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COMO ABORDAR UN EPISODIO DE ACOSO

Fuente: “Herramientas contra el Acoso Escolar: Un enfoque integral”


A. Suckling y C. Temple. MEC y Editorial Morata (2006)

1.- EL ENFOQUE MORALISTA:


Es aquel según el cual se espera que el alumnado acate los valores del Centro
educativo. (Rigby, 1996). Esta puede ser una situación posible:
“Se envía al acosador al Jefe de Estudios que destaca la postura del Centro
respecto al acoso. Se pide entonces al alumno que haga una redacción en la que
destaque los valores que no ha respetado y que escriba una carta presentando sus
disculpas al alumno acosado”.

- Ventajas:
a) Promueve los valores del Centro.
b) Apela al sentimiento de moralidad del alumno.
- Inconvenientes:
a) Se pasan por alto los motivos del acosador.
b) El acosador puede tomar represalias con el acosado de maneras más difíciles
de detectar.

2.- EL ENFOQUE LEGALISTA:


Con este enfoque el acosador/a es consciente de una serie de reglas y normas
con un conjunto de consecuencias o sanciones de distinta gravedad.

- Ventajas:
a) Es un método rápido.
b) Los alumnos/as pueden identificar en qué consiste la conducta aceptable.
c) Pueden administrarse castigos según la gravedad de la conducta.
- Inconvenientes:
a) Es una solución provisional porque no hay conciliación del acosador/a con el
acosado/a.
b) Determinar los detalles de la conducta para imponer una sanción correcta
puede llevar mucho tiempo.
c) Causa poco impacto en los acosadores/as persistentes.
d) El acosador/a intenta vengarse del castigo.

3.- EL ENFOQUE HUMANISTA:


Este enfoque pretende provocar el cambio de pensamiento y de la conducta del
acosador/a. El profesor/a no trata de culpar ni de imponer castigos sino que escucha con
atención dirigiendo al alumno/a a la adopción de una conducta adecuada que solucione
el problema. Es importante que el profesor/a cree un estilo de comunicación no
amenazador con un intento sincero de comprender al acosador/a en un plano más
personal.

- Ventajas:
a) El acosador/a modifica su conducta y su forma de pensar, en vez de buscar a
otro alumno/a para acosarle.
b) Las soluciones son también a largo plazo.
c) Repara la relación entre el acosador/a y el acosado/a.
- Inconvenientes.
- a) Algunas personas se sienten incómodas porque este enfoque se centra en la
solución en vez de en el castigo o la culpa.
- b) Hay que dedicarle mucho tiempo.
- c) Los padres y madres pueden pensar que el centro no tiene “mano dura” para
atajar el problema.

Para dar una idea de este enfoque se presentan dos procedimientos: el “metodo
de no inculpar”, ideado por B. Maines y G. Robinson en Inglaterra, y el “método de
compartir la preocupación”, de A. Pikas en Suecia.

3.1.- EL MÉTODO DE NO INCULPAR:


En este método el acoso se aborda con el acosador/a, su grupo de apoyo y los
observadores pasivos implicados en un incidente determinado. Se utiliza un enfoque de
resolución de problemas, que responsabiliza en vez de culpar al grupo. Los siete pasos
del procedimiento (Sharp y Smith, 1994) son los siguientes:

Paso 1: Entrevista con el alumno/a acosado/a:


El profesor/a habla con el alumno/a acosado/a acerca de sus sentimientos. No es
necesario conocer todos los detalles del incidente pero sí saber quiénes están
implicados. Hay que pedirle permiso para contar a los acosadores/as cómo se siente en
relación a lo que pasó. Se tranquiliza al acosado/a diciéndole que esto no va a causar
problemas a los acosadores/as, por lo que no debe temer las represalias.

Paso 2: Convocar una reunión con los alumnos/as implicados/as


Se provoca una situación informal pero importante de relación entre
compañeros/as. Participan los acosadores/as principales, los observadores pasivos y los
cómplices. Puede tratarse de un grupo de seis alumnos/as que se reúne con el profesor/a
sin que esté presente el acosado/a. Con frecuencia, al principio de la reunión hay que
tranquilizar a los participantes insistiéndoles en que no tienen motivos para preocuparse
y que han sido escogidos porque todos y todas pueden ayudar de alguna manera. Eso es
lo que tienen en común.
Se crea una atmósfera informal disponiendo los asientos en círculo y, si es
posible, evitar que sea la clase o un despacho muy formal para que sea un “terreno
neutral”.

Paso 3: Comunicar al grupo los sentimientos del acosado/a


El profesor/a comunica de forma indirecta cómo se encuentra el alumno/a
acosado/a, sin culpabilizar a nadie con los detalles del incidente concreto. El docente
puede utilizar un poema, relato, dibujo o noticia de prensa para ilustrar cómo se siente.
El objetivo es favorecer el sentimiento de empatía del grupo, haciendo preguntas como:
“¿Alguna persona ha sido acosada en el Centro? ¿Y en otros Centros? ¿Alguna persona
tiene algún familiar que ha sido acosado/a?
El profesor/a escucha las respuestas, señalando que la persona acosada debe
sentir algo parecido también. El profesor/a no hace preguntas de por qué. En último
término, eso sólo sirve para perder el tiempo y distrae al grupo del objetivo de ofrecer
soluciones.
Paso 4: Traspasar la responsabilidad al grupo
El profesor/a destaca, sin juzgar a nadie, que todo el mundo tiene derecho a
sentirse seguro y feliz en el Centro. Tranquiliza a los integrantes del grupo,
manifestándoles que ellos y ellas pueden ayudar al acosado, transfiriéndoles de ese
modo la responsabilidad. La clave está en alcanzar una solución, no culpabilizar a nadie.

Paso 5: Pedir al grupo ideas y soluciones


El docente pide a los alumnos/as que indiquen posibles actuaciones para
conseguir que el acosado/a se sienta más contento/a en la escuela. Después, hace
comentarios de aprobación, pero no exige de los alumnos/as una promesa con respecto a
sus soluciones. Sus ideas pueden ser de este tipo:
- Le invitaremos a que juegue con nosotros.
- Le preguntaré si quiere unirse al grupo a la hora del comedor.

Se aconseja ignorar los comentarios negativos o resentidos y centrarse en elogiar


las ideas que ofrezca el grupo. A menudo, esto tranquiliza a los alumnos/as más
callados y les anima a aportar algo o a reforzar lo que otros y otras sugieren. Incluso la
participación en el grupo de alumnado responsable o que tenga dotes de liderazgo,
puede ayudar a la conciencia social del grupo y acelerar el proceso.

Paso 6: Dejar que los alumnos/as pongan en práctica su plan


El profesor/a da por terminada la reunión dejando a los alumnos/as la
responsabilidad de resolver el problema que ellos mismos han creado y desarrollar
juntos un plan. Es vital que se transfiera la responsabilidad al grupo, fomentando que
asuman su puesta en marcha. El profesor/a expresa su confianza en el grupo y señala un
momento y lugar para revisar la situación con cada alumno/a por separado.

Paso 7: Entrevistas de seguimiento con cada alumno/a


De acuerdo con lo pactado, el profesor/a se reúne con cada uno de los
alumnos/as una semana después para revisar las soluciones. Es preferible hablar primero
con el acosado/a. El profesor/a averigua si se ha terminado el problema. Si es así, se
felicita y se dan las gracias a cada uno de los alumnos/as. Las revisiones pueden
continuar el tiempo que haga falta, pero dos revisiones suelen ser suficientes.

Lo que piensan los alumnos/as de este enfoque:


Cuando no se pretende culpabilizar ni castigar, los alumnos/as pueden relajarse,
lo que les proporciona una mejor situación mental para descubrir cómo se siente el
acosado/a y ofrecer posibles soluciones.

Lo que piensan los educadores/as de este enfoque:


Necesita dirección prudente y cuidadosa para suscitar empatía de los alumnos/as.
La empatía conlleva cambios de sentimientos y de conducta. Si este enfoque no se
dirige de forma adecuada, los alumnos/as pueden adoptar posturas cínicas y hacer
fracasar el procedimiento.
3.2.- EL MÉTODO DE COMPARTIR LA PREOCUPACIÓN:
Utiliza un estilo de abordar el problema que evita la confrontación, centrándose
ante todo en encontrar soluciones. El objetivo consiste en facilitar que acosado/a y
acosador/a se desenvuelvan en paz en el mismo Centro, sin que necesariamente se
conviertan en amigos/as. El papel del profesor/a consiste en:
- Buscar un lugar tranquilo, fuera del aula, para celebrar una entrevista en privado.
- Escuchar a cada alumno/a sin juzgar ni culpabilizar.
- Evitar tratar de llegar al fondo de la cuestión.
- Mantener la empatía durante la entrevista, dando tiempo suficiente a los
alumnos/as para que expongan lo que deban decir.
- Crear un clima positivo durante la entrevista, disponiendo los asientos de
manera que no favorezca la confrontación.
- Dirigir a los alumnos/as hacia un resultado positivo.
- Documentar el incidente y las soluciones ofrecidas.
- Informar a las partes interesadas, como padres, madres y profesorado.
- Hacer el seguimiento y acompañamiento con los alumnos/as implicados/as.

Primera Reunión:

- Entrevistas con los acosadores/as:


Se entrevista por separado a cada acosador/a. El profesor/a comienza con el
cabecilla, dado que es quien tiene el mayor poder en el grupo y el máximo control del
mismo.
Cuando el alumno/a está sentado/a y mirando al profesor/a, se le plantea el
problema de que la persona acosada tiene dificultades para estar en el Centro. El
profesor/a podría empezar con una frase como: “Hace algún tiempo que Jonay no lo está
pasando bien en el Centro” (de forma indirecta), dicha en tono asertivo, o: “He oído que
estás siendo un poco desagradable con Jonay ¿qué es lo que pasa? (de forma directa),
también dicha en tono asertivo pero no como un juicio de valor.
Con independencia de la respuesta del acosador/a, el profesor/a no culpabiliza ni
se dedica a interrogar, y tampoco pierde el tiempo haciendo preguntas buscando “por
qué”, ya que a menudo los alumnos/as no saben bien las razones por las que se
comportan de forma negativa. En este momento, la función del profesor/a consiste en
manifestar su preocupación por Jonay, y es entonces cuando el acosador/a suele
expresar también su preocupación y admite su participación en la situación.
Seguidamente, el profesor/a pregunta al alumno/a: “¿Qué crees que podrías
hacer para ayudar a Jonay en esta situación?”
Es importante que el profesor/a espere a que el alumno/a aporte soluciones para,
a continuación, darle ánimos y elogiarlo/a. Puede decirle: “Muy bien, intenta hacerlo
durante esta semana y ya veremos qué ocurre cuando hablemos el… (fecha)”.
En muchos casos los alumnos/as se muestran reacios a dar soluciones o hacer
sugerencias. Es posible que el profesor/a tenga que hacer algunas observaciones con las
que el alumno/a se sienta cómodo, por ejemplo: “Se me ocurre una idea que puede ser
útil, te la voy a contar…” También es posible que los acosadores/as:
a) No sean capaces de ofrecer soluciones. En ese caso, el docente presenta
algunas, al tiempo que ofrece su apoyo.
b) No quiera responsabilizarse del problema. El docente sigue insistiendo en
provocar empatía y trabajar las emociones, sin culpabilizar a nadie de la
situación.
c) No quiera colaborar y guarde silencio. El profesor/a espera en silencio a que
hable.
d) Plantee soluciones ineficaces. El docente conduce a los alumnos/as a que
vean si las soluciones ofrecidas pueden resolver el problema y sugiere
algunos cambios.

- Entrevista con la persona acosada:


Después de hablar con los acosadores/as se entrevista al acosado/a. Cuando se
encuentre cómodo, el profesor/a empieza la entrevista con: “¿Cómo te va? He oído que
te están ocurriendo cosas desagradables”.
En general el acosado/a comenta cómo se siente y lo que ha estado ocurriendo.
Esto permite determinar el tipo de conducta que la persona acosada que ha estado
desarrollando. Juntos/as pueden examinar soluciones y estrategias y establecer las
acciones que deben emprender.
En esta fase es importante ser paciente y prestar apoyo, porque muchos
alumnos/as que han sido víctimas de acoso han debido armarse de valor para contarlo.
Tienen necesidad de ser escuchados y de que se les tranquilice asegurándoles que se
solucionará el problema. Esto es de vital importancia.

Segunda Reunión. Seguimiento:


El profesor/a se reúne por separado con cada alumno/a para averiguar qué tal le
va con el plan de acción propuesto. Si persiste el acoso, el profesor/a sigue trabajando
con los alumnos/as de forma individual para promover una mayor comprensión de la
situación de la persona acosada y sus sentimientos, procurando que pueda formularse
una solución viable. Si ha terminado el acoso, el profesor/a recuerda a los alumnos/as
que sigan así y les informa uno a uno de que, en la fecha prevista, se celebrará una
reunión de grupo. Es muy importante felicitarles cuando han llevado a cabo sus
estrategias y soluciones.

Reunión FINAL:
Su objetivo es mantener los cambios de la conducta que se hayan producido y
conseguir que el alumnado se comporte de manera amistosa con el acosado/a.
La preparación facilita unos mejores resultados, por lo que conviene reunirse
primero con los acosadores/as, de manera que esto les permita preparar los comentarios
positivos que puedan hacerle al acosado/a. Después, el profesor/a invita a la persona
acosada, mostrándole su apoyo para que todos y todas se sientan cómodos/as. El
profesor/a expone cómo ha mejorado la situación y pregunta a los alumnos/as de qué
manera pueden mantenerla, llevándolos/as hacia un acuerdo positivo entre las dos partes
sobre cómo deben comportarse en el futuro.

Lo que piensan los educadores de este enfoque:


- Los alumnos/as implicados están más relajados debido al carácter consultivo de la
primera entrevista.
- Al centrarse en las soluciones en vez de culpar a alguien, a menudo los acosadores/as
implicados/as manifiestan su alivio por ¡no verse metidos en problemas!
- Los docentes impiden que se produzca un acoso secundario al transmitir de forma
indirecta el mensaje de que el acosado/a no ha revelado nada. El método comienza
siempre con las entrevistas con los acosadores/as, lo que impide el enfado y las
represalias contra el acosado/a.
- El profesorado que entrevista por separado a los acosadores/as experimentan una
mejor calidad de la comunicación. Los alumnos/as pueden hablar con más libertad y
sinceridad y los profesores/as se sienten aliviados al no verse obligados a hacer
preguntas de “por qué”, dado que estas llegan a provocar un círculo vicioso.

4.- OTROS ENFOQUES


Es posible que el profesorado utilice estas técnicas y descubra que no le sirve
para resolver un determinado incidente. Quizá haya sido un buen punto de partida pero
tenga que utilizar otras estrategias si el acoso es grave y persistente. Rigby (1996) basa
su definición de “gravedad” en cinco puntos clave:
- ¿Hasta qué punto está angustiada la víctima?
- ¿Hasta qué punto están angustiados los padres y madres?
- ¿Desde cuándo se está produciendo el acoso?
- ¿Hasta qué punto está dispuesto el acosador/a a reconocer el daño causado?
- ¿En qué medida está dispuesto el acosador/a a trabajar para resolver la situación?

Teniendo presentes estos puntos y si el caso es lo bastante grave, puede ser


necesario pasar de un enfoque no punitivo a otro que sí lo sea y, en consecuencia, se
muestre más severo. Otras estrategias pueden ser:

a) Consecuencias lógicas: Hay que concienciar al alumnado de que la conducta


tiene unas consecuencias, unos resultados que les afectarán a ellos/as y a los
demás.
b) Separación temporal: Sacar al alumno/a acosador del grupo. No hay que
considerarlo como un castigo sino como un periodo de tiempo para que pueda
reflexionar sobre su conducta y dar soluciones.
c) Traslado del acosador/a a otra clase.
d) Eliminar privilegios en el Centro, con la posibilidad de recuperarlos si repara los
daños causados.
e) Hoja de seguimiento y control del acosador/a.
f) Expulsión temporal del acosador/a: Puede transmitir a la comunidad educativa el
mensaje de que acomete con seriedad el problema del acoso. Durante este
periodo, el alumno/a necesita un programa de aprendizaje adecuado. La
Comisión de Convivencia tendrá que elaborar un plan para supervisar y apoyar
al alumno/a cuando vuelva a clase.
g) Expulsión definitiva del acosador/a: Realmente es una medida disciplinaria
severa que debe reservarse a circunstancias muy graves. Hay que tener en cuenta
muchos aspectos antes de dar un paso de este tipo. Es importante agotar los
procedimientos adecuados antes de tomar esta medida.