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Edipo – nasio

No es historia de amor, es historia de sexo, cuerpos que experimentan placer al acariciarce o provocarse dolor. Es
asunto de cuerpos, fantasias y placer. Sexualiza a sus padres, se erotiza con todo el cuerpo del otro, ya no con
solo una parte. Pero además siente el deseo y el placer como peligro de recibir el castigo de la ley de prohibición
del incesto. La crisis edípica es la tensión entre el placer y temor por tanto deseo . escindido entre el regocijo y la
angustia, solo tiene una salida: olvidarse de todo, liberando a los padres y poder tener nuevos objetos de deseo.
De a poco adquiere el pudor, y afirma su identidad sexual. Luego de la relativa calma pulsional, en la adolescencia
tiene una segunda conmoción edípica nuevamente tendrá que ajustar el ardor de sus impulsos con nuevos y
legítimos objetos de deseo. A comparación de la etapa edípica, en la adolescencia no reprime el deseo, lo edípico
no se extingue puede volver como consecuencia de un conflicto afectivo, en forma de sufrimiento neurotico,
como por ej la fobia, histeria y obsesion. O por transferencia por ejemplo, paciente- psicoanalista.

Que es el EDIPO: prueba que experimenta el niño aprox a los 4 años , superado por un deseo sexual incontrolable,
debe aprender a frenar su ímpetu y ajustarlo a los limites de su cuerpo inmaduro, limites de su conciencia
naciente, limites de su miedo, y los de la ley tacita que le dice que no puede tomar a sus padres como objeto de
deseo sexual. Edipo es aprender a canalizar un deseo que nos desborda, es la primera vez que le decimos “calma”
al deseo. El paso de un deseo salvaje a un deseo socializado con la aceptación dolorosa que nunca podremos
satisfacer totalmente. Pero además, Edipo es es la fantasia que modela el inconsciente infantil y perdura a lo
largo de la vida como una fantasia que definira su identidad sexual, determinara rasgos de personalidad y su
aptitud para manejar conflictos afectivos. Si en la crisis edípica experimento el niño excesivo placer traumático ,
eso constituye la causa de una neurosis .

Por otro lado el Edipo es un concepto, un modelo para concebir los adultos q somos , ya que experimentamos
aumento de deseo hacia el otro, forjamos fantasías, obtenemos placer por nuestro cuerpo y el cuerpo del otro,
temor de que nos superen nuestros impulsos y aprendemos a frenar el deseo para vivir en sociedad.

También es un mito ya que es un alegoria de combate entre fuerzas de deseo individual y las fuerzas de
civilización. El termino medio seria la intimidad.

Edipo: crisis sexual, fantasía, modelo o concepto psicoanalítico, mito. Es todo eso junto. Edipo comienza con la
sexualización de los padres y termina con la desexualizacion de los mismos.
Edipo en el varón :

Entre los 3 y 4 años el niño focaliza su placer en el pene, además del órgano , lo simbólico. Es la zona erógena , es
donde recibe todos los placeres corporales, puede mostrarse desnudo en público, morder, esos placeres pueden
provenir de otros órganos (ojos, boca) pero resuenan en el pene , excitación genital.

A los 4 el pene es además el objeto mas amado, visible, manipulable, atrae la mano, le da curiosidad a niños y
niñas e inspira teorías sexuales infantiles. Lo imaginario es tal que el niño lo convierte en su objeto narcisistico más
preciado, se siente orgulloso de poseer. Un emblema de poder y fuerza viril. Pero por esto, también lo siente
como órgano frágil, expuesto a peligros, al mismo tiempo símbolo de debilidad.

FALO: cuando este apéndice eréctil, manipulable, de valor, observado por todos se le llama falo, no es el pene
como órgano, sino en su condición de fantaseado, idealizado, símbolo de omnipotencia y de vulnerabilidad. Ese
pene fantaseado da lugar a la fase fálica. Varones y niñas creen que todo el mundo posee potente falo, todo el
mundo es tan fuerte como ellos. “todos tienen un órgano peniano como el mío, todos tienen las mismas
sensaciones que yo” pene como atributo universal. Esta idolatría en el varón esta acompañada por la angustia de
perderlo y en la niña el dolor de haberlo perdido. El niño ya ha perdido objetos como el pecho, el chupete, su
caca, o su lugar en la casa con el nacimiento de hermanos.

3 deseos incestuosos

Deseo incestuoso: deseo virtual, jamás saciado, cuyo objeto es uno de los padres la finalidad es alcanzar no el
placer físico, sino el goce. El que daría una relación sexual perfecta en que el niño y el progenitor se fusionan. Ese
deseo es un sueño irrealizable , mito. Si ocurren son violaciones y no produce goce ya que seria un abuso por parte
del adulto perverso. Deseo incestuoso . deseo patrón: el valor que tiene el deseo de mantener relaciones sexuales
con la madre y matar al padre es una alegoria del deseo de retornar al estado original de beatitud intrauterino.
Para el psicoanálisis cada placer cotidiano tienden a la felicidad perfecta de dos seres convertidos en uno. EL
DESEO INCESTUOSO es la figura mítica de lo absoluto. Fusión con lo nutricio. 3 deseos en el varón: poseer
sexualmente el cuerpo del otro (madre), ser poseído por el cuerpo del otro (padre), y deseo de suprimir el cuerpo
del otro (padre)

3 fantasias de placer

Al no poder alcanzar los 3 deseos incestuosos , el niño crea fantasias que lo complacerán o angustiaran pero
satisfaceran sus deseos.

Fantasia: escena , conciente que satisface de forma imaginaria el deseo incestuoso irrealizable. (todo deseo).
Escena imaginaria q da alivia al niño ,consuelo en forma de placer o angustia.
Reemplaza la acción ideal (goce inhumano) por una acción fantaseada reduce la tensión del deseo, angustia, o
dolor. La reducción de tensión psíquica no siempre es alivio agradable, tambie puede ser perturbaciones, que
evitan la fractura del psiquismo. Puede desembocar en sufrimiento consciente (ej crisis de llanto vomo descarga
saludable) o sintoma fóbico. La escena fantaseada no siempre es consciente , en el niño puede ser un sentimiento
que deriva en conductas o palabra. El niño compensara no copular con su madre mediante fantasia voyeurista, se
mudara al deseo de espiar y soprender a su madre en situaciones intimas.

Sensaciones: despiertan deseos de ir hacia el cuerpo del adulto

Deseo: se satisface con fantasias de las que el niño obtiene placer. El sujeto monta esas escenas
inconscientemente para satisfacer imaginariamente el deseo.

 Las sensaciones despiertan el deseo, el deseo llama a la fantasia y la fantasia se hace realidad a través de
un sentimiento, una conducta o una palabra

A cada deseo incestuoso corresponde una fantasia específica, tiene varias versiones donde el niño es activo y esta
orgulloso de imponer su presencia a Otro.

- Fantasia de posesión: se manifiesta a través de conductas de la edad como exibirse, jugar al papa y
mama, al doctor, hacerse el payaso, decir malas palabras sin saber que significa y hasta imitar posturas sexuales. O
tocar el cuerpo de uno de los padres, hmano/as , abrazar , morder o maltratar. Lo que expresa el deseo incestuoso
de poseer al otro es el deseo del varón de acaparar a la madre y tenerla solo para si.
- Fantasia de ser poseido por el otro: la fantasia mas común es una escena que el niño obtiene placer
seduciendo al adulto para convertirse en su objeto. Se imagina que es seducido por su madre, padre o hmano, en
efecto puede desempeñar papel pasivo , femenino, de ser objeto de su padre y hacerlo gozar. No es solamente
victima pasiva , sino también un seductor activo q espera ser seducido. Si hay fijación en este puntoe invade la
vida adulta, causa histeria masculina difícil de tratar. Con frecuencia la cura psicoanalítica fracasa, roca de
castración le llaman.
- Fantasia de suprimir al otro: en especial al padre, hace adoptar al niño actitud sexual activa, destruir al
otro provoca placer, una conducta infantil que refleja esto es la fantasia de hacer desaparecer al padre rival, el
niño aprovecha la ausencia del padre para ser jefe de flia y ocupar su lugar en la cama con la madre.

3 fantasias de castracion
Las fantasias pueden hacer feliz al niño o desencadenar angustia, el niño teme ser castigado con la mutilacion de
su organo viril, simbolo de su potencia, orgullo y placer, la fantasia de castigo de mutilaciond el falo se llama
“angustia de castracion” (de manera inconsciente) , aunque a veces la madre al ver al hijo tocarse le grite “deja de
tocarte” , pero esto no influye, ya que es inconsciente. La angustia de castracion habita en su interior por minimo
que sea, si obtieen placer de esta misma, seguira estando . mientras desee y obtenga placer el niño estara
angustiado. La angustia es el reverso del placer, 2 sentimientos indisociables. La angustia de castracion es lo
central del hombre. Esos dos sentimientos antagonicos son base de la neurosis, el edipo en si mismo es una
neurosis infantil , la primera, ya que es la accion simultanea de dos sentimientos opuestos, el niño edipico sufre el
tironeo del placer de fantasear y miedo al castigo si persiste su fantasia.

Hay incidentes que confirman la existencia de la angustia, como ver por accidente a su mama u otra niña
desnudas, y comprueba que ellas no tienen falo. “si alguien perdió su falo, yo también puedo perderlo”
3 variantes de fantasia de angustia:
- Si la fantasia de placer es morder a la madre o tener un hijo con ella (poseer al otro), la amenaza de
castración esta en el objeto mas deseado, el pene-falo, el agente de amenaza es el padre que prohíbe y le
recuerda al niño la ley del incesto “no puedes poseer a tu madre” y a la madre “tu no puedes volver a tu hijo al
seno”.
- Si la fantasia de placer es de seducción, ser poseido por el otro, ofrecerse al padre, la amenaza de
castración también esta en el falo, como apéndice separable. El agen te de amenaza es el padre seductor, el niño
lo desea pero le teme en exceso que abuse de el. El temor no es a perder el pene-falo, sino su virilidad y
transformarse en la mujer objeto del padre.
- Si la fantasia de placer es apartar al padre rival, la amenaza de castración esta en el pene-falo como la
parte expuesta del cuerpo. El agente de amenaza es el padre odiado que intimida al niño porque puede poner
freno a los impulsos parricidas.

Resolución del Edipo del varón – desexualizacion de los padres.

Entre esos dos sentimientos se desborda en temor , la angustia mas poderosa que el placer lo disuade de seguir
con el deseo incestuoso y lo lleva a renunciar al objeto sexual. El niño deja de considerar a sus padres como
objeto de deseo para preservar su pene-falo. Las pulsiones de autoconservacion vencieron a las pulsiones
sexuales. Al dejar de elegir a la madre para escoger su cuerpo, desexualiza a los dos padres. Renuncia a los padres
y sumicion a la ley de prohibición del incesto. Alivado, ahora puede elegir otros objetos acordes a sus
posibilidades, solo de esta manera podrá elegir pares apartado de sus progenitores.

En la edad adulta, la neurosis es el retorno de la angustia de castración. En gral el hombre temer perder poder que
cree poseer. Temor al excesivo narcicismo del cuerpo. Interés por el vigor e integridad.

Frutos del Edipo: superyo e identidad sexual

El complejo de Edipo tiene incidencia en la posterior estructuración de la personalidad del niño. Nace una nueva
instancia psíquica el superyó, y por otro lado la confirmación de la identidad sexual.

Superyo: se constituye gracias a que aparta de si a los padres como objetos sexuales y los conserva como objetos
de identificación. Se apropia de ellos como objeto de su yo (ya no del deseo) , a la imposibilidad de tenerlos le
sigue el deseo inciente de ser como ellos. Asimila la moral de los padres, el niño integra en si mismo las
prohibiciones parentales que se impondrán a partir de ahí, resultado: paso de la sexualidad a la moral. Superyo,
sentimiento de pudor, intimidad, vergüenza.

Identidad sexual: asuncion progresiva antes del Edipo, el niño tiene un conocimiento intuitivo de la diferencia de
sexos, pero aun no podía considerarse o asumir el sexo de los padres, la línea divisoria a los 3 anios no es
masculino femenino, hombre mujer, sino los que tienen falo y los que no, fuertes y debile. La atracción hacia el
progenitor del sexo opuesto se va instalando, pero la identidad sexual se adquirira en la pubertad. Se forjara
además adquiriendo la nocion de masculinidad o feminidad que no son necesariamente correspondientes a la
fisiología de un hombre o mujer.

El edipo de la niña
Tiempo preedipico – la niña es como un varon

4 tiempos del edipo femenino

Mientras en los 4 anios el varon tiene los 3 deseos incestuosos, la niña tiene 1 solo deseo incestuoso : poseer a la
madre, seguido mas tarde por ser poseida por el padre. En el preedipico para poder sexualizar luego al padre (en
el edipo) primero sexualiza a la madre , según freud, la etapa preparatoria de sexualizacion del padre. El varon
desea un unico objeto sexual :la madre. La niña desea primero a la madre y luego al padre.

La niña se neurotiza mas facilmente a partir de la relacion con el padre, fijacion con la madre

- La niña entra en el Edipo cdo sexualiza al padre, después de la etapa preedipica donde sexualiza a la
madre y luego la rechaza y sale del Edipo cdo desea a un hombre que no sea su padre. El varón desexualiza
simultáneamente a los dos padres, la niña desexualiza primero a la madre y luego lentamente al padre. El varón
sale del Edipo en un dia y la niña en años
- Etapa preedipica: la actitud hacia la madre es la misma q el varón edípico, como el cree que poseer un
falo y a través de la conducta muestra su omnipotencia fálica y de placer donde tiene un papel sexual activo con la
madre. Igual q el varón se siente feliz, fuerte, orgullosa, a veces voyeurista, exibicionista, agresiva. Animada por el
deseo incestuoso de poseer a la madre, posición masculina igual q el varón.

- Tiempo de soledad- se siente sola y humillada


La niña comprueba la diferencia del aspecto de su sexo con el varón , se siente decepcionada por no tener ese
apéndice, “el tiene algo que yo no tengo” antes sentía omnipotencia de sus sensaciones clitorianas, pero luego de
ver el pene duda de sus sensaciones , la fuente de poder no esta en ella sino que esta en otro . se halla
dolorosamente desposeída, el centro de la fuerza esta en el órgano visible del niño, el falo lo tiene quien tiene
pene, ahí se derrumba su ilusión.
Fantasia de dolor de privación: en vez de angustia de castración del niño , la niña no tiene temor de perder, no
tiene nada q perder, experimenta dolor de haber sido privada de alg importante. Dolor de haber sido privada de
un objeto que creía poseer, dolor de desengaño . alguien todopoderoso le mintió haciendole creer que poseía
falo. Si, la madre esta tan despojada como ella solo merece desprecio y reproches. Despechada se aparta de la
madre “dolor de humillación” dolor de sentirse victima de una injusticia. La privación se vive como ofensa al
orgullo de poseer falo.
Cuando la niña desee a su padre, llegará el momento de la reparación, de la reconciliación con la madre. Hay un
momento donde la niña está sola porque no tiene ni uno ni al otro progenitor. Es un período en el que llora su
narcisismo herido. El falo en la niña es la imagen de si misma , reclama por ello a la madre y se queja del daño ,
solo se reparara cdo desee al padre, podrá reconciliarce con la madre.
La niña va al encuentro del padre para pedirle que cure su narcisismo herido. La necesidad de consuelo despierta
un nuevo deseo, ser poseída por su padre. El narcisismo de la imagen de sí misma abre la puerta al Edipo.

El anhelo envidioso de poseer el Falo


El dolor de la humillación de la falta de ese pene-Falo deseado se convierte en la rabia envidiosa de
poseer el Falo “anhelo o envidia del pene”.
La niña no envidia el órgano peniano del varón, sino el símbolo de poder que ese órgano encarna a los
ojos de los niños. Anhelo no es sinónimo de deseo. La niña anhela, ambiciona el Falo, pero la mujer
desea el pene mas adelante cuando se separe del padre.. El anhelo del Falo es la pretensión infantil y
envidiosa de una niña herida, rencorosa y nostálgica que quiere recuperar el símbolo del poder que cree
que le han sustraído. En esta justa imaginaria, la niña se pone de igual a igual con el varón y adopta una
posición de rivalidad viril.

El tiempo del Edipo: la niña desea a su padre


Entra en escena un padre maravilloso, gran portador del Falo. Entonces, la pequeña herida y aún
anhelante se vuelve hacia él para refugiarse y consolarse, pero también para reclamarle su poder y su
potencia.quiere ser su preferida
La niña recibe la negativa de que el padre nunca le va a dar el Falo. Si bien acaba de comprender que
nunca lo tendrá, no se resigna. Por el contrario, se lanza en los brazos del padre, ya no para quitarle su
poder, sino para ser ella misma la fuente del poder. La niña quería tener el Falo pero ahora quiere serlo,
ser el objeto del padre. Significa que quiere ser ella misma, en su totalidad, el preciado Falo. Quiere
llegar a ser la preferida del padre. El anhelo envidioso de poseer el Falo del padre deja lugar al deseo
incestuoso de ser poseída por él, de ser el Falo del padre. Cuando la niña anhelaba, adopta una
posición masculina, ahora que desea, adopta una posición femenina.
Así es como, al sexualizar a su padre, la niña entra en el Edipo.
El comportamiento edípico de la niña se inspira plenamente en el ideal femenino que encarna la madre,
aprende de ella el arte de seducir al hombre: toda madre es para su hija tanto un modelo ideal como una
temible rival.
Así se consuma el primer movimiento de identificación de la niña con el deseo de su madre, el de ser la
mujer del hombre amado y de darle un hijo.

Resolución del Edipo: la mujer desea a un hombre


Del mismo modo en que el padre le ha negado el Falo a su hija, ahora se niega, tan firmemente como
antes, a tomarla como objeto sexual, a considerarla como su Falo, es decir, a poseerla incestuosamente.
Así como la primera negativa (no te daré mi fuerza) le permitió a la niña acercarse a la madre e
identificarse con ella, la segunda (yo no te quiero como esposa) lleva a que la niña se identifique con la
persona del padre. Como no puede ser el objeto sexual del padre, quiere ser entonces como él.
Quería tener el Falo y se lo negaron; quiso serlo y la rechazaron; es todo lo que va a tolerar; ahora quiere
todo, quiere al padre todo para sí y lo tendrá, devorándolo. La desexualización del padre es en el fondo
un duelo: la pequeña llora a su padre sexualizado y lo hace revivir desexualizado en su interior. Después
de renunciar al padre, termina por identificarse con la persona del padre real. Mata al padre fantaseado,
pero lo resucita como modelo de identificación.
La niña abandona finalmente la escena edípica y se abre a partir de entonces a los futuros compañeros su
vida de mujer.
La más femenina de las mujeres siempre lleva en ella a su padre
Una vez que se ha identificado con su padre, la niña ya no soporta al padre verdadero, a su padre de
carne y hueso. Se enfada con él y le reprocha sus defectos o, sencillamente, que sea tal como es.
Además, el padre que somos tiene ante sí, en la persona de su hija, la encarnación de su propio superyó.
La hija se ha convertido, sin saberlo, en su rival más temible, y él es ahora para ella su espejo más
intolerable.
Otra observación sobre la patología de la identificación con el padre es cuando esta introyección no se
compensa mediante la identificación con la madre, se instala una de las neurosis femeninas que se
califica como histeria de amor y que consiste en el rechazo del vínculo amoroso. No forma pareja sino
que queda intensamente impregnada de su padre amado, permanece sola e insatisfecha pero colmada por
su pasión secreta. Prefiere conservar a su padre interior antes que meterse en una relación afectiva, en la
cual se siete expuesta al riesgo de ser abandonada.
Salvo por esta eventual desviación, la niña combinará de diversas maneras los rasgos femeninos y
masculinos que ha tomado de sus progenitores. Ésta es precisamente la salida más frecuente del Edipo
femenino.
El Edipo es un largo camino donde la pequeña al transformarse en mujer, adoptara rasgos masculinos
y femeninos y cambiara progresivamente sud eseo de ser poseidapor el padre en deseo por ser poseída
por el hombre amado. Desexualizacion de la relación edípica con el padre y asuncion de identidad
femenina.
¿Cómo se resuelve el Edipo de la niña? La fantasía dolorosa de haber sido privada de un Falo
todopoderoso se ha desvanecido por completo. Ahora, la pequeña en su proceso de hacerse mujer ha
olvidado por entero la alternativa de tener o no tener el Falo. Ya no mide su ser ni su sexo con la vara de
un supuesto Falo masculino. Ha hecho el duelo del Falo ilusorio y comprueba que su sexo es algo
diferente de la falta de un Falo perdido. Así es como supera la idea infantil que hace de la mujer un ser
castrado e inferior y deja de culpar a la madre y de rivalizar con el hombre. La niña descubre la vagina,
el deseo de ser penetrada y de gozar del pene en la unión sexual; asimismo descubre el útero y su deseo
de llevar dentro de sí el hijo del hombre amado.
El Edipo es la causa de las neurosis corrientes y mórbidas del hombre y de la mujer

La neurosis corriente y la neurosis mórbida

Una neurosis es un sufrimiento psíquico provocado por la coexistencia de sentimientos contradictorios de amor, de
odio, de temor y de deseos incestuosos respecto de aquellas personas que uno ama y de quien uno depende.

El Edipo no sólo representa el origen de las neurosis de los adultos, sino que es en sí mismo una neurosis. Es una
neurosis en el sentido que todo se basa en una falta de correspondencia que hay entre un yo infantil en formación
y una afluencia pulsional desbordante.

Este esfuerzo del yo por contener y asimilar la fuerza del deseo se traduce en sentimientos, palabras y conductas
contradictorias del niño en su relación con los padres. Esta actitud ambivalente y hasta incoherente se instalará de
manera duradera en la personalidad del sujeto como un modelo de todas las actitudes que adoptará, ya adulto,
ante aquellos que despierten en él el deseo de poseer al otro, de ser poseído por el otro o de destruirlo. Es por ello
que podemos decir que nuestros conflictos más cotidianos y siempre inevitables con quienes nos rodeen no son
más que la prolongación natural de nuestra neurosis infantil llamada complejo de Edipo.

Puede ocurrir que durante el período edípico, el niño se sienta superado por sensaciones de placer o dolor
demasiado intensas y que esas sensaciones lo marque para siempre como traumas indelebles. Esos traumas
infantiles serán la causa, no de una neurosis corriente, sino de una neurosis mórbida que se instala durante la
adolescencia y persiste durante la vida adulta.

Dos variantes del retorno neurótico del Edipo durante la edad adulta:

1. Neurosis corriente: conflicto que mantenemos con los seres que amamos porque continuamos
deseándolos ardientemente. Esta neurosis es el resultado de una insuficiente desexualización de los padres
edípicos. Las fantasías de placer y de angustia mal reprimidas generaron esta neurosis cotidiana.
2. Neurosis mórbida: Retorno durante la edad adulta de la angustia de castración traumatizante vivida
durante la infancia. Se manifiesta a través de síntomas repetidos que encierran al sujeto en una soledad narcisista y
enfermiza. Este sufrimiento, ya sea fóbico, obsesivo o histérico resultan de traumas singulares ocurridos en la etapa
edípica. Traumas de abandono real o imaginario que provoca en el niño un inmenso desamparo. Esta fantasía
infantil de abandono dará lugar a la fobia del adulto. Otro trauma es el del maltrato, real o imaginario, que inflige al
niño una dolorosa humillación. Esta fantasía provocará luego una obsesión. Finalmente, el tercer trauma es aquel
en el que el niño experimenta un intenso y sofocante placer en virtud de un contacto demasiado sensual con el
adulto del que depende. Esta fantasía de seducción provocará luego la histeria.

En el caso de la neurosis masculina, la fobia es el retorno durante la edad adulta de fantasía de angustia de ser
abandonado por el padre que prohíbe; que la histeria es el retorno de la fantasía de angustia de ser víctima de
abuso por parte del padre seductor, y la obsesión es el retorno de la fantasía de angustia de ser maltratado y
humillado por el padre rival.

3. Neurosis mixta: la fobia, la obsesión y la histeria nunca aparecen aisladas y en estado puro, se imbrican
en la manera de una neurosis mixta con mayor dominio en alguna de estas neurosis.
La neurosis del hombre y de la mujer resulta de la fijación de una escena en la cual el personaje principal es con
frecuencia el progenitor del mismo sexo.
La reactivación del Edipo traumático en la forma de la neurosis femenina: aversión sexual, complejo de
masculinidad y angustia de ser abandonada

En el caso en el que el anhelo infantil haya sido vivido de manera demasiado febril en la infancia, puede surgir
violentamente durante la edad adulta y manifestarse, o bien mediante una aversión sexual histérica, o bien por una
actitud denominada “complejo de masculinidad”. En el caso de la histeria, la mujer continúa creyendo que no es
digna de interés ni de amor y se resigna a su suerte con amargura y tristeza. Se instala entonces en esta mujer
despechada una viva repugnancia por la sexualidad, acompañada de una gran soledad. En el caso del complejo de
masculinidad, por el contrario, la mujer se sustituye la creencia de haber sido castrada y de ser inferior por la
creencia de tener Falo, en lugar de creer que ha sido castrada, se cree omnipotente, acentúa los rasgos de
masculinidad hasta el punto de hacerse más viril que el hombre.

Otra variante edípica de la neurosis femenina es la angustia, el temor de la mujer a ser abandonada por el hombre
que ama. El deseo de ser amada y protegida es tan potente en el inconsciente femenino que la joven, aunque esté
sólidamente comprometida con su pareja, siempre siente el temor de verse privada del amor de su compañero.
Siendo muy pequeña fue engañada por la madre, ya adulta desconfía de los hombres. Teme perder aquello que
valora sobre todo lo demás: el amor, la alegría de amar, de ser amada y de sentirse protegida.

Enseñanza de los 7 conceptos cruciales del psicoanálisis – J.D.- Nasio

El concepto de castración

Es la experiencia psíquica compleja, vivida inconscientemente por el niño a los cinco años aproximadamente, y que
es decisiva para la asunción de su futura identidad sexual. El niño reconoce por primera vez, al precio de la
angustia, la diferencia anatómica de los sexos.

Uno de los fines de la experiencia analítica es reactivar en la vida adulta la experiencia por la que atravesamos en la
infancia: admitir con dolor que los límites del cuerpo son más estrechos que los límites del deseo.
El complejo de castración en el niño

Primer tiempo: todo el mundo tiene un pene

El niño cree que todo el mundo posee un pene semejante al suyo. El descubrimiento de la realidad de un ser
cercano que no posee este atributo que se supone universal pondrá en jaque la creencia del niño y abrirá la vía a la
angustia de ser un día también privado de él.

La condición previa para la experiencia psíquica de la castración es esta ficción de la posesión universal del pene

Segundo tiempo: el pene está amenazado

La amenaza de castración apunta al pene, pero sus efectos recaen sobre el fantasma incestuoso del niño de poseer
un día al objeto amado: la madre. Las advertencias verbales, en especial por el padre, que poco a poco van siendo
internalizadas por el niño darán origen al superyó. Las advertencias solo tendrán influencia una vez que atraviese el
tercer tiempo.

Tercer tiempo: hay seres sin pene, la amenaza, entonces, es real

Lo que el niño descubre visualmente no es la vagina sino la falta de pene. En un primer momento parece no prestar
interés alguno a esta falta, pero el recuerdo de las amenazas verbales oídas durante el segundo tiempo hace ya
posible representarse la pérdida de su propio pene, y la amenaza de la castración comienza entonces (a posteriori)
a surtir sus efectos. Resiste con fuerza a la evidencia, en lugar de reconocer la falta de pene en la mujer, el niño le
atribuye un órgano peniano pequeño que le está por crecer.

Cuarto tiempo: la madre también está castrada; emergencia de la angustia

A pesar de haber visto la falta del pene en el cuerpo de la niña, el niño seguirá manteniendo su creencia según la
cual mujeres mayores y respetables como su madre poseen pene. Más adelante, cuando el niño descubra que las
mujeres pueden parir, se dará cuenta que su madre no tiene pene. Ese es el momento en el cual surgirá realmente
la angustia de castración.

Tiempo final: fin del complejo de castración y fin del complejo de Edipo

Bajo el efecto de la irrupción de la angustia de castración, el niño acepta la ley de la interdicción y elige salvar su
pene a costa de renunciar a su madre como objeto sexual. Con la renuncia a la madre y el reconocimiento de la ley
paterna finaliza la fase del amor edípico y se hace posible la afirmación de la identidad masculina.

El complejo de castración en la niña

Tanto en los niños como las niñas sostienen sin distinción la ficción que atribuye un pene a todos los seres humanos
(teoría universal del pene).

El segundo rasgo en común se refiere a la importancia del rol de la madre. El acontecimiento más importante del
complejo de castración es la separación del niño de su madre en el momento preciso en que la descubre castrada.

El Edipo en la mujer se inicia con la castración pero no se termina con ésta.

El primer sentimiento amoroso de la niña por su madre será interrumpido con la pérdida del seno materno
(resentimiento de haberla dejado en la insatisfacción) Entonces, resurge en la niña el odio del antaño, esta vez bajo
la forma de hostilidad y rencor hacia una madre a la que se responsabilizará por haberla hecho mujer. La
actualización de los antiguos sentimientos negativos respecto de la madre marcará el fin del complejo de
castración. La madre está en el inicio y en el fin del complejo de castración femenino.

Primer tiempo: todo el mundo tiene un pene

Ya sea que se presente bajo la forma de un órgano peniano en el varón o del órgano clitoriano en la niña, el pene es
un atributo universal para ambos sexos.
Segundo tiempo: el clítoris es demasiado pequeño para ser un pene: “Yo fui castrada”

La visión del pene la obliga a admitir que ella no posee el verdadero órgano peniano. Lo reconoce al punto como
símil superior de su propio órgano pequeño (clítoris) y desde ese momento cae víctima de la envidia fálica.

Los efectos de la visión del sexo masculino son inmediatos. Lo ha visto, sabe que no lo tiene y quiere tenerlo. La
castración ya fue realizada.

El varón vive la angustia de una amenaza, mientras que la niña experimenta el deseo de poseer lo que vio y de lo
cual ella fue castrada.

Tercer tiempo: la madre también está castrada; resurgimiento del odio hacia la madre

Poco a poco toma conciencia de que otras mujeres, entre ellas su propia madre, padecen igual desventaja. La
madre es despreciada por la niña por no haberle podido trasmitir atributos fálicos. El odio primordial de la primera
separación del seno de la madre, ahora resurge bajo la forma de reproches constantes. El descubrimiento de la
castración de la madre conduce a la niña a separarse de ésta una segunda vez y a elegir de allí en más al padre
como objeto de amor.

Tercer tiempo: las tres salidas del complejo de castración; nacimiento del complejo de Edipo.

Ante la evidencia de su falta de pene, la niña puede adoptar tres actitudes diferentes:

1. No hay envidia del pene


Se alarma por la desventaja anatómica y se aleja de toda sexualidad en general. Se niega a entrar en rivalidad con el
varón y en consecuencia no anida en ella la envidia del pene.

2. Deseo de estar dotada del pene del hombre


Piensa que un día ella podrá poseer un pene tan grande como el que vio en el varón y así llegar a ser semejante a
los hombres. Desniega la castración y mantiene la esperanza. Este complejo de masculinidad en la mujer puede
desembocar en una elección de objeto manifiestamente homosexual.

3. Deseo de tener sustitutos del pene


Reconocimiento inmediato y definitivo de la castración. Se caracteriza por tres cambios importantes:

o Cambio del partenaire amado: la madre cede el lugar al padre. Es al padre a quien se dirigen ahora los
sentimientos tiernos de la niña. Así se inicia el complejo de Edipo femenino que persistirá a lo largo de toda la vida
de la mujer.
o Cambio de la zona erógena: el clítoris cede el lugar a la vagina. El deseo de tener un pene se va a
desplazar en el deseo de gozar de un pene en el coito, y la “vagina es reconocida ya entonces como albergue del
pene y viene a heredar al seno materno”.
o Cambio del objeto deseado: el pene sede el lugar a un hijo. Se desplaza el deseo de acoger en su cuerpo
un pene, al deseo de ser madre.

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