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V I S O R revista literaria

Nº 19 - Sep. / Dic. 2020

Reseñas: Rodrigo Martínez Puerta / Ernesto Sábato


Ensayos: Técnicas narrativas y educación
social en Carmen Martín Gaite / La literatura
como herramienta pedagógica / El reinicio
del punto y final en «Cenizas» Creación:
Víctor Hugo Pérez / Domingo López / Alfonso Vila
Francés / Deniss Guerra / Juan Antonio
Ruescas Márquez / Juncal Baeza Monedero
© Revista Literaria Visor
ISSN 2386-5695
Revista Literaria de difusión cuatrimestral Contenido
Dirección:
Noel Pérez Brey
www.perezbrey.com
perezbrey@gmail.com Editorial............................................................. 3
Consejo Editorial: Reseñas.............................................................. 4
Vega Pérez Carmena
Noel Pérez Brey El sargento cadáver. Rodrigo Martínez Puerta.....5
Imágenes: Abaddón el exterminador. Ernesto Sábato............6
Portada: Swissgoldeneagle
www.flickr.com/photos/swissgoldeneagle/ Ensayos.............................................................. 8
Contraportada: Federico Schulzen / Fuente: Flickr
Contenido: Sarah van der Linden / Fuente: Flickr; Reseñas: Las técnicas narrativas y la educación social en
Amie J. / Fuente: Flickr; Ensayos: Mg Frontera/ Fuente: Las ataduras (1960), de Carmen Martín Gaite, por
Flickr; Creación: Michael / Fuente: Flickr. Pamela Feracin Sotres............................................9
Diseño: La literatura como herramienta pedagógica en la
Noel Pérez Brey Universidad Técnica Nacional, por Adriana Herre-
ra Brenes.................................................................17
Esta revista se edita desde Illescas (Toledo - España) a través El reinicio del punto y final en la obra «Cenizas»,
de la siguiente dirección: un replanteamiento de corte paradójico, por Donís
www.visorliteraria.com Albert Egea.............................................................25
Puede ponerse en contacto con nosotros en la siguiente direc- Creación........................................................... 30
ción de correo electrónico:
visorliteraria@gmail.com Los servidores de Yahweh, por Víctor Hugo Pérez
Gallo........................................................................31
La clase de los últimos, por Domingo López.......38
@ visorliteraria @ visorliteraria
Bobby Jean, por Alfonso Vila Francés.................47
De ignorancia come el hombre, por Deniss Guerra
.................................................................................57
Todos los textos e imágenes publicados en este número son
propiedad de sus respectivos autores. Queda, por tanto, prohi-
La maja de mi copla, por Juan A. Ruescas.........60
bida la reproducción total o parcial de los contenidos de esta Apego productivo, por Juncal Baeza Monedero...63
publicación en cualquier medio sin el consentimiento expreso
de los mismos. Por otro lado, esta publicación no se respon-
sabiliza de las opiniones o comentarios expresados por los
Colaboraciones................................................. 67
autores en sus obras.
EDITORIAL

¡No me toques los cuentos!

¿Qué tal, amigos? ¿Cómo va todo? Esperamos que estéis bien. Nosotros, por
ahora, sanos, lo que no es poco dadas las circunstancias. Pero, bueno, vamos a lo
nuestro.
Supongo que leísteis hace unos días la noticia respecto a Diez negritos (con per-
dón), de Agatha Christie. Aunque abajo dejamos un enlace*, resumo: se cambia el
título en España y Francia y se revisa la traducción del libro de la autora británica.
Ya hablamos en algún número anterior de la retirada de doscientos cuentos
infantiles en una escuela de Barcelona por «tóxicos», y, por lo visto, seguimos en
las mismas. En este caso, la obra no se prohíbe, sino que se modifica el texto, por-
que, según el bisnieto de la escritora y actual responsable de su legado, «cuando
el libro fue escrito (1938), el lenguaje era diferente y se utilizaban palabras hoy
olvidadas». ¡Acabáramos! Entonces solo tenemos que revisar toda la literatura
universal para amoldar los libros antiguos al lenguaje moderno; eso sí, como se ha
hecho con la obra de Agatha Christie, con el cuidado de «no utilizar términos que
corran el riesgo de herir». Menos mal que hoy tenemos la piel bien curtida y no se
nos ofende así como así. ¿De veras consideran a los lectores tan tontos como para
no saber distinguir cuándo se usa un término con según qué intención?
Reseñas
Pero lo triste ya no es solo que hayan tardado ochenta años en darse cuenta, sino
que lo hagan arrastrados por el Black lives matter y apenas unos meses después de
la polémica generada con Lo que el viento se llevó. Parece que, con cada reivindi-
cación de moda, llega una nueva censura: ¿qué autor u obra tocará en la próxima?
¿Qué escritor está libre de que, dentro de cien años, el bisnieto de turno, alguien
que ni te ha conocido ni tiene pajolera idea de cómo piensas, cambie tus textos en
virtud del uso lingüístico o de las luchas y protestas que correspondan?
Para otro capítulo queda hablar de la censura de lo políticamente correcto,
pero, ya que estoy, advierto a mis herederos desde el más allá: la eternidad es jo-
didamente aburrida y hay tiempo de sobra para planear cuantos poltergeist sean
necesarios, así que ¡no me toquéis los cuentos!

Noel Pérez Brey

*
https://elpais.com/revista-de-verano/2020-08-28/el-bisnieto-de-agatha-christie-impul-
sa-el-cambio-del-titulo-de-diez-negritos-en-espana-y-francia.html

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RESEÑAS RESEÑAS

El sargento cadáver una suerte de


épica intimis-
Abaddón el exterminador colocan al lector frente a marxistas, revo-
lucionarios, novelistas, científicos, depra-
Rodrigo Martínez Puerta ta. Martínez
Ernesto Sábato vados y anarquistas. En ese sentido, el hilo
Puerta es ca- narrativo se presenta como un conjunto
paz de enlazar fragmentario, una suerte de especulación
La ópera prima de Rodrigo Martí- Abaddón el exterminador es la tercera
colosalmente construida a partir del sueño y la vigilia
nez Puerta destila una profundidad que y última obra del extinto escritor argentino
ambas líneas especulativa, elementos que no permi-
contrasta abiertamente con su aparien- Ernesto Sábato; a través de sus cerca de
para que la su- ten soportar la invasión del proceso her-
cia, lo que se presupone mediante su quinientas páginas, el autor se encarga de
pervivencia de menéutico clásico. Esta es la razón por la
premisa como un ejercicio de aventura construir pasajes, personajes y escenarios
una dependa de cual, respecto de esta obra, solo podemos
bélica, o incluso una mera historia de que son ofrecidos al ojo inmutable de la ex-
la otra y vice- expresarnos a partir de nuestras propias
terror gamberro, acaba superándose, periencia colectiva, a la nostalgia existen-
versa. intuiciones.
alcanzando unas cotas reflexivas insos- El sargento cadáver cial que se erige sobre los problemas meta-
En cuanto Sábato se inserta en su propio ensayo
pechadas, gracias al mimo con el que Rodrigo Martínez Puerta históricos descritos por la palabra precisa,
al ámbito for- metafísico, él transmuta en su propia no-
el autor dibuja el desarrollo psicológico Libros Indie profunda e imperecederamente melancóli-
mal, quizás el vela, y a su vez la novela que se constru-
del personaje. Al empatizar con este, Torrelavega, 2019 ca de Sábato.
lenguaje pue- ye, devela a lo largo de conflictivos (des)
acabamos irremediablemente engan- Los protagonistas del relato, al igual que
da desanimar encuentros, reales cuanto imaginarios, los
chados a la trama. en Kafka, Camus y Dostoievski, parecen
a un público poco avezado, ya que la rasgos de un hombre que se propone cons-
Así pues, el argumento transcurre responder a una suerte de espíritu colecti-
particularidad de su estilo, a veces algo truir la totalidad de su experiencia vital
en dos niveles: el interno, en el que el vo que determina su acción y personalidad,
sobrecargado de adjetivación, parece empleando el poético devenir de la creación
protagonista madura ayudado por el en este caso, sin embargo (y ahí lo verda-
lanzar un desafío al lector, aunque cu- artística. La literatura se convierte así en
conflicto con el cadáver (impagable la deramente novedoso de la novela), dicho
riosamente uno termina ya no familia- experiencia concreta de la individualidad, el
excelente química de ambos «persona- fenómeno no se produce como un recurso
rizándose con su estética, sino incluso grito del ser heideggeriano enriquecido por
jes»); y el externo, que incide más en la
disfrutando de la misma, como si hu- artístico, sino como un producto de la bús- una experiencia surrealista que conjuga el
acción y en la figura del enemigo ace-
biera algo hipnótico en ella. Es en esta queda de lo fundamental e imperecedero. horror del totalitarismo soviético-oriental
chándole dentro de un paraje inhóspito
singularidad donde puede hallarse uno Sábato extrae sus fuerzas de la desespe- y estadounidense-occidental, la violencia
y claustrofóbico. En ambos planos se
de los mayores encantos de la novela. ración e incertidumbre ante el territorio de las revolucio-
desenvuelve la narración —subjetiva, en
Guerra, miedo, culpa, crudeza, lo- inestable que habita; la carne y el placer nes y dictaduras
primera persona— con éxito, tanto por
cura..., pero sobre todo belleza, confor- se hacen presentes en la úlcera y el desti- latinoamerica-
la carga dramática de los diálogos in-
man los elementos que hacen inclasifi- no, y sobre todo en la realidad que lacera y nas, y el absur-
trospectivos como por el trepidante rit-
cable esta obra. Un sobresaliente debut. manifiesta los límites de la posibilidad del do del positivis-
mo de las escaramuzas, en los dos casos
No lo dude, su lectura merece la pena. género humano. La insatisfacción del autor mo cientificista,
se desprende un halo poético que en-
frente a la historicidad occidental termi- experimentados
grandece la dimensión del relato hasta
© Lucas Yllana na por proyectarse en la corporalidad de personalmente
sus personajes que —en la discontinuidad de por el novelista.
sus manifestaciones— quedan a merced de La crítica
extrañas potencias y remanencias de una hacia el arte,
condición existencial originaria. Los perso- el modernismo
najes se convierten en espectros que reco- y el marxismo Abaddón el exterminador
rren el pasado, la tierra y el infierno (en político y teoré- Ernesto Sábato
el sentido apocalíptico) mediante callejones tico se proclama Editorial Sudamericana
narrativos y filosóficos fragmentarios, que en brillantes en- Buenos Aires, 1974

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RESEÑAS

sayos que dan cuenta de la profundidad in- El ojo es nostalgia y podredumbre,


trospectiva e intelectual de Abaddón el ex- calamidad y estética,
terminador. De esa forma el hombre, como que en las manos de un exterminador
sujeto total de su propia historia, extrae de [nos hace soñar.
la visión apocalíptica de su existencia una
metáfora indescifrable que poéticamente © Ramiro Urgilés Córdova
podría resumir de la siguiente forma:

Ensayos
ENSAYOS

Las técnicas narrativas y la educación


social en Las ataduras (1960), de Carmen
Martín Gaite
por Pamela Feracin Sotres

El cuento Las ataduras, de Carmen Martín Gaite, fue pu-


blicado en España en el año 1960 y, por tanto, fue escrito en
la época de la posguerra tras la Guerra Civil (1936 - 1939) que
desembocó en la dictadura franquista. Aunque se trate de una
narración redactada hace sesenta años, no deja de ser actual
en el siglo XXI: usa técnicas narrativas y temas vigentes en la
sociedad coetánea que captan la atención del lector.
La escritora Carmen Martín Gaite pertenecía a la «Genera-
ción de los cincuenta». No obstante, Martín Gaite rechazó esta
agrupación y, por consiguiente, su inclusión en ella. Se trataba
únicamente, según aclaraba la autora, de un grupo de amigos
que se reunían y bebían juntos, que intercambiaban lecturas,
que se enseñaban lo que escribían y que opinaban sobre sus
creaciones. Por eso se influyeron mutuamente (Puente Sama-
niego, 1994: 23, 24). Lo cierto es que todos ellos tuvieron rasgos
en común. Habían vivido la Guerra Civil siendo niños (Puente
Samaniego, 1994: 21), tenían una actitud aún ingenua, esperan-
zadora y sin prejuicios; lo que los diferenciaba de la generación
anterior, autores que habían vivido la contienda como adultos
(Buckley, 1980: 416). Además, ha sido considerada una escri-
tora feminista, clasificación que ella refutaba por suponer un
encasillamiento de su labor como creadora (O'Leary y Ribei-
ro, 2008: 7). Martín Gaite, como aseguró ella misma, rehuía
etiquetar a las personas (Martín Gaite, 1993: 49) y, por tanto,
tampoco quería que lo hicieran con ella.

Corrientes literarias
La «Generación de los cincuenta» desarrolló una forma de
realismo, «la novela social», cuyo fin era, en palabras de Pa-
blo Gil Casado, demostrar «la injusticia, la desigualdad o el
anquilosamiento que existen en la sociedad» (1968: 19; citado
por Puente Samaniego, 1994: 13). Para lograrlo llevaron a cabo
una observación minuciosa de la realidad, lo que les permitió
ofrecer testimonios objetivos de la vida cotidiana, testimonios
que llevaban implícita una intención crítica y comprometida

9 | visorliteraria.com Fuente: Lecturas Sumergidas


ENSAYOS ENSAYOS

con la realidad que deseaban transfor- ñero, amigo y escritor Ignacio Aldecoa, Gracias a las horas indicadas durante aldea y ellos corrían con gran parte del
mar (Puente Samaniego, 1994: 15, 18). fueron novelistas que se iniciaron en el el relato se sabe que la historia trans- gasto» (Martín Gaite, 2011: 56). Y, ade-
Según explica Darío Villanueva, la género del cuento (Martín Gaite, 2002: curre en un tiempo muy breve, unas más, anticipa en la segunda parte, sin
«novela social» desarrolló dos corrien- 165, 166). En el caso de la autora, tam- ocho horas. Martín Gaite siguió las pre- que la misma protagonista lo tenga en
tes literarias fundamentales: el neo- bién intentó evitar la censura escribien- misas del realismo social al seleccionar mente, un escrito tranquilizador a sus
rrealismo y el realismo social (1999: do relatos con finales abiertos. Así se un marco temporal limitado (Carbayo padres que redactará en la cuarta sec-
453). El neorrealismo tuvo sus fuentes desprende del comentario que realiza- Abengózar, 1998: 54). El tiempo interno ción de la narración.
de inspiración en el naturalismo esta- ron los censores tras leer, entre otros, no se ve indicado por ninguna fecha, por Las descripciones minuciosas del
dounidense y en el nouveau roman fran- el cuento Las ataduras (1960): tanto, no se sabe en qué época se sitúa la dormitorio del personaje Benjamín, del
cés, pero la influencia más significativa acción. Sin embargo, a causa de la edu- pequeño piso de la protagonista Alina y
«Casi todos los personajes de los cuen-
procedía de Italia a través de la película cación de la mujer descrita y sabiendo de los paisajes explicados en el cuento
tos de esta autora que aquí se recogen
Roma, città aperta, de Cesare Zavatti- son seres normales, tirando a vul-
que la autora combinaba la ficción y la son fieles a la técnica de «la cámara ci-
ni, para quien, según explicó el director, gares, que viven en ellos sus peque- autobiografía (Calvi, 2014: 127), se so- nematográfica» —recurso característico
eran muy importantes la conciencia, la ñas-grandes tragedias y ante los que breentiende que el tiempo interno coin- del neorrealismo (Carbayo Abengózar,
prioridad del fondo sobre la forma y la el futuro se suele presentar como un cide con el tiempo de la escritura; es 1998: 54)—, y crean un testimonio fiel,
atención que merecía la gente humil- interminable túnel de niebla. Unos son decir, la posguerra franquista. además de crítico, de la observadora
de (Villanueva, 1999: 453, 454). Martín más tiernos y otros más dramáticos Durante todo el relato, el narrador Carmen Martín Gaite.
Gaite reconoció la influencia que tuvo pero a [sic] todos ellos flota una sen- hace uso de la acción verbal del pasado.
en su obra el neorrealismo italiano, sación de fracaso, de monotonía, de Sin embargo, los diálogos reproducidos Tema: La educación de la mujer
y recordó que también ella sintió una falta de horizonte» (O'Leary y Ribei- en el estilo directo acercan la historia
clara preferencia por escribir sobre los ro, 2008: 37). al lector de tal manera que se perci- La novela corta Las ataduras ofre-
más desfavorecidos (2002: 176). La se- be tanta vivacidad como si los hechos ce al lector una idea sobre cómo era la
gunda vertiente —el realismo social— se ocurrieran en ese mismo instante. En educación de la mujer en el contexto del
Técnicas narrativas tiempo externo. Las niñas bailaban con
caracterizó por su actitud más crítica o estos diálogos se refleja el habla colo-
«combativa» con el momento histórico La novela corta Las ataduras (1960), quial, rasgo de la «Generación de los alegría en las fiestas del pueblo para
en el que vivían los escritores (Villa- de Martín Gaite, está estructurada en cincuenta», y sucede de manera ejem- cuando fueran más grandes (Martín
nueva, 1999: 454), denunció las injusti- cinco partes. Estas aparecen diferencia- plar cuando Benjamín llama a Alina Gaite, 2011: 60), y jugaban a ser amas
cias sociales y se propuso despertar a la das por el blanco tipográfico que se sitúa «faragulla» (Martín Gaite, 2011: 38) o de casa: «hacían caldos y guisos, ma-
gente para mostrarle los problemas de entre ellas. Internamente dichas partes canta a su hija una canción popular en chacando los pétalos de flores en una
su época (Puente Samaniego, 1994: 18). pueden agruparse en tres. La primera gallego en la que le dice que no se case lata vacía, los trocitos de teja que dan
Sin embargo, dicha denuncia a través y segunda relatan hechos que suceden nunca y que no se aparte de él jamás: el pimentón, las uvas arrancadas del
de la literatura se vio gravemente li- simultáneamente en dos lugares distin- «...aproveita a boa vida — solteiriña non racimo» (Martín Gaite, 2011: 35). Años
mitada por la censura franquista. Para tos (Galicia y París). La tercera, la más te cases— aproveita a boa vida —que más tarde, en la adolescencia, Alina
evitarla, los jóvenes escritores decidie- extensa, contiene una analepsis externa eu sei de alguna casada— que chora de observaba a sus antiguas compañeras
ron dedicarse al cuento —considerado (Asensi, 2003: 421) en la que la protago- arrepentida» (Martín Gaite, 2011: 38). de juego y las veía «cargadas, serias,
un género menor—, por lo que se con- nista realiza una introspección (Puen- El narrador, que cuenta en tercera responsables». Muchas de ellas, que es-
sagraron a la escritura de este tipo de te Samaniego, 1994: 57). Por último, persona, es omnisciente, como puede peraban a «las fiestas del Patrón por
narraciones, convirtiéndose así en una en las partes cuatro y cinco, en las que comprobarse en la descripción del pro- agosto» (Martín Gaite, 2011: 54), tenían
generación de cuentistas o de escritores el tiempo vuelve a ser simultáneo, el ceso de selección de los mayordomos después de la romería un novio o se
de cuentos (Sanz Villanueva, 1980: 333). narrador regresa al presente del relato para la fiesta del pueblo: «Los mayor- quedaban embarazadas, lo que las in-
Todos ellos, como recordó Martín Gaite mostrando cómo se termina la mañana domos se elegían cada año entre los troducía a la vida rural responsable de
en alusión a sí misma y a su compa- en ambos lugares. cuatro o cinco mejor acomodados de la la venta de los productos granjeros y de

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ENSAYOS

la economía familiar.
Alina se alejaba de este sino femenino. Era una chica rara
porque solo jugaba «algunas veces» (Martín Gaite, 2011: 34) con
las niñas de su edad. Le atraía más escaparse por los montes,
sola o en compañía de su amigo Eloy, y subirse a una cima don-
de se contaban cuentos (Martín Gaite, 1993: 128, 129).
Alina vivía en una casa en la que había una concepción de la
educación diferente a la dominante en el pueblo. En primer lu-
gar estaba la madre, que le daba toda la libertad necesaria para
desarrollarse. En segundo lugar estaba el abuelo, que decía de
Alina que «ésta llegará lejos y andará mundo» (Martín Gaite,
2011: 36), como él mismo lo había hecho de joven. Sin embar-
go, sabía que el destino amoldaría su futuro sin que pudieran
intervenir terceras personas: «lo que sea ya lo veremos [...]»
(Martín Gaite, 2011: 37). Benjamín, padre de Alina y maestro,
educaba a su hija en casa. A los diez años se matriculó en el
instituto de Orense y bajaba a la ciudad para examinarse. Esta
educación escolar que recibió la protagonista era un privilegio
en el ámbito rural. Alina se distinguía en comparación con sus
amigas, que ayudaban en sus casas e iniciaban su noviazgo
muy jóvenes. Eloy habla de la madurez sexual de las chicas de
la zona: «Ya se es una mujer con quince años» (Martín Gaite,
2011: 52), pero Alina era diferente. Le gustaba estudiar, siem-
pre llevaba sobresalientes a casa y decía que estudiar «es lo
que más me divierte» (Martín Gaite, 2011: 56). A Benjamín le
convenía este entusiasmo por el conocimiento porque tenía pla-
nes para ella, planes que les explicaba con orgullo a sus amigos
de la aldea: «Ahora, en octubre va a la Universidad. Hará su
carrera. Buena gana tiene ella de pensar en novios. Ésta sacará
una oposición, ya lo veréis» (Martín Gaite, 2011: 60).
Una vez pasada la infancia y entrada en la adolescencia,
Alina se dio cuenta que era peculiar, una chica rara. Obser-
vaba a las adolescentes de su edad «curvadas hacia la tierra
para recoger» (Martín Gaite, 2011: 54) las cosechas y sentía
por primera vez vergüenza por ser distinta y no poder rela-
cionarse con ellas. Los lugareños cambiaron la opinión que te-
nían de ella. Pasaron de considerarla muy lista a verla como
«orgullosa» (Martín Gaite, 2011: 54) a causa de su progresivo
distanciamiento.
Alina huyó del pueblo y del padre a Santiago de Composte-
la para seguir los planes de Benjamín y estudiar Letras. Allí
encontró a un hombre que la escuchaba, una nueva persona de

Fuente: Lecturafilia visorliteraria.com | 14


ENSAYOS ENSAYOS

confianza, su primera pareja: Philippe. gos evidencia la atenta observación que Martín Gaite. Málaga: Universidad PUENTE SAMANIEGO, Pilar de la
Ya en el primer año de la universidad realizó la escritora, un rasgo propio de de Málaga. (1994). La narrativa breve de Car-
se quedó embarazada y no pudo asistir los autores de «Generación de los cin- MARTÍN GAITE, Carmen (1992). Des- men Gaite. Salamanca: Plaza Uni-
a los exámenes. De ahí que, aunque la cuenta». de la ventana. Madrid: Espasa-Calpe. versitaria.
protagonista se distinguía de sus ami- Por lo que se refiere a la educación _____ (1993). Agua pasada: (artícu- SANZ VILLANUEVA, Santos (1980).
gas, estudiaba, tenía planeado un futu- de la mujer, se puede afirmar que Ali- los, prólogos y discursos). Barcelona: «2. La generación del medio siglo»,
ro diferente al de las muchachas de su na salía de las vías prescritas por la Anagrama. en «La novela», en Historia y crítica
pueblo, al final su destino iba a resultar sociedad gracias a la educación que le _____ (2002). Pido la palabra. Barcelo- de la literatura española. Barcelona:
similar al de las amigas aldeanas: que- otorgaban sus padres: su madre fomen- na: Anagrama. Crítica, vol. 8, pp. 331-339.
darse embarazada y no poder seguir es- taba la libertad emocional y su padre la _____ (2011). Las ataduras. Madrid: VILLANUEVA, Darío (1999). «Hacia los
tudiando. La diferencia se halla en que educación escolar. Aun así, Alina tiene Siruela. años cincuenta», en Historia y crítica
ella se tiene que trasladar a París, y dificultades para escaparse de los este- O'LEARY, Catherine y Alison RIBEIRO de la literatura española. Barcelona:
tiene una formación que no poseen las reotipos impuestos por la sociedad de la DE MENEZES (2008). A companion Crítica, vol. 8.1, apartado II, pp. 453-
muchachas del pueblo. posguerra. Aunque tenía vías educati- to Carmen Martín Gaite. Woodbridge: 456.
vas abiertas, acaba viviendo el supues- Tamesis.
Conclusión to «final feliz» que era el matrimonio
Las técnicas narrativas del relato se (Martín Gaite, 1992: 101). Este desen-
muestran mediante la estructura in- lace, que confirma las condiciones de la
terna del cuento y cómo fue construido procedencia de la protagonista, corro-
a partir de la paralelística del tiempo y bora la influencia del naturalismo esta-
del lugar en los que se encuentran los dounidense al no poder escaparse de su Pamela Feracin Sotres (Valencia, España, 1983). Graduada en Filología
personajes centrales. El relato de cin- destino socialmente predicho. Hispánica por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Además, tiene un
co partes se divide en tres secciones posgrado en Corrección en Español por la Universidad Internacional Menéndez
las cuales significan una introducción Bibliografía Pelayo (UIMP) y un máster en Investigación en Lengua y Literatura por la Uni-
a la novela corta, una analepsis exter- ASENSI, Manuel (2003). Historia de la versidad de Valencia (UV).
na mediante la introspección de la pro- teoría de la literatura (el siglo XX
tagonista y un desenlace mediante la hasta los años setenta). Valencia: Ti-
vuelta al tiempo presente del relato. La rant lo Blanch. vol. II.
autora, influenciada por la tendencia li- BUCKLEY, Ramón (1980). «Caracte-
teraria de su tiempo, recurre a técnicas res de la novela de los cincuenta», en
del neorrealismo, pero también intro- Historia y crítica de la literatura es-
duce una crítica a la sociedad inspirada pañola. Barcelona: Crítica, vol. 8, pp.
por el realismo social. Las técnicas y la 410-427.
crítica aparecen a través de la descrip- CALVI, Maria Vittoria (2014). «Poética
ción detallada y el tiempo limitado que del lugar y actitud autobiográfica den
se escoge para mostrar un momento en Carmen Martín Gaite», en Un lugar
las vidas de los personajes. Se señala llamado Carmen Martín Gaite. Ma-
que la mezcla entre el narrador omnis- drid: Siruela, pp. 124-137.
ciente y el diálogo otorga vivacidad al CARBAYO ABENGÓZAR, Mercedes
relato. El lenguaje coloquial, sobre todo (1998). Buscando un lugar entre mu-
visible gracias a Benjamín, de los diálo- jeres: buceo en la España de Carmen

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ENSAYOS ENSAYOS

diálogo constante. En diálogos semejantes con estudian-


La literatura, a lo largo de los años, tes en la carrera de Asistencia Veteri-
ha sido útil para difundir la cultura y naria, los mismos manifiestan que no
las formas de pensamiento. En la anti- encuentran el tiempo suficiente para
gua Grecia, la Ilíada y la Odisea, fueron hacerlo, entre los deberes académicos
obras leídas y respetadas por toda la y otras formas de entretenimiento, por
población, debido a que en ellas se en- ejemplo, las que tienen que ver con apa-
contraban conocimientos de toda índole; ratos electrónicos.
debido a esto, se llegó a considerar a A simple vista, pareciera que nues-
Homero como el educador de toda Gre- tros jóvenes tienen otros intereses que
cia (Quirós, 2006). no están relacionados con la literatu-
En muchas culturas, las primeras ra, sin embargo, cuando se les presenta
manifestaciones literarias fueron libros historias literarias relacionadas con el
sagrados, portadores de la voluntad di- tema de estudio, el interés aumenta.
vina; dentro de estos textos podemos No es nueva la idea de que la lite-
citar La Biblia judía y el Popol Vuh. ratura puede ser utilizada como herra-
Ambos libros cuentan, a través de her- mienta pedagógica. En el caso de la me-
mosos poemas, episodios importantes dicina, está ampliamente documentada
Fuente: Freepik para la población, tales como, el origen la relación de la misma con la literatu-
del mundo, el diluvio, los éxodos, las ra (Baños & Guardiola, 2015); esta rela-
guerras, entre otros. ción se inscribe dentro del humanismo
La literatura ofrece a los seres hu- médico y ha sido registrada por los his-
manos una forma de acercamiento a la toriadores de la medicina (Begoña Can-
La literatura como lud pública y la bioética. vida de los otros, a sus vivencias y fan- tabrana, González-Rodríguez, & Javier
herramienta pedagógica tasías. Puede ser un ejercicio estético, Bordallo, 2016).
Para los que amamos la literatura,
en la Universidad Técnica resulta evidente que leer es una activi-
espiritual e intelectual (Gómez, 2015). Muchos autores de ficción han escri-
La lectura promueve el análisis crítico, to acerca de la medicina; posiblemen-
Nacional dad primordial en la vida de los seres la comunicación y el uso correcto del te motivados por la enfermedad y la
por Adriana Herrera Brenes humanos; una actividad lúdica que ge- lenguaje (Martínez, 2002). muerte, que muchas veces constituye
nera placer. En discusiones con otros docentes una tragedia. De igual forma, muchos
Según Octavio Paz, citado por (Gó- universitarios, frecuentemente, sale a médicos han plasmado en forma de li-
Resumen mez, 2015), «La literatura universal colación la apreciación empírica de que teratura sus vivencias con pacientes.
Se propone el acercamiento de los sólo tiene dos temas: uno es el diálo- nuestros estudiantes no leen lo suficien- Dentro de los primeros podemos citar
estudiantes de Medicina Veterinaria a go del hombre con el mundo. El otro te, a pesar de los altos índices de alfa- a Mary Shelley, autora de Frankens-
la literatura, como una herramienta a es el diálogo de los hombres con los betización. Según la encuesta de cultu- tein. Aunque este clásico de la litera-
través de la cual se puede enriquecer hombres». Pareciera una afirmación ra del 2016, en Costa Rica el 43,2 de la tura de ficción fue publicado en 1818,
el léxico y las habilidades relaciona- simple, pero esconde la explicación de población mayor de 5 años lee libros; de actualmente se mantiene vigente, ya
das con la comunicación oral y escri- nuestra necesidad de leer y de escri- los cuales, el 61,6 % lo hacen por gusto que aborda muchos temas interesantes,
ta. También puede ser útil para generar bir. Los seres humanos somos anima- o entretenimiento, el 20,4 % por estu- como la responsabilidad ética que de-
empatía hacia las personas y orientar les gregarios, necesitamos vivir en so- dio, el 8,9 % por desarrollo personal y ben guardar los científicos con los seres
discusiones concernientes a temas im- ciedad, y para que una comunidad así el 9,1 % por otros motivos (INEC; Mi- vivos que emplean en sus estudios ex-
portantes para la sociedad, como la sa- funcione requiere la comunicación y el nisterio de Cultura y Juventud, 2017). perimentales. Aborda también asuntos

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ENSAYOS ENSAYOS

existenciales como la soledad, la deses- ra universal por medio de su personaje su labor como presidente de la Repú- movido desde que el salvaje ese de Ro-
peranza y el desamor, que siguen preo- Sherlock Holmes. Estudió medicina en blica, en el período 2002- 2006. El Dr. badivia lo electrocutó, se le hicieron
cupando a las personas en la actualidad. Edimburgo y ejerció ampliamente la Pacheco estudió Medicina y Psiquiatría los párpados como pellejitos de chi-
Se considera que la enseñanza de la profesión. De él se cuenta que escribía en la Universidad Autónoma de México. charrón, se le salieron las lágrimas,
literatura puede propiciar la empatía en sus relatos en el intermedio de una con- Fue director del Hospital Nacional Psi- se le torció la boca y se puso tan tie-
so tan tieso que yo creí que se iba a
los estudiantes de medicina, por medio sulta y otra. En 1891 cayó gravemente quiátrico entre 1973 y 1976. Es conside-
reventar, uno de sus dientes me vino
del acercamiento a las emociones que enfermo de gripe y decidió retirarse de rado un pionero en el campo de la psi-
a caer a la par del pie, todavía sigue
pueden estar involucradas en el ejer- la medicina (Nota del editor, 2007). quiatría costarricense, por implementar
azul y ya hace casi una hora del elec-
cicio profesional (Begoña Cantabrana, Pío Baroja (España 1872-1956). Tam- tratamientos modernos en los pacientes
trochoque, lo deberían al menos poner
González-Rodríguez, & Javier Bordallo, bién fue médico, aunque es mucho más con enfermedades mentales. Se retiró en un catre pero de seguro como se
2016). conocido en el mundo por su obra lite- de la medicina en la década de los 80 orinó y se cagó nadie lo quiere tocar,
Con referencia a la medicina veteri- raria. El tema de su tesis de graduación para escribir relatos, que dieron origen miren como vuelan las moscas a su
naria, también se podría extrapolar la fue el dolor. Parece que siempre estuvo a varios libros de cuentos. Muchos de alrededor, le suena el pecho a olla de
utilidad de la literatura como herra- preocupado por el dolor humano; tam- sus textos literarios tienen como esce- agua hirviendo, la boca la tiene llena
mienta pedagógica para propiciar dis- bién es un tema reiterativo en su pro- nario el Caribe de Costa Rica, de donde de babas y sangre, a como lo veo le
cusiones necesarias, como las que giran ducción literaria, junto con la soledad. es oriundo. Entre sus temáticas se en- van a tomar por lo menos cuatro ho-
alrededor de la ética en la investigación Los críticos mencionan que tenía un ca- cuentran la pobreza, la explotación de ras para despertarse...» (Mora Rodrí-
y las que involucran el bienestar de los rácter melancólico, que quedó impreg- los empleados en las fincas bananeras y guez, 2009).
animales, por mencionar dos temas re- nado en su obra literaria (Reviriego, por supuesto, la salud mental. El Dr. Mora tiene una vasta obra li-
lacionados con los contenidos que me s.f.). Esa discusión psicológica del dolor, Virgilio Mora Rodríguez (1935), tam- teraria compuesta principalmente por
corresponde desarrollar como docente. le llevaría a escribir más tarde sobre la bién psiquiatra, es el autor de Cachaza, cuentos y novelas. También ha escrito
Dentro de los autores de la literatura degeneración del hombre (Peset, 2007). publicado por primera vez en 1977. Una poesía y teatro (Víquez, s.f.).
universal, se encuentran muchos médi- John Michael Crichton (Chicago, Illi- novela corta pero difícil de leer, debido Robinson Rodríguez Herrera, es otro
cos; por ejemplo, Antón Chéjov (Tagan- nois, 1942 - Los Ángeles, 2008). Fue an- a su intenso ritmo psicológico. Aborda médico costarricense que se ha des-
rog, 1860 - Badenweiler, 1904). Narra- tropólogo, etnólogo, médico y novelista. el estado de los pacientes en el Asilo empeñado como escritor de cuentos y
dor y dramaturgo ruso, considerado uno Es mundialmente famoso por su nove- Chapuí y la atención deplorable que re- poesía. Sus aportes literarios han sido
de los exponentes más importantes de la Parque Jurásico, que dio origen a las ciben por parte del personal médico. Es registrados en diversas revistas litera-
la literatura universal. películas del mismo nombre (Biografía una crítica al sistema que olvida sus rias dentro y fuera del país. En el año
Chéjov descubrió tempranamente su y vidas, s.f.). pacientes y los condena a la exclusión y 2016, se publicó su libro La mirada del
habilidad para escribir cuentos, y con De los autores contemporáneos, es a la muerte social. Retrata el conflicto nómada, que contiene una colección de
esta actividad logró pagarse la carrera preciso mencionar a Jorge Drexler de los pacientes consigo mismos y con poemas inspirados en la cultura Zen de
de médico. Su familia de origen era po- (1964). Cantautor uruguayo, médico es- la sociedad (Mora Rodríguez, 2009). Japón. La segunda edición de este poe-
bre y tuvo una infancia llena de priva- pecializado en otorrinolaringología. Ob- Confronta al lector con la barbarie mario apareció en el 2019.
ciones. Se especula que esto influyó para tuvo un premio Oscar en el año 2004, de los tratamientos psiquiátricos que se Uno de sus cuentos, «Destiempo»,
que posteriormente se convirtiera en un por su canción Al otro lado del río (Jor- empleaban en ese entonces en el país, y está compilado en la antología de cuen-
filántropo, identificado con las necesi- ge Drexler, s.f.). Sus canciones se des- pone sobre el tapete la necesidad de dis- tos, Cuentos Reunidos Costa Rica (He-
dades de los más desposeídos. Durante tacan por la poesía de sus letras. cutir alrededor de la ética médica. En rrera Brenes, 2019). En este cuento, el
algunos años ejerció la medicina y pos- En Costa Rica, también contamos uno de los párrafos del libro, manifies- autor se aproxima en forma literaria a
teriormente se dedicó por completo al con varios médicos que se han dedicado ta lo siguiente, en la voz de uno de sus los conceptos de vida y muerte; ideas
oficio de escritor (Estañol, 2015). al oficio de la literatura. Para empezar, personajes: que también aparecen reiteradamente
Arthur Conan Doyle (Escocia 1859 – se puede mencionar al Dr. Abel Pacheco «…el viejo que llegó anoche no se ha en sus poemas.
1930). Obtiene su lugar en la literatu- de la Espriella. Es más conocido como El Dr. Rodríguez Herrera es funcio-

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ENSAYOS

nario del Hospital de Niños y docen- Se han cita-


te universitario, experto en Anatomía do solo algunos
Humana y Salud Pública (Rodríguez, autores, para
2019). ejemplificar
Bernabé Berrocal Morales, es médi- que el oficio de
co veterinario y narrador. Ha publicado la literatura no
el libro de cuentos Hombre Hormiga y es incompati-
la novela Archosaurio. Durante varios ble con el ejer-
años, ha sido el coordinador de un taller cicio de la me-
de creación literaria en Alajuela (Be- dicina.
rrocal Morales, 2019). La sociedad
El Dr. Berrocal también forma parte cada vez de-
de Cuentos Reunidos Costa Rica (He- manda más
rrera Brenes, 2019). Está representado profesionales
por el cuento «El soplo de un santo», integrales, que
cuyo personaje principal es el Dr. More- cuenten con
no Cañas (1890-1938), famoso en Costa diferentes co-
Rica por realizar las primeras inter- nocimientos
venciones ortopédicas, a inicios del siglo y habilidades.
XX. Por ejemplo,
El Dr. Berrocal retoma la leyenda necesitamos
urbana alrededor de este personaje; se- médicos ve-
gún la cual, el alma del doctor puede terinarios que
realizar curaciones milagrosas, si se le quieran incur-
reza fervientemente y se le deja un vaso sionar en la
con agua al lado del lecho del enfermo. política, para
El Dr. Moreno Cañas fue asesinado orientar des-
por un paciente, al que habría interve- de ahí políticas
nido varias veces para tratar de corre- públicas rela-
gir las consecuencias de una fractura cionadas con la
ocurrida en su infancia. Después de va- seguridad alimentaria y el control de gral de los alumnos. Por ejemplo, las pacidad intelectual para estudiar me-
rios procedimientos, el paciente no lo- enfermedades zoonóticas. actividades de la semana universitaria dicina.
gró recuperar las funciones en su brazo, Profesionales capaces de hacer in- nunca llegaban a nuestra facultad, y no En la Sede de Atenas, contamos con
por lo cual entró en la casa del galeno vestigación de campo y extensión a las se promocionaban actividades cultura- un pequeño proyecto denominado El
con un arma y le disparó a quemarropa comunidades, con habilidades que les les desde la dirección o el cuerpo docen- cuaderno de las letras, donde nuestros
(Revista Médica, 1938). permitan comunicarse en forma efi- te. estudiantes pueden publicar cualquier
Randall Arguedas, es médico veteri- ciente con los productores. En aquellos tiempos, las actividades texto de su autoría, que deseen compar-
nario con amplia trayectoria clínica y En mis años de estudiante, en la Es- creativas se percibían en la joven pobla- tir con el resto de la comunidad estu-
cirugía de vida silvestre; también, es cuela de Medicina Veterinaria de la ción estudiantil, como antagónicas con diantil. Todas las ediciones, hay perso-
docente en la Universidad Técnica Na- Universidad Nacional, siempre resentí la vida académica. Recuerdo escuchar, nas que envían sus composiciones. Los
cional. El Dr. Arguedas es músico y au- la ausencia de oportunidades en la ma- al menos a un profesor de anatomía, temas son tan variados como la vida
tor de cuento y poesía (Arguedas, 2019). lla curricular para el desarrollo inte- afirmar que los artistas no tenían ca- misma. Asuntos cotidianos unos, exis-

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ENSAYOS ENSAYOS

tenciales otros, que habitan las mentes ESTAÑOL, B. (2015). Antón Chéjov, d=E7A745E17C0FF5A3FBDF05D- vistador)
de nuestra población. médico, enfermo, melancólico y es- 889C9B284?sequence=1 RODRÍGUEZ, H. R. (2019). La mirada
Este es un pequeño ejemplo de la ne- critor de genio. Salud Mental, 38(1), Revista Médica. (1938). La muerte de del nómada. San José: Vesania.
cesidad que tienen nuestros estudiantes 77-79. dos prominentes cirujanos costarri- VÍQUEZ, B. (s.f.). Virgilio Mora. Obte-
de estos pequeños nichos, que les per- GÓMEZ, L. T. (2015). La literatura: censes. (J. Zeledón, Ed.) Revista Mé- nido de Los novelistas costarricen-
mitan explorar otras formas de comu- una perspectiva para el estudio de la dica, III (52), 259-261. Obtenido de ses: https://benevquez.typepad.com/
nicación. condición humana. Revista Facultad https://www.binasss.sa.cr/revistas/ blog/2010/11/virgilio-mora-rodr%-
Quiero pensar que la Universidad de Trabajo Social, 31(31), 131-152. rmcc/rmedica/III%20(52).pdf C3%ADguez.html
Técnica Nacional, podemos cambiar al- HERRERA BRENES, A. (Ed.). (2019). RODRIGUEZ HERRERA, R. (20 de 05
gunas clases magistrales por foros de Cuentos reunidos de Costa Rica. San de 2019). (A. Herrera Brenes, Entre-
discusión; y que la institución es capaz José: Vesania.
de ofrecer las espacios necesarios para INEC; Ministerio de Cultura y Juven-
el desarrollo de todo el potencial que al- tud. (2017). Encuesta Nacional de
bergan nuestros estudiantes; incluidas Cultura: Principales resultados. San
las facetas relacionadas con el ejercicio José, Costa Rica.
de actividades creativas, como la lite- Jorge Drexler. (s.f.). Obtenido de Wiki-
pedia: https://es.wikipedia.org/wiki/ Adriana Herrera Brenes (Costa Rica, 1975). Autora del libro de relatos:
ratura.
Jorge_Drexler Relatos y estampas de mujeres indígenas (Editorial Vesania, 2019). Este libro ha
MARTÍNEZ, J. R. (2002). La expresión sido reconocido como de «interés cultural» por el Ministerio de Cultura y Juventud
Bibliografía
oral. Contextos educativos, 57-72. de Costa Rica. También ha publicado algunos cuentos y poemas.
ARGUEDAS, R. (2 de junio de 2019). (A. MORA RODRÍGUEZ, V. (2009). Cacha- Editora en Editorial Vesania, un emprendimiento cultural costarricense. Publica
Herrera Brenes, Entrevistador) za. San José: UNED. poesía, novela, cuento y fotografía. Recientemente, ha incursionado en la realiza-
BAÑOS, J. E., & GUARDIOLA, E. (di- Nota del editor. (2007). Página litera- ción de cortometrajes.
ciembre de 2015). La larga relación ria. Ars Medica. Revista de Humani- Formación profesional: Medicina veterinaria por la Universidad Nacional de Costa
entre medicina y literatura (y vice- dades, 2, 265-268. Rica. Máster en Inocuidad Alimentaria.
versa). Rev Med Cine , 11(4), 181-182. PESET, J. L. (2007). Pío Baroja, ese pe- Actualmente, estudia la Maestría de Educación en Entornos Virtuales de la Uni-
Begoña CANTABRANA, GONZÁ- queño buscador de almas. Rev. Asoc. versidad Técnica Nacional (UTN).
LEZ-RODRÍGUEZ, S., & JAVIER Esp. Neuropsiq., XXVII(99). Recupe- Trabaja como docente en la Universidad Técnica Nacional de Costa Rica, en la ca-
BORDALLO, A. (2016). Utilización rado el 09 de junio de 2019, de http:// rrera de Medicina Veterinaria.
de relatos literarios como actividad scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/v27n1/
formativa para la enseñanza de la v27n1a14.pdf
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chton. Recuperado el 02 de junio de roja veinte años más tarde. Ob-
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fia/c/crichton.htm THII~N24~P74-81.pdf;jsessioni-

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ENSAYOS

El reinicio del punto y final en la obra


«Cenizas», un replanteamiento de corte
paradójico
por Donís Albert Egea

«La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras


somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no
somos»
Antonio Machado

A Mateo Peris y a José María

Cuando el género de dudas traspone los primeros gemidos


del corazón, o es porque ha nacido el espectáculo a la realidad
identificadora o porque el cuento no se ha acabado con su final.
De hecho, en Cenizas, de Bernardo Claros Pérez –obra que apa-
rece en Revista Literaria Visor no 18–, se pasa del semblante
inapropiado de un frío, al vínculo entornado del que no está
acostumbrado al calor. Pues aunque en el cuento se mencione
que el protagonista se sintió aliviado y sin ninguna culpabilidad
(al tirar su cobardía por el tormento de su atrevimiento), las
cenizas que ha derramado por el váter solo aplazan la solución
(Claros, 2020, p. 37).
En el fondo, enviarlo todo al diablo es ser solícito de un in-
teresado destino, o peor aún, de un desatino por la peor de las
causas: la cobardía. No aceptar la realidad reveladora es negar
el ritmo con que la noche va cerrando un día que solo recor-
dará por una mala decisión. Todo desaparecerá con los nuevos
motivos en su vida, y es desde las pruebas que ya creía renun-
ciadas, como el protagonista –que en su vida está casado con la
lógica–, ahora se tiene que divorciar de ella. ¿Cómo es posible
que la voluntad de una exnovia con la que había acabado le tire
del pelo más que el champú?
Pues esa es la realidad, que los avatares de un teléfono con
vida han sacado a Luis de su «sueño dogmático», pues ha des-
pertado de la «minoría de edad» (Kant, 1997, p. 63). Y debido a
una llamada de un desconocido –Alberto–, ahora se tiene que
hacer cargo de las inclemencias de sus restos. Sin posibilidad de
quitarse el corazón de la mano, acepta su papel de buen devoto,
hasta que se para en una gasolinera para vomitar esas cenizas

© Crow visorliteraria.com | 26
Fuente: Flickr
ENSAYOS ENSAYOS

que le tienen harto. taba en desventaja porque él sabía mu- terioriza de manera matizada. Es poco cio retrete, le da más asco el váter, que
Sin mucha duda, le ha dado tantas chas cosas de mí, y yo no sabía absolu- a poco como la paciencia de Luis se va el repelús de profanar la muerte. Sin
vueltas a la cabeza que el mareo solo tamente nada de él» (Claros, 2020, p. cargando, y el peso de esa historia que embargo se siente bien, no tiene ningún
se soluciona rezando. Y ese tipo de re- 33). De donde se sigue que las perdidas no le pertenece la asume como propia, sentimiento de culpabilidad, es más, in-
lación con Dios apela a la llamada del impresiones de Luis, se nutrían de las por tanto con la libertad de hace con cluso se siente aliviado. Lo que le lle-
trabajo. Es desde el entretenimiento petulancias de ese tal Alberto. Se sabe ella lo que quiera. va a una paz interior, cuando vuelve a
como se encierran los leones del ocio y que hacía ocho años que no veía a Eva, y El texto dice que «la había olvidado casa y ve a su novia en el sofá. Enton-
se curan las serpientes de la mordedura ese abandono, que a él no le había afec- con facilidad». Lo único que recordaba ces es cuando se cuestiona –de manera
del tiempo, igual que el vacío de los sue- tado hasta ahora, le iba a afectar a par- de ella es «cómo preparaba los maca- superflua–, si su novia preferiría que la
ños. Porque hay que soñar, o al menos tir de ahora. Es desde la nada protegida rrones, cómo se mordía el pelo y un enterraran o la incineraran, si la recor-
dejar en blanco los ojos, para que esa intimidad del vacío, como se ha visto vestido rojo de fiesta». «Por aquel en- daría en caso de riña. Y ahí es cuando el
agua que oímos por el desagüe, nos haga envuelto en esa ceniza como papel de tonces –dice el texto– creía tener las texto reinicia el punto y final, y se re-
regar los campos soñados. regalo. Un regalo de un octavo aniver- cosas claras y saber hacia dónde dirigir plantea la paradoja de si todo eso que ha
Según Freud, nosotros actuamos el sario de la agonía de ella. Él le daba mis esfuerzos. (…) Logré superarlo con vivido no ha sido una bella prueba para
95% de las veces de forma inconsciente poca importancia a su olvidada aven- eficacia y olvidarme sin sentirme mal que aprecie más a su novia. Esto último
(Freud, 2009). Y ese tiempo vital, del tura, pero Eva tenía lazos supeditados por ello. Hasta ahora» (Claros, 2020, p. es una apreciación mía, que no se sabe
que se beneficia la parte consciente, se con esa fuente comprometida. 36). Y ahí es donde aparece el dilema: si queda en el aire.
incorpora al rendimiento de nuestro Pero la pregunta es: ¿no había nadie «hasta ahora». ¿Por qué «hasta ahora»?
corporativismo. Las técnicas con que el más a quien darle sus restos? ¿Por qué ¿Cómo es posible que un elemento irreal Bibliografía
protagonista se encara a una nueva si- no los asumía Alberto? ¿Qué clase de se persone como un obstáculo capaz de CLAROS, B. (Mayo del 2020). Cenizas.
tuación abierta, son de Teléfono de la sumisión es la que escondía, en esa últi- desestabilizar su vida, sin tocar su co- Revista Literaria Visor, no 18, pp. 32-
esperanza, pues al principio del víncu- ma voluntad, una inquietante intriga de razón? ¿A qué comprensión se debe que 38.
lo con el otro se encomienda a una ex- pareceres?... La respuesta nos la da el el aposento de la calma acabe con un FREUD, S. (2009). La interpretación de
pectativa extraña. El otro le llama y el silencio del tiempo, pues, es a través de quebranto inolvidable e insuperable? los sueños. Madrid: Prisa Innova.
brillo con que su mirada chispea unas su avance inexorable, cuando complica Pues esa es la cuestión, que la rea- KANT, I. (1997). Crítica de la razón
consecuencias de fuego hace que baile la solución de un no-problema. Porque lidad es diáfana. Y cuando se va a una pura. ¿Qué es la ilustración? Valèn-
como un flan el vocerío mareante de realmente el problema es inexistente, gasolinera a tirar las cenizas por el su- cia: Universitat de València.
la rutian diaria. No es que tenga mala no existe una relación estratégica para
conciencia, es que le han encomendado paliar los efectos de una enfermedad
tenerla, sentirse hervir el corazón por- que no matamos al matar el virus, la
que la experiencia con su ex, resopla en matamos al matar sus consecuencias.
una inolvidada penitencia de roca. El caso es que hay un momento en
Eso se hace extensivo cuando el pen- que Alberto le dice «tú debiste darle
denciero arrepentimiento resuella en la algo a ella, que yo no supe darle» (Cla- Donís Albert Egea (Valencia, España). Graduado en Estudios Hispánicos, por
conversación de media pipa, que acaba ros, 2020, p. 34). Y es que, por hablar la Universidad de Valencia. Trabaja con su padre. Ganador del Concurso de ensayo
con un encuentro verdadero. El hombre despacio, la asunción de un entendido Hacia Ítaca 2019. 2a Mención especial en el Hacia Ítaca de ensayo 2018. Mención
quiere darle algo que le pertenece, por- pero no aceptado destino atesora la gra- especial en el Guanusacate de ensayo 2018. Sus ensayos han aparecido en diversas
que la casi-voluntad de su exnovia así tuidad de un indescubierto sentimiento: revistas, como La sirena varada, Awen, Heraldos negros o Visor. También ha he-
lo quería y lo había dispuesto. Por lo que el de las cenizas que reordenan todos cho hincapié en narrativa o poesía.
fijar los trazos de esa pseudorelación es los demás elementos de Luis. Y esa ce-
solo cosa de tiempo. niza que entraña, pero no extraña, la
El texto dice que el protagonista «es- ignora, pero no añora; e incluso la in-

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Creación
CREACIÓN CREACIÓN

vive aún. Y ellos, sus prosélitos. Son in- ¿Qué alcohol está relacionado con la
distinguibles del resto de los humanos. fase de la luna llena? Aún no soy dueño
Pueden ser cualquiera, solamente en el completamente de mis sentidos, aún no
crepúsculo uno los puede identificar o puedo salir en las noches que la luna
cuando sonríen, por sus muelas bicúspi- alumbra con potencia infinita el patio
des afiladas, asesinas. Son herederos de del psiquiátrico sin que un horrible es-
una tradición antigua, oscura, que se ha tremecimiento sacuda mis miembros y
ocultado por miles de años en el inte- no puedo dejar de escuchar el tam tam
rior de los diferentes cultos humanos, de cualquier tambor sin estremecerme
Astaret, Baal, el Sol Invictus de Cons- y que la piel se me llene de un sudor
tantino I, la secta Bogomil en el me- pegajoso.
dioevo. Una religión practicada por los He salido bien del trance, supongo, y
israelitas durante el reino de Salomón, lo mejor que me pasó fue el diagnóstico
traída por una de sus esposas extranje- de locura que me confinó aquí y me hizo
ras, práctica mística que conllevó a que dejar mi humilde puesto de jardinero en
Yahweh arrebatara el reino a Salomón el Instituto Superior Minero Metalúrgi-
en solo una generación. co de Moa. Pero no siempre esta fue mi
© Karen García Pero todo esto lo supe después de lo labor: durante más de treinta años fui
Fuente: Flickr ocurrido. De los hechos acaecidos en la mano derecha del Profesor Titular
la costa del norte de Holguín, la pren- Doctor Orozco, su ayudante ejecutivo en
sa oficial no dijo nada entonces, como el laboratorio de geología y paleontolo-
siempre, y no creo que lo haga a es- gía marina del que era jefe. Él era, debo
tas alturas. En aquel momento el gra- decirlo, desagradablemente erudito en
Los servidores de Yahweh de carretera. Sé que sus servidores no ve derrumbe que provocó la muerte de materia de la paleontología marina. Yo
por Víctor Hugo Pérez Gallo duermen, esperan su oportunidad en la varios hombres en la mina de cromo era uno de los pocos que podía ayudar-
penumbra, ocasión que sin duda les lle- de Punta Gorda, el inmenso escape de lo con eficacia, por haber estudiado un
gará. Pero no me importa morir: es un hidróxido de azufre, gas venenoso usado técnico en geología marina y oceanogra-
Mañana saldré definitivamente del hecho que espero con ansias. Nadie que en la producción de níquel en la fábrica fía en la famosa universidad de Kazán,
hospital psiquiátrico donde he vivido haya visto lo que yo podría conservar la Pedro Sotto Alba, la aparición de tibu- el alma mater de Lenin, y dominar el
apaciblemente durante más de un año. razón o podría querer seguir vivo. rones azules en el puerto de Moa y las ruso y el inglés con soltura. Después de
Mañana saldré a la libertad. O puedo El prematuro fallecimiento del Doc- iglesias bautistas desbordadas de fieles su muerte pedí ser trasladado a otra
decir también: iré a la muerte. Me es- tor en Ciencias Geológicas, E. Orozco, escuchando a un pastor que anunciaba parte de la universidad, lo más aleja-
peran. No lo ignoro. Escondidos en las no sería más que uno de los primeros el fin del mundo no era nada compara- da posible de su laboratorio: yo sabía
sombras del día, agazapados bajo algu- hechos que hubieran desencadenado el do con lo que podría haber pasado des- que no podría entrar allí nuevamente
na de las ceibas centenarias que compo- horror total en la comunidad de Yama- pués. Ha transcurrido más de un año sin perder los restos de juicio que me
nen las confusas selvas que rodean a la nigüey, en Moa, Cuba y el mundo entero. y ahora lo puedo escribir, creo que he acompañan. Soy una persona anciana y
ciudad minera de Moa. La muerte me La liberación de un espanto, de una ser- recuperado parte de la cordura, aunque antes temía la muerte. Hoy la añoro. No
llegará bajo una puñalada trapalera en vidumbre, que conocimos los hombres mis manos todavía me tiemblan, eso le creo que pueda vivir mucho tiempo con
una cola de cerveza, a través de un ac- hace milenios atrás y que fuimos alguna pasa siempre a los que han sido alcohó- este recuerdo en mi memoria. Todos
cidente químico en cualquier laboratorio vez lo suficientemente sabios y fuertes licos, un claro síndrome de abstinencia, atribuían mi nueva afición al alcohol a
de la Universidad, o pueden ser menos para enterrar en el olvido. Supongo que me aclara el médico. mi vejez y la soledad, tomaron por un
originales: en un infortunado accidente yo soy el único testigo que lo ha visto y Estúpido. excentricismo mío pedir el cambio de

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CREACIÓN CREACIÓN

técnico de laboratorio por el menos re- les son un orden extinto de moluscos leyendas y mitos entre algunos pueblos era esperado. Eso me enloqueció. Ahora
munerado de jardinero que ocupé antes bivalvos heterodontos, eso cualquier es- del norte de China y Siberia meridio- lo sé, está más cerca ese momento, ya
de hospitalizarme. No quiero acercar- colar lo sabe, pero eso no es lo funda- nal refieren la historia de una terrible sus adoradores están por todas partes,
me ni por un momento al ala noroeste mental: los arrecifes de rudistas tienen invasión procedente del cielo cuando ya se escucha el tam tam de sus tam-
de la universidad ni al departamento un importante interés económico como descendieron los malvados dioses e hi- bores, quieren recomenzar sus terribles
que se incendió en la noche del 30 de posibles bolsas petrolíferas, debido a la cieron esclavos al hombre y a la bestia guerras en nuestro planeta.
noviembre del 2013. Por causas desco- elevada porosidad de sus facies. Y bus- y devoraron nuestra tierra y tuvieron Pero todo eso lo supe después, el día
nocidas dicen los bomberos. Por erro- cando pistas de hidrocarburos, en las guerras entre ellos. Y los Trilobites eran que llegó el fósil solo hice el inventa-
res técnicos de protección, dictamina- profundidades, entre los restos de ru- sus servidores, sus bestias de caza, sus rio de la monstruosa pieza para nuestro
ron los investigadores de la policía. Es distas, los canadienses de la compañía mercenarios, alimentados con encéfa- laboratorio, luego me fui a vivir tran-
cierto que allí guardábamos materiales Sherrit hallaron el trilobite: era enor- los humanos, su alimento favorito. Se quilamente mi vida mediocre.
inflamables y las muestras de petróleo. me, gigantesco y no se parecía a nada de alimentaban de nuestra esencia vital. Pasaron semanas de intenso trabajo,
Pero si hubieran buscado un poco más lo que yo había visto anteriormente en Vampiros antiguos. Bestias merodea- las autoridades gubernamentales esta-
a fondo hubieran hallado algo que les el famoso museo geológico de la univer- doras. Inteligencias lóbregas. Y precisa- ban contentas: había indicios de petró-
hubiera demostrado la verdad, algo que sidad de Kazán, o el del Moa, ¡por Dios! mente en los tiempos de la Babilonia de leo en las áreas del golfo pertenecientes
les arrebataría la cordura. Medía más de metro y medio de lar- Nabucodonosor se enfrentan dos faccio- a nuestro país, tendríamos combustible
El local lo han clausurado después go, sus patas largas, cubiertas de vellos nes alienígenas: Tiamek y los terribles para poder mover nuestras industrias
del incendio, pero hoy me he enterado afilados, apergaminadas, su boca abier- Elohim y Yahweh y su séquito de Tri- y transporte. Habían llevado a nuestro
de que, desgraciadamente, el Instituto ta en una sarcástica mueca de dolor. lobites, los más antiguos amos sobre la laboratorio nuevas muestras de petró-
de Minas de San Petersburgo va a fi- Era solo un fósil, pero hubiera sido ho- tierra, los que nos habían enseñado a los leo y yo tenía que pasar por el Museo
nanciar su remodelamiento y moderni- rrible verlo vivo, caminando, rumiando humanos los rudimentos de la medici- para llevarlas al laboratorio, era mi
zación y traerán nuevas máquinas para Dios sabe que tenebrosos pensamientos na, la escritura, las artes de la pesca y camino más corto.
seguir haciendo los experimentos geo- traídos al presente en una época don- la agricultura. En sus guerras nuclea- Iba caminando, el piso recién lava-
químicos que se desarrollaban allí des- de aún los hombres no existíamos, en res devastaron ciudades como Sodoma, do, cuando un resbalón me hizo vaci-
de la época soviética. En Cuba se quiere el paleozoico, miembros de una antigua mataron razas humanas completas, se lar y derramé parte del combustible en
hallar petróleo en el mar al precio que especie que reinó antes de nosotros, y concubinaron con mujeres humanas, y el suelo, ahora tenía que regresar a los
sea y los restos de los invertebrados que del que los hombres solo teníamos os- originaron los horribles cultos que pro- almacenes a buscar más, vaya basura.
reposan en sus aguas desde hace millo- curas remembranzas presentes en los siguieron sus luchas luego del sueño Cuando regresé, le dije a la bedel que
nes de año son la pista habitual para la ritos de los hombres antiguos. eterno de los dioses que habían bajado había que limpiar y llevé la muestra
búsqueda. Por Dios, si supieran de las Después del incendio pude leer frag- de los cielos en sus carros alados. La al laboratorio, estuvimos hasta tarde
cosas terribles que reposan allí, de los mentos que aludían a la especie en li- destrucción de la Atlántida fue a causa trabajando. El profesor Orozco y yo nos
horrores que el mar guarda en su inte- bros de antropología física y pude con- de una de sus batallas, usaron las ar- miramos: efectivamente era petróleo
rior, del conocimiento sombrío en sus sultar el horrible Libro de los Mineros mas atómicas que antes habían usado de alta calidad en aguas cubanas. Cuan-
profundidades. Pero creo que ellos lo antes de su desaparición de nuestra bi- en Ur. Y Yahweh durmió bajo la mon- do pasé por el Museo rumbo a mi casa,
saben, el Rector y todos estos malditos blioteca. Allí se esbozaban varias fases taña que está cubierta por las aguas y vi que no habían limpiado el suelo, y
científicos locos, todos esos perversos del período solar, varios ciclos de vida Tiamek se retiró a algún lugar de la tie- que además yo había salpicado acciden-
geólogos lo saben. ¿Por qué no se detie- de nuestro planeta, sobre la muerte y rra y siguieron adorados como deidades talmente al trilobite y las muestras de
nen? Nos hundirán a todos en el olea- la destrucción de la raza humana, el por los hombres y un oscuro sacerdote oro nativa que estaban para catalogar-
ginoso mar y seremos sus esclavos por último del que teníamos memoria los caldeo escribió en lengua acadia El libro las, me acerqué y vi que el fósil tenía
siempre. hombres había sido el famoso Diluvio de los Mineros, donde se anunciaba que la parte humedecida convertida en una
Todo comenzó con las rudistas. Como Universal, donde nuestra especie se sal- esas razas cósmicas algún día volverían substancia gelatinosa oscura, justo don-
es sabido por todos, este tipo de fósi- vó en un Arca. Restos de información, sobre la faz de la tierra y ese momento de le había caído el petróleo. Sin mucho

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CREACIÓN

esfuerzo arranqué un fragmento, nunca ble, como algo


pensaría que se echaría a perder tan rá- más maligno,
pido, pensé. Lo guardé en el bolsillo de más antiguo
mi uniforme de trabajo y me marché. que los fósiles
Trabajamos el otro día hasta tarde ordenados me-
en la noche, al final Orozco sacó una ticulosamente
botella y bebimos por el éxito. Le dije en el escapara-
que iba a buscar otra y salí a la cafete- te a mis espal-
ría de la universidad, donde venden ron das. De repen-
de contrabando, porque, como es noto- te, el profesor
rio, en las instituciones educativas cu- me miró con
banas no se consume alcohol. Demoré una mirada vi-
un poco porque me hallé con una pro- driosa e intentó
fesora que hacía tiempo me gustaba y decir algo, pero
le comenté de nuestros éxitos, tal vez solo entendí un
podríamos ganar uno de los Premios gemido, como
de la Academia de Ciencias. Llevé la el gorgoteo sor-
botella de vuelta, Orozco había cam- do de un aho-
biado de asiento, estaba sentado en la gado, su mano
penumbra, serví dos vasos y los bebi- derecha se al-
mos sin decir palabra. De repente sen- zaba y bajaba
tí que algo andaba mal, todo estaba en en movimien-
silencio, las luces las había apagado, no tos espasmódi-
me extrañó porque siempre había sido cos regulares.
ahorrador, pero me percaté de que la Lo fui a aga-
euforia que había acompañado al profe- rrar y en ese
sor lo había abandonado y no hablaba, momento pasó
solo bebía, como mecánicamente. Sentí la nube que
frío, o algo parecido al frío. Le pregunté cubría la luna
si estaba mal, si quería que dejáramos y se alumbró
el festejo para mañana. Su cara y su nuevamente la oficina con su luz am- ros, y supe que detrás me examinaba das, el cuerpo succionado y sin vida de
cuerpo estaban en la penumbra, pero se barina, fantasmal, se escuchaba en la una inteligencia oscura, que había atra- Orozco cayendo, la luna apagándose de
le veía extrañamente pálido, de repen- lejanía un tam tam de tambores. En- vesado eones en el tiempo y el espacio nuevo, el tam tam cada vez más cerca.
te la luna llena me sorprendió con su tonces lo vi. para estar frente a mí, observándome, Supongo que el instinto me salvó de
luz amarillenta a través de los grandes Estaba en el piso, detrás del cuerpo analizándome, sus ramificaciones den- algo más horrible que la muerte, aga-
ventanales de cristal, pero fue solo un del profesor, una de sus tantas vento- tro de mi cabeza y supe que detrás de rré la probeta más cercana y le arrojé
instante, porque un nubarrón la cubrió. sas chupaba golosa un fluido acuoso de él vendrían otros, que sería el prime- su contenido, por su olor supe que era
Sentía frío, pero no era exactamente la un hueco sanguinolento detrás de lo que ro despertado de su sueño de milenios, ácido nítrico mezclado con clorhídrico,
sensación de frialdad. Era un ambiente fue la cabeza del Dr. Orozco y su due- para esclavizarnos y devorarnos. Yo lo la terrible agua regia que disuelve has-
pesado como el interior de un cuarto ce- ño me miraba con sus docenas de ojos sabía y miraba hipnotizado la ventosa ta el oro y el platino y que había caído
rrado por décadas, una fetidez que an- fríos, su cuerpo aplastado, espinoso y que se iba alargando rumbo a mi rostro, sobre la criatura cuya ventosa seguía
tes no había. Una presencia casi palpa- lleno de ángulos imposibles verdeoscu- con lentitud, como en las películas mu- avanzando hacia mí, sus pedazos pútri-

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CREACIÓN CREACIÓN

dos llenando el piso, el cuerpo hinchán- unos pedazos putrefactos de algo que
dose, explotando, salpicándolo todo, so- había sido carne de algún animal, según
bresaliendo muchas cabezas humanas me dijeron, pero solo yo sé que no era
de su cuerpo globoso, terribles rostros eso, que eran restos de algo que había
membranosos, agujas blasfemas y he- sido sacado del fondo marino, desperta-
diondas, el fuego en toda la habitación y do, un ser milenario adorado por unos
yo que no pude evitar huir, correr enlo- fanáticos que ahora seguramente espe-
quecido a la noche alumbrada por una raban agazapados mi salida del hospi-
espantosa luna llena y el humo y los tal. Restos de un monstruo pleistoceno,
gritos de los guardias, arde la universi- venido de más allá de las estrellas, ca-
dad, se quema la universidad. talogado por los geólogos como Tribadi-
Me encontraron al amanecer, tizna- ta y que anhelaba mi carne, mi sangre,
do, lleno de petróleo y sangre, la ropa su comida que le había sido negada por
hecha guiñapos, deambulando descalzo siglos.
por los páramos solitarios al norte de
la universidad. En uno de mis bolsillos,

© José Manuel Cruz


Fuente: Flickr

Víctor Hugo Pérez Gallo (Nuevitas, Cuba, 1979). Doctor en Ciencias Socio-
lógicas, narrador y ensayista. Ha sido publicado en la antología de cuento erótico La clase de los últimos alta personalidad del estado para inau-
Nadie va a mentir (Acána, 2001), en la antología de cuento fantástico Sendero del por Domingo López gurar con la pompa adecuada semejan-
Futuro (Sed de Belleza, 2005), las antologías de narradores Todo un cortejo capri- te rehabilitación y de paso, todo hay que
choso (La Luz, 2011), No hay que llorar (Ediciones Centro Pablo, 2012), Mambises decirlo, desentumecer un poco las pier-
del Siglo XXI (Editorial Abril, 2012), Raíles de Punta (Sed de Belleza, 2013), Hijos nas. Eso, al menos, dedujeron los veci-
Las autoridades del gobierno, tras la
de Korad (Gente Nueva 2014), en diversas publicaciones electrónicas internaciona- nos de la barriada de La Fanga al leer
reunión semanal del Consejo de Minis-
les y en revistas literarias cubanas. Premio Mejor Autor Novel (Santiago de Cuba trabajosamente el comunicado que el
tros, tras la perpetración laboriosa del
2012). Premio de Novela Fantástica Hydra (La Habana, 2013). Premio UNEAC retoño de la Chani trajo de la escuela.
correspondiente presupuesto y tras los
Eduardo Kovalinker de Cuento (La Habana, 2014). Premio Abril de literatura Al final de dicho escrito, en grandes le-
pertinentes y sesudos estudios técnicos
para jóvenes (La Habana, 2015). Tiene publicado el libro de cuentos La Eternidad y tras subrayadas y sobre la florida fir-
del Departamento Nacional de Chapu-
el Peligro de Morir (La Luz, Holguín, 2011), la novela ucrónica Los Endemoniados ma del director, se indicaba que el día
zas, decidieron reparar unos descon-
de Yaguaramas (Editorial Abril, 2014), Las Minas del Olvido (Editorial Abril, La señalado para el acto LOS ALUMNOS
chones y darle una mano de pintura a
Habana, 2016), La Lectura Demencial (Egarbook, Barcelona, 2016). Ha impartido
unos metros de pared de un ruinoso co- DEBEN DE VENIR A CLASE CON LA
Talleres de Escritura Creativa en España, Venezuela, Colombia y Cuba. Pertenece
legio de extrarradio que llevaba pacien- CABEZA RECIÉN LAVADA Y SIN BI-
a la Asociación Aragonesa de Escritores.
temente solicitándolo desde hacía una CHOS. Leyeron esto último en voz alta,
década, además de varias bombillas y varias veces, y nadie lo entendió bien.
algunas bisagras y al parecer, ante la ¿La cabeza? ¿Y por qué solo la cabeza?,
evidente trascendencia histórica de la inquirió una anciana mordisqueando un
obra, se iba a acercar al lugar una muy trozo de pescado seco para distraer el

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CREACIÓN CREACIÓN

hambre mientras se refrescaba alivio- madre del inocente mensajero, con los cogote a un gato tiñoso que ronroneaba de muebles de basurero y cajas de pes-
samente los juanetes en el agua co- brazos en jarras y los ojos abiertos como sonriendo de gusto y que encabezaba cado. La juerga, que al parecer fue me-
chambrosa, con gozosos renacuajos si le doliera pestañear o estuviera sim- una hilera de mininos hambrientos que morable, transcurrió entre impúberes
chapoteantes, de una palangana esmal- plemente sopesando la idea de cagarse esperaban, con los rabos oscilantes, el en pelotas perseguidos por las avispas,
tada. Para que puedan pensar mejor y en sus furibundos muertos, bastante es- turno para su ración diaria de caranto- los perros y sus madres que los captu-
responder bien y ligero si el rey o el mi- camada por el asunto de la cabeza pero ñas. Ganaremos, saldremos ahí fuera y raban cazándolos con los lazos impro-
nistro o la duquesa o quien carajo venga organizando en seguida un corro de ve- ganaremos, os lo aseguro, prorrumpió visados de las cuerdas del tendedero y
le pregunta la tabla de multiplicar, opi- cinas parloteadoras que, después de de pronto el niño de la Manoli, tan so- que los metían en el agua alternando
nó calmoso y sabio el Tío Vicente, escu- mucho chamullar, decidió que compra- lemne como siempre, achinando los las tundas persuasivas con las prome-
piendo otra flema en una bacinilla re- rían entre todas un manojo de estropa- ojos. Joder, este machote es un lumbre- sas conchabadoras de un tirachinas de
bosante, rascándose placenteramente jo, una onza de jabón lagarto y, dado ras, sí señor, masculló impresionado el repetición o jirafas de verdad asomando
los cataplines amojamados y echando, que la pila del lavadero resultaba pe- borrachín del padre, gaseando a la con- pasmadas por el saco chamarilero de
entre gruñidos, el humo del Celta sin queña y a falta evidente de bañera pon- currencia con sus estentóreas flatulen- Papa Noel. Y todo ello ante las risota-
boquilla por los ollares peludos. ¿El tificia, un gran balde donde sanear con- cias de acemilero, escarbándose en el das de filibusteros y las miradas diver-
rey? Ahí no dicen nada del rey, a lo cienzudamente a todas las criaturas y oído con un fósforo en busca de cerumen tidas y benevolentes de los maridos tra-
mejor viene un infante o el Oso Yogui, no solo el cuero cabelludo, afirmaron o desperdicios aprovechables y obser- picheadores y repantingados en asientos
dijo de manera hosca una adolescente acaloradas, sino toditos enteros, no fue- vando cómo la parienta lo miraba con desfondados de furgoneta que chasca-
de una fealdad irremediable que, mi- ra los distinguidos señores o quien vi- asco y malauva, levantaba automática- ban, carcajeantes, sus tijeras pavorosas
rándose en un retrovisor arrancado y niera, por curiosidad, a mirarles los cu- mente la mano y le daba un bofetón al de esquilar borregos ante uñas enormes
esperando al Mr. Magoo de su gachó, los a las chiquillos para, por hijo por decir siempre disparates de pa- y flequillos trémulos y del andoba bo-
muequeaba tratando de explotarse un consideración, saludar a sus tímidas yos. Es que ve mucha tele, se disculpó linga que con una mano le daba vueltas
grano purulento en la jeta lamentable. lombrices. Incluso tirarían la casa por llevándoselo por una oreja hacia el inte- cuidadosas en la candela, a modo de en-
¿Un elefante? balbuceó un octogenario la ventana y adquirirían un objeto tan rior de la casa prefabricada para que sartados lechones ilusorios, a las palo-
decrépito colocándose alarmado la den- extravagante como un peine y, de paso, repasara los afluentes de los ríos de la mas de plazoleta de la cena y con la
tadura postiza, las gafas de lupa y el un litro y medio de colonia a granel China no fuera a ser él al que le tocara otra se rascaba en la barriga la cicatriz
sonotone y esparciendo al aire, como Spanto «La que se expande tanto» y la ídem. La cosa es que la improvisada de un remoto y prestigioso navajazo y
una mofeta en peligro, el aliento podri- para poner la guinda al pastel de la de- reunión se fue disolviendo entre suposi- tarareaba bajito volando voy volando
do del cúmulo descompuesto de sus cencia y la dignidad, a la nena de la ciones y conjeturas tras quedar para la vengo y por el camino yo me entreten-
años. ¿Va a venir un circo, abuelo? pre- Lole, la que tenía la vista desviada, le tarde anterior a la fecha, allí mismo, go. Al final la pandilla de críos quedo
guntó por su parte, con vago interés, Se- dibujarían con rotulador Carioca, quien en el patio comunitario donde no solo se lustrosa y atónita ante el pedazo de es-
rafinito, el niño que había traído la mi- tuviera mejor pulso, un ojo en el parche remangaron para escamondar a la ca- pejo en el cual por primera vez en la
siva pinzándola con dos dedos, de plástico, para que la pequeña pudiera terva de escolares, sino que entre uno y vida veían reflejadas sus caras sin chu-
mostrándola como si llevara una ali- disimular. Pobres pero honraos, gritó otro curioso juntaron un poco de queso rretes y sus napias sin los colgajos pen-
maña por el rabo, dirigiéndose como era sin venir a cuento una gorda varicosa sustraído de las trampas de ratones, al- dulares y gelatinosos de los mocos, pal-
su costumbre al rincón del patio en el con rodete, verruga negra y oronda guna morcilla fosilizada, una damajua- pándoselas para cerciorarse que sus
cual, entre dos latas con geranios mar- como un escarabajo y un bebé en brazos na de mosto agrio, una guitarra destar- rostros no eran de otros ni de mentira.
chitos, acurrucado, se pasaba las horas que llevaba tres años llorando a mares. talada y unos naipes ajados y entre Aquella noche durmieron mal, amena-
muertas hurgándose la nariz aplicada- Una mierda, diagnosticó convencida la mucho alboroto de gritos, palabrotas zados por pesadillas de película de mie-
mente y pensando taciturno en un por- muchacha rijosa que seguía empeñada tabernarias, envidos y palmas la espu- do en las cuales hachas y colmillos te-
venir que hacía que se le saltasen las en ahogar a la humanidad en el magma ma del jabón terminó confundiéndose rribles destellaban en la oscuridad y un
lágrimas no sabía todavía muy bien si incontenible de su pus. Qué rollo, rezon- con la de las litronas imaginarias de individuo bárbaro, con corona de lata y
de risa o de pánico. ¡A callarse! gritó la gó bajito uno de los críos, rascándole el cerveza hasta que se apagó la hoguera barbas de naufrago, rugía satisfecho la-

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CREACIÓN

sa que quizás lo de dio de silbidos de pastor y que con gran


la fijación por las profesionalidad improvisó en el suelo,
cabezas venía por- dibujándola con una vara, la alfombra
que se las iban a rayada de un paso de cebras que enrolló
cortar en una gui- apresuradamente a golpes de azada
llotina portátil para cuando pasó el último transeúnte para
que el aristócrata evitar que, en un despiste, se la robaran
las pusiera colgadas con maña y desvergüenza como le ha-
en su garaje sustitu- bía sucedido con el silbato, la porra y
yendo novedosa- las botas. Así, pasito a pasito divisaron
mente a los trofeos en lontananza el colegio y pararon junto
de testas disecadas a un montón de escombros para des-
de toros. Lo que pa- cansar un poco y darle los últimos reto-
recía una peregrina- ques a las ropas, asestando a un re-
ción intrigante, miendo puntadas de espadachín por
amenizada desde la aquí y alisando una falda del baúl de los
punta de un poste recuerdos por allá, momento que tam-
eléctrico por el cro- bién aprovechó una madre aprensiva, la
torar de una cigüeña que llevaba la garrafa de agua de aza-
desgarbada, atrave- har de las histerias y los desmayos,
só el descampado de para enviar de avanzadilla, con la mi-
chabolas contem- sión de ver si descubría a alguien con
plados por los sem- pinta de verdugo o si había algún cadal-
blantes de los yon- so en el terragal del recreo, a un joven-
quis fantasmales y cito con ínfulas de indio que enseguida
sus lumis cadavéri- se cuadró incongruentemente, giró so-
cas y ojerosas, por bre sus pies oteando el horizonte con la
los asistentes socia- mano a modo de visera y salió, cule-
les que llegaban breando entre los matorrales, al en-
desperezándose en cuentro del edificio que en su mente de
vándose las zarpas en un tazón formi- cacareantes que, chancleteando en an- automóviles abollados a pedradas, explorador avezado era una fortaleza
dable y desperdiciado de Cola-Cao. Y al dares de gansas, se asemejaban a árbo- blancos como banderas de rendición, e enemiga donde en ese preciso instante
día siguiente, tras el típico y acostum- les de navidad engalanadas con sus incluso por el roñoso león de felpa olvi- tenían la increíble desfachatez de izar
brado desayuno de unos vasos de nada abalorios de pacotilla y hasta de chu- dado en la jaula mugrienta de los restos una bandera que era igualita a la auto-
sorbidos con prisas de urbanitas, buena chos festejantes y legañosos que, dando de un circo tan patético como indescrip- nómica. Esperaron unos minutos oyen-
parte del barrio se encaminó en fila in- saltos, los seguían con insólita expecta- tible. Pasaron por el matadero de ter- do conmovidos el ensayo de los hipidos
dia al centro educativo en una procesión ción y donde los niños relucientes y neros compungidos que mugían sobre- estremecedores y los llantos convulsos
singular de abuelos ociosos arrastrando somnolientos, con las mejillas lijadas cogiendo a la ciudadanía y de cerdos de las viejas enlutadas que los acompa-
las babuchas roídas y dejando un rastro por la colaboración desinteresada de un irritados que proferían estridentes gru- ñaban por si necesitaban plañideras de
de orina por problemas sonrojantes de chapista, encabezaban la marcha con ñidos de cabreo, pasaron ante un guar- velatorio para cubrir la retaguardia de
incontinencia urinaria, de muchachos pasitos prudentes, temerosos porque al- dia municipal que dirigía descalzo el las desgracias y los disgustos, oyeron el
desocupados y desabridos, de marujas guien iba comentando con voz caverno- trafico de burros y carromatos por me- aullar espeluznante de un lobo de arra-

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CREACIÓN CREACIÓN

bal husmeando malandanzas, oyeron descalabraron con tino y que, para ame- pan de la tostada entre los dedos y ron- la sábana sucia con desenvoltura de ilu-
un trueno luctuoso y lejano que hizo que drentar al probable Herodes, colgaron dado por una mosca aguafiestas y per- sionista ante el ¡oh! acordado de un pú-
todos miraran al cielo implorando cle- beligerantes de un palo como fiero es- tinaz. Pero faltaron por lo menos una blico aparentemente emocionado y
mencia o que, ya que estaban, lloviera tandarte de la marcha. Cuando, boquia- docena y no era cuestión de dejar a tan- mientras, al equivocarse alguien de ca-
caldo de pollo y granizara mendrugos bierto de puro estupefacto, el director tos alumnos berreantes sin nada que sete, en vez del himno nacional tronaba
masticables de pan, oyeron los dientes los vio aparecer de esta guisa, en proce- ondear, así que repartieron los banderi- el «Ay, Macarena» por los altavoces
castañeando de miedo de una chica nú- sión remolona y sinuosa que finalmente nes del Real Madrid que un profesor so- cascados. Pero el tipo, inmune a cual-
bil y oyeron las imprecaciones y jura- venía siguiendo las rutas juiciosas de los lícito trajo urgentemente de no se sabe quier despropósito, resollando, domi-
mentos de venganzas del expedicionario senderos de hormigas, no tuvo más re- dónde. A media mañana fue cuando se nando a duras penas el deseo de morir-
que regresaba trayendo únicamente la medio el hombre que echarse a llorar oyeron las sirenas de la policía escol- se, subió torpe y comedido al estrado,
señal de un guantazo en el cachete y la apoyado en la ya famosa pared, descar- tando la comitiva cuyo desasosegante adaptó el micro a su altura de pigmeo,
buena nueva de que el director, rojo de gando con un puño en la misma las ulular provocó que algunos niños se ca- dio en el mismo dos golpecitos medro-
furia, los había avistado por el catalejo maldiciones, blasfemias e improperios garan instantáneamente de miedo y el sos con una uña manicurada y, tras
casero del tubo de cartón del último ro- reprimidos durante años de labor do- cura de religión, compasivo, se prestara chistar algún maestro exigiendo silen-
llo de papel higiénico y los conminaba cente por su santa paciencia. Sofocado, a evacuarlos por la puerta de atrás don- cio sepulcral, abrió la boca para que se
inmediatamente a dejarse de juegos y afónico de corregir rabioso a los bedeles de los familiares angustiados los reco- le viera el fulgor cegador de su diente
pamplinas porque era tarde y los iba a zopencos, indicó sin palabras y con el gían sanos y salvos y los quitaban co- de oro macizo y para que, tras carras-
coger el toro. ¿El toro de los ricos por el índice la puerta de entrada, controlando rriendo de en medio no fuera a pear, con voz de pito felicitara a la co-
que me van a cambiar?, preguntó un la respiración para que no darle el gusto ocurrírseles a aquellos gentes antojadi- munidad escolar por disfrutar gracias a
crío con temblor de pollito, la punta de a aquella horda infame de que lo aga- zas liquidarlos allí mismo, sin testigos, los magnánimos y obsequiosos próceres
la nariz pulida primero con piedra pó- rrara allí mismo el infarto. Las proge- por entretenimiento o para extraerles de la patria de la nueva pared donde
mez y luego abrillantada con Sidol y nitoras, por su parte, desconfiadas y los órganos jugosos, no sin antes ser podrían fusilar sin miramientos la bu-
casi estrangulado por una corbata apo- afligidas, atisbaban con ojos rotundos de despedidos por el canónigo con la bendi- rricie y la ignorancia y acabó tosiendo,
lillada que le llegaba a las rodillas. Ma- lechuza, esperando que de un momento ción reglamentaria y oír sus palabras arrojando sobre los oyentes, como colo-
nolete, si no sabes torear pa qué te me- a otro la celada diera paso a la degolli- bisbiseadas aconsejando, con secretismo fón de la ceremonia, los confetis de los
tes, le farfulló en la oreja esplendente, na. Pero la sangre no llegó al río y el de conspirador, que cuando llegaran a bacilos de sus estornudos sollozantes,
tras darle un leve coscorrón, un ancia- misterio duró poco. En cuanto arriba- casa se encerrasen prestos en una habi- ahogándose con el catarro o el gargajo o
no chocho que, con una colilla olvidada ron todos al patio se les obligó a los tación cualquiera y lanzaran al techo la pastilla o la emoción de emisario
entre los labios, se rascaba los sobacos alumnos a desfilar, para impresionar- por lo menos tres vivas al Pasionistas mientras trataba en vano de dar proba-
como un mono con sarna. Y tras ar- los de por vida, ante la pared inmacula- Fútbol Club. Y en fin, que el emperador blemente las gracias y lo bajaban a em-
marse, al pasar por la desechos de una da y luego los condujeron, arreándolos no vino. Ni el rey. Ni el conde. Ni siquie- pujones apenas disimulados y lo solta-
carpintería, de listones de maderas a con las palmas de las manos abiertas ra el elefante. Según contaron los que ban entre la concurrencia que aplaudía
modo de alfanjes y hacer acopio de pie- como a pavos titubeantes, al destarta- presenciaron la escena, se asomó por la frenéticamente acatando sumisos las
dras, volvieron a ponerse en marcha lado salón de actos. Allí les dieron, a puerta un viejito con gafas y aspecto órdenes gestuales del director que, su-
atravesando para cortar camino un falta de las banderitas patrióticas que triste que meneaba la boca como si an- doroso y a punto de reventar, encara-
baldío donde trastabillaron en guijarros la Delegación Provincial de Hurras se duviera chupeteando un caramelo o es- mado sobre un silla al fondo del escena-
y basuras, se pincharon con los mecho- olvidó de enviar, guirnaldas de una co- tuviera cebando un lapo para esputar o rio fingía palmotear exageradamente y,
nes hirsutos de los hierbajos o resbala- nocida marca de vino con las cuales rumiara disposiciones testamentarias y de paso, braceaba intentando matar a
ron en cagarrutas de cabras indómitas, adornaron en primavera la caseta que que saludo con ademanes pausados de la puta mosca y entonces fue, luego se
envueltos en polvo, ayes, toses y hasta la escuela montaba en la feria de la lo- soberano y a quien presentaron como El rumoreó que por orden directa del mi-
malos augurios porque se les cruzó un calidad. Algo es algo pensó el director Señor Que Viene En Su Nombre, todo nistro o del duque o de la Pantera Rosa,
gato negro y famélico que rápidamente nervioso, redondeando una pelotita del ello tras inaugurar la tapia apartando cuando el sujeto rompió el protocolo con

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asombrosa naturalidad, sin pensárselo cónico, decir ¡caramba! mientras era la ración de contestar, detalle este último fuera enviada, en una de esas cajas ais-
dos veces, y ante el mutismo y la respi- mofa y rechifla de los compañeros del que efectivamente tuvo el campechano lantes de corcho para pescados o maris-
ración sostenida de todo el mundo fue colegio que se mondaban de la risa, le monarca o el presidente del gobierno o cos, la cabeza agraviada por correo cer-
aguantándose las ganas de huir del pa- tiraban bolas de papel y le hacían vio- la mona Chita, después de ser descifra- tificado para masajearla en un
ripé, fue aproximándose a los alumnos lentos cortes de manga. Para entonces da por un comité de eruditos paleógra- santiamén y devolverla en perfecto es-
con una sonrisa enigmática de melifluo al vejestorio ya lo habían sacado del re- fos y antropólogos, socorridos por la co- tado con el consabido y provechoso do-
Giocondo y fue finalmente alargando un cinto casi en volandas y todos los coches laboración fundamental y meritoria de cumento que acreditase la oficialidad
mano de señorita que acabó acariciando oficiales, con sus guardaespaldas de un adivino, las quince líneas con setenta del manoseo. A lo que, en cuanto termi-
las cabezas sustentadas como chu- mentones de hipopótamo, gafas negras y dos faltas de ortografía y caligrafía naron los exámenes, para no perturbar
pa-chups por los palitos de sus cuellos y trabuco en ristre, desaparecieron rau- espinosamente enmarañada y no solo más al angelito, por supuesto accedie-
tensos, apoyándose en ellas para avan- dos camino de la civilización en pos de les respondió, sino que, tras las excusas ron. Y todos, de vuelta a la rutina con-
zar y todo sin necesidad de desenvainar algún bar discreto donde empinar los pertinentes por su ausencia personal en suetudinaria, contentos y rascándose.
ningún puñal ni dar órdenes ladradas codos. Y para entonces también ya los el acto de los cojones, les instó a que le
de ametrallamiento, y fue también en- asistentes al evento se relamían tras
tonces cuando se oyó, a modo de resue- dar feliz cuenta del chocolate diarreico
llo de ballena, el extraordinario suspiro que la mujer del portero, con el palo de
de alivio de los presentes que prorrum- la fregona, había ido removiendo en la
pió de nuevo en estrepitosos aplausos olla enorme de los tebeos, bien la de la
mientras la conserje coja del centro iba pócima secreta de Asterix o la de los
entregando con cómica magnificencia caníbales del repelente Tintín, e incluso Domingo López (Sanlúcar de Barrameda, España, 1967). Como narrador es
los oportunos certificados oficiales de ya había una fila de alumnos, antes de autor de obras como La soledad y nosotros (Ed. Universidad de la Laguna, Teneri-
acercamiento al populacho para que, rumbear de vuelta a casa, meándose fe), La lluvia y las rayuelas (Ed. Monosabio, Málaga), Aniceto el Importante o la
con vistas al porvenir inexistente, los con fraternidad y regocijo en la pared historia de un soñador de regates (Ed. Corona del Sur, Málaga), ha participado en
chavales lo adjuntaran a los futuros y de mierda. Pero la familia del niño de antologías de prosa como Tripulantes (Ed. Eclipsados, Zaragoza) y Cuento vivo de
esmirriados currículum de plebe auten- la Manoli, consternada, no pasó por alto Andalucía (Ed. Universidad de Guadalajara, México), Si me persiguen, me iré más
tica o como antecedente de buena con- semejante marginación y, temiendo que al sur (Raro Ed. Almería) o Al otro lado del espejo - Narrando contracorriente
ducta para sus previsibles relaciones el angelito, resabiado, se descarriara y (Ed. Escalera, Madrid). Asimismo, tiene varios poemarios publicados, destacando
con Instituciones Penitenciarias y a todo llegara a convertirse en un vivalavida o títulos Suburbia (Ed. Point de Lunettes, Sevilla) o Llegar hasta aquí (Ed. Origami,
ello, las madres, agradecidas porque no cayera en los libros de poesía o en los Jerez). En cuanto a su faceta como dramaturgo, cabe reseñar su obra Cero (Taller
les habían despachado a los vástagos al asientos de escay de los cines pornográ- de Artes Escénicas de Valencia) y El parapoco (Carena Ed., Granada).
enterratorio gritaban ¡Viva usted! ficos o en la mismísima droga, tomó
¡¡Viva!!, dado que no sabían el nombre con determinación cartas en el asunto y
del fulano o ni siquiera quién era. Y la a través de un primo segundo de un ve-
cosa, por lo tanto, fue saliendo bien y cino que trabajaba de oficinista en una
sin percances reseñables hasta que le chatarrería cercana escribieron a Pala-
entró al pobre hombre un tremendo ca- cio o al Congreso o a Lucky Luke para
lambre en el brazo y se tuvo que largar exponerles la flagrante y dolorosa dis-
sin poder consumar la faena porque le criminación y solicitarle con naturali-
faltó uno: el niño de la Manoli, cómo no, dad de menesterosos, por orden de im-
que inalterable aprovechó la ocasión portancia, una indemnización decorosa,
para bostezar ostensiblemente y, jun- la reposición en el correspondiente es-
tando docto las yemas de los dedos, la- tante del honor o al menos la conside-

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Bobby Jean
por Alfonso Vila Francés

Esta historia es absurda de la cabeza a los pies pero no más


que la vida. Voy a contarlo todo, punto por punto y coma por
coma. Voy a contarlo como lo recuerdo, que no tiene por que ser
como pasó. Prometo no mentir y prometo intentar no guardar-
me nada, por mucho que me cueste. Es todo lo que puedo hacer.
Para empezar tengo que decir que yo tenía menos de cuaren-
ta años, treinta y ocho para ser exactos, pero ya no esperaba
nada de la vida. El éxito me había llegado demasiado pronto.
Pero el éxito no tenía la culpa. O no tenía toda la culpa. Eso
era algo que tenía que ver con mi carácter, con una parte de
mi carácter oscura, impenetrable, dura y bien agarrada a mi
alma. No podía hacer nada contra ello. Yo estaba destinado a
sufrir. A no encontrar mi sitio. A ser un bicho raro estuviera
donde estuviera. Con dinero o sin dinero. Con éxito o sin éxito.
Pero no voy a hablar de eso ahora. No. Esta no es mi historia.
Esta es la historia de T.
Supongo que debería empezar por contar cómo la conocí. En
realidad eso importa poco. Nada de lo que pasó después se podía
adivinar en aquel momento. Nada estaba previsto. Nada siguió
un orden lógico o simplemente un orden. Fue simple causali-
dad. Simple fruto del azar, de múltiples factores intrascenden-
tes. Y si después la cosa tomó una dirección concreta fue algo
que no tuvo nada que ver por cómo empezó, ni tuvo nada que
ver con algo de lo que pasó en muestro primer encuentro.
Porque en nuestro primer encuentro no pasó nada. Ella apa-
reció con su novio. Estaba nevando mucho y se hacía de noche.
Llamaron a la puerta y yo estuve a punto de no abrir. Pero
la curiosidad me pudo y abrí. Entonces la vi. La vi y no pen-
sé nada especial. Solo un poco de fastidio porque antes de que
abriera la boca ya imaginé qué iba a pedirme. Habían tenido un
pequeño accidente. La nevada hacía que fuera muy difícil circu-
lar. Y además no tenían ni puta idea de dónde estaban. Y se les
venía la noche encima. Fue una suerte que vieran mi casa a lo
lejos. Y que yo tuviera la luz del desván encendida. Me pregun-
taron si podían entrar a llamar por teléfono. Les contesté que
no tenía. Me preguntaron si podían entrar. Les contesté que no,
secamente. No quería que entraran a mi casa. Se quedaron muy

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desconcertados con mi respuesta. Él alegría. hacer cualquier tontería. Pero hay al- más de los que, en lugar de hablar, ac-
se resigno. Ella no. «¿Pero nos vamos Lo que supongo que ella no esperaba gunas personas que son diferentes. Al- túan. Por eso la preferí a ella de inme-
a morir de frío?», exclamo indignada. es que yo apareciera delante suyo. Ha- gunas personas que saben mantener la diato. Pero, cuando digo «preferí», no
Daba por sentado que mi deber era ayu- bía salido por la puerta de detrás, y ha- cabeza fría. Que confían en su inteligen- me refiero a que ya estuviera pensando
darles. «El pueblo está a tres kilóme- bía dado la vuelta por las cuadras. De cia y en su astucia y que saben que, por en acostarme con ella. Eso no lo pensé
tros. Allí hay una pensión». Y cerré la manera que me planté delante de ella muy negro que se presente el asunto, hasta mucho después. Cuando ya se ha-
puerta sin más explicaciones. No quería justo cuando estaba en plena euforia, y siempre se puede encontrar una buena bían ido. Aquella noche no pasó nada. Se
compañía. No quería que nadie viniera a acababa de dedicarme un «Jódete, ca- salida. Ella era una de esas personas. Y secaron junto al fuego. Me ayudaron a
molestarme. brón» que retumbó por todo el valle… Y yo, que nunca lo había sido, empezaba a tapar la ventana con plásticos y a traer
Aproximadamente unos diez minu- entonces volvió el rostro y me vio. Me serlo con los años. Sobretodo desde que leña y hacer algunos apaños pendientes
tos después los vi pasar por la carrete- quedé quieto, mirándola fijamente. Es- vivía allí. Estos años me habían hecho en el desván y en el servicio. Y luego
ra. Habían vuelto al coche a coger sus taba muy cerca de ella. Su novio venía fuerte. Estaba preparado para todo. En nos abrigamos, cogimos linternas y fui-
bolsas y caminaban pesadamente. Em- bastante rezagado. Le caían las mochi- los últimos años había tenido que vér- mos a ver a los animales de mi vecino,
pezaba a nevar con furia. Hacía viento. las y tenía que recogerlas con dificultad. melas con lobos, jabalíes, nevadas, fal- tal y como hacía yo cada noche cuando
El viento lanzaba la nieve contra sus Aunque quisiera acudir en su ayuda, ta de comida y de dinero, averías ines- mi vecino no estaba. A mí no me gus-
cuerpos y hacía muy incomodo cami- llegaría tarde… Pero su novio no iba a peradas y reparaciones de todas clases, taban ni los cerdos ni las ovejas ni las
nar. Y la noche les pisaba los talones. correr en su ayuda. Eso lo sabía desde rayos y truenos, ladrones, envidiosos y gallinas ni los conejos. Yo nunca había
Lo tenían crudo. Dentro de diez minu- que lo vi. Su novio era de otra pasta. No espabilados, y, sobretodo, mis propios querido tener animales en casa, pero mi
tos la carretera habría desaparecido era como ella. Podría decir que era un fantasmas. Así que una chica peleona vecino, un pastor tan solitario como yo,
por completo bajo el manto de nieve. cobarde, pero no era más cobarde que no me iba a achantar… Dejé pasar unos pero viejo y enfermo, me había ayudado
No habían podido escoger peor día para otros tíos. Ni más cobarde que yo cuan- minutos. Sin moverme. Sin dejar de mi- mucho durante los primeros meses y yo
hacer una excursión. Comprendí que te- do tenía su edad. rarla. Y mientras tanto su novio se le estaba en deuda con él. Ahora estaba
nía que ayudarles. La idea no me hacía Su novio era un cero a la izquierda. acercó y le dijo: en el hospital, y yo no sabía si volvería.
la menor gracia, pero en el fondo sabía Lo que me preguntaba es qué iba a ha- –¿Estás loca? Este tío va a sacar la Cuidar de sus animales era lo mínimo
que no me quedaba otro remedio. O les cer ella. Yo llevaba un palo en la mano. escopeta. que podía hacer.
ayudaba, o tendría que cargar con el re- No era un palo para defenderme o para Aquello me ofendió. Porque yo odio Aquel día agradecí tener una cierta
mordimiento toda mi vida… atacar. Lo uso siempre que tengo que las escopetas. Luego, al ver que ella ni ayuda. Pero no les dije nada. Y no me
Ya estaba a punto de abrir la puer- caminar por la nieve. Pero eso ella se molestaba en contestarle, me miró a esforcé por ser cortés en absoluto. No
ta cuando escuché el ruido del cristal. no lo sabía. Después de romperme el mí y dijo: eran mis huéspedes, yo no quería com-
No era un golpe casual. Enseguida supe cristal, lo lógico es que pensara que yo –No siento… Le pagaremos el cris- pañía. Les había ayudado porque no te-
que se había roto de una pedrada. Y en- estaba enfadado… La vi mirarme des- tal… Pero ayúdenos. No sabemos cómo nía otro remedio, como ayudaba a mi
seguida supe que había sido ella. Tenía concertada. Sin saber si debía correr o llegar al pueblo… vecino por lo mismo. Yo no quería que
buena puntería, eso fue lo primero que plantarme cara. Ninguna de las opcio- Les dije que pasaran. Que podían pa- nadie se hiciera ilusiones en ese aspec-
pensé. Al primer intento le había dado nes era buena, correr con la nieve casi sar la noche en la casa. Me miraron ex- to. No me interesaba relacionarme con
de lleno. Y además desde su posición el a la altura de la rodillas era difícil y trañados. Supongo que era lo último que otras personas. Había dejado la ciudad
único cristal que estaba a tiro era el de plantarme cara era una estupidez. Así esperaban. Por su novio no lo hice. No para estar solo. Así vivía y así quería
la ventana de la cocina, la más pequeña que se quedó esperando que fuera yo lo había hecho mal, es cierto, pero a mí vivir. Cuando llegó la hora de acostarse,
de todas. La cocina es una de las partes quien decidiera que iba a pasar. No te- no iba a ablandarme el corazón con sus me marché a mi habitación despidién-
de la casa que más se usa en invierno. nía miedo. Solo analizaba la situación, discursos. Hay personas que lo quieren dome secamente. Durmieron en el co-
Aquello era una putada… Y ella debía para ver cómo podía resolverla mejor. solucionar todo con palabras. Tienen medor, junto a la chimenea. Y aunque él
saberlo, porque al ver el resultado de Casi todo el mundo se asusta en el mo- palabras para todo, para lamentarse, le pidió guerra, ella le dio calabazas (yo
su pedrada se había puesto a chillar de mento crítico. Y su miedo les lleva a para suplicar, para exigir…. Yo me fío les oí discutir, ni siquiera tuve que es-

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piarles). Al día siguiente desayunamos visita era casual. Ella venía a eso. No
juntos (él insistió en pagarme el cristal, sabía por qué ni tenía sentido pregun-
yo me negué). Después les ayudé a sa- társelo, pero ella venía a eso, a meterse
car el coche de la cuneta y ponerlo otra conmigo en la cama, a follar conmigo
vez en marcha. Y ahí acabó todo. una, dos y tres veces, a pasarse el fin de
Sobre la mesa de la cocina descubrí semana follando, simple y llanamente.
una nota que decía: «para el cristal». Y todo lo demás era vano, tan prescin-
Debajo de la nota había varios billetes. dible que no tenía sentido ni dedicarle
Era cosa de ella. Él no se hubiera atre- un minuto de muestro tiempo. Y pese a
vido. todo, allí, frente a la estufa de leña, una
La volví a ver dos meses después. vez nuestros cuerpos nos habían obliga-
Apareció en moto y antes de que se qui- do a levantarnos, a buscar algo de co-
tara el casco ya la había reconocido. Me mida, a beber un largo trago de agua, a
contó que venía de paso, que había visto todo eso que era una perdida de tiempo,
la casa y había decidido parar para ver o simplemente un tiempo ofrecido a la
si ya tenía el cristal nuevo. rutina como quien ofrece una moneda a
Le pregunté por qué le interesaba un mendigo con la tranquilidad de saber
tanto el asunto del cristal. que el bolsillo continua lleno, allí, en
–Porque tú eres la clase de tío que ese momento, yo tenía que morderme © Nag #
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puede aguantar con unos plásticos todo los labios para no hablar, para no pre-
el invierno –me respondió. guntar, y la miraba de reojo pensando
Tenía razón. Aún no me había moles- en qué clase de carambola del destino la
tado en bajar al pueblo para conseguir había llevado hasta aquí.
había resultado tan sorprendentemente mera vez. Dos personas no son pareja
un cristal. Tenía cosas más urgentes Por suerte yo no era un adolescen-
fácil, tan fácil como dejarse arrastrar porque follen juntas. Se convierten en
que hacer. Y ya me había acostumbrado te, ni era tan joven como cuando tuve
mi última oportunidad. Y por eso pude río abajo y no preocuparse por nada, no pareja cuando comprenden que no están
a tener la ventana tapada con plásticos.
No hacía tanto frío como podía pensarse mantener la boca cerrada, pues por ex- pensar hacia donde nos lleva la corrien- follando con un cuerpo anónimo, sino
y, además, la vista desde la ventana no periencia sabía bien que todo iría bien te ni pensar qué habrá que hacer después con un cuerpo con nombre y apellidos…
era gran cosa. mientras ninguno de los dos hablara de para remontarla, cómo podremos vol- No sé si me explico. Pero esa segunda
–Por eso estás solo –dijo ella de pron- aquello. Y sabía también que ella no iba ver al lugar de partida. Ella colaboró en vez, ya desde el primer beso al pie de
to. Porque eres un conformista. a hablar si yo no lo hacía previamente, todo momento. El mérito fue más suyo la moto, sentí que ella era para mí algo
No dijo nada más. Pasó directamente de modo que toda la responsabilidad re- que mío. Cada vez que yo titubeaba, sus más que un cuerpo atractivo, y que las
al dormitorio. La habitación daba asco. caía sobre mí. Y era lógico… Ella estaba ojos y sus gestos me dejaban claro el palabras iban a ser inevitables. Solo fal-
Pero la dejé entrar. Ella dejó el casco mirando por la ventana, mirando la no- camino a seguir. Estuvimos en la cama taba por saber si ella sentía lo mismo.
en la cama y se sentó. Me acerqué. Ella che, y yo era quien tenía que alejarla o prácticamente todo el fin de semana y Una de esas noches le pregunté cuál
sonrió un momento y después empezó a atraerla hacia mí con mi silencio o con cuando se fue el domingo por la tarde era la razón por la que me había elegido
desnudarme. mis palabras. yo no le pregunté cuando pensaba venir. a mí. Ella me contestó sinceramente.
No pensé que fuera a quedarse a dor- Recuerdo muy bien cada uno de los Sabía que vendría pronto. No lo sabía. No sabía bien por qué ha-
mir. Todo había ido demasiado rápido. minutos de ese largo fin de semana. Re- Y volvió. Volvió dos semanas des- cía aquello. Simplemente tenía ganas de
Aquello no era normal, desde luego. Su cuerdo muy bien cada uno de sus besos, pués. Escuché la moto y supe que era hacerlo. Eso dijo, y yo no pregunté más…
conducta, pese a todo, no me sorpren- cada uno de sus abrazos, cada uno de sus ella. Corrí a buscarla y nos besamos. Pero había algo más. Siempre hay algo
dió. En ningún momento creí que su gemidos… Pocas veces en la vida algo Aquella segunda vez fue nuestra pri- más. Algo más profundo. Una razón

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subterránea que lo mueve todo, que em- ra mirar la moto aparcada delante de nada. Aquella casa era como un faro. Si Y lo supe. Lo supe de la manera más
puja la lava hacia arriba. Y esa razón la la casa. Juntos… lo abandonaba ella no regresaría nunca. absurda. De pura casualidad. La vida
iba a descubrir yo algún día. Porque yo Empecé a pensar que aquello era el Era algo absurdo. Algo irracional. Pero no nos permite ni el consuelo de la igno-
estaba ahí para eso. Para descubrírse- infierno. Aquello no podía ser otra cosa pensaba que mi puesto estaba allí, en rancia. Cumple nuestros deseos porque
la. Pero para aquello aún faltaba. Nadie que el infierno. Te metes y te metes y esa casa, en ese valle, y que fuera de sabe que nuestros deseos son lo que al
se libra del dolor. Tú puedes huir de tu luego ya no puedes salir. Ni puedes ni allí estábamos condenados a no encon- final acabará por destrozarnos. Ahora
casa, renegar de los amigos, esconderte quieres. Aunque te mueras de hambre. trarnos nunca. que sé lo que pasó me digo que hubie-
en un monte intrincado y lejano, lo más Aunque te mueras de frío. Pensé que Y entonces ella volvió. Y nada más ra sido mejor no saberlo, pero entonces
intrincado y lejano que encuentres, pero lo mejor era guardar silencio. Ella era bajar de la moto me dijo que pensaba hubiera dado un brazo y una pierna por
al final no puedes escapar del dolor. parte de la casa. Mis bastos jerséis de quedarse todo el mes. Y yo tuve la im- saberlo; y cuando lo supe deseé haber-
Ella sentía que estaba dejando cabos lana parecían haber sido hechos para presión de que era yo, yo con mi cons- me quedado mudo y ciego y sordo, deseé
sueltos, cosas sin hacer, y tenía una ur- ella. Ella había llegado sin maleta pero tancia, yo con mi paciencia, quien la ha- no haber encontrado nunca ese papel
gencia aparentemente incomprensible, toda la casa era suya. Todo lo que ha- bía hecho regresar. Las cosas son como arrugado y sucio, enmohecido y carco-
una urgencia por vivirlo todo, por no bía dentro de la casa, incluido yo, éra- son y no tienen sentido. Pero nosotros mido, donde ella había escrito un telé-
dejar de recorrer ningún camino, por no mos suyos. A ratos pensaba en lo que buscamos desesperadamente la mane- fono, y deseé no haberme atrevido a en-
dejar nada esbozado, por llegar hasta el dirían mis amigos, mis antiguas novias. ra de actuar sobre las cosas. O por lo trar al bar aquella tarde maldita. Pero
final, el final del placer, el final del do- Hasta pensaba en los críticos, en los que menos de dotarlas de un sentido. A fi- entré. Entré y me dirigí hacia la cabina
lor, el final de lo que fuera… ¿Qué es la habían aniquilado todo mi sentido de la nales de agosto, ella se despidió diciendo del teléfono. Y logré dominar el repenti-
vida?, ¿qué hay debajo de la vida?, ¿de cordura con sus estúpidos comentarios. que volvería antes de Navidad. Pero no no pavor que me sobrevino, el repentino
la vida que vivimos?, ¿de la vida que no Yo hacía cuadros. Y había tenido la des- volvió nunca. escalofrío que me recorrió y que no era
vivimos? Ella sentía urgencia, una ur- gracia de caer bien. De ganar premios. Durante meses esperé alguna car- más que una señal, un minúsculo avi-
gencia que no sabía explicar. Y yo tuve De entrar en el desagüe veloz de eso que ta, alguna noticia, algo, lo que fuera. so de lo que iba a sentir al momento,
que explicárselo. Y tuve que ser testigo se llama «moda». Estar de moda dura Seguía pasando por el bar del pueblo, cuando una voz de hombre me preguntó
de todo. Yo, que había renunciado a todo lo que dura el agua del retrete en desa- para preguntar si alguien había dejado por mi nombre, o mejor dicho, buscó la
por no tener que seguir fingiendo. parecer por el sumidero. Y después solo algún recado telefónico para mí. Y se- confirmación de algo que ya sabía. Por-
Pero aún faltaba para eso. Antes queda confusión y autodesprecio. Yo lo guía buscando al cartero, aunque ya no que la voz había preguntado:
aún teníamos que conocernos. Nuestros sabía. Lo sabía tan bien que no enten- me atrevía a preguntarle y me limita- –¿Eres Kike?
cuerpos tenían que conocerse más, mu- día cómo no me había pegado un tiro ba a ver como pasaba por delante de Y en esa pregunta tan sencilla estaba
cho más... Había que hablar. La curiosi- unos cuantos años antes. Pero ahora T mí sin detenerse. Y seguía encerrado en condensado todo el dolor y toda la an-
dad era inevitable. Y había que explicar estaba conmigo. T era un regalo de la mi casa, entre mi huerto y mis muros, gustia del mundo. Y también un cierto
ciertas cosas, instrucciones, consejos, vida. Un regalo del infierno. Eso era lo en mi silencio y mi soledad. Los días alivio, el alivio del que tiene una misión
observaciones y pequeños trucos para ir de menos. me mantenían ocupado, pero las noches imposible que cumplir.
tirando, para no tomar demasiada ve- Cuando se fue después de Pascua, me eran desoladoras. Me preguntaba una y –Sí —respondí—. Soy Kike.
locidad... Pero sobretodo había que to- prometió que volvería pronto. No volví a otra vez qué habría pasado, si yo había ¿Qué otra cosa podía hacer? Yo hu-
carse. Había que follar. Que follar y no verla hasta agosto. Cuanto más duro es hecho algo que hubiera desencadenado biera preferido decir: «Perdón, me he
despegarse en todo el día. Juntos. Esa el invierno, más hermosa es la prima- su huida o si esta huida se debía a al- equivocado». Pero aquello no era posi-
era la clave… Había que estar todo el día vera. Todo brillaba a mi alrededor pero gún factor desconocido. ¿Pero era una ble. Yo no tenía escapatoria. Ni él tam-
juntos. En la cama juntos. En la ducha yo solo pensaba en ella. Bajaba al pueblo huida? Ni siquiera eso estaba claro. Su- poco. Yo tenía que seguir hablando y él
juntos. En el prado juntos. En el río jun- para acechar al cartero. Hasta pensé en mido en mi desesperación, ya no quería tenía que contestar. Yo tenía que oír lo
tos. En la cena juntos. En el sofá frente salir de mi retiro e ir a buscarla a su recuperarla. Me bastaba con tener una que no quería oír y él tenía que darme la
a la chimenea… juntos. Juntos sin con- ciudad. Pero al mismo tiempo tenía la explicación, la que fuera. Me bastaba noticia. La noticia que T no quiso darme.
tar los días. Juntos sin que nadie quisie- extraña sensación de que no debía hacer con saber qué había pasado. Pero nadie puede. Nadie puede esconder

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el horror. Ella lo sabía. Tenía prisa. Era Eso le extrañó. De repente me pre- Antes de irse le pedí una foto. Una rrado todos los demás besos y ahora
joven. Tenía planes. Tenía un futuro. Yo gunté quién era T. Qué había pretendido. foto de T. Él tenía una pequeña foto en queda el invierno, solo el invierno, el
la miraba mientras nos bañábamos en Por qué me había elegido a mí. Si quería la cartera. Una foto de carnet. Me la invierno con su soledad y su nieve, la
el río. La miraba mientras tendía la apurar su tiempo, si quería vivir una dio. Yo no tenía ninguna foto de ella. nieve que ya me acecha, la nieve que
ropa en el prado. La miraba mientras última aventura, si quería esconder- Ni fotos ni otra cosa. T se había mar- siempre, inexorablemente, esté donde
acariciaba a los perros de algún pastor. se del mundo, yo podía imaginar cin- chado como vino, sin llevarse nada ni esté, me recordará aquel día que todo
Y me parecía que esa escena iba a repe- cuenta lugares mejores, y suponía que dejarme nada. No llevaba equipaje. No empezó, aquel maldito día que yo abrí
tirse siempre. Iba a durar siempre. Ella habría otros hombres más capaces de olvidó ninguna camisa. Pero todas las la puerta y la dejé entrar en mi vida.
había venido para quedarse. Yo no podía darle alivio, placer, o simplemente la camisas mías ya eran suyas, y ya no El invierno y la nieve, eso me queda.
imaginar otra cosa. Pero el horror está posibilidad de ser otra persona. Y, pese volverían nunca a ser mías. La última Los días pasan pero el dolor no muere,
ahí, camuflado, oculto, enterrado. El a todo, ella me había elegido a mí. ¿Por imagen que tengo de ella es la de su úl- solo duerme, solo espera. Y nieva, nieva
horror es un árbol con raíces inmensas, qué? ¿Por mis cuadros? Ella los había timo beso, ya en la moto. El motor en sobre los besos y los abrazos, sobre las
indestructibles. Cortas una rama y sale visto la primera noche. Pero yo enton- marcha. Un beso rápido. Un beso recla- risas y los gemidos. La nieve es como
otra. Coges una azada y cavas y cavas. ces no sabía que ella era una estudiante mado por mí y consentido por ella. «No esa pátina que tapa el lienzo, la nieve se
Pero el árbol vuelve a rebrotar. ¿Y qué de Bellas Artes. Y yo, mal que me pese, le gustan las despedidas. Es lógico…», agarra a mis ojos y ya no hay más que
podía hacer ahora? Escuchaba a su aún soy conocido. Aún salgo en las re- eso fue lo único que pensé. Pero ese beso nieve, nieve permanente, capas y capas
hermano y no sabía qué decir. Alguien vistas. Aún se venden mis cuadros en me dejó mal sabor de boca. Y ese mal uniformes, el blanco más perfecto, el
tenía que empezar. Los dos estábamos las galerías y las ferias. He destruido sabor de boca se ha mezclado ahora con silencio absoluto, el frío más atroz, y
frente a frente, como dos suicidas o dos muchas obras, pero no he sido capaz el horror, con el rencor, con la tristeza estas pocas palabras que yo escribo.
enemigos. No podíamos cambiarnos los de rematar mi trabajo. Y, aunque sabía y con la resignación. Ese beso ha bo-
papeles. No podíamos buscar un susti- que me arrepentiría algún día, conservo
tuto. Estábamos solos. Solos en el mun- algunos cuadros. Son pequeños, fáciles
do. Nadie nos podía ayudar. de transportar, y los he llevado conmi-
–Dime dónde estás y pasaré por allí go de casa en casa. No son nada del otro
lo más pronto que pueda –me dijo al fi- mundo. No los quiero vender, pero tam-
nal, cuando ya no había nada que aña- poco me decido a librarme de ellos. Pen-
dir. sé en regalarlos a alguien. Pero nunca
Alfonso Vila Francés (Valencia, España, 1970). Ha vivido en Orihuela, Ma-
drid, Barcelona, Denia, Tarragona, Alicante, Bruselas y Debrecen (Hungría). Ac-
Le expliqué cómo llegar hasta el va- he sabido a quién. ¿Eso era todo? ¿Una
tualmente reside en Valencia. Ha trabajado como monitor de tiempo libre, biblio-
lle. Y él acudió a la semana siguiente. estudiante que quiere redimir a un viejo
tecario, archivero y profesor de secundaria. Ha escrito en muchas revistas, como
Fue una visita muy breve. Cuando lo pintor? No. Yo no era un pintor viejo ni
por ejemplo: «Cuadernos del matemático», «Hojas Iconoclastas», «Calicanto», «El
vi pensé que nada en su rostro ni en su consagrado (conocido sí, pero para al-
vendedor de pararrayos», «Cuadernos del lazarillo», «Alhucema», «Factorum»,
manera de hablar me recordaba a T. gunos, no para el gran público…), y T
«Groenlandia», «Agora», «Acantilados de papel», «La bolsa de Pipas», «Fábula»,
Eran hermanos, supongo que yo espe- nunca había tratado de hacerme pin-
«Circe», «La soga», «Fronterad», y, «Le miau noir», «Kopek», «Poscultura» y «Jot
raba descubrir en él algo de T, pero por tar. Intenté recordar y no encontré en
Down». También ha ganado algunos premios (entre ellos «Miguel de Cervantes»,
mucho que lo observaba no encontraba mi memoria ni una sola conversación
«Jaume Roig», «Vila de Canals», «Diputación de Castellón», «Ciudad de Getafe»,
nada. Ni sus gestos, ni el color de los sobre mis cuadros. Ni siquiera sobre
«Cortes Valencianas», «Marco Fabio Quintiliano» y «Mariano Roldán»). Ha publi-
ojos, nada. Esa había sido mi esperan- la pintura en general. T y yo hablába-
cado libros de poesía, de relatos, novelas y ensayo.
za, mi última esperanza. mos de cosas prácticas. O hablábamos
Me preguntó por mis cuadros. Eso de lugares que cada uno quería enseñar
era todo lo que sabía de mí. Todo lo que al otro algún día. Pero ese «Algún día»
T le había contado de mí. era siempre lejano, nunca pensábamos
–Ya no pinto. Hace años que no pinto. realmente en salir del valle.

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CREACIÓN CREACIÓN

a los parados en los que había que pe- la conversación con clientes sin noción
dir, y regresar al cofre del auto para del tiempo y respeto por el hambre de
seguir comiendo, plato en mano y bolsa otros, y mi inmovilidad o sonrisa fingi-
con refresco o jugo en la otra. Salvo la da tampoco eran casualidad, esperaba
falta de piña, estos siguen siendo mis que nadie mirara, esperaba de nuevo
favoritos, como los del resto de la calle, una entrada vacía para soltarle y libe-
como los del resto de la ciudad, aunque rar su vida ocultada bajo mi mano. Su-
ahora, el espectáculo del que me apro- cedió tan rápido que no recuerdo como
pio como único hacia el escenario está nos separamos de cada una, qué pasó
por convencerme de volver o no. después, a dónde fue. Solo llevaba enci-
Mi soliloquio parece hacerle eco, pa- ma una espléndida sensación de haber
reciera que siente mi mirada, casi lo- salvado no a una sino incluso a una de-
gro dar una buena mordida sin obser- cena de comensales. De haberla visto
varla, pero en realidad, pego un ojo al alguien más, el miedo y el repudio hu-
taco y otro a su existencia. Dedico unos bieran terminado con más de una vida.
minutos alrededor, espiando las reac- Ahora no puedo hacer nada, salvo
ciones en busca de una que delate la mirar, salvo alimentar mi ridículo vo-
© Carol von Canon presencia de aquella, pero no, es más yerismo, porque sé casi exacto, dada las
Fuente: Flickr apantallante el gol que acaban de fallar circunstancias y la grasa resbalosa co-
o el refresco que el de a un lado tiró, rriendo por las paredes, lo que pasaría.
eso absorbe la atención. El tumulto no Salió de entre las sombras, miró de
parece perturbar su calma conseguida, cabo a rabo cada rincón próximo, yo
está parada sin mover un solo milíme- mordí el taco, avanzó con lentitud y
De ignorancia come el vaporosos sitios, puedo asegurar que tro de nada, no sé qué piensa, no sé qué desconcierto, agregué salsa, encontró
le veía con cierto nervio. Quise hacer
hombre siente, pero parecería que está esperan- la comisura de peldaño de acero, tocó
como que no la observaba. Me exten- do un momento, que planea algo, pero apenas, husmeó, enrollé la tortilla, una
por Deniss Guerra
dieron mi plato embolsado con dos es- nada que me preocupe o deba preocupar ráfaga de vapor que la última carga de
plendorosos tacos, en esas tortillas de a cualquiera de nosotros, una contra to- carne en la parrilla había soltado; se
Presencié un suicidio y casi, como dijo potencial para tres o cuatro, pero entre dos, imposible. elevó por los aires con cierta ferocidad,
Fernanda, quise extender mi mano con mi mano, su mano, la salsa y el limón, Recordé al instante en que ocultó su tronó en el techo y ocultó por un ins-
toda esa pulsión de vida que me obliga me asomaba con cierta discreción, para cuerpo tras una sombra a aquella igual tante su siguiente movimiento. Estaba
para salvarle, pero recordé que cuando ocultarla, para no delatarla. La aten- a esta, que ayudé a escapar en una oca- ya sobre el peldaño, se movía solo por
lo han decidido, no hay ni mano ni tren ción mal dirigida molestó un poco al ta- sión. Fue distinto, estaba parada fren- la orilla, me acerqué el plato, el taco,
que falle en el acto. quero que quedó con el brazo extendido; te a la barra, blanca, extensa, limpia, visualicé la mordida y en el acto se dejó
Comenzó mientras me entregaban el y la pregunta sobre qué bebida; en la hablando como si mi trabajo se tratara caer, no puedo dudarlo, uno distingue
segundo plato de tacos; cuando, desde boca y en el aire. de ello y dejando de lado las órdenes quien resbala, pero ella, soltaba el cuer-
mi silla de plástico blanco y propagan- En especial gusto de estos tacos por- listas y calientes en la línea de salida. po al aire, al olor, a la grasa resbalosa,
da cervecera, vi como corrió frente a que el lugar es pequeño, es rústico, las Todo tenía un porqué, mi mano no se y cayó dejando mi bocado en pausa, mi
mí, frente a todos, aunque solo algunos pantallas siempre gritan goles, y los co- situaba por casualidad frente a mí, ha- cuello alzado para seguir la trayecto-
o quizá solo yo la viera. Consciente o no, mensales cilantro y cebolla entre men- ciendo una especie de capullo tenso ha- ria de su vuelo, hasta que, con un golpe
deambulaba con cierta prisa, casi sa- tadas a los árbitros. Me gusta entre cia la barra, mi paciencia no se forta- húmedo y caliente, ardió en la plancha.
biendo que no debía andar por aquellos otras economías porque me recuerdan lecía por casualidad, tratando de cortar Toda su procesión silenciosa se de-

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CREACIÓN CREACIÓN

rrumbaba en aquel momento, el taque- duda visible, cuando me percaté de que


ro, asustado e impactado por la sorpre- el hombre buscaba testigos, al cruzar-
sa, soltó un trapazo y le dio el último nos en miradas, me sentí culpable, sen-
tiro de gracia hacia los huacales con tí que buscarían en las imágenes de mi
cascos vacíos de refresco. La perdí de memoria para reproducir con exactitud
vista. Mi nunca volver a aquel lugar no la escena, inculparme por mi silencio,
sería mi inútil pulsión de vida, ni la cul- el resto del lugar se tensionaba por un
pa, los dos goles, ni siquiera el refresco penal, y lo único que podía salvarme de
regado o presenciar un suicidio. No eran aquel momento, de aquel señalamiento,
el olvido o el perdón lo que me senta- fue consolidar la mordida y levantar la
rían en otro sitio, en otra silla blanca, mano izquierda con dos dedos visibles
sino la ignorancia, o bien una cucaracha señalando mi orden. Él asintió con una
menos inmoral. sonrisa malvada, me decía sin palabras
En mi plan por borrar mi frecuencia que entendía mi complicidad.
del lugar, yacía el taco a la altura y la

© Diego Ruvalcaba
Fuente: Flickr

Deniss Guerra (México, 1991). Originaria de la ciudad donde, según expertos,


«la vida no vale nada». Entre otras aficiones, es psicóloga de profesión, amante del
té y las palomitas de maíz. Coautora de las antologías, Plectro Solar, Enealogías,
Psicopatología del verso, con el Grupo Cultural Macondo, y Letras fantásticas, con
La maja de mi copla desmaya al ver unos ojos muy negros.
por Juan Antonio Ruescas ¿Quién será ese doncel que, en la pe-
la editorial Phaino Editores. Coordinadora del proyecto «Ecos» y autora de Cien numbra del paseo, con sus ojos provoca
formas del tiempo y otras atemporalidades, con Ediciones el Nido del Fénix. Ha el desmayo de una mujer? «Traedme
sido publicada en la revista literaria La sirena varada, revista Fang, la revista
El Prado en Madrid, no solo el museo sales y agua de mayo para que vuelva
literaria española Visor y la antología de microcuentos de la revista Minificción.
ya tiempo tesoro encerrado, sino tam- pronto de mi desmayo», dice ella. Agua
Trabaja por el momento en algunos proyectos literarios además de otros multidis-
bién el paseo, los álamos, los plátanos de Madrid, medicinal por sí misma.
ciplinarios, como el que desarrolló con la agrupación Gato Negro, Ciudad de arcilla,
de sombra, verdes y dorados, primave- Aquel Canal de Lozoya que en exclusiva
disco de jazz estilo Manouche con narraciones al puro estilo de la tradición juglar.
ra y otoño, las fuentes… Y la maja de mi hidrificaba la capital. Mi padre, al via-
Actualmente residente en CDMX.
copla en ese pasear de nostalgia que ya jar desde La Mancha, en el Hotel Na-
no se realiza (ya la gente apenas pasea, cional, frente a la estación de Atocha,
pisa el acelerador o acelera sus pasos), me decía: «Mira cómo este agua de Ma-
vio, sí, unos ojos muy negros. Debía de drid hace tanta espuma con el jabón, no
acaecer en ese atardecer velazqueño de como la del pueblo con mucha cal». ¿Y
Madrid, cuando todavía se distinguen si era de mayo, como pedía mi maja?
colores de los ojos. Y hete aquí que, toda Debía de ser poco menos que milagro-
sentimental, toda romántica, se des- sa. Agua de mayo y de Madrid. Ahora
mayó. ya no: los madrileños ya beben agua de
¡Qué cosas, señores! Cierta maja se varias procedencias, si de Guadarrama

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no baja por un solo cauce. ro. Pero era ¡el mismísimo Corregidor! la de mi copla se desmaya por unos ojos madriles, y allí hemos sido padres. ¿No
Y luego la maja se va por la Plaza «Caray, señores, qué maravilla: que los de azabache, se deja robar un beso por es saludable que el granadino se dé una
Mayor hasta bajar por el Arco de Cu- corregidores usen patilla». el mismo de esas negruras, baila luego pasada por la Capital del Reino? Para
chilleros. ¡Cómo también se empeoran La pobre maja «se ha columpiado»: con él, descubriendo al Corregidor… cobrar más color en el Prado, historia
tanto las trazas de asueto y bebida por donde veía un mozo, estaba disfrazada En fin, oigamos, por ejemplo a Rocío en Cuchilleros, encuentro y comunica-
allí! En una de las terrazas próximas al la Autoridad. Y ahora parece que se de- Jurado, esa copla tan rancia y tan sabro- ción por todas sus calles (no digo toda
Arco, se paga el precio quizá más alto tenta la autoridad, con suficiencia, que samente madrileña «¡Ole catapum!», su «urbanística», para no caer como en
que pueda darse en el mundo por una solo hay rebajamiento para quedar más que es tanto como escuchar «la maja lo de «climatología» o «geografía»). Y a
caña de cerveza. Pero entonces mi maja firmes en el trono democrático. Habría de mi copla». La madrileña nostalgia la recíproca, sepan bien en Madrid que
va de gozo: al bajar esas escaleras cabe que ver cómo en una foto de color sepia, de quienes, granadinos de pura cepa, de por aquí «dale que dale que dale, toma
el añoso y castizo arco, donde recorda- don Alfonso XIII por Cuatro Caminos, nacimiento por Bibrambla, hemos ha- que toma que toma, que tengo una novia
mos ver de centinela a un bien ataviado besa a una niña de la calle, en las meji- bitado en ese «castillo famoso» de los que vale más que la fuente de Roma».
bandolero de trabuco y pañuelo de en- llas, la que luego de mayor contaba que
caje de bolillos lagarterano…, a ella le estuvo varios días sin lavarse la cara.
han besado los labios de un arriero. Detalles de las altas figuras.
¡Qué cosas, señores! Los ciudada- Pero sucede que, con la democracia,
nos de antaño robando besos. La maja esa altura, de rey o corregidor, parece
se turba, acelera la bajada apenas pi- haberse rebajado incluso con autorida-
sando cada escalón. Toda impulsada des más iletradas. En las sucesivas en- Juan Antonio Ruescas (Granada, España). Ha residido en La Mancha, Ma-
de romántico placer. Toda colmada de trevistas de televisión, cuando la ofren- drid y Tokyo. Licenciado en Filosofía (Facultad Complutense, Alcalá), en Filoso-
sorpresa porque aquellos labios son del da de flores a Las Angustias aquí en la fía y Letras (Central Madrid), en Teología (Univ. Sophia, Tokyo), Master of arts
mismo rostro que los ojos que vio en el carrera, con la tarde tan buena y grata, (EEUU). Docencia en Universidad Sophia (Tokyo) y en Comillas (Madrid). Prolon-
Prado. ¡Caramba, que los arrieros y no uno sino uno tras otro prohombre, gada colaboración en área formativa de la Compañía Iberia. Obras: Introducción a
los bandoleros también robaban besos! eufórico pronunciaba: «…con la buena la estética de lo cómico (1958), Introducción a la Lengua y Cultura de Japón (1968,
Otrosí en famosa copla: «…y siempre en climatología que hemos tenido». No, no, 815 pgs.), Yumbo y yo (1996), Sonetos -75- de sentires varios (2012), El horizonte
vela, por ver si me roba mi Luis Cande- señores míos, sería buen clima, buen de la nada (2016), Colección de greguerías propias (2017), Sonetos escatológicos
las». Mas ya no se roban besos al igual tiempo, buena tarde… mas no «estudio (2018), Trío de ases (2020). Premio nacional Poesía Cruz Roja (2002). Publicación
que no se pasea en calma, y a los anti- del clima», que es lo que su expresión de textos en periódicos, actualmente en el Ideal de Granada.
cuados todavía nos recrea recordar que en realidad significaba. Lo mismo, ya
el primer beso a la futura oíslo fuera, desgraciadamente sin remedio, cuan-
sí, absolutamente robado. Eran otros do se dice por doquier, sean los medios,
tiempos, nos dirán. sean afamados personajes, en «toda la
Y la maja de mi copla se va al baile. geografía española», confundiéndose
Tantos como en Madrid había, aunque con un libro de ese estudio tan extenso
fuera en una plazuela con un organillo. como todo el suelo hispano, que no piel
Ella, con su porte de goyesca consuma- de toro.
da, se cuela en uno de postín y señorío, Ah, y una cosa importante. Cuando
inquieta en sus adentros de corazón por se tenga la ventura de ver la maja de
si el mismo mozo… Sí, el mismo, al fin, Goya, de ningún modo se piense que sea
entre zalemas y galanteos, al aire se la de mi copla. En los cuadros, desnu-
desemboza y resulta «enmascarado», da o vestida, yace estática e indiferente
trucado, con unas patillas de bandole- como una venus perezosa, mientras que

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CREACIÓN

Apego productivo
por Juncal Baeza Monedero

Teo se mira en el espejo retrovisor. Tiene sudada la frente


y el nacimiento del pelo. La comarcal estaba completamente
atascada, como todos los días, así que llega muy justo. Cuando
distingue el edificio de la Institución a través de las copas de
los árboles, mira el reloj. Calcula que deben de quedar cuatro
minutos para que suene el timbre, así que, al llegar, aparca a
toda prisa, con una rueda subida al bordillo. Sin sacar la llave
del contacto, echa a correr hacia el jardín. El resto de padres se
arremolina ya frente a las ventanas. Están pisando las adelfas
y el pelargonio, y el olor de los pétalos aplastados se mezcla
con el del material de oficina y el tinte de sus trajes.
Están ansiosos por el encuentro. Algunas madres se llevan
las manos a la boca del estómago, buscando la forma de con-
tener la emoción. El descanso de la jornada laboral es de hora
y media. Y consumen, como mínimo, cuarenta minutos circu-
lando por la ciudad: desde los módulos a los que han sido asig-
nados hasta la Institución. Teo gasta cuarenta y dos, porque la
sede de CSX-III está fuera del anillo central. Los diez minutos
de visita a sus hijos —seis, en el caso de Teo— compensan abso-
lutamente el recorrido, las prisas, la angustiosa posibilidad de
no llegar a tiempo y tener que esperar hasta el día siguiente.
Son unos buenos padres; se mueren de ganas de visitar a sus
niños.
Teo se acerca saludando, mientras espera a que lleguen los
co-gestores. Sucede exactamente igual todos los días, a la mis-
ma hora, desde hace tres años. Entonces, al cumplirse las die-
ciséis semanas de permiso de paternidad corresponsable, tuvo
que entregar a su hija a la Institución. Le tocó, como a todos los
demás. El ingreso se hizo de noche, según las normas, apenas
diez horas antes de que el localizador laboral se activase para
comprobar que estuviese sentado, a las 7 a.m. exactas, en su
puesto de trabajo habitual.
Observar la recogida estaba terminantemente prohibido,
para evitar reacciones adversas a la separación. Así que Teo
abrazó a la niña un segundo, antes de tocar a la puerta con los
nudillos. Hundió la nariz en su cuello y después la tumbó sobre
las losetas blancas. Se subió al coche. En el asiento trasero, la

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Fuente: Flickr
CREACIÓN CREACIÓN

luz de las farolas inundó la sillita re- Dos co-gestores se asoman un momento llevan el mismo peinado, diseñado de gen la mirada hacia esa mano. Ven un
glamentaria vacía. Al arrancar, volvió y saludan al grupo. Después, se agachan manera exclusiva para la Institución. puño, una bolita de carne rosa y blanda,
a preguntarse en voz alta qué aportaba para empujar suavemente la espalda Es un peinado absolutamente no sexis- dando golpes contra el cristal. Inme-
la crianza al crecimiento económico de de los niños, animándolos a avanzar en ta, gender-neutral. Un azote para la diatamente, la silueta de un co-gestor
la Nación. La consigna oficial de res- fila india. La puerta permanece cerra- discriminación sexual. Teo recorre con aparece a su espalda, encierra ese puño
puesta le apuñaló la garganta: n-a-d-a. da. Organizan a los niños mirando a la la mirada, una a una, las yemas de los pequeño entre sus dedos, y lo obliga a
Correcto. Para el vínculo emocional, de pared que separa el edificio del jardín. dedos que se mueven dentro del edifi- bajar. Lo hace desaparecer.
acuerdo con la prescripción psicológica No han cumplido aún los cuatro años; cio, intentando adivinar cuáles pertene- Teo aprieta los ojos y abre la puerta
de La Cámara, eran suficientes las die- las ventanas son altas. Teo saca el te- cerán a su hija. del coche. El co-gestor pega el rostro a
ciséis primeras semanas. En ese tiem- léfono y consulta la hora. Le quedan La alarma hace vibrar el móvil. la ventana y sonríe a los padres, recon-
po, el gesto de acunar, los sonidos su- apenas tres minutos para tener que sa- Teo agacha la cabeza y se gira hacia fortándolos. Quiere evitar que cualquie-
surrados y las caricias, ya dejaban una lir corriendo hacia el coche. «Venga», su vehículo. Pero entonces, dentro de la ra, desde fuera, se forme una idea equi-
huella impresa sobre los cerebros en murmura. Los co-gestores gritan a los Institución, una de las manos aporrea vocada y piense que los niños no quieren
desarrollo de los bebés. Una huella más niños: «¡Saludad a vuestros padres!». la ventana con furia. Sobre las flores estar ahí. Eso sería una completa locu-
que suficiente. Sumarle más semanas Sus voces atraviesan la ventana y llegan muertas del jardín, los padres diri- ra: por supuesto que quieren.
solo generaría apegos ansiosos o el de- amortiguadas al jardín. Teo y el resto
bilitamiento de la capacidad de produc- de padres sonríen. «¡Cariño!», chillan,
ción y trabajo de los progenitores. Teo pisándose las sílabas unos a otros. «¡Soy
Intentó tranquilizarse: en la Institución papá!», aúllan, o «¡Mamá está aquí!».
alimentarían a la niña, le engancharían Teo traga saliva, intentando deshacer
el chupete en el borde de la chaqueta el nudo que tiene al fondo de paladar.
y la entrenarían para que aprendiese a Los niños responden inmediatamente Juncal Baeza Monedero (Madrid, España, 1982). Licenciada en Ciencias
dormirse sola. Sin llorar. al bullicio, estirando los brazos hacia Ambientales por la UAM.
Esa noche de entrega, los co-gestores lo alto. Desde el jardín, los padres ven Libros publicados: Lo imaginado (Editorial Dieciseis, 2018), finalista en el XVI
esperaron a que el coche de Teo se per- asomar sus manitas por encima del al- Premio Setenil 2019; El corazón de las minas (Publicación apoyada por la Unión
diese en la carretera para salir. Reco- féizar de la ventana. Gritan de alegría Europea y el Ministerio de Minería de Bolivia, 2014), Vidas infinitas (Publicación
gieron a su hija del suelo y la calmaron. y saludan al cristal, imaginándose a apoyada por la Unión Europea y el Instituto Nacional de la Juventud de El Salva-
Anudándole una pulsera en la muñeca, sus hijos al otro lado. Hay exactamente dor, 2013).
le asignaron un nombre. Todos los ni- treinta niños en el módulo, así que al- Primer premio en el I Certamen Literario «Clara Campoamor», primer premio
ños llegaban así, envueltos en arrullos canzan a distinguir trescientos deditos en el XVII Concurso Internacional «Valentín Andrés», primer premio en el IV
grises o blancos, respetando el código de haciendo gestos a través de la ventana, Concurso de Relatos cortos «Asun Guisasola», primer premio en el I Concurso de
vestimenta: la Institución es pionera en convertida en el escenario de una obra relato breve «Luces de la ciudad», primer premio en el XLII Certamen literario
combatir la sexualización del color. Se de marionetas. «Ciudad de Martos», primer premio en el XXV Certamen de Relatos «Mujerar-
acabó el rosa para las niñas y el celeste Algunos niños se ponen de punti- te», primer premio en el VIII Certamen Internacional de Relato Breve «La fénix
para los niños. La pauta exige la utili- llas y de repente, entre los arbustos y troyana», primer premio en el IX Certamen de Relato Joven del Ateneo Navarro,
zación de tonos neutros. la hierba seca, los padres descubren el primer premio en el XXXII Certamen «Villa de San Fulgencio».
Cuando finalmente suena el timbre, nacimiento de un flequillo, o el borde
Teo intenta abrirse paso entre los otros despeinado de unas cejas pelirrojas. Se
padres, para acercarse un poco más al empujan unos a otros, convenciéndose
edificio. Las flores apestan y el calor de que esa frente que ha asomado unos
le obliga a aflojarse la corbata. Fija la centímetros por la ventana debe de ser
vista en las ventanas de la Institución. la de su hijo. O de su hija, porque todos

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COLABORACIONES

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VISOR revista literaria

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