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Barbarismo

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Barbarismo, según el punto de vista normativo reflejado en el Diccionario de la lengua
española (DLE) de la Real Academia Española (RAE), «es una incorrección que consiste
en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios». 1 Este
concepto de barbarismo incluye extranjerismos no incorporados totalmente al idioma.2
La palabra barbarismo también puede ser sinónimo de falta de cultura en el coloquio
(véase Español coloquial),3 como por ejemplo pronunciar la letra "g" como la letra "y" a
imitación de su pronunciación en el idioma inglés.[cita  requerida] Dónde termina el barbarismo y
dónde comienza el extranjerismo es una línea muy delgada y depende mucho de
la influencia los medios de comunicación de cada país.[cita  requerida]
Los barbarismos pueden ser prosódicos, morfológicos y sintácticos, según afecten a
la prosodia, morfología o sintaxis. Los barbarismos acaban a veces siendo aceptados por
los órganos reguladores normativos, ya que su uso se generaliza a todos los registros e
incluso a la literatura; p. ej.: control (del francés contrôle), hoy aceptado y antiguamente
considerado barbarismo.[cita  requerida]

Ejemplos[editar]
Ejemplos de expresiones que pasan por barbarismos son:

 a grosso modo por grosso modo: loc. lat. que significa ‘aproximadamente o a


grandes rasgos’: «El costo de la vida aquí corresponde, grosso modo, al de México»
(Tibón Aventuras [Méx. 1986]). No es normativo anteponer la preposición a: a grosso
modo.
 accesar por acceder
 aereopuerto o areopuerto por aeropuerto
 aigre por aire
 ambos dos por ambos
 americano por estadounidense
 amolestaciones por amonestaciones
 andé por anduve
 aperturar por abrir
 bisted por bistec
 cabo por quepo (del verbo caber)
 captus por cactus
 ce redonda por la letra ce
 cóptel por cóctel
 cobete o cuete por cohete
 conducí por conduje
 defunto por difunto
 delicuente por delincuente
 dentrar por entrar
 descomponido por descompuesto
 dividible por divisible
 embraye, embrage, o embriague por embrague
 erupto o eruto por eructo
 estuata por estatua
 excena por escena
 excenario por escenario
 excribir por escribir
 extricto por estricto
 fortudo por forzudo
 fustración por frustración
 gomitar por vomitar
 haguemos por hagamos
 haiga por haya
 hueler o güeler por oler
 indiosincracia por idiosincrasia
 innundación por inundación
 insepto o insesto por insecto
 interperie por intemperie
 jarsé o jersé por jersey
 juegar por jugar
 kepchup por ketchup
 capsu por catsup
 lívido o líbido por libido
 luenga por lengua
 lluviendo, lluvió por lloviendo, llovió
 madrasta por madrastra
 metereología por meteorología
 morido por muerto
 mostro, mounstro o mongstro por monstruo
 nadien o nadies, por nadie
 nieblina por neblina
 nievar por nevar
 ojebto u ocjeto por objeto
 pausterizar por pasteurizar
 pepsicología por psicología
 pieses por pies (en plural)
 pixcina por piscina
 polecía , polecia o pulicía por policía
 polgo por polvo
 rampla por rampa
 rebundancia por redundancia
 reyendo por riendo
 rompido por roto
 ruyir o ruñir por roer
 sabo o sepo por sé (del verbo saber)
 sectáreo por sectario4
 secto por sexto
 sesi o seisi por sexy
 sindrome (pronunciado [sindróme]) por síndrome
 sofales por sofás
 sortudo por suertudo
 standart por estándar
 subadera por sudadera
 sujección por sujeción
 tasi o tasis por taxi
 telesférico por teleférico
 titiritar por tiritar
 tópsico por tóxico
 traducí por traduje
 trompezar por tropezar
 veniste por viniste
 himpócrita o hipróquita por hipócrita
 fuistes o juiste por fuiste
 dijistes por dijiste
Otros barbarismos serían los casos de palabras que deben escribirse separadas; por
ejemplo, la expresión osea, que debe escribirse o sea.
También se consideran barbarismos decir más mejor o más peor porque "mejor" y "peor"
son comparativos de "bueno" y "malo", respectivamente. Para enfatizar dichos
comparativos deben emplearse los auxiliares mucho... o ...todavía. Aplica igualmente a
los comparativos mayor y menor (de grande y pequeño respectivamente)
y superior e inferior (de alto y bajo). En estos últimos el auxiliar mucho se sustituye
por muy (muy superior o muy inferior).

Dequeísmo
El dequeísmo es, en idioma español, la utilización no normativa de la preposición "de"
junto a la conjunción "que" en oraciones completivas u oración subordinada sustantiva de
objeto directo.
Ejemplos de esta variante gramatical son:
Me ha dicho de que vendrá mañana por la tarde (no normativo) — Me ha dicho
que vendrá mañana por la tarde (estándar).
Pensó de que la Tierra era redonda (no normativo) — Pensó que la Tierra era
redonda (estándar).
Opinaban de que las elecciones estaban amañadas (no normativo) — Opinaban
que las elecciones estaban amañadas (estándar)
Creo de que no es justo lo que dice (no normativo) - Creo que no es justo lo que
dice (estándar)

Análisis[editar]
El dequeísmo ha sido analizado, en Gramática tradicional, como un anacoluto que deriva
del cruce de dos estructuras sintácticas, la de complemento directo y la de complemento
de régimen o, en la terminología de Emilio Alarcos Llorach, suplemento:
Pensó ("de eso") que no era lo correcto = *Pensó de que no era lo correcto.
El queísmo, o antidequeísmo, como también se le denomina, es el fenómeno
contrario: la supresión de un de en la construcción de un complemento de régimen o
suplemento. Por otra parte, algunos verbos vacilan en su construcción con que o
con de que, en ocasiones con sutiles diferencias de significado:
Le advierto que ... / le advierto de que ....

Uso normativo[editar]
Algunos sistemas para saber si es normativo utilizar la preposición de o no, son
los siguientes:

 Sustituyendo la oración subordinada (desde el que en adelante) por un


pronombre indefinido como algo o un sustantivo este suceso. Ejemplos:
o Le comunico que el plazo finalizará en 3 días -> Le comunico este
suceso, le comunico algo -> No es normativo utilizar de, sólo el que.

 Otro procedimiento que puede servir en muchos de estos casos para


determinar si lo normativo es la secuencia de «preposición + que», o
simplemente «que», es el de transformar el enunciado dudoso en
interrogativo. Si la pregunta debe ir encabezada por la preposición, ésta ha de
mantenerse normativamente en la modalidad enunciativa. Si en cambio, la
pregunta no lleva preposición, tampoco ha de usarse esta normativamente en
la modalidad enunciativa:
o ¿De qué se preocupa? (Se preocupa de que...);
o ¿Qué le preocupa? (Le preocupa que...);
o ¿De qué está seguro? (Está seguro de que...);
o ¿Qué opina? (Opina que...);
o ¿En qué insistió el instructor? (Insistió en que...);
o ¿Qué dudó o de qué dudó el testigo? (Dudó que... o dudó de que...);
o ¿Qué informó [Am.] o de qué informó [Esp.] el comité? (Informó que... [Am.]
o informó de que... [Esp.]).
Las construcciones en las que no debe aparecer normativamente
la preposición "de" antes de la conjunción "que" dependen de los verbos que
expresan:

 Actos de pensamiento: pensar, creer, considerar, deducir, concluir..."Concluyó


que se alejaba del lugar"
 Actos de habla: negar, decir, afirmar, sostener, opinar, asegurar.."Afirma que
le encanta leer"
 Emociones o estados de ánimo: temer, sospechar, lamentar,
desear..."Lamento que te quedaras sin fiesta"
 Percepciones físicas o mentales: intuir, oír, comprender, percibir...."Intuyo que
el plan saldrá bien"
 Mandato, consejo o prohibición: ordenar, negar, mandar, impedir,
aconsejar..."Mandó que nos fuéramos a dormir a las diez"
QUE ES POBREZA LÉXICA
Los vicios del lenguaje son usos o formas incorrectas de hablar o escribir. Dentro de los
vicios del lenguaje se encuentra la llamada Monotonía o Pobreza Léxica.

La Pobreza Léxica o Monotonía consiste en el uso reiterado y excesivo de los mismos


vocablos para expresar ideas diferentes y para las cuales existen palabras más precisas.
Se repiten vocablos vagos o imprecisos que restan calidad a la información. Estos
términos pueden ser: especie, cosa, algo, puso, de lo que es.

La Pobreza Léxica refleja pobreza de lenguaje.

Ejemplos de Pobreza Léxica en el Lenguaje:

Son ejemplos de Pobreza Léxica los siguientes (en paréntesis está la forma correcta):
Tu perro es de una especie poco común (Tu perro es de una raza poco común)
No sé a qué cosa te refieres (No sé a qué tema te refieres)
El maestro es algo extraño (El maestro es un poco extraño)
Le puso una carta al amigo (Le envió una carta al amigo)
Hablaré de lo que es la inteligencia (Hablaré acerca de la inteligencia)    
Es muy frecuente en el uso de verbos que sirven para todo propósito (hacer, decir,
tener, poner, haber, ser, estar, etcétera):
Hacer una casa (Construir una casa)
Hacer un pastel (Cocinar un pastel)
Hacer un ensayo (Redactar un ensayo)
Tener grandes cualidades (Poseer grandes cualidades)
Tener el primer lugar (Ocupar el primer lugar)
La casa tiene 120 metros cuadrados (La casa mide 120 metros cuadrados)

DEFINICIÓ N DE MONOTONÍA
Monotonía es un término que proviene del griego y que hace referencia a
la falta de variedad en cualquier cosa. El concepto está vinculado a la
uniformidad, la ausencia de matices o la igualdad de tonos.

Por ejemplo: “Yo intento prestar atención, pero la monotonía de su voz hace


que me duerma”, “Acabo de escuchar el nuevo disco de esta banda: es pura
monotonía, todos los temas parecen iguales”.
De la misma forma, en el ámbito del lenguaje, tanto escrito como hablado, se
suele emplear el término monotonía para referirse a aquella persona que
constantemente utiliza las mismas palabras, expresiones o giros. Con ello queda
claro que el individuo en cuestión es pobre en cuanto a vocabulario y que no
tiene recursos necesarios para poder utilizar el idioma.
En la esfera de la vida personal, la monotonía está relacionada a la
regularidad, la rutina, el aburrimiento y el tedio. En una vida
monótona, todos los días transcurren de manera similar, con las mismas
obligaciones, idénticos horarios, etc.: “Me gustaría hacer algo para cambiar la
monotonía de mi vida”, “Me levanto, voy al trabajo y después a la facultad.
Cuando llego a mi casa, me voy a dormir: ya estoy harto de esa monotonía”.
La faceta previsible de la vida diaria, que para algunas personas puede ser
positiva y tranquilizadora, es un problema para otros sujetos. La monotonía
puede volverse patológica y derivar en distintos trastornos psicológicos que
incluyan la falta de interés en cualquier tipo de actividad, el aburrimiento en
pareja o en familia y la sensación de molestia en distintos ámbitos.
En el ámbito de las relaciones de pareja la monotonía se convierte en muchas
ocasiones en el elemento que provoca que el amor desaparezca y eso lleve a la
separación. Por eso, los expertos en este tipo de relaciones apuestan porque
para que la llama de la pasión siga estando hay que sorprender al cónyuge con
actividades diferentes e incluso con regalos de diversa índole.
Una escapada de fin de semana a una cabaña en un enclave natural de primer
orden, la salida a un restaurante para disfrutar de una cena romántica, el regalo
de un ramo de flores de manera esporádica o unas entradas para acudir a ver
una obra de teatro son algunas de las iniciativas que pueden ayudar a romper
con la monotonía en el seno de la relación de pareja.
Un lugar habitual donde surge la monotonía es el trabajo. La repetición casi
mecánica de tareas, que por otra parte son obligatorias, llevan a que el individuo
pierda la motivación y realice sus labores casi sin esfuerzo. Las tareas
monótonas tienen una influencia negativa en las personas, ya que pueden
generar depresión, dolores musculares y fatiga crónica.
En el ámbito laboral uno de los tipos de trabajo que más giran en torno a dicha
monotonía es aquel que se lleva a cabo en cualquier fábrica que desarrolle sus
funciones en cadena. Y es que cada trabajador tiene que realizar una acción que,
a su vez, es necesaria para que otro pueda acometer la suya. Una fábrica de
automoción o una industria dedicada a las conservas de pescado, son ejemplos
de ello.

Vulgarismo
Este artículo puede servir de base para artículos que traten cada palabra con las
matizaciones que sean oportunas, con sus correspondientes ejemplos.

Un vulgarismo es una expresión morfológica, fonética o sintáctica empleada en lugar


de la palabra correcta y que no se considera parte de la llamada lengua culta. Sin
embargo, muchas expresiones que antiguamente se consideraban vulgarismos hoy se
aceptan y son de uso común (por ejemplo, adecúo en lugar de adecuo). Los
vulgarismos no han de ser necesariamente signos de ignorancia, sino que dependen
del contexto (la región) en el que se halla el hablante. Hasta no hace mucho, no era
raro que se trataran como vulgarismos simples variantes del español, en particular
muchos giros americanos, como recién, no más, etc., que actualmente están aceptadas
como correctas.

Por otra parte, ciertos arcaísmos han desaparecido de la lengua culta y se conservan


solo en la lengua popular como vulgarismos. Algunos de ellos, así como otros de
incorporación más reciente, están recogidos en el Diccionario académico con la marca
de vulg., como leche (‘porrazo’), endenantes (‘hace
poco’), almóndiga (‘albóndiga’), asín (‘así’), talego (‘cárcel’), corte de mangas (‘cierto
gesto obsceno’), aunque esta marca está aplicada a términos calificados por
el Diccionario del estudiante (también de las Academias) como jergales (talego),
coloquiales (corte de mangas) y malsonantes (leche).

Abajo hay ejemplos de vulgarismo. Para listas por casos más concretos, véase:

Solecismos en locuciones preposicionales

Atención: Este cuadro señala como incorrectas expresiones que en ciertos casos sí son
correctas.

Incorrecto Correcto

a la que cuando

a la mejor a lo mejor

a pretexto de bajo, so, con el pretexto de

al ojo a ojo
abuja, aúja aguja

aburrición aburrimiento

agarré y + pronombre + verbo (agarré entonces + pronombre + verbo (entonces


y me fui) me fui)

alante delante, adelante

arriba encima de

calcamonía, calcomonía calcomanía

carnecería carnicería

ceviles civiles

cogí + pronombre + verbo (cogí y se lo entonces + pronombre + verbo (entonces


dije) se lo dije)

con mí conmigo

con mí mismo conmigo

contra más cuanto más, pues

cozan cuezan

de seguro que seguro que, seguramente

deciba decía

delen denle

delante mío delante de mí

diario (por diariamente) a diario

en cuanto que en cuanto

en favor mío a mi favor, en mi favor

de que en cuanto, tan pronto como

era primera vez era la primera vez

está maldecido está maldito


Laconismo
Laconismo es la forma de expresarse breve y concisamente, con las palabras justas y, a
la vez, ingeniosamente.
Esto es especialmente útil por su eficacia (como en jerga militar), por razones filosóficas
(para los minimalistas, como los estoicos), para desarmar discursos largos y demagógicos
o por un especial esfuerzo educativo en este aspecto que es el verdadero origen de esta
palabra.
Así los lacónicos (←Laconĭcus(latín)← Λακωνικός [lakonicos](griego), ‘espartano,
lacedemonio’) , durante la educación espartana que recibían, pedían a los jóvenes que
?

hablaran poco, origen del término lacónico, que hace referencia a los habitantes de la
región de Laconia[cita  requerida].
La anécdota que da origen a este término se debe a que, estando sitiados los pobladores
de Laconia, los sitiadores mandaron a un mensajero para demandar la rendición de los
sitiados con la siguiente advertencia: «Si gano esta guerra, seréis esclavos para siempre».
A lo que el comandante de Laconia contestó escuetamente: «Si ganas». Desde entonces
se usa el término lacónico para lo breve y conciso.
Otros grandes ejemplos fueron la expresión del oficial Dienekes en la batalla de las
Termópilas: cuando un tracio dijo que había tantos arqueros persas que con sus flechas
bloquearían la luz del sol, él respondió: «Bien, lucharemos a la sombra», así como la
expresión que según Plutarco, Leónidas I pronunció ante la demanda del ejército
aqueménida de que depusieran sus armas, Molon labe, cuyo significado es «Ven y
tómalas».
Ejemplos de Laconismo:
- ¿No te parece que los jóvenes deben estudiar para poder contribuir de manera
efectiva en el desarrollo de su sociedad? ¿Qué opinas al respecto?
- Estoy de acuerdo
- ¿pero qué opinas al respecto?
- Ya te lo he dicho 
- ¿qué te pasa, estás enfadado?
- No
- ¿entonces por qué me hablas así?
- ¿Así como?
- ¿Por qué eres tan lacónico?
- Soy así
- Si gano esta guerra, seréis nuestros esclavos para siempre
- Si ganas
El Laconismo también es propio del lenguaje infantil:
- Hola jovencito, ¿cómo te llamas?- Jaime
- ¿y cuántos años tienes?
- Seis
- ¿y estás contento de estar aquí?
- Sí
- ¿te has portado bien para que te traigan muchos regalos?
- Sí