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T.P.

CAPÍTULO I
Importancia y Ventajas del T.P.

El T.P. consiste en compartir con otras personas el regalo de la Salvación que hemos recibido en Cristo, y así, de este
modo también puedan conocer este regalo y se salven. Es la forma más sencilla para trabajar con Cristo, y todos los
creyentes lo podemos y debemos hacer.
Es el método más sencillo y eficaz para Ganar las almas; así por ejemplo, la Biblia no nos dice nada acerca de Andrés
predicando, pero él fue quien llevó a Pedro, su hermano, con el Señor, y Pedro más tarde en un sólo día Ganó tres
mil personas para Cristo Jn 1:40-42; Hch 2:41.
El T.P. ofrece muchas ventajas, nos enseña a tratar con toda clase de personas y esto nos ayuda a conocer y resolver
las dificultades espirituales de los demás por medio de la Biblia 2ª Ti 3:16-17. Otra ventaja es que muchas de las
personas que sólo escuchan un sermón difícilmente entienden el plan de salvación con claridad; pueden Llegar a tener
convicción de pecado o sentirse perdidos, pero no entender en que consiste la salvación; en cambio, si se hace T.P.
con ellos, sus dudas y dificultades que les impiden decidir por Cristo se aclaran, y entienden cómo convertirse a Jesús
Ro 1:16.
Hay ocasiones en que el T.P. parece que falla, pero esto no debe detenernos, pues las aparentes derrotas con el
tiempo se convertirán en evidentes victorias Mr 4:26-29; Is 55:11; Ec 11:1. Si tú Ganas un alma al mes, en poco tiempo
te darás cuenta de que estás Ganando muchas almas para Cristo, pues es una cadena.

CAPÍTULO II
Condiciones para el éxito del T.P.

1. Cristo debe ser tu Salvador personal y el Señor de tu vida 1ª Ti 1:15.


Sólo el que conoce a Cristo de una manera personal es quien tendrá el poder de Dios para llevar a otros a los pies
de Cristo Jn 15:5, pues sólo el que lo conoce entiende y aprende cómo llevar a otros al Salvador que él ha
encontrado. Hoy en día muchos están tratando de salvar a otros sin ser salvos ellos mismos, y hay otros que tal vez lo
son, pero su conocimiento de Cristo es tan vago que es muy difícil que ellos enseñen a otros de una manera clara el
camino de la Salvación.
Ser salvo y conocer a Cristo de manera personal incluye tres cosas:

a) Nuestros pecados han sido perdonados, porque Jesucristo los llevó en su cuerpo a la Cruz Is 53:5-6; Ro 5:8.
b) Cristo resucitó para librarnos del poder de pecar cada día Jn 10:10.
c) Hacer una entreGa de nuestra voluntad a Jesús como Señor y maestro cada día de nuestra vida.

2. Mantén limpia tu vida por dentro y por fuera 2ª Ti 2:21.


El T.P. sólo estará rindiendo en una vida limpia y entregada a Dios. Él nunca bendecirá ni usará la vida de aquel que
quiera retener el pecado Lc 6:46-49; Fil 1:21.

3. No olvides que Cristo enseñó en su Palabra que aquellos hombres que no están en Él están perdidos.

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Si quieres tener éxito en el T.P. debes tener una profunda convicción de esto, pues Jesús dijo: "Porque del Hijo del
Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido" Lc 19:10.
Si los hombres sin Cristo están perdidos, ¿cómo podemos nosotros profundizar en esta verdad de tal manera que
conquiste nuestro corazón y nuestra mente? A continuación veremos tres consejos que nos ayudarán a lograrlo:

a) Estudia lo que la Biblia dice del destino de aquellos que están fuera de Cristo Jn 3:36; Ro 2:5; Is
57:21; Ef 2:12; 1ª Jn 5:12.

b) Cree lo que la Biblia dice de los que están sin Cristo; no permitas que la Palabra se invalide por las
opiniones de hoy en día Col 2:8.

c) Medita en las verdades de la Biblia acerca del destino de aquellos que no conocen a Cristo hasta que
ellas tomen tu corazón y comprendas que esto es una realidad.

No es agradable pensar en estas cosas, pero es la verdad y debemos pensar en ello hasta que nuestro corazón arda
en fuego por salvar a otros Jud 23; Jer 20:9; Mt 9:36-38.

4. Es necesario amar a aquellos con quienes tratamos, pues nada Gana como el amor Cnt 8:7.

Si realmente amas las almas, no soportarás pensar que se perderán para siempre; por el contrario, este amor te dará la
voluntad de trabajar cada día para llevar el mensaje a los que están perdidos. El amor atrae a los demás y no hay
nada que lo resista pero los hombres no creerán que tú los amas cuando realmente no los amas Jn 12:32. Necesitamos
amar a los demás, pero más amar a Jesús con el amor que Él nos ha dado Ro 5:5. Fue el amor de Cristo lo que
constriñó a Pablo a llevar a los hombres a Cristo 2ª Co 5:14-15.
Podemos desarrollar este amor meditando en el amor de Cristo por nosotros 1ª Jn 4:19.
Nunca apreciamos el amor de Cristo por nosotros hasta que veamos la maldad de nuestra vida de pecado pasada,
porque al que mucho se le perdonó, mucho amó Lc 7:47. Si no profundizas y no ves la gravedad de tu vida de
pecado, tendrás poco amor por tu Salvador. El apóstol Pablo hizo esto y se consideró a sí mismo el más grande de los
pecadores 1ª Ti 1:15.
Este amor que Dios producirá en nosotros nos guiará a idear nuevas formas de Ganar las almas Mr 2:1-5; Lc 19:4-5.

5. Es necesario ser paciente y constante.


Ningún trabajo requiere de más paciencia y constancia que el Ganar las almas 2ª Ti 2:6. Los hombres no se Ganan en
un día, muchos deben ser seguidos día tras día, mes tras mes y año tras año.
Cuando tú decidas llevar a alguien a Cristo, síguelo hasta que se salve; no importa cuánto tiempo te lleve. Puedes estar
seguro de que hay muy pocos hombres en el mundo que no abrirán su corazón si tú los sigues diligentemente 1ª Co
15:58.
Dedica tiempo todos los días para Ganar las almas. Sé constante y aprovecha cada oportunidad que Dios te presente
Col 4:3-4; Pr 24:10-11.

6. Es necesario tener un conocimiento cada vez más práctico de la Biblia 2ª Ti 3:16-17.


La Palabra de Dios es el único instrumento que Dios ha designado para Ganar las almas, y es el único instrumento que

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Dios honra Ro 1:16. La Palabra de Dios produce:

a) Convicción de pecado Hch 2:37


b) La Palabra junto al Espíritu Santo nos regenera y hace nacer de nuevo 1ª P 1:23; Jn 3:5; Ef 5:26; Tit 3:5
c) Produce fe para creer Jer 23:29; Ro 10:17; Ef 6:17; He 4:12.
El obrero de T.P. debe depender únicamente de la Biblia. El ejercicio del T.P. nos ayudará a desarrollar un conocimiento
más práctico de la Biblia y así, mostrarle a las personas cuatro cosas fundamentales:

a) Su necesidad de un Salvador.
b) Jesús es el Salvador que ellos necesitan.
c) Cómo pueden hacer de Jesús su Salvador personal
d) Cómo superar las dificultades que tienen para venir a Cristo

7. Es necesario orar constantemente.


Dios usa para Ganar las almas al creyente que invierte tiempo orando por ellas. Si quieres Ganar las almas hay tres
cosas por las que debes orar específicamente:

a) Que te guíe a las personas que están preparadas. Aunque siempre puedes testificar, no todas las personas están
listas, por lo que Él te debe guiar a esas personas y debes confiar en que lo Él va a hacer Hch 8:26-29; Mt
21:22.
b) Que te guíe a hablar las palabras necesarias y el mensaje correcto con los versículos apropiados Col 4:3-4.
c) Que te de su poder para hablar. No sólo necesitas conocer el mensaje correcto, sino también su poder para
hacer el trabajo Hch 4:31; permítele a Dios hacer su trabajo en ti antes de que lo hagas en tus propias fuerzas
Fil 2:13; 4:13.

8. Finalmente debes pedirle a Dios que continuamente te llene con su Espíritu Santo Ef 5:18.
Si cumples estas condiciones puedes esperar a que Dios haga de tu T.P. un éxito Fil 1:6.

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CAPÍTULO III
Cómo hacer de nuestra vida cristiana un éxito.

La vida cristiana no consiste en una serie de reglas religiosas, sino de permitirle a Dios construir los principios y la
sana doctrina sobre la Roca que es Cristo; así pues, los siguientes consejos son claves para que tu nueva vida en
Cristo se desarrolle exitosamente:

1- Confiesa a Cristo delante de los hombres Mt 10:32.


2- Estudia y lee cada día la Palabra de Dios Sal 119:9-11; Jos 1:8.
3- Memoriza y medita cada día en su Palabra Sal 1:1-3; 119: 97.
4- Ora sin cesar 1ª Ts 5:17; Mt 21:22.
5- Obedece en todas las cosas a Dios, entreGa continuamente tu voluntad a Él Hch 5:32; Jn 14:21.
6- Da constante y generosamente 2ª Co 9:6-8; Mal 3:10; Fil 4:17.
7- Trabaja cada día para Cristo por amor a Él Mt 25:14-30; 1ª Co 15:58; 2ª Co 5:14.
8- Vive para Cristo en el hoGar, escuela y trabajo Fil 1:21.
9- Mantente en compañerismo constante con los que aman a Cristo He 10:24-25; 2ª Co 6:14-18.

Estos consejos debes practicarlos cada día en tu vida; depende constantemente de Cristo para que Él produzca en ti la fuerza para no
fallar y hacer de tu vida cristiana un éxito

CAPÍTULO IV
Cómo comenzar.

1- Encuentra a alguien con quién tratar.


Nada te prepara mejor que orar a Dios para que te guíe hacia alguien o para que lleve a ese alguien hacia ti. Es
importante saber que cuando el Señor presenta la oportunidad de hablar con alguien para llevarlo a Cristo, es porque la
providencia de Dios ha abierto una nueva puerta Jn 6:44-45.
El Ganador de las almas poco a poco va desarrollando su capacidad para aprender a discernir las oportunidades que
se presentan para llevar a otros a Cristo.

2- Conversa con la persona que Dios te ha traído.


Puedes iniciar la conversación por medio de algunas preguntas que te colocan de lleno en el terreno de la Salvación,
por ejemplo:
a) ¿ A donde te irías si te murieras el día de hoy?
b) ¿ Has nacido de nuevo?
c) ¿ Has encontrado la felicidad?
También puedes decirle:
a) Yo he encontrado la felicidad en Jesús.
b) He nacido de nuevo.
c) Yo le entregué mi vida por completo a Jesús.

Estos consejos te ayudarán a abrir las puertas aunque Dios te irá guiando en cómo hacer el trabajo; la bondad te
abrirá muchas puertas Pr 27:19; poco a poco el tacto vendrá a medida que hables de Cristo, pero lo esencial es

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comenzar. La mejor manera de aprender el arte del T.P. es haciéndolo; tus errores te enseñarán a adquirir sabiduría Pr
11:30.
Muchas veces la cara de una persona revela una historia de infelicidad, en estos casos es bueno preguntarle si es
feliz y decirle cómo encontrar la felicidad en Cristo.

3- Estudia la condición de la persona para encontrar lo más rápido posible su postura ante Dios Gn 3:9.
Para llevar a cabo esto, haz lo siguiente:

a) Hazle preguntas como: - ¿Tiene usted vida eterna?


- ¿Vive usted conforme a lo que cree?

b) Observa las expresiones de su cara.


La cara muchas veces refleja lo que las palabras tratan de encubrir. El creyente que estudia la cara de aquellos con
quienes trata, pronto aprenderá que la cara revela en muchos casos la verdadera posición de la vida de las personas.
Por medio de las respuestas conocerás su ignorancia, su posición o si está tratando de desviarte; pero en todo caso
sus respuestas y actitudes serán de gran ayuda para tratar con su verdadera condición.

c) Pon atención a la forma en cómo te responde; el tono de su voz y su actitud dicen más que sus palabras.
Un hombre que no es salvo tratará de decirte lo que él piensa que él es, pero su actitud reflejará si realmente lo es
o no; así, el que se enoja por tus preguntas sólo te enseñará que su conciencia le está molestando y esto es algo
que siempre debemos tener presente: Su conciencia está de nuestro lado.

d) Confía en el trabajo del Espíritu Santo, quien te hará comprender cuál es la posición exacta de la persona y cuáles
son los versículos que necesita oír y leer Lc 12:11-12.

e) Ten como único objetivo guiar a la persona a aceptar a Cristo, guíala directamente a que lo acepte como su
Salvador personal, como su Señor y como su Maestro.
Cuando la persona se dé cuenta de su situación, el siguiente paso es que le entregue su vida a Cristo
completamente.

f) Enséñale cómo al tener el perdón de los pecados, tiene la vida que Cristo nos da Hch 10:43; 13:39; Jn 3:36; 5:24.

g) En seguida muéstrale cómo hacer de su vida cristiana un éxito, de acuerdo al capítulo tres de T.P..

Por último, muchas veces la persona con quien tratas intentará desviarte de tu objetivo de llevarla a Cristo, pero con
sabiduría, amor y paciencia endereza la conversación de nuevo al blanco, que es aceptar a Cristo.

CAPÍTULO V
Cómo tratar con aquellos que comprenden su necesidad de salvación y realmente desean salvarse.

1- Muestra con claridad que todos los hombres somos pecadores, y esto nos ha destituido y separado de Dios Ro 3:23;
6:23; 1 Jn 1:8.

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Es por esta razón que Dios constituyó a Cristo como el paGador de nuestros pecados Is 53:6. En la segunda parte
de este versículo, Dios nos muestra cómo nos proveyó de esta salvación y de esta manera Dios juzgó nuestros pecados
en la persona de Cristo 2 Co 5:21; Ga 3:13.

2- Muestra a Jesús como el Salvador que ha resucitado y vive, y que es capaz de salvar eternamente a los que en Él
confían He 7:25.
Cristo no sólo pagó por nuestros pecados y gratuitamente nos ofrece el perdón, sino que además nos da la fuerza
para vencer el pecado y dejar de vivir bajo su control Ro 6:5-6.
Así, con la muerte de Cristo, obtuvimos el perdón, y con su resurrección la fuerza para dejar de pecar, permitiéndole
a Cristo resucitado vivir en nosotros Jud 24; 1 P 1:15; Mt 28:20; 1 Co 15:1-4. Todos estos versículos enfatizan que
Cristo vive hoy y puede guardar de caer a todo hombre que le permita guiar su vida.

3- Muestra a Cristo como el Señor.


No es suficiente conocer a Cristo cómo nuestro Salvador; es necesario aceptarlo como Señor Hch 2:36. Esto significa
estar dispuestos a entregarle nuestra vida y voluntad de tal forma de que Él sea el Señor de nuestro corazón, mente y
alma Ro 10:9; Hch 10:36.

4- Después de todo esto, muéstrale cómo puede hacer de Cristo su Señor y Salvador personal Jn 1:12; Hch 10:43, si
tan sólo le recibe y se entrega a su señorío.

5- Una vez que la persona ha aceptado a Cristo como su Señor y Salvador, muéstrale la necesidad de confesar a
Cristo a otros, pues ninguna conversión es más clara que la de aquellas personas que confiesan abiertamente su fe en
Jesús Ro 10:9-10; Mt 10:32.

6- Por último, muéstrale la total seguridad que él puede tener de su salvación. Lo más maravilloso de la salvación es
que podemos estar completamente seguros de ella 1 Jn 5:13.

7- Una vez que has guiado a la persona a Cristo, enséñale cómo comenzar a desarrollar su vida cristiana.
La razón por la cual muchos nuevos convertidos fracasan, es por la falta de enseñanza clara y definida conforme a
las Escrituras 2 Ti 3:16-17.

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CAPÍTULO VI
Cómo tratar con aquellos que tienen poco o ningún cuidado con sus almas.

La clase de personas más grande que existe es aquella que tiene poco cuidado con su alma o no la tiene. Algunos
creyentes piensan que no hay nada que hacer por ellos, pero esto es un error, pues nuestra responsabilidad es trabajar
para producir ese cuidado por su alma, por medio del Espíritu Santo y la Palabra de Dios podemos despertar en ellos
ese cuidado.
A continuación estudiaremos una serie de versículos que nos ayudarán a alcanzar este objetivo:

1- Muéstrale que ante los ojos de Dios él es un gran pecador Mt 22:37-38.


Después que lea estos versículos podrá ver que el peor crimen ante los ojos de Dios no es matar o robar o
cualquier otra cosa que piense, sino no cumplir con el más grande mandamiento. El no haber amado a Dios con todo
su corazón, alma y mente significa no haber cumplido con el primero y más grande mandamiento.
Otro excelente versículo que podemos usar para producir esa convicción de pecado es Ro 14:12; Dios muestra, en
primer lugar, que de su corazón surgen muchas cosas perversas Mt 15:18-19; Mr 7:21-23 y que en su corazón puede
cometer grandes faltas Mt 5:27-28. A través de lo anterior, podemos ver que hay muchos pecados que no se necesitan
cristalizar exteriormente para ser acusados de ellos; por lo tanto, él puede en su corazón haber ya adulterado, robado,
matado, etc. También sus palabras lo acusarán Mt 12:36.
De manera que la cuenta de pecados es muy grande, pero lo más impresionante es que la Biblia dice que un
pecado es suficiente para condenarse Stg 2:10, ya que el primero lo mató Ro 6:23, para producir convicción de pecado
usa este pasaje, y pon a la persona cara a cara con Dios para que revise la gran cuenta que tiene que dar. Ahora
que sabe esto, pregúntale si esta listo para rendir cuentas a Dios Am 4:12; Ro 2:16.
Después de que lea estos versículos hazle ver que un día sus cosas más secretas serán juzGadas por un Dios que
aborrece todo lo que esconde.

2- Continúa mostrándole la terrible consecuencia del pecado Ro 6:23.


Una vez que él sepa esto, explícale lo que significa para Dios la muerte. En primer lugar la muerte espiritual, en
segundo lugar la muerte física y en tercer lugar la muerte eterna.
Muéstrale que éste es el pago por haber pecado, y lo que viene en el futuro es horrible. Sin embargo, existe otra
alternativa: aceptar el reGalo de Dios nos da en su Hijo, “La Vida Eterna”. Ahora puede escoger entre lo que merecen
sus pecados o lo que Dios le reGala.
En Jn 8:34 Dios nos enseña que hay otra enorme consecuencia del pecado: el que peca se hace esclavo del
pecado. ¿En qué consiste este servicio? ¡DEGRADACIÓN! Tú sabes que esto es verdad ¿no te gustaría ser libre de esta
servidumbre? Ro 6:16; Jn 8:36.

3- Ahora muéstrale lo terrible que es no creer en Cristo.


Muy pocos comprenden que el no creer en Cristo es algo terrible. La mayoría sabe que esto no está bien, debemos
enseñar que detrás de un “no creo”, hay algo espantoso que ninguno soñó.
Los hombres deben saber que no hay nada peor que no creer en Cristo Jn 3:18-19. Después de que lea estos
versículos debemos hacerle ver que él ya está condenado por no creer en Jesucristo; cada persona que no cree ya está
condenada. La luz verdadera está en Cristo y quien rechaza a Cristo está escogiendo las tinieblas, no sólo en esta vida,
sino también en la eternidad Hch 2:36-37. En estos versículos, Dios nos muestra la profunda convicción de pecado que

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les produjo saber que habían rechazado a quien Dios había hecho Señor y Cristo, y que con su actitud estaban
desechado a quien Dios había hecho Salvador.
El peor pecado que usted puede cometer es rechazar conscientemente a quien Dios ha exaltado sobre todos lo
hombres Hch 4:12 ; Jn 16:8-9. Hay una sola cosa que Dios pide: Creer en Cristo Jn 6:29. Rechazarlo es algo terrible
Jn 8:21.
En He 10:28-29 Dios nos enseña que violar la ley de Moisés es algo terrible y tan serio que la consecuencia es la
muerte; sin embargo, Dios nos enseña que hay aún una ofensa peor que podemos cometer: pisotear al Hijo de Dios y
si usted lo rechaza, prácticamente lo está haciendo.

4- Continúa mostrándole las consecuencias fatales de no creer


En He 11:6 Dios nos dice que sin fe es imposible agradarle, no importa lo que hemos hecho, sin la fe en Cristo no
le podemos agradar. Por eso en Jn 8:24 Dios nos enseña que el que no cree en Jesús morirá en sus pecados, y
quien así muere, se perderá por siempre 2 Ts 1:7-9; Ap 20:15.

5- Enséñale que lo único que él necesita para perderse es descuidar la salvación que Dios nos ofrece en Cristo He 2:3.
Dios nos proveyó la salvación a gran costo, todo lo que usted necesita para salvarse es aceptarlo, no hay otra forma,
sin embargo, para perderse sólo se necesita ser indiferente a esta salvación. ¿Por qué no permite que esta pregunta:
"¿cómo escaparemos? entre profundo en su corazón? Hch 13:38-41.
Dios nos declara que en Jesucristo se ofrece el perdón de los pecados y la bendición de quedar justificados de todas
las cosas que hemos hecho; si la rechazamos nos perderemos para siempre Jn 3:36.

6- Muéstrale ahora el maravilloso amor que Dios tiene por él. Muchas veces la clave que puede guiar a estos hombres
a la aceptación de Cristo es que descubran el profundo amor que Dios tiene por ellos Jn 3:16.
Esto puede quebrantar su corazón, pues el propósito de este profundo amor es guiarlo al arrepentimiento Ro 2:4-5.
Enséñale que si él se deja guiar por este amor se arrepentirá; de otra forma sólo continúa atesorando ira para el día
de la ira. Muchas veces las personas no leen con cuidado y esto les impide ver su necesidad correctamente. Con
cortesía muéstrales el punto que tú quieres enfatizar.
En algunas ocasiones las personas cuentan las circunstancias y experiencias que les acontecen en sus vidas pensando
que a través de ellas han tenido un encuentro con Dios.
Con amor y paciencia hay que mostrarles que aquello que le sucedió en su vida pudo haber sido bueno y que no
dudas de ello, pero el entregarse a Cristo es algo que viene de oír la Biblia, creerle y hacer de Cristo el Señor de
nuestra vida. Muchas veces las experiencias no son mas que cosas que Dios usa para mostrar nuestra necesidad de Él,
pero de ninguna manera son el nuevo nacimiento.
Habrá ocasiones en que la persona tratará de desviarte; con amor y sabiduría regresa al objetivo: La Salvación.

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CAPÍTULO VII
Cómo tratar con quienes tienen dificultad para creer

Hay un gran número de personas que desean salvarse, pero ignoran cómo hacerlo. En ocasiones tienen problemas
que parecen insuperables, pero una respuesta adecuada de la Palabra de Dios podrá resolver sus dificultades.
Comienza mostrando a Cristo y cómo recibirlo antes de tratar con los problemas de las personas, pues aceptando a
Cristo se resuelven la mayor parte de éstos. En muchas ocasiones, la persona está ansiosa de salvarse, pero no puede
porque no ha entendido la necesidad de recibir e invitar a Cristo a su corazón; por esta razón muéstrale primero esta
necesidad.
A continuación veremos algunos de los casos más frecuentes de este grupo de personas:

1. “Soy un pecador demasiado grande para ser salvo”.


Esta es una dificultad que es real y que se encuentra con frecuencia, pero que por fortuna es también una de las más
fáciles de resolver. El método general para tratar este problema y uno de los versículos más adecuados para enfrentar
esta dificultad es 1 Ti 1:15. Otro pasaje útil para tratar con esta clase de personas es Mt 9:12-13, así como Ro 5:6-8.
Es bueno decirle a la persona que sus pecados son muy grandes, más de lo que él piensa, pero gracias a Dios todo
está arreglado, pues Dios constituyó a su Hijo Jesucristo como el pagador personal de nuestros pecados, y podemos
mostrarle Is 53:6, donde se nos muestra la forma como Dios proveyó el pago de sus faltas. Hay algunos casos
especiales en este tipo de personas; un caso son quienes dicen: "Yo estoy perdido", a los cuales debes enseñarles que
éste es exactamente el tipo de personas que Jesús vino a buscar Lc 19:10.
Otro caso especial son los homicidas, que por lo general creen ser pecadores demasiado grandes para ser perdonados;
versículos muy útiles en este tipo de casos son Is 1:18; Sal 51:14.
Siempre debes tener presente el siguiente consejo: nunca des un falso consuelo diciendo: "usted no es un pecador tan
grande como cree". Este es un error muy común que se comete con frecuencia. Las personas blandas son una barrera
contra la profunda convicción de pecado que el Espíritu Santo trata de producir en el corazón del hombre, y de esta
manera al dar un falso consuelo echa abajo la oportunidad de convertirse, pues no hay nadie que no sea más pecador
de lo que piensa.
Después de hacer frente a la dificultad, debemos mostrar la forma de salvarse. Recuerda, no basta eliminar las
dificultades, hemos de llevar a las personas a un conocimiento personal de nuestro Señor Jesucristo.

2. “Mi corazón es demasiado duro” Lc 19:10.


Usa este versículo y dile a la persona: “Si su corazón es demasiado duro, sin duda usted está perdido, pero Jesús
tiene para usted esta promesa: el vino a buscar y a salvar a los que están perdidos”.
También enséñale Jn 6:37 y Ez 36:26-27, donde Dios promete dar una nueva vida a toda persona que le entregue su
vida a Cristo 2 Co 5:17.

3. “Tengo que ser mejor antes que ser cristiano”.


Esta es una dificultad real para muchas personas. Creen sinceramente que no pueden acudir a Cristo tal como están en
sus pecados y que tienen que mejorar su vida antes de ir a Él.
Puedes enseñarles Mt 9:12-13 y hacerles ver que están equivocados y que una persona no necesita sanar para ir al
médico.

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El tiempo para ir a Cristo es ahora, tal y como estamos, con nuestros pecados, para que Él nos levante Lc 15:18-24.

4. “Tengo miedo de fallar si lo intento”.


Primero tenemos que ver si es una dificultad real o si hay otra detrás de ésta, ya que muchos utilizan ésta como
excusa para ocultar el verdadero problema. Si la dificultad es real, muéstrale Jud 24; 1 P 1:15; Is 41:10 y 13.
En Jn 10:28-29, se muestra la seguridad absoluta que podemos tener las ovejas que somos de Cristo. Podemos usar
también He 7:25. Hay algunos que temen caer ante alguna tentación que sea demasiado fuerte, a los cuales debes
enseñarles la gran promesa para sus vidas 1 Co 10:13. Otros insisten demasiado en su debilidad, enséñales que pueden
descansar por completo en la fuerza que Cristo les dará para toda dificultad 2 Co 12:9-10; Is 40:29-31.

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5. “Yo no puedo dejar mis malos hábitos”.
Enséñales que si no confían en Cristo para abandonar sus malos hábitos, él puede perecer eternamente en el infierno
Ro 6:23; Ga 6:7; Ap 21:8. Esto debe quedar muy claro y no cedas hasta que la persona comprenda que no hay
escape. De no cambiar sus malos caminos, los versículos que leímos muestran que se encontrará con una vida de
tragedia, y que después le espera el infierno.
Hay que mostrarle la Biblia para que él mismo vea y comprenda cuál es su situación, y entonces puedes enseñarle que
él puede dejar sus caminos y malos hábitos en la fuerza de Jesucristo Fil 4:13; Jn 8:36. Enséñale que Cristo ha
resucitado con todo poder en el cielo y en la Tierra. Es en el poder de Cristo vivo, y mediante la unión con Él es que
podemos renunciar a nuestros malos caminos, y con su poder tener victoria Mt 28:18; He 7:25; 1 Co 15:1-4; Ro 8:37.
Hay que mostrarle como él puede obtener la victoria sobre el pecado Ro 6:12-14, y enseñarle que podemos confiar por
completo en la victoria que Dios nos da sobre el pecado y que Él nos puede librar de nuestros malos hábitos. Nosotros
tan sólo debemos mostrar nuestra vida para que Él la tome, y entonces Él pueda con su poder darnos una victoria
completa.

6. “Yo he intentado ser cristiano y he fracasado”.


Los que han tratado de ser cristianos y han fallado en su intento, como es natural, vacilan antes de intentarlo otra vez.
Este caso debe ser tratado con cuidado, sabiduría y paciencia. Lo primero que debes decirle es cómo debe intentarlo de
nuevo y no fallar 2 Co 9:8. La persona debe entender el significado de este versículo y debe quedar claro en su mente
que hay una manera de intentarlo y no fallar. Debes también averiguar la causa de su fracaso.
Hay siete puntos que nos ayudarán a encontrar la causa de su fracaso:
a) ¿Puso toda su confianza en el perdón y en la obra consumada de Cristo?
Esta es una de las razones más frecuentes por la cual fracasan las personas en su intento de ser cristianos. La
persona nunca tiene claro cuál es la base de la salvación, y por lo mismo no confían en la obra consumada de Cristo
para su perdón Is 53:6.
b) ¿Le entregó por completo su voluntad a Dios?
Muchos son guiados a hacer una profesión de fe en Cristo (orar a Cristo) sin haber entendido la necesidad de hacer
una entrega completa, y quien intenta empezar así, es muy probable que fracase Hch 5:32.
c) ¿Confesó usted abiertamente a Cristo delante de los hombres?
Esta es una de las causas más frecuentes del fracaso, pues muchos de los hombres que fallan lo hacen por una falta
de decisión para confesar a Cristo sistemática y abiertamente delante de los hombres Mt 10:32-33; Ro 10:10.
d) ¿Estudió la Palabra diariamente?
Esta es una causa muy común del fracaso: el descuido de la Biblia. Los que comienzan la vida cristiana y toman la
decisión de leer la Palabra de Dios todos los días, es muy raro que fallen 1 P 2:2; Sal 119:11.
e) ¿Estuvo buscando a Dios para obtener la fuerza y la victoria, o luchó en su propia fuerza? Is 40:29; 2 Co 12:9.
f) ¿Oraba usted sin cesar? 1 Ts 5:17; He 4:16.
g) ¿Empezó y siguió trabajando por amor a Cristo? Mt 25:14-29.

7. “La vida cristiana es demasiado dura”.


Si una persona afirma que ésta es su dificultad, primero muéstrale que la vida del cristiano no es dura. En Mt 11:30,
Dios nos dice que su yugo es fácil. Pr 3:17 nos enseña que los caminos de la sabiduría son caminos agradables; en 1
Jn 5:3, enseña que los mandamientos de Dios no son gravosos. 1P 1:8 describe la vida cristiana como una vida de
gozo y llena de gloria.

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Muéstrale lo que sí es duro y difícil, la vida sin Cristo Pr 13:15; Is 57:21.

8. “Hay que renunciar a demasiadas cosas”.


Esta es muchas veces la dificultad, aunque no siempre se manifiesta. Primero muéstrale que por mucho que haya de
dejar, es mejor renunciar que perder el alma Mr 8:36; enséñale que las únicas cosas a las que debe renunciar son las
cosas que nos perjudican Sal 84:11. Este versículo es claro al mostrar que Dios no nos quitará las cosas buenas, sino
solamente aquellas que nos hacen daño. Tratar de retenerlas seria un grave error. En Ro 8:32, Dios nos enseña que Él
nos dará todas las cosas que necesitamos en forma gratuita. Las cosas a las que debemos renunciar son pasajeras y
no tienen ningún valor en la eternidad 1ª Jn 2:15-17.
Enséñale que aquello a lo que renunciamos no es nada comparado con lo que ganamos y tenemos en Dios Fil 3:7-8.
Por último, enséñale que si él rechaza a Cristo por temor a renunciar a demasiadas cosas, cometerá una terrible
equivocación Lc 12:16-21.
Usted puede cometer el mismo error que el hombre descrito en este pasaje.

9. “No puedo ser cristiano en mi negocio, me va ha perjudicar o es posible que pierda mi trabajo”.
Esta es una dificultad real en muchos, y hay que hacerle frente con mucha franqueza. Muchos tienen la idea de que es
imposible ser cristiano en su negocio. Cuando un hombre enfrenta esta dificultad, es apropiado preguntarle cuál es su
trabajo. Algunas veces podemos conocer el testimonio de algunos creyentes que desempeñan un trabajo similar y usar
esto como ejemplo. Sin embargo, podemos tratar con algún hombre que esté en un negocio en el que realmente es
imposible continuar con él y ser cristiano. En este caso, debes decirle que es mejor perder su trabajo que su alma.
Cuando él entienda esto y esté dispuesto a renunciar a su negocio a toda costa, Mt 6:33 resultará una promesa
maravillosa. En realidad es mejor morir de hambre que rechazar a Cristo aunque ningún hombre que acepte a Cristo
morirá de hambre Mr 10:29-30; Sal 37:25.

10. “Yo perderé a mis amigos”.


Esta es una dificultad muy real para aquellos que solamente tienen malos amigos. Muéstrale que es mejor que se libre
de sus amigos, pues en realidad son enemigos de Dios Stg 4:4-5; Pr 13:20.
Sin duda usted perderá este tipo de amigos. Si sus amigos son impíos (pecadores malvados), estará mejor sin ellos Sal
1:1-2.
Dios ha prometido bendecir a aquellos que le vuelven la espalda a amistades impías con tal de obedecerle. Ahora
muéstrale que aunque él pierda amigos de este tipo, él ganará los mejores amigos en el futuro, personas que conozcan
a Cristo y le brinden una sincera amistad 1 Jn 1:3; Mr 10:29-30.

11. “Tengo miedo de ser ridiculizado”.


Muéstrale el terrible peligro que es el ser regido por el temor del hombre Pr 29:25; Mt 10:33.
Ahora muéstrale el gran privilegio de ser ridiculizado por causa de Cristo Mt 5:11-12.

12. “Voy ha ser perseguido si me hago cristiano”.


Nunca le digas a alguien que no va ha ser perseguido; al contrario, es posible que sea perseguido, pero Dios nos dice
en su Palabra que esto será el resultado de vivir para Él 2 Ti 3:12. Dile que es un gran privilegio el ser perseguido
por causa de Cristo y que esto trae abundante recompensa Mt 5:10-12. Hazle comprender que él debe gozarse en el
privilegio de esta persecución más que asustarse 2 Ti 2:12; Hch 5:40-41; 1 P 2:20-21.

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13. “Yo no siento nada”.
Hay muchos que quieren venir a Cristo pero antes desean experimentar los sentimientos que ellos consideran apropiados,
por lo cual debes preguntar a la persona que es lo que espera sentir.
El sentimiento que muchos desean experimentar es el gozo y paz que hablan los cristianos; en este caso debes
mostrarle que este gozo y esta paz son el resultado de tener a Cristo y no se puede experimentar antes de acudir a
Él Ga 5:22.
Este versículo enseña que el gozo y la paz son fruto de la presencia de Dios en nuestro corazón, y no podemos
esperar tenerlo hasta no haber invitado a Cristo a nuestra vida Ef 1:13; Hch 5:32. El Espíritu Santo les es dado a los
hombres que obedecen a Dios poniendo una confianza completa en Cristo, en el trabajo hecho por Él en la Cruz. Es
después de haber creído cuando recibiremos este gozo y esta paz, como resultado de la presencia del Espíritu en
nuestra vida. Por otro lado, otros esperan un sentimiento de pena por el pecado. Muéstrale que no es pena lo que
debemos sentir; lo que Dios exige es apartarnos del pecado y aceptar a Jesucristo Is 55:7; Jn 1:12; Hch 2:38, 16:31.

14. “He estado buscando a Cristo, pero no puedo hallarlo”.


A este tipo de personas algunas veces es bueno decirle: “Usted encontrará a Cristo si va a Él en los términos de Jer
29:13. Otras veces es bueno hacerle ver que Cristo también lo está buscando Lc 19:10. “Si ambos se están buscando,
¿cuánto tardarán en encontrarse? ¿Quiere usted tener a Cristo y confiar en Él ahora mismo?”. Si él acepta, muéstrale
cómo puede invitarlo a su vida con todo su corazón.

15. “Los cristianos no viven lo que predican”.


Esta es una de las dificultades más comunes que encontramos. Un buen pasaje para usar en estos casos es Ro 14:12.
Debes decirle: "Usted se encuentra perturbado por los pecados de los cristianos, pero Dios dice en su Palabra que cada
uno dará cuenta de sí mismo; por tanto, ¿está usted listo para dar cuenta de sus propios pecados? Ro 2:15 nos dice
que un día estará usted delante de Dios y entonces su conciencia le defenderá en sus razonamientos". En Ro 2:1-5
Dios habla de los que juzgan a los demás por lo que ellos hacen. Él dice que las personas que hacen esto no podrán
escapar del justo juicio de Dios. La persona que así actúa, está menospreciando las riquezas de la paciencia de Dios
que tratan de guiarlo al arrepentimiento. Actuando de esta forma, solamente atesora ira para el día del juicio de Dios.

16. “Hay algunas personas a las que no puedo perdonar”.


Lo primero que debes hacer en este caso es decirle que él tiene que perdonar, y de no hacerlo perecerá Mt 6:15;
18:21-35. Debes continuar diciéndole que la ofensa que él ha recibido no es nada comparado a los ofensas que él ha
hecho a Jesucristo Ef 4:32.
Por último, muéstrale que él puede perdonar a otro con la fuerza de Cristo Fil 4:13; Ga 5:22-23.

17. “Alguien que dice conocer a Jesucristo me hizo una gran injusticia”.
Debes decirle que esta no es una razón para que él haga una ofensa a Cristo, porque no fue Jesús el que lo ofendió
Jer 2:5. En este versículo Dios pregunta si usted ha encontrado algo malo en Cristo. Por el contrario, nosotros somos
los que tratamos mal a Jesús puesto que él fue herido por nuestras faltas Is 53:5. Por otro lado, el hecho de que una
persona que profesa conocer a Cristo le haya causado daño a usted, no es razón para que rechace a Jesucristo y
pierda su alma para siempre. Usted se haría un daño mayor rechazando a Cristo y perdiendo así la vida eterna Jn
3:36; 2 Ts 1:7-9.

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18. “He causado un daño irreparable”.
Dile que él debe aceptar a Cristo primero y dejar que Cristo repare la injusticia. “El problema no podrá ser resuelto
hasta que usted haya aceptado a Jesucristo”. Lo que Dios nos pide es que lo aceptemos, y que hagamos a un lado
todo hasta que nuestro principal problema con Dios esté resuelto” Jn 3:36; Hch 10:43. Muéstrale que si hay algo malo
que pueda ser reparado, Cristo le dará la fuerza para hacerlo.

19. “He pecado más allá del día de la gracia”.


Esta es una dificultad muy seria, manifiesta un pobre estado de salud y una condición del alma muy atormentada. Este
caso debe ser tratado con sensatez y con oración. Generalmente estas personas ceden ante este tratamiento Jn 6:37. A
veces es necesario leerles este versículo una y otra vez y quizá por varios días. La persona debe tener clara en su
mente la enseñanza de que Dios está dispuesto a recibir a aquel que venga a Él Ro 10:13.
En 2 Cr 33:1-13, se nos relata el caso de Manasés, que podemos usar para mostrar hasta qué punto un hombre puede
llegar y, con todo, Dios está dispuesto a recibir a la persona que ha obrado mal si ésta se humilla delante de Él Lc
19:10.

20. “Es demasiado tarde”.


Esta dificultad es semejante a la anterior y podemos usar el mismo pasaje de Jn 6:37 y Dt 4:30-31. Dios no quiere que
nadie se pierda; Él retarda su juicio para que todos los hombres sean llevados al arrepentimiento 2 P 3:9.

21. “Yo he cometido el pecado imperdonable”.


Lo primero que hay que hacer en este caso es mostrar lo que es un pecado imperdonable Mt 12:31-32. Este pasaje y
su contexto dejan claro que el pecado imperdonable es la blasfemia contra el Espíritu Santo, que consiste en atribuir de
manera deliberada al diablo la obra que se sabe ha sido hecha por el Espíritu Santo. Después de explicarle esto, debes
preguntarle si Él lo ha cometido. Es muy difícil encontrar el caso de una persona que haya cometido este pecado.
Habiendo mostrado lo que es el pecado imperdonable y sabiendo que él no lo ha cometido, usa Jn 6:37. Aún en el
caso de que la persona piense que ha cometido esta blasfemia, este versículo sigue siendo una promesa. Repítele esto
una y otra vez hasta que penetre en su mente, orando en tu corazón para que el Espíritu Santo ilumine el mensaje.

22. Hebreos 6:4-6.


Hay muchas personas que viven en un estado de gran ansiedad a causa de este pasaje. Su temor es que los describa
a ellos y que no haya esperanza de salvación. Debes mostrarle el verdadero significado de esta enseñanza.
Por lo general las personas que se encuentran en este caso piensan haber tenido una experiencia con Cristo sin
realmente haber nacido de nuevo. Muéstrale primero que el pasaje está dirigido a los hebreos que profesaban ser
cristianos y que estaban a punto de apostatar, renunciando a Cristo y regresando al judaísmo.
En segundo lugar, enséñale que la dificultad no es que Dios se niegue a recibir a alguien, sino que es imposible que
Dios reciba a una persona que no se quiere arrepentir. Muéstrale que este pasaje no puede ser su caso, pues su
misma ansiedad y carGa de corazón demuestran que él desea arreglar su vida. Este pasaje, por el contrario, describe a
un hombre tan endurecido que no tiene deseos de ir a Jesús. Lo mismo sucede con el pasaje de He 10:26-27.
Debemos usar los mismos argumentos, pero haciendo notar el significado de la palabra “voluntariamente”, que describe a
un hombre que con todo su corazón rechaza la obediencia a Dios y el servicio a Cristo y se lanza con toda su alma
al pecado. Una persona en estas condiciones no puede ser ayudada; sin embargo, su deseo de ir a Cristo no lo coloca

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dentro del caso que prevén estos versículos.

23. “Me parece que Dios es injusto y cruel”.


La forma más rápida de tratar con este caso es llevarlo directamente a Ro 9:20, y hacerle ver que él está acusando
a Dios de pecado. Dios dice: "¿Quién eres tú para altercar conmigo?". Este pasaje ha sido muy usado por el Espíritu
Santo. En Ro 11:33 Dios nos muestra la razón de por qué parece injusto y cruel; es por la riqueza de su conocimiento
y sabiduría, y lo inescrutable de sus juicios son tales que el hombre no puede comprenderlas Is 55:8-9; Job 40:2. Si el
interesado se queja de la crueldad de Dios debido a alguna pena o angustia en su vida, es bueno usar He 12:5,7,10-
12.
Hay que tratar con delicadeza estos casos, pero también con fidelidad. Muéstrale que las penas, desengaños y aflicciones
que ha sufrido son tratos de amor por parte de Dios hacia él, para llevarlo a conocerlo de un manera personal, y que
Dios no le ha afligido por que se complazca en ello Is 63:9; Lm 3:33. Muéstrale que él no pensaría que Dios es injusto
y cruel si comprendiera la profundidad de su propio pecado contra él Mt 22:37.
Por último, hazle ver el profundo amor que Dios tiene por él conforme a Jn 3:16 e Is 53:5.

24. “No puedo comprender por que fue necesario que Cristo muriera para que los hombres pudieran ser
salvos”.
Hay muchas maneras de explicárselo. Los que dicen esto suelen ser personas superficiales que están tratando de
encontrar un lugar donde esconderse de la verdad de Dios y de su responsabilidad para aceptarlo como su Salvador Ro
9:20.
Debes mostrarle la profundidad de su propio pecado en la forma en que Dios lo describe en su Palabra. La persona
que se ve en la Biblia tal como lo ve Dios, no tendrá ninguna dificultad para entender que necesita un Salvador.

25. “Hay muchas cosas en la Biblia que no puedo entender”.


Lo primero que debes mostrarle es la razón por la cual no puede entenderlas 1 Co 2:14. La Biblia enseña que una
persona que no conoce a Dios, precisamente no tendrá lo que Dios dice en su Palabra. "Espiritualmente usted está
ciego, pero si desea arrepentirse de su pecado y aceptar a Cristo, recibirá la vista espiritual, y entonces muchas cosas
que ahora no puede entender las verá sencillas y claras como la luz del día" Is 55:8-9; Dn 12:10; Jn 7:17; Sal 119:18;
Stg 1:5.

26. “Yo no puedo creer en lo que la Biblia dice”.


Debemos decirle que lo único que Dios nos pide es que creamos en su Hijo Jesucristo Hch 16:31. No se trata de creer
en esta o en aquella doctrina, sino aceptarlo como nuestro Salvador personal y el Señor de nuestras vidas Jn 3:16.
En muchos casos la dificultad real no se haya en la capacidad de creer de estas personas, sino en su falta de
voluntad para abandonar su pecado. Si este es el caso, pregúntale si su dificultad real es la incredulidad, o si hay algo
en su vida que no quiere abandonar Is 55:7. "Si usted desea abandonar su pecado, sus pensamientos, y quiere
entregarle su vida al Señor, obtendrá compasión de Él y abundante perdón. Si usted quiere yo le puedo mostrar como
creer" Jn 7:17.
Por último, hazle ver que Jesús le dijo a los judíos que su problema real no era la incredulidad, sino su falta de
voluntad para ir a él Jn 5:40. No debemos de cometer el error de discutir cuestiones secundarias, lo que hay que
conseguir es que vea su necesidad vital de seguir a Jesucristo como el Salvador y Señor de su vida.

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27. “Usted está interpretando en forma privada la Biblia”.
Dile que la misma Biblia enseña que no puede ser interpretada en forma privada 2 P 1:20-21. La Biblia fue escrita por
Dios y es una unidad que no admite interpretación privada. La Escritura se explica a sí misma y lo principal es conocer
al Autor y lo que Él ha dicho de su propia Palabra para que podamos lleGar a entenderla Mt 22:29; Jn 5:39. Debemos
enseñarle que sólo hay tres maneras para interpretar la Biblia, y ninguna de ellas es privada: la contextual, la histórica y
la literal.

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CAPÍTULO VIII
Cómo tratar con quienes tienen falsas esperanzas

1- Aquellos que tiene esperanzas de salvarse por llevar una vida recta.
Esta es la más común de las falsas esperanzas. Este tipo de gente fácilmente se reconoce porque continuamente
afirma:
a) Estoy haciendo todo lo que puedo.
b) Yo hago más bien que mal.
c) No soy un gran pecador.
d) Nunca he hecho algo realmente malo.

Estas equivocaciones pueden ser corregidas con versículos claves, como Gá 2:16. Dios dice en este versículo que
nadie podrá ser declarado justo por medio de guardar la Ley Ro 3:19-20; Gá 3:10. No sólo es imposible cumplir con la
Ley de Dios, sino que el tratar de hacerlo y fallar nos ha colocado bajo la maldición de la misma Ley.
Por otro lado, Stg 2:10 revela que alguna persona que ha fallado en algún punto de la Ley, ante Dios se hace
culpable de todos los mandamientos de la Ley. La Biblia enseña que Dios pide perfección en cuanto al cumplimiento de
la Ley Mt 5:20. Este último versículo muestra que no importa qué justa parezca una persona, la justicia del hombre
nunca alcanzará el nivel que Dios pide. Si un hombre desea salvarse, debe buscar un medio de salvación distinto al de
sus propias obras.
En Lc 16:15; Ro 2:16 y 1S 16:7, Dios nos enseña que Él mide el corazón del hombre, y que ninguna persona puede
resistir el escudriño de Dios sin resultar culpable. No importa lo justo que un hombre pueda aparentar ser, esto no nos
debe engañar, pues en lo profundo de todo corazón siempre hay una conciencia de pecado. No olvides, la conciencia de
cada hombre siempre estará de nuestro lado.
En Mt 22:37-38 tenemos una enseñanza muy clara que le ayudará a todo aquel que espera salvarse por su buena
vida que está totalmente engañado. Estos versículos contienen el más grande mandamiento, mismo que es imposible
guardar por cualquier ser humano. Por esta razón, le podemos enseñar que, lejos de estar haciendo lo que Dios pide,
ha quebrantado el más grande mandamiento que Dios ha dado. “Lejos de hacer más bien que mal, usted ha
quebrantado la primera y más grande ley de Dios”.
En He 11:6 y Jn 6:29, Dios nos enseña que lo que Él exige es la verdadera fe que sólo Él puede dar. La obra que
Dios demanda es creer en el que Él ha enviado y sin esto, es imposible agradar a Dios, no importa la que el hombre
posea. En Jn 16:9 Jesús declaró que el no creer en Él es el peor pecado.
Por esta razón, el peor castigo vendrá no a aquel que mata o adultera, sino a aquel que rechaza el sacrificio de
Cristo y ofrece sus propias obras He 10:28-29.
Debemos tratar de llevar ante la presencia de Dios a estas personas que esperan salvarse por medio de una vida
recta, pues ante su presencia la justicia propia se desvanece. Esto lo podemos pedir al Espíritu Santo para que abra
sus ojos y le haga comprender estos pasajes que revelan la justicia de Dios y su santidad. Cuando sea posible y la
persona desee que Dios abra su entendimiento, debemos orar con ella. Muchos hombres que proclaman en voz alta sus
excelencias, ceden cuando realmente se descubren delante de Dios.

2- Aquellos que afirman que Dios es demasiado bueno para condenar a alguien.

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Debemos decirle a este tipo de personas que nosotros no podemos saber más acerca de la bondad de Dios que
aquello que nos revela la Biblia. Si ignoramos la Biblia, no tenemos otra fuente que nos hable del amor de Dios. Esta
es la única base verdadera sobre la cual podemos construir nuestras esperanzas. Si aceptamos la afirmación de la Biblia
de que Dios es amor, tendremos que aceptar también lo que la Biblia nos dice acerca de la bondad de Dios Ro 2:4-5.
Estos versículos nos enseñan claramente cuál es el propósito de la bondad de Dios, el cual consiste en guiarnos al
arrepentimiento. Sin embargo, estos versículos también nos enseñan cuál es el resultado de no permitir que la voluntad
de Dios nos guíe al arrepentimiento: Atesorar ira para el día de la ira Jn 8:21, 24.
No importa qué bueno pueda llegar a ser un hombre, si no creé en Jesús de una manera viva, morirá en sus
pecados y no verá la vida, porque la ira de Dios está sobre él. Este será el fin de todo hombre que no acepte la guía
de la bondad de Dios Jn 3:36.
Por otro lado, debemos decirle que no es Dios el que condena al hombre, sino el hombre el que se condena a sí
mismo, a pesar de la bondad de Dios. Mientras no quiera arrepentirse y acudir a Cristo para aceptar gratuitamente la
vida que Él ofrece, su destino es la condenación 2 P 3:9-11; Jn 5:40; Ez 33:11. Podemos decirle también que Dios
tiene mucha paciencia para con el hombre, pero la Biblia nos enseña que su paciencia tiene fin.
Recuerda, no importa lo que el hombre piense o incluso diga acerca de la Biblia, Dios finalmente castiga al pecador 2
Cr 36:11-21; Mt 25:41-46.
Finalmente debemos decirle a la persona que lo que más debe preocuparle, independientemente de lo que va ha
suceder en el futuro, es su situación en el presente. Es en esta situación en lo que debemos pensar, porque de ella
depende el futuro. En Jn 3:18-19, Dios afirma que el que no ha creído en Cristo ya está condenado y que la única
esperanza que existe es aceptar la salvación que Dios ofrece en Cristo Lc 13:3. Dios revela que la única esperanza
para cualquiera, es el arrepentimiento.

3- “Estoy procurando ser un cristiano”.


Debes mostrarle que es siendo y no intentando como uno llega a ser un cristiano. Lo que salva es volver a nacer y
no el esfuerzo por llegar a ser un creyente Is 12:2; Hch 16:31.
Dios no pide que uno trate de ser un cristiano o que procure vivir de una mejor forma, sino que acepte a Cristo,
quien hizo todo lo que necesitamos para salvarnos Jn 1:12. "Si usted quiere, puede dejar de tratar y empezar a ser un
verdadero creyente si simplemente recibe a Jesús como su Señor y Salvador". En Ro 3:23-26, Dios nos enseña que el
hombre es justificado gratuitamente por la gracia. No es procurando hacer algo como llegamos a ser justos, sino
creyendo en Cristo. Esta es la forma como Dios justifica Ro 4:3-5; Hch 10:43, 13:38.

4- “Yo siento que estoy salvado y que voy al cielo”.


Hay muchos que creen que la entrada al cielo es segura sólo porque "sienten" que están salvados. Lo primero que
debemos mostrarle es que los sentimientos son la peor base de nuestra salvación Jer 17:9; Pr 14:12. "Usted puede
sentir que su camino conduce al cielo, pero estos versículos hablan de personas en el mismo error que usted. El fin de
nuestros caminos es muerte, así lo afirma la Biblia Is 53:6a.
En Lc 18:9-14, Jesús habla de un hombre que sentía que estaba salvado y cuya confianza en sí mismo lo había
engañado Is 55:8.
La única base verdadera en la que puede descansar nuestra esperanza de salvación es la Biblia Ti 1:2. Dios no
puede mentir en su Palabra y sólo poniendo nuestra esperanza en ella y obedeciendo lo que nos muestra, podemos
estar seguros de nuestra salvación”.

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5- Aquellos que tienen esperanza de ser salvos por practicar una religión, y que profesan una fe que no salva del
pecado ni conduce al arrepentimiento.
Esta es una de las falsas esperanzas más peligrosas, pero es fácil de tratar si la persona es honesta Ti 1:16. Dios
habla en su Palabra de muchas personas que sólo profesan conocerlo, pero que ante los ojos de Él están perdidos Mt
7:21-23. Uno puede tener una religión, puede estar activo en una obra cristiana y aún estar completamente perdido.
Estos versículos enseñan que no basta profesar una religión, sino que es necesario hacer la voluntad de Dios Jn
6:28-29. En su Palabra Dios nos revela su voluntad y en ella enseña que la única forma de salvación es volver a nacer
Jn 3:3-5; 1 Jn 3:9, 2:29; 2 Co 5:17.
Después debemos mostrarle que la fe es la única que salva, pero esta fe la tiene que dar Dios, y Él la otorga en el
momento en que uno le entrega su vida Ef 2:8-9.
No es cualquier tipo de fe, sino la fe que proviene de Dios. Esta es la fe verdadera que vence al mundo y al
pecado. Los demás tipos de fe no dan la victoria, y esa falta de victoria es la evidencia de que tenemos que volver a
nacer Gá 5:6; Stg 2:14; 1 Jn 5:4-5; Col 2:23.

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CAPÍTULO IX
Cómo tratar con aquellos a quienes les falta seguridad de su salvación

Al que ha creído no sólo podemos enseñarle la salvación sino también cómo puede ser útil en las manos de Dios.
Una de las cosas que ayuda al nuevo creyente para ser útil es saber que puede tener la completa seguridad de su
salvación. Nuestra responsabilidad como obreros de T.P. es conducir a esa seguridad de salvación a aquellos que,
habiendo creído, ignoran que pueden estar seguros de que son salvos Hch 16:31.
Hay dos grupos de personas que carecen de esta seguridad:

1- Los que carecen de esta seguridad a causa de la ignorancia.


Hay muchos que no saben que uno puede tener el privilegio de saber que tiene la vida eterna. Muchos piensan que
nadie puede saber esto, porque ignoran lo que la Biblia enseña, pues todo el que ha creído en Cristo tiene el privilegio
de saber que posee la vida eterna 1 Jn 5:13. Este pasaje es clave, ya que deja claro lo que el creyente posee por
haber creído Jn 1:12. Todo el que ha creído, no sólo posee la vida eterna, sino que también ha adquirido el derecho
de ser un hijo de Dios Jn 5:24; 1 Jn 5:12.
En Hch 13:39, Dios enseña que todo aquel que acepta a Jesús queda justificado delante de Él. Es muy importante
aclarar que la Biblia debe ser la base de nuestra seguridad, sin importar cómo nos sintamos. La base de la seguridad
del creyente es la Palabra de Dios y nunca deben serlo sus sentimientos 1 Jn 5:10. Este versículo nos enseña que al
no creer en el testimonio que Dios ha dado en su Palabra le hacemos mentiroso. Por esta razón, la persona debe
depositar su confianza en la sencilla y veraz Palabra de Dios.
Por otro lado, debemos enseñarle que Dios ha prometido confirmarle esta seguridad de la salvación, y su seguridad en
Él por medio del testimonio del Espíritu Santo que Dios ha derramado en el corazón de aquel que ha nacido de nuevo
Ro 5:5. Sin embargo, debemos aclarar que este testimonio interno del Espíritu Santo está relacionado con la confianza
que nosotros depositemos en su Palabra.
No podemos alterar el orden que Dios ha dado en su Palabra; primero se cree y luego se recibe; es en el momento
de creer cuando uno recibe la salvación y el Espíritu Santo, y es siguiendo este principio como seguiremos recibiendo en
la medida que creamos. Este orden está revelado en varios versículos Jn 14:21; Ef 1:13. Al momento de creer en la
palabra de Dios, somos sellados con su Espíritu, y el testimonio de la presencia interior del Espíritu Santo se irá
manifestando a medida que creamos en su Palabra.
Este orden no se puede invertir, ni podemos esperar ver lo que no hemos creído Ro 8:14. Es primero la adopción
por la fe en Cristo y después el testimonio del Espíritu Santo como resultado de esta adopción Ro 8:16. Sin embargo,
nosotros como obreros de T.P., al usar estos textos, debemos asegurar a la persona que su inseguridad es el resultado
de su ignorancia y no del hecho de que no sea un verdadero creyente.
Debes confirmar y estar seguro hasta donde sea posible que la persona ha nacido de nuevo. Es mejor que la
persona no tenga la seguridad de ser salva cuando en realidad no lo es, a que le demos una falsa seguridad de lo
que todavía no es Jn 1:12; 2 Ti 1:12; Ro 10:10.
No actúes con superficialidad, la respuesta de la persona con quien tratamos así como sus preguntas nos ayudarán a
determinar en muchos casos su verdadera situación delante de Dios. Si no tienes una buena base para darle seguridad,
mejor debes esperar hasta estar seguro de su verdadera condición.

2- Los que carecen de seguridad a causa del pecado.


Muchas veces el problema de los que carecen de seguridad se debe a que hay algún pecado o práctica dudosa en

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sus vidas que aún no ha sido confesado ni abandonado. Si este es el caso, muéstrale la necesidad de abandonar su
falta, enseñándole que uno de los efectos más fuertes del pecado es robar la seguridad del creyente Jn 8:12; 10:10. En
estos versículos Jesús prometió que aquel que lo siga tendrá la luz de la vida. La falta de luz en la vida de esta
persona es el claro resultado de no estar siguiendo a Jesús. Debemos ayudarle a encontrar su falta y enseñarle aquello
en lo que no es fiel a Cristo Stg 5:19-20.
Por último, debemos mostrarle cómo obtener la victoria y el gozo que Dios promete al creyente Is 55:7; Sal 32:1-5.
Estos versículos son una buena ayuda para aquellos que tienen pecados sin confesar y que les están impidiendo gozar
de la comunión con Dios. En estos pasajes es claro que cuando el pecado es confesado y abandonado no sólo
recibiremos el perdón y la luz, sino también la seguridad que el pecado siempre roba Pr 28:13.

21
CAPÍTULO X
Cómo tratar con aquellos que dudan de las doctrinas básicas de la Biblia

1.- Cómo tratar con aquellos que dudan que la Biblia es la Palabra de Dios.
El tratar con este tipo de personas no es fácil. En estos casos, lo mejor es lograr que la persona acepte creer en lo
que Cristo dijo. La mayoría de las personas suelen aceptar que lo que Cristo dijo es verdad, y esto nos dará una
buena base para mostrarle con las mismas palabras de Cristo que la Biblia es la Palabra de Dios de principio a fin.
Después, debemos enseñarle que entre las muchas cosas que Jesús afirmó, Él señaló que el Antiguo Testamento era
literalmente la Palabra de Dios Mr 7:13; Jn 10:35; Mt 22:29, 31-33; Sal 82:6. Los judíos dividen en tres partes el
Antiguo Testamento: La Ley de Moisés, Los Profetas y los Salmos Lc 24:27,44. Jesús afirmó que todos los libros del
Antiguo Testamento, al ser inspirados por Dios, anunciaban de antemano todo lo que Cristo iba ha hacer, cómo moriría y
cómo resucitaría Hch 2:25-31; Mt 22:43-44; Is 53:5-9.
Por otra parte, Jesús mismo profetizó la confección del Nuevo Testamento la cual sería llevada a cabo por el mismo
Espíritu que había inspirado el Antiguo Testamento Jn 14:26; 16:13-14; 2 P 1:19-21.
Jesús anunció que la autoridad de los apóstoles sería la base para determinar la autenticidad de la inspiración divina
de los escritos, que tanto los apóstoles como algunos de sus discípulos elaborarían para la formación del Nuevo
Testamento. Así vemos cómo el apóstol Pedro puso su sello como autoridad apostólica sobre todos los escritos del
apóstol Pablo, llamándolos Escritura Divina como lo hacía con todos los libros del Antiguo Testamento 1 P 2:6-7; 2 P
3:15-16; 1 Ts 2:13.
El mismo apóstol Pedro reconoció la autoridad de Marcos, cuyo Evangelio circulaba hasta entonces entre todos lo
creyentes como Palabra de Dios 1 P 5:13; 2 Ti 4:11; Flm 24; Mr 14:51-52.
Por otra parte, el apóstol Pablo reconoció como escritura inspirada por Dios cada uno de los escritos de Lucas Lc
10:7; 1 Ti 5:18. Así mismo, observamos cómo los apóstoles reconocieron la autoridad apostólica de dos de los hermanos
del Señor, quienes escribieron respectivamente la carta de Santiago y Judas Stg 1:1; Ga 1:18-19; 2:9; Hch 15:13; Jud 1;
1 Co 15:7.
Debemos entender que todos los escritores del Antiguo y Nuevo Testamento fueron inspirados en cada una de las
palabras del Espíritu Santo quien dictó cada palabra que leemos en la Biblia. Esta es la razón por la cual muchas
veces escribieron cosas que ni ellos mismos entendían 1 P 1:10-11; 2 P 1:20-21.
Debemos hacerle ver a la persona que el problema de no creer no está en la Biblia, sino en su voluntad. La misma
Biblia explica que cada persona es culpable en su caso de su propia incredulidad. Es algo que está en nuestra voluntad
Jn 8:47; Ro 3:3-4.
La Biblia es el testimonio que Dios nos ha dado acerca de su Hijo y de la salvación que Él obtuvo para nosotros.
Cuando un hombre la niega como tal, está presentando a Dios como un mentiroso y tendrá que dar cuentas de esto 1
Jn 5:9-10.
También debe entender que la Biblia es el único medio que Dios nos dejó para poder convertirnos. El rechazarla es
hacer a un lado este medio en donde se expresa con toda claridad nuestra condición y la solución que Dios ofrece en
Cristo Lc 16:30-31. Si rechazamos su Palabra, ni los milagros nos podrán convencer.

2.- Aquellos que dudan de la deidad de Cristo.


Debemos mostrarle a la persona que en la Biblia Dios aplica los mismos títulos divinos a Cristo que Él utiliza para sí
mismo, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento Hch 10:36; 1 Co 2:8; Ap 1:17; He 1:8; Ro 9:5; Sal 24:8-10;
Is 9:6-7; 10:21; 44:6; Je 23:5-6; Mt 22:41-45. Por otro lado, los ministerios dados a Cristo son de tal magnitud que sólo

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Dios mismo los podía cumplir Is 7:14; He 1:3-10, 10:10,14:26.
Dios profetizó que él llevaría a cabo el ministerio de la salvación Zac 9:9, 11:10-13, 12:10. La Biblia también nos
enseña que Cristo debe ser adorado como Dios He 1:6; Jn 5:22-23; Ap 5:13.
A continuación debemos mostrarle que Jesús mismo demandó para sí el mismo honor que el Padre Jn 14:8-9. Aquel
que niega la deidad de Cristo, está haciendo de Jesús un mentiroso, impostor y blasfemo Mr 14:61-62. La persona que
niega la verdad de Cristo debe saber lo que la Biblia dice acerca de lo que está haciendo 1 Jn 2:22-23, 5:1-5, 10-12.
Después de esto, debemos mostrarle que la Biblia advierte que el peor castigo vendrá por rechazar a Cristo como lo
que Él dijo ser Jn 8:24-26; 20:31; He 10:28-29.

3.- Aquellos que dudan sobre la doctrina del Infierno.


En Ap 17:8; 19:20; 20:10 y 21:8, Dios nos muestra claramente lo que es la perdición o el Lago de Fuego. Aquí
leemos de dos personas que fueron echadas al Lago de Fuego, y cómo después de mil años aún se encuentran ahí.
La Biblia, enseña claramente que el Infierno es un lugar real donde se sufre conscientemente Lc 16:23-26. En Ap 20:15
Dios nos revela quienes son estas personas que irán al Lago de Fuego. A este lugar los hombres irán no tanto por lo
que hicieron, sino porque rechazaron el pago que Cristo proveyó por sus faltas. Esta es la única razón por la que un
hombre borra su nombre del Libro de la Vida. En Mt 10:28, Dios nos dice claramente que hay una destrucción eterna
del alma, independientemente de la destrucción del cuerpo Lc 12:5.
Jesús afirmó que el castigo eterno es tan terrible, que a quienes van a este lugar les hubiera sido mejor no haber
existido Mr 14:21; 2 P 2:4; Jud 6. Fue por este destino por lo que Cristo fue a la cruz.
En He 10:28-29 Dios nos dice con claridad que la muerte (y ésta es el Infierno) es un lugar creado por Dios para
los ángeles que se revelaron junto con Satanás, y para todos aquellos que no obedezcan la Palabra de Dios Mt 25:41;
He 6:4-6.

CAPÍTULO XI
Cómo tratar con los escépticos
Aun dentro de este tipo de personas, hay diferentes clases de escepticismo y debemos aprender como tratar con
ellas.

1.- Los escépticos que se burlan.


Una gran parte de los escépticos de nuestros días pertenecen a esta clase; sin embargo, nosotros debemos
comprender que su escepticismo tan declarado es sólo una excusa para vivir en el pecado. Esto a la vez les sirve
como un bálsamo para tranquilizar sus conciencias. Como consejo básico no conviene invertir mucho tiempo con personas
como éstas, sin embargo, sí podemos tratar de despertar sus conciencias y evidenciar su superficialidad. Un buen pasaje
es 1 Co 1:18; donde Dios nos revela que para individuos en esta condición el Evangelio es locura. Debemos enseñarle
que mientras un hombre no descubra el poder de Dios en la conversión, creyendo en el Evangelio, pensará como él.
Por lo general no conviene decir más, teniendo cuidado de no reírnos y darle la impresión de que nos estamos burlando
de él; por el contrario, debemos dejarle bien claro la idea de que está perdido.
Podemos usar 2 Co 4:3-4 de la misma manera. El Evangelio esta encubierto para aquellos que están perdidos, y la
razón de ello es porque Satanás ha cegado la mente de las personas que rechazan la salvación 1 Co 2:14.
En 2 Ts 1:7-9 Dios nos enseña el destino de aquellos que se burlan y no obedecen al Evangelio. Podemos decirle
con amor y cuidado que este es el destino de los agnósticos y escépticos y de todos los que no conocen a Dios.
Podemos mostrarle que Dios nos revela no sólo el origen de su escepticismo, sino también lo que él piensa de su

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escepticismo Jn 8:47. En casos extremosos, podemos mostrarle 2 Ts 2:10-12, en donde Dios nos muestra que el efecto
de rechazar la verdad es creer la mentira. Por último, y con mucho tacto podemos usar el Sal 14:1, en donde Dios nos
enseña que la postura del escepticismo es resultado de una actitud necia Ro 1:22.
Siempre que trates con este tipo de personas, nunca discutas ni te enojes. Sé amable, pero solemne, y no dejes de
orar confiando en que el Espíritu Santo te guíe y toque su corazón Jud 23; 2 Ti 2:23-26.

2.- Los escépticos sinceros.


Hay muchos escépticos que no lo son por frivolidad. Hay muchos hombres y mujeres en nuestros días que realmente
desean conocer la verdad, pero que se hallan en un laberinto de escepticismo. Este es realmente un punto interesante
para tratar. Podemos empezar haciendo varias preguntas:
a) "¿Qué es lo que usted no puede creer?".
Debemos tratar de obtener la respuesta más concreta posible, pues muchos que piensan que son escépticos pueden
creer las grandes verdades fundamentales. Descubrir lo que la persona cree nos dará un buen punto de partida
para dirigirla a tener más fe.
b) "¿Por qué no puede creer?".
Esto muestra con frecuencia que su incredulidad carece de base.
c) "¿Vive usted conforme a lo que cree?".
Esto nos dará en muchos casos la oportunidad de mostrarle que su problema no es lo que no puede creer, sino
su fracaso para vivir conforme a lo que cree.
Después de estas preguntas debemos mostrarle cómo debe creer, usando Jn 7:17. Este versículo muestra el camino
para salir del escepticismo e ir a la fe. Dios ha tocado el corazón de muchos escépticos con este versículo. Aquí Cristo
no le pide que crea sin evidencia, sino que haga una cosa que su propia conciencia aprueba, y él le promete que si lo
hace, saldrá del escepticismo y lo conocerá. Lo que Jesús pide es que haga la voluntad de Dios, esto es, que le
entregue su voluntad ha Dios. El método que la ciencia usa es seguir toda pista hasta agotarla. Dios nos ha dejado una
pista que nos conduce sin fallar a Él, y ésta es la oración. "Si usted quiere, podemos orar y usted encontrará a Dios.
Pídale a Dios que le muestre que Jesús es el Salvador que usted necesita y si Él lo hace, prométale que va a creer
en Él y lo va a seguir con todo su corazón" Jn 20:31; Jer 29:13. En este caso podemos invitar a la persona a que
lea el Evangelio de San Juan y juntos descubrir cómo Cristo es el Salvador que él necesita. Si el escéptico no es
honesto, te darás cuenta al estudiar la Palabra. En realidad muchos de ellos suelen decir, cuando no son sinceros, que
ellos no ven ninguna diferencia entre el bien y el mal. En este caso, puedes decirle con franqueza que su problema de
ninguna manera es el escepticismo, sino el pecado que trata de cubrir con su escepticismo.
No hay grupo más interesante ni más fácil de tratar que los escépticos sinceros. Dios ha dejado en su Palabra un
método claro y seguro para salir del escepticismo. Si los escépticos no son sinceros y, además, se burlan, no vale la
pena invertir mucho tiempo en ellos. Debemos darles algunos pasajes penetrantes de la Biblia y esperar a que el
Espíritu de Dios haga su obra.
CAPÍTULO XII
Cómo tratar con los que desean aplazar una decisión concreta
Con frecuencia cuando se han quitado todas las dificultades y el mensaje de salvación ha quedado claro como la luz
del día, él que está oyendo desea aplazar su decisión hasta algún momento futuro. Hay varias clases de personas que
desean aplazar su decisión:
"Quiero esperar".
Estas personas suelen decir: "voy a pensarlo", "volveré mañana", "no esta noche". A ellos debemos leerles Is 55:6 y

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después hacerles ver que el momento en que Dios puede ser hallado es cuando se ha acercado a nosotros. Debemos
dejarle claro a este tipo de personas que el hecho de estar escuchando sólo demuestra que Dios está cerca y este es
el momento para ser hallado. Podemos mostrarle después Pr 27:1 y hacerle ver que el consejo de Dios es no jactarse
del día de mañana y no contar con él. El mejor momento es el presente y no hay otro mejor Pr 29:1; Mt 25:10-12; Lc
12:19-20.
Debemos hacerle ver que esperar, no importa el tiempo que sea, sería el peor error que podría cometer. Además, de
esta forma se privaría de recibir lo que él sabe perfectamente que necesita y es lo único que Dios ha provisto para su
salvación.
La persona debe darse cuenta de la inseguridad de la vida y el hecho de que Dios no está obligado a mantenerlo con
vida el tiempo que quiera esperar. El mejor tiempo es el de Dios y 2 Co 6:2 enseña cuándo es este tiempo Jn 15:22.

1. "Yo necesito arreglar mis asuntos y después seré un cristiano".


Debemos mostrarle que lo primero y más importante es su salvación. "Si usted se entrega a Dios, Él se encargará de
arreglar su vida y sus asuntos, pero primero es su conversión" Mt 6:33.

2. "Yo estoy esperando el tiempo de Dios".


Algunos dicen esto, y lo dicen con toda sinceridad. Algunos piensan que Dios tiene un tiempo para salvar a cada
persona y creen que deben de esperar por un tiempo que ellos mismos desconocen. Debemos preguntarles si están
dispuestos ha aceptar el tiempo que Cristo señala como el exacto para tomar esta decisión. Si la persona es sincera,
sin duda alguna aceptará esta propuesta, y entonces podemos mostrarle 2ª Co 6:2 y He 3:15.

3. "Soy demasiado joven para hacerme cristiano".


Esta persona debe leer Ec 12:1; Mt 18:3 y 19:14. Estos versículos indican que la juventud es el mejor momento para
acudir a Cristo, es más, Cristo enseñó que todos debemos ser como niños sin importar si lo somos o no.
Con este tipo de personas siempre debemos dejar claro el tiempo de Dios para la conversión. Muchos han regresado un
día después para convertirse cuando se han dado cuenta de lo insegura que es la vida; es por esto, que los versículos
que hemos estudiado en este capítulo los debemos enfatizar ante este tipo de personas para que sean conscientes del
peligro de aplazar su decisión He 4:1.

CAPÍTULO XIII
Cómo tratar con aquellos que creen en doctrinas equivocadas
1. Católicos
Al igual que muchos otros grupos llamados cristianos, los católicos piensan que la salvación es algo que van ha lograr
por medio de buenas obras. Debemos mostrarles que Dios nos enseña que la salvación no es algo que el hombre
pueda alcanzar por su propio esfuerzo, sino que es un regalo que Dios nos otorga gratuitamente en Cristo Is 53:6; Ga
2:16; Ef 2:8-9; Hch 13:39.
Debemos enseñarle que los efectos del pecado son fatales y que ningún acto humano los borra Ro 3:23; 6:23. Esto nos
permitirá enseñarles la necesidad de volver a nacer Jn 3:3-7. Podemos enseñarles cómo Nicodemo siendo un profundo
religioso necesitó volver a nacer. Debe quedarle claro que este nuevo nacimiento no se obtiene por medio del bautismo
1ª Co 1:14. Esto es algo que Dios mismo hace cuando aceptamos y creemos lo que él nos dice en su Palabra y
aceptamos a Cristo como nuestro Salvador personal y el Señor de nuestra vida Jn 1:12-13; Ro 10:9-10; 1ª Co 4:15; Stg
1:18; 1ª P 1:23.

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Debemos enseñarles que es necesario arrepentirse; esto sucede cuando reconocemos que hemos pecado, que estamos
por lo mismo perdidos y necesitamos aceptar o hacer nuestro el pago que Cristo hizo por nosotros. Al mismo tiempo
debemos estar dispuestos a que Dios cambie nuestra vida y tome el control de ella Hch 3:19; Is 55:7. Por lo general
los católicos han aprendido a confiar en otros mediadores y esta es una trampa que les impide ver su necesidad de
Cristo como el único a quien Dios envió para salvarnos 1ª Ti 2:5; Jn 14:16.
Nunca debemos atacar, ni perdernos en discusiones sin sentido 2ª Ti 2:23-25. Debemos ir al punto de la salvación y
manifestarles el profundo amor que Dios tiene por ellos Jn 3:16.
Recuerda que el católico lo mismo que aquellos que se llaman cristianos y no han nacido de nuevo, no pueden estar
seguros de su salvación, pero pueden estar listos para la salvación por esta inseguridad. Ellos, como todos los hombres
viven en la incertidumbre de la eternidad, y el escuchar el mensaje de salvación puede ser una gran oportunidad.

2. Judíos
Sin duda alguna cada día hay más judíos listos para escuchar acerca de lo que ellos ignoran que Cristo es.
Todo el Antiguo Testamento está lleno de versículos que muestran claramente que Jesús de Nazaret es el Mesías que
ellos erróneamente están esperando. Sin duda Is 53 es uno de los pasajes más útiles, lo mismo que Dn 9:26, Zac
12:10, Mi 5:2, Is 9:1-6.
Podemos estar seguros que cualquier judío puede comprobar con su propio Antiguo Testamento que Jesús es el Mesías,
tal como lo describe con toda exactitud el Sal 22.
El problema mas grande de los judíos no es que no puedan entender que Jesús es el Mesías, sino el temor que tienen
a la fuerte persecución si ellos se convierten Jn 12:42.

3. Espiritistas.
Hay muchos que llamándose espiritistas dicen creer en la Biblia. Ellos usan mucho el pasaje en el que Samuel se le
presentó a Saúl en 1ª S 28:11-20. No debemos temer comentar este pasaje, porque lejos de apoyar la invocación de
los muertos, la destruye y la condena con la muerte, como una práctica satánica 1ª S 28:19. Debemos mostrarle que
Dios permitió este caso único y singular, que el profeta Samuel viniera hasta Saúl para dictar la condena divina sobre
su acto de consultar a una adivina.
Muchos grupos espiritistas suelen identificarse como cristianos; oran al comenzar sus reuniones e incluso cantan himnos
cristianos. Esa es una de las doctrinas falsas que suelen confundir a muchas personas sinceras, e incluso pueden tener
verdaderamente una actividad de espíritus, la cual lejos de ser algo divino es una profunda actividad satánica, la cual
impresiona con hechos sobrenaturales a muchos individuos que así son engañados.
Después de las guerras suelen darse avivamientos de este tipo de actividades espiritistas. Después de la Primera y
Segunda Guerra Mundial se dio esta situación.
Nosotros debemos entender como creyentes, que cualquier doctrina que nos lleve fuera de la enseñanza del Evangelio no
proviene de Dios, y no nos debe impresionar si aun hay hechos sobrenaturales, pues Satanás los puede producir Ga
1:8; 2ª Co 11:13-15.
Una de las claves para reconocer lo falso de espiritismo, como de muchas otras doctrinas, es el hecho de que ellos
niegan la deidad de Cristo. Esto no sólo es una blasfemia, sino una forma de demostrar una incredulidad en la Biblia 1ª
Jn 4:1-3; 2ª Ts 2: 9-12.
El espiritismo enseña que Cristo no es más divino que otro hombre. Para ellos la concepción divina de Cristo es un
fraude, y enseñan que sólo es un espíritu más avanzado. Por otro lado, niegan la salvación de la fe por medio de la
sangre de Cristo 1ª P 1:18-19. En Hch 13:1-12 Dios nos enseña como fue tratado un médium que había engañado a

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mucha gente.
El espiritismo, lejos de estar de acuerdo con el cristianismo, está en verdadera oposición. Esta es la razón por la que
toda la Biblia condena en forma absoluta esta doctrina 1ª Cr 10:13-14; Is 8:19-20; Dt 18:10-12; Lv 20:6; 2ª R 21:1-2, 6.
Estos versículos son lo suficientemente claros para entender la actitud de Dios hacia el espiritismo.

4. Ciencia Cristiana
Mucha gente se ha desviado hoy en día siguiendo esta falsa doctrina.
La Ciencia Cristiana no es ciencia y menos cristiana, pues no sólo niegan muchos de los principios científicos, sino que
además es una doctrina abiertamente en contra de las enseñanzas de la Biblia. Los seguidores de esta falsa doctrina,
como muchos otros grupos que viven en el error, dicen que creen en la Biblia, pero todos los conceptos que manejan
en su doctrina son contrarios a la Escritura.
Ellos niegan la realidad de la materia, la realidad del cuerpo y la realidad de que Cristo vino en carne. Debemos
mostrarles 1 Jn 4:1-3, en donde Dios afirma que quien niega la encarnación de Dios en la persona de Cristo no es de
Dios. Ellos también niegan la necesidad que tenemos de aceptar la sustitución de Cristo por nosotros en la Cruz.
Muchos de los que siguen esta doctrina no son conscientes de que niegan esta enseñanza de la Palabra, por lo que
debemos mostrarles la verdad de la Escritura, la cual los hará conscientes de su error 2 Co 5:21; Ga 3:13; He 9:22.
Los seguidores de este error hacen mucho énfasis en sus curaciones físicas. Esto es un hecho que no podemos
negar, pero tampoco en una evidencia de que esta enseñanza provenga de Dios. Muchos sanan de enfermedades
psicosomáticas si tan sólo se les puede hacer ver que esto sólo sucede en su mente. Mucha gente enferma por
sugestión y obsesión, y se calcula que el 60 % de las camas de los hospitales están ocupadas por personas que sólo
necesitan amor y atención, a la vez que una gran necesidad de paz.
Por otro lado, algunas de sus sanidades son el resultado de la actividad de Satanás en medio de este grupo. Ellos
suelen invocar la ayuda de espíritus para lograr sus objetivos. Incluso Mary Baker, su fundadora, tuvo que prohibir que
invocaran espíritus en su contra, cuando ella se vio atacada por algunos de sus seguidores, quienes usaron estas
invocaciones Mt 7:21-23; 2 Ts 2:8-9; 2 Co 11:14-15.
Ellos niegan también la realidad de la muerte, aunque finalmente tuvieron que enterrar algún día a su fundadora. Esto
sólo confirma lo erróneo de su doctrina y el error en el que viven quienes la siguen He 9:27.

5. Los seguidores de falsos profetas.


Siempre están apareciendo falsos profetas. Por lo mismo, es imposible mencionarlos por nombre, pero sí pueden ser
conocidos por lo que enseñan. También suelen desaparecer con la misma rapidez con la que aparecen.
Por lo general siguen un método universal que nos ayudará a descubrirlos fácilmente. Por lo pronto debemos escuchar
el aviso que Jesús nos dejó en el Evangelio Mr 13:22-23. Tenemos que insistir en el hecho de que los prodigios que
suelen hacer no son una prueba de que sean verdaderos profetas. Cristo mismo avisó de un modo claro que los falsos
cristos y falsos profetas harían esto.
Hay reglas que podemos conocer y que nos ayudarán en forma definitiva a enseñar a los seguidores de los falsos
profetas la forma de escapar del error en el que se encuentran.
La primera regla se encuentra en Jn 7:17. Escarbando un poco encontraremos que estos seguidores lejos de vivir a la
voluntad de Dios, ni siquiera la conocen. Debemos invitar a la persona a buscar la voluntad de Dios y a seguirla.
La segunda regla está en 2 Ti 3:13-17. Los seguidores de falsos profetas se entretienen con unos cuantos versículos
que ni entienden y aplican mal. Debemos invitarlos a estudiar todo lo que la Escritura dice Jn 5:39.
Al conocer la Biblia en una forma adecuada no tendrán problema para descubrir las falsas pretensiones de la

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persona que están siguiendo Jn 8:47; 1 Jn 4:4-6.
La tercera regla está en Stg 1:5-7. Los seguidores de falsos profetas pueden orar y pedirle a Dios que les dé la
sabiduría para descubrir el error. Sin embargo, debe haber sinceridad para que Dios pueda trabajar. Muchos han sido
rescatados del error de seguir falsos profetas cuando han dejado de confiar en sí mismos y han acudido a Dios en
busca de luz y sabiduría.
La cuarta regla está en Mt 23:8-10: “No llaméis a nadie maestro”. Aquí tenemos un mandamiento para no reconocer a
nadie como la autoridad física y absoluta. En asuntos de fe y religión verdadera, la autoridad final y absoluta es Cristo y
la Biblia.
La quinta regla se encuentra en Pr 29:25: “No temáis a ningún hombre”. Muchos falsos profetas conservan su poder
sobre la gente por medio del miedo aun cuando no creen por completo en él. Muchos tienen el temor de que al dejarlo
van ha sufrir algún daño. Muchos seguidores de falsos profetas se hallan en esta situación; cuando el caso se presente
así, muéstrale lo errado de su postura. El hecho de que tenga miedo muestra el error en el que vive, pues el Espíritu
que Dios da al hombre no es un Espíritu de temor Ro 8:15; 2 Ti 1:7.
A todo aquel que está engañado por un falso profeta le podemos mostrar cuáles son las características de un falso
profeta:
La primera y más común es la codicia por el dinero Ti 1:10-11; 2 P 2:3.
La segunda marca es la jactancia 1 Co 13:4; Jud 16; 2 P 2:3. Siempre viven adulándose a sí mismos y a los
demás.
La tercera marca es la falsa aplicación de alguna escritura hacia sí mismo Dt 18:15-19.
La cuarta marca es atribuirse alguna autoridad que el mismo Cristo ha prohibido para cualquier hombre Mt 23:8,12.
La quinta marca es que hay algo falso en la doctrina de un falso profeta. Puede que enseñe mucho, que sea bíblico
y verdadero, pero en alguna parte dejará ver el origen satánico de su doctrina 1 Jn 2:21. Generalmente la falsedad de
su doctrina se descubre en cómo maneja la doctrina del castigo eterno, la observancia de la Ley de Moisés y la deidad
de Cristo. Por lo general, los falsos profetas o niegan el castigo eterno o hablan de una aniquilación total. Sin embargo,
lo más importante es presentar el mensaje de salvación para que la persona pueda salir del error en el que vive.
Muchas veces tendremos que esperar a que la oración y la Palabra hagan su trabajo, pues algunos seguidores de
falsos profetas sufren como una fiebre que, una vez pasada, les permite estar listos para escuchar el mensaje y creerlo.

CAPÍTULO XIV
Cómo tratar con cristianos que necesitan consejo, reprensión, ánimo o consuelo

Con frecuencia es necesario hacer T.P. con personas que realmente han nacido de nuevo, pero que por una causa u
otra, su experiencia con Cristo no ha sido lo que debería ser.

1.- Creyentes que han descuidado testificar abiertamente de Cristo.


La experiencia de un creyente en estas condiciones no puede traer el gozo que viene por conocer a Cristo. Nadie
puede progresar en su vida cristiana sin confesar abiertamente a Cristo Mt 10:32-33; Ro 10:9-10; Jn 12:42-43; Mr 8:38.

2.- Creyentes que están descuidando su lectura de la Biblia.


Sin alimento es imposible vivir, y sin la palabra de Dios es imposible progresar 1 P 2:2.
Dios usa este ejemplo para enseñarnos que así como un niño depende del alimento para desarrollarse, el creyente
depende de la Biblia para que su vida espiritual sea un éxito Hch 20:32; 2 Ti 3:16-17; Sal 119:9-11

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La necesidad de la lectura diaria es tan vital que Dios la enfatiza a través de toda la Biblia Hch 17:11; Jos 1:8.

3.- Creyentes que descuidan la oración.


Una de las razones por las cuales los creyentes no disfrutan de su relación con Cristo es la falta de su comunión
con Él por medio de la oración. Además, esto les impide vivir una vida satisfactoria, pues sin oración no podemos
esperar nada de Dios Stg 4:2; Lc 6:12; 22:46; Is 40:31; Sal 55:17; Dn 6:10; 1 Ts 5:17. Varios de estos versículos no
sólo enseñan que debemos orar, sino que debemos ser constantes en la oración Ro 12:11-12.

4.- Creyentes que viven vidas descuidadas.


Hay creyentes cuyas vidas dejan mucho que desear en su relación con Dios y en muchos casos uno no se atrevería
a afirmar que son creyentes. Al tratar con ellos, uno debe recordarles el sentido de su conversión 2 Co 6:14,7:1. En Mt
6:24 Dios enfatiza que no se puede servir a dos señores, y cuando uno no vive para Cristo acaba viviendo de una
forma u otra en el pecado 1 Jn 2:15-17; Stg 4:4; He 12:14; 1 P 1:13-19.
En Lc 8:14 Dios no habla de este tipo de creyentes, los cuales nunca dan fruto maduro porque permitieron cosas que
ahogaron la Palabra Lc 21:34-36.

5.- Creyentes que no trabajan para Cristo.


Algunos, cuando se convierten, ignoran que en ese momento adquieren el privilegio de trabajar para Cristo; otros,
aunque no lo saben, han descuidado este privilegio.
Nosotros como obreros de T.P. debemos comprender que el lograr que un creyente trabaje para Cristo ante Dios tiene
tanto o más valor que Ganar un alma Stg 5:19-20; Mr 13:34-37.
En el Hch 8:4, Dios nos revela el trabajo de los creyentes del primer siglo. Estamos llamados ha ser Ganadores de
almas Pr 11:30.
En Ef 4:14-16, Dios nos enseña que cada creyente tiene una actividad adecuada a la que ha sido llamado por Dios
Mr 14:8; Dn 12:3; Ap 22:12.

6.- Creyentes que están sufriendo ante la tentación.


El momento Llega en que todos los creyentes, y especialmente los recién convertidos, se enfrentan a la tentación y
a las pruebas.
En estos periodos necesitamos el aliento y el consejo de creyentes que han conocido en forma práctica la victoria.
Debemos aprender a sobrellevar los unos las cargas de los otros.
Este es uno de los campos más amplios para trabajar que tiene a su alcance el obrero de T.P.. Hay pasajes claves
que podemos mostrar y que enseñan al creyente cómo enfrentar la tentación Stg 1:2-4; 1 P 5:8-10; 1 Co 10:13; 2 Co
12:9-10; Fil 4:13; 1 Jn 2:14; Sal 119:9; Is 40:29-31. Todos estos pasajes nos revelan que en toda tentación hay una
salida, y que Dios estará con nosotros para darnos la fuerza en cada prueba.

7.- Creyentes que están sufriendo persecución.


Muchos creyentes que desmayaron a la hora de la persecución hubieran salido adelante sin problemas si hubieran
tenido el consejo oportuno de un creyente más maduro.
Hay palabras maravillosas en la Biblia que nos consuelan y nos dan ánimo cuando lo necesitamos, por lo cual
debemos estar listos para alentar a aquellos que están viviendo estas circunstancias Mt 5:10-12; 1 P 2:21-23; 4:12-14; 2
Ti 3:12; Hch 5:40-42; 14:22; He 12:1-4; Lc 12:32.

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8.- Cristianos que están pasando por un tiempo de aflicción.
Cuando vienen los tiempos de aflicción de un creyente, pocas palabras dadas en forma apropiada son de gran ayuda.
No es raro que puedan ahorrar al afligido meses y años de oscuridad y esterilidad en su vida cristiana. Algunos hoy
son inútiles por la falta de esas palabras de ayuda. Debemos estar siempre alertas para aprovechar este tipo de
oportunidades, que en un mundo como el de hoy abundan.
Recuerda que nuestros propios pensamientos nunca serán tan útiles y poderosos como las mismas promesas y el
estímulo de la Palabra de Dios. Debemos usar pocos pasajes que en el poder del Espíritu Santo serán de gran utilidad
He 12:5-11; 1 P 1:4-7; Fil 4:6-7; Mt 11:28-29. Cuando usemos estos pasajes debemos meditarlos antes en relación con
la prueba de aquel a quien deseamos consolar He 13:3.

9.- Cristianos que han perdido a sus seres queridos.


Llega el día en que la muerte tocará el hoGar de los creyentes. Uno de los ministerios más bienaventurados es el
consuelo que podemos traer a la vida de aquellos que han perdido a quienes aman. Este es un servicio que todos los
creyentes podemos cumplir; sin embargo, la buena intención aún puede hacer más daño cuando por nuestras ideas
tratamos de ofrecer el consuelo que sólo puede traer la Palabra de Dios.
Debemos conocer la Palabra y lo que ella dice de la muerte y el futuro. Sólo ella puede restaurar las heridas del
corazón de un creyente. Jesús fue enviado entre otras cosas a sanar a los quebrantados de corazón Lc 4:18. Ahora
Dios no ha comisionado para cumplir esta maravillosa misión.
La Biblia está llena de pasajes que alientan, consuelan y dan esperanza Jn 3:16; 14:1-3,27; Ap 14:13; 2 S 12:22-23;
1 Ts 4:13-18. Sin duda algunos de los pasajes que más aliento traen son 2 Co 5:5-8; Fil 1:23; 1 Co 15:42-44 y 53-58.
El obrero de T.P. debe ser guiado por Dios para usar el versículo más adecuado. Recuerda que en estos casos no
basta leerlos, es necesario apropiar el contenido de su mensaje. No olvides que siempre debes depender del Espíritu
Santo, quien te dará sabiduría y el poder para cada caso.

10.- Cristianos que no están viviendo llenos del Espíritu Santo.


Debemos enseñarle a los creyentes que no están experimentando el poder de la presencia de Dios, cómo ser llenos
del Espíritu Santo que mora en el creyente desde el momento de la conversión Ef 1:13; Ro 8:9.
En primer lugar el creyente debe dejar de confiar en sí mismo y depositar toda su confianza en Jesús y su obra
completa hecha en la Cruz para darnos el poder y la aceptación por parte de Dios.
En segundo lugar, debemos confesar aquellas faltas que hemos permitido y estar dispuestos a abandonarlas. Es en sí
el pecado lo que nos impide vivir llenos de Dios 1 Jn 1:9; Sal 66:18; 139:23-24.
En tercer lugar, el creyente debe de entregar por completo su voluntad a Dios para que Dios pueda establecer la
suya Hch 5:32.
En cuarto lugar, el creyente debe pedirle concretamente a Dios que lo llene del Espíritu Santo y aceptar por fe que
Dios ha contestado su oración Mr 11:24; Ef 5:18; 1 Jn 5:14-15.
Si el creyente cumple estas condiciones, el Espíritu Santo producirá su fruto y su vida en él Ga 5:22-23; Jn 15:26.
Debemos recordarle que la clave siempre será creer y la consecuencia será recibir Mt 21:22.

11.- Creyentes que no tienen victoria en su vida cristiana.


Muchos creyentes viven vidas en constante derrota y desánimo. Al tratar con ellos debemos procurar descubrir cuál es
la causa de la derrota.

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Por medio de los siguientes consejos podremos descubrir por qué está fracasando, y alentarlo a apropiar la victoria.
a) No han aprendido a descansar de modo absoluto en la obra terminada de Cristo para el perdón y la paz.
Muchos creyentes están buscando ser aceptados por Dios por medio de hacer ciertas obras. Nadie tendrá una
experiencia clara, satisfactoria y victoriosa si no ha aprendido a descansar por completo en la obra terminada de Cristo
para darnos el perdón Is 53:6; Ga 3:13; 2 Co 5:21. Estos versículos muestran claramente que nuestros pecados han
sido claramente perdonados no como resultado de lo que podamos hacer, sino porque Cristo los llevó sobre sí mismo
en el Calvario.
También debemos mostrarles que Cristo no sólo obtuvo para nosotros el perdón, sino también la paz, que vienen a
ser nuestros al momento en que creemos Ro 3:21-26; 4:5; 5:1.
b) No se han rendido de modo absoluto a la voluntad de Dios.
Esta es la causa de mayor fracaso en casi todos los casos Ro 6:13-19; Hch 5:32.
c) Han descuidado el estudio de la Palabra.
Si es el caso, podemos usar 1 P 2:2; Sal 119:11; Ef 6:17.
d) Han descuidado la oración 1 Ts 5:17; Lc 22:40.
e) No confiesan a Cristo delante de los demás.
Debe quedar claro que la vida victoriosa depende en gran parte de ser un testigo fiel Mt 10:32-33.
f) Han descuidado el trabajo para Cristo.
Quien usa lo que Dios le ha dado tendrá más, pero el que descuida lo que ha recibido no sólo no crecerá, sino que
aún perderá lo que tiene Mt 25:29.

12.- Creyentes que están cansados de su mal camino y desean volver al Señor.
Debemos mostrarles que deben reconocer delante del Señor sus pecados y confesarlos, al mismo tiempo que deben
estar dispuestos a que Dios cambie lo que está mal, lo cual traerá el arrepentimiento verdadero. Por último, deben
confiar por completo en el perdón de Dios y su poder, no sólo para perdonar, sino también para restaurar 1 Jn 1:9; 2
Cr 7:14; Jer 29:11-13; 1 Jn 2:1-2; Os 14:1-4; Mr 16:7. Estos versículos ilustran al que quiere regresar a la ternura y
amor con que Jesús trata al que ha conocido lo malo y amargo que es echar marcha atrás y anhela regresar Jer 2:19.

13.- Creyentes que han caído pero que son indiferentes.


No es fácil este trabajo, pero debemos confiar en el poder del Espíritu Santo para avivar el espíritu de estos
creyentes.
En ocasiones estas personas se apartan por el tratamiento áspero y rudo de algún creyente que tenía autoridad sobre
ellos; sin embargo, debemos insistir más que nada en la forma en que Dios los ha tratado y en la forma en la que
ellos están tratando a Dios Jer 2:13. Generalmente un creyente así se molesta ante la reconvención, pero ésta siempre
será la primera etapa de la restauración. Debemos ser amorosos y pacientes en estos casos, pues algunos necesitan
mucho tiempo para regresar. Algunos versículos pueden ser claves Jer 2:5,13; Mi 6:7-8. Sin embargo este tipo de
creyentes deben saber que en su condición no habrá fin de problemas y desgracias Pr 14:14.
Como obreros de T.P. debemos saber que ésta es la verdad confirmada por la experiencia de todo aquel que ha
conocido verdaderamente al Señor y se ha vuelto hacia atrás. 1R 11:9; Am 4:11-12. Vivir en esta condición llevará al
creyente a un enfrentamiento con Dios, para el que es imposible estar preparado.
Finalmente, debes insistir en el maravilloso amor de Dios por ellos. Al mismo tiempo muéstrales su ingratitud a un
Salvador tan maravilloso como lo es Cristo Jer 2:19.
CAPÍTULO XV

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Algunas sugerencias de carácter general muy útiles a todo obrero de T.P.

1.- Como regla general escoge para trabajar personas de tu propio sexo.
Desde luego hay excepciones a esta regla y no debes olvidar que en este trabajo de Ganar las almas la guía del
Espíritu Santo es vital. Él puede guiarte a personas del sexo opuesto, pero la guía debe ser clara. Por lo general las
mujeres hacen un mejor trabajo con las mujeres y viceversa.
Siempre es una mala señal cuando un joven está siempre buscando muchachas para tratar con ellas y viceversa.
Muchos problemas han surgido así. Naturalmente los líderes maduros pueden hacer un excelente trabajo con personas de
ambos sexos.
En general, tus motivos siempre deben ser limpios y honestos.

2.- Busca personas de tu edad.


Por lo general los obreros de T.P. hacen una mejor labor con su propio tipo de gente.
Estos consejos siempre tendrán excepciones, pues veremos muchas veces cómo los jóvenes Ganan a los adultos, y
viceversa. Esto mismo pasará con personas de diferente estrato social, pues muchas veces un empleado Ganará a su
jefe o a un ama de casa a quien le sirve.

3.- Siempre que sea posible trata con la persona a solas.


A la mayoría no le gusta abrir su corazón sobre un asunto tan personal como la salvación cuando hay otros
presentes. Algunos por orgullo o dignidad no admitirán ningún error, pecado o necesidad si hay otras personas con el
que hace T.P..
Siempre habrá mejores resultados cuando un obrero trabaje con una persona, que cuando haya varios haciendo el
trabajo, o un solo obrero tratando con varios interesados.
Muchos que adoptan una actitud de oposición cuando hay otros presentes, abren su corazón cuando están solos.
Recuerda, al tratar con varios o atender a dos al mismo tiempo, con frecuencia cada persona tendrá miedo o
vergüenza de la otra y muchas veces se apoyarán el uno al otro en una falsa oposición.

4.- Confía por completo en el trabajo del Espíritu Santo y en la Palabra de Dios. De ninguna manera confíes en ti
mismo.
Uno de los mayores obstáculos del T.P. es la confianza en uno mismo. Esto no significa que no debas tener
decisión, seguridad y celo, que son exactamente el resultado de confiar en el poder del Espíritu Santo y en la Palabra
de Dios.
No importa con quién trates o lo difícil que sea la persona, ten siempre presente que el Espíritu de Dios y su
Palabra tienen poder para quebrantar el corazón más duro.
Busca que el Espíritu Santo produzca la convicción de pecado, y espera que Él haga su trabajo. Ten toda tu
confianza en Dios y en su Palabra Jn 16:8-9; Ef 6:17.

5.- Deja que la persona con la que estás trabajando lea por sí misma los versículos y pasajes que le muestres.
No debes conformarte con leer los pasajes o citarlos; la persona debe leerlos; de esta manera la verdad de Dios no
sólo hallará entrada al corazón por los oídos, sino también por los ojos.
Es notable la impresión que produce la Palabra de Dios cuando la persona confirma con cada versículo su necesidad
de salvación.

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6.- Usa pocos versículos, recuerda que éstos deben dejar claro el mensaje de salvación.
En ocasiones puedes usar tan sólo un versículo, sobre todo cuando ves que la necesidad de la persona es que esa
verdad se quede grabada.
Recuerda que la persona inconversa recordará tan sólo unos pasajes. Casi todos los que hemos creído recordamos tan
sólo uno o dos textos que nos llevaron a la salvación. Sin embargo, debemos construir siempre el edificio de la
conversión, colocando en esta dirección cada versículo hasta que la mente esté convencida y el corazón listo para ser
conquistado 1 Co 3:10.

7.- Siempre lleva a la persona al mayor punto de aceptación de Cristo.


Sin duda alguna muchas almas se han perdido por la falta de experiencia en los obreros de T.P. que caen en la
trampa de discutir cosas sin importancia, y con ellas sólo se alejan de la posibilidad de salvar a aquel con quien tratan.

8.- Nunca permitas que la persona con quien tratas se desvíe del tema central, que es aceptar a Cristo.
Siempre vendrán discusiones sobre aspectos que nada tienen que ver con la salvación. Con amabilidad endereza
siempre la conversación hacia el tema central que es la salvación. Puedes proponerle a la persona que con gusto
podrán comentar esas cosas cuando haya oportunidad y enséñale que eso no tiene que ver con su salvación.

9.- No olvides la cortesía.


Muchos que son rudos e impertinentes suelen repeler a los que tratan de salvar. Tú puedes ser totalmente franco sin
dejar de ser cortés y amable. Puedes decirle a la persona que su pecado es horrible sin ofenderlo. Tus palabras pueden
ser agudas y penetrantes sin dejar de ser suaves y amorosas.
Algunos obreros enfocan de tal forma las cosas que sólo ponen a la defensiva a la persona.

10.- Evita familiaridades impropias con quienes tratas.


Muchos obreros ponen sus manos sobre los hombros de aquellos con quienes tratan. Esto puede llegar ha ser propio
y prudente en algunos casos, como el de borrachos y hombres que no tienen ningún amigo y se sienten un desecho
humano, pero aun aquí hay que actuar con tacto.
Una persona delicada y sencilla aun repelerá estas familiaridades.

11.- Tu actitud siempre debe ser sincera, reverente y fervorosa, además de seria.
El creyente que así actúa hará vivir la verdad del mensaje. Acuérdate que el asunto de la salvación es algo muy
serio. Al final de cuentas, sólo si el mensaje ha tocado profundo tu corazón lo hará en aquel con quien tratas. Los
pasajes que dominamos no son tan efectivos como aquellos que nos han dominado.
Hoy se necesitan hombres que tomen en serio este trabajo de salvar a otros Jud 22-23. Pablo amonestaba con
lágrimas, y te puedo asegurar que la honestidad traerá más resultados que la habilidad Hch 20:31.
Medita en esos versículos que has aprendido a usar para que tomen tu corazón y puedan conquistar el corazón de
aquellos que buscas salvar.

12.- Nunca pierdas los estribos y menos te enojes con aquel que estas tratando de llevar a Cristo.
Más de uno ha sido ahuyentado porque el obrero perdió la paciencia; incluso algunos incrédulos buscan esto a
propósito. Sin embargo, algunos de estos fueron Ganados con paciencia.

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Nada puede confirmar más al incrédulo en sus pecados que el verte perder los estribos. Por otro lado, nada los
impresiona más, que a sus insultos tú respondas con bondad.

13.- Evita discusiones acaloradas con aquel que deseas conducir a Cristo.
Una discusión acalorada y los argumentos agresivos siempre provendrán de la carne y no del Espíritu Santo Ga 5:20,
22-23. Estos argumentos provienen de nuestro orgullo y falta de voluntad para perder el argumento.
Si tu objetivo es Ganar la discusión, seguro perderás esa alma. Recuerda que siempre será mejor perder una
discusión, que perder un alma. Si deseas Ganar a la persona te negarás a discutir aunque piense que Ganó la
discusión. Si la persona con quien tratas tiene una idea errónea que es básica para conducirlo a Cristo, con amabilidad
y tranquilidad muéstrale el error. Si el error no es sobre un punto esencial, no lo discutas y mantén a la persona en el
asunto principal 2 Co 10:3.

14.- Nunca interrumpas a alguien que está trabajando con un alma.


La importancia de este consejo no se puede exagerar. Es posible que pienses que el otro no lleva el asunto de la
mejor manera; tal vez es verdad, pero debes esperar; sin duda llegará la oportunidad. Muchos inexpertos han hecho
grandes trabajos y muchos entrometidos los han interrumpido.
Cuando tú no estés tratando con una persona cuida de mantenerte lo suficientemente lejos para no interrumpir. En
ocasiones no se podrá evitar la interrupción pero una palabra clara breve y amable puede eliminar la interferencia.
Siempre cuida de estar a solas con el interesado y no ser interrumpido. Concentra tu atención en la persona y no te
distraigas.

15.- No tengas demasiada prisa.


Uno de los más graves errores en la obra de Dios es la prisa. Ser demasiado ansioso nos conducirá a hacer un
trabajo superficial. Muchos de los que fueron a Cristo fueron llevados poco a poco: Nicodemo, José de Arimatea, Pedro,
Pablo, etc. Es verdad que el último paso fue súbito, pero el trabajo llevó tiempo. Aun el apóstol Pablo necesitó tres días
para ver claramente lo que había pasado.
Es mejor un trabajo lento que conduce a una experiencia clara, que un trabajo rápido y superficial que muchas veces
hace creer que hay vida donde realmente no existe Lc 8:13.

16.- Ora siempre que sea posible con la persona, y si hay oportunidad, hazlo de rodillas.
A veces no es posible ni es prudente que la persona se arrodille; sin embargo, la clave es la oración, sobre todo
cuando con quien oras se descubre a sí mismo frente a Dios.
Recuerda que la fe se manifiesta orando.

17.- Algunas veces parecerá que fracasas, otras realmente fracasarás.


En cualquier caso ora, examina tu vida y vuelve a trabajar para Cristo. Si hay algo qué confesar, confiésalo y
abandónalo. Sin embargo, no debes permitir que los fracasos y los que sólo lo aparentan, te detengan. Debes volver a
confiar en el Señor y en su poder. Los mayores éxitos en el servicio al Señor vienen después de aparentes derrotas;
siempre debes estar listo para aprender y corregir. Recuerda que algunas veces los fracasos vienen por olvidar los
consejos y descuidar los principios.
Siempre las derrotas serán un buen tiempo para recordar y confirmar.

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18.- Por último, asegúrate siempre de ayudar a cada nuevo convertido a que sepa cómo tener éxito en su vida cristiana.
Síguelo y ayúdalo en el desarrollo de su relación con el Señor.
Nada es más triste que ver a los nuevos creyentes descuidados y sin atención en su desarrollo espiritual. Estos
creyentes sin duda alguna tendrán poco progreso.
El trabajo de seguir a un nuevo creyente es, al final de cuentas, tan importante como el de su conversión, y por
regla general el que mejor hace el trabajo de seguirlo es el que hizo el trabajo de la conversión.

FIN

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