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1 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

5.1. Teodosio y sucesores

Con Teodosio el Imperio llegó a su máximo esplendor que coincidía con su cristianización.
Con Teodosio división definitiva del imperio en dos partes: Su hijo Arcadio sería el emperador de
Oriente; su hijo Honorio el de Occidente.

El Imperio de Oriente resistió las invasiones. Comenzó su recuperación con Pulqueria y Marciano
(450-457); alcanzó gran solidez con Justiniano I (527-565), quien dio forma definitiva al imperio
romano de oriente. Por su parte, el imperio romano de occidente experimentará su caída en este
siglo.

5.2. Los pueblos bárbaros1

Las tribus que desde poco antes del año 400 empezaron a invadir la parte occidental del Imperio
romano se fueron convirtiendo, gradualmente –pero sin excepción–, al cristianismo. Estas
conversiones produjeron una verdadera convulsión en la historia europea, o más exactamente en
la historia mundial. De ellas nació una Europa que no solo se mantuvo fundamentalmente cristiana
hasta bien entrado el siglo XX, sino que, durante siglos, por turno, se convertiría en centro neurálgico
del cristianismo en el mundo. Los pueblos recién llegados fueron calificados de «bárbaros», nombre
que todavía hoy se sigue utilizando a menudo; nótese, sin embargo, que esta palabra no deriva del
término latino barba, sino de bárbaroi, término inventado por los griegos para referirse al balbuceo
de los extranjeros, que, según ellos, solo eran capaces de articular sonidos como «bar-bar».

5.2.1. División2

Los hunos, los mongoles, los ávaros y magiares provenían del otro lado del Volga. Sin embargo, los
más problemáticos para Roma fueron los pueblos germanos o indogermanos que provenían de una
misma estirpe, pero se habían dividido hasta formar unas veinte tribus diferentes. Entre ellos,
tenían gran importancia los godos, los más fuertes, que se encontraban por el sudeste de Europa,
sobre el Mar Negro y confinando con el Imperio oriental; al parecer, originarios de los países
escandinavos, se habían abierto paso por Europa y se habían situado en estas regiones

1 Esta parte está tomada de: N. Tanner pág. 60.


http://www.mercaba.org/GradodeHistoria/Pueblos_b%C3%A1rbaros.htm
2 Tomado de los apuntes del P. Aldemar.
2 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

meridionales; entre ellos estaban los ostrogodos o godos orientales y los visigodos o godos
occidentales. Procedentes del Asia y más al oriente se encontraban los Hunos; de raza distinta, pero
que tuvieron gran importancia en los acontecimientos del siglo V.

5.2.2. Religión de los bárbaros

Eran pueblos muy religiosos, luego defendieron sus creencias con fervor. Muchos eran paganos,
entre ellos los francos. Otros erran arrianos, el misionero Wulfilas (+383) que los había
evangelizado. Ya decadente el arrianismo, toma ahora nueva fuerza y por dos siglos.

5.3. Invasiones de los pueblos bárbaros, visión general

5.3.1. Causas de las invasiones bárbaras

• Factor demográfico: Aumento de la población bárbara.


• Factor climático: Buscaban mejores condiciones del clima.
• Factor político: La crisis del Imperio Romano.
• Factor económico: Afán de poseer nuevas tierras.
• Factor social: La migración de los hunos desde el Asia y su ferocidad ocasionaron el movimiento
de los demás pueblos.

5.3.2. Invasiones pacíficas

Teodosio supo mantener estos poderosos vecinos a raya; más aún, se sirvió de ellos para diversas
empresas. Bajo el reinado de Honorio continuaron las buenas relaciones. La primera incursión
importante de pueblos procedentes del exterior la sufrió la mitad oriental del Imperio, no la mitad
occidental. El hecho desencadenante fue el movimiento de los hunos, que de Asia Central se
desplazaron hacia Europa Oriental durante los primeros años de la década del 370. A consecuencia
de este movimiento, los hunos presionaron a los godos, que vivían cerca del mar Negro. Los
visigodos, una rama de los godos, decidieron entonces desplazarse hacia el sur. Cruzaron la frontera
del imperio el año 376, ingresaron al Imperio Romano contratados para realizar labores agrícolas,
domésticas y como soldados, pidieron protección al Emperador Valente, estableciéndose en los
Balcanes a cambio de sus servicios militares.

5.3.3. Invasiones violentas3

Los visigodos se sublevaron dos años más tarde y su ejército infligió una aplastante derrota al
ejército romano en Adrianópolis. Valente, a la sazón emperador romano-oriental, murió en la
batalla. Sin embargo, en lugar de atacar Constantinopla, que se encontraba cerca, los visigodos se
encaminaron hacia el oeste, para terminar, estableciéndose, finalmente en España. El Imperio
oriental quedó a salvo y la presión pasó entonces a la parte occidental. Desde comienzos del siglo V
diversas tribus cruzaron esta última frontera y se establecieron en el interior del Imperio:

3 Cf. M. SIMONETTI – E. PRINZIVALLI, Letteratura Cristiana Antica, PIEMME, Casale Monferrato, 2003, pág. 84-86.
3 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

Desde el 395 los visigodos capitaneados por Alarico comenzaron a saquear y devastar los territorios
de Grecia y, a pesar de la derrota que les infligió Estilicón en el Peloponeso, obtuvieron la región del
Ilírico. En el año 402 invadió el norte de Italia y fue batido nuevamente por Estilicón en Pollenza y
en Verona.

Entre tanto, empujados por el avance arrollador de los hunos, de los vándalos, de los suevos y de los
alanos, los visigodos capitaneados por un nuevo jefe, Radagaiso, ya que Alarico permaneció inactivo
en Iliria, comenzaron la gran invasión del 406: atravesaron los Apeninos unos 200.000 y llegaron
hasta Florencia; a su paso sembraban la desolación; los enfrentó Estilicón y los derrotó
completamente, su jefe fue capturado y decapitado. El grueso del ejército giró rumbo hacia las Galias
en donde venció fácilmente las pocas fuerzas romanas que protegían las fronteras; en el 406
atravesaron el Rhin e inundaron el centro de las Galias.

En el 408 Honorio ordenó la ejecución de Estilicón y su familia, en respuesta a los rumores de que
el general había llegado a un trato con Alarico. Honorio entonces incitó a la población romana a
masacrar a decenas de miles de esposas e hijos de los godos foederati que servían en el ejército
romano. Los soldados godos entonces se pasaron a Alarico, incrementando el tamaño de su fuerza
a alrededor de 30.000 hombres, y se unieron a su marcha sobre Roma para vengar a sus familias
asesinadas4. Alarico con su ejército se puso en camino y llegó hasta Aquilea y Cremona; saqueó estas
ciudades y las entregó al pillaje de sus soldados.

En el 409 Alarico I simplemente evitó Rávena5, y marchó a saquear Roma y tomar como rehén a
Gala Placidia, hija del emperador Teodosio I. Después de muchas vicisitudes, Gala Placidia regresó
a Rávena con su hijo, el emperador Valentiniano III, gracias al apoyo de su sobrino, Teodosio II6.
Rávena disfrutó de un periodo de paz sin precedentes, durante el cual floreció la religión cristiana,
y la ciudad obtuvo sus monumentos más famosos, tanto seculares (demolidos) como cristianos
(conservados durante largo tiempo).

El 24 de agosto del 410 las hordas barbáricas de Alarico entraban a Roma y comenzaban a saquear
la ciudad eterna. La urbe fue objeto de un terrible saqueo. Mientras imponía al emperador Atalo y
soñaba con adueñarse de toda Italia y sustituir el imperio romano occidental por uno visigodo,
murió el mismo 410. Hoy los estudiosos tienden a fijar esta fecha, más que el 476, como el efectivo
fin del imperio romano en occidente. Le sucede su cuñado Ataulfo, este convencido de la
imposibilidad de los ambiciosos proyectos de su predecesor, entró en diálogos con Honorio, se casó
con la hermana del emperador romano, Gala Placidia y se puso a las órdenes de Honorio,
comprometiéndose con él a la reconquista de las Galias y España. Se puso en camino y llegó a las
Galias sin encontrar resistencia; en este lugar se enfrentó y venció a los vándalos, alanos y suevos;
de esta manera, conquistó el sur de las Galias, la provincia llamada Narbonense. Se le juntó otro

4 Heather, Peter (2006). The Fall of the Roman Empire: A New History. Pan Books. p. 224. ISBN 978-0-330-49136-5.
5 Desde el 402 Rávena era la capital del Imperio romano de Occidente, pues el emperador Honorio trasladó aquí la corte
imperial. El traslado se hizo, ante todo, con finalidades defensivas: Rávena estaba rodeada de ciénagas y pantanos y tenía fácil
acceso a las fuerzas imperiales del Imperio romano de Oriente.
6 Teodosio II (en latín: Flavius Theodosius; Constantinopla, 10 de abril de 401-ibíd., 28 de julio de 450),1 llamado el Calígrafo,

fue Emperador del Imperio romano de Oriente desde el 1 de mayo de 408 hasta su muerte. Hijo y sucesor de Arcadio. Durante
su reinado el Imperio guerreó contra los persas y los hunos, se construyeron las Murallas de Constantinopla y tuvieron lugar dos
importantes controversias cristológicas con nestorianos y eutiquianos. Entregado a las artes y las letras, en 429 promulgó una
importante recopilación legislativa, el llamado Código Teodosiano (Wikipedia, Teodosio II).
4 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

núcleo de visigodos y todos ellos con Ataúlfo se encaminaron hacia Barcelona en donde fue
asesinado. Le sucedió Walia, quien se comportó prácticamente como rey independiente y consolidó
su poder en el sur de las Galias y en la península ibérica; se convertirá en el reino visigodo. El
arrianismo se impuso en España.

En el 429 los vándalos, quienes ya habían recorrido la Galia (406), luego España (420) y que fueron
vencidos por los visigodos, llegaron a establecerse en el norte de África, en la actual Túnez, San
Agustín va a vivir esta tensión.

En el 451 se da la batalla en los campos Catalaunicos. Enfrentó, a una coalición romana encabezada
por el general Flavio Aecio y el rey visigodo Teodorico I contra la alianza de los hunos comandada
por su rey Atila. Esta batalla fue la última operación a gran escala en el Imperio romano de Occidente
y la cumbre de la carrera de Aecio. El lugar donde tuvo lugar la batalla fue en algún descampado en
la margen izquierda del río Marne, cerca de la ciudad de Châlons-en-Champagne, en el Norte francés,
aunque se desconoce la ubicación exacta. Al final de la batalla los hunos parecían derrotados, pero,
a pesar de las previsiones de Flavio Aecio, Atila no se dio por vencido. Honoria, la hermana del
emperador Valentiniano III, había pedido matrimonio al rey huno, y este, deseoso de recibir parte
del imperio como dote, había aceptado. Aunque el emperador había desautorizado la petición de su
loca hermana.

Atila exigía el imperio de Occidente, por lo que, al año siguiente, en el 452 d.C., los hunos invadieron
el norte de Italia. Sin embargo, el papa León I acudió a hablar con Atila, y tras la entrevista, el rey
huno se retiró de Italia con todo su ejército. Atila se retiró tras el Danubio y en el año 453, tras
contraer matrimonio con la princesa goda Ildico, murió por una hemorragia nasal, algunas fuentes
afirman que probablemente fue envenenado. Los hunos terminaron por asentarse en Hungría.

Con la muerte de Atila, en el 453, el emperador pensó que la habilidad negociadora y militar de
Aecio ya no eran tan necesarias. Por estas razones, y alentado por las habituales intrigas palaciegas,
en el año 454, Valentiniano III mandó llamar a Aecio a palacio donde él mismo lo asesinó por
sorpresa. Al año siguiente, dos antiguos oficiales de Aecio asesinaron al emperador durante un
desfile militar, seguramente a instancias del influyente y rico senador romano Petronio Máximo,
que aspiraba al trono. La esposa de Valentiniano III, Eudoxia, fue obligado por el usurpador a unirse
en matrimonio con él; ella pidió auxilio a Genserico, jefe de los vándalos, prometiéndole abrir las
puertas de la ciudad eterna; así lo hizo y en este mismo año 455, los vándalos entran en Roma y
durante quince días fue objeto de una terrible devastación; el papa León Magno, en esta ocasión,
pudo lograr del caudillo bárbaro que, por lo menos, respetara la vida de los habitantes. Terminado
el saqueo, las tropas vándalas con Genserico regresaron a África.

En el 475, el general romano Orestes depuso al emperador de occidente Flavio Julio Nepote, para
convertir a su propio su hijo, Rómulo Augústulo, en emperador. Odoacro, de los hérulos, pueblo
bárbaro provenía de la Panonia y habían recibido el cristianismo arriano de los godos, lideró una
revuelta contra Orestes, ante la negativa de este de ofrecer tierras a los germánicos. En el 476, sus
tropas le proclamaron rey, va hacia Roma captura y derrota a Orestes y depone al último emperador
romano de occidente, Rómulo Augusto, que ejercía un insignificante poder militar, político y
financiero, y no tenía un control efectivo sobre los dispersos dominios occidentales que aún podrían
5 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

catalogarse como romanos. En esta toma respetaron al Papa y a catolicismo en general. Esto es lo
que se conoce como la caída de Roma.

Ya asentados pacíficamente en el nuevo territorio, les sobrevino otro pueblo más fuerte, los
ostrogodos, quienes habían permanecido tranquilos en las regiones que actualmente ocupan
Croacia, Serbia y parte de Hungría. Los ostrogodos y lombardos se dirigieron al norte de Italia. Los
primeros, conducidos por Teodorico, penetran en Italia. Para el 493 ya eran dueños del Norte;
prosiguieron su campaña y rápidamente se apoderaron del resto de la península italiana.
Acorralado, el caudillo hérulo llegó a un pacto con Teodorico en febrero de 493 para compartir el
poder, y diez días después, tras entrar en la ciudad, el monarca decidió organizar un banquete en el
palacio imperial de Honorio para celebrar el acuerdo, con la intención de tener a algunos de sus
seguidores cerca para asesinar a Odoacro. Pero como este plan fue por mal camino, Teodorico
decidió asesinarlo con sus propias manos; tras hacer un brindis, desenvainó su espada y la clavó en
la clavícula de Odoacro, tras lo que éste, moribundo, preguntó «¿Dónde está Dios?», a lo que el
monarca respondió «Esto es lo que le hiciste a mis amigos». Se dice que Teodorico se paró sobre el
cadáver de su rival muerto y dijo «Ciertamente no había un hueso en este desdichado compañero».

Según Juan Antioqueno, «ese mismo día, todos los miembros del ejército de Odoacro que pudieron
ser encontrados fueron asesinados por orden de Teodorico, así como toda su familia». La mujer de
Odoacro, Sunigilda, fue drogada hasta la muerte, y su hermano Ornulfo fue asesinado por arqueros
mientras buscaba refugio en una iglesia. Su hijo Thela fue exiliado a la Galia, pero cuando intentó
volver a Italia, Teodorico ordenó que también fuera asesinado. Tras la muerte de Odoacro,
Teodorico se convirtió efectivamente en el rey de Italia7. Los ostrogodos terminaron por absorber
al pueblo hérulo.

Los anglos y sajones se establecieron en Inglaterra aprovechando la ausencia de las tropas romanas
(Hengisto y Horsa, líderes anglosajones).

Clodión el Melenudo, de los francos, invadió las Galias. En el 496 se da la victoria de Clodoveo, rey
de los Francos, sobre los alemanes.

Los Invasores "bárbaros" establecieron su propia autoridad en la mayor parte del área del Imperio
de Occidente, y su soberanía se prolongó durante siglos, además de que su influencia cultural
persiste hasta hoy en día, mientras que el Imperio de Occidente nunca tuvo la fuerza para levantarse
de nuevo.

5.4. Consecuencias de las invasiones8

• Son muchos los cambios que se presentan con las invasiones de los bárbaros, podemos decir
que, fundamentalmente, fueron:

7 Esta parte, sobre la muerte de Odoacro, fue tomada de wikipedia.


8 Se pueden estructurar en políticas, económicas, culturales, religiosas. Cf. https://estudiandoenlinea.com/las-
invasiones-barbaras/
6 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

• Caída del imperio romano de occidente, lo que implicó una destrucción del imperio, se provoca
un vacío de poder e inseguridad total.
• Para levantar los ánimos decaídos de los cristianos y para responder a los reproches implícitos
o explícitos que le venían del paganismo, san Agustín escribió De urbis excidio y los diez
primeros libros del De civitate Dei; en la misma dirección se orienta Orosio, fiel discípulo del
santo de Hipona con su obra Sobre la destrucción de Roma. Es verdad que por la situación de
privilegio que comenzó a tener la Iglesia a partir de Constantino, el nivel de vida descendió en
muchos cristianos y ya no estaban acostumbrados a la lucha y al combate por la fidelidad como
en siglos anteriores; pero debe anotarse que la decadencia del Imperio vino por causas
anteriores a su cristianización y, por tanto, anteriores a Constantino y eran independientes del
tema religioso. Además, la migración de estos pueblos germanos se convirtió en el medio para
ponerse en contacto con el evangelio; con su entrada en el Imperio le inyectaron vida a un
cuerpo demasiado envejecido y caduco; a su vez, recibieron de él la fe y la cultura9.
• Se presenta el resurgir del arrianismo en occidente puesto que varios de estos pueblos bárbaros
se habían convertido a la fe promulgada por Arrio.
• Se da el inicio, para muchos, de la época Medieval.
• Se pasa del imperio a los reinos y así se va gestando el nacimiento de Europa con sus distintos
estados nacionales actuales. La Europa actual nació de la fusión de estos pueblos con el mundo
romano bañado por la fe cristiana ortodoxa que terminó por ganar a todos estos pueblos.
• El Papa se convierte en una figura central y en el referente.
• El cristianismo experimenta una expansión. Varios pueblos bárbaros se convirtieron a la fe
cristiana.

5.5. Los nuevos reinos, su cristianización y el nacimiento de Europa10

Poseemos abundantes datos sobre la conversión de los godos; ubicados al oeste del mar Negro y al
norte del río Danubio desde el siglo III, en las incursiones que hacían al territorio romano, entre los
muchos que hacían prisioneros se encontraban un buen número de cristianos; de esta manera
comenzó su cristianización; probablemente, hacia el año 300 se había formado entre los godos una
notable comunidad cristiana, pues en el concilio de Nicea firma el obispo de Gothia, por nombre
Teófilo. Terminaron por ser cristianizados gracias a la labor infatigable de Ulfilas o Wulfilas (+383)
durante cuatro decenios; era godo de nacimiento; recibió el episcopado hacia el 341 de Eusebio
Constantinopla y retornó a su patria para consagrarse totalmente a su evangelización y conversión.

La desgracia fue que quienes introdujeron el cristianismo entre los godos eran arrianos, incluido
Ulfila, en la forma mitigada de los homeos. Por medio de los godos, otros pueblos abrazaron el
cristianismo, pero también en la versión arriana; y como eran profundamente religiosos, después
defendieron sus creencias con ardor; cuando el arrianismo ya desaparecido prácticamente del resto
de la cristiandad, estos pueblos lo defendieron y se mantuvieron en él aproximadamente durante
dos siglos. Fueron inútiles los esfuerzos de san Juan Crisóstomo y de Teodosio por atraerlos a la fe
ortodoxa.

9Tomado de los apuntes del P. Aldemar Aristizábal.


10Esta parte está tomada de: https://estudiandoenlinea.com/las-invasiones-barbaras/. N. Tanner, pág. 59-61. Apuntes del P.
Aldemar Aristizábal.
7 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

Curiosamente, el motivo exacto por el que estas tribus se convirtieron al cristianismo continúa
siendo un misterio. En cualquier caso, tres factores parecen haber sido decisivos para que se
produjese este cambio:

- Primero: el ejemplo en esta vida y la promesa de vida eterna que Cristo nos ofreció. Casi todas las
religiones del mundo mediterráneo que hoy conocemos –p. ej., el mitraísmo o los numerosos cultos
religiosos egipcios– contenían una determinada promesa de vida futura. Ahora bien, el cristianismo
parecía prometer la vida eterna de una forma más plena y coherente. A esta promesa hay que añadir
el ejemplo de la propia vida de Cristo y la naturaleza violenta de su muerte. Para personas que vivían
en un mundo violento y precario, el cristianismo parecía ofrecer el relato más satisfactorio de la
vida presente, con sus alegrías y sus penas, y una sorprendente esperanza de vida futura. Es
importante tomar en serio esta motivación religiosa.

- Segundo: el nexo percibido entre el cristianismo y el Imperio romano. Aquí la motivación puede
parecer desconcertante. Normalmente, los invasores que conquistan un país tratan de imponer su
propia religión al país conquistado. Con las tribus que invadieron el Imperio romano sucedió, en
cambio, lo contrario. Los invasores abrazaron la religión dominante del pueblo que ellos habían
conquistado. Una clave para comprender este giro inesperado parece haber sido la admiración que
los invasores sentían por el estilo de vida del Imperio romano, uno de cuyos componentes era el
cristianismo como religión oficial. Los invasores no pretendían destruir el Imperio romano –
aunque, de hecho, la invasión estuvo acompañada de mucha destrucción–, sino más bien
incorporarse a él, y, por tanto, abrazar el cristianismo. Un detalle revelador de la popularidad de
que gozaba el Imperio romano en sus colonias nos lo ofrece Beda (673-735), en su Historia
eclesiástica del pueblo de los anglos, 1.11-12. Según él cuenta, cuando el gobernador romano anunció
la retirada de sus tropas de Gran Bretaña para defender Roma de los invasores bárbaros, los
británicos suplicaron a los romanos que permaneciesen donde estaban.

- Tercero: los contactos anteriores entre las tribus bárbaras y el cristianismo. Las fronteras del
Imperio romano en Occidente no eran infranqueables; había contactos en ambas direcciones. En
particular, muchos jóvenes del este del Rin servían como soldados mercenarios en los ejércitos
romanos. Algunos de ellos se convirtieron al cristianismo, la mayor parte se familiarizarían con el
cristianismo, y muchos –de entre los cuales, presumiblemente, algunos ya eran cristianos– volvían
a sus lugares de origen una vez concluido el servicio militar. Estas fronteras las cruzaban, además,
los comerciantes y otras personas. Todos estos contactos, variados, pero escasamente
documentados, sirvieron para preparar de antemano las conversiones en masa de los invasores.

Producidas las invasiones de los pueblos bárbaros, y su ubicación en los territorios que antes
formaron parte del Imperio Romano, se forman los siguientes reinos bárbaros:

5.5.1. Pueblos bárbaros y su cristianización en Italia

Reino Ostrogodo: Los ostrogodos se establecieron definitivamente en Italia; habían recibido el


cristianismo arriano de Wulfilas; frente al catolicismo fueron más bien tolerantes; solamente hacia
el final de su reinado, Teodorico, que protegió las artes, letras y agricultura, se mostró fanático
arriano, movido por sospechas de una posible unión para luchar contra él por parte del Papa, Aecio
8 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

y Constantinopla. Teodorico11 murió en el 526 y le siguieron varios reyes insignificantes con lo cual
el prestigio y poder de este pueblo bárbaro decayó ostensiblemente. Justiniano, quien deseaba unir
nuevamente ambos imperios y aprovechando la debilidad en la que se encontraban, les declaró la
guerra en el 535 y venció después de una larga guerra, de manera que en el 553 Italia quedó como
provincia del imperio oriental; era gobernada por un exarca que tenía como sede Ravena.

Los lombardos: Al parecer, Narsés, el primer exarca, fue destituido de manera inesperada y algo
violenta; se vengó llamando a los lombardos y abriéndoles el norte de Italia; desde el 380 ocupaban
la parte baja del Danubio, en el centro de Europa; en el 526 Justiniano I les dio la Panonia con la
condición de defender las fronteras imperiales. Una buena parte de este pueblo había abrazado el
arrianismo; el resto permanecía pagano. En el 586 su rey Alboín, ante la invitación de Narsés, reunió
un gran ejército con el cual ocupó las ciudades de Milán y Pavía; poco después ocuparon el norte y
llegaron hasta las proximidades de Roma; el ejército bizantino no pudo hacerle frente. Este avance
lombardo se detuvo pronto por la muerte de Alboín. Su pueblo quedó dueño de todo el norte.

Por su parte, los restos de ostrogodos quedaron ubicados en el sur y en las islas adyacentes. A Alboín
le sucedió Autaris, su esposa, Teodolinda, era católica, es muy importante por cuanto influyó
decididamente en la lenta conversión de este pueblo bárbaro, la cual se consumó en el 671 con el
rey Grimoald, quien implantó la religión católica.

5.5.2. Pueblos bárbaros en Francia y su cristianización.

Por esta región pasaron muchos pueblos bárbaros, pero los que se asentaron fueron los borgoñones
y los francos:

Los borgoñones: Procedían del norte de Europa; algún tiempo ocuparon la región del mar Báltico.
Intentaron, en diferentes ocasiones (375 y 387), atravesar el Rhin, pero el ejército romano se los
había impedido; lograron este objetivo y se aliaron con los romanos en el 413; en acuerdo con estos
ocuparon la región renana de Maguncia y Worms. En este momento es cuando se convirtieron al
catolicismo por el contacto con los naturales de estos lugares que eran católicos. Poco tiempo
después, y empujados por los hunos, emigraron y ocuparon el sur de Lyon en la zona que mira hacia
Suiza y que tomó el nombre de Borgoña. En este lugar entraron en contacto con los visigodos que
ocupaban la Septimania, en el sur de Francia, y como ellos se hicieron arrianos. Nuevamente fueron
ganados para el catolicismo de manera definitiva con la conversión de su rey Segismundo que murió
en el 524. En su cristianización sobresalió Avito de Vienne.

Los francos: El pueblo que sobresalió en este lugar fueron los francos. Procedían del extremo norte
de Europa y penetraron el territorio romano desde el siglo III ocupando las actuales regiones de
Holanda, Bélgica y nordeste de Francia. Se establecieron en las Galias, conducidos por Clodión; le
sucedió Meroveo, fundador de la dinastía Merovingia. Posteriormente le sucede Clodoveo, que
vence a los romanos (batalla de Soissons, 486).

Clodoveo fue el primer rey tribal de gran importancia que se convirtió al cristianismo ortodoxo. La
conversión, de este rey Franco, es narrada por Gregorio de Tours (538-594), Historia Francorum

11 Boecio, ministro de Teodorico, escribió Consolación de la filosofía.


9 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

(Historia de los francos): Clotilde, su esposa borgoñona, había trabajado incansablemente en su


conversión, pero solamente logró que sus hijos fueran bautizados. Encontrándose el monarca en
gran aprieto en una batalla decisiva contra los alamanes, que también eran arrianos, en el 496
(batalla de Tolbiac), invocó al Dios de los cristianos e hizo voto de convertirse si vencía;
efectivamente obtuvo el éxito y junto con más de 3.000 hombres recibió el bautismo en la navidad
de este mismo año en Reims de manos del obispo san Remigio. Los historiadores modernos
solamente aceptan el hecho y la fecha aproximada de su conversión, pero no los detalles del relato
como la invocación al Dios de los cristianos, lo cual parece ser un adorno posterior. Además, su
conversión fue recibida con inmensa alegría y fue comparada a la de Constantino, lo cual puede
explicar los añadidos que se le hicieron al relato.

Esta conversión tuvo grandes consecuencias: Fue muy importante para el catolicismo, pues sucedió
en un momento en el cual el arrianismo era mantenido con gran fuerza por los ostrogodos y los
demás pueblos vencedores, mientras que los católicos ortodoxos eran vencidos; por esta razón, el
bautismo de Clodoveo debió haber sido recibido con gran alborozo, pues su poderío ya era muy
conocido en todas partes. Además, proporcionó a Clodoveo y a los francos el apoyo de los galos y de
sus obispos contra los otros germanos y los otros bárbaros. Ya cristiano, en el 506 le arrebató a los
visigodos la Septimania y a los borgoñeses a su corona, a este pueblo le resultó fácil doblegarlo
porque se encontraba debilitado por luchas intestinas.

Después gobierna Dagoberto. A sus sucesores se les denomina reyes holgazanes; el último rey
holgazán, Childerico III, es derrocado por Pipino (hijo de Carlos Martel), quien funda la dinastía
Carolingia. Venció a los lombardos y obsequia Rávena al Papa Esteban II (nacen los estados de la
Iglesia). Le sucedió su hijo Carlomagno.

5.5.3. Los visigodos, los vándalos y los suevos en España

Reino Visigodo: Tuvo como capital a Toledo. Destacan los reyes:

- Leovigildo: Desparecidos los vándalos de España, en este lugar quedó plácidamente establecido el
reino visigodo; era dueño de casi toda la península y de la parte sur de Francia, la Septimania.
Permanecieron fieles a su fe arriana; pero como los dominadores eran una minoría, la mayoría de
los nativos mantuvieron su fe ortodoxa y permaneció la jerarquía y todas sus instituciones; al inicio
y durante algún período los reyes arrianos fueron tolerantes; luego, vino un período de persecución,
al que le siguió otro de gran tolerancia. Vino un último período de persecución bajo el reinado de
Leovigildo (572-586); en su política de unión de toda la península, anexó los suevos a sus dominios;
queriendo también la unidad religiosa en torno al arrianismo inició una dura persecución contra el
catolicismo; en esta campaña contra la fe ortodoxa murió su propio hijo, san Hermenegildo,
convertido al catolicismo y queriéndosele obligar a profesar el arrianismo.

- Recaredo: En España, los acontecimientos decisivos tuvieron lugar durante el reinado de Recaredo,
hijo de Leovigildo, que fue rey de los visigodos del 596 al 601. El país había quedado dividido entre
cristianos ortodoxos, descendientes de la población autóctona, y cristianos arrianos, que formaban
parte de la tribu de los visigodos invasores. Recaredo se bautizó como cristiano ortodoxo el año 587
y dos años más tarde el tercer concilio nacional de Toledo lo confirmó como tal. Este concilio fue el
primero que introdujo el término Filioque («y del Hijo») en la versión latina del credo niceno –así,
10 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

en lugar de «Y en el Espíritu Santo..., que procede del Padre», se pasó a decir «que procede del Padre
y del Hijo»–, con el fin de subrayar la plena divinidad del Hijo dentro de la Trinidad, y de esa manera
salir al paso de un arrianismo ya en franca decadencia. El bautismo de Recaredo y el Concilio de
Toledo lograron la unificación religiosa de la península ibérica, convirtiéndose así en punto de
partida de un notable renacimiento religioso que se prolongó hasta que, a principios del siglo VIII,
se produjo la invasión musulmana del país. Coinciden en esta época una serie de hechos dignos de
mención: la celebración de varios concilios eclesiásticos nacionales en Toledo, la consolidación de
la liturgia mozárabe, el desarrollo del derecho canónico con la llamada «Colección canónica
hispana». También floreció el monaquismo. El sabio más notable de la Iglesia española fue Isidoro
de Sevilla (560-636), que se esforzó por transmitir a los cristianos medievales el saber anterior y
las tradiciones de la Iglesia.

- Don Rodrigo: Fue vencido por los árabes, quienes eran dirigidos por Tarik en la batalla de
Guadalete (711). Los árabes dominaron España hasta el año 1492.

Vándalos, suevos y alanos: Otros pueblos también invadieron la península ibérica por esta misma
época: los vándalos, suevos y alanos; por todas partes sembraron la destrucción y la ruina, sobre
todo los vándalos que dieron el nombre a la provincia de vandalucía (Andalucía), pues se
extendieron especialmente por esta parte; los alanos se asentaron en la Lusitania y los suevos en
Asturias y parte de Galicia. Los vándalos persiguieron a los cristianos, los alanos fácilmente se
fundieron con los cristianos de la Lusitania y se plegaron al arrianismo de los visigodos al ser
vencidos por estos. Los suevos fluctuaron en el ámbito religioso: pasaron de la fe ortodoxa a la
arriana hasta que en el 563 se convirtieron definitivamente a la fe proclamada en Nicea; no se
conoce muy bien la manera como se dio este giro; parece que el hecho central fue un milagro
obtenido en favor del hijo de Teodomiro, el rey suevo, por intercesión de san Martín de Tours; el
apóstol más importante de este pueblo fue san Martín de Braga o de Dumio.

5.5.4. Pueblos bárbaros en Britania

Reino Anglo–Sajón: Los anglosajones ocupaban la mayor parte de la Gran Bretaña; a medida que
iban aniquilando a los bretones, se fueron organizando y estableciendo en una serie de siete
pequeños reinos que recibió el nombre de Heptarquía; de sur a norte son: Cuatro Sajones, Ken con
su capital Canterbury; Sussex, Wessex y Essex con capital en Londres; tres anglos, Estanglia, Mercia
y Northumbría con capital en York.

Bretaña –o Inglaterra, el país de los anglos, como entonces empezó a ser llamada– es el país de cuya
reconversión estamos mejor informados, gracias sobre todo a la Historia eclesiástica de Beda. La
obra narra la misión de Agustín y sus compañeros, que fueron enviados desde Roma por el papa
Gregorio para evangelizar el país. De camino, «empezaron a sopesar la idea de volverse a casa, en
lugar de viajar a una nación bárbara, feroz e incrédula cuyo lenguaje ni siquiera comprendían»
(1,23). Pero perseveraron y el año 597 alcanzaron su destino. El trabajo de evangelización comenzó
en Kent, uno de los siete reinos («heptarquía») en que entonces estaba dividido el territorio de
Inglaterra, y a finales del siglo VII todo el país había recibido el cristianismo.

Mucho antes de que Agustín llegase a Inglaterra habían abrazado el cristianismo Irlanda y Escocia.
Ambos países habían permanecido fuera del Imperio romano. El gran misionero de Irlanda fue
11 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

Patricio (c. 400-460), aunque existen pruebas de una presencia cristiana anterior en el país.
Próspero de Aquitania afirma que el papa Celestino (422-432) envió a Paladio como «primer obispo
de los creyentes irlandeses en Cristo». Patricio resumió su propia vida sobre todo en su Confesión
autobiográfica. Su padre era funcionario local en el noroeste de Inglaterra y al mismo tiempo
diácono. A la edad de dieciséis años, Patricio fue capturado por unos piratas irlandeses, que lo
trasladaron a algún lugar de Irlanda, donde durante seis años tuvo que dedicarse a cuidar animales.
Finalmente logró huir y alcanzar de nuevo Inglaterra, donde se formó para ejercer el ministerio
cristiano, siendo nombrado «obispo en Irlanda». Patricio pasó el resto de su vida en este último país,
donde llevó a cabo una enorme tarea como predicador evangélico y organizador de la Iglesia.

En Irlanda el cristianismo mantuvo una línea de actuación dinámica durante el siglo VI. Uno de sus
rasgos sobresalientes fue la vida monástica, y muchos monjes se hicieron a su vez misioneros.
Columba (521-597) navegó desde Irlanda «como un peregrino de Cristo», al decir de su biógrafo,
Adomnán, y fundó un monasterio en la isla escocesa de Iona. Más tarde fundó otros monasterios e
iglesias tanto en Escocia como en Irlanda. Emparentado él mismo con la casa real irlandesa,
conservó siempre buenas relaciones con los reyes y otras autoridades. Según Beda, él convirtió al
cristianismo al rey Bridei de los pictos del norte de Escocia.

El mundo céltico de Irlanda, Escocia, Gales y parte del oeste de Inglaterra han tenido una historia
bastante parecida en lo que a etnicidad y cristianismo se refiere. Abundaron los intercambios de
personas e ideas. El mar de Irlanda proporcionó los medios básicos de transporte y comunicación;
de ahí que con razón haya recibido el nombre de «Mediterráneo céltico».

5.6. La Iglesia en tiempos de San Gregorio Magno (590-604)12

El pontificado de san Gregorio Magno es de capital importancia, pues encauzó de manera estable y
definitiva los asuntos religiosos, aunque ya habían comenzado a estabilizarse desde su predecesor,
Pelagio II (578-590), pues en las Galias, al igual que en España, el cristianismo se había estabilizado
con la cristianización de los francos y los visigodos; los ostrogodos habían unificado a Italia; y
Justiniano I dominaba casi todo el mediterráneo, el norte de África, casi toda Italia y el sudeste de
España. De esta manera se iniciaba el gran apogeo del cristianismo. Sin embargo, no todo marchaba
tan bien: en las Galias habían luchas intestinas, en Italia los lombardos estaban entrando y
venciendo a los bizantinos y esto creaba profundo desorden, en el Imperio de Oriente se apoyaba la
herejía monofisista y todas las controversias y luchas que esto acarreó y el distanciamiento, por esta
causa, con Roma; además, no se podía contener en Oriente al nuevo enemigo del cristianismo: el
Islam. El pontificado de Gregorio Magno se ubica en este contexto y su actuación es de capital
importancia, hasta tal punto que marca el inicio de una nueva época.

Gobierno espiritual de Roma y de la Iglesia

Gregorio pertenecía a la aristocracia romana y venía de una familia muy cristiana. Muerto el papa
Pelagio en el 590 fruto de una peste, inmediatamente fue aclamado de manera unánime como nuevo
Pontífice por el senado, el clero y el pueblo romano.

12 Tomado de los apuntes del P. Aldemar Aristizábal.


12 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

Gregorio se escapó a las montañas vecinas de Roma, pero allí lo encontró el pueblo romano y fue
consagrado el tres de septiembre del 590 como nuevo Papa. Fue un verdadero padre espiritual, un
pastor: como metropolitana (le incumbía velar por buena parte de Italia central) celebró tres
concilios provinciales; como obispo de Roma se preocupó por el clero (fomentando el estudio de la
ciencia eclesiástica) y del pueblo (sus bellas homilías dan testimonio de ello); gustaba de mezclarse
entre el pueblo; las estaciones son expresión de ello: eran una oportunidad de reuniones del pueblo,
el clero y el Obispo de Roma.

Esta misma solicitud tuvo para con la Iglesia universal; su Regla Pastoral (trata de la grandeza de la
dignidad episcopal y de los deberes de los obispos como pastores de la Iglesia) escrita en el 591 es
como su programa que realizó. En las siguientes palabras se expresa el ideal del obispo-pastor: “El
verdadero pastor de las almas es puro en su pensamiento, intachable en sus obras, sabio en el silencio,
útil siempre en la palabra. Sabe acercarse a cada uno con verdadera caridad y entrañas de compasión.
Elévase por encima de todos por su comunicación con Dios; asóciase con sencillez y humildad con todos
los que trabajan en el bien de las almas, más se levanta con ansias de justicia contra los vicios de los
pecadores”13.

En el ámbito litúrgico es muy importante: emanó diversas disposiciones encaminadas a la


intensificación del culto y a la reforma de la liturgia, tales como el Sacramentario, aunque su
redacción actual es de tiempos del papa Adriano I (772-795); este sacramentario es una especie de
misal para su tiempo, en donde reunión todas las misas en uso para aquel entonces. Igualmente,
perfeccionó el introducido por Gelasio I. Además, recopiló un antifonario o manual de antífonas y
partes cantables de la misa. Luego, está, la organización definitiva y armónica del canto sagrado que
luego se denominó: canto gregoriano.

San Gregorio Magno, defensor de la Iglesia universal

Fue defensor temporal de la Iglesia en aquellos momentos tan turbulentos. Roma e Italia estaba en
lucha abierta entre bizantinos y lombardos; Roma pertenecía legalmente a Bizancio, pero éste no
tenía la fuerza para imponer de hecho su autoridad, de manera que Roma se encontraba
constantemente asediada por los lombardos. En medio de esta situación, Gregorio se manifestó
como insigne defensor de Roma, pues con su hábil intervención, impidió que en dos ocasiones fuera
tomada y saqueada, retirando el asedio en que se encontró por parte de los lombardos en dos
ocasiones (592 y 593 respectivamente).

Era muy humilde y gustaba llamarse “Siervo de los siervos de Dios” (desde él comienza este título
para los papas), pero por la unidad de la Iglesia reivindicó para sí el primado del obispo de Roma,
en contra de las pretensiones del patriarca de Constantinopla, Juan el ayunador, que se hacía llamar
él mismo patriarca ecuménico (que él mismo lo hiciera era lo novedoso) y en ello se escondía el
deseo de equipararse al obispo de Roma. Gregorio luchó contra este título por lo peligroso que
resultaba; pero a pesar de las protestas, Juan el ayunador y su sucesor continuaron reivindicando el
título para sí y el emperador lo hacía también suyo (es decir, lo aprobaba).

13 Liber reg. Past. II; estas palabras están transcritas en: LLORCA, T. I, p. 626b.
13 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

Además, Gregorio Magno ejerció su primado por varias veces en la Iglesia oriental: actuó en contra
de la simonía en Oriente y, frente a dos llevados a su tribunal, Juan de Calcedonia y el sacerdote
Atanasio, absolvió al primero y al segundo tuvo que condenarlo después de un largo proceso.
Además, defendió otros derechos pontificios en Oriente.

Igual que en Oriente, también defendió el primado en Occidente. Su proceder fue enérgico y suave
al mismo tiempo; lo ideal para organizar una Iglesia occidental que se había desconfigurado en
cierta manera por las invasiones barbáricas.

Es también el papa misionero, pues se preocupó por enviar misioneros para la evangelización de
Inglaterra (Agustín y sus 39 compañeros enviados por el Pontífice) y de otros lugares como Oriente
en donde colaboró junto con el emperador y el patriarca para el fomento de las misiones. Así mismo,
luchó al lado de Leandro de Sevilla para que la conversión del pueblo visigodo al catolicismo en el
III concilio de Toledo del 589 se hiciera cada vez más general y efectiva. Además, luchó contra los
considerables núcleos de nestorianismo y monofisitismo todavía presentes en Oriente. Intervino en
el cisma de Aquilea debido a los “Tres Capítulos” a cuya condena no se sometía el arzobispo con sus
tres obispos de las sedes sufragáneas. También en Milán surgió un cisma por la misma cuestión de
los “Tres Capítulos”.

San Gregorio Magno y el patrimonio de San Pedro

Organizó y robusteció lo que se llamó “Patrimonio de San Pedro” dando inicio, de esta manera, al
poder temporal de los papas. El “Patrimonio de San Pedro” fue la base sobre la cual luego se
fundaron los Estados pontificios; comprende todo lo que fue adquiriendo la Iglesia desde que con
Constantino adquirió la capacidad de recibir y heredar toda clase de bienes. Debido a donaciones,
fue adquiriendo grandes posesiones.

Actividad literaria de San Gregorio Magno

Sobresale por ser gran moralista y orador práctico y sencillo. Dentro del ámbito moral son célebres
dos obras: Comentario al libro de Job (que prontamente también recibió el título de Moralia o
Morales de san Gregorio Magno) y La Regla Pastoral. La primera está en 35 libros; son comentarios
de muy diversa índole al libro de Job. La segunda obra trata de: “cómo se llega a la cumbre del oficio
pastoral, y, una vez se ha obtenido por caminos legítimos, cómo se debe vivir y cómo con una vida
ejemplar se debe desempeñar el cargo pastoral; finalmente, con una enseñanza recta y legítima, debe
cada día someter a un serio examen la propia debilidad”14; es un tratado sobre los deberes pastorales
de los obispos, especialmente el de la enseñanza que Gregorio consideraba como el “arte de las
artes”.

Dentro del ámbito de la predicación, dio ejemplo de lo que escribió en la Regla Pastoral sobre el
deber de enseñar; de ello dan testimonio las homilías tenidas por él ante el pueblo romano, en donde
expone con sencillez la Sagrada Escritura; se conservan solamente algunas.

Introducción a la Regla Pastoral; estas palabras están transcritas en: LLORCA, Bernardino, Historia de la Iglesia
14

Católica. Edad Antigua, T. I, p. 640d.


14 – Historia de la Iglesia Antigua: Las invasiones bárbaras y los nuevos pueblos

En conjunto, podemos concluir anotando que fue un gran defensor del primado romano como medio
de defensa de la unidad de la Iglesia y de la ortodoxia; fomentó la conversión de infieles en Oriente
y Occidente (actividad misionera, especialmente en Inglaterra); gran administrador; promotor de
las Benedictinos (perteneció a esta Orden); insigne pastor de almas (sus homilías y la Regla Pastoral
lo testifican); gran escritor; tuvo una elevada preocupación por la liturgia. Bernardino LLorca, en su
volumen de la Historia de la Iglesia Católica de la época antigua sintetiza su ministerio petrino con
las siguientes palabras: “San Gregorio Magno no dejó piedra por mover para ensanchar el reino de
Cristo y consolidar la Iglesia”15.

15 P. 643d.

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