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NUESTRA DEUDA CON LOS ADOLESCENTES

Este aspecto es sumamente importante porque en el aula de clase conviven diferentes culturas como:
la cultura docente, la cultura juvenil y la propia cultura institucional y en su conjunto forman parte de
lo que se denomina cultura escolar (Finochio, S. 2018).
En primer lugar, para comprender el concepto de “deuda”, tenemos que tener en claro que es una
obligación moral que por ley le corresponde dar u ofrecer a otra persona en este caso a los
adolescentes. Bien sabemos, que la adolescencia es una etapa muy compleja y difícil donde ocurren
una serie de cambios hormonales constantes en su fisiología, naturalmente orgánico y emocional.
Muchos de nuestros adolescentes estigmatizados, por los mayores, por nuestros profesores o por
nuestros padres mismos , a quienes llaman “pulpines”, aludiendo a este apelativo de incompetencia,
debilidad e imberbedad o simplemente falta de experiencia , negándoles así la participación y el
aprendizaje guiado.
Razón por la cual muchos adolescentes entran en depresión, o muestran un comportamiento y/o
pensamiento suicida producto del relego de los mayores.Piernso personalmente que a un adolescente
no se le debe desestimar sus opiniones u ideas o proyectos en ninguna ocasión, de lo contrario dicho
menor de edad se sentirá opacado, cabizbajo incapaz de mostrar todo su potencial.
El aferramiento a otras personas, amigos, primos o grupos es por la misma razón de relegamiento en
el entorno social, de allí surgen de hecho, las bandas o pandillas producto de la impetuosidad en
potencia o reprimida por no haberles permitido o aceptado una opinión en casa .Recordemos que
toda opinión por más pequeña que sea vale y mucho y se respeta: ¿Quién no ha sido adolescente? .

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Los adultos les deben un sinnúmero de cosas a los miles de adolescentes, y no hablo de cosas
materiales, sino de amor a raudales que por circunstancias de la vida no se pudieron ofrecer en esta
efímera vida, les deben por ejemplo la comprensión absoluta , el alza de la autoestima , la confianza
, la conectividad padre e hijo , hermano hija , la empatía , la concordia en algunos casos, la
participación y la exaltación como hijos , por nombrar algunas de las innumerables cosas que los
adultos deben a los adolescentes.
Es, para mí una de las más grandes deudas que nuestros docentes, no todos por supuesto y familiares
nos deben y que con el tiempo debe ser retribuida para evitar varios a futuros, estoy a favor de la
reposición de la deuda adolescente a largo plazo para calmar sentimientos encontrados y limar
asperezas que de algunas u otras formas han causado daño.

Referencias bibliográficas:
Abenoza, R. (1994). Sexualidad y juventud. Guía práctica para monitores/as. Madrid: El Popular
S.A. Ames, P. y Rojas, V. (2010). “Podemos aprender mejor” Percepciones de niños, niñas y
adolescentes peruanos sobre su educación. Anderson, J. R. (2000).

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