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Método Montessori para padres

Contenido
¿Quién soy?
Introducción
Inicios
Aportes
Influencia en la actualidad
¿Qué es el método Montessori?
Aplicación del método Montessori en casa
Herramientas y Recursos
Características de las herramientas o materiales
Clasificación de Herramientas o Materiales
¿Cuándo y cómo ofrecerles los recursos de este Método al niño?
¿Comprar o hacer el Material Montessori?
Los Pilares Montessori
Algunos de los Pilares más importantes:
El ambiente y el entorno
Montessori en el día a día
El Sueño
La alimentación
La Higiene
La Responsabilidad en la vida
Educación Sensorial
La vista
El oído
El olfato
El gusto
El tacto
Premios y castigos
El adulto y el maestro
Aprovecha la capacidad receptiva del niño
Respeta su autonomía
Atención personalizada
El niño es su mejor maestro
Un entorno adecuado
La Escritura
La Lectura
Matemáticas con Montessori
Conclusión
¿Quién soy?
Mi nombre es María José Madarnás, soy mamá de Nico y Laura y además
soy blogger del blog de maternidad Maternidadfacil.com, en él podrás
encontrar todo tipo de consejos y ayuda para hacer tu embarazo más fácil.
Me encanta todo lo que tenga que ver con la educación de mis pequeños, es
por eso que casi desde que supe que estaba embarazada me puse a devorar
libros y cursos sobre crianza, hasta que di con Montessori.
Creo que ha sido la segunda vez que me he enamorado. Por eso he creado
esta guía que aglutina todo lo que he aprendido estos años de forma clara y
ordenada.
Así que sin más preámbulo vamos a dar comienzo al libro. Espero que te
guste, si es así, te agradeceré eternamente que me dejes una opinión en
Amazon.
¡Que tengas un buen día!
Introducción
El riesgo social por definición, es la posibilidad de que una persona sufra
daños que tienen por origen o motivo su situación social. Las condiciones
económicas o la falta de educación son algunas de las principales, pero
también los problemas familiares son causa muy frecuente.
Una de las tesis más famosas de la Dra. María Montessori, establecía que
cada individuo debía hacer las cosas por sí mismo, pues esta sería la única
manera de aprender, y que un individuo bien educado continuaba
aprendiendo horas o días después de abandonar el salón de clase porque
estaba motivado internamente por una curiosidad innata.
Otro elemento clave en el método planteado por la Dra. Montessori, decía
que la educación infantil cometía un error al llenar al niño con datos
académicos, el verdadero objetivo debía ser cultivar ese deseo innato de
aprender.
Este método, nació de la idea de ayudar a los niños a obtener una educación
y un desarrollo integral, es decir, buscando lograr un máximo desarrollo de
sus capacidades intelectuales, pero también físicas y espirituales.
La Dra. Montessori, se interesó principalmente en los niños con
deficiencias mentales y buscó aplicar sus métodos, hasta el momento
experimentales, logrando que dichos niños aprendieran a leer y escribir y
que posteriormente, fueron adaptados para toda clase de niños.
A través de sus estudios, concluyó que los niños se construyen a sí mismos,
siempre y cuando tengan elementos didácticos en su ambiente, que
potencien ese desarrollo. En las escuelas Montessori hay una amplia
libertad, y el niño se desenvuelve en un ambiente controlado por el guía y
con material didáctico que tiene como objetivo explotar el potencial
máximo de cada pequeño.
El propósito más directo de las escuelas y el método Montessori es lograr
que el niño desarrolle todo su potencial y que se adapta a sus necesidades,
pero en un ambiente estructurado y con una relación entre el guía y el
estudiante. Esto no se basa en una enseñanza como en las escuelas
convencionales, sino que se desarrollará en el niño de manera más natural y
libre.
En la época de la Dra. Montessori, contaba una ciencia médica aún muy
joven y que se interesaba en encontrar tratamientos para condiciones poco
conocidas como la sordera, la parálisis, o varios tipos de discapacidades
intelectuales. Pero Montessori, en medio de su trabajo observacional con
niños que padecían algunas de estas condiciones, concluyó que lo que
necesitaban en realidad era pedagogía.
María Tecla Montessori fue una educadora y pedagoga nacida en
Chiaravalle, Italia, el 31 de agosto de 1870 en una familia acomodada, y a
pesar de que su padre era militar de profesión y muy estricto, sin embargo,
se le permitió cierto grado de educación, a pesar de ser mujer, pues para la
época era visto todavía como un tabú.
A los 14 años estudió biología e ingeniería, y posteriormente fue admitida
en la Universidad de Roma para cursar sus estudios en medicina, y a pesar
de la oposición de su padre, consiguió graduarse, logrando ser la primera
mujer con ese título en Italia.
Más tarde, cursó estudios en antropología y obtuvo un doctorado en
filosofía, además de pertenecer a la Clínica Psiquiátrica Universitaria de
Roma, asistiendo a uno de los primeros cursos de psicología, que para la
época era una ciencia experimental casi en su totalidad.
Un romance desafortunado y difícil con Giuseppe Montesano, psiquiatra y
uno de sus profesores, dio como resultado el nacimiento de su hijo Mario.
Después de sufrir un abandono muy doloroso de parte del médico italiano,
decidió unirse al movimiento feminista italiano, siendo su representante
incluso a nivel internacional.
Fue reconocida por el gobierno del dictador Benito Mussolini, abiertamente
fascista, como miembro honorario, pero, sin embargo, acusó públicamente
al fascismo de convertir a los jóvenes, en pequeños soldados, y según sus
palabras, en formar a la juventud según sus moldes brutales.
A raíz de estas declaraciones, fue presionada por el gobierno italiano de tal
manera que su única opción fue el exilio, por lo que, en 1933, después de
una intensa persecución y de que sus escuelas fueran cerradas, abandonó el
país en dirección a Barcelona donde vivió por unos años para
posteriormente establecerse en Holanda.
En 1947 regresó a Italia para reorganizar sus escuelas y para continuar
dando clases en la Universidad de Roma.
Inicios
Fundó la Casa de los Niños, y allí mediante su trabajo, comenzó a
desarrollar lo que posteriormente se llamaría método Montessori, que se
basó en su totalidad, en observación, pues veía todo lo que los niños eran
capaces de hacer por su cuenta y si la intervención de ningún adulto.
Su primera escuela fue fundada en Italia para el año 1907, esta escuela fue
diseñada por completo para la comodidad de los niños, con elementos
pensados para ellos, muebles del tamaño de los niños, un elemento bastante
innovador para la época y que los hacía sentir mucho más a gusto, después
de contratar a una profesora como asistente, y con alrededor de 50 niños,
comenzaron las actividades de la escuela.
A través de la observación en su escuela pudo seguir desarrollando y
perfeccionando su método, y diseñando actividades y material didáctico,
pero, sobre todo, logró fundamentar el método que sigue vigente hasta
nuestros días.
Esta premisa la llevó a plantear sus ideas de manera muy firme, y a intentar
reformar la psicología, que para ese entonces resultaba ser bastante cerrada.
En 1909, Montessori dictó su primer curso de guías homónimas, a este
curso asistió un público bastante diverso y de varias profesiones, por lo que,
al terminar, y por petición de los Barones Franchetti, escribe su primer libro
titulado, “El Método de la Pedagogía Científica” y donde se explican los
fundamentos de su método.
Montessori tuvo dos grandes precursores que inspiraron su trabajo, el
francés Jean Itard, considerado como el padre de la nueva pedagogía por
muchos, y cuyas investigaciones establecían que en la educación del niño lo
más importante es la observación. Además, señalaba que a los niños no se
les puede imponer nada, por el contrario, creó ejercicios y materiales para
que los pequeños desarrollaran sus capacidades.
La otra referencia y fuente de inspiración fue Eduardo Séguin, también
francés, y cuyas investigaciones acerca de las causas de algunas
enfermedades mentales, y el desarrollo de materiales especiales, diseñados
a través de la premisa de que cualquier cosa que llega a la mente pasa por
los sentidos. Con el uso de estos materiales, los sentidos se pueden refinar
para lograr un mejor aprendizaje del pequeño.
Séguin, además de creer que la enfermedad mental era causada por una
deficiencia en la percepción de la información, también creía fundamental
la disposición del profesor o guía de ayudar al pequeño a aprender.
Lastimosamente, después de su muerte su labor se abandonó, pero
Montessori utilizó su trabajo como base.
Otro científico consultado por Montessori, pero en menor medida fue el
pedagogo suizo, Pestalozzi que insistía en que la preparación del profesor
era tan fundamental como la del mismo estudiante, pues un profesor que no
tuviese vocación o amor por su trabajo jamás obtendría resultados positivos.
El método Montessori fue reconocido en un principio como pedagogía
científica pero que de cierta manera tuvo repercusión en los hogares y en el
desarrollo de los mismos, pues los niños en los que se implementaba el
método, lo trasladaban con mucha facilidad a sus hogares.
Aportes
Uno de los mayores aportes de la pedagogía Montessori es que considera al
niño como un individuo completo que es lentamente guiado hasta la
autonomía, y respetando, individualmente sus necesidades de aprendizaje.
Otro de los aportes principales del método Montessori, es el hecho de sacar
de la situación de riesgo o exclusión social al que pueda ser vulnerable un
niño, este aporte es invaluable, pues ha resultado como una herramienta
directa para mejorar la vida de muchos niños menos privilegiados.
La aplicación del método Montessori también fomenta en los niños el
sentimiento de comunidad y las interacciones sociales a medida que van
creciendo, pues con este método los niños interactúan con otros de su
misma edad y con capacidades similares.
Otro aporte invaluable del método, es que, por primera vez en la historia, se
decía que el aprendizaje debía ser una actividad que proporcionara felicidad
y alentara a la creatividad innata del niño, cosa que para ese momento había
sido todo lo contrario, la educación era estructurada y prohibitiva.
Montessori estableció que el nivel y tipo de inteligencia de cada niño se
conforman durante sus primeros años de vida, y según sus observaciones,
determinó que a los 5 años el cerebro alcanza el 80% de su tamaño total de
adulto, por lo que ese crecimiento tan veloz y esa plasticidad deben ser
aprovechadas desde temprana edad.
Montessori también dedujo con su método observacional, que la
información no debe ser introducida en la cabeza de los niños a la fuerza, lo
correcto es que el pequeño, mediante la información existente, perciba los
conocimientos como consecuencia de su razonamiento propio e individual.
Este método tiene como premisa importante, lograr que los niños soliciten
el aprendizaje, que se motiven a hacerlo y satisfagan su curiosidad, además
de potenciar su creatividad. Según Montessori el placer de descubrir ideas y
herramientas nuevas resulta muy beneficioso para el pequeño.
El método observacional, puesto a prueba en su academia, también
determinó que es de vital importancia, el hecho de que la intervención del
profesor o guía sea la menor posible, que se realice en casos donde sea
extremadamente necesario, para que, si es posible, sean ellos en su totalidad
los que encuentren la solución al problema.
Otro concepto invaluable que el método Montessori aportó, es el hecho que
cada niño tiene su propia velocidad de aprendizaje, realizará las actividades
a su ritmo. El profesor o guía debe respetar esos tiempos pues, de lo
contrario, podría ser contraproducente.
Otro aporte invaluable de Montessori a la sociedad, fue el enfoque y la
nueva visión que le dio a los niños en situación de riesgo social, a los
menos favorecidos, y que, para la época, era algo bastante innovador. Fijó
que el niño debía ser puesto en condiciones seguras antes de los 3 años pues
de lo contrario, podría haber rasgos en su personalidad que pudieran
considerarse negativos.
A Montessori se le puede atribuir directamente el desarrollo o la invención
de la pedagogía científica, disciplina que aún hoy en día se aplica.
Esta pedagogía científica, cuya variante al cual Montessori realizó más
aportes se conoce como pedagogía Montessoriana, establece que el niño
construye al hombre, es decir, que la información aprendida en sus primeros
años de vida serán fundamentales para el correcto desarrollo de su
personalidad. Era en su época, una visionaria, pues era de las primeras
personas en llevar este tipo de pensamiento, a nivel científico.
El método Montessori, establece una relación directa entre el ambiente
donde se desarrolla el aprendizaje y sus resultados, es por esto que se
plantea un ambiente estructurado con aulas diseñadas para este propósito y
que puedan dar los mejores resultados.
Este método propuesto por la Dra. María Montessori, a través de los años y
con los aportes que realizó a la educación, demostró que más que un
método, era un sistema educativo nuevo y revolucionario. Arrojaba
resultados mucho mejores en niños en situación de riesgo social, o con
algún grado de discapacidad, en comparación al antiguo y retrógrado
método convencional para la época.
Otro aporte de la Dra. Montessori a la educación, consistió en clasificar y
dividir a los niños en grupos de intervalos de edades iguales, esto con el
propósito de llevar la educación de una manera mucho más igualitaria entre
los miembros de las aulas de clase.
Finalmente, uno de los aportes más destacados, fue el llamado triángulo
educativo, estructura con la que afirmaba se debía llevar la educación, y que
consistía en el amor, el ambiente, y la relación entre el niño y el ambiente,
esto último siendo crucial durante todo el desarrollo de su obra.
Influencia en la actualidad
Los aportes y la influencia de Montessori a la educación en general han sido
muy amplios, pero en su mayoría, fueron enfocados a la educación a niños
con algún tipo de discapacidad intelectual, haciendo la educación
muchísimo más inclusiva.
La exclusión mencionada por Montessori no solo se refiere a términos de
discapacidades físicas, sino también a situaciones de riesgo social, pobreza
extrema y otros elementos que signifiquen un peligro latente para el niño,
quienes representan una carencia de oportunidades pues no pueden
participar en el proceso de aprendizaje.
Los trabajos de campo y observaciones de la Dra. Montessori, le
permitieron darse cuenta que los niños no deben ser separados. Por el
contrario, niños con distintas capacidades deben ser agrupados en un solo
ambiente, según su edad, pero recibiendo la debida atención especializada y
que se adapte a sus necesidades. En la actualidad esta manera de enseñanza
es ampliamente utilizada por muchas instituciones a nivel mundial.
Hoy en día en las escuelas, el método Montessori es ampliamente utilizado,
pues en su mayoría, en los primeros años de educación, las actividades se
centran en juegos, es una educación que no fuerza el conocimiento, sino
que le permite al niño ser espontáneo y elevar su creatividad, siendo esta la
base principal del método.
El método, se ha mantenido en uso desde su desarrollo hasta la actualidad,
sobre todo en las primeras etapas educativas de los niños, fomentando la
independencia y la autonomía de los chicos. Pero lamentablemente, a
medida que el niño avanza en su carrera académica, esto se va perdiendo
pues la estructura educativa regular vuelve, frenando cualquier tipo de
motivación por aprender a su manera y al ritmo que tenga el pequeño.
En base a esto, y a pesar que la Dra. Montessori no tuvo tiempo de
desarrollar el método, hoy en día se afirma que puede ser adaptado a la
educación secundaria, pues datos de varios estudios reflejan con mucha
claridad el aburrimiento y la disminución del rendimiento de algunos
alumnos a partir de la educación primaria. Y es que, si el aprendizaje no es
exitoso, provocarán la desmotivación del chico haciéndole pensar que
asistir a la escuela no sirve de nada.
A pesar de tener pruebas claras de la eficiencia del método, en la actualidad
han sido muy pocas las revisiones que se le hacen al sistema educativo, que
tiene mucho que aprender de los aportes de la Dra. Montessori, pues para
ella cada quien aprende a su manera y a su ritmo, es por esto que ha
resultado tan exitoso en la educación especial, pues centra toda su atención
en la manera de aprender de cada niño según sus necesidades.
Hoy en día el método Montessori está experimentando un auge en
popularidad en Europa, pues son más las aulas de clase que comienzan a
adaptar este método que a pesar de tener más de cien años sigue
completamente vigente. La apertura de nuevas instituciones y la
preparación de los docentes en este método lo reflejan más claro que nunca.
¿Qué es el método Montessori?
El método Montessori es un modelo educativo diseñado por la Dra. María
Montessori, que en sus primeras etapas fue pensado para niños
discapacitados y en situación de riesgo al observar a los niños en situación
de calle de Roma, pero posteriormente se adaptó para todo tipo de niño.
Este método está siendo utilizado cada vez más en todas las aulas de
muchos países pues ha probado después de un siglo, que su efectividad
sigue vigente. Además, este método puede ser aplicado como educación
directa en la escuela, o también puede ser adaptado por los padres para
realizarse en el hogar.
Su interés en los niños marginados, le permitió desarrollar una pedagogía
que demostraba resultados exitosos, pues a través del método en sus
primeras etapas, logró progresos en los niños y le permitieron comprender
que cada uno debía desarrollar individualmente sus capacidades, así
lograrían formar sus personalidades de la manera más natural posible, con
muy poca intervención de un adulto.
Básicamente, el método se centra en el desarrollo del niño como individuo
desde su edad temprana, pero con poca o nula intervención de parte del
profesor o guía, pero si con una observación detallada de parte del adulto
durante todo el proceso.
El método científico propuesto por la Dra. Montessori, se basó en
observaciones e investigaciones realizadas a un grupo de niños internados
por distintas causas en un hospital psiquiátrico, por lo que creó un método
pedagógico destinado a satisfacer sus necesidades.
Mediante sus observaciones determinó que estos niños asimilaban mejor el
aprendizaje de manera sensorial, es decir, por medio de la acción y no
únicamente por medio del pensamiento, pues los sentidos servían como
vehículo para potenciar la inteligencia de los chicos.
Además de proponer la educación basada en la sensibilidad, la Dra.
Montessori también señaló en su método que los niños eran inventores de la
realidad, pues afirmaba que llegaban al mundo, ellos internamente estaban
comenzando a construir todo.
Los niños son los encargados de desarrollar nuevas habilidades, y para eso,
el primer principio fundamental de este método es la libertad. Una libertad
que hace posible la exploración y que posteriormente y a través de las
herramientas correctas se transformara en conocimiento.
Este método se caracteriza por permitir que el niño explore lo que quiere
aprender, deben establecer manifestaciones naturales de aprendizaje, y un
ambiente adecuado para que esto se desarrolle de la manera más orgánica
posible, con la menor intervención del adulto.
En base a lo anterior, observamos la importancia del entorno para el
correcto desarrollo del niño si se busca educarlo a través del método de la
Dra. Montessori, pues, el ambiente donde se desenvolverá el niño es
crucial. Debe estar cuidadosamente diseñado como un aula integral,
orientada a la creación y a la exploración, agradable para todos, y que le
proporcione al niño la seguridad suficiente como para emprender por sí solo
ese proceso de aprendizaje.
Una de las premisas más importantes que planteó la Dra. Montessori,
afirma que, si se les entrega solo libertad, sería incorrecto el procedimiento,
pues libertad absoluta también implica responsabilidad y conllevaría las
consecuencias de nuestros actos. Esto sería contraproducente para el
desarrollo de la personalidad del niño, pero si el procedimiento es correcto,
los chicos comenzarán a autorregularse, tomando conciencia de sus actos y
de las consecuencias que pueden traer.
El método Montessori no restringe los movimientos como en la educación
tradicional, contrario a esto, se convierte en un método para que el niño se
pueda auto educar en un ambiente controlado y a través de ese
descubrimiento pueden incorporar estos elementos a su vida.
Montessori afirma que la mente de un pequeño en sus primeras etapas de
vida es una esponja que absorbe todo lo que tiene a su alcance en el
ambiente, educándose a raíz de sus propias experiencias y conociendo ellos
mismo su potencial para el momento.
La base fundamental de este método es la observación continua, elaborando
espacios y materiales que llevan el conocimiento concreto a lo abstracto.
Cuenta con un enfoque más que en transmitir el aprendizaje, en vivirlo,
crearlo y aplicarlo, llegando a volverse un aprendizaje activo.
Montessori también afirmaba que los niños en sus edades más tempranas
tenían una habilidad muy especial de transformar el aprendizaje. Es decir,
se trata de aprender prácticamente de manera inconsciente, pues todo lo que
aprenden, no lo saben en ese momento, pasa a ser conocimiento después
que con el pasar del tiempo se va formando progresivamente la conciencia.
Esta es una de las principales características del método, porque considera
como base a la mente absorbente de los niños en una edad comprendida
entre el nacimiento y los 5 años, y en este periodo según el método, es muy
difícil que un adulto acceda a la mente del pequeño. Pero, sin embargo, a
partir de los 3 años los niños comienzan a percibir influencias de su
entorno, y en base a esto dan paso a nuevas transformaciones cognitivas.
Este proceso nos afirma que, a través de la exploración física del niño, el
conocimiento interno es procesado de manera mucho más exitosa.
Para el método Montessori es muy importante establecer que hay una
diferencia muy clara entre la mente de un niño y la de un adulto. Mientras
algunos niños absorben conocimiento a través de la inteligencia, otros lo
hacen a través de la llamada “vida psíquica”, y el ejemplo más natural es el
lenguaje, pues las primeras palabras de los pequeños son aprendidas
únicamente observando.
Gracias a esto, la mente de los niños va absorbiendo información y va
migrando el conocimiento de desde la parte de la inconsciencia, hasta
posteriormente alcanzar la conciencia y el principal vehículo para hacer
esto es el movimiento, el juego.
Cuando un niño es colocado en un ambiente, lo primero que hace su mente
es estudiarlo, explorarlo y conocerlo, una vez que esto tiene lugar, pues ha
sido absorbido por su mente, tiene lugar el aprendizaje consciente, un
ejemplo es al momento de jugar, pues utilizan el movimiento de sus manos
que fue absorbido de manera inconsciente en alguna ocasión anterior.
Este contacto durante las primeras etapas de la vida del niño es crucial, es
por esto que Montessori afirma que influye directamente en el desarrollo de
su personalidad como adulto, adaptada a su entorno, a su familia y a la
sociedad. Además, este desarrollo temprano conlleva a la formación y el
desarrollo de la memoria, la comprensión, y el razonamiento.
El docente, tutor o guía también es muy importante durante la formación
del niño a pesar de que su intención debe ser siempre intervenir lo menos
posible, pero su papel es el de favorecer el desarrollo de su mente,
guiándolo de manera correcta, y es por estos descubrimientos que el método
Montessori ha representado una revolución en el campo de la pedagogía,
trayendo a la mesa la importancia de las primeras etapas de vida del niño.
El trabajo en el campo educativo de la Dra. María Montessori, más que un
método, en los últimos años pasó a ser considerado como un método
educativo. Esto implica una organización de actividades pensadas para
obtener resultados concretos, que han sido previamente pronosticados y
probados en ocasiones anteriores, incluso, algunos llaman a este conjunto
de ideas y lineamientos la Filosofía Montessori.
Las actividades relacionadas al estilo de vida, son un pilar fundamental, una
base en la pedagogía aplicada por la Dra. Montessori, pues se inspiró en las
actividades que se realizan en la vida cotidiana para y que se han adaptado a
las necesidades de los niños.
Incluso, las actividades no son tan importantes como tal, la verdadera
importancia se le da al desarrollo de las mismas más que a los resultados
obtenidos. Mediante elementos como la concentración y la coordinación,
permiten al niño absorber los elementos de un ambiente adecuado, además
de que ofrecen una oportunidad única para que el niño fortalezca sus
habilidades.
Montessori establece según su enfoque, que el movimiento tiene un papel
crucial en el desarrollo de los niños más pequeños. A través de la repetición
de gestos, los niños van adquiriendo más seguridad y posteriormente los
movimientos pasan a ser acciones conscientes.
Este método educativo fue diseñado para captar la atención del niño y
facilitar su aprendizaje, y su material didáctico no siempre está diseñado
para facilitar la vida del educador, pero su objetivo siempre es el de obtener
los mejores resultados fomentando el desarrollo y el aprendizaje del niño, y
es que este responde a sus necesidades, teniendo acceso al material todas las
veces que lo requiera.
El esquema Montessori fue y sigue siendo ampliamente utilizado a nivel
internacional, además, en muchos países se han establecido sociedades
Montessori, con la finalidad de seguir capacitando docentes en este método
y promoviendo el trabajo de la Dra. María. A pesar que ella siempre fue
firme con su posición, pues afirmaba que solo ella dictaba el método de la
manera correcta y obteniendo los mejores resultados.
Es por esto que, en 1929, se fundó la Association Montessori Internationale
para asegurarse que su legado continuara de la mano de su hijo después de
su fallecimiento.
Uno de los elementos más importantes y aplaudidos del método Montessori,
es motivar a los niños a aprender con gusto y permitirles satisfacer su
curiosidad adquiriendo conocimiento, y permitirle la solución propia de los
problemas con la menor intervención del adulto.
La competencia es otro elemento que se trata en las aulas Montessori, pues
según las observaciones de la Dra. Montessori, la competencia se debía
permitir en el niño después que este tuviese un porcentaje de seguridad
amplio, y confianza en el uso de sus conocimientos. Un fracaso en esta
etapa podría frenar en su totalidad el progreso del aprendizaje.
Montessori en sus observaciones, afirmó que no podían crearse genios o
individuos súper dotados con su método, pero si se podía dar la oportunidad
a cada niño de salir de la situación de riesgo y desarrollar sus propias
habilidades, así fuese a un nivel básico.
Un maestro debe ser capacitado en el método para poderlo ejecutar de
manera correcta, su labor es la de guiar individualmente al niño en las
primeras etapas del aprendizaje. No debe imponer lecciones sino servir
como guía para cada niño, y su intervención será solo cuando el pequeño se
vea frenado y lo requiera.
Montessori consideraba que la preparación del docente en su método era lo
más importante para desarrollarlo correctamente, pues debía estar preparado
de manera espiritual, y de manera metodológica. La profesión se debía
desarrollar con vocación para obtener la mejor comunicación posible entre
los estudiantes y el profesor.
Las habilidades las tienen los niños, pero está en el maestro saber identificar
los tiempos correctos de desarrollo de cada uno de ellos y trazar el mejor
camino para lograr los resultados, lo que en cierta medida permite integrar a
niños con discapacidades con algunos de habilidades normales.
Montessori tenía la idea de que al niño hay que transmitirle el sentimiento
de que es capaz de actuar sin la intervención de un adulto, para que
posteriormente desarrolle una personalidad independiente y que pueda
valerse por sí mismo en el entorno cotidiano.
El niño en sus etapas tempranas adquiere conocimiento simplemente por la
experiencia de la convivencia, y este fenómeno se aprovecha al máximo
según la metodología Montessori. La Dra. Montessori establece en sus
trabajos que durante los primeros 3 años de vida del niño son los más
cruciales para el desarrollo de su personalidad, por lo que denominaba a
este periodo como el de embrión espiritual.
Es decir, que, en la esfera psicológica de la mente, es asimilado lo que el
cuerpo físico del pequeño ya realizó, y gracias a su mente de esponja,
incorporando reacciones al lenguaje y el entorno que están presentes en el
simple hecho de vivir.
Según la Dra. Montessori, los niños poseen periodos sensibles en los que
ciertas habilidades son adquiridas con más facilidad que otras, y deben ser
aprovechados al máximo, son sensibilidades especiales que permiten a los
niños relacionarse con el mundo externo de una manera excepcional, son
pasajeros, son transiciones y se limitan a la adquisición de un determinado
carácter correspondiente a esa etapa del crecimiento.
El niño es el centro de desarrollo de este método, por eso hace tanto énfasis
en que el educador o guía deben seguirlo, seguir su crecimiento, sus
necesidades evolutivas según la etapa que atraviese y que se establecen por
la edad y por la observación. La intención es construir un ambiente
favorable para el a nivel psicológico, pues a esta edad el niño se construye
alrededor del mundo que lo rodea y de las necesidades que este le demanda.
Cuando el niño supera una etapa y está listo para una nueva lección, es
trabajo del guía introducir el uso de nuevos materiales y decidir si las
nuevas actividades serán realizadas individual o grupalmente. Pero en todos
los casos es responsabilidad del mismo niño su ritmo de aprendizaje.
Las enseñanzas adquiridas a través del método Montessori no son
únicamente académicas, también abarcan la vida como tal. Se involucran
elementos de la cotidianeidad, el área sensorial, las matemáticas, o el
lenguaje, básicamente cualquier cosa puede ser enseñada a los pequeños a
través de este método.
Se debe tener muy en claro que el objetivo principal del método Montessori
es lograr que el pequeño alcance el máximo de su potencial, en todos los
ámbitos de la vida. Es por esto que el método promueve actividades que
fortalezcan el desarrollo social, las capacidades físicas, el crecimiento
emocional y la preparación a distintos retos académicos posteriores que
puedan ser con una estructura un poco más convencional. Le permite
también desarrollar sus conocimientos y sentirse realizado al hacerlo, lo que
se traduce en una autoestima saludable durante su crecimiento.
Después de un siglo, el método Montessori sigue siendo de los más
efectivos a nivel pedagógico, y es que la premisa de aprender a través de
juegos es infalible, y se ve reflejado en las aulas de los más pequeños, con
resultados muy positivos.
Este método ha tenido como opositor siempre a la educación tradicional,
pues a algunos maestros les ha costado adaptarse a este método educativo
más dúctil y más libre. Sobre todo, cuando se trata de niños con
discapacidad de algún tipo, y que requieren una atención más puntual.
Esta escuela rígida y estructurada donde la quietud del niño era aplaudida y
por el contrario el hecho de que fuera inquieto y curioso era castigada, se ha
visto opacada por los resultados que ofrece el método Montessori que
resultan ser mucho más positivos.
En definitiva, el secreto del éxito del método Montessori es la correcta
formación de los profesores, que demuestren tener vocación por su carrera,
y que sean profesionales de muy alto nivel, sumado a esto un espacio de
trabajo calmado y ordenado que le permita al niño aprender con su
curiosidad, es de las cosas más importantes para que los resultados de la
aplicación del método sean positivos.
Aplicación del método Montessori en casa
El método Montessori desde su planteamiento y su publicación oficial del
libro para 1912, revolucionó la manera en la que se entendía la niñez, pero
muchas personas aún no entienden con claridad el objetivo del método.
Algunos afirman que las aulas Montessori son solo espacios desordenados
donde cada pequeño hace lo que quiere, pero esto no es así, solamente es
libertad estructurada que se le da a los niños, por esto, su correcta
aplicación es tan importante. La finalidad de este método es que el niño
alcance la mayoría de sus capacidades, y el máximo potencial en la escuela,
a nivel académico, pero también, puede aplicarse en el hogar.
La educación en el hogar, es un proceso en el que el conocimiento es
transmitida al hogar y al entorno familiar, y utilizando incluso áreas abiertas
como lugar para el aprendizaje, pero siempre manteniéndose alejado de las
instituciones educativas convencionales. Algunos padres que deciden
educar de esta manera a sus hijos, aplican el método Montessori en las
primeras etapas del desarrollo.
Este método es un referente muy conocido en materia de crianza y de
educación, su pedagogía es muy sencilla pero también muy desafiante. Es
por eso que su aplicación en casa puede realizar un poco intimidante para
los padres.
Es probable que la intención de los padres de aplicar el método Montessori
sea correcta, pero no siempre se cuentan con las herramientas adecuadas,
además de eso, la Internet está plagado de información errónea que no
siempre puede darnos resultados correctos.
El papel del adulto es crucial en la aplicación del método Montessori, pues
debe estar bien capacitado para guiar al niño con amor y respeto, y en caso
de querer llevar el método Montessori a casa, toda la familia debe entender
este principio. Siempre es en extremo importante que el esposo o esposa
respalde este método educativo para no confundir al niño con instrucciones
cruzadas.
Hay muchas recomendaciones que pueden tenerse en cuenta a la hora de
aplicar Montessori en el hogar. Un padre capacitado en este método podrá
reforzar los conocimientos adquiridos en el aula de clase.
Uno de los primeros consejos que se puede dar, es enseñar a los niños a
elegir, en cada ocasión que se presente y sea válido, brindarle la posibilidad,
o las opciones para elegir. Y es que, según el método, la única manera de
tomar decisiones es enfrentándose a ellas, por eso se le deben plantear al
niño opciones suficientes, pero sin que resulte abrumador.
Seguir los intereses del niño también es de vital importancia, observarlo con
disciplina y detenimiento, para utilizar las herramientas más adecuadas
dependiendo de la etapa en la que el pequeño se encuentre.
El gusto y la curiosidad de los niños es la cualidad que más se explora
cuando se aplica este método, y tratar de entender los movimientos, y las
intenciones de los pequeños es de las cosas más importantes.
Este proceso de observación, comprende, por ejemplo, detallar con qué
juguetes el niño juega con más frecuencia, y ver sus intenciones, qué
pretende hacer con ellos. O si toma un libro y pasa las hojas en señal de que
le llama la atención, todo esto debe ser observado y no hay mejor persona
para hacerlo que los padres.
También es extremadamente importante hacer sentir a los niños como parte
de la familia, integrarlos a las actividades, darles su espacio para que se
sientan parte del desarrollo de la actividad.
Juegos adecuados para la vida práctica pueden ser muy útiles en el
desarrollo del método Montessori. Juegos como construcción, oler, tocar o
interactuar dan los mejores resultados pues obligan a los pequeños a
experimentar. Los títeres, también son otra herramienta útil pues los ayudan
a socializar y a convivir con otros niños.
Para aplicar en casa el método Montessori otro consejo es eliminar los
obstáculos de altura en el espacio destinado a la educación del pequeño,
para que pueda alcanzar todos los objetos que le interesen con libertad
absoluta.
Y es que el método Montessori es una filosofía, un estilo de vida, que se
debe adaptar por completo de parte de los padres. Estar bien preparados
para su correcta aplicación es obligatorio.
Además de esto, las actividades que se realizan en casa deben estar
pensadas de tal manera que los niños se den cuenta de que cometieron un
error por sí mismos, sin la intervención del adulto. Debemos reprimir la
intención nuestra de intervenir o ayudar cuando veamos que realiza la
actividad de manera incorrecta, el deber ser para que el método sea aplicado
correctamente es dejar que él se dé cuenta de su error, que reflexione, y que
utilice la creatividad para resolver el problema.
Otro factor muy importante para aplicar el método Montessori en casa, es
no criticar excesivamente o de manera muy tajante a los niños. Esto, lo
único que logrará es que desarrollen una personalidad errática y que cuando
sean adultos, juzguen negativamente a todo aquel que no esté de acuerdo
con su manera de pensar.
Elogiarlo para que aprenda a valorar es muy importante pues en esta etapa
todo lo que se haga hacia él será un reflejo. Es decir, si se elogia con
frecuencia lo reconocerá como una recompensa y se esforzará en realizar
trabajos y actividades con la mejor calidad.
Hay que intentar ser lo más justo posible con los chicos si se aplica el
método Montessori, recompensarlo cuando sea necesario y enseñarle el
valor de las cosas. Si se ridiculiza mucho a un pequeño durante esta etapa,
lo más probable es que se traduzca en un adulto de personalidad tímida.
Hacerlo sentir seguro es crucial, pues de esta manera, se sentirá cómodo
con el papel que desempeñará en sus actividades y lo hará ser una persona
intuitiva que confié en los demás. Otro consejo ideal a seguir por los padres
que deseen aplicar el método Montessori en casa, es el de aceptar las ideas
y opiniones del niño con frecuencia, esto le reforzará su personalidad y lo
hará sentirse bien consigo mismo.
Es por esto que una buena manera de fomentar el aprendizaje es alentarlo y
motivarlo a realizar por el mismo tareas sencillas del hogar. Si en casa hay
más de un pequeño, es de suma importancia separarlos según su edad, pues
según su edad tendrán facilidades diferentes para aprender.
Otro elemento importante a considerar es que no deben realizar ambos la
misma actividad, pues cada uno la cumple a su ritmo y es muy raro que dos
pequeños resuelvan el problema con la misma velocidad o ritmo.
El método Montessori se basa en educar según la cooperación y no la
competencia, los niños de la misma etapa sensible en ocasiones, pueden
colaborar entre sí favoreciendo las relaciones sociales, algo que en el caso
de los niños con algún tipo de discapacidad puede costar un poco
dependiendo de la condición.
Para los padres es tremendamente importante capacitarse bien si desean
aplicar en casa el método Montessori, pues de lo contrario existe la
posibilidad de que se cometan errores que, en lugar de beneficiar, harían
exactamente lo opuesto, perjudicando el proceso de aprendizaje y
formación del pequeño.
Establecer límites es importante para los padres que deseen educar a sus
hijos en casa a través de Montessori, los principios del método dicen que
debe haber pocos límites. Pero los que existan deben ser claros y fijos, si el
padre considera que alguna actividad no es correcta para el niño, debe ser
incluida entre los límites.
Hacer tareas juntos también es muy importante que los padres integren en
las actividades que realizan a los niños, conversar con él mientras se realiza
alguna tarea por lo general despierta su curiosidad y lo motiva a querer
intentarlo por su propia cuenta.
Montessori separa las etapas de crecimiento y las llama periodos sensibles,
y es que en cada uno de estos los niños pueden adquirir una habilidad con
más facilidad que otras. Estas etapas sensibles tienen características en
común que las definen.
Algunas de estas destacan por ser temporales, avanzan y cambian con el
tiempo, son irrepetibles, pues una vez que pasen, el pequeño no volverá a
atravesar esta etapa o ventana de oportunidad, pero si pueden superponerse,
el niño puede experimentar varias ventanas de oportunidad al mismo
tiempo, y en cada una de estas el niño está predispuesto a concentrarse en
una determinada actividad que se le facilita más que otras.
Montessori comienza dividiendo estas etapas sensibles en un periodo
comprendido entre el nacimiento y los 6 meses, durante las primeras 8
semanas de nacimiento del bebé el entorno debe ser lo más calmado posible
y que se asemeje más al útero de la madre.
El contraste con los colores blanco y negro es el más notorio pues la vista
aún no se ha desarrollado por completo, pero sin embargo los niños en esta
etapa tienen gran sensibilidad a la percepción vocal y a los movimientos de
la boca, por eso está comprobado que los niños pequeños tienen mucha
facilidad para aprender varios idiomas.
La siguiente etapa va comprendida entre los 6 meses y el primer año de
vida del pequeño, en esta etapa según Montessori, el movimiento es lo más
importante pues está asociado al desarrollo del cerebro del pequeño. Un
bebé que haya tenido libertad de movimiento, entre los 7 y 8 meses
conseguirá gatear y sentarse solo, y entre los 11 y los 12 meses podrá dar
sus primeros pasos.
En esta etapa cualquier elemento que el niño quiera alcanzar, lo motivará a
realizar movimientos que a medida que se vayan desarrollando, lo harán
sentir que tiene el control y que podrá alcanzar pronto su objetivo. Con la
etapa Montessori de 1 a 2 años, los movimientos gruesos cada vez se
sienten mejor, más armónicos, y en esta edad, a los niños les fascina trepar
y alcanzar nuevos objetivos.
Cuando suceda algo como un tropiezo o caída, es importante alentar al niño
a que continué con sus actividades pues esta clase de altercados son parte de
la vida, y es en esta etapa donde menos debe intervenir el padre. Cuando el
niño realice sus actividades, debe servir como guía, pues hacer las tareas
por él en realidad es contraproducente.
Una cesta o caja es ideal para esta etapa pues a los niños les encanta meter y
sacar cosas, y de cierta manera establecen su propio orden que se irá
desarrollando con el tiempo. La siguiente etapa se clasifica de 2 a 3 años, y
aquí van adquiriendo un poco más de independencia pues esto viene con la
madurez. Se repite el patrón pues a medida que se cumplen los logros se va
reforzando la autoestima en el pequeño.
Además, en esta etapa la socialización es muy importante, y es donde
comienza a desarrollarse, pues se ha comenzado a formar un auto criterio y
sentido de pertenencia en el niño. La privación de las relaciones sociales,
puede desencadenar algún tipo de problema de personalidad a medida que
el tiempo avance.
A pesar de que cada ser humano es único y especialmente los niños, pues
cada uno sigue su ritmo de aprendizaje, y cada rango de edad es
aproximado. Hay ciertas maneras de identificar en casa las etapas sensibles
que Montessori establece.
Existen actividades o movimientos que realizan los niños que nos pueden
ayudar a identificar la etapa en la que se encuentra el niño. Por ejemplo, si
se lleva algo a la boca, podemos inferir que el niño, inconscientemente está
tratando de refinar sus sentidos.
Además de esto, otras señales pueden ser cosas como que, el niño tiene
minutos de concentración, o repite una actividad una y otra vez sin razón
alguna. Incluso a lo largo de varios días, esa clase de aspectos pueden
permitirnos identificar el periodo en el que nuestro pequeño se encuentra, es
por esto que la observación es tan importante en la aplicación del método
Montessori en casa.
Otro elemento que se debe considerar en la aplicación del método en casa,
es que el ritmo de los adultos por lo general es mucho más rápido que el de
los niños. Por ejemplo, si un niño se detiene por unos minutos a ver una
hormiga en el piso, su ventana de oportunidad, correspondiente al periodo
sensible de los objetos pequeños, será desaprovechada. O, por ejemplo, si
está trepándose a algún sitio, y no se le permite, se está desperdiciando su
etapa sensible del movimiento.
Esta clase de características nos refuerza la idea de la Dra. Montessori que
afirma que los chicos deben contar con libertad para explorar y ampliar su
curiosidad.
Todas estas herramientas se pueden encontrar en su versión más pura, en el
libro de la Dra. María Montessori, llamado “El niño. El Secreto de la
infancia” y que explica todas las etapas sensibles del desarrollo del pequeño
en detalle.
Una de las recomendaciones más útiles que se puede dar para los padres
que deseen aplicar Montessori en casa, es capacitarse. Estudiar el método,
si se puede, en profundidad, y rodearse de otros padres y círculos de amigos
que apliquen este tipo de pedagogía, pues siempre es beneficioso tener
algún tipo de orientación o información externa.
Además de la información, estos grupos de padres pueden proporcionarnos
juegos y actividades que se podrán compartir en el círculo para ser
aplicados a nuestros pequeños. Por esta razón en algunos países, incluso se
han implementado escuelas y cursos para padres que los capacitan de la
mejor manera posible para aplicar el método en casa, pues debemos
recordar que un Montessori mal aplicado puede ser contraproducente.
En definitiva, aplicar el método pedagógico propuesto por la Dra. María
Montessori, en casa, puede ser una experiencia muy satisfactoria para los
padres, pues los niños, incluyendo a los niños discapacitados, pueden
alcanzar el máximo de sus capacidades sintiéndose extremadamente
satisfechos, y motivados a aprender todavía más.
Además de un método pedagógico, es un estilo de vida que se asume, pues
todo el proceso de crianza del niño debe regirse de esta manera y debe ser
seguido muy cuidadosamente por los padres, si es posible, orientados por
un profesional de la educación.
Otra recomendación si se quiere aplicar Montessori en el hogar, es que se
enseñe de la misma manera en casa, pues utilizar varios métodos de
educación y aprendizaje en un niño, en su etapa más sensible, podría
resultar muy contraproducente para su correcto desarrollo intelectual y de la
personalidad.
Por último, uno de los elementos más importantes para desarrollar el
intelecto y la enseñanza del pequeño a través del método Montessori es
contar con la disposición, el tiempo, y el espacio debidamente adaptado
para que el proceso de aprendizaje en el hogar sea lo más armónico posible.
Un espacio dedicado únicamente a este propósito, y que el niño este en
completa confianza y seguridad, podrá permitirle concentrarse en las
vivencias que según las observaciones de la Dra. María Montessori se
traducirán en futuros conocimientos.
Herramientas y Recursos
El Método Montessori fue creado con una perspectiva diferente de
aprendizaje, en la que se propicia el desarrollo de los conocimientos del
niño a través de su interacción con los elementos de su entorno.
Sin embargo, no se trata de utilizar cualquier tipo de material de manera
improvisada, la idea es analizar el tipo de material, su peso, forma, textura y
el riesgo que podría representar para el niño, para implementarlo de la
mejor manera en el esquema de enseñanza. Yendo de manera progresiva, de
lo más sencillo a lo más complejo, impulsado de forma natural la
inteligencia y desenvolvimiento del niño.
Uno de los aspectos que hace más atractivo la utilización de este método
para cualquier padre sin importar su estatus económico, es que no requiere
de una gran inversión de dinero, lo único que se necesita es que los
materiales sean naturales. Es decir, que pueden encontrarse con facilidad en
cualquier hogar.
Elementos como madera, metal o vidrio acondicionados de la manera
correcta para el uso seguro del niño pueden aportar gran valor en su
desarrollo y aunque no todo puede explicarse con la ayuda de estos
materiales, son de gran ayuda para que el niño asimile ciertos conceptos con
mayor fluidez.
La evolución del niño en su espacio de trabajo es fundamental para crear un
desarrollo efectivo y lograr los objetivos en un plazo mucho más reducido.
Una de las tareas más difícil de lograr en los pequeños es poder captar y
mantener su atención sobre una actividad, por lo que, los recursos utilizados
para su aprendizaje son determinantes para poder lograr resultados de valor.
No se trata de llenar la habitación del niño de objetos, se trata de que cada
uno de los elementos que compongan su espacio de juego sea atractivo,
agradable y útil para el desarrollo de su aprendizaje.
La atención de los más pequeños durante su hora de juego o trabajo puede
marcar la diferencia entre la internalización de algunos conocimientos de
manera rápida o más lenta. Utilizar sus manos, palpar, integrarse e
involucrarse en la acción le permitirá desarrollar una mayor seguridad en sí
mismo y en el ambiente en el que le rodea.
Manejar el entorno es fundamental en este Método, por lo que, las
herramientas que se seleccionan para asignárselas al niño o niña, los
ayudarán a desarrollar pensamientos más abstractos y sólidos, un elemento
que sin duda alguna le generará una mayor estabilidad emocional en el
futuro.
Una de las inquietudes más grandes para cualquier padre es que sus hijos
presenten dificultades a la hora de comenzar su vida académica. Son tantas
cosas las que deben aprender, que en algunos casos se hace complicado
elegir la mejor forma para implantar en ellos ciertos conocimientos.
A través del Método Montessori lo que se hace es tomar elementos de la
naturaleza para ponerlos en contacto con los niños y por medio de
estrategias diseñadas específicamente, ayudarlos a potenciar sus habilidades
y destrezas, así como generar conocimientos según sus necesidades.
Entre las habilidades más importantes que todo niño debe desarrollar en sus
primeros años de vida y que lo ayudarán en el futuro a tener un mejor
desempeño, no solo académico sino en cualquier actividad que desee
realizar a lo largo de su vida, se encuentra la “motricidad fina”. Se trata de
la capacidad de coordinar los movimientos de su cuerpo, específicamente a
nivel educativo, la capacidad de coordinar los movimientos de sus de sus
dedos y manos. Siendo esta una las guías para el diseño y elaboración de los
recursos que se implementan en este Método.
Aunque para algunos puedan parecer solo juguetes estos instrumentos son
mucho más que eso. Son recursos de enseñanza diseñados específicamente
con un propósito. Es decir, cada una de las herramientas que utilizan los
niños va dirigida a generar en ellos una reacción específica y por ende
desarrollar un aprendizaje a través de sus propias experiencias.
Esto representa según este método la mejor manera de ampliar los
conocimientos en los niños a través de sus propias experiencias. Con este
sistema los niños obtienen como valor añadido, seguridad en ellos mismos,
pues aprenden a su ritmo, con el ensayo y error.
Las condiciones de los materiales a utilizar para este Método deben ser
óptimas y permanecer en perfecto estado. Hay que tener presente que se
trata de los pequeños de la casa y por ende hay que tomar medidas tanto de
higiene como de seguridad. Muchos niños tienden a llevarse las cosas a la
boca con el menor descuido.
Por tal motivo no deben realizarse con pinturas tóxicas ni nada parecido,
mientras más naturales permanezcan favorecerá el contacto del niño con los
elementos y su interacción con los mismos. La meta es que los conozcan se
familiaricen y de algún modo se conecten para que la información se
internalice naturalmente.
Es muy importante tener presente que cada niño es único y especial, y como
tal debe ser tratado. Por supuesto que psicológicamente hay ciertos
parámetros establecidos que delimitan un desarrollo normal y evolutivo,
pero siempre hay excepciones.
Por ello tanto los padres como los docentes deben estar muy atentos a las
necesidades de los niños para utilizar los elementos más idóneos para
propiciar su aprendizaje. Datos como la edad, tamaño y peso del niño son
primordiales a la hora de seleccionar los materiales y las dimensiones de los
mismos, antes de ponerlos en contacto con los pequeños para no generar
reacciones adversas.
La idea de Montessori es ofrecerle al niño la posibilidad de auto aprender,
de desenvolverse por sí mismos, pero en un ambiente supervisado y de
cierta forma elaborado para impulsar su desarrollo de forma proactiva.
El menor debe tener a su disposición juegos o materiales con contenido
educativo, pero acondicionados a su nivel de aprendizaje y que les
proporcionen seguridad al manejarlas. Una herramienta pensada para un
niño con capacidades y condiciones diferentes a las que el niño en realidad
amerita o que aún no está en capacidad de asimilar o manejar, solo puede
crear frustración, retroceso o miedos en el infante.
Características de las herramientas o materiales
Existen varios elementos importantes que han sido considerados para la
elaboración de los recursos o herramientas de este Método, uno de ellos y
quizás el más importante, es la diversión. ¿A quién no le gusta jugar y
pasarla bien? De hecho, es precisamente en la etapa de la niñez donde jugar
es prácticamente un deber.
Los niños aprenden mucho más mientras juegan y se divierten que mientras
se les ponen tareas u obligaciones. Por esta razón el juego es considerado la
manera más efectiva de que los niños asimilen conceptos de forma más
rápida mientras hacen algo que les gusta.
Las actividades deben ser repetitivas e ideadas en base a las necesidades de
cada niño. No basta con decir un concepto o información una sola vez o
mostrar a un niño como usar una herramienta un par de veces y esperar a
que la utilice perfectamente de inmediato. Tampoco se puede asumir que, si
es inteligente, con tres prácticas será suficiente.
Hay que ser pacientes y comprensivos con los niños, para no generarles
ansiedad en el aprendizaje. Todo lo contrario, darles la libertad de aprender
a su ritmo. Se ha comprobado que la repetición es una de las estrategias más
positivas para afianzar los conocimientos.
Los recursos diseñados son para ser utilizados de manera manual, lo que les
permite a los niños desarrollar y mejorar su motricidad fina, ayudándolos a
lograr movimientos más precisos. Con la ayuda de sus manos los niños
generan por sí mismos aprendizajes a través de sus experiencias al tocar o
manipular determinados objetos cuya textura, firmeza y peso le permiten
crear sus propios conceptos mentales.
Son elementos elaborados específicamente con la intención de provocar una
reacción y despertar la curiosidad de los niños a través de sus sentidos.
Viendo, escuchando, en algunos casos oliendo, pero principalmente tocando
es como los niños aprenden con este método.
Clasificación de Herramientas o Materiales
Recursos para la vida práctica. Se trata de elementos que deben utilizarse
tanto en casa como en las aulas para las primeras enseñanzas. Su propósito
es fomentar el aprendizaje a través de labores cotidianas como vestirse o
desvestirse, recoger los juguetes u otro objeto del suelo y luego colocarlo en
un lugar específico, como regar una planta y otras actividades dinámicas.
También se busca promover valores como modales al saludar, al sentarse o
al sonarse la nariz, entre otros. Al entrar en contacto con diversos materiales
como: telas, madera, metal, tierra, agua y muchos más el niño además de
aprender a reconocer esos materiales le permite incrementar su seguridad y
autonomía al momento de usarlos nuevamente.
Recursos sensoriales
Una vez que el niño se desenvuelve con mayor fluidez ante algunos
elementos de la vida práctica es momento de hacerlo tomar conciencia de
otros elementos de su entorno que han estado desde su nacimiento de
manera natural pero que en realidad no saben definir por individual, sino
como parte de un todo.
Se trata de los sonidos, olores, sabores, colores y texturas. Una manera de
poner en práctica este Método es a través de la creación de cajas de colores
con diferentes contenidos. El propósito de estos recursos es promover el
desarrollo de sus capacidades sensoriales enseñándoles a utilizar de la
forma adecuada sus 5 sentidos.
Recursos para el lenguaje
Son elementos que pueden ser elaborados en diversos materiales cartón,
fieltro o lija entre otros son estupendos para impulsar la inquietud de los
niños por aprender las letras, para promover habilidades y destrezas tanto
para la lectura como para la escritura. Esta es una de las bases
fundamentales para el crecimiento intelectual de cualquier individuo.
La propuesta de Montessori en este particular va hacia la elaboración de
cuentos que despiértenla curiosidad del niño por las letras o incluso la
elaboración y uso de marionetas para jugar y propiciar la necesidad del niño
por aprender cosas nuevas.
Recursos Matemáticos
Este es uno de los conocimientos más difíciles de asimilar para algunos
niños. Se trata de generar en ellos conocimientos numéricos y matemáticos
que, por lo general son conocimientos abstractos y difíciles de comprender.
Sin embargo, gracias a la utilización de los recursos de este método que
plantea todo por medio de juegos didácticos y muchas veces coloridos.
Los niños pueden entender los conceptos básicos con mayor facilidad. Solo
es necesario un poco de creatividad para elaborar algún juego de mesa con
números o piezas de colores, algo llamativo que capte la atención del niño y
lo motive a aprender más.
Recursos para educación Cósmica
Con este tema en particular este método pretende generar conocimientos en
los más pequeños acerca de su ubicación dentro del espacio y tiempo, así
como en el mundo, englobando conceptos geográficos, biológicos,
históricos y artísticos. Estos conocimientos son de suma importancia para
cualquier persona sobre todo por el aporte cultural que representa.
Al darle al niño la oportunidad de desarrollar a temprana edad un sentido de
pertenencia y responsabilidad para con el mundo que le rodea. Uno de las
herramientas creadas para este método es el globo terráqueo elaborado en
lija para representar la tierra y pintura azul para representar el agua. Pero
cualquier otra manualidad o la creación de un huerto también puede servir
de gran ayuda si ayuda a fijar estos conocimientos.
¿Cuándo y cómo ofrecerles los recursos de este
Método al niño?
Los recursos Montessori deben ser suministrados a los niños en el momento
adecuado según sus capacidades y nivel de aprendizaje. No pueden dejarse
a su alcance libremente y sin supervisión. Primeramente, porque se trata de
niños y no siempre tienen los cuidados necesarios para el manejo de los
mismos, pero además porque los resultados no serán los mismos si se deja
que los manipulen de manera errónea.
Ese conocimiento pudiera fijarse en ellos y así sería mucho más complicado
corregir o modificar su comportamiento y aprendizaje por el que en realidad
se pretende conseguir con determinada herramienta. Recordemos que,
aunque se hable de recursos para que los niños aprendan jugando, en
realidad son herramientas diseñadas con un propósito específico y que
sirven como apoyo para que el niño genere su propio conocimiento a través
de la captación de su concentración al usar ciertos y determinados
elementos.
Es un método que promueve el desarrollo de procesos internos importantes,
es por ello que debe estar a su alcance solo cuando así lo ameriten y deben
aprender a cuidarlos y devolverlos en el mismo estado para su uso posterior.
¿Comprar o hacer el Material Montessori?
Esta es su elección, siempre que se pueda es bueno contar con algún
material Montessori. Pero como lo planteamos anteriormente, esta es una de
las bondades de este método, que se ajusta al bolsillo de cada quien.
Un padre tiene que pensar en mil cosas a la vez, tiene mil gastos que
sufragar y además tiene que ser previsivo para asegurar el futuro de sus
hijos y no es una tarea fácil, así que solo usted y sus posibilidades le darán
esta respuesta.
Lo que sí podemos sugerir es que, para la utilización de cualquiera de las
herramientas de este método es ideal que primero se prepare y se preocupe
por conocer a profundidad esta metodología para que la haga parte de su
vida y pueda integrarla a la vida de su hijo con sencillez.
Los Pilares Montessori
Ser padres es un compromiso con el mundo, con los hijos y con uno mismo.
Es la oportunidad de formar a un nuevo ser humano, de sembrar en él
buenos valores y darle las herramientas para crecer, adaptarse y
desenvolverse de la mejor manera en la sociedad.
No se trata de una tarea sencilla, sin embargo, hoy en día gracias a modelos
educativos como lo es el Método Montessori existe una guía ya probada por
muchos otros con anterioridad de cómo se puede preparar a los niños desde
su nacimiento para que absorban la mayor cantidad de conocimientos
contenidos en su entorno.
Según este método se considera que el niño desde su edad temprana (De 0-3
años) ya es capaz de tomar muchos de los conceptos que ve a su alrededor y
procesarlos por sí mismo, sin la necesidad de imponérselos. Por medio de
sus sentidos ellos aprenden de manera autónoma a procesar la información
que perciben de su entorno y transformarla en aprendizaje a su propio
ritmo.
El gran propósito de este método es fomentar la independencia del niño,
motivarlo a querer aprender cada día más, por supuesto, bajo la supervisión
y control de sus padres en el hogar y más adelante de sus maestros o tutores
en las aulas.
Es importante resaltar que para alcanzar los objetivos deseados es
primordial captar la atención de los niños en su justa medida, puesto que
sobre todo en los primeros años es quizás un poco más complicado lograr
que se concentren en una tarea específica, que es el propósito para que
pueda asimilar más fácilmente y sin presión la mayor cantidad de
información gracias a su propia experiencia.
Para ello, los padres tienen que estar en pleno conocimiento de las premisas
que deben guiar sus acciones para acondicionar sus espacios y organizar las
tareas de manera tal que el niño fije su atención de forma natural en lo que
se busca que aprenda.
Este método ha dado grandes resultados en todas partes del mundo, pero
para alcanzar el éxito esperado amerita de un cambio radical de actitud y
una gran disposición a asimilar y poner en práctica este enfoque en cada
aspecto de sus vidas.
Claramente no es fácil cambiar el estilo de vida o la manera en que se cree
que es mejor criar a los hijos, algunos patrones de conducta están
demasiado arraigados. No obstante, es bueno dejarse alcanzar por la
evolución y aceptar que durante años se han cometido grandes errores en la
educación de los niños y que ahora tenemos la oportunidad de, al menos
reducirlos.
Gracias a personas dedicadas y preocupadas por la educación y desarrollo
de mejores personas, como Montessori, hoy en día contamos con un modelo
educativo aceptado y comprobado que apoya a los padres en la dura e
importantísima tarea de formar mejores seres humanos, no solo para el
desarrollo del mundo sino para sí mismos al ampliar sus oportunidades de
autorealizarse y ser felices en los diferentes roles en los que deseen
desenvolverse.
Usar las herramientas y estrategias de este método de la manera correcta
puede marcar la diferencia en el progreso de todo niño aportándole
seguridad, estabilidad e independencia a través del autoaprendizaje.
Para llevar a cabo los cambios necesarios para poner en práctica este
esquema, tanto en su comportamiento como en el acondicionamiento de los
espacios, lo ideal es que los padres conozcan a profundidad cuáles son las
bases o pilares sobre los que debe sostenerse o afianzarse la crianza de sus
hijos, siguiendo los conceptos establecidos por Ana Montessori con la
finalidad de que puedan aplicarlo de una manera asertiva y alcanzar los
objetivos deseados en el tiempo establecido para el desarrollo positivo de
los hijos.
Tomando en cuenta que todo puede darse de manera más fluida si más que
un método se asume como una filosofía de vida.
Algunos de los Pilares más importantes:
Acondiciona sus espacios
Desde el mismo momento en que se sabe que un bebé llegara casa es ideal
enfocarse en el hecho de que esta nueva persona viene de un espacio
reducido pero simple donde solo tiene lo que necesita y cuando salga al
mundo lo más favorable para su desarrollo será encontrarse con un espacio
simple pero cómodo donde tenga lo básico y pueda adaptarse al mismo
mucho más rápidamente.
Lo ideal, según el método Montessori es que el ambiente donde se va a
desenvolver el bebé, es decir, inicialmente su habitación, debe estar libre de
obstáculos. Mientras menos muebles y objetos haya será mucho mejor.
Esto se debe a que es su llegada al mundo los niños no necesitan más que el
amor y la atención de sus padres para poder sentirse cómodos, queridos y
aceptados. Desde el inicio nuestro cerebro comienza a realizar sus procesos
de aprendizaje y mientras menos elementos haya a su alcance será más fácil
que los conozca e internalice en menor tiempo.
Lo importante es poner a su disposición solo lo necesario para ayudarlo a
centrar su atención en pequeñas cosas que, con el pasar del tiempo le
permitirán desarrollar una habilidad mayor para concentrarse en algo y
aprender con mayor facilidad y en menos tiempo.
Muchos padres se afanan por decorar y recargar la habitación de sus hijos
ante la emoción de su llegada, pero esta información es un concepto básico
que debería ser conocido por cada padre y que le ayudaría mucho a la
creación de espacios más sencillos, apacibles y relajantes para el niño.
Esto, además de favorecer su descanso al momento de dormir, también lo
ayuda a estar más tranquilo al tener a su alrededor menos información por
procesar. Pero si su hijo ya tiene algunos años y cree que esta información
llegó tarde a usted, si bien es cierto que algunos procesos mentales luego de
los 7 años son difíciles de modificar, para un padre nada es imposible
cuando existe la disposición de ayudar a sus hijos.
Conforme el niño va creciendo, así aumenta su capacidad para razonar y
procesar ciertos elementos así que podrán irse añadiendo nuevos elementos
en su entorno que despierten su curiosidad e interés para que continúe el
proceso de aprendizaje desde su propia percepción con avances
significativos.
Al ofrecerle al niño espacios limpios, ordenados, confortables y de fácil
acceso, además de asegurar el bienestar de los niños en lo que se refiere a
higiene y salud, los ayuda a apartar muchos agentes distractores. Estos les
dificultan la posibilidad de enfocarse en una tarea y generar mayor
confianza en sí mismos y lo que están conociendo a través de sus sentidos.
Usa materiales naturales
Los niños, sobre todo en su edad temprana requieren de juguetes muy
elaborados o sofisticados para aprender, de hecho, tan solo con una caja o
un rollo de papel es fácil captar su atención. Ahora bien, según esta
propuesta educativa lo más recomendable es que los juguetes, por así
llamarlos, aunque son más herramientas generadoras de aprendizaje, se
elaboren usando materiales naturales como madera, metal y vidrio, entre
otros.
Con esto se logra que el niño entre en contacto con diferentes texturas y
hasta temperaturas permitiéndoles enriquecer de esta manera su experiencia
y aprendizajes. Por supuesto todo bajo condiciones óptimas y seguras para
el uso de los niños y según su etapa de desarrollo.
Cómo podemos ver es una tarea accesible para cualquiera que desee aplicar
la filosofía Montessori en su hogar. Sólo hace falta disposición y
creatividad para crear herramientas efectivas para despertar la curiosidad en
los niños e impulsar sus deseos de aprender más al tiempo que van
desarrollando sus propios criterios.
Los puntos clave que deben tomarse en cuenta para la elaboración de todo
objeto que se fundamente en este sistema son los siguientes: funcionalidad,
debe tener un propósito; experimental, que le permita al niño verlo,
manipularlo y probarlo de forma segura; estructural, debe tener un orden
establecido y relacional, que le permite al niño relacionar de forma
adecuada los elementos para obtener buenos resultados.
Existe una serie de material didáctico creado por Montessori para apoyar su
método, el cual se puede encontrar en diferentes librerías o en la red. Sin
embargo, no es indispensable ni la única forma de poner en práctica los
lineamientos que María Montessori ha establecido, pueden realizarse
guiándose por sus modelos, pero con la utilización de elementos que puede
encontrarse en cualquier casa, tales como: madera, cartón o lija entre otros.
También es recomendable usar o poner al alcance del niño al menos una
planta que le permita desarrollar la responsabilidad y el amor por el
ambiente, por el planeta en el que vive, así como su sentido de pertenencia.
Una de las características más significativas de los juegos o material
didáctico de Montessori es que son autocorrectivos, es decir que el niño
puede manipularlos con libertad desarrollando actividades que no pueden
completarse si se están realizando de la manera incorrecta. Lo que le
permite al pequeño darse cuenta por sí mismo de que está realizando algo
mal y debe corregirlo para poder avanzar y culminar el “juego”.
Una peculiaridad que apoya la premisa de independencia y anatomía en este
método pues no le da la respuesta al niño de manera sencilla, sino que lo
induce a pensar en cómo resolver por su cuenta los dilemas que se le
presentan.
Observa y conoce a tu hijo
Tener un hijo es un regalo divino y una gran oportunidad para contribuir a
crear un mundo mejor. Es por ello que al momento de convertirse en padres
hay que tener muy claro que un niño no es un objeto que podemos moldear
a nuestro antojo. Es un ser único e irrepetible que llega a este mundo con
características e intereses propios que luego serán aprovechados o no por
sus padres durante la etapa de la crianza.
Es por ello, que es tan importante observarlos desde que nacen y ver cómo
responde a ciertos estímulos para conocerlos mejor, apoyándolos para
potenciar sus fortalezas y ayudándolos en las áreas donde presentan
dificultades.
Incluso antes de su nacimiento, estando en el vientre de su madre puede
manifestar ciertos movimientos que ya permiten tener una idea de cómo
podría ser su comportamiento. Pero una vez que salen de esa protección
materna es básico dedicar tiempo de calidad a los mismos para entender
cuáles son sus intereses y que les gusta o disgusta poder satisfacer sus
requerimientos de la mejor manera.
Por supuesto, estableciendo algunos límites que les permitan comprender y
respetar la autoridad de sus padres, así como diferenciar entre lo que puede
hacerse y lo que no en pro de ampliar sus capacidades de integración en el
mundo.
Aprovecha su curiosidad
Según Montessori los niños tienen una mente absorbente, que toma toda la
información de su entorno y la internaliza de manera natural, por lo tanto,
no se recomienda obligarlos o coaccionarlos para que aprendan de manera
impositiva sino tomar ventaja de la curiosidad innata del niño y solo
apoyarlos en el proceso.
Estos tomarán del medio ambiente donde se desenvuelven todos los
conocimientos que se sientan en capacidad de asimilar según su propia
iniciativa y a su tiempo. Como consecuencia de esta acción el niño tiene la
oportunidad de procesar sus experiencias y generar sus propios
conocimientos y razonamientos.
Un niño es un ser inocente que viene a este mundo sin malicia alguna, y que
como una hoja en blanco llega para escribir su propia historia, con muchas
ganas de aprender e inquietudes por conocer todo lo que está a su alrededor.
Es importante darles la libertad para desenvolverse en su ambiente de
manera natural, de tener aciertos y desaciertos para descubrir en ellos cuáles
son sus intereses y preferencias para de esa forma ayudarlos a potenciar
todas sus habilidades desde pequeños para que el día de mañana se
desempeñen mucho mejor en el rol que decidan desarrollar como adultos.
Incluye a tu hijo en tus tareas
Según este maravilloso método como padre debes permitirle al niño
involucrarse activamente en las tareas del hogar. No se trata de asignarle
grandes responsabilidades y luego reprenderlo cuando no sea capaz de
realizarla como lo hubiese realizado usted. Sino no quitarles la iniciativa
cuando quieren intervenir.
Darles la oportunidad de colaborar según sus posibilidades y destrezas en
tareas sencillas como recoger los juguetes o limpiar una mesita donde
además de afinar su motricidad fina podrá aprovechar cada ocasión para
crear lazos más fuertes con el niño. Conversando y mostrándoles cómo
hacer las tareas el aprende con el ejemplo.
No se trata de sobrestimularlo sino mostrarle todas las actividades con las
que puede colaborar y acompañarlo en el proceso de descubrir con cuales se
siente más cómodo al momento de llevarlas a cabo. Parte de ser un padre
Montessori es mostrarle al niño cómo se realizan ciertas tareas, pero sin
limitarlos.
Evite darle las respuestas, la idea es orientarlo y permitirle a él que las
encuentre por sí mismo y cree su propia forma de hacer las cosas. Es
esencial reforzar todo lo que el niño aprenda y valorar cada uno de sus
esfuerzos para que se sienta útil y apreciado de esta manera tendrá más
seguridad en sí mismo y en las tareas que desempeñe cada paso de su vida.
Impúlsalo a aprender Jugando
No hay mejor manera de aprender cualquier cosa en la vida que jugando y
mucho más si se trata de un niño entre 0 y 6 años de edad. Es por ello que
una de las premisas de este esquema de aprendizaje es despertar la
iniciativa del niño por aprender desde el juego, aún y cuando los materiales
Montessori no son considerados juegos sino herramientas para generar
aprendizaje y solo deben estar a la disposición del niño según la etapa de
desarrollo en la que se encuentre.
Para el niño solo representa una oportunidad de divertirse y realizar
actividades que le suponen vencer algunos retos que finalmente terminarán
por ampliar sus conocimientos. Es por esto que desde el juego es mucho
más fácil hacer que un niño comprenda algunos conceptos. Recordando que
la idea es que aprendan desde sus propias capacidades, poniendo a su
disposición conceptos y actividades que le permitan a ellos por sí mismos
tomar la experiencia y procesarla en la medida justa y a su tiempo.
Jugar por obligación o bajo presión no es divertido ni produce los mismos
resultados, sino todo lo contrario. Un niño que juega por elección propia
estará feliz, y aunque en algún punto del juego pueda frustrarse por no
poder completar alguna de las tareas, seguramente más adelante podrá
retomarlo sin presiones hasta que alcance sus objetivos.
Usa cuentos y narrativas
Con el propósito de ayudar a desarrollar la imaginación de los niños y
además promover el desarrollo de habilidades lingüísticas con mayor
fluidez en el momento adecuado, María Montessori recomienda apoyarse
con cuentos o historias, solo que sugiere hacerlo usando personajes reales,
puesto que los niños en su edad temprana no pueden diferenciar la realidad
de la fantasía.
Aquello que se les narre debe tener coherencia y ser posible. Nada de niños
voladores o situaciones irreales que puedan crearles confusión a los niños
en la formación de conceptos, La idea es darle bases firmes y concretas que
le permita crear conceptos verdaderos y confiables.
Ya más adelante después de los 6 años de edad será el momento de poner a
su disposición elementos fantásticos que les permitan trabajar y desarrollar
la fantasía. Puesto que para ese momento ya están en capacidad de entender
muchos más conceptos y diferenciar claramente entre lo que es real y lo que
no.
Es en esta etapa donde los padres tienen la mejor oportunidad para darle
rienda suelta a la creatividad de sus hijos y descubrir todas las habilidades
artísticas que, en base a su imaginación podrían aprovechar.
Fomenta su autonomía
Todo niño tiene el deseo de hacer las cosas por sí mismos, son los padres
los que por lo general limitan esta iniciativa. Algunos por miedo a que se
lastimen, otros por la necesidad de terminar pronto una tarea, pero en sí la
mayoría lo hace porque desconocen los grandes beneficios que esto
representan para la futura vida autónoma de los hijos.
Coartar sus acciones es un error garrafal de cualquier padre, ya que, en la
medida en que se demuestre mayor confianza en los actos y capacidad del
niño éste podrá desarrollar mayor confianza en sí mismo. No importa si lo
hace mal hay que valorar sus ganas de aprender y ofrecerle las
oportunidades para mejorar practicando.
Con la ayuda de un padre Montessori un niño naturalmente curioso, con
ganas de aprender y que ha sido bien estimulado por sus padres será capaz
de realizar tareas como vestirse o comer solo en menos de lo esperado.
Aplicando este método se puede conseguir una mayor cooperación del niño
desde temprana edad en muchas de las actividades diarias del hogar,
fomentando su desarrollo e integración familiar.
Como padre hay que aprender a evaluar los riesgos y no intervenir en todas
las tareas del niño, dándole su espacio para crecer y aprender a defenderse
desde sus posibilidades, así como pedir ayuda cuando sea necesario.
Acepta a tu hijo sin juicios
Finalmente, pero quizás uno de los elementos más importantes de este
método y de la vida misma es el hecho de aceptar a los niños tal y como
son. Cada persona tiene un aserie de defectos y virtudes que lo hacen
distinguirse del resto, pero en la medida que los padres aprendan a aceptar a
sus hijos es más probable que cada niño se acepte a sí mismo.
La aceptación es uno de los elementos cruciales en la vida de cualquier
persona. Puede hacer la diferencia entre una persona exitosa o fracasada.
Un niño debe ser considerado desde una perspectiva realista pero amorosa,
esto le ayudará al niño a potenciar sus habilidades y vivir con sus defectos
sin que estos lleguen a perturbar su desarrollo a lo largo de la vida.
Se trata de auparlos, alentarlos cuando hacen las cosas bien, pero sin
exagerar, todo en su justa medida. Es necesario darles la mano cuando las
cosas no salgan como ellos esperan. Debemos mostrar empatía con sus
sentimientos y tratar de comprenderlos.
Darles la oportunidad de expresarse y ayudarlos a entender que las
equivocaciones también son parte de la vida, que de ellas se aprenden y que
no deben convertirlas en algo permanente, es decir, que no se les debe
dedicar más tiempo del necesario. De esta manera se estarán formando
hombres y mujeres del mañana mucho más seguros en sus actos y capaces
de superar los tropiezos y las adversidades.
El ambiente y el entorno
Las instituciones educativas que emplean métodos alternativos disponen de
espacios adecuados para suplir las deficiencias de los métodos más
tradicionales, y dentro de este tipo de instituciones se encuentran las que
aplican el famosísimo método Montessori.
Este tipo de escuelas cada vez son más populares, pudiera decirse incluso
que en todo el mundo hay instituciones cuyo método de enseñanza sea este,
por esto es prudente enseñar de manera correcta como se debe acondicionar
el espacio de trabajo tanto para los guías como para los pequeños. Y es que
incluso si la institución no es completamente alternativa, siempre hay
elementos de este método presentes en las instituciones, al menos en los
niveles más pequeños.
Hoy en día, muchos colegios y algunos otros tipos de instituciones
educativas, se ven motivadas a comenzar la aplicación de este tipo de
pedagogías que son cada vez más aceptadas entre los docentes de los
primeros niveles de educación. Es por esto que a nivel mundial son cada
vez más los cursos y postgrados que se dictan con el objetivo de
perfeccionar esta técnica pedagógica.
El ambiente Montessori pensado por la doctora para la enseñanza, también
conocido como “ambiente preparado”, que se ajuste a los intereses y ritmos
de crecimiento de los pequeños. Todo esto lo determinó la Dra. Montessori
a través de observación y comparación de resultados.
Este modelo pedagógico busca adaptarse a las necesidades y ritmo de
aprendizaje de cada niño por separado, permitiendo que cada uno de ellos
se desarrolle a su tiempo, y por eso es muy importante el diseño correcto
del ambiente. Este ambiente es educativo, el pequeño puede moverse con
total libertad pues está diseñado para eso, para que la seguridad sea lo que
rija las acciones de los más pequeños.
La preparación de un ambiente para ser transformado y adaptado al método
Montessori es esencial y debe tratar de ser realizado con la mayor precisión
posible. Es en esta clase de ambientes donde se encuentra todo el pilar de
esta forma de pedagogía. En este tipo de ambientes, cada elemento tiene su
razón de ser en función del aprendizaje del niño, nada está colocado al azar,
pues el diseño de estos ambientes se ha realizado después de un largo
proceso de observación.
Uno de los elementos clave, es que toda el área está diseñada para adaptarse
a las dimensiones de los pequeños, los muebles, las estanterías, los
mesones, todo está construido para que los pequeños interactúen con la
mayor naturalidad posible y sin dificultades, en actividades individuales o
grupales.
Por lo general se dividen en áreas específicas para la realización de alguna
actividad diseñada por el guía, además de que sirven como sala de
exposición para todo el material y los libros utilizados. Por ser habitaciones
bastante seguras, el pequeño tiende a moverse con muchísima naturalidad y
su deseo de explorar se hace presente.
Estos espacios tienden a ser amplios, cálidos, ordenados, con la intención
de darle al niño el mayor sentimiento de comodidad y confianza posible, y
se pueden incluir plantas, elementos de lenguaje, musicales, bibliográficos,
y cualquier tipo de material aprobado para el método.
El silencio es otro elemento clave en las aulas o espacios Montessori, junto
con el orden, pues todos los elementos quedan al alcance del pequeño
dándole cabida a que su cerebro razone por sí mismo y tome las decisiones
de los elementos que quiera manipular, estimulando su creatividad.
Por lo general debe contar con superficies suaves para evitar lesiones si
alguno de los pequeños tropieza, y, además, es una cualidad genial pues
algunas actividades son realizadas por los chicos en el suelo, sobre todo si
son grupales.
Además de las superficies y el mobiliario adaptado para el desarrollo de las
actividades, también debe estar dotado de todo el material necesario para
que las actividades se desenvuelvan con normalidad, además de que le dan
sentido de responsabilidad y orden a los pequeños. Estos son los que
deciden cuando tomar algo de las estanterías y colocarlos de vuelta allí para
que sus compañeros también puedan utilizarlos.
El adulto guía, a lo largo de todo el proceso, debe estar siempre
monitoreando que las actividades se realicen sin ningún problema, y de ser
necesario, debería contar con la ayuda o colaboración de un asistente.
Los materiales contenidos en estas aulas, no están puestos allí al azar, son
resultados de años de observación y estudio recopilados por la Dra. María
Montessori durante sus investigaciones. Cada material está dispuesto en el
aula de tal manera que se ajuste a la pedagogía Montessori, y que su
objetivo principal sea el aprendizaje, pues debido al comportamiento de los
niños, se les da acceso a distintos materiales de trabajo didácticos.
Cada uno de estos materiales de trabajo están cuidadosamente pensados
para que florezca el periodo sensitivo que se desea trabajar justo en el
momento que es atravesado por el niño. Por ejemplo, pueden aprender a
leer y escribir durante el periodo sensitivo del lenguaje, a través de un
estímulo fónico y táctil, como cuando palpan con sus dedos las letras de
madera y las asocian con un sonido.
También es muy importante integrar la rutina del aseo en el ambiente
Montessori, pues integrar esto a la vida diaria del pequeño lo hará tener un
cierto grado de autonomía y tomar conciencia, por esto es necesario tener al
alcance del pequeño todos los elementos necesarios para su higiene.
Esponjas, pastillas de jabón cortadas en pequeños cubos para que sea más
fácil de manipular por él, el cepillo de dientes, y su toalla propia, son de las
primeras cosas que se pueden poner a su alcance.
Es recomendable que estos objetos estén situados en pequeños percheros o
cestas, simulando las de los adultos, y lo más importante, tener un pequeño
espejo a su altura para que poco a poco vaya entendiendo la importancia de
su aspecto e higiene personal.
Otra importante pieza de la casa adecuada según Montessori, es utilizar
algún tipo de reductor u orinal para el retrete, porque es de suma
importancia que el niño pueda usarlo sin miedo cuando experimente la
transición de pañal a usar por sí mismo el retrete. Si siente miedo en esta
etapa, alargará lo más posible, inconscientemente, el uso de pañal.
La habitación del pequeño también debe atravesar el mismo proceso de
adaptación, es importante para fomentar su autonomía, que apenas pueda,
comience a vestirse por su cuenta, así que es ideal un espacio donde pueda
colocar de manera ordenada la ropa que quiere usar. Esto le da cierto
sentido de ubicación espacial pues de esta forma su cerebro va
construyendo el esquema corporal propio.
Una recomendación para las estanterías de la habitación, es clasificar todo
de la manera más fácil de identificar posible, poner la ropa en el orden que
debe tomarla. Por ejemplo, ropa interior, calcetines, short o falda, y vestido
o camiseta. Otro método también efectivo es colocar cajas de colores que
subdividan las gavetas y que causen shock visual en el pequeño.
La ropa colgada en perchas a su altura también funciona como estimulante,
pues fijándose en los adultos, se interesará en el proceso de vestirse,
siempre con un espejo a su altura, o uno suficientemente grande para que se
vea. Otro consejo, es colocar en la entrada de su habitación un pequeño
perchero donde pueda organizar la ropa que volverá a usar.
La cocina, uno de los lugares favoritos de los pequeños en casa porque
representa muchos estímulos sensoriales de todo tipo, olfativos, de tacto,
auditivos, y del gusto que pueden experimentar.
Un consejo si el espacio lo permite, es colocar una pequeña mesa para que
el niño ayude con las tareas de la cocina o se integre allí a hacer compañía,
si es posible que pueda comer allí, en caso que el espacio sea muy limitado,
lo correcto es colocar un taburete seguro y cómodo para que pueda usarlo
en el mesón tradicional.
Una de las primeras tareas que se le pueden asignar a un pequeño es poner
la mesa, por esto es recomendable que tenga acceso y sepa donde se
encuentran los utensilios no peligrosos de la cocina. Otra alternativa, es
tener una vajilla exclusiva para él y que sea su responsabilidad. Cuando el
pequeño esté un poco más grande, colocar estanterías con libros didácticos,
con las portadas hacia el frente para que pueda escogerlos es una buena
recomendación.
Ya que la corriente pedagógica de Montessori se centra en que el pequeño
aprende explorando, es extremadamente importante que el método se
desarrolle en una ambiente adecuado y diseñado por expertos en la materia,
sobre todo si se trata de un instituto cuya intención sea habilitar aulas de
este tipo, pero también puede ser implementado en casa si se tiene el
espacio destinado para ello y la disposición.
La distribución del ambiente Montessori siempre debe incluir cestas,
clasificar las cosas le da un aire de orden a la habitación y no abruman al
pequeño cuando se disponga a entrar allí para realizar alguna actividad.
Por ejemplo, una buena idea para distribuir la sala de juegos Montessori es
colocar una cesta para cada tipo de objeto, por ejemplo, una para
instrumentos musicales, una para juegos que desarrollen las habilidades
motoras finas, y otra con bloques de construcción que lo hagan explorar su
creatividad.
El método se puede aplicar desde el nacimiento del bebé, un ejemplo de
esto en el ambiente Montessori es colocar una cama en el suelo, algo que
puede parecer extraño para muchos, pero es bastante efectivo y no
representa ningún peligro.
Esto hace que el pequeño se sienta libre de explorar su área de descanso sin
dificultad, y a partir de los 2 o 3 años pueden enseñarse los principios
básicos para que haga su cama. Colocarle un edredón acolchado es otro
buen consejo.
Al lado del área de descanso y del área de juegos, es recomendable colocar
espejos fijos, y en algunos países se consiguen espejos de base acrílica que
son irrompibles y no comprometen la seguridad del pequeño, esto, lo ayuda
a conocer sus movimientos y explorar el espacio.
Algunos piensan que el espacio físico resulta ser limitante para el correcto
desarrollo de un espacio de enseñanza Montessori. Pero esto no es así, el
primer consejo es evitar comparaciones, cada casa es diferente, cada lugar
es diferente, y cada aula también, algunos hogares pueden disponer de 20
metros cuadrados para adaptar esta habitación, algunos otros quizá solo
cuenten con 6 metros cuadrados, pero el objetivo siempre es el mismo y
todos podemos alcanzarlo.
Es determinante comprender el alcance del proyecto, saber si queremos que
toda la casa esté bajo el sistema Montessori, o si solo deseamos destinar una
habitación específica para la ejecución de este método.
Es muy importante ver nuestro espacio con amor, pero también de una
manera crítica y objetiva, para poder identificar las deficiencias. Esto nos
hará reflexionar si en verdad hace falta tanto espacio o si solamente estamos
abrumados por el proyecto que queremos emprender.
Detenernos a pensar si de verdad el espacio es pequeño o si solamente
estamos saturados de trastos viejos es muy importante. En ocasiones, es
esto lo que sucede, y por evitar la autocrítica, que en ocasiones nos cuesta,
no lo notamos.
Así que no debemos darle tanta importancia a la cantidad de espacio que
nos gustaría adaptar para área Montessori de nuestros pequeños, pero lo
importante es que no deberíamos olvidarnos nunca de la premisa principal.
Esto consiste en que todos los elementos estén al alcance y sean del tamaño
correcto para no intimidar a los niños y que por el contrario se sientan
estimulados para realizar las actividades por sí mismos.
Montessori en el día a día
Cada persona tiene su propio estilo de vida y que se ve enmarcado por una
serie de actividades que debe realizar durante el día en base a sus
prioridades, pero cuando se convierte en padre las prioridades cambian y es
necesario hacer algunos ajustes en las rutinas para incluir al nuevo
integrante y no descuidar ninguna de las tareas y responsabilidades con las
que hay que cumplir.
Aunque no es una tarea sencilla, y que sobre todo al principio puede causar
mucho estrés y agotamiento, es importante tomar conciencia de que no es el
primero ni será el último que pase por esa situación, y si muchos han
logrado adaptarse con éxito, usted también puede.
Existen mil maneras de hacer las cosas, algunas sencillas y otras
complicadas, algunos eligen seguir las tradiciones familiares y dejarse
orientar por padres y familiares. Otros un poco más osados prefieren tomar
las riendas de su vida y asumen el reto de criar a sus hijos bajo otros
modelos educativos.
Uno de los más nombrados es el Método Montessori, el cual se centra en
fomentar la autonomía e independencia del niño desde sus primeras etapas
de vida. Claro, cuando se elige un sistema de crianza diferente a aquel con
el que fuimos criados, no es sencillo adaptarse de un momento a otro.
Lo primero que debe hacerse es leer y prepararse lo mejor posible para
manejar los conocimientos básicos y poder ponerlos en práctica de manera
progresiva en la vida diaria. No se trata de leer una serie de tips o pautas y
de buenas a primeras implementarlas, sino leer, analizar e irlas
introduciendo poco a poco.
De manera tal que mientras el padre asimila los consejos, y cree que a
través de ellos puede afianzar el desarrollo de su hijo, comenzará a
incluirlos de forma natural en su rutina y el niño puede sentirse más
cómodo con las actividades y realizarlas con mayor fluidez.
María Montessori ideó un sistema muy completo y que se deja involucrar
de manera directa en el desarrollo de la mayoría de las actividades diarias
de cada hogar para poder obtener los resultados esperados. Más que un
Método es considerado por muchos como una filosofía de vida, porque no
se limita a una educación en el aula, sino que tiene presencia en cada uno de
los aspectos de la vida del niño en relación con su entorno.
Involucra directamente a sus padres y debe estar presente en cada actividad
que el niño desarrolle como su descanso, lactancia, higiene y demás
aspectos de la vida en general.
El Sueño
El descanso en los niños es esencial para su desarrollo físico y psicológico.
Un niño que duerme las horas que su cuerpo necesita para reponer las
energías que ha utilizado durante el día, es un niño con la capacidad de
asimilar mucho más rápido todos los conocimientos que lleguen a su vida.
Es por ello que este método también toma el sueño como uno de los
elementos importantes para desarrollar mayor independencia en los niños,
dándoles la oportunidad de desenvolverse por sí mismos a la hora de
dormir, ya sea la siesta o en horas de la noche. Esta metodología puede
aplicarse desde el momento de su nacimiento para facilitar que adopte esta
conducta.
Algunas de las recomendaciones que el Método Montessori les da a los
padres para que ayuden a sus hijos a conciliar un sueño más profundo y
confortable, además de encaminarlos a tener mayor de independencia a la
hora de dormir hasta que finalmente logren dormirse solos son las
siguientes:
Una cama bajita
María Montessori estaba en desacuerdo con las cunas tradicionales de
barandas pues las asociaba con barrotes y por ende consideraba que
limitaban la libertad del niño, lo cual está en contra de su filosofía.
Su propuesta en este particular es darle al niño una cama bajita o en su
defecto colocar directamente el colchón en el suelo podría ser con una
alfombra al lado para hacerlo más confortable y facilitarle el acceso al niño
al descanso en el momento que él así lo requiera.
Se trata de una estrategia creativa que le aporta mayor seguridad al niño
quien al momento de comenzar a gatear tendrá menos riesgos al subirse a su
camita y más autonomía al decidir cuándo hacerlo.
Los colores de la habitación
Es ampliamente conocido que los colores fuertes y llamativos muchas veces
alteran el comportamiento de cualquier persona más aún si se trata de un
niño que recién llega al mundo y solo conoce el útero de su madre.
Con relación a esta temática lo que se recomienda es usar colores neutros
como blanco, gris o beige para propiciar el descanso óptimo del niño. Lo
que se debe buscar es crear un espacio acogedor, tranquilo y equilibrado,
que le permita relajarse y estar en calma hasta conciliar un sueño más
profundo.
Nada de sobre estimularlo llenando su habitación de mil objetos y colores
que solo servirán de distracción y entorpecerán su aprendizaje en lo que se
refiere a patrones de sueño.
Un espejo en la habitación
Este elemento normalmente considerado como decorativo, es considerado,
según Montessori una excelente herramienta para el autoconocimiento,
aceptación y autoestima. La idea es que se coloque un espejo alargado
dentro de la habitación del niño, obviamente ajustado a su altura y bajo las
condiciones básicas de seguridad para que no represente un peligro para el
menor.
Con este elemento lo que se logra es estimular su creatividad y movimiento,
a la vez que puede verse y reconocerse como individuo. También es posible
colocar dicho espejo en un área común como puede ser la sala de la casa si
existe el temor por la seguridad del niño.
Fomenta las rutinas
Los hábitos son fundamentales a la hora de dormir, los niños consiguen
dormirse más pronto cuándo siguen ciertas pautas a la hora de acostarse. Su
condicionamiento les permite entender que es momento de descansar,
aunque se trate de una corta siesta.
A pesar de que este método fomente la autogestión o autoaprendizaje, los
padres pueden ayudarlos a crear ese razonamiento creando rutinas para
generar esa necesidad en los niños. Colocar horarios y avisarles con
anticipación que se acerca el momento de dormir, bajar la intensidad de la
luz en las horas nocturnas, colocar música suave, contarles un cuento, son
herramientas que pueden ayudar a crear rutinas favorables para el sueño del
niño.
Reduce los ruidos molestos
Aunque este es un elemento difícil de controlar cuando se vive en la ciudad,
no obstante, en la medida de lo posible es importante acompañar el
descanso del día del niño con el silencio. Está comprobado que en la
ausencia de ruido es menos probable que se produzcan las pesadillas
nocturnas y este es un dato que todo padre sabe valorar por el bienestar de
sus hijos.
Al momento de la siesta quizás sea más difícil controlar los ruidos externos,
pero se puede hacer uso de una música suave que los ayude relajarse. Ante
todo, hay que tener mucha paciencia y respetar los procesos y tiempos en
que el niño logra realizar esta tarea por sí mismo.
La alimentación
La alimentación del niño es uno de los temas más inquietantes para
cualquier padre. Desde que nacen no todos aceptan o toleran la leche
materna o en algunos casos son las madres las que por diversos motivos no
pueden ofrecerles este alimento a sus hijos. Sólo algunas madres corren
con suerte de aprovechar todos los beneficios que representa la lactancia
materna.
Tanto para la madre como para el niño el tiempo de lactancia es un periodo
invaluable en el que el niño tiene a su disposición el mejor alimento del
mundo. También le proporciona la oportunidad de gozar de una vida más
saludable futuro y la madre tiene la oportunidad de crear lazos más fuertes
de amor con sus hijos.
En un principio la tarea de alimentación está fuera del control del niño,
depende exclusivamente de sus padres, aun y cuando por supuesto podrá
manifestar sus necesidades a través del llanto y avisar que tiene hambre o
sed, este es incapaz de proveerse de alimento por sí mismo.
Es poco lo que se conoce acerca del pensado de María Montessori acerca de
la lactancia materna, pero al ser médico, seguro lo apoyaría. Hoy en día
existen muchos estudios que promueven la lactancia por tiempo indefinido
y a libre demanda, es decir que de cierta forma en esta tarea también se
impulsa a la madre a satisfacer los deseos del bebé.
Ahora bien, una vez que el niño cumpla los 6 meses de edad y la madurez
de su sistema digestivo le permita degustar otros alimentos, debe estar en
libertad de elegir si dejar el pecho o continuar con ´la lactancia.
Sin embargo, al estar en capacidad de tolerar y procesar diversos alimentos
inicialmente será el padre quién lo aliente a probar otros sabores, pero sin
presiones. Aprenda respetar los gustos del niño y dándoles espacio para
tomar sus propias decisiones es como se fomenta la autonomía en la
alimentación desde la edad temprana.
Algunas claves que se puede tomar en cuenta al momento de ofrecer los
alimentos basados en la teoría Montessori son las siguientes:
Más natural es mejor
Es importante evitar alimentos muy preparados, estos incluyen aditivos y
procedimientos que los hacen poco recomendables para la alimentación del
niño, sobre todo en sus primeros años de vida.
En la tarea de ayudar a que el niño forme sus propios conceptos acerca de
los alimentos es más fácil dejarlos ver cómo se hace una sopa con verduras
que explicarle como sale una sopa de un sobre, además de que es mucho
más saludable.
Lo ideal es ofrecerle alimentos frescos y nutritivos como frutas y vegetales
de diversas texturas y sabores que lo ayuden a descubrir a través de sus
sentidos lo que les agrada y lo que no.
Acercarlos a la naturaleza
Si tienes en casa la oportunidad de crear un huerto será estupendo para
enseñarle a los niños cómo cuidarlo, cómo recoger los frutos, a entender
cuando están maduros o no y cómo debemos retirarlos del huerto para no
perjudicar la siembra.
De esta manera el niño entra en contacto con la naturaleza y además puede
tomar de ella alimentos mucho más sanos y frescos. Con esta actividad
además de ampliar el campo de acción de los niños y su independencia. Se
fortalecen los lazos de confianza y amor entre padres e hijos al realizar
juntos actividades cuyos resultados despertarán emociones y sentimientos
que los empujarán a conectarse más con la naturaleza.
Fomenta la autonomía
La meta final de este método es hacer niños más autónomos y capaces de
generar conocimientos por sí mismos. Por lo tanto, a la hora de comer
debemos ser garantes de su independencia y no obligarlos por ningún
concepto a ingerir los alimentos que creemos que son mejores para ellos,
solo debemos presentárselos e invitarlos a probar, pero si no son de su
agrado debemos respetar su elección y permitirles ir a su ritmo.
Ya más adelante podrán probarlos nuevamente y quizás cambien de
decisión. Hay que darles la oportunidad de desarrollar sus propios
conceptos y gustos sin imposiciones conforme a la etapa en la que se
encuentren.
Sin premios o castigos
Otro de los elementos distintivos del método Montessori es que no aprueba
ni los premios ni los castigos. Los niños deben comprender por sí mismos
que cada acto tiene una consecuencia. Si dejan su comida quizás alguien
más se la coma o lo más seguro es que pronto tendrán hambre de nuevo y
tendrán que dejar otras actividades para nuevamente buscar que comer.
Esto le permitirá comprender que es mejor comer completo en el momento
establecido para evitar contratiempos. No hace falta castigarlo u ofrecerle
dulces por ejemplo para que coman, porque si son condicionados de esa
manera, el día que no haya dulces es menos probable que se alimenten bien.
Dé el ejemplo
Los padres deben entender que son el principal modelo a seguir de su hijo y
qué más decirles qué hacer deben hacerlo ellos mismo para alentar a su hijo
a repetir esas acciones. Por lo tanto, si pretende que un niño consuma
alimentos sanos los padres deberán hacerlo primero, para que los niños a
través de la observación puedan por lo menos atreverse a probarlos y luego
de tomarlos, sacar sus propias conclusiones.
Es claro que muchas veces se pretende que los niños sean mejores de lo que
han sido sus padres, pero como padre hay actuar de manera coherente con
respecto a los resultados que se espera obtener de los hijos.
La Higiene
Según este método los niños son conscientes del estado de sus cuerpos, es
decir, por medio de sus sentidos pueden darse cuenta si están sucios o
limpios. Gracias algunas pruebas que Montessori realizó mientras realizaba
sus prácticas de Psiquiatría puedo comprobar que los niños, aunque
pequeños, cuando se les mostraba como asearse se preocupaban y
concentraban en hacerlo bien.
Esta es una actividad que puede resultar divertida y generar grandes
avances en los rasgos de independencia del niño si es planteada de la forma
correcta. La higiene corporal en los niños es uno de los temas a los que
debería prestársele mayor atención. En el caso de los niños menores de 3
años esta tarea recae mayormente en manos de los padres, pero una vez que
superan esta edad, según este modelo educativo, es importante crear hábitos
en ellos con la finalidad de que puedan cuidar de sí mismos sin la ayuda de
otros.
Es necesario demostrar cómo gracias a la higiene pueden evitar
enfermedades importantes. Ayudándoles a internalizar buenos hábitos de
aseo personal desde pequeños les permitirán tener mejores bases de higiene
en su edad adulta. Una de las mejores estrategias para lograr este propósito
es a través del ejemplo.
Algunas de las actividades cotidianas en las que se le dar mayor libertad al
niño para que desarrolle mayores actitudes de independencia por medio de
la higiene de su cuerpo son:
Lavarse las manos
La primera de las actividades que los niños pueden practicar, que es sencilla
y que además les otorga la posibilidad de tener menos enfermedades es
lavarse las manos. Esta tarea es primordial sobre todo cuando comienzan a
ir a la escuela y ocuparse de sus necesidades básicas como ir al baño, pues
de esta manera se reducen las posibilidades de que se lleven bacterias a la
boca u otras partes de su cuerpo.
También es importante enseñarles a tapar sus bocas al estornudar o toser y
no compartir los utensilios. Hay que hablarles mucho y procurar que
entiendan las consecuencias de la mala higiene y como existen organismos
microscópicos que pueden causar graves daños en su salud.
La higiene bucal
Es otra de las tareas de suma importancia que debe integrarse dentro de la
rutina diaria del niño tanto en la mañana como después de cada comida.
Para poder hacer esta actividad más divertida es válido ayudarse usando
cepillos y cremas infantiles que provocan una sensación más agradable para
los niños al momento de cepillarse.
Invitarlos a realizar esta tarea hasta el momento en que el niño manifieste
intenciones de hacerlo por sí mismo. Es importante apoyarlos y guiarlos
para que lo realice de la manera correcta poco a poco vaya desarrollando las
destrezas, gracias a la práctica.
Bañarse diariamente
Para algunos niños es el momento ideal, para otros es el peor momento del
día. Hay que enseñarle al niño que gracias al baño puede eliminar malos
olores, suciedad y bacterias que pueden estar en su cuerpo debido a los
juegos. Mostrarles cómo deben lavar su cuerpo usando el jabón y sus
cabellos usando el champú.
Para que con el conocimiento y cuando se sientan preparados puedan
hacerlo solos. No obstante, es importante que tengan la supervisión de
alguno de los padres puesto que al estar en contacto con agua y jabón
pueden estar propensos a sufrir caídas o quemadas con el agua. Usar una
toalla individual y un buen secado es vital para evitar enfermedades como
hongos.
Para Montessori, el niño debe entender que su higiene es de suma
importancia para el buen estado de su salud y es por ello que sus centros
educativos los niños son revisados a su llegada. Cara, dientes, manos, uñas,
cuello, oídos, cabello y su vestimenta deben estar en perfecto estado y de no
ser así se le hace el llamado de atención directamente al niño para que éste
tenga responsabilidad sobre su apariencia y se preocupe por mejorar y
mantener su aspecto.
La idea es reforzar la importancia de la higiene tanto física como en los
espacios donde el niño se desenvuelve.
La Responsabilidad en la vida
Este es un elemento crucial en el método Montessori puesto que fue ideado
bajo la premisa de libertad y autonomía para que los niños se desarrollen
según sus propios criterios y condiciones mentales, lo que implica de
manera lógica que también deben estar en capacidad de asumir las
consecuencias de las acciones que resulten como producto de sus
aprendizajes y razonamiento.
Cuando se decide adoptar este modelo de aprendizaje es fundamental
establecer límites claros que le permitan al pequeño que cada acción
produzca una reacción y que debe ser capaz de aceptar este hecho. Este
método considera la libertad como un elemento fundamental para propiciar
la creación de conceptos básicos en la mente de los niños a través de su
propia experiencia y elecciones.
Pero hay que tener presente que hay que formar valores en los niños para
que el día de mañana cuando se desenvuelvan con otras personas tengan la
capacidad de entender que sus necesidades no pueden estar por encima de
las necesidades de los demás. Por lo tanto, el respeto es una de las
cualidades que más se le da importancia y se trata de resaltar en la
formación del niño dentro de los parámetros de Montessori.
Por supuesto no es una tarea fácil explicarle a un niño qué es lo que puede
hacer y qué es lo que no, la idea es presentarle las opciones y explicarle
porque sería mejor que lo hiciera de esta manera y cuáles son las
consecuencias si lo hace de una manera diferente a la que se le está
planteando. De esta manera el niño puede elegir qué hacer y entender que
sus acciones tendrán consecuencias.
Lo importante es que aprende a través del ensayo y error y lo más probable
es que en una próxima oportunidad lo haga de la manera que se le indicó
porque se dará cuenta por sí mismo. Específicamente una de las lecciones
ejemplares de cualquier escuela con la metodología Montessori es que el
niño puede hacer lo que quiera siempre y cuando no les hagan daño a otras
personas, ni a sí mismo, ni al entorno.
Esta es una de las bases que lleva al niño a entender que su libertad tiene
ciertos límites y que lo ideal es que siempre analice las repercusiones de sus
actos antes de realizarlos para evitar crear daños irreversibles. Dándole
pequeñas dosis de responsabilidad a los niños, estos Irán creciendo y
desarrollándose de una manera más segura y sana.
La idea es que todas las pautas que se le colocan al niño sean de manera
fluida, sin llegar a confrontaciones. Deben explorarse áreas de diversión
para enseñarle a los niños de una manera amena cómo pueden cumplir con
ciertas obligaciones.
No es recomendable ponerles grandes actividades desde una edad temprana
y luego juzgarlos cuando no la hagan de la manera correcta. Se trata de
poner a su disposición herramientas o juegos que le permita aprender al
mismo tiempo que realizan tareas en las que están asumiendo de manera
natural responsabilidades dentro de su hogar, como, por ejemplo, organizar
sus juguetes o ropa.
Montessori ofrece una Fabulosa herramienta que es la creación de una tabla
de responsabilidades en ella podrás colocar valiéndote de diferentes
estrategias, como, por ejemplo, colores e imágenes que puedan ser
atractivas para niños y podrás colocar en ella todas las actividades que
deben realizarse durante el día.
Así el niño tendrá la oportunidad de visualizarlas de una manera agradable
e identificarse con ella. Además de proponerse retos al cumplir con ciertas y
determinadas pautas durante el día que les permitan a sus padres valorar los
esfuerzos del niño por efectuar correctamente una tarea, así como fomentar
la autovaloración del niño.
Educación Sensorial
Educar a un niño es una tarea hermosa e importantísima para el crecimiento
y desarrollo de la sociedad. Pero no todos los padres son conscientes de ello
y muchas veces ante las preocupaciones de la vida diaria descuidan tareas
tan primordiales como preparar a sus hijos para que aprendan a
desenvolverse correctamente en el mundo del cual forman parte importante.
Una sola persona con la suficiente confianza en sí misma y talentos bien
encaminados puede hacer la diferencia y propiciar grandes aportes para la
humanidad. Según este Método esa posibilidad está al alcance de cualquier
padre solo con estimular de manera asertiva los sentidos del niño desde sus
primeros años de vida.
Montessori afirma, según sus estudios que el niño se convierte en una
persona más segura e independiente cuando aprende por sí mismo a través
de sus experiencias y los sentidos (oído, olfato, vista, gusto y tacto). Son las
primeras herramientas que tiene para conocer su entorno y transformar lo
que siente en sus propios conceptos de vida.
Comprender lo que los sentidos le aportan a la generación de conceptos
básicos en el niño es vital. Gracias a los procesos mentales que se ejercitan
en su cerebro será más fácil pasar a formar conceptos más complicados
como los lingüísticos y matemáticos.
El mundo está compuesto de tantos elementos, que, si se le da al niño la
oportunidad de conocer por sí mismo muchos de ellos e interpretarlos a su
ritmo, esto fomentará su seguridad al momento de aprender cosas nuevas.
Estimular positivamente los sentidos de los niños los ayuda a mejorar sus
capacidades sensoriales, y, por ende, a responder adecuadamente ante
diferentes situaciones.
Reconocer y manejar apropiadamente un objeto parece una tarea simple,
pero conlleva una serie de procesos mentales que de una u otra forma
aumentan las capacidades de adaptación y crecimiento intelectual de la
persona.
El padre u orientador debe aprovecharse de la curiosidad natural de cada
niño para despertar en él un interés por conocer nuevos objetos y ampliar
sus conocimientos, pero cada cosa a su tiempo. El material Montessori por
lo general va dirigido a determinadas etapas de evolución del niño, puesto
que las capacidades de asimilar un concepto no son iguales al momento de
nacer, que a los 3 o 6 años.
Aun así, cada niño es diferente, y no todos reaccionan igual ante los mismos
objetos, es por eso que en esta metodología se respetan los tiempos de cada
uno y se evita agobiarlos con imposiciones.
Se les debe presentar el material, comprado o realizados en casa bajo los
parámetros Montessori y cuya característica principal es que deben ser
autocorrectivos, para que le permitan al niño deducir a través de sus
sentidos cual es la manera correcta de manipularlo. Son herramientas que
llevan a realizar asociaciones importantes por medio de estructuras que,
además, fortalecen sus facultades cognitivas.
En los primeros años de vida el niño depende de sus padres o cuidadores así
que estos serán los encargados de estimular con cosas sencillas sus sentidos
para que aprenda a confiar en sí mismo. Progresivamente podrá hacerlo por
sus propios medios desarrollando mayor independencia, pero de la
efectividad en estos aprendizajes dependerá su éxito cuando a la edad
escolar en donde la mayoría de los conceptos podrá obtenerlos visualmente.
Preocuparse por fortalecer las habilidades multisensoriales del niño debe ser
una prioridad en su formación.
Para criar niños más inteligentes y autónomos capaces de generar cualquier
conocimiento gracias al fortalecimiento de sus propias capacidades hay que
analizar continuamente la evolución del niño y tomar en cuenta sus avances
y dificultades, para apoyarlos y encaminarlos a corregir sus errores, lo que
finalmente le permitirá enfrentarse y resolver cualquier situación a futuro.
Es importante desarrollar todos los sentidos, pero veamos lo que aportan
para cada niño desde la ideología Montessori.
La vista
Desde que el niño está en el útero es capaz de ver lo que está a su alrededor,
de hecho, algunos estudios recomiendan colocarle luces en el vientre para
provocar movimientos dentro del vientre de su madre.
Este es quizás uno de los sentidos que más beneficios aporta para la
generación de conocimientos y autoestima en todo ser humano. La
observación permite percibir a detalle objetos que quizás no pueden tocarse
y ni siquiera están cerca.
Este sentido le da al niño la posibilidad de distinguir entre colores, formas y
dimensiones de diversos objetos y además establecer diferencias y
similitudes entre ellos. Las herramientas creadas con el método Montessori
fortalecen este sentido en los niños a través de la utilización de colores y
formas que lo ayudan a crear sus propios conceptos acerca de los diferentes
objetos y su utilidad dentro del espacio donde se desenvuelven.
Lo ayudan a generar habilidades para la concentración al fijar su atención
en los mismos mientras están en contacto con ellos o forman parte de su
entorno. Estas actividades además le permiten al niño fortalecer sus
músculos oculares y aprender a enfocar con mayor velocidad, lo cual a
futuro le dará la opción de reconocer objetos y materiales a grandes
distancias con los que ya han interactuado previamente.
El oído
Desde el primer momento el niño es capaz de distinguir diferentes sonidos,
incluso reconoce la voz de su madre. Por ende, es uno de los elementos que
dentro del método Montessori es de suma utilidad para diversos procesos
mentales tales como identificar, asociar y provocar ciertas reacciones frente
a diferentes sonidos.
Sin necesidad de otro de sus sentidos un niño bien estimulado
auditivamente puede desarrollar grandes niveles de creatividad, bienestar y
empatía. Una de las estrategias que se utilizan para desarrollar este sentido
inspirado en el Método Montessori colocar al menos tres tarritos con
diferentes contenidos y luego tapar los ojos del niño para pedirle que trate
de identificar que hay en cada uno de ellos.
Con esta técnica el niño agudiza su oído y fortalece la concentración. Crea
sus propios esquemas de asociación y alimenta la confianza en sí mismo.
Otro de los valores que aporta este sentido bien desarrollado es la
posibilidad de manifestar mejores habilidades lingüísticas cuando llegue a
la edad escolar.
El olfato
Tener la capacidad de poder distinguir los olores y diferenciarlos es una
habilidad sumamente valiosa. Es quizá uno de los sentidos que está más
desarrollado al momento de nacer, incluso más que en la edad adulta.
Un niño realiza conexiones con su madre entre otras cosas gracias a su olor
y le permite desarrollar habilidades de supervivencia al comprender que, al
ser tan pequeño e inexperto, debe estar al lado de su madre para proveerse
de alimento. Y es el olfato uno de los elementos que lo ayuda a llegar a esta
conclusión a tan temprana edad.
En base al método Montessori existen muchas herramientas naturales de las
que puede valerse cualquier padre para estimular el desarrollo de este
sentido en sus hijos. Por ejemplo, la utilización de plantas naturales cuyo
olor puede despertar sensaciones diferentes en el niño y le apoya en él la
tarea de crear ciertos conceptos y definir elementos.
La posibilidad de percibir diferentes olores y a distintas intensidades
producen él una respuesta natural física que le permite conocerse a sí
mismo, así como identificar ciertos objetos o alimentos, estableciendo sus
propios gustos y preferencias en base a ello.
El gusto
Este es quizás uno de los sentidos menos desarrollados en la edad temprana.
Al principio solo se conoce el sabor del líquido amniótico y leche materna o
fórmula. De hecho, no es recomendable que el niño ingiera nuevos
alimentos, ni siquiera agua sino a partir de los 6 meses, es decir, que no
tiene oportunidad de explorar mucho en este sentido durante sus primeros
meses de vida.
No obstante, pasado este tiempo y con la guía de sus padres tendrá la
oportunidad de ir conociendo toda una gama de sabores: ácidos, amargos,
dulces, así como temperaturas y texturas que le permitirán descubrirse a sí
mismo a través de las sensaciones que estos le produzcan.
Con la ayuda del gusto, el niño aprende a realizar asociaciones en su
cerebro que le ayudarán a identificar objetos y alimentos en el transcurso de
su vida. También podrá definir preferencias o actitudes frente a
determinados elementos y alimentos.
Limitando otros sentidos como en el caso del oído o el olfato, por medio de
la degustación se pueden potenciar mucho mejor las bondades de este
sentido. Con la ayuda de juegos bien estructurados basados en esta
metodología se pueden despertar en el niño sensaciones que solo los
sabores activan en la mente de cualquier persona, ampliando sus
experiencias y autoconocimiento.
El tacto
Uno de los factores más importantes mientras el niño aprende, es la
posibilidad de poder clasificar de forma táctil las semejanzas y diferencias
entre los objetos con los que interactúa. Esto les permitirá desarrollar un
concepto claro de reconocimiento mientras sus habilidades están en
desarrollo.
En el método Montessori, el tacto es esencial debido a que los materiales se
diseñan adaptados específicamente a las capacidades del niño y la etapa en
la que se encuentra. Mientras más adaptado está el material al niño, mejor
será la atención que este dirija a su tarea o trabajo.
Este material aísla una cualidad en particular, por lo que, durante su
interacción con el mismo, podrá adquirir nuevas sensaciones que potencien
sus talentos y habilidades. Cuando hablamos del sentido del tacto, el niño
puede recibir estímulos en diferentes formas. Cuando siente la textura de
una superficie en particular, puede determinar si es liso, rugoso, irregular o
uniforme, por lo que, el uso de tablillas puede ser de gran utilidad para esta
finalidad.
Otra de las formas en las que puede estimularse el sentido del tacto es con
la temperatura, determinar cuando algo está frío o caliente, es una tarea que
puede ayudar al niño a que identifique rápidamente y asocie con diferentes
situaciones o contextos.
Esto está vinculado también a la seguridad, ya que, podrá prepararlo para
situaciones que dependerán enteramente de su criterio acerca del grado de
calor o filo que pueda tener un objeto. Un ejemplo claro de esto es la
cocina, mientras los adultos manipulan objetos como el horno, el niño
posiblemente se encuentre cerca.
Mantener un estado de alerta debido a las altas temperaturas que acumulan
estos objetos, depende enteramente del conocimiento previo adquirido a
través de la estimulación del sentido táctil. Otro ejemplo en particular
podría desarrollarse durante el baño, ya que, el niño, al palpar la
temperatura del agua, podrá saber si realmente se encuentra apta para poder
realizar su aseo.
La propiocepción es un sentido que suele ser tomado en cuenta cuando se
trabaja el tacto en el método Montessori, ya que, este informa al organismo
sobre la posición de los músculos. Para esto, suelen utilizarse recursos
como el balanceo y elementos esféricos de diferentes tamaños.
La estereognosia es un término que también es empleado en los materiales
Montessori y que se asocia la habilidad de reconocer un objeto solo con
palparlo sin la ayuda del resto de los sentidos.
Con esta actividad y tapando los ojos de los niños se logra potenciar el
desarrollo de sentido del tacto y los procesos mentales de asociación entre
forma, tamaño y textura, gracias a las experiencias previas y sin la ayuda de
ningún agente externo.
Premios y castigos
Después de haber estudiado un poco y aprendido más de la pedagogía y el
método Montessori, podemos saber que los pequeños son seres únicos,
ninguno igual y que atraviesan periodos sensibles que determinan las
habilidades que podrán aprender con más facilidad, además de que, este
método forma personas de bien y con capacidad de reflexión.
Pero algo que se mantiene en la aplicación de este método, es que con
Montessori no se utilizan premios ni castigos, jamás y en ninguna
circunstancia. Premiar a un niño por hacer una actividad, lo llevará a hacer
todas las que se proponga con esa intención, la de recibir un premio lo que,
si se vuelve rutinario, hará que el niño deje de realizar las actividades por
satisfacción propia o por la emoción que se siente al aprender.
Otra consecuencia es que, por ejemplo, el pequeño realiza una tarea que sea
su responsabilidad, y se le felicita, cuando por alguna razón se olvide la
felicitación, el pequeño lo sentirá como un fracaso, y esta clase de actitudes
en las primeras etapas del aprendizaje son contraproducentes.
Hay que recordar que una de las principales intenciones del método
planteado por la Dra. María Montessori es el de formar individuos
independientes y con una alta capacidad crítica, y que sepan reconocer si lo
que están haciendo está bien o está mal.
Una correcta aplicación de la guía Montessori no comprende premios ni
castigos, si no que enseña al pequeño a responsabilizarse por sus actos a
medida que se avance en etapas sensibles, y por supuesto en edad.
Este esquema tiene como base la espontaneidad del pequeño, y que sus
acciones sean realizadas por el amor y la curiosidad que le causen descubrir
y aprender. Dando elogios vacíos genera el riesgo de que los
descubrimientos no se hagan de manera que se traduzcan en conocimiento
adquirido, sino todo lo contrario, el pequeño querrá hacerlo solo por el
premio que conlleva.
Un ejemplo práctico de esto sería, si estamos en un parque o la playa, y el
pequeño comienza a llenar su cubeta con arena utilizando su pala, una
actividad que implica una enormidad de capacidades motoras y de
razonamiento, y alguno de los padres, o los abuelos, lo alienta y le felicita
por cada palada que da, el pequeño inconscientemente perderá el objetivo
que tenía inicialmente, que era llenar la cubeta. Es un estímulo sensorial lo
está llevando a la conclusión de que debe llenar la cubeta para satisfacer a
la persona y obtener aprobación.
Claro, todo esto no quiere decir que nos volveremos unos padres estrictos
con carácter de piedra, pero es importante saber que no se debe abusar del
uso excesivo de las felicitaciones, que no son necesarias para compartir los
éxitos y fomentar a los pequeños a que sigan descubriendo cosas nuevas y
eso podemos hacerlo a través de nuestro apoyo y de compartir alegría con
ellos.
Otra cosa a considerar es que si el halago es inevitable pues sabemos que
puede costar mucho, es importante concentrar la parte positiva en el
proceso, en la ejecución de la actividad y no tanto en el resultado final, pero
siempre centrando la atención en el pequeño.
Con los castigos se debe tener mucho cuidado, también si se desea criar a
un pequeño bajo el método de enseñanza Montessori o si se quiere aplicar
en el aula, pues jamás debemos confundir los términos “castigo y
consecuencia”, pues consecuencias siempre habrá, es algo natural.
Contrariamente a lo que la mayoría de las personas piensan, los castigos
jamás son beneficiosos y en la aplicación de la pedagogía Montessori esto
está muy claro. Pues lo que detiene a un pequeño de no cometer algún acto,
es el temor a los castigos o a las consecuencias negativas, y no lo hacen
porque sepan separar de manera ética y moral el bien del mal.
Además de, que la manera correcta de enseñar a nuestros pequeños a no
cometer esta clase de actos es a través del ejemplo, y una de las más
importantes cosas que los padres y guías deben entender es como enseñarle
al pequeño las normas básicas de convivencia en el área Montessori, que es
respetarse a sí mismo y respetar los materiales.
Los castigos no facilitan la autodisciplina o la comprensión de las
responsabilidades, pues es probable que el pequeño adquiera temor a
intentar nuevas actividades pues tendrá en cuenta que será castigado si se
equivoca. Esto puede suceder con mucha frecuencia, frenando y retrasando
el proceso de aprendizaje.
Con el uso de castigos se pone en riesgo la mente creativa, inocente e
innovadora del pequeño, que según Montessori es la herramienta principal
de descubrimiento para las primeras etapas de vida. Los pequeños aprenden
experimentando las cosas por su propia cuenta.
El evitar los castigos no quiere decir que el aula o el hogar se tengan que
convertir en una anarquía, está bastante claro que a los pequeños no puede
permitírseles hacer todo lo que deseen.
Pero se deben establecer límites de la manera correcta y que todos cumplan
por igual, pues los límites son un instrumento para la vida en sociedad,
están presentes para todos los miembros de la misma, y es importante la
manera en la que se informa la existencia de estos límites a nuestros
pequeños.
Debemos intentar integrar a los chicos cuando tengan la edad suficiente en
casa a la toma de decisiones que impliquen el establecimiento de nuevos
límites, siempre respetando su opinión, pero conservando la autoridad como
padres. Debemos recordar que los pequeños no son robots, no son
máquinas, no tienen un programa específico, todos son diferentes y sus
personalidades también.
Es precisamente por esto que cuando los límites se infrinjan y se pasen,
debemos aplicar y explicar de manera clara que lo han hecho y manifestarlo
en forma de consecuencia, pues es algo natural, por ejemplo, derramar algo
o quebrar un objeto, son consecuencias inevitables para esas situaciones.
El ejemplo de derramar agua o alguna bebida en casa, esto trae una
consecuencia y el pequeño sabrá entenderlo si se lo dejamos claro, podrá
reconocer que algo derramado, tiene que ser recogido, pero no siempre será
el caso.
En algunas ocasiones no querrá hacerlo pues es un niño y es aquí, donde se
debe pactar, negociar de cierta manera con el pequeño dependiendo de su
edad, pues “algo se derramó y juntos debemos recogerlo”, hasta que de
cierta manera interiorice el uso de la norma y posteriormente lo haga de
manera consciente.
Muchas crisis y conflictos ocurren en situaciones así y se deben tomar con
calma, deben gestionarse bien y con empatía, desde la calma pues
desesperados jamás se logra nada bueno, mucho menos cuando se trata de
aplicar Montessori, y jamás tomándolo como algo personal, algunos padres
consideran la actitud negativa de sus hijos como un desafío, pero no es así,
simplemente un niño pequeño no nos retará.
Otra cosa es que no siempre se puede permitir que experimenten y aprendan
de las consecuencias de sus actos, por ejemplo, si desean cruzar la calle
cuando están más grandes, o maltratan a algún animal, porque pueden
representar un peligro para su seguridad o el de los demás. Si son muy
pequeños se debe impedir, siempre con cariño, y en el caso de los más
pequeños, la distracción siempre será la mejor opción para evitarlo.
El adulto y el maestro
Lo primero que hay que saber es que dentro del modelo educativo
Montessori, el adulto que acompaña al niño en el proceso de formación de
conocimiento, ya sean los padres desde el hogar o los guías desde los
institutos especializados donde se forma a los niños bajo esta pedagogía, no
son los responsables del desarrollo y evolución del niño. Esto depende
exclusivamente del mismo niño.
La tarea de estos consiste en orientar y acondicionar el ambiente en donde
estos se desenvuelven, para velar porque los elementos que estén a su
alcance sean los idóneos, para que los niños por sí mismos puedan crear sus
conocimientos.
Desde el principio lo que se hace es observar de manera detallada al
pequeño para definir cuáles son sus necesidades e intereses, así como las
destrezas que los caracterizan. De esta manera hay más oportunidades de
ofrecerle al niño las herramientas específicas para que pueda alcanzar los
objetivos deseados en el tiempo justo.
Con este sistema la inteligencia del niño se ve potenciada y se le saca el
mayor provecho, procurando despertar en él las inquietudes que lo impulsen
de manera natural a ampliar conceptos, utilizando los materiales que pueden
ponerse a su disposición.
Cuando se sabe lo que el niño necesita y es atendido de la manera correcta,
se estimula sentimientos en él cómo el amor propio, la confianza, la
seguridad y además las ganas de aprender nuevas cosas a través de sus
propias experiencias. Por medio de la autonomía es más probable que el
individuo desarrolle una mejor disciplina interna.
No será necesario por ningún concepto usar premios o castigos para motivar
al niño, sino que le surgirá de manera espontánea, al buscar respuestas a sus
necesidades. El adulto no debe usar ninguno de esos esquemas, puesto que
lo que se pretende es evitar falsos condicionamientos en la mente del niño.
Estos, lejos de impulsarlo a aprender más, sólo causan presión, estrés y
angustia, sentimientos que desfavorecen totalmente la creación de
conceptos positivos. La observación es un elemento clave que le da la
oportunidad al padre o guía, de darse cuenta cual es el momento indicado
para presentarle ciertos materiales o actividades al niño y que este puede
aprovechar mejor.
A través de la exploración, puede conocerlas y progresivamente las irá
internalizando para formar sus propios conocimientos. Por lo general, sobre
todo en la edad temprana y hasta los 6 años, las actividades son planteadas a
través del juego y la diversión para qué niño pueda aceptarlas sin oposición.
El propósito de un padre o un guía Montessori es que con el pasar del
tiempo y la madurez del niño, cada vez tenga que intervenir menos en las
actividades que el pequeño quiera realizar. Respetar y fortalecer la
independencia del niño en cada una de sus acciones, es uno de los
elementos claves y distintivos en la aplicación de este método.
Según María Montessori cada niño debe estar en libertad de elegir qué es lo
que desea aprender y de esa forma lo asimilará mucho más rápidamente,
porque ha sido una respuesta a su inquietud y no a lo que un adulto le dice
que debe aprender.
Dependiendo de la actividad o los valores y habilidades que se espera que el
niño desarrolle, el adulto deberá prepararse para poner a su disposición las
herramientas que faciliten la generación autónoma de dichos conceptos.
Analizando por supuesto si debe hacerlo de manera individual o trabajando
en pequeños grupos en el caso de las instituciones.
Más adelante cada niño tendrá la oportunidad de definir y organizar sus
propias actividades, para el transcurso de la semana. Estableciendo
objetivos claros y administrando su tiempo de forma efectiva para procurar
cumplirlos.
Un buen guía sabe cuándo intervenir y cuando no, sabe en qué medida debe
hacerlo y se esfuerza por conocer las habilidades y talentos de cada niño, le
permite crear conocimientos a través de su ejemplo, la manera en que se
desenvuelve en la vida y como se relaciona con el entorno.
Un padre o guía debe tener la suficiente sensibilidad como para transmitirle
al niño todos los valores necesarios, para que más allá de los conocimientos
y teorías, este tenga la oportunidad de convertirse en una persona integral y
de valor para la sociedad.
No sólo los padres o los guías forman parte del día a día de cualquier niño,
el resto de la familia también juega un rol importante en el desarrollo y
generación de nuevos aprendizajes. Siendo éste el caso, es de suma
importancia preocuparse sobre todo en los primeros años de vida, por
modelar actitudes deseables ante el niño.
Una vez que entre en contacto y se relacione con otras personas, este tendrá
la capacidad de discernir y mostrar un comportamiento ejemplar. Es decir,
que, si se espera que se comporten de una manera educada, lo primero que
deben hacer los adultos a su alrededor será actuar de esa manera.
Desde el método Montessori se considera que el adulto encargado de
facilitarle las herramientas al niño ya sea padre o guía, debe preocuparse
ante todo por el autoconocimiento, no puede enseñarse nada si tiene existen
bases firmes que apoyen los conceptos que se pretende que el niño
comprenda y aprenda por sí mismo.
Ser parte de la formación de un niño criarlo y acompañarlo, es un proceso
de crecimiento y madurez. Encaminarlo hasta que logran su independencia
y las destrezas para llevar a cabo sus propios sueños y convertirse en
hombres y mujeres de bien es una responsabilidad enorme.
Sí se espera que el niño desarrolle la capacidad de aprender por sí mismo la
mayoría de los conceptos que pueda tomar de la vida, lo ideal, es que él
sepa y comprenda que quieres lo están apoyando y orientando en esos
procesos, son personas que ya han pasado por diversas situaciones y han
logrado por sí mismo superarlas. Que son personas conscientes de sus
defectos y virtudes, que han aprendido a vivir con ellos y está en la
capacidad de enfrentarse a cualquier reto en la vida.
De esa forma el niño entiende y puede llegar a concluir que, si las personas
que están a su alrededor, consiguieron armar sus propios conceptos y
aprendieron a valerse por sí mismos, ellos también serán capaces de hacer
lo mismo.
El adulto debe desarrollar la humildad al relacionarse con los niños, para
que lo vean como un igual y no con aires de superioridad. Pues la idea, es
crear lazos de confianza para que el niño se sienta más cómodo al recibir la
colaboración u orientación de estos.
Cualquier adulto alrededor del niño debe controlar el orgullo, lo cual se
refiere a la necesidad de reconocimiento y el sentido de posesión. Exigir
respeto puede generar en el niño miedo y esto puede destruir su percepción
acerca del respeto, que no es más que, el sentimiento que nos lleva a actuar
de la manera correcta por el bien de todos.
El respeto es un concepto fundamental en la utilización de esta metodología
y que debe ser internalizado con buenas bases para que el niño pueda
practicar el respeto de la manera correcta no solo por los demás sino por sí
mismo y el medio ambiente que le rodea.
Para evitar caer en ese error, es importante que el adulto, por lo menos en el
caso de los padres, entienda que el niño es un ser independiente y no su
prolongación. Que no se hagan demasiadas expectativas con respecto a lo
que se espera de ellos en el futuro y que no se les exija realizar tareas sin
permitirles expresar sus intereses.
La clave según el método Montessori está no ejercer la disciplina sino
promover la autodisciplina en el niño, apoyándolo en sus necesidades y
reconociendo su capacidad para tomar sus propias decisiones.
Para finalizar, otro elemento que por nada debe interferir en el desarrollo
del niño es la ira. El no conocer las necesidades del niño y no entender
porque realiza ciertas acciones, puede llevar al enfado desmedido de
cualquier padre.
Con esto sólo se logra crear miedo en el pequeño, fomentar sus
inseguridades y bajar su autoestima. Todo esto de un modo u otro ejerce una
influencia negativa en el desarrollo normal de sus procesos neurológicos, y
por ende en su capacidad para formar nuevos aprendizajes.
Habilidades (Escritura y Lectura)
Existen muchas formas a nivel mundial de enseñar a los niños a leer y
escribir, sin embargo, en los últimos años este método de María Montessori
ha logrado sobresalir entre muchos otros y actualmente es aplicado en
muchos lugares del mundo. Esto es debido a las múltiples ventajas que
representa tanto para el niño como para el adulto, ya sean sus padres o
tutores.
El método Montessori se hace presente en las actividades que promueven la
formación de conceptos lingüísticos de la misma manera en que lo hace con
el resto de las áreas, es decir, a través de actividades que involucran
movimiento, juegos, interacción y activación de los sentidos.
Algunas de las características más resaltantes de este modelo y que lo hacen
atractivo para emplearlo a la hora de que un niño aprenda a escribir y leer
son las siguientes:
Aprovecha la capacidad receptiva del niño
Según esta metodología existe un momento en que el niño ha desarrollado
ciertas habilidades gracias a sus sentidos y que le ofrece mejores
condiciones psicológicas y anímicas para reaccionar de manera más
favorable frente a ciertos conocimientos.
Es en este momento donde está especialmente receptivo a ciertos
aprendizajes y tiene un deseo que lo impulsa de manera natural a captar
mejor toda la información que se le presente, disfrutando además del
proceso. Es por ello que, según este método la etapa de los 3 a los 6 años es
la ideal para desarrollar estabilidades lingüísticas en ellos.
Respeta su autonomía
El niño es un ser único qué tiene habilidades y destrezas diferentes. Es
importante tener esto muy presente a la hora de pretender generar ciertos
conceptos en él. Hay que darle su espacio y permitirle aprender según su
propio ritmo.
Que un niño aprenda las letras más rápido que otro no es garantía de que
este vaya a ser más exitoso en el futuro. Lo importante es vigilar su
rendimiento y apoyarlo cuando sea necesario para que logre los objetivos
esperados.
Atención personalizada
En el caso de las instituciones que imparten enseñanzas bajo esta base
pedagógica el maestro organiza actividades individuales o en pequeños
grupos según sean sus necesidades con el propósito de ayudar a los que más
orientación requieran según el área a trabajar.
De igual forma en el hogar se deben organizar las actividades a realizar para
no agobiar al niño con tareas más difíciles de lo que pueden procesar, esto
puede hacer que pierdan el interés y se demoren más en asimilar toda la
información que se les esté presentando.
El niño es su mejor maestro
En este método se hace hincapié en despertar la necesidad de socializar de
cada niño, procurando generar en ellos empatía. La idea es que el niño
aprenda a compartir, conocer y respetar las ideas de otros niños con
capacidades e intereses diferentes, y sean capaces de ayudarse entre sí.
Por medio de la observación se ha podido comprobar que los niños son los
mejores maestros y al valorar la colaboración por encima de la competencia
los pequeños aprenden unos de otros, en un ambiente tranquilo, felices y sin
presiones.
Un entorno adecuado
Tanto en el aula como en el lugar donde se desenvuelve el niño dentro del
hogar, los espacios deben ser limpios, accesibles y pensados para propiciar
la generación de conocimientos según el área de aprendizaje que se
pretende abordar.
Las tareas deben ser organizadas y esquematizadas de acuerdo a sus
necesidades y destrezas. Lo más recomendable es que los niños trabajen en
grupos reducidos o solos y darles la libertad de moverse a su voluntad,
desempeñando actividades que se presenten como juego pero que potencien
sus talentos y habilidades de forma sensorial.
La Escritura
Uno de los momentos que más ansiedad causa en cualquier padre es el
momento de enseñarle al niño las letras y lograr activar en ellos ese deseo e
interés por aprender a leer y escribir. El método Montessori recomienda que
esta actividad se inicie a partir de los 3 años aproximadamente, por
supuesto, esto va a depender del desarrollo del niño.
Cada niño es diferente y no todos tienen las mismas habilidades y destrezas.
Es posible que para aquellos que tengan mayor capacidad de comunicarse
con otras personas y ya puedan hablar con más seguridad se les facilite
enfrentar los retos de esta tarea.
Desarrollar conocimientos y habilidades para la escritura y lectura con el
método Montessori dista mucho del método tradicional puesto que bajo este
esquema la idea principal es enseñar al niño a conocer el sonido que
produce cada letra de forma individual.
Es decir que se apoyan en la fonética, caso contrario del método tradicional
en donde las palabras se separan en sílabas y éstas por lo general están
compuestas por dos o más letras. En el caso de los fonemas el niño debe
separar cada letra que forma la palabra y reproducir el sonido que cada una
produce de manera individual.
Pero inicialmente no se les presentan las letras como tal. En esta primera
etapa se buscar crear asociaciones en su mente a través de sonidos
distintivos asociados con la imagen de la letra, pero sin nombrarla como tal.
Es un trabajo mayormente fonético. Lo que se hace es utilizar sus
habilidades para conversar y llevarla al juego. Una de las formas de hacerlo
es por medio del juego del sonido, con este, se puede, por ejemplo, diseñar
una actividad en la que el niño nombre ciertos objetos u animales de su
preferencia y al ellos decirlo, el padre debe mostrarle el sonido base que
produce cada letra que conforma esa palabra, más no el nombre de cada
letra.
A través del sentido auditivo el niño puede llegar a comprender más
fácilmente el sonido que produce cada una de las letras. Esta tarea requiere
tiempo, dedicación y esfuerzo. Pasará algún tiempo antes de que niños se
familiarice y reconozca los sonidos de cada una de las letras. Un dato
importante es que, para realizar esta actividad, no es necesario de un
material específico, sino que lo importante es enfocarse en la interacción
con los niños y en el desarrollo de su sentido auditivo.
Plantearles esta actividad a los niños como un juego y no como una
responsabilidad pues puede aburrirse y perder interés en el aprendizaje. A
pesar de que es una metodología muy diferente y que un adulto puede
percibirlo o asumirlo como una tarea más compleja, está comprobado que
para los niños no es así debido a que ellos no tienen muchos de los
condicionamientos de un adulto y están en capacidad de asimilar los
conceptos mucho mejor a través de los sonidos.
Por lo tanto, al desarrollar un pensamiento fonético será capaz de aprender a
leer mucho más rápido. Una vez que esta tarea es dominada por los niños,
el siguiente paso es presentarle las letras de manera táctil y visual, a través
de las letras de papel de lija.
Esta es una técnica en la que se presentan las letras realizadas en papel de
lija sobre unos pequeños cuadrados y de forma individual, y se le muestran
al niño asociándola con los sonidos con los que ya hemos venido trabajando
para cada una de las letras.
Aun en ese momento no es conveniente decirle el nombre de la letra, sino
que asocien con la ayuda de sus sentidos el sonido con el que han venido
trabajando con cada una de las formas que se les están presentando.
Con esta estrategia el niño tiene además la posibilidad de percibir a través
del tacto la forma de la letra y realizar con sus dedos el movimiento que
deberá hacer para elaborar esa letra al momento de iniciar la escritura.
Es bueno comprender que a pesar de que algunos niños tienen la capacidad
de memorizar las letras quizás antes de los tres años, lo más probable es que
no las conozcan como tal, sino que solo las han memorizado.
Pero con técnicas como esta, a pesar de que es un proceso más lento el niño
tiene una oportunidad real de aprender sobre las bases firmes que le darán
mayor propiedad para manejarse ante estos desafíos.
Otro dato curioso de la aplicación de este modelo educativo es que
presentan las letras de manera individual y fuera de un contexto organizado
y secuencial como lo es el abecedario. Pero gracias a la utilización de las
letras en papel de lija y el valor asociativo que estas aportan para formación
de conceptos en razonamiento del niño, esto no representa mayor
inconveniente para los procesos de aprendizaje.
Por supuesto para facilitar esta actividad se debe organizar la presentación
de cada letra yendo de las más sencillas a las más complejas. Iniciando
preferiblemente con palabras que tienen un valor afectivo y puede fijarse
más fácilmente en la mente del niño como por ejemplo la m usando la
palabra “Mamá” y cuyo sonido distintivo será “Mí”.
Cada niño a su ritmo irá internalizando los sonidos y letras para
posteriormente crear sus propias palabras de forma tal que la práctica y el
desarrollo de un nuevo conocimiento le ayudarán a entender y descubrir
cada vez con mayor seguridad lo que está escribiendo. Poco a poco y sin
darse cuenta el niño llega a una etapa de descodificación en donde su
memoria les ayuda para empezar a reconocer cada palabra y así pasar a la
lectura.
Al poner a la disposición del niño las letras con una textura diferente, éste
tiene la posibilidad de recorrerla con su dedito y esto le dará más sentido a
la acción de escribirla posteriormente. Se ha comprobado que combinar la
pronunciación con un trazo es mucho más efectivo para el aprendizaje pues
se activan varios procesos neurológicos al mismo tiempo realizando una
actividad multisensorial como esta. Una vez superada esta etapa la
realización de las letras en mayúsculas se dará de forma natural.
Una vez que el niño aprenda a escribir podrá pasar a desarrollar la lectura.
Según este método es preferible usar las letras minúsculas para que los
niños aprendan a escribir puesto que para ellos es más fácil dibujar curvas
que trazar líneas rectas. Por instinto los niños al tomar un lápiz para realizar
trazos dibujan figuras ovaladas o círculos. Con la ayuda de las letras en
papel de lija los trazos del niño serán mucho más fluidos
La Lectura
Otra de las características que distingue a este método en relación al
tradicional, es que el aprendizaje se inicia con la escritura y luego pasa a la
lectura. Esto es debido a que para realizar esta tarea se necesita de una
madurez en los procesos neurológicos un poco mayor que en el caso de la
escritura.
Por esa razón, aunque con este método el niño pueda aprender a formar
palabras aún se le dificulta leerlas y con las letras el papel de lija nunca se
les enseña a leer sólo a escribir. Inicialmente se comienza con una lectura
mecánica, con la ayuda de tarjetas con el nombre de algunos objetos.
Se induce al niño a reproducir de manera corrida los sonidos de cada letra
hasta formar la palabra. El niño comienza a leer las tarjetas con la ayuda de
su capacidad de asociación al objeto. Esta es una de las formas más
sencillas de ayudar al niño a practicar y desarrollar la lectura.
El segundo paso está relacionado con explicarle al niño cual es la función
de cada palabra. Aquí se utilizan algunos ejercicios para que el niño se dé
cuenta de la importancia de colocar ciertas palabras dentro de una oración y
cómo cambiar esta palabra puede representar un cambio total en la
intención de la frase.
En esta fase se trabaja con todos los elementos que conforman una oración
como; el artículo, verbo, adjetivos etc. Así como el género, intención y
composición de las palabras que son objeto de estudio.
Superados estos retos llega el momento de la lectura corrida, esta acción
vendrá dada por la comprensión clara del niño cuando está leyendo, tanto lo
que dice cómo lo que significa sus palabras. La finalidad de la lectura es
que el niño entienda lo que lee y pueda interpretarlo perfectamente.
Matemáticas con Montessori
Montessori es un método de enseñanza muy famoso, y es por esto que se
aplica desde hace más de un siglo para enseñar a los más pequeños de
manera eficiente, y la matemática no es una excepción.
La Dra. Montessori hacía mucho énfasis en que se debían establecer
diferencias en las maneras de pensar entre adultos y niños, pues ella decía
que los adultos se concentraban en el producto y los niños en el proceso, y
de esta manera es que se daba el aprendizaje.
La Dra. Montessori creía con mucha firmeza que el introducir las
matemáticas al aprendizaje de los niños en las etapas más tempranas,
resultaría beneficioso durante su desarrollo pues le servirían para que su
cerebro comenzará a trabajar de manera más lógica y comprensiva, esto sin
memorizar las matemáticas de manera inorgánica, si no por el contrario,
aprendiendo a pensar con ellas e introduciéndolas a su vida diaria.
Para un niño, según las observaciones de Montessori, las matemáticas no
son un proceso de aprender procedimientos o leyes. Más bien se trata de un
proceso en los años tempranos de su vida, de relacionar formas, cambios de
luz, contraste entre colores, y relaciones que ve en su entorno.
En la actualidad, más de cien años después del planteamiento del método se
han realizado investigaciones que confirman su correcto funcionamiento,
pues está comprobado que los patrones de funcionamiento comienzan a
muy corta edad y es por esto que Montessori los aprovecha al máximo.
Los niños son muy curiosos, y si el ambiente Montessori está debidamente
equipado, podrán explorar y decir qué conceptos matemáticos quieren
aprender. Por ejemplo, si en el ambiente existen, podrán poner interés en un
libro de sumas y restas, que van a tomar y a explorar hasta que comprendan
que no lo entienden, y es allí donde podrá acudir con total libertad a sus
compañeros o a su guía para que se lo explique.
Como en todas las actividades Montessori, las rutinas son muy importantes,
la Dra. Montessori comprobó la atracción que sentían los pequeños por el
orden de manera innata así que esta es la mejor manera de iniciar con el
desarrollo del pensamiento crítico.
El método Montessori para aprender a contar, se trabaja exactamente igual
que el Montessori para aprender a leer, se debe iniciar en etapas tempranas
para aprovechar las etapas sensibles y la curiosidad del pequeño, descansa
sobre todos los sentidos del niño pues este manipula y compara objetos.
Como dice el principio fundamental establecido por la Dra. Montessori:
“cada niño aprende a su propio ritmo”.
Un perfecto ejemplo de esto es la existencia de bloques de madera en
prácticamente todos los ambientes Montessori, pues son herramientas que
se pueden utilizar para explicar de forma visual y creativa cualquier
concepto.
Las matemáticas son esta asignatura que se comienza a ver siempre en las
primeras etapas de la educación, y por lo general es una de las que más
cuesta, por esto muchas instituciones y sus maestros profesores aplican
distintos métodos para enseñarla, algunos más eficientes que otros. Por eso
es bueno que, como padres, conozcamos la manera que Montessori se
aplica para enseñar matemáticas a los más pequeños de la casa.
El principio de Montessori es el mismo con las matemáticas que con las
otras disciplinas, usando colores, palitos, damas, fichas, cubos y mucho
material dinámico que despierten el interés de los pequeños.
El Montessori matemático también se centra en la parte sensorial, que para
el momento que se introduce la matemática ya se supone que el pequeño ha
dominado este tipo de estímulos y experiencias que ha adquirido en las
etapas anteriores y podrá ordenarlas a través de colores, texturas, formas y
tamaños.
Los materiales utilizados para el método Montessori en la matemática,
buscan ser lo más integrales posible, pues buscan conectar los hemisferios
derecho e izquierdo, fomentando el desarrollo de ambas partes del cerebro.
Por ejemplo, los ejercicios que involucran formas geométricas son perfectos
para esto, pues el lado derecho se encarga del manejo de espacios y el lado
izquierdo se encarga del procesamiento de conceptos abstractos, pero lo
más importante es que ambos interactúan autocorrigiéndose durante el
proceso.
Este método siempre busca enseñar de lo concreto a lo abstracto, es por esto
que siempre es importante seguir el orden de la enseñanza para no sabotear
el proceso, todos los materiales y juegos están conectados para seguir un
patrón que lleve al objetivo final.
Algunos de los materiales matemáticos utilizados en Montessori, son “la
torre rosa”, “la escalera marrón” o los “listones rojos”, todos diseñados para
estar conectados entre sí y para ser especialmente utilizados en la rama
matemática.
Una de las principales características en común que tienen estos materiales
pedagógicos matemáticos, es que llegan hasta diez, pues la decena es la
primera serie de números que se le introducen a los pequeños para que los
aprendan y dominen.
Este punto permite crear y dominar un cierto tipo de orden inconsciente
para todas las actividades, en la que, por supuesto está incluida la
matemática, y este orden previamente existente en su conciencia le va a
permitir aprender con más facilidad.
Uno de los primeros ejercicios o actividades Montessori que se pueden
hacer con los pequeños es la de reconocer sólidos geométricos a través del
tacto. Es decir, usa el sentido estereognóstico de nuestros pequeños,
conocido de otra manera, trabaja la forma de conocer los objetos sólidos
utilizando solo nuestras manos.
Para realizar esta actividad con éxito lo más importante es que el padre o
guía le diga claramente el nombre correcto de la figura, y es que la mente
absorbente está aquí en práctica, pues esta actividad sería para realizarse en
algún niño de entre 3 y 6 años, donde el niño absorbe todo el vocabulario de
manera práctica y casi sin esfuerzo. Esta actividad trabaja el tacto y la
concentración pues el niño tiene que permanecer concentrado mientras
reconoce las distintas figuras geométricas.
Las matemáticas son muy abstractas, son una ciencia que incluso a muchos
adultos les cuesta entender, así que no es de extrañar que sea difícil para un
niño comprenderlas la primera vez que se les presente. Montessori permite
ponerle color y textura, haciéndola mucho más fácil de asimilar.
Con este método las matemáticas pueden tocarse, sentirse, manipularse, y
más importante, poder jugar, y es que el juego y la exploración es la
principal manera en la que los pequeños aprenden.
Los llamados “listones rojos”, son el primer instrumento Montessori de
enseñanza matemática, y consiste en diez listones rojos que van
aumentando de 10 en 10 centímetros, esto motiva al pequeño a ordenarlo
según su longitud, dándole una idea de lo que representa el número 10.
Esto con el propósito que el pequeño ordene y maneje de manera sensorial
estos listones, le enseñará la longitud, y una vez que domine en repetidas
ocasiones esta actividad, se podrá pasar a los listones numerados. Son
exactamente iguales en longitud, pero están rayados a la mitad lo que le
permite al niño entender por cuantas unidades está conformado el listón.
Este tipo de material es beneficioso porque le permite al niño identificar al
número como un todo, y una vez que estén los listones rayados ordenados
se le debe dar al niño la lección en tres etapas para mostrarle en qué
consisten.
Este método fue aprobado por la Dra. Montessori. Consistía en que,
poniendo como ejemplo el listón número uno, en señalárselo al pequeño
afirmándole que ese es uno, después, se le pide al pequeño que nos de uno,
y por último se refuerza la pregunta diciéndole ¿esto qué es? Si el pequeño
responde de manera correcta y afirmativa, se podrá continuar a la siguiente
lección, este método ha perdurado por siglos debido a su eficiencia.
La siguiente actividad matemática de Montessori son los números de Lija,
que son tablillas de colores brillantes que contienen el número en relieve,
para que relacione la forma del número con los listones. Después de darle la
lección en tres pasos de Montessori, se puede pasar a la bandeja de arena,
donde se intenta que lo reproduzca.
Otro material que se puede utilizar para introducir a los pequeños a la
matemática es la caja de husos, esta caja consiste, como se imaginan en una
caja dividida en diez segmentos e identificada con cada uno de ellos.
Por lo general al lado de esta caja hay algún tipo de cesta o recipiente donde
van los palitos o husillos que se deben utilizar para el juego y que el niño va
contando para meter en la casilla correspondiente al número. Después de
agruparlos, les pone una liga o banda elástica y los introduce en la casilla
con el número correspondiente, esta actividad le da al pequeño una noción
impresionante de lo que quiere decir.
Los números y sus marcadores es otro de los recursos más usados y más
sencillos de conseguir por los educadores o los padres que quieran aplicar
Montessori para enseñar matemáticas a sus hijos. Consiste en organizar los
números de manera ascendente, y acompañarlos de puntos que representan
cada unidad, este método funciona perfectamente para comenzar a
introducir al chico los términos de “par e impar”.
Las perlas de colores son excelentes para esta actividad pues hacen y
tangible algo para el niño que es tan abstracto como la matemática, con este
método puede sentir y ver su magnitud.
Otro método similar para esto es la bandeja de introducción al sistema
decimal, y consiste en una serie de perlas o pequeñas bolitas agrupadas en
unidad de decena, centena y millar. Este método hace comprender al
pequeño las magnitudes que representan los números cuando la edad
amerita introducirlo al sistema decimal de los números.
La lección posterior a esta puede ser la de las tarjetas numéricas, que son un
principio similar al de la bandeja, pero representan de manera numérica la
decena, centena y millar, del 1 al 9.
Existe también un material llamado las tablas de Seguín, enfocado a
enseñar al niño los números del 11 al 19, y es estupendo pues el pequeño va
construyendo números a partir de diez y va sumando por decirlo de alguna
manera, a este diez, los números del 1 al 9 y de esta manera se construyen
los números del 11 al 19, y si así lo deseas, se pueden acompañar de manera
gráfica con perlas los números.
Comparación con el método tradicional
El método Montessori es algo que prácticamente nadie conoce antes de ser
padre, pero cuando corresponde, quizá es más probable que se escuche
nombrar. Y es que hemos estado tan acostumbrados al cuadrado método
tradicional de enseñanza que nos cuesta probar cosas nuevas, que la
mayoría de las veces resultan mejor.
Para establecer las diferencias, primero debemos hablar por separado de
ambos métodos, y comenzaremos por el método pedagógico prusiano, la
base y la columna vertebral de la educación actual.
El reino prusiano, que sería en la actualidad Alemania, patentó este sistema
de educación rígido y estructurado, y con la idea de obtener soldados
obedientes y disciplinados, tomando esto como base y con un contexto
social que estaba sacudido por la revolución industrial. John Rockefeller,
que tenía muchísima influencia en el gobierno norteamericano, lo usó como
base para crear un sistema educativo que, en vez de soldados, generara
empleados para las nuevas y crecientes empresas.
Esta apertura de nuevas instituciones y el control que tenía Rockefeller, lo
benefició a él directamente y a las familias que tenían monopolios
empresariales y que cada vez requerían más empleados con una formación
medianamente buena.
Pero esto era vigente para esa época, creaba alumnos pasivos, repetitivos y
con la creatividad cercenada, pues solo debían seguir instrucciones y
realizar tareas industriales completamente alejadas de las habilidades
creativas de los estudiantes.
Actualmente se han realizado estudios que aseguran que la actividad
cerebral del estudiante cuando es pasivo, como lo establece el sistema
actual, es similar a como cuando ve televisión, prácticamente improductiva.
Y es que en este sistema que no ha variado, el profesor siempre tiene el
control, y los alumnos a veces por timidez, no son proactivos.
Hoy en día hay un término conocido como “neuroplasticidad”, y que
confirma la capacidad del cerebro de adaptarse y cambiar constantemente
su estado, capacidad que la Dra. María Montessori planteó hace más de un
siglo observando el comportamiento de los niños cuando aprendían. Pero
hoy en día podemos explicar de manera científica, por qué esto sucedía y
explicaba el mejoramiento en sus habilidades cognitivas con el paso del
tiempo.
Un pedagogo británico muy reconocido en la actualidad, Ken Robinson,
critica fuertemente la educación actual. Afirma que los niños nacen con
cualidades creativas que frecuentemente el sistema estructurado y obsoleto
entierra por no considerarlos útiles o porque simplemente no se le da la
oportunidad suficiente de explotarlos.
Otra crítica al sistema educativo tradicional es que el conocimiento por
memorización no sirve, si no se aplica de la manera correcta, esto se vuelve
un aprendizaje inorgánico. La más grande deficiencia del sistema educativo
tradicional es que transforma a las personas en una calificación, una cifra o
una letra que no representan lo que la persona es.
El valor de un estudiante no puede resumirse a eso, por el contrario, lo que
hace es disminuir la autoestima de los alumnos y dañar irremediablemente
la percepción que tienen de sus capacidades.
El método tradicional pone por delante la teoría por encima de la práctica,
todos los alumnos están sentados copiando de la pizarra sin aprender de
manera práctica lo que ven allí. Esto no funciona, y, además, el miedo al
fracaso nos hace pensar que estudiar las cosas con cuidado o recelo nos
prepara mejor, cosa que es completamente incorrecta.
Este sistema educativo actual, que comienza desde las etapas tempranas,
aborrece y hasta condena las habilidades especiales de cada alumno que en
ocasiones pueden manifestarse a muy temprana edad. Todos estudian las
mismas materias de la misma forma, con la misma rutina y el mismo
horario, sin tener en cuenta las peculiaridades de cada estudiante, o si un
alumno no puede dejar de moverse o le cuesta prestar atención,
simplemente hay algo mal con él.
Otra crítica que está tomando más fuerza en la actualidad con respecto al
sistema educativo, es la de que no enseña elementos correspondientes a la
vida real. Por el contrario, se centra solo en teoría de materias que muy
pocas veces se pueden utilizar en condiciones reales, son conocimientos
meramente académicos, y no se tiene como propósito formar ciudadanos
críticos.
Por otro lado, encontramos el método Montessori, este método planteado
por la Dra. María Montessori a finales del siglo 19, y que se basó y se
formuló en base a la observación de los niños en situación de riesgo social
por parte de la Dra. Montessori. Posteriormente con la publicación de su
libro, se puso en práctica este método en las instituciones creadas por ella y
después fue adaptado por varias escuelas a nivel mundial, la mayor prueba
de su éxito es que se mantiene vigente después de un siglo.
La filosofía del método Montessori se basa en que los niños en sus primeras
etapas tienen la capacidad de absorber conocimiento del entorno de manera
prácticamente involuntaria, pues poseen lo que la doctora denominó “mente
absorbente”, y no es nada más que la habilidad de todo niño de pasar el
conocimiento de una actividad consciente a una inconsciente.
Otra clave que debemos conocer para entender el método Montessori es la
importancia del ambiente, este método requiere, para enseñar en las
primeras etapas de la vida de un pequeño, de un ambiente controlado. Está
diseñado especialmente para aplicar esta pedagogía que ha probado ser tan
exitosa, sobre todo en los chicos con algún tipo de discapacidad intelectual.
Con esto claro, podemos establecer las diferencias entre ambos sistemas
educativos, sobre todo a nivel de los más pequeños. Para el método
tradicional, el aprendizaje está dirigido por el profesor o el titular de la clase
y es de forma colectiva, igual para todos, mientras que con Montessori el
aprendizaje es dirigido por el niño, según sus intereses y su evolución.
En el método tradicional, el niño forma parte del aprendizaje de
forma pasiva, siendo el profesor el que tiene el protagonismo y la
parte activa en el aula, mientras que los pequeños permanecen
sentados escuchando. En el método Montessori, los niños forman
parte activa de su aprendizaje siendo él mismo el protagonista, en
un aula preparada para estimular su desarrollo y en la que se
puede mover libremente.
Tradicionalmente, el niño aprende por imposición del profesor, un
pensum de estudio desarrollado de forma genérica para los niños
de su edad, mientras que con Montessori cada pequeño tiene su
aprendizaje individualizado y que viene marcado por su ritmo.
Con el método tradicional, el objetivo de la enseñanza es
conseguir un aprendizaje curricular que quede reflejado en una
nota final puesta cuando termina el curso. Pero con el método
Montessori, el objetivo del aprendizaje es que el niño desarrolle
su potencial en todas las áreas y se sienta realizado aprendiendo.
Con el método tradicional, los recursos de aprendizaje son en su
mayoría fichas, tablas, cuadernillos o libros de texto, así como
apuntes dados por el profesor mientras que con el método
Montessori los recursos de aprendizaje, son materiales
manipulativos y libros didácticos que pueden consultar a su
disposición.
El sistema tradicional estimula la memorización de los conceptos
que resultan a menudo abstractos para los niños, pero en
Montessori son estimulados los cinco sentidos del pequeño, con
materiales y estímulos sensoriales concretos que el niño puede
tocar, ver, oler, oír y degustar.
Tradicionalmente el niño es comparado con sus compañeros a
través de las notas, de la cuantificación de sus habilidades, no se
fomenta demasiado el aprendizaje de los compañeros, ni la
colaboración o ayuda entre ellos, sino más bien la competitividad,
bajo el método Montessori los niños no son comparados con
notas, se fomenta que unos aprendan de otros, así como la
colaboración y gestión de las actividades en equipo.
El niño bajo el método tradicional trabaja durante un tiempo
limitado y específico en cada tarea que marca el profesor,
mientras que en Montessori el niño decide el tiempo que quiere
trabajar en los materiales y tareas escogidas por él mismo.
Los errores en el método tradicional vienen marcados por el
profesor, los penaliza en los cuadernos con alguna palabra que
refleje la negatividad, o críticas negativas, esto, además de las
notas que desmotivan al pequeño. Con la pedagogía Montessori,
el niño aprende de sus propios errores que vienen marcados por el
propio material, el niño se da cuenta que algo no marcha, porque
los materiales y lo que pueda hacer con ellos llevan el control de
su error para que pueda trabajar de forma autónoma.
El método tradicional guía al niño sobre qué y cómo tiene que
hacer las cosas, durante cuánto tiempo, y cuando se sale de esto
es muy mal visto y corregido por el profesor, en el método
Montessori el niño toma estas decisiones, qué hacer y cómo
hacerlo son su elección, no es interrumpido en ningún momento
pues esto entorpece su desarrollo.
El método tradicional refuerza el aprendizaje a través del
profesor, y a través de la memorización, el niño memoriza los
conceptos únicamente por la presión que conlleva una mala
calificación o algún tipo de castigo, la metodología diseñada por
la Dra. Montessori, el aprendizaje es reforzado internamente por
el propio niño que repite la tarea hasta perfeccionarla, estimulado
por su propio interés y curiosidad.
Tradicionalmente se persigue el desarrollo del niño,
principalmente en las asignaturas del pensum o currículo, casi no
se enfatiza en sus habilidades prácticas, ni en su propio cuidado
personal. Pero el método Montessori, persigue el desarrollo del
niño en todas las áreas, incluidas áreas de la vida práctica o
cotidiana, en su propio cuidado y la conservación de su entorno,
esto es algo fundamental para el método.
El aula tradicional suele estar distribuida con pupitres alineados o
en grupos, con una pizarra al fondo donde el maestro da la clase,
y dibujos con contenido académico colgado en las paredes, por
esto no resulta demasiado estimulante para él. En contraste con
esto, el método Montessori hace énfasis precisamente en esto, en
el aula que debe ser un ambiente sereno, cuidadosamente
preparado y que funcione como el principal estímulo del niño a
través de materiales didácticos y de aprendizaje dispuestos a su
altura, que le resulten interesantes, organizados por áreas y listos
para usarse de forma autónoma cuando así lo deseen.
En el método tradicional no puede interactuar con sus
compañeros pues esto está muy mal visto, levantarse, o moverse
del sitio sin el permiso del profesor tampoco puede hacerse. Pero
en un aula regida por el método Montessori, el niño tiene libertad
de decisión para interactuar con sus compañeros y moverse
cuando lo desee, pues el aula está preparada para ello, además de
que esta acondicionada para trabajar de forma individual o por
equipos, sobre todo en el suelo, que por lo general es de una
superficie blanda.
En las aulas tradicionales, los niños están agrupados por edades,
para seguir el pensum establecido para esa determinada edad,
mientras que en el aula Montessori hay una mezcla de edades.
Esto con la intención de reproducir una mini sociedad y que los
más pequeños se interesen en fomentar su curiosidad observando
a los más grandes, en estos entornos hay una gran cantidad de
actividades sucediendo al mismo tiempo, y que estimulan de
forma constante al niño.
El aula tradicional cuenta con una pizarra y un profesor que
explica de manera teórica en ella, pero en el aula Montessori, el
niño toca y experimenta, realizando actividades específicamente
diseñadas con material didáctico adecuado que le despierte interés
en las lecciones que debe aprender.
El aula tradicional o las instituciones educativas tradicionales,
hay muchas normas que imponen negativamente sobre los niños,
mientras que en las aulas Montessori hay libertad pues el espacio
es seguro y fue adaptado para ello, existen pocos límites, pero que
sin embargo son marcados de forma muy clara al niño.
Según los expertos, uno de los errores más grandes de las aulas
tradicionales es el imponer disciplina externa, que viene
representada en forma dominante por el adulto, por el profesor o
por el director, mientras que en el aula Montessori, se fomenta la
auto disciplina, que crezca internamente. Esto se logra por el
ambiente preparado en el que se desarrollan las clases.
Otro error muy grave de la educación, incluso de la crianza
tradicional, es que el niño actúa de forma correcta y disciplinada
para recibir un premio o una alabanza y generar una sensación de
satisfacción en el adulto, lo mismo ocurre con los castigos. Por
eso en Montessori esto no existe, la idea es que el niño razone y
piense las consecuencias naturales de sus actos, evitando el
condicionamiento de su personalidad.
El método tradicional protege y en muchas ocasiones actúa por el
niño, incluso hasta edades más avanzadas, pero Montessori confía
en el niño, y fomenta su autonomía proporcionándole un
ambiente seguro y adaptado a su tamaño y necesidades.
El método tradicional educa para la excelencia y semiperfección
del niño, pero el método Montessori educa para la paz, para la
felicidad y para el correcto desarrollo del niño como individuo,
para forjar una personalidad lo más correcta posible y que
aprenda a convivir en sociedad.
Otra característica es que en el método Montessori no hay
evaluaciones o exámenes de ningún tipo, es el propio ritmo del
pequeño el que marca su avance.
Un aporte y diferencia que podemos destacar entre el sistema
tradicional y el método Montessori, es el hecho que este último
busca satisfacer de manera exitosa las necesidades de pequeños
con algún tipo de discapacidad intelectual. El método Montessori,
no busca excluir a estos niños por la discapacidad que presenten,
si no por el contrario, presenta una sola área de estudio donde
todos puedan aprender y participar a su ritmo.
El método Montessori también representa una ventaja para los
niños con algún grado de discapacidad pues las aulas de este tipo
por lo general cuentan con muy pocos alumnos, lo que los hace
sentir mucho más seguros durante el proceso.
Un aula Montessori cuenta por lo general con un máximo de 15
alumnos, pero si el caso fuera de un aula con niños que presenten
alguna discapacidad, este número podría reducirse, dándole al
adulto guía más capacidad para realizar un seguimiento del
progreso y ayudando al desarrollo de las actividades de manera
más meticulosa y personalizada.
Además de esto una capacitación de toda la familia en el método
Montessori puede darnos resultados mucho más satisfactorios a la
hora de educar a un pequeño que presente discapacidad, cuando
el método tradicional rara vez es conocido por los padres, el
Montessori sí lo es.
Un aula Montessori para pequeños especiales, rara vez tiene
actividades que requieran de instrucciones, órdenes o pasos
precisos. Por el contrario, son proyectadas y diseñadas para que el
pequeño se autocorrija y llegue a las conclusiones necesarias sin
la intervención de otra persona, además de que la tarea la
selecciona él mismo según la que le llame más la atención.
Este método aplicado de manera correcta en niños discapacitados
puede potenciar y estimular el desarrollo de sus capacidades
cognitivas de manera casi ilimitada. Aprenden todo de lo que
puedan ser capaces y el hecho de ser aptos para asimilar que ya
dirigen su aprendizaje, los hace sentir realizados y los motiva a
continuar aprendiendo.
La comodidad del niño también se ve beneficiada en el método
Montessori frente al tradicional, el pequeño es quien escoge
donde realizará sus tareas, en qué lugar del aula se siente más
tranquilo, y es por esto que no es recomendable asignarles un sitio
fijo, es preferible dejar que ellos conduzcan su actividad desde el
lugar de la habitación que los haga sentir más a gusto.
Conclusión
Hoy en día existen muchos métodos aplicables para la crianza y formación
de los niños, pero el de María Montessori es uno de los más sensibles y
humanos que existe. Los principios fundamentales sobre los que se ideó
este modelo educativo han impulsado una apertura de pensamiento en
muchos de los padres que buscan una alternativa diferente para sus hijos.
Aunque pueden resultar difíciles de asimilar para las personas
tradicionalistas, representan una estupenda opción para los que creen que
sin presiones los niños pueden generar mejores resultados. Autonomía,
libertad y respeto son valores que atraen a cualquier ser humano y más
cuando estos representan la oportunidad de darles a los hijos la posibilidad
de crecer a sus anchas según sus propias habilidades y en base a sus talentos
e intereses.
Aprovechando el impacto psicológico que se genera en la mente del niño
cuando puede moverse libremente y es capaz de realizar tareas por sí
mismo, es cuando está más receptivo y puede aprender e internalizar mejor
los conocimientos.
Gracias a la investigación exhaustiva y prácticas realizadas por María
Montessori, se comprobó que la capacidad de autoaprendizaje en el
individuo existe desde el mismo momento en que se encuentra en el vientre
de su madre y que puede ser estimulada y aprovechada por sus padres o
tutores desde el mismo desde que llega a este mundo y durante su etapa
escolar.
Esta habilidad le otorga a cada individuo la libertad de tomar de su entorno
el elemento que necesite y transformarlo en conocimiento gracias a la
estimulación efectiva de sus sentidos. El gusto, el tacto, la vista, el olfato y
el oído, juegan un papel decisivo en la interpretación de cada experiencia.
Son las herramientas personales que le permitirán a cada niño descubrir y
fomentar habilidades y destrezas diferentes en cada etapa de su vida.
Gracias a ellos, el niño será capaz de conocerse a sí mismos, reconociendo
sus propios gustos y preferencias, así como desarrollar las habilidades
lingüísticas y matemáticas que le servirán de base educativa para el resto de
su vida.
Hay quienes creen que este método es elitista y sólo puede ser empleado
por personas con recursos económicos altos, pero no es así. Lo más seguro
es que estas personas no se hayan tomado el tiempo de leer a profundidad
acerca de este método. Pues si bien existen materiales Montessori que
fueron creados específicamente para realizar algunas tareas que despiertan
el interés del niño y cuyo costo pueda resultar inaccesible para algunos, lo
cierto es que no es un modelo excluyente.
La idea es que los padres conozcan a profundidad los beneficios de educar a
los niños bajo la filosofía de Montessori para que así puedan aplicarla,
según sus posibilidades. Puede adaptar los espacios y realizando los juegos
y actividades sin necesidad de comprar el material. Podría aprender las
estrategias y elaborar los instrumentos por sí mismos, con materiales
disponibles en el hogar.
Lo que sí es fundamental es entender el propósito de esta metodología y
tratar de aplicarla en todos los aspectos del día a día. Elementos como el
respeto y la colaboración son tan importantes para cualquier sociedad y con
este sistema son fomentados a través de actividades sencillas y que se
aplican en la vida cotidiana de cualquier persona.
Dándole participación al niño en actividades cómo recoger la ropa o lavar
los trastes una vez que tengan la iniciativa y capacidad de hacerlo,
obviamente con la ayuda de sus padres, les fortalece los sentimientos de
integración y autoestima a lograr realizar actividades que comúnmente ven
qué hacen los adultos.
Con este método todo es útil, por ejemplo, no hay que desaprovechar la
curiosidad natural que existe en todo ser humano desde su nacimiento y que
le permite aprender muchas más cosas y de forma rápida porque hay
interés. Por medio de ella, cada niño está en la capacidad de descubrir y
llegar a manipular todo lo que esté a su disposición y este le generará
valiosos conocimientos.
Tomando la crianza desde esta perspectiva, el niño aprende de forma fluida
y a su ritmo. No es necesario corregirlo, lo que él no ve, no lo internalizará,
sino cuando esté preparado para hacerlo. Respetando sus decisiones
entenderá y fomentará su capacidad de respetar posteriormente, tanto las
decisiones de los demás como los espacios y así mismo.
Estos son valores que, aunque en otras ideologías posiblemente también
esperan ser resaltados, a través de la autonomía se considera que es la mejor
forma de entender lo que es correcto y lo que no. Es un proceso que quizá
pueda parecer lento, pero que permite generar cercanía y confianza a través
de la interrelación de padres e hijos.
Con la implementación de juegos y otras actividades que nutren los
conocimientos del niño, es mucho más probable que demuestre más interés
por aprender cosas nuevas. El padre aprende a intervenir, pero sin interferir
en los procesos propios del niño, aprende a manejar los conflictos y le da
espacio para practicar la libertad a través de la toma de decisiones.
Un padre es un guía que debe mostrarle al niño la gama de oportunidades
que este tiene, y según este concepto no es necesario desperdiciar tiempo y
fuerzas en tareas que no le aportarán mayor beneficio para su futuro. Hay
que observarlos y respetar sus intereses, solo así se logra explotar todo su
potencial, dándoles la oportunidad de vivir una vida propia y no una
extensión de la de sus padres.
Son las experiencias de vida las que enriquecen nuestra toma de decisiones,
y esto aplica desde la llegada al mundo y no solo para cuando se sale del
seno familiar por diversas razones en la edad adulta. Es importante
internalizar que un padre no es eterno ni tiene la vida comprada, por lo
tanto, debe esforzarse por dar a sus hijos la oportunidad de aprender todo lo
que pueda de la vida, pero desde el amor y no la imposición.
Así podrá disfrutar de la verdadera libertad y convertirse en un ser
independiente, pues contará con las herramientas que le permitirán
defenderse y desenvolverse en los diferentes roles que desempeñe a lo largo
de su vida.
Aplicar el método Montessori en el hogar o en la escuela puede estimular el
potencial del niño a niveles impresionantes, creando un mejor vínculo entre
los padres y el niño a través de un proceso de aprendizaje certificado y con
muchos recursos didácticos.