Está en la página 1de 19

UNIVERSIDAD NACIONAL DE ENTRE RÍOS

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

TECNICATURA EN GESTIÓN CULTURAL

ECONOMÍA Y CULTURA

TRABAJO PRÁCTICO N° 3

MODALIDAD: grupal

INFORME FINAL: CICLO COMPOSITORAS

DOCENTES:
Lic. Eva Bellini
Lic. Daiana Pérez

ALUMNAS:
Mihura Camila
Morilla Tamara
Wagner Yamila

FECHA DE ENTREGA: 23 de Junio de 2020.


CONSIGNAS:
Elaborar un INFORME FINAL donde se plasme el análisis realizado considerando:
● los objetivos generales y específicos presentes;
● la consigna: La idea general del trabajo, que realizaremos a lo largo del cuatrimestre,
es poder conocer cómo se financia la cultura en nuestro entorno local y regional.
● interrogantes guías:
- Cómo iniciaron. Qué actividades específicas realizan. Qué objetivos tienen. Qué los motivó
o motiva a hacerlo. Cuáles son sus principales problemáticas y desafíos. En qué línea cultural
se inscribe la experiencia. Investigue y ponga de manifiesto una descripción sobre el sector.
Contexto socio-económico donde se inscribe la experiencia.
● el material teórico propuesto por la cátedra

1
INFORME FINAL: CICLO COMPOSITORAS

INTRODUCCIÓN:
Nos proponemos analizar en mayor profundidad, la experiencia cultural que habíamos
comenzado a trabajar en instancias anteriores: el Ciclo Compositoras de Entre Ríos. Nos
enfocaremos, en el valor cultural de la experiencia, pero ligado también al aspecto
económico de la misma, haciendo énfasis en la cuestión de la sustentabilidad económica
que este tipo de actividades culturales conllevan.
El Ciclo Compositoras (CC) nace en el año 2018. Con motivación de Paola Núñez, a quien
entrevistaron el año pasado, para ilustrar cómo surgió esta interesante propuesta:

Muchas de las composiciones que mostraban maridos y amantes eran en realidad de las
mujeres que tenían a su lado. En la música clásica, en la música folclórica, en diversos
ambientes y estilos pasaba esto. Le preguntás a algún intérprete a quién pertenece la música
que está tocando y, seguramente, en un 100% te va a decir que es de un varón. Y no es la idea
de pelearnos, de oponernos nosotras a ellos, sino mostrar que también creamos, que también
pensamos y tenemos ideas, señaló Núñez a Escenario 1.

Paola Núñez, pianista y compositora, fue la primera en idear el proyecto. La idea inicial se
fue trabajando en conjunto, con las primeras participantes del Colectivo Compositoras, que
surge en el 2017, cuando se comienza a planificar el Ciclo Compositoras 2018.

[...] Pensamos que era un momento importante como para mostrar a la mujer en su lado
creativo; no porque no se haya mostrado antes, sino que muchas veces no teníamos el espacio
donde mostrarlo, a no ser que nosotras mismas lo gestionáramos 2.

Ahora bien, tal como lo enuncia el portal de noticias de la UNER 3, la composición es un pilar
fundamental dentro de la actividad musical, dado que “garantiza creación, imaginación,
coherencia y persistencia para la transmisión de nuevas tendencias”, por lo que resulta
imprescindible dentro de la cultura. De esta forma, el CC se organizó en un ciclo de recitales
mensuales que dura todo el año. Y consta con la presentación de una compositora por cada
recital, y una presentación en el recital final de todas las compositoras partícipes del Ciclo
Anual. Este fue el primer impulso que les permitió a las compositoras, no sólo mostrar la

1 Fuente: https://www.unoentrerios.com.ar/escenario/un-colectivo-que-da-relevancia-al-rol-las-
mujeres-la-composicion-n2506341.html
2 Idem.
3 Fuente: https://noticias.uner.edu.ar/notas/10028/el-tiempo-de-las-compositoras

2
variedad de géneros y estilos que conformaban las propuestas musicales, sino también y,
principalmente, instalar dicha actividad en la ciudad.
En el 2019 Compositoras volvió a presentar un ciclo de música pero con una pequeña
modificación: a la organización del ciclo se sumó la Secretaría de Extensión y Cultura de la
FCEDU, por lo que ese año los recitales se llevaron a cabo en el auditorio “Rodolfo Walsh”.
En cada oportunidad, respetando la idea original del encuentro respecto a la diversidad de
géneros musicales (folclore, fusión, rap, instrumental, etc.), edades, trayectorias y
formaciones de sus participantes, el ciclo anterior de Compositoras convoca a un nuevo
ciclo de recitales a distintas artistas de Entre Ríos. Y así hasta hoy. Sosteniendo siempre el
mismo formato, aunque siendo presentado en distintas salas.
De esta manera, podemos decir que la rica experiencia que surgió a partir del trabajo
cooperativo en 2017, fue el germen que más tarde derivó en un colectivo de mujeres
artistas que logró trascender: ya no se trata solamente de un ciclo de recitales sino de
diferentes propuestas sostenidas en el tiempo y relacionadas al trabajo de la composición
(charlas, talleres, encuentros, etc.), el rol de la mujer compositora y el armado de una red de
compositoras de la provincia.
A continuación analizaremos en detalle la relación que esta propuesta cultural mantiene con
la economía de nuestra región. Lo haremos a la luz de los aportes teóricos de los autores
sugeridos por la cátedra. Al final de este informe, adjuntamos la entrevista que realizamos a
dos de las artistas integrantes de Compositoras.

3
DESARROLLO:

● Caracterización de la experiencia en relación a la Economía y la Cultura.


Análisis de la experiencia en función de los aportes de Bonet, Getino, Throsby.

Iniciaremos con un breve recorrido por los principales aportes teóricos de Getino, Bonet y
Throsby, para luego enfocarnos en el análisis específico del CC y ponerlo en diálogo con los
autores mencionados.

En El peso de lo intangible, Getino se centra en tres ejes fundamentales 4, aquí retomaremos


sólo el que concierne a Cultura y Economía. Afirma, que si se quiere operar y gestionar en el
campo cultural, es primordial comenzar por definir, en términos operativos, qué
entendemos por cultura. Hacer esto nos permite posicionarnos frente a ella desde una
perspectiva política y no meramente filosófica y, al mismo tiempo, analizar los elementos de
la cultura que inciden en la política y en la economía.

Es interesante observar, la importancia que le atribuye a obtener, transparentar y hacer


confiable la información de todos aquellos estudios y análisis que tienen que ver con la
economía de la cultura. Getino sostiene que la cultura comienza a aparecer como un tema
importante para los economistas, los organismos de financiamiento internacional y los
organismos nacionales, ya que se presenta como una posible solución para atenuar
problemas de economía y de empleo (Getino, 2004: 88)

Sin embargo, en La Economía de la Cultura como disciplina contemporánea (2007), Bonet


observa que, a lo largo del tiempo, existió una separación entre el sector económico y el de
la cultura que produjo que el segundo quedara totalmente desprotegido frente a un mundo
netamente capitalista. En este sentido, explica, tanto el romanticismo como las vanguardias
históricas del siglo XX instauraron y alimentaron el imaginario social que consideraba a la
Economía como opresora de la Cultura, en tanto que esta disciplina, como así también la
Política y las Cs. Sociales, coartaban la libertad del Arte (Bonet, 2007: 17-18). Bonet difiere
de este razonamiento y afirma que defender el valor cultural no es aislarlo de las otras
aristas de las Cs. Sociales, sino que por el contrario, sería mucho más enriquecedor ponerlas

4 Dichos ejes son:


- la cultura y la economía
- las industrias culturales
- los observatorios y el registro y procesamiento de información, estudios e investigaciones
relacionados con industrias culturales.

4
en diálogo con el trabajo de los operadores culturales y analizarlas desde una perspectiva
más interdisciplinar, incluyendo a la Economía.

La disociación entre ambas disciplinas, explica, se debe no sólo al prejuicio romántico que
históricamente se instauró en torno al mercado, sino también a que tienen prioridades
opuestas: si para la economía convencional el valor más importante es el funcional, para la
cultura lo es el simbólico o emocional. Entonces, los supuestos de la economía convencional
(racionalidad de los agentes económicos, búsqueda de utilidad y de lucro) chocan con la
realidad de la cultura, por lo que los bienes culturales pueden ser percibidos de formas
diversas.

En este punto, resulta interesante poner en diálogo lo expuesto por Bonet y Getino con el
concepto de valor que desarrolla David Throsby en una conferencia llevada a cabo en el año
2005 en la UBA. Este autor plantea que existen dos temas básicos que la economía de la
cultura debe abordar: el concepto de valor, por un lado, y lo que concierne a la
sustentabilidad y el desarrollo sustentable, por otro. Volveremos sobre el segundo punto
más adelante. En cuanto al concepto de valor, Throsby explica:

[...] debemos reconocer dos tipos de valor: [...] hay un valor económico y también lo que
denominamos valor cultural. Son diferentes, obviamente están relacionados, pero no
necesariamente son lo mismo. Los economistas reconocen de inmediato el valor económico.
Sabemos que la economía puede ser muy precisa para definir qué queremos decir con valor,
de modo que si analizamos por ejemplo cuál es el valor de las artes para la economía,
tendríamos que considerar de qué forma las artes, por ejemplo, actúan como un servicio
(2005: 207).

El autor hace énfasis en la importancia de entender los valores culturales en el contexto de


economía, sin dejar de lado la importancia que tiene también para las políticas públicas. Al
respecto, Bonet afirma: “conocer la dimensión económica de la cultura nos permite
entender cómo se crea el valor económico, cómo se comportan los agentes culturales desde
un punto de vista económico, y los flujos financieros que existen entre los distintos actores
culturales” (2007: 18).

Aquí es donde los aportes de Bonet, Getino, y Throsby, nos resultan interesantes para
pensar la experiencia cultural que elegimos. En el CC encontramos los tres valores que
Bonet menciona: el funcional (entretenimiento, decorativos, educativos), el simbólico (que
puede tener una dimensión patriótica, social y/o generacional) y el emotivo. Esto es así
porque el CC ofrece a la comunidad un nuevo aprendizaje ligado a la música y lo artístico,

5
que es legitimado por el aval del Estado Provincial y por la Universidad Pública. Al mismo
tiempo, también tiene valor en tanto y en cuanto genera trabajo y nuevos ingresos para las
artistas que cada año participan; pero también para los organizadores, los productores y
gestores que se encargan del evento. Asimismo, el Colectivo Compositoras es autogestivo,
por lo que ellas gestionan los ciclos que organizan. El valor simbólico lo encontramos en la
difusión de las composiciones musicales que pertenecen a diversas generaciones, géneros y
estilos musicales, como lo señala Paola Núñez en la entrevista que mencionamos. El valor
emotivo se encuentra en el quehacer de las artistas, que buscan transmitir a la comunidad
el lugar que ocupa hoy la mujer compositora, principalmente en nuestra región. Y en este
sentido, probablemente también haya significado un valor funcional para el Estado
Provincial, pues contar con su apoyo para cubrir parte del financiamiento fue crucial para
llevar a cabo el proyecto en el año 2019.
En relación con esto y lo antes mencionado sobre Throsby, este último plantea que, impulsar
políticas públicas desde el ámbito gubernamental para facilitar el mejoramiento de la
expresión cultural, forma parte del desarrollo sustentable. Así, si tenemos en cuenta la
complejidad que implica comprender los valores tanto económicos como culturales,
podemos profundizar nuestra mirada en este proyecto, ya que, dichos aspectos, deben ser
tenidos en cuenta para tomar decisiones en carácter de políticas públicas, tanto para el
financiamiento de la obra en sí y su promoción, como también para el reconocimiento a las
artistas como trabajadoras del campo cultural, la habilitación o no de determinados espacios
para las presentaciones, la visibilización de medidas políticas en relación al empoderamiento
del trabajo en las artes provenientes de mujeres de nuestra provincia. Todo esto nos
permite pensar el crecimiento del rol de las mujeres en ámbitos que históricamente han sido
minoritarios, permitiendo la expresión de la diversidad cultural a la que hace alusión el
autor.
Asimismo, podemos pensar el CC en relación al aporte Getino, dado que esta experiencia
cultural pertenece a lo que el autor denomina “industrias culturales”: “que se ocupan de la
producción de bienes y servicios destinados específicamente a la circulación de valores
simbólicos” (Getino, 2004: 79-80). En este sentido, un aspecto que nos interesa destacar es
que, como las mismas artistas lo afirman, el ciclo es muy significativo porque se trata de un
grupo de mujeres compositoras que, al mismo tiempo que crean música, contribuyen a
alimentar el imaginario social y colectivo que ubica a las mujeres en un rol diferente al que

6
se ha establecido a lo largo de la historia. Si bien esto es un aspecto intangible, creemos que
se materializa cada vez que se lleva a cabo cada concierto. Al mismo tiempo, se trata de
bienes irreproducibles, en tanto que duran lo que dura el evento y el valor simbólico que
promueve no es el mismo si se presencia “en vivo” que si se consume a través de un CD o
plataforma virtual.
Por otro lado, podemos decir que el público que asiste a los recitales de Compositoras es
heterogéneo, debido a la diversidad de edades de las artistas, géneros y estilos musicales. Es
un público abierto que tiende a crecer cada vez más. Como lo afirma Bonet:
El consumo cultural es adictivo. Quien más libros tiene es quien más libros compra. Eso en
principio sería lo contrario a lo normal: yo valoro cada vez menos aquello de lo que más tengo
(“utilidad marginal decreciente”). Entender esta lógica del consumo en el ámbito de la cultura,
las lógicas económicas de su demanda es fundamental, porque en buena medida nuestro
problema cuando trabajamos en gestión de la cultura es generar públicos para esa cultura.
Junto a esto, la disciplina ofrece un análisis sobre la lógica del valor, la lógica del precio, y las
elasticidades de precio y renta de cada mercado (2007: 23).

En esta misma línea, podemos decir que las integrantes del CC se encargan de “generar
públicos” en la medida en que gestionan cada Ciclo, y también la difusión de los estos.
Utilizando las redes sociales, los programas radiales y sosteniendo un valor de entrada
accesible, ya que probablemente quienes asistan por primera vez sin saber de qué se trata,
vuelvan si les gustó el producto y el precio no es tan elevado.
En cuanto a su financiación, el CC depende del Colectivo Compositoras -el segundo se
alimenta del primero-, que es totalmente autogestivo, por lo que cada grupo -mujeres del
cada ciclo- elige y busca diversas maneras de recaudar dinero. También eligen el lugar en el
que desean tocar. El grupo del 2019, por ejemplo, eligió tocar en el auditorio “Rodolfo
Walsh” que depende de la FCEDU. El acuerdo al que llegaron fue que la Universidad les daba
el espacio a cambio de un 10% del dinero recaudado de la venta de entradas. También
cuentan con auspiciantes como Sidecreer, quienes ayudaron con algo de dinero y con el
financiamiento de la parte gráfica. Asimismo, vale aclarar que el proyecto no recibe ayuda
de ningún ente estatal ni provincial.
Para finalizar este apartado, es bueno recordar que, según los datos del SINCA , el indicador
específico que caracteriza al CC es el de “Elencos, Grupos u Orquestas”, el cual pertenece al
tipo “Agentes culturales” y al sector “Música”5.

5 Fuente: https://www.sinca.gob.ar/BuscarDatosBasicos.aspx

7

8
● Caracterización del esquema de financiamiento y gestión de la experiencia
Coraggio, Quiroga Díaz, Palma y Aguado, Rapetti, Moreira, Assadri.

La economía social solidaria: […] es un proyecto de acción colectiva dirigido a contrarrestar las tendencias
socialmente negativas del sistema existente, con la perspectiva de construir un sistema económico
alternativo que responda al principio ético ya enunciado [la reproducción y desarrollo de la vida]. […] “La
solidaridad es, sin duda, un valor moral supremo, una disposición a reconocer a los otros y velar por ellos
en interés propio. Pero también a cooperar, a sumar recursos y responsabilidades, a proyectar
colectivamente (Coraggio, 2015b).

Como explicita Coraggio (2016), tras décadas de gobiernos neoliberales, en Argentina,


surgen prácticas asociativas de (re) inserción del trabajo focalizada en los sectores excluidos
y se activan e inventan nociones y conceptos tales como “asociativa”, “cooperativa”, entre
otros.
En el caso del CC, como bien explicita este autor, el colectivo surge primero desde un nivel
“micro social” de sujetos excluidos, en este caso mujeres, que se asocian de manera [...]
voluntaria y solidariamente para efectivizar su propio trabajo autogestionado, como vía de
(re) inserción en el mercado que los expulsó o nunca los integró como trabajadores
asalariados (2016).
Así, las mujeres que conforman el Colectivo (autogestivo) Compositoras, al proyectar el
primer ciclo, ya se enfrentaron a los problemas propios de esta “economía solidaria”, por
ejemplo: por la limitación de los recursos iniciales a su alcance: medios y condiciones de
producción, entre otros.
Sin embargo, como bien explicita Coraggio, y podemos ver en el CC:

[...] la economía popular solidaria ha dado muestras de la creatividad de sus actores para crear
recursos donde parecía no haberlos, para copiar o diseñar productos, sobre todo textiles, para
comercializar y financiarse juntos, y hay casos en que ha demostrado su capacidad para competir
y crecer hasta alcanzar ámbitos internacionales (2016: 19).

En relación con el carácter autogestivo de la experiencia elegida, nos servimos del texto de
Asaadri quien retoma al sociólogo Paulo Peixoto de Albuquerque, para definir la noción de
autogestión como:

El conjunto de prácticas sociales que se caracteriza por la naturaleza democrática de las tomas de
decisión, y que favorece la autonomía de un colectivo”. El autor afirma que esto conlleva, “en un
ejercicio de poder compartido, que califica las relaciones sociales de cooperación entre personas
y/o grupos, independientemente del tipo de estructuras organizativas o actividades, dado que
expresan intencionalmente relaciones sociales más horizontales (2004).

9
Teniendo en cuenta que Peixoto de Albuquerque incorpora cuatro dimensiones para
otorgarle un carácter multidimensional al término, nos detendremos en ellas para explicitar
desde qué acciones concretas se configura y reconfigura el Colectivo Compositoras para
sostener el ciclo:
• Dimensión social: como resultado de un proceso capaz de engendrar acciones y resultados
aceptables para todos los individuos y grupos. En esta dimensión es posible visualizar las
acciones llevadas adelante para pensar la composición de mujeres de manera colectiva,
visibilizando en el espacio público el trabajo creativo de un grupo humano, históricamente
relegado a la domesticidad, poniendo en evidencia que las mayor parte del producto
cultural musical está compuesto por hombres, donde impera la perspectiva machista y
patriarcal.
• Dimensión económica: sistema de relaciones sociales de producción, que privilegian el
factor trabajo ante el factor capital. Si bien resulta interesante reflexionar acerca de la baja
remuneración que se les adjudica a los trabajadores del campo cultural, desde la red de
mujeres se busca fortalecer el trabajo humano y se visibiliza las singularidades de cada
compositora, dentro de un colectivo que se plantea esperar a todas las integrantes,
generando horizontalidad grupal.
• Dimensión política: favorecer la toma de decisiones democráticas y colectivas,
garantizando el respeto de los roles y el desempeño de los mismos dentro de la
organización. Sobre este punto las integrantes del colectivo que comprende el CC hacen
hincapié, reiteradas veces, en la entrevista que conceden para la realización del presente
trabajo. “Venimos de lugares muy distintos, de formas de ser muy distintas [...] pero la idea
en general de colectivo se entiende. Entonces eso hace que, lógicamente, otras estén tres
pasos adelante, pero la idea del colectivo es esperar a todas” (Paola Nuñez, mentora del
Ciclo Compositoras.)
• Dimensión técnica: referida a otras formas de organización y división del trabajo. En este
caso, el CC plantea la conformación de grupos para una mejor organización de los ciclos
anuales y la organización de un encuentro de todo el colectivo. El mismo se iba a llevar a
cabo en mayo, pero se suspendió debido a la Pandemia que aún está en curso, producto del
COVID 19. Asimismo, hay una organización en relación a la difusión de las actividades y el
material de todas las integrantes.

10
Resulta pertinente traer el aporte de Sandra Rapetti en El problema del financiamiento de la
cultura para pensar la especificidad económica del sector cultural, en tanto y en cuanto el
CC es un proyecto autogestivo. En palabras de las integrantes:
“Siempre hay obstáculos, cosas a supera, temas a tener en cuenta, (...) pero desde la diversidad
que hay en el colectivo, se arma un grupo y se van viendo las posibilidades” , como por ejemplo
la gestión de un lugar para tocar como lo fue el Auditorio Rodolfo Walsh, donde el 10% de las
comisiones quedaban para el lugar, y el restante para el ciclo” 6 (Agustina Schreider).

Esta frase resulta potente para pensar lo que expone Rapetti en relación a los autores que
retoma para el análisis del financiamiento (Baumol y Bowen):
Trabajan con los conceptos de “ingreso ganado” y de “ingreso no ganado” y con el concepto
de “brecha de ingresos”: Por un lado tenemos los gastos que implica una obra de teatro o una
obra música y por el otro lado tenemos los ingresos que se obtienen por la venta de entradas.
Baumol y Bowen sostienen que dichos gastos son bastante superiores a estos ingresos; a esta
diferencia la llaman “brecha de ingreso”. Esa brecha de alguna forma hay que cubrirla, y se
cubre por lo que ellos llaman “ingresos no ganados”, que son los que se obtienen por otras
fuentes de financiamiento diferentes a la venta de entradas, o a la venta de algún tipo de
servicio: patrocinios, subsidios estatales (2004: ).

Esta brecha, al interior del ciclo, ha sido posible subsanarse a partir de auspicios que
ayudan a cubrir gastos como, por ejemplo, el sonido. También se trabaja en conjunto con
los espacios donde se llevan a cabo los recitales y, por los cuales, se paga una comisión
mínima (como por ejemplo, el auditorio Rodolfo Walsh). En otros espacios, como la Casa de
la Cultura de Entre Ríos, fue crucial el apoyo del cuerpo de trabajadores de la misma, ya que
gracias a ellos fue posible montar el escenario en 2018. En este sentido, el capital humano
también se gestiona. A su vez, se busca generar redes de apoyos con otras compositoras a
nivel país para generar redes y escenarios posibles para el sostenimiento del proyecto.
Desde este disparador que engloba tanto a los escenarios posibles como al escaso
financiamiento con el que cuentan las integrantes del CC, queda puesto de manifiesto que el
derecho a la cultura muchas veces se ve imposibilitado por el factor del financiamiento y por
las escasas políticas estatales culturales. De ahí la necesidad de atender estas cuestiones,
pues estos proyectos culturales promueven y generan un rol activo en lo social, lo simbólico
y lo económico. En este sentido, retomamos a Moreira Pía, cuando plantea que es posible
repensar las lógicas en cuanto a la adjudicación o no de presupuesto financiero para
proyectos culturales, como en el caso del CC. La autora aclara que:

6 Aquí hacemos referencia a la entrevista realizada a algunas integrantes del Ciclo y Colectivo
Compositoras, que adjuntamos como anexo de este trabajo.

11
Además de ser un derecho humano y un factor de desarrollo, la cultura es generadora de
empleo y un factor de dinamización de la economía y de creación de riqueza. En la actualidad,
el sector cultural posee un peso fundamental en el PBI, tanto mayor cuanto más importante es
el grado de desarrollo económico del país (2004: ).

De aquí la importancia de tener en cuenta las políticas de desarrollo cultural que se están
implementando y ponerlas al servicio de las comunidades y los grupos que demandan
especial atención de la planificación, ejecución y democratización de las mismas.
El CC cuenta con la particularidad de la diversidad dentro del colectivo, lo cual permite que
estas demandas se hagan aún más visibles, ya que las integrantes provienen de distintas
ramas relacionadas al arte y la cultura y afirman que “todo es a pulmón, básicamente”
(Agustina Schreider).
Esta experiencia cultural también tiene que ver con la propuesta de Quiroga Díaz, dado que
esta autora plantea que, tanto la economía feminista como la economía social, son dos
perspectivas que tienen en común la reformulación conceptual de la economía, como así
también un redimensionamiento de lo reproductivo y el reconocimiento del peso que tiene
la dimensión simbólica y cultural. Fue a partir de la crisis de la reproducción que se comenzó
a generar un profundo cuestionamiento a la manera en que es concebida la economía,
dando lugar a la aparición de experiencias que reconfiguran el modo de generar economía.
Es interesante remarcar la impronta de la Economía Feminista en esta experiencia cultural,
ya que con el aporte de Quiroga Díaz es posible vislumbrar un horizonte de sentido. En
dicha perspectiva: “parece concentrar sus propuestas en la afirmación política de los derechos
sociales; en particular, en lograr un trato justo para las mujeres” (2008: ). Afirma Quiroga Díaz:

tanto la Economía Feminista como la Economía Social Solidaria, además de contribuir a una
teoría crítica del sistema capitalista que puede ser base de reivindicaciones justas, proveen
importantes elementos conceptuales para interpretar procesos y políticas concretas, y para
diseñar nuevas opciones a partir de cada situación cultural e histórica (2008: ).

Es por ello que consideramos que lo abordado anteriormente, es uno de los pilares que
sirven de fundamento para el impulso de dicha experiencia cultural de la mano del Colectivo
Compositoras.

12
CONCLUSIÓN:
Consideramos que la realización del presente análisis es de una gran apertura a las
problemáticas que se presentan en el campo de la gestión cultural, respecto a la dimensión
económica de la misma y las diversas perspectivas para abordarla.
Resultan interesantes los aportes de los autores que la cátedra nos sugirió y facilitó, puesto
que tienen una perspectiva crítica en torno a la economía funcional capitalista. En este
sentido, nos permitieron observar la importancia de reveer las prácticas culturales que
forman parte del circuito productivo de nuestra región. Asimismo, debemos revisar también
las políticas que se desarrollan, dependiendo siempre de la óptica con que se mira a la
cultura y a su especificidad económica dentro del sistema capitalista, de fuerte impronta
neoliberal. Es por esto que la perspectiva de la Economía Social y Solidaria y la Economía
Feminista, resultan claves al momento analizar los procesos culturales, ya que explicitan
prácticas sociales que comprenden la horizontalidad en los grupos sociales que buscan
expresar las diversas formas en que se vive y se apropia la cultura.
A su vez, los aportes teóricos sobre el financiamiento de la cultura, nos posibilitaron
interiorizarnos acerca de las estructuras que sostienen el desarrollo económico cultural a
nivel de sistemas específicos del recaudo del Producto Bruto Interno de un país, y cómo se
desenvuelve hacia otros sectores y componentes culturales.
Para finalizar, podemos decir que analizar la experiencia cultural del Ciclo Compositoras, nos
permitió, en primer lugar, conocer más de cerca cómo se articula y gestiona un proyecto
cultural que no cuenta con ayuda del Estado y que, por este mismo motivo, toma una fuerte
impronta de autogestión. Asimismo, comprendimos que cultura y economía son dos esferas
que aunque parecen opuestas, no se pueden ni deben disociar. Por el contrario, ambas
merecen especial atención a la hora de gestionar proyectos culturales.

13
14
BIBLIOGRAFÍA:
- Assadri, et al () La cultura y la autogestión... ¿una especie en extensión? La
problematización de los principales determinantes de la viabilidad socioeconómica
de los emprendimientos culturales asociativos autogestionados.
- Bonet, Lluis (2007) “La Economía de la Cultura como disciplina contemporánea”, en:
Economía de la Cultura. Hector Shargorodsky y otros. Buenos Aires.
- Coraggio, José Luis (2016) “Economía social y solidaria en Movimiento”. Ediciones
UNGS. Buenos Aires. Pág. 15-38.
- Getino, Octavio (2007) “El peso de lo intangible”, en: Economía de la Cultura. Héctor
Shargorodsky y otros. Buenos Aires.
- Moreira, María Pía (2004) “El financiamiento de la cultura”, en: El Gestor Cultural,
ideas y experiencias para su capacitación, Ricardo Santillán y Güemes Héctor Ariel
Olmos.
- Palma M., Luis Antonio y Aguado, Luis Fernando (2010). “Economía de la Cultura.
Una nueva área de especialización de la economía”, en: Revista de Economía
Institucional, vol. 12, n.º 22, primer semestre/2010, pp. 129-165.
- Quiroga Díaz, N (2008) Economías feminista, social y solidaria. Respuestas
heterodoxas a la crisis de reproducción en América Latina. Iconos. Revista de
Ciencias Sociales. Núm. 33. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales-Sede
Académica de Ecuador. pp. 77-89
- Rapetti, Sandra (2004) “El problema del financiamiento de la cultura”, en: Economía
de la Cultura. Héctor Shargorodsky y otros. Buenos Aires.
- Throsby, David (2007) “La Economía y la Cultura, un encuentro en busca de
soluciones”, en: Economía de la Cultura. Héctor Shargorodsky y otros. Buenos Aires.

15
ANEXO:
Entrevista al Ciclo Compositoras en el marco de la cátedra Economía y Cultura

Las preguntas a continuación, nos ayudarán a profundizar nuestros conocimientos en torno


a este proyecto cultural que se ha llevado adelante en nuestra ciudad. Uno de nuestros
objetivos, es conocer y comprender el proceso de gestión de este proyecto, su
financiamiento, y los espacios en los que se ha llevado adelante. Así también como su
organización, la selección de las y los artistas que ayudaron a materializarlo, entre otros
datos que nos aportarán claridad sobre cómo se puede llevar adelante un proyecto cultural
de este tipo.

- Teniendo en cuenta que el Ciclo Compositoras se compone de muchos/as artistas,


¿cuál es tu nombre completo y formación? ¿Qué relación tienes con este proyecto?
Soy Silvina Analía Bosque, pero se me conoce por Analía Bosque, o más popular, la Flaca
Bosque. Soy egresada del Instituto Superior de Música de la Universidad del Litoral, pero
claro está que mi formación se expande bastante más que eso; sobre todo ha sido
“haciendo música”, compartiendo diversas formaciones, estudiando los instrumentos que
me gustan, escribiendo mucho, arreglando y /o versionando para distintas formaciones
instrumentales y vocales.
La relación que tengo con el proyecto “Compositoras” es muy estrecha y comprometida, me
siento completamente parte de esa “definición”. Siento que es un colectivo muy hermanado
y con mucha fuerza. Es muy valioso y enriquecedor formar parte de él.

- ¿Cómo y en qué contexto surge el Ciclo Compositoras? ¿Sabes quién/quienes


tuvo/tuvieron la idea de comenzarlo?
Surge a través de la incansable creadora Paola Núñez. Hace mucho tiempo, muchas mujeres
venimos componiendo diferentes músicas, pero cada una por su lado; y lo que hizo Pao fue
juntarnos. A fines de 2017 comenzamos a hacer las primeras reuniones, fuimos
conociéndonos, y en abril de 2018 arrancó el primer ciclo (¡Tuve la suerte de ser la
debutante!) A esta altura ya se transita la tercera camada. Es muy interesante la gran
variedad, las diversas formaciones, estilos y edades.

- ¿Cómo está compuesto y de qué manera se organiza el Ciclo Compositoras?


Somos mujeres músicas que venimos de diferentes formaciones y estilos. El ciclo está
pensado, a partir de abril, una compositora por mes, y al finalizar, en diciembre, cierra el
ciclo con un recital de todas las compositoras de ese año, juntas. La apertura del ciclo del
año siguiente la hacen también todas juntas, para dar la bienvenida a las de ese año.
Somos:
Camada 2018: Marcia Müller - Susana Ratcliff - Miriam Gutiérrez - Melisa Budini - Flopa
Sukdorf - Emilia Cersofio - Analía Bosque - Silvia Salomone

16
Camada 2019: Agustina Schreider - Luciana Insfrán - Adriana Bruselario - Adalgis - Brenda
Espinosa - Paola Núñez - Gaby Zonis - Ana Contreras
Camada 2020: Laura Balzer - Valeria Martínez - Judith de León - Virginia Floresta Von Fürth -
Elisa Sarrot - Beatríz Jiménez - Florencia Di Stéfano - Valeria Pais - Agostina Firpo - Cándida
Montiel

- ¿Quiénes o quién financia/n el proyecto?


“Compositoras” es un colectivo autogestionado.

- ¿De qué manera se seleccionaron y seleccionan las compositoras que participaron


o participarán en el ciclo?
Por los trabajos que conocíamos de cada una, también de boca en boca, por conocidas, y
conocidas de conocidas.

- ¿Siempre se ha llevado adelante en el mismo espacio y con la misma duración?


Ha sido en diferentes espacios: 2018 fue en La Casa de la Cultura, 2019 fue en el auditorio
Rodolfo Walsh, y 2020 no pudo realizarse… quedará pendiente para 2021.

- Como participante del Ciclo Compositoras, ¿qué tipo de valor piensas que este ciclo
aporta a la comunidad?
Es muy significativo el ciclo porque somos muchas mujeres creando, hace tiempo,
incansablemente y es importante dar a conocer las músicas locales; que la gente sepa, se
entere de que acá hay creadoras valiosas y que de a poco pueda empezar a apreciarlas.

- Entendemos que la rica experiencia de este trabajo cooperativo derivó en un


colectivo el cual se plantea, ya no solo el ciclo de recitales sino llevar a cabo
diferentes propuestas relacionadas al trabajo de la composición (charlas, talleres,
encuentros, etc.) el rol de la mujer compositora y el armado de una red de
compositoras en la provincia, entre otras actividades. ¿Esto es así? ¿Es una
posibilidad? ¿Quiénes lo llevan/llevarían adelante y de qué manera?
Es así, lo llevamos adelante entre todas. Realizamos reuniones asiduamente y vamos
contándonos experiencias, volcando ideas, preparando objetivos. De hecho, el último
proyecto del colectivo fue “Compositoras en radio” y ya debutamos el martes 16/6.

- ¿Se encontraron obstáculos al llevar adelante el ciclo del cual participaste?¿Cuáles


fueron y cómo los sortearon?
Costó un poco instalarse con el término “Compositoras”, incluso hoy las y los periodistas
que nos hacen notas, nos siguen llamando cantoras o cantautoras. Por esfuerzo -no por
suerte- el ciclo fue creciendo por peso propio y hoy está instalado en la agenda cultural
local.

17
- ¿Cambiarías algo del Ciclo, o consideras que hay algo que puede repensarse a
futuro? ¿Podrías mencionarnos qué o de qué manera y por qué sugerirías este
cambio?
Siento que en algún momento tendremos que “reciclarnos” porque es finita la fuente de
compositoras. Habrá que pensar bien esa vuelta, quizá entremezclarnos, reversionar,
evaluar.

- ¿Consideras que hay suficiente respuesta por parte del Estado sobre las demandas
culturales en nuestra ciudad? Según entendemos, desde cultura de la provincia
surge la iniciativa. En los años que siguieron, hubo un compromiso del Estado para
continuar con el proyecto? ¿de qué manera?
No hay suficiente respuesta porque la Cultura claramente no es la prioridad. Además en
esta ciudad hay llamativamente gran cantidad de artistas y no es fácil “cubrir” todos los
flancos. La iniciativa nace de Paola Núñez, que trabaja en La Casa de la Cultura. Tras la
demanda e inagotable insistencia para que se financien los recitales en el interior, logramos
que la provincia destine algo de dinero para ese fin. (Dinero de la sociedad, claro está, el
estado es sólo quién asigna el destino de ese dinero)

- ¿Qué tuvieron que modificar del Ciclo Compositoras debido a la situación actual
del país respecto del Covid-19?
Las presentaciones no se pueden hacer en vivo, algunas pudieron hacer manifestaciones
virtuales, otras videos, otras nada… quedará pendiente para 2021

- ¿En qué medida la virtualidad es una herramienta factible para continuar (o no)
con sus actividades durante el aislamiento?
Es factible en la medida de seguir conectadas de algún modo, para seguir comunicándonos y
para seguir compartiendo músicas de esa forma.

- ¿Recibieron algún tipo de ayuda económica por parte del Estado para paliar la
crisis que se vive en este contexto de emergencia sanitaria?
En el colectivo “Compositoras”, no.

- ¿Qué escenarios posibles imaginas para el Ciclo Compositoras a partir de ahora?


Es difícil imaginar que el ciclo pueda desarrollarse virtualmente. Deseo que los escenarios
para puedan ser presenciales.

18