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JOANNY MEJÍA

2020-01869

UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS (UAPA)

PSICOLOGÍA GENERAL

RAMONA JIMÉNEZ

TAREA IV: ESTADO DE CONCIENCIA

06-08-2020
INTRODUCCIÓN

El estado de conciencia es aquel en que se encuentran activas las funciones


neurocognitivas superiores. El estado de conciencia determina la
percepción y el conocimiento del mundo psíquico individual y del mundo
que nos rodea.

Los estados de conciencia alterados pueden ser inducidos artificialmente


mediante drogas, depresores y narcóticos o causados de manera natural a
través del sueño.

Al dormir y al soñar se les considera estados alterados de conciencia ya


que, durante ambos, el funcionamiento normal de la conciencia se altera.
Al terminar de consultar la bibliografía señalada y otras fuentes de
interés científico para la temática objeto de estudio, se sugiere que
realices las siguientes actividades:

Se recomienda:

1. Realizar un diario de doble entrada incluyendo los siguientes


aspectos: Estados de conciencia, dormir y soñar, etapas del sueño,
ritmos circadianos y perturbaciones del sueño.

ESTADOS DE ETAPAS DEL RITMOS PERTURBACIONES


DORMIR Y SOÑAR
CONCIENCIA SUEÑO CARDIANOS DEL SUEÑO
Al dormir y al
Los ritmos
soñar se les
circadianos son
considera estados
cambios físicos,
alterados de
mentales y
conciencia ya que, Sueño lento o No
conductuales que
durante ambos, el REM: Síndrome de
siguen un ciclo
funcionamiento las piernas
diario y que
normal de la inquietas,
responden,
conciencia se narcolepsia, jet
Somnolencia principalmente, a
altera. Esta Sueño lento o No lag, terror
Coma la luz y la
alteración se REM Sueño rápido nocturno.
Estado vegetal obscuridad en el
puede notar en el o REM Sueño rápido o
Estupor ambiente de un
funcionamiento de REM:
organismo. Dormir
procesos Sonambulismo,
durante la noche y
psicológicos como apnea obstructiva
estar despierto
la percepción. del sueño,
durante el día es
También, se puede insomnio.
un ejemplo de un
observar a partir
ritmo circadiano
de la actividad
relacionado con la
eléctrica del
luz.
cerebro.

2. Investigar en diferentes medios acerca de la incidencia de los


consumos de drogas, depresores y narcóticos en la conducta humana.
El alcohol, que es la droga más consumida y aceptada en nuestra sociedad,
actúa en la conducta de la siguiente manera: primero, actúa como
estimulante y, luego, hace que la persona se sienta relajada y somnolienta.
Los bebedores pueden hablar de forma más lenta y sufrir confusión,
depresión, perdida de la memoria a corto plazo y tiempos de reacción lenta.
Las dosis altas de alcohol afectan, gravemente, al juicio y la coordinación
de las personas. Los grandes volúmenes de alcohol bebidos en un breve
periodo de tiempo pueden ocasionar una intoxicación etílica.

Tomar tranquilizantes, y otros depresores del sistema nervioso como los


narcóticos, recetados por un médico, ayuda a afrontar problemas como la
ansiedad, la depresión y hasta el dolor físico, ya que calman los nervios y
relajan los músculos pero las dosis elevadas o usadas de forma inadecuada
de los mismos también pueden causar efectos negativos muy similares a los
del alcohol, como son la confusión, falta de coordinación, hipotensión
arterial y enlentecimiento de la frecuencia cardiaca y de la respiración.

Naturalmente, todas estas alteraciones físicas y psicológicas inciden,


directamente, en esos actos exhibidos por el ser humano, a los que se les
llama conducta humana.
CONCLUSIÓN

En esta oportunidad dada por la institución y esta interesante asignatura he


podido aprende sobre la relación estrecha existente entre el sueño, la droga
y el estado de conciencia de un ser humano. Aprendí que, tanto cuando
dormimos como cuando usamos estupefacientes, los niveles de conciencia
se encuentran alterados y que a esto se le llama estado alterado de
conciencia o estado modificado de conciencia.

Entiendo que al hecho de que no estamos conscientes durante ninguna de


estas acciones se debe que la mente se libere de la conciencia que la ata y,
de esta manera, seamos más propensos a decir la verdad mientras estamos
bajo el consumo de estupefacientes y a soñar eso que, en lo más profundo
de nuestro ser, deseamos que suceda.

En este mismo orden, cabe deducir que mientras los sueños son o podrían
ser lo que, en lo más profundo de nuestro ser deseamos que nos suceda, las
pesadillas podrían ser eso a lo que en lo más profundo de nuestro ser le
tememos.

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