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Módulo 1:

COMUNICACIÓN Y LOGRO
DE OBJETIVOS
Material Complementario

“En comunicación no existen fracasos,


sólo resultados.”
Presuposición operativa de la PNL, Richard Bandler & John Grinder
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ÍNDICE

PNL TRANSPERSONAL ................................................................................................................ 4


(*) LOS TRES SABIOS............................................................................................................................ 5
LA GAVIOTA Y EL ARCO IRIS ................................................................................................................ 5
LA PNL VA BIEN ......................................................................................................................... 6
¿SIN PALABRAS? ........................................................................................................................ 8
LAS FUENTES DE LO TRANSPERSONAL, UNA EVOLUCIÓN NATURAL ....................................... 11
EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO ........................................................................................ 14
CONCEPTOS BÁSICOS DE LOGOTERAPIA.......................................................................................... 14
¿SUELES CUMPLIR TUS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO? ............................................................ 23
CAMBIOS CUÁNTICOS EN LAS 5 INTELIGENCIAS ...................................................................... 25
ÍTACA ...................................................................................................................................... 26
NUESTRA PERCEPCIÓN NOS HACE ÚNICOS .............................................................................. 27
EL PODER DE LA VISION ........................................................................................................... 29

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PNL TRANSPERSONAL
Un camino a lo Esencial
La Programación Neurolingüística se ha descrito desde sus orígenes como un conjunto de técnicas que
ayudan al ser humano a conocer cómo funciona su mente. Esta definición es de por sí limitativa e inexacta
porque entre sus afanes iniciales está el de comprender la continua interrelación cuerpo-mente y en los
desarrollos posteriores, realizados especialmente por Robert Dilts, se incluye lo transpersonal dentro del
Modelo de los niveles neurológicos.
Sin embargo, dentro de las llamadas presuposiciones operativas, que constituyen las que podemos llamar
bases filosóficas de actuación de la PNL tradicional, la inclusión de lo Transpersonal brilla por su ausencia.
Estas presuposiciones marcan los límites de aquello con lo que podemos trabajar y acerca de lo cual podemos
pensar (*). Con esa ausencia reflejan las limitaciones que tiene dicha PNL para modelar todo aquello que se
escapa de la concepción tradicional de mente-pensamiento, en el que está implícito un concepto de realidad
que desconoce lo trascendente, o que, aunque lo menciona no sabe integrarlo en nuestra cotidianeidad.
Desde esta limitación inicial es totalmente normal y comprensible que las técnicas/ herramientas diseñadas
por la PNL para comprender y modelar lo transpersonal eran insuficientes.
Entendemos por Transpersonal aquello que está más allá de la máscara (persona) que nos ponemos
habitualmente para conectarnos con los demás y el mundo que nos rodea. Creemos que si nos
restringiéramos a estudiar ese concepto limitador de persona estaríamos abocados al fracaso, porque
olvidaríamos que somos algo más que máscara e individualidad.
Las nuevas comprensiones del ser humano nos hacen entender que cada uno de nosotros es como la célula
de un gran cuerpo al que llamamos Humanidad. Conocer lo mejor posible nuestras capacidades para poder
realizar de la manera más adecuada las funciones que nos han sido encomendadas como célula del órgano
en el que vivimos, podría ser la responsabilidad de ser humanos. Eso es posible si, al mismo tiempo que
tenemos consciencia de parte, somos capaces de realizar que el todo también está reflejado y vivo en
nosotros.
Estos dos aspectos, aparentemente opuestos y necesariamente complementarios, son los que dan sentido a
la palabra transpersonal, aquello que es más que nosotros y que al mismo tiempo es uno mismo.
Otra manera de pensar sobre nosotros mismos es que somos un Universo. Esta palabra significa comprender
y transformar lo múltiple, lo di-verso, en un principio único en el que todo está relacionado de innumerables
formas. La ciencia tradicional nos está ayudando a conocer las leyes que rigen nuestro Universo y cada día se
plantean nuevas teorías que nos ayudan a crear Modelos para comprender mejor las interrelaciones
existentes entre los aspectos, dispares y muchas veces aparentemente contradictorios, que hasta este
momento conocemos en los espacios infinitos.
Dentro de los Modelos más conocidos y que más nos ayudaron a comprender las leyes universales están el
de Newton y el de Einstein. Sus teorías, con todo el avance que representaron en su momento, hoy están
superadas e incluidas en el Modelo de la Física Cuántica que plantea la existencia de quantums energéticos
que son los que dan origen a la materia y a todo lo que existe.
El ser humano también puede pensarse a sí mismo como un Universo, alguien compuesto de múltiples
aspectos que pueden estudiarse por separados si eso ayuda a la comprensión, pero que no puede entenderse
sin la relación con los demás aspectos internos, y externos, a riesgo de caer nuevamente en la separación
especializada tan presente en muchos aspectos de la ciencia tradicional. Un ejemplo de esto, que todos
conocemos y alguna vez hemos sufrido, es la comprensión de la salud que tiene la medicina convencional,
donde cada especialista trata a la parte como un todo y se olvida de las repercusiones que se producen en el
resto del organismo por un tratamiento en aquel órgano o sistema en el que está especializado.
Tampoco hay que olvidar que nuestro Universo personal está en contacto e íntima relación con todos los
otros Universos personales que nos rodean, inclusive aquellos que están más allá de la percepción de los
sentidos físicos y que, de igual forma, está influyendo sobre el entorno en el que vive y siendo influido por el
mismo.

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La PNL Transpersonal plantea esta concepción unitiva del ser humano y su objetivo primordial es el de
Modelar nuestro aspecto Esencial, origen y núcleo de nuestra existencia, el integrador de nuestros
pensamientos, emociones, creencias, valores y hábitos, donde está la información de lo que somos y la
potencialidad de lo que podemos Ser.
Todo intento de explicación es necesariamente limitado porque el sentido de las palabras que cada uno le
da a lo que lee puede cambiar totalmente la comprensión de lo que se quiere transmitir. Pero esta limitación
es al mismo tiempo una posibilidad de enriquecimiento, porque si compartimos nuestros mapas de la
realidad podemos ayudarnos a comprender un poco más de nosotros mismos y de los demás con quienes
comparto el Gran Cuerpo de la Humanidad.
Bienvenido a este compartir la exploración de nuestros Universos Interiores.

(*) LOS TRES SABIOS


Tres sabios decidieron emprender un viaje, porque a pesar de ser tenidos como sabios en su país, eran lo
bastante humildes para pensar que un viaje ensancharía sus mentes.
Apenas habían pasado al país vecino cuando divisaron un rascacielos a cierta distancia. “¿Qué podrá ser ese
enorme objeto?” se preguntaron. La respuesta más obvia habría sido “Id allá y averiguadlo”. Pero no, eso
podía ser demasiado peligroso, porque ¿y si aquella cosa explotaba cuando uno se acercaba a ella? Era
muchísimo más prudente decidir lo que era antes de averiguarlo. Se expusieron y examinaron diversas
teorías pero, basándose en sus respectivas experiencias pasadas, las rechazaron todas. Por fin, y basándose
en las mismas experiencias -que eran muy abundantes, por cierto-, decidieron que el objeto en cuestión,
fuera lo que fuera, sólo podía haber sido puesto allí por gigantes.
Aquello les llevó a la conclusión de que sería más seguro evitar absolutamente aquel país. De manera que
regresaron a su casa, tras haber añadido una más a su cúmulo de experiencias.

Las Suposiciones afectan a la Observación.


La Observación engendra Convencimiento.
El Convencimiento produce Experiencia.
La Experiencia crea Comportamiento,
el cual, a su vez, confirma las Suposiciones.
Del libro: La oración de la Rana, volumen 1, de Anthony de Mello. Ed. Sal Terrae.

LA GAVIOTA Y EL ARCO IRIS


Una gaviota volaba inmersa en una hermosa bruma de otoño, cuando a lo lejos vio encenderse el arco iris.
Asombrada por lo que creyó la entrada del cielo, se lanzó en su persecución. Pero cuanto mayores eran sus
esfuerzos para alcanzarlo, tanto más escurridizo se tornaba el insólito fenómeno, hasta que por fin cayó al
suelo exhausta. En aquellas circunstancias límites, oyó una misteriosa voz que le dijo:
- De la misma manera que el arco iris es una condición del que observa y no una realidad, también
lo es vuestro mundo con los colores y las formas. Todo depende de las condiciones del observador,
y de ella surge lo que llamáis realidad.
Entonces supo la gaviota que había alcanzado, por fin, el arco iris.
Del libro: Insignificancias, de Toni Bennássar. Editorial Elyón.

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LA PNL VA BIEN
En la alegría de ustedes descubrí mis Certezas....
y el mundo me parece que Empieza.
Silvio Rodríguez

En abril del 2006 se celebró en Barcelona el I Congreso Español de PNL organizado por la Asociación Española
de PNL. Fue un gran evento debido a una numerosa asistencia de público, a la calidad de las ponencias y a
un broche final inolvidable: la intervención de Robert Dilts, máximo referente de la PNL actual.

El hecho de que uno de los “grandes” de la PNL de hoy sea un hombre de la talla humana de Robert Dilts
refuerza nuestra convicción de que la PNL va bien. Él ha honrado todo lo descubierto por la PNL
anteriormente y sobre esa base ha ido un poco más allá aglutinando todo el trabajo en torno al Ser Esencial,
“eso” que permanece invariable en nosotros cambie lo que cambie, “eso” que perduraría en cada uno incluso
si tuviéramos otro aspecto, si hubiéramos nacido en otra familia, si viviéramos en otro lugar...

Es esperanzador comprobar que “la excelencia”, palabra muy utilizada en la PNL de los primeros tiempos,
encamina sus pasos hacia una dirección y misión con sentido del Amor, del humor, de la esencia y la
integración.

Tal y como Robert Dilts nos relató con detalle, la Primera Generación de la PNL se
desarrolló en los años 70 de la mano de sus creadores, Bandler y Grinder, derivado
del estudio y modelado de terapeutas tan brillantes y eficaces como Milton
Erickson (hipnosis), Gregory Bateson (Escuela de Palo Alto), Virginia Satir (Terapia
Sistémica) y Fritz Perls (Gestalt). Se centraba fundamentalmente en el individuo y
se presuponía una relación terapéutica uno a uno. La mayoría de las técnicas de
esta primera generación se enfocaban en la solución de problemas en los niveles
de comportamientos y capacidades.

La Segunda Generación de la PNL, en los años 80, abarca temas más allá del campo
terapéutico y se orienta hacia objetivos y estrategias para conseguirlos, enfatizando
mucho más las relaciones con otros y con uno mismo. El Modelado y sus
herramientas comienzan a ser utilizadas en áreas de negociaciones, liderazgo,
motivación, ventas, salud y educación. Sus técnicas se enfocaban en niveles más
elevados como creencias, valores y meta-programas. Sus herramientas integran la
línea del tiempo, el juego con distintas posiciones perceptivas y la integración de
conflictos.

La Tercera Generación de la PNL se está desarrollando desde mediados de los 90.


Sus aplicaciones son más sistémicas y se centran en niveles más altos de
aprendizaje, interacción y desarrollo. Sus técnicas se enfocan en aclarar los niveles
más profundos: la identidad, la visión, la misión y lo espiritual. Pretende crear
espacio para toda la persona, reconocerla en tu totalidad. Enfatiza el cambio desde
el campo unificado del sistema y lo aplica al desarrollo de organizaciones, culturas,
equipos e individuos. Se incorporan como principios fundamentales la
autoorganización y la alineación de planos y niveles. “Si no nos alineamos desde
una visión más allá de uno mismo la gente se estanca en su ego. Formamos parte
de algo más amplio que nosotros mismos”. ¿Qué necesita alguien para adquirir
una visión más amplia, para sentirse completamente vivo?; Despertar, despertar a
la experiencia emergente de estar vivo.

Cada nivel necesita diferentes instrumentos para expresarse y cada generación honra a las otras y
complementa a la anterior.

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Se puede afirmar que la PNL actual no sólo busca explorar cómo piensas desde la inteligencia cognitiva sino
también como vives lo que vives desde la inteligencia emocional (cómo aceptas, das espacio y apadrinas
esas emociones), cómo lo somatiza la inteligencia corporal o somática (si fluyes, bloqueas, tensas...), qué
repercusiones tiene en la inteligencia del campo energético, en el sistema donde actuamos y tratando
siempre de encontrar la “dirección” en nuestra Sabiduría Esencial.
No podemos cambiar lo que no conocemos. Es necesario tomar conciencia de cómo hemos manejado estas
inteligencias para poder sobrevivir de la mejor manera que supimos y es hora de aprender a soñar mejor. Es
posible. Tan sólo hay que ponerse en marcha. Se han generado instrumentos para trabajar cada una de estas
inteligencias puesto que cada una tiene su forma particular de procesar.
Un planteamiento analítico no es siempre lo mejor para encontrar la solución. Organiza mucho los factores,
pero no reorganiza nuestra realidad total. Si además pensamos en términos somáticos, considerando lo que
siente el cuerpo y también en términos energéticos, desde el campo de movimiento y vibración que produce
algo, podemos encontrar poderosas claves de solución al conectar con un Todo integrado. Un pensamiento
“brillante” desde el punto de vista analítico que genera una tensión profunda de cervicales no está integrado
en el sistema por muy “brillante” que aparente parecer. Puede que no esté alineado con el resto de nuestro
Ser.
Una presencia serena, juguetona y plena en el Aquí y Ahora, unos ojos brillantes en los que te puedes
zambullir como en un océano, una escucha activa que no juzga y potencia lo mejor del que habla, una sonrisa
que acoge y una risa que se contagió en varias ocasiones a toda la sala. Si este es el fruto vivo del trabajo de
la PNL en ti, Robert, la PNL va bien.

Techu Arranz y Gustavo Bertolotto


Instituto Potencial Humano

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¿SIN PALABRAS?
Es imposible NO COMUNICAR

Hagas lo que hagas y te pongas como te pongas siempre transmitirás un mensaje, incluso cuando no hablas,
cuando finges o cuando deseas mantener un gesto “neutral”.
Y por si esto fuera poco, queremos recordarte otro gran secreto que olvidamos con facilidad:

Es imposible NO INFLUIR

En cualquier conversación cotidiana, por muy imparcial que quieras permanecer, tu mensaje, con una forma
y contenido concreto, generará una determinada reacción consciente o inconsciente en el receptor.
Los mapas de lo que cada uno considera “la realidad” se construyen y matizan a partir de la suma de los
mensajes percibidos. La red de las palabras dichas genera una alquimia en la cual tú eres responsable de tu
mensaje, ese ingrediente verbal y no verbal que puede convertir el plomo en oro o viceversa. Somos agentes
de cambio con nuestro discurso y con nuestro silencio.
Dicen por ahí que las palabras se las lleva el viento, y, sin embargo, sostenemos nuestra visión del mundo y
de nuestra identidad a través de ellas. Somos lo que nuestras conversaciones nos permiten ser ya que hablar
es un acto generativo. A través de la palabra generamos ideas, identidades, pasan cosas, creamos sueños,
barreras, puentes, proyectos…
El rumbo de la historia universal ha variado en muchas ocasiones gracias a las palabras. Shakespeare recoge
en su obra de teatro Enrique V la famosa arenga que hizo famosa la batalla de Agincourt. Después de las
enardecidas palabras del rey, sus fieles soldados transcendieron el miedo a la muerte en defensa de su honor
y de sus familias y consiguieron que un grupo de 6.000 campesinos venciera al ejército francés, un ejército
profesional con más de 30.000 soldados.
Según cuentan las crónicas de aquella época la proyección pública del célebre escritor Bertrand Russel nació
de la indignación que le supuso darse cuenta de que en los debates y reuniones que frecuentaba solían hablar
y liderar la conversación justo los que menos sabían y los que, en su opinión, tenían menos que decir,
mientras que los cultivados, “cautos y prudentes” permanecían callados, dejando que la conversación tomara
caminos insospechados sin que ellos aportaran una sola palabra.
El rumbo de muchas historias personales ha variado en función de la capacidad - innata o adquirida - de
transmitir a otros un sueño, un proyecto, un invento, una propuesta, una obra maestra… Antes de aceptar
cualquier proyecto o propuesta todos necesitamos que esa iniciativa nos resulte convincente. A veces, el que
mejor convence no es precisamente el que presenta el proyecto de más calidad y, sin embargo, es el que ha
sabido conectar y transmitir.
Después de tanto marketing y publicidad muchos hemos tenido que superar el prejuicio de que adquirir
habilidades de comunicación supone alejarse de la autenticidad. Esto no ocurre en todos los casos. Cuando
adquieres habilidades para que tu voz resuene en tu centro, para que tu postura acompañe tu sueño, para
que tu discurso sea entendido por un determinado auditorio, puedes estar acercándote más a transmitir sin
barreras lo que tú eres y quieres. Seguro que todos conocemos a alguno de esos “genios” de la música,
pintura, arquitectura o informática, cuya calidad está fuera de toda duda pero que son tan incapaces de
presentar lo que hacen, que viven a duras penas gracias a los amigos que los conocen íntimamente.
En nuestra opinión, todos y cada uno tenemos una parte de la Luz que transmitir y nuestra misión en la vida
es buscar cómo expresarla con todo su esplendor, entusiasmo y amor. La supuesta “humildad” y
despreocupación” mencionada anteriormente puede esconder una auto marginación por evasión, una
inmadurez o un poderoso ego enmascarado en la bohemia. Vamos a plantear unas cuantas preguntas.
Pueden ayudarnos a conocer profundas motivaciones internas que operan en nosotros de forma
inconsciente. Atrévete a darte cuenta:

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¿Para qué hablas cuando hablas?

Según la PNL casi todos tenemos un metaprograma base – consciente o inconsciente - que marca
decisivamente el contenido y las cualidades de nuestro lenguaje. Puedes dirigir tu mensaje verbal, tono,
ritmo, gestos y postura hacia muy diversos fines, en función a los valores que operan dentro de tus niveles
lógicos, aquellos que modelan tus creencias, comportamientos e identidad.

HABLAS PARA:

• Generar amor, humor y buen rollo casi todo el tiempo - incluso cuando hay que poner límites.
• Hablar de mí, dejar clara mi posición y propuesta sin escuchar.
• Expresar, sobre todo: sentimientos, ideas, propuestas, deseos, sueños perdidos, nostalgias, denuncias,
críticas…
• Informar de forma neutra sobre hechos concretos, verificables y cuantificables.
• Venderme: parecer muy list@, preparado y eficiente.
• Resultar encantador, irresistible, digno de ser admirad@ bajo ese barniz de humildad natural.
• Dar pena, pobrecit@ de mí, que lío tengo, qué mal me trata la vida, que poco me comprenden…
• Mentir sobre lo que hago y no hago, lo que desearía ser y todavía no soy, para justificarme.
• Generar Unión, mensajes constructivos, para sacar lo mejor de la otra persona, para reconocerla.
• Generar confusión, duda o desorden.
• Evitar a toda costa la confrontación, aunque sea ocultando la verdad / mi verdad.
• Preguntar sobre lo que otr@ está diciendo para facilitar su proceso mental hasta que llegue a una
solución.
• Dar soluciones y resolver continuamente los problemas de otros teniendo los tuyos francamente
pendientes.
• Despistar a los demás de quién soy yo realmente para no sentirme vulnerable.
• Convencerme a mí mismo de lo que digo conforme lo voy diciendo.
• Expresar qué está pasando dentro de mí en este aquí y ahora con sinceridad y compromiso.
• Para comprometer en cada mensaje el rumbo del resto de mi vida.
• Agradecer.

¿DESDE DÓNDE HABLAS CUANDO HABLAS?

¿Qué tiñe más tus palabras?


• El amor, la conciencia, la libertad, el humor, la frescura, la ternura, la sinceridad, el desapego de los
resultados.
• El silencio, la conexión con la tierra, el alma y la sociedad, la unión entre emisor y receptor.
• El ego, el temor, el rencor, el resentimiento, la competitividad, la susceptibilidad, la herida, el victimismo.
• La autoridad, el sentimiento de superioridad, el querer tener la razón o ser admirad@ a toda costa.
• La poca importancia personal, la humildad, la celebración de cada momento de la vida como algo
irrepetible.

Es muy importante “darse cuenta” de este pequeño gran detalle. A veces hablo desde la autenticidad, otras
veces se cuela el miedo, el ego, la deseabilidad social… Vamos cambiando de polo.
Dicen de uno y otro modo las Sagradas Escrituras de todos los pueblos que al principio era El Verbo. Las
palabras cargadas de silencio y coherencia pueden llegar a cambiar muchas cosas. Para llegar allí hay todo
un camino de trabajo de observación, aceptación y ajuste.

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¿QUÉ CONSIGUES Y QUÉ NO CONSIGUES CON TU DISCURSO?

• Caer muy bien y no cuidarme a mí mism@.


• Los resultados que me proponga para mí y cierta distancia emocional con los demás.
• Consigo que el otro lidere siempre el ritmo y yo me dejo llevar.
• Consigo buen rollo y no concreto cuándo, cómo y dónde y luego genero malentendidos.
• Un diálogo comprometido con lo que yo quiero y siento y con el otro.
La vida en muchas ocasiones ha ejercido sin darnos cuenta de eficiente entrenador. Hemos entrenado unas
habilidades más que otras, por lo que tenemos puntos fuertes que fluyen sin mucho esfuerzo y otros
pendientes de desarrollar. Es muy habitual que a las personas criadas en familias numerosas les resulte más
sencillo negociar mientras que a aquellos que han leído mucho les resulta más fácil describir propuestas
claras. Es bueno plantearse qué tipo de semilla nos queda pendiente de cultivar.

LISTA DE PREJUICIOS QUE ME LIMITAN

• Aprender oratoria es aprender a mentir.


• Si aprendo a modular mi voz perderé naturalidad.
• Yo hablo desde el corazón. Si aprendo todo será manipulación.
• Yo no manipulo nunca cuando hablo según lo que siento en el momento.
• Jamás podré comunicar lo que siento, mi sueño, la pasión que siento por mi proyecto.
• Me siento mal si transmito mis ilusiones. No las van a comprender, no las van a acoger, me van a hacer
daño.
Es lícito y sabio proponerte entrenar aquellas habilidades que estén pendientes de entrenamiento. De hecho,
puede ser un camino apasionante. Se puede aprender a estructurar el mensaje de acuerdo con las
características del interlocutor para que te entienda mejor, tener una postura justa, la voz centrada, y un
montón de pequeños detalles que alineados con nuestro ser conforman armonía y veracidad. No obstante,
un paso previo que nadie puede dar por ti es la firme decisión de comenzar a expresar abiertamente la belleza
de tu Ser para que todo el universo se nutra con tu brillo:

Nuestro miedo más profundo es reconocer


que somos inconcebiblemente poderosos.
No es nuestra oscuridad, sino nuestra luz
lo que más nos atemoriza.
A medida que nos permitimos que nuestra luz se irradie,
sin darnos cuenta, estamos permitiendo
que otras personas hagan lo mismo.
Al liberarnos de nuestros propios miedos,
nuestra presencia automáticamente libera a otros

Autora: Marianne Williamson, citada por Nelson Mandela

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PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL
LAS FUENTES DE LO TRANSPERSONAL, UNA EVOLUCIÓN NATURAL
Este artículo es una pequeña introducción a la Psicología Transpersonal, que conforma el fundamento y
encuadre epistemológico de nuestros cursos.
La epistemología, como teoría del conocimiento, se ocupa de problemas tales como las circunstancias
históricas, psicológicas y sociológicas que llevan a la obtención del conocimiento, y los criterios por los cuales
se le justifica o invalida.
Años 60 La Psicología Humanista surge en los emblemáticos años 60 como un movimiento que intenta
despertar el Potencial Humano dentro de cada persona, centrándose en la salud más que en la enfermedad
y patología, en las capacidades y potencialidades de cada persona más que en sus carencias.
En esos años los principios deterministas y reduccionistas de las psicoterapias en boga (el conductismo y
psicoanálisis de aquellos tiempos) generaron una corriente de insatisfacción puesto que proporcionaban una
imagen muy despersonalizada y limitada del comportamiento humano. La búsqueda de libertad, justicia,
espiritualidad y creatividad comenzaban a ser reivindicadas por una sociedad en plena ebullición y se echaba
en falta un enfoque que considerara todos estos valores en un Ser humano concebido como una totalidad
orgánica.
El origen del “Movimiento del Potencial Humano” se gesta en el Instituto Esalen (California, EE. UU.). Este
movimiento subraya la ilimitada potencialidad del ser humano y su capacidad de dirigir su propio desarrollo
tomando decisiones y aceptando responsabilidades con sentido profundo para sí mismo y para la sociedad.
Fue el instituto pionero en el estudio de la incidencia del aspecto emocional en el aprendizaje y la educación.
¡Por primera vez, el afecto era más importante que el efecto en algún entorno académico! Esalen ofreció su
primer programa residencial en 1966. Era el primer instituto con visión holística y sirvió de modelo para
muchos otros, incluido el Instituto Potencial Humano de Madrid. Sus jardines fueron el lugar de encuentro y
desarrollo personal de figuras tan brillantes y singulares como Maslow, Rogers, Murphy, Fadiman, Alan
Watts, Bateson, Virginia Satir, Lowen, Perls, Claudio Naranjo, Capra, Gabrielle Roth, etc.
Años 70 Y como una evolución natural del “movimiento del potencial humano”, a finales de los 60, muchos
de los autores que generaron el nacimiento de la psicología humanista se dan cuenta a través de la
experiencia con sus propios grupos, que cuando una persona ha alcanzado cierto grado de crecimiento
personal comienzan a aparecer experiencias, preguntas y cuestionamientos existenciales que le conectan
con aspectos trascendentales e incluso trans-racionales. Así surge la Psicología Transpersonal, un enfoque
terapéutico que contempla la dimensión espiritual del ser humano. Esto implica tomar conciencia de quienes
somos como seres humanos integrales -el cuerpo, las emociones, la mente, el alma y el espíritu- insertos en
una red de relaciones interdependientes con la Tierra y con el Cosmos. El nombre fue propuesto en 1968 por
un Comité en el que participaban Abraham Maslow, Viktor Frankl, Stanislav Grof y James Fadiman, entre
otros y en el primer número del Journal of Transpersonal Psychology (1969), Toni Sutich propuso esta
definición:
"Transpersonal es el título dado a una fuerza que emerge en el campo de la psicología por obra de un grupo
de psicólogos y de profesionales de otros campos, quienes se interesan en esas capacidades y
potencialidades humanas últimas que no tienen lugar sistemático en una teoría positiva o conductista
(primera fuerza), en la teoría psicoanalítica clásica (segunda fuerza) ni en la psicología humanista (tercera
fuerza). Esta emergente psicología transpersonal (cuarta fuerza) se ocupa específicamente del estudio de las
meta-necesidades del individuo y de la especie, los valores últimos, la conciencia unitiva, la experiencia
mística, el ser, la autorrealización, la esencia, el sentido último, la trascendencia del sí mismo, el espíritu, la
conciencia cósmica, la sinergia del individuo y de la especie, el encuentro máximo interpersonal, la
sacralización de la vida cotidiana, los fenómenos trascendentes…”
El ámbito de influencia de la Psicología Transpersonal ha ido extendiéndose paulatinamente más allá de lo
estrictamente psicológico, y hoy en día riega todos los campos del conocimiento humano proporcionando

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una forma holística de comprensión del Universo y sus criaturas. En realidad, se ha convertido en un nuevo
paradigma muy reforzado y avalado en la actualidad por la física cuántica y por la profunda sabiduría de
muchas tradiciones milenarias.
Entre las personas a quienes consideramos nuestros Maestros está Claudio Naranjo, uno de los miembros
más relevantes del equipo de Fritz Perls, el creador de la Psicología Gestalt. En su libro “La única búsqueda”
(Ed. Sirio), dice: “Durante los últimos años, uno de los objetivos de Esalen ha sido el de hacer realidad el
concepto de educación de Aldous Huxley: una experiencia de aprendizaje diseñada para enseñar "el no-verbo
de las humanidades": El hombre es un anfibio, dijo Huxley, que vive en muchos mundos al mismo tiempo: el
mundo de la razón, el mundo de la percepción, el mundo del movimiento, el mundo de la actividad visceral,
el mundo de las posibles experiencias místicas... Pero durante siglos, la educación que hemos recibido ha
insistido tan sólo en el desarrollo de la razón, y en la transmisión de información; y ahora muchas de nuestras
otras facultades yacen durmiendo o funcionan de forma aberrante”.
Y para facilitar la experiencia del “no-verbo” el Encuentro con los demás es imprescindible. El trabajo en
grupo permite ocasiones para que se pongan cara a cara personas que tratan de comunicarse con
autenticidad, olvidando normas, roles y juegos sociales. Este proceso de Encuentro profundo diluye
necesariamente las formas prefijadas, es inestructurado por definición, y puede ser una oportunidad única
para propiciar experiencias de transformación, de revelación, de alegría profunda e incluso de éxtasis.
Custodiar ese Encuentro y generar el espacio propicio es un arte que hay que cultivar con el máximo respeto
y Amor, por que como bien decía Bateson, “al fin y al cabo, el Amor es el encuadre de todos los encuadres”.
Los años 70 continuaron generando encuentros fértiles. Bandler y Grinder se conocen en Santa Cruz y
comienzan a modelar a increíbles terapeutas que tenían al alcance. Bandler es uno de los encargados de
transcribir el archivo de F. Perls, y comienzan por él. Posteriormente consiguen entusiasmar a Bateson,
Virginia Satir y Milton Erickson en lo útil que sería para la sociedad poder inferir los patrones que les han
posibilitado contribuir de tal manera al desarrollo personal para que otros los pudieran replicar. Surge la
primera generación de la PNL, que crea unas herramientas muy centradas en el ámbito terapéutico. A pesar
de que se gestó en este entorno y sus presuposiciones iniciales eran muy holísticas, su ámbito de aplicación
trabajaba fundamentalmente a nivel de conductas y capacidades.
Años 80 La movida generada por los éxitos terapéuticos obtenidos por Bandler y Grinder hace que muchos
empresarios les pregunten: ¿Cómo se pueden trasladar esos patrones a las áreas de negociación, liderazgo y
motivación? La PNL comienza a abarcar la formulación de objetivos y estrategias para conseguirlos,
enfatizando la relación con uno mismo y con los demás. Comienza a modelar los patrones de pensadores,
empresarios y profesionales brillantes capaces de hacer realidad sus sueños. Modelaron también las
habilidades de grandes jugadores de póker, aquellos conocimientos del lenguaje no verbal que les permitían
deducir la jugada del contrario. En esta segunda generación comienza la aportación de los primeros
seguidores de la PNL que añaden aportaciones terapéuticas geniales para la época, como el trabajo en la
línea del tiempo, las posiciones perceptivas y la integración de conflictos. Desde su enfoque ecléctico dan la
bienvenida a toda herramienta útil para enseñar a otros los patrones que utilizan los grandes expertos.
Años 90 LA PNL TRANSPERSONAL y la tercera generación de PNL beben de la fuente de lo transpersonal y
transforman sus herramientas para dar acogida, respuestas y recursos a ser humano en su totalidad. Se
incorporan como principios fundamentales la autoorganización, la alineación de planos y niveles y lo
sistémico, lo relacional. Trabaja desde niveles más profundos: identidad, la somatización de la emoción,
visión, misión, el campo energético y lo espiritual aplicado al individuo, la familia, los equipos, las culturas y
las organizaciones. Esta evolución se dio de forma natural en muchos de los Trainers de PNL que conforme
investigaban el misterio del ser humano se trabajaban profundamente a sí mismos. Otros decidieron
quedarse en los postulados de primera o segunda generación. Como siempre, todo es al final una elección
en el camino personal y hay necesidades en todos los niveles. Robert Dilts, uno de los exponentes máximos
de esta generación afirma: “Si evolucionamos y no nos alineamos desde una visión más allá de uno mismo
nos estancaremos en el ego. Formamos parte de algo más amplio que nosotros mismos”. ¿Qué necesita
alguien para adquirir una visión más amplia, para sentirse completamente vivo? “Despertar, despertar a la
experiencia emergente de estar vivo. Eso es una experiencia más allá de lo mental.”

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La PNL Transpersonal se ocupa de buscar caminos con sentido para cada uno, de desarrollar las capacidades,
recursos para alcanzarlos y difuminar las limitaciones de cada plano de conciencia. Propone un viaje, una
exploración por tu mapa interior para descubrir un gran tesoro: cómo has construido tu experiencia subjetiva
a través de formas de percibir, creencias, valores, experiencias... para darte cuenta de que cómo piensas lo
que piensas, cómo sientes lo que sientes, qué postura potencia una actitud o emoción y como se relaciona
todo con tu mapa del mundo. Es esperanzador comprobar que se puede cambiar atendiendo a las
necesidades de los distintos planos, integrando emociones y aprendiendo a comunicarnos con nosotros
mismos y con los demás con más aceptación y libertad. Es conmovedor redecorar nuestra vida, cambiar
nuestra historia. Es sorprendentemente posible.
El asumir el enfoque Transpersonal implica tomar conciencia de quienes somos como seres humanos
integrales insertos en una red de relaciones interdependientes con la Tierra y con el Cosmos. La toma de
conciencia requiere favorecer la experiencia de esa Unión y propiciar una conexión lo más duradera y
congruente posible. Es por ello vital experimentar el contacto con la Naturaleza, puesto que desde nuevas
fuentes de percepción y presencia se puede vivenciar la interacción con las energías de la Tierra y el Cielo y
entrenar los sentidos hacia horizontes más sutiles. Todo esto nos lleva a experimentar que la relación entre
todo lo creado se da en un “campo” determinado. Favorecer la creación del “espacio-tiempo” que posibilite
la experiencia transpersonal es algo esencial en todo proceso de expansión de conciencia. Actualmente a esa
capacidad de generar ese campo de infinitas posibilidades se la llama “inteligencia de campo” y se puede
desarrollar al igual que la inteligencia cognitiva y la emocional. En el enfoque Transpersonal también
queremos despertar la inteligencia somática o corporal a través de ejercicios, respiración, danza… en ellos,
el cuerpo nos cuenta historias que posiblemente la mente desconozca.
El lenguaje es la trama que teje el pensamiento y evoluciona a medida que lo hace éste. Hace pocos años,
algunas de las experiencias que pueden llegar a vivirse con trabajos holísticos y meditación se denominaban
“estados alterados de conciencia”, y gracias a la evolución social ahora son llamados “estados amplificados
de conciencia”. Este avance ha generado una demanda importante gracias al reconocimiento del deseo
profundo que surge de nuestra Sabiduría Esencial, alcanzar el estado de Unión con todo lo Es y existe, la
Felicidad, la Paz o como quieras llamarle. Seguimos intentado generar cauces y caminos para transitar en ese
Sentido, recordando las palabras de Ken Wilber: “Hemos aprendido a utilizar el pensamiento para trascender
el cuerpo, pero todavía no sabemos servirnos de la conciencia para trascender el pensamiento”.
Soñamos en que llegará el día en el que ya no necesitemos emplear el término transpersonal, ese día en el
que lo “trans” formará ya parte esencial de nuestro ser como una evolución natural más.
¡Que Así Sea!

Gustavo Bertolotto y Techu Arranz

“El ser humano es parte del todo, una parte manifestada en un espacio y tiempo de ese todo
al que nosotros hemos llamado Universo. A través de sus pensamientos y sentimientos puede
que llegue a experimentar que está separado del todo, sin embargo, esto no es más que una
ilusión óptica de su conciencia. Se puede salir de esta ilusión que nos puede limitar y restringir
tanto. Nuestra tarea en la vida es liberarnos de esta prisión ampliando nuestros círculos de
visión y compasión para abrazar a todas las criaturas y a toda la naturaleza en su belleza”.
Albert Einstein

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EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO
Viktor E. Frankl - Editorial Herder

CONCEPTOS BÁSICOS DE LOGOTERAPIA

LA VOLUNTAD DE SENTIDO
La búsqueda por parte del hombre del sentido de la vida constituye una fuerza primaria y no una
"racionalización secundaria" de sus impulsos instintivos. Este sentido es único y específico en cuanto es uno
mismo y uno solo quien tiene que encontrarlo; únicamente así logra alcanzar el hombre un significado que
satisfaga su propia voluntad de sentido. Algunos autores sostienen que los sentidos y los principios no son
otra cosa que "mecanismos de defensa", "formaciones y sublimaciones de las reacciones". Por lo que a mí
toca, yo no quisiera vivir simplemente por mor de mis "mecanismos de defensa", ni estaría dispuesto a morir
por mis "formaciones de las reacciones". El hombre, no obstante, ¡es capaz de vivir e incluso de morir por
sus ideales y principios!
Hace unos cuantos años se realizó en Francia una encuesta de opinión. Los resultados demostraron que el
80% de la población encuestada reconocía que el hombre necesita "algo" por qué vivir. Además, el 61%
admitía que había algo, o alguien, en sus vidas por cuya causa estaban dispuestos incluso a morir. Repetí esta
encuesta en mi clínica de Viena tanto entre los pacientes como entre el personal y el resultado fue
prácticamente similar al obtenido entre las miles de personas encuestadas en Francia; la diferencia fue sólo
de un 2 %. En otras palabras, la voluntad de sentido para muchas personas es cuestión de hecho, no de fe.

Ni que decir tiene que son muchos los casos en que la insistencia de algunas personas en los principios
morales no es más que una pantalla para ocultar sus conflictos internos; pero aun siendo esto cierto,
representa la excepción a la regla y no la mayoría. En dichos casos se justifica la interpretación
psicodinámica como un intento de analizar la dinámica inconsciente que le sirve de base. Nos encontramos
en realidad ante pseudoprincipios (buen ejemplo de ello es el caso del fanático) que, por lo mismo, es
preciso desenmascarar. El desenmascaramiento o la desmitificación cesará, sin embargo, en cuanto uno se
tope con lo que el hombre tiene de auténtico y de genuino; por ejemplo, el deseo de una vida lo más
significativa posible. Si al llegar aquí no se detiene, el hombre que realiza el desenmascaramiento se
limitaba a traicionar su propia voluntad al menospreciar las aspiraciones espirituales de los demás.

Tenemos que precavernos de la tendencia a considerar los principios morales como simple expresión del
hombre. Pues logos o "sentido" no es sólo algo que nace de la propia existencia, sino algo que hace frente a
la existencia. Si ese sentido que espera ser realizado por el hombre no fuera nada más que la expresión de sí
mismo o nada más que la proyección de un espejismo perdería inmediatamente su carácter de exigencia y
desafío; no podría motivar al hombre ni requerirle por más tiempo. Esto se considera verdadero no sólo por
lo que se refiere a la sublimación de los impulsos instintivos, sino también por lo que toca a lo que C.G. Jung
denomina arquetipos del "inconsciente colectivo", en cuanto estos últimos serían también expresiones
propias de la humanidad, como un todo. Y también se considera cierto por lo que se refiere al argumento de
algunos pensadores existencialistas que no ven en los ideales humanos otra cosa que invenciones. Según J.P.
Sartre, el hombre se inventa a sí mismo, concibe su propia “esencia”, es decir, lo que él es esencialmente,
incluso lo que debería o tendría que ser. Pero yo no considero que nosotros inventemos el sentido de nuestra
existencia, sino que lo descubrimos.

La investigación psicodinámica en el campo de los principios es legítima; la cuestión estriba en saber si


siempre es apropiada. Por encima de todas las cosas debemos recordar que una investigación exclu-
sivamente psicodinámica puede, en principio, revelar únicamente lo que es una fuerza impulsora en el
hombre. Ahora bien, los principios morales no mueven al hombre, no le empujan, más bien tiran de él. Diré,
de paso, que es una diferencia que recordaba continuamente al pasar por las puertas de los hoteles de

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Norteamérica: hay que tirar de una y empujar otra. Pues bien, si yo digo que el hombre se ve arrastrado por
los principios morales, lo que implícitamente se infiere es el hecho de que la voluntad interviene siempre: la
libertad del hombre para elegir entre aceptar o rechazar una oferta, es decir, para cumplir un sentido
potencial o bien para perderlo.
Sin embargo, debe quedar bien claro que en el hombre no cabe hablar de eso que suele llamarse impulso
moral o impulso religioso, interpretándolo de manera idéntica a cuando decimos que los seres humanos
están determinados por los instintos básicos. Nunca el hombre se ve impulsado a una conducta moral, en
cada caso concreto decide actuar moralmente. Y el hombre no actúa así para satisfacer un impulso moral y
tener una buena conciencia, lo hace por mor de una causa con la que se identifica, o por la persona que ama,
o por la gloria de Dios.
Si obra para tranquilizar su conciencia será un fariseo y dejará de ser una persona verdaderamente moral.
Creo que hasta los mismos santos no se preocupan de otra cosa que no sea servir a su Dios y dudo siquiera
de que piensen en ser santos. Si así fuera serían perfeccionistas, pero no santos. Cierto que, como reza el
dicho alemán, "una buena conciencia es la mejor almohada", pero la verdadera moralidad es algo más que
un somnífero o un tranquilizante.

FRUSTRACIÓN EXISTENCIAL
La voluntad de sentido del hombre puede también frustrarse, en cuyo caso la logoterapia habla de la
frustración existencial. El término existencial se puede utilizar de tres maneras: (1) para referirse a la propia
existencia, es decir, el modo de ser específicamente humano; (2) el sentido de la existencia; y (3) el afán de
encontrar un sentido concreto a la existencia personal, o lo que es lo mismo, la voluntad de sentido.
La frustración existencial se puede también resolver en neurosis. Para este tipo de neurosis, la logoterapia
ha acuñado el término “neurosis noógena”, en contraste con la neurosis en sentido estricto, es decir, la
neurosis psicógena. Las neurosis noógenas tienen su origen no en lo psicológico, sino más bien en la
dimensión noológica (del griego noos, que significa mente), de la existencia humana. Este término
logoterapéutico denota algo que pertenece al núcleo "espiritual" de la personalidad humana. No obstante,
debe recordarse que, dentro del marco de referencia de la logoterapia, el término "espiritual" no tiene
connotación primordialmente religiosa, sino que hace referencia a la dimensión específicamente humana.

NEUROSIS NOÓGENA
Las neurosis noógenas no nacen de los conflictos entre impulsos e instintos, sino más bien de los conflictos
entre principios morales distintos; en otras palabras, de los conflictos morales o, expresándonos en
términos más generales, de los problemas espirituales entre los que la frustración existencial suele
desempeñar una función importante.

Resulta obvio que en los casos noógenos la terapia apropiada e idónea no es la psicoterapia en general, sino la
logoterapia, es decir, una terapia que se atreva a penetrar en la dimensión espiritual de la existencia humana. De
hecho, logos en griego no sólo quiere decir "significación" o "sentido", sino también "espíritu". La logoterapia
considera en términos espirituales temas asimismo espirituales, como pueden ser la aspiración humana por una
existencia significativa y la frustración de este anhelo. Dichos temas se tratan con sinceridad y desde el momento
que se inician, en vez de rastrearlos hasta sus raíces y orígenes inconscientes, es decir, en vez de tratarlos como
instintivos.
Si un médico no acierta a distinguir entre la dimensión espiritual como opuesta a la dimensión instintiva, el
resultado es una tremenda confusión. Citaré el siguiente ejemplo: un diplomático norteamericano de alta
graduación acudió a mi consulta en Viena a fin de continuar un tratamiento psicoanalítico que había iniciado cinco
años antes con un analista de Nueva York. Para empezar, le pregunté qué le había llevado a pensar que debía ser
analizado, es decir, antes que nada, cuál había sido la causa de iniciar el análisis. El paciente me contestó que se
sentía insatisfecho con su profesión y tenía serias dificultades para cumplir la política exterior de Norteamérica.
Su analista le había repetido una y otra vez que debía tratar de reconciliarse con su padre, pues el gobierno

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estadounidense, al igual que sus superiores, "no eran otra cosa" que imágenes del padre y, consecuentemente, la
insatisfacción que sentía por su trabajo se debía al aborrecimiento que, inconscientemente, abrigaba hacia su
padre. A lo largo de un análisis que había durado cinco años, el paciente cada vez se había ido sintiendo más
dispuesto a aceptar estas interpretaciones, hasta que al final era incapaz de ver el bosque de la realidad a causa
de los árboles de símbolos e imágenes. Tras unas cuantas entrevistas, quedó bien patente que su voluntad de
sentido se había visto frustrada por su vocación y añoraba no estar realizando otro trabajo distinto. Como no había
ninguna razón para no abandonar su empleo y dedicarse a otra cosa, así lo hizo y con resultados muy gratificantes.
Según me ha informado recientemente lleva ya cinco años en su nueva profesión y está contento. Dudo mucho
que, en este caso, yo tratara con una personalidad neurótica, ni mucho menos, y por ello dudo que necesitara
ningún tipo de psicoterapia, ni tampoco de logoterapia, por la sencilla razón de que ni siquiera era un paciente.
Pues no todos los conflictos son necesariamente neuróticos y, a veces, es normal y saludable cierta dosis de
conflictividad.
Análogamente, el sufrimiento no es siempre un fenómeno patológico; más que un síntoma neurótico, el
sufrimiento puede muy bien ser un logro humano, sobre todo cuando nace de la frustración existencial. Yo niego
categóricamente que la búsqueda de un sentido para la propia existencia, o incluso la duda de que exista, proceda
siempre de una enfermedad o sea resultado de ella. La frustración existencial no es en sí misma ni patológica ni
patógena. El interés del hombre, incluso su desesperación por lo que la vida tenga de valiosa es una angustia
espiritual, pero no es en modo alguno una enfermedad mental. Muy bien pudiera acaecer que al interpretar la
primera como si fuera la segunda, el especialista se vea inducido a enterrar la desesperación existencial de su
paciente bajo un cúmulo de drogas tranquilizantes. Su deber consiste, en cambio, en conducir a ese paciente a
través de su crisis existencial de crecimiento y desarrollo.
La logoterapia considera que es su cometido ayudar al paciente a encontrar el sentido de su vida. En cuanto la
logoterapia le hace consciente del logos oculto de su existencia, es un proceso analítico. Hasta aquí, la logoterapia
se parece al psicoanálisis. Ahora bien, la pretensión de la logoterapia de conseguir que algo vuelva otra vez a la
conciencia no limita su actividad a los hechos instintivos que están en el inconsciente del individuo, sino que
también le hace ocuparse de realidades espirituales tales como el sentido potencial de la existencia que ha de
cumplirse, así como de su voluntad de sentido. Sin embargo, todo análisis, aun en el caso de que no comprenda
la dimensión noológica o espiritual en su proceso terapéutico, trata de hacer al paciente consciente de lo que
anhela en lo más profundo de su ser. La logoterapia difiere del psicoanálisis en cuanto considera al hombre como
un ser cuyo principal interés consiste en cumplir un sentido y realizar sus principios morales, y no en la mera
gratificación y satisfacción de sus impulsos e instintos ni en poco más que la conciliación de las conflictivas
exigencias del ello, del yo y del súper yo, o en la simple adaptación y ajuste a la sociedad y al entorno.

EL VACÍO EXISTENCIAL
El vacío existencial es un fenómeno muy extendido en el siglo XX. Ello es comprensible y puede deberse a la
doble pérdida que el hombre tiene que soportar desde que se convirtió en un verdadero ser humano. Al
principio de la historia de la humanidad, el hombre perdió algunos de los instintos animales básicos que
conforman la conducta del animal y le confieren seguridad; seguridad que, como el paraíso, le está hoy
vedada al hombre para siempre: el hombre tiene que elegir; pero, además, en los últimos tiempos de su
transcurrir, el hombre ha sufrido otra pérdida: las tradiciones que habían servido de contrafuerte a su
conducta se están diluyendo a pasos agigantados. Carece, pues, de un instinto que le diga lo que ha de hacer,
y no tiene ya tradiciones que le indiquen lo que debe hacer; en ocasiones no sabe ni siquiera lo que le gustaría
hacer. En su lugar, desea hacer lo que otras personas hacen (conformismo) o hace lo que otras personas
quieren que haga (totalitarismo)
Mi equipo del departamento neurológico realizó una encuesta entre los pacientes y los enfermos del Hospital
Policlínico de Viena y en ella se reveló que el 55 % de las personas encuestadas acusaban un mayor o menor
grado de vacío existencial. En otras palabras, más de la mitad de ellos habían experimentado la pérdida del
sentimiento de que la vida es significativa.
Este vacío existencial se manifiesta sobre todo en un estado de tedio. Podemos comprender hoy a
Schopenhauer cuando decía que, aparentemente, la humanidad estaba condenada a bascular eternamente
entre los dos extremos de la tensión y el aburrimiento. De hecho, el hastío es hoy causa de más problemas
que la tensión y, desde luego, lleva más casos a la consulta del psiquiatra. Estos problemas se hacen cada vez

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más críticos, pues la progresiva automatización tendrá como consecuencia un gran aumento del promedio
de tiempo de ocio para los obreros. Lo único malo de ello es que muchos quizás no sepan qué hacer con todo
ese tiempo libre recién adquirido.
Pensemos, por ejemplo, en la "neurosis del domingo", esa especie de depresión que aflige a las personas
conscientes de la falta de contenido de sus vidas cuando el trajín de la semana se acaba y ante ellos se pone
de manifiesto su vacío interno. No pocos casos de suicidio pueden rastrearse hasta ese vacío existencial. No
es comprensible que se extiendan tanto los fenómenos del alcoholismo y la delincuencia juvenil a menos que
reconozcamos la existencia del vacío existencial que les sirve de sustento. Y esto es igualmente válido en el
caso de los jubilados y de las personas de edad.
Sin contar con que el vacío existencial se manifiesta enmascarado con diversas caretas y disfraces. A veces la
frustración de la voluntad de sentido se compensa mediante una voluntad de poder, en la que cabe su
expresión más primitiva: la voluntad de tener dinero. En otros casos, en que la voluntad de sentido se frustra,
viene a ocupar su lugar la voluntad de placer. Esta es la razón de que la frustración existencial suele
manifestarse en forma de compensación sexual y así, en los casos de vacío existencial, podemos observar
que la libido sexual se vuelve agresiva.
Algo parecido sucede en las neurosis. Hay determinados tipos de mecanismos de retroacción y de formación
de círculos viciosos que trataré más adelante. Sin embargo, una y otra vez se observa que esta sintomatología
invade las existencias vacías, en cuyo seno se desarrolla y florece. En estos pacientes el síntoma que tenemos
que tratar no es una neurosis noógena. Ahora bien, nunca conseguiremos que el paciente se sobreponga a
su condición si no complementamos el tratamiento psicoterapéutico con la logoterapia, ya que al llenar su
vacío existencial se previene al paciente de ulteriores recaídas. Así pues, la logoterapia está indicada no sólo
en los casos noógenos como señalábamos antes, sino también en los casos psicógenos y, sobre todo, en lo
que yo he denominado "(pseudo) neurosis somatógenas". Desde esta perspectiva se justifica la afirmación
que un día hiciera Magda B. Arnold (1): “Toda terapia debe ser, además, logoterapia, aunque sea en un grado
mínimo.” Consideremos a continuación lo que podemos hacer cuando el paciente pregunta cuál es el sentido
de su vida.

EL SENTIDO DE LA VIDA
Dudo que haya ningún médico que pueda contestar a esta pregunta en términos generales, ya que el sentido de
la vida difiere de un hombre a otro, de un día para otro, de una hora a otra hora. Así pues, lo que importa no es el
sentido de la vida en términos generales, sino el significado concreto de la vida de cada individuo en un momento
dado. Plantear la cuestión en términos generales puede equipararse a la pregunta que se le hizo a un campeón de
ajedrez: "Dígame, maestro, ¿cuál es la mejor jugada que puede hacerse?" Lo que ocurre es, sencillamente, que no
hay nada que sea la mejor jugada, o una buena jugada, si se la considera fuera de la situación especial del juego y
de la peculiar personalidad del oponente. No deberíamos buscar un sentido abstracto a la vida, pues cada uno
tiene en ella su propia misión que cumplir; cada uno debe llevar a cabo un cometido concreto. Por tanto, ni puede
ser reemplazado en la función, ni su vida puede repetirse; su tarea es única como única es su oportunidad para
instrumentarla.
Como quiera que toda situación vital representa un reto para el hombre y le plantea un problema que sólo él debe
resolver, la cuestión del significado de la vida puede en realidad invertirse. En última instancia, el hombre no
debería inquirir cuál es el sentido de la vida, sino comprender que es a él a quien se inquiere. En una palabra, a
cada hombre se le pregunta por la vida y únicamente puede responder a la vida respondiendo por su propia vida;
sólo siendo responsable puede contestar a la vida. De modo que la logoterapia considera que la esencia íntima de
la existencia humana está en su capacidad de ser responsable.
LA ESENCIA DE LA EXISTENCIA
Este énfasis en la capacidad de ser responsable se refleja en el imperativo categórico de la logoterapia; a
saber: "Vive como si ya estuvieras viviendo por segunda vez y como si la primera vez ya hubieras obrado tan
desacertadamente como ahora estás a punto de obrar." Me parece a mí que no hay nada que más pueda
estimular el sentido humano de la responsabilidad que esta máxima que invita a imaginar, en primer lugar,
que el presente ya es pasado y, en segundo lugar, que se puede modificar y corregir ese pasado: este

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precepto enfrenta al hombre con la finitud de la vida, así como con la finalidad de lo que cree de sí mismo y
de su vida.
La logoterapia intenta hacer al paciente plenamente consciente de sus propias responsabilidades; razón por
la cual ha de dejarle la opción de decidir por qué, ante qué o ante quién se considera responsable. Y por ello
el logoterapeuta es el menos tentado de todos los psicoterapeutas a imponer al paciente juicios de valor,
pues nunca permitirá que éste traspase al médico la responsabilidad de juzgar.

Corresponde pues, al paciente, decidir si debe interpretar su tarea vital siendo responsable ante la sociedad
o ante su propia conciencia. Una gran mayoría, no obstante, considera que es a Dios a quien tiene que
rendir cuentas; éstos son los que no interpretan sus vidas simplemente bajo la idea de que se les ha
asignado una tarea que cumplir, sino que se vuelven hacia el rector que les ha asignado dicha tarea.

La logoterapia no es ni labor docente ni predicación. Está tan lejos del razonamiento lógico como de la
exhortación moral. Dicho figurativamente, el papel que el logoterapeuta representa es más el de un
especialista en oftalmología que el de un pintor. Este intenta poner ante nosotros una representación del
mundo tal como él lo ve; el oftalmólogo intenta conseguir que veamos el mundo como realmente es. La
función del logoterapeuta consiste en ampliar y ensanchar el campo visual del paciente de forma que sea
consciente y visible para él todo el espectro de las significaciones y los principios. La logoterapia no precisa
imponer al paciente ningún juicio, pues en realidad la verdad se impone por sí misma sin intervención de
ningún tipo.
Al declarar que el hombre es una criatura responsable y que debe aprehender el sentido potencial de su vida,
quiero subrayar que el verdadero sentido de la vida debe encontrarse en el mundo y no dentro del ser
humano o de su propia psique, como si se tratara de un sistema cerrado. Por idéntica razón, la verdadera
meta de la existencia humana no puede hallarse en lo que se denomina autorrealización. Esta no puede ser
en sí misma una meta por la simple razón de que cuanto más se esfuerce el hombre por conseguirla más se
le escapa, pues sólo en la misma medida en que el hombre se compromete al cumplimiento del sentido de
su vida, en esa misma medida se autorrealiza. En otras palabras, la autorrealización no puede alcanzarse
cuando se considera un fin en sí misma, sino cuando se la toma como efecto secundario de la propia
trascendencia.
No debe considerarse el mundo como simple expresión de uno mismo, ni tampoco como mero instrumento,
o como medio para conseguir la autorrealización. En ambos casos la visión del mundo, o Weltanschauung se
convierte en Weltentwertung, es decir, menosprecio del mundo.
Ya hemos dicho que el sentido de la vida siempre está cambiando, pero nunca cesa. De acuerdo con la
logoterapia, podemos descubrir este sentido de la vida de tres modos distintos: 1) realizando una acción; 2)
teniendo algún principio y 3) por el sufrimiento. En el primer caso el medio para el logro o cumplimiento es
obvio. El segundo y tercer medio precisan ser explicados.
El segundo medio para encontrar un sentido en la vida es sentir por algo como, por ejemplo, la obra de la
naturaleza o la cultura; y también sentir por alguien, por ejemplo, el amor.

EL SENTIDO DEL AMOR


El amor constituye la única manera de aprehender a otro ser humano en lo más profundo de su personalidad.
Nadie puede ser totalmente conocedor de la esencia de otro ser humano si no le ama. Por el acto espiritual
del amor se es capaz de ver los trazos y rasgos esenciales en la persona amada y, lo que es más, ver también
sus potencias: lo que todavía no se ha revelado, lo que ha de mostrarse. Todavía más, mediante su amor la
persona que ama posibilita al amado que manifieste sus potencias. Hacerle consciente de lo que puede ser
y de lo que puede llegar a ser, logra que esas potencias se conviertan en realidad.

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En logoterapia, el amor no se interpreta como un epifenómeno (2) de los impulsos e instintos sexuales en el
sentido de lo que se denomina sublimación. El amor es un fenómeno tan primario como pueda ser el sexo.
Normalmente el sexo es una forma de expresar el amor. El sexo se justifica, incluso se santifica, en cuanto
que es un vehículo del amor, pero sólo mientras éste existe. De este modo, el amor no se entiende como un
mero efecto secundario del sexo, sino que el sexo se ve como medio para expresar la experiencia de ese
espíritu de fusión total y definitiva que se llama amor.
Un tercer cauce para encontrar el sentido de la vida es por vía del sufrimiento.

EL SENTIDO DEL SUFRIMIENTO


Cuando uno se enfrenta con una situación inevitable, insoslayable, siempre que uno tiene que enfrentarse a
un destino que es imposible cambiar, por ejemplo, una enfermedad incurable, un cáncer que no puede
operarse, precisamente entonces se le presenta la oportunidad de realizar el valor supremo, de cumplir el
sentido más profundo, cual es el del sufrimiento. Porque lo que más importa de todo es la actitud que
tomemos hacia el sufrimiento, nuestra actitud al cargar con ese sufrimiento.
Citaré un ejemplo muy claro: en una ocasión, un viejo doctor en medicina general me consultó sobre la fuerte
depresión que padecía. No podía sobreponerse a la pérdida de su esposa, que había muerto hacía dos años
y a quien él había amado por encima de todas las cosas. ¿De qué forma podía ayudarle? ¿Qué decirle? Pues
bien, me abstuve de decirle nada y en vez de ello le espeté la siguiente pregunta: “¿Qué hubiera sucedido,
doctor, si usted hubiera muerto primero y su esposa le hubiera sobrevivido?” “¡Oh! dijo, “¡para ella hubiera
sido terrible, habría sufrido muchísimo!” A lo que le repliqué: “Lo ve, doctor, usted le ha ahorrado a ella todo
ese sufrimiento; pero ahora tiene que pagar por ello sobreviviendo y llorando su muerte.”
No dijo nada, pero me tomó la mano y, quedamente, abandonó mi despacho. El sufrimiento deja de ser en
cierto modo sufrimiento en el momento en que encuentra un sentido, como puede serlo el sacrificio. Claro
está que en este caso no hubo terapia en el verdadero sentido de la palabra, puesto que, para empezar, su
sufrimiento no era una enfermedad y, además, yo no podía dar vida a su esposa. Pero en aquel preciso
momento sí acerté a modificar su actitud hacia ese destino inalterable en cuanto a partir de ese momento al
menos podía encontrar un sentido a su sufrimiento.
Uno de los postulados básicos de la logoterapia estriba en que el interés principal del hombre no es encontrar
el placer, o evitar el dolor, sino encontrarle un sentido a la vida, razón por la cual el hombre está dispuesto
incluso a sufrir a condición de que ese sufrimiento tenga un sentido.
Ni que decir tiene que el sufrimiento no significará nada a menos que sea absolutamente necesario; por
ejemplo, el paciente no tiene por qué soportar, como si llevara una cruz, el cáncer que puede combatirse con
una operación; en tal caso sería masoquismo, no heroísmo.
La psicoterapia tradicional ha tendido a restaurar la capacidad del individuo para el trabajo y para gozar de
la vida; la logoterapia también persigue dichos objetivos y aun va más allá al hacer que el paciente recupere
su capacidad de sufrir, si fuera necesario, y por tanto de encontrar un sentido incluso al sufrimiento. En este
contexto Edith Weisskopf-Joelson, catedrática de psicología de la Universidad de Georgia, en su artículo
sobre logoterapia (3) defiende que "nuestra filosofía de la higiene mental al uso insiste en la idea de que la
gente tiene que ser feliz, que la infelicidad es síntoma de desajuste. Un sistema tal de valores ha de ser
responsable del hecho de que el cúmulo de infelicidad inevitable se vea aumentado por la desdicha de ser
desgraciado". En otro ensayo (4) expresa la esperanza de que la logoterapia "pueda contribuir a actuar en
contra de ciertas tendencias indeseables en la cultura actual estadounidense, en la que se da al que sufre
incurablemente una oportunidad muy pequeña de enorgullecerse de su sufrimiento y de considerarlo
enaltecedor y no degradante", de forma que "no sólo se siente desdichado, sino avergonzado además por
serlo".
Hay situaciones en las que a uno se le priva de la oportunidad de ejecutar su propio trabajo y de disfrutar de
la vida, pero lo que nunca podrá desecharse es la inevitabilidad del sufrimiento. Al aceptar el reto de sufrir
valientemente, la vida tiene hasta el último momento un sentido y lo conserva hasta el fin, literalmente

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hablando. En otras palabras, el sentido de la vida es de tipo incondicional, ya que comprende incluso el
sentido del posible sufrimiento.
Traigo ahora a la memoria lo que tal vez constituya la experiencia más honda que pasé en un campo de
concentración. Las probabilidades de sobrevivir en uno de estos campos no superaban la proporción de 1 a
28 como puede verificarse por las estadísticas. No parecía posible, cuanto menos probable, que yo pudiera
rescatar el manuscrito del primer libro que había escondido en mi chaqueta cuando llegué a Auschwitz. Así
pues, tuve que pasar el mal trago y sobreponerme a la perdida de mi hijo espiritual. Es más, parecía como si
nada o nadie fuera a sobrevivirme, ni un hijo físico, ni un hijo espiritual, nada que fuera mío. De modo que
tuve que enfrentarme a la pregunta de si en tales circunstancias mi vida no estaba huérfana de cualquier
sentido.
Aún no me había dado cuenta de que ya me estaba reservada la respuesta a la pregunta con la que yo
mantenía una lucha apasionada, respuesta que muy pronto me seria revelada. Sucedió cuando tuve que
abandonar mis ropas y heredé a cambio los harapos de un prisionero que habían enviado a la cámara de gas
nada más poner los pies en la estación de Auschwitz. En vez de las muchas páginas de mi manuscrito encontré
en un bolsillo de la chaqueta que acababan de entregarme una sola página arrancada de un libro de oraciones
en hebreo, que contenía la más importante oración judía, el Shema Yisrael. ¿Cómo interpretar esa
"coincidencia" sino como el desafío para vivir mis pensamientos en vez de limitarme a ponerlos en el papel?
Un poco más tarde, según recuerdo, me pareció que no tardaría en morir. En esta situación crítica, sin
embargo, mi interés era distinto del de mis camaradas. Su pregunta era: “¿Sobreviviremos a este campo?
pues si no, este sufrimiento no tiene sentido”. La pregunta que yo me planteaba era algo distinta: "¿Tienen
todo este sufrimiento, estas muertes en torno mío, algún sentido? Porque si no, definitivamente, la
supervivencia no tiene sentido, pues la vida cuyo significado depende de una casualidad -ya se sobreviva o
se escape a ella- en último término no merece ser vivida."

EL SUPRASENTIDO
Este sentido último excede y sobrepasa, necesariamente, la capacidad intelectual del hombre; en logoterapia
empleamos para este contexto el término suprasentido. Lo que se le pide al hombre no es, como predican
muchos filósofos existenciales, que soporte la insensatez de la vida, sino más bien que asuma racionalmente
su propia capacidad para aprehender toda la sensatez incondicional de esa vida. Logos es más profundo que
lógica.
El psiquiatra que vaya más allá del concepto del suprasentido, más tarde o más temprano se sentirá
desconcertado por sus pacientes, como me sentí yo cuando mi hija de 6 años me hizo esta pregunta: "¿Por
qué hablamos del buen Dios?" A lo que le contesté: "Hace unas semanas tenías sarampión y ahora el buen
Dios te ha curado”. Pero la niña no quedó muy contenta y replicó: "Muy bien, papá, pero no te olvides de
que primero él me envió el sarampión”.
No obstante, cuando un paciente tiene una creencia religiosa firmemente arraigada, no hay ninguna objeción
en utilizar el efecto terapéutico de sus convicciones. Y, por consiguiente, reforzar sus recursos espirituales.
Para ello, el psiquiatra ha de ponerse en el lugar del paciente. Y esto fue exactamente lo que hice, por
ejemplo, una vez que me visitó un rabino de Europa oriental y me contó su historia. Había perdido a su mujer
y a sus seis hijos en el campo de concentración de Auschwitz, muertos en la cámara de gas, y ahora le ocurría
que su segunda mujer era estéril. Le hice observar que la vida no tiene como única finalidad la procreación,
porque entonces la vida en sí misma carecería de finalidad, y algo que en sí mismo es insensato no puede
hacerse sensato por el solo hecho de su perpetuación. Ahora bien, el rabino enjuició su difícil situación como
judío ortodoxo que era, aludiendo a la desesperación que le producía el hecho de que a su muerte no habría
ningún hijo suyo para rezarle el Kaddish (5)
Pero yo no me di por vencido e hice un nuevo intento por ayudarle, preguntándole si no tenía ninguna
esperanza de ver a sus hijos de nuevo en el cielo. Mas la contestación a mi pregunta fueron sollozos y
lágrimas, y entonces salió a la luz la verdadera razón de su desesperación: me explicó que sus hijos, al morir
como mártires inocentes (6), ocuparían en el cielo los más altos lugares y él no podía ni soñar, como viejo
pecador que era, con ser destinado a un puesto tan bueno. Yo no le contradije, pero repliqué: "¿No es

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concebible, rabino, que precisamente sea ésta la finalidad de que usted sobreviviera a su familia, que usted
pueda haberse purificado a través de aquellos años de sufrimiento, de suerte que también usted, aun no
siendo inocente como lo eran sus hijos, pueda llegar a ser igualmente digno de reunirse con ellos en el cielo?
¿No está escrito en los Salmos que Dios conserva todas nuestras lágrimas? (7) Y así tal vez ninguno de sus
sufrimientos haya sido en vano”. Por primera vez en muchos años y, al amparo de aquel nuevo punto de vista
que tuve la oportunidad de presentarle, el rabino encontró alivio a sus sufrimientos.

LA TRANSITORIEDAD DE LA VIDA
A este tipo de cosas que parecen adquirir significado al margen de la vida humana pertenecen no ya sólo el
sufrimiento, sino la muerte, no sólo la angustia sino el fin de ésta. Nunca me cansaré de decir que el único aspecto
verdaderamente transitorio de la vida es lo que en ella hay de potencial y que en el momento en que se realiza,
se hace realidad, se guarda y se entrega al pasado, de donde se rescata y se preserva de la transitoriedad. Porque
nada del pasado está irrecuperablemente perdido, sino que todo se conserva irrevocablemente.
De suerte que la transitoriedad de nuestra existencia en modo alguno hace a ésta carente de significado, pero sí
configura nuestra responsabilidad, ya que todo depende de que nosotros comprendamos que las posibilidades
son esencialmente transitorias. El hombre elige constantemente de entre la gran masa de las posibilidades
presentes, ¿a cuál de ellas hay que condenar a no ser y cuál de ellas debe realizarse? ¿Qué elección será una
realización imperecedera, una "huella inmortal en la arena del tiempo"? En todo momento el hombre debe
decidir, para bien o para mal, cuál será el monumento de su existencia.
Normalmente, desde luego, el hombre se fija únicamente en la rastrojera de lo transitorio y pasa por alto el fruto
ya granado del pasado de donde, de una vez por todas, él recupera todas sus acciones, todos sus goces y
sufrimientos. Nada puede deshacerse y nada puede volverse a hacer. Yo diría que haber sido es la forma más
segura de ser.
La logoterapia, al tener en cuenta la transitoriedad esencial de la existencia humana, no es pesimista, sino activista.
Dicho figurativamente podría expresarse así: el pesimista se parece a un hombre que observa con temor y tristeza
como su almanaque, colgado en la pared y del que a diario arranca una hoja, a medida que transcurren los días se
va reduciendo cada vez más. Mientras que la persona que ataca los problemas de la vida activamente es como un
hombre que arranca sucesivamente las hojas del calendario de su vida y las va archivando cuidadosamente junto
a los que le precedieron, después de haber escrito unas cuantas notas al dorso. Y así refleja con orgullo y goce
toda la riqueza que contienen estas notas a lo largo de la vida que ya ha vivido plenamente. ¿Qué puede importarle
cuando advierte que se va volviendo viejo? ¿Tiene alguna razón para envidiar a la gente joven, o sentir nostalgia
por su juventud perdida? ¿Por qué ha de envidiar a los jóvenes? ¿Por las posibilidades que tienen, por el futuro
que les espera? "No, gracias", pensará. "En vez de posibilidades yo cuento con las realidades de mi pasado, no
sólo la realidad del trabajo hecho y del amor amado, sino de los sufrimientos sufridos valientemente. Estos
sufrimientos son precisamente las cosas de las que me siento más orgulloso, aunque no inspiren envidia".

LA PSIQUIATRÍA REHUMANIZADA
Durante mucho tiempo, de hecho, durante medio siglo, la psiquiatría ha tratado de interpretar la mente
humana como un simple mecanismo y, en consecuencia, la terapia de la enfermedad mental como una
simple técnica. Me parece a mí que ese sueño ha tocado a su fin. Lo que ahora empezamos a vislumbrar en
el horizonte no son los cuadros de una medicina psicologizada, sino de una psiquiatría humanizada.
Sin embargo, el médico que todavía quiera desempeñar su papel principal como técnico se verá obligado a
confesar que él no ve en su paciente otra cosa que una máquina y no al ser humano que hay detrás de la
enfermedad.
El ser humano no es una cosa más entre otras cosas; las cosas se determinan unas a las otras; pero el hombre,
en última instancia, es su propio determinante. Lo que llegue a ser -dentro de los límites de sus facultades y
de su entorno- lo tiene que hacer por sí mismo. En los campos de concentración, por ejemplo, en aquel
laboratorio vivo, en aquel banco de pruebas, observábamos y éramos testigos de que algunos de nuestros
camaradas actuaban como cerdos mientras que otros se comportaban como santos. El hombre tiene dentro
de sí ambas potencias; de sus decisiones y no de sus condiciones depende cuál de ellas se manifieste.

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Nuestra generación es realista, pues hemos llegado a saber lo que realmente es el hombre. Después de todo,
el hombre es ese ser que ha inventado las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es el ser que ha
entrado en esas cámaras con la cabeza erguida y el Padrenuestro o el Shema Yisrael en sus labios.

NOTAS

1. Magda B. Arnold y John A. Gasson, “The Human Person”, The Ronald Press Company, Nueva York, 1954, p. 618.
2. Epifenómeno: que se produce como consecuencia de un fenómeno primario.
3. Editls Weisskopf-Joelson, Sorne Cornrnents on a Viennese Scbool of Psychiatry. "The Journal of Abnormal and
Social Psychology", vol. 51. PP. 701-3 (1951).
4. Edith Wtisskopf-Joelson, Lototherapy and Existential Analysis, "Act psychotherapy" vol. 6. pp. 193 - 204 (1958).
5. Oración mortuoria.
6. L’kiddush basbem, es decir, por la santificación del nombre de Dios.
7. De mi peregrinar llevas tú cuenta; recoge mi pesar en tu redoma, ¿no se halla ya en tu libro? (Sal 56,9).

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¿SUELES CUMPLIR TUS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO?
Nos movemos hacia delante y nos transformamos en aquello en lo que pensamos.
¿No es hora de que nos detengamos a pensar en qué pensamos?

Donm Coyhis, indio mohicano

Hay ciertas fechas que nos incitan casi espontáneamente a elaborar un balance de lo vivido y, sin duda, el fin
de año es una de ellas. Tanto si la aprovechamos constructivamente para reflexionar como si procuramos
escapar de ella anestesiándonos con champán y turrón, los medios de comunicación y el entorno nos invitan
a hacer un análisis del año: vemos cuales han sido las canciones del año, los sucesos más relevantes, las
personalidades más importantes… mientras algo dentro también revela una sensación personal sobre lo
vivido, lo no vivido, lo sentido, lo añorado, lo errado, lo anhelado…
Si bien está claro que la emoción proviene de una evaluación que hacemos de lo que nos ocurre, como
construimos nuestros propósitos, como formulamos nuestros objetivos y como intentamos conseguir lo
que queremos puede llegar a constituir la clave fundamental para llegar a alcanzarlo. Aunque muchos optan
por olvidar los resultados a base de mucho ruido, compras y comidas, es importante dedicar unos instantes
para plantearnos ¿qué hago cuando quiero conseguir algo? Cada uno tiene un patrón o estrategia interna
programada por lo que ha vivido. Algunas estrategias están encaminadas a conseguir resultados, otras a no
sufrir demasiado, otras a pasarlo bien, ante todo. Lo interesante es que estos patrones son inconscientes.
Nuestro cerebro toma la misma estrategia cada vez que se propone algo, y tal vez haya importantes
cuestiones que hayamos omitido y que merezca la pena considerar para este próximo año si queremos
pensar en nuestro futuro que, como dijo Mark Twain, es donde pasaremos el resto de nuestra vida.
Los sabios orientales afirmaron que donde está tu atención está tu energía. Muchas veces deseamos algo y
sin embargo prestamos más atención a nuestra voz interior, diciendo “no soy capaz”, que al propio objetivo.
Otras veces nos proponemos objetivos tan grandes y tan abstractos que están abocados al fracaso antes de
ser conseguidos, y esta es una de las formas inconscientes que tenemos de boicotearnos. Otras veces ese
objetivo tiene repercusiones tan relevantes en nuestro entorno -que no hemos contemplado- que cuando lo
conseguimos es como una patata caliente en nuestras manos y nos damos cuenta de que, en realidad, no era
lo más ecológico para nuestras vidas.
Richard Bandler y John Grinder, creadores de la Programación Neurolingüística –PNL-, utilizaron sus técnicas
para descubrir el secreto de los hombres y mujeres que habían alcanzado sus sueños y sus propósitos. Un
factor común de todos ellos era que la mayoría dedicaba tiempo y análisis profundo a formular y aterrizar
sus sueños en deseos, sus deseos en proyectos y sus proyectos en objetivos claros y concretos, capaces de
cumplirse en un tiempo y espacio bien definidos. Haciendo una síntesis de todas las técnicas que empleaban
generaron “la buena formulación de objetivos” una lista de preguntas para pillar el hueco que no te habías
planteado, saber si realmente quieres lo que pretendes querer y si realmente es posible que lo materialices
en la forma y el tiempo que deseas.
También se dieron cuenta que una de las claves más importantes de todas estas personas de elevada
eficiencia y categoría humana era que sus objetivos no estaban aislados, sino que se dirigían todos hacia una
dirección común, hacía una misión o un gran valor que daba sentido a su vida. De este modo los objetivos
eran como las perchas que colgaban de la cola de la estrella del propósito que guiaba su vida y la persona se
sentía cada vez más “integrada” conforme iba cumpliendo sus objetivos.
Cuando nos mueven nuestros deseos y perseguimos objetivos que nos llevan en direcciones opuestas y a los
que nos dirigimos indistintamente sin orden ni prioridad, podemos correr el riesgo de terminar confusos y
mareados (des-integrados), como aquellos que juegan mucho tiempo a la gallinita ciega y que terminan por
perder toda la referencia de donde realmente están y donde están los demás.
Otra dificultad importante para los adictos a las cestas de navidad repletas de proyectos, cuyo fin es
únicamente sentirnos bien en el momento que se están formulando, es bajar a lo concreto, al cómo y al
cuándo. Se esponjan con palabras grandes como unidad, felicidad, integración... sin embargo, no tienen

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intención alguna de dejar de fluir por sus “programados” patrones anteriores para ponerse a materializar
alguna cuestión concreta que les pueda hacer feliz (¡menuda vulgaridad!).
Después de lo dicho aparece una buena pregunta: ¿En estas vísperas del nuevo año cómo podemos
ayudarnos y ayudar a otros con la PNL?
Por ejemplo, cuando alguien expresa con firmeza: “Mi propósito de este año es ser feliz”, tú puedes
preguntarle: “¿y qué significa para ti ser feliz?”. Muchas veces la persona comenzará a hacer una descripción
de la sensación que relaciona con la felicidad.
Tú le vuelves a preguntar: “¿y cuando sientes esta sensación?”.
• “Cuando estoy con mi hijo, cuando voy a la naturaleza y cuando hago silencio”, pueden ser las
respuestas.
• “¿Sueles hacer estas 3 cosas a menudo?”
• “Pues no mucho, tengo mucho trabajo, estamos abriendo una empresa”, bla, bla, bla.
• Puedes continuar preguntando:
• “¿Estás dispuesto a dedicarle tiempo a estas cosas que te llenan de plenitud?”.
• “¿Qué día de la semana puedes estar con tu hijo a partir de ahora?”.

Después de este aterrizaje a base de preguntas llegaremos a vislumbrar si el objetivo era sincero o si era
mera decoración de interiores.
En nuestra opinión el arte de vivir maneja una doble dirección que es importante distinguir. Si bien la gente
sabia y eficiente sabe concentrar la energía para dirigirse a lo que quiere verdaderamente o a lo que siente,
es de necios no estar alerta a las señales que la propia vida te devuelve sobre tus propios deseos y objetivos.
El ser humano sostiene un continuo diálogo con el universo. Los buenos objetivos son ecológicos, están en
consonancia con nuestro ser profundo y persiguen enriquecer nuestro entorno esencial. La vida es un
misterio con sus propias leyes y uno de los objetivos más hermosos que podemos tener de por vida es
aprender a danzar con ella con la melodía de nuestros propósitos. No te conviertas en un "conseguidor" de
objetivos con el ceño fruncido. Dirígete a los objetivos que sientes tuyos, vivos, vibrando tan dentro que
necesitan planificación y concreción.
El mundo necesita personas capaces de concretar sueños, activistas que puedan realizar pequeñas acciones
concretas para ayudar a los desfavorecidos, para informar a los que no saben, para alegrar a los
desconsolados. Este nuevo año puedes intentar re-integrarte, haz algo por ti y tus hermanos: dedica un
tiempo a enraizar tus objetivos para que sean la semilla de un hermoso árbol que pueda dar sombra a muchos
quemados por el sol del desierto.
Te deseamos que en este año alcances los objetivos que te hagan más feliz, justo y solidario.

Éxito es lograr nuestros objetivos.


Felicidad es disfrutar de lo que hemos conseguido.
Anthony Robbins

© Techu Arranz y Gustavo Bertolotto


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CAMBIOS CUÁNTICOS EN LAS 5 INTELIGENCIAS
“La perseverancia trae ventura” I Ching

Decía Jorge Carvajal que la semilla es el punto de reunión entre la muerte y la vida: una parte nuestra tiene
que empequeñecerse (el ego) para que otra crezca y se desarrolle (la esencia).
En nuestro interior ya está plantada la semilla que hará germinar la Presencia en nuestra vida. Nuestro
trabajo es el del jardinero, mover la tierra para oxigenarla, quitar las malas hierbas que pueden dificultar su
crecimiento, regarla y permitir que el sol le brinde su energía.
Y para que el esfuerzo del jardinero de buenos resultados, la semilla se transforme en un árbol que nos
alimente con sus frutos, y nos proteja con su sombra, el trabajo ha de hacerse día tras día.

Espiritual

Energético Físico

Mental Emocional

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ÍTACA
Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.


Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues - ¡con qué placer y alegría! -
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.


Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.


Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.


Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

C. P. Cavafis. Antología poética.


Alianza Editorial, Madrid 1999.
Edición y traducción, Pedro Bádenas de la Peña

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NEUROCIENCIA

NUESTRA PERCEPCIÓN NOS HACE ÚNICOS


La anatomía de nuestro cerebro determina la visión que tenemos de nuestro entorno y de nosotros mismos.

En estos enlaces tenéis los videos donde podéis acceder de forma audiovisual a los artículos que
respectivamente os transcribimos más abajo. Elige tú mismo la forma en que te es más sencillo acceder a
esta información.

Video: http://youtu.be/kl70XGs1L-U ¿Qué es la percepción?


Video: http://youtu.be/kikme1MIe6U ¿Cómo se conforman las percepciones?
Video: http://youtu.be/lf8UnFj4amQ ¿Qué son los trastornos de la percepción?

1. ¿Qué es la percepción?

Cuando hablamos de la percepción desde un punto de vista científico, no nos referimos en principio más que
al resultado entre las impresiones que recibimos de nuestro entorno y aquellas con las que ya contamos. Si
esta definición es válida o si, por el contrario, debemos definir el término de nuevo, es lo que descubriremos
hoy nosotros.
La forma en la que percibimos varía mucho de una persona a otra. El motivo radica en que las impresiones
que recibimos del mundo y de nosotros se filtran de forma tanto consciente como inconsciente, lo que lleva
a una impresión global subjetiva. Lo que nosotros o, mejor dicho, nuestro cerebro selecciona, depende de
las vivencias y experiencias que ya tengamos almacenadas. Igualmente, nuestras convicciones,
circunstancias, así como nuestros valores y normas juegan un papel importante.
No obstante, este filtro se puede modificar o transformar dirigiendo nuestra atención hacia objetivos
determinados, así como por medio de estrategias de percepción.
El mundo, tal y como nosotros lo vemos, es sólo una fracción de la realidad, de la que cada persona ve además
una parte distinta. Este hecho es el que hace de cada persona un individuo único e inconfundible.

2. ¿Cómo se conforman las percepciones?

Las percepciones son algo subjetivo, no obstante, el proceso de la percepción responde a un esquema
predeterminado fijo.
En primer lugar, debe haber un estímulo, que será captado por uno de nuestros órganos sensoriales y
transmitido hasta nuestro cerebro a través de los nervios.
Una vez en el cerebro, da comienzo un análisis general del que se obtiene una impresión global. Vemos, p.ej.,
un bosque, pero aún no vemos ningún árbol en concreto.
En la siguiente fase se le añadirán a la percepción detalles que en la impresión global quedaron ocultos.
Miramos con detenimiento y descubrimos detalles y pequeñas particularidades.
En la última fase comienza realmente el procesamiento de la información. Esta información será comparada
con nuestros recuerdos y experiencias, será evaluada y juzgada y se establecerán nuevas conexiones.

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Además, se discernirán los detalles importantes de los intrascendentes y serán añadidos o excluidos de la
percepción.
Al final, contaremos con un resultado perceptivo que producirá una determinada reacción en forma de, por
ejemplo, acción o sensación.
Para tratar de aclarar un poco más este proceso, veamos el siguiente ejemplo:
Una persona entra en una habitación y ve una chimenea encendida. El fuego de la chimenea emite luz,
sonidos y expulsa sustancias químicas, por lo que la persona puede ver las llamas, sentir el calor, oír el crepitar
y percibir el olor de la madera ardiendo. Con esto, se ha conformado la impresión global de la chimenea
encendida.
A continuación, el individuo observa con atención una de las llamas, se concentra en el ruido del crepitar que
procede de la madera y se percata de diferentes detalles.
Ahora empieza a contrastar las impresiones con sus experiencias, hace una estimación de la temperatura del
fuego y acepta o desestima detalles. Asocia la percepción con recuerdos del tipo «enero de 1998» y «Lisa»,
y recuerda aquel tiempo.
El resultado final se valorará como muy agradable, por lo que su reacción será sentarse delante de la
chimenea y disfrutar del juego de las llamas.
Este proceso descrito es sólo un ejemplo de las innumerables variantes posibles. La percepción es, pues,
individual y subjetiva.

3. ¿Qué son los trastornos de la percepción?

Además del hecho de que las percepciones son individuales y subjetivas, existe otro aspecto importante. Este
aspecto son los trastornos de la percepción. Pero ¿qué entendemos por «trastornos de la percepción»?
Los trastornos de la percepción se dan cuando existen problemas para captar los estímulos, llevarlos hasta el
cerebro o procesarlos, debido a motivos biológicos o factores sociales. El resultado es que el afectado no se
comporta de forma adecuada, no se comporta como cabría esperar. Es lo que a menudo definimos de forma
coloquial como: ¡tiene un comportamiento raro!
La mayoría de los trastornos de la percepción no se muestran sin embargo sólo a través de comportamientos
inadecuados, sino que se dan frecuentemente acompañados de problemas de concentración, déficit de
atención o hiperactividad.
No se deben confundir los trastornos de la percepción con los cambios en la percepción. Estos últimos se
producen, p.ej., con el consumo alcohol y drogas. La meditación o el entrenamiento autógeno pueden
cambiar igualmente nuestra percepción.
Unos cambios especialmente intensos en la percepción experimentan con frecuencia los invidentes, a los
que, con la pérdida de la visión, les aumenta enormemente la capacidad auditiva.
La percepción es por tanto un tema muy complejo: es individual y subjetiva, en la que sólo se refleja parte
de la realidad y que además puede sufrir trastornos o cambios.

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EL PODER DE LA VISION

El impacto de las visiones sobre nuestro cerebro y nuestra vida.


En este enlace tenéis el video donde podéis acceder de forma audiovisual al artículo que os transcribimos
más abajo. Elige tú mismo la forma en que te es más sencillo acceder a esta información.

El poder de la visión: Video


https://www.youtube.com/watch?v=P5V7_Ti3l14&feature=youtu.be

1. El origen de la capacidad visionaria


«Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca
primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho». Este es el mejor método para despertar
una verdadera pasión en las personas descrito por Antoine de Saint-Exupery, escritor francés de fama
mundial.
Walt Disney, el que inventara el personaje Mickey Mouse, dio en el clavo con respecto al potencial de las
visiones cuando afirmó: «Si lo puedes soñar, lo puedes lograr».
Wernher von Braun, padre del Apolo, el cohete que nos permitió conquistar la luna, lo describió de la
siguiente manera: «Todo aquello que un hombre pueda imaginar, se puede realizar».
Estos ejemplos sirven para demostrar que el futuro se origina siempre en la cabeza; debe preconcebirse. El
pensamiento se convierte así en un simulador gratuito. Sin una pregunta trascendental, sin un objetivo
importante a la vista, es imposible que nazca una visión. Proyectamos nuestro futuro basándonos en nuestras
convicciones sobre lo que es hermoso, lo importante y lo más grande.
Las preguntas más transcendentales que jamás se ha planteado la humanidad son las que se cuestionan el
inicio de todo, p.ej.: ¿Cómo surgió el universo? Aquí acaban los intentos de explicaciones científicas y no nos
queda más que recurrir a nuestras creencias, a la idea de una fuerza superior que impulsó la creación del
universo y de nuestro mundo.
Esta fe en una fuerza bondadosa, grandiosa e infinita —lo que se conoce como «lo divino»— alimenta desde
tiempos inmemoriales las fantasías de las personas. El cerebro está entrenado para que las personas sean
conscientes de sí mismas y de su existencia en el mundo. El hombre es el único ser vivo capaz de clasificar su
existencia en pasado, presente y futuro.
Teniendo en cuenta que el pasado es imperturbable y que los hechos del presente ya están decididos, toda
la energía visionaria se concentra en (investigar) el futuro. El ser humano está preso de sus propias
limitaciones y es consciente de que su existencia terrenal está avocada a su fin, por lo que se interesa mucho
por el más allá.
Todas las culturas y religiones del mundo comparten el interés por un tema fundamental: la muerte. Los
testimonios de las civilizaciones antiguas más avanzadas (conocidas en nuestros días), como, por ejemplo, la
cultura de los sumerios en la zona del Mediterráneo o los mayas en Centroamérica, que datan de más de
3000 años atrás, demuestran que el hombre siempre ha plasmado sus creencias espirituales en sus pinturas.
Los pensamientos que se traducen en visiones —es decir, en pinturas— se graban en la memoria.
Este principio de transmisión de la información se ha mantenido hasta nuestros días: desde las pinturas
rupestres, todas las culturas han utilizado símbolos y representaciones gráficas.
Con el invento de la imprenta, en el siglo XVI, ha sido posible divulgar historias y situaciones de forma más
eficaz. Hoy en día, es la informática moderna, la encargada de difundir la información más actual en tiempo
real.

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“Una imagen vale más que mil palabras.” Las expresiones, las citas conocidas por todos o la sabiduría de
personas famosas siempre se traducen en un idioma metafórico.
Habitualmente empleamos frases hechas que expresan visualmente sentimientos abstractos, como, por
ejemplo: «Lo he visto con mis propios ojos. Ha sido lo más hermoso que he visto nunca».
El famoso escritor y teólogo inglés Jonathan Swift describió así lo importante que es la visión para la evolución
humana:
«La visión es el arte de hacer que las cosas invisibles puedan llegar a ser visibles».
La importancia de la percepción visual para el desarrollo del cerebro humano queda patente en la gran
cantidad de expresiones de nuestro idioma como: “¡mira!, ¿ves?, no lo contemplo, está visto que…” Todas
ellas manifestaciones visuales utilizadas para describir experiencias cognitivo-emocionales.
Las siguientes frases ilustran estos patrones del habla:
«Observo que cuando contemplo estudiantes poco ilustrados me apetece cada vez menos el rol de vigilarlos
en clase en los exámenes. Ya la vista general previa me sirvió para hacerme una imagen global de lo que me
iba a encontrar en la revisión posterior de sus trabajos. La única forma con perspectiva de cambiar mi punto
de vista al respecto sería ofrecer una formación sin tanta observación del alumnado en la que se contemplara
un marco educativo más amplio». En este breve texto se utilizan numerosas referencias a una percepción
visual.

2. ¿Es la dopamina la sustancia mágica que provoca las visiones?


La liberación de grandes cantidades de la «hormona de la ilusión» —la dopamina— es la principal encargada
de que tengamos una actitud positiva. Esta hormona deja que florezcan nuevas células nerviosas que nos
provocan ganas de lograr algún objetivo en el futuro, independientemente de si se trata de unas vacaciones
inminentes, una pareja nueva u otro tipo de recompensa.
La dopamina activa diversas áreas del cerebro y el mesencéfalo. Todas las estructuras cerebrales implicadas
constituyen lo que se conoce como el sistema de recompensa. Uno de los principales expertos en dopamina,
el profesor Wolfram Schultz, neurocientífico de la prestigiosa Universidad de Cambridge descubrió, gracias a
unas pruebas de acondicionamiento con simios, que la mayor segregación de dopamina no lo producía la
recompensa que les daba (en este caso, un plátano) tras haber realizado correctamente un ejercicio, sino
que se producía inmediatamente antes de que los simios recibieran su recompensa.
Cuando los monos ya habían realizado el ejercicio en reiteradas ocasiones, se acostumbraban a la
recompensa y el cerebro dejaba de liberar dopamina. Sólo si se superaba la recompensa esperada (p.ej.:
dándoles dos o más plátanos), el cerebro de los monos aumentaba una vez más la segregación de dopamina.
Aplicado al ser humano, esto significa que cuando esperamos algo positivo nuestras emociones vienen
acompañadas de un aumento de la dopamina.
El doctor Jeroen Nawijn, investigador holandés experto en turismo, llevó a cabo un estudio para descubrir
cuál era en realidad la importancia de esta anticipación. Para ello, investigó el nivel de felicidad de un grupo
de 1.530 personas que se iban a ir de vacaciones durante las ocho semanas previas al viaje. En comparación
con aquellos que no se iban de vacaciones, los que sí que lo hacían se mostraban mucho más contentos y
felices, en especial antes de emprender el viaje. Nawijn, investigador de la Universidad de Breda, descubrió
que la segregación de dopamina era superior sobre todo antes de las vacaciones; una vez llegado al lugar de
vacaciones, la concentración descendía. Su conclusión fue la siguiente:
Para que las vacaciones no se conviertan en una frustración previsible, las personas necesitan —nada más
llegar— nuevos objetivos para conservar los momentos de ilusión. La ilusión contribuye a que aumente
especialmente la segregación de dopamina.
¿Basta únicamente con fomentar esta «hormona de la curiosidad» para que tengamos nuevas ideas para el
futuro o incluso para que nos convirtamos en genios?

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Los genios no son producto de la casualidad, al igual que no lo es el talento de tener un pensamiento
visionario. Desde hace siglos se discute sobre si el impacto de la capacidad de visión sobre nuestro mundo es
el resultado de la naturaleza, la cultura o consecuencia de la inspiración divina. Las aportaciones científicas
de diversas disciplinas y, sobre todo, las técnicas de imagen más modernas de la neurociencia demuestran
que los pensamientos e ideas geniales no caen del cielo.
El mundialmente conocido investigador de la creatividad, el profesor Mihaly Csikszentmihalyi, se ha pasado
prácticamente toda su carrera tratando de averiguar en qué destacan las personas creativas y visionarias. El
profesor Csikszentmihalyi, de la Universidad de Chicago, tras realizar numerosos estudios y entrevistas
personales con miles de personas con dotes visionarias ha identificado tres requisitos que contribuyen a la
creatividad:
1. Debe tratarse de un tema que la persona conozca particularmente bien.
2. El entorno social debe reconocer la idea nueva y valorarla positivamente.
3. Se debe estar convencido de la propia idea visionaria.
Su análisis arrojaba además que las personas más creativas o con ocurrencias geniales a menudo tienen
caracteres completamente opuestos. Las personas de esta categoría son, por ejemplo, tan divertidas como
disciplinadas. Se comportan de manera inteligente y con frecuencia también inocente. Se unen pensamientos
realistas e imaginarios, preguntándose p.ej.: «En realidad, ¿por qué no?» cuando se enfrentan a una
experiencia nueva. Las personas con dotes visionarias no quedan a la merced de la liberación de dopamina,
sino que pasan a la acción.
La inteligencia de la corteza prefrontal de estas personas está igual de activa o más que su pasión. Además,
su capacidad de duda y autocrítica hace que estén abiertos al progreso y la mejora.
Los visionarios más exitosos presentan cualidades casi opuestas en su carácter. Esta versatilidad les permite
identificar nuevas relaciones que finalmente se traducen, por ejemplo, en inventos revolucionarios tales
como el teléfono, la bombilla o Internet.
¿Cómo consigue el cerebro humano renovar continuamente su entusiasmo?
El neuroinvestigador y profesor externo de la Universidad de Bonn, el doctor Nicolai Axmacher, demostró
algo que la experiencia siempre nos había indicado: que los acontecimientos inesperados se fijan mejor en
la memoria. Mediante unos electrodos colocados a ocho pacientes epilépticos y seis personas diagnosticadas
con depresión pudieron observarse los cerebros mientras trabajaban. Al mostrarles imágenes inesperadas,
los electrodos implantados mostraban una mayor actividad en el centro de la memoria, es decir en el
hipocampo. El aumento de la actividad en el hipocampo se iniciaba a través de las células dopaminérgicas en
el núcleo accumbens, que es parte del sistema límbico. Esta neurohormona, a su vez, actúa sobre el
hipocampo como un tipo de retroalimentación, haciendo que las nuevas vivencias dejen una impresión más
fuerte en el centro del pensamiento y activando el sistema de recompensa. Este sentimiento de felicidad
autogenerado es el responsable de que las personas creativas no dejen de perseguir sus ideas, incluso en
situaciones difíciles. La recompensa intrínseca tiene un doble resultado: por un lado, todo este nuevo
aprendizaje se memoriza mejor y, por otro, esta experiencia positiva hace que tengamos ganas de continuar
investigando y aprendiendo. Se trata de un mecanismo que, al reactivarse una y otra vez, puede hacer que
disfrutemos del aprendizaje hasta que seamos mayores.
Las mejores ocurrencias también estimulan, por tanto, la liberación de determinadas sustancias en nuestro
organismo. Cuando conseguimos dar con una idea que tiene un impacto para nuestras vidas, sentimos que
tiene sentido, nos sentimos bien. Los investigadores, inventores y descubridores pueden sentirse
embriagados con sus fantasías o proyectos. Los investigadores adictos al trabajo se olvidan de todo lo que
les rodea, incluso comer y beber quedan relegados a un segundo plano.
La euforia resultante cuando sienten que por fin están más cerca del tan ansiado objetivo de su investigación
hace que todo esfuerzo, sufrimiento y privación desaparezcan. Para que el sistema de recompensa pueda
funcionar a pleno rendimiento, es necesario que varias regiones del cerebro interactúen entre sí. Todas las
estructuras del sistema límbico-cortical como, por ejemplo, las amígdalas, el núcleo accumbens y la corteza
prefrontal (más racional) se ocupan de reforzar los comportamientos placenteros.

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Las emociones que acompañan a nuestros actos deciden en gran medida los valores y normas que
interiorizamos. Pero no es necesario que tengamos ideas grandiosas para que se produzca un impacto
químico positivo en nuestro cerebro, existen también una gran cantidad de pequeñas situaciones de nuestro
día a día a las que prestamos atención que repercuten favorablemente en su fisiología.
Tras un año investigando en la facultad de medicina de Harvard, en los EE. UU., el conocido neurobiólogo
alemán y profesor de medicina Tobias Esch, de la Universidad de Coburgo, ha demostrado hasta qué punto
se puede entrenar la «felicidad». En su estudio participaron 147 trabajadores de una empresa de seguros
que, durante siete semanas, recibieron a diario por correo electrónico ejercicios relacionados con la felicidad.
Los ejercicios, de una duración de entre 10 y 15 minutos, enseñaban a dedicar parte del día a actividades que
reportaran felicidad (por ejemplo, practicar deporte, obsequiar a un amigo con un detalle, compartir sus
deseos con sus conocidos o escribir un diario de la felicidad). Una vez finalizado el estudio, se les preguntó a
todos los participantes hasta qué punto había cambiado su estado del humor. El resultado fue impactante.
Los efectos físicos de aquellos que participaron en el ejercicio no dejaban lugar a dudas: en comparación con
el grupo de control, que no participó en el ejercicio, los participantes se mostraron más felices, contentos,
descansados y atentos. Los sentimientos de felicidad y satisfacción actuaban como un psicofármaco. Y lo que
es más: los sentimientos de felicidad tenían un impacto en todo su organismo. Reforzaban el sistema
inmunitario y aumentaban la capacidad de resistencia de todos los sistemas del organismo.
El profesor Ruut Veenhoven, de los Países Bajos, llegó a esta misma conclusión. Desde 1984, este profesor
de sociología de renombre internacional ha ido construyendo una extensa base de datos sobre la «felicidad»
en la Universidad Erasmo de Róterdam en la que analizó y archivó todos los trabajos y estudios científicos
sobre la «felicidad». Esta «base de datos mundial sobre la felicidad» (World Database of Happiness) compila
más de 14 000 estudios. En todos estos estudios el profesor Veenhoven siempre llega a la misma conclusión:
La comparación de los resultados de las investigaciones realizadas en aproximadamente 150 países del
mundo demuestra que la principal fuente de felicidad se encuentra dentro del cerebro humano. Por
desgracia, en muchos casos también lo contrario. Desde un punto de vista meramente estadístico, combinar
los pensamientos positivos con una existencia que tenga sentido para nosotros puede alargar nuestra
esperanza de vida en siete años. ¡No existe ningún otro órgano del cuerpo humano que influya de manera
tan significativa en nuestro destino como el cerebro!
El profesor Esch destaca en su obra publicada en 2011 «La neurobiología de la felicidad» lo excepcionalmente
importante que resulta nuestro carácter para nuestra felicidad. Nuestra capacidad «para ser feliz» es innata
en un 50 %, en un 10 % depende de circunstancias externas y en el 40 % restante influyen activamente las
propias personas.

3. ¿Cómo debemos pensar para que nuestro cerebro y nuestro cuerpo estén sanos?
Desde que surgió la humanidad el hombre ha soñado con conservar su salud eternamente. La juventud se
equipara a la salud; la vejez, a la enfermedad y la decrepitud. Los medios de comunicación están repletos de
infinidad de expertos que nos dan consejos para lograr una mente sana en un cuerpo sano. Nunca antes en
la historia de la humanidad se había invertido tanto dinero y esfuerzo en tener una buena salud y un buen
rendimiento.
El neurólogo Esch (que mencionamos anteriormente) explica de forma muy clara cómo el propio
pensamiento puede hacer que la morfina liberada de manera endógena reduzca la sensibilidad de nuestros
nervios. Al mismo tiempo, nuestras propias ideas pueden contribuir a reforzar el sistema cardiovascular y
originar que se fabrique más hormona del amor, la oxitocina.
Esta hormona mejora nuestra capacidad de emparejarnos y nuestras competencias sociales. Los programas
aprendidos del pensamiento pueden hacernos visualizar ideas positivas. Si se practica de forma regular, la
imaginación psicoespiritual puede protegernos con éxito de muchas enfermedades. El riesgo de padecer
enfermedades cardiovasculares, bronquitis, asma, alergias o síndrome de desgaste profesional se reduce
drásticamente.
Las visiones positivas se pueden utilizar también para reducir el centro de la ansiedad, situado en la amígdala.
También pueden generar una mayor sensación de empatía —en la zona de la corteza insular—,

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contribuyendo a su desarrollo. El pensamiento tiene la capacidad de moldear la estructura y las funciones de
las áreas activas en nuestro cerebro. El cerebro se recompensa a sí mismo y, con ello, a todo el organismo,
liberando las denominadas neurohormonas.
La capacidad de tener un pensamiento positivo conlleva un gran poder, tiene numerosas denominaciones y
se encuentra bien arraigado en todas las culturas. Incluso médicos muy reputados descubren hoy en día
prácticas ancestrales a las que se refieren como «nuevos remedios milagrosos» para prevenir y curar
enfermedades.
Ya en 1996, Bernard Lown, conocido cardiólogo estadounidense y permio nobel habló de la «palabra remedio
milagroso». En su libro «El perdido arte de curar», todo un éxito de ventas, el profesor Lown intercedió
fundamentalmente por la medicina de la palabra. Para poder curar es esencial el arte de escuchar y hablar.
Para Lown la palabra de un médico es el agente terapéutico decisivo. Por esta razón, el premio nobel afirma:
«Las palabras son la herramienta más poderosa de la que dispone un médico. Las palabras son un arma de
doble filo, capaces de sanar o de provocar una profunda herida».
Las palabras hacen nacer ideas que pueden influir de manera definitiva en la evolución posterior de las
enfermedades. Hace tiempo los principios activos de los tratamientos placebo se han erigido como uno de
los fundamentos de la medicina moderna.
Son muchos los pacientes que se encuentran en su situación como consecuencia de sus pensamientos
negativos. ¿A quién no se le ha cruzado por la cabeza este pensamiento?: «¡No lo lograré nunca! Tengo hasta
pasado mañana para terminar cuatro encargos y también tengo que hacer la compra, ir al médico, pasar por
correos y recoger el coche en el taller. Es demasiado».
Si no dejamos de pensar en lo que nos queda pendiente, en la falta de tiempo y la presión de nuestra propia
existencia podemos acabar enfermando realmente. El nivel de la hormona del estrés —especialmente el
cortisol— se mantiene alto de forma crónica. Relajarse y descansar ya no surte efecto. Estamos predispuestos
a sufrir infecciones, nuestros músculos se tensan, es posible que padezcamos dolor de cabeza, de espalda y
de estómago. Si el médico no encuentra ningún otro motivo para nuestras molestias más que el estrés, el
diagnóstico suele ser el mismo: distonía vegetativa o enfermedad psicosomática.
Los pensamientos desagradables que se escapan a nuestro control pueden hacernos enfermar.
Sin embargo, también puede suceder lo contrario: Los pensamientos positivos y las firmes convicciones nos
protegen ante las enfermedades, incluso en circunstancias extremas y también pueden vencer a la muerte.
Esto es lo que sostiene el profesor Boris Cyrulnik, uno de los psiquiatras franceses más prestigiosos (una
estrella de su gremio), autor de numerosos bestsellers. El neurólogo y profesor de psiquiatría, al que
torturaron y persiguieron durante la guerra y que finalmente se exilió a Francia, donde vive actualmente, es
el titular de la cátedra de etología en la Universidad de Tolón. La etología es la disciplina que se ocupa de los
fundamentos biológicos del comportamiento humano.
A Cyrulnik se le considera el fundador de la investigación sobre la resiliencia. Su experiencia nos sirve de
ejemplo de cómo una persona puede crecer a pesar de estar pasando por un momento atroz de su vida. Para
ello no basta con tener imágenes positivas del futuro: estas ideas positivas deben sacar a la luz unas
capacidades mentales y sociales extraordinarias.
La familia de Cyrulniks fue deportada en 1944, asesinaron a sus padres y el pequeño Boris, de tan sólo seis
años, tuvo la suerte de sobrevivir a los tumultos de la guerra. En lo desesperado de su situación, el joven
Cyrulnik soñaba entonces con convertirse en médico. A pesar de no disponer de recursos ni identidad
consiguió desenvolvérselas tras la guerra y encontrar ayuda para forjarse una vida nueva.
En 2013 publicó un bestseller «Sálvate, la vida te espera» en el que describe cómo consiguió escaparse de
sus perseguidores y hacer realidad su sueño de estudiar medicina, a pesar de la adversidad de sus
circunstancias y de no tener ningún tipo de perspectiva. En su biografía Cyrulnik esboza el fenómeno de la
«resiliencia», un tipo especial de resistencia capaz de superar las experiencias traumáticas. Este médico y
psiquiatra francés de fama mundial fue el primero en definir y exponer la base científica del concepto de la
resiliencia. Desde entonces la investigación de la resiliencia ya se ha reconocido en todo el mundo dentro de
la medicina y la psicología.

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La resiliencia se basa en la teoría de que si una persona está convencida de poder determinar su destino,
independientemente de lo difícil de la situación en que se encuentre, esa convicción hace que su psique sea
inmune a los traumas.
La sensación de ser eficientes nos protege del sufrimiento psicológico. Tras haber escapado de una muerte
segura, Cyrulnik tenía una enorme confianza en sí mismo.
El haber pasado por esta experiencia existencial, luchando por su propia supervivencia, le proporcionó la
fuerza necesaria para creer en sus sueños y no desesperar nunca. En realidad, su visión de las cosas era
completamente irrealista, pero justamente esta visión de futuro tan inverosímil resultó ser como un seguro
de vida. El principio de Cyrulniks dice así: «Guárdate siempre un sueño más que los que la realidad te pueda
destruir». De acuerdo con el psiquiatra francés, este antiguo dicho indígena de origen desconocido fue una
forma de autoengaño positivo gracias al cual logró sobrevivir. Cuando era niño se sentía vencedor dado que
el destino le había concedido una segunda oportunidad, al contrario de lo que les sucedió a muchas otras
personas deportadas.
Desde entonces se ha investigado mucho acerca de los mecanismos centrales de protección que hacen que
las personas sigan sanas, a pesar de sus difíciles circunstancias en la vida y de la carga psíquica a la que se
enfrentan. La profesora de psicología estadounidense Emmy Werner ha realizado el estudio más amplio y
reconocido sobre la resiliencia. La que fuera profesora de la Universidad de Nebraska hizo un seguimiento
de las vidas de 698 niños desde 1955, durante cuarenta años, hasta 1995. Este estudio longitudinal se llevó
a cabo en la isla Kauai de Hawái e hizo que Werner fuera conocida en todo el mundo.
A pesar de sus difíciles condiciones de vida, con complicaciones en el parto, problemas en el hogar paterno,
situaciones de pobreza y el divorcio o la enfermedad mentales de sus padres, más de un tercio de los niños
de este estudio se convirtieron en unas personas seguras de sí mismas, competentes y cariñosas. Se
constataron diferencias entre los mecanismos de protección de los niños que se desarrollaron positivamente
y aquellos que tuvieron dificultades, tanto internas como externas. El estudio más importante hasta el
momento sobre la resiliencia llega a la conclusión de que las personas resilientes nunca dejan de ser
optimistas, a pesar de las influencias negativas. Estas personas cuentan con una serie de creencias,
convicciones y estrategias de comportamiento fundamentales, tanto a nivel intelectual como psicológico,
que les permiten ser muy eficaces.
Los mecanismos de protección externos muestran una buena integración social en su familia, centro escolar
o comunidad. Cuentan con una relación estable con al menos una persona de referencia. Para estas personas
resistentes es particularmente importante contar con una buena educación, con un entorno social y sentirse
realizados a nivel personal y profesional.

4. La crisis como desencadenante del desarrollo y el crecimiento

El deporte de competición nos ha enseñado que cuanto mejor entrenemos un músculo, más se fortalece. En
medicina deportiva, esta mejora del rendimiento como consecuencia del entrenamiento se denomina
«sobrecompensación». La estructura y el funcionamiento de los músculos que se someten al esfuerzo se
adaptan a los mayores requisitos, tal y como estipula la regla de la ciencia del entrenamiento que dice que
un estímulo demasiado pequeño no produce ningún crecimiento, un estímulo demasiado grande produce
daños y un estímulo de intensidad media debería producir, idealmente, el resultado perseguido, es decir,
aumentar el rendimiento.
Si analizamos todos los estudios de investigación de la resiliencia y la felicidad de las últimas décadas los
resultados son sorprendentes: frente a la opinión ampliamente extendida de que el cerebro dispone de una
estructura más o menos establecida que le impone limitaciones psíquicas e intelectuales, se ha demostrado
que la plasticidad neuronal es sustancialmente superior a lo que se consideraba en el pasado.
Las modernas técnicas de imagen médica de las neurociencias nos permiten prácticamente observar el
cerebro mientras trabaja. Parece posible entrenar nuestras capacidades intelectuales hasta nuestra vejez,

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como si de un músculo se tratara: los músculos se entrenan con pesas, el cerebro lo hace mediante procesos
de aprendizaje.
La crisis actúa como estímulo que actúa sobre el organismo y desencadena una reacción. Al igual que con el
entrenamiento deportivo se debe superar un determinado umbral de cansancio para que se produzca la
sobrecompensación, los acontecimientos críticos desencadenan reacciones mentales, como, por ejemplo,
enfado, ira, rabia y desesperación hasta llegar a la depresión. La psique reacciona ante este nivel de desgaste
como si se tratara de un estímulo corporal con una gran liberación de energía. De mantenerse el estrés
porque la situación no mejora significativamente, podría derivar en desesperación y depresión.
Con los músculos se llega al agotamiento. A nivel psíquico lo que aparece después de estar sometidos a un
estrés continuo es la depresión o el síndrome de burnout. Los dos fenómenos son la consecuencia de una
sobrecarga. Los deportistas y las personas expuestas a demasiado estrés necesitan desarrollar estrategias
para evitar estas sobrecargas, o bien reconocer a tiempo que necesitan cambiar la situación.
Una de estas estrategias consiste en poner a prueba nuevos modelos de comportamiento a nivel familiar o
profesional, algo que produce el mismo impacto que replantearse sus creencias personales: las personas
modifican su actitud frente a la vida haciendo que se estabilice la situación. Se produce un proceso de
adaptación.
Los deportistas que sufren de agotamiento necesitan adaptar sus intervalos de entrenamiento y
recuperación a las circunstancias. Cuando existe desgaste psíquico, es necesario reducir el nivel de estrés y
también es necesario reajustar la actitud adoptada hasta la fecha. Para ello, igual que en el entrenamiento
deportivo, habitualmente se necesita recurrir a un entrenador experimentado. En el caso de las medidas
orientadas a cambiar la conducta, se necesita la ayuda de un terapeuta. El principio básico en el que se
fundamenta esta idea es que el cambio de nuestras creencias contribuye a mejorar, hacer madurar y
preservar nuestra salud.
Ya en la antigüedad, el filósofo griego Epicteto había abordado dentro de sus teorías una serie de cuestiones
relacionadas con la libertad interior de las personas. Epicteto formuló una cita sobre la autonomía interna
que es mundialmente conocida y constituye la base de los tratamientos psicoterapéuticos de nuestros días:
«No nos perturban las cosas, sino las opiniones que de ellas tenemos».
En este sentido, la psicología moderna habla del «papel de víctima» que puede alargar o reforzar el
sufrimiento psíquico. Como consecuencia, el principal objetivo de las terapias para tratar enfermedades
psíquicas se concentra en eliminar el papel de víctima ocasionado por el trauma para encontrar o redescubrir
la libertad de acción. ¡Quien no actúa, habrá de ser tratado para que lo haga!
Los acontecimientos desafortunados son parte de la vida y deben aceptarse en la medida de lo posible.
Muchas personas no se dan cuenta de que al tener pensamientos o visiones negativas están victimizándose.
Este comportamiento victimista recibe un premio que no es más que un premio de consolación: es posible
que se reciba atención y consuelo, pero esto no cambia nada. La sensación de impotencia permanece y con
frecuencia viene acompañada de un sentimiento de inferioridad. Sólo puede ser feliz el que toma las riendas
de su propio destino, el que es consciente de su eficacia y puede volver a forjarse su propia felicidad.
Al adoptar una nueva actitud decide hasta qué punto desea seguir sufriendo o hacerse responsable de sus
propios sentimientos y pensamientos. William James, fundador de la investigación psicológica en los EE.UU.
y posteriormente profesor de psicología y filosofía de la Universidad de Harvard, opinaba que el hecho de
que las visiones de futuro se hagan realidad no depende de las innovaciones técnicas o políticas, sino de los
cambios que se producen en la mentalidad humana. A pesar de que esta opinión la expresó en el siglo XIX,
este tema es de máxima actualidad: «La gran revolución de nuestro tiempo debería haber sido el
descubrimiento de que las personas son capaces de cambiar las circunstancias externas de sus vidas
cambiando de mentalidad».

5. Visceral o racional, ¿de dónde surgen las mejores visiones?

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«La imaginación es más importante que el conocimiento, porque el conocimiento está limitado». Esta cita de
fama mundial de uno de los científicos y visionarios más importantes de todos los tiempos, el premio nobel
de física Albert Einstein, no podría ser más acertada: Las innovaciones más importantes son el fruto de la
intuición. Si en la toma de posesión del antiguo canciller federal Helmut Kohl en 1982, alguien hubiera
afirmado que durante su cargo se reunificarían las dos Alemanias, no se le habría calificado de visionario,
sino de loco e ingenuo.
A principios de la década de los 80, todos aquellos que, al igual que Steve Jobs (el pionero y genio del
marketing) creían que en un futuro no muy lejano todo el mundo dispondría de un ordenador personal, eran
objeto de mofa, igual que el propio Jobs. En las décadas siguientes, Steve Jobs no sólo revolucionó el mundo
de la informática, sino que también logró que su empresa, Apple, se convirtiera en la empresa con más éxito
del mundo. Su eslogan publicitario «Think different» pasó a ser el sinónimo del espíritu empresarial
visionario.
Estos dos ejemplos, y muchos otros de objetivos de futuro inverosímiles, demuestran la escasa utilidad que
tiene el pensamiento lógico a la hora de pronosticar acontecimientos futuros.
El conocido profesor de psicología alemán Gerd Gigerenzer, del Instituto Max Planck de investigación
educativa de Berlín, cree que es poco fiable predecir lo que suceda en el futuro a partir de lo sucedido hasta
la fecha. Él utiliza el término «ilusión del pavo» para describir la idea de que conocer los sucesos o
acontecimientos del pasado no sirve de mucha ayuda para predecir el futuro con éxito. Para ello, Grigerenzer
explica la historia de un pavo, al que su dueño alimenta todos los días. El pavo no tiene motivo alguno para
suponer que un día su dueño podría hacerle daño. Desde un punto de vista puramente matemático, cada día
se reduce la probabilidad de que le pueda ocurrir algo malo… ¡Hasta que llega el día de Acción de Gracias!
La intuición es la sabiduría de nuestros sentidos. Este ejemplo demuestra que a veces el pensamiento
puramente lógico no tiene cabida.
Cuando, para evaluar los avances del futuro, se dispone de muy poca información o de demasiada
información contradictoria, deberíamos poder tomar una decisión visceral. A veces es mejor tomar una
decisión basada en menos criterios que tratar de evaluar todas las incertidumbres que además son
impredecibles. En realidad, estas decisiones no se basan exclusivamente en vagos sentimientos, sino que
siguen una regla general que en la mayor parte de las situaciones se cumple. Cuando tenemos que adoptar
una decisión, buscamos la mayor cantidad de información para cometer los menos errores posibles.
Sin embargo, no logramos nunca acertar al 100 %. Si pensamos que vamos a obtener éxito, a veces, teniendo
la valentía de pasar por alto determinados riesgos es mucho más probable que lo consigamos, que si
analizamos sin parar cada incidente que pueda producirse. En más de una ocasión ha habido proyectos
prometedores que han fracasado antes de iniciarse porque se han quedado bloqueados en un análisis
excesivo de la situación.
A veces, “menos es más”.
Para las decisiones viscerales también necesitamos usar la cabeza. El intelecto almacena y clasifica todos los
datos relevantes para el proceso de toma de decisiones. Para adoptar una decisión visceral, nuestras vísceras
interactúan con numerosas estructuras cerebrales. Las investigaciones más recientes analizan cómo influye
el metabolismo gastrointestinal en el funcionamiento del cerebro. Existen indicios sólidos de que el
funcionamiento cognitivo y emocional del cerebro están muy relacionados con el gastrointestinal. Los
estudios al respecto todavía no se han culminado o se encuentran en fase de preparación, pero parece que
ofrecen un enfoque científico a una serie de metáforas ya demostradas (cuando nos dejamos llevar por una
voz interior, cuando tomamos decisiones viscerales o en base a nuestro sexto sentido).
Las visiones se basan generalmente en un proceso continuo de reflexión de un individuo, el denominado
precursor, que a su vez necesita también tener repercusión. Es posible, por tanto, que algunas ideas no
triunfen porque se han producido demasiado pronto.
En el siglo XV, el mayor visionario de todos los tiempos, Leonardo da Vinci, ideó y construyó sobre papel un
modelo de bicicleta que posteriormente se construiría en el siglo XIX. Es necesario que muchas personas se
hagan eco de la visión de un individuo, para que esta se imponga de manera generalizada.

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Los nuevos medios de comunicación a través de Internet facilitan que la interacción entre los creadores de
productos y procesos innovadores y sus usuarios se lleve a cabo con más rapidez que nunca. Ahora es posible
que grandes grupos participen en el desarrollo de un producto o servicio casi en tiempo real, incluso
realizando críticas y sugerencias. Para las empresas, el cliente es generalmente el mejor consejero a la hora
de evaluar las posibilidades de sus innovaciones en el mercado. Jan Landwehr, conocido experto y profesor
de comunicación y marketing de productos en la Universidad Goethe de Frankfurt, explica de la siguiente
manera el proceso de generación de innovaciones:
«La idea creativa nace del individuo, la multitud es el filtro y el catalizador. La inteligencia de la población —
también llamada inteligencia colectiva— no conduce a la creatividad, es únicamente una forma especial de
organización que no tiene que ser innovadora».
El pensamiento visionario necesita ambas cosas: cabeza y vísceras.
El pensamiento creativo supone pensar abiertamente y el pensamiento racional tiene un objetivo concreto
y se basa en los hechos. Los sueños sólo pueden convertirse en realidad si están dentro de un contexto
espacio - temporal concreto. El pensamiento visionario no pierde de vista su gran objetivo, pero tampoco
considera que dar rodeos y enfrentarse a las dificultades sea una pérdida de tiempo, sino que lo ve como un
proceso de aprendizaje para que nuestra percepción aprenda a establecer nuevas conexiones.

6. Pensamientos nuevos, cerebro nuevo

«Lo que no se aprende en la infancia, ya no se aprenderá nunca», este es un dicho que se viene utilizando
desde hace generaciones en la enseñanza. Las teorías del aprendizaje y la evolución de todas las
universidades famosas de pedagogía o psicología del mundo estaban de acuerdo en lo siguiente: tras la
infancia, la juventud y los primeros años de la edad adulta, el cerebro madura de manera funcional y
estructural.
Los procesos de crecimiento y cambio sólo eran posibles (si acaso lo eran) de forma marginal. El número y
los tipos de conexiones de las células nerviosas había alcanzado su punto álgido y, de hacer algo, sólo cabía
que las células nerviosas comenzaran a degenerar conforme nos hacíamos mayores. La inteligencia, la
emoción y el comportamiento social estaban determinados por el denominado proceso de evolución.
Desde el siglo XVII, el dualismo entre cuerpo y alma ha hecho que se entendiera que ambos conceptos
estaban separados entre sí. La materia produce materia, y lo intelectual y mental produce algo inmaterial.
Los fenómenos como la telepatía o la telequinesia se apartaron al campo del esoterismo por su carácter poco
científico. Sólo el budismo se ocupaba desde hace siglos de la transformación del cerebro a través del
pensamiento meditativo.
Incluso en la neurociencia se creía hasta hace algunos años que el pensamiento se produce en el cerebro
como consecuencia de procesos bioquímicos. Sin embargo, cada vez hay más estudios de la investigación
moderna que demuestran que esta relación causal también es reversible: “El pensamiento forma el cerebro”.
Uno de los estudios más impresionantes del mundo que señala cómo los pensamientos positivos pueden
modificar el sistema neuronal lo está llevando a cabo el investigador del cerebro y profesor Richard Davidson
de la Universidad de Wisconsin.
En 2006, la revista TIME seleccionó a Davidson para formar parte del círculo selecto de las cien
personalidades más influyentes que habían logrado resultados sorprendentes en su especialidad. En su
estudio contó con la ayuda del maestro de la meditación budista, el Dalai Lama, para realizar diversas pruebas
durante las cuales se realizaba un encefalograma de las regiones del cerebro afectadas por años de
meditación. Todos los sujetos habían destinado aproximadamente entre 15 000 y 55 000 horas a la práctica
de la meditación. Los resultados de las pruebas demostraron, sin lugar a duda, que las regiones del cerebro
responsables de los sentimientos positivos y del comportamiento empático y altruista se habían activado en
una escala hasta ahora no vista. Los procesos mentales habían tenido un impacto modular. En pocas palabras,
el cerebro era tan moldeable como la plastilina. Para nuestra visión occidental del mundo, estos nuevos
hechos demostrados de la neurociencia son algo revolucionario.

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El budismo, sin embargo, hace más de 2500 años que conoce estas conexiones. Es obvio que nuestro yo y
nuestro carácter no son estáticos ni se mantienen en un estado estable. Cada vez son más los estudios que
demuestran que nuestros pensamientos son los creadores de la realidad, tanto en lo positivo como en lo
negativo.
Los pensamientos positivos producen una serie de cambios a largo plazo (por ejemplo, la capacidad de
concentración y memorización en la corteza prefrontal). La meditación contribuye a reducir la actividad de
nuestro centro de ansiedad (la amígdala) y al mismo tiempo reduce la segregación de la hormona del estrés,
que dificulta en gran medida la formación de nuevas neuronas e impide que las células nerviosas nuevas se
comuniquen entre ellas sin interferencias. La terapia cognitiva de la conducta puede incluso hacer que se
mejore en los casos de depresión que han derivado en una reducción de las capacidades funcionales, por
ejemplo, cuando la actividad de nuestro centro de recompensa en el núcleo accumbens (parte del sistema
mesolímbico) está limitada.
Nuestra forma de actuar y pensar se comporta como una pista de esquí en que todos los nuevos esquiadores
utilizan la misma pista, por muy rodada que esté, a pesar de que existen otras opciones. Para que una nueva
pista funcione correctamente, es necesario crearla, probarla y recorrerla. Cuanto más rodadas,
emocionalmente hablando, estén las pistas de nuestro cerebro, más complicado es establecer nuevos puntos
de vista. Todos conocemos a la perfección el poder de la costumbre. Lo bueno es que también la búsqueda
de rutas de pensamiento nuevas se puede entrenar.
Los estudios neurocientíficos sobre la naturaleza especial del cerebro creativo han arrojado que las personas
creativas disponen de una función de filtrado menos acentuada en su mente.
La profesora de psicología Shelley Carson, de la Universidad de Harvard en los EE. UU., ha comparado el
funcionamiento del cerebro de personas especialmente creativas con el de otras menos creativas. En el
ejercicio científico participaron dos grupos de sujetos y se trataba de probar su capacidad para evadirse
utilizando estímulos acústicos mientras resolvían tareas que exigían una gran concentración. El resultado fue
que las personas creativas se distraen con mucha más facilidad. Son más sensibles a la percepción de
estímulos sensoriales y por ello también más originales a la hora inventar asociaciones nuevas. Por este
motivo a menudo tienen dificultades para discernir lo importante de lo superfluo. El pensamiento
especialmente creativo tiene la particularidad de que, en ocasiones, pueden establecerse asociaciones
“alocadas”, y con ello queremos decir “insólitas”.

7. ¿Cómo puedo mejorar yo también mi potencial creativo?


Los conocimientos son limitados, pero la fantasía no tiene fin. En todos los medios de comunicación nos dan
consejos sin descanso para «tunear nuestro cerebro», nos ofrecen recomendaciones sobre la salud, otros
temas relacionados con el sueño y la relajación, recetas de cocina, ofertas deportivas para ejercitar el
cerebro, pastillas para el cerebro o estimulación eléctrica del cerebro. Las técnicas de meditación son otra
forma de poner a punto nuestro cerebro, gracias a las cuales se mejoran fundamentalmente nuestra
capacidad de atención y la concentración. Básicamente, o se entrena la capacidad de relajación para dejar
volar nuestros recursos creativos (dado que sólo un cerebro relajado puede pensar libremente), o actuamos
convencidos de nuestras propias acciones. Pero incluso en este caso se precisa una concentración
extraordinaria para hacer evolucionar al cerebro.
Si observamos las trayectorias de algunas personas visionarias especialmente creativas como Steve Jobs o
Bill Gates en la actualidad, o bien genios del arte de otros tiempos como Picasso, Dalí o músicos como
Beethoven o Mozart, de todos llama la atención su enorme diligencia y su dedicación. No sólo se necesita
talento para que una idea visionaria tenga éxito, también es importante la perseverancia. Para que una
persona continúe persiguiendo una idea durante mucho tiempo y no se deje desanimar a pesar de los
posibles reveses, necesita emocionarse y entusiasmarse.
Este entusiasmo activa los centros emocionales, sobre todo el sistema límbico. Las células nerviosas que se
encuentran allí llegan a través de sus apéndices a todas las otras zonas del cerebro. Cuando nos encontramos
en estado de euforia, en los extremos de estas células nerviosas se liberan una serie de mensajeros químicos.

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Estos mensajeros cuentan con conexiones neuronales secundarias para fabricar proteínas específicas. Las
conexiones de las células nerviosas que se acaban de crear y estabilizar constituyen la «herramienta» que
necesitamos para llevar a cabo las nuevas tareas. Prácticamente es como si el cerebro creciera con sus tareas.
La inspiración da la señal de salida para la «transpiración». Y la transpiración, es decir, la actividad mental,
establece interconexiones neuronales adicionales y redes sinápticas que a su vez generan nuevas imágenes
y visiones. Los resultados de este proceso creativo revelan mucho más que la suma de sus componentes. Este
fenómeno se denomina emergencia.
El concepto de emergencia se describe por primera vez en la física y desde entonces se ha aplicado también
a otras muchas ciencias, como, por ejemplo, la medicina, la psicología, la filosofía y, desde hace unos años,
forma parte cada vez más, de la investigación neurocientífica. Gracias a su estructura especial y a la
interacción de los diversos sistemas, el cerebro es capaz de lograr siempre algo nuevo: a eso se le llama
creatividad. Desde el punto de vista científico, esta característica extraordinaria no se puede explicar a partir
de los elementos individuales que forman el cerebro. Podemos describir e investigar la forma en que surgen
y evolucionan los procesos emergentes que se desarrollan en nuestro cerebro, pero no es posible
esclarecerlos o anticiparlos. Por tanto, la generación de nuevas visiones y creaciones es un proceso
interminable.
El que una persona pase a la posteridad como un genio por una visión o idea se decide siempre a posteriori.
Nadie ha sido capaz de describir la diferencia entre un loco y un genio mejor que el famoso escritor Mark
Twain: “Un hombre con una idea nueva, es un loco hasta que la idea triunfa”.

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