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ALAS DE LUZ DE LA LUNA

~1~
SCARLET HYACINTH

ALAS DE LUZ
DE LA LUNA

Scarlet Hyacinth

~2~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

RESUMEN

Lysander Metsovou es un hombre con una misión. Su madre,


la Reina Arpía, le confía una importante tarea: matar a Kaiden
Hearne y eliminar la influencia que el hombre tiene en su nación.
Decidido a tener éxito, se lleva toda una sorpresa cuando conoce a
Flame Grayson.

Cuando una enorme águila intenta matar al compañero de su


mejor amigo, Flame sabe que ha encontrado al suyo. Dividido entre
su compañero destinado y su familia, promete descubrir quién es
realmente. Al mismo tiempo, Lysander se niega a aceptar esa
relación como algo más que química sexual.

Antes de que cualquiera de ellos pueda aclarar sus


sentimientos, la tragedia los golpea y los horrores de un pasado
enterrado vuelven a cazarlos. Flame y Lysander tienen que luchar
codo a codo para salvar a sus amigos y familiares de la
conspiración que podría destruirles, y al mundo tal y como lo
conocen.

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SCARLET HYACINTH

DEDICADO A

Para todos los lectores que disfrutaron de Veneno Dulce de Luna, y


que pidieron más. Gracias en nombre de Kai y su compañero.

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ALAS DE LUZ DE LA LUNA

PRÓLOGO

En algún lugar en Grecia.

S
e arrodilló frente a su madre, mirando secretamente a su
alrededor mientras se preguntaba por qué lo había
convocado. Generalmente, Rhea hacía que su hermana se
encargara de las tareas más serviles que necesitaba hacer y a él lo
mantenía como su guardia personal. Sabía muy bien que es puesto
lo ponía por encima del resto de su especie, hecho que lo mantuvo
vivo todo este tiempo. ¿Qué misión le iba a confiar ahora?

Rápidamente apartó la mirada de su madre, la Reina, ya que


dejó a un lado los papeles que había estado estudiando. No tenía
derecho a mirarla cuando se tenían una reunión oficial, por lo
menos. —Capitán, ya está aquí. Excelente.

—Siempre estoy a sus órdenes, mi Reina —respondió.

No le hizo caso y dirigió su atención hacia el guardia que


seguía detrás de él. —Vete. Necesito hablar en privado con el
capitán.

—Sí, mi Reina. —Escuchó la puerta abrirse y cerrarse cuando


salió.

—Levántate, Lysander —comenzó. Obedeció, permitiendo


que sus ojos le robaran una mirada. No le reprendió por esa
pequeña transgresión, pero tampoco le hizo un gesto para que se
sentara, a pesar del hecho de que probablemente quería lo hiciera.

De hecho, para su sorpresa, Rhea se puso de pie y se le


acercó hasta que quedaron cara a cara. —Mírame, Lysander.

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SCARLET HYACINTH

Lo hizo y casi se quedó sin aliento ante la emoción en los ojos


de su madre. Las campanas de alarma empezaron a sonar
agitadamente cuando ella le abrazó, diciéndole que algo estaba
mal. Le devolvió el abrazo, sintiéndose ligeramente consternado.
—¿Madre? ¿Qué pasa?

Se puso rígida y terminó el abrazo. —Lysander... Mi gobierno


ha fallado.

—No, mamá. Eres una líder sabia, siempre pensando en


nuestro pueblo.

Dejó escapar una risa amarga. —Y vaya cómo me han


pagado. Perdí a tu padre por nuestro pueblo. —No la culpaba por
permitir que su padre muriera, porque sabía que lo había amado,
pero al ser una reina en su mundo tenía que sacrificar mucho. Para
sobrevivir en la sociedad arpía, se necesitaba ser cruel y
despiadado. El amor no encajaba en ninguna parte, por lo menos
no el amor entre un hombre y una mujer. Había elegido mantener
su rango y perder a su marido, pero sólo porque no pudo encontrar
ninguna otra opción. Las arpías no eran amigas de la traición.

Sin embargo, había algo más en esto que el dolor que sentía
por haber perdido a su padre, y confirmando sus sospechas, Rhea
sacudió la cabeza como para disipar un mal recuerdo. —No es por
esto que te he llamado. Lysander, una información preocupante ha
llegado a mis oídos.

Se mantuvo en silencio, esperando a que le diera más


detalles.

—Nunca debí haber permitido que nuestro pueblo continuara


con la Hermandad de Ladrones. Ahora el desastre nos atrapa.

No logró morderse la lengua. —No lo entiendo, Mamá. ¿Qué


está pasando?

Retrocedió, agarró un documento de la mesa y sin decir una


palabra, se lo entregó. Miró los documentos, su ansiedad
aumentando. Parecía ser una especie de informe de algún
informador en Estados Unidos. Frunció el ceño al darse cuenta que
se trataba de Adrienne, una de los asesoras de mayor confianza de

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ALAS DE LUZ DE LA LUNA

su madre. Había estado extrañamente ausente en los últimos días,


y los resultados de esta misión de exploración podrían explicar ese
hecho en particular, pero no los rumores en torno a su nombre.

En el informe, Adrienne decía que bajo el liderazgo de un tal


Ian Montgomery, la actividad de la Hermandad de Asesinos
aumentó a niveles nunca antes vistos. Por otra parte, los miembros
de la Hermandad de Ladrones apoyaron ese movimiento. Un gran
número de arpías se habían reunido con Kaiden Hearne, un
representante de la Hermandad de Asesinos y le dieron una
información importante o artículos para apoyar ese crecimiento.

Miró a su madre, tratando de entender dónde encajaba en


todo esto. Seguramente, esto no podría ser una amenaza tan
grande y Adrienne podía encargarse de Montgomery fácilmente. A
parte de eso, todo un océano lo separaba de Estados Unidos, así
que si algunos miembros de su Hermandad querían apoyar un
movimiento alternativo, rápidamente podría eliminarlos también.

Abrió la boca para decir lo que estaba pensando, pero su


madre lo detuvo con una mirada. —Lysander, este hombre, ese
Kaiden Hearne... Puede lograr nuestra destrucción, arruinarnos a
todos.

—Espera, ¿por qué Hearne? Pensé que era el Montgomery el


que dirigía el movimiento.

—Es verdad. Sin embargo, sin Kaiden, Ian es nada.

Frunció el ceño, todavía sin entender. Rhea sacudió la cabeza


y suspiró. —Conoces las leyendas de nuestra raza, hijo.

—Eso de haber nacido de seres mitológicos, sí. Todo el


mundo lo sabe.

Asintió. —Al igual que las arpías, los cambia-formas


serpientes provienen de Hidra, la serpiente monstruosa que murió
por la mano de Heracles en la antigua Grecia. Por extraño que
parezca, de alguna manera somos como primos lejanos, y es por
eso que algunos cambia-formas serpientes les resulta fácil conectar
con las arpías.

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SCARLET HYACINTH

Asintió, esperando que su madre continuara. —Las leyendas


son ciertas —dijo—, sino que la sangre de nuestros ancestros casi
ha desaparecido. Sólo hay una descendencia que la conserva, una
en cada raza. En nuestra raza, esa descendencia somos nosotros,
y en la raza de cambia-formas serpientes, la familia que la tiene es
Hearne.

Sus ojos se abrieron como platos cuando finalmente entendió.


—Es por eso que Hearne tiene influencia sobre arpías, me refiero a
su conexión con Hidra.

—Precisamente. Y a parte, su influencia no se limita a nuestra


a raza. Esto es de gran importancia, más cuando está utilizando su
poder para alcanzar sus intereses.

Suspiró, y de repente le pareció muy vieja. —La misma


Adrienne resultó afectada de su presencia. Hace una semana, la
envié a investigar, y regresó con el cerebro lavado, llena de elogios
sobre ese Hearne. A cualquier otro lo hubiese matado por esa
traición, pero Adrienne me ha demostrado lealtad en el pasado. De
hecho, cuando se recuperó anoche, me dijo todo lo que está escrito
allí.

Se le acercó una vez más y lo agarró con una fuerza casi


aplastante de los brazos. —Se está acabando el tiempo, hijo mío.
No sé lo que Montgomery y Hearne están tratando de hacer, pero
estoy segura que sus planes incluyen a nuestro ancestro de alguna
forma. Tú, por supuesto, entenderás los desastres que podrían
golpearnos. Los antiguos dioses están muertos, y así deben de
quedarse.

Asintió, sabiendo lo que su madre quería de él antes de que lo


dijera. —No hay nadie más a quien pueda confiarle esto, Lysander.
Debes de ir a Estados Unidos, y debes de matar a Kaiden Hearne.

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ALAS DE LUZ DE LA LUNA

CAPÍTULO I

L
a luna llena brillaba en el cielo oscuro, indicando una nueva
noche de juerga para la manada donde ocurrirían
acontecimientos especiales. El Alfa, Viktor, convocó una
reunión donde se discutirían temas de gran importancia para la
manada.

Incluso antes de la reunión que en este mismo momento se


estaba llevando a cabo, sabía exactamente lo que Viktor quería
decirles. Había pasado un año desde que Jessica y Sasha habían
sido expulsados, y nuevas inquietudes surgían entre la manada
debido a que aunque aceptaron inicialmente a Viktor, no sabían que
esperar y qué hacer con su nuevo Alfa. A pesar de los defectos de
Sasha que habían afectado a la manada, el conocimiento de que
las cosas iban a cambiar, no sentó bien a algunos cambia-formas
lobos. Irónicamente, eran los más jóvenes, los mismos que habían
vivido toda su vida bajo el liderazgo de Sasha Petrovic, quienes
todavía se aferraban al pasado.

A lo largo del año pasado, la manada demostró un cierto


grado de hostilidad hacia el joven compañero de Viktor, el cambia-
formas serpiente, Kaiden Hearne. Los cambia-formas lobos eran
notoriamente homofóbicos, debido a que la jerarquía era muy
conocida por todas, e iniciaba con el Alfa, la Compañera del Alfa, el
Beta y los cachorros. Una relación abierta entre dos hombres —más
si uno de los compañeros era el Alfa— significaba no sólo
problemas para tener cachorros, sino que toda la estructura de la
sociedad de los cambia-formas lobos sería destrozada y
reconstruida en base de nuevas normas y estándares.

No ayudaba que Kaiden ni siquiera fuera un cambia-formas


lobo, sino un ex asesino serpiente. Todo el mundo decía que las
serpientes no eran de confiar, que eran una raza de cambia-formas
intrínsecamente malos. Él sabía que eso era sólo un prejuicio

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SCARLET HYACINTH

estúpido, pero, aun así, hacía que esta situación ya inestable fuera
más inestable.

Con un tono lleno de autoridad, Viktor se dirigió a la manada.


—Llegó a mis oídos que hablan de sus preocupaciones a mis
espaldas, unas preocupaciones que pueden o no tener una razón
legítima. Y la causa de éstas, supuestamente es mi compañero. He
esperado un año para que se adaptaran, pero ya no más. Aclararé
las cosas de una vez por todas. Mi apareamiento no es negociable,
y los que no están de acuerdo son libres de irse. He ganado el
puesto de Alfa legalmente y no aceptaré ningún tipo de
desobediencia.

Como Beta, estaba, lógicamente, al lado de su Alfa. Apoyaba


a Viktor en todos los sentidos y se sentía feliz por él y por Kaiden.
¿Cómo podría no estarlo? Si alguien merecía la alegría de
encontrar a su verdadero compañero, era Viktor. Su amigo había
pasado por muchas cosas por su vida: había soportado un padre
celoso y dominante, y una Compañera de Alfa astuta y traicionera.
Incluso lo había ayudado liberarse de su no deseado acoplamiento
con esa loba. Ahora, el amor de Kaiden hacía maravillas con su
corazón herido.

—Ya aclarado eso, hay otro tema que quería discutir —dijo
Viktor, suavizando un poco su tono—. Mi compañero tiene unas
palabras para ustedes.

Murmullos recorrieron la multitud ante esa declaración, pues


Kaiden, desde que Viktor fue nombrado Alfa, se abstenía de hablar
o enfrentar a la manada en las reuniones. El hecho de que decidiera
hacerlo le hizo darse cuenta de la profundidad de la ira y la
preocupación de Viktor. Esperaba que lo Kaiden dijera, aplacara la
manada o al menos les hiciera ver que él era uno de los suyos.

—Como todos saben, o al menos sospechan, trabajé, en el


pasado, como un asesino a sueldo para la Hermandad de Asesinos.
Lamento profundamente eso, pero no hay nada que pueda hacer
para cambiar lo que soy. Debido que mi renuncia a la Hermandad
fue, por decirlo de alguna manera, brutal... probablemente estarán
pensando que se van a producir algunas repercusiones. Sin
embargo, no necesitan preocuparse por eso porque el problema ha
sido resuelto. La manada está segura, sus familias están a salvo. Lo
único que puedo decirles es que soy leal a mi compañero y leal a

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todos ustedes. Les pido el favor de que nos permitan superar


nuestras diferencias y trabajar grupalmente para darle un futuro a la
manada.

De repente, una ola de energía se extendió por el bosque, y


se encontró retrocediendo ante el impacto que fue casi físico.
Peculiarmente, el resto de la manada parecía completamente ajeno
a este hecho, pues no mostraban ninguna señal de sentirla. Los
murmullos se calmaron y los intercambio de miradas con
significados no del todo difícil de entender, se volvieron más
neutrales y se vio entendimiento en las caras de los miembros de la
manada.

Viktor parecía sorprendido, pero no dijo ni una palabra; en


cambio, aprovechó el momento para darle un pequeño beso a su
compañero y luego volvió su atención hacia la manada.

—Ahora, si tienen cualquier otra pregunta o inquietud, por


favor, búsquenme o, si no estoy disponible, a mi Beta que tiene mi
absoluta confianza o mi compañero.

Al terminar la reunión, Viktor abrazó a su compañero y lo besó


con pasión. Aunque Kaiden parecía un poco incómodo con las
demostraciones públicas de afecto, era obvio que estaba a punto de
superar su malestar porque permitió que lo subiera a su regazo y
jugara con su pelo cada vez que quería.

Finalmente terminaron de besarse, y Viktor comenzó a


mezclarse con los miembros de la manada, respondiendo a todas
las preguntas y aplacando las preocupaciones. Sabía que su amigo
seguía queriendo lo mejor para los miembros de la manada, y por
esa razón, siempre intentaba tener una mente abierta. Se quedó
cerca porque sus deberes como Beta exigían que respaldara al Alfa
en todo momento. Suprimió una punzada de tristeza al darse cuenta
que Viktor no lo necesitaba, pues Kaiden hacía un excelente trabajo
en respaldarlo.

Se sacudió, frunciendo el ceño mentalmente al darse cuenta


que nuevamente se sumía en la autocompasión. Su Alfa puede que
tuviera a Kaiden, pero necesitaba toda la ayuda posible para
reconstruir la confianza y la solidaridad en esta manada. Y aunque
Viktor no lo necesitara, todavía tenía a sus tres hermanos menores,

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prácticamente unos cachorros, esperando que los protegiera, les


brindara amor y un hogar.

Miró alrededor del bosque, buscando a Jared, Loren, y a su


hermana, Maya. Como si adivinara sus pensamientos, Viktor
asintió, dándole su permiso para que los fuera a buscar. Todos los
cambia-formas lobos a su alrededor casi abrumaban sus sentidos,
pero todavía encontró sus aromas con facilidad. Estaban junto a un
pequeño tronco de un árbol, los tres con una expresión similar de
frustración en sus rostros. Cuando se les acercó, se volvieron a
mirarlo, sus ojos brillantes de emoción.

—¿No deberías estar con el Alfa? —preguntó Jared con


brusquedad.

Arqueó una ceja. —Kaiden está respaldando a Viktor, y se


asegurará de que esté bien.

Jared miró hacia otro lado, resoplando furiosamente.

—¿Qué pasa? —preguntó con el ceño fruncido—. ¿Pasó


algo?

—No —contestó Maya apresuradamente—. Todo está bien.


Estamos bien.

No le creyó ni por un segundo. Antes de que tuviera la


oportunidad de preguntarles de nuevo qué sucedía, se dio cuenta
que todo el mundo estaba cambiando a lobo, preparándose para la
carrera tradicional. Su estómago se hundió cuando entendió que
tendría que hacer lo mismo, debido a que desde la disolución de su
acoplamiento con Jessica, su lobo lo desobedecía en el mejor de
los casos y en el peor, era incontrolable. No tenía problemas para
cambiar, pero temía lo que su lobo haría una vez le diera rienda
suelta.

Por desgracia, parecía que no tenía ninguna opción. Todo el


mundo comenzó a quitarse las ropas, cambiando a lobo un segundo
después. Pronto, era el único que seguía en su forma humana. Su
hermana le dio un golpe con su hocico, instándolo a cambiar. Con
un suspiro, obedeció. Respiró hondo y dejó que su mente y su
cuerpo se abrieran, liberando la bestia que habitaba en su interior.
Su lobo respondió a su llamada, y pronto se perdió en la sensación

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familiar de cambiar, abrazándola y aceptando su verdadera


naturaleza. Cuando su lobo abrió los ojos, se deleitó con la
presencia de la manada, con la sensación del pasto bajo sus patas
y la vida pura que lo rodeaba.

Su lobo notó que el Compañero del Alfa también había


cambiado y ahora un hermoso reptil de color rojizo se envolvía
alrededor del cuerpo del Alfa. La imagen debió de haberle resultado
inquietante, pero sentía que eso era tan natural como su atracción
por la luna. Eran dos compañeros que compartían un vínculo
inquebrantable, y sus cuerpo instintivamente se sentían atraídos el
uno por el otro. Anhelaba encontrar la misma conexión, y lo
deseaba con tanta intensidad como necesitaba el aire para respirar.

La manada se formó, y por un minuto, casi se olvida de la


soledad ardiente que le marcaba. Cuando la manada estaba unida,
su lobo se sentía encantado al estar en compañía de sus hermanos,
por la emoción de la caza y de correr a medianoche. Y sin embargo,
el atractivo de la rutina familiar fue sólo momentáneo. Su lobo ya no
encontraba el refugio y el apoyo que necesitaba en la manada.
Deseaba otra cosa, otro tipo de vínculo.

A pesar de eso, tomó su lugar detrás del Alfa y al mismo


tiempo, mantuvo un ojo en sus hermanos. Los lobos más pequeños
obedientemente lo siguieron, colocándose a su lado pero
respetuosamente detrás del Alfa. No pudo evitar sentirse humillado
por la fuerza de su Alfa, reconociendo que, incluso con el peso de la
serpiente que rodeaba su cuerpo, aún podía guiarlos en su carrera
de medianoche con una velocidad alarmante.

Mientras corrían, felizmente aspiró los olores y disfrutó de las


sensaciones. Sus ojos de lobo no podían ver los colores, pero sus
sentidos bien desarrollados del olfato y el oído lo compensaban. Se
permitió disfrutar del sonido de los ciervos y los conejos que
asustados se dispersaban alrededor de los arbustos, del olor de su
presa que intentaba huir de la abrumadora fuerza de la manada.

Corrió y corrió, limpiando su mente y su alma a través de su


conexión con la Madre Naturaleza. Su lobo le obedeció, como
pacificado por una fuerza desconocida. Su mente humana recordó
la ola de energía en el bosque, y se frenó en seco. ¿Qué había sido
eso que logró calmar a su lobo? Había estado intentando arreglar
su vínculo con su lobo desde hace meses y de repente, este poder

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misterioso aparecía y lo lograba. Una parte de él —su parte animal


que sabía que no se debían de cuestionar las cosas buenas— le
decía que simplemente lo aceptara, pero su parte razonable se
negaba a hacerlo.

Viktor notó que se había detenido e inmediatamente detuvo la


manada. Loren lo miró con curiosidad, pero no podía explicarle lo
que había sentido. Decidió hablar con Viktor después de la carrera.
Le dio un golpecito a Loren con su hocico, reorganizando sus
hermanos. Viktor gruñó, ordenándoles que continuaran corriendo.

Sintiéndose cada vez más incómodo, continuó siguiendo su


Alfa pero ya no estaba interesado en capturar a una presa. El
pálpito de que algo iba a pasar pronto pesaba sobre su mente. Sí,
tendría que hablar rápido con Viktor.

Pareció una eternidad hasta que los lobos calmaran su sed de


sangre y de caza. Mientras tanto, su incomodidad había pasado a
ser un peso en sus hombros. Por último, los miembros de la
manada se dirigieron de nuevo hacia el bosque, donde cada uno
cambió a su forma humana y luego entraron a sus vehículos.

Inmediatamente se dirigió hacia sus hermanos y les entregó


las llaves de su Lexus. —Jared, lleva a Maya y a Loren a casa.
Tengo algunos asuntos que atender con el Alfa.

Jared le miró con curiosidad, pero no hizo ninguna pregunta.


Después de abrazar a sus hermanos, buscó a Viktor a su alrededor,
y para su sorpresa, vio que su amigo seguía en el bosque, al
parecer teniendo una acalorada discusión.

Cuando se acercó, Viktor dejó de hablar así que no alcanzó a


escuchar de qué estaban hablando. —Hey, Flame. ¿Por qué no te
fuiste con tus hermanos?

—Ellos se pueden cuidar durante unas horas. Necesito hablar


contigo.

Asintió. —Claro, Flame. ¿Cuál es el problema?

Miró a Kaiden, no sabiendo cómo expresarse y sobre todo al


estar él presente. Viktor frunció el ceño ante su vacilación. —No
tengo secretos de Kai. Lo sabes. Flame, ¿qué pasa?

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—Algo sucedió en el bosque cuando Kaiden habló con la


manada. Lo sentí, al igual que mi lobo. Aún puedo sentir ese poder.
¿Qué está pasando?

Kaiden se tensó visiblemente. —Supongo que piensas que yo


soy el causante. —Sacudió la cabeza, luciendo desconcertado y
frustrado—. No sé nada. Me he estado sintiendo extraño desde la
semana pasada o algo así.

—Desde que la jodida Adrienne nos visitó —Viktor gruñó,


lanzando una mirada contrariada en su dirección—. Estábamos
hablando de esto.

Parpadeó, sorprendido. —¿También lo sentiste? ¿Y quién es


Adrienne?

—Una mensajera arpía —explicó Kaiden—. Me reuní con ella


en nombre de la Cofradía. Sin embargo, lo que importa es que ella
parecía reacia al principio, y entonces me enojé, y de repente…

Kaiden se detuvo y enterró la cara en el hombro de Viktor


quien le acarició su cabello rojizo. —No te preocupes, hermoso.
Vamos a llegar al fondo de esto.

Una ráfaga de viento atravesó el bosque que ahora estaba


sólo, agitando más a su de por sí inquieto lobo. Compartió una
mirada con Viktor y vio el mismo temor reflejado en sus ojos.
—Nos hemos quedado mucho tiempo —dijo—. Tenemos que ir.

Asintió y se volvió para seguirlo. Sin embargo, por alguna


razón, dudó. Su lobo se movía inquieto en su interior, gritando que
tenían que quedarse. ¿Qué demonios estaba pasando?

El viento cambió de dirección y, de repente, un aroma


desconocido pero al mismo tiempo familiar, aquel olor que todos los
lobos estaban obligados a reconocer, a pesar de que era diferente
para cada uno, le llegó. El olor de su pareja. Quiso gritar en señal
de triunfo al saber que su otra mitad estaba en este mismo bosque.
Y entonces, la verdad lo golpeó: el aroma fascinante de su pareja
estaba contaminado con algo más oscuro, el aroma del odio, de la
violencia y de la ira.

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SCARLET HYACINTH

Se giró justo a tiempo para ver a un gran pájaro sobre ellos,


sus garras extendidas. Parecía ser una especie de águila enorme,
del tamaño de un hombre, con un pico increíble y unas garras
totalmente afiladas. Jamás había visto a un animal así, por lo que
estaba totalmente impresionado y se encontró incapaz de moverse.
Sin embargo, Viktor para nada tuvo ese problema, quizás porque
esa ave parecía estar dirigiendo su ataque a Kaiden.

Antes sus ojos, Viktor cambió, y un gran lobo blanco remplazó


el cuerpo humano de su amigo. Al mismo tiempo, Kaiden esquivaba
los ataques del pájaro con movimientos fluidos. Aunque parecía
estar haciendo un excelente trabajo en evitar esas garras mortales,
no podía encontrar una apertura para sacar sus armas. Ni siquiera
entraba a discusión el que cambiara a serpiente, porque eso sólo
sería mortal para él.

Viktor se abalanzó hacia el pájaro, pero la gran águila se alejó


justo a tiempo. Cuando Viktor logró alejarla de él, Kaiden maldijo y
sacó su cuchillo.

En ese momento, su cabeza volvió a funcionar al darse


cuenta de la identidad del atacante. Sin pensarlo muy bien, cambió
y saltó hacia el pájaro justo a tiempo cuando Kaiden hacía lo
mismo, por lo que el cuchillo atravesó la gran ala del ave en lugar
de su corazón.

El pájaro chilló, un sonido tan lleno de dolor que desgarró su


alma. Intentó seguir volando con el ala restante, pero fue en vano.
Ese majestuoso y gigante animal empezó a caer del cielo cuando
las alas dejaron de aletear, golpeando el suelo con un crujido
repugnante.

Se alejó de un aturdido Kaiden y se dirigió hacia el ave.


Empujó con su hocico el águila inmóvil, dejando escapar un gemido
cuando el ave no tuvo ninguna reacción. Detrás de él, oyó que
Viktor cambiaba y se acercaba al águila, acompañado de Kaiden.

Un gruñido salió de su garganta, y se volvió a enfrentarlos,


mostrándoles las fauces. Los ojos de Viktor agrandaron. —Flame...
¿Qué coño estás haciendo?

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Aún estando en forma de lobo, ignoró las palabras de su Alfa.


Para su sorpresa, Kaiden habló. —El pájaro... El pájaro es su
compañero.

Viktor gimió. —Tienes que estar bromeando.

Kaiden se arrodilló a su lado, exigiendo su atención. —El


cuchillo estaba envenenado. Tenemos que sacarle el veneno, o
morirá.

Consideró sus opciones y olfateó a su pareja, gimiendo


cuando sintió el hedor de muerte empezando a envolver su cuerpo.
Cambió y se volvió hacia Kaiden. —Ayúdale. Por favor, ayúdale.

Asintió y se acercó más al águila. —Tenemos que dejar que el


veneno se extienda más. Es una suerte que no golpeara un órgano
vital, pues de lo contrario tu pareja estaría muerta para ahora.

—¿Y cómo podemos ayudar?

—Bueno, si fuera un ser humano, diría que amputándole la


extremidad —respondió. Sus ojos se abrieron con horror, pero Kai
continuó explicándole antes de que pudiera decir cualquier cosa—.
Ya que es un cambia-formas, podemos tratar de succionarlo. Los
cambia-formas suelen ser más resistentes al veneno, incluso a uno
como el mío.

Mientras hablaba, Kaiden sacó el cuchillo de la herida


sangrante. Liquido negro y viscoso salió, y se dio una patada mental
por no habérsele ocurrido quitar el arma.

—¿No estamos olvidando de algo? —Viktor gruñó detrás de


ellos—. Atacó, Kai.

—Sí, lo hizo —Kaiden acordó—. Pero también es la pareja de


Flame, y como tal, le daría la misma consideración que me diste.

Viktor se quedó callado. Mentalmente le agradeció a Kaiden


mientras se inclinaba sobre el ala y apartaba con destreza las
plumas ensangrentadas para encontrar la lesión. El ala parecía
inflamada, y el águila parecía respirar con fuerza, con sibilancias.

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SCARLET HYACINTH

Kaiden chupó la fea herida y escupió el veneno, una y otra


vez hasta que la inflamación comenzó a retroceder. El gran pájaro
se quedó inmóvil, pero su respiración se igualó y supo que su
pareja iba a sobrevivir.

Confirmándolo, Kaiden se levantó y le dio una pequeña


sonrisa. —Es fuerte. Lo logrará, estoy seguro.

—Y entonces tal vez podamos averiguar por qué intentó


matarte —Viktor murmuró, su tono más calmado. Su mirada furiosa
pasó a ser a una de preocupación cuando Kaiden se puso pálido y
casi se desmaya—. ¿Qué te pasa? ¿Te hizo daño?

Negó con la cabeza. —Es el veneno. En gran parte soy


inmune, sobre todo porque no golpea mi torrente sanguíneo. Sin
embargo, ingerir veneno no es algo bueno para el cuerpo.

Viktor palideció y lo abrazó con fuerza, haciendo que se riera


temblorosamente. —No te preocupes, Viktor. No voy a morir ni nada
de eso. Sólo tendré una ligera indigestión.

—No deberías de tenerla en primer lugar —dijo con los


dientes apretados.

Miró a su Alfa. —Así que, ¿está bien perdonar y olvidar


cuando se trata de tu compañero, pero cuando es otra persona,
debemos dejarlo morir?

Un pequeño gemido interrumpió cualquier respuesta mordaz


que Viktor había planeado darle. Se volvió hacia su compañero,
dándose cuenta que la gran águila se había convertido en un joven
hermoso con un cuerpo delgado y tonificado, y toda esa piel lisa con
músculos marcados. Su cabello castaño caía en ondas,
deteniéndose en la base de su cuello. Incluso en esta situación,
emanaba una sensación de poder puro y un aire de nobleza.

Se reprendió por estar robándole miradas a su compañero y


se acercó para cubrir su desnudes. Una pequeña parte suya que
había estado frustrada y llena de rabia, se alegró al darse cuenta de
que tenía un compañero, un hombre. Hacía tiempo sabía que
aunque le atraían las mujeres, prefería los hombres. Pero,
maldición, ¡eso no importaba ahora! Su compañero no necesitaba
su lujuria, sino su cuidado.

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ALAS DE LUZ DE LA LUNA

—Vamos —Viktor instó con voz contrariada—. Podemos


llevarlo a mi casa.

Asintió en silencio y tomó a su compañero en sus brazos,


eligiendo no discutir con Viktor en este caso. También tenía que
averiguar por qué su compañero había atacado a Kaiden, pero
aunque la situación no se veía muy bien, algo en su interior
susurraba que su compañero debió de haber tenido una buena
razón. Sin embargo, era mejor tener una completa verdad y no una
bajo la sombra de la duda. Ya podía sentir la conexión entre ellos,
pero si su compañero realmente era malvado... Bueno, se iba a
dividir en dos: el cumplir con sus instintos y el seguir a su corazón.
No podía amar a alguien malvado, de eso estaba seguro.

Y, sin embargo, al ver su cara, sus preocupaciones y sus


pensamientos oscuros desaparecieron. Se permitió a acariciar
suavemente la mejilla de su compañero. Ante su gesto, los ojos de
su compañero se abrieron, revelando unos aturdidos ojos de color
verde-esmeralda. Obviamente aún inconsciente de sus acciones, el
hombre se apoyó en su caricia y dejó escapar un suspiro de
satisfacción.

Haciendo caso omiso de la mirada de Víctor y de la sonrisa de


Kaiden, salió del bosque en dirección del coche de Viktor. Había
encontrado a su compañero esta noche y lo protegería, pasara lo
que pasara.

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SCARLET HYACINTH

CAPÍTULO II

S
e despertó con un terrible dolor de cabeza y enseguida
notó las suaves sábanas contra su piel. Al abrir los ojos vio
que estaba en un lugar desconocido. ¿Qué le había
pasado?

Había dejado Grecia después de conversar con su madre y


abordó un avión que se dirigía a Washington DC. Después de ese
desagradable vuelo, tomó un bus hacia Torre del Valle, ciudad
donde vivía Kaiden Hearne a quien encontró con facilidad debido a
su relación con la manada. Aunque los lobos quisieran mantener su
existencia en secreto, no sabían muy bien cómo ser discretos.

Esa es la explicación por qué estaba en ese peculiar bosque


justo después de que terminó lo que parecía ser una reunión de la
manada. Todo el mundo se había ido, a excepción de Hearne, su
amante y otro cambia-formas lobo de ascendencia afroamericana.

Poco a poco, los recuerdos le llegaron. Para su vergüenza, se


había distraído admirando el cuerpo desnudo del cambia-formas
lobo negro y olvidó anticipar los cambios de dirección del viento.
Hearne lo sintió, y la batalla inició.

No había tenido la intención de atacar de noche debido a que


su visión era más reducida, pero se vio obligado a hacerlo a pesar
de su desventaja. A pesar de todo, por un momento, casi lo había
acorralado pero entonces, el Alfa cambió y antes de que lo atacara,
tuvo que retirarse. Las cosas fueron borrosas después de eso: el
crujir de una hoja, la sombra de Hearne atacándolo y dolor, mucho
dolor.

Dejó escapar un gemido de angustia al entender que había


fallado en su misión, porque no pudo concentrarse lo suficiente para

~ 20 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

superar su atracción por el solitario y muy bien dotado cambia-


formas lobo.

El sonido de voces lo sacó de la bruma de autocompasión.


Levantó un poco la cabeza y, para su sorpresa, notó que estaba
solo. ¿Acaso Hearne tenía tanta confianza en sus habilidades para
dejar que un asesino vagara libremente en su casa? Se imaginó
que quizás el hombre tenía un don, o era algo que provenía al ser
un cambia-formas serpiente y estar apareado con el Alfa.

Al intentar salir de la cama un disparo de dolor atravesó su


brazo y tuvo que morderse los labios para reprimir un grito. No
quería alertar a sus captores que ya estaba despierto. Se sentó con
torpeza en la cama y tocó su brazo con la otra mano, notando que
se sentía un poco hinchado, caliente y adolorido. Si no estaba
equivocado, podría decir que el cuchillo con el que lo hirió estaba
envenenado, porque era increíble que ese dolor que sintió lo
atacara sin ninguna razón. Sin embargo, no entendía porque seguía
vivo, porque con su metabolismo el veneno se hubiera extendido
más rápido.

Sacudió la cabeza ante la situación incomprensible, y decidió


averiguar más tarde el misterio de su supervivencia. Si no salía de
la casa de Hearne, muy posiblemente ese milagro habría sido en
vano.

Apretando los dientes, apoyó el brazo en la cabecera y salió


de la cama. Maldijo cuando notó que no tenía nada de ropa, cosa
totalmente entendible. Cuando atacó, estaba en su forma animal y
sus captores no la iban a dar ropa para que se sintiera cómodo al
estar en su forma humana.

Miró alrededor de la habitación, esperando encontrar


cualquier cosa que pudiera usar, porque si no, le tocaría que
escapar completamente desnudo. Preferiría que ese no fuera el
caso, porque no sabía en qué momento sería capaz de cambiar a
su forma animal y ser detenido por exhibicionismo por las
autoridades estadounidenses no era algo que podría suceder,
menos cuando supuestamente vino de vacaciones como un
inocente turista griego al gran EEUU de América.

Sus ojos se posaron en un gran armario y caminó, vale, más


bien se arrastró, hacia el monstruoso aparato mientras hacia una

~ 21 ~
SCARLET HYACINTH

mueca por la decoración de la habitación. Esperaba que la cosa, al


menos, tuviera algo que pudiera usar.

Cuando abrió el armario, se dio cuenta que, efectivamente, si


tenía ropa y con un suspiro de alivio, cogió una camiseta y unos
jeans, los primeros que vio. Resultó ser todo un reto ponerse la
camiseta con su brazo adolorido, pero al final, se las arregló para
hacerlo y fue ahí cuando se dio cuenta que lucía como un niño
jugando a disfrazarse con el abrigo de su padre. La camiseta
obviamente pertenecía a alguien alto y musculoso, y a pesar de
físico atlético, seguía sintiéndose enano y delgado con esta ropa.

Para su consternación, captó el aroma de una esencia


seductora masculina impregnada en la ropa, una que le golpeó con
la fuerza de los dioses antiguos. Su pene se endureció y gimió para
sus adentros antes de mirarse con disgusto y apretar bruscamente
su brazo adolorido. El dolor atravesó su cuerpo, matando cualquier
excitación pero también drenándole la fuerza. Sus rodillas se
doblaron, y casi cayó sobre el suelo de madera pero se alcanzó a
apoyar en la puerta del armario, respirando profundamente por unos
momentos.

Cuando el dolor pasó a ser cosa de un segundo plano, notó el


tamaño y anchura de los jeans que seguía sosteniendo, e
inmediatamente, decidió ni probárselos. Después de todo, la
camiseta le cubría la ingle y el culo y esos gigantescos jeans sólo le
limitarían los movimientos, o mejor dicho, le harían imposible
escapar debido a que ahora, más que nunca, el esfuerzo que le
tomaría para ponérselos con su brazo adolorido le iba a dejar tan
débil como un bebé.

Dejó caer los pantalones y se dirigió a la puerta, observando


con inquietud la puerta que las voces —que hace un momento se
habían quedado en silencio— atravesaban. ¿Significaba eso que
esta era su oportunidad de escapar? Por alguna razón, lo dudaba,
pero eso no le impidió mirar a sus alrededores, en busca de otra
salida.

Después de darle una mirada a la ventana la descartó, porque


incluso con todas sus habilidades no podía hacer nada con
ventanas que estaban con barras y bloqueadas. En circunstancias
normales, podría haber intentado romperlas, pero no era una buena
idea hacer mucho esfuerzo con su brazo herido. A parte de eso,

~ 22 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

incluso si intentaba abrirla, sus captores seguramente lo


escucharían y vendrían a buscarlo.

Con un suspiro, decidió que no tenía más remedio que


intentar escapar por la puerta. En realidad no creía que pudiera
lograrlo, pero era eso o quedarse aquí y esperar que sus enemigos
vinieran por él.

Abrió la puerta y se deslizó sigilosamente al pasillo, cosa que


fue en vano porque en la habitación del frente estaban los tres
hombres del bosque: Hearne, su amante, Viktor, y el otro cambia-
formas lobo, el responsable de su distracción. Intentó concentrarse
en su objetivo, pero su mirada se desvió hacia el hombre alto y
moreno que estaba allí, mirándolo con aquellos ojos negros
penetrantes. De mala gana, se estremeció.

Aunque era algo peculiar, juraba que podía sentir una


conexión entre ellos. Ni siquiera sabía cómo se llamaba, pero se
sentía inexorablemente atraído por él y por un breve momento, se
perdió en esa sensación.

Sólo se dio cuenta de su estupidez e irracionalidad de su


comportamiento cuando una voz rompió el hechizo. —Bueno, ahora
que estás despierto —comenzó Viktor Petrovic—, tal vez puedas
decirnos quién eres, quién te envió y por qué intentaste matar a mi
compañero.

Obligó que sus ojos se alejaran del sexy hombre y se


enfocaran en Petrovic. —Puedes hacer lo que quieras conmigo,
porque no voy a decir nada. —Incluso si estas personas lo
mataban, no traicionaría a su reina pero no por ser leal a su pueblo,
sino por ser leal a su madre.

Hearne frunció el ceño. —No tenemos ningún interés en


matarte. Sólo quiero saber quién quiere matarme. —Se detuvo, su
expresión volviéndose aún más sombría—. Es cierto, tengo un
oscuro historial, pero he intentado dejar esa vida atrás. Sólo tienes
que responder a esta pregunta: ¿Es por algo que hice?

Petrovic agarró el brazo de Hearne y lo abrazó. —Kai, no.


Esto no es culpa tuya. Ahora estamos juntos. Puedes dejar el
pasado atrás.

~ 23 ~
SCARLET HYACINTH

—Aparentemente no —gruñó Kaiden, rompiendo el abrazo


antes de mirarlo fijamente—. ¿Y bien? ¿Es una venganza?

Parpadeó. Por supuesto, estaba al tanto de los antecedentes


de Hearne como asesino, pero no se había dado cuenta que
Petrovic conociera esa parte de su vida. Vaciló, sin saber qué
contestar. —No es por un asesinato —respondió finalmente.

Los ojos de Hearne se abrieron con incredulidad.


—¿Entonces por qué...? Ya no soy un asesino. —Negó con la
cabeza—. No, tienes que estar mintiendo. Debe ser por algo así, ya
que no me puedo imaginar…

Petrovic se tensó aún más. —Déjame adivinar. Jessica te


envió, ¿verdad? Jessica y mi padre. —Lo agarró de los brazos con
brusquedad, ignorando su grito de dolor—. Responde la puta
pregunta.

Un gruñido sonó detrás de ellos, y entonces se encontró


siendo liberado del férreo agarre del Alfa. Se sintió totalmente
sorprendido al ver que era el lobo negro quién lo había liberado y
ahora estaba parado frente a él de una manera protectora. —No
pongas tus manos sobre él, Viktor.

Se quedó boquiabierto. ¿Por qué este hombre lo estaba


protegiendo? ¿Acaso también sentía la conexión entre ellos? No, no
podía ser. Tenía que centrarse en su misión y averiguar qué
demonios estaba pasando porque todo esto estaba patas arriba.
No tenía idea de quien era Jessica o por qué Petrovic pensaba que
su padre lo había enviado. Recordaba algo sobre que Petrovic
había derrotado al ex Alfa de la manada de Torre del Valle y que
ahora era el Alfa, pero no lograba entender todo sobre la política de
los cambia-formas lobos.

—¡No te interpongas, Flame!

Incluso él pudo sentir la ola de poder en su voz, y entendió de


dónde venía, pues la familia de los Alfa eran descendientes de
Cerberus. Debido a su sangre noble y su descendencia, era
inmune, pero al parecer Flame no compartía ese rasgo. Su cuerpo
se tensó, como si se sintiera obligado a cumplir la orden. Y, sin
embargo, no se movió. —No.

~ 24 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Viktor tomó una respiración profunda, obviamente, estresado


por el comportamiento de Flame. —Está bien. No lo tocaré. De
todos modos, sólo quiero que responda la pregunta.

Asintió y se volvió a mirarlo, y cuando sus ojos se


encontraron, su boca se secó. —Hola.

—Hola —respondió, sin saber qué decir ni qué hacer.

—Soy Flame Grayson, el Beta de Viktor.

Antes de que pudiera pensárselo bien, se encontró diciéndole


su nombre. —Lysander Metsovou.

—El asesino de mi pareja —Viktor murmuró detrás de ellos,


pero ambos le ignoraron.

—Algo me dice —comenzó Flame—, que aquí hay más de lo


que parece. Si te es posible, responde la pregunta de Viktor.

Si su madre le había enseñado algo, era que no se debe


tomar decisiones a ciegas, que las órdenes debían de ser
obedecidas, pero que una ciega sumisión no iba a ayudar. La reina
necesitaba personas que pudieran entender las cosas, que
pudieran leer a través de líneas y ver las sombras grises en un
mundo monocromático. Ahora se daba cuenta que su misión sería
más complicada de lo que había previsto inicialmente. Hearne
podría ser culpable de las acusaciones que hicieron en su contra,
pero, al mismo tiempo, podría ser inocente. Es más, si realmente no
sabía qué estaba sucediendo, incluso podría estar inconsciente de
las fuerzas que empezarían a atacar. Ante tal situación, no le caería
nada mal tener un aliado como Hearne ya que después de todo,
sería más útil estando del lado de su madre que terminar muerto sin
ninguna razón. Necesitaba más información, y podría conseguirla
con la ayuda de Flame.

Asintió, no dejando que se pusieran al tanto de los


pensamientos en su mente. —No conozco a ninguna Jessica, ni
tampoco el padre de Petrovic fue el que me envió.

—Entonces, ¿quién? —gritó Hearne—. ¿Por qué? No


entiendo.

~ 25 ~
SCARLET HYACINTH

Examinó la pregunta. ¿Cuánto podía decir sin tirar al agua a


su madre? Ya lo habían visto en su forma animal, pero otros
cambia-formas aves existían, y algunas de esas razas no tenían
ninguna relación con las arpías. Aunque era de su conocimiento
que su madre había establecido relaciones diplomáticas con al
menos dos o tres razas. Como sea, volviendo al punto, Hearne
había tenido cierto problema con una arpía, y su llegada repentina
era sospechosa.

Se decidió por una respuesta vaga que ofrecía sólo


información estrictamente necesaria. —Pertenezco a un grupo que
está preocupado por los acontecimientos recientes en la
Hermandad de Asesinos. Teniendo en cuenta su participación en la
Hermandad y su gran influencia en los cambios que están
realizando, he sido enviado para eliminar la amenaza.

Hearne le dio una mirada confusa. —No entiendo. Si tu grupo


está preocupado, ¿por qué no eliminar a Ian? ¿Por qué a mí?

Arqueó una ceja. No quería hablar sobre los dotes que tenía
cuando el hombre era inconscientes de los mismos. —¿De verdad
no lo sabes?

Hearne palideció, y vio comprensión en su rostro. —Lo mismo


que en el bosque. Ese poder.

Asintió, preguntándose al mismo tiempo si estaba haciendo lo


correcto. Cada paso que diera desde ahora determinaría el
resultado de su cada vez más delicada misión. Deseaba que Flame
no lo fuera a distraer con su presencia. Tal vez al sentirlo tan cerca,
no podía pensar con claridad.

Flame eligió ese preciso momento para hablar. —Lo mismo


que sentí. En el bosque, antes de que.... llegaras, estábamos
hablando de eso.

Viktor resopló ante la pausa de Flame, pero no hizo ningún


comentario; en cambio, volvió su atención hacia él y le preguntó:
—Estoy preocupado. ¿Qué es este poder? Sólo queremos que nos
dejen en paz.

—No es probable que ocurra en corto plazo. —Intentó


recordar la explicación de su madre y el tono razonablemente

~ 26 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

coherente al mismo tiempo. Por suerte, también le había entregado


un archivo que detallaba el árbol genealógico del cambia-formas
serpiente, por lo que se las arregló para explicar las cosas de
manera inteligente—. Básicamente, Hearne es un descendiente de
uno de los antiguos dioses griegos. La sangre pura de los cambia-
formas serpientes proviene de Hidra que murió por Heracles. A
través de esa conexión, tienes un vínculo con muchas razas de
cambia-formas, como cambia-formas lobos, cambia-formas felinos,
e incluso los cambia-formas zorros o «kitsune», nombre que le
dieron los japoneses. Tu sangre pura te da poder sobre las
personas que no la tienen. —Evitó mencionar las arpías, esperando
que ninguno hiciera la conexión.

—No comprendo —repitió Hearne—. ¿Qué tipo de poder?

—Haz de cuenta el poder que tiene un Alfa. Ambos poderes


nacen de la misma fuente, sólo que el tuyo no está escrito en una
piedra o tiene una jerarquía como en las manadas de los cambia-
formas lobos.

—Espera, eso no está bien —interrumpió Petrovic—. Estás


diciendo que Kai tiene poder sobre los cambia-formas lobos, así
que, ¿por qué no me afecta?

—Los de sangre pura no pueden controlar a otros de sangre


pura.

Hearne dejó escapar un sonido pensativo, aparentemente


digiriendo la información. —Así que tú también eres un sangre pura
porque de lo contrario, nunca te habrían enviado. Deberías de ser
inmune a mi poder para esta misión.

Ante esas palabras, vaciló. No había esperado que las cosas


cambiaran a su dirección. ¡Joder! Había subestimado por completo
a Hearne. ¿Y ahora qué? ¿Hearne se daría cuenta que Rhea
estaba detrás de esto?

En un extraño giro, Petrovic lo ayudó. —O no perteneces a


esas razas que se pueden ver influenciadas —sugirió.

Hearne negó con la cabeza. —Tendría que ser uno de ellos.


De lo contrario, nunca se habrían molestado en hacer esta misión
en el primer lugar.

~ 27 ~
SCARLET HYACINTH

Lo miró con astucia haciéndolo sentir como una mosca


atrapada en una telaraña. No le gustaba y se negó a dejarse
intimidar. —Mi descendencia no es el tema aquí —respondió con
frialdad—. Pero la tuya sí lo es.

—No estoy de acuerdo —Petrovic espetó—. Tú eres el


intruso, y el que trató de matar a Kai.

—Espera —Flame inmediatamente intercedió—. No hay


necesidad de ponerse violento. Esto claramente es un
malentendido. Kaiden nunca quiso controlar a nadie, y Lysander no
le habría atacado si lo supiera.

Hearne dejó escapar un profundo suspiro. —Flame tiene


razón. En retrospectiva, me he dado cuenta que Ian no me permitió
vivir por bondad de su corazón.

Viktor asintió con tristeza. —Flame, lo mejor es que alejes a


Lysander de aquí porque su presencia sería sospechosa. Kai y yo
investigaremos esto y vamos a averiguar lo que podamos.
Esperemos que Montgomery no se de cuenta de lo que pasó, y
llegaremos pronto al fondo de toda esta situación. Nos
mantendremos en contacto.

Abrió la boca para protestar, pero una gran mano oscura


agarró su brazo y le dio un apretón para que se mantuviera en
silencio. A diferencia del agarre de Viktor, el toque de Flame no le
hacía daño aunque transmitía claramente el mensaje que
mantuviera la boca cerrada. Por una vez, obedeció ya que por
alguna razón, Flame quería mantenerlo a salvo. No lo iba rechazar
por cosa de orgullo.

—Lo haré —Flame respondió a la sugerencia de Viktor—. Ten


cuidado.

Viktor compartió una mirada con Flame. —Tú también.


—Después de un breve momento incómodo, donde se miraron en
silencio, Viktor le dio un fuerte abrazo—. Cuídate, hombre.

Cuando Flame le devolvió el abrazo, se dio cuenta con


sorpresa que no apreciaba ese nivel de intimidad entre ellos, pero

~ 28 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

antes de poder averiguar qué significaba eso, se aclaró la garganta


con irritación. —Creo que deberíamos irnos.

Hearne lo miró fijamente, esos inquietantes ojos ónix-dorados


analizándolo como si estuviera leyendo su alma. No sabiendo ahora
que quería el cambia-formas serpiente, le devolvió la mirada, y para
su consternación, en realidad comenzó a reír. —Vete, Flame.
Llévate a Lysander que nosotros nos ocuparemos de las cosas
aquí.

Frunció el ceño, no apreciando el tono de Hearne pero Flame


le impidió pronunciar una sola palabra. Lo cargó como a un costal
de papas, arrojándolo por encima de su hombro. Dejó escapar un
grito de protesta, sabiendo que la camiseta no podría cubrir todas
sus partes en esta posición, pero se ganó una nalgada para que se
callara. —Te llamaré tan pronto como pueda —le dijo a Petrovic y a
Hearne.

Se dirigió hacia la puerta, las alegres risitas de Hearne


resonando detrás de ellos. Suspirando para sí mismo, se dijo que
había perdido esta batalla pero que iba a ganar la guerra.

~ 29 ~
SCARLET HYACINTH

CAPÍTULO III

C
uando llegó al camino de entrada a su casa, se preguntó
cómo iba a explicarles a sus hermanos su repentina
partida porque no podía arriesgarse a decirles todo sobre
esta peculiar situación. Eran jóvenes y, hasta cierto punto, no
entendían las complicaciones que se producían cuando se era
mayor. A parte de eso, se negaba a exponerlos a este peligro
porque sabía que intentarían ayudar.

Entró a la casa aún reflexionando cómo informar a sus


hermanos, pero no tuvo mucho tiempo para encontrar una
respuesta debido a que Loren salió al pasillo, comiendo un bizcocho
y saludándolo con un gesto de la mano. —Hola, hermano. ¿Qué
pasa?

Incluso si la pregunta era común y corriente, el tono de su


hermano era sombrío y casi hizo que diera respingo. —Hey, Loren.
¿Dónde están Maya y Jared?

—Ni idea —respondió, y entonces gritó—: Hey, chicos,


vengan. Flame está en casa.

Realmente hizo una mueca en esta ocasión. Recordó el tono


brusco de Jared cuando estaban en la reunión de la manada y
maldijo su vida por hacerle elegir entre su compañero y sus
hermanos.

Pasos apresurados sonaron por las escaleras, y Jared y Maya


aparecieron en unos segundos después. Los saludó con una
sonrisa porque verlos siempre calentaba su corazón,
independientemente de la situación en que se encontraba.

Sus padres habían muerto cuando era un cachorro, y apenas


recordaba el niño que había sido, aquel que no tenía ninguna

~ 30 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

preocupación en el mundo. Los Grayson le adoptaron, dándole una


familia y un hogar. Después de que murieron en un incendio hace
unos años, las cosas jamás volvieron a ser iguales. Por un tiempo,
creyó que estaba condenado a perder a sus seres queridos y por
esa misma razón, protegía a sus hermanos con todas sus fuerzas.
Odiaba tener que dejarlos ahora, pero realmente no tenía muchas
opciones.

—Hey, Flame —Jared le saludó con un tono aún más seco


que en el bosque—. ¿Cómo van las cosas en la casa del Alfa?

Se quedó desconcertado por esa abrupta pregunta. Les había


dicho que tenía que quedarse con Viktor por un problema
relacionado con el trabajo, pero no había esperado tal reacción de
su hermano. —Bien —respondió—. Viktor me encargó una misión, y
tengo que irme de Torre del Valle durante unos días.

Un momento de silencio siguió a declaración.

—¿Irte? —Maya finalmente preguntó—. ¿Por qué? ¿A


dónde?

—Te lo explicaré cuando vuelva —respondió—. Es un asunto


muy urgente y complicado.

Sus hermanos lo miraron fijamente, haciéndolo sentir


incómodo al recordar que tenía que apresurarse. —Cada vez que
Viktor te pide algo, lo haces, obedeciendo como un cachorro. Ahora
él tiene un compañero. Tienes que superarlo.

Miró a Jared, horrorizado. —No estás insinuando que Viktor y


yo... —Sacudió la cabeza, sorprendido que a sus hermanos se les
ocurriera algo así—. Es como mi hermano, chicos, ya lo saben. ¿A
qué viene esto?

Loren suspiró. —Siempre estuviste al lado de Viktor, desde


que éramos cachorros. Durante un tiempo, pensamos que eran
compañeros y de repente, se convierte en el Alfa de la manada y
declara que encontró un magnífico compañero, dejándote a un lado
y ahora te vas, dejándonos, para cumplir una misteriosa misión que
te otorgó.

~ 31 ~
SCARLET HYACINTH

—El compañero de Viktor no tiene nada que ver con esto


—explicó—. Y no puedo creer que digan que mi amistad con él es
más importante para mí que ustedes.

—Dejaste que destruyera tu acoplamiento —exclamó Loren—.


¿De verdad crees que no podemos ver la forma en que mantienes
detrás de él, como un cachorro perdido? ¿Crees que no podemos
ver el dolor en tus ojos?

Maya puso una mano sobre el brazo de su hermano de


camada, deteniendo con eficacia su explicación furiosa. Loren cerró
la boca y miró hacia otro lado mientras Maya daba un paso adelante
y lo abrazaba por su cintura con esos delgados brazos que tenía.
Era tan pequeña que temía que terminara con algún hueso roto si le
devolvía el abrazo aunque realmente sabía que poseía una fuerza
oculta y un corazón de oro que no tenía precio.

—¿Estás bien, hermano? —preguntó suavemente, sus ojos


grandes y azules mirándolo determinadamente.

—Estoy bien, princesa —respondió con una sonrisa forzada.


Odiaba pelear con sus hermanos—. Estoy bien.

Frunció el ceño, sus ojos azules estrechándose en una


perfecta mirada de sospecha. Eran tan diferentes, él y los tres
cachorros Grayson, tan diferentes que lo lastimaba: su tono de piel,
su musculatura corporal y su cabello, simplemente eran un cero a la
izquierda comparados con ellos que tenían el pelo claro: el de Loren
era miel, el de Maya era dorado y el de Jared era rubio oscuro. Por
lo tanto, cada vez que cambiaban, formaban el grupo de lobos de
color marrón, más asombroso que jamás había sido visto. Su pelo
negro, sus ojos negros y su piel negra, eran un recordatorio
perpetuo que no tenía un laso familiar con ellos.

Lógicamente no era el único negro en la manada, debido a


que ésta se caracterizaba por la diversidad, y, cuando se trataba de
correr a la luz de la luna, toda diferencia quedaba olvidada,
reemplazada por una característica común, sus lobos. Nunca había
sido menospreciado por el color de su piel, a excepción de Jessica,
pero si lo pensaba bien, ella parecía tener alguna patología que
hacía que odiara a todo el mundo. No era el color de su piel lo que
le molestaba, sino el hecho de que aunque podría desempeñar el
papel del hermano mayor, nunca podrían superar el abismo de que

~ 32 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

no eran hermanos de sangre. Sus diferencias físicas hacían que


fuera una tontería el sólo hecho de tener ese pensamiento.

Sabía que no debería de detenerse en esos aspectos


insignificantes pues muchos niños eran adoptados constantemente
y ellos no se ponían a mortificarse al saber que realmente no eran
hijos de sangre sino que simplemente disfrutaban de su buena
suerte. Si encendía el televisor, se encontraría con la noticia de otra
celebridad que había adoptado un niño de Somalia o Corea o de
cualquier país.

—¡Mientes! —gritó Maya, sus ojos azules ardiendo de ira—.


¡Estás mintiendo! ¡Te lo puedo asegurar!

—¿Podrías dejar de comportarte como un mártir, Flame?


—Loren dijo con un suspiro—. Somos tus hermanos, puedes
decirnos lo que sea, ya sabes. ¿Estás seguro que el Alfa hizo lo
correcto al separarte de Jessica?

—Oh, Loren. Los apareamientos son considerados sagrados


por una razón. La causa del dolor que has visto en mis ojos no fue
por separarme de Jessica sino el estar con ella, para empezar.
—Sonrió, empezando a pensar en Lysander—. Ahora estoy bien.
No necesitan preocuparse más.

Algo en su tono debió de haberlos convencido porque esta


vez, se quedaron en silencio. —De todos modos, necesito un favor,
Loren —continuó—. Quería pedirte el favor que revisaras que ropa
tienes que no te pongas y que me la prestes.

Parpadeó, obviamente, tomado por sorpresa. —Ummm...


Claro. ¿Tiene que ver con la misión que te encargó Viktor?

Asintió. —Como ya dije, es una larga historia.

Maya inmediatamente tomó el papel maternal. —¿Necesitas


algo más? ¿Comida? ¿Suministros?

Le dio una sonrisa llena de gratitud. —Gracias, princesa. Eso


sería genial.

Mientras sus dos hermanos se apresuraron a cumplir con las


tareas asignadas, le alborotó el cabello a Jared. —Lo digo en serio,

~ 33 ~
SCARLET HYACINTH

cachorro. Estoy bien. Ahora tú debes de cuidar a los niños mientras


no esté.

Soltó un bufido. —Claro, Flame. Vamos a estar bien. Y no


somos niños.

Se rio mientras le hacía cosquillas en las costillas. —Por


supuesto que no.

Para evitar el golpe que sabía que venía, se fue a empacar


sus propias cosas. Su corazón aún se sentía pesado al saber que
tenía que dejar solos a sus hermanos, pero esperaba volver pronto.
Tal vez para ese entonces incluso podría presentarles a Lysander.
Sacudió la cabeza para sí mismo. «Un paso a la vez, Flame, un
paso a la vez». Tenía que centrarse en su misión por el momento y
más tarde trataría con lo demás.

*****

M
ientras conducía, le robó una mirada a su compañero
que estaba dormido. Su precipitada salida de Torre del
Valle había molestado a Lysander, pero ahora el
agotamiento causado por casi haber caído en los brazos de la
muerte regresó e hizo que se sumiera en un sueño inquieto. No
podía creer lo cerca que había estado de perder a su compañero
antes poderlo conocer.

«Lysander Metsovou». El hombre era un misterio, aunque el


pequeño interrogatorio de Kaiden hizo que estuviera al tanto de
algunos sucesos con respecto a él. En primer lugar, sospechaba
que Kaiden había acertado sobre su descendencia, y aunque no
sabía en sí quién lo había enviado, con un poco de investigación se
desenterrarían algunas pistas.

Admitía que él despertaba cosas en su interior que nunca se


había imaginado, y quería que tuviera una justificación válida que
explicara sus acciones. ¿Cómo no podría quererlo? Odiaba la idea
de tener que elegir entre su manada y su compañero, y más cuando
su alma y sus instintos no le permitían elegir a nadie más que a
Lysander. Desobedecer a su Alfa, a su mejor amigo, cuando
estaban en Torre del Valle, había sido lo más difícil que había
hecho en toda su vida, más difícil que tener que estar apareado con
Jessica, pero lo haría de nuevo sin ningún remordimiento.

~ 34 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Si no se equivocaba, Kaiden se había convertido en una


nueva persona después de acoplarse con Viktor y eso significaba
que Lysander estaba equivocado sobre su participación con la
Hermandad de Asesinos pero, al mismo tiempo, parecía saber
mucho más que ellos sobre el poder que poseía. Creía que al
menos esa parte de la historia era cierta. Tal vez, con suerte,
podrían trabajar unidos para encontrar la causa de todo este lío.

Todavía no comprendía todos los sentimientos que le


provocaba, porque aunque desde una edad muy temprana se les
decía que todos los cambia-formas lobos que tenían un compañero
—la otra mitad de su alma— que podrían completarlos, tenían que
tener cuidado debido a que su lobo sentiría el vínculo, pero su parte
humana necesitaría más que eso. Con demasiada frecuencia, los
cambia-formas lobos terminaban con el alma dividida en dos,
porque no podían amar a su compañero o estaban enamorados de
otra persona.

A pesar de que reconocía el riesgo, de alguna manera sabía


que ese no sería su caso. Lysander le intrigaba y sí, sus instintos de
lobo le exigían que reclamara a su compañero, pero su corazón
también quería conocerlo, entender sus razones detrás de su
comportamiento. ¿Qué escondían esos hermosos ojos verdes?
Lealtad —eso era claro—, coraje, fuerza, un temperamento
explosivo... y pasión.

Sonrió al recordar el momento en que salió de la habitación


vestido con su camiseta. Viktor le había dado una habitación para
quedarse mientras su compañero se recuperaba, pero nunca había
pensado que lo vería así, al menos no tan pronto. La posesión y el
deseo que experimentó en ese momento no podrían ser descritos
con palabras. No, no era sólo su lobo… simplemente sabía que algo
más se estaba tejiendo entre ellos.

Pero hasta entonces, necesitaba mantenerlo bajo llave y fuera


de vista. Su sonrisa desapareció cuando un mal presentimiento
empezó a llenarlo. Sospechaba que el ataque que había llevado a
cabo sólo era un presagio de una serie de acontecimientos
negativos que caerían sobre sus amigos.

Mitad suya quería dar la vuelta y regresar a Torre del Valle


para cuidar a su Alfa y a su familia, pero sabía que si hacía eso sólo

~ 35 ~
SCARLET HYACINTH

estropearía los esfuerzos de Viktor y, en consecuencia, arriesgaría


la seguridad de su compañero y de toda su manada. No importa lo
que sucediera, evitaría eso a toda costa.

Se dirigía a la cabaña de sus padres, lo único que le quedaba


de su familia biológica. Nadie más que Viktor sabía de su existencia
o que venía aquí cuando necesitaba pensar. Lo sabía porque
incluso cuando sus padres estaban vivos, habían sido amigos, un
par de cachorros.

Continúo conduciendo durante horas mientras pensaba en la


manada y Lysander dormía. Pronto llegó la noche, y las nubes
empezaron a llenar el cielo, advirtiendo de una próxima tormenta.
Cayó un rayo, el sonido retumbando a lo lejos, y enseguida la presa
que mantenía la lluvia en la bahía se rompió, dejando al mundo en
medio de una cortina de agua.

Cuando encendió los limpiaparabrisas, recordó la otra noche


donde había estado conduciendo en medio de una tormenta,
aquella cuando había conocido a Kaiden. ¿Lo amaría su compañero
como Kaiden amaba Viktor? No podría pedir más.

Su relación con su lobo ya se estaba empezando a reparar ya


que ambos anhelaban lo mismo. Pero había visto la fidelidad que
tenía su compañero con aquella persona que le ordenó que matara
a Kaiden y, más allá de eso, un afecto profundo. ¿A quién amaba
tanto que estaba dispuesto a morir para proteger a esa persona?

Alejando sus propias reflexiones, se concentró en conducir. A


su lado, Lysander se movió y sus ojos lagañosos se entreabrieron,
mirando como la lluvia caía.

—¿Qué está pasando? —preguntó mientras se estiraba—. ¿A


dónde vamos?

—A un lugar seguro. No has sanado del todo.

Se tensó visiblemente. —Ya que tocamos ese tema...


Recuerdo que fui apuñalado con algo, y que eso estaba
envenenado. ¿Cómo sobreviví?

Se encogió de hombros, aunque el recuerdo de cómo su


compañero había estado convulsionando mientras luchaba por

~ 36 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

escapar de la muerte le seguía causando dolor. —Kaiden te ayudó.


Succionó el veneno, ya que ese era el mejor antídoto que te podía
dar.

Sus ojos se agrandaron. —¿Hearne? ¿Por qué? Traté de


matarlo.

—Por mí —respondió.

Lysander palideció y se vio aún más confuso. Preguntas


giraban en sus ojos verdes, pero antes de que pudiera expresarlas,
finalmente llegaron. Asintió hacia la casa que se alcanzaba a
distinguir a unos cuantos metros. —Mira. Ahí es donde nos vamos a
quedar.

Siguió su mirada y entrecerró los ojos, como si tuviera


problemas para ver. —¿Te pasa algo? —preguntó.

—No —espetó con irritación—. Estoy perfectamente bien.

Arqueó las cejas, pero mantuvo la boca cerrada. Era más que
evidente que tenía problemas para ver en la oscuridad, cosa que
tenía sentido ya que las verdaderas águilas tenían el mismo
problema.

Se comprometió a estarlo vigilando, preguntándose si


conseguiría algo de información con estos pequeños detalles. A
pesar de esa pequeña debilidad, todavía tenía la sensación de que
su compañero no era un común cambia-formas alado.

Recorrieron los últimos metros en silencio hasta que la casa


era completamente visible incluso a través de la lluvia. Lysander
dejó escapar un sonido de frustración al darse cuenta que aun así
tenían que recorrer unos doscientos metros antes de poder entrar.
—¿Cómo diablos llegaré ahí sin ropa y sin zapatos?

Se rio. —No te preocupes por eso. Pronto vas a tener que


ponerte, pero por desgracia, el equipaje está en la parte de atrás y
no deseó mojarme más de lo necesario, así que tendré que llevarte.

Lysander se sonrojó. —Eso no es necesario. Correré o me


quedaré en el coche.

~ 37 ~
SCARLET HYACINTH

—Me temo que no tienes otra opción. —Parqueó el coche y


sonrió a su compañero—. Vamos.

Se quitó la chaqueta y lo envolvió con ésta, sonriendo para


sus adentros por la mirada indignada que recibió. —De ninguna
manera —protestó—. Me niego. No soy una damisela en apuros.

—Tú lo has querido. —Abrió la puerta y, antes de que pudiera


defenderse, lo agarró y lo sacó. Tan pronto como la lluvia los
golpeó, Lysander dejó de retorcerse, dándose cuenta que sólo los
haría mojarse más. Esa era otra cosa que había aprendido de su
compañero: le gustaba elegir sus batallas.

La sensación del agua fría golpeando contra su piel lo hizo


estremecerse mientras cerraba rápidamente la puerta y apretaba la
chaqueta con más fuerza alrededor de Lysander. Lo agarró con
fuerza y corrió hacia la puerta, y debido a su velocidad, sólo tardó
unos segundos. Aún así, estaban empapados para el momento en
que llegaron a la puerta.

Tocó el panel que quedaba arriba de la puerta, buscando la


llave que sabía que iba a estar allí. Tan pronto como la agarró y
abrió la puerta, Lysander se alejó de él. —Eso no es muy seguro.
Cualquiera puede encontrar la llave.

Se encogió de hombros. —No estamos en el centro de Nueva


York. A parte de eso, nadie conoce este lugar.

Frunció el ceño y abrió la boca para decir algo, pero sus


palabras terminaron ahogadas por una tos. Ahí fue consciente que
la casa no les estaba dando una cálida bienvenida: realmente podía
ver el polvo flotando en el aire, y los muebles seguía cubiertos con
sábanas blancas desde la última vez que había venido. Apretó el
interruptor, tratando de encender la luz, y para su horror, la bombilla
del techo estalló.

Lysander saltó ante la pequeña explosión y maldijo. —¿Qué


demonios...?

—Perdón por el desorden —comenzó con un suspiro—. No he


estado aquí en un año. —Desde que rompió su acoplamiento con
Jessica y fue incapaz de controlar a su lobo.

~ 38 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

—Y pensaste que era una buena idea venir porque…

No apreció el tono de su compañero. —Nadie conoce que


existe esta casa, por lo que te mantendrá a salvo y lejos de Torre
del Valle. ¿Feliz?

Respiró hondo, obviamente, para nada contento. —Dime que


puedes hacer algo para subir un poco la temperatura.

—Tenemos un sistema de calefacción, pero los generadores


parece que han muerto.

—¿Aunque sea tienes velas?

Luchó por controlar su propio temperamento. —No estoy


seguro.

—Genial. —Caminó hasta el sofá y quitó la sábana.


Ignorándolo por completo, saltó sobre el mueble lleno de polvo y se
acurrucó, sus piernas debajo de él, boca abajo y la cabeza hacia un
lado. Observó boquiabierto como se quitaba la camiseta mojada,
como no importándole que ahora estaba completamente desnudo.
Plumas aparecieron en sus brazos y pecho, medio transformándose
a su forma animal.

—Vale... Iré por unas mantas, buscaré velas y limpiaré un


poco.

No dijo nada, ni siquiera le dio alguna señal de haberlo


escuchado. Lastimosamente, no podía dejarlo en el sofá porque
obviamente no quería estar aquí, y aún con la tormenta, podría
intentar escapar.

—Por mucho que lo odies, vienes conmigo.

Soltó un chillido típico de pájaro cuando lo agarró del sofá.


—¡Ade gamisou! ¡Déjame ir! No puedo estar aquí. Tengo un trabajo
que hacer. No puedo quedarme aquí y jugar a acampar o lo que sea
que estés intentando hacer.

Ignoró la ira de su compañero mientras se preguntaba para


sus adentros qué idioma era ese. Probablemente griego, si juzgaba
por el nombre que tenía, asumiendo, por supuesto, que no le

~ 39 ~
SCARLET HYACINTH

hubiera dado un nombre falso. No es que pudiera centrarse


demasiado en la lingüística con Lysander desnudo allí mismo,
delante de él.

Cargando a su protestante compañero en el hombro, fue a la


cocina y empezó a buscar en los cajones. —Quédate quieto —le
dijo—. Estoy buscando algo con qué iluminar.

Resopló pero dejó de discutir. Por su parte, se concentró en


buscar algo, cosa que no era fácil ya que la desnudez de Lysander
lo distraía. Al final, se las arregló para encontrar algunas velas,
fósforos y una taza para usar de apoyo.

Sabiendo que no tenían ninguna razón para quedarse en la


cocina, se dirigió a su antiguo dormitorio y puso a su compañero en
la cama. Encendió una vela y la dejó sobre la mesita de noche,
dispersando el pensamiento estúpido de ellos teniendo una cena
romántica.

Hurgando en el armario, encontró una camiseta y unos viejos


pantalones. Le dio la camisa a su compañero y se quedó con los
pantalones. —Ponte eso.

—Las plumas son mejor —murmuró, pero obedeció. Empezó


a desabrocharse los jeans empapados, esperando que su
compañero no notara la erección que tenía. Por otro lado, ¿qué
tenía de malo que la viera? Su maldita polla no podía evitar
responder a la cercanía de Lysander, y la visión de su cuerpo
desnudo no ayudaba para nada.

Por un segundo, consideró dejárselos puestos, pero decidió


no hacerlo ya que se sentían pesados, ásperos e incómodos, y
aparte de eso, Lysander no se iba a perder la erección mañanera si
es que no veía la que en estos momentos lucía. Decidido, se quitó
la camisa, los zapatos y los jeans, sus sentidos concentrados en los
movimientos de su compañero que estaba a sus espaldas. Se
mantuvo en silencio, inmóvil, casi pareciendo que no respiraba para
nada.

Una vez cambiado, se volvió a mirarlo y para su sorpresa, vio


que seguía en la misma posición en que lo había dejado, todavía
desnudo y agarrando su camiseta como si fuera un ancla.

~ 40 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Sus fosas nasales se ensancharon mientras inhalaba la


excitación que impregnaba el aire. Su mirada se dirigió a la ingle de
su compañero, y su boca comenzó a hacerse agua al ver como esa
polla lo señalaba acusadoramente. Eso fue suficiente para dejarle
saber que su compañero se sentía atraído por él.

Su lobo exigía que lo reclamara, que sellara el vínculo con su


pareja. Intentó eludirlo, sabiendo que primero tenía que conocerlo
ya que follar no iba a aclarar las cosas entre ellos, que no sería
capaz de cerrar la brecha que se abrió cuando había atacado a
Kaiden.

Toda razón voló por la ventana cuando se puso de pie,


dejando caer la camiseta en algún momento mientras se le
acercaba. —¡Ade gamisou! —dijo de nuevo. Aunque quiso
preguntarle qué significaba eso, no tuvo oportunidad.

Sin más aviso, lo besó. Gruñendo, rodeó a su compañero con


los brazos y lo empujó contra la pared con más fuerza de lo que
había querido. A Lysander no pareció importarle debido a que uso
de ancla la pared para rodear su cintura con ambas piernas.

Lo sostuvo con una mano y usó la otra para rasgar sus


pantalones. Su mente gritaba el nombre de su compañero una y
otra vez, necesitando estar piel con piel con la intensidad de un
maremoto. Lysander lo agarraba, clavándole sus peculiarmente
afiladas uñas y haciendo que el leve dolor se fundiera con el placer
mientras se besaban, tragándose los dulces gemidos de su
compañero.

Olvidó su misión y sus preguntas. ¿Qué preguntas? No había


nada más que la conexión entre ellos. Podía sentirla, saborearla en
aquellos besos embriagadores, y no podía saciarse.

Con avidez exploró la boca de su compañero, su lobo


queriendo aullar en señal de triunfo cuando se sometió
incondicionalmente. Le hubiera gustado que el beso no terminara
nunca, pero Lysander se separó. —Cama —graznó con voz
ronca—. Ahora.

Asintió. Era perfectamente capaz de mantener a su


compañero en posición vertical, más cuando se sentía bastante

~ 41 ~
SCARLET HYACINTH

ligero en sus brazos, probablemente cortesía de su naturaleza de


cambia-forma ave. Sin embargo, no quería que su primera vez fuera
una rápida jodida sin ningún sentido. En un apresurado movimiento,
volvió a golpearlo contra la pared y gimió cuando apretó sus piernas
alrededor de su cintura, dejando su eje caliente contra su abdomen
y conduciéndolo a la locura.

Una satisfacción casi sádica lo llenó cuando Lysander se


quedó sin aliento, frotándose contra él sin control. Obviamente no
era el único que tenía el cerebro abrumado por las sensaciones.

Cuando lo dejó en la cama, se tomó un momento para admirar


su cuerpo que parecía brillar a la tenue luz de las velas. Notó con
asombro la pelusa de pequeñas plumas que ahora seguían la línea
de su clavícula. Fascinado, acarició su pecho, sintiéndose
maravillado cuando la piel se volvió de gallina. En ocasiones, se
encontraba con pequeñas y suaves plumas. Exploró el cuerpo de su
compañero con avidez, sabiendo muy bien que significaban esos
pequeños cambios: cada vez que un cambia-formas experimentaba
una emoción extrema —que iban desde la ira a la excitación—, su
verdadera naturaleza salía a la superficie. Podía sentir sus propias
garras emerger, y su visión se había vuelto monocromática. La
pasión que podía leer en el cuerpo de Lysander le hacía hervir la
sangre, haciendo que lo deseara con tal intensidad que rayaba el
dolor.

Se dio cuenta por primera vez que, a diferencia de él,


Lysander tenía su pene circunciso. Genial, más con que jugar. Pero
entonces, su mente empezó a funcionar y registró su entorno,
notando que la cama era demasiado pequeña para ellos pues había
sido construida para cuando era un cachorro. Había sido un niño
alto, pero seguía siendo un niño, por lo que acostarse ahí sólo le
causaría una suprema incomodidad. Como si eso no fuera
suficiente, no tenía ninguno de los suministros necesarios.

Ante su pausa, Lysander lo miró con el ceño fruncido.


—¿Qué? —se preguntó, sus ojos verdes centrándose y dejando de
lado la pasión que hace unos segundos los tenía envueltos.

—No tengo lo que necesitamos —respondió, apenas


reprimiendo una mueca de dolor. Sonaba como una virgen

~ 42 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

asustada a punto de perder su virginidad en la noche del baile de


graduación. ¡Dios!

Ignoró ese desliz. —¿Qué quieres decir? —preguntó, su mano


descendiendo por su cuerpo hasta que se empezó a masturbar.

Sus ojos se dirigieron de inmediato a la ingle de su


compañero, y tragó ante la deliciosa vista de Lysander frotando con
sus dedos su prepucio y jugando con la cabeza reluciente de su
pene. Dándose una sacudida mental, luchó para mantener una cara
seria y centrarse en las cuestiones prácticas. —Todo en esta casa
es muy antiguo y por lo tanto inadecuado, y las maletas siguen en el
coche.

Lysander se limitó a sonreír, al parecer, no preocupándose


para nada de eso. —Improvisaremos.

—No quiero hacerte daño —murmuró. No podía dejar de


sentirse cohibido, sobre todo cuando notó la perfección de su
compañera. Dios, lo deseaba tanto, y si juzgaba por la polla dura
entre las piernas de su pareja, obviamente, también lo deseaba. Sin
embargo, lo último que quería era lastimarlo de alguna manera.

—No lo harás —dijo. Sonrió con picardía mientras se


acercaba hasta empuñar su polla—. Quiero probarte, Flame
—ronroneó—. Supongo que puedo contar con que tienes mucha
resistencia o un excelente tiempo de recuperación.

Le sonrió, no sintiéndose para nada ofendido. El tono burlón le


daba un toque de camaradería en esta situación cargada de tensión
sexual, y eso hacía que todo fuera mejor, acercándolos de alguna
manera. —Puedes hacerlo —gruñó—. Chúpame.

No esperó una segunda invitación. Se levantó de la cama,


dejándola libre para él y asintiendo hacia ésta una vez sus pies
tocaron el suelo. Obedeció la orden silenciosa de su compañero y
se sentó en el borde de la cama. Cuando se arrodilló, extendió sus
piernas para darle más espacio y luego la boca de Lysander
envolvió su polla haciendo que olvidara cómo respirar. Era el
cielo… el calor húmedo alrededor de su pene no se parecía a nada
de lo que había experimentado, y se sentía mejor porque era su
compañero.

~ 43 ~
SCARLET HYACINTH

Apretó los dientes para resistir las olas de placer y aunque su


visión se oscureció, mantuvo sus ojos abiertos, negándose a dejar
de lado la imagen monocromática de su compañero. Sus labios se
extendieron alrededor de su polla, y su traviesa lengua lo lamía,
burlándose de cada cresta, al parecer con un GPS para aumentar
cada sensación y emoción. La boca experta de su compañero lo
llevaba a las más altas cimas del éxtasis y lo mantenía ahí,
tentándolo pero nunca empujándolo más allá del borde.

Su control se rompió y no pudo contenerse por más tiempo.


Sus caderas se empujaron y retrocedieron, empezando a joder la
dulce boca de su compañero y haciendo que se atragantara un
poco. Sin embargo, se recuperó y tomó su polla hasta el final.

Sintió como su lobo emergía con cada chupada, y su instinto


le dictaba que poseyera, que lo llenara con su semilla. Cuando
tragó alrededor de su polla, la ola de éxtasis fue demasiado grande.
Con un gruñido, se lanzó del borde, el placer haciendo que su
cerebro entrara en cortocircuito. Sin embargo, se dio cuenta que
Lysander se retiró justo a tiempo para que su semen le pintara el
rostro.

—Oh, mierda —maldijo cuando recuperó sus facultades de


habla—. Yo…

Su disculpa murió en sus labios cuando pasó una mano sobre


su mejilla, recogiendo su semen. Luego separó las piernas y
alcanzó su culo, antes de dejar escapar un suspiro en voz baja,
haciendo que su polla respondiera de inmediato. Estuvo a punto de
morir por la sobrecarga de excitación al comprender lo que estaba
haciendo.

Su cuerpo se movió como si tuviera mente propia, y se le unió


en el helado suelo. Suavemente, empujó a su compañero a la
cama, quien obedeció y apoyó la cabeza sobre el colchón suave.
Desde el suelo, observó con ojos ávidos como se penetraba con
sus propios dedos, usando su semen como lubricante... Era la cosa
más sexy que había visto en su vida. La forma como ese agujero se
extendía alrededor de los delgados y elegantes dedos hizo que su
pene palpitara y la boca se le hiciera agua. Acarició suavemente la
espalda de Lysander, sonriendo para sí mismo cuando se arqueó
hacia él. Bajó la mano hacia su culo, y deslizó su dedo índice junto
con los lubricados dedos que llenaban ese hermoso agujero. Siseó

~ 44 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

cuando pareció como si su dedo hubiera sido chupado, y al sentir


como esos músculos lo apretaban de manera tan deliciosa.

Su compañero gimió, sus dedos deteniéndose. —Flame…


Dios, te deseo tanto.

Lo besó en la nuca mientras le agarraba de la misma mano


con la que se estaba estirando para enlazarla con la suya y
apoyarlas en la cama. Con la mano que tenía libre, continuó
preparándolo. El primer orgasmo había logrado disminuir la
urgencia de su deseo, pero solamente unir sus cuerpos lograría que
se sintiera completo.

Se tomó su tiempo preparándolo, penetrándolo con sus dedos


y acariciándole la próstata. Lysander se derritió, y sus gemidos
aumentaron de volumen e incoherencia.

Por último, no pudo soportarlo más. Retiró sus dedos y giró a


su compañero para quedar cara a cara, pues quería mirarlo a los
ojos mientras hacían el amor.

Se alineó contra el tembloroso agujero y empezó a penetrarlo


con un movimiento suave. Lysander se aferró a él, mordiéndose el
labio de una manera que le resultó entrañable mientras todo su
cuerpo temblaba. Intentó empezar a joderse a sí mismo, pero lo
detuvo, incapaz de herirlo de cualquier modo.

Lo cogió con la guardia baja cuando de repente se liberó de


su abrazo. Por un segundo pensó que había cambiado de opinión,
pero entonces señaló el piso. —Déjame —dijo con voz ronca.

Hipnotizado, permitió que lo guiara hasta que se encontró de


espalda contra el suelo, y, de alguna manera, logró acomodarlos sin
separar sus cuerpos. Dándole una sonrisa malvada, se empujó
contra su polla, empalándose en un rápido movimiento. Gimió
cuando la calidez lo envolvió, apretando su polla como si fuera un
puño. La malvada sonrisa de su compañero vaciló mientras cerraba
los ojos y respiraba hondo, una vez estuvo totalmente empalado.

—¿Estás bien? —preguntó con preocupación.

Abrió los ojos y le sonrió. —Nunca he estado mejor. Sólo


necesito que me folles.

~ 45 ~
SCARLET HYACINTH

No le gustó esa frase, porque sonaba casi vacía, demasiado


coqueta, e hizo que sombras de duda llenaran su mente. Sin
embargo, todo temor sospechoso desapareció cuando apretó los
músculos alrededor de su polla. Con un gruñido, comenzó a
empujarse hacia arriba, jodiendo el culo de su compañero mientras
él le montaba con furia, encontrándose con sus empujes, haciendo
que sus cuerpos se movieran en perfecta sincronía.

El sonido de carne contra carne, gemidos, gruñidos, y el


aroma característico del sexo, llenaron la habitación. Se perdió en el
cuerpo de su pareja, disfrutando de los gritos que escapaban de sus
labios ya que saciaban todas sus necesidades físicas y sentía el
vínculo entre compañeros empezando a formarse, haciéndole
señas de que estaba cerca. ¿Era demasiado pronto para decidir si
acoplarse con Lysander? Tal vez. Pero ya sabía su conexión iba
más allá que una pura atracción sexual. Este silencioso, misterioso
y leal guerrero había sido, por alguna razón, elegido como su regalo
que le entregaron en esta maravillosa noche, un regalo que aunque
tenía sombras que no podía descifrar y emociones que no podía
entender, de alguna manera se hacía eco de su propio corazón.

Sin dejar que lo invadieran las dudas, se empujó hasta que


ahora estaba encima de Lysander que a su vez estaba contra la
cama. Su polla se salió de su hogar ante el repentino movimiento,
pero rápidamente volvió a llenarlo una vez lo tuvo contra el colchón.
Antes de que su compañero pudiera protestar, lo mordió en el
cuello.

Una vez tuvo enterrado sus colmillos en el cuello de su


compañero, se empujó una vez más y se corrió, llenándolo con su
semen. Sintió el disparo del semen cálido contra su abdomen y
vagamente su cerebro comprendió que su compañero también se
había corrido, y esa satisfacción puramente carnal sumada a la
vorágine de emociones que lo recorría, amenazaron con detener su
corazón por la intensidad de la experiencia.

La cascada de sentimientos lo ahogó, algunos humildes, otros


prometedores y otros confusos. La mente de Lysander era un
amasijo de contradicciones, de necesidad, de pasión y de deseo
que luchaban contra los deberes que tenía. Destellos de recuerdos
invadieron su mente, unos más confusos que otros. Vio el primer
cambio a su forma animal, alegando con una mujer que tenía el

~ 46 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

ceño fruncido y luego él arrodillado delante de un trono. Entonces


vio, a través de los ojos de su pareja, que más allá del exquisito
placer otorgado por el orgasmo, realmente empezaba a tener
sentimientos por él, lo supiera o no, y eso lo llenó de regocijo.

Por desgracia, nada dura para siempre, y su mente comenzó


a despejarse de la niebla dejada por el orgasmo. Sus cuerpos
comenzaron a pegarse cuando el semen en sus cuerpos empezó a
secarse, así que se puso de pie y agarró su camiseta arruinada
antes de abrir la ventana. No tenía idea si el depósito de agua
seguía funcionando y no iba a irse a asegurar en este momento, así
que se decidió por la lluvia que caía para humedecer la camiseta y
de una vez, enfriarse hasta los huesos. Regresó a la cama y sonrió
al verlo todo desaliñado. Medio deseó dejarlo así, marcado con su
semen, pero sabía que su compañero se iba a sentir incómodo.
Además, si estuviera en sus manos la decisión, volverían a hacer
de las suyas una vez el sol alumbrara el cielo.

Se limpió y luego limpió a su compañero antes de lanzar la


camiseta a un lado y acostarse de nuevo. Lo rodeó con sus brazos
y hundió la cabeza en medio de su cabello. Lysander le devolvió el
abrazo, suspirando felizmente, haciendo que sonriera. Aunque no lo
supiera aún, sus vidas estaban entrelazadas para siempre y, por
encima de todo, el hilo de oro de la confianza estaba allí,
permitiéndole relajarse y guiándolo, dejándole saber que todo
estaría bien. Encontrarían el camino para estar juntos.

*****

S
e dejó atrapar por la calidez del abrazo de Flame mientras
su aroma lo envolvía, y durante unos breves instantes,
deseó poder quedarse así para siempre. Cuando su mente
procesó ese deseo, se puso tenso y maldijo para sus adentros
porque no debería estar queriendo nada que lo conectara con este
cambia-formas lobo. La única cosa en la que debería concentrarse
es en volver a la Torre del Valle y terminar con la misión que su
madre le había dado.

—¿Pasa algo, bebé? —ronroneó en su oído.

Se obligó a calmarse, cosa difícil teniendo a Flame


susurrándole en el oído, haciendo que su sangre se calentara.

~ 47 ~
SCARLET HYACINTH

Maldición, acababa de follárselo. ¿Cómo podía desearlo de nuevo


tan pronto?

Por otra parte, ¿por qué se recriminaba? ¿Por qué no disfrutar


de esta noche? Era evidente que no iba a ninguna parte, así que
podía disfrutar de las caricias del cambia-formas lobo. Después de
todo, parecía tener un flechazo por él, y tenía que admitir que le
gustaba ser el centro de atención de este hombre. Incluso podría
agotarlo con varias sesiones de sexo y luego escapar, así mataría
dos pájaros de un solo tiro.

Por extraño que pareciera, sintió una punzada de


remordimiento al pensar en usarlo de esa manera, pero horrorizado,
instantáneamente la aplastó. Dormir con este hombre no cambiaba
nada porque no tenía intenciones de quedarse en Torre del Valle
después de que todo esto terminara. Incluso si no podía regresar a
Grecia, no quería estar atado a una persona o a un lugar en
particular. Ya había tenido suficiente de eso.

Su erección comenzó a desvanecerse con los pensamientos


sombríos que lo enojaban, alertando a Flame. —¿Bebé? —pidió,
sonando verdaderamente preocupado—. ¿Estás bien? No te
lastimé, ¿verdad?

Esa simple pregunta hizo que sus entrañas se retorcieran


dolorosamente, una vez más haciéndole sentirse mal. Desterró es
emoción desde la raíz. «¿Qué demonios?». Había conocido al
hombre por un día o algo así, y no es como si de repente fueran
novios o estuvieran iniciando una relación. Era una aventura de una
noche y nada más.

Sonriendo, se frotó contra Flame, su excitación regresando


con fuerza. —Estoy más que bien.

Se agachó para agarrarle con fuerza la polla, y aunque tuvo


que hacer varias maniobras por lo estrecha que era la cama, lo
logró, arrancándole un gemido. —Dios, bebé…

No pudo evitar sonreír y se preguntó cuántas veces podría


hacer que tuviera una erección antes de que sucumbiera al
agotamiento. Tenía muchas ganas de averiguarlo.

~ 48 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Sin embargo, Flame lo besó, haciendo que olvidara todo


acerca de ser coqueto y seductor, de sus planes y deberes. La
necesidad creció en su interior, latiendo con calidez e intensidad,
deseando más, deseando tocar y sentir al hombre en cada
centímetro de su cuerpo.

Abandonó su polla y se subió a horcajadas del lobo. Ese


cuerpo que irradiaba calor hizo que su piel hormigueara de lujuria,
y, una vez más, perdió todo auto-control mientras su boca se hacía
agua al ver la polla dura de su amante. Dios, ¿realmente había
cabido en su culo? Sí, así fue, y quería otra repetición, una y otra
vez, hasta no poder caminar. Su mente daba vueltas por el deseo,
tanto que incluso el tono áspero de la voz de Flame le resultaba
sexy.

Sintiéndose desesperado, se tragó su polla, recordando que


no había sido capaz de tragarse su semen para poder usarlo como
lubricante la otra vez. Esta vez, conseguiría su deseo.

Las manos ásperas de Flame lo giraron con cuidado hasta


que quedaron en la posición sesenta y nueve. Dejó que hiciera lo
que quisiera con él mientras se centraba en su polla, o lo intentaba,
por lo menos. Cuando Flame lo chupó, perdió todo la capacidad de
pensar y ser coherente, y lo único que podía hacer era gemir y
rogar por la ayuda del milagro de ser capaz de darle placer también.

Se lo tragó del todo y se estremeció cuando el cambia-formas


lobo lo imitó. Una parte de su mente se sintió sorprendida por la
intensidad de su deseo, pero el pensamiento fue tan distante que no
le prestó atención. Sólo estaba preocupado por encontrar la manera
de que lo jodiera y, preferiblemente, que lo siguiera chupando tan
deliciosamente como hasta ahora, cosa que era anatómicamente
imposible, ¿verdad? No podía razonar, no cuando estaba moviendo
esa malvada lengua que lo hacía estallar en éxtasis.

Un dedo jugó con su agujero antes de penetrarlo con facilidad,


ya que seguía extendido por la actividad de hace sólo unos
momentos. Sus ojos se ampliaron cuando ese dedo encontró su
lugar y lo frotó con una suavidad sádicamente erótica.

No pudo soportarlo más. Se corrió con un grito ahogado, su


boca aún ocupada con la polla de Flame, y su mente luchando entre
el deseo de otorgarle el mismo placer o simplemente disfrutar de las

~ 49 ~
SCARLET HYACINTH

olas de éxtasis que lo envolvían. Al final, perdió el control de sus


extremidades, sus huesos fusionándose por culpa del clímax, y no
pudo hacer otra cosa que aferrarse patéticamente al cuerpo de su
amante.

Gimió de angustia cuando la calidez de ese grande cuerpo


desapareció junto con la gigantesca polla. La voz de Flame lo
tranquilizó, y registró que se movía hasta que estaba junto a él, la
sensación de ese cuerpo pesado sobre el suyo, abrumándolo.

Murmurando palabras suaves en su oído, lo penetró, tan


lentamente que hizo le hizo doler el corazón. Sintió como sus
plumas brotaban de nuevo, pero a él no parecía importarle. De
hecho, parecía decidido a continuar con ese insoportablemente
lento ritmo, incluso cuando intentó empujarse hacia atrás.
Simplemente lo sostuvo, obligándolo a quedarse quieto y forzando
que sus ojos se encontraran.

Mientras miraba esos profundos y oscuros ojos, sintió que


empezaba a enamorarse. Dios, había querido usar esto para
poderse escapar, pero en cambio, Flame demolió eficazmente
todas sus barreras.

Confusas emociones y sensaciones se apoderaron de su


mente mientras su cuerpo se rendía a los cuidados de su amante y
su mente intentaba luchar contra ellos. Estaba perdiendo el control,
perdiéndose en Flame... y eso lo asustó. Quería tomar lo que el
cambia-formas lobo le ofrecía… Dios, sufría por hacerlo, pero tenía
que ser en sus términos. Ya le había dado demasiado de sí mismo,
y no podía enamorarse de él.

El miedo le dio la fuerza necesaria para quitárselo de encima.


Aunque lo miró con asombro no protestó mientras intercambiaban
de posiciones. Casi hizo una mueca cuando la polla del cambia-
formas lobo salió de su cuerpo, pero instantáneamente suprimió la
sensación de pérdida. ¡Esto era sólo una jodida, maldita sea! No
tenía que ponerse todo emocional con esto.

Sonriendo, agarró la vela encendida que estaba sobre la


mesita de noche. Debido al fuego, la cera se estaba derritiendo,
gotas cayendo por los lados. Se le ocurrió una gran idea con esa
cera caliente.

~ 50 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

La agarró con cuidado para no quemarse, y la inclinó sobre el


pezón de Flame. El aire parecía cargado de electricidad, mientras
ambos observaban como la cera se consumía. Por un breve
momento, se sintió hipnotizado por el fuego y luego se encontró con
los ojos negros a través de las llamas, ahora sin sentir miedo
porque tenía el poder. No iba a perder esta batalla.

El peculiar hechizo se rompió cuando una gota de cera cayó.


Flame silbó, pero sintió como su polla palpitaba contra su culo. Más
gotas cayeron mientras miraba con ojos codiciosos como el líquido
caliente decoraba la piel oscura con patrones pecaminosamente
hermosos. Primero los pezones, entonces el abdomen. Incluso
torturó sus piernas mientras su amante se quedó ahí, sus garras
enterradas en las sabanas, con los dientes apretados y el sudor
cubriendo su cuerpo mientras su polla se sacudía cada vez que la
cera caía en su piel.

Por último, se cansó del juego y dejó la vela de nuevo en la


mesita de noche, su polla totalmente adolorida, rogando por
correrse. Flame también parecía desesperado, mirándolo
suplicantemente. —Por favor, bebé… Sólo...

Muy suavemente, limpió los patrones de cera. —Está bien. Te


daré lo que necesitas-

Escupió en su mano y frotó la saliva sobre su polla,


preparándose para follarlo. Flame no dijo nada, sólo esperó en
silencio, y de repente todo esto le pareció un error. Lo que quería...
Lo que quería no era follar a Flame, sino que fuera al revés.

Sin ninguna duda o algún tipo de juego, se empaló sobre la


polla de su amante. Arqueó la espalda ante el ardor de la
penetración y su mente se quedó en blanco, demasiado cansada
para preocuparse. Cuando las manos del cambia-formas lobo se
posaron en sus caderas y guiaron sus movimientos, no protestó. Se
entregó al placer, cediendo al ritmo y al calor carnal entre ellos.

Perdió la noción del tiempo mientras se empalaba con


abandono. En un momento dado, Flame gruñó y los giró,
empezando a empujarse con una fuerza casi alarmante y violenta.
Nuevamente estaba él bajo el lobo, pero esta vez, sólo lo rodeó con
sus piernas y agarró la cabecera.

~ 51 ~
SCARLET HYACINTH

No pasó mucho tiempo... ¿o sí? No lo sabía. Su mente estaba


demasiado perdida en la química sexual y en la lujuria. Con cada
empuje, la cama crujía alarmantemente, y aunque era angosta y
dura, resultaba muy cómoda porque la compañía.

Cuando llegó, el clímax lo tomó por sorpresa. Era verdad que


el placer se intensificó, pero eso no fue lo que hizo que se corriera:
cuando Flame lo mordió, justo como lo había hecho antes, todo su
cuerpo explotó en mil pedazos. El otro hombre gimió algo que
sonaba como su nombre y se corrió también, bañándolo con su
semen. El mundo se desvaneció, y sintió como si estuviera
experimentando tanto su orgasmo como el de su amante.

Durante unos minutos, sólo se quedó allí, demasiado agotado


para pensar, sólo capaz de concentrarse en el bullicio del éxtasis.
Pero a medida que el orgasmo se desvaneció, dejando un
hormigueo en sus nervios, entendió que, al final, había perdido
contra Flame. Al principio se asustó, pero luego vio como colapsaba
en la cama, y cuando le sonrió, su alarma se desvaneció. Todavía
tenía las cosas bajo control. Flame no iba a controlarlo, y por esta
noche, al menos, se permitiría disfrutar del lobo.

~ 52 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

CAPÍTULO IV

S
e despertó sintiéndose cálido y adolorido de una manera
deliciosa y al principio no recordaba por qué. Cuando abrió
los ojos, vio un fuerte y musculoso brazo negro sobre su
cintura, y entonces recordó que había dormido con Flame la noche
pasada, más de una vez.

De verdad, si juzgaba por la forma en que lo tocó y le habló la


noche anterior, podría incluso tener sentimientos por él. Suponía
que era una buena cosa porque podría usar eso para escapar. Tal
como había previsto, agotó al cambia-formas lobo con su festival de
sexo energético, por lo que honestamente podía decir que la noche
anterior había sido todo un éxito.

No se arrepentía de entregarle su cuerpo, pero tenía claro que


sólo había sido una jodida incluso si Flame se estuviera haciendo
otra película. Sexo, nada más. Apartó el recuerdo de las
sensaciones que le asaltaron ante su contacto, mintiéndose al
decirse que sólo era el calor del momento, la excitación y la
frustración sexual, nada más. Después de todo, al ser un arpía, no
podía ir y decirles que deseaba un hombre. Había encontrado
maneras de evitar llamar la atención en los barrios más discretos de
Atenas, pero últimamente los guardias habían aumentado por lo
que no salía. Ni siquiera su madre sería capaz de salvarlo si se
volvía de conocimiento público su preferencia sexual.

Pensar en su madre fue como la bofetada necesaria para


recordar la gravedad de su situación. No importaba lo mucho que
disfrutó la polla del cambia-formas lobo en su culo, debido a que no
podía quedarse aquí. Kaiden Hearne era un hombre astuto, y ya le
había dado demasiada información. Por lo menos, necesitaba
advertirle a su madre sobre las complicaciones que habían surgido.
Incluso si le había fallado, merecía saberlo para así poder
protegerse.

~ 53 ~
SCARLET HYACINTH

Se deslizó cuidadosamente de debajo del brazo de Flame,


haciendo una mueca cuando lastimó su propio brazo. A este paso,
no sería capaz de volar una larga distancia, por lo que tendría que
coger el coche. Dejaría al cambia-formas lobo sin medio de
transporte, pero estaba seguro, sin ninguna duda, que encontraría
una manera de salir de aquí.

Mientras pensaba en él, se volvió a mirarlo. Cuando estaba


dormido, su guapo y oscuro rostro lucía tranquilo, y la tristeza que
había en esos ojos oscuros ahora estaba oculta por sus párpados.
Quería robarle un beso, saborearlo por última vez, pero no podía
permitirse el lujo.

Sacudiéndose, salió en puntillas de la habitación hacia el


pasillo. Había dejado de llover en algún momento en la noche, y
ahora el sol iluminaba el lugar a través de las ventanas. Miró a su
alrededor y vio la chaqueta en el sofá, pero un segundo después
decidió que las llaves del coche no podían estar allí, pues Flame,
ayer, la había usado para protegerlo de la tormenta.

«¡Maldita sea!». Realmente necesitaba salir de la casa y sacar


al cambia-formas lobo de su mente. Quizás, después de todo, no
había sido muy buena idea dormir con él.

Agarró la chaqueta y se la puso. Flame le había dicho que


tenía el equipaje en el maletero, pero no quería arriesgarse a tener
que andar desnudo si no era así. Haciendo su mejor esfuerzo para
seguir siendo cauteloso, se escapó de la casa y salió al exterior
ahora soleado.

Un estrecho sendero fangoso llevaba a la carretera principal


donde el coche había sido estacionado. Resopló al darse cuenta de
era un Lexus, sin creerse que Flame lo hubiera sacado de la ciudad
y llevado al desierto. ¿El maldito coche incluso encendería después
de la tormenta de ayer?

Sacudiendo la cabeza, comenzó a caminar por el sendero, el


lodo y las rocas afiladas bajo sus pies desnudos no le molestaban.
Como un arpía, podía endurecer la piel de sus piernas a voluntad
para que el medio ambiente no le afectara demasiado. Es más, eran
muy pocas las veces que eso sucedía, ya que su raza no podía ser
herida tan fácilmente. A pesar de seguir débil por el veneno, no le

~ 54 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

incomodaba para nada el suelo. Incluso, ayer, la tormenta no le


había molestado para nada, pero había deseado que Flame lo
llevara.

Ahora, con el ceño fruncido, apresuró el paso sin querer


pensar demasiado en el otro hombre. Se detuvo al lado del coche y
decidió comprobar primero si de verdad tenía suministros —y
cuáles— antes de irse.

Las alarmas del coche se encendieron cuando lo tocó,


haciendo que hiciera una mueca de dolor. Maldición, tenía que
apresurarse. Le dio un puñetazo a la ventana, quebrando el vidrio, y
abrió la puerta antes de buscar el botón para detener la alarma, que
estaba debajo del volante, y desconectarlo. Enseguida, buscó el
botón para abrir el maletero. Cuando lo encontró, lo presionó y
entendió con irritación que no funcionaba. ¿Acaso los sistemas de
este coche murieron por los difíciles caminos de la montaña? No lo
sabía y no tenía tiempo para buscar esa estúpida respuesta.

Salió del Lexus, lo rodeó y miró la cerradura del maletero,


deduciendo qué tan difícil sería romperlo. Estaba regalado ya que,
después de todo, era un ladrón de nacimiento.

Sus uñas cambiaron a garras, y comenzó a trabajar


cuidadosamente para abrir el maletero. Con un poco de suerte y
mucha habilidad, lograría sacar los suministros del coche y usarlos
para llegar a la próxima ciudad para llamar a su madre. Después de
eso, volvería a Torre del Valle y terminaría la misión que nunca
debió de haber fallado. Todavía no sabía si era mejor tener el apoyo
de Kaiden Hearne o cortarle la garganta, pero justo en este
momento, eso no importaba. Tenía un trabajo que hacer, y un
deber, y no podía quedarse al lado de Flame.

*****

S
eguía acostado en la cama, preguntándose cuánto tiempo
debería de darle a su pareja antes de irlo a seguir. En
realidad, su intento de escape no debería de haberle
sorprendido porque según él, no tenían nada especial. Es decir, si
sintió el vínculo que compartían, lo ignoró. Tal vez incluso tenía otro
amante, la persona que causaba esa fidelidad y amor que sintió en
su interior. No vio un amante en sus recuerdos, pero ciertamente no
habían compartido toda una vida.

~ 55 ~
SCARLET HYACINTH

Esa posibilidad lo hería en el alma, pero no podía engañarse.


Ahora veía con claridad que los compañeros que no pertenecían a
la misma raza no tenían la necesidad de cumplir con el mandato del
destino, aunque podía verse presentándole a sus hermanos a su
compañero, pasar casi todo el tiempo los cinco juntos, y luego
ambos regresarían a su propia pequeña casa. Suspiró. Ese futuro
ahora estaba perdido, desapareciendo con cada paso que su
compañero daba.

Se maldijo por su cobardía y estupidez. Así que su compañero


no lo quería. «Gran cosa». Había usado su cuerpo para distraerlo
de su tarea, cosa que había funcionado, pero no permitiría que sus
propios sentimientos fueran los causantes de un infierno para sus
amigos y familiares. Enfrentaría a su compañero y lo encadenaría
aquí mismo sino había otra opción. Si Lysander lo odiaba después
de esto... Bueno, por lo menos tendría el recuerdo de su noche.

El sonido de la alarma del coche tomó la decisión por él. Con


un suspiro, se levantó y se dirigió a la puerta trasera, y una vez
fuera, cambió. Era más rápido en su forma de lobo, y así no tenía
que tratar con las confusas emociones humanas.

Corrió a su coche, notando que estaba destrozando el


maletero. Sus patas golpeaban el suelo en absoluto silencio, y
Lysander no lo detectó al principio: parecía absorto en lo que estaba
haciendo y algo perdido en sus pensamientos. Con su atención
puesta sobre su desprevenida presa, saltó, pero unos segundos
antes de que sus cuerpos chocaran, su compañero lo vio, sus ojos
muy abiertos. Sus manos dejaron a un lado el maletero,
instintivamente poniéndose en posición para empujarlo o
protegerse.

Cuando finalmente sus cuerpos chocaron, un terrible dolor le


atravesó el pecho. Su peso hizo que ambos cayeran y, ante el
impacto, el dolor pasó a ser toda una agonía. Afiladas garras como
dagas atravesaron su cuerpo, arrancándole un aullido, incapaz de
tragarse el dolor y manifestándolo de la única forma en que sus
cuerdas vocales se le permitían.

Lysander lo empujó a un lado como si fuera nada, sus garras


dejando su pecho. Cuando cayó al pasto, intentó moverse pero su

~ 56 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

visión se empezó a oscurecer. Trató de hablarle a su compañero


para decirle que no lo dejara morir solo, pero sólo un gemido salió.

Una sombra monocromática de las amenazantes garras se


cernió sobre él. Gotas de líquido caliente golpearon su hocico y el
aroma le dijo que era sangre... su propia sangre.

—Oh, Dios, ¿qué he hecho? —exclamó, y si no se


equivocaba, escuchó un sollozo ahogado. Más que nada, quería
decirle que estaba bien, que entendía que había sido un accidente.
No lo culpaba para anda.

Intentó ponerse de pie, pero su cuerpo no estaba cooperando.


Con una respiración sibilante, se desplomó de nuevo en la hierba,
sus esfuerzos resultando inútiles. Lysander rápidamente se arrodilló
a su lado, su mano húmeda acariciándole el pelaje. —Detente. Deja
de moverte.

Obedeció, su mente humana entendiendo que esos


movimientos erráticos sólo le hacían perder más sangre. Su
compañero le dio la vuelta con cuidado para mirar la herida en su
pecho. —Dios... Lo siento mucho.

Se quitó la chaqueta y empezó a desgarrarla en trozos ante


de envolver la tela alrededor de la herida. Se sintió agradecido
porque incluso si moría, sabía que le preocupó a su compañero lo
suficiente para intentarlo ayudar.

De repente, Lysander se puso de pie. Soltó otro gemido


ahogado, pidiéndole que no se fuera de su lado, pero él sólo le dio
la espalda y se fue. Cuando su silueta se desvaneció, se resignó al
saber que sería la última vez que vería a su compañero.

*****

ientras se alejaba de su lado, luchó por buscar alguna

M solución a esta situación. Sus garras habían penetrado


directamente el esternón, por lo que era todo un milagro
que no hubiera tocado su corazón. No había tenido la intención de
atacarlo ni nada de eso, sólo que había estado usando sus garras
para abrir el maletero y había sido tomado por sorpresa... ¡Dios!

~ 57 ~
SCARLET HYACINTH

Necesitaba ayuda, no podía manejar esto por su cuenta. No


era médico, por lo que no tenía ni idea de cómo tratar la lesión de
Flame. No sabía dónde estaba, o dónde podría encontrar el hospital
más cercano. Por otra parte, probablemente más bien debería de
buscar una clínica veterinaria que tratara lobos. ¿Cómo demonios la
iba a encontrar?

«Viktor». Petrovic y Hearne podrían hacer algo. Flame debería


de tener algún teléfono en la casa o en el coche. Después de todo,
le había dicho a Viktor que se mantendrían en contacto.

Regresó al coche, recordando no haber visto ningún teléfono


en la casa, y sabía que no había ninguno en la chaqueta o los jeans
que terminaron empapados. Tal vez lo había dejado en el coche.

Rápidamente abrió la guantera, y dejó escapar un sonido


victorioso cuando lo vio. Sin embargo, no duró por mucho tiempo su
alegría al ver lo que había escrito en la pantalla. «No tiene señal».

Lanzó el inútil dispositivo a la guantera. Al salir del coche,


decidió probar una vez más con el maletero. Si no encontraba nada
ahí, estaría por su cuenta. No tenía tiempo para buscar en cada
sitio del coche.

Rodeó el coche, el corazón apretándosele dolorosamente en


el pecho al ver a Flame tendido en la hierba. Sus piernas se movían
como si quisieran ponerse de pie, pero no podían. Lágrimas
llenaron sus ojos, pero las deshecho con fuerza, recordándose que
tenía que mantener la cabeza fría si quería ayudarlo.

Le resultó difícil que sus uñas cambiaran de nuevo a garras,


porque la sensación de penetrar carne y hueso aún estaba
demasiado cerca. Sin embargo, se obligó a sacarlas, empujando a
un lado las náuseas y el horror al ver que sus manos estaban
manchadas por la sangre de Flame. Romper la cerradura resultó
ser más difícil de lo esperado pero finalmente, después de lo que
pareció una eternidad, el maletero se abrió, revelando dos maletas-

Apresuradamente abrió la primera y notó que sólo tenía


alimentos. La dejó a un lado y abrió de la segunda: ropa, en un
tamaño que le quedaba bien, aunque alguna pertenecía a Flame;
una fotografía de Flame con otros dos hombres y una mujer, todos
rubios. Empujó todo eso a un lado, cada vez más desesperado.

~ 58 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Justo cuando pensaba que su búsqueda sería en vano, su mano


tocó un objeto prometedor. Sacándolo, vio que era como un
teléfono satelital pero al mismo tiempo, se dio cuenta de que no
conocía el número telefónico de Viktor. Maldijo, notando que había
perdido un tiempo precioso. Justo cuando dejó el teléfono en la
maleta, sus ojos se toparon con un botiquín.

Casi lloró de alivio. Apresuradamente tomó el kit y lo abrió.


Entre otras cosas, había vendas, toallitas antisépticas y apósitos
para heridas. Por desgracia, no tenía jeringas ni otros artículos para
suturar. Supuso que tenía sentido porque después de todo, Flame
era un hombre lobo: la mayoría de sus heridas se curaban por sí
solas. Lo más probable es simplemente llevara el kit para mantener
las apariencias.

Bueno, tendría que conformarse con lo que tenía. Regresó


donde Flame, llevando el kit. Se centró estrictamente en la herida,
haciendo un gran esfuerzo en no pensar qué pasaría si no lo
lograba. Hizo todo lo posible para limpiar las grandes heridas y
vendarlas con fuerza, haciendo una mueca cada vez que dejaba
escapar sonidos de dolor. Cuando terminó, simplemente se quedó
ahí, mirando sus manos cubiertas de sangre. Cerró el botiquín y lo
dejó a un lado antes de acurrucarse a su lado, lágrimas fluyendo
por su rostro. —¡Aguanta! Por favor, no te mueras. Dios, por favor,
no te mueras.

Se quedó allí observándolo, abrazándolo y contando cada


latido de su corazón. No sabía cuánto tiempo había pasado cuando
su respiración empezó a nivelarse y sus ojos oscuros se centraron.

Se levantó y fue por la maleta donde estaba la comida.


Removiendo los alimentos, encontró una botella de agua y la
destapó. Regresó donde Flame que seguía inmóvil, puso su grande
cabeza en sus piernas y vertió un poco de agua en su mano.
—Aquí. Bebe un poco.

Fue algo torpe, pues tenía que centrarse en mantenerlo


cómodo y que la posición no forzara sus heridas. Sin embargo, lo
consiguió: el lobo se movió un poco, inclinó la cabeza y lamió el
agua, dándole una lamida en su mano después de haberse bebido
toda el agua. Su corazón se saltó un latido, y sirvió más agua en su
mano. Dios, esperaba que esto fuera una buena señal, y no la
última resistencia de estaba haciendo.

~ 59 ~
SCARLET HYACINTH

Permanecieron así durante bastante tiempo, y a cada minuto,


la fuerza parecía llenar de nuevo al lobo, y con ella, la esperanza se
encendía en su corazón. En un momento dado, el lobo empezó a
verse borroso antes de ser reemplazado por el cuerpo desnudo del
hombre. Flame se volvió a mirarlo, haciendo una ligera mueca ante
el movimiento. —No te fuiste.

—Por supuesto que no —respondió, sin poder evitar no


sentirse herido porque pensara tan mal de él. Por otra parte, había
intentado escapar después de usarlo para tener sexo y casi lo había
matado. No tenía una muy buena historia con Flame—. Lo siento.
No puedo decirte lo mucho que lo siento.

Realmente sonrió. —Está bien. Sé que lo dices en serio.

Quería creer en esas palabras, realmente lo hacía, pero no


era tan fácil. El olor de la sangre que aún impregnaba el aire, le
recordaba con gran intensidad lo cerca que había estado de
matarlo. Manteniendo cuidadosamente su expresión en neutro, se
puso de pie y extendió su mano para ayudarlo a levantarse. La
aceptó, pero en vez de seguir su ejemplo, lo haló con una fuerza
sorprendente. Gritó mientras perdía el equilibrio y cayó en su
regazo.

En un pensamiento lejano, se dio cuenta que estaban


desnudos y que en esta posición, su culo estaba apoyado contra la
entrepierna de Flame. En cualquier otra situación, habría anhelado
sentirlo en su interior, poseerlo una vez más. Pero ¿cómo podría
siquiera pensar en tener sexo cuando el hombre que amaba acaba
de recuperarse de una herida mortal? Una herida que él mismo
había hecho.

Sus ojos se abrieron como platos cuando ese pensamiento


finalmente se registró en su consciencia. ¿El hombre que amaba?
¡No podía ser! No podía enamorarse de Flame. «Ni siquiera lo
conozco». Sí, podía decir que era amable y apasionado, protector,
divertido y dulce, y que lo había cuidado como nadie lo había
hecho. Tenía que ser sólo gratitud, eso y el sexo fantástico que
habían tenido.

~ 60 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Sus brazos le rodearon la cintura con fuerza, impidiéndole


escapar. —No tengas miedo ni pena. Me alegro que no te hayas
ido.

Vaciló, sin saber qué decir. —Sobre eso... Sé que parece


malo que tratara de huir, pero realmente tengo que cumplir con mi
misión. Aunque Hearne no sea culpable de nada, tengo que saber
quién es.

Asintió, absorto en sus pensamientos. —Tienes razón. Pero


no puedes arriesgarte hasta que estés completamente curado. A
Viktor no le caes bien, e incluso si vas a Torre del Valle, no serás
capaz de encontrar mucho más que Kaiden y Viktor. —Levantó una
mano, deteniendo su protesta—. Sé que no confías en Kaiden, pero
en realidad él no es malo. Dejó esa vida atrás para estar con Viktor.
Lo vi, estuve ahí. Así que si no confías en él, confía en mí.

¿Qué podía decir a eso? Los ojos de Flame brillaban como


joyas oscuras, y entendió que, de hecho, confiaba en él. ¿Por qué?
No podría decirlo. Quizás era su polla manejando sus
pensamientos, pero por una vez, se comprometió a no pensar
demasiado las cosas. Tomaría esta opción que le habían dado,
porque quizás, mientras trataban de averiguar qué estaba pasando
con la Hermandad de Asesinos, podría encontrar las respuestas a
sus emociones.

~ 61 ~
SCARLET HYACINTH

CAPÍTULO V

E
l sol comenzaba a ocultarse para el momento en que
decidieron regresar a la casa. Aunque Flame parecía
haberse recuperado notablemente, insistió en desempacar
y llevar todas las maletas por su cuenta. Sin embargo, no aceptó su
acuerdo y le exigió que aunque sea las llevaran entre ambos. —Ni
siquiera son tan pesadas —dijo con una sonrisa.

—De todas maneras —protestó—, estás herido.

—Igual que tú —señaló—. No te preocupes, cariño. Los


cambia-formas lobos nos curamos rápidamente. No te voy a mentir,
es verdad que la pérdida de sangre casi me mata, pero con un poco
de descanso y un buen amante, estaré bien.

Apreciaba su honestidad, pero eso sólo le recordó lo que casi


había sucedido. Ahora que su trabajo estaba hecho, al cuidar del
lobo, se sentía en shock. El remordimiento desgarraba sus entrañas
sin descanso, pero ocultó esa agonía bajo un feroz ceño. —Es por
eso que no debes hacer ningún esfuerzo. Descansa. Acabas de
decir que necesitas descansar. Ahora no te interpongas en mi
camino.

Cedió al enfrentarse a su ira, y aunque le dio una mirada de


preocupación, no protestó más. Agarró las maletas y se dirigió hacia
la casa, su cabeza en un remolino de emociones. Flame lo siguió en
silencio.

Se centró en la cabaña y finalmente le encontró el propósito a


todo ese entrenamiento de qué hacer en caso de secuestro. «Sólo
tienes que alcanzar la casa. Flame está bien. Sólo tienes que
alcanzar la casa. Flame está bien». Una y otra vez, repitió esas
palabras en su cabeza, esperando mantenerse centrado, pero no

~ 62 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

obtuvo el resultado deseado. La terrible imagen de la sangre de


Flame en sus manos regresó, inquietándolo.

A mitad del camino, cayó, incapaz de sostener su propio peso,


y mucho menos el de las dos maletas. Cálidos brazos se
envolvieron a su alrededor, acercándolo a un fuerte pecho. —Oh,
bebé —Flame murmuró—. Shhh... Todo está bien. Estoy bien.

Se estremeció mientras su mano vagó por el pecho salpicado


de algunos vellos y se detuvo en su corazón. Las heridas ya
estaban empezando a sanar, pero por poco habría sido el causante
de que este corazón que latía bajo su mano se hubiera detenido, y
no podía soportar tal pensamiento. Por supuesto que había matado
antes, pero no era algo que le gustara pues después de todo, era
un ladrón, no un asesino, pero volviendo al punto, ni siquiera se
sintió así cuando cometió su primer asesinato.

Flame lo meció suavemente, murmurando palabras de


consuelo en su oído. Sus palmas callosas frotaban sus brazos,
alejando el frío que había rodeado a su corazón. ¿Pero cómo podría
permitirse perderse en esa sensación calmante? No se lo merecía,
no después de la forma en que lo había tratado.

Intentó alejarse, pero lo mantuvo preso. —Mírame, cariño


—solicitó, dándole un empujoncito a su barbilla, e incapaz de
resistirse, se encontró mirándolo a los ojos. Le acarició los labios
con su pulgar áspero, como anhelara besarlo—. Deja de luchar.
Nunca te dejaré ir.

Se le ocurrió entonces que si quería, podía exigirle que lo


dejara en libertad o que lo llevara a Torre del Valle, porque no
importa lo que dijera, no podían estar juntos. No podía enfrentar
todas estas nuevas emociones y mantener la cabeza fría para
completar su misión. Cosa que era fácil, muy fácil, de decir pero no
de hacer, ya que todo su ser protestaba ante la idea de dejarlo. La
ira lo envolvió mientras recordaba que él era una persona y no una
máquina o un soldado automático. Tenía emociones, y si iban a ser
más importante que su misión, que así sea. Ya había servido con
fidelidad a su madre durante muchos años, por eso esta vez,
serviría a su propio corazón.

~ 63 ~
SCARLET HYACINTH

Aún un poco tenso, le devolvió con fuerza el abrazo. Tal vez


podría perdonarse y olvidar si seguían juntos. Sólo Dios sabía
cuánto anhelaba y necesitaba eso.

*****

C
uando Lysander se calmó, lo levantó en sus brazos y
aunque su cuerpo maltratado protestó, porque todavía no
se ha recuperado por completo, la proximidad entre
ambos hizo que lo ignorara. El deseo de proteger y quedarse con su
pareja era más intenso que cualquier otra cosa.

Con pasos ligeros, regresó a la cabaña que lucía exactamente


como ayer en la noche, como si este día no hubiera pasado. De
alguna manera, eso le brindó un alto grado de consuelo y puso a su
compañero en el sofá, en silencio diciéndole que también disfrutara
de esa paz.

Lysander le sonrió, su sonrisa llena de promesas ocultas.


Tomado por sorpresa, se preguntó qué pensamientos llenaban su
mente. ¿Ahora qué estaría planeando su compañero?

—Ahora vuelvo. Las maletas quedaron en la calle.

Asintió y se acurrucó en el sofá, al igual que ayer, sólo que


esta vez no hizo ninguna protesta. Bebió esa vista, reacio a irse,
pero sabía que tenía que hacerlo. Ambos necesitan comer para
recuperarse del veneno y de la pérdida de sangre, respectivamente.

Cuando salió a la calle, revivió los acontecimientos del día.


Encontraba la relación con su compañero inquietantemente similar
a la de Viktor. Su Alfa y Kaiden habían tenido un encuentro único:
en primer lugar, el intento de asesinato —vale, por parte de
Kaiden—, seguido por la increíble química sexual que, por
supuesto, podía atribuirse a la necesidad de su lobo de reclamar a
su pareja. Ahora, sobre ellos, Lysander lo había atacado esta
mañana, casi matándolo, y entonces lo ayudó y se llenó de
remordimientos... Viktor le había contado algunas cosas sobre su
primera noche con Kaiden, y el comportamiento de Lysander era
muy similar al del compañero del Alfa… Eran muchas cosas
similares como para que fuera sólo una coincidencia.

~ 64 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Un escalofrío lo recorrió, y se apresuró a recuperar el


equipaje. Regresó a la cabaña en cuestión de segundos, con las
maletas en su mano. Su compañero lo estaba esperando en el sofá,
totalmente quieto, y le dirigió una mirada acogedora. —Eso fue
rápido.

Su sonrisa amenazó con derretir sus células cerebrales, por lo


que cerró los ojos y se concentró en mantener la razón. —He traído
comida —ofreció como respuesta—. Necesitas alimentarte para
sanar.

Asintió con un brillo en los ojos. —¿Siguen funcionando los


generadores? Creo que los alimentos deben de guardarse en un
lugar fresco.

Pensó en ello. —No estoy seguro. Puede que haya dañado


por accidente algunos de los circuitos ayer. Los comprobaré. De
todos modos, podemos comernos los alimentos que se dañen con
más facilidad y dejar las cosas secas y enlatadas para después.

Abrió la bolsa y se echó a reír. —Eres un Boy Scout,


¿verdad? Preparado para todo.

No logró aguantarse la risa. Era algo con lo que sus hermanos


siempre bromeaban. —¿Conoces la canción? «Prepárate,
prepárate, esta lección debe ser compartida»… —Comenzó a
cantar antes de poder detenerse.

Lysander lo miró con los ojos bien abiertos. —¿Hoodwinked1?


Oh, Dios mío. ¿Ves dibujos animados?

Se habría sonrojado si no fuera por su piel oscura. —Sí,


bueno, es sorprendentemente entretenida. Además, no pude dejar
de identificarme con el lobo.

Estalló en una risa histérica, pero de alguna manera, sabía


que no se estaba burlando de él. Esta situación era un desastre, por
lo que necesitaban toda la diversión que podían obtener. Además,
verlo reírse era una vista hermosa: todo su cuerpo brillaba, como si

1
«Hoodwinked» es una película animada de comedia familiar creada por computadora
y producida por Blue Yonder Films de la mano de Kanbar Entertainment. Fue escrita y
dirigida por Cory Edwards, Todd Edwards y Tony Leech. Llegó a América Latina con el
nombre de «Roja caperuza».

~ 65 ~
SCARLET HYACINTH

el simple placer de escuchar algo divertido o una broma hacía que


valiera la pena vivir. Quizás era así. Maya siempre decía que la vida
no significaba nada sin amor y o sin risas.

Su diversión se empezó a apagar mientras se secaba los ojos


que habían dejado escapar lágrimas de la misma risa. —De hecho,
también me encanta esa película. No me gustan muchos las
películas, pero cuando me dan ganas de ver una, me encanta ese
género.

—Esas películas ayudan. Parecen que limpian el alma


después de tanto sufrimiento en la vida real.

Sus propias palabras le recordaron la gravedad de la


situación, y el buen humor de Lysander pareció desvanecerse.

—Vamos —instó—, come algo. Tengo que hablar con Viktor y


ver si se las arreglaron para encontrar algo.

Asintió, a pesar de que logró detectar un destello de


decepción en esos profundos ojos verdes. Se comprometió a
finalizar su llamada tan pronto como le fuera posible y luego iría a
adorarlo en la cama tal como se lo merecía.

Debido a que los teléfonos satelitales no podían usarse desde


la casa, lo sacó de la maleta y salió. Lo abrió, marcó el número de
Viktor, y esperó a que le respondiera. Para su sorpresa, una voz
robótica le dijo que a la persona que llamaba no podía ser
contactada.

El miedo regresó con más intensidad que antes. Claro, Viktor


podría haber salido a correr, pero ¿por qué dejaría su celular?
Nunca lo apagaba o lo dejaba en la casa cuando salía, porque
decía que los miembros de la manada deberían ser capaces de
contactarlo cuando lo necesitaran.

Sintiéndose nervioso, intentó con el celular de Kaiden, pero


nada. Decidió marcar al fijo de la casa, pero el teléfono sonó un par
de veces antes de que la máquina de mensajes recibiera su
llamada. «¿Qué demonios?».

~ 66 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

El pánico lo llenó por completo. Con manos temblorosas,


marcó el número de Jared. Su hermano podría saber qué estaba
pasando.

Le había dicho que ahora la casa estaba a su cargo al igual


que sus otros dos hermanos, y le ordenó que recurriera a Viktor por
ayuda si algo les pasaba. Pero si algo le había sucedido a su
amigo, ¿también sus hermanos estaban en peligro?

Por suerte, Jared respondió al primer timbrazo. —Gracias a


Dios, Flame —dijo, sonando aliviado pero al mismo tiempo
aterrorizado—. Estábamos muy preocupados. ¿Dónde estás?

—Te dije que tenía algo que hacer. Jared, ¿qué está
pasando? ¿Por qué Viktor no contesta el teléfono?

—No sé —respondió—. Algunos hombres invadieron la casa,


pocas horas después de que te fuiste. Conté una docena de
intrusos antes de escapar.

Palideció. —¿Estás bien? ¿Maya? ¿Loren?

—Sí, estamos bien. Pero, Flame, cuando fuimos a ver a


Viktor, encontramos su casa destrozada. No había rastro de él o del
cambia-formas serpiente.

Al ver que sus peores temores eran confirmados, se quedó en


shock. Sonaron unos murmullos entre sus hermanos, y entonces
Loren habló: —¿Flame?

Logró encontrar su voz para responderle. —Sí, Loren. Aquí


estoy.

—Mira, algo raro está pasando. Jared no me cree, pero puedo


sentirlo.

Siempre había tenido una profunda afinidad por lo místico y lo


desconocido. A diferencia suya, que era el musculoso de los
Grayson, Loren se concentró en estudiar y tenía un interés
particular por la mitología. Muy a menudo, decía sentir cosas y
aunque nadie le creía, él sí lo hacía. Una vez le confesó que había
sentido la muerte de sus padres antes de que sucediera, y cargaba
esa culpa desde ese día. Algo así no podía ser un invento o un

~ 67 ~
SCARLET HYACINTH

sueño. Cualquier información que le pudiera ofrecer sobre esta


situación sería muy valiosa.

—¿Qué puedes decirme, Loren? Cualquier cosa será de


ayuda.

—La casa de Viktor estaba llena de energía maligna. Algo


malo sucedió allí, y no me refiero sólo a la violencia. Esa energía
era demasiado fuerte, demasiado poderosa. Creo que alguien hizo
algún tipo de magia, magia maligna, y por la razón que sea, está
detrás de ti. No trates de luchar contra eso sin ningún apoyo.

«¿Magia? ¿Magia maligna?». Se apoyó contra la puerta, sus


rodillas débiles. ¿Cómo iba a lidiar con eso? No tenía conocimiento,
poder o habilidad para siquiera entender a qué se estaría
enfrentando. Aun así, no podía permitir que sus hermanos o Viktor y
Kaiden murieran. Tenía que averiguar quién tenía a sus amigos, no
importa qué.

—Vale. ¿Dónde estás ahora?

—Salimos de Torre del Valle, y estamos escondidos en las


cuevas. No te preocupes, estamos a salvo. Sin embargo, Flame, no
sé nada sobre la manada.

—Quédense ahí —respondió, todo negocios. Por lo menos


sus hermanos estaban a salvo, escondido en las cuevas de la tierra
de la manada—. Regresaré para ver qué está pasando. Espérenme
en el bosque.

—Estaremos aquí. Ten cuidado —le susurró Loren.

—Igual ustedes. Cuiden a Maya.

—Lo haremos. Cuídate, también, Flame, y recuerda lo que te


dije. No puedes enfrentar esto sin la ayuda de alguien.

Asintió, aunque Loren no podía verlo. —Lo tendré en cuenta.


No te preocupes por mí. Los amo a todos.

—Yo también te quiero. —La voz de Loren se rompió, y supo


que sintió se determinación de enfrentar esta situación a toda costa.

~ 68 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Con Viktor y Kaiden secuestrados, el deber de cuidar de la manada


recaía en sus hombros.

Con un último adiós, cortó la llamada. Tenía la sensación de


su compañero podía darle alguna información que le ayudaría en
esto. No podía permitirse perderse en sus sentimientos ahora, no
cuando sus hermanos y amigos lo necesitaban.

Cuando entró, encontró a Lysander mordisqueando un trozo


de carne. —¿Qué está pasando? —le preguntó.

—Tenemos que irnos. Ha habido otro ataque. Kaiden y Viktor


no están por ningún lado. —¿Eran los amigos de su compañero los
causantes de eso? Si era así, no sabía qué hacer.

Palideció. —Dios, quería contactarlos, reportarme, pero no


tuve la oportunidad. ¿Cuándo?

—Unas horas después de que nos fuimos.

Se bajó de la cama y le tendió la mano para que le diera el


teléfono. —Llamaré a mi casa. Si esto ocurrió poco después de que
nos fuéramos, no creo que ellos tengan algo que ver.

Arqueó una ceja, dudando. —¿Por qué?

—Me dieron cierta cantidad de tiempo para cumplir con mi


misión, y aún no se ha agotado. Mi pueblo no habría enviado a otro
tan pronto.

Le quitó el teléfono y salió. Marcó un número y bajo su


mirada, esperó a que le respondiera.

*****

ovió el pie con impaciencia mientras el teléfono satelital

M intentaba hacer conexión con el teléfono satelital de su


madre. Cuando alguien finalmente respondió, la voz lo
dejó sorprendido. —¿Hola?

—¿Adrienne? —preguntó vacilante—. ¿Por qué estás


contestando el teléfono de la Reina?

~ 69 ~
SCARLET HYACINTH

—La Reina se retiró a sus aposentos temprano y me pidió que


tomara sus llamadas —contestó—. ¿Hay algún mensaje que le
desees dejar?

Esto no estaba bien. Su madre no le confiaría su teléfono


privado a Adrienne, sobre todo teniendo en cuenta los
acontecimientos que habían sucedido. De repente se sintió mal del
estómago. —No, gracias —le dijo—. Llamaré más tarde.

Antes de que pudiera responderle, cortó la llamada. —Oh,


Dios... Se ha ido. ¿Qué voy a hacer?

Sus piernas no lo podían sostener, así que se apoyó contra la


pared para poderse mantener de pie. Flame estuvo a su lado
instantáneamente. —¿Bebé? ¿Qué pasa?

—Mi madre... —contestó, sus lágrimas poniendo borrosa su


visión—. Se ha ido.

—Pero hablaste con alguien, ¿no?

—Sí, pero mi madre no cedería sus problemas a Adrienne o a


cualquier otra persona. Es demasiado orgullosa para hacerlo. —Ira
mezclada con dolor llenaron su corazón—. Voy a volver. Tengo que
averiguar qué pasó.

—Cálmate, cariño. ¿No crees que es raro que tu madre


desapareciera al mismo tiempo que Viktor y Kaiden?

—Pero, ¿quién quería secuestrarlos? —Sus ojos se abrieron


como platos cuando finalmente lo entendió—. Ian Montgomery. Ese
maldito cambia-formas serpiente los tiene.

Asintió con tristeza. —Tenemos que volver a Torre del Valle.


Mis hermanos pueden tener algo importante que decirnos. Vamos a
encontrarnos con ellos y ver si nos pueden dar alguna información
valiosa.

No sabía a cuántas personas se refería con el término plural


de «hermanos». Diablos, ni siquiera sabía que Flame tuviera
hermanos… pero si él pensaba que podían ayudar, confiaría en
eso. Si se iba a Grecia en estos momentos, no iba a ayudar a nadie
más que a sus enemigos. Ian probablemente lo estaría esperando,

~ 70 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

por lo que sería dirigirse a una trampa. —Supongo que tienes


razón. —Suspiró—. Terminemos de comer, y nos vamos.

Comieron a máxima velocidad y se pusieron la ropa que


sacaron de la maleta. Odiaba todos los segundos que perdieron
mientras finalizaban de comer y de vestirse, pero necesitaba
recuperar su fuerza si quería ayudar a su madre y entendía que no
podía ir a Torre del Valle en cueros.

Se apresuraron a terminar de vestirse, y segundos después


estaban saliendo de la cabaña y dirigiéndose al Lexus. Flame no
hizo ningún comentario al ver los daños en su coche, pero le
pareció ver una pequeña sonrisa flotando en sus labios.

A medida que se alejaban, experimentó una breve punzada


de remordimiento. Le hubiera gustado pasar más tiempo aquí, para
lograr olvidar que casi mató al cambia-formas lobo y sentir más de
su afecto. Se odiaba por su egoísmo, pero no podía evitarlo. Es
más, mientras se dirigían hacia Torre del Valle, sus pensamientos
oscilaban entre cumplir con su misión y el hombre que estaba a su
lado.

~ 71 ~
SCARLET HYACINTH

CAPÍTULO VI

U
nas horas más tarde, llegaron a su destino. Ya era de
noche, y cuando salieron del coche, el viento frío predijo
otra tormenta que se acercaba. Sacó su teléfono y le
marcó a Jared una vez más pero para su sorpresa, esta vez no le
respondieron.

Miró la pantalla, esperando que fueran problemas de la red,


pero ahí se mostraba una la señal fuerte y constante. A parte de
eso, estaban lo suficientemente cerca de Torre del Valle como que
fuera cualquier otro problema en la línea, a no ser que sus
hermanos se hubieran adentrado más en las cuevas y los teléfonos
allí no funcionaran. Dios, esperaba que tuviera razón. Ni siquiera
quería pensar en que algo les hubiera sucedido a sus hermanos.
Dejó el teléfono en la guantera y cerró el coche.

—Vamos —le instó a Lysander—. Es por aquí.

Lo siguió en silencio mientras empezaban a explorar el


bosque. Después de unos minutos, lo agarró de la mano,
acercándolo mientras una terrible sospecha empezaba a llenarlo.
Podía oler a sus hermanos y a la manada en el bosque, pero
también había algo más, un rastro dejado por otra persona.
«Violencia. Terror. Maldad». Inquieto, apresuró sus pasos, ahora
más que nunca, con ganas de ver a sus hermanos.

Al mismo tiempo, sentía la tensión y el miedo de su


compañero, y aunque se moría de ganas de abrazarlo y consolarlo,
sabía que tendría que esperar. Ambos tenían seres queridos que
encontrar y un problema muy serio por resolver.

Se acercaron hasta el claro donde se reunía la manada y luego se


desviaron por el bosque hacia la pequeña zona de cuevas. Debido
a que desde que era un niño las había conocido, en ese entonces

~ 72 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

se la pasaba jugando ahí, pudo encontrarlas rápidamente. Entre


más se acercaban, más fuerte era el hedor de miedo.

—Flame… Algo no está bien —Lysander susurró en voz baja.

Asintió, sus entrañas apretándose de miedo. Tenía un mal


presentimiento sobre todo esto. —Date prisa.

Sin preocuparse por ser sigilosos, empezaron a correr. Su


mente empezó a girar con pensamientos y posibilidades sombrías.
Muy a su pesar, sus sospechas se confirmaron de la peor manera.

Sintió su presencia antes de verla, pero se congeló se congeló


cuando una pequeña loba grisácea salió de las sombras, gimiendo.
Su pelaje estaba manchado de sangre, y se veía débil,
tambaleándose a cada paso. Dejó escapar un jadeo ahogado y
corrió al lado de su hermana.

Tan pronto como la alcanzó, cambió de nuevo a su forma


humana y se desplomó en sus brazos. —Flame… Dios, fue horrible.

Se quitó la chaqueta y la puso sobre los hombros de su


hermana. —¿Que pasó, Maya? ¿Dónde están los chicos?

Lo miró, lágrimas llenando sus grandes ojos azules. —Los


hombres se los llevaron.

Su corazón se apretó, pero tuvo que ignorar su propio dolor


para intentar concentrarse. —¿Cómo? ¿Por qué?

Se sentía horrible por estar lanzándole pregunta tras otra,


pero en realidad, ella era su única fuente de información. —No sé,
Flame. —Se secó los ojos y respiró hondo, como intentando
ordenar sus problemas—. Nos quedamos en las cuevas, tal como
dijiste. Jared bromeó sobre esa teoría extraña que Loren tenía, pero
ya sabes cómo son. Es algo completamente normal.

Asintió, abrazándola con fuerza y acariciándole el pelo,


animándola a continuar sin decir una palabra. Con cada segundo
que pasaba, Maya pareció recuperar su fuerza, como si el recuerdo
de esa terrible experiencia reemplazara el miedo por otra emoción.
—Y entonces aparecieron esas personas —dijo con dientes
apretados—. Tratamos de escapar, de luchar, pero eran

~ 73 ~
SCARLET HYACINTH

demasiados. Al final, Loren y Jared los distrajeron lo suficiente para


que pudiera escapar.

—¿Escuchaste algo? —preguntó Lysander desde de ellos—.


¿Cualquier cosa que nos de una pista sobre dónde están?

Maya parpadeó hacia él, evidentemente sorprendida por su


intervención. Miró de uno al otro, y luego la comprensión brilló en
sus ojos seguida de una pequeña sonrisa en sus labios.
Sacudiendo la cabeza, se centró en su compañero. —Lo siento,
¿qué dijiste?

—Te pregunté que si te las arreglaste para escuchar cualquier


cosa que nos ayude a encontrarlos.

Pensó un poco antes de responder. —Bueno, para empezar,


no me prestaron mucha atención. Uno de ellos dijo que ya tenían lo
que querían, y que no necesitaban a la chica. —Sus facciones se
veían más y más concentradas, y entonces se puso de pie de un
salto—. Mencionó otra cosa. Dijo que tenían que regresar a la base,
que si tardaban mucho su jefe se iba a enojar. Luego, otro dijo que
era una buena cosa que la base estuviera cerca. Que quería ver
como los lobos iban cayendo.

Apretó los puños, clavándose las uñas en las palmas de las


manos ante las palabras de su hermana. —¿Por dónde se fueron?

Maya señaló hacia el lugar por donde habían llegado, ahora


completamente alerta. —Los seguí hasta el camino de montaña. No
podía acercarme demasiado porque me habrían olido, pero vi que
se subieron en unas SUV.

Abrazó a su hermana, impresionado y asustado por el riesgo


que había tomado. —Buen trabajo, Maya. Los encontraremos.

Su compañero dio un paso más cerca de ellos y le ofreció una


sonrisa neutral. —Por cierto, soy Lysander. Haré mi mejor esfuerzo
por ayudar.

Maya le sonrió, aunque aún podía sentir su tristeza. —Estoy


segura que sí. Quiero decir, eso es lo que hacen los compañeros,
¿verdad?

~ 74 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Sus ojos se agrandaron. —Compañeros —repitió—. ¿A qué te


refieres?

Un ceño reemplazó la pequeña sonrisa de Maya. Suspiró


mientras se ponía de pie. —Hablaremos de ello más tarde, bebé. Lo
prometo.

La expresión de Lysander era totalmente neutra, y aunque no


sabía cómo explicar esto, realmente, todo lo que quería en este
momento era estar con él. Más tarde, buscaría la manera de
explicarle el vínculo que tenían.

—Vamos, hermanita —le dijo a Maya—. Vamos.

Asintió y se dirigió hacia el camino de la montaña. Sin decir


una palabra, lo agarró nuevamente de la mano, esperando que el
gesto transmitiera al menos algo de comodidad. La fría expresión
de su compañero se agrietó un poco, y juntos siguieron a Maya.

El aroma de Loren y de Jared impregnaba el aire,


contaminado con el mismo hedor del miedo. Maya empezó a
atravesar la espesa vegetación, pero la detuvo e hizo que lo
siguiera a él, para nada dispuesto a arriesgarla. Podía seguir el
rastro con bastante facilidad sin su hermanita guiándolo.

Aunque dejó escapar un quejido, le obedeció. Finalmente,


llegaron al camino de la montaña, y olfateó el aire, comprobando
que iban por donde era. De hecho, el aroma de Loren y Jared
estaba allí, junto con el de varios hombres. El muy ligero olor a
gasolina, así como las marcas apenas visibles de los neumáticos, le
indicó el camino que habían tomado.

Gruñó, el sonido retumbando en su pecho. Sabía que una vez


llegaran al terreno rocoso, las pistas se iban a perder. Sin embargo,
ni siquiera dudaba por un segundo que iba a encontrar a sus
hermanos.

*****

E
l viaje hacia la sede de los asesinos fue más corto de lo
esperado, y antes de que fuera la medianoche ya habían
llegado. Había sido fácil seguir el rastro de los coches y
luego subir por las montañas sólo guiándose por la nariz. Ahora, un

~ 75 ~
SCARLET HYACINTH

enorme y silencioso edificio se alzaba delante de ellos, y aunque


pareciera extraño, no parecía haber ningún guardia.

No podía rastrear aromas, como Flame y Maya, pero aún así,


sabía por instinto que, sin duda, era la base dónde los asesinos
tenían a Loren y a Jared. Que no hubiera ningún guardia podía ser
una trampa… probablemente todos los enemigos estaban
esperándolos en el interior del edificio. Por primera vez, no se iba a
arrepentir de usar sus garras para rebanar cuellos. Ahora, más que
nunca, estaba convencido que los hombres que habían secuestrado
a Hearne, a Petrovic, y a los hermanos de Flame, también habían
secuestrado a su madre. Sintió una pequeña dosis de la felicidad al
saber que el cambia-formas lobo estaba a su lado, ayudándolo, no
importa si era una locura. Apenas ayer lo había conocido, pero
parecía como si se conocieran toda la vida. Confiaba en que él iba a
lograr que todos salieran de aquí con vida y que rescataran a sus
seres queridos.

Juntos, se ocultaron en las sombras mientras avanzaban,


haciendo todo lo posible para estar ocultos. Nadie parecía estar
vigilando, pero las apariencias engañan. Flame lideraba el camino,
él siguiéndolo junto con Maya en completo silencio. Cuando se
acercaron, olfateó el aire e hizo una mueca. —Sangre.

También podía olerlo, ese nauseabundo hedor de muerte que


contaminaba la atmósfera. El depredador en su interior se sentía
atraído por éste, pero al mismo tiempo, lo detestaba. Podía afirmar
con seguridad que esta expedición no iba a ser color de rosas.

—No es de Loren o de Jared —dijo Maya suavemente.

—Tampoco es de Viktor o de Kaiden.

Por su lado, se limitó a sacudir la cabeza, indicándoles que no


era la sangre de su madre. Aunque era una buena noticia, un mal
presentimiento se instaló en su cabeza porque no sabían quién o
por qué estaba sangrando. Otra cosa remordía su conciencia, el
sentimiento de que algo malo estaba a punto de suceder.

Se acercaron lentamente al edificio, buscando una forma de


entrar. Flame señaló una puerta que estaba abierta. No pudo evitar
fruncir el ceño. ¿Qué demonios estaba pasando?

~ 76 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Los miró por encima de su hombro con una mirada incierta.


Sin embargo, no importaba lo que había detrás de esa puerta,
tenían que entrar. Si no estaba equivocado, Flame les pediría que
se quedaran aquí en tres... dos... uno...

—Tal vez deberían de quedarse aquí.

No pudo evitar resoplar. —Somos perfectamente capaces de


cuidarnos. ¿Verdad, Maya?

Asintió, sus ojos ardiendo con decisión. —Ahora vamos a


entrar y a encontrar a Jared y a Loren.

Suspiró, pero no volvió a intentar convencerlos de quedarse


ahí, cosa por la cual se sintió agradecido. Valoraba la protección de
su amante, pero podía pelear y se negaba a dejar que él entrara sin
ningún apoyo.

Ofreciéndole una sonrisa tranquilizadora, asintió hacia el


edificio y lentamente, sin hacer ningún sonido, entraron. Al
atravesar la puerta, Maya tuvo un par de arqueadas, y sus se
ampliaron al ver varios cuerpos en el suelo, completamente
desgarrados, y las tripas mezcladas en medio de la sangre que
salpicaba todo el lugar, creando una perfecta imagen de esas
películas de terror.

Al ver esa carnicería, Flame empezó a ver los cuerpos con


una velocidad que sólo podía nacer de la desesperación. —No
están aquí —proclamó después de unos momentos.

Sus ojos notaron las heridas de uno de los cuerpos. —Estas


personas no fueron asesinadas por los cambia-formas serpientes,
Flame. Tienen marcas de colmillos.

Maya las miró por un segundo antes de decir: —Diría que son
de un gran felino. ¿Desde cuándo los cambia-formas felinos
trabajan para la Hermandad de Asesinos?

Dejando a un lado la carnicería y les hizo un gesto para que


continuaran. —Creo que no lo hacen. Vamos.

Una vez más, siguieron por el oscuro pasillo, deteniéndose


sólo cuando se toparon con más muertos. Una vez más los

~ 77 ~
SCARLET HYACINTH

comprobaron, pero ni Loren ni Jared estaban ahí. Por un momento


pensó que todo esto no era más que una sangrienta y terrible
pesadilla, y que darían vueltas y más vueltas, perdidos en un oscuro
laberinto de cadáveres, sin encontrar nada.

Sin embargo, estaba equivocado. Después de lo que pareció


una eternidad, vieron una luz, el primer signo real de algo que no
fueran muertos estaba aquí. El sonido de voces airadas se
escuchaba, y se sorprendió cuando se dio cuenta que una de las
voces era de Petrovic. No podía entender lo que decían, pero de
cualquier manera, su venida aquí no había sido en vano.

Sin decir una palabra, continuaron caminando y pronto vieron


que la tenue luz provenía de una puerta. Mientras se acercaban, las
palabras se hicieron más claras.

—Está loco, Montgomery —dijo Petrovic—. No hay manera de


que pueda lograr eso.

El otro hombre se echó a reír. —Oh, pero, mi querido Víctor,


ya lo hice. Es verdad que ese estúpido león se escapó, sí, pero una
vez terminé con esto, nadie podrá interponerse en mi camino.

Se imaginó, por esas palabras, que otra persona que había


sido secuestrada logró liberarse, y que todos esos muertos eran
debido a él. Se estremeció ante la idea que una sola persona fuera
capaz de hacer eso.

—Montgomery, tiene que detenerse —dijo una mujer—. Esto


es una locura.

Se congeló, el sonido de su voz dejándolo mareado de alivio.


Flame debió de haber notado su reacción porque articuló con sus
labios: —¿Tu madre?

Asintió, ahora más decidido a averiguar qué era lo que


Montgomery tenía planeado. Su amante tomó su mano y le dio un
tranquilizador apretón, diciéndole en silencio que la iban a salvar.

Alguien más intentó razonar con Montgomery. —La señora


tiene razón —dijo un hombre—. Lo que está intentando hacer sólo
significa la muerte para todos.

~ 78 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Flame se tensó, haciéndole imaginarse que era uno de sus


hermanos. Tan horrible como había sido todo este día, al menos
lograron encontrar a sus seres queridos.

Fue terriblemente difícil acercarse a la puerta sin que los


asesinos los escucharan. Aunque había intentado protestar, Maya
se quedó en el pasillo porque era demasiado joven para lograr ser
tan cuidadosa. Por último, finalmente lo lograron y dieron un vistazo
a la habitación de donde venían las voces, justo a tiempo para ver a
Kaiden Hearne escupiéndole en la cara a un hermoso rubio.

No sabía qué le sorprendió más, si el diseño de la habitación


o el ver a Hearne, a Petrovic y a su madre. Había seis personas
junto a la pared, colgando de ganchos pesados de metal, cuatro
hombres y dos mujeres. Aparte de Hearne, Petrovic y su madre,
había otros dos hombres que eran muy parecidos a Maya y una
mujer alta y delgada. Hacia la derecha, se podía ver una gran
piscina de líquido viscoso, custodiado por más de diez asesinos.
Cada uno de los prisioneros también tenía guardias a su lado.

Todos lucían demacrados y débiles, apenas logrando


mantenerse de pie, y sin embargo, Hearne todavía se veía
orgulloso, una mirada desdeñosa en su cara. —Vas a morir, Ian. Y
si no mueres por tu propia mano, yo te mataré. Lo que si te puedo
prometer es que no vas a vivir para ver otro amanecer.

El otro hombre, el tal Ian Montgomery, no se veía divertido por


el comportamiento de Hearne. Se limpió la saliva de la cara y sacó
una jeringa que lucía siniestra. —¿Sabes, Kaiden? Siempre supe
que no eras muy brillante. ¿Vincularte con un cambia-formas lobo y
aceptar darme todo lo que te pidiera para poder jugar a ser una
persona normal? No es para nada inteligente. Esto sólo lo confirma.

Mientras hablaba, le clavó la jeringa en el cuello. Petrovic dejó


escapar un grito y tiró desesperadamente de las cadenas, pero un
guardia lo empujó con fuerza y le dio unas cuántas patadas en las
costillas como medida adicional de seguridad.

La jeringa se llenó de sangre, y entonces Montgomery la sacó


de su cuello. —Realmente no necesito tu permiso para hacer esto,
ya sabes —dijo—. Utilizaré toda esta sangre que te he sacado para
hacer las pruebas. Tú puedes quedarte ahí y disfrutarlo.

~ 79 ~
SCARLET HYACINTH

Esta vez, Hearne solamente lo miró, aturdido, al parecer


afectado por la pérdida de sangre. Montgomery gruñó y se alejó de
él. —Por mucho que me gustaría jugar con ustedes un poco más,
ya me harté de esta estupidez.

Se acercó a la piscina, y por primera vez vio la pequeña mesa


que tenía varios viales rojos. —¿Qué quieres que hagamos con él?
—preguntó un asesino, señalando a uno de los hermanos de
Flame.

Montgomery se encogió de hombros. —Deja a ambos vivos.


Uno de ellos es el elegido y el otro podrá unirse a mi ejército.

«Ejército?». El hombre realmente estaba loco. Incluso con


todos los guardias presentes, no podía decirse que tuviera un
ejército. Haciéndose eco de sus pensamientos, Flame le tocó el
brazo y señaló hacia los ganchos antes de murmurar: —Trata de
liberarlos. Detendré a los guardias.

Negó con la cabeza. —Eres más fuerte que yo, y puedes


romperlos. Me encargaré de los cambia-formas serpientes. Tú te
ocuparas de liberar a nuestros amigos.

Abrió la boca, probablemente con la intención de protestar,


pero la cerró enseguida. No tenían tiempo para discutir sobre quién
hacía qué. Asintió. —Ten cuidado.

Con eso, cambió a su forma animal y antes de que alguien


pudiera darse cuenta qué estaba pasando, atacó, él siguiéndolo
inmediatamente.

La altura del edificio le permitía cambiar, teniendo en cuenta


que en su forma animal era muy grande, pero decidió no hacerlo. Al
ser tan grande quedaría muy vulnerable ante un ataque en equipo
de los cambia-formas serpientes que eran más sigilosos y más
rápidos. Si se quedaba como humano, sería mejor.

Los asesinos lucieron sorprendidos por el ataque, y su


sorpresa les dio la apertura necesaria para derribar a varios
guardias. Flame se las arregló para ir donde Petrovic y Hearne, y
por su parte, se centró en impedir que alguien lo atacara mientras
liberaba a sus seres queridos.

~ 80 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Detrás de ellos, una pequeña loba saltó, ayudándolo, y juntos,


intentaron desesperadamente mantener a raya a los guardias y
darle algún tiempo a su amante.

Sin embargo, al lado de la piscina, Ian soltó una feroz


carcajada. —Llegas tarde, quienquiera que seas. Nadie me puede
detener ahora.

Deseó poner los ojos en blanco ante ese cliché, pero tan
ridículo como luciera, con esa pinta de genio malvado, sospechaba
que tenía un plan que podría acabar con todos ellos. Intentó
acercársele, pero le resultó imposible pasar sobre los guardias. A
pesar de sus habilidades de combate, estos eran hombres
entrenados, asesinos, y aunque tenía una experiencia considerable
en sus misiones, éstas consistían más en robar que en matar… sólo
lo hacían cuando era absolutamente necesario.

Trató de buscar soluciones, algún plan para alcanzar a Ian sin


arriesgarse a ser herido por un cuchillo de un asesino. Por
desgracia, crear planes en medio del caos no resultaba muy
productivo, y fracasó estrepitosamente. Se dijo que sólo tenía que
sobre pasar a los guardias, pero ese mal presentimiento regresó
con todas sus fuerzas.

Mientras Montgomery seguía ocupado en la piscina, la


urgencia de saber que algo malo estaba a punto de suceder le
invadió. No podía permitir que continuara con su plan, y aunque
reconocía que se iba a arriesgar a sí mismo, tenía que detener a
ese asesino.

Siguiendo sus instintos, cambió y empezó a volar. Su


repentino cambio sorprendió a los asesinos, pero a medida que los
segundos pasaban, los hombres se recuperaron. Navajas fueron
lanzadas hacia él, y dejó escapar un chillido de ira mientras hacía
todo lo posible para esquivarlas. Sería difícil llegar a dónde estaba
Montgomery, pero tenía que intentarlo.

Por desgracia, ni siquiera tuvo la oportunidad de hacerlo.


Montgomery agarró los viales de la pequeña mesa y los vació en la
piscina. Con un silbido, la sangre se mezcla con el líquido que la
llenaba. Sonriendo, comenzó a recitar un conjuro en la antigua
lengua griega.

~ 81 ~
SCARLET HYACINTH

«Todos los linajes sagrados, dormidos por enérgicas mentiras,


Hoy se van a despertar
Por los antiguos dioses decreto lo siguiente:
Lo que estaba muerto, va a renacer
Y los mortales, se van desvanecer
Y el caos que murió en el tiempo, llegará de nuevo».

Todo sucedió muy rápido, tanto que ni siquiera logró


comprender el significado de esas palabras. De repente, una
energía externa le invadió, desgarrándolo por dentro. Una risa
chirriante llenó sus oídos, y de alguna manera supo que estaba
dentro de su cabeza. La presencia en su interior desgarró su mente
hasta que ya no pudo controlar su vuelo. Sus alas dejaron de
obedecerle, y finalmente se rindió ante esa batalla que no podía
ganar.

*****

S
oltó un gruñido de enojo. Había cambiado de nuevo a su
forma humana para intentar liberar a Viktor, pero las
cadenas que lo sostenían, tanto a él como a Kaiden, no se
quebraron ante sus esfuerzos. Era inútil, incluso cuando Viktor trató
de ayudarlo lo mejor que podía desde su posición.

Confiaba en que su compañero le iba a cuidar la espalda, y,


efectivamente, luchó contra los cambia-formas serpientes, primero
como humano y luego como águila. Sin embargo, se les estaba
acabando el tiempo. Volvió a mirar justo en el momento exacto en
que Ian vació los viales en la piscina, y Lysander de repente
comenzó a temblar en el aire. Vio con horror como el cuerpo del
águila se removía como si estuviera poseído, girando y girando,
retorciéndose y difuminándose, como si la parte humana de su
compañero luchara contra su parte animal.

Quería ir a ayudarlo, pero no sabía cómo. Su mente giraba y


su corazón latía cada vez más rápido mientras dirigía su atención a
Ian. El maldito cambia-formas serpiente se rio, luciendo muy
contento. Si alguien podía arreglar esto, era el mismo causante de
esta situación.

Antes de que pudiera lanzarse contra él, peculiar gruñidos y


silbidos sonaron a su espalda. Se volvió para ver a Viktor, a Kaiden,
a Loren y a las dos mujeres, retorciéndose como su compañero: era

~ 82 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

una lucha entre la parte humana y la animal, una brutal, intensa y


cruel.

Intentó calmar a su amigo, intentando romper el hechizo que


Ian había hecho. —Viktor, cálmate. Todo está bien.

No más termino de hablar, él rompió las cadenas y se


abalanzó en su contra. Logró esquivarlo justo a tiempo, pero las
garras rozaron su piel, dejando una herida ardiente. Más cadenas
se rompieron, y miró a su alrededor para ver que todos los presos, a
excepción de Jared, de alguna manera se habían liberado.

Una pregunta fugaz pasó por su mente, el dilema de cómo


Loren y Kaiden habían logrado romper los grilletes cuando él no lo
logró. No conocía a las mujeres para juzgar, pero ellos no eran más
fuertes que él. La única opción que quedaba es que Ian también
hubiera logrado afectarlos a ellos.

A su espalda, el cambia-formas serpiente ni siquiera se


movía, como hipnotizado por la vista de los prisioneros ahora libres.
Demasiado pronto, entendió por qué. Con un poderoso rugido,
Viktor cambió a lobo y, ante sus ojos horrorizados, creció y creció
hasta que dobló su altura aún en cuatro patas. Sin embargo, lo más
escalofriante no era su tamaño, sino que tenía dos cabezas de más
y una melena de serpientes cubría cada cabeza y siseaban
furiosamente.

Ni siquiera podía moverse. Se le quedó mirando, tratando de


comprender qué estaba pasando. Si esto había afectado de esta
forma a Viktor, ¿qué sobre los demás? ¿Y sus hermanos?

Dando un paso atrás, miró a su izquierda y se quedó


boquiabierto al darse cuenta de todos estaban cambiando. Kaiden
cambió a una serpiente descomunal de nueve cabezas. Detrás de
él, Loren se convirtió en un perro enorme con dos cabezas. Una de
las mujeres se convirtió en una araña gigante, mientras que la otra
cambió de mitad para arriba en una mujer con rasgos muy humanos
pero con alas y de mitad para abajo en un ave.

En realidad no era un fan de la mitología, pero no podría


haber vivido con Loren sin saber algunos conceptos básicos. Su
mente registró cada una de las criaturas que tenía al frente.
«Cerberus, Hydra, Orthrus, Arachne y la Arpía».

~ 83 ~
SCARLET HYACINTH

No quería mirar hacia arriba por miedo de ver en qué se había


convertido su compañero. Cuando lo hizo, no estaba del todo
sorprendido el ver que, al igual que la segunda mujer, era mitad
pájaro y mitad humano. Por supuesto, era una vista horrible aunque
si se ignoraba ese detalle, por un segundo, casi parecía el mismo,
batiendo sus alas casualmente y observándolos desde arriba.
Entonces lo miró, y cuando sus ojos se encontraron, entendió que,
al igual que el resto, era alguien o algo completamente diferente.

La segunda mujer, quien ahora había identificado como la


madre de Lysander, empezó a volar mientras que Hydra, la gran
araña y los dos colmilludos gigantes rodearon la habitación para
bloquear todas las salidas. Ian se frotó las manos con satisfacción.
—Funcionó, funcionó. Nada puede detenerme ahora.

Su hermana corrió hacia él y luego cambio. —¿Estás loco?


—le gruñó a Montgomery—. ¿Cómo es que esto es algo bueno?

El hombre se echó a reír. —No es algo bueno para ti, por


supuesto. Probablemente termines devorada. Yo, por otra parte,
gobernaré el mundo.

—¿No te parece que gobernar el mundo es demasiado? —se


oyó preguntar—. Quiero decir, claro, todos los seres aquí son
increíblemente poderosos y acabarían con un ejercito normal, los
destrozarían, pero si se enfrentaran contra cohetes, bombas y
cosas similares...

Ian le restó importancia con un gesto de la mano. —Ningún


cohete los afectaría para cuando termine. Esto es sólo el comienzo.
Yo…

—Esto es algo muy divertido, mortal —interrumpió la madre


de su compañero—, pero no estoy segura de qué te hizo pensar
que nos podías reclutar a tu pequeño ejército.

Ante sus palabras, ambos la miraron. —Yo te llamé. Te llamé


de entre los muertos. Tienes que obedecerme.

El par de arpías lo observaban con algo parecido a la


diversión en sus ojos. La madre de Lysander resopló. —Las

~ 84 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

criaturas como nosotros jamás morimos. Este cuerpo es una


evidencia de ese hecho.

Antes de que pudiera responder, o decir algo más, un feroz


grito rasgó el aire. Se volvió para ver como Cerberus aplastaba el
cráneo de un asesino con sus poderosas mandíbulas y empezaba a
darse un festín con su carne.

Al parecer, la cena improvisada del perro del infierno estimuló


a las demás criaturas a que entraran en acción. Orthrus se le unió a
su hermano canino en su frenesí de alimentación, buscando a otro
desafortunado asesino para comérselo. Hydra no parecía
interesada en cenar, ya que una vez que capturó a su presa, lo
mató y siguió buscando otra. Sus nueve cabezas expulsaron
vapores venenosos, haciendo que la piel de los desafortunados se
empezara a quemar. Algunos asesinos intentaron luchar contra los
monstruos, pero no tenían ni una oportunidad.

Llevó a su hermana hacia donde estaba Jared aún


encadenado. —Ya era hora —murmuró suavemente. Junto con su
hermana, luchó por liberarlo mientras que seguían manteniendo un
ojo en lo que pasaba detrás de ellos.

Las siniestras criaturas que una vez habían sido sus amigos y
familiares acabaron con los asesinos tan rápidamente que lo hizo
marear. Una parte suya ni siquiera podía entender cómo todo esto
había sucedido. Casi pensó que sólo era un sueño, una pesadilla de
la que pronto despertaría. Tal vez en realidad seguía en la cabaña
de sus padres, con Lysander a su lado. No tardaría en despertar, y
harían de nuevo el amor. Lo reclamaría una y otra vez hasta que
todos estos sueños desaparecieran.

Pero los gritos de dolor a su alrededor penetraron su


consciencia, y a las malas aceptó que Lysander seguía volando por
encima de él, observando la masacre que se estaba llevando a
cabo con buen ánimo. Él y su madre eran los únicos que no
estaban descontrolados, y eso encendió una pequeña llama de
esperanza de que tal vez podía lograr que su compañero lo
escuchara. Sin embargo, estaba lejos de su alcance y obviamente
no podía luchar contra estas monstruosas criaturas que dejaron
atrás la mitología.

~ 85 ~
SCARLET HYACINTH

Dejó a su hermana con Jared y miró a su alrededor para ver si


había alguna manera de llegar a su compañero. La sala elegida
para realizar el ritual era una especie de caverna y eral alta,
obviamente construida para que estos seres horribles se adaptaran.
Desde el suelo, no tenía la oportunidad de saltar hasta donde
estaba Lysander. Algunos escombros cayeron cerca a él cuando la
cola de Hydra golpeó la pared, y consideró usarlos para llamar su
atención. Por desgracia, su compañero de alguna previó el ataque
planeado. Antes de que pudiera decir o hacer algo, se encontró
siendo el foco de atención de él.

No se movió mientras volaba hacia él. Podría haberlo


esquivado o defenderse, pero ¿para qué hacerlo? Mientras más y
más se acercaba, no podía ver absolutamente nada de no fueran
esos ojos verdes. Tenía que regresar. No podía soportar la idea de
que su compañero se perdiera para siempre por culpa de esta
criatura que lo poseía.

Sus garras se clavaron en sus hombros y no pudo reprimir un


grito de dolor cuando comenzó a volar de nuevo. Mientras volaban,
sangre corría hacia sus manos mientras olas de agonía barrían
todo su cuerpo.

Soltó un chillido, tan fuerte y agudo que casi lo deja sordo; es


más, las pequeñas ventanas que habían cerca al techo se
destrozaron y los vidrios cayeron como si se tratase de una lluvia de
fragmentos afilados. Sin inmutarse, voló fuera, más y más, hasta
que dejaron atrás la montaña y respiraron el frío aire nocturno.

De repente, se detuvo y lo miró. Tragó saliva reconociendo su


situación: si lo soltaba, moriría de una forma muy, muy
desagradable. —¿Te gusta la vista, mi querida Flame? —preguntó
una voz femenina, sorprendiéndolo.

Tratando de averiguar el origen de la voz, no logró darle una


respuesta. Como si estuviera disgustada, la arpía lo soltó,
lanzándolo a una muerte segura. Pero antes de que incluso entrara
en pánico, voló hacia donde estaba cayendo y lo agarró, pero esta
vez con los brazos. —¿Y bien? —preguntó de nuevo—. ¿No vas a
responder a mi pregunta?

Boquiabierto se quedó mirándolo al entender que la voz


femenina provenía de él. No tenía mucho sentido, claro está, y por

~ 86 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

eso no estaba preparado para ello. Aun así, de alguna manera logró
darle una respuesta coherente. —En realidad, si no fuera por la
amenaza de una caída mortal que se cierne sobre mi cabeza, me
encantaría.

Lysander —o quien sea que poseía su cuerpo— se echó a


reír. —Ya veo. —Sus brazos se apretaron con más fuerza mientras
susurraba—: Eres muy guapo. Puedo entender por qué le gustas
tanto a Lysander.

—¿Quién eres tú? —preguntó. No le sorprendió que supiera


su nombre ya que controlaba la mente de su compañero, por lo que
probablemente estaba al tanto de todos los conocimientos que
tenía.

—Normalmente no contesto esa pregunta, pero haré una


excepción —dijo la mujer—. Puedes llamarme Ocypete.

El nombre le resultaba familiar y lejanamente recordó a Loren


hablándoles sobre la historia de las arpías originales. —Me siento
honrado, mi Señora —dijo con la mayor cortesía posible.

Lysander —o más bien, Ocypete— sonrió. —Eso está bien.


Ahora bien, ¿tendremos un buen rato juntos? Después de todo,
disfrutas de este cuerpo.

No pudo evitar retroceder ante eso. Sí, estaba enamorado


perdidamente de Lysander, pero esto no tenía nada que ver. Su
conexión no sólo era el deseo carnal sino que sus almas eran una,
aunque su compañero no lo entendiera todavía. La idea de ensuciar
su vínculo al tocar a otra persona lo puso mal del estómago, más
cuando era algo que había poseído a su compañero.

La expresión de Ocypete cambió de ser una especie de


mueca seductora a una furiosa mirada. —¡Hombre inútil, estúpido!
Criaturas como tú merecen morir. Los hombres a quienes no les
gustan las mujeres son una abominación.

El repentino cambio no lo sorprendió. Sabía que Ocypete no


se tomaría bien su negativa pero ese conocimiento no le ayudaba
para nada. Cuando lo soltó, no tuvo ninguna oportunidad de
aferrarse a su cuerpo.

~ 87 ~
SCARLET HYACINTH

Dándole a su compañero una última mirada desesperada,


cayó al abismo.

~ 88 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

CAPÍTULO VII

V
io con horror como Flame caía y desaparecía en medio de
la oscuridad. Su cuerpo había sido poseído por Ocypete,
una de las tres hermanas arpías que habían despertado.
Intentó luchar con ella al principio, pero era mucho más fuerte que
él, y después de todo, básicamente era su heroína, la había
adorado durante toda su vida.

Sin poder encontrar la fuerza para defenderse, permitió que lo


encerrara en su mente y se apoderara de su cuerpo. En la jaula
etérea pero irrompible donde yacía, podía oír y ver lo que estaba
sucediendo a su alrededor. Al ver como Hearne y Petrovic se
transformaron en esas bestias y devoraron a los asesinos, le
horrorizó, incluso si esos tipos no eran sus amigos. Sin embargo,
estaba más preocupado por el hermano de Flame al saber que eso
podía afectarlo a gran nivel.

Pero nada de eso fue suficiente como para hacerle enfrentar a


Ocypete. Sin embargo, cuando vio que ella se centraba en su
compañero, las cosas cambiaron. Indirectamente, sintió cómo sus
garras penetraban el cuerpo de compañero y entendió que él podría
morir si no hacía nada. Sí, Ocypete era más poderosa, pero sólo
necesitaba unos minutos para salvarlo.

¡Maldición, este seguía siendo su mente y su! Se negaba a


que Ocypete lo obligara a asesinar a su propio amante.
Concentrándose, deseó que la jaula desapareciera y parpadeó
sorprendido cuando en realidad ésta se evaporó. Por encima de él,
un chillido estridente sonó, desgarrando su alma y aunque debería
de haberlo asustado, no fue así.

Nunca había pensado cómo su mente se vería desde adentro


pero no fue una sorpresa que pareciera como un cielo de noche.
Era como una cortina de nubes que advertían de un día lluvioso, de

~ 89 ~
SCARLET HYACINTH

una tormenta. Y, sin embargo, en medio de esa oscuridad,


pequeños hilos de luz se entreveían, como si el sol estuviera
luchando por salir. No iba a permitir que Ocypete lo destruyera.

A través de las nubes, Ocypete descendió a una velocidad


asombrosa. Cambió y la encontró a mitad del camino, sus cuerpos
chocando y dejando escapar graznidos violentos mientras se
arañaban con frenesí. Se sentía muy real, como si esto no estuviera
sucediendo en su mente sino en el mundo real. Por otra parte,
¿dónde se demarcaba la línea entre la realidad y la fantasía? Esto
era muy real, tan poderoso y verdadero como que Ocypete existía
al igual que sus sentimientos por Flame.

Una vez claro eso, se olvidó de todo que no fuera esta batalla
y la necesidad de ganar. Luchó con la desesperación de alguien
que está a punto de perderlo todo, muy consciente que con cada
segundo que pasaba su amante podría morir.

La imagen del cuerpo de Flame chocando contra la ladera de


la montaña lo motivo, dándole una fuerza que no sabía que tenía.
En su corazón, entendía por qué no podía dejarlo morir. De repente,
todo era más claro, y sus sentidos se ampliaron e incluso sus garras
se volvieron más fuertes. Un vínculo, más poderoso que sus
habilidades y creencias, le animó a ganar. Nada más importaba,
sólo ese vínculo y salvar a Flame.

La atacó con todo lo que tenía y ella vaciló, como si estuviera


sorprendida. En ese instante, encontró su apertura. Su pico golpeó
el pecho de Ocypete mientras su ala le golpeaba con fuerza en el
hombro, haciéndola caer.

Con sólo un pensamiento, la encerró en una jaula tal como


ella le había encerrado. Sabía que no podía retenerla por mucho
tiempo... es más, su tiempo ya se estaba acabando. Tenía que
darse prisa.

Respiró hondo e hizo que su mente se concentrara en su


misión. Cuando abrió los ojos, se dio cuenta de nuevamente
contralaba su cuerpo… y que estaba cayendo del cielo en su forma
humana. Supuso que Ocypete los había mantenido volando
mientras luchaban, pero después de haberla encarcelado, su
cuerpo quedó abandonado.

~ 90 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Girando en el aire, cambió a su forma de águila. Debido a que


era un hombre, no cambiaba a la forma de las arpías... sólo las
hembras tenían ese don, un hecho que hacía a los demás pensar
que sólo existían hembras en su raza.

Sin embargo, los varones eran bendecidos con alas


poderosas y tenía la intención de usarlas para rescatar a su
amante. Afortunadamente, la luz de la luna brillaba sobre las
montañas permitiéndole encontrarlo. Le asombró que la batalla
mental entre él y Ocypete, que pareció durar mucho tiempo, en
realidad sólo duró unos segundos.

Voló más y más rápidamente, reconociendo con temor que el


suelo se acercaba a ellos. Ya podía sentir a Ocypete revoleteando
en su mente, pero se negaba a perder esta batalla. Tenía que ser
más cuidadoso, debido a que Ocypete lastimó a su lobo y él mismo
lo había apuñalado tan sólo unas horas atrás. No iba a permitir que
lo hirieran por tercera vez.

Empujándola de nuevo lejos de su mente, intentó alcanzar a


su amante desesperadamente. Como por arte de magia, sus garras
se cerraron alrededor de su cintura, esta vez con cuidado, mucho
cuidado, para no herirlo. Creyó oír a Llama pronunciar un sonido de
sorpresa, pero se centró en conseguir que estuviera a salvo.

Por su tamaño y el peso añadido, le tocó hacer un par de


maniobras y casi se estrella contra la parte lateral de la montaña.
Afortunadamente, en último momento, logró esquivar las rocas
peligrosas. Finalmente, logrando estabilizar su vuelo, comenzó a
descender. Sus poderosas alas los llevaron a un pequeño claro
donde depositó con sumo cuidado a Flame, alejándolo de cualquier
peligro.

Inmediatamente, cambió y corrió a acercársele. —¿Estás


bien?

Le dirigió una mirada de esperanza, sus ojos bien abiertos.


—Estoy bien. Bebé... ¿Cómo? Pensé...

Suspiró, odiando la idea de aplastar esa esperanza.


—Todavía está en mi cabeza. Apenas la estoy sujetando. Tenemos
que darnos prisa.

~ 91 ~
SCARLET HYACINTH

La cara de Flame se volvió sombría, pero asintió. —Vamos.


Tenemos que encontrar una manera de arreglar esto antes que sea
demasiado tarde. No podemos dejarlos allí para que mueran.

Cambió de nuevo y una vez más, con cuidado, los llevó de


regreso a la montaña. La sede de los asesinos brillaba debajo de
ellos, y se dirigió hacia las ventanas que Ocypete quebró al salir
volando. Lo que vio le dejó anonadado. Claro, había sido
consciente del caos que lo rodeaba cuando estaba encerrado en su
mente, pero eso no le ayudó a prepararse para la carnicería que
estaba observando.

Muy pocos asesinos seguían vivos y aquellos lo


suficientemente inteligentes para saber que no tienen una
oportunidad de ganar, estaban tratando de encontrar refugio. No les
culpaba. Necesitarían de un arma nuclear o algo por el estilo para
matar a los monstruos, aunque no estaba para nada de acuerdo
con ese plan. Su madre, los amigos y la familia Flame, estaban
atrapados en el interior de esas bestias.

Justo cuando ese pensamiento atravesó su mente, una


llamarada de dolor penetró su conciencia. Apenas logró aterrizar
antes que, una vez más, se convirtiera en prisionero dentro de su
propio cuerpo.

*****

E
l vuelo de su compañero se volvió inestable y de inmediato
supo que estaba sucediendo. Logró dejarlo en el suelo y
entonces le tocó observar con impotencia cómo
nuevamente era poseído por esa arpía. Le había dicho que apenas
la estaba controlando, sí, pero eso no le ayudaba para nada, no
logró que estuviera preparado para encontrarse con los ojos de su
compañero que ahora nuevamente ardían con el espíritu de
Ocypete.

—Bueno, bueno —se rio entre dientes—. Parece que has


sobrevivido.

Apretó los dientes, demasiado consciente de su impotencia.


Quería atacarla, pero no podía hacerlo sin lastimar a Lysander. Al
mismo tiempo, la batalla, o más bien, la masacre, rugía a su
espalda mientras las criaturas seguían devorando a los asesinos

~ 92 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

restantes. Intentó buscar a Maya y a Jared, pero era imposible


encontrarlos mientras tenía que mantener un ojo en Ocypete al
mismo tiempo.

—Como te puedes imaginar —continuó—: No estoy contenta


con la rebelión de Lysander. ¿Quién sabía que ese niño tenía tanto
fuego? —Pasó una mano sobre su cuerpo, riendo como una
maniática.

No podía soportarlo más. —Déjelo en paz —gruñó—. Haré lo


que quiera, simplemente déjelo tranquilo.

—Oh, eso es tan dulce —se rio Ocypete—. Sacrificarte para


salvar a tu amante. No me tientes, querido Flame. Soy griega. Me
encanta la tragedia.

—No más burlas. Adelante, poséame, invada mi cuerpo y mi


mente, o haga lo que sea que desee. Sólo... deje a Lysander
tranquilo.

Para su sorpresa, la expresión de Ocypete se transformó en


una máscara ilegible. —No funciona de esa manera. Sólo podemos
poseer las mentes de aquellos que pertenecen a nuestras líneas
directas de sangre. De cualquier manera, perdí el interés en ti o en
lo que tienes que ofrecer.

No sabía qué decir o qué hacer. Si Ocypete no lo quería,


¿cómo iba a liberar a su compañero? Por no hablar que todavía
tenía que encontrar una manera de salvar a su hermano pequeño.
Dios, ni siquiera tenía una idea de cómo acercarse a Loren.

—Sin embargo, estoy impresionada. Normalmente no me


gustan los hombres, pero por esta vez, voy a echarte una mano.

La miró boquiabierto, totalmente incrédulo. —Ayudarme


—repitió. No le creía ni por un segundo.

Asintió y cambió a su forma de arpía. Antes de poderle


preguntar qué tenía planeado, se fue volando. La siguió con la
mirada para verla reunirse con la otra arpía, la madre de Lysander.
Hablaron, pero no podía oír qué decían por el escándalo en la
habitación.

~ 93 ~
SCARLET HYACINTH

Su corazón se sintió pesado al entender que no podía ayudar


a su compañero. Miró a su alrededor en busca de sus hermanos y
el águila que aterrizaba en la esquina oeste de la sala llamó su
atención. Frente a ésta, se alzaba una grotesca y enorme araña.
Detectó a Maya y a Jared escondidos en la esquina norte, justo
fuera del alcance de Hidra. En algún momento, unas paredes se
habían derrumbado, permitiéndoles a los sobrevivientes encontrar
lugares para esconderse de la furia de las criaturas. Ian
Montgomery también había elegido hacerlo, obviamente después
de darse cuenta que su plan no había salido como se esperaba.

Había quizás un centenar de metros entre él y sus hermanos,


pero con Arachne e Hidra ocupando ese espacio, muy bien podría
haber sido a un continente de distancia. Si trataba de alcanzar a sus
hermanos, sólo terminaría llamando la atención sobre los ellos.

Antes de que pudiera pensar en cualquier cosa parecida a un


plan, el chillido de una arpía sonó por encima de él. Se tapó los
oídos, el ensordecedor ruido amenazando con destrozar sus
sentidos. Esta vez, parecía aún más y más fuerte que antes, y tuvo
que apretar los dientes para soportar el dolor que comenzó a
envolverlo. Su mente se aturdió y su visión se oscureció. Perdió de
vista a sus hermanos y el caos a su alrededor. La única cosa que lo
anclaba, que le impedía rendirse al dolor, era el conocimiento de
que su compañero aún lo necesitaba, que de alguna manera tenía
que forzar a Ocypete para que lo liberara.

Así como abruptamente empezó, el fuerte chillido terminó,


dejando un silencio casi sobrenatural. Abrió los ojos, temeroso de lo
que iba a ver, pero sabiendo que tenía que hacerlo de todas formas.
Esperaba una destrucción total y absoluta, pero la realidad fue muy
diferente.

Por alguna razón, los monstruos dejaron de atacar y se


quedaron en silencio, mirando hacia las arpías voladoras. Todo el
mundo estaba inmóvil, y hasta él tenía miedo de respirar para no
provocar otro frenesí de matanza. Totalmente quieto, observó lo
que sucedía, sabiendo en este punto que estaba vulnerable,
indefenso.

Las arpías parecían estar explorando el ambiente y finalmente


encontraron lo que estaban buscando. Juntas, se abalanzaron
contra Ian Montgomery y los gritos de éste llenaron el cuarto

~ 94 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

cuando su carne fue desgarrada cruelmente por esas garras. Eso


fue una vista completamente espantosa. Como cambia-formas lobo,
estaba acostumbrado a ver sangre, pero la tortura que estaba
sufriendo Montgomery no se podía comparar con nada.

Las arpías se tomaron su tiempo con el asesino y las demás


bestias comenzaron a moverse, inquietas. Un gruñido bajo de
Cerberus finalmente marcó el final de la vida de Montgomery y su
agonía. Sin dudarlo, Ocypete desgarró el pecho del hombre y
arrancó el corazón que seguía latiendo antes de arrojarlo al perro
de tres cabezas.

Luego, lentamente, se dirigió a quedar en medio de la gigante


araña y él, y le sonrió. —Te dije que iba a ayudar. —Sin dejar de
sonreír, se dirigió hacia Hidra. No pudo contener un sonido ahogado
cuando empezó a acariciar al enorme reptil. La araña se le empezó
a acercar, obviamente con la intención de matarlo, pero antes de
que pudiera hacer nada, la otra arpía aterrizó delante de él y le
susurró algo que sonaba como griego. Así de sencillo, los ocho ojos
de Arachne se apartaron de él y se centraron en Lysander.

—Estás sorprendido —le dijo la madre de su compañero o


quien sea que habitara en su cuerpo—. Admito también estoy
sorprendida. No esperaba que Ocypete fuera tan misericordiosa.

—¿Qué está haciendo? —preguntó con voz baja y lo más


respetuosa posible—. ¿Cómo es eso posible?

Se rio. —¿Sabía que aquellos que son descendientes directos


no tienen ningún poder sobre los herederos reales? Podemos
hablarnos, incluso podemos hablar con nuestros hermanos más
bestiales.

Se le quedó mirando. —¿Qué quiere decir? ¿Ellos le


obedecen a usted?

La mujer negó con la cabeza. —Ellos tienen sus propias


mentes y voluntad, por lo que no se trata de obediencia. Más bien,
se trata de alcanzar la parte razonable de su existencia.

No entendía nada. ¿Qué quería decir con eso? ¿Qué podrían


convencer a las bestias para que pararan de asesinar a todos?

~ 95 ~
SCARLET HYACINTH

La madre de Lysander sonrió, obviamente al tanto de su


dilema. —No hay de qué preocuparse. Entenderá nuestras razones
muy pronto. Por ahora, es suficiente con decirle que siguen siendo
de uso debido a que destruir los cuerpos y las mentes de nuestros
anfitriones sería contraproducente a largo plazo.

Eso no sonaba muy prometedor. Lysander, Loren, y el resto,


eran personas con su propia personalidad y voluntad, no sólo una
armadura de los seres mitológicos. Sin embargo, no tuvo la
oportunidad de protestar. La tierra tembló y los monstruos más
salvajes comenzaron a cambiar, difuminándose hasta que los
poseídos quedaron temblando en el suelo.

Inmediatamente entró en acción. Ahora que ninguna


gigantesca araña estaba en su camino, podía acercarse a Lysander
y ver cómo estaban Loren, Maya, y Jared al igual que Viktor y
Kaiden. Por desgracia, justo cuando pensó eso, una poderosa
explosión sacudió el edificio.

La madre de Lysander frunció el ceño antes de marcharse.


Casi como si fuera un pensamiento de última hora, agarró a la
mujer desnuda que había sido poseída por Arachne y entonces se
fue volando. Desapareció justo cuando comenzó una segunda
explosión que incendió el lugar.

No sabía qué era lo que les estaba atacando, qué estaba


causando que el edificio se destruyera, y no tenía el tiempo para
averiguarlo. Atravesó la habitación, notando que algunos asesinos
se acercaban al cuerpo de Montgomery y hurgaban en la ropa
hecha jirones. Los ignoró centrándose en llegar a Maya, a Jared, y
a Lysander.

Sus hermanos le dieron idénticas miradas de alivio mientras


se les acercaba. —Este lugar se está derrumbando. Tenemos que ir
por Loren y los chicos y encontrar una salida —les dijo.

Ocypete resopló. —¿Eso crees?

La ignoró e hizo un gesto a sus hermanos para que se


acercaran a dónde estaban Viktor y Kaiden, quienes parecían estar
recuperándose lentamente. —¿Qué está pasando? —preguntó
Viktor, frotándose los ojos, confundido—. ¿Qué pasó?

~ 96 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Kaiden trató de levantarse, pero se desmayó y se hubiera


golpeado contra el suelo si no lo hubiese agarrado a tiempo. —Es
una larga historia.

Se lo entregó a Viktor y cambió a su forma animal. Era más


rápido así. Loren estaba muy lejos de ellos y ahora, más que nunca,
sabía que tenía que ser rápido o de lo contrario todos quedarían
atrapados.

Atravesó la habitación que ya se estaba incendiando,


esquivando las vigas que caían y mentalmente haciendo una mueca
cada vez que otra explosión sonaba. Sólo unos pocos metros más y
estaría allí. Frente a él, Loren se estaba recuperando y mirando a
su alrededor, confundido.

Le llegó el olor de pelo quemado y se dio cuenta que el fuego


se cernía sobre él. El tiempo se agotaba. Se esforzó por correr más
rápido mientras miraba como Loren se levanta y empezaba a
dirigirse hacia él, tambaleándose.

Pero entonces, otra explosión sacudió el edificio y la pared al


lado de ellos se derrumbó. La avalancha de rocas lo tomó por
sorpresa y apenas pudo divisar a Loren siendo atrapado bajo éstas
antes de que a él le sucediera lo mismo.

El pánico lo abrumó mientras la imagen de su hermano


enterrado bajo la pared derrumbada llenaba su mente. Todo le
estaba doliendo, su cuerpo quejándose por toda la actividad de las
últimas veinticuatro horas. Sospechaba que tenía rota la pata
delantera derecha o algo por ahí, y no podía respirar
adecuadamente. Aún así, luchó por liberarse, utilizando sus garras
para tratar de salir o arrastrarse a través de las rocas.
Afortunadamente, su piel lo protegía de las piedras irregulares y
parecía que no estuviera muy profundamente enterrado. Ya podía
escuchar a alguien trabajando para liberarlo.

Muy pronto, vio un destello de luz y el olor de su pareja lo guió


en el camino indicado para salir. Lysander lo sacó y le dirigió una
mirada de preocupación. —¿Estás bien?

Cambió e hizo una mueca cuando el hueso se reacomodó


sólo. No dispuesto a permitir que esa pequeña cosa se interpusiera
en su camino, miró a su alrededor, buscando a su hermano. Nada

~ 97 ~
SCARLET HYACINTH

más que humo y rocas le rodeaban. —Estoy bien —respondió—.


¿Y Loren?

Lysander miró hacia otro lado. —El fuego se propagó muy


rápido. No podemos hacer nada. Hay una puerta justo al lado de
donde está, pero no creo que lleguemos a tiempo.

—No podemos dejarlo —dijo enojado—. Es mi hermano.

Mientras hablaba, sabía que su compañero tenía razón. El


fuego ya estaba bloqueando la ruta dónde estaba Loren. Incluso
cambiando a su otra forma, ninguno de ellos podía pasar y volver a
salir con vida.

La voz de Ocypete lo sacó de su dolor y fue entonces cuando


se dio cuenta que había estado hablando con el verdadero
Lysander. —Este fuego no es natural, Flame. Viene de la piscina
donde Montgomery vertió la sangre. Ni siquiera yo puedo atravesar
ese fuego.

Sonaba como una sentencia de muerte y fue entonces cuando


se dio cuenta que no había manera de rescatar a Loren. Para
empeorar las cosas, Maya se unió a la conversación. —¿Flame?
¿Qué vamos a hacer?

Se salvó de responder por Jared. —No hay nada que


podamos hacer.

Le dio a su hermano una mirada sombría. —Vamos. Tenemos


que darnos prisa o también nos quedaremos atrapados aquí.

Toda la conversación había ocurrido en quizás un minuto,


pero ya era demasiado tarde. Le entregó su hermana a Lysander,
indicándole que salieran de ahí. Sin decir palabra, obedeció y se
fue, Maya en sus garras. Aunque se movía rápido y eficazmente,
las llamas estaban a punto de alcanzarlo cuando la otra arpía
apareció y tomó a Jared, sacándolo del edificio. Sólo Viktor, Kaiden,
y él faltaban por salir.

Apresuró a sus amigos, sabiendo que, en este punto, las


arpías probablemente no podrían entrar en el edificio nuevo.
Aunque su corazón estaba pesado, apoyó a Viktor y a Kaiden hasta
que encontraron un pasillo que los sacaba de ahí. Detrás de él, el

~ 98 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

fuego envolvió a toda la habitación, llevándose la última esperanza


de poder rescatar a Loren. Cuando finalmente logró salir del edificio,
se derrumbó en el suelo, lágrimas mojando sus mejillas. Su
hermano había muerto. Les había fallado.

Cálidos brazos lo rodearon, sosteniéndolo fuerte. Lysander no


dijo nada, sólo lo sostuvo, siempre en un silencio que le brindaba
comodidad. Sintió vergüenza de ese hecho, porque incluso Maya
con sus sollozos agónicos deberían de arrancarle en su corazón.
Sin embargo, ahí estaba, recibiendo consuelo. Enojado, empujó a
su compañero. ¡Debería estar de luto, maldita sea! Tenía que sentir
el dolor. Loren aunque sea se merecía eso.

*****

na vez más, se sintió impotente, sin saber cómo ayudar.

U Entendía el dolor de Flame o al menos parte. Perder a un


miembro de la familia jamás era fácil. Todavía era
acosado y se sentía dolido por la desaparición de su padre, y ni
siquiera sabía con certeza si estaba muerto.

Justo cuando se preguntaba cómo volver a acercarse a su


compañero, registró un suave gemido detrás de él y el grito
sorprendido de Maya. Se dio la vuelta, sus garras ya preparadas
para atender cualquier posible amenaza. Abrió mucho los ojos al
darse cuenta de la fuente del ruido. Un hombre desconocido se
acercaba, pero esa no era la razón del jadeo de Maya y su propio
asombro. Para su sorpresa, el hombre llevaba a Loren en sus
brazos.

El hermano de Flame estaba inconsciente, pero,


evidentemente, todavía vivo. Probablemente era quien había
gemido. Algo le molestaba sobre el hombre que lo llevaba, pero
tendría que preocuparse de eso más tarde.

Flame se levantó, después de al parecer finalmente haber


aceptado que lo que sus ojos veían no era una ilusión. Por un breve
momento, se quedó petrificado en su lugar antes de empezar a
acercarse a su hermano. No apartó la mirada de la escena,
observando al extraño. El hombre estaba tan lleno de músculos que
podría competir con su lobo, aunque eran totalmente diferente en
todo lo demás. Profundos ojos azules los miraban, llenos de
desconfianza e incluso hostilidad. Una larga melena rubia caía

~ 99 ~
SCARLET HYACINTH

sobre sus hombros, rica y salvaje, indomable. Tenía la sensación


que ese extraño era muy peligroso y que tenían que bailar con
cuidado a su alrededor.

Por desgracia, a Flame parecía no importarle y realmente


trató de arrebatarle a Loren. Confirmando sus pensamientos, el
hombre soltó un gruñido. —No te acerques.

Flame le devolvió el gruñido. —Entrégamelo.

Se apresuró a detener a su lobo antes de que hiciera algo que


todos lamentaran. Después de todo, este hombre había rescatado a
Loren. —Lo que quiere decir es que le agradecemos por haber
rescatado a Loren. Flame sólo está preocupado por su hermano y
quiere...

El hombre lo interrumpió antes de que pudiera terminar su


intervención diplomática. —¿Hermano? No se parecen en nada.

Flame dejó escapar otro gruñido. —Hermano adoptivo.

—Oh —dijo el desconocido—. Bueno, entonces, supongo que


puedo permitir que se acerque.

Lo dijo en voz baja, casi a regañadientes, como si no se


creyera la historia. Fueron salvados de una mayor incomodidad
cuando Maya se acercó e ignorando por completo al desconocido,
se apresuró a ver a su hermano. Esta vez, el socorrista de Loren no
dijo nada, y eso hizo que pensara que, en ciertas ocasiones, era
una verdadera pena no ser una mujer.

Detrás de ella, Jared se presentó. —Ella es Maya, y yo soy


Jared. Somos hermanos Loren y de Flame. —Le lanzó una mirada
incierta—. Tal como él dijo, umm... estamos muy agradecidos por
que salvara a Loren. Pero, ¿quién es usted, exactamente?

Casi se rio de la vacilación de Jared y se dio cuenta que el


hermano de Flame realmente no lo conocía. Reprimió su diversión
esperando que el desconocido respondiera.

Entregándole su hermano a Jared, respondió: —Un amigo.

~ 100 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Le dio un beso en la frente a Loren, dudando por un segundo


antes de finalmente dar un paso atrás. Frunció el ceño, pero no tuvo
la oportunidad de hacer alguna pregunta ya que el hombre cambió a
un gran león y, con una última mirada en dirección del hermano de
Flame, desapareció en la noche.

—¿Qué fue eso? —preguntó Jared, boquiabierto.

—Un león de Nemea —Ocypete susurró en su mente. Saltó,


sorprendido por su repentina presencia. Después de salvar a Maya,
le había permitido que tomara el control de su mente y su cuerpo y
había estado extrañamente tranquila. ¿Quería poseerlo de nuevo?

—Tengo la sensación de que lo averiguaremos muy pronto


—Flame respondió—. Por ahora, vámonos de aquí. No es seguro.

Asintió pero no podía dejar de sentir que, no importa lo que


hicieran desde hoy, lo sucedido en esta montaña cambiaría sus
vidas para siempre. ¿Volverían a estar a salvo?

~ 101 ~
SCARLET HYACINTH

CAPÍTULO VIII

C
ontempló el marco roto en el suelo como hipnotizado y a
la misma vez aturdido. Sabía sin siquiera tener que
comprobarlo que era una foto de los Grayson, tomada
poco antes de morir. Aunque el marco había sido destruido, la foto
de alguna manera sobrevivió. Quitó los vidrios rotos, sin prestar la
menor atención a los cortes que se hacía. Cuando recuperó la foto,
miró las caras sonrientes de sus padres sin verlas realmente.

Acababan de regresar de la montaña, después de haber


decidido no ir a un médico. Loren había recuperado la conciencia en
el camino, dejándoles saber que estaría muy bien. El mejor
indicador de una buena salud para los cambia-formas era soportar
estar en su forma humana. Loren no tuvo ningún problema y
parecía estar recuperando más y más su fuerza. También los
acompañó la mujer que había sido poseída por Arachne. Su nombre
era Julie, y basándose en su primera impresión, pensaba que era
una chica normal a excepción de ser una cambia-formas araña, por
supuesto.

Ahora se estaban enfrentando al desorden que pasó a ser su


casa. Muchas de las pertenencias que habían atesorado durante
toda su vida estaban destrozadas, recuerdos preciosos
despedazados. Lo enojaba que la gente participara en esta
destrucción sin sentido.

Y, sin embargo, más allá de acomodar todo el desorden, no


sabía qué iba a hacer con su vida. Apenas habían logrado escapar
de ese edificio, pero las bestias dentro de Viktor, Kaiden, Loren y
Lysander seguían acechando. Ocypete los había ayudado a
salvarse, pero la pregunta ahora era, ¿cómo se los iba a cobrar?

—¿Y ahora qué? —preguntó Lysander, haciéndose eco de su


propio dilema.

~ 102 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Kaiden habló por primera vez en muchas horas. —Ahora me


gustaría saber cómo en el mundo Ian logró que esas cosas nos
poseyeran. —Su voz aumentó gradualmente en volumen, pasando
de estar prácticamente susurrando a gritar—. Y tampoco quiero
más secretos de tu parte —dijo mientras lo miraba y a su madre—.
¿Y quién demonios es esta mujer?

—Cálmate, Kai —dijo Viktor dulzura—. Está bien.

—¡No es jodidamente bien y tú lo sabes! Deja de tratar de


hacerme sentir mejor. No soy un niño.

—Con su permiso, señor Hearne —dijo de repente la madre


de Lysander—. Voy a responder todas sus preguntas.

Kaiden sólo cruzó los brazos y esperó. Observó a su


compañero inquietarse al lado de su madre y, en un impulso, se le
acercó. No sabía si su apoyo sería bienvenido, pero tenía que
intentarlo.

Se sintió sorprendido y lleno de suerte cuando


instantáneamente se apoyó en sus brazos. Se quedaron así,
abrazados, mientras su madre comenzaba a hablar. —Mi nombre
es Rhea, y soy la Reina de las Arpías. Lysander es mi hijo.

—Vaya, gracias por decirme eso —dijo con brusquedad—.


Jamás me lo hubiera imaginado.

Rhea dejó escapar un suspiro de irritación. —Y tiene que


hablarme con respeto. Soy de la realeza, el Sr. Hearne. No tengo
ninguna obligación de explicarle nada.

Kaiden la fulminó con la mirada, pero fue su compañero quien


intervino para calmar los ánimos. —Mi Reina, estoy seguro que
todos los presentes estarían muy agradecidos si nos da su valioso
aporte.

Rhea se volvió a mirarlo y arqueó una ceja. —¿De verdad,


hijo? Supongo que ahora me vas a explicar por qué no cumpliste tu
misión sino que terminaste en la cama de este hombre.

~ 103 ~
SCARLET HYACINTH

El cuerpo de Lysander se tensó y comenzó a temblar en sus


brazos. —Yo... no pude y además resulté herido en el primer
ataque. Cuando me recuperé, empecé a sospechar que algo más
estaba pasando. Entonces, comenzó todo el asunto de los
asesinos.

—Eso no responde mi pregunta —señaló—. Sin embargo,


trataremos con los asuntos privados luego.

Se volvió hacia Kaiden y Viktor. —Soy la Reina de las Arpías.


Envié a mi hijo, Lysander, para matarle después de que hipnotizó a
una de mis manos derecha. Al final resultó que ella me traicionó por
su propia cuenta. Ya sea que estuviera al tanto o no, Hearne, su
poder afectó a mi pueblo y mi vida. Así fue como terminé atrapada
por Montgomery.

Kaiden no parecía inmutarse por la acusación. —Es su propia


culpa por confiar en alguien en quien no debería confiar.

Rhea no encuentró una respuesta para eso. Pensó que se iba


a enojar e irse, pero en cambio, agitó la mano. —Eso es muy cierto.
En cualquier caso, está claro a estas alturas que Montgomery
convocó a nuestros ancestros. Sin embargo, lo que no sabe es que
él no era la cabeza de este plan. Alguien más lo era, y alguien le dio
la magia necesaria para hacerlo.

—¿Quién? —preguntó sin alcanzar a morderse la lengua—.


¿Quién fue, si no era Montgomery?

—No lo sé, pero sea quien sea, él o ella todavía está libre.
Aparte de nosotros, hay mucha gente con el mismo potencial.
Conoció a uno de ellos esta noche. El hombre que salvó al chico.
Tiene la sangre del león de Nemea y fue el único de nosotros que
logró escapar.

Arqueó una ceja. —¿Ah, sí? Supongo que fue quien mató a
todos los guardias.

Rhea asintió. —El Sr. Hearne y el Sr. Petrovic estaban heridos


en ese momento y de alguna manera, el hombre encontró un hueco
en la defensa y solo salió corriendo.

~ 104 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

—Eso extraño —reflexionó Kaiden—. ¿Por qué volvió,


entonces?

Sospechaba que sabía exactamente por qué el hombre


regresó y eso no le agradaba. De hecho, odiaba la sola idea que el
extraño podría ser el compañero de Loren. ¿Su hermano y un
felino? Por supuesto, cosas más extrañas han sucedido pero
todavía esperaba estar equivocado.

—El punto es que todo esto era sólo un experimento


—continuó Rhea—. Tenemos que estar listos para cuando vuelva a
atacar. Más que nada, tenemos que encontrar a ese tipo de
personas y advertirles antes de que sea demasiado tarde.

El silencio se extendió durante unos segundos. —Muy bien.


Lo entiendo —Kaiden finalmente respondió—. Pero dime, ¿cómo es
exactamente que puedo convertirme en una serpiente con nueve
cabezas?

Una voz diferente a la de Rhea respondió por ella,


sorprendiéndolos. —No tienes de qué preocuparte. Como el señor
Grayson ya fue informado, no tenemos ninguna intención de dañar
a nuestros anfitriones.

Lysander se volvió en sus brazos y sonrió. Podía asegurar


que Ocypete ahora era quien controlaba. —No estés tan triste,
guapo. Tendrás a tu pequeño amante para ti pronto, como nuevo y
mejorado.

Lo único que le impidió abofetearla para borrar esa sonrisa


era que lastimaría a su amante. Ocypete rio, obviamente,
disfrutando de su descontento.

Rhea hizo una mueca. —Está bien, ya basta de juegos.


Estamos de acuerdo en darle su independencia, siempre y cuando
no se altere el equilibrio entre la realidad y el mito. Si nos necesitan,
serán capaces de llamarnos. Pero no se vayan a engañar. Si no se
toman en serio esto, estarán metidos en un buen lío.

Asintió sin decir una palabra, aun cuando su cuerpo estaba


temblando y escamas empezaban a notarse. Supuso que Hidra le
estaba dando un pequeño ejemplo de qué sucedería si no

~ 105 ~
SCARLET HYACINTH

obedecían. —Está bien, lo entendemos —espetó Viktor—. Vamos a


resolver las cosas.

Rhea no dijo nada más. Sus ojos rodaron y luego empezó a


caer. Viktor rápidamente la agarró, evitando que cayera al suelo. Al
mismo tiempo, Lysander se volvió peso muerto en sus brazos,
dejándole saber que, al menos temporalmente, eran libres de
Ocypete. Asintiendo hacia Viktor y Kaiden, se volvió y se dirigió a su
dormitorio. Todos necesitaban un descanso bien merecido después
de tal prueba.

*****

A
brió los ojos cuando Flame lo depositó en la cama. Se dio
cuenta de se perdió parte de la conversación, muy
probablemente debido a Ocypete. Lo había bloqueado por
completo y él estaba demasiado cansado como para luchar. ¿Eso
iba a suceder cada vez que ella sintiera ganas de jugar con ellos?

Por un segundo, se enojó por completo. Sin embargo, la


presencia de su lobo era un ancla, dándole la capacidad de hacer
retroceder la ira. —¿Bebé? ¿Estás bien?

Respiró hondo y se obligó a sonreír. Mientras se preparaba


para darle una respuesta alentadora, se dio cuenta que algo era
diferente. Él era diferente.

No entendía como no lo notó de inmediato pero ahora era


claro como el agua. Ella se había ido. La presencia de Ocypete ya
no lo perseguía. —¿Cómo? —le preguntó a Flame—. ¿Por qué se
fue?

Sonrió, al parecer incapaz de contener su alivio. —Dijeron que


serían libres pero sólo si encontramos quién está detrás de todo
esto.

Se apoyó contra la cabecera de la cama mientras procesaba


la nueva información. —Ya veo. —Estaba tan feliz de liberarse de
ella que no podía decir nada más.

Flame se inclinó y lo beso. —Ahora vuelvo. Tengo que darle a


Viktor y a tu madre un lugar para dormir. —Se levantó y, con otra
mirada, salió de la habitación.

~ 106 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

El breve beso trajo a su mente una cuestión totalmente


diferente. Aún recordaba las palabras de Maya. Según ella, era el
compañero de Flame. ¿Qué implicaba eso? ¿Era como una de las
relaciones de la sociedad arpía? Realmente lo dudaba.

De lo único que estaba seguro es que Flame tenía mucho que


explicar. Lo que sucedió la noche anterior —Dios, ¿de verdad sólo
había pasado un día?— era algo más que sexo. No era estúpido. La
esencia misma de esa palabra implicaba una conexión. Pero, ¿qué
tan profunda era? Aparte de lo que había aprendido durante su
estancia aquí, realmente no sabía mucho acerca de los cambia-
formas lobo. ¿Hasta qué punto se parecían a los lobos, a los
animales? Eso era otro dilema que podía influenciar en su futuro.

No supo cuánto tiempo estuvo perdido en sus pensamientos,


pero Flame regresó. —Listo. Viktor y Kaiden dormirán en la
habitación de Jared. Maya y Julie dormirán juntas temporalmente, y
tu madre se quedó en la habitación de invitados.

Arqueó una ceja. —¿Quién se lo iba a imaginar?

Suspiró mientras se sentaba en la cama. —Tienes razón. Así


que eres un príncipe, ¿eh?

Asintió sin saber muy bien cómo explicar su situación o


abordar el tema de ser compañeros. —Sí, lo soy, pero como soy un
hombre, mi situación es bastante precaria. La sociedad arpía es
muy matriarcal.

—Supongo que tiene sentido —dijo—. Siempre pensé que las


arpías eran mujeres, todas.

—Un error muy común. Los hombres simplemente no pueden


cambiar como ellas, me refiero a cambiar sólo la mitad de su
cuerpo.

El silencio se extendió entre ellos, incómodo. —¿Qué significa


que soy tu compañero? —finalmente espetó.

Las palabras salieron mucho más bruscas de lo planeado, y


Flame hizo una mueca. —Creo que jamás te lo dije.

~ 107 ~
SCARLET HYACINTH

No dijo nada, sólo se quedó mirándolo. De hecho, no sabía


qué decir. No habían hablado demasiado y eso era su culpa, pero
ahora ese no era el punto. Sólo necesitaba respuestas y luego ya
decidiría si entrar en pánico o alegrarse y entonces tomaría las
medidas necesarias para calmarse.

Respiró hondo, como si se estuviera preparando para algo


muy difícil. —En el momento en que te vi cuando estabas en tu
forma animal, supe que eras mi compañero. Tal como los lobos, nos
apareamos de por vida y... —Hizo una pausa, una sombra oscura
llenando sus ojos.

—Adelante. Di lo que tengas que decir. No te preocupes.

Asintió. —Hace poco más de un año, me vi obligado a


aparearme con alguien que no amaba. Viktor rompió ese vínculo
cuando se hizo cargo de la manada, pero desde entonces, me
había estado sintiendo… perdido. Todo cambió cuando te conocí.

Se sintió humillado por la emoción en su voz. ¿Qué había


hecho para merecer ese afecto? Su primer encuentro era cuando
intentaba asesinar al amante de su mejor amigo. Entonces, para
sumar a la lista, huyó sin decir una palabra justo después tener
relaciones y había estado tan ansioso por alejarse que casi había
matado al lobo. La duda nubló su corazón. ¿Qué cantidad de afecto
que profesaba Flame era genuina y cuánta de puro instinto?

—¿Cómo puedes cuidarme? No sabes casi nada de mí y te


he lastimado tanto…

Tomó su mano y la apretó. —Eso no es cierto. Sé todo lo que


necesito saber. Además, me has salvado la vida dos veces. Eres
leal, fuerte y tan hermoso que me duele. El resto vendrá con el
tiempo, si lo deseas.

Se frotó los ojos con cansancio. Algo aún pesaba en su


mente, una pregunta que no sabía cómo hacer. —La primera noche
—comenzó—, hiciste algo... No quería admitirlo, pero casi puedo
sentirlo ahora.

Retrocedió como si lo hubieran quemado. —Sí —respondió,


con una voz casi inaudible—. Te reclamé como mi compañero. Sé

~ 108 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

que no te di una opción... pero... Dios... no puedo decir que lo siento


porque que no me arrepiento... Yo sólo…

No necesitaba saber nada más. Sí, hubiera sido genial saber


todo desde el principio pero ahora podía confiar en lo que sentía, en
el hilo que unía sus corazones. Dejaría sus dudas y sus temores
porque ya no tenían una justificación.

Ni siquiera dándole la oportunidad de terminar, saltó sobre su


amante y lo besó. Los ojos de Flame se abrieron por la sorpresa
pero en cuestión de segundos, se cerraron, sometiéndolo al asalto
sensual que los empezó a envolver. Gustosamente se entregó a la
exploración de su lobo, gimiendo cuando sus lenguas se enredaron.
Habían dormido juntos la noche anterior pero parecía como si
hubieran pasado años. Demasiado tiempo desde que lo tocó y
desde que se sostuvieron mutuamente.

Flame lo empujó sobre la cama, cubriéndolo con su cuerpo


más grande. No le molestaba en lo más mínimo. Su peso se sentía
intoxicante, más aún cuando desgarró su ropa, rasgando con
eficacia su camiseta y pantalones. ¿Por qué se había vestido en
primer lugar? Ah, sí, tenían que hablar con Viktor y con Kaiden.
¿Sobre qué? Realmente no podía recordar más. Incluso el recuerdo
de su experiencia traumática había desaparecido. El deseo de estar
piel con piel con su amante, no, su compañero, lo abrumaba.

Parecía que ambos estaban compartiendo el mismo


pensamiento. Unas pocas rasgadas de más y estaban desnudos,
frotándose contra el otro casi desesperadamente. Se separaron
brevemente cuando Flame empezó a hurgar en la mesita de noche.
Con el bote de lubricante, le dio una mirada depredadora. —Dios,
bebé... te quiero. Te quiero tanto.

Se limitó a asentir y levantó las piernas para darle acceso a


sus partes. Gruñó con sus fosas nasales dilatadas, haciendo que su
polla palpitara ante el gran poder y la posesión de ese sonido
animal.

Un clic, un chasquido, y un chorrito señalaron las


preparaciones que se hacían de manera tan rápida que casi se
perdió. Un dedo resbaladizo lo penetró y su cuerpo empezó a
temblar. Era tan raro. La noche anterior, básicamente tomado la
iniciativa, casi convirtiendo todo esto en algo tan bajo. Había tenido

~ 109 ~
SCARLET HYACINTH

demasiado miedo de admitir los sentimientos que parecían llenarle.


Ahora admitía que se sentía inadecuado, inseguro, sin saber qué
hacer. ¿Qué iba a pasar desde hoy?

—No te preocupes, cariño —canturreó Flame—. Yo me


ocuparé de ti.

Otro dedo se unió al primero y el frenesí de pasión se convirtió


en una exploración perezosa. Los dos dedos se empujaban
lentamente, preparándolo con un cuidado y tan suavemente que
trajo lágrimas a sus ojos. Se quedó sin aliento cuando frotaron su
lugar especial. La necesidad de ser llenado escaló hasta el punto de
ser casi doloroso.

Flame besó tiernamente su pecho, haciéndolo creer que su


corazón iba a estallar. Latía tan rápido que incluso para un pájaro,
no era natural. Cuando lamió sus pezones, sintió rayos de
electricidad golpeando su cuerpo. Su polla palpitaba, pidiendo
atención, terriblemente llena.

Continuó su lenta tortura, ahora apoyando sus piernas en los


hombros. Sopló una ráfaga de aire caliente a través de las plumas
que ahora tapaban su clavícula. Se quedó sin aliento. Siempre era
más sensible en las zonas donde su verdadera naturaleza salía. Por
desgracia, Flame no podía lamer esas zonas. Tener plumas en la
lengua era bastante desagradable, era testigo de eso. Aun así, su
lobo encontró una perfecta manera de compensarlo. Lo olfateó en
esas zonas, gruñendo en voz baja. La vibración retumbante lo lleno
de placer, y acarició el cuero cabelludo de su lobo. La sensación de
pelos pequeños contra su mano se sentía increíble.

Al mismo tiempo, Flame continuaba con lo suyo,


prácticamente haciéndolo derretirse. Su mente giraba, una parte
gritándole que le dijera que lo jodiera y la otra disfrutando esta
tortura.

Al final, su amante tomó la decisión por él. Esa talentosa boca


abandonó su pecho y se deslizó sobre su abdomen. Una lengua
juguetona lamió sus abdominales, trazando cada cresta y luego
siguiendo el rastro del tesoro.

Apenas podía respirar mientras esperaba que la lengua


llegara al lugar donde más la necesitaba. Esta vez, no se hizo

~ 110 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

esperar demasiado. Lo mantuvo abierto mientras lo exploraba,


hundiendo la cara en su vello púbico e inhalando. Su lengua se
deslizó alrededor de sus testículos, bromeando y jugando con el
saco.

Lo amaba y lo odiaba. Lo amaba por el placer que le daba y lo


odiaba porque lo dejaba en el borde. La tensión sexual lo tenía
invadido y sólo podía gemir, arqueándose hacia su compañero.

Flame acarició sus testículos y su boca se alejó hacia su polla,


adentrándolo en un nuevo grado de asalto sensual. Primero, lo
lamió por todos los lados pero luego parecía fascinado con el
glande, tal como su primera noche. Pasó la lengua a través del
prepucio, masajeándolo y haciéndolo deslizarse, y luego envolvió
con su boca la cabeza. Fijando sus labios en el prepucio, deslizó su
cabeza hacia abajo, succionando suavemente antes de dejarlo ir y
regresar a la cabeza. Cada movimiento hacía que el placer
aumentara, casi como si estuviera alabando esos movimientos.

Se volvió loco con todas esas burlas y tormentos, todo


reduciéndose a una avalancha de sensaciones. Los dedos de
Flame en su culo y la lengua torturando su polla. Pronto la dulzura
ya no lo satisfacía y quería más.

—Para… más —suplicó—. Flame... necesito...

Aunque en este punto estaba ligeramente incoherente,


pareció entenderle. O, al menos, eso fue lo que pensó.
Efectivamente, retiró sus dedos y algo más grande se presionó
contra su agujero. Mientras lo penetraba, clavó las uñas en su
espalda y lo haló para darle un beso. Sus bocas se encontraron y
sus lenguas se batieron en duelo aun cuando empezó a moverse.

Cuando su polla golpeó su próstata, no logró mantenerse


controlado. Se quedó inmóvil, su mente sólo centrándose en el
placer que lo invadía.

Flame de alguna manera encontró la forma de alargar su


placer, y cuando sus bocas se separaron, sus gemidos llenaron la
habitación, uniéndolos tal como sus cuerpos. Al principio, su amante
se movía lentamente pero luego sus movimientos empezaron a
acelerarse, empujándose rápidamente en su cuerpo.

~ 111 ~
SCARLET HYACINTH

A lo lejos se dio cuenta que estaba hablando sucio en griego,


pero no le importaba. —¡Gamiseme tora! —le rogó—. ¡Jódeme!
¡Más fuerte!

No sabía si le estaba entendiendo pero esas palabras tuvieron


un efecto visible. Flame gruñó y su control pareció romperse. Lo
siguiente que supo, es que se empujaba en su culo como un
taladro. Sus ojos brillaban, su cara torcida en una mueca de pasión
y sus dedos clavándose en sus caderas.

Sus ojos se pusieron en blanco mientras perdía todo contacto


con la realidad. La fuerza, el fuego, la pasión... Flame sin duda tenía
un talento especial porque lo estaba quemando, de adentro hacia
afuera.

Se sentía como si estuviera volando más allá de los límites del


tiempo y el espacio, donde nunca había podido ir. La falta de
oxígeno ya no le importaba, y ahora volaba más alto y más alto,
hasta que alcanzó el sol. Se preguntó si los fénix se sentían así
antes de estallar en cenizas. Era demasiada energía y éxtasis de lo
que una persona podía soportar.

Entonces Flame lo mordió y el mundo estalló en una gran


variedad de colores. Los recuerdos le asaltaron, flashes del pasado,
de la vida de su lobo y de la suya. Lo mismo había sucedido el día
anterior, pero entonces no estaba preparado para aceptar la
intensidad de las emociones. ¿Cómo pudo pensar que esto sólo era
una jodida? ¿Cómo podía haber sido tan ciego? ¿Cómo se las
arregló para convencerse de separarse de Flame?

Recordaba muy bien lo que casi había hecho su primera


noche. Sin embargo, incluso en ese entonces, de alguna manera
sabía en lo profundo de su alma que esto era más de lo que su
consciente podía aceptar. Pertenecía a Flame, para siempre.

La idea no le asusta más. En cambio, se sentía como si todas


las piezas se juntaron, como toda su vida hubiera estado buscando
algo y finalmente lo había encontrado. Con lágrimas en los ojos, se
corrió, gritando el nombre de su lobo. Apenas logró aferrarse a la
conciencia, negándose a perder ni un segundo de su tiempo con su
compañero.

~ 112 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Cuando bajó de la nube orgásmica, Flame le dio un duro


beso. Cuando separaron sus labios, un suave murmullo hizo que su
corazón se saltara un latido. —Dios, te amo.

Abrazándolo con fuerza, respondió: —Se agapo, Flame. Te


amo, también.

No importa si sonaba cursi o incluso si iba en contra de todo lo


que le enseñaron cuando era niño. La conexión entre ellos, el hilo
de oro que unía sus almas, representaba su nueva realidad. Todo lo
demás podía esperar.

~ 113 ~
SCARLET HYACINTH

EPÍLOGO

Un mes más tarde.


iktor! ¡Oh, Dios, Viktor!

—¡V Se congeló en seco al oír el inconfundible sonido


de los gemidos del compañero de su amigo. Ah,
caramba. No es que no entendiera a Viktor, pero tenían planes para
la noche y no podía exactamente entrar en la oficina e
interrumpirlos.

—Tal vez deberíamos de darles un poco de tiempo


—Lysander se rio detrás de él.

Habían ido a la casa de sus amigos para llevarlos de vuelta a


casa de los Grayson. El coche de Viktor había sufrido un pequeño
accidente que sinceramente sospechaba que tenía algo que ver con
la insaciable libido de Kaiden. Por eso ahora dependían de él para
el transporte. Desde que Viktor le permitió ir a su casa cuando
quisiera, decidieron que hoy no deberían tocar y simplemente
deberían entrar. Por desgracia, no había contado con escuchar a
Kaiden siendo follado.

—¡Sí, hay! ¡Oh, Dios mío!

Suspiró mientras se dirigía de nuevo a la puerta. —Supongo


que ahí quedo nuestra pequeña noche de cine.

~ 114 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

—Deja de hacer pucheros, Flame —dijo sonriendo—. Iré con


tus hermanos. Vamos a estar bien.

—Supongo que tienes razón. —Otro fuerte sonido se escuchó


desde la oficina—. Wow, realmente es muy vocal. Por lo menos
deberían de habernos advertido.

Su compañero no respondió, sólo se quedó mirándolo.

—¿Qué? —preguntó, ahora acostumbrado a sus miradas


inescrutables—. ¿Qué estás pensando?

Desvió la mirada y se sonrojó. —Sólo me preguntaba


—murmuró—, si alguna vez alguien se topara con nosotros
mientras estamos en esas.

La suave respuesta hizo que se pusiera completamente duro.


—¿Quieres probar y descubrir?

Los ojos de Lysander se abrieron cuando lo agarró y se lo


puso al hombro. Sonrió al pensar que tal vez la noche de cine
podría retrasarse por una hora más o menos.

*****

res horas más tarde, se echó a reír cuando la cabra en la

T pantalla empezó a entrar en pánico. No podía evitarlo. Algo


sobre el animal cantando inHoodwinked sacaba al niño en
él y no le importaba que estaba quedando en ridículo delante de
todos los presentes.

De hecho, pensó que se parecía a la cabra, haciéndole


sentirse relajado y feliz. ¿Quién habría pensado hace unos meses
que estaría viendo una película de animación en la misma
habitación con Kaiden Hearne y Viktor Petrovic? Más importante,
¿quién iba a pensar que tendría un amante que se reía de las

~ 115 ~
SCARLET HYACINTH

payasadas de la cabra con él, el mismo amante que le había jodido


en el colchón apenas hace unas horas?

Era increíble que estuvieran los cuatro y los tres hermanos de


Flame compartiendo una especie de noche de la familia. Una cosa
tan simple, pero que significaba el mundo para él. Amaba mucho a
su madre pero nunca había tenido realmente una vida familiar. Su
sociedad no permitía nada de eso. Sospechaba que Kaiden
apreciaba esto también aunque estaba sentado junto a Viktor,
mirando con tristeza la pantalla. Al final, el hombre era una
serpiente y no se podía esperar que se divirtiera tan facilmente. Sin
embargo, ni siquiera Kaiden podría negar que estas noches les
daba un sentido de pertenencia, algo que nunca habían tenido.

Desde la batalla en la sede de los asesinos, las cosas


comenzaron a acomodarse hasta que terminaron en esta
confortante rutina. Todavía estaban buscando al misterioso salvador
de Loren y tratando de averiguar quién era la verdadera cabeza
detrás del plan de Ian Montgomery. Afortunadamente, las criaturas
mitológicas convocadas permanecían en silencio, ni siquiera
sintiéndose su presencia tal como las arpías prometieron.

Sin embargo, sabía que Ocypete todavía estaba allí, dentro de


él. No lo iba a poseer pero todo eso tenía un precio. Sospechaba
que sus amigos también lo sentían. Loren, en particular, había
estado muy atento y tranquilo, de acuerdo con Flame, más de lo
que normalmente era. Sospecha que un extraño cambia-formas
felino tenía algo que ver, pero no podía estar seguro. En estos días,
nadie sabía nada con certeza.

Su madre había regresado a Grecia. Había tomado su


relación con Flame sorprendentemente bien. Sospechaba que
desde antes sabía sobre sus inclinaciones sexuales. Aunque
hablaba con ella de vez en cuando, seguía preguntándose qué
significaría su ausencia para el resto de arpías. Rhea parecía estar
muy bien, pero ella era una mujer fuerte que nunca había pedido
ayuda, incluso si lo necesitaba.

~ 116 ~
ALAS DE LUZ DE LA LUNA

Sólo se dio cuenta que se había tensado cuando Flame lo


abrazó más fuerte y le susurró al oído: —¿Qué pasa, cariño?

Su voz alejó las sombras en su mente. Su madre sabía lo


importante que era esta nueva misión y no le iba a ocultar nada. Lo
más importante era que aún amaba y lo aceptaba. Y ahora, tenía a
Flame y a todos sus amigos, también.

Se volvió y le sonrió a su compañero. —Nada. Absolutamente


nada.

En el sofá al lado de ellos, Kaiden resopló con desdén


mientras se quejaba sobre lo que sucedía en la pantalla. Viktor lo
con más fuerza, una cálida sonrisa en su rostro. Sentados en el
suelo, Jared y Maya se lanzaban palomitas, riéndose locamente.
Cuando Loren no participó, saltaron sobre él y comenzaron a
pelearse. Al ver la escena, de repente se sintió mucho mejor. Puede
que no supiera qué iba a suceder pero podía apostar su vida que
había encontrado su hogar. Quien sea que fueran sus enemigos,
podían enfrentarles juntos.

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SCARLET HYACINTH

Nativa de Rumania, Scarlet nació en 1986 y creció


como una ávida fanática de Karl May y Jules Verne,
leyendo historias de fantasía y aventura. Más tarde,
cuando dejó a un lado esas historias, profundizó en la
colección de libros de su madre y, por supuesto, se topó con
el romance.

Como escritora, nació en un día soleado de verano,


cuando un querido amigo —el mismo que le enseño la
literatura LGTB— le propuso que comenzaran a escribir
una historia. Aunque no terminaron esa historia en
particular, Scarlet descubrió que tenía un don para escribir
y empezó a hacerlo. Y así, entre trabajar para su tesis,
estudiar para los exámenes y leer mangas yaoi, comenzó a
escribir la saga Kaldor. En el camino, se encontró con gente
maravillosa que la apoyó y al final logró conseguir su
casa, cumpliendo de paso un maravilloso sueño.

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