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¿es real el dolor social en el aula?

Por Diego Carrión B.

¿Es el dolor social, un verdadero dolor? Un estudio encontró que el dolor social causado
por situaciones como sentirse rechazado o excluido de las conexiones o actividades
sociales, rechazo, intimidación, perdida de un ser querido, etc, activa circuitos
cerebrales similares a los que se activan con el dolor físico.

¿Porque es importante para el docente entender el dolor social? En primer lugar,


concienciarlo respecto a la importancia de comprender que el dolor social existe, y que
tiene la capacidad de afectar las funciones cognitivas del cerebro de sus estudiantes,
también puede impactar su motivación y compromiso con su desempeño académico,
lo cual afectaría negativamente su nivel de aprendizaje y memorización del
conocimiento.

En un estudio, investigadores de la UCLA y la Universidad Macquarie, en Sydney,


Australia, pusieron a 13 adultos jóvenes en una máquina fMRI para observar su actividad
cerebral mientras jugaban un juego virtual. Este juego continúa durante unos minutos
cuando, de repente, sin previo aviso ni explicación las figuras del juego dejan de incluirte
en la actividad

Los investigadores observaron la actividad cerebral después de este rechazo social


inesperado y encontraron que el patrón de actividad es muy similar al patrón de
actividad cerebral en respuesta al dolor físico.

La conclusión del estudio es que el rechazo o dolor social duele a las personas como el
dolor físico. Esto implica que los Centros Educativos y los docentes debemos esforzarnos
por limitar al máximo todo tipo de dolor social dentro de las aulas.

Comprendamos la importancia de construir una cultura escolar, donde los estudiantes


se sientan seguros, evitando la generación de dolor social, así como minimizando el
ostracismo de los estudiantes durante la jornada escolar. Esta cultura enfocada en el
desarrollo de la mentalidad de crecimiento y en la disminución del dolor social
posibilitará que el inconsciente de los estudiantes se enfoque en el aprendizaje, ya que
reducirá el nivel de estrés, también el nivel de cortisol en los estudiantes, facilitando una
mejora en su comportamiento social y un aumento significativo de su nivel de
aprendizaje.

El Dolor Social

Una de las motivaciones básicas de las personas es su deseo de conexión social. Esta
necesidad se desarrolló por la necesidad de colaborar para poder sobrevivir desde la
época de los cavernícolas con actividades como la caza de animales grandes o como
la vigilancia contra depredadores. Debemos ser conscientes que todavía hoy,
dependemos de otras personas para nuestra supervivencia.

La "necesidad de pertenecer" genera en los estudiantes una necesidad fundamental


de relaciones positivas y duraderas con los demás, así como reacciones aversivas a la
falta de conexión social (Baumeister y Leary, 1995). Los estudiantes sentirán una alegría
al sentir pertenencia dentro de un entorno grupal, así como podrán sentir tristeza,
frustración, decepción, dolor cuando sienten rechazo del entorno grupal;
inconscientemente los estudiantes evitarán la amenaza social y buscarán relaciones
interpersonales.

Los docentes debemos comprender que esta frustración, ira o malestar que se genera
en los estudiantes al sentirse excluidos genera un dolor social y que las consecuencias
de esto será una deficiencia en el funcionamiento cognitivo, posible aumento de
comportamiento agresivo y dificultad para autorregular las emociones.

Este escenario limitará significativamente la capacidad de comprender y procesar


nuevo conocimiento y de llevarlo a la memoria a largo plazo, lo que afectará
negativamente el nivel de aprendizaje de los estudiantes.

La exclusión social también puede conducir a comportamientos positivos, pero solo con
el objetivo de promover la aceptación social.

Efectos del dolor social en el aprendizaje

 Reducción del rendimiento cognitivo. La exclusión social conduce a déficits


cognitivos de los estudiantes que afectan específicamente la lógica y la
capacidad de razonamiento.
 Impacto en el autocontrol. La exclusión social puede afectar el uso de los recursos
de autorregulación; de hecho, la exclusión social agota la energía de
autorregulación de las personas.

Esto puede explicar cómo estos déficits de autorregulación afectan a personas


socialmente excluidas, quienes pueden desarrollar un tipo de comportamiento
autodestructivo.

Para un docente generar un aula libre de dolor social debe ser una prioridad al que se
debe dedicar los esfuerzos necesarios, ya que tiene el poder de limitar la función
ejecutiva del cerebro, afectando negativamente el comportamiento del estudiante en
el aula y su nivel de aprendizaje.

Generemos el cambio en la educación


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