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BONOS DE CARBONO VS CERTIFICADOS DE ENERGÍA RENOVABLE

Las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) de los sectores


industriales, energéticos, agropecuarios y en general con los relacionados al
sostenimiento de nuestro ritmo de vida actual, están alcanzando unos niveles sin
precedentes, provocando un cambio climático acelerado que supone una
problemática que afecta al mundo en su conjunto, desde aspectos netamente
ambientales como el clima, las sequías, las inundaciones, pérdida de ecosistemas,
derretimiento de los polos, hasta graves consecuencias de tipo socioeconómicas
como hambrunas, proliferación de enfermedades, entre otros. Todo este tipo de
circunstancias obligan establecer acciones coordinadas para enfrentar los
impactos ocasionados por la variabilidad del régimen climático.
En este orden de ideas en 1990 se iniciaron las primeras discusiones y
negociaciones con el fin de establecer un tratado global [1] que permitiera la
articulación de esfuerzos en pro de un fin común. Sin embargo, no fue hasta 2005
cuando entra en vigor el protocolo de Kyoto, que compromete a los países
industrializados a estabilizar sus emisiones de gases de efecto invernadero. Para
que esta regulación se cumpla, se ha contemplado un modelo de mercado
regulado, con autorizaciones que se traducen en títulos denominados derechos de
emisión que pueden ser transados [2]. Existen tres mecanismos para el
cumplimiento de las metas establecidas en el protocolo de Kyoto: Mecanismos de
Desarrollo Limpio (MDL), Ejecución Conjunta y el Régimen para el comercio de
derechos de emisión de GEI de la Unión Europea (ETS).
Las obligaciones pactadas por el protocolo de Kyoto no abarcan todos los sectores
de la economía. Sin embargo, el interés por formar parte de un esfuerzo global ha
contribuido al desarrollo de iniciativas innovadoras cuyos mecanismos de
compensación de GEI funcionan de forma paralela a los mercados regulados,
permitiendo la integración de organizaciones, individuos, instituciones que,
motivadas por las tendencias de carbono neutral, han generado un volumen
importante de transacciones durante los últimos años bajo un tipo de mercado
denominado voluntario.
Como consecuencia de lo descrito, diversos países y organismos a nivel mundial
hacen esfuerzos y procuran trabajar coordinadamente en favor de mitigar las
emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), con el fin de evitar un cambio
climático peligroso que supere el límite de los 1,5 °C establecidos por el acuerdo
de París [3]. La energía verde o generación de electricidad a partir de fuentes
renovables se suma a los esfuerzos para el cumplimiento de las metas de
reducción de GEI. Se han establecido los certificados de energía renovable (REC)
como los productos que pueden ser transados en un mercado que certifique su
origen y aporte real de reducción de emisiones.
El establecimiento del mejor mecanismo entre los bonos de reducción de carbono
y los REC para el cierre financiero de un proyecto de energía renovable en
Colombia depende de múltiples aspectos y debe ser abordado desde diferentes
aristas. Los bonos de reducción de carbono pueden ser comercializados a través
de los mercados regulados (Proyectos MDL) o voluntarios (Estándares como
VERRA, anteriormente estándar de carbono voluntario VCS, y Gold standard). La
demanda en el Mercado Voluntario de carbono no está regida ni originada por una
obligación regulatoria como ocurre con los proyectos MDL, más bien responden a
motivaciones variadas: exigencias de accionistas y/o clientes, responsabilidad
social empresarial, o estrategias financieras para obtener beneficios económicos,
entre otras.
Estimando el costo de desarrollo de un proyecto MDL en $40.000, se necesitaría
una reducción equivalente de aproximadamente 10.000 TCO2e a un precio de $5
la TCO2e para que se justifique financieramente el registro del proyecto en el
estándar CDM. Traduciendo estas cifras hacia la generación eléctrica a partir de
fuentes renovables, se encuentra que la capacidad mínima de una planta de
generación debe rondar como mínimo los 12 MW para que se justifique la
inversión.
La mayoría de los estándares voluntarios, siguen un ciclo de proyecto
relativamente análogo al del MDL: Por este motivo, los costos de desarrollo de un
proyecto voluntario son solo ligeramente inferiores a los MDL. Además, la última
reforma del nuevo estándar VERRA, exceptúa los proyectos de generación
renovable de América Latina, al considerar que la región ha alcanzado cierto
grado de madurez energética con unas matrices de generación suficientemente
limpias. Estos condicionantes se suman al hecho de la reciente apertura de
demanda nacional de proyectos MDL, para la compensación de TCO2e del
impuesto al carbono nacional que solo pueden ser compensados por proyectos
MDL de origen nacional.
Con base en la información recolectada, se puede establecer qué; considerando
una planta de generación eólica con capacidad superior a los 12MW, la mejor
opción para el caso colombiano sería el registro del proyecto como MDL, ya que la
demanda nacional de estos proyectos ha aumentado considerablemente y los
procesos de registro, verificación y validación con respecto a mercados
voluntarios, siguen metodologías análogas.
En el caso de los certificados de energía renovable, se ha estimado que el costo
del registro del proyecto en el I-REC standard ronda los $3.000. Considerando una
fuente de generación eólica con precios de I-REC en el orden de los $3, se
necesitaría una planta o un conjunto de ellas con una capacidad mínima de 1 MW
para que se justifique el registro de la fuente de generación eléctrica renovable
como energía verde.
Analizando costos para la generación de bonos de carbono y I-RECs en el
contexto colombiano, se pueden establecer varios condicionamientos: La
inscripción de proyectos de generación eólicos como MDL no se justifican cuando
la capacidad es inferior a los 12 MW, para este caso (generación de 1 a 12 MW) la
mejor opción consiste en el registro del proyecto eólico ante el I-REC Standard. Si
se tiene una generación inferior a los 1 MW se podrían analizar alternativas de
articulación con otros proyectos que presenten una capacidad inferior a los 1 MW,
esto con el fin de generar I-RECS con un balance financiero positivo.
Debido a que la emisión de bonos de carbono y I-RECs pueden desempeñar
funciones complementarias, la opción mas recomendada para proyectos de
generación eólica superiores a los 12 MW, o que mediante una conjunción de
proyectos superen esta cota mínima de cierre financiero. Es el registro como
proyecto MDL, agregando el atributo de energía verde a través del I-RECs
Standard.
Colombia, como iniciativa propia, propuso en el 2015 reducir en un 20% las
emisiones de GEI en el foro anual de innovación sostenible, celebrada en Francia
en la ciudad de París (COP21), con esto el país se comprometió con una meta
ambiciosa a largo plazo que implica una serie de acciones normativas muy
concretas desde el gobierno nacional. Estas acciones se empiezan a materializar
con iniciativas como el impuesto al carbono, los beneficios tributarios, y la
adicionalidad de imagen que más allá del aspecto económico generan reputación
e incentivan la generación nacional de proyectos para la compensación de
emisiones.
La implementación de los mercados de carbono y los certificados de energía
renovables han sido importantes en materia de desarrollo sostenible. Sin embargo,
las resientes discusiones sobre cambio climático de las Naciones Unidas (COP
24) “manifiestan su preocupación porque los países aún no demuestran el nivel de
ambición necesario para hacer frente a la emergencia climática que vivimos” lo
que evidencia vacíos e insuficiencia de las estrategias internacionales tendientes a
limitar el calentamiento global por debajo de los 1.5 °C. La falta de voluntad
política, y las crisis económicas, han afectado el desarrollo de iniciativas de origen
sustentable, se requiere por tanto una verdadera reestructuración de procesos
tanto en los sectores públicos y privados tendientes hacia un objetivo común. La
conservación de la atmósfera.
El fortalecimiento de políticas de participación y organización local en cada país,
mediante escenarios regulados con impuestos verdes aumenta los ingresos
económicos y promueve el desarrollo sostenible. Sin embargo, es necesario un
contexto que apunte a la simplificación de los procesos burocráticos, tendientes a
disminuir los costos de certificación de los proyectos.

REFERENCIAS
[1] S. González. “Estrategias de reducción de emisiones y mitigación del cambio climático:
Mercados de carbono”. Universidad de Antioquia. 2019.
[2] O. Fernández, “Mercado Internacional del Carbono (CO2)”, Guía de estudio. 2020.
[3]https://ec.europa.eu/clima/policies/international/negotiations/paris_es#:~:text=El%20Acuerdo
%20de%20Par%C3%ADs%20es,Partes%20del%20Acuerdo%20de%20Par%C3%ADs.

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