0% encontró este documento útil (0 votos)
211 vistas3 páginas

¿Es necesario un segundo bautismo?

Este documento discute la validez de un segundo bautismo. Examina el ejemplo en Hechos 19:5 de personas que fueron bautizadas dos veces. Argumenta que un segundo bautismo es válido si el primero carecía de algún elemento esencial como bautizarse en el nombre de la Trinidad. También analiza el bautismo de niños y defiende la práctica católica de bautizar a los recién nacidos.

Cargado por

Victor Guerrero
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como ODT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
211 vistas3 páginas

¿Es necesario un segundo bautismo?

Este documento discute la validez de un segundo bautismo. Examina el ejemplo en Hechos 19:5 de personas que fueron bautizadas dos veces. Argumenta que un segundo bautismo es válido si el primero carecía de algún elemento esencial como bautizarse en el nombre de la Trinidad. También analiza el bautismo de niños y defiende la práctica católica de bautizar a los recién nacidos.

Cargado por

Victor Guerrero
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como ODT, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Tema 157: ¿Es válido un segundo bautismo?

Video para el tema 157

En Hechos 19.5 encontramos un ejemplo de personas que se tuvieron que bautizar dos veces. El apóstol
Pablo encontró a un grupo de discípulos en Éfeso, quienes admitieron que fueron bautizados “en el
bautismo de Juan” (Hch 19.3). Luego el versículo cinco dice: “cuando oyeron esto, fueron bautizados
en el nombre del Señor Jesús”.
Aunque estas personas ya se habían bautizado, debían bautizarse de nuevo porque en su bautismo
faltaba algo. Es cierto que fueron bautizados por inmersión y que fue “para perdón de pecados” (Mc.
1.4); pero su bautismo no se hizo en el nombre de Jesucristo como lo enseña Hechos 2.38; 10.48 y
19.5. Tampoco se habían bautizado en el nombre del Padre, del Hijo y de Espíritu Santo (Mt. 28.19). Ya
que en su primer bautismo faltaba algo esencial, tuvieron que bautizarse otra vez.
A partir de Pentecostés el bautismo cambio
En la Didaché se encuentra información de valioso interés apologético porque se describen las prácticas
católicas de bautizar tanto por inmersión[2] como por infusión[3]:
“Acerca del bautismo, bautizad de esta manera: Dichas con anterioridad todas estas cosas, bautizad en
el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo en agua viva [corriente]. Si no tienes agua viva,
bautiza con otra agua; si no puedes hacerlo con agua fría, hazlo con caliente. Si no tuvieres una ni otra,
derrama agua en la cabeza tres veces en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Antes del
bautismo, ayunen el bautizante y el bautizando y algunos otros que puedan. Al bautizando, empero, le
mandarás ayunar uno o dos días antes.” (Didaché 7,1-4)
Esto es relevante porque algunas denominaciones protestantes han entendido que sólo es válido el
bautismo por inmersión. Argumentan que la palabra “bautismo” es una romanización (bapto o baptizo)
cuyo significado es «lavar» o «sumergir», y eso implica que la forma de bautizar ha de ser de esa
manera. De allí que el bautismo por inmersión es el que se suele aplicar en comunidades eclesiales
protestantes como las bautistas y evangélicas, además de algunas sectas como La Iglesia de Jesucristo
de los Santos de los Últimos Días y los Testigos de Jehová. Sin embargo, el texto de la Didaché
demuestra que para los primeros cristianos el significado de la palabra no establecía una manera fija
para la administración del sacramento y que este podía variar de acuerdo a las circunstancias.
El texto de la Didaché también arroja mucha luz sobre la antigua polémica relacionada a la formula de
bautismal, sobre si en la Iglesia primitiva se bautizaba sólo en nombre de Jesús como se menciona en
Hechos 2,38; 8,16; 10,48; 19,5, o en nombre de la Trinidad como Jesús ordena en Mateo 28,19. La
Didaché también hace referencia al bautismo en nombre del Señor (Didaché 9) pero cuando indica las
palabras a utilizar al momento de bautizar se dice que ha de hacerse en nombre del Padre, del Hijo y
del Espíritu Santo:
“Que nadie coma ni beba de vuestra acción de gracias, sino los bautizados en nombre del Señor…”
(Didaché 9)
“…bautizad en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Didaché 7)
El Bautismo «es el más bello y magnífico de los dones de Dios […] lo llamamos don, gracia, unción,
iluminación, vestidura de incorruptibilidad, baño de regeneración, sello y todo lo más precioso que hay.
Don, porque es conferido a los que no aportan nada; gracia, porque es dado incluso a culpables;
bautismo, porque el pecado es sepultado en el agua; unción, porque es sagrado y real (tales son los que
son ungidos); iluminación, porque es luz resplandeciente; vestidura, porque cubre nuestra vergüenza;
baño, porque lava; sello, porque nos guarda y es el signo de la soberanía de Dios» (San Gregorio
Nacianceno, Oratio 40,3-4).
CIC
El Bautismo de Cristo
1223 Todas las prefiguraciones de la Antigua Alianza culminan en Cristo Jesús. Comienza su vida
pública después de hacerse bautizar por san Juan el Bautista en el Jordán (cf. Mt 3,13 ) y, después de su
Resurrección, confiere esta misión a sus Apóstoles: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo
que yo os he mandado” (Mt 28,19-20; cf Mc 16,15-16).
1224 Nuestro Señor se sometió voluntariamente al Bautismo de san Juan, destinado a los pecadores,
para “cumplir toda justicia” (Mt 3,15). Este gesto de Jesús es una manifestación de su “anonadamiento”
(Flp 2,7). El Espíritu que se cernía sobre las aguas de la primera creación desciende entonces sobre
Cristo, como preludio de la nueva creación, y el Padre manifiesta a Jesús como su “Hijo amado” (Mt
3,16-17).
«¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte?
Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue
resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida
nueva» (Rm 6,3-4; cf Col 2,12).
El Bautismo de niños
1250 Puesto que nacen con una naturaleza humana caída y manchada por el pecado original, los niños
necesitan también el nuevo nacimiento en el Bautismo (cf DS 1514) para ser librados del poder de las
tinieblas y ser trasladados al dominio de la libertad de los hijos de Dios (cf Col 1,12-14), a la que todos
los hombres están llamados. La pura gratuidad de la gracia de la salvación se manifiesta
particularmente en el bautismo de niños. Por tanto, la Iglesia y los padres privarían al niño de la gracia
inestimable de ser hijo de Dios si no le administraran el Bautismo poco después de su nacimiento (cf
CIC can. 867; CCEO, can. 681; 686,1).
1251 Los padres cristianos deben reconocer que esta práctica corresponde también a su misión de
alimentar la vida que Dios les ha confiado (cf LG 11; 41; GS 48; CIC can. 868).
1252 La práctica de bautizar a los niños pequeños es una tradición inmemorial de la Iglesia. Está
atestiguada explícitamente desde el siglo II. Sin embargo, es muy posible que, desde el comienzo de la
predicación apostólica, cuando “casas” enteras recibieron el Bautismo (cf Hch 16,15.33; 18,8; 1 Co
1,16), se haya bautizado también a los niños (cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr.
Pastoralis actio 4: AAS 72 [1980] 1139).
Así también el bautismo que somos sepultados con Cristo y por dice la escritura que por un hombre
todos todos fuimos pecadores y por la gracia de un hombre todos fuimos perdonados, significa también
que por medio del bautismo, Aunque la criatura no entienda, no acepté conscientemente, la gracia de
Dios se impregna en él en ese hombre en ese niño en ese bebé en esa mujer en esa realidad de la carne
y ya no es más hijo de la carne sino es hijo de Dios y el padre
como antiguamente el niño no tenía derecho hasta ser ya adulto de de elegir la fe solamente el padre ni
siquiera la mujer tenia el derecho decidir En qué creer tenía que someterse a la voluntad del varón, pero
cuando el varón se convirtió al cristianismo automáticamente toda la familia era bautizada para su
conversión a Cristo, es importante entender Esto no se puede bautizar dos veces sí ya de chico te
bautizaste en el nombre del Padre el Hijo el Espíritu Santo, no es el sacerdote sino que el sacerdote con
la autoridad que Cristo ha dejado a su iglesia en el nombre del padre el hijo y el espíritu santo
desciende y cae la gracia y es sepultado sumergido en el Espíritu Santo.
Porque también dice la escritura que lo que nace la carne de la carne es y lo que nace del Espíritu es del
espiritu así también el niño que es bautizado ya no es de la carne sino es del espíritu ya no puede volver
a convertirse el espíritu Sí ya ha nacido de nuevo y y si Dios en su infinita gracia llamó a los niños
acercarse a él como nosotros vamos a negar cuando nosotros bautizamos una sola vez ya no es
necesario dos porque porque la gracia de Dios no se borra podés negar la podés alejarla pero ese sello
indeleble del bautismo no se pierde nunca.
La iglesia reconoce la iglesia reconoce el bautismo de la sectas porque es el espíritu santo que
desciende para bautizar para sumergir, el agua es un elemento de infusión, solamente se vuelve a
bautizar cuando la fórmula no es correcta, cuando no se bautiza en el nombre del Padre el Hijo el
Espíritu Santo, cuando la persona ya adulta no es consciente, no es lo mismo un niño que por la
autoridad de los padres se entrega al Señor que una persona adulta el cual necesita un proceso
si se bautizan una secta en la iglesia católica ya no se vuelve a bautizar si es en la fórmula correcta, lo
que se hace Es una complementación de ritos bautismales o una renovación de los ritos bautismales el
cual es la presentación a la comunidad como hijo de Dios, cómo catolico y su nombre reconocido
también en la comunidad, en ese sentido se hace también en la profesión de fe para que él pueda
aceptar como adulto esa fe, También puede recibir los demás sacramentos como la confirmación la
confesión y la unción a los enfermos.

También podría gustarte