Está en la página 1de 15

PRIMER PASO.

Admitimos que éramos impotentes ante la comida, que nuestras vidas se habían
vuelto ingobernables.

1.- En O.A. comenzamos el programa de recuperación al admitir que somos


impotentes ante la comida. A algunos esto nos resulta difícil debido a nuestra larga
experiencia en intentar controlarla. En algún momento determinado, o
periódicamente, la mayoría fuimos capaces de conseguirlo. Nos empeñábamos en
convencernos que la falta de control era un contratiempo momentáneo, pero que
pronto llegaría el día en el que dispondríamos de la suficiente fuerza de voluntad para
poner un límite a nuestros excesos, y que entonces ya seríamos capaces de
mantenerlos bajo nuestro control. Para todos nosotros, sin embargo, los días en los
que parecía que podíamos controlar la comida fueron disminuyendo, hasta que
finalmente vinimos a O.A. en busca de una nueva solución.

*¿Qué es para ti “impotente ante la comida?*

2.- En O.A. nos enseñaron que no es la falta de fuerza de voluntad lo que hace de
nosotros comedores compulsivos. De hecho, los comedores compulsivos poseemos una
fuerza de voluntad increíble. Pero la compulsión por la comida es una enfermedad que
no se puede vencer a base de fuerza de voluntad. Ninguno de nosotros decidimos
contraer esta enfermedad voluntariamente, de la misma forma que no nos habíamos
propuesto contraer otras enfermedades. Al fin podemos dejar de echarnos las culpas a
nosotros mismos o de responsabilizar a los demás de nuestra compulsión hacia la
comida.

*¿De qué manera has utilizado tu fuerza de voluntad para controlar tu comida
compulsiva?*

3.- Esta enfermedad se manifiesta en tres planos: en el físico, en el emocional y en el


espiritual. La compulsión por la comida no procede de malos hábitos adquiridos en la
infancia, ni de problemas de adaptación, ni siquiera del gusto por la comida, aunque
estos tres factores puedan haber contribuido a su desarrollo. Puede ser que muchos
de nosotros hayamos nacido con UNA PREDISPOSICIÓN FÍSICA y emocional hacia la
compulsión por la comida. Sea cual sea la causa, hoy en día no somos gentes
normales en lo que a la misma se refiere.

*Tu predisposición física es una alergia. ¡Como se manifiesta en ti la alergia?*

4.- Los comedores normales, al igual que los comedores compulsivos, en ocasiones
encuentran placer y se evaden de los problemas de la vida abusando de la comida. Los
comedores compulsivos, sin embargo, reaccionamos de forma diferente cuando
comemos de más; no sabemos parar. Un comedor normal se llena e inmediatamente
pierde el interés por la comida. Nosotros, por el contrario, queremos más.

*¿Por qué crees que eres un comedor compulsivo?*

5.-Algunos de nosotros incluso tenemos una reacción extraña ante determinados


tipos de alimentos: mientras que los demás pueden tomar trozos o cantidades
normales sin que esto les ocasione ningún problema, nosotros nos vemos obligados a
repetir, sirviéndonos un segundo plato... después un tercero...etcétera.
Aunque no todos los comedores compulsivos son capaces de señalar cuáles son los
alimentos concretos que les causan problemas, muchos los podemos identificar sin
ninguna dificultad.

*¿Cómo has llegado a identificar tus alimentos compulsivos y cuales son?*


_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

6.- Todos nosotros tenemos algo en común: nuestra mente y nuestro cuerpo nos
transmiten señales totalmente diferentes a las que recibe el comedor normal. La
experiencia nos enseña que, por mucho tiempo que haya pasado desde que
comenzamos a abstenernos de comer compulsivamente, y que por muy bien que
hayamos aprendido a resolver los problemas de nuestro vivir cotidiano, siempre
tendremos estas tendencias anormales. Los que volvimos a nuestros hábitos previos
de comer compulsivamente, incluso aunque tuviéramos varios años de abstinencia a
nuestras espaldas, pudimos comprobar que parar de nuevo nos resultaba más difícil
que nunca.

*¿Has regresado a comer compulsivamente aun después de algún tiempo en


abstinencia? Escribe tu experiencia para compartirla con todos.*

7.-Es evidente que si queremos vivir libres de la esclavitud a la compulsión por la


comida hemos de abstenernos de todas clases de comida y comportamientos que nos
causan problemas.

*¿Qué haces para abstenerte de tus alimentos compulsivos y comportamientos que te


causan problemas?*

8.- Si no comemos lo que no debemos, no desencadenaremos el proceso que nos lleva


a comer más. Pero la experiencia nos enseña que esto no lo podemos hacer utilizando
exclusivamente la fuerza de voluntad. Antes de conocer O.A., a cada régimen o período
de control le seguía otro de atracones. La razón es que nuestra enfermedad no es sólo
de naturaleza física, también es de naturaleza emocional y espiritual. Estábamos
obsesionados con la comida y no había grado de autocontrol o pérdida de kilos que
pudieran curarnos. A causa de esta obsesión, siempre llegaba el día en el que la
perspectiva de un atracón se presentaba tan apetecible que no podíamos resistirla, y
nos olvidábamos de todas las promesas que nos habíamos hecho a nosotros mismos.
Tarde o temprano volvíamos a comer compulsivamente y, fuera gradual o
rápidamente, nuestra ingestión empeoraba hasta que al fin perdíamos el control.

*Explica alguna experiencia donde la pérdida de kilos no fue suficiente para resistirte
a un atracón.*

9.- No podíamos liberarnos de esta OBSESIÓN MENTAL utilizando la voluntad


humana y sin ayuda exterior. Teníamos que encontrar otro poder, más fuerte que
nosotros mismos, que fuera capaz de liberarnos, si queríamos de verdad dejar de
comer compulsivamente.

*¿Qué es para ti la obsesión mental y como se manifiesta con la comida?*

10.- La mayoría nos habíamos negado a reconocer que teníamos esta enfermedad. En
O.A. nos recomiendan que examinemos nuestra forma de comer, la obesidad y los
actos autodestructivos a los que hemos venido recurriendo para no engordar, tales
como las dietas, el pasar hambre, el ejercicio excesivo, los vómitos, etc. Tras un
análisis serio de nuestro pasado, no podemos seguir negando lo que es evidente:
nuestra forma de comer y las actitudes que tenemos hacia la comida no son normales,
estamos enfermos.

*Explica cómo ha sido tu forma de comer, tu obesidad o falta de peso y los actos
destructivos a los que has recurrido.*

2
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

11.- La segunda parte del primer paso, admitir que "nuestra vida se había vuelto
ingobernable", ha resultado bastante difícil para muchos de nosotros. Creíamos que a
pesar de los problemas que teníamos con la comida y con el peso, todo iba bien.
Muchos de nosotros teníamos trabajos dignos y nuestros hogares funcionaban de una
forma aceptable. Teníamos amigos que nos apreciaban y muchos estábamos casados y
éramos bastante felices en nuestro matrimonio. Que todo esto no nos hiciera felices lo
atribuíamos a nuestra gordura, real o imaginaria. Si adelgazáramos hasta conseguir el
peso adecuado, nuestra vida sería perfecta. Sin duda, era una exageración afirmar que
no éramos capaces de gobernar nuestras vidas.
Necesitábamos alguna ayuda en lo que se refiere al comer compulsivamente, pero en
el resto de nuestra vida las cosas nos iban bien.

*¿Qué significa para ti “vida ingobernable”?*

12.- Aquí de nuevo, un examen sincero de nuestras vidas nos ayudó a dar el primer
paso. ¿Hacíamos las cosas lo mejor que podíamos en nuestro trabajo o nos
contentábamos con ir pasando? ¿Eran nuestros hogares lugares de convivencia
agradable o había una atmósfera permanente de depresión y de enfados? ¿Había
afectado a nuestras vidas la insatisfacción crónica que sentíamos a causa de nuestra
obsesión por la comida? ¿Identificábamos nuestros sentimientos o habíamos
enterrado la ira y el miedo bajo capas de falsa alegría?

*De las preguntas anteriores contesta por lo menos una.*

13.- A veces reconocíamos la existencia de problemas vitales, pero creíamos que si


conseguíamos dejar de comer compulsivamente nuestra vida sería gobernable. Sin
embargo, cuando parábamos nos resultaba absolutamente imposible vivir sin abusar
de la comida. Incluso el alcanzar el peso ideal no eliminaba nuestra infelicidad.

¿Has creído que todo tu problema es bajar se peso? y ¿como te convenciste de que
esto no era cierto? Explica.

14.- Muchos creíamos que nuestras vidas serían gobernables si los demás hicieran lo
que nosotros queríamos. Todo iría bien si nuestros jefes reconocieran nuestra valía, si
nuestros cónyuges nos prestaran el grado de atención que necesitábamos, si nuestros
hijos se portaran bien, si nuestros padres nos dejaran tranquilos. Pero nuestras vidas
se volvían ingobernables en el momento en el que el coche no arrancaba, cuando el
ordenador se estropeaba o cuando la cuenta del banco presentaba un saldo negativo.
Sufríamos las consecuencias del desorden ajeno o teníamos mala suerte. ¿Qué
alternativas teníamos? Comíamos para ahogar los miedos, las ansiedades, los enfados
y las desilusiones. Comíamos para escapar de la presión generada por nuestros
problemas o del aburrimiento de la vida cotidiana.
Dejábamos lo que teníamos que hacer para más tarde, nos escondíamos y comíamos.

¿En qué situaciones has pensado que, si otros hicieran lo que tu deseas, tu vida seria
gobernable?

15.- Antes de conocer O.A., y de comentar con sinceridad nuestras experiencias con
otros comedores compulsivos, no éramos conscientes del tremendo daño que nos
habíamos causado tanto a nosotros mismos, como a otras personas, al intentar
controlar cada detalle de nuestras vidas. Solamente una vez que habíamos comenzado
el proceso de recuperación nos dimos cuenta del egocentrismo infantil que dirigía
nuestras acciones. Al tratar de controlar a los demás a través de la manipulación y la
fuerza, habíamos causado dolor a nuestros seres queridos.

¿Cuál ha sido el daño y las consecuencias causadas por tu forma de comer, en ti y en


otros?

3
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

16.- Cuando tratábamos de controlarnos a nosotros mismos acabábamos


desmoralizados. Incluso cuando el éxito nos acompañaba tampoco éramos capaces de
conseguir la felicidad a la que aspirábamos. HUÍAMOS DEL DOLOR CON LA COMIDA
y por este motivo no éramos capaces de aprender de nuestros errores; así nunca
conseguíamos crecer.

¿Comenta alguna experiencia al respecto? ¿Por que nunca aprendías de tus errores?

17.- Algunos OPUSIMOS RESISTENCIA AL PRIMER PASO porque considerábamos que


estaba influido por pensamientos negativos. Si aceptábamos que carecíamos de poder
frente a la comida, pensábamos, entonces nos programaríamos para continuar
comiendo compulsivamente.

¿Cómo dejaste de resistirte y de que manera fue tu derrota?

18.- Mas tarde descubrimos que lejos de ser un escollo, la admisión de impotencia
ante la comida nos abría la puerta a una fuente de poder insospechada. Por primera
vez en la vida, reconocíamos y aceptábamos la verdad sobre nosotros mismos. Somos
comedores compulsivos. Tenemos una enfermedad que es incurable. Los diabéticos
que necesitan un tratamiento de insulina corren el riesgo de volverse ciegos e incluso
de morir, a menos que reconozcan la realidad de su condición, la acepten y tomen la
medicación que el médico les recete. Eso mismo nos sucede a nosotros, los comedores
compulsivos. Mientras nos neguemos a reconocer que tenemos esta enfermedad,
extenuante, y en última instancia fatal, no estaremos dispuestos a seguir el
tratamiento diario para la misma, tratamiento que conduce a la recuperación. Negar la
verdad lleva a la destrucción. Sólo la admisión sincera de la realidad de nuestra
condición nos puede salvar de nuestro comer destructivo.

¿Qué estás dispuesto a hacer para aceptar la fatalidad de esta enfermedad?

19.- Lo mismo es válido en lo que se refiere a la ingobernabilidad de nuestra vida.


Mientras sigamos creyendo que sabemos qué es lo mejor para nosotros,
continuaremos con nuestra forma habitual de pensar y actuar, a pesar de que ésta
nos llevó a la enfermiza e infeliz condición en la que nos encontrábamos al conocer
O.A. En el primer paso reconocemos esta realidad: nuestra conducta habitual nos ha
llevado al fracaso y necesitamos encontrar una nueva forma de ver la vida. Sólo
después de asumir esta verdad nos encontraremos en condiciones de CAMBIAR Y
APRENDER.

¿Si tu manera de actuar y pensar anterior no te dio resultado, por que has continuado
actuando y pensando de la misma manera?, ¿como logras cambiar? Pon ejemplos.

20.- Una vez que estamos dispuestos a aprender con humildad, podemos renunciar a
los viejos patrones de pensamiento y de conducta que no nos han servido en el
pasado, empezando por nuestros intentos por controlar la comida y el peso. Un
análisis sincero de nuestra experiencia nos ha convencido de que no podemos
funcionar en la vida utilizando exclusivamente la fuerza de voluntad. Al principio
entendemos esto intelectualmente, más tarde lo comprendemos con el corazón.
Cuando esto sucede ya hemos dado el primer paso y estamos en condiciones de
avanzar en el programa de recuperación.

¿Cómo puedes practicar el primer paso?

SEGUNDO PASO.

4
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

Llegamos al convencimiento de que sólo un Poder Superior a nosotros mismos


podría devolvernos el sano juicio.

1.- Muchos comedores compulsivos exclamamos al ojear este párrafo: "¿Devolvernos


el sano juicio? Mi caso es distinto. Estoy pero que muy cuerdo. El único problema que
tengo es el de la comida." ¿Pero estamos cuerdos de verdad?

Cuando examinamos nuestras vidas con sinceridad vemos que en lo que a la comida
se refiere hemos de calificar nuestra conducta de extremadamente irracional y
autodestructiva. Presas de la compulsión por la comida, hemos hecho cosas que a
ninguna persona sana se le hubieran ocurrido. Hemos recorrido miles de kilómetros a
altas horas de la noche para satisfacer un antojo. Hemos comido alimentos
congelados, quemados, pasados, e incluso deteriorados y peligrosos. Hemos cogido
comida de los platos de otras personas, del suelo, de la tierra. Hemos sacado comida
del cubo de la basura y nos la hemos comido.

¿Qué significa “sano juicio” para ti?

2.- Con frecuencia hemos mentido sobre lo que habíamos comido, mentido a otros
porque no queríamos enfrentarnos a la verdad. Hemos hurtado comida a nuestros
amigos, familiares y empleados, incluso en las tiendas de ultramarinos. Hemos robado
también dinero para comprar comida. A pesar de tener el estómago repleto hemos
continuado comiendo, a veces incluso a pesar de sentirnos indispuestos de tanto
comer. Continuamos abusando de la comida, aunque sabíamos que estábamos
desfigurando y lisiando nuestros cuerpos. Nos hemos aislado para comer, poniendo
así en peligro nuestras relaciones con los demás y privándonos de vida social. A causa
de nuestra compulsión por la comida nos hemos vuelto objetos de ridículo y hemos
destrozado nuestra salud.

Enumera algunos de tus actos donde hizo falta sano juicio.

3.- Más tarde, asustados por lo que nos estábamos haciendo, nos obsesionábamos
con las dietas. Gastábamos cantidades enormes de dinero en diferentes planes para
perder peso, comprábamos toda clase de pastillas para reducir el apetito, nos
hacíamos miembros de clubs de dietas y de balnearios, hacíamos que nos
hipnotizaran y analizaran, que nos operaran el sistema digestivo y nos introdujeran
agujas en las orejas y en las mandíbulas. No tuvimos inconveniente en pasar por todo
esto y aún más, con la esperanza de que un día pudiéramos estar a la vez "en misa y
repicando", o sea, darnos atracones y no engordar. Algunos fuimos de médico en
médico en busca de una cura. Los médicos nos pusieron a régimen, pero tampoco
tuvimos en esta ocasión más suerte que con las anteriores dietas. Nos mandaron
inyecciones y pastillas. Durante una época nos dieron buen resultado, pero con el
paso del tiempo volvimos a perder el control y a comer, recuperando el peso que tanto
esfuerzo nos había costado en perder.

¿Todavía sigues pensando que algún día serás un comedor normal?

4.- Muchos intentamos el método del ayuno, bajo la supervisión o no de un médico.


Por regla general conseguíamos perder peso, pero en el momento en el que volvíamos a
comer, el comportamiento compulsivo se apoderaba de nosotros y recuperábamos los
kilos perdidos. Algunos optamos por perder peso vomitando, utilizando laxativos o
reventando con ejercicios. Nos llenábamos la boca de comida hasta que no nos cabía
más en ella y sentíamos dolor, acto seguido nuestro estómago nos liberaba de esta

5
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

molestia. Nos destrozamos el sistema digestivo y la dentadura al privar a nuestros


cuerpos de elementos necesarios para la vida.

¿Has reconocido la señal de peligro cuando la enfermedad ha comenzado


repentinamente otra vez?

5.- Los que pesábamos de más, seguíamos a pie juntillas los consejos de otros sobre
como alcanzar nuestro peso ideal, pero nada resolvía este problema de forma
permanente. Hiciéramos lo que hiciéramos para aliviar este caos, la compulsión por la
comida siempre volvía. A la larga nuestro peso aumentaba y nuestra autoestima
disminuía. Con el paso del tiempo nos cansábamos de todo este juego y nos
desanimábamos. A pesar de ello éramos incapaces de reconocer que éramos
impotentes ante la comida. Contemplando la perspectiva de permanecer gordos,
enfermos y sin ningún control para el resto de la vida, llegamos a la conclusión que no
merecía la pena vivir. Muchos pensamos en suicidarnos. Algunos incluso llegamos a
intentarlo.

¿Has llegado a perder la Esperanza?

6.- La mayoría, sin embargo, no llegamos a ese extremo de desesperación. Nos


consolábamos considerando la idea de que mientras hubiera suficiente comida todo
iría bien. El único problema era que a medida que progresaba nuestra compulsión nos
resultaba cada vez más difícil conseguir suficiente cantidad. En vez del esperado
alivio, el comer compulsivamente provocaba el efecto opuesto. Cuanto más comíamos
más sufríamos, pero a pesar de todo seguimos abusando de la comida. La falta de
sentido común era evidente como lo demostraba el hecho de que seguíamos
intentando encontrar alivio en el abuso de la comida, mucho después de que
comenzara a hacernos sufrir.

¿cuáles son algunas de las excusas que utilizas para permitirte a tí misma tomar los
alimentos que te compulsan? ¿por qué lo haces?

7.- Una vez que fuimos capaces de examinar nuestra vida con sinceridad, nos resultó
fácil admitir que en lo que se refiere al peso y a la comida habíamos actuado de forma
irracional. Muchos, sin embargo, éramos capaces de restringir nuestras conductas
compulsivas a las horas en las que nos encontrábamos solos y llevar una vida más o
menos normal. Nos excedíamos con el trabajo durante el día y nos excedíamos con la
comida durante la noche. No teníamos ninguna duda de que en la mayoría de los
aspectos estábamos sanos.

¿Cuáles son las mentiras que tu enfermedad te hace creer?

8.- Al examinarnos más a nosotros mismos descubrimos otros aspectos de nuestra


vida caracterizados por la falta de equilibrio. Nos vimos obligados a admitir que no
habíamos demostrado mucha cordura al responder al clamor de atención de nuestros
hijos con chillidos, o cuando la envidia nos empujaba a comportarnos posesivamente
con nuestra pareja. La mayor parte del tiempo habíamos vivido presas del miedo y de
la ansiedad. Como nos sentíamos más cómodos rodeados de comida que rodeados de
gente, a menudo evitábamos la compañía de los demás. Corríamos las cortinas,
desconectábamos el teléfono y nos encerrábamos en nuestra casa.

¿Cómo influye tu ego y fuerza de voluntad para llevarte a una  vida inútil y sin
esperanza?

9.- Cuando estábamos con otras personas, sonreíamos y decíamos que sí, cuando
en realidad lo que queríamos decir era que no. A algunos nos resultaba imposible
defender nuestros derechos en el seno de relaciones de pareja abusivas, y creíamos
que merecíamos ese tipo de trato. O nos centrábamos en los defectos y errores de los

6
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

demás y dedicábamos horas enteras a pensar qué era lo que debían de hacer para
resolver sus problemas, cuando los nuestros no recibían ninguna atención y estaban
todavía sin solucionar.

Intenta describir cómo te sientes, tanto física como psicológicamente, después de


tomar alguno de tus alimentos compulsivos ¿Notas cambios en tu juicio, tu tolerancia,
etc.?

10.- Los comedores compulsivos somos personas de extremos. Reaccionábamos


violentamente ante provocaciones insignificantes, y a la vez éramos capaces de ignorar
los problemas verdaderamente importantes. Unas veces estábamos obsesivamente
atareados, mientras otras nos encontrábamos tan cansados que no éramos capaces ni
de movernos. Pasábamos de la excitación desmedida a la depresión más profunda.
Veíamos el mundo en blanco y negro. Si no podíamos conseguir todo, no queríamos
nada; si no podíamos ser los mejores, nos negábamos a participar en el juego.

¿Sientes que hay una solución si estás dispuesto a poner de tu parte lo que sea
necesario?

11.- Poco a poco nos fuimos dando cuenta de lo mucho que esta forma de actuar nos
había perjudicado. Paulatinamente llegamos al convencimiento de que teníamos que
cambiar. Nos mostrábamos irracionales, desequilibrados y enfermos en todos los
aspectos de nuestra vida y no sólo con la comida. Pero si nuestra fuerza de voluntad y
nuestra determinación no podían cambiar nuestro desastroso modo de vivir, ¿qué
podría cambiarlo? Estaba claro que teníamos que encontrar un Poder superior a
nosotros si queríamos recuperar el sano juicio.

¿Ya me he convencido de que mi comportamiento en general y con la comida en


particular es totalmente irracional y que no puedo seguir dependiendo de mi
mente y fuerza de voluntad para recuperarme?

12.- Llegado a este punto del segundo paso la mayoría nos encontramos con diversos
problemas por una u otra razón. Algunos no creíamos en Dios. Descartábamos la
posibilidad de encontrar una solución para nuestros problemas si para ello teníamos
que "encontrar a Dios". Algunos decidimos marcharnos antes de que terminara
nuestra primera reunión cuando oímos pronunciar la palabra Dios y no volvimos
hasta que más años de comer compulsivamente nos llevaron a la desesperación. Los
que continuamos descubrimos algo maravilloso. O.A. no afirma que tengamos que
creer en Dios, nos dice tan sólo que un Poder superior a nosotros puede devolvernos el
sano juicio. Sugiere que definamos a ese Poder como queramos y que nos
relacionemos con él de la forma que más nos convenga. O.A. recomienda
exclusivamente que no nos cerremos al crecimiento espiritual y que mostremos
tolerancia con los demás evitando criticar o hacer propaganda de doctrinas religiosas
concretas en las reuniones de OA.
Nuestro programa es espiritual, no religioso. Carecemos de credos y de doctrinas, lo
único que poseemos es nuestras propias experiencias de recuperación. Los ateos y los
agnósticos tienen cabida en O.A. y muchos de ellos se han recuperado.

¿Estoy dispuesto a abrir mi mente para poder definir mi PS, para creer y
recuperarme?
Explique

13.- ¿Cómo pudimos los que no creíamos en Dios llegar a creer en un Poder
Superior?.

Todo empezó el día en que nos sentamos en una reunión de O.A. y tuvimos la
oportunidad de experimentar el ambiente de compañerismo que allí reinaba. Había
personas que nos comprendían y que mostraban interés por nosotros. Podíamos

7
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

hablar sin temor alguno de nosotros mismos y a pesar de ello, nos aceptaban
incondicionalmente. Esta aceptación acabó transformándose en cariño, y nos
transmitía una energía que permanecía con nosotros aún después de la reunión. No
era un salto de fe exagerado considerar este afecto compartido un poder superior a
nosotros, capaz de devolvernos el sano juicio. El amor del grupo, como consecuencia,
se convirtió en nuestro Poder Superior.

¿He encontrado y sentido en la fraternidad del grupo, la fortaleza, aceptación


y la disposición de creer que si hago lo que el programa me guía al amparo de la
experiencia de los que me han precedido, puedo recobrar el sano juicio y
recuperarme?
Explique

14.- Al poco tiempo preguntamos a otros miembros si deseaban ser nuestros


padrinos o madrinas. La mayoría elegíamos a alguien con el que teníamos un lazo de
unión especial o al que admirábamos por la calidad de su recuperación. A medida que
se estrechaban las relaciones personales con nuestros padrinos, comenzamos a
percibir el amor del grupo de una manera más profunda. Ellos contestaban a nuestras
preguntas, escuchaban nuestros problemas, compartían nuestras alegrías y tristezas
y nos orientaban en el proceso de recuperación mientras que nos ayudaban a aplicar
los principios de O.A. en nuestras vidas. Por primera vez en nuestra existencia
sentimos el alivio de no tener que enfrentarnos solos a nuestros problemas. Este tipo
de relación era un Poder Superior en el que nosotros podíamos creer.

¿Me he abierto a compartir sobre mi persona, mi forma de vivir y reaccionar


con confianza y he sentido alivio de no estar más en soledad?

15.- Sin embargo, los miembros de O.A. son humanos. A veces, cuando los grupos o
el padrino en alguna medida nos decepcionan, nos sentimos marginados y privados de
esa fuente de apoyo que ha llegado a significar tanto para nosotros y parece como si
nuestra recién estrenada salud estuviera en peligro. Necesitábamos ahora una manera
más sólida de relacionarnos con un Poder Superior. Llegado a este punto, nos dijeron
que podíamos actuar "como si". Esto en ningún modo significa que vamos a aparentar
una devoción que no tenemos o simular ante los demás que creemos en Dios cuando
en realidad no es así. Significa que podemos dejar de lado las argumentaciones
teológicas y examinar la idea de un poder espiritual a la luz de la desesperada
necesidad de ayuda que tenemos.

¿Has actuado “como si” en tu forma de creer? ¿Te ha funcionado?

16.- Algunos comenzamos por preguntarnos: "¿Para qué necesito un Poder Superior?
¿Cómo me gustaría que fuera ese Poder y como desearía que actuara en mi vida?".
Una vez que definimos ese Poder nosotros mismos, comprobamos que nos
encontrábamos cómodos con él. Más tarde comenzamos a actuar como si ese poder
existiera y vimos que como resultado de esto nos comenzaban a ocurrir muchas cosas
positivas. Poco a poco, a medida que experimentábamos cambios positivos en
nuestras vidas, llegamos al convencimiento de que un poder superior a nosotros nos
podía devolver el sano juicio.

¿Qué espero de mi PS y cómo lo defino?

17.- Los que ya teníamos creencias religiosas al llegar a O.A., al echar un vistazo a
este paso nos dijimos: "No tengo ningún problema. Este paso no me afecta porque yo
ya creo en Dios." Más tarde, para sorpresa nuestra, algunos descubrimos que nos
resultaba más difícil que a los ateos o a los agnósticos. A veces los que teníamos
creencias religiosas teníamos problemas, ya que, aunque creíamos en la existencia de
Dios, no creíamos de verdad que Dios pudiera y quisiera ayudarnos a vencer la
compulsión por la comida. Quizás creíamos que la compulsión por la comida no es un
problema espiritual, o pensábamos que a Dios le interesaban tan sólo asuntos de más

8
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

importancia y que esperaba que fuésemos nosotros los que resolviéramos ese asunto
tan insignificante. No éramos capaces de entender que Dios nos quiere en nuestra
totalidad y que está dispuesto y puede ayudarnos en cuanto hagamos, que Él nos va a
ayudar en cada decisión que tomemos, incluso si se trata de elegir tipos y cantidades
de comida.

¿Si creo en la existencia de Dios y su grandeza, puedo "abrir mi mente" y


creer que puede ayudarme en mi insignificancia? ¿Puedo "actuar como si" y estar
dispuesto a darle la oportunidad de manifestar su grandeza y voluntad conmigo,
creyendo que siempre será lo mejor para mí? Explica.

18.- Éramos muchos los que le habíamos pedido a Dios que nos ayudara con
nuestro peso, pero las oraciones no habían producido resultado alguno. Más tarde
comprendimos por qué nuestras peticiones de ayuda habían caído en saco roto. Lo
que en realidad le habíamos estado pidiendo a Dios era que eliminara nuestra gordura
y que nos permitiera a la vez seguir comiendo lo que quisiéramos cuando quisiéramos.
La mayoría también necesitábamos aprender a pedir ayuda a otras personas y
permitir que Dios nos hablara a través de nuestros semejantes. En O.A. el poder
curativo de Dios nos llega a través de la comunidad y del cariño de los comedores
compulsivos. Antes de pertenecer a O.A. las peticiones de ayuda podían haber dejado
de ser respondidas quizá porque nunca fue el propósito divino que nos enfrentáramos
aislados a esta enfermedad. Era que nos abriéramos a los demás para poder aprender
a amarlos de verdad.

¿Estoy dispuesto a meditar sobre cómo ha sido mi forma de relacionarme con


Dios y lo que le he pedido, de manera que yo logre estar consciente que "mi forma
de vivir" a su amparo y guía, requiere de ciertos cambios en mi para que encaje
su voluntad con la mía? Explica.

19.- Fuera cual fuera nuestro caso, tras años de buenos propósitos y oraciones, pero
también de abuso de la comida, perdimos la fe en que Dios nos pudiera devolver el
sano juicio en lo que a la comida se refiere. Creíamos a nivel intelectual que Dios era
capaz de hacer cualquier cosa, pero en nuestro fuero interno "sabíamos" que Dios no
nos ayudaría en esta faceta de nuestras vidas. Si queríamos recuperarnos teníamos
que cambiar el concepto negativo que teníamos sobre Dios. ¿Qué podíamos hacer?
Estar dispuestos a empezar de cero con nuestro Poder Superior. La concepción que
teníamos de Dios no nos servía, por tanto, era necesario que la cambiáramos.
Podíamos empezar por plantearnos, tal como lo habían hecho los ateos y los
agnósticos, qué era lo que necesitábamos y qué queríamos que Dios fuera e hiciera por
nosotros. A continuación, actuamos como si Dios fuera exactamente lo que queríamos
y necesitábamos que nuestro Poder Superior fuera. Llegamos a la conclusión de que
teníamos que deshacernos de cualquier concepción de Dios que no nos ayudara a
recuperarnos de nuestra enfermedad. Teníamos que sustituir nuestras viejas ideas
sobre Él por una fe que nos sirviera. Esto, a la vez que requería una gran humildad
nos causaba un enorme miedo, pero en el momento en que estuvimos dispuestos a
hacerlo comenzaron a sucedernos cosas sorprendentes.

¿Qué ideas tengo que cambiar para mejorar mi relación con Dios?
¿Tengo claro que una parte muy importante de esto depende de "que tan
dispuesto" esté para hacerlo? Explica.

20.- Para todos nosotros, fuéramos ateos, agnósticos o personas con filiación religiosa,
la fe es algo que fue surgiendo a medida que hacíamos aquello que había resultado
útil a los demás. No nos importó si creíamos o dejábamos de creer en lo que
estábamos haciendo. Seguimos, a pesar de todo, los consejos que nos dieron y nuestra
vida comenzó a cambiar.

Esta disposición a actuar guiados por la fe constituyó la clave del segundo paso. Era el
comienzo de un proceso curativo que nos liberaría de la compulsión por la comida y

9
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

que proporcionaría equilibrio a nuestras vidas, tan necesitadas de él. A medida que
respondíamos con acciones al amor que nos habían dado en O.A., el resultado era una
nueva fe en nosotros mismos, en los demás y en el poder de ese amor. Habíamos
comenzado a establecer una relación nueva con un Poder superior a nosotros y
estábamos preparados para avanzar en nuestro programa de recuperación

¿Qué importancia tiene para mi "creer" para seguir mi recuperación?


¿Estoy dispuesto a creer que "si hago mi tarea, después de haberme convencido
que necesito depender de un PS", voy a recuperarme? Explica.

TERCER PASO.

Decidimos poner nuestra voluntad y nuestras vidas al cuidado de Dios tal como
nosotros lo concebimos.

1.- Se dice a menudo que los tres primeros pasos del programa de O.A. pueden
resumirse en esta frase: "Yo no puedo, Dios puede, se lo dejo a Dios."

En el primer paso nos persuadimos de que no éramos capaces de solucionar los


problemas que tenemos con la comida, ni en otras áreas de la vida, si recurríamos
sólo a nuestra fuerza de voluntad. En el segundo paso añadimos a esta aceptación de
impotencia absoluta, una fe recién descubierta en la existencia de un Poder más
grande que nosotros, el cual nos puede liberar de la obsesión con la comida y
devolvernos la salud en todas las áreas de la vida.

¿Has llegado al convencimiento que tú no puedes, que mejor se lo dejas a Dios?

2.- Es imposible dar el tercer paso sin haber dado los dos primeros. Sin embargo, una
vez que hemos admitido enteramente nuestra impotencia funesta y que hemos llegado
a convencernos de que existe una solución, este tercer paso es sencillo. Si queremos
vivir libres de la enfermedad destructiva de la compulsión por la comida, aceptamos
sin reservas la ayuda de un Poder superior a nosotros. Aceptamos este Poder y nos
proponemos, de ahora en adelante, seguir la senda espiritual a la hora de tomar
decisiones.

Cuando tienes decisiones que tomar, problemas que enfrentar, eventos


inesperados del diario vivir, ¿qué haces?

3.- Fíjate que hemos afirmado que este paso es simple: no hemos dicho que fuera fácil.
No lo es, porque para cada uno de nosotros, esta decisión implica la adopción de un
modo de pensar y actuar en la vida totalmente nuevo y desconocido. De ahora en
adelante prescindimos de ideas preconcebidas sobre lo que es conveniente para
nosotros. A la hora de elegir, pedimos consejo de corazón a nuestro Poder Superior, y
cuando nos responde, seguimos dicho consejo.

Si ya llegaste al punto en que cada acción, toma de decisión, actitud y dirección la


dejas en manos de tu PS, ¿Qué formas de “Lenguaje de Dios” has visto en tu vida?
¿Has llegado a identificarlas?

4.- Esta forma de vida nueva comienza por el deseo de adoptar una actitud
completamente diferente en lo que se refiere al control del peso, a la imagen corporal y
a la comida. Nuestro programa de doce pasos constituye la principal diferencia con los
planes de dietas y de adelgazamiento que intentamos en el pasado. Estos sistemas nos
facilitaban dietas que podíamos seguir, pero nos responsabilizaban a nosotros de su
éxito o fracaso. O.A. no nos proporciona dietas. Perder peso no es nuestro único
objetivo y admitimos que incluso tener un cuerpo perfecto (si tal cosa existiera) no nos

10
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

haría felices. Nuestro propósito primordial es abstenernos de comer compulsivamente,


y sabemos que necesitamos ayuda para conseguirlo.

Si bien es cierto que la estética corporal es muy importante ¿Has aceptado que la paz
que se obtiene de la abstinencia y de no comer compulsivamente vale más que esto?

5.- En alguna ocasión, desde que nos hicimos miembros de O.A., la mayoría hemos
disfrutado de un período de libertad total de la obsesión con la comida y del afán por
comer. A muchos, esta libertad nos llegó cuando dimos el paso tercero y pusimos este
problema en manos de nuestro Poder Superior. De repente, ya no pensábamos tanto
en la comida y en comer. A la hora de comer, lo hacíamos con moderación, nos
sentíamos satisfechos y parábamos sin dificultad. Era como si un milagro nos hubiera
concedido una actitud sana hacia el comer y la comida.

Desde que aceptaste que sólo un PS podía quitar esta obsesión por la comida en tu
vida ¿Has sentido como si la comida tomaba su lugar de combustible para tu cuerpo y
ya no tenía el poder que antes ejercía en ti?  ¿Puedes ya disfrutar de las reuniones,
compañías y celebraciones, de la gente y no te obsesionas en atender sólo lo que se va
a servir de comer en esa ocasión o evento?

6.- Para la mayoría, sin embargo, esta tregua no duró eternamente. Poco a poco, la
comida recuperó el dominio que ejercía sobre nuestros pensamientos. Finalmente,
llegó el día en el que volvieron a apetecernos alimentos innecesarios y nos costaba
mucho más no caer en el comer compulsivo. ¿Quería esto decir que no habíamos dado
el tercer paso? En algunos casos era cierto, pero normalmente indicaba que la luna de
miel había terminado. Lo que ahora necesitábamos era encontrar un método que nos
permitiera mantenernos abstinentes durante largos períodos de tiempo y que nos
enseñara a vivir de forma sana tanto en épocas buenas como en malas.

Si bien ya viviste la luna de miel en el programa de OA y ya pasó, ¿has encontrado un


método efectivo para mantenerte abstinente más tiempo, o durante más tiempo?

7.- A menudo éramos nosotros los causantes de nuestras dificultades al no ser


conscientes de que a la vez que había ciertas clases de comidas que no nos causaban
problemas, existían otras que por el contrario sí que nos los causaban. Muchos en OA
pudimos identificar ciertas conductas o alimentos que nos llevaban a comer
compulsivamente. La aceptación de estas realidades personales nos llena de
esperanza, ya que sabemos que, si eliminamos dichas formas de comer y dichos
alimentos, disminuirán las luchas que mantenemos con nuestra enfermedad. En O.A.,
sin embargo, no existen listas de alimentos, pesos o conductas que definan la
abstinencia. Somos personas con necesidades alimenticias diferentes, y encontramos
que lo que lo que es sano para una persona, puede ser mortal para otra. La confusión
se apodera de ciertas personas que nos visitan cuando comprueban que no tenemos
dietas o reglas. "Si en O.A. no hay reglas, preguntan, ¿cómo vamos a ser capaces de
parar de comer compulsivamente?". La resolución que hemos adoptado en el paso
tercero es la mejor respuesta a esta importantísima pregunta. Sabemos por
experiencia que cuando renunciamos a nuestra voluntad respecto a la comida y
ponemos nuestras vidas en manos de nuestro Poder Superior, recibimos cuanta ayuda
necesitamos.

¿Has recibido ayuda divina para detectar cuáles son los alimentos que te disparan a
comer compulsivamente? ¿Qué emociones te disparan a comer compulsivamente?

8.- Por ejemplo, tras muchos años de lucha con la enfermedad, algunos somos
capaces de examinar nuestras experiencias pasadas y de identificar tipos concretos de

11
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

alimentos que nos causan problemas. A otros, profesionales competentes nos habían
ordenado restringir ciertos alimentos a causa de nuestros problemas o necesidades
físicas especiales. Muchos de nosotros tenemos conocimientos sobrados acerca de
cuál es la alimentación adecuada, pero nunca fuimos capaces de ponerlos en práctica
ya que nos lo impedía nuestra obsesión con la comida. Debido a que estamos
trabajando los pasos, ahora sí que tenemos poder para elegir. El sentido común nos
dice que debemos de evitar lo que nos puede causar problemas y que debemos seguir
directrices alimenticias sanas.

El Programa nos da un axioma que se llama “La Dignidad de Elegir”. ¿Has aplicado
este axioma sabiendo lo valioso que eres, sabiendo que hay alimentos que pueden
darte un placer inmediato pero un daño terrible a largo plazo?

9.- En los momentos de confusión, cuando no veíamos claro qué era la abstinencia,
nos resultó útil y provechoso comentar nuestros problemas con nuestro padrino.
Desde luego, la responsabilidad final de lo que comemos y de lo que dejamos de
comer, reside en nosotros; pero los padrinos pueden darnos recomendaciones que nos
ayuden a encontrar la solución.
Toda esta experiencia, conocimiento y ayuda la aumenta una fuente de sabiduría
interior, que se hace más poderosa a medida que nos recuperamos de esta
enfermedad y consolidamos nuestra relación con un Poder superior, a través de la
oración y de la meditación. Este recurso interior es nuestra intuición. Cuando
ponemos nuestra voluntad y nuestras vidas al cuidado de Dios en el paso tercero, a Él
le entregamos también nuestra intuición. Dios se comunica a través de ella con
nuestras mentes y con nuestros corazones, pero nuestros problemas y testarudez
siempre habían dificultado este contacto. A medida que trabajamos los pasos, la
interferencia disminuye y la intuición comienza a funcionar correctamente,
ayudándonos a concentrarnos en la voluntad divina, tanto en lo que se refiere a la
comida como en la forma de vivir nuestra vida.

Queda claro que sólo un poder superior a nosotros nos puede dar la intuición.  ¿Has
logrado o experimentado esta intuición en todos los aspectos de tu vida, pero en este
caso, principalmente con respecto a la comida?  ¿Has logrado convencerte que tu
necedad y tus problemas son sólo una barrera en medio de la ayuda divina y tus oídos
espirituales?

10.- Es importante que tengamos siempre presente que el conocimiento acerca de


nosotros mismos y de nuestras necesidades alimenticias es totalmente inútil sin la
ayuda que recibimos en O.A., ya que carecemos del poder necesario para emplearlo.
Muchos tratamos durante años de encontrar la forma perfecta de comer y de
atenernos a ella. Para no romper la abstinencia necesitamos un Poder superior a
nosotros que opere a diario en nuestras vidas. Este estará en todo momento a nuestra
disposición siempre que continuemos trabajando los pasos y poniendo en práctica
nuestra decisión de confiar en la providencia divina en todo lo que hacemos. A medida
que vamos conociendo cuales han de ser nuestras pautas alimenticias, le pedimos a
Dios que nos conceda la resolución y la capacidad de cumplirlas cada día. Pedimos y
recibimos, primero el deseo, luego la capacidad. Podemos estar absolutamente seguros
de ello.

Además de tu buena voluntad, tu disposición y doblar rodilla para pedir a tu PS que te


ayude a no romper la abstinencia, ¿Estás trabajando los pasos con alguien, algún
padrino o madrina o algún compañero?

12
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

11.- A medida que transcurre el tiempo de abstinencia, nos damos cuenta que
podemos confiar en que Dios elimine nuestra ansia de comer lo que nos perjudica. La
mayor parte del tiempo, ya no sentimos deseos de comer aquello que nos resulta
nocivo y preferimos los alimentos que nos convienen. Este milagro en lo que a nuestra
salud se refiere es una realidad cotidiana para miles de comedores compulsivos en
recuperación. Ahora, rara vez nos obsesionan el comer y los alimentos, por lo tanto,
podemos continuar comiendo comidas alimenticias, de forma moderada, de
veinticuatro en veinticuatro horas, día tras día, mes tras mes, año tras año.

¿Has llegado a experimentar una liberación en la compulsión de comer alimentos que


te disparan o que son dañinos para ti?  Si es así, ¿la conservas aún?

12.- ¿Llegamos a alcanzar la libertad permanente de la obsesión por la comida? Sí y


no. Los veteranos disfrutan de esta libertad la mayor parte del tiempo, pero de vez en
cuando la obsesión se apodera de ellos. ¿Cómo podemos sobrellevar estos períodos
difíciles sin comer compulsivamente? No nos sobresaltamos. En vez de asustarnos nos
reafirmamos en nuestras pautas personales y le pedimos a nuestro Poder Superior
que nos ayude a seguirlas. A continuación, apartamos nuestra vista de la comida y
centramos nuestra atención en la comunidad de miembros de O.A. y en los doce
pasos. A medida que trabajamos los pasos y utilizamos los instrumentos del programa
(la abstinencia, el plan de comidas, la lectura de las publicaciones, escribir, las
reuniones, usar el teléfono, el apadrinamiento, el anonimato y el servicio) hallamos la
ayuda que necesitamos. Nuestros amigos de O.A. nos recuerdan cariñosamente que
"esto pasará". Esto pasa y la obsesión desaparece. La forma de vida propia de la
abstinencia se prolonga día tras día si continuamos encomendando nuestras vidas a
nuestro Poder Superior y de esta forma, renovamos a diario el compromiso que
adquirimos al dar el tercer paso.

¿Utilizas la meditación y la oración para sobrellevar estos momentos muy HUMANOS


que todos tenemos en que la obsesión por ciertas comidas vuelve?  ¿Utilizas los
instrumentos de recuperación para ayudarte a sobrellevar estos agónicos 15 minutos
que dura ese deseo terrible por ese primer bocado compulsivo?

13.- La inexperiencia nuestra en este tipo de vida nos ha llevado a preguntarnos:


¿Cómo pongo mi vida y mi voluntad al cuidado de un Poder Superior? ¿Qué es lo que
tengo que hacer exactamente? Nos conviene comprender que una vez que hayamos
tomado esta decisión, nuestro planteamiento ante las opciones que se nos presenten
cotidianamente, será semejante al que tenemos con la comida. Dejaremos de hacer lo
que nos apetece o lo que queremos (cuando creemos que podemos salirnos con la
nuestra). Por el contrario, procuraremos con ahínco saber cuál es la voluntad de Dios
para con nosotros y actuaremos en consecuencia. Renunciaremos al miedo y a la
indecisión, a sabiendas de que, si somos sinceros, nuestro Poder Superior nos
mostrará qué camino debemos recorrer en la vida, y nos proporcionará la voluntad y
la capacidad necesarias para recorrerlo, incluso cuando parece difícil e incómodo.

¿Has dejado tu necedad del pasado en donde sólo te diste en la nariz y has dejado que
Dios guíe tus decisiones y tu vida en todos los aspectos?

14.- Para conocer la voluntad divina, podemos recurrir a nuestra experiencia,


conocimiento, sentido común, intuición y a la sabiduría de nuestros consejeros
espirituales. Si algo nos ha dado resultado a nosotros o a otros en una situación
semejante, podemos suponer que también dará buenos resultados en nuestra
situación actual, beneficiándonos a nosotros o a otros, lo que constituye la voluntad
divina. Por ejemplo, a través de la experiencia podemos descubrir que cuando nos

13
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

sentimos inestables, acudir a reuniones de O.A. por regla general nos ayuda a
recuperar el sano juicio. En consecuencia, podemos presumir que es voluntad divina
el que sigamos asistiendo a las reuniones con regularidad, incluso cuando no nos
apetece. O, cuando estamos con un grupo de gente y critican a alguien que nos cae
mal, puede que nos apetezca añadir unos cuantos comentarios. Pero la experiencia
nos dice que el chisme nos perjudica, por tanto, podemos concluir que Dios no desea
que participemos en esa conversación negativa. No necesitamos que arda un arbusto o
que una voz celestial nos diga a diario qué es lo que Dios quiere, cada vez que se nos
presenta una opción. La honradez, el sentido común y un deseo sincero de recorrer la
senda espiritual nos bastan para distinguir nuestro camino.

¿Has tenido la buena voluntad de dejar atrás los viejos hábitos del chisme, la crítica o
las conversaciones negativas?

15.- En los momentos de indecisión, podemos recordar las palabras del libro azul de
Alcohólicos Anónimos: "En este caso le pedimos a Dios inspiración, una idea intuitiva
o una decisión. Procuramos estar tranquilos y tomamos las cosas con calma. No
luchamos. Con frecuencia nos quedamos sorprendidos al ver cómo vienen las
respuestas adecuadas después de ensayar esto durante algún tiempo. Lo que antes
era una mera "corazonada" o una inspiración ocasional poco a poco se convierte en
parte activa de la mente".

Nuevamente aparece lo que podemos considerar el Lenguaje de Dios, ¿has aprendido a


escuchar esta vocecita interna que puede guiarte a elegir correctamente en tus
decisiones y en todos los aspectos de tu vida?

16.- Al tomar decisiones importantes, por supuesto, no podemos caer en el error de


pensar que cada pensamiento que viene a nuestra mente sea una inspiración divina.
Si estamos considerando la posibilidad de hacer algo que se separa de lo corriente,
nos conviene hablarlo con nuestro padrino o nuestro consejero espiritual. Pero la
función de esta persona no es la de decidir por nosotros; ningún ser humano puede
hacerlo. Pero una persona que no esté bajo la influencia de nuestra situación
inmediata y que tenga experiencia en esta forma de vida, puede ayudarnos a aplicar
principios espirituales apropiados a la hora de averiguar cuál es la voluntad de
nuestro Poder Superior para con nosotros.

¿tienes ya un padrino o una madrina permanente para trabajar el programa y para la


toma de decisiones importantes?

17.- Ésta, en consecuencia, será nuestra forma de actuar después de haber tomado la
decisión a la que alude el paso tercero. Nadie es capaz de observar esta forma de vida
a la perfección, pero hemos comprobado que nuestro éxito en la recuperación y
nuestra liberación de la obsesión con la comida se hallan en relación proporcional a la
sinceridad con la que tratemos vivir de este modo.

¿Qué haces para hacer un balance entre lo que dices o sea sinceridad y lo que haces?
¿Das cuentas diarias de lo que fuiste con respecto a tu comida, lo emocional y lo
espiritual?

Para trabajar el paso tercero es necesario que estemos dispuestos de verdad a vivir de
acuerdo con la voluntad divina, día a día. Una vez que lo estamos, no permitimos que
la perplejidad o las dudas que todavía nos quedan nos paralicen. Nos concentramos

14
_____________________________________________________________________________________________Primer Paso.

en la idea que tengamos de Dios y en voz alta, con nuestras propias palabras, decimos
que entregamos nuestra voluntad y nuestra vida a nuestro Poder Superior, sin
reservas de ningún tipo.

18.- ¿Has logrado tener esa fe suficiente de soltar todos los aspectos de tu vida y dejar
el control a tu PS?

Cuando pronunciemos esta oración de corazón, entonces habremos tomado la


decisión trascendente y clave que nos conducirá a la recuperación. Habremos dado el
tercer paso. A partir de ahora reaccionamos de forma diferente cada vez que nos
enfrentamos a un problema o a una decisión, tenga relación con la comida, con la
vida, o con nuestras emociones desbocadas. En vez de actuar irreflexivamente, nos
paramos el tiempo que sea necesario para poder conocer la voluntad de Dios.
Después, en vez de recurrir a la fuerza de voluntad, nos relajamos y extendemos la
mano para recibir la ayuda de nuestro Poder Superior. Lo único que tenemos que
decir es: "Dios, por favor, ayúdame a cumplir tu voluntad".

¿Sigues reaccionando y actuando impulsivamente ante situaciones inesperadas en tu


vida como una computadora que no te funciona, una chequera que no cuadra, un
parón en pleno tráfico? ¿Ya actúas soltando las riendas a Dios siendo éste el director
de tu vida?

Una vez que nosotros, comedores compulsivos, damos de verdad el paso tercero, la
victoria está asegurada. A medida que vivimos esta decisión día a día, nuestro Poder
Superior nos conduce a través de los nueve pasos siguientes. Cuando perdemos el
equilibro, se nos recuerda el compromiso que hemos adquirido de vivir sólo de
acuerdo con la voluntad de Dios, y confiamos que el deseo y la fuerza nos vendrán si
los pedimos. Cuando nos descarriamos, nuestro Poder Superior nos conduce de nuevo
al redil, siempre que tratemos sinceramente de averiguar cuál es su voluntad y
cumplirla. Podemos enfrentarnos a cualquier situación que la vida nos presente,
porque ya no estamos solos. Disponemos de lo que necesitamos en el momento en el
que estamos dispuestos a renunciar a nuestra obstinación y a pedir ayuda con
humildad.

¿Te rendiste ya? ¿Ya viste que, si te obstinas a pensar que solo tú puedes, caes y
sales de tu zona de comodidad? ¿Entendiste que es más fácil dejarse dirigir por un PS
más allá de ti?

15