiempo y de la experiencia, es hacer ganar tiempo y conocimiento!

Surgen también otro tipo de preguntas:​
“¿Y si mañana no hay más electricidad, cómo voy a hacer?” -Les pido prever desde ahora una pequeña celda fotovoltaica suficiente para
hacer funcionar un ordenador. “¿Y si no hay más Internet?” -Yo les digo que se les enviará un software que funcione sin acceso a
Internet.
“¿Y si usted desaparece?” -Yo les respondo que si desaparezco más rápidamente de lo normal, está previsto que a partir de un cierto
tiempo de ausencia de noticias de mi parte, ciertos usuarios serán capaces de tomar el relevo y de continuar alimentando por Internet o
en directo los soportes necesarios para la perennidad y para el buen funcionamiento del programa.

Estas preguntas me llevan a comentar respecto a una cuestión recurrente en nuestros días: el miedo. Bien sea el miedo del día siguiente,
el miedo al abandono, el miedo a morir, a ser rechazado, a la falta de amor, y todos los demás que se puedan imaginar, encuentran en la
metatécnica un medio para que se evaporen tan rápido como aparecieron. Habrá que seguir un acompañamiento frecuencial con una
duración más o menos larga con el fin de estabilizar la subida súbita de los miedos.
En efecto, las frecuencias exactas, dirigidas y organizadas por la metatécnica actúan de manera permanente en los tejidos y las células,
en la medida que pueden y quieren aceptar el cuerpo y el espíritu.
Con el fin de poder alcanzar las zonas más sutiles correspondientes a parámetros de “conciencia”, la herramienta desarrolla los
armónicos del sonido porque, en el estado audible, estas frecuencias son demasiado groseras para sintonizarse con la rapidez de estas
hiper frecuencias.
Los miedos pueden ser comparados con parálisis energéticas. Nada puede funcionar correctamente. Es, de lejos, el fenómeno más grave
que se puede vivir en una existencia.
La “sensación” de miedo es directamente vinculada a una disfunción energética y momentánea de la glándula pineal en relación con las
glándulas suprarrenales. En ausencia de las informaciones correctas de dichas glándulas, la vida tiene dificultad para seguir
correctamente.
Estas “sensaciones” son generadas por el exterior, o por el interior, es decir por el mental. Todo el problema es dominar en sí las
consecuencias de tales excitaciones. De lo contrario, todo el circuito de información que es materializado por el agua, está bloqueado,
tanto a nivel sutil como denso. Con un soporte de comunicación dañado, ninguna información coherente puede circular, tal como la presa
es hipnotizada por la cobra.
Lo que es importante asimilar, es que el nombrado actúa con tanta certeza como la luna sobre las mareas de los océanos. Ya sea
desactivando una emoción negativa o devolviendo al agua o al vino su energía fundamental, quitándoles el estrés acumulado por todo
tipo de polución. He aquí una ilustración por proceso Kirlian de una gota de flor del doctor Bach, a la izquierda antes, a la derecha
después de la inducción musical durante algunos minutos. Se observa como cambia el potencial energético facilitando una mejor
penetración a través de las membranas celulares del cuerpo:

Lo que se puede retener, esencialmente, de esta aplicación, son los puntos siguientes:​
1. La música es un lenguaje universal, una herencia natural de la humanidad. ​
2. Comprende, expresa y transmite mucho más que lo que se podría creer.​
3. Representa un arte del conocimiento que excluye la mediocridad cuando su matemática se hace poesía y filosofía.
4. Revela la verdadera esencia del nombrado.​
5. Su aspecto bipolar en notas dobles tiene en cuenta el concepto de materia/anti-materia, divino/humano, creación/creado...​
6. La exactitud de sus frecuencias desplegadas en espiral autoriza la autogeneración de frecuencias armónicas exponenciales, hiper
escalares y multidimensionales.​
7. Desactiva los estímulos agresivos, considerando que su componente real es electromagnético, con medios electromagnéticos.​
8. Su acción sobrepasa cualquier interpretación intelectual.​
9. La relación entre las capas emocionales o de estrés es caracterizada por un tipo de “respiración fractal” donde todo está unido, sin
que cese el aumento o la disminución de sus proporciones, en relación con toda la Creación.


El bienestar y la prevención de la enfermedad​
Desde 1999, esta metatécnica es esencialmente practicada por un gran número de médicos y terapeutas. Su evolución natural me
condujo a poner a disposición del público la parte estrictamente sonora, con acceso, vía web a la realización individual de sus propias
músicas o de terceras personas, y a desarrollar un conjunto de herramientas específicas que son exclusivamente utilizadas por los
profesionales de salud. Su fin es acompañar a los beneficiarios de manera más profunda y detallada en la comprensión de las causas y de
las consecuencias de sus sufrimientos psico-emocionales, con el fin de tener todo el conocimiento para evitar la caída en la enfermedad.

Esta técnica ha evolucionado de forma constante, porque está alimentada de una cantidad inmensa de observaciones hechas por los
médicos y terapeutas. Sus resultados están vinculados prioritariamente a las graves consecuencias que provoca la reactividad emocional
vivida desde la infancia y que sigue sin cesar, es decir, en situación de estrés. He aquí un resumen de las diferentes opiniones de los
médicos:

10. Esta metatécnica abre la vía de un nuevo paradigma de acompañamiento terapéutico, porque es un verdadero “desbrozador del
terreno” en el plano psico-emocional, haciendo perennes los resultados terapéuticos, sin riesgo de efectos secundarios porque se trata
de música:
• Esta terapia de terreno faltaba en el entorno terapéutico.​
• Cuando una nueva ciencia médica (la psico-neuro-inmunología) afirma que la llave de la salud es la gestión de las emociones, y que
demuestra que el equilibrio bioquímico acido-básico depende de las emociones, esta metatécnica es una de las mejores tratándose
específicamente del equilibrio de la esfera emocional. ​
• Cuando los adelantos cuánticos de la medicina anuncian por una parte, que energía-espíritu-materia están unidos, y por otra,
célula-órgano-cosmos están vinculados entre ellos, este instrumento es capaz de unir el potencial humano a las leyes universales.
• Utiliza un enfoque científico, cuantificable y reproducible.​
4. La práctica de la metatécnica permite encontrar la calidad de la relación entre el médico y el beneficiario, a imagen del vínculo
particular que existe entre el médico de familia y el paciente:
• Es innovadora en su acción, porque es una “terapia” rápida de las emociones, a menudo inmediata (en la misma consulta). Los
resultados se optimizan con el tiempo.​
• Es innovadora en su impacto. Concierne a todo el público, desde el niño en la primera infancia hasta las personas de mayor edad, y
puede pasarse de formalización por palabras. ​
• Su tabla de interpretación facilita un acceso personalizado. Ayuda al terapeuta que percibe más rápidamente el perfil psicológico,
emocional y energético de la persona.​
• Favorece el reajuste del ego mental al servicio del “corazón”, de la intuición.
• Explica los sufrimientos, por la adopción de comportamientos de supervivencia a choques emocionales, que ponen en duda a la
persona sobre sus capacidades.​
• El médico se encuentra en una posición de acompañamiento, propone las herramientas frecuenciales, y la persona realiza ella
misma su autoregulación.​
• Intervención respetuosa del acompañante, fuera de las proyecciones mentales.​
• Ninguna inducción terapéutica durante la consulta, es aconsejable.
• El enfoque es valorizador, porque el paciente se da cuenta de las cosas que hay que cambiar, por la sola voluntad. En caso de
imposibilidad, se puede retroalimentar la plaga del juicio sobre sí mismo y la culpabilidad.​
• Esta técnica está exenta de dependencia, agradable en su desarrollo y puede vivirse de modo lúdico con los niños.​
• Se verifica siempre justa, a lo largo de las sesiones, porque la tabla de interpretación entra en resonancia con lo vivido por el
paciente.
• Proporciona la alegría de comprobar un avance notorio en la autonomía de las personas.​
• La sorpresa es comprobar que la etapa de desactivación emocional funciona siempre y cada vez. ​
• Posibilidad de definir desde la primera sesión la duración global del Protocolo.

3. La práctica demuestra un conjunto de mejoras de orden general: ​
• Ayuda a soltar el mental negativo, dándole pocas oportunidades para que vuelva a engancharse.​
• Ayuda a salir de los esquemas reactivos usuales.​
• Ayuda a tomar distancia y ver las cosas con mayor discernimiento.​
• Ayuda a desbloquear problemas psicológicos y sus consecuencias psicosomáticas.
• Ayuda a aliviar las relaciones familiares actuales y las pesadeces genealógicas del pasado.​
• Lleva a la persona hacia una autonomía y a una responsabilidad en el desafío que es su vida.​
• Se encamina agradablemente hacia su eje de vida, hacia aquel al que tiende naturalmente.​
• Permite descontaminar los acontecimientos psico-genealógicos.​
• Permite crear y mantener un equilibrio entre las sesiones y más allá del seguimiento.​
• Ayuda a ir más allá de la comprensión de las cosas con la puesta fuera de fase.​
• El trabajo psico-corporal se vuelve eficiente, enseguida.​
• Aumenta los efectos sobre el trabajo personal (yoga, sofrología, desarrollo, etc.)​
• Sin efectos secundarios negativos.

4. También demuestra que provoca un conjunto de efectos específicos:
• Actúa de manera específica y, al mismo tiempo, desactiva todas las zonas de sombras y experiencias disarmónicas.​
• Contribuye aumentando la intuición de la persona, sobre todo para lo que es bueno para ella misma.​
• Ayuda al paciente a estar en la fuerza plena de su potencial, en lugar de estropearlo sufriendo experiencias incoherentes que le
impiden acceder a eso.​
• Es siempre coherente, la persona se reconoce fácilmente en sus “notas”.​
• Ayuda a atraer acontecimientos positivos, por la puesta fuera de fase de todo lo que es incoherente en la persona.
• Eficacia sobre todos los planos del ser, en su manifestación, con pertinencia y rectitud (física, emocional, mental, espiritual).​
• Respeto, eficacia y longevidad de los resultados gracias a la desactivación sonora, y ausencia de riesgo de problemas vinculados al
tratamiento.​
• La persona siente casi inmediatamente los primeros resultados y la profundidad del tratamiento global.

5. En el marco del acompañamiento de las enfermedades crónicas, la desactivación de las cristalizaciones electromagnéticas y
psicosomáticas (estrés) libera el cuerpo de estas últimas, facilitando así la acción de los tratamientos clásicos y la autorregulación
natural del cuerpo humano.

6. Este metatécnica se integra perfectamente en el marco de cualquier terapia:
• Sin sustituir a ningún tratamiento médico o terapéutico.​
• Sin ser competencia de otras maneras de abordar el cuidado, facilita y complementa cualquier tipo de atención a nivel físico,
psicológico o psico-corporal.​
• Prepara el terreno y abre la vía para todas las disciplinas terapéuticas.​
• Tiende a perpetuar los resultados de la desactivación del estrés, así como los de otras técnicas.​
• Casi es aplicable a cualquier campo terapéutico.

7. Casos donde la metatécnica encuentra sus límites:
• Cuando las personas quieren quedar enganchados al fenómeno del sufrimiento, del poder o del orgullo, con el fin de obtener
beneficios secundarios.​
• Cuando el terapeuta tiene miedo a facilitar el trabajo interdisciplinario.​
• Cuando el terapeuta o el paciente están en la sola espera del resultado aparente e inmediato.

Así como acabamos de describirlo, esta metatécnica está destinada a equilibrar el terreno energético de la persona, desactivando las
cristalizaciones electromagnéticas provocadas por las reacciones en cadena de los fenómenos emocionales, psicológicos y genealógicos,
esencialmente.
Consecuentemente, se comprobará un mayor bienestar físico, gracias a la autorregulación que produce el organismo sobre los tejidos y
las células. Estas mejorías son la consecuencia del trabajo psico-emocional.
La técnica actúa en la medida que pueden y quieren aceptarlo, el cuerpo y el espíritu.​

Gracias a la colaboración de un médico muy curtido en numerosas técnicas de medicina cuántica, utilizamos, sobre unas trescientas
personas, la técnica “Kirlian”, nombre de su inventor ruso. Poniendo la punta de los dedos de cada mano, y después de los pies, sobre la
misma placa sensible de vidrio transparente a través de la cual pasa una corriente eléctrica, se sacan dos fotos, revelando la intensidad
de los campos electromagnéticos que rodean los dedos de las manos y de los pies. A mayor intensidad, mejor es la vitalidad energética
de la persona. Podemos muy fácilmente tener una idea fiable de su estado de salud. Los especialistas de la técnica “Kirlian” saben,
conforme a los huecos o los “nódulos” electromagnéticos situados en lugares perfectamente catalogados, hacer un tipo de diagnóstico
sobre el estado de salud del individuo. He aquí un ejemplo, antes de un acompañamiento musical de 6 meses, a razón de una música al
mes, y después:



El estrés precede y acompaña a la enfermedad

Con una tasa del 80% de consultas médicas donde el estrés es un componente indiscutible de la enfermedad, es importante recordar que
el estrés o la “reactividad emocional” se produce cada vez que un estímulo externo se presenta, produciendo consecuencias psico-neuro-
endocrinas con el fin de adaptarse a estas agresiones. Este ineludible sistema de defensa necesita mucha energía y se hace, poco a poco,
el primer componente de la enfermedad, última estratagema que encuentra el cuerpo para defenderse de las agresiones repetidas,
parcialmente bloqueando la actividad del cuerpo, por falta de recursos.

Antes de la enfermedad, asistimos a los fenómenos de estrés “disparadores” (problemas de miedos, de discernimiento, de comunicación,
afectivos, de sensibilidad, de autoestima, de equilibrio o de confianza).

Cuando llega la patología, la sola existencia de esta última provoca un nuevo estrés, llamado “agravante”, mientras que la reactividad del
estrés anterior queda a menudo activo y continúa alimentando y agravando la parte fisiológica de la enfermedad. Desde luego, si la
enfermedad corre peligro de provocar la muerte, el estrés agravante se vuelve considerable y puede limitar el buen funcionamiento de
los tratamientos y la autorregulación. Así como ya se lo había señalado, a pesar de todos los esfuerzos realizados por los sistemas cada
vez más perfectos de salud, las enfermedades crónicas están en aumento, un 50% en 5 años según la OMS, entre 2010 y 2015 y son, de
lejos, las más devastadoras, particularmente a causa del estrés agravante inherente a la patología.

Es importante asimilar que el estrés que se “cristaliza” en el cuerpo, toma a veces la apariencia “psicosomática”, y el médico comprueba
síntomas sin poder diagnosticar sus causas con el fin de prescribir el tratamiento apropiado. Un número cada vez más elevado de
síntomas son difíciles de diagnosticar y son clasificados en diversas categorías, por ejemplo las enfermedades autoinmunes. En una
enfermedad autoinmune siendo una enfermedad provocada por una disfunción del sistema inmune, todos los diagnósticos son posibles.
En estos casos, la experiencia me ha mostrado que el componente “estrés” es importante y su desactivación determinante.

En la tabla de este apartado, quise plasmar parte de la experiencia vivida en la lucha contra el estrés, como parte integral de la
enfermedad. Es evidente que los tratamientos fármaco-terapéuticos y médicos se acompañan sumamente bien con la metatécnica
sonora, porque esta última es inofensiva, sin efectos secundarios, ni invasiva. Por otra parte, como lo decía recientemente el director médico
de una compañía de seguros de salud, la desactivación del estrés por el sonido es directamente efectuada por el beneficiario. La acción
del sonido se realiza sin más explicaciones. Actúa sin que los procesos de comprensión o de interpretación sean conocidos por el
beneficiario. Este proceso evita así entrar en el riesgo de un tipo de “misticismo” del intermediario, que practica métodos y terapias
individuales, tan eficaces como sean.

Es también importante recordar que lo que llamamos un “estímulo” es un agente disparador o agravante de la reactividad emocional o el
estrés. En realidad, su naturaleza física está compuesta de un conjunto de frecuencias electromagnéticas que van a alcanzar a otro
conjunto extremadamente complejo de captores electromagnéticos del cerebro, con el fin de ser tratados como tales, a un nivel
totalmente inconsciente en cuanto a su “mecánica” de funcionamiento. Una cosa que es cierta, es que el hecho de actuar por medio de
frecuencias es adecuado, coherente y eficaz. Cuando se quiere diluir la pintura al óleo, usamos aceite. Para la pintura al agua, se usa
agua. Desgraciadamente, a menudo tendemos a creer que la explicación intelectual de los fenómenos emocionales o psicosomáticos
pueden solucionar los problemas, mientras que solo los alivian, pero difícilmente resolverlos.
Componente íntegro de la enfermedad, el estrés es psicosomático. Debería ser resuelto al mismo tiempo que el tratamiento fisiológico, si
no, la enfermedad tendrá grandes posibilidades de volver a presentarse, al haber sido ignorada su causa.
En plan cronológico, el estrés desencadenante precede y provoca la enfermedad cuya existencia arrastra un nuevo estrés agravante. Si
como beneficiario, usted practica regularmente el acompañamiento metatécnico del estrés de modo preventivo, usted puede imaginarse
fácilmente las preocupaciones que se evita para el resto de su existencia. He aquí la tabla, que muestra una síntesis de las diferentes
experiencias vividas desde hace doce años por los médicos con la metatécnica, la gran mayoría de las veces en complemento de los
tratamientos y terapias (solo en libro impreso):


Diferencia entre el sentido y la vibración del lenguaje

Quería encontrar que, una respuesta sónica a la cuestión de la reactividad emocional es mejor que pasar, como de costumbre, por una
respuesta intelectual. Vimos que las mismas palabras explicativas que describen con talento los procesos del estrés, llevan en ellas
vibraciones electromagnéticas cuyo efecto es a veces el contrario o divergente del que se había deseado producir. Hay una diferencia de
interpretación entre el sentido del lenguaje corriente y la vibración de las palabras captadas por nuestros centros sutiles. Es por esta razón que, si se
considera que los nombres y los apellidos son los primeros que actúan sobre los fundamentos de nuestro proceso, sirven para diferenciarnos y
refuerzan nuestra identidad vibratoria. Tomando la identidad como referencia, escogemos ocuparnos prioritariamente de lo esencial, porque
todo el resto procede de allí: la identidad queda inmutable a lo largo de la vida. Aunque se cambie de nombre o se escoja un nuevo
nombre en el “bautizo”, los que han sido inscritos en el registro civil perduran para siempre, y durante la estancia en el cementerio.

El tipo de reactividad emocional depende directamente de la identidad que se lleva. La reactividad emocional y la manera en la que se
administra, dan forma a los parámetros de la evolución de nuestra vida. El hecho de haber encontrado las señales acústicas que
sustituyen a las palabras, da la garantía de ninguna interpretación mental, intelectual o simplemente analítica. En esto reside la pureza
del principio y la eficacia de la acción específica del sonido basado en la reciprocidad y la exponencialidad.

El trinomio identidad/estímulo/desactivación por el sonido hace un trabajo más rápido, preciso y eficaz que el trinomio
identidad/estímulo/desactivación por el análisis verbal. Naturalmente tendemos a creer que, “comprender es saber”. Me parece
efectivamente bastante difícil saber sin comprender, pero podemos “conocer” sin comprender. El sentido común, sin poder encontrar las
palabras para explicarlo, puede hacer tomar decisiones muy importantes y muy justas. Es así como el sonido nos trae el conocimiento de
las cosas, sin dar explicaciones brillantes que, con el tiempo, acaban por llegar, pero siempre a posteriori. En efecto, el progreso de los
sistemas cerebrales es muy lento con relación al de los sistemas hiper escalares, que están alrededor del cerebro o en nuestro ADN,
unidos a una realidad más sutil, como lo demuestran sin rodeos las nuevas nociones de la física cuántica.

La originalidad de esta “metatécnica”, es el principio de información doble y recíproca materializado por las parejas de notas necesarias,
con el fin de encontrar el concepto trinitario, noción fundamental de casi todas las cosmogonías. Tomando el ejemplo de la cosmogonía
cristiana, la primera nota es la nota de la Referencia (a la imagen del Padre), la segunda es su manifestación (a la imagen del Hijo) y la
tercera representa la mezcla de los dos, encargado de crear el vínculo entre los dos (el Espíritu Santo). Si se considera que, “en el
principio era el Verbo”, lo es también en su continuidad ilimitada porque es el soporte de la creación. Podríamos considerar que el Verbo
es un vacío lleno en el cual se expresa la creación del Padre a través del el Hijo, del Creador que le ha delegado sus aptitudes a su Hijo,
símbolo de la humanidad. Este “vacío” es, por ejemplo, un conjunto de cuerdas que vibran sin cesar con el fin de comunicar su
información por resonancia. Si una única de sus cuerdas es tocada por la mano del que crea, su nota fundamental y sus armónicas serán
capaces de entrar en vibración con la totalidad de todas las cuerdas que forman parte de la Creación, cualesquiera que sean las
proporciones o las dimensiones que tendrá que atravesar. Este lazo total, esta unidad cuántica, este éter, este hacedor de vínculos, es
comparable al Amor. Como creador de vínculos, transmite sin segregacionismo la totalidad íntegra de las informaciones que transporta
el vehículo. Es incondicional e ilimitado en su capacidad de transmitir y de permitir la creación. Autoriza la transferencia de
informaciones que toca al libre albedrío, a la ley de causa efecto y hasta las informaciones de los que lo ignoran o creen que ellos saben.
De hecho, estoy cada vez más convencido, gracias a la observación, que el término de “cuerdas vibrantes” es insuficiente. Se trataría
más bien de un flujo de Sonido que está en resonancia constante. Estas leyes representan las reglas, las causas y las consecuencias a las
cuales toda creación deberá plegarse con el fin de sacar provecho de la expansión natural que autoriza. Así un acto, una palabra, un
sentimiento o un pensamiento, de acuerdo con las leyes de resonancia del Sonido en el cual se sumerge, tendrá una vida ilimitada
ampliando la armonía global por sus sonoridades vibratorias recién creadas. La Creación es un movimiento infinito que celebra las bodas
del nuevo Verbo por inmersión en el Sonido.


Moscú: la demostración científica de la acción del “nombrado” sobre el ADN
La unidad de funcionamiento cuántico, de la Creación hasta la Materia, en todas sus dimensiones y paradigmas, es indisociable del
Verbo, porque es su causa, su consecuencia y su evolución. El Verbo es Vida. Tengo ahora el placer de contarle una experiencia que
directamente está en relación con el trabajo de búsqueda que cumplí.

El llamado “Grupo de Moscú”, consta de científicos rusos de la Academia de las Ciencias de Moscú y dirigido por el Dr. Pjotr Garjajev y el
Dr. Vladimir Poponin, se les confió un estudio completo sobre el genoma humano. El grupo de los investigadores incluía a físicos,
biólogos moleculares, embriólogos y hasta expertos lingüistas. Su investigación demostró que el famoso “ADN-BASURA”, dejado de lado
por la investigación científica occidental, seguía las mismas reglas de codificación secuencial que la sintaxis más elemental de un idioma,
cualquiera que sea. Existe una estructura lógica y definida en los tripletes de la secuencia de ADN. La búsqueda reveló más tarde que los
codones forman palabras y frases como una “lengua”, que sigue reglas gramaticales. Los lingüistas del equipo llevaron la investigación a
los orígenes de las lenguas humanas, así como al origen de la gramática, sin poder encontrar la fuente. Pero es la primera vez, en la
historia de la investigación fundamental, que es demostrado que ADN y lenguaje son interdependientes. El lenguaje de los genes
evidentemente es mucho más antiguo que el de las lenguas humanas. Es muy probable que la gramática del ADN hubiera servido de
huella al lenguaje del hombre.

El grupo de investigación también hizo el descubrimiento que el ADN es un libro abierto que puede ser modificado, en otras palabras,
que el programa del genoma humano puede ser reprogramado, y también podemos intercambiar la localización de los tripletes de cada
codón. Cuando comprendieron que el ADN tenía una sintaxis y una descendencia en las lenguas humanas, indicaron que nuestra
comprensión reducida, que tenía en cuenta que el ADN es solamente capaz de reproducir proteínas, representaba solamente una parte
de la historia.

Luego apareció un descubrimiento más fenomenal: ¡El lenguaje hablado puede ser modulado sobre la onda portadora de la frecuencia
del ADN, provocando un efecto de reprogramación, que exactamente corresponde a las palabras pronunciadas! Está claro que para el
equipo de investigadores rusos, nuestro ADN puede ser directamente reprogramado por el lenguaje humano, a condición de que las
palabras sean moduladas o “introducidas” en la frecuencia portadora.​
Usted ha comprendido ya, querido lector, por qué me até, desde hace tantos años, a encontrar el medio de hacer resonar las palabras,
los nombres, el Verbo en los campos de “hiper comunicación”. EL ADN es justamente nuestra extraordinaria herramienta de hiper
comunicación. ¡Faltaba solamente la interfaz que permitiera transformar las palabras en frecuencias, lo que la vida me dio la posibilidad
de realizar!

Comprendemos ahora mejor, por qué el Nombrado está en la base de todo. Las palabras despegan después de haber creado un tumulto
caótico sobre el plan vibratorio. A pesar de la buena fe y todas las buenas intenciones del mundo, podemos querer expresar una
intención de manera muy clara, pero crear una vibración distinta cuya consecuencia será diferente de la deseada, incluso opuesta, como
ya lo comentamos. Ese es el verdadero problema del lenguaje, cualquiera que sea. Creando una interfaz frecuencial de hiper
comunicación entre las palabras, los sonidos y sus armónicos capaces de sintonizarse con nuestro ADN, comprendemos que el sonido del
que se habla desde el principio en este libro, es un soporte ideal capaz de aceptar este desafío.

Desde el nacimiento, comenzamos a expresar, nos organizamos para comprender y darnos a entender. A menudo somos incomprendidos
y viceversa. Observamos que, cuanto más se envejece, menos se habla, como si las palabras fueran inservibles. Y cuando deben servir,
son escogidas. En estos momentos, destaca la observación, la escucha y la ausencia de juicio. Es como si el Nombrado retomara su sitio:
el del Verbo Creador. Al alimentar sin cesar el lenguaje común, nacido del mental, una plétora de ideas, de conceptos y de explicaciones,
crea un ruido que se convierte en una vejación para el espíritu.

¿Sabe que es lo que estoy haciendo? Para estar de acuerdo con las palabras expresadas en este libro, haré sonar la música de todas las
páginas, sin dejar una sola, con el fin de que la vibración de lo que se expresa llegue hasta usted. ¡Si es el caso, más importante será el
mensaje de los armónicos de la música que su centro sutil PER (Puente de Einstein-Rosen) percibirá y mucho menos las palabras que
usted lee! En cambio, estoy seguro de que usted comienza a percibir lo que se esconde detrás de las palabras, y eso está muy bien.

El experimento del grupo de Moscú nos confirma, por extensión, que nuestros nombres y apellidos llevan en ellos la huella vibratoria
identificativa que, en su “fragilidad” emocional, instintiva o mental, traen los gérmenes de las cristalizaciones energéticas del inicio de
las enfermedades. Por efecto de resonancia simpática, cada uno de estos gérmenes puede atraer una molécula, una bacteria, una
hormona u otro elemento cuya firma vibratoria es idéntica, favoreciendo el desarrollo mutuo. Además, la mezcla de las “firmas
vibratorias” de los gérmenes sutiles de la psique u otros elementos biológicos, proyectan las bases frecuenciales que atraerán a su
vuelta, otros elementos biológicos. Por esto, la presencia actual de unas cien mil moléculas químicas en el mundo, provocan efectos
absolutamente imprevisibles a largo plazo. Cada una de ellas lleva, además de su descripción química, un campo frecuencial
electromagnético especifico y medible por la electro espectografía de masa molecular, por ejemplo.

En lugar de ocuparse exclusivamente de tratar los síntomas, es fundamental conocer, en su aspecto electromagnético, las debilidades
emocionales, instintivas y mentales presentes en la persona, porque son estas últimas las que favorecerán el desarrollo de tal o cual
bacteria, virus o enfermedad. Comprendemos que preocupándonos de los aspectos psico-emocionales del individuo, tenemos todas las
posibilidades de aumentar el potencial inmunitario del cuerpo humano que es, que yo sepa, la herramienta más formidable de curación.
El estrés engendra la enfermedad, que engendra respuestas inmunitarias. La acción de la desactivación o de la estabilización del estrés,
limita la aparición de los síntomas y facilita la acción curativa autogenerada por el organismo humano.

El lenguaje frecuencial hiper escalar, nacido de la firma identificativa de los nombres y apellidos de cada persona, es un idioma
puramente electromagnético, y la onda portadora del ADN también es de naturaleza electromagnética. La experiencia del grupo de
Moscú acaba así de demostrar, que si se conoce el código fuente del lenguaje humano, directamente se podría comunicar con este último
de modo consciente, en virtud de las reglas exponenciales de la Creación. Me parece hoy, que la metatécnica es, posiblemente, la
interfaz que faltaba entre el nombrado y el ADN. En lugar de hablar solamente los idiomas “humanos”, es necesario revelar la lengua del
ADN.

A imagen de la acción de las palabras sobre el ADN, cada vez que nombramos o describimos por ejemplo, el resultado de una
investigación científica, el fenómeno de la experiencia es modificado, obligatoriamente. Si se evita su descripción, el fenómeno quedará
intacto, porque procede de las leyes fundamentales de la Creación, al amparo de la alteración del lenguaje descriptivo. Esta observación
nos hace plantearnos la cuestión de saber cómo comunicar el conocimiento, porque la palabra y la escritura son todavía indispensables.
La imagen y el sonido ausentes de palabras, representan otra posibilidad.

Después de todo, posiblemente debamos inventar un nuevo tipo de comunicación, capaz a la vez de respetar las grandes reglas de la
Creación a las cuales estamos sometidos, y de expresar nuestras ideas, opiniones, sentimientos, etc..
¿Telepatía? Existe y representa a mi juicio la forma de comunicación más pura, más exacta y más rápida. Pero nos queda todavía
bastante trabajo para llegar ahí. Esta alternativa nos hace pensar en formas posibles de comunicación, en esferas dimensionales donde
el fenómeno de espacio tiempo es inexistente. Por ahora, la comunicación verbal y escrita, por la imagen o el sonido, representan las
mejores herramientas a nuestra disposición. Pero es la expresión musical la que, una vez más, marca la diferencia, porque puede
expresar tantos sentimientos como seres humanos hay sobre la superficie del globo terrestre. ¿Posee algo en particular, que nos permite
decir que es el mejor modo de comunicación con el ADN?


Cuando se alcanza la masa crítica

Mi mayor ilusión es que la resonancia colectiva, provocada por cada una de las músicas individuales, aumente y alimente a todos los
participantes. Gracias a la resonancia de este género de fenómeno cuántico, el ser humano será capaz de trascender su sufrimiento, de
manera colectiva y unida. ¿Por qué algunos como Jesús o Buda insistieron en hablar de amor en su tiempo? La búsqueda de la solución
individual que evita tener en cuenta la vibración y la existencia del otro, es consagrada al fracaso y a la prórroga de la experiencia, hasta
la comprensión perfecta y sintonización.

El biólogo inglés Rupert Sheldrake sugiere que la naturaleza de las cosas depende de campos mórficos, que cada sistema natural posee
su propio tipo de campo electromagnético, ya sea una molécula, una célula, una bacteria, un órgano, un árbol, un planeta, etc. Cuando
muere un sistema, su campo organizador desaparece del lugar específico y es susceptible de manifestarse de nuevo, en otros lugares,
guardando la memoria de su existencia física anterior. El cosmos parece un organismo en pleno crecimiento y en plena evolución, más
que una máquina eterna. La manifestación de las leyes físicas sufre la influencia de la evolución, y las leyes inmutables adelantadas por
el paradigma de las ciencias físicas respecto al Cosmos son, cada día, puestas en entredicho. En cambio, una orden establecida que
permite a la creación manifestarse, debería regir las condiciones de la manifestación. Amplio tema.

Según la metatécnica aquí presentada, todos los seres humanos funcionan sobre 49 modos emocionales, ya que son 49 parejas de notas
las que generan un campo coherente, estando cada una de ellas en relación con un nombre o un apellido. El carácter global de la
identidad hace entrar en resonancia varias parejas de notas. Cuanto más hagamos sonar los armónicos que conciernen a cada ser
humano, entrará mejor en contacto con sus dimensiones invisibles e imperceptibles por los sentidos. En efecto, otras dimensiones o
proporciones pueden alcanzarse haciendo funcionar nuestros motores sutiles, que ciertamente están presentes porque, sin ellos,
seríamos incapaces de soñar, de crear, de imaginar, de tener intuiciones o de vivir acontecimientos telepáticos. Cuando realmente
comprendamos que estamos hiper conectados y que sólo falta la toma de conciencia, comenzaremos a vivir lo que deseamos en nuestro
corazón, y menos lo que se nos impone, porque el que impone utiliza las mismas armas del conocimiento para imponer su poder.
Desgraciadamente, si actúa así, es la prueba que está siendo “víctima” de un poder que sabe sobre eso más que él. El conocimiento se
desarrolla dicen algunos. En lo absoluto, todo es conocido por todos, porque somos componentes de este conjunto.
Si nos atrevemos a entrar en la resonancia de nuestra propia identidad, tenemos más posibilidades de aumentar nuestro potencial que
sin hacer nada. En efecto, pude observar centenares de veces, que cuando todos los miembros de una familia siguen la escucha de la
información sónica del método, los progresos son infinitamente más rápidos. Cuando un gran número de resonancias entran en contacto
de manera casi simultánea, la multiplicación y la expansión de las frecuencias aumenta rápida y considerablemente, lo que es lógico.
Observamos el mismo efecto en una empresa donde un servicio de “x” personas comenzó la escucha individual. El grupo de personas se
transforma de manera colectiva, simultánea y rápida. Además, los servicios vecinos lo demandan, porque se dan cuenta de las
transformaciones saludables en el comportamiento de sus colegas, percibiendo parte de la información. Estas observaciones repetidas
donde es alcanzada una cierta masa o un umbral crítico (el número de oyentes), me hicieron pensar en el experimento del centésimo
mono de la isla de Koshima en 1952. Se trata de un fenómeno por el cual un aprendizaje que consistía en lavar patatas dulces se difundió
de un pequeño grupo de monos a toda la población de monos de la misma especie, incluso en las islas vecinas, cuando un cierto número
de ellos alcanzó el umbral crítico. El fenómeno del umbral crítico es bien conocido en el dominio de la física de los fluidos donde, a partir
de una cierta cantidad crítica de agua sobre un tabique, un puente se establece permitiendo al fluido atravesarlo. Lo mismo ocurre en
fisión nuclear o en economía. La mutación que se produce sobrepasando la masa crítica se llama, percolación. Observamos que, por
encima de un umbral crítico, hay un cambio de estado caracterizado por una progresión exponencial.

Lo mismo ocurre con la escucha regular de las secuencias. Cuando el cuerpo se libera de las causas emocionales del estrés, la totalidad
del sistema de funcionamiento del cuerpo sale beneficiado. La liberación del estrés representa el umbral crítico capaz de provocar el
bienestar general.


El todo es superior a la suma de las partes​
El sonido nos permite aumentar el potencial de conexión con los campos frecuenciales sutiles, por el sesgo de nuestros centros de
percepción sensibles hiper escalares. Sabemos, como en la experiencia del centésimo mono, que en cuanto se establece un cierto umbral
crítico, el fenómeno se intensifica sin otra incitación. Lo mismo ocurre con las frecuencias.
Cuando una persona hace uso de sus frecuencias para evitar la reactividad emocional, su mejoría tiene una consecuencia directa sobre
su propio comportamiento, y este la tiene sobre la gente que le rodea. Si se realiza en un conjunto de personas, una familia, un grupo de
trabajo o en el seno de una asociación por ejemplo, observamos transformaciones superiores a las encontradas en una sola persona,
sobre todo en el tiempo de eficacia en la mejora. Esta teoría, “el todo es superior a la suma de las partes”, es evidente.
Por otra parte, otra observación de talla ha sido hecha en el seno de empresas donde la dirección del personal escoge la metatécnica
para hacer frente a los problemas de estrés en el trabajo. Al principio, ciertas partes del personal se pusieron a la escucha dejando sonar
la música personal en el ordenador de la oficina o en un lector mp3. Otros miraban a sus colegas sin fiarse de la eficacia del sonido.
Después, en un momento de estrés particular, de orden privado o profesional, estas personas se animaban a escuchar las frecuencias sin
hacer ningún comentario. Este período de observación hacía pensar que sería difícil pasar de una tasa de escucha del 30% al 100%
deseado. Posterior y sorprendentemente, la curva de escucha empezó a crecer, alcanzando en algunas semanas el 97%. Más adelante,
asistimos a una estabilización que, según los departamentos, variaba entre el 75% y el 100%, cifras que sobrepasaban nuestras
perspectivas. Evidentemente, los médicos de la empresa eran menos visitados, los problemas usuales de dolores músculo esqueléticos,
de depresión, de conflictos entre colaboradores bajaron considerablemente y el ambiente general cambió. ¡La dirección de la empresa se
preguntaba si esto iba a durar! Cosa que se verificó con el tiempo.

Después de haber vivido estas experiencias en diversos medios, les aconsejo siempre a las familias que cada uno de los miembros
escuche su música regularmente, que cada colaborador de un servicio haga lo mismo, los alumnos de una clase, los grupos, las
asociaciones, las administraciones, secciones hospitalarias u otras. Cuando se alcanza el umbral crítico, los resultados despegan.


La expansión es multidimensional​
Comprendimos que a la realidad en la cual vivimos, podrían añadirse otras realidades, como la del sueño, por ejemplo. Se trata de un
fenómeno que todo el mundo conoce, tangible. Vimos que los armónicos de las frecuencias sonoras personalizadas, son capaces de
entrar en resonancia o en “simpatía”, con campos frecuenciales más sensibles que conciernen específicamente a cada individuo. Por esto
las calificamos de “hipersensibles” o pertenecientes a “dimensiones vibratorias” diferentes, inaccesibles para nuestros cinco sentidos.

Tenemos la tendencia a decir que lo que es imperceptible es inexistente pero, a medida que desarrollamos nuestros captores sutiles
como el puente de Einstein-Rosen, la intuición o el sentimiento, accedemos a “realidades” que se vuelven cada vez más tangibles y más
evidentes. Cuando uno toma el ejemplo del sueño, es importante darse cuenta de que en el momento preciso que se vive, la única
“realidad” que existe es la del sueño. Es capaz de provocar las mismas sensaciones o emociones que las de la vida física “efectiva”. El
filósofo, psiquiatra y psicólogo suizo Carl Gustav Jung dice, “la función general de los sueños es tratar de restablecer nuestro equilibrio
psicológico”. Sabemos observar de manera natural los fenómenos que nuestros cinco sentidos nos revelan. Cuando se quiere captar
informaciones más sensibles por el sesgo de la intuición y del sentimiento, son las capacidades, las aptitudes y el trabajo de cada uno el
que podrá facilitar el acceso a estas “otras” realidades.
Las antiguas tradiciones de la India nos hablan de “chakras” o de “ruedas de energía”, los más importantes son 7, situados a lo largo del
cuerpo desde lo más alto del cráneo hasta el perineo. Es usual considerar que estos centros están en relación con energías particulares
que se pueden asimilar a centros emocionales, entre otras cosas. El que se sitúa en lo alto de la cabeza representa la conexión a lo
sobrenatural, a la intuición, a la conciencia. Debajo, entre ambos ojos, se encuentra el centro de la “visión”, el discernimiento. Más bajo a
la altura de la tiroides, el de la comunicación, luego el del corazón o afectivo, el del sentimiento o de la sensibilidad a nivel del esternón,
bajo el ombligo el de la creatividad y por fin a nivel del perineo, el de la acción, lo concreto, la materia, la confianza.

Si añadimos a estos 7 centros sensibles de energía, los 5 sentidos, tenemos 12 captores / emisoras de radio capaces de conectarse a
campos de frecuencias hiper escalares. Cada uno de ellos es en realidad un puente de Einstein-Rosen. El cuerpo es capaz de
“comunicar” más allá de lo visible y más allá de lo palpable. Este conjunto maravilloso y electromagnético forma parte de la esencia, de
un “todo” cuyas frecuencias son emitidas hasta el infinito, recibiendo informaciones a cambio. Y así, todos los elementos de la Creación.

Lo que diferencia la dimensión en la que vivimos es la noción de causa-efecto, porque esta última implica que el efecto viene después de
la causa, arrastrando así otro concepto, la noción de tiempo y espacio. A esto se añade también, el “libre albedrío” que nos da la
posibilidad de vivir experiencias, a merced de nuestra propia elección, y de observar sus consecuencias. ¿Qué pasa en una dimensión
donde el fenómeno de espacio tiempo es inexistente? La ley de causa-efecto es instantánea o sincrónica, y su existencia se pone en duda.
En cuanto a la noción de libre albedrío, se vuelve aparentemente caduca.
La noción de tiempo y espacio es uno de los elementos de la Creación que percibimos, al igual que una fresa o que un planeta. ¿Cuál es
el filtro interior que nos permite tener esta percepción del tiempo y del espacio?
¡Llegamos a la posibilidad que todo lo que percibimos como frío, caliente, grande, pequeño, lejano, redondo o cuadrado, una célula, un
planeta, una emoción, un sentimiento o un pensamiento, es fruto de nuestros centros de percepción, y todo lo que percibimos como real,
es de hecho un inmenso campo de frecuencias que, una vez traducidas por nuestros sentidos y nuestros centros, se hacen lo que decimos
que son! ¿ Está la Creación verdaderamente limitada a nuestra percepción? La primera vez, este concepto parece asombroso. Si
observamos que todo lo que vemos, tocamos, oímos, olemos o comemos es fruto de las informaciones que nos transmiten nuestros
sentidos, podemos comenzar a tomar en serio este postulado. Lo mismo ocurre con todo lo que comprendemos, conocemos, sentimos,
adoramos o concebimos.
Esta teoría conocida desde los tiempos remotos y actualizada por la física cuántica, nos ayuda a darnos cuenta de que somos también
unos creadores por los actos, pensamientos o palabras. Estas últimas tienen la particularidad, como ya lo vimos, de poder generar todo
tipo de creación, incluida la materia, a condición de conocer sus procesos. Lo que es seguro, es que tienen una acción que modifica sin
cesar los campos universales de frecuencias. Acceder al código fuente que permita generar la vida es el sueño que acarician los
investigadores del grupo de Moscú, sin pasar por el lenguaje oral todavía imperfecto. El lenguaje del hombre, tal como se practica, está
en evolución, porque el ser humano todavía ignora sus consecuencias sobre la creación. El vínculo entre la parábola, “en el principio era
el Verbo” y las consecuencias del lenguaje, está lejos de ser concienciado. Conocemos numerosas formas de lenguaje, como información:
las ondas, los signos, los olores, los sabores, la luz y muchas otras.

Así, lo que percibimos a principios de este siglo XXI está, a veces, sujeto a grandes inquietudes. Percibimos lo que calificamos de
desorden general en el plano de la polución, del calentamiento climático, de la pobreza, de la superpoblación, de las desigualdades y
muchos otros factores de sufrimiento. Esto es la suma de las informaciones percibidas por nuestros sentidos. La vista desempeña un
gran papel porque existen por ejemplo, intermediarios que se llaman “los medios de comunicación”. Estos últimos son generados por
personas que relatan hechos con arreglo a su propia percepción, desde el lugar donde se encuentran y el tipo de información que es útil,
según ellos, transmitir. Un filtro se añade a su propio filtro, lo que va a complicar las cosas. Lo que es seguro, es que siendo honrado o
deshonesto en la retransmisión de la información, cualquier información mediatizada es un filtro más, modificado por el espectro de las
intenciones de unos y de otros. Este tipo de percepción depende del oído y de la vista. Quedan los centros de percepción sensibles como
la intuición, el afectivo o el sentimiento, que se encargarán de teñir la información, incluso de negarlo o de hacer su apología.

Hay que saber que cada detalle, cada palabra, cada imagen, cada intención o cada inducción posee su propia frecuencia en este montón
de informaciones que el ojo y el oído van a transmitir al cerebro. También hay que saber que estas “creaciones” van a entrar en campos
de frecuencias universales de la Creación, que serán reconocidas o rechazadas por este conjunto. Serán reconocidas si el “molde” del
que provienen ha sido concebido con las reglas de la Creación. En caso contrario, serán rechazadas e ignoradas por las mismas reglas.
Así, los que tratan de concebir moldes sin tener en cuenta las Reglas, son condenados a rehacerlos hasta la perfección, dando luz a
“objetos” coherentes con la Creación. Así podrán alimentar el flujo incesante y creciente de Esta.
Siguiendo la misma lógica creativa coherente, las palabras, las órdenes, los conceptos, los proyectos o los deseos que se apartan de las
Reglas, son condenados al fracaso en el mismo momento que son enunciados. Cuando conocimientos son tenidos por secretos, porque
tienen una finalidad que difieren de la Regla, el sencillo enunciado verbal o escrito lleva en él los primeros síntomas del fracaso y de sus
consecuencias.

Hoy, me parece, por estas últimas razones, que ya es hora de pasar a un género evolutivo de comunicación, de darse la oportunidad, por
lo menos para empezar en el campo del bienestar, y de hablar con sonido representativo evocado en esta metatécnica que evita
encargarse del lenguaje perturbador, únicamente transmitiendo su esencia. Lo repito, en su identidad, es incluida la totalidad del
proceso evolutivo que vive la persona en su experiencia humana. Las palabras, los actos, las experiencias y los sentimientos, representan
fracciones de su proceso, en relación directa y previsible con sus nombres y apellidos. Todas las personas que vivieron la experiencia de
este sonido, son unánimes en su cambio, con una sensación de estar centrados, de un mayor discernimiento y de una reactividad
emocional estabilizada.
Usted es consciente de que nuestros centros de percepción están sometidos a una dura prueba en estos tiempos de cambio. Y más,
cuando la diferencia entre la percepción sutil (del alma) y la percepción de los sentidos es grande. La lucha entre las dos es causa de
grandes enfermedades, sin hablar del estrés que las precede.


Fin

Querido lector, escribiendo estas líneas, le invito a hacerse embajador de esta metatécnica en su familia, su trabajo, asociación o solo
para usted. Cuantos más seamos haciendo sonar nuestra identidad frecuencial, mayor sinergía alcanzaremos, y un nuevo paradigma de
paz, equilibrio y amor podrá instaurarse de nuevo. Los armónicos de estas frecuencias atraviesan las puertas más sólidas, se burlan de
las distancias y de la polución electromagnética, porque son coherentes con la Creación que nos las ofreció teniendo en cuenta las leyes
de armonía de la proporción Phi. Lo que percibimos como incoherente en nuestro microcosmo, en nuestro planeta, en sus habitantes o
sus visitadores es solamente el fruto de vibraciones incoherentes que cogen su espacio “por el otro lado”. El peso de un planeta, las
injusticias vividas, las previsiones alarmistas, los riesgos de muerte son solamente unas “informaciones” percibidas por nuestros centros
sutiles y traducidas como “reales” por nuestro cerebro. Si logramos centrarnos en la comprensión de esta visión, nos será más fácil
transformar, por la escucha sonora, la “realidad” de los campos frecuenciales de “más allá” con sus bondades, que evitar caer en la
pobreza tratando de trabajar cada vez más. Además, la escucha nos protegerá del estrés y nos permitirá tener pensamientos positivos,
transformando los acontecimientos percibidos como “pesados” en nuestra dimensión, en acontecimientos modificables y “ligeros” en la
dimensión sutil sin gran consecuencia en esta “dimensión”.
La música personal creada por esta metatécnica permite darnos cuenta del contacto directo que existe con los campos universales. Esto
campo universal y unificado ha sido nombrado de numerosas maneras diferentes, entre otras “Dios”. Permitiendo a todos los elementos
de la creación experimentar cualquier cosa que quieran, incluso la de ponerse en contra de la Ley, “Dios” dio prueba de su amor, pero
también de confianza en Él y en nosotros.

Comenzando conmigo mismo, pude comprobar que el servicio es una vía de enriquecimiento personal gratificante, en la que entra en
consideración la noción de responsabilidad y de respeto hacia los demás. Y es la riqueza de la vivencia trascendida la que nos permite
avanzar del modo más armonioso posible, aparte de los juicios y de las ilusiones que fabrica el ego del hombre. Cada uno lo hace lo
mejor posible y pienso que Paulo Coelho resume bastante bien, en su “Guerrero de Luz”, la noción de la responsabilidad:
“La raíz latina de la palabra “responsabilidad” desvela su significado: capacidad de responder, de reaccionar. Un guerrero responsable ha
sido capaz de observar y de entrenarse. Incluso ha sido capaz de ser “irresponsable”. A veces se dejó llevar por una situación, y ni respondió ni
reaccionó. Pero aprendió las lecciones; tomó una actitud, oyó un consejo, tuvo la humildad de aceptar ayuda. Un guerrero responsable no
es el que coloca sobre sus hombros el peso del mundo, sino aquel que aprendió a luchar contra los desafíos del momento”.

A principios de este siglo, es objetivamente muy difícil juzgar el comportamiento de unos u otros, porque se ignora si es generado por
causas que tendrán forzosamente sus consecuencias, o si lo que vivimos es la consecuencia de causas que anteriormente hemos
generado. Esta percepción típica del mundo separado donde se tiende a atribuir las culpas a los demás y siempre devolver la pelota,
representa el abono del sufrimiento humano. Qué sea la causa o la consecuencia, lo importante es salir del círculo vicioso de la
ignorancia, con el fin de acceder conscientemente al flujo eterno de vida que el Creador y su cosmos nos ofrecen, porque en esta
dimensión sin tiempo ni espacio, las condiciones de la vida son relaciones armoniosas y conscientes. Aquí abajo, todavía vivimos la
experiencia de lo que algunos nombran el “diablo”, un tipo de viaje en el país de la separación, desde el que podemos contemplar la
perfección del divino, antes de dejarse absorber.

El Nombrado hizo la onda y la onda hizo la vida. Y la vida se despliega en la armonía del baño de amor incondicional en el cual todo
puede crearse y regenerarse. Después de haber inventado todo, el hombre podrá ciertamente vivir su divinidad entrando en la
resonancia armónica de la perfecta Creación, al cabo de un camino de fe, guiado por la beatitud.

En conclusión, disponemos de todo el conocimiento dentro de nosotros mismos. Nos permite y autoriza a vivir feliz, alegre, amado y
amante, en paz, confiado y sin miedo, riendo y con dulzura, aquí y ahora. Para hacer frente a la ignorancia cruel y pasajera, deberíamos
recordar siempre, que esas son las razones verdaderas que nos hicieron escoger vivir nuestra experiencia en la Tierra, que nos acoge
con tanta bondad.​
Me despido de usted, querido Lector, esperando que este libro participe en la expansión de su maestría en la aplicación del “nombrado”,
con el fin de que se despliegue cada día un poco más la fuerza y la conciencia de: “En el principio era el Verbo”.

He tratado de servirle y transmitir lo que me ha sido dado, lo mejor que he sabido, en el espíritu de esta parábola que deseo compartir
con usted, con el fin de que la cadena que nos ata al Creador se extienda al infinito, según su voluntad:
“¡Hecha tu pan sobre las aguas, porque después de muchos días, lo hallarás!” Eclesiastés, 11-1.
¡Que así sea! Vivamos felices y en paz.

Antecedentes científicos de la metatécnica

Quiero relatarles el trabajo notable de síntesis que acaba de realizar Pierre Estoup, biólogo y matemático francés que fue, entre otras
cosas, alumno y admirador de Albert Einstein. Este trabajo se titula "El camino de la sonología".

1. De la escritura a los números:



La primera fase comienza con los jeroglíficos para alcanzar los pictogramas y el alfabeto:
• 3.400 a.C, los sumerios escriben signos sobre arcilla. Se trata de la escritura cuneiforme, que significa "en forma de cuña" debido al
estilete utilizado para grabar en la arcilla.​
• Los estudios sobre las culturas antiguas del Oriente Próximo, muestran la evolución de la escritura en el transcurso de los 3 milenios
precedentes a nuestra era. Todavía son pictogramas, no letras.​
• La escritura de las letras aparece con las primeras inscripciones protosinaiticas del primer alfabeto, hacia el 1.400 a.C.​
• Es el alfabeto hebreo que se encuentra en las tablas de Moisés (1.250 a.C.), adoptado por los hebreos a su vuelta del exilio.

La segunda fase marca el paso de las letras del alfabeto a las matemáticas.​
• Los principales inductores son Pitágoras y los pitagóricos.​
• El principio: todo es número.​
• Descubrieron las leyes de los armónicos. Aristóteles escribió: "Estos filósofos observaron que todos los modos de la armonía
musical y las interrelaciones que la componen se resolvían en números proporcionales". Estamos ante el descubrimiento de la
divina proporción o del número áureo que precisará más tarde Fibonacci.​
• En realidad, ya que todo es número, se le atribuye:​
- A cada letra del alfabeto hebreo, un número.​
- A cada nota de música un número que se inscribirá luego en el triángulo de Pascal.

2. De la partícula a la vibración y a la información:​
La primera fase de la evolución de las ciencias:​
• Newton imaginó el concepto de fuerza que actuaba entre las partículas y emitió la hipótesis que dependía exclusivamente de masas y
la distancia entre las partículas. Ha traído los fenómenos físicos a los movimientos de puntos materiales en el espacio, creados por la
atracción mutua y lo nombró "gravitación", que situaba todos estos fenómenos en un universo de 3 dimensiones.​
• Faraday y Maxwell introducen el nuevo fenómeno del electromagnetismo en el siglo XIX.​
• Einstein, en el siglo XX, desarrolla el concepto de la relatividad, dando una estructura común a la electrodinámica y a la mecánica,
modificando las nociones tradicionales de espacio-tiempo. El espacio no es tridimensional y el tiempo no es una entidad separada: el
“continuum espacio-tiempo” y la masa son formas de energía (E=mc2).

La segunda fase de la evolución de las ciencias:​
• Heisenberg, De Broglie, Schrödinger, Bohr, Plank, en la mitad del siglo XX, inician la hipótesis de las ondas emitidas por pequeños
paquetes de partículas que poseen a la vez, las características de un corpúsculo y de una onda. Introducen la noción de probabilidad
y establecen el principio de incertidumbre.​
• Una parte de estas ondas son audibles, son los sonidos. Kepler, en el siglo XVIII, comparaba el sistema solar a una orquesta.​
• Más tarde, Tesla pretende que la tierra es una cavidad resonante.​
• W.O. Schumann descubre las ondas de resonancia de la tierra, que vibran al mismo ritmo que ciertas ondas de nuestro cerebro, más
tarde confirmado por Berger, el padre del electroencefalograma.

En realidad, ondas, energía e informaciones provocan en el medio científico una verdadera revolución de pensamiento y de lenguaje.
Hasta finales del último siglo la casi totalidad de los fenómenos físicos salían de 2 tipos de explicación: la teoría del electromagnetismo
de Maxwell o la teoría de la atracción universal de Newton. Llegó entonces la teoría de onda y de corpúsculo con la experiencia de la
piedra echada en un lago, que demuestra que no es el agua que avanza hacia la orilla, sino que sus moléculas comunicándose su
movimiento transmiten la energía. Se trata de un movimiento y no de una materia. La onda necesita soporte para propagarse en el aire y
producir energía e información. El sonido es una onda que se propaga en el aire.
¡La luz también es una onda que nos viene del sol y sigue la teoría de los paquetes de onda! ¿Ondas o partículas, que elegir? Es aquí
donde los físicos cuánticos definen los paquetes de ondas.

En 1982, Alain Aspect establece que 2 objetos cuánticos separados por distancias colosales, conservan vínculos instantáneos. Diferentes
experimentos demostraron la existencia de la no-localidad, es decir la violación del espacio donde todo se comunica en el cosmos.
Bernard d'Espagnat pleitea a favor de la existencia de una realidad más allá del hombre, porque se encuentra más allá del espacio y del
tiempo.​
En realidad, el hombre y todo lo que le rodea está en vibración, correspondencia, envío y recepción de informaciones.

3. De la información vibratoria al acompañamiento terapéutico electromagnético.
• Nuestro cuerpo, nuestros órganos, nuestras células vibran y se transmiten informaciones sacando recursos de todo lo que les rodea, es
decir del universo no localizado. ¿Por qué entonces no imaginar, que podemos intervenir por medios técnicos, tales como las ondas
vibratorias de la música o de la luz, en nuestros órganos, en nuestras células, dirigiéndoles informaciones específicas? ​
• Los sonidos que escuchamos son producidos por las vibraciones del aire, que obliga a las moléculas próximas a vibrar hasta que
alcanzan nuestro tímpano, que vibra a su vez y envía las informaciones al cerebro, que las interpreta.
• En efecto, todo lo que nos constituye vibra: cerebro, pulmones, corazón, sistema glandular, etc. Está demostrado que nuestras células
vibran y se comunican entre ellas, vibrando dentro del espectro de la audición humana o de otras ondas no audibles.​
• Los trabajos recientes de los Drs. Jacques Benveniste y James Gimzewski (2003) prueban, que toda forma de sonido y de ondas puede
influir, por resonancia, sobre todos los elementos que nos constituyen.​
• El científico de origen ruso, George Lakhovsky introduce en Francia la noción terapéutica por resonancia.
• El experimento de la NASA sobre esto es interesante: W.O. Schumann demostró que la tierra resonaba a frecuencias situadas entre 6 y
50 Hz y que la disminución de estas frecuencias generaba estrés y desorientación, de donde surge la idea concreta de instalar
generadores de estas ondas en los cohetes interplanetarios para la comodidad de los cosmonautas.

¿Entonces, podemos imaginar que con la ayuda de vibraciones sonoras particulares, se puede reinicializar nuestro consciente reactivo y
liberarle de los quistes emocionales nefastos almacenados, recordándole por el sonido su pasado genético y genealógico desde su vida
intrauterina?​
Desde hace veinte años, las investigaciones en el dominio de la biofísica, a continuación de los trabajos de Fritz-Albert Popp, ponen en
evidencia el papel preponderante de las ondas electromagnéticas en la comunicación intra y extracelular, así como la regulación de los
fenómenos bioquímicos. Estas ondas electromagnéticas cubren diferentes gamas de frecuencias, yendo desde las frecuencias muy bajas,
microondas, pasando por el brillo luminoso. ¿Se plantea entonces la cuestión de saber dónde y cómo transmitir a los órganos las
informaciones para su reinicialización? La hipótesis de la única posibilidad científicamente conocida es actualmente el ADN, la
herramienta de resonancia por excelencia.

4. EL ADN, nuestro oscilador armónico

La academia de ciencias de Moscú emitió recientemente la idea de la existencia de un ADN-fantasma como consecuencia de las
experiencias del grupo de Moscú, llevado por el biofísico Piotr Garjajev y el físico cuántico Vladimir Poponin.​
Estas observaciones demuestran un fenómeno curioso: irradiaron el ADN con la luz láser y obtuvieron, en una pantalla, un modelo típico
de ondas. Si quitaban la muestra de ADN, estas ondas persistían como si permaneciera dicha muestra. Estas ondas debían provenir, sin
duda alguna, del ADN que se había quitado: es el efecto reproducible a voluntad que llamaron el ADN-fantasma (Phantom DNA).

Como consecuencia de sus trabajos, el físico cuántico finlandés Matti Pitkänen precisa que el ADN está constituido por una multitud de
canales de comunicación gracias a sus "carcomas" (campos magnéticos incorporados sobre membranas del espacio tiempo), que no sirve
solamente para producir proteínas en las células y construir por esta vía nuestro cuerpo-materia.​
La explicación científica de este fenómeno es que el ADN parece producir ondas en el vacío a través de los carcomas magnetizados,
demostrado por Garjajev: el ADN es una molécula presente en todas las células vivas, que encierra el conjunto de las informaciones
necesarias para el desarrollo y para el funcionamiento de un organismo. Es también el soporte de la herencia, porque es transmitido en
el momento de la reproducción de manera íntegra o no. Lleva la información genética y constituye el genoma de los seres vivos.
Este experimento hace pensar en el del Dr. Jacques Benveniste, en los años 1955/1960, sobre la memoria del agua, en el que demuestra,
que una molécula química disuelta en agua provoca una reacción en caso de un individuo, por ejemplo. Luego diluye este substrato en
tales proporciones que no queda nada de la molécula inicial en el líquido y los efectos prosiguen: concluye que el agua guarda la
memoria de la molécula... Es la homeopatía. Sesenta mil millones, es la cantidad media de células que constituyen nuestro cuerpo.
Durante cada segundo de nuestra vida, todas estas células se organizan en una "armoniosa sinfonía de 60.000 mil millones de
instrumentos" que son unas antenas de comunicación en acción constante.

¿Esto es la facultad que se podría llamar la "conciencia" del ADN? En este caso, salimos de la noción del espacio tiempo y pasamos a la
del hiper espacio. Las interacciones entre el ADN y el campo electromagnético natural permiten emisiones fotónicas de luz coherente
que constituyen la base de la regulación de los mecanismos de los seres vivos. ​
Por qué no imaginamos que el ADN posee su propia "página internet", que puede "practicar surf" y que puede “chatear” con otros
participantes. Lo que todavía es más increíble, el ADN no está limitado a su propia especie, como se podría creer. Realiza una hiper
comunicación, y es la primera interfaz a través de la cual las formas más variadas de inteligencia son unidas entre ellas, en el universo.
Otra aplicación muy importante de la hiper comunicación es representada por la conciencia de grupo, ya sea para grupos de individuos o
de animales, de poder actuar de manera coordinada, como un conjunto. Basta con mirar un vuelo de aves que gira en el cielo sin el
menor golpe... ¡Lo mismo podría pasar en los atascos de la “Place de l’Etoile” en París! La comunicación del ADN se hace de manera no
local. Es decir que el ADN puede comunicar con portadores muy lejanos de informaciones, sin estar sometidos al espacio ni al tiempo.
Este efecto se basa en una paradoja científica bien conocida llamada “Einstein-Podolski-Rosen”, o Paradoja EPR.
En 1989, el científico alemán Fritz Albert Popp ha demostrado que las células se comunican entre ellas de manera coherente, por
paquetes de fotones. ​
Estas comunicaciones y transmisiones se realizan a través del ADN y los fenómenos de resonancia, que conciernen a todo lo que vibra de
una manera u otra: las ondas electromagnéticas, la luz, el sonido y hasta la materia son átomos cuyos electrones oscilan sin interrupción.​
Hay resonancia cuando dos ondas de misma frecuencia se encuentran. En este caso, la amplitud (altura de la ola que forma la onda) de
cada una de estas se intensifica hasta alcanzar un máximo: la frecuencia de resonancia.​
Estos fenómenos vibratorios de información y de resonancia nos llevan a la teoría de las cuerdas.

5. La teoría de cuerdas

Esta teoría reposa en dos hipótesis revolucionarias:​



D. Los ladrillos fundamentales del Universo no serían unas partículas puntuales sino tipos de cuerditas vibrantes que poseerían una
tensión, como una cuerda elástica. Lo que percibimos como partículas de características distintas (masa, carga eléctrica, etc.)
serían sólo cuerdas que vibrarían de otra forma. Los diferentes tipos de cuerdas, vibrando a frecuencias diferentes, serían el
principio de todas las partículas elementales de nuestro Universo. Con esta hipótesis, la teoría de cuerdas admite una escala
mínima, unida a la teoría de Planck, y permiten así evitar fácilmente la aparición de ciertas cantidades infinitas
("divergencias") que son inevitables en las teorías cuánticas de campos habituales.
E. El Universo contendría más de tres dimensiones espaciales. Algunas de ellas, replegadas sobre si mismas (ver las teorías de
Oskar Klein), pasando inadvertidas a nuestras escalas (por un procedimiento llamado reducción dimensional).

Hay que saber que existan 4 fuerzas e interacciones fundamentales en el universo:

a. La gravitación.
b. La interacción débil (rigen ciertos procesos intranucleares como la desintegración beta).
c. La interacción fuerte (cohesión de los protones y de los neutrones en el seno del núcleo atómico).
d. El electromagnetismo que está al principio de los enlaces entre el núcleo y los electrones.

Las tres últimas fuerzas están unidas en la mecánica cuántica y la gravitación es utilizada por la relatividad general, en otros términos,
una teoría que unifica la física sería una teoría que unifica la mecánica cuántica y la relatividad general. El único problema es que la
relatividad es una teoría "clásica", es decir, que no contiene el principio de incertidumbre que existe en mecánica cuántica. Para unir la
relatividad general y la mecánica cuántica, habría que unir primero la relatividad general y el principio de incertidumbre.

6. El hombre frente a la teoría de las cuerdas:

¿Qué hace? ¿Qué ve? ¿Qué piensa? Parece oportuno precisar la naturaleza de sus 3 niveles de existencia:

1° nivel, el dominio físico: el mundo real, aparente y tridimensional, el determinado por nuestros sentidos. El tiempo que parece fluir
desde el pasado hasta el presente para seguir hasta el futuro.

2° nivel, el campo cuántico: aquí todo es información y energía. Todo es insustancial y nada puede ser percibido, tocado, etc. Einstein
precisa que la energía es la masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado E=mc2.
• Tomemos un primer ejemplo de una silla en la cual estamos sentados: nos parece sólida cuando se toca. Pero, es una multiplicidad de
átomos, de moléculas y de informaciones que trabajan a la velocidad de la luz: somos incapaces de tratar los elementos que
contribuyen a nuestra experiencia perceptible, porque nuestros cinco sentidos funcionan tan lentamente que son incapaces de
registrar porciones de esta energía y estas aglomeraciones de información.
• Tomemos un segundo ejemplo: una persona fuma un cigarrillo y usted, a 30 ó 40 metros de distancia, "siente" el olor espirado por el
fumador, y usted absorbe el CO2 y otras moléculas del metabolismo de dicho fumador, aunque no llegue el humo concretamente.

3° nivel, el dominio de lo "no-localizado": es el de la inteligencia o de la conciencia. Es el campo virtual, el espiritual, el campo del
potencial, es el Ser universal no localizado. Es aquí donde se encuentra un océano de energía y de informaciones viajando por todas
partes del Universo. Es lo que se llama una masa de energía y de información: no puede ser localizada, es la razón por la cual hay que
llamarla deslocalizada. Esta masa no es ni en sí, ni en usted, ni allí ni en otro lugar sino "es". Este es el universo en el cual vivimos pues
está hecho de partículas y de ondas.
Hasta principios del vigésimo siglo, los sabios afirmaron que las partículas eran los componentes de todos los objetos sólidos del mundo,
lo mismo que las ondas sonoras o luminosas no eran sólidas. Luego físicos descubrieron que partículas subatómicas eran sólo unas redes
de ondas. Esto les hizo describir el concepto donde, para una partícula, se puede plantearse la cuestión siguiente: ¿Dónde está o cual es
su velocidad?
Para la primera cuestión determinamos su posición: Entonces es una partícula, mientras que para la segunda cuestión, es una onda
porque se trata de identificar su movimiento. Por lo que, en cualquier momento, esta onda-partícula puede ser o una partícula o una onda
(es el concepto de Heisenberg).
Estos descubrimientos nos devuelven al campo no localizado en el cual aparecen interreacciones entre individuos, objetos,
acontecimientos, etc. Los numerosos experimentos científicos lo atestiguan, por ejemplo:
En 1972, Baxter demuestra científicamente que células aisladas del cuerpo que las contenía, reaccionan en una probeta a estímulos del
cuerpo inicial. Esta experiencia fue realizada sobre leucocitos y espermatozoides, entre otras cosas. Este principio se llama
"sincronicidad".

7. ¿Qué es la "sincronicidad"?

La "sincronicidad" es la simultaneidad de, por lo menos dos acontecimientos no causales, cuya asociación toma sentido para la persona
que los percibe. Noción desarrollada por el psiquiatra Carl Gustav Jung relacionada a su psicología analítica. Puede solamente
entenderse con relación a otras nociones de esta teoría, es decir, a nociones de arquetipo y de inconsciente colectivo.
Según Jung, existiría un inconsciente colectivo situado en otra dimensión fuera del espacio tiempo, una memoria de la humanidad y un
alma del universo, saliendo de la supra conciencia cósmica a la cual estaríamos unidos por nuestro inconsciente personal. En este
inconsciente colectivo se constituirían "centros de energía potencial psíquica" llamados "arquetipos". Éstos son neutros y se vuelven
buenos o malos sólo en contacto con la conciencia del individuo.
Se hace patente, después de numerosas experiencias, que las células de un organismo biológico, vegetales incluidos, tienen una
capacidad de "biocomunicación" entre ellas, aunque no sean de la misma naturaleza. El experimento de Zylberbaum, en 1987, sobre la
medición, por electroencefalograma, de las ondas cerebrales de una pareja de personas juntos en meditación, y luego por separado,
sometidos a una iluminación diferente, presentaban los mismos diagramas.
Las pruebas de esta sincronicidad nos son ofrecidas por todas partes y en cualquier lugar en la naturaleza. Es el reflejo del universo en
la conciencia de cada uno.

8. EL ADN y Phi

¡Mire el vuelo de las aves en formación y que, una de pronto cambia de dirección y de altitud con armonía sin provocar ningún
accidente! La espiral del ADN es una sección de oro: mide 34 angströms por 21 angströms. Estos números son de la serie de Fibonacci y
su relación, 1,6190476, se acerca mucho a Phi, 1,6180339. El ADN posee espirales en las proporciones de Phi y la sección transversal
del ADN está basada en Phi.

Agradeciendo a Pierre Estoup su trabajo de síntesis, me viene la sensación que ya es la hora de entrar libremente y sin temor en un
nuevo paradigma, saliendo de la pseudo certeza donde resalta la ley de Santo Tomás: "Sólo creo en lo que veo". La sola existencia de las
cosas, reducida a la percepción de nuestros sencillos sentidos, es sobrepasada. Deberíamos darnos cuenta, un poco más, de nuestros
potenciales hiper comunicativos y poner en marcha conscientemente nuestros sentidos sutiles, con el fin de salir de la pesadez en la cual
estamos enrollados desde hace tanto tiempo. ¡Vamos, todavía un pequeño esfuerzo más!

Contenido
Sección A

Introducción

Describir una intuición es a veces complicado...

El Nombrado

Música y estrés

Estrés y enfermedad

Las frecuencias

¿Qué es el sonido? Su percepción

Bombardeo de informaciones, aceleración temporal y estrés

La Música, herencia natural de la humanidad

La música y Pitágoras

Música y terapia

La música del principio del siglo XXI

La música secuestrada

Identificarse con un estereotipo musical

Sonido y medicina

Una persona, una música

Inventar una nueva gama musical

Pasando por el coma...

El "nombrado" vuelve en nuestra historia

Mis primeras tentativas

Sección B

De la letra al número

El alfabeto y el número: un antecedente notable

El Principio de reciprocidad simple

El principio de reciprocidad múltiple

El principio de reciprocidad en espejo

La reciprocidad múltiple en la Creación

El principio de inversión

El equilibrio de las fuerzas

Nacimiento de las frecuencias metatécnicas

Cuando los nombres se transforman en notas


La cruz de las correspondencias del comportamiento

Afinidades entre Oriente y Occidente

Llave de lectura metatécnica

Relación entre nombres, notas, emociones y hormonas

Atracciones y repulsiones

Femenino y masculino interior

La acción de las frecuencias

Más rápido que la luz: el sonido de los armónicos

Una palabra, dos idiomas, tres energías

La falta de sentido de la negación

El poder de las palabras y el poder del sonido

Sección C

La experiencia del sonido sobre el estrés de la enfermedad

El estrés en el mundo del trabajo

Los dientes reaccionan a las emociones

El experimento increíble de los perfumes

La experiencia del sonido en el agua

La experiencia deliciosa del vino

El amanecer de una nueva creación musical

¿Cómo se aplica la metatécnica?

El bienestar y la prevención de la enfermedad

El estrés precede y acompaña a la enfermedad

Diferencia entre el sentido y la vibración del lenguaje

Moscú: la demostración científica de la acción del “nombrado” sobre el ADN

Cuando se alcanza la masa crítica

El todo es superior a la suma de las partes

La expansión es multidimensional

Fin

Antecedentes científicos de la metatécnica, por Pierre Estoup

Contenido

Contactos


Contactos

> Metatécnica:
Para afiliarse a la metatécnica dirigida al fenómeno del estrés y enfermedades, tanto para el publico como para profesionales:
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Para informaciones, conferencias y seminarios:
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> Libro El Futuro esta en el Sonido:
Informaciones sobre este libro:
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> CD del autor «The never Ending Wave»
donde se manifiesta una nueva experiencia de sonido musical (ambient/lounge music):

Informaciones sobre el CD «The never ending wave»
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