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LITURGIA SABADO 30 DE MARZO DE 2019

ENCUENTRO REGIONAL – SANTANDER


MOTIVACIÓN INICIAL:
HIMNO: escuchado: Que enmudezca mi boca – Salome Arrecibita
SALMO 118: proclamado aun coro
CANTICO: proclamado a dos coros
SALMO 116: Cantado
BENEDICTUS: Proclamado a un coro

ORACIÓN
Proclamación del evangelio

Lector: Dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los
demás, esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro
publicano.
El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera:

Fariseo: "¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres,
rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano.
Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias."

Lector: En cambio, el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a


alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo:

Publicano: "¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!"

Lector: Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que
se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.»

A veces al rezar te sale el fariseo que llevas dentro. Y entonces te apropias un


poco de Dios, y le dices: “soy de los tuyos”, pero en realidad lo que le estás
diciendo es: “Tú eres de los míos”. Y, veladamente, se te cuela la mirada por
encima del hombro a los otros, los que no creen, o creen de manera distinta; los
que celebran distinto que tú; los que sobre los diferentes problemas se sitúan en
otro lugar, tienen otras opiniones o perspectivas. Arrugas la nariz, por dentro,
aunque por fuera tu rostro sea plácido y sereno. Te sientes más verdadero en tus
convicciones, y les detestas un poco –aunque jamás utilizarías el verbo detestar-
porque no son como tú.
A veces, al rezar asoma el publicano. Y entonces dices a Dios, con una mezcla de
pesar y aceptación, dolor y confianza: “Esto es lo que hay”. Y lo dices sin reto ni
rendición, sin arrogancia ni ego. Entonces expresas, desde lo hondo, que no
puedes, que no sabes, que no alcanzas, pero que, aun así, caminas, confiando en
que con tu barro él sabrá qué hacer. Y ofreces tu amor, a veces ensombrecido por
el egoísmo; y tus manos vacilantes, y tus dudas. Y, en tu fragilidad tan absoluta, la
oración se vuelve abrazo.
José María Rodríguez Olaizola, sj
De la oración de hoy, sobre el fariseo y el publicano

La oración del fariseo La oración del publicano

Te doy gracias, Señor, porque no soy como los Señor, ayúdame. Ten compasión de mí, que
demás. Yo cumplo la ley, yo sé que soy bueno. soy una calamidad. Conozco tu evangelio, y
Yo hago lo que te agrada. Yo rezo como un sin embargo tantas veces no soy capaz de
campeón. Voy a misa los domingos y fiestas vivirlo. Amo a medias. Me descubro más
de guardar. Cumplo hasta el último punto de la egoísta que generoso. Más cómodo que
ley. Me atengo a lo escrito. El catecismo es mi arriesgado. Más incoherente que cumplidor,
manual de cabecera. No como todos esos, que pero tú, ayúdame, porque te necesito. Y yo sé
cumplen a medias. No como tanto frívolo que que con mi fragilidad tú puedes hacer
quiere servir a dos señores. No como los maravillas.
malos cristianos, que se conforman con todo.
Gracias por hacerme tan fiel, tan fuerte, tan
capaz…

¿Cuál de estas dos actitudes es más fuerte en mi experiencia de vida cristiana?


De la oración de hoy, sobre el fariseo y el publicano

La oración del fariseo La oración del publicano

Te doy gracias, Señor, porque no soy como los Señor, ayúdame. Ten compasión de mí, que
demás. Yo cumplo la ley, yo sé que soy bueno. soy una calamidad. Conozco tu evangelio, y
Yo hago lo que te agrada. Yo rezo como un sin embargo tantas veces no soy capaz de
campeón. Voy a misa los domingos y fiestas vivirlo. Amo a medias. Me descubro más
de guardar. Cumplo hasta el último punto de la egoísta que generoso. Más cómodo que
ley. Me atengo a lo escrito. El catecismo es mi arriesgado. Más incoherente que cumplidor,
manual de cabecera. No como todos esos, que pero tú, ayúdame, porque te necesito. Y yo sé
cumplen a medias. No como tanto frívolo que que con mi fragilidad tú puedes hacer
quiere servir a dos señores. No como los maravillas.
malos cristianos, que se conforman con todo.
Gracias por hacerme tan fiel, tan fuerte, tan
capaz…

¿Cuál de estas dos actitudes es más fuerte en mi experiencia de vida cristiana?

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De la oración de hoy, sobre el fariseo y el publicano

La oración del fariseo La oración del publicano

Te doy gracias, Señor, porque no soy como los Señor, ayúdame. Ten compasión de mí, que
demás. Yo cumplo la ley, yo sé que soy bueno. soy una calamidad. Conozco tu evangelio, y
Yo hago lo que te agrada. Yo rezo como un sin embargo tantas veces no soy capaz de
campeón. Voy a misa los domingos y fiestas vivirlo. Amo a medias. Me descubro más
de guardar. Cumplo hasta el último punto de la egoísta que generoso. Más cómodo que
ley. Me atengo a lo escrito. El catecismo es mi arriesgado. Más incoherente que cumplidor,
manual de cabecera. No como todos esos, que pero tú, ayúdame, porque te necesito. Y yo sé
cumplen a medias. No como tanto frívolo que que con mi fragilidad tú puedes hacer
quiere servir a dos señores. No como los maravillas.
malos cristianos, que se conforman con todo.
Gracias por hacerme tan fiel, tan fuerte, tan
capaz…

¿Cuál de estas dos actitudes es más fuerte en mi experiencia de vida cristiana?