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Casi al mismo tiempo que la pandemia

de coronavirus comenzaba a traspasar fronteras como un


tsunami imparable, laboratorios de todo el mundo iniciaban
una carrera contra reloj para encontrar una vacuna que
pueda contrarrestar al nuevo patógeno. No es el único
recurso científico para detener al virus, pero sí el más
importante. Las investigaciones siempre parten de la premisa
de que el desarrollo de vacunas se caracteriza por un alto
nivel de fracaso, pero los proyectos en marcha son 160, de
los que 23 se encuentran en fase avanzada, y nunca antes la
comunidad científica internacional había actuado tan
coordinadamente ni con tantos recursos para solucionar un
problema.

Los contagios declarados en todo el mundo rondan


los 23,7 millones, mientras que los fallecimientos se
aproximan a los 815.000, según los datos que recopila la
Universidad Johns Hopkins. En total, hay 213 países y
territorios heridos por el zarpazo de la enfermedad,
prácticamente todos los del planeta, por lo que hallar una
vacuna contra el nuevo coronavirus se ha convertido en una
cuestión de máxima prioridad. Repasamos algunos de los
puntos más importantes que caracterizan a este gran reto
científico:
¿Por qué es importante una vacuna contra el
coronavirus?
Hasta que no se encuentre una vacuna efectiva, el
coronavirus SARS-CoV-2 podrá circular libremente por las
personas, que estarán expuestas al patógeno. El nuevo
virus ha demostrado una capacidad de contagio superior a la
que en un principio se estimó, lo que le ha permitido
propagarse a lo largo y ancho del mundo de una manera
explosiva.

Medidas como la higiene, el uso de mascarillas o el


distanciamiento físico seguirán siendo muy efectivas, y
pueden frenar el ritmo de contagios hasta niveles de relativa
seguridad, pero el regreso a la situación anterior a la
pandemia va a depender del hallazgo de soluciones
terapéuticas. Dentro de estas, la vacuna es la más
importante.

Que el mundo pueda volver a la situación anterior a la pandemia va a depender de una vacuna. ISTOCK

¿Se trata solo de desarrollar una vacuna?


La frenética carrera por encontrar una vacuna tiene ante sí
un triple desafío titánico. Primero, para acortar los plazos
debe conseguir acelerar esa relativa lentitud que caracteriza
al proceso habitual de desarrollo. Pero también hay que
considerar que la vacuna realmente exitosa no tiene que ser
solo efectiva, sino que además debe poder producirse a una
escala nunca antes conocida -varios miles de millones de
unidades en el menor tiempo posible-, por lo que la
implicación de la industria farmacéutica es fundamental. El
tercer paso sería asegurar campañas masivas de
vacunación. La suma de estos tres grandes objetivos
convierten a este reto en uno de los más importantes a los
que se ha enfrentado la ciencia en toda la historia.
¿Cuánto se tarda habitualmente en desarrollar una
vacuna?
Los cálculos más optimistas de los expertos indican que no
habrá ninguna vacuna viable ni eficaz antes de 12 o 18
meses. El proceso se está acelerando al máximo, pero hay
fases que no pueden ser más rápidas, y requieren de meses
de pruebas. En un contexto de pandemia, pueden
parecer siglos, pero hay que tener en cuenta que en
condiciones normales el desarrollo de una vacuna se
extiende durante varios años e incluso décadas.

Como consecuencia del alto margen de error del desarrollo


de vacunas, los investigadores suelen seguir un proceso
lineal en el que cada evidencia se analiza hasta el mínimo
detalle antes de dar el siguiente paso. Pero ahora los
procesos de investigación arrancan lo antes posible
y muchas fases se ejecutan en paralelo, abandonando el
esquema lineal.

El objetivo es ganar tiempo a toda costa, aunque eso pueda


conllevar un mayor riesgo de fracaso. Por ejemplo, una de
las medidas que se está adoptando es la de empezar la fase
clínica en humanos antes de finalizar la fase en modelos
animales. O comenzar a producir masivamente la vacuna
antes incluso de saber si tendrá éxito.
¿Cuántas fases debe superar una vacuna?
Antes de cualquier prueba clínica en humanos, el candidato
a vacuna debe superar una Fase 0 o preclínica, que incluye
pruebas in vitro y en animales. La vacuna debe demostrar
que es segura y que funciona en los organismos animales. Si
lo hace, puede pasar al estudio clínico en seres humanos,
que se divide a su vez en en tres fases, con una cuarta
opcional:
• Fase 1: La vacuna se prueba en pequeños grupos de entre
20 y 100 personas sanas. El estudio se centra en confirmar
que es segura y efectiva, identificando posibles efectos
secundarios y determinando la dosis adecuada.
• Fase 2: Es un estudio a mayor escala en el que participan
varios cientos de personas. Aquí se evalúan los efectos
secundarios más comunes en el corto plazo y cómo
reacciona el sistema inmune.
• Fase 3: Es un ensayo mucho más grande en el que
participan varios miles de voluntarios. Se compara cómo
evolucionan las personas que fueron vacunadas respecto a
las que no. También se recolectan datos estadísticos acerca
de la efectividad y la seguridad. Esta fase también sirve para
detectar otros posibles efectos secundarios que hayan
pasado desapercibidos en la Fase 2.
• Posible fase 4: Muchas vacunas se someten a una Fase 4
después de que la vacuna haya sido sido aprobada. El
objetivo es recabar aún más información que pueda reforzar
su seguridad y eficacia.

Desde que la OMS declaró el brote de coronavirus como pandemia, los proyectos de vacuna se han multiplicado en
todo el planeta. AFP

¿Qué proyectos destacados de vacuna existen a nivel


mundial?
Desde que la Organización Mundial para la Salud (OMS)
declaró el brote de coronavirus como pandemia, los
proyectos de vacuna se han multiplicado en todo el planeta.
Con fecha 25 de agosto, la última referencia en la que aporta
datos, el organismo internacional reconoce 142 proyectos
que ya han encontrado un candidato a vacuna y se
encuentran en fase preclínica. Además, hay otros 31 que la
han superado y están en fase clínica, con pruebas en
humanos. De ellos, seis están en la fase 3, la más avanzada:

• Instituto Jenner de la Universidad de Oxford (Reino Unido).


Fase 3: En este proyecto, el más importante que se está
llevando a cabo en suelo europeo, también participa la
farmacéutica AstraZeneca. Utiliza una versión atenuada del
virus del resfriado común de los chimpancés. Los científicos
han detectado que genera los anticuerpos y las células T que
podrían ser las adecuadas para ofrecer una respuesta
inmune eficaz contra la COVID-19, y llevan semanas
desarrollando la fase 3 en Brasil, Sudáfrica y Reino Unido.
Según sus estimaciones, podría estar ya disponible para
octubre o noviembre de este año, puesto que han iniciado su
producción en paralelo a las pruebas clínicas. La Comisión
Europea (CE) ha firmado un contrato con AstraZeneca para
el suministro de hasta 300 millones de dosis de esta vacuna,
destinadas a la población de la UE. España se ha asegurado
más de 30 millones de dosis.

España adquiere más de 30 millones de dosis de la vacuna de Oxford, en una compra conjunta de la UE

• Sinovac (China). Fase 3: Esta propuesta china parte de virus


inactivos purificados, y ha generado muchas expectativas.
Hace semanas que ha comenzado la fase 3, después de que
Brasil diese el visto bueno para que la compañía inoculase la
vacuna experimental a voluntarios del país sudamericano.

• Moderna / Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas


NIAID (Estados Unidos), Fase 3: Esta vacuna está basada
en ARN mensajero combinado con el código genético del
virus, y España participará en su proceso de producción. Se
encuentra ya en fase 3 de ensayos clínicos, con una muestra
de 30.000 personas. La farmacéutica estadounidense ha
anunciado que espera ofrecer su vacuna a un precio de entre
32 y 37 dólares por dosis, un "precio de pandemia", que
dependerá del volumen que le solicite cada país y espera
garantizar su acceso universal.
La vacuna de Moderna produce una "robusta respuesta
inmune" en un estudio con primates

• Sinopharm / Instituto de Productos Biológicos de Wuhan


y Sinopharm / Instituto de Productos Biológicos de Pekín
(ambos en China). Fase 3: China también está desarrollando
otros dos proyectos independientes entre sí y muy
prometedores. Ambos se basan en virus inactivados y detrás
de ellos está Sinopharm, el gigante farmacéutico de carácter
estatal. Ambas están en la última fase de ensayos clínicos.

Las primeras pruebas de una vacuna china contra el


COVID-19 dan resultados positivos

• BioNTech / Fosun Pharma / Pfizer (Alemania / Estados


Unidos). Fase 3: Este candidato a vacuna también se
encuentra ya en la última fase; con cuatro variantes, basadas
todas ellas en ARN mensajero sintético. Este enfoque
múltiple permite realizar una evaluación simultánea para
aumentar las posibilidades de identificar al candidato más
seguro y eficaz. Las compañías que la están desarrollando
aseguran que su objetivo es fabricar hasta 100 millones de
dosis en lo que queda de año y potencialmente más de 1.200
millones durante 2021.

• Curevac (Alemania). Fase 2: Esta empresa biofarmacéutica


también está desarrollando una vacuna basada en el ARN.
La segunda fase del estudio clínico ya ha comenzado,
después de unos resultados muy prometedores en la
primera. La Comisión Europea (CE) ha anunciado que está
negociando con el laboratorio alemán la compra de 225
millones de dosis de esta potencial vacuna destinadas a la
población de la UE.

• CanSino Biological Inc. / Instituto de Biotecnologías Pekín


(China). Fase 2: Se trata de una vacuna de vector viral. Al
ser también de una vacuna de subunidad -una fórmula de
nueva generación que no contiene patógenos-, se
caracteriza por su seguridad. Debido a las buenas
expectativas que está generando, la Oficina Estatal china de
Propiedad Intelectual (SIPO, por sus siglas en inglés) ha
aprobado la primera patente de esta candidata a vacuna, por
lo que podría "ser producida en masa en un breve periodo de
tiempo". Comenzó a probarse a finales de junio en el Ejército
chino. Los resultados de la segunda fase de los ensayos
clínicos de la vacuna demostraron que es segura e induce
respuesta inmune contra el coronavirus, de acuerdo con
una investigación publicada a finales de julio en la
revista The Lancet.
China aprueba la patente de una vacuna contra la COVID-
19 aún en fase de pruebas

• Anhui Zhifei Longcom / Instituto de Microbiología (China).


Fase 2: Se trata de una vacuna de proteína recombinante, y
ya se encuentra en la segunda fase de ensayos clínicos.

• Inovio Pharmaceuticals (Estados Unidos). Fase 1/2: Este


candidato a vacuna aún está en Fase 1, y comenzó en abril
sus ensayos en humanos, basados en el ARN del virus. Se
espera que los primeros datos de la respuesta inmune y
posibles efectos secundarios se conozcan a finales de
verano.

• Novavax (Estados Unidos). Fase 1/2: La compañía


biotecnológica estadounidense acaba de anunciar que su
candidato a vacuna ha mostrado respuesta inmune positiva,
mientras que ha provocado efectos secundarios moderados
en la mayoría de participantes. Los datos de la vacuna
experimental son aún parte de la fase 1 y 2 de pruebas
clínicas, por lo que son muy preliminares, y aún no han sido
revisados por parte de la comunidad científica. Novavax ha
manifestado que se dispone a preparar la crítica fase 3 de
las pruebas.

• Instituto de Biología Médica (China). Fase 1/2: El quinto


candidato a vacuna que se está investigando en China abre
aún más la puerta a la esperanza. Está basado en una
versión inactivada del virus.

• Consorcio Genexine (Corea del Sur). Fase 1/2: El primer


candidato que llega de Corea del Sur está impulsado por un
grupo de seis empresas farmacéuticas, y se trata de una
vacuna de ADN.

• Cadila (India). Fase 1/2: Las autoridades sanitarias indias


acaban de dar luz verde a la experimentación en humanos
de esta vacuna de plásmido de ADN, que llevará a cabo las
fases 1 y 2 en un plazo estimado de tres meses. Aún está en
fase de reclutamiento de voluntarios.

• Universidad de Osaka / AnGes / Takara Bio (Japón). Fase


1/2: El primer candidato a vacuna que llega de Japón
también se basa en ADN y está realizando las fases 1 y 2 de
manera simultánea, para ganar tiempo. El proyecto cuenta
con el respaldo del Gobierno nipón.

• Bharat Biotech (India). Fase 1/2: 'Covaxine' es la segunda


vacuna experimental que se desarrolla en India, uno de los
países más castigados por la pandemia de COVID-19. La
compañía que la desarrolla -Bharat- trabaja en colaboración
con el Instituto Nacional de Virología indio. A partir de una
cepa inactivada de SARS-CoV-2 han desarrollado una
vacuna que en principio es capaz de inducir una respuesta
inmune.

• Janssen Pharmaceutical Companies (Estados Unidos). Fase


1/2. La compañía farmacéutica Janssen, propiedad
de Johnson & Johnson, ha comenzado sus ensayos clínicos
de fase 1/2a de su vacuna recombinante Ad26.COV2-S, con
pruebas en España, Holanda y Alemania. La compañía cree
que, de seguir obteniendo los mismos resultados
satisfactorios, la vacuna puede estar en el mercado a
principios de 2021.

• Kentucky Bioprocessing (Reino Unido / EE.UU.). Fase


1/2. Esta empresa, propiedad de la compañía tabacalera
British American Tobacco, ha comenzado recientemente los
ensayos en seres humanos de su vacuna experimental
desarrollada a base de plantas de tabaco. La compañía ya
ha usado una técnica similar para desarrollar un
medicamento contra el ébola.

• Arcturus / Duke-NUS (Estados Unidos / Singapur). Fase


1/2. La compañía californiana Arcturus y la Facultad de
Medicina Duke-NUS de Singapur han comenzado los
ensayos clínicos de su candidato a vacuna denominado
LUNAR-COV19, que combina ARNm autorreplicante con
LUNAR, un sistema patentado de administración de
nanopartículas.

• Instituto Finlay de Vacunas (Cuba). Fase 1. Cuba ha dado


luz verde a los ensayos clínicos de su propia vacuna contra
el coronavirus SARS-CoV-2, que se prolongarán hasta inicios
de 2021. Se llamará 'SOBERANA 01' y se aplicará en dos
dosis inyectadas por vía intramuscular. El centro estatal ha
fijado en el 11 de enero de 2021 la fecha de finalización de
este estudio.

Cuba da luz verde a los ensayos clínicos de 'SOBERANA


01', su propia vacuna contra la COVID-19

• ReiThera / LEUKOCARE / Univercells (Italia / Alemania /


Bélgica). Fase 1. Esta candidata a vacuna, conocida como
GRAd-COV2, ya ha sido probada con éxito en animales y
que se basa en un vector adenoviral. En esta primera fase
Se probará en 90 individuos sanos, de los cuales 45 son
personas de entre 18 y 55 años, y 45 son mayores de entre
65 y 85 años, de acuerdo con una nota difundida por la
Agencia Italiana del Medicamento (AIFA, por sus siglas en
italiano).

• Gamaleya Research Institute (Rusia). Fase 1: Se trata


de una vacuna vectorial combinada contra el coronavirus, y
en su desarrollo también participa el Ministerio de Defensa
ruso. La OMS solo reconoce la primera fase de las pruebas
clínicas, pero el Gobierno ruso ha autorizado su
administración y la da por desarrollada, después de menos
de dos meses de pruebas con voluntarios y sin haber
completado los ensayos clínicos. La comunidad científica
internacional y la OMS se han mostrado escépticas ante el
anuncio, ya que ni la seguridad ni la eficacia de la vacuna
han sido probadas correctamente.

Rusia autoriza la primera vacuna contra la COVID-19 sin


completar los ensayos y la OMS advierte que deberá
revisarse

• Instituto Pasteur / Univ. Pittsburgh / Themis / MSD (Francia /


EE.UU. / Austria). Fase 1. Este proyecto emplea un vector de
sarampión modificado para que sea capaz de expresar las
proteínas del SARS-CoV-2 en su superficie y generar
respuesta inmune.

• Imperial College de Londres (Reino Unido). Fase


1: Científicos de la institución británica acaban de comenzar
los primeros ensayos clínicos de una posible vacuna contra
la COVID-19. Tal y como han explicado, su proyecto
presenta una novedad importante: en lugar de usar una parte
del virus, “utiliza hebras sintéticas del material genético del
virus, el ARN, empaquetado dentro de pequeñas gotas de
grasa”. Alrededor de 300 voluntarios sanos recibirán dos
dosis de la vacuna en los ensayos clínicos iniciales, para
evaluar si es segura y si produce una respuesta inmune
efectiva.

• Clover / GSK / Dynavax (China / Reino Unido / EE.UU. ).


Fase 1: Nuevo proyecto de vacuna de proteína
recombinante, que se basa en un sistema adyuvante
diseñado por GlaxoSmithKline (GSK), capaz de mejorar la
respuesta inmune del organismo humano. Las pruebas en
humanos acaban de comenzar, y los primeros resultados del
estudio estarán listos en agosto.

• Ejército Pop. Lib. / Academia Ciencia Militar


/ Walvax (China). Fase 1: Denominado ARCoV, este
proyecto usa tecnología de ARN mensajero, al igual que los
desarrollados por Moderna en Estados Unidos. Es la primera
vacuna de este tipo que se está probando en humanos en
China.

• Vaxine Pty Ltd / Medytox (Australia / Corea del Sur). Fase


1: El ensayo que acaba de arrancar en el Royal Adelaide
Hospital de Australia, el primero de este tipo en el
Hemisferio Sur, probará un nuevo candidato llamado
COVAX-19, que se basa en una vacuna de proteína
recombinante.

• Medicago Inc./ Universidad Laval (Canadá). Fase


1: La empresa biofarmacéutica Medicago, con sede
en Quebec, se ha aliado con la Universidad Laval de la
misma ciudad y acaban de comenzar las pruebas en
humanos de una vacuna basada en partículas recombinantes
similares al virus (CoVLP) y un adyuvante. Las CoVLP imitan
la estructura del virus SARS-CoV-2, lo que les permite ser
reconocidas por el sistema inmune.

• Universidad de Queensland / GSK / Dynavax (Australia).


Fase 1: Segundo proyecto de vacuna que se está
desarrollando en el país oceánico. Después de superar la
fase preclínica con resultados "excelentes", según sus
promotores, 120 voluntarios se disponen a recibir las
primeras dosis. Se espera que los primeros resultados de las
pruebas se publiquen a finales de septiembre.

• Medigen / NIAID / Dynavax (Taiwán / EE.UU.). Fase


1. Nuevo candidato a vacuna de proteína recombinante
impulsada por un adyuvante.

• FBRI SRC VB VECTOR, Rospotrebnadzor, Koltsovo (Rusia).


Fase 1. Segundo proyecto de vacuna que llega de Rusia,
bautizado como EpikVacCorona. Después de mostrar su
eficacia en los ensayos preclínicos, acaba de comenzar la
fase clínica. Se trata de una vacuna de carácter peptídico
que está compuesta de fragmentos de proteínas
virales sintetizados de manera artificial.

El hecho de que haya varias candidatas a vacunas contra la


COVID-19 en fase muy avanzada, ha llevado a la OMS a
expresar que alberga esperanzas de que pronto pueda haber
una inmunización de la población contra el coronavirus,
según ha subrayado su director general, Tedros Adhanom
Ghebreyesus. El experto etíope ha matizado, sin embargo,
que deben esperarse los resultados finales de estos tests.
España cuenta con varios proyectos de importante calado científico, aún en fase preclínica. REUTERS

¿En qué situación se encuentran los proyectos


españoles?
Un escalón por debajo, aún en fase preclínica, España
cuenta al menos con una decena proyectos que buscan una
vacuna desde diferentes perspectivas:

Investigadores del Centro Nacional de Biotecnología


(CNB), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), ya han iniciado los ensayos preclínicos
con animales de un candidato a vacuna basado en una
modificación de la que se usó contra la viruela.

El CSIC ensayará con animales una posible vacuna contra la COVID-19 la próxima semana

En concreto, utilizan una cepa muy atenuada del virus


Vaccinia (llamado MVA), de la familia del virus de la
viruela, como vector viral para insertarle genes del nuevo
coronavirus que puedan inducir una respuesta inmune
adecuada frente al SARS-CoV-2. El grupo está liderado por
Mariano Esteban y Juan García Arriaza. Tras unos primeros
resultados esperanzadores, prevén que puedan comenzar
los en sayos en humanos a finales de 2020.

En el mismo centro, otro equipo, dirigido por Luis Enjuanes e


Isabel Sola, trabaja en crear una vacuna a partir de una
reconstrucción genética del propio coronavirus, atenuando y
eliminando los genes más virulentos, y conservando aquellos
que dan lugar a proteínas capaces de inducir una respuesta
inmunitaria eficaz. No prevén comenzar los ensayos clínicos
hasta finales de 2020, como pronto.

Un tercer equipo de investigadores del CSIC, dirigido por


Vicente Larraga, del Centro de Investigaciones Biológicas
Margarita Salas, está buscando una vacuna frente al SARS-
CoV-2 basada en ADN recombinante. El grupo ya desarrolló
una vacuna de estas características destinada a la
leishmaniosis canina. Su previsión es terminar las pruebas
preclínicas para finales de año, y comenzar justo después los
ensayos en humanos.

Asimismo, hay otros proyectos que se están desarrollando en


laboratorios españoles:

• El Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer


(IDIBAPS) - Hospital Clínico de Barcelona coordina un
proyecto que utiliza ARNm (ácido ribonucleico
mensajero) para inducir la producción de anticuerpos frente
al SARS-CoV-2. Gracias a métodos computacionales, los
investigadores buscan identificar las partes del virus que
inducen a la respuesta inmune más efectiva. Su objetivo es
entrar en fase de ensayos clínicos este año.

• El proyecto CoviNanoVax, de la Universidad Ramón Llull,


busca una vacuna de ARNm (ARN mensajero) basada en
nanopartículas poliméricas que actúan como vectores. Así,
estas partículas serían capaces de encapsular material
genético y transportar la vacuna hasta las células.

• Un consorcio formado por el Instituto de Investigación


del Sida IrsiCaixa, el Barcelona Supercomputing Center y el
Centro de Investigación en Sanidad Animal del Instituto de
Investigación y Tecnología Agroalimentarias busca vacunas
mediante VLP (del inglés Virus-Like Particles), que son
partículas diseñadas en el laboratorio a partir de la estructura
del virus pero sin capacidad infecciosa. Estas VLPs tengan
en su superficie la proteína Spike del SARS-CoV-2 para que,
cuando se administren, el sistema inmunitario reconozca la
proteína del virus y genere respuesta.

• La Universidad de Santiago de Compostela coordina el


desarrollo de dos proyectos de vacuna. El primero de ellos
se basa en el ARN mensajero, con la particularidad de que
emplea vectores peptídicos para el transporte de material
genético.

El segundo proyecto, que se lleva a cabo en el Centro


Singular de Investigación en Química Biolóxica e Materiais
Moleculares (CiQUS), persigue el desarrollo de una vacuna
en base a una nueva metodología que induce a que las
células fabriquen microesferas capaces de albergar
antígenos virales, que a su vez estimularían al sistema
inmune.

• La Fundación Miguel Servet - Navarrabiomed lidera el


desarrollo de plataformas de vacunas contra el SARS-CoV-2,
un proyecto cuya finalidad es mejorar la ingeniería de
posibles vacunas. Tiene dos proyectos en marcha. Uno
basado en la inoculación de las proteínas del coronavirus
mediante un adyuvante, y otro muy innovador que
utiliza vectores lentivirales, empleados frecuentemente en
terapias contra enfermedades genéticas. Este último se
encuentra en fase preclínica y las pruebas en humanos no
comenzarían hasta mediados de 2021, si los resultados
iniciales son satisfactorios.
• El Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y
Alimentaría (INIA) coordina un proyecto liderado por Rafael
Blasco que es muy similar al del equipo de Esteban y García
Arriaza. El objetivo es utilizar un vector atenuado derivado de
la vacuna de la viruela para insertar dos genes del SARS-
CoV-2 y obtener así una respuesta inmunitaria completa. Las
previsiones más optimistas contemplan que puedan empezar
las pruebas en humanos antes de que acabe 2020.

• La Universidad de Zaragoza trabaja con una posible


modificación de una vacuna que ya se está desarrollando
contra la tuberculosis, llamada MTBVAC. Se encuentra en
las fases preclínicas finales, y ahora se está analizando su
inmunidad específica frente al SARS-CoV-2.
¿Qué es la “inmunidad de rebaño”?
La "inmunidad colectiva" o "inmunidad de rebaño"
proporciona protección indirecta a los individuos no
vacunados, y solo se produce cuando se vacuna una parte
muy importante de la población, a la que se suman las
personas que son inmunes porque han desarrollado
anticuerpos tras un contagio previo. Los epidemiólogos
calculan que entre el 60% y el 70% de la población necesita
ser inmune al virus para alcanzarla. Hay que tener en cuenta
que esta es la manera más efectiva para proteger a personas
inmunodeprimidas o que, debido a diversas razones como
puede ser la edad, su sistema inmunológico no es capaz de
contrarrestar al patógeno a pesar de haber sido vacunadas.

Mientras llega la vacuna, existen posturas que abogan por


dejar que se infecten las personas sin ningún tipo de control,
para generar esta “inmunidad de rebaño”. Lo que proponen,
básicamente, es permitir el aumento de casos positivos y de
circulación de personas para incrementar la generación de
anticuerpos y la creación de una barrera inmunológica. Pero
esta estrategia no pasa de ser una idea descabellada, puesto
que en la práctica supone una condena segura al colapso
sanitario y a la muerte de millones de personas.

En España, los datos arrojados por el estudio de


seroprevalencia que ha llevado a cabo el Ministerio de
Sanidad son bastante desalentadores en este sentido. Tan
solo un 5,2% de la población española habría generado
anticuerpos, por lo que esa "inmunidad de rebaño" sin
vacuna se antoja como un horizonte extremadamente difícil
de alcanzar, sobre todo teniendo en cuenta el elevado coste
humano, sanitario y económico que ha implicado un
porcentaje tan bajo.

El estudio nacional de seroprevalencia concluye que solo un 5,2% de la población española tiene anticuerpos

Además de la vacuna, ¿qué otros tratamientos hay?


Los posibles tratamientos se han multiplicado en los últimos
meses. En el portal estadounidense clinicaltrials.gov, donde
se lleva la cuenta de los ensayos clínicos sobre COVID-19
en todo el mundo, hay ya registrados más de 3.000, de los
que 147 se estarían desarrollando en España.

Los fármacos representarían la otra gran línea de


investigación en la lucha contra el coronavirus. Se calcula
que a nivel internacional hay alrededor de 200 nuevos
medicamentos en vías de investigación para combatir el
nuevo coronavirus, la mayoría de los cuales serían
antivirales.

Estos medicamentos, administrados de manera individual o


en combinación con otros, se dividirían principalmente en
tres grupos:
• Los destinados a impedir que el virus progrese dentro del
organismo humano.
• Los destinados a calmar la respuesta del sistema inmune (en
los cuadros más graves de la enfermedad se desencadena
una reacción inmunológica exagerada y potencialmente
mortal, denominada "tormenta de citoquinas").
• Los basados en anticuerpos, bien obtenidos en laboratorios o
bien procedentes del plasma sanguíneo de pacientes que
han superado la enfermedad.

Los tratamientos que se han utilizado desde el principio de la


epidemia se han orientado a tres objetivos: antiviral,
antiinflamatorio y antibiótico (las infecciones virales se
asocian con frecuencia a infecciones bacterianas). Sin
embargo, la evidencia clínica ha hecho que con el paso de
las semanas se hayan añadido otros medicamentos
como antitrombóticos o anticoagulantes.

Existe una serie de fármacos que ya han demostrado su


eficacia con otras enfermedades , y que se han probado un
cierto éxito con la COVID-19, aunque todos ellos se
encuentran aún en fase de evaluación. Es lo que se conoce
como "reposicionamiento de medicamentos", que presentan
la ventaja de que la seguridad clínica ya está probada.
Entre estos, sobresale de una manera muy significativa
la dexametasona, un fármaco barato y de fácil acceso en
todo el mundo que puede ayudar a salvar vidas de pacientes
que sufren complicaciones respiratorias severas, según un
estudio de la Universidad de Oxford. El equipo investigador
cree que el tratamiento a base de dosis bajas de esteroides
supone un gran avance en la lucha contra la COVID-19, al
reducir en un 33% el riesgo de muerte de los pacientes más
graves, los que se encuentran conectados a ventiladores
mecánicos.
Descubren que la dexametasona reduce un 33% la mortalidad de los pacientes más graves de COVID-19

En cuanto a antivirales, destaca el remdesivir, un


medicamento desarrollado inicialmente contra el ébola y que
se ha convertido en el primero aprobado por la Agencia
Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés)
para su comercialización en la Unión Europea. Se trata de
un fármaco que evita que el virus se replique en el
organismo, y solo está indicado para tratar a pacientes
con COVID-19 que se encuentren en estado grave. Hay que
tener en cuenta que efectivamente supone un beneficio para
estos enfermos, aunque sus resultados en cuanto a eficacia
no dejan de ser discretos.

La Agencia Europea del Medicamento da luz verde al remdesivir como primer fármaco para tratar la COVID-19

La farmacéutica Pfizer ha firmado un acuerdo con la


biotecnológica que lo produce, Gilead Sciences, para
producir también el fármaco y escalar así su suministro, dado
que la capacidad de producción se queda muy corta ante la
ingente demanda mundial.
Además, hay otros fármacos, entre los que destacan los
siguientes:

• Aplidin (antitumoral): La empresa española PharmaMar ha


anunciado que los primeros resultados de los estudios 'in
vitro' de su fármaco Aplidin (plitidepsina) en SARS-CoV-
2 han revelado una actividad contra el virus "hasta 80 veces
superior" a la del remdesivir.

Un fármaco de la española PharmaMar muestra una


efectividad "80 veces superior" a la del remdesivir

• Hidroxicloroquina y cloroquina (malaria): un estudio


observacional publicado recientemente en The
Lancet sugiere que no aportan beneficios a pacientes con
COVID-19. Ante las dudas generadas, la Organización
Mundial de la Salud ha decidido suspender todos sus
ensayos con hidroxicloroquina mientras se revisan los
riesgos. En España, finalmente el Ministerio de Sanidad ha
decidido suspender el inicio de ensayos clínicos con este
medicamento.

• lopinavir y ritonavir (VIH): su combinación no ha mostrado


efectos significativos en la reducción de la mortalidad de
pacientes con COVID-19, según los resultados preliminares
de un ensayo clínico coordinado por la Universidad de
Oxford.
En cuanto al desarrollo de fármacos basados en anticuerpos,
varias investigaciones a nivel mundial se centran en
identificar proteínas que impidan al virus SARS-CoV-2
parasitar las células humanas y utilizarlas para replicar su
material genético. Diferentes laboratorios de países como
China, Israel o Países Bajos han comenzado ya a
obtener anticuerpos capaces de neutralizarlo, siguiendo el
ejemplo de otras enfermedades que ya se tratan con esta
misma técnica. Todos estos proyectos se encuentran en
fases tempranas.

Asimismo, hay otra vía de investigación abierta que es


bastante prometedora: los medicamentos celulares. Un
tratamiento celular desarrollado y probado por investigadores
españoles ha demostrado en sus primeros resultados
que reduce la mortalidad de los pacientes críticos de
coronavirus del 85% al 15%.

Investigadores españoles desarrollan un tratamiento celular que reduce la mortalidad de COVID-19

Esta terapia avanzada se basa en células madre con


propiedades regenerativas, antiinflamatorias e
inmunorreguladoras.

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