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Marx: el comunista bohemio 1

Hugo Vallenas Málaga

Viejo dibujo de Friedrich Engels que describe el desenfreno dipsómano de los “jóvenes
hegelianos” en la Universidad de Berlín, en 1841. Entre ellos, el joven Karl Marx es
mostrado como el más exaltado, golpeando la mesa y alzando el puño.

Si Karl Marx hubiera pasado su juventud en los barrios bajos de Liverpool durante
la década de 1950, seguramente lo habrían visto reñir a navaja limpia con John
Lennon, ambos ebrios, desaliñados y vestidos con jeans y casacas de cuero.
Durante sus días de estudiante universitario en Bonn y Berlín, Marx era el prototipo
del desadaptado: ropas descuidadas y extravagantes, cabellos demasiado largos,
afición a la vida libertina.
En Bonn fue arrestado por la policía y sancionado por las autoridades universitarias
por “desorden callejero nocturno y ebriedad”. En Colonia tuvo otro arresto por
involucrarse en un duelo y portar “armas prohibidas”. 2

1
Publicado en: Oiga, semanario de actualidad, V Etapa, No. 467, Lima, 29 de enero de 1990, pp. 53-57,
con la siguiente nota introductoria de Pedro Planas: “La perestroika estuvo inicialmente encomendada a
proponer un conjunto de reformas económicas para airear el estancado socialismo soviético; pero sus
efectos políticos se han desbordado y, a estas alturas, cuestionan profundamente toda la doctrina del
marxismo leninismo. Sólo el observador improvisado puede creer que las transformaciones de Europa
Oriental –y de la propia URSS– son una requisitoria exclusiva a Stalin, y mantienen intactos los
principios fundadores de Marx y Lenin. O el político pertinaz, que abandona la perplejidad para
internarse en malabares ideológicos que le permitan insistir en el viejo catecismo, presentándolo esta
vez como un “marxismo abierto”, alérgico a todo dogmatismo, cuando en realidad se resiste a bajar a
Marx y a Lenin del glorioso pedestal. Si de “marxismo abierto” se trata, nada mejor que “abrir” al propio
Marx, rastrear su huella como hombre, acercarnos a él en toda su elocuente dimensión humana. Hugo
Vallenas ha preparado especialmente esta nota donde desnuda las acentuadas imperfecciones humanas
–y también las inhumanidades– del gran profeta del socialismo internacional, cuya palabra es ley para
nuestros marxistas, sean de una u otra tendencia. Cualquier parecido con nuestros militantes de
izquierda en el Perú es, por supuesto, una irremediable coincidencia”.
2
Los incidentes de Bonn datan del primer semestre de 1836, siendo estudiante universitario en esa
ciudad. Por su conflicto con las autoridades tuvo que trasladar sus estudios en octubre de ese año a la
Universidad de Berlín. En Colonia fue procesado en el verano de ese año por involucrase en un duelo con

1
Su padre –un esforzado abogado judío de Tréveris– le escribía en 1837
preguntándole cómo era posible que gastase en Berlín 700 táleros al año “mientras
los jóvenes ricos no gastan más de 500”. 3
El joven Marx dilapidaba el dinero de su padre en asuntos totalmente ajenos a la
“Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y Epicuro”, tema de su
tesis doctoral. Y el adulto Marx no perdió la costumbre, y dio rienda suelta a su
tendencia dipsómana. Según Gustav Techow, Marx era exquisito en los primeros
tragos –prefería el vino dulce, “clarete” o Burdeos– pero luego podía beber
cualquier cosa; y, afectado por el trago, silenciaba a la gente y pronunciaba sus
mejores charlas. 4

El presente artículo fue publicado por primera vez en la revista Oiga,


semanario de actualidad, V Etapa, No. 467, Lima, 29 de enero de 1990, pp.
53-57, con una nota introductoria de Pedro Planas.

Con los años, Marx se convirtió en un obeso y canoso padre de familia, pero el
aspecto extravagante, el desaliño y la irresponsabilidad de sus años de estudiante
no variaron un ápice. Un informe encontrado en los archivos de la policía prusiana
describe de este modo la vida de Marx en Londres, en 1853: “Vive como un gitano
o como un intelectual bohemio: lavarse, peinarse y cambiarse de ropa son cosas

armas de fuego –prohibidas en la ciudad– y no con espadas. Véase la Introducción del editor a The
Portable Karl Marx. Edited by Eugen Kamenka. Penguin Books, Middlesex, England, 1983, p. 17.
3
Carta de Heinrich Marx a su hijo, 9 de diciembre de 1837. Se incluye un extracto en The Portable Karl
Marx. Edited by Eugen Kamenka. Penguin Books, Middlesex, England, 1983, pp. 17-18.
4
Gustav Techow fue un oficial prusiano que se sumó a las luchas revolucionarias en Colonia de 1848 y
prestó apoyo al grupo de August Willich, opositor a Marx entre los comunistas de esa localidad. Se trata
de un texto de 1850 incluido por Karl Vogt –profesor universitario de ciencias adversario de Marx– en
Mein Prozess gegen die Allgemeine Zeitung, Ginebra, 1859. Se incluye un extracto en The Portable Karl
Marx. Edited by Eugen Kamenka. Penguin Books, Middlesex, England, 1983, pp. 37-38.

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raras en él. Le gusta emborracharse. Puede estar ocioso días enteros pero cuando
tiene trabajo lo hace en forma incansable, de día y de noche”. 5
Más allá del desarreglo personal y del apego al alcohol, toda la personalidad de
Marx era medularmente hostil a la “moral comunista” de orden, austeridad y
solidaridad humana que él pregonó.

Marx y el capital

Respecto al capital –no al libro El Capital sino al dinero contante y sonante– nuestro
personaje adoptó como norma invariable un criterio poco “socialista”: gastarlo a
manos llenas y luego importunar a parientes y amigos con sus premuras
económicas. En 1848, casado y padre de tres pequeños, fue expulsado de Bélgica
por haber participado en una conspiración armada. El adelanto de la herencia
paterna (5 mil francos de oro) que debía servir para instalar a su familia en el
exilio, fue gastado por Marx, de la noche a la mañana, en fusiles para los
trabajadores belgas. De ahí, hasta el año siguiente, en París, Colonia y luego en
Londres, Marx se dedicó alegremente a sus actividades panfletarias, agotando la
dote matrimonial de su esposa, sin procurarse trabajo para obtener ingresos
propios. Cuando la platería, la loza fina y el pequeño capital de la señora Jenny von
Westphalen de Marx habían sido convertidos en inútiles ediciones del Manifiesto
Comunista y Trabajo asalariado y capital, Marx optó por vivir de su suegra. “La
pequeña ayuda que yo recibía de mi madre nos salvó a menudo de las peores
privaciones”, escribe la ex baronesa Jenny refiriéndose a 1850. 6 Aún así, para los
Marx era imposible tener un régimen de gastos y adecuar a él sus costumbres.
Vivían a salto de mata, reclamando ayuda económica a parientes y amigos. Cuenta
la señora Jenny en sus recuerdos que “en la primavera de 1850” la familia de Marx
tuvo que huir de su domicilio y esconderse en un hotelucho “perseguidos por los
acreedores”. Entre 1861 y 1862 nuevamente tendrán que vivir en un hotel para
escapar de sus generosos prestamistas. En 1869, cuando su mujer recolectó el
dinero para pagar nuevas deudas contraídas, él lo derrochó irresponsablemente en
la edición de El 18 de Brumario de Luis Bonaparte. Antes, en 1864, recibió una
herencia de 800 libras de su amigo Wilhelm Wolff, obrero de verdad, y la usó en
apuestas y en especular en la bolsa. En la apuesta, primero ganó 400 libras, pero
luego perdió todo el dinero... 7
Lo peor de todo es que nada impedía trabajar a Marx y ganarse la vida como
cualquier mortal. Las condiciones de su vida de exiliado sólo le impedían participar
en política. Era además doctor en filosofía, conocedor de varios idiomas y experto
en jurisprudencia europea. Algo sabía hacer. Otro emigrado contemporáneo suyo y
correligionario, Wilhelm Wolff, un modesto obrero, no sólo trabajó y sostuvo
decorosamente a los suyos, sin dejar de participar en la agitación comunista, sino
que logró ahorrar ese pequeño capital que legó a Marx y que éste, por supuesto,
derrochó enseguida. 8 En el lapso en que Wolff hizo sus ahorros, Engels se compró
una casa –y después le comprará otra a Marx– y muchos otros “camaradas” se
abrieron paso ejerciendo su profesión. En cambio Marx, entre 1850 y 1857 vivió en
un pequeño piso del barrio de Soho en condiciones malsanas, indolente al
sufrimiento de su familia –cuatro hijos suyos murieron de tuberculosis en ese

5
Informe policial prusiano sobre la vida de Marx en Londres publicado por G. Mayer en “Neue Beiträge
zur Biographie von Karl Marx”, Grünberg’s Archives, Vol. 10 (pp. 56-63). Se incluye un extracto en The
Portable Karl Marx. Edited by Eugen Kamenka. Penguin Books, Middlesex, England, 1983 pp. 41-42.
6
Sobre el incidente en Bélgica y la desventura familiar en París, Colonia y Londres, la esposa de Marx
ofrece detalles en sus recuerdos. Ver Jenny Marx: “Breve bosquejo de una vida memorable” en Robert
Payne: El desconocido Karl Marx, Bruguera, Madrid, 1975.
7
Ver esta información en: Maximilien Rubel: Crónica de Marx. Datos sobre su vida y su obra. Anagrama,
Barcelona, 1963, pp. 94-95.
8
A Wilhelm Wolff (Tarnau 1809-Manchester 1864), apodado “Lupus” (Lobo) en la correspondencia de
Marx y Engels, está dedicado el tomo primero de El Capital.

3
período y los otros tres se suicidaron– y absorbido por sus abstractas
teorizaciones. 9

Afiche de la época de Marx y Engels que denuncia “la pirámide del sistema
capitalista”. En la cúspide está el capital. Luego están los reyes y los
presidentes con el lema “nosotros te gobernamos”. Siguen los religiosos
con el lema “nosotros te engañamos” y después los militares con “nosotros
te disparamos”. Debajo están los burgueses y sus esposas diciendo
“nosotros comemos por ustedes” y finalmente los trabajadores con
“nosotros trabajamos por ustedes”.

9
Nota del autor, 2010: Cabe hacer una precisión. Marx tuvo siete hijos con su esposa Jenny von
Westphalen: Jenny (1844-1883), Laura (1845-1911), Edgar (1847-1855), Guido (1849-1850), Franziska
(1851-1852), Eleanor (1855-1898) y un último hijo que murió al nacer (1857). Edgar murió de tisis a los
8 años de edad. Guido y Franziska fallecieron siendo bebés por las precarias condiciones de salud de la
familia. La hija mayor, Jenny, murió a los 39 años por un mal hepático todavía en vida de su padre.
Laura y Eleanor se suicidaron de 66 y 43 años, respectivamente.

4
La “vida burguesa” de Marx

Pese a todo, en 1869 Marx había “progresado” y superó la miseria económica del
período de Soho. ¿La razón? Recibía un subsidio anual de Engels de 350 libras,
recibía otro subsidio de sus “camaradas” y ganaba algunas libras adicionales con
sus artículos, pero siempre le faltaba dinero, comprometiendo a Engels con deudas
y empeños. En 1857, con la herencia materna de Jenny y un legado menor de un
tío de Marx, la familia se mudó a un chalet en Hampstead Road, comprado
especialmente por su “mecenas” Engels; y, sin embargo, “pese a todos los intentos
de reducir gastos, no logramos un equilibro económico y nuestras deudas
aumentan día a día”. ¿La razón? Según Marx, “por amor a los niños” había que
adoptar “una vida de clase media, regular y respetable”, que en realidad no era
sino un intento por incorporarse al “prototipo burgués” que él decía despreciar. Sus
hijas recibían clases de buenos modales y de idiomas. Las dos mayores estudiaron
francés e italiano “con De Cole y Maggioni” –relata orgulloso Karl Marx– y la menor
“dibujo con Oldfield”, profesores nada proletarios, entre 1860 y 1862. 10

Karl Marx y Friedrich Engels en los días de la publicación del primer tomo
de El Capital (1867). Marx dejó inconclusa esta investigación sobre
economía política y nunca publicó un libro de calidad académica que
expusiera sus ambiciosas teorías. Su bibliografía se limita a unas decenas
de folletos polémicos y panfletos políticos.

El bohemio Marx era todo un “snob”. Y se endeudaba por cumplir puntualmente el


régimen de vida “burgués”, adaptarse totalmente a las reglas convencionales de la
sociedad. En una carta a Engels de agosto de 1866, Marx desconfía de los amoríos
de su hija Laura con el socialista francés Paul Lafargue: “Antes de proseguir este
asunto... debo recibir de su familia ciertos informes acerca de su situación
económica”. Un hirsuto candidato a suegro preocupado por el status y la
respetabilidad “burguesas”. Pero no coincidía en todo con el “espíritu burgués”,
especialmente cuando se trataba de buscar trabajo para –aunque sea– sostenerse
económicamente.

10
Ver Jenny Marx: “Breve bosquejo de una vida memorable” en Robert Payne: El desconocido Karl Marx,
Bruguera, Madrid, 1975, p. 141.

5
Marx siempre anduvo enfermo cada vez que tenía que buscar trabajo. Son famosas
sus crisis depresivas de 1853, 1863, 1865, 1866, 1867, 1868 y 1872. Su cura
consistía en irse de vacaciones (pagadas por Engels) a elegantes balnearios como la
Isla de Jersey, la Isla de Wight o, en Alemania, a Karlsbad donde los “viejos
verdes” Marx y Engels revivían su vida de solteros en casinos, burdeles y fiestas de
la nobleza, como lo atestigua el duque sir Mountstuart Elphinstone, a quien
divertían mucho sus conversaciones sobre historia antigua con el “extravagante”
Karl Marx. Y en 1876 asistió al exclusivo festival de Bayreuth, para presenciar la
puesta de la ópera de Wagner “El anillo del Nibelungo”, que duraba varios días...
Todo eso mientras su familia pasaba penurias económicas. 11

El culto a las apariencias

La minuciosa cronografía biográfica de Maximilien Rubel permite establecer un


proceso neurótico agudo en Marx a partir de 1850. El alcohol, la falta de aseo y el
desorden en las costumbres minaban su salud y lo avejentaban prematuramente.
Sufría de vómitos biliares, reumatismo y forunculosis. Sin embargo, la enfermedad
recrudecía y lo paralizaba cada vez que el dinero se agotaba en casa y debía buscar
la forma de obtenerlo. Tres cosas enfermaban a Marx –sin mencionar el agua y el
jabón– en forma cíclica: trabajar en forma disciplinada para alguien, medir sus
gastos y ahorrar. Sólo una vez se animó a buscar trabajo, en 1862. Se ofreció para
un empleo en la oficina de ferrocarriles pero no lo obtuvo por su mala letra. 12 Fuera
de esta ingrata ocasión, nunca trató de obtener un empleo, salvo sus solicitudes de
eventual colaboración periodística como ideólogo comunista, que no era una
ocupación a tiempo completo.
Esta peculiar costumbre de vivir aparentando lo que no se es, gastar lo que no se
tiene y pregonar lo que no se practica, tuvo más víctimas inocentes. En 1851,
mientras su esposa buscaba dinero en Europa, Marx tuvo un hijo con la sirvienta de
la familia, Helene Demuth, pero no tuvo la honradez de darle su nombre y
reconocerlo, no obstante que en la partida de nacimiento figuraba la dirección de
Marx. Convenció a Engels de ayudarle a mantener el asunto en secreto “por respeto
a su familia”, y envió al pequeño Frederick Lewis Demuth a un orfanato. 13 Marx
imploró a su mujer no divorciarse de él, porque, entre otros motivos, según confesó
Engels, le convertiría en “el hazmerreír de los emigrados alemanes en Londres”.
Cabe entonces preguntarse: ¿Este pobre tipo podría ser el autor de una doctrina
“todopoderosa y exacta” como decía Lenin, capaz de “cambiar al hombre” y fundar
una “nueva ética”?

El estilo es el hombre

Hasta el fin de sus días Marx fue fiel a esta observación hecha por un amigo suyo
en 1844: “Lee enormemente, trabaja con una intensidad poco común... pero no
acaba nada, lo interrumpe todo y se lanza sin cesar a un océano sin fondo de

11
Ver esta información en: Maximilien Rubel: Crónica de Marx. Datos sobre su vida y su obra.
Anagrama, Barcelona, 1963, pp. 87-88.
12
Sobre sir Mountstuart Elphinstone Grant-Duff ver: The Portable Karl Marx. Edited by Eugen Kamenka.
Penguin Books, Middlesex, England, 1983 pp. 64-66. Sobre las visitas a Karlsbad y Bayreuth, ver:
Maximilien Rubel: Crónica de Marx. Datos sobre su vida y su obra. Anagrama, Barcelona, 1963, pp. 144-
145.
13
Ver: The Portable Karl Marx. Edited by Eugen Kamenka. Penguin Books, Middlesex, England, 1983, p.
lxxiv. Kamenka anota que Engels reveló este dato a los deudos de Marx en su lecho de muerte en 1895.
Ver también: Maximilien Rubel: Crónica de Marx. Datos sobre su vida y su obra. Anagrama, Barcelona,
1963, p. 40. Rubel detalla que Frederick Lewis Demuth nació el 23 de junio de 1851 en Londres (28,
Dean Street, el domicilio de la familia Marx); fue obrero mecánico y falleció el 28 de enero de 1929.
Rubel cita como fuente: W. Blumenberg: “Karl Marx” en la colección Selbstzeugnissen und
Bildokumenten, Rowohlt, 1962, pp. 115 y ss. Ver igualmente: Robert Payne: El desconocido Karl Marx,
Bruguera, Madrid, 1975, p. 29. Payne ofrece detalles sobre la revelación hecha por Engels en 1895 en la
p. 341 e incluye varias cartas de Eleonor Marx a Frederick Demuth en las pp. 343-348.

6
nuevas lecturas”. 14 En efecto, al igual que en su vida privada, Marx carecía de la
más elemental disciplina intelectual. Era un escritor eufórico, fácil presa del
desánimo, que iniciaba complejas investigaciones sin saber a dónde quería llegar.
Corregía y cambiaba una y otra vez el esquema, la redacción y finalmente el
sentido general de sus obras. Era incapaz de cumplir puntualmente con editores e
impresores.

Engels y Marx con las hijas de este último: Jenny, Eleanor y Laura. Debajo:
Su esposa Jenny; Helene Demuth, la trabajadora doméstica que Marx
embarazó; Frederick Demuth, hijo de Marx con Helene que el escritor se
negó a reconocer y entregó a un orfanato.

En 1845 recibió un adelanto de 1.500 francos para su Crítica de la economía política


y en 1847 fue demandado judicialmente por incumplir el convenio. Por cierto,
Engels tuvo que pagar la deuda. 15 En 1859 publicó la primera parte de la

14
Carta de Arnold Ruge a Ludwig Feuerbach, 15 de mayo de 1844. Se incluye un extracto en The
Portable Karl Marx. Edited by Eugen Kamenka. Penguin Books, Middlesex, England, 1983, pp. 27-28.
15
Ver esta información en: The Portable Karl Marx. Edited by Eugen Kamenka. Penguin Books,
Middlesex, England, 1983, pp. lx-lxi-lxiii.

7
Contribución a la crítica de la economía política, escribiendo en el prólogo que ya
tenía la obra concluida. Pero luego la rehizo totalmente. Publicó en 1867 el tomo I
de El capital, luego de hacer y rehacer la obra completa varias veces durante diez
años. Y... ¡nada más! Todo el resto de la obra de Marx son artículos y folletos de
importancia episódica. No existe una sola obra científica acabada por Marx en vida.
Los marxistas, desde Kautsky y Lenin hasta nuestros días, rinden culto a los
despojos intelectuales de Marx: sus inconexos y contradictorios manuscritos,
organizados y presentados como una presunta doctrina sistemática por Engels.

¿Engelsismo o marxismo?

Sin la ayuda pecuniaria de Engels y sin los vínculos de este último con la –por Marx
menospreciada– socialdemocracia alemana, el “socialismo científico” habría
sucumbido a las deudas, el alcoholismo y... la indiferencia del movimiento obrero.
En el país capitalista “modelo”, Inglaterra, Marx no obtuvo prestigio político ni
intelectual y fuera de Inglaterra era sólo una pequeña celebridad, oscura y
controvertida, entre las sectas socialistas. Esto no ocurría a pesar de Marx sino por
causa de Marx. Los comunistas de Colonia, arrestados en 1850 y procesados en
1852, acusaban a Marx de traidor y delator. Todas las corrientes de izquierda
notables en Europa habían tenido a Marx como caprichosa ave de paso. Fue
“hegeliano de izquierda” –republicano radical– fanático entre 1841 y 1842, para
luego atacar sin piedad a “san Bruno Bauer y consortes” en 1843, con La Sagrada
Familia, el primero de una larga lista de libelos ingratos contra amigos y
benefactores que no acompañaron a Marx en sus virajes. Después fue
proudhoniano para luego criticar acremente a Proudhon con su Miseria de la
Filosofía. 16 Y así...
Sin Engels, repetimos, no habría marxismo. En la práctica, fue por su constante
financiamiento que Marx pudo dedicarse a escribir y evitó buscar trabajo. Y en la
elaboración teórica también. Engels fue el primero en esbozar, en 1843, una teoría
económica socialista basada en la clase obrera, desviando a Marx de su
republicanismo neo-hegeliano. Él avizoró en las grandes empresas alemanas la
“premisa económica” de su ideal socialista, cuando Marx todavía especulaba en
base al cooperativismo de Proudhon. Puede decirse que Engels fue siempre el riel y
la plomada. Mientras el temperamental y caótico Karl volcaba su genio en erráticas
investigaciones, el ocupado empresario y político Friedrich sabía extraer algo útil de
la desordenada labor de Marx y trazaba una pauta para que éste siguiera adelante.
Marx escribió mucho pero en ningún momento de su vida formuló una doctrina
político-social global. Nunca estuvo seguro de lo que tenía entre manos. Engels lo
hizo por él. Fue el autor del marxismo como sistema, como edificio axiomático,
dándole después de morir Marx la forma definitiva, “clásica”, tan conocida
posteriormente. Marx, como hombre “ejemplar” y como un gran teórico es, en
definitiva, un mito.

16
Karl Marx pretendió asociar sus ideas a las del francés Pierre-Joseph Proudhon, teórico del socialismo
mutualista, entre 1846 y 1847. Marx elogió el pensamiento dialéctico de Proudhon atribuyéndole un
“parentesco real” con el de Hegel en el ensayo “El movimiento socialista en Francia y Bélgica” (abril de
1846), publicado en la revista Westphälische Dampfboot (setiembre 1847). Sin embargo, Proudhon
rechazó el ideario comunista de Marx, acusándolo de pretender “una nueva intolerancia”. En respuesta,
Marx dio un brusco giro en sus apreciaciones y condenó el libro de Proudhon El sistema de las
contradicciones económicas o la Filosofía de la miseria (1846) mediante el arrogante folleto Miseria de la
filosofía (1847). Ver: Maximilien Rubel: Crónica de Marx. Datos sobre su vida y su obra. Anagrama,
Barcelona, 1963, pp. 26-27.