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Σigma La Revista de Estudiantes de Sociología SIGMA REVISTA Σigma

se concibe como un medio de comunicación La moda, lo erótico y lo cotidiano


2 impreso que busca consolidar espacios aca-
Numero 18 / ISSN 2011-9347
démicos en el Departamento de Sociología y la
Universidad Nacional de Colombia
Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad
Nacional de Colombia, ofreciéndose a los estu- Facultad de Ciencias Humanas
diantes un medio de aprendizaje y una forma de Sede Bogotá
incursionar en círculos académicos mediante el
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NOTA EDITORIAL 6

EL CUERPO-VESTIDO:
APROXIMACIONES AL DISPOSITIVO DE LA MODA 10
JUAN FELIPE MONTEALEGRE PRADO

ESTEREOTIPOS ALREDEDOR DEL CUERPO FEMENINO ESTABLECIDOS


EN EL LENGUAJE DE LO COTIDIANO DE LAS ESTUDIANTES DE
SOCIOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE NARIÑO Y LAS ESTUDIANTES
DE TRABAJO SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD MARIANA 26
YOHANA ROCÍO CHAMPUTIZ ROSERO

c e o ANA MARÍA MORENO CASANOVA

ESTÉTICAS DEL VESTIR, CIUDAD Y GUSTO SOCIAL: EL CASO

o t n d DE MANIZALES
FABIÁN HERRERA MORALES
36

n i PETPLAY: UNA APROXIMACIÓN A LA CARRERA MORAL DE


SUS PRACTICANTES
50
CARLOS ANDRÉS ARDILA ORTIZ
CRISTIAN CAMILO CANO WILCHES

LA MODA DEL TABACO: EL RAPÉ Y EL CIGARRO EN EUROPA


(SIGLOS xvii-xviii) 62
JOHAN SEBASTIÁN TORRES GÜIZA

REPRESENTACIONES QUEER: CUERPOS E IDENTIDADES


MÚLTIPLES EN EL MERCADO
78
ALBERTH ANDRÉS MORA RODRÍGUEZ
ADRIANA BARAJAS MORENO

EL PASO DE UN PUEBLO A UNA METRÓPOLI: MODA Y


MODERNIDAD EN LA MEDELLÍN DE 1900 A 1930
92
LEIFER HOYOS MADRID
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6 7

EDITORIAL
El presente número de la Revista Sigma El siglo xxi ha traído nuevos retos para lógicas creadas por la industria cultural;
está dedicado a los fenómenos de la moda la academia sociológica: la creación de así lo sustentan Juan Felipe Montealegre,
y el erotismo en el desarrollo de la vida co- nuevas formas de conexión con el mun- Yohana Champutis y Ana María Moreno
tidiana. Si bien nuestro número 13 se enfo- do a través de la internet, la expansión de en sus propuestas. A la vez, esas maneras,
có en el estudio de la pornografía, nuestros las redes sociales; expresiones artísticas experiencias y lógicas se convierten en for-
compañeros y amigos sociólogos, tanto como la música y, sobre todo, la explosión mas de ver, sentir y pensar el mundo; tal
egresados como estudiantes de sociología, del reconocimiento de identidades de gé- y como lo expresan Carlos Ardila, Cristian
en Colombia y en América Latina, ven, en nero, alternativas a las socialmente acep- Cano, Alberth Mora y Adriana Barajas en
las temáticas de la moda y lo erótico, un tadas, han creado y establecido nuevas sus textos.
campo fértil y poco trabajado en la acade- formas de sociedad y socialización que so- Sin más que decir, hemos de resaltar las
mia sociológica, por lo que, en algunos ca- brepasan, en muchos casos, las formas de palabras de nuestro director y fundador Ós-
sos, los convirtieron en sus propios temas reaccionar y de ver el mundo de los cien- car Quintero:
de profundización y especialización. tíficos sociales. Estos elementos han con-
Si bien los fenómenos sociales de la vertido los fenómenos de la moda y lo eró- Este número demuestra la prolífica pro-
moda y lo erótico fueron trabajados por al- tico en elementos protagónicos de nuestra ducción del estudiantado de nuestra

NOTA
gunos de los clásicos de la sociología –es- cotidianeidad. Universidad y la pertinencia de revistas
pecialmente Georg Simmel, quien ve en Como lo demuestra el presente número, como Sigma. El tema del número centrado en
la moda una manera en la que se fomen- la moda no solo está determinada por las la moda refleja las preocupaciones de los tiempos
ta la acción recíproca y el establecimiento maneras de vestir, que es lo primero que contemporáneos.
de círculos sociales y, por ende, un compo- nos viene a la mente al escuchar este térmi-
nente fundamental en la construcción de no, sino también se refiere a la creación de
sociedad–, la academia sociológica había hábitos y a la conformación de costumbres Equipo Editorial Revista Sigma
dejado de lado estos estudios para dedicar- que, a su vez, modifican las formas de in-
se al análisis de instituciones y sistemas, teracción, como lo expresan Fabián Herre-
es decir, de estructuras sociales. Y no fue ra, Leifer Hoyos y Johan Sebastián Torres
sino hasta el último tercio del siglo xx que en sus respectivos artículos. Así mismo,
la sociología, como ciencia, empezó, al lo erótico se refiere, por un lado, a las for-
menos públicamente, a abrir las puertas al mas de vestir o al uso de ciertas prendas, de
análisis de la moda y el erotismo como ele- determinadas maneras y, por el otro, a la
mentos legítimos de análisis, puesto que experiencia personal en la que usualmen-
dichos fenómenos crean sociedad. te nos vemos atrapados, expresadas en las
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EL Resumen

CUERPO-VESTIDO: El hecho de que el poder se incorpore en


las prácticas cotidianas es una de las en-
señanzas de la microfísica del poder, pro-
Keywords:
body, fashion, power,
puesta por Michel Foucault. Una de estas discourse, Foucault.
prácticas, sobre las cuales no se advierte a
menudo, es la de vestirse. Al vestir su cuer-
po, los individuos se exponen a una serie
APROXIMACIONES AL DISPOSITIVO DE LA de relaciones de fuerzas que componen la

MODA 1*
dinámica social, al respecto surgen cues-
tionamientos: ¿cuáles y de qué tipo son
estas fuerzas?, ¿en qué medida las fuerzas
sociales se insertan en las prácticas del ves- Abstract
tido y el cuidado del cuerpo? Para dar res-
puesta a estos interrogantes, el presente The fact that power is incorporated into
artículo ofrece tres antecedentes en los que daily practices is one of the teachings from
Foucault (2007a, 2007b, 2009) establece un the microphysics of power proposed by Mi-
vínculo implícito entre el cuerpo, la ropa, chel Foucault. One of those practices, not
el género y la sexualidad; posteriormen- often noticed, is the dress. In dressing
te, se ilustran las relaciones entre cuerpo, their bodies, the individuals expose them-
saber y poder mediante los usos y signifi- selves to a series of strengths relationships
cados otorgados al corsé; finalmente, se that compose the social dynamic. About
describe el giro de inversión de la lógica de that, some questioning arises: Which
tales relaciones en el contexto de la socie- ones and what type are these strengths?
dad contemporánea, donde el poder disci- To which extent the social strengths are
plinario muta hacia la gobernamentalidad inserted in the dress and body care practi-
de las tecnologías del yo. ces? To give an answer, this article offers
the precedents whereby Foucault (2007a,
2007b, 2009) establishes an implicit link
between body, dress, gender and sexua-
Juan Felipe Montealegre Prado lity; subsequently, the relationships bet-
Filósofo y estudiante de Sociología ween body, knowledge and power through
Universidad Nacional de Colombia , Sede Bogotá the uses and meanings ascribed to the
jfmontealegre@unal.edu.co Palabras clave: corset are illustrated; finally, those rela-
cuerpo, moda, poder, tionships logical inversion shift is descri-
discurso, Foucault. bed within the context of contemporary
society, wherein the disciplinary power
1 *Dedico esta reflexión a mi madre Elvia y a mi amiga Paula Buriticá. mutates towards the self-technologies of
governmentality.
Cítese así: Montealegre-Prado, J. F. (2019). El cuerpo-vestido: aproximaciones al dispositivo de la moda. Revista
Sigma (18), 10-23.
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Introducción conducido en una carreta, desnudo, en ca- monstruos condenables dada su condición otro se restringe exclusivamente el vínculo
misa, con un hacha de cera encendida de biológica; sin embargo, a partir del siglo con el sexo femenino.
Quisiera introducir el tema del presente dos libras de peso en la mano’ […]” (Fou- xvii, el hermafrodita era sometido a un Sin embargo, las distintas medidas
análisis ilustrando tres problemas que Mi- cault, 2009, p. 11). En este caso, el cuerpo conjunto de exámenes médicos y periciales adoptadas en torno a la restricción de la
chel Foucault saca a flote en distintos pun- condenado, objeto del suplicio, es un cuer- con el fin de determinar, en principio, si vida sexual y afectiva de ambas mujeres
tos de su obra, los cuales giran en torno al po desnudo, eventualmente cubierto por en efecto poseía un cuerpo hermafrodita y, pasan por la corrección de su aspecto, a tra-
eje común del cuerpo; tres casos que ponen una prenda que podríamos imaginar lige- en segunda instancia, cuál era el sexo pre- vés de la imposición de la indumentaria fe-
en juego técnicas y discursos que envuel- ra, simple y prescindible. De esta forma, dominante en él para, finalmente, exigir menina, como una manera de reforzar la
ven al cuerpo humano en una compleja la práctica del suplicio se lleva a cabo sobre al individuo que se condujera en función identidad sexual del cuerpo, a pesar de sus
trama de relaciones de poder; tres mane- un cuerpo despojado, un cuerpo completa- de dicho sexo, so pena de incurrir en delito deslices y rarezas1. Segundo elemento: los indivi-
ras de destacar cómo el cuerpo se encuen- mente expuesto, considerado como el es- al momento de servirse de su sexo anexo. A duos deben vestirse y comportarse de acuerdo con el
tra investido –la palabra no es casual– por cenario predilecto y ciertamente exclusivo partir de la irrupción de la técnica pericial sexo que los identifica.
el poder (o cómo el poder se invierte en el para su ejecución. De modo que, el suplicio en la definición de la situación jurídica y
cuerpo); en fin, tres puntos de vista a par- constituye la “espectacularización” del cas- penal de los hermafroditas, se produce una Tercer caso - Histerización del
tir de los cuales es posible extraer un con- tigo, y el carácter teatral del suplicio dispo- serie de importantes modificaciones en cuerpo de la mujer
junto de elementos o nociones cuya proble- nía al cuerpo desnudo del condenado, pres- torno a la concepción misma de la mons-
matización alrededor del cuerpo –que no es to al dolor y al sufrimiento, ante la vista truosidad y al correspondiente tratamiento […] consiste en un triple proceso el cual el
nueva pero sí, me parece, suficientemente del público espectador. que lo ha de acompañar. cuerpo de la mujer fue analizado –califica-
original– ofrece una interesante perspecti- En últimas, en la técnica del suplicio, el A pesar de la distancia histórica que los do y descalificado– como cuerpo, integral-
va para comprender, al nivel de la forma, castigo se servía de todo un “aparato teatral separa, los dos casos tratados en este punto mente saturado de sexualidad [… y] fue inte-
del detalle y de la apariencia, el complejo del sufrimiento” corporal. Posteriormen- refieren a personas que fueron bautizadas grado, bajo el efecto de una patología que
relacional cuerpo-saber-poder-verdad. te, el cuerpo sería blanco de intervencio- como niñas (Marie y Anne, respectivamen- le sería intrínseca, al campo de las prácti-
nes punitivas mucho más sofisticadas; el te), quienes poco a poco fueron adoptando cas médicas; [por último,] fue puesto en
Primer caso - Mediados del relajamiento de la acción sobre el cuerpo, tendencias y comportamientos masculi- comunicación orgánica con el cuerpo so-
siglo xviii: condena y suplicio el aprovechamiento de sus fuerzas a tra- nos y acabaron consolidando una relación cial […], el espacio familiar […] y la vida de
de Damiens el 2 de marzo de vés de la dirección precisa y detallada de sexual y afectiva con otras mujeres; am- los niños […] (Foucault, 2007b, p. 127).
1757 sus movimientos, y el exhaustivo empleo bas, también, vestían ropa masculina. Así
del tiempo –su disciplinamiento– constitu- pues, tras haber sido denunciadas, las dos Tercer elemento: el cuerpo femenino es normal-
Foucault comienza su obra Vigilar y casti- yen una de las principales modificaciones mujeres reciben una visita médica, a fin mente asociado al campo social de la sexualidad.
gar (2009) citando este ejemplo con el pro- al interior del sistema penal de Occidente. de establecer la existencia simultánea de Así pues, de acuerdo con los tres ejem-
pósito de comparar dos “estilos penales” Primer elemento: el cuerpo real, desnudo, capaz de ambos sexos en sus cuerpos y de tomar las plos anteriormente descritos, se desprende
históricamente separados: por un lado, se dolor, como objeto directo de la práctica punitiva de medidas pertinentes. No obstante, el vere-
encuentra el suplicio; por el otro, un deter- mediados del siglo xviii. dicto médico y judicial en ambos casos no
minado “empleo del tiempo”. Acá, se trata fue el mismo ni se llevó a cabo de la misma 1 “Si se reconocía su condición [hermafrodi-

de reconocer la diferencia entre dos formas Segundo caso - Comienzos del manera ni bajo las mismas estrategias dis- ta], se le pedía que escogiera su sexo, el que era domi-
nante en él, que se condujera en función del sexo así
de acercamiento e intervención de los cuer- siglo xvii y finales del xviii: cursivas: mientras la sentencia de la corte
determinado, y en particular, que usara la ropa corres-
pos condenados en la aplicación del cas- comparación de los casos de de Rouen, en el caso de Marie Lemarcis, le pondiente” (Foucault, 1974-1975: pp. 73-74). Continúa:
tigo, una caracterizada por la brutalidad “la” hermafrodita de Rouen prohibía vivir “con ninguna otra persona “El veredicto de Rouen es interesante, porque pone en
directamente ejercida sobre el cuerpo del -1601- y “la” hermafrodita de uno u otro sexo” (p. 75), el veredicto del libertad a la mujer, le impone simplemente el uso de

condenado, la otra mucho más sutil e indi- Grandjean -1765- (Foucault, caso Grandjean se limitaba a la prohibición vestimenta femenina y le prohíbe vivir con ninguna otra
persona de uno u otro sexo […]” (p. 75). Y, por último,
recta pero no menos eficaz. 2007a, pp. 61-82) de frecuentar a su pareja y “cualquier otra
concerniente al caso Grandjean: “Sale de ella [la picota]
En todo caso, por ahora, se señala el mujer” (p. 78); en un caso se prohíbe la se- liberada, con la obligación de usar vestimenta femenina
modo en que el autor dilucida la práctica Los hermafroditas habían sido con- xualidad en general, mientras que en el y la prohibición de frecuentar a Françoise Lambert y cual-
del suplicio: Damiens “debía ser ‘llevado y siderados, junto a los siameses, como quier otra mujer” (p. 78).

El cuerpo-vestido: aproximaciones al dispositivo de la moda Juan Felipe Montealegre Prado


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la idea según la cual el cuerpo ha constitui- pueden ofrecernos algunas indicaciones cuerpo-moda en el contexto histórico de la concibe aquí como dispositivo social (Deleu-
do uno de los objetos de análisis más pri- para abordar la cuestión sobre los cuerpos- modernidad occidental. Para ello, resul- ze, 1990; Lipovetsky, 2004). Unido a ello, se
vilegiados en las investigaciones genealó- vestidos como efecto de lo que aquí se de- ta necesario precisar los límites y alcances dilucidarán brevemente los aspectos más
gicas de Foucault. Investigar las distintas nominará el dispositivo de la moda. de este ejercicio a través de la definición es- relevantes de lo que Foucault llamó poder
tecnologías del poder, a la luz de una histo- Es posible recoger el problema sugerido tratégica y parcial del concepto de moda, así disciplinario y microfísica, a fin de comprender
ria de los cuerpos, tal y como lo sugiere en mediante la puesta en relación de aquellas como la distinción que esta mantiene con en qué medida los procesos de la moda han
toda su obra y, particularmente, en Vigilar nociones que saltan a la vista en los anterio- respecto a nociones tales como “tendencia” participado de dicho régimen y de sus co-
y castigar (2009), es uno de los puntos en los res ejemplos: (i) el cuerpo desnudo en opo- y “estilo”, frente a las cuales suele equipa- rrespondientes tecnologías de poder; una
que más insiste el autor. Por ello, cuando se sición al cuerpo-vestido; (ii) las relaciones rarse o confundirse a menudo, lo que difi- vez lograda esta caracterización, se espe-
dice que el cuerpo está investido de poder, entre cuerpo-vestido y sexualidad; (iii) la culta la circunscripción del objeto concreto ra comprender las transformaciones del
se quiere decir que existe un campo políti- asociación del cuerpo femenino con la se- de estudio: las diversas relaciones de saber- dispositivo de la moda a las que asistimos
co que lo cerca, lo marca, lo doma, lo some- xualidad. Cuerpo, vestido, sexualidad y fe- poder entre las prácticas del cuerpo y las ahora, en el marco de la denominada “so-
te al suplicio, lo fuerza a trabajos, lo obliga minidad: la relación recíproca entre estas prácticas del vestido. ciedad del control” o “gobernamentalidad”.
a ceremonias,… en últimas, significa que nociones –y los interrogantes que pueden Claro está que la distinción entre moda,
las relaciones de poder “exigen de él signos” plantearse dependiendo de su combinación– tendencia y estilo obedece a un requisito El dispositivo de la moda como
(Foucault, 2009, p. 35). Pues bien, uno de invitan a poner en tela de juicio el conjunto analítico-conceptual más a que la preten- enfoque de la microfísica del
los signos en virtud de los cuales los cuer- de discursos –históricamente legitimados, sión de separar diferentes fenómenos so- poder
pos aparecen investidos de poder, por más institucionalizados e incorporados en las cioculturales en el campo de lo real. Distin-
superficial, móvil y evanescente que pueda prácticas de los sujetos– que han determina- guir no es separar y, en esa medida, debe La sensibilidad frente a lo actual, el
ser, es el vestido: el cerco político que rodea do la manera como nos pensamos y nos sen- reconocerse que la tríada conceptual plan- tiempo presente, el cambio constante y el
los cuerpos exige de ellos que se vistan. timos en el acto cotidiano de vestirnos. teada opera en la realidad social de manera momento novedoso, hace de la moda uno
Los anteriores ejemplos, cada uno perte- De este modo, pueden formularse varios imbricada e interdependiente. De modo tal de los dispositivos culturales más intere-
neciente a un punto de vista particular des- interrogantes a partir de los cuales se perfi- que la delimitación introductoria del con- santes y representativos de la modernidad
de el cual se aborda la inversión del poder larían futuros tópicos de indagación: ¿por cepto de moda en este escrito constituye occidental capitalista. Así lo demuestra,
en el cuerpo (el cuerpo castigado, el cuerpo qué se dice que la moda constituye un ob- un paso previo para concentrar la mirada en el Diálogo entre la moda y la muerte (Leopar-
monstruoso, el cuerpo femenino-histéri- jeto poco digno y serio de reflexión acadé- en los procesos mediante los cuales la fan- di, 2018), la relación de parentesco que
co), sacan a flote un aspecto fundamental mica?, ¿por qué tiende a pensarse que la tasía, la creatividad y, por qué no, el capri- mantiene Moda con su hermana Muerte,
de dicha inversión, el cual, aunque insi- mujer –a diferencia del hombre– expresa una cho y la frivolidad (Lipovetsky, 2004) se in- ambas hijas de Caducidad:
nuado en las investigaciones de Foucault, tendencia supuestamente natural por corporan en las prácticas cotidianas de los
no parece gozar de un interés primordial apropiarse de los fenómenos de la moda?, individuos en el momento en que invisten Estaba diciendo –Moda a Muerte– que
para el análisis de los distintos dispositi- ¿por qué se dice que es competencia casi y revisten sus cuerpos con significados; en nuestra naturaleza común y nuestra cos-
vos que se han configurado, a su vez, den- exclusiva de toda mujer ocuparse de su otras palabras, se trata de advertir sobre las tumbre es cambiar el mundo continua-
tro del Gran Dispositivo de la sociedad mo- cuerpo a través de las prácticas del vestido múltiples maneras mediante las cuales el mente, aunque tú desde el comienzo vayas
derna occidental; un hecho evidente cuya y los discursos de la moda?, ¿por qué es en cuerpo se significa a través de las prácticas por la gente y la sangre, mientras que yo
problematización plantea grandes retos a el ámbito de la moda en donde llega a con- indumentarias y los usos de la moda. me contento principalmente con las bar-
la hora de pensar el cuerpo en relación con siderarse como “natural” la distinción, en En este orden de ideas, a continuación bas, los peinados, la ropa, los muebles,
el poder y los discursos que lo rodean, a sa- lo concerniente al aspecto, entre los sexos se elaborará una definición del concepto las casas finas y similares (Leopardi, 2018,
ber: los cuerpos humanos son cuerpos-vestidos, es masculino y femenino? de moda que permita interpretar las cues- web).
decir, “El mundo social es un mundo de El presente texto tiene como propósito tiones socioculturales del cuerpo moder-
cuerpos vestidos” (Entwistle, 2002, p. 11). elaborar una reflexión de carácter arqueo- no y contemporáneo desde el enfoque fou- Por un lado, la temporalidad de la moda
Así pues, ¿cuál es, en qué ha consistido y lógico, la cual desentraña los distintos caultiano de las relaciones de poder, las implica la consolidación de la experiencia
cómo ha llegado a configurarse –al menos momentos que participan en la configu- prácticas, los discursos y los procesos de en el tiempo de la brevedad, de lo transito-
en Occidente– un dispositivo tal que produ- ración del entretejido ético, político, eco- subjetivación. Dicha definición pretende rio y lo constantemente cambiante; es de-
ce cuerpos-vestidos? Los ejemplos citados nómico, psicológico y social de la relación aclarar las razones por las cuales la moda se cir, la conciencia de la propia muerte en el

El cuerpo-vestido: aproximaciones al dispositivo de la moda Juan Felipe Montealegre Prado


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momento en el que se nace (Caducidad). Por general de fuerzas sociales de diversa índo- parte de la cotidianidad de cada individuo. Sumado a lo anterior, el poder discipli-
otro lado, “la moda prescribe el rito según el le que tiene su correlato en los usos emplea- Y, como consecuencia de ello, las marcas nario explorado por Foucault tiene la parti-
cual el fetiche en que consiste la mercancía dos por los individuos, de cara al proceso de y las disposiciones que los procesos de la cularidad de permitir
pide ser adulado” (Benjamin, 2005, p. 55); y significación actual de su propio cuerpo. moda dejan sobre los cuerpos acaban por
es que tal fetichismo de la mercancía se en- Así pues, a diferencia de la moda –cuya dar cuenta de cierta actitud respecto a la […] a la vez la caracterización del individuo
tiende en términos de la sobreposición del temporalidad refiere a la transitoriedad tradición, la historia y el tiempo social. Es como individuo, y la ordenación de una
“sex-appeal de lo inorgánico” sobre el cuerpo del momento y el uso presente–, el tér- por esta razón que las prácticas indumen- multiplicidad dada, [esto es, la posibilidad
humano vivo: “ella [la moda] acopla el cuer- mino tendencia refiere a un movimiento tarias y ornamentales (ropas y accesorios) de] tratar la multiplicidad por sí misma,
po vivo al mundo inorgánico. Frente al vi- de inclinación de carácter premonitorio que constituyen el eje focal para la exploración distribuirla y obtener de ella el mayor nú-
viente, defiende los derechos del cadáver” anuncia posibles convergencias del gusto del concepto en torno al cual gira el presen- mero de efectos posibles, [de situarse] so-
(Benjamin, 2005, p. 55). colectivo “por las cuales unos individuos te texto, a saber, los cuerpos-vestidos. Esto bre el eje que une lo singular con lo múlti-
En consecuencia, la moda, al igual que distintos de los otros, sin haberse pues- no quiere decir que la moda excluya el uso ple (Foucault, 2009, p. 153).
los tiempos modernos, representa un dis- to de acuerdo, muestran tener los mismos de elementos relacionados con las nuevas
positivo cultural que ha contribuido a la deseos” (Erner, 2010, p. 9). Así, el saber de tecnologías de la imagen, la información Así las cosas, las relaciones cuerpo-ves-
formación de una actitud favorable al cam- las tendencias no se corresponde necesa- y los medios de comunicación, sino que se tido-moda y saber-poder se erigen como
bio y la innovación, tanto a nivel indivi- riamente con la práctica de los usos de la reconoce que esta clase de factores sobrepa- punto de partida para desentrañar los dis-
dual como colectivo. Para la moda, nada es moda, tanto desde el punto de vista crono- sa los alcances de esta reflexión. tintos cercos políticos que rodean el cuerpo
eterno; ella misma es eternamente jovial y lógico como del de su alcance social (la una A estas alturas, podrá advertirse que la occidental, a través de los usos y las prác-
productiva (actual y actualizable), pues su más especializada que la otra). moda ocupa un lugar importante dentro ticas indumentarias. De modo que, solo
lógica interna desciende hasta el espacio En cuanto al estilo, este no significa otra de los planteamientos foucaultianos acerca en virtud de esta base conceptual podrá
de las relaciones sociales e intersubjetivas cosa más que la relación sostenida por lo del poder y del modo en que este se inscribe entenderse con mayor claridad la pregun-
para imprimirse en los cuerpos de cada in- particular –el individuo– con lo general –la de diversas maneras en los cuerpos, en la ta sobre los cambios experimentados por el
dividuo a través de los hábitos, las costum- moda, la sociedad y la cultura– (Simmel, medida en que lo que se denomina “poder dispositivo de la moda en la sociedad con-
bres, los usos y las prácticas cotidianas, en 1998). Este representa una combinación disciplinario” (Foucault, 2009) opera al ni- temporánea, donde el régimen disciplina-
un juego entre lo inorgánico de la indu- particular de elementos pertenecientes vel del detalle tanto como la moda es capaz rio tiende a flexibilizarse para dar un lugar
mentaria y del ornamento, y lo orgánico de a un repertorio general, por medio de los de hacerlo. En este sentido, tal fijación por preponderante a la “libre” actividad del in-
la carne y el hueso. cuales los individuos configuran su propia el detalle vendría a ser el rasgo que conec- dividuo sobre sí mismo en términos de la
personalidad. Para Simmel: ta las diferentes técnicas de ejercicio del inversión económica de una serie de recur-
[…] forma específica del cambio social, [la poder de la moda, por un lado, y las de la sos y esfuerzos que constituyen su capital
moda] no se halla unida a un objeto deter- El estilo es el intento estético de solucio- disciplina, por el otro. A dicho nivel de ope- humano y cuyo soporte material no es otro
minado sino que es ante todo un disposi- nar el gran problema de la vida: cómo una ración o ejercicio del poder Foucault lo de- que el propio cuerpo.
tivo social caracterizado por una tempo- obra única o un comportamiento único, nomina microfísica, “cuyo campo de validez
ralidad particularmente breve; por virajes que constituye una totalidad, cerrada en sí se sitúa en cierto modo entre esos grandes
más o menos antojadizos, pudiendo afec- misma, puede pertenecer al mismo tiem- funcionamientos [de los aparatos y las ins- El disciplinamiento del cuerpo
tar a muy diversos ámbitos de la vida colec- po a una totalidad superior, a un contexto tituciones] y los propios cuerpos con su ma- a través del vestido: el corsé
tiva (Lipovetsky, 2004, p. 34). unificador más amplio (1998, p. 326). terialidad y sus fuerzas” (Foucault, 2009,
p. 33). En consecuencia, la microfísica del El poder disciplinario se encarna en
De ahí que pueda ser pensada como una En resumen, el concepto de moda que poder propuesta vendría a ser aquella bisa- la indumentaria de comienzos del siglo
suerte de reloj que determina el modo en el aquí se pretende rescatar tiene que ver con gra conceptual que permite pensar el papel xvi. Esto no quiere decir que antes no ha-
cual los individuos se orientan y se con- las diferentes fuerzas sociales, políticas, que desempeña la moda al interior de la so- yan existido regulaciones en torno a la
ducen con respecto a los procesos sociales económicas, estéticas y culturales que se ciedad disciplinaria occidental, mientras vestimenta: en la Edad Media, por ejem-
y naturales en los que se encuentran in- insertan en el cuerpo, significándolo y for- que rastrea la dimensión disciplinaria de plo, la renuncia al cuerpo –y, por tanto, a
mersos (Elias, 1989). En últimas, la moda mándolo, mediante determinados usos, las tecnologías político-estéticas produci- todo aquello que lo pueda adornar– era un
hace referencia a un complejo entramado saberes, prácticas y hábitos que hacen das por la moda. principio insoslayable de los sujetos para

El cuerpo-vestido: aproximaciones al dispositivo de la moda Juan Felipe Montealegre Prado


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consigo mismos. La prenda que demues- Antes de la Revolución burguesa, la poder disciplinario no desaparece sino que marca con claridad la diferencia entre la
tra, de manera privilegiada y con gran cla- moda presentaba una dinámica social co- se transforma. En el tránsito del siglo xix ropa femenina y la masculina, y, por lo
ridad, el modo en el cual el cuerpo es dis- nocida como “de arriba abajo” o “vertical” al xx, con la Belle Époque y ya completamen- tanto, la diferencia entre los sexos: boto-
ciplinado por el vestido es el corsé; y no se (Veblen, 2000), es decir, una dinámica en te popularizado el uso del corsé y el miri- nes ubicados a la derecha, prendas mas-
trata de cualquier cuerpo, sino particular- la que la clase noble u ociosa establecía la ñaque, el polisón comporta evidentemen- culinas; botones ubicados a la izquierda,
mente de la producción disciplinada del pauta estética de la indumentaria y los te un grado considerable de relajamiento y prendas femeninas. Algo semejante ocu-
cuerpo femenino. adornos, los cuales intentaban ser imi- estilización con respecto al barroquismo del rre con la aparición de los pantalones, que
A través de esta prenda, el cuerpo de las tados o apropiados por parte de las clases miriñaque; sin embargo, su propósito conti- en un primer momento fueron de uso ex-
mujeres alcanza cierto grado de estilización media y baja. Aquí, se perfila uno de los núa siendo el de acentuar las caderas, enco- clusivo para los hombres y las mujeres que
y moldeamiento, sea por razones estéti- rasgos fundamentales del sistema moder- nar el vientre y la cintura y realzar el busto. se atrevieran a portarlos eran blanco de
cas o médicas; es este el primer cruce entre no de la moda, a saber, una característica El corsé es un ejemplo destacado dentro fuertes reproches sociales. Al igual que la
dos tipos de discursos. Su uso se popularizó ambivalente: en la moda se cruza un prin- del proceso de disciplinamiento del cuerpo desaparición del corsé y la implementa-
primero en la corte de los Médici y durante cipio de imitación con uno de distinción (Sim- femenino desde sus orígenes hasta comien- ción de la minifalda, el uso de pantalones
buena parte del siglo xvii quedó reservado mel, 2002). La moda ofrece a los individuos zos del siglo xx, momento en el que fue de- por parte de las mujeres debió esperar mu-
a las damas de la nobleza y la aristocracia, la posibilidad de sentirse identificados a finitivamente desechado, gracias a las pro- cho tiempo, además de ser acompañado
en un contexto en el que el lujo y la opulen- partir de la imitación del estilo de un grupo puestas del modisto y diseñador francés por cambios sociales y culturales, para ser
cia predominaban. A este respecto, el papel social determinado (por lo general la clase Paul Poiret; pues esta prenda, además de relativamente aceptado en la sociedad de
que desempeñaron las leyes suntuarias fue dominante) mientras que da lugar a la con- fundarse en un discurso médico y estético, principios del siglo xx.
determinante, pues pretendían limitar el figuración de un estilo personal mediante se había constituido en un símbolo moral de No es extraño, entonces, que la situa-
uso y el comercio de aquellos bienes de los la implementación de adornos, botones, recato, razón por la cual aquellas mujeres ción social de la mujer, caracterizada por la
que gozaba mayormente la clase noble, con ornamentos y demás detalles; asimismo, que no lo portaban eran consideradas mo- constante exposición a la crítica respecto a
el fin de mantener distanciados al resto de la moda constituye un mecanismo por me- ralmente “ligeras” (Entwistle, 2002, p. 27). su aspecto, sus comportamientos, sus ma-
los individuos de su estilo de vida y posición dio del cual los individuos se deshacen de Y es que lo mismo ha ocurrido con la ma- neras y su dignidad, pueda ser comparada
social características, so pretexto de limitar la responsabilidad de ocuparse de sí mis- yoría de la indumentaria femenina. Las con la susceptibilidad de la moda para ser
el derroche en objetos de lujo y banalidades mos en lo que a su aspecto se refiere. faldas debían cubrir como mínimo las ro- objeto permanente de críticas y exámenes,
(Lipovetsky, 2004). Así pues, a partir de esta ambivalencia dillas y en algunos casos se extendía has- principalmente de índole moral.
A fines del siglo xvii, el uso del corsé y característica del sistema de la moda, que ta los tobillos; tuvo que pasar un largo pe- Todos estos elementos del vestido, cuyo
de otros elementos indumentarios, como se perfila en las sociedades burguesas du- ríodo para que, en las primeras décadas del origen se ubica en las sociedades occiden-
el miriñaque, se extendieron entre la bur- rante el siglo xviii y comienzos del xix, siglo xx, apareciera de manera irreverente tales, constituyen una especie de pequeñas
guesía para atenerse al ideal estético de la pueden advertirse las dos principales di- la minifalda, no sin recibir fuertes críticas tecnologías políticas y morales del cuerpo.
figura corporal propia de la época. Las leyes recciones a las que apuntará el dispositivo de carácter púdico y moral. La moda ha lle- En definitiva, se trata de una nanofísica del
suntuarias fueron eliminadas a finales del moderno de la moda: una, de efectos nor- gado a ser un dispositivo sumamente efi- poder que se ejerce sobre los cuerpos feme-
siglo xviii, paralelamente a la Revolución malizadores dispuestos a establecer cla- caz para inscribir las fuerzas sociales y dis- ninos a través del vestido. El interés y la
burguesa, de modo que el disciplinamien- ras diferenciaciones entre las clases socia- cursivas en el cuerpo femenino a partir de preocupación por el detalle, como rasgos
to del cuerpo, en general, experimentó una les (identidad a partir de la diferencia); la ciertas prendas o adornos, cuya significa- característicos del poder disciplinario –y
especie de democratización; aquí, se obser- otra, de efectos individualizantes destina- ción simbólica y moral contribuyen a disci- sus efectos individualizadores en la multi-
va que las clases medias visten al modo de dos a la satisfacción de las fantasías, inte- plinar el propio cuerpo. tud de los cuerpos–, tienen su correlato en
la nobleza, alcanzando el estatus social de- reses y caprichos personales. Considérese el caso de los botones: estos el desarrollo de las técnicas indumentarias
seado por muchos años. Estos desarrollos y No obstante, en dicho momento la siempre han gozado de un alto grado de re- de las sociedades modernas, como una for-
transformaciones en la indumentaria y su moda sigue ejerciendo una fuerte influen- putación y estatus social. En el momento ma de disciplinamiento. El cuerpo feme-
uso marchaban a la par con el surgimiento cia en la formación del cuerpo, especial- en que se limitan a cumplir la función de nino no es más que el “efecto de estilos, de
del capitalismo moderno y los ideales de- mente respecto al cuerpo femenino. Aun abrochar (claro está, sin desconocer que si- postura corporal, conducta e indumenta-
mocráticos de libertad e igualdad. cuando la indumentaria tiende a relajarse gue siendo una especie de ornamento), la ria” (Entwistle, 2002, p. 29).
en la modelación del cuerpo femenino, el distribución de los botones en las prendas

El cuerpo-vestido: aproximaciones al dispositivo de la moda Juan Felipe Montealegre Prado


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Señalada dicha dinámica de poder ejer- intercambio y la utilidad mediante la no- cuerpo se encuentra permanentemente vi- figura del dandy–. En este sentido, el propio
cida sobre el cuerpo femenino, caben algu- ción del interés (Foucault, 2007c, p. 64). La gilado por la mente de los sujetos. cuerpo se concibe como un proyecto “cada
nas preguntas: ¿Qué ocurre en el momen- pregunta fundamental de los gobiernos ac- En lugar de que el poder disciplinario vez más vinculado a la identidad del yo de
to en que aparece el sistema moderno de la tuales recae sobre qué tan “interesantes” ejercido sobre el cuerpo-vestido desaparezca una persona, [el cuidado del cuerpo y su as-
moda, representado en la institución de la son las prácticas, los discursos y las ins- en la gobernamentalidad, este adopta for- pecto es un efecto de la importancia de] la
industria de la moda?, ¿cuáles son las nue- tituciones que tienen lugar en las socie- mas mucho más sofisticadas y se plantea conservación del cuerpo en esta última so-
vas técnicas y mecanismos del dispositivo dades; para ofrecer un ejemplo, Foucault en términos distintos; los criterios púdicos ciedad capitalista” (Entwistle, 2002, p. 26).
de la moda una vez que el mercado se ha pregunta: “¿es interesante castigar?” (Fou- y morales de la vestimenta que rodeaban al Asimismo, los efectos de esta concepción del
impuesto como régimen de verificación de cault, 2009). Respecto a la cuestión que nos cuerpo femenino se han desplazado para cuerpo como campo de trabajo son numero-
las estrategias del poder?, ¿cómo afecta el concierne, puede preguntarse: ¿qué tan in- dar lugar a un discurso que tiene como cen- sos: el cuidado metrosexual de los hombres
discurso neoliberal a la práctica de vestirse teresante resulta vestirse? tro de interés lo concerniente a la salud, el que buscan tonificar su cuerpo en grandes
en la nueva sociedad de consumo?, ¿segui- Pues bien, el vestido ha cobrado, para no- cuidado del cuerpo, la cosmética y la “bue- proporciones, el diseño de realities donde
rá siendo el cuerpo femenino el objeto predi- sotros, una importancia bastante significa- na presentación”, ahora tanto para mujeres los sujetos creen transformarse a sí mis-
lecto para la inserción de las fuerzas socia- tiva, en la medida en que ha llegado a for- como para hombres. En Occidente, mos a partir del cambio en la forma de ves-
les que encarna el dispositivo de la moda? mar parte imprescindible en la constitución tir (p.ej. ¡No te lo pongas!, Xtreme makeover,
del capital humano, entendido este como el […] los gobiernos les dicen a las personas etc.), la regulación de la alimentación a
El poder-vestir como conjunto de recursos físicos y psicológicos que han de responsabilizarse de sus pro- través del riguroso seguimiento de un plan
“tecnología del yo”: de que comportan una “aptitud” o “idoneidad” pios cuerpos como buenos ciudadanos. Los nutricional apoyado en un saber médico,
los cuerpos vestidos “a para el desempeño de cualquier trabajo. De discursos contemporáneos sobre la salud, con miras a alcanzar un estado saludable
la moda” a la moda de los esta manera, se perfila una nueva economía la imagen y demás vinculan al cuerpo y a y, consiguientemente, un alto grado de
cuerpos. Biopolítica de los del vestido, tomada ya no como un proceso la identidad, y sirven para promover cier- satisfacción consigo mismo, etc.
cuerpos-vestidos de producción, uso y distribución alrededor tas prácticas de cuidados corporales típicas Como campo de trabajo, el cuerpo con-
de los cuerpos, sino particularmente como de la sociedad moderna (Entwistle, 2002, forma una de las caras por las que se pue-
La transformación de una sociedad dis- una actividad (Foucault, 2007c, p. 261): ves- p. 25). de apreciar la cuestión del emprendedor de sí,
ciplinaria a una sociedad gubernamental tirse consiste en una actividad que realizan pues se requiere una importante inversión
o de control marca una nueva pauta en las los individuos sobre sus cuerpos con base en De manera que, en las sociedades actua- de fuerzas físicas y psicológicas para alcan-
formas de vestir el cuerpo, entendidas [es- una racionalidad interna que calcula la in- les, el cuerpo está sujeto a fuerzas sociales zar grandes resultados tanto a nivel indi-
tas] como modos de tener una experiencia versión de recursos escasos, en términos de que se distinguen claramente del modo en vidual como social. La idea que subyace a
íntima y una presentación pública del mis- su aspecto y la proyección de este sobre la el cual era experimentado en las socieda- esta empresa es convertirse en un miem-
mo. Por lo tanto, detrás de la lógica de la mirada de los demás. Se trata, entonces, de des tradicionales: “A diferencia de las co- bro competente; ello implica “conocer las
moda no solo está el sentirse a gusto con el abordar el problema de los cuerpos-vestidos munidades tradicionales, el cuerpo está normas culturales y las expectativas exigi-
propio cuerpo, sino, con mayor razón, el desde la perspectiva de quienes se visten. menos sometido a los modelos heredados das al cuerpo” (Entwistle, 2002, p. 17). De
deseo de ser visto por los demás; esto es lo En el contexto de la biopolítica, se observa de cuerpos socialmente aceptables que modo que los cuerpos trabajan para adhe-
que ha facilitado la consolidación del siste- un viraje sobre el carácter disciplinario del eran básicos para la vida ritual […], y más rirse al modelo normal exigido por la so-
ma moderno de la moda a partir del afian- poder que la indumentaria en general y cier- ligado a los conceptos modernos de iden- ciedad de consumo, mientras consuman
zamiento de la gran industria de la moda. tas prendas en particular ejercían en épocas tidad «individual» y personal” (Entwistle, –en el doble sentido del término– su liber-
Los principios de la seguridad y la liber- pasadas sobre el cuerpo. Si bien en el disci- 2002, p. 25). tad. Se trata de la apropiación e interiori-
tad son los ejes en torno a los cuales gira plinamiento del cuerpo-vestido, anterior- Ahora bien, en la cultura de consumo zación de las leyes del mercado sobre el pro-
el dispositivo de gobierno de las socieda- mente caracterizado, el poder se ejerce desde del siglo xx se plantea el problema del “au- pio cuerpo; de hacer de las dinámicas del
des actuales, acompañados de la inter- fuera sobre un cuerpo de carne y hueso, en tocuidado del cuerpo”. El cuerpo es con- capital un habitus. Es toda una moda de los
pretación económica de fenómenos que, las sociedades contemporáneas se produce e siderado como campo de trabajo, abierto a cuerpos. Por tanto, el cuerpo es concebi-
hasta el momento, no habían sido captu- intensifica una especie de auto-disciplinamien- revisión, cambio y transformación –algo do como campo de trabajo, del emprendi-
rados bajo dicha lente; se trata, además, to del cuerpo desde dentro, esto es, que el semejante a la “elaboración de sí mismo” miento de sí: una nueva tecnología del yo
de articular, a todo ello, los principios del que Foucault (1995) ilustra a través de la que no distingue entre hombres y mujeres

El cuerpo-vestido: aproximaciones al dispositivo de la moda Juan Felipe Montealegre Prado


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sino que, al contrario, parece producir una específico las nociones de cuerpo, moda, se- Referencias bibliográficas
cantidad considerable de nuevas subjetivi- xualidad y género, constituye el carácter ar-
dades corporales. queológico de la presente indagación. Por su Auge, M. (2000). Los no lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de
parte, el desarrollo genealógico de la misma la sobremodernidad. Barcelona: Gedisa.
A modo de conclusión puede plantearse, a modo de invitación, Benjamin, W. (2005). El libro de los pasajes. Madrid: Akal.
con los siguientes interrogantes: ¿cómo en- Deleuze, G. (1990). ¿Qué es un dispositivo? En: Michel Foucault filósofo
Tras un breve repaso por diferentes hitos tender las nuevas expresiones de la libertad (pp. 155-163). Barcelona: Gedisa.
en la “historia de la moda” (la aparición y y la personalidad individuales a la luz de la Elias, N. (1989). Sobre el tiempo. México: Fondo de Cultura Económica.
eliminación del corsé, el surgimiento de la consolidación e institucionalización del sis- Entwistle, J. (2002). El cuerpo y la moda. Una visión sociológica. Barcelona:
minifalda, la popularización del pantalón tema (industria) de la moda?, ¿cómo pueden Paidós.
en las mujeres y la aplastante consolidación interpretarse desde el foco neoliberal de la Erner, G. (2010). Sociología de las tendencias. Barcelona: Editorial Gustavo
del sistema-industria de la moda), se qui- gobernamentalidad las inversiones que cada Gili.
sieron ilustrar las formas más destacadas individuo realiza sobre su cuerpo en térmi- Foucault, M. (1995), ¿Qué es la ilustración? En: Revista Colombiana de Psi-
en las que las principales fuerzas políticas, nos de salud, cosmética y estilo?, ¿hasta qué cología. Número 4, pp. 12-19, 1995. Bogotá: Universidad Nacional de
económicas y culturales de las sociedades punto la moda, el saber vestir y el poder ves- Colombia.
en Occidente se inscribieron, incorporaron tirse hacen parte de la constitución del ca- Foucault, M. (2007a). Clase del 22 de enero de 1975. En: Los anormales.
y dejaron huella en el cuerpo de los indivi- pital humano?, y ¿qué hay detrás aquellas Curso en el Collège de France (1974-1975) (pp. 61-82). Buenos Aires: Fondo
duos. De este modo, se intentó demostrar manifestaciones artísticas y culturales que de Cultura Económica.
que el conjunto de fuerzas que estructuran trastocan los límites y las funciones estable- Foucault, M. (2007b). Historia de la sexualidad I: La voluntad de saber. Méxi-
la vida social de los sujetos en el diario vivir cidas del trabajo estético sobre el cuerpo, tal co: Siglo xxi.
hallan su punto de encuentro en la “senci- como lo muestra Orlan2 en el campo del arte Foucault, M. (2007c). El Nacimiento de la biopolítica. Curso en el Collège de
lla” práctica de vestir sus cuerpos. y los famosos Drag Queens en los nuevos movi- France (1978-1979). Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
Los casos descritos al inicio de esta re- mientos sociales identitarios? Foucault, M. (2009). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. México: Si-
flexión tuvieron como propósito extraer las Con todo esto, se trata de llamar la aten- glo xxi Editores.
nociones fundamentales que servirían de ción sobre el fenómeno sociocultural de la Leopardi, G. (2018). Diálogo entre la moda y la muerte. En: L. Beltrán-
base para desplegar un intenso litigio pro- moda como campo de investigación privi- Rubio. “Diálogo entre la moda y la muerte”, los ensayos morales de Giacomo
tagonizado por el enfrentamiento entre dis- legiado para desentrañar los entrecruza- Leopardi (1824) [blog]. Recuperado de: https://bit.ly/2QBpmqi.
tintos tipos de saberes y poderes, producien- mientos entre estética y política mediante el Lipovetsky, G. (2004). El imperio de lo efímero. La moda y su destino en las so-
do verdades y discursos, así como formas análisis detallado del sentido que van adqui- ciedades modernas (sexta edición). Barcelona: Editorial Anagrama.
concretas en las que los individuos debían riendo constantemente las prácticas del ves- Simmel, G. (1998). El problema del estilo. Revista Española de Investigacio-
conducirse a sí mismos. Así pues, las nocio- tir y las formas del cuidado corporal. Sugiero nes Sociológicas (Reis), (84), 319-326.
nes de cuerpo, sexualidad, género y femini- finalmente que la moda, en cuanto campo Simmel, G. (2002). La moda. En: Sobre la aventura (pp. 41-86). Barcelona:
dad han sido los principales objetos de dis- de investigación sociológica incipiente, po- Península.
cusión alrededor de los cuales se moviliza y dría funcionar como una especie de shifter Veblen, T. (2000). Teoría de la clase ociosa. Buenos Aires: El Aleph.
afecta recíprocamente la producción de dis- para comprender las relaciones y desplaza-
cursos con las técnicas de gobierno. mientos entre las prácticas cotidianas y los
En consecuencia, se han ofrecido las di- discursos a partir de los cuales se estructura
rectrices conceptuales más importantes la sociedad, nuestra sociedad occidental.
para profundizar en el estudio arqueológi-
co-genealógico de las formas en las que el
cuerpo se ha investido y se inviste de poder.
En este sentido, el cuestionamiento de los
discursos que han logrado legitimarse por 2 Artista francesa (1947- ) conocida en el cam-
po por introducir con sus performances el concepto de
décadas y que han articulado de un modo
“arte corporal”.

El cuerpo-vestido: aproximaciones al dispositivo de la moda Juan Felipe Montealegre Prado


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ESTEREOTIPOS
ALREDEDOR DEL Resumen

CUERPO FEMENINO Este artículo es el resultado de un traba-


jo investigativo realizado en el año 2014, en
Keywords:
Body, stereotype,
el departamento de Nariño, en la ciudad
daily life, mass
de Pasto, como parte de una investigación
ESTABLECIDOS EN EL LENGUAJE DE LO exploratoria que permitió incursionar, a
media, habitus..

COTIDIANO DE LAS ESTUDIANTES DE


nivel regional, en temas como cuerpo, es-
tereotipo y mass media, a través del análisis

SOCIOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE del lenguaje de la cotidianidad en diez es-


tudiantes de dos universidades de la capi-

NARIÑO Y LAS ESTUDIANTES DE TRABAJO tal del Departamento, cinco estudiantes


de Sociología de la Universidad de Nariño
Abstract

SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD MARIANA1* y cinco estudiantes de Trabajo Social de la This article is the result of a research
Universidad Mariana. A través de este, se work carried out in 2014 in the department
pudieron destacar algunos signos cotidia- of Nariño, exploratory research that
nos que envuelven a la mujer y cómo ella se allowed us to venture at a regional level on
proyecta en los diferentes espacios como las topics such as body, stereotype and mass
Yohana Rocío Champutiz Rosero calles, las plazas y en especial la universi- media, through the analysis of the lan-
Socióloga dad, donde también se establecen prácticas guage of everyday life in ten (10) students
Universidad de Nariño, Pasto sociales que contienen encuentros y desen- of two universities of the capital of the De-
surinfinito@gmail.com cuentros, discursos emitidos por los otros, partment, five (5) students of Sociology of
rostros que enmarcan la belleza y las dife- the University of Nariño and five (5) stu-
Ana María Moreno Casanova rentes maneras de hablar, vestir, sentirse y dents of Social Work of the Mariana Uni-
Socióloga ver la vida; del estar y del ser en el mundo. versity. Through this research sharing
Universidad Mariana, Pasto could highlight some everyday signs that
anitamoreno_22@hotmail,com involve women and how it is projected in
different spaces such as streets, squares
and especially the university, which also
establish social practices that contain en-
1* El siguiente artículo es el resultado de una investigación realizada cómo trabajo de grado para optar por el título de counters and disagreements, speeches is-
sociólogas en la Universidad de Nariño, dirigida por la profesora Alba Jakeline Ruano, Magister en Sociología de la Uni-
sued by others, faces that frame beauty
versidad Nacional.
Palabras clave: and the different ways of talking, dres-
cuerpo, estereotipo, sing, feeling and seeing life, being and
Cítese así: Champutiz-Rosero, Y. R. & Moreno-Casanova, A. M. (2019). Estereotipos alrededor del cuerpo
cotidianidad, mass being in the world.
femenino establecidos en el lenguaje de lo cotidiano de las estudiantes de sociología de la Universidad de
media, habitus.
Nariño y las estudiantes de trabajo social de la Universidad Mariana. Revista Sigma (18), 26-34.
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Introducción la universidad como un texto cuya lectu- mujer; sino que también permiten com- muestran en la interacción con la vida. El
ra permite explorar el poder del lengua- prender las diferencias en los esquemas cuerpo es aquel que:
Este artículo tiene su origen en una in- je en la vida de cada mujer, ya que este es históricamente constituidos y adquiridos,
vestigación realizada con 10 estudiantes un pequeño microcosmos en el que se en- con respecto a la imagen femenina, su Se desliza con fluidez de una tarea a otra,
pertenecientes a dos universidades del Mu- cuentran la multiplicidad de creencias, vi- concepción y objetivación en la cotidiani- adopta los gestos socialmente admitidos,
nicipio de Pasto: cinco de ellas pertenecen vencias, saberes y posiciones políticas que dad a través del lenguaje del cuerpo. se hace permeable a los datos del medio a
a la Universidad de Nariño, que es de ca- trazan la línea de pensamiento y acción de través de un tejido continuo de sensacio-
rácter público; y las cinco restantes son es- cada mujer sobre su propio cuerpo. La ins- Lo inaprehensible del cuerpo nes. Condición del hombre, el cuerpo no
tudiantes de la Universidad Mariana, una titución universitaria se constituye como deja de producir y de registrar sentido […]
universidad privada y católica. Con las par- un claro ejemplo de reproducción del mun- “«El cuerpo desnudo es una más- como una línea de puntos a medida que
ticipantes fue posible descubrir cómo el do social y cultural a pequeña escala, don- cara inexpresiva que oculta la ver- transcurre el día (Le Breton, 2002b, p. 95)
cuerpo –femenino, en este caso– tiene un de se legitiman las prácticas y los produc- dadera naturaleza de cada uno».
lugar crucial en las representaciones socia- tos sociales y donde se evidencian habitus […] el cuerpo no tiene sentido sino marcado, Cuerpo: símbolo e imagen de la
les; un lugar simbólico sobre el cual se ins- determinados por la clase social a la que revestido de inscripciones” intimidad
criben imágenes precisas, sueños marca- pertenecen sus integrantes.
dos y esquemas de percepción que permiten Con el fin de descubrir y comprender Jean Baudrillard, 1992 Cada curva y versión que le da forma al
contemplar al otro y a sí mismo, de cons- los imaginarios sobre el cuerpo femeni- indescifrable contenido corporal adquiere
trucción y de saberes históricos para leer los no, esta investigación se desenvolvió den- El cuerpo surge como elemento de vital diferentes matices en la boca de aquellas
diferentes saberes aplicados. Es el cuerpo el tro del enfoque de investigación cualitati- importancia dentro de cada esfera social, mujeres que se encuentran en la cotidia-
reflejo de la experiencia vivida y sentida; vo. Para ello, se hizo indispensable acudir pues se constituye como parámetro de au- nidad universitaria; por eso, las palabras
es la corporeidad femenina aquella que se a la etnografía como método de dicho en- todeterminación, identificación y distin- pronunciadas por las participantes son fru-
abre paso para crear nuevos y diversos ca- foque y específicamente al estudio de caso, ción en los diferentes espacios y tiempos que to de un esfuerzo introspectivo, en aras de
minos dentro las múltiples realidades que elementos que permitieron entender a pro- se entretejen en la cotidianidad; estos, a su encontrarse a sí mismas a través de la in-
alimentan la experiencia cotidiana. fundidad las diferentes significaciones del vez, están cargados de innumerables imá- dagación continua sobre el significado del
Al compartir con las estudiantes, se des- cuerpo. Todos estos saberes fueron devela- genes, sonidos, sensaciones, estímulos, cuerpo para cada una de ellas, son muestra
cubrió cómo la infinidad de símbolos que se dos por medio del uso de herramientas de encuentros, sentimientos y remembranzas de sus nociones y concepciones alrededor
respiran a diario y son creados para ellas in- recolección de información como las entre- que orientan al cuerpo en el juego de la vida, del tema. Hablar del cuerpo no es un asun-
volucran no solo la corporeidad desde lo físi- vistas semi-estructuradas, la observación en el juego de lo simbólico y lo real. to fácil debido a que hace necesario un alto
co, sino que se evidencia la existencia de un participante, los diarios de campo; además Retornar al cuerpo es volver los ojos ha- en la rutina, mientras se comprende que
constructo ideológico que cada mujer entre- de técnicas psicoanalíticas como el Test del cia los secretos guardados en lo más pro- la cotidianidad en ocasiones lo oculta, de
teje a través del espacio y del tiempo. Todas dibujo de la figura humana. fundo del “bello sexo”1 (Lipovetsky, 1999, modo que se convierte en un objeto impen-
las representaciones de belleza, de estética, Desde una perspectiva sociológica, solo p. 94); es descubrir la esencia del pensa- sable, ya que se encuentra inmerso en ese
de escultura, y de cuidado del cuerpo y el para el estudio del cuerpo es necesario miento que se materializa como algo expe- trajinado mundo de la vida cotidiana.
rostro se reflejan en la mujer que habita en comprender los fenómenos que le atañen; rimentado y vivido por el cuerpo mismo; Por una parte, para las cinco estudiantes
escenarios cotidianos como la calle, el ho- así, son trascendentales las relaciones de es decir, es la imagen de un conjunto de de trabajo social de la Universidad Maria-
gar, los centros educativos y los lugares de poder que se establecen entre mujer-cuer- símbolos, fronteras y dimensiones que se na, las ideas sobre el cuerpo femenino gi-
trabajo, siendo estas las atmósferas en las po-lenguaje-medios de comunicación. Por ran alrededor de dos elementos. El primero
que la pluralidad y la diferencia convergen ello, fue preciso retomar los postulados se relaciona con los matices religiosos pro-
en un mismo punto: la socialización, a tra- teóricos de autores como Bourdieu (1988), pios del contexto de dicha universidad: el
vés del lenguaje, fundamento del conoci- Le Breton (2002b), Baudrillard (1992), Fou- celo divino y la pureza de Dios; el segundo
miento y de la acción comunicativa. cault (2009), Schütz y Luckmann (2003), 1 Concepto desarrollado por Lipovetsky (1999). elemento hace referencia a la belleza física,
El “bello sexo” es entendido como un constructo histórico
Considerar estos múltiples espacios de quienes no solo abren el camino para ob- en el concepto de cuerpo que ellas mencio-
o institución social, propio de la sociedad occidental mo-
encuentro de experiencias, concepcio- servar las zonas de ruptura y los puntos de nan, la estética y las buenas prácticas para
derna, allí la concepción de la belleza femenina está en
nes y prácticas hizo posible una mirada a convergencia de la palabra, la imagen y la función de criterios estéticos más o menos variables. su cuidado son primordiales. Así, dentro de

Estereotipos alrededor del cuerpo femenino Yohana Rocío Champutiz Rosero y Ana María Moreno Casanova
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sus enunciaciones, se encuentran conceptos como la parte que lo muestra como el com- y de la historia personal del sujeto. No hay dinámica en donde se refuerza la necesi-
como “regalo de Dios”, respeto, admiración, plemento de lo que uno es, de la personali- nunca una apreciación bruta de las sensa- dad de “verse bien”, donde toma sentido la
belleza, salud, autoestima y disciplina: dad. Para mí, el cuerpo nos lo regaló Dios, ciones del cuerpo, sino desciframiento, se- información trasmitida por el cuerpo; esos
es lo que complementa nuestro ser (Obre- lección de los estímulos y atribución de un signos que separan a los grupos y les otor-
¿Mi cuerpo? Es como ese lugar para mí, es gón, CP, 2013). sentido. “La identificación de un sentimien- gan características singulares.
el lugar donde yo no más puedo estar con- to, la tonalidad positiva o negativa que se le
migo misma. Para mí, cuerpo es el com- Es preciso reconocer que, al escuchar cada atribuye, traducen una ecuación compleja El ambiente en mi salón de clases es ten-
plemento más perfecto que nos ha dado una de las palabras dichas sobre el cuerpo, entre las influencias sociales y culturales, la so, existen grupos dentro del salón y eso
Dios, por eso debemos cuidarlo, respetarlo se evidencia una profunda carga simbólica, experiencia del sujeto respecto de cómo fue hace que la convivencia sea difícil y estre-
y quererlo como somos (Oriana, comuni- propia del entorno universitario; no obstan- criado […]” (Le Breton, 2002a, p. 149) sante. Hay varios grupos que se diferen-
cación personal -CP-, 2013). te, también se logra observar claramente la Dentro de esta vida universitaria, al cian por las actitudes de las personas, en
presión que ejerce sobre el mismo cuerpo –y igual que en todas las colectividades que la manera de hablar, de comportase, de
Por otra parte, para las sociólogas de la los múltiples conceptos relacionados con él– hacen parte del territorio social, las estu- decir, de vestirse, no sé, pienso en eso.
Universidad de Nariño, su corporeidad sur- la sociedad del espectáculo (Baudrillard, 1992) diantes, en aras de la aceptación social, Siempre ven y hablan de cómo esta ves-
ge como un espacio y es vista como ese todo en la que todo debe ser expuesto y visto en se agrupan, se adaptan y se reafirman con tida la persona, cómo le queda tal cosa,
sublime que se construye a partir de expe- relación con el binomio consumo-show. aquellas mujeres que comparten sus gus- como siempre viéndole el lado negativo
riencias y sensaciones; esta permite visi- Así, mediante la estrecha relación entre am- tos, concepciones y estilos de vida –un mis- (Obregón, CP, 2013).
bilizar lo interno del ser femenino. Para bos conceptos se presenta al cuerpo como mo habitus–, fortaleciendo así el cúmulo
ellas, el cuerpo es la instancia en la que se una figura física en la que sobresale la belle- de prácticas adquiridas con anterioridad y Cuerpo palpado y arreglado
objetiviza la corporeidad, en la que toman za y la esbeltez, entre muchos otros símbo- creando otras para mejorar su apariencia,
forma las sensaciones, las palabras y las los imprecisos e imaginarios, afanosamen- la cual responde a un estereotipo social- En la modernidad, la hermosura se pos-
emociones: “Es el lugar donde está todo lo te establecidos y que poseen únicamente las mente establecido. Esta asimilación de ha- tula como la principal característica del
que yo pienso; es el lugar donde puedo ac- mujeres de la televisión. bitus crea grupos cerrados, los cuales legiti- “bello sexo”, rodeada de cargas estéticas y
cionar y puedo reflejar todas las cosas que En este diálogo cotidiano sobre las con- man con sus prácticas el estereotipo y las sexuales; así, desde los años 70, el cuerpo
yo pienso, todas las cosas que hago, mis cepciones del cuerpo, también surge otro concepciones que giran alrededor del cuer- se trasforma en una verdadera pasión, ad-
sentimientos” (Muñoz, CP, 2013). factor de influencia considerable: los de- po femenino, tales como la moda, el ma- quiere un nuevo imaginario según el cual
Las anteriores concepciones alrededor más con sus formas continuas y perma- quillaje, los accesorios y las rutinas. conquista prácticas y discursos, se impone,
del cuerpo canalizan la visión del mundo nentes de ver el cuerpo y las apreciaciones Esta continua interacción social en el y es centro de búsqueda y exploraciones.
individual, sin dejar de lado el acumulado que sobre este hacen, visiones que trasto- grupo crea una “identidad social” que divi- Desde la episteme es lógico que el ser hu-
de experiencias sociales que también son can la percepción femenina de aquel cuer- de el mundo de personas y de lugares a los mano se diferencia de la carne, sin embar-
aprehendidas por las estudiantes; dichas po que trajina entre los azares de una vida que se vincula el individuo y establece si- go, esta no se concibe simplemente como
nociones se encuentran permeadas por un moderna. Como ya se mencionó anterior- tuaciones sociales propias del grupo (Goff- una posesión circunstancial que encarna el
fenómeno común, aquello que evoca las mente, la necesidad creada de ser bella y de man, 1970 p. 111), llevándolo a desempeñar ser en el mundo; así, el concepto de belle-
formas del cuerpo y su estética, pues nin- verse para los demás proviene de un con- un rol estructurado, rutinario y estanda- za se mezcla con el campo espiritual, mo-
gún concepto planteado por ellas se escapa junto de prácticas que, desde temprana rizado en la organización social, precisa- ral y ético, más allá de lo puramente ma-
de elementos relacionados con el consumo, edad, se generalizan y son instauradas en mente a causa de su unicidad (1970, p. 73). terial, por lo cual se relaciona con palabras
la belleza y el estereotipo. Para estas 10 mu- el pergamino corporal a través de ese poder Esta identidad social determina la cohe- íntimas como inteligencia, personalidad y
jeres, es usual relacionar la percepción del invisible que ejercen los demás, los que es- sión del grupo, su estatus dentro de la es- esencia. Esto se refleja, especialmente, en
cuerpo con el sentirse bellas, amar y cuidar tán afuera, la familia, los compañeros, las pesura social, sus actitudes, sus gestos y las enunciaciones de aquellas mujeres que
la figura para aumentar su autoestima. personas que habitan la misma casa y más bagaje social. En el ámbito universitario, frecuentan la universidad pública:
aún la vida universitaria. dentro de cada salón de clase, es evidente
Por todo lo que uno oye o mira, a veces La imagen del cuerpo no es un dato objeti- esta selección grupal y es visible la frontera Belleza para mí es ser una persona auten-
uno llega a pensar que el cuerpo es solo vo, no es un hecho, es un valor que resulta, marcada por los grupos al interior del mis- tica, una persona que tenga identidad,
una figura física y material, y deja de lado esencialmente, de la influencia del medio mo espacio; es en el marco de esa continua una persona que obviamente va a dejar ver

Estereotipos alrededor del cuerpo femenino Yohana Rocío Champutiz Rosero y Ana María Moreno Casanova
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cosas de los demás en ella pero va a mante- hábitos, necesarios e indispensables para el y cuando veo que me estoy engordando ella me decía: Ven te enseño a maquillar-
ner su esencia, es algo como que viene de cuidado del cuerpo y el rostro, los cuales ob- mucho dejo la comida de la noche y em- te y ella me maquillaba y jugaba con mi
uno mismo, como que lo que uno es lo de- viamente varían dependiendo del contexto, piezo a comer muchas frutas y dejo las cara (Solarte, CP, 2013).
muestra por fuera, no lo contrario y de ahí la noción de cuerpo y el concepto de belleza. grasas. Troto media hora y a veces una,
ya descubrir como la verdadera belleza. Lo Para Bourdieu (1988), los habitus para el aunque esté muy ocupada o muy cansada Otras prácticas o habitus se adquieren en
físico es importante porque una persona cuidado del cuerpo se presentan en una salgo, la mayoría del tiempo salgo a las 5 lugares cotidianos como la universidad,
que se quiere, se va a mantener bien pero amplia gama de saberes que van desde ac- de la tarde (Molano, CP, 2013). puesto que, en esta, también se interac-
eso no implica que tenga que cambiar su ciones sencillas, como el baño diario, las túa con el otro, se aprende de su experien-
aspecto físico y digamos que se haga im- dietas y el ejercicio, hasta la visita a luga- Es importante mencionar que, general- cia vivida, se comparten gustos, se debaten
plantes, cirugías, hay cosas que uno puede res especializados en el cuerpo femenino; mente, los habitus tienen su origen en el ideas, se refuerzan, reafirman o rechazan
mejorar como no tener la cara manchada, cada mujer tiene prácticas para mante- primer dispositivo de socialización del ser concepciones y aún las mismas prácticas.
cosas que se hacen por uno mismo no una nerse linda y acentuar su hermosura. Las humano: la familia, institución que histó-
estética que te lleve a cambiar radicalmen- mujeres de estas dos universidades profie- ricamente enseña y refuerza prácticas co- Conclusiones
te, cambios trascendentales que lleven a ren un continuo cuidado de su cuerpo a tra- tidianas que se reproducen de forma con-
las personas a parecerse a otras para ser o vés de una alimentación balanceada, el no tinua a través del lenguaje, de aquellas Dentro del ámbito universitario, dos mi-
creerse bonitas (Cabrera, CP, 2013). consumo de grasas y la ingesta de varios acciones diarias que no necesitan ser expli- crocosmos diferentes, lo público y lo priva-
litros de agua, pues es notoria la aprehen- cadas sino que son interiorizadas y reprodu- do, se contemplan en este artículo para ha-
No obstante, existen otras miradas feme- sión del discurso que en los últimos tiem- cidas de manera automática por cada mu- blar del cuerpo con esencias femeninas en
ninas que enmarcan la belleza dentro de un pos se ha impulsado alrededor de salud y jer; de ahí que muchas de las prácticas de los momentos cotidianos: un receso, una
plano netamente físico, pues consideran belleza; siempre es bueno mantener los embellecimiento, arreglo corporal y hasta hora de clase, horas de sol y tardes de viento.
prioritario el trabajo del cuerpo y su mejo- cuerpos sanos, saludables, jóvenes y fuer- el mismo gusto provienen de habitus apren- El cuerpo como saber plasmado y como fron-
ramiento para sobresalir en un medio que tes: “[…] Lo que sí hago es tratar de alimen- didos de la madre, el padre o las hermanas. tera de experiencias ante el mundo privado
exige la perfección, empezando en la mis- tarme bien, saludable, comer frutas y ver- El maquillaje es la máxima expresión y el mundo púbico se expone a la delimita-
ma universidad privada “La belleza es cui- duras a diario, una dieta balanceada […] de lo antes dicho, todas las estudiantes, ción, el condicionamiento y las marcacio-
dado… es ehh prestarle atención al cuerpo, porque quiero verme bien, saludable, para sin excepción, comenzaron a maquillarse nes de una comunidad que atribuye valores
cuidárselo, alimentarse bien, mantenerse prevenir cualquier tipo de enfermedades” aproximadamente desde los 15 años, edad a un espacio que resulta propio de la indivi-
bien para evitar cualquier tipo de enferme- (Obregón, CP, 2013). en la que se da el paso de niña a mujer y dualidad, pero expuesto a la mirada de los
dades o algo así y eso” (Mora, CP, 2013). El ejercicio también hace parte de la lis- en la que la necesidad de maquillarse co- demás. Aquella forma corpórea se asume
La corporeidad femenina adquiere una ta de prácticas cotidianas que menciona- mienza a inquietar sus jóvenes rostros; desde dicha frontera hacia el interior, pues
nueva concepción, pues ya no solo es la ron las estudiantes de la Universidad Ma- una práctica muchas veces restringida por el cuerpo se desliza entre lo cotidiano, lo co-
magna representación de la naturaleza, riana, debido a que, para ellas, es de suma sus madres, debido a la necesidad de man- mún y lo íntimo, y está inmerso en una so-
sino que ahora es un borrador que debe ser importancia la forma de su cuerpo y, por tener natural y fresco el aspecto de sus hi- ciedad del conocimiento que busca tener el
controlado, manipulado, transformado y tanto, es necesario desarrollar un abdo- jas, pero que ya resulta incontenible. Ellas registro de todas las esferas humanas.
sometido a todo tipo de secretos de belleza: men plano, piernas tonificadas y glúteos ya saben cómo hacerlo, han mirado a sus Este cuerpo femenino construido social-
tips, recomendaciones, dietas, etc., con el voluptuosos. Tener un cuerpo moldeado es madres pararse frente al espejo para apli- mente es el que permite al individuo ser
fin último de alcanzar la majestuosidad y una necesidad que requiere sacrificios, tra- carse el rojo carmesí en los labios, escoger y estar en todos los espacios, se presenta
la hermosura. “Una mujer bella es en con- bajo continuo y rutinas de horas enteras la tonalidad de la piel a través de la base y como la unidad irrevocable de la existencia
textura, en todo, en lo que exige el medio” dedicadas a partes específicas del cuerpo, profundizar la mirada con lápices negros. que se olvida prontamente al estar sumer-
(Oriana, CP, 2013). aquellas que se quieren mejorar o que son gido en la cotidianidad; invisible ante lo
En esta dinámica, ellas se apropian y el desvelo de cada una de ellas, Yo creo que es un gusto pero no depen- evidente, se esconde en las ropas y los afa-
crean continuamente prácticas cotidianas, de de que me vea bonita o no, a veces me nes de una sociedad de consumo. Apoteosis
las cuales contribuyen a alcanzar una alta Yo salgo a trotar todos los días y de vez maquillaba mucho, a veces muy feo, es el de la seducción, todo se exhibe, las imáge-
valoración estética y, por ende, una plena en cuando voy al gimnasio por la Uni- gusto personal. Mi hermana mayor fue nes caminan hacia el ideal estereotipado,
aceptación social; se recrean en diversos versidad y además me da como pereza una gran influencia para mí, entonces los comerciales publicitarios se roban la

Estereotipos alrededor del cuerpo femenino Yohana Rocío Champutiz Rosero y Ana María Moreno Casanova
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atención de quienes consumen, la memo- Ante esta ilusoria naturalidad, surge


ria se llena de lo nuevo, de lo que está de como necesidad el rescate de las significa-
moda, pues no hay exceso ni límite a la ciones del cuerpo que cada mujer tiene, ese
hora de comprar, de llevar al cuerpo a ese sentido que va más allá de la carne y sus for-
lugar para exaltar la belleza. mas, que trasciende a las remembranzas y
Nadie se escapa de este suceso, todos los aprendizajes subjetivos y crea conocimien-
estratos sociales son eclipsados por la te- to. Aunque lo dicho no es insumo suficiente
levisión, la prensa, la radio, la internet, para proponer un concepto único y acabado
etc., y es ahí donde el lente de las cáma- de cuerpo sirve para provocar dudas e incitar
ras revela abiertamente y sin tapujos a los a la búsqueda de nuevos caminos que permi-
hombres y mujeres con medidas perfectas; tan posicionar la corporalidad, en primera
por supuesto, las palabras que se dicen y el instancia, en las Ciencias Humanas. Es ahí
lenguaje que se usa, informan claramente donde la sociología del cuerpo se convierte
que esto es lo normal, lo cotidiano, lo na- en un aliado más para analizar y profundi-
tural. No hay secretos, ya nada está oculto, zar esta diversidad de interrogantes, hipó-
la seducción y la pasión exponen al cuerpo tesis, conceptos e ideas que se forjan en la
en su totalidad, en cómo hacerlo, en cómo cotidianidad, y que involucran al cuerpo en
verse, en cómo sentirse. ámbitos sociales y culturales.

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Estereotipos alrededor del cuerpo femenino Yohana Rocío Champutiz Rosero y Ana María Moreno Casanova
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ESTÉTICAS DEL
VESTIR, CIUDAD Y Resumen

GUSTO SOCIAL: El presente artículo plantea como obje-


tivo realizar un acercamiento a los signifi-
cados del vestir de los manizaleños, refle-
Keywords: body,
city, identity, clothing,
jados el día de hoy en su alto consumo de meaning.
indumentaria a nivel nacional. Para ello,
EL CASO DE MANIZALES1* se planteará como antecedente la relación
simbólica y recíproca entre el nacimiento
de una nueva urbe (Manizales) en los albores
de los años 30 y las nuevas estéticas corpo-
rales y espaciales como experiencia de iden-
tidad de ciudad. Así mismo, se pretende
construir una primera intuición que res-
ponda al concepto y práctica del “buen ves-
tir”. Lo anterior es producto de un trabajo
que recurre a la técnica documental heme- Abstract
rográfica, y a la observación participante;
cuyo enfoque se inscribe en los estudios de The present paper aims to realize an ap-
la vida cotidiana. proach to the meanings of dressing of the
Manizaleños, reflected nowadays in his
Fabián Herrera Morales high consumption of clothing to national
Director del Programa de Sociología level. For this, the symbolic and recipro-
Universidad de Caldas cal relation between the birth of a new city
fabian.herrera@ucaldas.edu.co (Manizales) in the starts of the 30’s and the
new corporate and space aestethics it will
be considered as an antecedent. So, it pre-
tends to build a first intuition that answer
to the concept and practice of the “good
dressing”. This is product of a work that re-
Palabras clave:
sorts to the documentary method, and the
cuerpo, ciudad, identidad,
1* Este artículo corresponde a la ponencia: “Estéticas del Vestir en Manizales”, presentada en la mesa 14: Estética, sensi- participant observation, whose approach
bilidades y emociones, durante el Segundo encuentro latinoamericano de investigadores sobre el cuerpo y las corpora-
indumentaria, significados.
inscribes in the studies of the daily life.
lidades en las culturas, el cual se llevó a cabo en la Universidad Pedagógica Nacional, en la ciudad de Bogotá D.C, en el
año 2015, y cuyas memorias se encuentran en http://bit.ly/2KiW2kA.

Cítese así: Herrera-Morales, F. (2019). Estéticas del vestir, ciudad y gusto social: el caso de Manizales. Revista
Sigma (18), 36-47.
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Introducción al desarrollo industrial del café, la aper- de la moda como referente de poder, esta- una capital3, en términos de desarrollar un
tura de nuevas rutas comerciales y el cre- tus y prestigio, acondicionados a partir del sistema de medios de comunicación impre-
De acuerdo con el Instituto para la Ex- cimiento financiero, lo que permitió una poder de las apariencias. En esa medida, so para la ciudad y el departamento, servi-
portación de la Moda (INEXMODA), con modificación espacial, particular e inno- se busca rescatar la necesidad de plantear cios públicos, y espacios de ocio que hacían
el 2.1% del total de las compras en el país vadora para la época, expresada en el auge el “buen vestir” en relación con criterios de que la vida cotidiana fuera más llevadera
para el 2012 (INEXMODA, 2013)1, Maniza- de construcciones en concreto y edificacio- identidad y de integración con los espacios para quienes podían darse el lujo de acceder
les ha incrementado su gasto per cápita en nes modernas; transformaciones espacia- sociales que brinda la ciudad más que un a los beneficios de la modernización.
indumentaria durante los siguientes cua- les que incidirían en las formas de habitar asunto de marcas y de mercado. Pese a lo anterior, en 1925 y ocho meses
tro años2, ocupando el primer y segundo lo urbano y el significado del “buen vestir”. después, en 1926, la ciudad fue epicentro
puesto del ranking nacional. En esa medi- El segundo momento relata una mirada Manizales y el buen vestir de un incendio que arrasó con un total de
da, el presente artículo pretende responder contemporánea del vestir, sobre la cual se asien- 26 manzanas. “[…] las centrales, las más ri-
al porqué del alto consumo en vestuario en ta un ejercicio reflexivo y conceptual acerca Antes de la primera mitad del siglo xx, cas, las de los almacenes y mansiones, de
Manizales. Para ello, se intentó encontrar de la relación cuerpo, gusto y ciudad, con base el proyecto de modernización en Colombia la gobernación y la diócesis, todas queda-
las condiciones socioculturales en la es- en la influencia del mercado, así como los apuntaba, no solo a aspectos técnicos y bu- ron consumidas. La tercera parte del casco
tructuración de un “gusto colectivo”, pues cambios generacionales en la forma de asu- rocráticos del modelo estatal, sino también urbano, las imprentas, los tres diarios, los
se asume que los datos actuales de consu- mir la vestimenta, a partir de la tensión en- a la construcción de una identidad nacional despachos oficiales y la catedral construi-
mo no reflejan un fenómeno del ahora, sino tre el significado del gusto por el vestir, el “aburguesada”, por medio de una educa- da en cedro”  (Salazar, 1991, p. 51). Aún a
que ha permanecido en el tiempo. En con- cual parte del consumo exacerbado y la aso- ción con orientación elitista y católica, en los peligros expuestos sobre su dirigencia
secuencia, esto requiere una aproximación ciación mediática, por un lado y los usos del instituciones como la familia y la escuela. departamental, los manizaleños empren-
analítica desde la sociología de la moda. buen vestir a partir de los componentes sim- Esta tendencia sugería que el trabajo peda- dieron la labor de reconstrucción de una
A lo largo del artículo, se encontrarán bólicos y asociativos, expresados en una re- gógico no era otro que el de la educación del nueva ciudad, incluso a la postre de una
dos momentos que pretenden responder lación espacio-temporal, por el otro. cuerpo, los buenos modales y actitudes. nueva fundación que, gracias al auge de
a lo anterior. En el primero, relacionado La investigación se realizó mediante la De acuerdo con Pedraza (2011), la expe- la economía cafetera, su sistema bancario
con Manizales y el buen vestir, se relata el re- metodología cualitativa, a partir de dos es- riencia social del cuerpo y su interpreta- y mediante fondos del Estado, tendría una
nacimiento que tiene la ciudad a partir trategias: por una parte, la investigación ción estaba, en aquel entonces, influida nueva configuración de distribución espa-
de los años 30 del siglo xx y la fuerza con documental realizada mediante la técnica constantemente por códigos discursivos cial y arquitectónica de la ciudad. Esto dio
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

la que supera anteriores tragedias gracias hemerográfica, lo que implicó un rastreo producidos en los hogares y desde las ho- como resultado una reinvención de lo co-
de información en periódicos y revistas de milías eclesiásticas. Además, el consumo tidiano y, en ella, nuevas pautas de com-
la época; por otra parte, se desarrolló un de cultura a través de folletos, revistas, car- portamiento que incidieron en la hexis, en
1 De acuerdo con el estudio de Layton, en ene- ejercicio de observación participante en el tillas, libros, prensa y radio, aseguraba la las formas de apropiación de los espacios
ro de 2013, el gasto de vestuario por persona de los hogares
centro histórico de Manizales y en la nue- divulgación de un conocimiento sobre la públicos y residenciales, es decir, aquellas
de Manizales alcanzó los $79.757, lo que equivale a un in-
va zona céntrica de la ciudad ubicada en la urbanidad, la higiene, la asepsia y la pue- transformaciones que surgirían paulati-
cremento del 12,48% frente al mismo mes del 2013. Mien-
tras que para 2014 Manizales, Pasto y Montería fueron las zona rosa. Ambas estrategias cualitativas ricultura. “[…] la colonización de las sub- namente en los modales y estilos del ves-
ciudades con mayor nivel de gasto per cápita con $79.756, favorecieron las reflexiones halladas en el jetividades se introdujo como regulador tir y que incidirían tanto en el cuerpo hu-
$78.997 y $51.124 respectivamente. Para el 2014, Manizales presente documento, gracias a un análisis en actividades particularmente sensibles mano como en el cuerpo que la ciudad iría
encabezó el ranking nacional de consumo de vestuario.
de trayectorias de vida urbana que abarca como la educación, el uso de la lengua, la
Esto se aúna a “La llegada de nuevos centros comercia-
desde mediados del siglo xx a 2016. división sexual del trabajo y la catequiza-
les, lo que se traduce en mayor oferta, el interés de estar
siempre bien vestidos y hasta el arraigo cultural volvieron Las conclusiones del artículo se enmarcan ción” (Pedraza, 2011, p. 122); todo lo ante- 3 Según indica Salazar (1991) el DANE (1973,
p. 35) reportó que ¡A mediados de los años 20, Manizales
a pesar para que la capital caldense ocupe de nuevo el pri- en la ampliación reflexiva sobre el papel de rior, impregnado de moralidad y mesura,
tenía aproximadamente 50.000 habitantes. En la ciudad
mer puesto, entre 12 ciudades que más recursos destinan las prácticas sociales del vestir y su relación incluía, claramente, al cuerpo.
circulaban cinco diarios: La voz de Caldas, Gaceta de Occiden-
para la compra de ropa.” (Layton, 2014, web).
con la ciudad como extensión del cuerpo. Se Para los años 20 del siglo pasado, Maniza- te, El Universal, El Liberal y La Patria (Salazar, 1990), contaba
resaltan, además, problemas de fondo que les aún era un pueblo joven que, pese a su también con una central telefónica e incluso ya existía
2 Según el diario de economía y negocios Por- emergen a partir de la desigualdad social y carácter rural y recatado, sostenía un juego un cinema como iniciador de los teatros principales que
tafolio (2016), Manizales está entre las ciudades en las que determinarían ese ambiente urbano a partir de los años
la marginación, derivados de la implicación con ciertos avances modernos, propios de
más se compró vestuario y calzado en 2016. treinta el “Gran Olimpia” y el “Teatro Manizales”.

Estéticas del vestir, ciudad y gusto social: el caso de Manizales Fabián Herrera Morales
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adquiriendo con sus nuevas edificaciones, alternativas complementarias a la cons- riqueza y poderío industrial, pero ninguna íntima del cuerpo y el ámbito público, me-
estilos y colores (Sennett, 1994); en otras tante obsesión manizaleña por lo novedo- presenta en conjunto el aspecto seductora- diante la experiencia de la moda y el vestir,
palabras, su propio vestir. so y lo vanguardista. mente estético que tiene la capital de Cal- sugiere que en las postrimerías6 de los años
Después de los incendios que socavaron Las nuevas estructuras físicas –con base das” (Salazar, 1990, p. 51). 20 se presenten apreciaciones como las si-
el pueblo, se vislumbra un nuevo plan de en nuevos materiales4– surgirían inscritas No solo las formas arquitectónicas re- guientes: “Café París. El único café aristo-
organización urbana el cual, en tiempo re- en estilos de periodos como el renacimien- construyeron el modo de habitar y la admi- crático de Manizales […] Lo más cómodo,
cord, llevó al municipio a entrar en la tra- to francés o italiano, el barroco y el republi- nistración de los cuerpos con el paso de lo lo más elegante, lo más higiénico: Edredo-
ma paradójica de los proyectos urbanos de cano de tendencia moderna con la mezcla rural a lo urbano; también el clima Mani- nes de plumas ‘El Guante Nuevo’” (La Gace-
migrantes europeos y compañías nortea- de estilos art nouveau y art deco, “dándole un zaleño llevó a que esas formas de conducir ta de Occidente, 1928, p. 8).
mericanas, siendo el cuerpo la base para semblante cosmopolita a la ciudad”  (Sala- el cuerpo se presentaran de determinada
el diseño y la construcción de ciudad (Sen- zar, 1990, p. 55); semblante que se reprodu- manera ante el escenario citadino y natu- ¿Qué es la moda? Me vería en apuros para
nett, 1994) en el sentido en el cual “pro- cía en casas de estilo inglés, en barrios re- ral. De acuerdo con Merleau Ponty (1994) definirla. Una de dos: o tenéis el sentido o
ducir espacio es también producir corpo- sidenciales con nombres que al día de hoy la percepción deviene de una interpreta- carecéis de él […] pues bien: la moda, se-
reidad y lo mismo vale para la relación aún existen: Chipre, Versalles, Milán, La ción de signos (climas y espacios) que los gún mi opinión, es el único procedimien-
inversa” (Ángel, 2013, p. 7). Francia, La Suiza. Asimismo, comenzó a sensibilizadores proporcionan en conformi- to que hayamos encontrado los pobres
La ciudad, entonces, cambió el diseño sugerir un nuevo habitar, y con ello nuevas dad con los estímulos corporales; en este mortales para engañarnos sobre la mo-
urbanístico y sus estructuras arquitectó- formas de portar y administrar el cuerpo, caso, la apropiación de espacios5, ceñida a notonía de vivir. Es necesario comer ¿ver-
nicas para dar paso a la ‘estilización corpo- pues las márgenes de la ciudad imprimían la apropiación del ambiente y el clima, in- dad? ¿Pero qué sería de nosotros si se nos
ral colectiva’; de modo que los nuevos ha- un aroma propio, con preferencia más ur- sertó el gusto por los días fríos, lo que co- condenase a alimentarnos con la misma
bitantes manizaleños, identificados con bana o un urbanismo particular, que no se rrespondía a un comportamiento corporal comida? Tratamos de variar nuestros me-
lo urbanizado, surgieron paulatinamente. media por la cantidad de habitantes, sino y vestimenta determinados. nús a fin de agregar el placer de la sorpre-
Con esto, Manizales innovó con el uso de por la forma de habitar y, por ende, de ves- Así pues, una ciudad en cemento, con sa a esta antigua labor fisiológica (La Ga-
ferroconcreto en medios de comunicación tirse y estilizarse. “No habitamos porque edificios y algunas residencias considera- ceta de Occidente, 1929, p. 5)
y en la construcción, algo que no solo fue hemos construido, sino que construimos y das bajo la estética de lo bello, recrearía el
novedoso para el país en los años 30, sino hemos construido en la medida en que ha- panorama perfecto para que determina- En dicho contexto, uno de los aspectos
una experiencia espacial que conllevó a la bitamos, es decir, en cuanto que somos los dos estilos y tendencias empezaran a exi- que vale la pena mencionar era el conoci-
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

apropiación de nuevas formas del vestir: que habitan” (Heidegger, 1994, p. 3). girse en las cotidianidades y en el habitar miento que tenían las clases altas maniza-
La alta significación en la forma de habi- manizaleño. Tal establecimiento social leñas con respecto al ritmo de vida en ciu-
Manizales nace como ciudad: si una tar conllevó al auge de estilos y tendencias suscribía formas de presentación donde el dades como Nueva York, Londres o París.
condición es la posesión (traspaso, colo- ahora típicos de las clases altas y medias. cuerpo reflejaba las maneras de asumir los Dicha consciencia permitió la importación
nización) de la aristocracia campesina a Con esto, se entrelazaron paisajes en las ló- encuentros sociales en público y privado, de ideas, gustos y formas de vestir o portar
la ciudad (ya hecha, ya fundada) aquí se gicas del capitalismo y el consumo de sun- pues “moverse en la frontera del yo y los de- el cuerpo en la ciudad; así, los manizale-
dio que la tal aristocracia campesina se tuosidades con disposiciones corporales más es la interface entre el individuo y el ños adecuaron tanto su arquitectura, como
vino del campo a fundar ciudades para adheridas a ritmos de teatralidad legitima- mundo social, el punto de encuentro entre su forma de vestir, comportándose de for-
llenar ese vacío inaceptable para la mo- da. “En el país existen otras ciudades con lo privado y lo público” (Entwinstle, 2002, ma bastante original. A pesar de que la lí-
dernidad (Agudelo, 2002, p. 2). mayor número de habitantes, con mayor p. 12). Este encuentro entre la experiencia nea de pobreza también era evidente, no
todos tenían acceso a la educación y otros
Estos cimientos permitieron la construc- bienes, ya que los sectores populares ha-
ción identitaria del manizaleño en los años 4 “Lo que si sería de desear es que todos cons- 5 “Hoy tenemos sobre el tapete, el morrito que cían grandes esfuerzos por mantener sus
truyeran en materiales incombustibles, para que dentro hace poco se construyó en la plaza de Bolívar, el cual es
30 y la reincorporación de factores ele- propias casas en bareque y cemento, las
de dos o tres años tuviéramos la más bella de las ciuda- el mayor atentado cometido en contra de la estética […]
mentales que no distancian, ni discrepan, cuales, a su vez, imitaban las suntuosas
des levantada para la permanencia de los siglos y no el aunque la mayor parte de los manizaleños no seamos ni
sino que encuentran un equilibrio entre campamento de beduinos hecho de guadua y otras subs- ingenieros, ni arquitectos, si tenemos el gusto estético
el costumbrismo y los estilos modernos. tancias malolientes, madera propicia para el fuego, la suficientemente educado para distinguir lo artístico de lo
En este estilo de vida, se constituyeron broma y la humedad”. (La Voz de Caldas, 1926. p.1) que no lo es […]” (La Gaceta de Occidente, 1928, p. 5) 6 “Último período o última etapa de algo”
(RAE, 2017, web).

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fachadas de edificios del centro y de casa de Hacia una mirada “buen vestir”; tercero, cómo, a través de los mecánico, en la estratagema que corres-
los barrios de clase alta. contemporánea y contextual cambios generacionales, los jóvenes contro- ponde a la orientación hacia contextos
en las prácticas del vestir vierten las formas recatadas, finas y elegan- construidos con los otros, tanto en la vida
La apariencia corporal responde a una tes del vestir para portar el cuerpo invirtien- privada como en la vida pública. En la ca-
escenificación del actor, relacionada con “Ocasionalmente se afirma que la ves- do tonos heterogéneos y diversos, lo que, pacidad de dar cuenta de sí, el vestir se
la manera de presentarse y representar- timenta es el cuerpo del cuerpo y, a atado a las lógicas consumistas, enmarca hace contextual, se hace performativo y se
se. Implica la vestimenta, la manera de la vista de ella, puede deducirse la si- dos problemas: por un lado, la referencia enmarca en una coreografía de ciudad.
peinarse y de preparar la cara, de cuidar tuación de ánimo de quien la lleva”. hacia una estética del vestir “bien”; por el En este marco, cabe resaltar que la ciu-
el cuerpo, es decir, un modo cotidiano (Elías, 2016, p. 121) otro, el lugar de la identidad de ciudad con dad ha dado entrada a formas contempo-
de ponerse en juego socialmente, según base en las estéticas corporales. ráneas para apreciarla; este es el caso de
las circunstancias, a través de un modo Estas tendencias devienen en que hoy los espacios de arte callejero y de murales,
de mostrarse y de un estilo. (Lebreton, Si se observan las formas de vestir en la se- la libertad se reduce a consumir formas de los cuales han conquistado espacios olvi-
2002, p. 80). gunda mitad del siglo xx, en ciudades de cli- vestir y administrar el cuerpo. Además, el dados de la ciudad, convirtiéndose en es-
ma frío, como Londres, Nueva York e, inclu- cambio climático ha otorgado cambios es- pacios de enunciación juvenil, donde se
La vida de la época congregó el buen ves- so, para aquel entonces Santa Fe de Bogotá, cenográficos que siguen imprimiendo un expresa aquella indumentaria de una ciu-
tir en espacios sociales conformados por la las prendas de colores eran sustituidas por factor de identidad de ciudad, en el sentido dad en un cambio continuo. Para ello, solo
iglesia, los cafés, los parques, los edificios tonalidades oscuras, tal como se puede apre- de que la identidad es aquí entendida como es necesario darse un paseo por la avenida
públicos y con fines burocráticos, y los edi- ciar en las películas de época. Dicha unifor- un proceso de construcción que dura toda Santander, la avenida Paralela o por algu-
ficios de entretenimiento como el teatro midad de cuerpos, a través de la moda, em- la vida y que consiste en el hecho de situar- no de los barrios populares como Villaher-
Olympia, construido en 1929 y demolido en pezó su transformación a partir de los años se en quien se es a través de los otros (Saul- mosa o Solferino, para observar aquellas
1978, pese a su riqueza arquitectónica. En- 60, con la incidencia del color, el look, el quin, 2014); en dicho marco identitario, la manifestaciones artísticas.
tre estos, los edificios que lograron sobre- rock’n roll y los movimientos juveniles; nue- ropa y las apariencias configuran una es- El vestir es multiforme en su significa-
vivir al tiempo y se distinguen por su valor vas tendencias que cambiarían para siempre trecha relación política. Esta apreciación do; es una técnica que imprime escenarios
cultural son: la gobernación de Caldas, el los gestos, las formas de vestir, caminar y de lleva a un diálogo contemporáneo, en el no solo físicos, sino también simbólicos,
edificio Sanz, la Casa Estrada, el Hotel Es- peinarse de hombres y mujeres. que se encuentran respuestas a interrogan- los cuales reflejan el estilo de vida en la ciu-
corial, la Catedral Basílica de Manizales, el Este fenómeno de “occidentalización” tes como ¿por qué los manizaleños encabe- dad; incluso es el reflejo de un encuentro
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

parque Caldas, el parque Fundadores y la trastocó las sociedades latinoamericanas zan el consumo de indumentaria a nivel generacional permanente en quienes ha-
plaza de Bolívar. En general, actualmen- y las ciudades colombianas, por lo que las nacional?, ¿para quién se visten los mani- bitan y transitan por lugares de la ciudad
te se conserva el centro histórico de Mani- nuevas generaciones empezaron a dinami- zaleños? o ¿a qué responde la urgencia de la vieja y quienes se apropian de la ciudad
zales, compuesto por 48 manzanas, donde zar sus andares y gestos, y a realizar todo “buena presentación” cotidiana del cuerpo contemporánea. El vestir representa iden-
hay 180 edificaciones declaradas como mo- un trabajo corporal gracias a la vestimen- en una ciudad como Manizales? tidades propias, compartidas y contextua-
numento nacional desde 1996 (Presidencia ta. Esto es evidente si se advierte, como se- La respuesta a dichas preguntas puede lizadas. Por eso, mediante la indumenta-
de la República de Colombia, 1996). ñala Saulquin (2014), que el vestir dicta sig- hallarse en la reflexividad que imprimen ria, se tiene en sumo grado la posibilidad
Tanto para esta ciudad como para otras nificados, estilos y modos de vida. los manizaleños al vestir, entendido este de “ser sí mismo” a la vez que se asume la
ciudades, la moda fue un dispositivo que Así las cosas, se pueden resaltar tres influ- acto como presentación práctica y cuidado apropiación de un gusto colectivo o la per-
conducía a prácticas de sí, un dispositivo ex- jos que llaman la atención: primero, la ma- de sí, en el cual la indumentaria enuncia tenencia a un lugar, el cual puede inferirse
clusivo y excluyente que dominaba la cor- nera en la que la transformación de los espa- continuamente información sobre dón- a partir de las prácticas más constitutivas
poreidad a su libre invención y creativi- cios físicos transforma, a su vez, los espacios de se está situado y dónde se habita; así, del habitar y el transitar espacios.
dad, pues las formas de vestir y del vestir sociales, planteando nuevas maneras de re- el trabajo hermenéutico popular decodifi- De esta manera, en la anual feria de Ma-
bien no solo obedecían a cierta pedagogía sidir y representar el lugar en el que se ha- ca las dimensiones sociales, económicas nizales, surge, por un lado, la remembran-
de clase oligarca, sino a la industria capi- bita y se vive; segundo, cómo la moda llega y emocionales del vestir. La inversión en za de la ciudad como el epicentro de arrie-
talista de la moda. En otras palabras, la a ser instrumento de control social, mien- indumentaria es proporcional a la dedica- ros paisas, cuyo vestuario está compuesto
moda o las formas de vestir terminaron tras se constituye como eje de la identidad ción, al trabajo y la inversión de sí mismo, por el sombrero aguadeño, el poncho y el
por entrar en el consumo. de una ciudad, expresada en la búsqueda del enmarcada, más que en el consumismo carriel, especialmente en las cabalgatas;

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por el otro lado, un estilo contemporáneo, Así, dado que la administración del cuer- en este ámbito. Ya que, como se resaltó en
donde las mujeres suelen usar blusas es- po corresponde a la administración de una el escrito, a mediados del siglo xx el gusto
cotadas y sombrero vaquero, acompaña- preocupación estética propia y de ciudad. En por el buen vestir yace fuertemente asocia-
dos de gafas de sol o deportivas, jeans ajus- otras palabras, es una experiencia intersub- do a un ethos7 de ciudad establecido en tér-
tados, con calzado casual o en cuero; los jetiva donde el vestir proporciona un objeto minos de la expresividad de una identidad
hombres visten similar pero portando ca- de conciencia y sentido, pues es evidente su colectiva, aunque discutible en los contex-
misetas casuales. Todo ello, convierte la fe- carencia en quien lleva la indumentaria in- tos urbanos actuales, donde los contenidos
ria de Manizales en el escenario temporal apropiada. El vestir como experiencia social de la estética se han transformado progre-
que se ajusta a la semblanza de quién se es incluye aprendizajes generados en diversos sivamente en términos puramente econo-
y de dónde se habita. espacios institucionales o mediáticos, ya mistas. Esto lleva a la necesidad de estable-
Contrario a lo anterior, durante el resto que configuran aspectos relevantes a la hora cer estudios sociales que proporcionen una
del año, el ritmo de la moda no solo conti- de la presentación de la persona en la vida mirada más amplia de la moda, más allá
núa asociado a la influencia publicitaria, y cotidiana (Goffman, 2009). de las prácticas comerciales, es decir, en
a la fuerza del mercado virtual y televisivo, Aunque todo ello surge de la necesidad sus criterios socioculturales y relacionales,
sino también a la capacidad crediticia de de aceptación social, también implica una pues el vestir es un asunto central para la
quien adquiere la indumentaria. Esto, por serie de problemáticas sociológicas que de- sociología contemporánea como constitu-
lo visto, se ha expresado tan eficazmente, ben ser analizadas y ampliadas, pues el re- ción de cuerpos que proyectan acciones con
que el comercio manizaleño ha permiti- ferente del “buen vestir” conduce a la para- sentido, identidad, formas de apropiación
do el aumento de centros comerciales, así doja del aburguesamiento social, siendo la espacial y de interacción social.
como un crecimiento desproporcional del desigualdad social su causa y su consecuen-
sector inmobiliario para las clases altas cia. Vemos que el mercado, continuamen-
y medias en la ciudad. Sobre este último te, alude a la importancia del “buen vestir”
aspecto es necesario analizarlo desde una como un salvavidas para la exclusión social
postura más crítica y completa. y la marginación, a cambio de la ligera sa-
tisfacción del lograr representar socialmen-
Conclusiones te la pertenencia a un estatus, poder, clase
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

o prestigio. Y, si bien, estar a la moda permi-


Este trabajo presenta una aproximación te adquirir aquellos efectos, llama la aten-
al cómo los usos del vestuario dimensionan ción la necesidad de analizar detenidamen-
una estética, no solo de quien lo porta, sino te esta situación puesto que, pese al vacío
también de los contornos en donde se habi- del discurso mercantil, es de resaltar que se
ta y se transita, siendo la estética del ves- han construido socialmente realidades que
tir un dispositivo de la memoria, capaz de devienen de lo que podríamos llamar el po-
definir los criterios de identidad colectiva; der las apariencias. Es un caso bastante com-
en este caso, buscar una explicación acerca plejo en un país con altos índices de des-
del alto consumo en el mercado de la moda igualdad social como el nuestro.
manizaleño. Por ello, fue necesario realizar Finalmente, en el caso manizaleño, cabe
una reconstrucción socio-histórica de la es- recalcar el juego de estrategias y tácticas
tilización de la ciudad, a partir de los años que se utilizan al momento de consumir,
30 y su incidencia en la configuración de pues la preferencia masiva hacia ciertas
un gusto social que define la importancia prendas e indumentarias no recae sola-
singular del “buen vestir” de acuerdo con a mente en tiendas de cadena o almacenes
dónde se va y con respecto a lo que se vive. de lujo, sino también en el mercado infor- 7 “Conjunto de rasgos y modos de comporta-
miento que conforman el carácter o la identidad de una
mal y crediticio, los cuales tienen un lugar
persona o una comunidad”. RAE 2017.

Estéticas del vestir, ciudad y gusto social: el caso de Manizales Fabián Herrera Morales
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PETPLAY:
Resumen
Keywords:
UNA APROXIMACIÓN A LA CARRERA Petplay es la práctica de actuar como un petplay, moral

MORAL DE SUS PRACTICANTES1*


animal o como el amo de una persona que career, stigma,
simula ser un animal. Esta investigación Goffman, symbolic
tuvo como objetivo encontrar cómo las per- interactionism.
sonas que practican petplay aprenden a vivir
con esta condición. Para ello, se realizaron
entrevistas a practicantes de petplay, a fin
de reconstruir partes de sus historias de
vida siguiendo los conceptos de la carrera mo-
ral de Goffman (2006). Como resultado, se
obtuvo que existen dos maneras de apren-
der a vivir como practicante de petplay, las Abstract
cuales se diferencian en la forma en la que
se percibe dicha práctica; en el impacto que Petplay is the practice of acting as an ani-
tiene el grupo sobre su práctica de petplay, mal or as the owner of a person who pre-
y en la manera en la que se enfrenta a las tends to be an animal. This research had
personas que juzgan o pueden juzgar dicha as objective to find how the persons who
práctica. El texto finaliza con una interpre- practice petplay learn to live with this con-
tación de los resultados desde la teoría de dition. For this, we interviewed petplay
Carlos Andrés Ardila Ortiz los rituales de interacción de Collins (2009) practitioners, in order to reconstruct parts
Estudiante de Sociología y con perspectivas sobre investigaciones fu- of their biographies following the mo-
Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá turas que traten temas similares. ral career concepts of Goffman (2006). As
caardilao@unal.edu.co a result, it was found that there are two
ways to learn to live as a petplay practitioner
Cristian Camilo Cano Wilches which differ from each other in the way
Estudiante de Sociología the practice is perceived; in the group’s
Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá impact on their petplay practice and in the
cccanow@unal.edu.co Palabras way they face people who judge or can jud-
clave: petplay, ge this practice. The text ends with an in-
carrera moral, terpretation of the results using Collins’s
estigma, Goffman, interactions rituals theory (Collins, 2009)
interaccionismo and with perspectives on future research
simbólico. about similar topics.

1* El presente artículo se presentó como una investigación para la clase de Interaccionismo simbólico en el semestre
2018-I.

Cítese así: Ardila-Ortiz, C. A. & Cano-Wilches, C. C. (2019). Petplay: una aproximación a la carrera moral de
sus practicantes. Revista Sigma (18), 50-60.
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Introducción toma siestas o ve televisión. De modo se- con personas en distintos ámbitos de la ticipantes fueron contactados a través de la
mejante, una entrevistada reportó que ella vida, como el trabajo o la familia. red social Tumblr, utilizando un blog espe-
Petplay es un juego de rol donde se actúa simplemente se comporta como un gato; A partir de este acercamiento al fenóme- cíficamente creado para esta investigación;
como un animal o como el amo de una per- caso contrario al de otro entrevistado, no, la pregunta problema planteada fue: una de ellas fue contactada por medio del
sona que simula ser un animal. Esta prác- quien indica que se reunía en moteles para ¿Cuáles son las formas por las que las per- sitio de conversaciones aleatorias Omegle y
tica implica entrar en un estado mental jugar el rol del amo con mujeres que inter- sonas aprenden a vivir con su gusto por las entrevistada a través de Skype, y la docea-
llamado literalmente headspace, en el que, pretaban el rol de vaca mientras tenían re- prácticas de petplay? Parafraseada en los tér- va fue entrevistada mediante un encuentro
o bien se da una separación entre la ac- laciones sexuales. minos sociológicos de Goffman, la pregun- personal gracias a contactos personales de
tuación de animal o de amo de este y las Dicho esto, con base en el concepto de ta sería ¿cuál es la carrera moral de las per- los autores en la ciudad de Bogotá.
otras personalidades que el practicante carrera moral, definida como “las experien- sonas que practican petplay? Con respecto a los datos demográficos de
desenvuelve en su vida cotidiana, o bien cias de aprendizaje y las modificaciones los participantes, ocho de las personas en-
se potencian ciertos aspectos de su perso- en la concepción del yo por las que pasan Metodología trevistadas viven en Estados Unidos, dos
nalidad, los cuales no pueden expresarse las personas estigmatizadas” (Goffman, en Australia, una en Colombia y una en
dentro de los espacios sociales más cotidia- 2006, p. 45), en esta investigación, se Los métodos empleados en este trabajo Canadá. En cuanto a la identificación de
nos1. Además, se puede agregar que el pet- describe de qué manera los practicantes se dividen en dos fases: la primera fue de género, siete de las personas entrevista-
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

play suele estar asociado con prácticas de de cada una de las formas anteriormente carácter exploratorio y se llevó a cabo bus- das se identificaron como hombres, cuatro
bdsm2, especialmente con la parte de do- mencionadas de petplay aprenden a vivir cando información publicada en sitios de como mujeres y una como no binaria. Las
minación y sumisión (ds). con su gusto poco común. internet dedicados a la práctica de petplay; edades reportadas van desde los 18 hasta
A grandes rasgos y con base en las entre- entre estos destacan blogs en la red social los 30 años de edad y una persona prefirió
vistas realizadas, se encontró que, cuando Planteamiento del problema Tumblr y portales web como Puppy Pride, mantener su edad en secreto.
se trata de encarnar los rasgos característi- cuya información nos permitió formular el Para guiarnos en la búsqueda de entre-
cos de un animal, es frecuente interpretar El acercamiento al tema del petplay empe- problema de investigación. vistas, hicimos un muestreo teórico, es
gatos y cachorros, y con menor frecuencia zó con la siguiente pregunta exploratoria: Tras la formulación del problema, entra- decir, un muestreo en función de las cate-
caballos, conejos y otros; mientras que, ¿Puede la práctica del petplay ser contempla- mos en la segunda fase. Esta fue de carác- gorías encontradas dentro la misma inves-
cuando se encarna al amo, se representa al da como un ‘estigma’3? Esta pregunta fue ter investigativo y se llevó a cabo tenien- tigación (Bonilla-Castro & Rodríguez, 1997,
papel de entrenador o de una persona do- respondida rápidamente de forma afirma- do en cuenta que la información recogida p.139). Así, a través de entrevistas semies-
minante dentro de la relación con el ani- tiva; es más, no solo resultó ser un estig- hasta el momento resultaba insuficiente; tructuradas y conversacionales, obtuvimos
mal. Además, es válido hacer notar que, ma, sino uno particularmente desacredita- por ello y a fin de reconstruir historias te- las partes de las historias de los entrevista-
dentro de esta definición, existen dos for- dor: en comparación con otros estigmas de máticas de vida, se acudió a la entrevista, dos que se relacionan con su estigma para,
mas distintas de practicar petplay: la prime- los entrevistados, sobre todo de índole se- en particular, se hizo una adaptación de la posteriormente, reconstruir la carrera mo-
ra de ellas es principalmente sexual, mien- xual –como ser transexual u homosexual–, historia oral temática propuesta por Aceves ral de personas que practican petplay. Por
tras que la segunda no. el de petplay es guardado con mayor fuerza y (1998, p. 222), ya que no nos interesamos ende, consideramos estas historias como
Lo anterior, lo vemos ejemplificado con temor de que sea descubierto. Por ello, to- en la vida entera de cada persona entrevis- las fuentes principales de los resultados de
un entrevistado, quien practica petplay en dos los entrevistados que portan este tipo tada sino que queríamos hacer énfasis en esta investigación, mientras la informa-
soledad; juega consigo mismo utilizan- de estigmas sexuales reportaron ser mu- las partes de su vida que fueran relevantes ción sobre el tema que encontramos publi-
do juguetes masticables, corre alrededor, cho más abiertos con estos que con el de pe- para los objetivos de la investigación. cada en internet es tomada como fuente
tplay. Así, este es un estigma que desacredi- Se realizaron 12 entrevistas a personas secundaria, de menor importancia.
ta profundamente al individuo –o que por que practican petplay y que accedieron a par-
1 Es importante mencionar que esta defini- lo menos así es pensado–, siendo la causa ticipar en la investigación4. Diez de los par-
ción ha sido construida a partir de las entrevistas realiza-
potencial o real de que se corten relaciones específicas deben siempre entenderse como ejemplifi-
das en la presente investigación. cativas del funcionamiento del fenómeno más que de
las particularidades de la situación de cada persona en-
2 Esta sigla hace referencia a prácticas usual- 4 No se hace mención ni de los nombres ni de
trevistada que, en todo caso, permanece anónima. Solo
mente consideradas eróticas que pueden encajar en los los seudónimos de internet de las personas entrevista-
queda por mencionar que todas las entrevistas fueron
términos de bd: bondage y disciplina; ds: dominación y das ya que la confidencialidad fue una de las condiciones
3 Goffman lo define como “un atributo pro- realizadas por los dos autores a lo largo de mayo de 2018
sumisión; y sm: sadismo y masoquismo. para acceder a la entrevista. Las referencias a entrevistas
fundamente desacreditador” (2006, p. 13). por medios virtuales y en persona.

Petplay: Una aproximación a la carrera moral de sus practicantes Carlos Andrés Ardila Ortiz y Cristian Camilo Cano Wilches
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Resultados que la mayoría de los entrevistados adqui- demostraron ser más combativos. Por suele ofrecer de sí misma, así como las
rieron el estigma después de haber adquiri- ejemplo, uno de ellos enfrenta el trato y la prácticas estigmatizadoras de petplay de la
Fundamentalmente, encontramos que do el punto de vista de los normales. Estas valoración negativa que recibe, al consi- persona. En consecuencia, los miembros
la relación de cada persona con su práctica personas, con frecuencia, llegaron a practi- derar que las personas que lo rechazan por de este grupo de personas, el grupo íntimo
de petplay es única. Sin embargo, a grandes car petplay a través de otras prácticas dentro practicar petplay y por salirse de la norma del estigmatizado, tienen un alto grado de
rasgos, hemos encontrado dos tipos distin- del bdsm o de gustos sexuales considerados no valen la pena; otro, enfrenta el rechazo conexión informativa con él.
tos de carrera moral, considerados como como poco comunes. A su vez, conocer a refugiándose en otras personas que tam- Entonces, se puede decir que dichas per-
tipos medios en el sentido de Durkheim una persona practicante de petplay y el acce- bién practican petplay al tiempo que pone sonas cercanas, con quienes se mantiene
(2001), quien plantea que “es verdad que so a información sobre este tema facilitó la sus gustos por encima de las expectativas una relación íntima, pueden aceptar com-
el tipo medio no podría determinarse con adquisición del estigma. de los demás. En cuanto a la forma predo- pletamente el estigma –cosa que ocurre
la misma claridad que un tipo individual, Contrario a lo anterior, una minoría re- minantemente sexual, los estigmatizados claramente cuando estas personas tam-
puesto que sus atributos constitutivos no portó que siempre lo ha tenido; tal y como son más pasivos, no enfrentan el rechazo bién lo comparten, de modo que una re-
son absolutamente fijos, sino suscepti- lo muestra un entrevistado cuando dice: directamente, más bien lo evitan; uno de lación de pareja puede convertirse en una
bles de variación” (2001, p.101). Con esto “I have always had a second personality ellos simplemente se acostumbró a recibir relación subrayada por la presencia per-
en mente, los tipos medios encontrados co- type I feel, having my pup side inside me preguntas del tipo de si tiene relaciones se- manente de la práctica de petplay, como es
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

rresponden a la carrera moral que se tiene for as long as I can remember. I’ve always xuales con animales de verdad. el caso de una entrevistada–, o aceptarlo
cuando la práctica de petplay no es una ac- wanted to be the dog that could relax and En la cuarta fase de la carrera moral, se- mientras esperan no ver ni saber dema-
tividad puramente sexual y aquella que se not worry”5. En estos casos, los entrevista- gún Goffman, el estigmatizado aprende a siado sobre la práctica estigmatizadora,
tiene cuando esta práctica sí lo es. dos tomaron conciencia de la rareza de su encubrirse (2006, p. 99). Esto es algo que como es el caso de un entrevistado cuyo
Igualmente, encontramos que la mayo- condición mientras crecían y aprendían el resultó común para ambos tipos de carrera esposo sabe que practica petplay, pero pre-
ría de los individuos vive el petplay con base punto de vista de los normales6. Cabe des- moral y se lleva a cabo a través del manejo fiere que no use su máscara de perro cuan-
en los dos tipos de carrera moral –formas tacar que, al llegar a la adultez, todas las de la información. En primer lugar, exis- do se encuentra en su presencia.
sexuales y no sexuales–, pues enfatizan personas entrevistadas7 sabían que su gus- te la tendencia de llevar una doble vida, es Otro punto fundamental del encubrimien-
la preponderancia de su práctica en una to por el petplay era desacreditador y que, decir, una situación en la que las personas to es el manejo de los símbolos del estigma.
de las dos categorías sin excluir o negar la de mostrarse, acarreaba consecuencias po- que conocen al individuo se dividen en dos A cerca de esto, las personas entrevistadas re-
existencia de la otra. Al mismo tiempo, tencialmente negativas grupos: los que “creen que conocen inte- portaron que su práctica consiste en ser ani-
se puede señalar que, entre ambos tipos, Luego, en la tercera fase, los estigmati- gralmente al hombre y quienes realmente males, tener un equipo [gear] que almacena
existen importantes similitudes y algunas zados aprenden a enfrentar la forma en la lo conocen” (Goffman, 2006, p.96). Tanto la en lugares específicos y restringidos, cuyo ac-
de las fases de la carrera moral transcurren que son tratados por los normales (Goff- práctica del petplay, como aquella informa- ceso controlan; los más característicos fueron
de forma indiferenciable. Teniendo ello man, 2006, p. 99); en este punto, sí en- ción personal que el estigmatizado no quie- cajones, closets y habitaciones. El equipo de
en cuenta, a lo largo de esta exposición se contramos diferencias en cada tipo de re adscribir a su imagen pública se ocultan, un practicante de petplay puede ser fácilmen-
aclarará en qué casos las carreras morales carrera moral. En el caso de la predomi- con mayor ahínco, del núcleo familiar y los te relacionable con el estigma y, por lo tanto,
coinciden y en qué casos divergen. nantemente no sexual, los entrevistados individuos con vínculos laborales. potencialmente desacreditador en sí mismo.
En oposición a ellos, se evidenció, en to- Esto, en realidad, depende de lo que Goffman
Fases de la carrera moral dos los entrevistados, la existencia de un (2006, p. 66) llamó la capacidad codificadora de la
5 “Siempre he sentido que tengo un segundo grupo de personas cercanas, conformado audiencia, es decir, de la capacidad que tienen
tipo de personalidad, teniendo mi lado cachorro dentro
Las primeras dos fases de la carrera moral por amigos y, a menudo, la pareja; quie- las personas de reconocer que está relacio-
de mi desde que tengo memoria. Siempre he querido ser
corresponden a la interiorización del punto nes, con independencia de si son o no prac- nado con la práctica de petplay, cuando ven
el perro que puede relajarse y no preocuparse”. Traduc-
de vista de los normales y a la toma de cons- ción propia. ticantes de petplay conocen bien las identi- alguna parte del equipo. Un ejemplo espe-
ciencia de que se tiene un estigma determi- dades sociales y personales del practicante. cífico corresponde a un entrevistado, quien
nado y sus consecuencias (Goffman, 2006, 6 Para este contexto, entiéndase normales Dicho en otras palabras, se trata de un gru- suele llevar puesto un collar de su gear el cual,
como aquellas personas que no practican petplay.
p.46); para estas fases, no se encontró una po íntimo de personas que conocen some- si bien llama la atención, no deviene en un
diferencia importante entre los dos tipos de ramente lo que la persona ha hecho en su signo desacreditador en tanto no es externa-
carrera moral. Por el contrario, se evidenció 7 Con una posible excepción, de la persona biografía; la información que la persona mente relacionado con el petplay.
que se reservó su edad.

Petplay: Una aproximación a la carrera moral de sus practicantes Carlos Andrés Ardila Ortiz y Cristian Camilo Cano Wilches
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Finalmente, el petplay se practica en lu- algo que la permea y se vuelve determinan- practicantes; el aprendizaje no se da com- forma menos intensa, y en ese sentido, la
gares “seguros”. En la mayoría de los entre- te en cuanto a su desarrollo. pletamente al margen de otras prácticas influencia que el grupo tiene sobre la prác-
vistados, estos sitios son sus propias casas, En general, encontramos que todos los de petplay sino que se construye, en buena tica de petplay del estigmatizado no es tan
especialmente dentro de sus habitaciones; entrevistados establecieron una relación medida, a partir de ellas. Varios estigma- marcada. Mientras un entrevistado mani-
sitios privados alquilados o que pertene- de algún tipo con alguna comunidad de tizados reportaron haber buscado petplay festó que mantiene pequeñas interacciones
cen a la pareja en caso de que esta también practicantes de petplay; por lo que el Inter- en sitios online y ver cosas que pusieron con otras mascotas, a quienes solo los con-
practique petplay. También se practica en net es comúnmente el medio por el cual en práctica ellos mismos. Más lejos, te- sidera conocidos, une entrevistade10 dijo:
lugares públicos como bares y clubs en los esta relación se establece en un princi- nemos al practicante de petplay que, en su “It’s given me more friends to play with, but
que se acepta a personas practicando petplay pio. En algunos casos, se evidenció que los relación directa con otros estigmatizados, it hasn’t really affected my beliefs on the
o cuyo escenario está relacionado con te- vínculos trascendieron el medio virtual y descubrió nuevas facetas y experimentó matter. We’re just any group of people that
máticas bdsm; en algunos casos, son luga- así hubo entrevistados que comenzaron a nuevas formas de hacer petplay. Por tan- share an interest”11. Si bien se establece una
res para personas lgbti en los que las prác- practicar petplay con otros entusiastas y a to, tenemos que esta es la forma en la que relación con otros entusiastas, esta no de-
ticas como el petplay pueden ser aceptadas considerarlos parte de su círculo cercano. unas prácticas muy secretas comienzan a termina por completo la forma en la que la
pero no necesariamente queridas. Estos Un entrevistado en particular reportó con- transmitirse y se crea una comunidad de persona vive el petplay. Los entrevistados que
son, según Goffman, los lugares en donde siderar al grupo de estigmatizados con el conocimiento de este estigma en cuanto encajan en este tipo de carrera moral, ven
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

el estigmatizado es tratado cortés y penosa- que se relacionaba y sostenía vínculos afec- a una visión compartida y maneras más o en el petplay algo predominantemente sexual
mente (2006, p. 100). Por último, se prac- tivos como su pack, esto es, como una ma- menos definidas de practicarlo9. y, al mismo tiempo, privado, que no depen-
tica petplay en lugares públicos y abiertos, nada respecto a la cual tiene un sentimien- Sin embargo, aunque se observó una re- de de sus relaciones con grupos de practican-
los cuales usualmente podrían considerar- to de pertenencia. gularidad en cuanto a la búsqueda de per- tes. Empero, cabe resaltar que su práctica
se prohibidos pero en los que la unidad del No sobra mencionar que las relaciones sonas con el mismo estigma, encontramos tampoco ocurre al margen o por fuera de la
grupo de estigmatizados, o sea su reunión, que se dan en estos grupos suelen operar que en este punto existe una diferencia en- comunidad de conocimiento. En últimas,
permite que puedan sentirse seguros. Esto basándose en reglas, tácitas o explícitas, tre los dos tipos de carrera moral: en el tipo su práctica está relacionada con lo que ha-
se evidencia claramente en uno de los en- con respecto a no revelar las identidades predominantemente no sexual esta bús- cen otros estigmatizados, mas no se encuen-
trevistados, quien practica petplay en gru- sociales de otros miembros del grupo. Por queda es más intensa. Los entrevistados tra determinada por estos.
po, en espacios públicos [pup space in public] ejemplo, una entrevistada mencionó que que encajan en este tipo de carrera moral En cuanto a la conexión informativa con
explorando o pasando tiempo en parques. una regla de comunidades de este tipo de establecieron vínculos significativos con otros estigmatizados, no encontramos una
Otra dinámica observada, aunque en me- estigma –se refirió en especial a las de Fet otros estigmatizados de su tipo y los con- diferencia característica, determinada por
nor medida, es la de los rites de passage, algu- Life8– es no “outear” [sacar del closet] a las sideran importantes. Por ende, en gene- el tipo de carrera moral. Las relaciones que
nas de las personas que más escondían sus personas que ahí se encontraban. No obs- ral, el grupo tiene un mayor impacto en las los practicantes de petplay establecen con
prácticas de petplay debían realizarlo en lu- tante lo anterior, y como veremos, la confi- creencias y actitudes del individuo frente otras personas que comparten el mismo es-
gares aislados de los que ocupan habitual- dencialidad no significa que algunos prac- al estigma, y en consecuencia, en la mane- tigma tienden a variar según su cercanía;
mente para alejarse de su personalidad co- ticantes de petplay no puedan tener reservas ra en que lo practica. Por ejemplo, un en- así, encontramos que los entrevistados
tidiana y entrar al headspace. frente a otros practicantes. trevistado mencionó que su práctica de pet- comparten información personal exterior
El acercamiento del estigmatizado a play pasó de ser puramente sexual a incluir al estigma, como dónde viven y trabajan,
El endogrupo otras personas que practican petplay es un aspecto social conforme estableció vín- mayormente con otras personas estigma-
de suma importancia pues, es a través culos con otros entusiastas. tizadas con quienes son más cercanos y
Para dar cuenta de la carrera moral de los de estas relaciones que, el estigmatiza- Paralelamente, en la carrera moral en la
practicantes de petplay, es necesario hablar do aprende también a practicar petplay, o que el petplay es predominantemente sexual,
de las relaciones y el sentido de estas, que por lo menos modifica la forma en la que el acercamiento a otros practicantes se da de 10 Se eligió esta palabra para expresar la identi-
ficación no binaria, “Non-Binary”, de esta persona.
se pueden establecer con otros practican- lo ha venido haciendo. Se aprende petplay
tes, lo que se propone realizar a continua- mientras se establecen vínculos con otros
ción. Si bien el establecimiento de relacio- 9 El tema de cómo ciertas prácticas se trans- 11 “Me ha dado más amigos para jugar, pero
miten de unos estigmatizados a otros puede ser un tema no ha afectado mis creencias en el asunto. Solo somos un
nes no es una fase de la carrera moral, es
de investigación en sí mismo del cual aquí solo se esboza grupo cualquiera de personas que comparten un interés”.
8 Red social que se define como ofrecida “para
un ejemplo. Traducción propia.
la comunidad bdsm”.

Petplay: Una aproximación a la carrera moral de sus practicantes Carlos Andrés Ardila Ortiz y Cristian Camilo Cano Wilches
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mantienen vínculos de afecto como parejas estereotipos que se asocian con el estig- la práctica de petplay es principalmente se- tienen un interés mayor por, y buscan con
o amigos mascotas. ma; él específicamente dijo que le gusta- xual o no. Las dos carreras morales son si- más intensidad, establecer relaciones con
Con respecto a lo anterior, una de las en- ba demostrar a las personas ajenas que los milares o indistinguibles la una de la otra otros estigmatizados que los que llevan prác-
trevistadas dice que, además de su pareja, que practican petplay no son unos locos con en las fases 1, 2 y 4 del esquema de la carre- ticas predominantemente sexuales. Análo-
las personas que conoce que también prac- máscaras. Este tipo de manejo de la ten- ra moral de Goffman (2006). Es decir, hay gamente, sus prácticas se ven mucho más
tican petplay solo tienen una idea general sión del estigma es un tipo de enmascara- similitudes en cuanto a la interiorización afectadas por la relación con otros estigma-
de donde vive, pero que no saben más in- miento que hace que el individuo que prac- del punto de vista de los normales antes de tizados que las de quienes lo ven como algo
formación personal. Asimismo, se pue- tica petplay se preocupe por los estereotipos la adquisición del estigma o mientras se fundamentalmente sexual.
de mencionar el caso de un practicante que se asocian incidentalmente con su es- toma conciencia de este y en cuanto a ser Estos resultados pueden ser interpreta-
miembro de una gran comunidad de pet- tigma (Goffman, 2006, p. 123). conscientes de sus consecuencias en tan- dos desde la teoría de los rituales de inte-
play, quien solo da información general de Finalmente, teniendo en cuenta la iden- to práctica desacreditadora –fases 1 y 2–; racción de Collins (2009) en cuanto ambos
sí mismo a sus amigos cercanos, mientras tidad de los entrevistados con respecto al es- asimismo, hay similitudes en cuanto a la tipos de carrera moral pueden verse como
que los otros miembros solo conocen su tigma, encontramos semejanzas en ambas forma en la que los practicantes de petplay precipitados de Rituales de Interacción (ri)
identidad de practicante de petplay. carreras morales. En general, su identidad encubren su estigma a través de una doble específicos, cuyo foco de atención coinci-
La relación con el grupo en cuanto a las no se define totalmente por el petplay. No vida simple –fase 4–. dente y el estado emocional compartido
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

posibilidades de acciones políticas en favor hay nada cercano a una alineación endo- Realmente, la fase de la carrera moral son diferentes; en ese sentido, la solidari-
de los estigmatizados sí varía en función grupal en la que el individuo siente que per- en la que se encuentran diferencias es en dad grupal, los símbolos de esta relación y
de si la práctica de petplay es predominan- tenece, ante todo, al grupo de individuos la tercera, correspondiente a la manera en la energía emocional que emana de la efer-
temente sexual o no. Cuando la práctica es que comparten su estigma. En consecuen- la que se enfrenta al cómo las demás per- vescencia colectiva también lo son.
mayormente sexual, como se ha dicho, la cia, los practicantes del petplay reconocen sonas tratan a quienes poseen el estigma. Aplicando esto a nuestro fenómeno, se
conexión con el grupo no solo no es muy que es una parte de sus vidas –de variable Por su parte, en las carreras morales en las ve cómo hay diferencias entre las situacio-
fuerte, sino que no se piensa que se deba importancia según el caso– a la que se ajus- que prima la práctica no sexual de petplay, nes donde la persona practica petplay: bien
hacer algo en pro del estigma para conver- tan, pero que no los define totalmente. se encontró que los estigmatizados son más en público o bien en privado, ya sea acom-
tirlo en algo más aceptado en la sociedad. Esto no quiere decir, no obstante, que combativos frente al rechazo de los norma- pañada o sola, y con un énfasis sexual o
Con frecuencia, se considera que el petplay, haya una alienación exogrupal en la que les, puntualmente, buscan con mayor inte- no sexual. Es decir, son rituales particu-
al menos en su parte sexual, es algo que al individuo se le pida identificarse con los rés ser aceptados por quienes no practican lares enmarcados en interacciones dife-
debe permanecer privado. Tal es el caso de normales, ya que estos no existen; o al me- petplay. En cambio, los estigmatizados que renciadas, impulsadas por, y que generan
uno de los entrevistados, quien considera nos no se vio en ninguna entrevista la exis- llevan una práctica principalmente sexual ciertas emociones, pero que siempre tie-
que la parte sexual es algo que no debe ver- tencia de instancias que pidan al individuo de petplay no reportaron esta actitud, sino nen como foco la práctica del petplay en sí
se en público. De forma similar, otra entre- practicante de petplay que se considere una que prefieren evitar el enfrentar el modo en misma, es decir, en lo que hacen cuando
vistada se centró en la parte sexual del pet- persona “normal”. Con esto no se quiere de- el que son tratados y mantener su estigma se entregan a su estigma.
play y dejó ver su reducido interés en hacer cir que no haya quienes quieran normalizar en privado, pues, no tienen un fuerte inte- Según Collins “los individuos buscan EE12
algo por el grupo al considerarlo algo “pe- a quienes practican petplay; simplemente se rés en ser aceptados por los normales. y sienten las situaciones atrayentes o re-
queño” en comparación con asuntos como afirma que no se encontraron instituciones En cuanto a la relación con el endogru- pulsivas de acuerdo con la cantidad de EE
el racismo y el sexismo. que, reconociendo este estigma en los indi- po, encontramos que todas las personas que sus RI puedan proveerles” (2009, p.
En contraste con esto, cuando el petplay viduos, les pidan que se consideren desde el que practican petplay mantienen relaciones 67). Se buscan las situaciones que procu-
no es sobre todo sexual, los estigmatiza- punto de vista de quienes no lo tienen. con personas que también lo hacen. No se ren energía emocional –la mejor posible–.
dos tienden a mostrarse más interesados encontró evidencia de que el petplay pueda De este modo, los practicantes de petplay
en defender las prácticas de petplay contra Conclusiones practicarse en auténtica soledad ni por fue- que obtienen energía emocional de ritua-
la estigmatización y el desacreditamien- ra de una visión compartida del estigma ni les de interacción no sexuales con un gru-
to social; luchan contra el estigma de for- Para finalizar, en primer lugar, desta- de formas más o menos claras de practicar- po específico seguirán buscando la energía
ma más visible. Por ejemplo, uno de los caremos que la carrera moral de los indi- lo. A manera de diferencia entre ambas ca-
estigmatizados practica la forma de en- viduos puede dividirse en dos tipos me- rreras morales, las personas que llevan prác-
cubrimiento, consistente en reducir los dios, correspondientes a si el carácter de ticas de petplay principalmente no sexuales 12 Collins (2009) utiliza esta sigla para referirse
a Energía Emocional.

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emocional ahí y se verán más influencia- Este modelo en el que las personas estig-
dos a defender su aceptación porque es algo matizadas tienen distintas actitudes hacia
que trasciende lo privado y se vuelve públi- el endogrupo y hacia la lucha por la acepta-
co hasta cierto punto. En cambio, los que ción social de su estigma podría ser encon-
encuentran su energía emocional en actos trado, a través de investigaciones posterio-
sexuales, de carácter privado y mucho más res, en individuos portadores de estigmas
restringidos frente a los otros –tanto estig- similares, los cuales también son asocia-
matizados del mismo tipo como los nor- dos con el bdsm. Esto ya se esbozó en algu-
males–, no necesitan abogar por que estos nas entrevistas realizadas en esta investi-
rituales sean aceptados socialmente, pues gación, en las que las personas relacionan
visto desde un sentido práctico es algo que el encubrimiento de las prácticas de petplay
está garantizado y se puede llevar a cabo con el encubrimiento de las prácticas de
independientemente de su aceptación; in- otros gustos sexuales o considerados tales.
cluso, para algunas personas, esto puede De este modo, consideramos que eventual-
leerse precisamente como lo particular y mente podrían encontrarse similitudes
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

característico de la práctica de petplay, que en las formas de carreras morales de otros


hace que se genere la energía emocional estigmas, en relación con la lucha por la
que efectivamente se produce en el ritual. aceptación social más allá del petplay.

Referencias bibliográficas

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LA MODA DEL Resumen

TABACO:
Este artículo describe explicativamente la Keywords:
difusión del consumo de tabaco en Europa tobacco, snuff,
entre los siglos xvii y xviii. A partir de fuen- cigar, fashion,
tes principalmente secundarias, se detalla Europe
la extensión del consumo del tabaco en Eu-
ropa, a través de un proceso de aculturación,
EL RAPÉ Y EL CIGARRO EN EUROPA (SIGLOS en el cual la absorción nasal y la fuma de ta-

xvii-xviii)
baco se incorporaron a las formas de vida de
la cultura europea. El artículo contribuye
a explicar las razones por las cuales el con-
sumo de tabaco en dicha época varió de ser
usado con intenciones místico-religiosas y
medicinales, a ser utilizado, fundamental-
mente, con fines hedonísticos por medio de
la moda del rapé y el cigarro.
Abstract

This article describes explanatory the


diffusion of tobacco consumption in Eu-
Johan Sebastián Torres Güiza1* rope between the XVII and XVIII centuries.
Estudiante de Historia y Archivística The extension of tobacco consumption in
Universidad Industrial de Santander Europe through a process of acculturation,
johan.0221@hotmail.com in which the nasal absorption and smo-
king of tobacco were incorporated into the
life forms of European culture, is detailed
from mainly secondary sources. The arti-
Palabras clave: cle helps to explain the reasons why tobac-
tabaco, rapé, co consumption at that time varied from
cigarro, moda, being used with mystic-religious and me-
Europa. dicinal intentions to be used, mainly, for
hedonistic purposes through the fashion
of snuff and cigarettes.
1* Integrante del grupo de investigación Estudios Históricos en Redes Sociales (eshires), miembro de la Red de Inves-
tigación Hispanoamericana en los Tiempos Modernos (rhitmo), Beneficiario del programa de Fomento a la Investiga-
ción (2016 y 2019) del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (icanh).

Cítese así: Torres-Güiza, J. S. (2019). La moda del tabaco: el rapé y el cigarro en Europa (siglos xvii-xviii). Re-
vista Sigma (18), 62-76.
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Introducción esnifar polvo de tabaco podían ser bifurcos, en la cabeza, reteniéndolo allí lo más que El mestizaje cultural del
en forma de “Y”, bitubulares o angulares, pueden por encontrar en ello placer. Y es tabaco
El tabaco es una planta de origen ameri- como se muestra en la Imagen 1. Esta for- tanto lo que se llenan de este humo cruel,
cano que logró expandirse mundialmente. ma de consumo fue fundamentalmente ri- que, debido a sus excesos, dan en tierra Para nombrar y definir los múltiples
Aunque se desconoce cómo se inició el in- tual entre los indígenas americanos, usa- como muertos y quédanse allí privados la mestizajes o procesos de mezcla, existe
terés del ser humano por el tabaco y su con- do como “cura mágica [donde] el curandero mayor parte del día o de la noche. Otros se una amplia gama de términos –hibrida-
sumo, de acuerdo con los registros de los sopla rapé en las fosas nasales del enfermo, contentan con aspirar de este humo sólo ción sincretismo, creolización, métissage y
cronistas (Acosta, 2003; Castro, 1620; De la o como cuando se lo administra a los prin- hasta atolondrarse, sin ir a más (citado en mélange– referentes al fenómeno dominan-
Vega, 1991; De las Casas, 1876; Fernández de cipiantes en ciertas ceremonias” (Wilbert, Wilbert, 1976, p. 17). te durante los siglos xvi y xviii en Améri-
Oviedo & Valdés, 1851) sabemos que el culti- 1976, p. 15). Junto al tabaco de humo, el ta- ca (Wade, 2003, p. 274). En este apartado,
vo y consumo del tabaco con fines rituales y baco en polvo fue la forma de consumo que Así mismo, el médico toledano, Francis- nos referimos a un mestizaje en el plano
médicos se encontraba generalizado en casi más rápido se extendió en Europa durante co de Hernández, describió la forma en la de las relaciones culturales, lo que algunos
todo el territorio americano, tanto insular los siglos xvii y xviii, propiamente con la que los indígenas fumaban con ayuda de han definido con el concepto de acultura-
como continental, a inicios del siglo xvi. moda de aspirar rapé o snuff. un “pequeño tubo de madera o de caña” ción1; por lo tanto, entendemos el tabaco
Los indígenas americanos consumieron en la cual introducían la hoja de tabaco y en cualquiera de sus formas de consumo
el tabaco de múltiples maneras, “aprove- encendían a un extremo, con lo cual, “[…] como un elemento cultural que sufrió un
chando su efecto bifásico: en pequeñas recibían el humo apretando el tubo con la proceso de integración y asimilación a ni-
dosis, el tabaco servía como estimulante, boca y tapándose con los dedos las narices vel social y cultural, durante el proceso de
analgésico e inhibidor del hambre y la sed; para que más fácilmente penetrase con la mestizaje tri-racial americano, en tres fa-
en cambio, en dosis mayores, producía es- inspiración del aliento hasta el pulmón” ses sincronizadas entre sí: cambios en la
tados de conciencia alterados” (Wilbert, (citado en Micheli, 2015, p. 131). razón del consumo, extensión de las siem-
1994, p. 54; Escohotado, 1998, pp. 31-32; Dicho esto, este artículo tiene por propó- bras y consumo, y nuevas palabras y cos-
Shultes & Hofmann, 2000, p. 64). A excep- sito describir explicativamente la difusión tumbres respecto a su uso.
ción de la inyección intravenosa, los indí- Imagen 1. Artilugios para esnifar tabaco en polvo.
del consumo de tabaco en Europa entre los Según Wilbert (1994, p. 50) existen dos
genas americanos consumieron tabaco por Fuente: García-Galló & Correa-García (2000, p. 25) siglos xvii y xviii, en un proceso de mesti- tipos de distribución del tabaco, a saber:
las vías gastrointestinal (mascado, bebido, zaje cultural, en el que los atributos ritua- distribución sin significado cultural y dis-
lamido y como enema), respiratoria (absor- les del tabaco, de humo y polvo, fueron ba- tribución culturalmente significativa. La
ción nasal y fumado) y percutánea (aplica- Contrario a lo anterior, enrollar, encender nalizados con la extensión del consumo de primera se refiere a la distribución del ta-
ción sobre la piel y administración ocular), y absorber el humo del tabaco, es decir, fu- cigarros y el rapé entre la sociedad europea. baco en Europa y demás continentes du-
cada una de ellas, con una multitud de va- mar, fue y es la forma más extendida y co- En este sentido, el presente texto se divide rante los siglos xvii y xviii; la segunda
riantes según su temporalidad y espacio rriente de consumir las hojas del tabaco. En en tres apartados: el primero problematiza hace referencia a la distribución del taba-
geográfico (García-Galló & Correa-García, 1565, Bezoni describió cómo los indígenas el mestizaje del tabaco y su aculturación en co, por agentes humanos, en América –
2000; Wilbert, 1994, 1976; Gately, 2003). americanos chupaban el humo del tabaco: la sociedad europea; el segundo, explica las continental e insular–, entre los indígenas
El consumo del tabaco por absorción na- razones por las cuales se extendió el tabaco
sal fue una de las prácticas mayormente […] cuando estas hojas [de tabaco] están en polvo –en forma de rapé o snuff– y el taba-
extendidas en la América prehispánica. en sazón, córtanlas y hacen de ellas ma- co en humo –en forma de cigarros– en Eu- 1 Según Spicer (1975), el concepto de acul-
turación se refiere a “aquellos fenómenos que resultan
Su consumo consistía básicamente en se- nojos que cuelgan junto al fuego de sus co- ropa; finalmente, se presentan unas consi-
cuando dos grupos que tienen culturas diferentes entran
car las hojas del tabaco al viento o al sol, cinas hasta que se resecan. Y, cuando les deraciones en torno a la moda de consumir
en contacto directo y continuo, con los subsiguientes
sobre un fuego o colocadas debajo de bra- apetece usar de ellas, en una hoja de su tabaco entre los siglos xvii y xviii. cambios en la cultura origina de uno o ambos grupos” (p.
sas ardientes para luego ser machacadas, grano [mazorca de maíz] ponen otra [de 34). Igualmente, para la Social Science Research Council,
pulverizadas y cernidas; el polvo obtenido tabaco] y las aprietan en rollo. Después, “comprende aquellos fenómenos que resultando cuando
grupos que tienen culturas diferentes entran en contacto
era ingerido por la nariz, a través de tubos encendido un extremo y metido el otro en
directo y continuo, con los subsiguientes cambios en la
que se ubicaban dentro de las fosas nasa- los labios, chupan de él hasta que el humo
cultura original de uno o de ambos grupos” (Citado en
les. De acuerdo con García Gallo y Correa se les entra en la boca, en la garganta y Castaño, 2002, pp. 117-118).
García (2000, p. 25), estos artilugios para

La moda del tabaco: el rapé y el cigarro en Europa (siglos XVII-XVIII) Johan Sebastián Torres Güiza
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prehispánicos hasta 1700, donde el tabaco fueron buena excusa para acercase cada vez la inexplicable afición desmesurada a este en cuanto a la siembra y consumo del ta-
fue utilizado principalmente con fines reli- más a la planta americana3. y el no poder prescindir de su consumo, lo baco en la cotidianidad de las personas du-
giosos y prácticas afines como la curación. Entre los siglos xvii y xviii, el tabaco que hoy día llamamos adicción, y que, du- rante el siglo xviii, evidente en la imple-
En este apartado, se hace referencia a la pasó rápidamente de ser un elemento sa- rante la época colonial fue calificado como mentación de los impuestos y la creación
distribución del tabaco en el mundo entre cro a uno farmacéutico y, posteriormente, un vicio banal5. de monopolios estatales, primero en Euro-
los siglos xvii y xviii, proceso que fue dis- a uno puramente placentero y hedonísti- Ya para el siglo xviii, gran parte del pa y luego en América (Luxán & Bergasa,
perso y diacrónico. Entre los investigado- co. En el proceso de extensión de las siem- mundo conocía y consumía el tabaco. Esta 2003; Pinilla, 2015; Torres, 2015).
res, se acepta que la primera ruta que rea- bras y del consumo del tabaco, confluyeron extensión en las siembras y el consumo del Finalmente, el mestizaje lingüístico en
lizó el tabaco fue del continente americano múltiples actores y circunstancias, los cua- tabaco –principalmente el hábito de fumar territorios americanos inició con la creación
a Europa, desde donde se diseminó por va- les causaron profundas transformaciones y el esnifar rapé– transformó las formas de de nuevos términos para designar todos los
rios caminos a todo el mundo. Al parecer, en la cultura del tabaco4; entre ellas, está vivir de los habitantes de Europa y Améri- elementos del mundo natural y las costum-
fueron los marineros de los viajes de Colón ca; por tanto, podemos hablar de una re- bres que eran nuevas para los europeos. La
y los adelantados los primeros que intro- contextualización, una creación de for- introducción del tabaco en Europa, no solo
dujeron el tabaco y el acto de fumar en Eu- 3 Durante la segunda mitad del siglo xvi y mas de expresión mestizas: por una parte, propició la creación de nuevos hábitos, sino
hasta finales del siglo xviii, el aumento en el consumo
ropa (García-Galló & Correa-García, 2000; los europeos durante los siglos xvi y xviii también la formulación de nuevas palabras
del tabaco en países como España, Portugal, Francia,
Comín & Aceña, 1998); por lo que, los eu- transformaron su cotidianidad, incluyen- en la cotidianidad de sus habitantes. Por
Países Bajos e Inglaterra fue incitado, en parte, por la
ropeos que arribaron al continente ameri- publicación de distintos tratados médicos que recomen- do alcaloides extranjeros, como el tabaco y ejemplo, durante el siglo xvi no existió el
cano rápidamente adoptaron el hábito de daron el tabaco para tratar múltiples dolencias y enfer- el chocolate americano; el café árabe y el té verbo “fumar”. En su momento, se utiliza-
fumar. Al respecto, el obispo de Chiapas, medades. Fue el médico sevillano Nicolás Monardes y su asiático; por otra, los habitantes de Amé- ban analogías como “beber el humo”, “beber
obra Historia medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias
Bartolomé de las Casas, denunciaba que rica transformaron su consumo del taba- tabaco”, “tomar sahumerios”, entre otras,
Occidentales (1565-1674) quien recomendó, inicialmente, el
esa “práctica bárbara” se estaba disemi- co, tornando la práctica de fumar y esnifar para describir la acción de aspirar y despe-
consumo de las hojas de tabaco tanto para aliviar resfria-
nando entre sus compatriotas y advertía dos como para utilizarlas como antídoto de venenos. esta planta de algo sacro y divino en una dir el humo producido por la combustión del
sobre su intensa adictividad2. actividad secular y cotidiana. Claramente, tabaco en cigarros, pipas o cigarrillos. Hasta
Inicialmente, el tabaco fue utilizado con Aunque diferentes tratadistas como Juan de Castro con se impuso el carácter económico europeo el siglo xvii, se deja la noción de beber algo
su Historia de las virtudes y propiedades del tabaco (1620), Antonio
fines místico-religiosos, la planta cumplía seco para imponer el verbo “fumar” como la
Lavedan y Juan Navarro en “Jardín Americano” (1801) mo-
un rol importante en los ritos, ceremonias acción de consumir, disfrutar y aprovechar
tivaron el consumo del tabaco para aliviar las enfermeda- finalizar el siglo xvi, el tabaco había alcanzado Indostán,
y medicina de los indígenas americanos. des producto del desequilibrio de los humores del cuerpo Indochina y Java, llevado por traficantes y misioneros los efectos farmacológicos del tabaco (Schi-
Después del siglo xvii, el tabaco deja de humano, fue el alcaloide, nombrado en honor al emba- portugueses (González, 2004, pp. 59). A Tailandia, Cam- velbusch, 1995, p. 123).
cumplir un papel sagrado como vehículo de jador Jean Nicot, el que cautivó a los europeos. En otras boya, Sri Lanka y Goa el tabaco ingresó gracias a la ruta En este sentido, debemos pensar el mes-
palabras, la mágica y adictiva sustancia, conocida como comercial que la Corona Española había trazado desde
éxtasis y alimento para los espíritus en gran tizaje cultural del tabaco desde lo que Wade
como nicotina, dio paso a un consumo centrado, casi ex- Nueva España a Filipinas. El enclave comercial de los por-
parte de las comunidades indígenas ameri- (2003, p. 278) ha llamado una “ideología
clusivamente, al placer, cuyos principales protagonistas tugueses en Macao propició la introducción del tabaco en
canas para ser utilizado, casi totalmente, durante el siglo xvii y xviii fueron el rapé y el cigarro. China. Las factorías de los portugueses en la costa occi- todo-inclusiva de la exclusión”, un proce-
con un carácter secular (Wilbert, 1994, p. dental africana fueron la puerta de entrada del tabaco en so por el cual se re-crean los propósitos del
53), incorporándose, progresivamente, en 4 Establecer las rutas de extensión del tabaco, África, pues, a finales del siglo xvi se cultivaba en toda consumo del tabaco. De ahí que el tabaco
además de ser arduo, resulta desacertado por las dife- África ecuatorial (Gately, 2003, pp. 63-65).
la vida de los europeos sin ningún objeti- desde el siglo xviii perdiera casi mundial-
rentes posturas al respecto, puesto que difieren, unas de
vo más trascendente que el placer; aunque 5 El obispo de Chiapas, Bartolomé de las Ca- mente su carácter místico-religioso, para
otras, en aspectos como los múltiples actores; las guerras
sas, fue uno de los primeros en percibir lo intensamente
las cualidades médicas atribuibles al tabaco entre las naciones europeas; las rutas comerciales entre
convertirse en una planta de uso hedonís-
adictivo que era fumar “cohíbas”, comentando que “no
Europa, Asia y África; el contrabando y demás facto- tico que disfrutan hoy día más de mil mi-
está en el poder de los usuarios rehusarse [a] ese gusto”.
res que intervinieron en la conquista del tabaco en el
No obstante, la noción estuvo inadvertida hasta el siglo llones de consumidores y mata, cada año,
mundo. más de siete millones de personas (Organi-
xviii, cuando el término addiction, aparece en un texto de
2 “Españoles cognoscí yo que lo acostumbra- Basta mencionar que la planta llegó al Mediterráneo y al 1779, que se refiere específicamente al tabaco, para aludir zación Mundial de la Salud, 2018).
ban a tomar [el tabaco], que reprendidos por ello, dicién- Oriente Próximo por flotas genovesas y venecianas, y a al síndrome abstinencial que produce la nicotina (Esco-
doles que aquello era vicio, respondían que no era de su Asia y África por barcos portugueses y españoles. Así mis- hotado, 1998, p. 282). Hasta entonces, el exceso de indul-
mano dejarlo de tomar” (citado en Comín & Aceña, 1998, mo, dentro de cada continente, el tabaco se extendió en gencia o la obsesión a una actividad venal se consideraba
p. 5). distintas rutas y en diferentes tiempos; por ejemplo, al un pecado (Gately, 2003, p. 35).

La moda del tabaco: el rapé y el cigarro en Europa (siglos XVII-XVIII) Johan Sebastián Torres Güiza
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La banalidad del tabaco: el recomendaron su uso para atenuar las fle- lo que, esnifar tabaco en polvo se convirtió parte de algunos escritores antitabaco de la
rapé y el cigarro mas y expelerlas por la boca y la nariz (Lave- en una alternativa disimulada de consu- época11.
dan, 1796, pp. 25-26, 56). mirlo” (Torres, 2018, p. 66)10. El rapé tenía por objetivo provocar un
El consumo de tabaco en Europa se ex- La extensión de la práctica de esnifar ta- La segunda explica la extensión del rapé placentero estornudo. A diferencia del con-
tendió rápidamente en dos formas: el rapé, baco en Europa produjo una serie de trans- en Europa a partir de la reserva que se hizo sumo entre los indígenas, en Europa el es-
cuyo centro fue Francia, y el cigarro, cuyo formaciones en cuanto a su producción y de esta forma de consumir tabaco entre al- nifar tabaco en polvo no recurrió a artilu-
centro fue Inglaterra. Respecto a la prime- consumo. Con el tabaco en polvo, por ejem- gunos estamentos y círculos sociales euro- gios. Para ello, el aficionado tomaba una
ra forma, “aunque algunos autores han tra- plo, se aprovechó la planta en su totalidad, peos. Cuando el tabaco en humo alcanzó pequeña cantidad entre el pulgar y el ín-
tado el tabaco en polvo –denominado gené- al utilizar en su preparación tanto las hojas todas las esferas sociales europeas, el rapé dice, se lo llevaba a las narices, primero a
ricamente como rapé o [snuff 6]– como una como el tallo; a su vez, su producción du- fue catalogado como un modo refinado y una fosa y luego a la otra, y aspiraba con
anomalía histórica de corta vida, fue el rante los siglos xviii y xix estuvo a cargo de aristocrático de consumir tabaco (Good- fuerza. Mientras, debía tener preparado
modo más popular de consumir tabaco en fábricas especializadas en países como Es- man, 2005, p. 550). De ahí que su consumo un pañuelo sobre el cual estornudar, no
algunos países europeos durante los siglos paña, Francia e Inglaterra. De modo que comprendiera complejas normas y rituales obstante, dentro de esta parafernalia era
xviii y xix” (Goodman, 2005, p. 547). Mien- el “polvo español”, el “groso florentín” y el que rodearon la forma correcta de tomar el importante no hacer muecas o gestos du-
tras que en América, la práctica de esnifar “rapé” francés fueron los tabacos en polvo rapé; ello también fue punto de crítica por rante el estornudo. Prontamente, la prác-
tabaco estuvo relacionada con las prácticas que se disputaron el mercado europeo de la tica de esnifar tabaco se convirtió en un
religiosas de los indígenas y el aprovecha- época, aumentando su producción con la arte civilizado evidente, por ejemplo, en
miento de sus propiedades analgésicas y consecuente expansión de su uso8. las Rules of Civility de Robert Clavell y Jo-
curativas7, en Europa la dinámica fue dis- El rapé fue el tabaco en polvo con mayor nathan Robinson (1703) se advertía cuándo
tinta y su extensión se dio, fundamental- prestigio en Europa entre los siglos xvii y 10 El principal detractor político del tabaco en debía aspirarse el tabaco, cómo recibirlo y
Europa fue el rey Jacobo I de Inglaterra (1603-1625), quien
mente, por su consumo hedonístico; ello, xix, usado principalmente por los círculos ofrecerlo, cómo sujetar la caja de rapé y la
publicó en forma anónima “La influencia perniciosa del
a pesar de que algunos tratados médicos sociales más altos de la sociedad francesa9. postura correcta para aspirarlo (Goodman,
tabaco”, un folleto en el cual afirmaba que la costumbre
Según Gately (2003), tres razones explican de fumar era una amenaza para la sociedad y la salud de 2005, p. 548). De igual manera, para 1750,
el aumento de la demanda de tabaco rapé las gentes, además de ser “una costumbre repugnante a un manual describía en catorce movimien-
6 El nombre rapé proviene del instrumento en Europa. “La primera explica su exten- la vista, dañosa al cerebro, peligrosa para los pulmo- tos la forma correcta de consumir rapé y
utilizado para rallar las hojas y tallos del tabaco, ins- nes, y que con el apestoso humo que produce, recuerda
sión a partir de las restricciones que algu- utilizar la tabaquera:
trumento muy similar a un rallador de cocina (Pastor & el horrible humo estigio del abismo sin fondo” (Citado
nos países impusieron al consumo del ta-
Vicéns, 2007). en González, 2004, p. 43). Al rey Jacobo en Inglaterra se
baco, en especial, al tabaco en humo, por sumaron distintos monarcas europeos que prohibieron 1. Tome la tabaquera con los dedos de la
7 Según testimonio de un hijo de Cristóbal e impusieron penas a los consumidores de tabaco; por mano izquierda. 2. Colóquela bien en la
Colón, el almirante había observado que los indígenas ejemplo, a mediados del siglo xvii, el zar Miguel Fedoro- palma de la mano. 3. Dele unos golpeci-
caribeños aspiraban tabaco en polvo con fines religiosos: vitch dispuso que se atormentara a todo fumador hasta
8 Además de estas tres clases, “existían mu- tos con los dedos. 3. Abra la tabaquera.
“[En la casa donde los indígenas tenían sus ídolos, había] que confesara el nombre de su proveedor con el fin de
chas otras, aunque de más baja calidad: el “tabaco de
una mesa bellamente trabajada y redonda como un plato cortarle la nariz a ambos, por su parte, el sultán Murad
palillos” de baja calidad, casi blanco, que se elaboraba
de madera sobre la que hay unos polvos que ellos deposi- IV castigaba con decapitación, desmembramiento o
con los tallos y venas de la planta y que, por su escasa
tan encima de las cabezas de estos [ídolos] para realizar mutilación de pies y manos el consumo de la planta, y 11 Según Goodman, a principios del siglo xviii
eficacia, solía ser aderezado con algún otro producto
determinadas ceremonias; luego, usan un tubo que tiene durante el último reinado Ming, hacia 1640, se castigaba se establecieron algunas escuelas de rapé, con el único
aromático; el “tabaco de barro”, aderezado con cascos de
dos ramos en un extremo, las cuales se introducen en en China el tráfico y consumo de tabaco con pena capital fin de enseñar la moda y la forma correcta de usar el ta-
barros finos y olorosos; el “tabaco vinagrillo”, beneficia-
las narices para inhalar estos polvos (…) con los que pier- (Tenenti, 2000). Así mismo, en la segunda mitad del si- baco en polvo. Las publicaciones que criticaban el rapé
do con cierta especie de vinagre flojo y aromático; y el
den la conciencia y quedan como embriagados” (Citado glo xvii, en amplias regiones de Prusia, los Países Bajos resaltaban las contradicciones inherentes a la toma del
“tabaco cucarachero”, muy rojizo por el almagre con que
en Gately, 2003, p. 39). Según Francisco Hernández, los y Suecia, mascar, aspirar o inhalar humo de tabaco fue tabaco, entre ellas el refinamiento y aseo personal. Por
lo teñían (Comín & Aceña, 1998, p. 6).
indígenas utilizaban el tabaco en polvo para no sentir prohibido con medidas de distinta severidad (Escoho- ejemplo, el aspirar rapé se consideraba símbolo de refi-
“los azotes o los suplicios de cualquier género, [el cual] 9 A inicios del siglo xviii se anotaba en el libro tado, 1998). Por su parte, en la Iglesia, considerando el namiento, mientras el fumar en pipa propio de los plebe-
aumenta el vigor y fortalece el ánimo para sobrellevar los “Le bon usage du tabac en poudre” (1700) que el rapé se consumo del tabaco como una costumbre malsana, el yos; mas, el esnifar el tabaco llevaba consigo una trans-
trabajos” (Citado en Micheli, 2015, p. 130). Y de acuerdo encontraba tan extendido en la corte francesa que era papa Urbano viii expidió una Bula el 30 de enero de 1644 gresión de modales y costumbres convencionales a través
con los Comentarios del Inca Garcilaso de la Vega, en el utilizado por príncipes, nobles, burgueses, prelados, por la cual impuso castigos severos como la excomunión de la expulsión pública del moco, la saliva y la inserción
Perú los indígenas utilizaban el tabaco en polvo como abades y monjes siendo el rapé cerca del 90% del tabaco a aquellos clérigos y feligreses que usaran el tabaco en las de los dedos en los orificios nasales (Goodman, 2005, p.
medicamento con el objetivo de “descargar la cabeza” (De consumido en toda Francia (Schivelbusch, 1995, p. 160). iglesias o cerca de ellas (Zea, 2001, p. 40). 548).
la Vega, 1991, pp. 110-111).

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5. Ofrezca la tabaquera a los reunidos. 6. Heinrich Cohausen, quien escribió sus im- moda. Basta con que un hombre eche a co- del sistema nervioso, es decir, podía ser
Vuelva a recuperarla. 7. Manténgala en presiones al respecto en 1720: rrer para que todos los que le ven salgan co- utilizado como tranquilizante. Al tener el
todo momento abierta. 8. Amontone el rriendo tras él […] El caso del rapé de esta tabaco en humo la virtud de “dar descan-
tabaco golpeando con los dedos contra un Una moda ridícula se ha apoderado del tienda no es sino una pequeña muestra de so al cuerpo trabajado” (Lavedan, 1796, pp.
lado de la tabaquera. 9. Tome el tabaco mundo: el consumo excesivo del rapé. To- lo borregos que pueden ser nuestros ciuda- 27-28), en Europa, desde el siglo xvii, el
cuidadosamente con la mano derecha. 10. dos los países, todas las clases sociales, de danos (citado en Gately, 2003, p. 122). acto de fumar fue considerado una activi-
Conserve el tabaco un rato entre los dedos, la más baja a la más alta, aspiran rapé. dad de carácter sedante, la cual favorecía
antes de llevarlo a la nariz. 11. Lleve el ta- Me asombra ver que señores y lacayos, Por otra parte, en cuanto al cigarro, en la concentración. De modo que, tabaco y
baco a la nariz. 12. Aspire simultáneamen- alta sociedad y chusma, leñadores y arte- América, el tabaco en humo no se restrin- trabajo intelectual fueron conceptos inse-
te por ambas ventanas nasales, sin hacer sanos, barrenderos y bedeles, todos sacan gió a su uso ceremonial o ritual, sino que parables para los autores de los siglos xvii
ninguna mueca. 13. Estornude, tosa, ex- con aire entendido su cajita de rapé y aspi- fue utilizado con fines placenteros y como y xviii. En este sentido, el tabaco fue uti-
pectore. 14. Cierre la tabaquera (citado en ran su contenido. Y la moda se ha exten- muestra de bienvenida y amistad (Gately, lizado como medio para la concentración,
Schivelbusch, 1995, p. 161). dido a las mujeres; empezaron las señoras 2003, p. 19). Los indígenas americanos uti- para recordar algo, como tranquilizante y
y ahora las imitan las lavanderas […] tan- lizaron tanto pipas como tubos combus- enlazador de ideas. Por ejemplo, el médico
La tabaquera, además de ser un elemen- to rapé ha acabado por privarlos del olfato tibles para consumir el tabaco en humo, holandés Beitema von Palma sugería que:
to necesario para almacenar el tabaco en y por mermar su salud corporal (citado en usualmente de dos maneras: se envolvía
polvo, se constituyó en un accesorio común Gately, 2003, p. 119-120). el tabaco en hojas de otro material o se Todo aquel que estudia debe fumar necesa-
en el vestuario de los hombres franceses12, utilizaban las mismas hojas de la planta riamente mucho para evitar que los espí-
cuya utilidad no se restringía a servir como A diferencia de otras formas de consumir (Comín & Aceña, 1998, p. 9); así, en gran ritus se dispersen o circulen con lentitud,
recipiente para el rapé, sino que fueron tabaco, el pulverizado permitió una perso- parte de América Central y del Sur se em- con lo que impiden que el entendimiento
valoradas como joyas y usadas a menudo nalización del mismo, al ser mezclado con plearon las hojas de maíz para crear un ci- capte las cosas especialmente difíciles, y
como regalos de Estado entre príncipes y diferentes variedades de tabaco y con otras garro. Otra variante fue emplear las hojas también para reanimarlos, con lo que el
monarcas (Schivelbusch, 1995, p. 162). sustancias, adaptándose el rapé según los más grandes y anchas de la planta de taba- espíritu lo verá todo claro y evidente para
La tercera razón explica el aumento de gustos y constituciones individuales, em- co como envoltura, lo que los indios taínos conseguir reflexiones y juicios correctos
la afición al rapé a partir de una aprecia- pleando, para ello, aceite de naranja, ho- de Cuba llamaron “tabaco”, y hoy le llama- (citado en Schivelbusch, 1995, p. 134).
ción subjetiva: la moda. A inicios del siglo jas de rosa, almizcle, jengibre e incluso pi- mos puro o cigarro (García-Galló & Correa-
xviii, la notable extensión del tabaco en mienta y mostaza (Goodman, 2005, p. 549; García, 2000, p. 27). En esta relación con la intelectualidad,
polvo había suscitado una serie de reaccio- González, 2004, p. 174)13. La euforia que sus- Como medicamento, el tabaco en humo el tabaco encontró un aliado cuya acción en
nes, como la del médico prusiano Johann citaba una nueva mezcla de tabaco en polvo fue recetado para todas las personas: in- el sistema nervioso era contraria: el café.
fue descrita por Giacomo Casanova, quien, fantes, adolescentes y adultos, siempre y Según Schivelbusch (1995, pp. 133-135) la
en el París de 1748, escribió la sorpresa que cuando cumpliera con las tres condiciones bebida de origen árabe ejerce una acción
le generaba el observar cómo se arrasaba para su consumo: que el cuerpo no lo abo- “positiva” al excitar y nutrir el cerebro; en
con el nuevo rapé vendido por una tienda: rreciera, que se usara en determinada can- cambio, el tabaco ejerce una acción “nega-
12 La novela corta del enciclopedista francés tidad, y con una frecuencia o tiempo de uso tiva” al tranquilizar al resto del cuerpo, es
Denis Diderot, Jacques el Fatalista, escrita entre 1771 y
[…] los dioses que aquí se veneran, aunque establecido (Lavedan, 1796, pp. 44-47)14. Sin decir, reduciendo la motricidad al mínimo
1778, refleja este aspecto: “Luego buscaba su reloj en el
no se les erija altares, son la novedad y la embargo, fue una propiedad del tabaco la necesario para permitir la actividad intelec-
bolsillo del chaleco, donde nada había, y eso acababa de
desesperarle, ya que no sabía vivir sin reloj, sin su ta- que hizo gran eco en Europa: ser inhibidor tual. Esto fue descrito como apropiado para
baquera y sin Jacques: eran las tres magnas actividades crear ambientes de bienestar, contempla-
de su vida, la cual se consumía en tomar tabaco, mirar 13 No obstante, la posibilidad de mezclar rapé ción, concentración, etc., contrarias al café
la hora, y preguntarle cosas a Jacques, en todo tipo de con otras sustancias fue contraproducente por las adul- 14 En el libro “El arte de fumar. Tabacología que estimulaba y, en caso extremo, enerva-
combinaciones. Privado de su reloj, se veía reducido a teraciones que sufrió. En Inglaterra el rey Jorge I dictó Universal”, se sugería que los infantes y adolescentes no
ba el cuerpo de quien lo consumía. Su fun-
la tabaquera, y a cada minuto la abría y cerraba, como una ley con la cual se limitaba las sustancias que podían fumaran hasta después de los quince años, principal-
hago yo también cuando me aburro. Lo que queda de mi añadirse al rapé y prohibía, específicamente las virutas ción básica de sedar y concentrar cambió
mente, por el efecto adverso de “su acción nociva (…)
tabaquera al cabo del día está en razón directa del grado de manera, el polvo y la arena, con el fin de proteger la pues en este periodo de la vida ejerce una influencia per- las formas de consumir el tabaco en humo:
de diversión, o en razón inversa del de aburrimiento, de salud de los súbditos (Gately, 2003, p. 126). judicial en los órganos cerebrales” (García, 1881, p. 106). durante los siglos xvii y xviii el utensilio
la jornada” (Diderot, 2008, p. 40-41).

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básico del fumador europeo fue la pipa (he- Fumar por ocio fue un atractivo para la Moliére (1665), la cual inicia cuando Sgana- moda “es una lógica temporal que regula
rencia americana), durante la primera mi- sociedad inglesa, en especial, cuando acu- relle sostiene en la mano una tabaquera y los cambios y los reemplazos en las prefe-
tad del siglo xix fue el cigarro puro, y des- dían al teatro y a otros actos sociales, con dice: rencias de los sujetos sociales” en un tiem-
de la mitad del siglo xix fue el cigarrillo que lo que crearon su parafernalia propia. Los po y espacio específico (Margulis & Urresti,
actualmente impera en el mercado. ingleses, al igual que los franceses con el Digan lo que quieran de Aristóteles y toda 1995, p. 110).
Si el tabaco en polvo se convirtió en moda rapé, adornaron y embellecieron el fumar la filosofía, nada hay igual al tabaco; es En este mismo orden de ideas, para Bau-
gracias a los franceses, el tabaco en humo tabaco con una serie de etiquetas y gestos, la pasión de las gentes honradas, y quién drillard (1980, pp. 103-104), solo es posible
se hizo moda gracias a Inglaterra. Al pare- hasta convertirlo, en palabras de Gately, vive sin tabaco no es digno de vivir. No tan hablar de moda en el marco de la moder-
cer, fueron sir Walter Raleigh y sir Francis “en un juego de salón”: sólo regocija y purifica los cerebros huma- nidad, en cuanto la moda es un proceso de
Drake los que introdujeron el tabaco en In- nos, sino que también acostumbra las al- ruptura, de progreso y de innovación. Por
glaterra por sus viajes a las costas nororien- Las pipas se encendían con una brasa que mas a la virtud, y con él aprende uno a ser lo tanto, la moda refleja el gusto y los va-
tales de América, en la segunda mitad del se pasaba de fumador a fumador clava- un hombre honrado. ¿No ves realmente, lores dominantes de una época, con las ex-
siglo xvi. Hacia 1570, gran parte de Ingla- da en la punta de una espada. Se espera- en cuanto se toma, de qué manera amable presiones estéticas y los estilos de vida de
terra consumía el tabaco de humo, usando ba que los “tabaquistas” fueran capaces de se comporta uno con todo el mundo muy una sociedad en particular; de ahí que “la
la pipa como utensilio preferido para esta realizar una larga serie de trucos, incluidas encantado que nos sentimos al ofrecerlo adopción de innovaciones marcadas por la
nueva práctica. Los ingleses innovaron en contorsiones faciales para expeler el humo a derecha y a izquierda, en todas partes Moda la efectúan los sujetos persiguiendo
el uso social del tabaco con la creación de en nubes de cuidadas formas. Y así na- donde estemos? No espera uno siquiera a psicológica, comunicativa y socialmente el
tabagies o fumaderos, espacios que se ex- ció un nuevo arte, el del perfecto anillo de que se lo pidan, y nos adelantamos al de- objetivo de obtener imágenes corporales,
tendieron rápidamente por todo el país humo (Gately, 2003, p. 54). seo de las gentes; hasta tal punto es cierto referenciales y sociales de sí mismos” (Pi-
para atender a los aficionados de la planta que el tabaco inspira sentimientos de ho- ñuela-Raigada, 1996, p. 229).
americana15. En 1627, Johann Joachim von A finales del siglo xvii, a pesar de las le- nor y de virtud a todos cuantos lo toman Para Aníbal Bur (2013), la moda se expan-
Rusdorff denunciaba la increíble extensión gislaciones que censuraban su consumo, (Moliére, 2004, p. 5). de e impone de tres maneras: a) de arriba
del hábito de fumar en Europa: el hábito de aspirar o fumar tabaco estaba hacia abajo, es decir, los estamentos supe-
tan expandido en el mundo que resulta- Consideraciones finales: el riores de una sociedad crean y excluyen a
No puedo evitar el censurar con unas cuan- ba difícil su restricción; de hecho, no hay tabaco como moda las clases más bajas; b) la tendencia de co-
tas palabras esta nueva y extraña moda registro en la historia de la humanidad piar, donde “la moda se expande horizon-
que hace pocos años ha llegado de Améri- de una costumbre que se diseminara tan En una búsqueda en el Nuevo Tesoro Le- talmente en cada grupo, y también, puede
ca a nuestra Europa, y que podríamos de- amplia y rápidamente como lo fue el ta- xicográfico de la Lengua Española de la circular entre grupos no vinculados entre
nominar la borrachera de nubes, mucho baco. En dos siglos, el tabaco se implantó Real Academia Española (RAE), desde 1780, sí” (p. 145); y c) de abajo hacia arriba, donde
mayor que todas las ebriedades conocidas con éxito en la economía y política de los el término “moda” se define como el “Uso, las clases bajas la crean y los consumidores
hasta hoy. Con increíble avidez e insacia- Estados, así como en la cotidianidad y el modo o costumbre. Tómase regularmente de mayores recursos la adaptan [moda].
ble ardor, las gentes depravadas beben e arte de la sociedad. La “victoria” del taba- por el que es nuevamente introducido, y Inicialmente rechazado por la estrecha
inhalan el humo de una planta que deno- co se ve reflejada en las pinturas de David con especialidad en los trages y modos de relación de su consumo con los ritos y cere-
minan nicotiana o tabaco (Citado en Schi- Teniers el Joven (1610-1690), quien repre- vestir” (RAE, 2016, web). Un significado monias de los indígenas americanos, el ta-
velbusch, 1995, p. 122). sentó el nuevo papel del tabaco en la so- que, a grandes rasgos, se mantiene hasta baco prosperó en todos los lugares a donde
ciedad europea: un placer imprescindible hoy, para definir algo que está en boga du- arribó y permeó en las formas de vivir de
de las masas y una forma de estimulación rante algún tiempo o en determinado lu- todos los estamentos sociales; por lo tanto,
cotidiana16, y en la obra teatral Don Juan de gar, especialmente, en cuanto a los trajes, no es posible hablar de una moda del ta-
telas y adornos recientemente introduci- baco propiamente, en cuanto su consumo
15 En 1573, un inglés de apellido Harrison pu- dos al mercado. A pesar de ello, la moda no aun es imperante en casi todo el mundo.
blicaba en su Chronology: “Últimamente, en Inglaterra es
se refiere exclusivamente a la indumenta- En cambio, sí se puede hacer referencia a
habitual tomar el humo de esta hierba india que llaman
16 Hago referencia a las obras de arte “Fumado- ria y sus accesorios; el término también formas de uso del tabaco que fueron moda,
“tabaco”, y eso se hace mediante un artilugio formado
res” (1639), “Fumadores y bebedores” (1652), “Bebedores
por un cacillo desde donde el humo pasa de la boca a la puede referirse a un producto cualquiera como el rapé, popular entre los estamen-
y fumadores” (s.f.) y “Fumadores en una taberna” (1635)
cabeza y el estómago” (Citado en Gately, 2003, pp. 52-53). que se hace popular; en consecuencia, la tos más altos de la sociedad francesa entre
(en Díaz, s.f., web).

La moda del tabaco: el rapé y el cigarro en Europa (siglos XVII-XVIII) Johan Sebastián Torres Güiza
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La moda del tabaco: el rapé y el cigarro en Europa (siglos XVII-XVIII) Johan Sebastián Torres Güiza
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Resumen

REPRESENTACIONES El siguiente artículo pretende acercar- Keywords:


queer, market,

QUEER:
se al reciente problema del género como
construcción identitaria, ya no solo como identity,
una conducta que busca aceptación social, performativity,
si no como una forma de reclamo median- transgression.
te posturas que incomoden. Lo queer sur-
ge precisamente como búsqueda de una
CUERPOS E IDENTIDADES MÚLTIPLES EN apertura mediante la cual el performance

EL MERCADO
refleja la necesidad de cuestionar el papel
de la identidad de género, sobrepasando la
lucha lgbti. Sin embargo, en el momento
de traspolación de su pensamiento, la frag-
mentación de dicha identidad se limita al
acceder a una serie de productos con los
que la persona queer vuelve su posición una
industria cultural rentable, con lo cual im- Abstract
Alberth Andrés Mora Rodríguez posibilita la diferenciación entre la lucha
Estudiante de Sociología constante de sus principios y la tendencia The following article aims to approach
Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá al auge de los artículos de consumo usados the recent problem of gender as an iden-
aamorar@unal.edu.co como referentes de este pensamiento. tity construction, not only as a behavior
that seeks social acceptance but as a form
Adriana Barajas Moreno of complaint through uncomfortable po-
Estudiante de Sociología sitions. The queer emerges precisely as a
Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá search for an opening through which the
abarajasm@unal.edu.co performance reflects the need to question
the role of gender identity, surpassing the
Palabras
lgbti struggle. However, at the moment of
clave: queer,
transposing their thinking, the fragmen-
mercado,
tation of this identity is limited to access
identidad,
to a series of products with which the queer
performatividad,
person returns his position a profitable
trasgresión.
cultural industry, which makes it impos-
sible to differentiate between the constant
struggle of its principles and the tendency
to the boom of consumer articles used as
referents of this thought.

Cítese así: Mora-Rodríguez, A. A. & Barajas-Moreno, A. (2019). Representaciones queer: cuerpos e identidades
múltiples en el mercado. Revista Sigma (18), 78-89.
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Introducción Este trabajo tiene como fin presentar el y que intentaría recoger dicha conceptua- Para el movimiento queer, la trasgre-
acercamiento de algunas posturas con res- lización sería “disidencia”; sin embargo, sión es uno de sus postulados más concre-
Las identidades, hoy en día, tienen im- pecto a las ya nombradas elecciones de gé- su contenido semántico no le resulta del tos y bajo el cual gran parte de sus reivin-
portancia no solo por marcar pautas distin- nero; a cómo su creación modifica la ins- todo convergente para dicha tarea. Por dicaciones del accionar toman fuerza. El
tas para el acercamiento a la sociedad y su titucionalidad legal, volviendo el problema ello, decide utilizar, guardando cierto ale- uso extravagante de su estética, sus pren-
estudio, sino también porque reflejan, de una cuestión de legitimidad, y a cómo, jamiento por la carga simbólica que pue- das de vestir y accesorios son bastiones
algún modo, relaciones de poder que posibi- luego de lograr un número de reivindica- da tener, el término “contra conducta”. En fundamentales en su lucha por lograr, no
litan los cambios y transformaciones dentro ciones, el mercado mismo aprovecha estas otra ejemplificación histórica, quien reco- una reivindicación que sea susceptible de
de esta. Una naturaleza subversiva y trans- luchas para sacar usufructo tergiversando rre a la ascesis como contra conducta son encajar dentro de los marcos normativos
gresora ha definido a muchos grupos que la causa defendida. algunos sacerdotes protestantes, en refe- existentes –esto es un punto central del
apelan por el reconocimiento y la aceptación rencia al ejercicio de sí sobre sí; una suer- cuestionamiento práctico del grupo lgb-
de sus identidades, mientras se cuestiona te de cuerpo a cuerpo que el individuo libra ti–, sino en la desaparición de las barreras
la aparición de las mismas identidades y se- Acercamiento teórico al consigo mismo, donde la mirada del otro ideológicas que crea la heteronormatividad
xualidades, y se ve a quienes las reclaman problema y la autoridad del otro, si no son más que preestablecida socialmente.
como grupos culturales periféricos. Así mis- imposibles, al menos no son necesarias. Bajo esta postura Judith Butler asegura
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

mo, se pone en debate la visibilidad que tie- Con base en Foucault (2006), para quien De esta forma, la palabra queer adquiere su que:
nen ciertos grupos en la era actual como sig- la conducta es “[…] la manera de conducir- fuerza, precisamente, de la invocación re-
no de una reorganización social en la cual se, la manera de dejarse conducir, el modo petida del término, en vínculo con la acu- Cuando el término se utilizaba como un
se manifiesta el debilitamiento de aquellas de comportarse bajo una conducta que se- sación, la patologización y el insulto. estigma paralizante, como la interpela-
instituciones que, por largos años, mantu- ría acto de conducta o de conducción” (p. Lo queer es un movimiento claramente ción mundana de una sexualidad pato-
vieron un dominio legal. El aparecimien- 226), se infiere que el primer acercamiento contra conductual, puesto que su esencia logizada, el usuario del término se trans-
to de dichas identidades representa nuevos a esta se da a través de una serie de com- ontológica parte de una crítica a la forma formaba en el emblema y el vehículo de
retos acerca de lo compleja que puede llegar portamientos que afectan al otro en la me- en la que, mediante la praxis discursiva, normalización y el hecho de que se pro-
a ser la sociedad contemporánea, en aras de dida en que el comportamiento del otro ge- se le obliga al individuo a caracterizarse nunciara esta palabra constituía la regu-
una organización que gire en torno a la li- nera cambios en nosotros mismos. Como bajo pautas predeterminadas, en relación lación discursiva de los límites de la le-
bertad e igualdad. consecuencia de esto, en los procesos orga- con su cuerpo. Esto ocurre en la medida en gitimidad sexual. Gran parte del mundo
Puesto que la identidad sexual no es un nizacionales, suele haber enfrentamien- la que la toma de una posición inhabilita heterosexual tuvo siempre la necesidad de
tema que haya sido abarcado de manera tos ante posturas que buscan moldear al su propio desarrollo, en las demás postu- esos seres “Queer” que procuraba repudiar
profunda, despierta gran interés la forma sujeto, es decir, definir una conducta de- ras: el encasillamiento en un solo pensa- mediante la forma performativa del tér-
en la que se consolidan unas prácticas di- terminada para los individuos de una co- miento deja por fuera la posibilidad de la mino. (Butler, 2002, p. 245)
sidentes en la contemporaneidad, con res- munidad. De ahí que Foucault plantee que representación de otros pensamientos con
pecto a las maneras tanto personales como para “[…] destruir dicho mundo es preciso los que el individuo puede sentirse iden- En este apartado, hay que hacer énfa-
públicas de concebir esta problemática. Ya destruir la ley ya que la anulación de un tificado, aunque, de cierta manera, re- sis en la manera en la que la discursividad
que no solo se trata de una decisión privada mundo que es la ley [implicaría] entonces sulten contradictorios para la hegemonía contiene una carga designativa impositi-
de elección por uno u otro género, sino que trasgredir todas las leyes” (2006, p. 235). de pensamiento. Así, el término queer ad- va, pues acarrea una posición de poder al
también se pone de manifiesto una mane- En ese sentido, las rebeliones de la conduc- quiere su importancia debido a la referen- momento de la realización de una acción y,
ra social de ver al individuo, en la medi- ta, sin duda, difieren de las revueltas polí- cia histórica misma del término, la cual por ende, el uso del lenguaje termina sien-
da en que el mercado aprovecha tal deci- ticas y económicas en su forma y objetivo, mantuvo un uso peyorativo, siendo esto do el mediador entre las distintas partes,
sión para volver objeto de consumo hasta permeando la institucionalidad en múl- uno de los ejes principales del movimien- como un sinónimo de imposición ideoló-
las maneras más reivindicativas de lucha. tiples ámbitos de intervención y desenfo- to, puesto que dichos individuos se consi- gica. Dicho esto, la utilización de un tér-
Esto apunta a un desenvolvimiento de cando las luchas en solo lo político, lo eco- deraban ajenos, tanto a las pautas domi- mino, que resultaba denigrativo para dar
base, acerca de la problemática de género y nómico, lo religioso, etc.”. nantes, como a los grupos reivindicativos nombre a una comunidad, modifica la
sus repercusiones posteriores. Con base en lo anterior, la palabra más de su época, estando siempre en la línea de pauta social, dando a entender que cada
cercana a lo postulado por Foucault (2006) la marginalidad social. vez que se use dicho término para referirse

Representaciones Queer: cuerpos e identidades múltiples en el mercado Alberth Andrés Mora Rodríguez y Adriana Barajas Moreno
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a una persona, se señalaría que esta es al- producción forzosa, aunque no por ello re- Ahora bien, la performatividad se descri- que puede existir entre los queer y la comu-
guien indeseable, alguien “enfermo”. sulta completamente determinante. (But- be como: nidad travesti, desarrollando el concepto
Con base en lo anterior y dado que “la con- ler, 2002, p. 324). de melancolía de Freud, donde esta se pro-
dición discursiva del reconocimiento social Esta relación de estar implicado en aque- duce como efecto de una pérdida por la que
precede y condiciona la formación del sujeto: En este punto, se retoma el argumento de llo a lo que uno se opone, este modo de no se ha hecho el debido luto.
[es decir que, esta no le confiere] el recono- Butler (2002), para quien, los actos perfor- volver el poder contra sí mismo para pro- Por una parte,
cimiento a un sujeto, [sino que] el recono- mativos están implicados “[…] en una red ducir modalidades alternativas de este,
cimiento forma al sujeto” (Butler, 2002, p. de autorización y castigo, las expresiones para establecer un tipo de oposición polí- […] en la actuación de un travesti hay una
317), los términos a través de los cuales se performativas tienden a incluir sentencias tica que no es una oposición “pura”, una pérdida no lamentada […], tal vez se trate
pretende politizar la identidad y el deseo, a judiciales, […], las inauguraciones, las de- “trascendencia” de las relaciones contem- de una pérdida rechazada e incorporada en
menudo, exigen que uno se vuelva contra la claraciones de propiedad; son oraciones que poráneas de poder, sino que constituye la la identificación apostaciada [–lo que clara-
historicidad constitutiva. Por lo tanto, realizan una acción y además le confieren difícil tarea de forjar un futuro empleando mente no ocurre en todos los casos–], iden-
un poder vinculante a la acción realizada.” recursos inevitablemente impuros. (But- tificación que reitera una idealización de
[…] no se trata solamente de compren- (p. 316) De modo que, “[…] ningún término ler, 2002, p. 238) género y la imposibilidad radical de habi-
der cómo el discurso agravia a los cuer- ni declaración puede funcionar performa- litarlo. (Butler, 2002, p. 330).
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

pos, sino de cómo ciertos agravios colo- tivamente sin la historicidad acumulada y Siguiendo a Butler (2002), la primera pro-
can a ciertos cuerpos en los límites de las disimulada de su fuerza” (p. 319), ya que la puesta concreta que ofrece el movimien- En el movimiento queer, por otra parte, es
ontologías accesibles, de los esquemas de performatividad tiene una historia que no to queer, con respecto a dichas relaciones la exacerbación de la estética la que impo-
inteligibilidad disponibles. Un acto con- solamente precede, sino que también con- de poder, está basada en la “exterioridad” sibilita la diferenciación entre los roles se-
temporáneo emerge en el contexto de una diciona sus usos contemporáneos. teatral. Mediante ella, “el activismo queer xuales tradicionales, permitiendo una des-
cadena de convenios vinculantes. (Butler, rompió con la distinción encubridora entre articulación identitaria del sujeto que es lo
2002, p. 315). […] La deconstrucción política de lo el espacio público y el espacio privado” (p. que contribuye a una nueva puerta desde la
“queer” no tiene por qué paralizar el em- 327), haciendo proliferar expresiones tea- cual se produce la nueva valoración social.
Continúa Butler (2002) indicando que pleo de tales términos, sino que, ideal- trales en las que los valores predominantes Otro de los elementos que caracterizan el
mente, debería extender su alcance y ha- ejercían un dominio absoluto, con lo cual movimiento consiste en el planteamiento
La expectativa de autodeterminación que cernos considerar a qué precio y con qué se llegó a pensar que la reivindicación tiene de la pregunta de si existe o no una priori-
despierta la autodenominación encuen- objetivos […] y a través de qué relaciones un lugar y un horario para realizarse. “[…] zación por la lucha de los derechos sexuales
tra, paradójicamente, la oposición a la de poder se engendraron tales categorías Puesto que la vergüenza se reproduce como o de género, puesto que una de sus princi-
historicidad del nombre mismo: la his- […].(Butler, 2002, p. 322). el estigma […] de la condición queer y que pales razones de ser es cercana a los movi-
toria de los usos que uno nunca controló, esta [misma] se considera, según la argu- mientos que luchan por estos derechos. En
pero que limitan el uso mismo que hoy en De modo que mentación homofóbica, como la ‘causa’ y este sentido, se replantea que no hay nada
día es un emblema de la autonomía, como la ‘manifestación’ de la enfermedad” (But- que priorice el destacar primero las prácti-
así también los esfuerzos futuros por es- […] la acepción contemporánea del tér- ler, 2002, p. 328), la cólera teatral es utiliza- cas sexuales o de género, ya que “[…] la re-
grimir el término en contra de las acepcio- mino [queer] hace que la prohibición y la da como la herramienta que hace parte de lación entre la práctica sexual y el género
nes actuales, intentos que seguramente degradación inviertan su sentido, [mien- la resistencia pública a aquella apelación no es una relación determinada estructu-
excederán el control de aquellos que pre- tras] engendra un nuevo orden de valo- de la vergüenza. ralmente, pero para poder desestabilizar
tenden fijar el curso de los términos en el res, una afirmación política que parte de Cabe recalcar que existe una diferencia- [la creación heterosexual de esa estructu-
presente. (p. 320). ese mismo término y se desarrolla a través ción entre la utilización de una estética ra], aún es necesario concebir estos dos
de ese mismo término que en su acepción tanto propositiva como disidente y el au- términos en una relación dinámica y recí-
Por ello, anterior, tuvo como objetivo último erra- torreconocimiento de género, dado que, proca […]” (Butler, 2002, p. 335). Por lo que
dicar precisamente tal afirmación. (But- desde la primera se da orientación al movi- “[…] debe ser posible una serie de relaciones
La práctica mediante la cual se produ- ler, 2002, p. 325). miento queer; mientas que desde el segun- no causales y no reductoras entre género
ce la generalización, la incorporación de do se proporciona el travestismo. Butler y la sexualidad, no sólo para asociar el fe-
normas, es una práctica obligatoria, una (2002) hace mención de la diferenciación minismo con la teoría queer, como podrían

Representaciones Queer: cuerpos e identidades múltiples en el mercado Alberth Andrés Mora Rodríguez y Adriana Barajas Moreno
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asociarse dos empresas separadas, sino aquellos grupos que intentaron hacerle diverge de la legitimidad de la población construcción de estilo de vida que adquiere
también para establecer su interrelación frente. Entre estos, se encuentran los que civil, que aún no ha logrado una verdade- particular importancia.
constitutiva (Butler, 2002, pp. 336-337). están en la búsqueda de todo tipo de reivin- ra separación entre sus creencias religiosas
Una de las críticas que sostiene el movi- dicaciones por su género y sexualidad bajo y su cosmovisión sobre este tipo de temas. Apertura al mercado del
miento queer con respecto a los grupos LGT- las mismas dinámicas propuestas por la Un ejemplo de ello se observa en la senten- pensamiento queer. ¿Existe aún
BI es que estos grupos, abanderados en un estructura imperante. Estos, como se evi- cia T-539/94, donde los magistrados Jorge la trasgresión?
discurso, priorizan las luchas dadas desde denció en la cita anterior, solo logran diri- Arango Mejía y Antonio Barrera Carbonell
sociedades primermundistas, las cuales gir y canalizar las reformas que contienen expresan que: Dufour, en su texto El arte de reducir cabezas,
han olvidado las particularidades con las las múltiples luchas de transformación. expone cómo en las sociedades posmodernas
que dicha comunidad puede enfrentarse Enfocándonos en el caso colombiano y […] toda consideración basada en la con- los grandes sujetos anteriores le abren paso a
a otras realidades; ejemplo de ello es que aunque en una primera instancia la legali- ducta sexual como factor de desigualdad, un nuevo gran sujeto: el mercado. Y si bien
la reivindicación de su sexualidad va de la dad del Estado no tomaba en cuenta la pro- lleva en sí el germen de la discriminación. el texto de Dufour tiene una amplitud tal
mano con su raza, religión, etnia, etc. Con blemática queer como una concepción dife- La corte, por tal motivo, no debe hacer que nos permite abordar el tema desde varias
ello en mente, en las sociedades periféri- rente de la lucha lgbti, la imposibilidad de análisis que partan del supuesto de tratar a perspectivas, se quisiera traer a colación uno
cas, es trascendental el pensamiento de la generar una verdadera contra cultura fren- los homosexuales como seres distintos a la de los pilares del libro ya citado:
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

ideología queer, pues busca inculcar, en el te a estas problemáticas se observa al anali- generalidad de los humanos. (Corte Supre-
pensamiento del individuo, contenidos en zar las condiciones bajo las cuales un indi- ma de Justia, 1994, web) Se trata, en resumen, de poner a cada de-
los que dichas reivindicaciones tengan ca- viduo con una preferencia sexual distinta seo (por definición “sin objeto”), sea el que
bida y, bajo las cuales, la identificación de a la normativizada contaba con garantías, Igualmente, en dicho fallo se lee: fuere (de orden cultural, práctico, estéti-
una epistemología tenga mayor impacto a así fuesen mínimas, para defender su posi- co, de distinción real, o falsamente médi-
nivel social. En este sentido, es válido ha- ción identitaria. Esto se observa en el Cap. Los homosexuales no pueden ser objeto co, de prestancia, de adorno, sexual…), un
cer una analogía con lo que expone Fou- IV de la Constitución política de 1886, don- de discriminación en razón de su condi- objeto fabricado disponible en el mercado
cault (2006) en su obra, al decir: de reza que: ción de tales. El hecho de que su conduc- de los bienes de consumo. En el relato de la
ta sexual no sea la misma que adopta la mercancía, cada deseo debe encontrar su
Existen partidos políticos […] que siguen Artículo 324. El que ejecute sobre el cuer- mayoría de la población, no justifica tra- objeto. Todo, necesariamente, debe hallar
teniendo el aura de un viejo proyecto que po de una persona mayor de diez y seis tamiento desigual. […] (Corte Suprema solución en la mercancía. (2007, p. 88).
a todas luces abandonó, pero el cual […] años un acto erótico-sexual, diverso del de Justia, 1994, web).
sigue ligado a un proyecto de alumbrar acceso carnal, empleando cualquiera de Lo anterior da cuenta de cómo la mer-
un nuevo orden social y suscitar un nuevo los medios previstos en los artículos 319 y De esta manera, se pretende hacer un cancía parece omnipotente en todos los as-
hombre. Dicho partido no puede no fun- 322, está sujeto a la pena de seis meses a acercamiento a la manera en la que se dan pectos que conciernen al sujeto; así, la di-
cionar hasta cierto punto como una contra dos años de prisión. otras situaciones durante el proceso de la versidad de objetos manufacturados está
social aun cuando no haga sino reproducir modernidad, donde el individuo se ve en- en aumento constantemente. Ello produce
la existente, lo único que hace es canalizar En la misma sanción incurren los que con- frentado a características tanto económicas un efecto clave en ese gran sujeto del mer-
las rebeliones de conducta, suplantarlas, sumen el acceso carnal homosexual, cual- como sociales e ideológicas, las cuales ca- cado, a saber, la ilusión de la singulari-
contenerlas. (Foucault, 2006, pp. 241-242). quiera que sea su edad. (Colombia, 1886). racterizan un proceso histórico concreto. En dad. Esta última se da con la manufactu-
esto, tanto su participación en la sociedad, ra de productos que parecen singulares y
Por lo tanto, para alcanzar una verdade- Posteriormente, con la creación de la como su propia identidad, se ven marcadas que se convierten en insignias que el indi-
ra ruptura con las consecuciones discursi- constitución de 1991, se intentó fundamen- por una multiplicidad de factores determi- viduo usa para sentirse único, apunta Du-
vas del poder, es vital replantear una nueva tar un Estado laico, que mantuviera la idea nantes, tales como su posición estratifica- four (2007), cuando en realidad esa idea de
praxis que logre, en gran medida, romper de inclusión a todos los sectores de nuestra da, su capacidad adquisitiva, el sexo que le singularidad es la que permite un control
con todo aquello que reproduzca, de ma- sociedad; no obstante, las luchas por el re- es impuesto, etc. De esta forma, la aparición efectivo de masas.
nera consecutiva, las mismas formas de conocimiento de una sexualidad distinta, de los mecanismos de identidad de un yo de- Tomando en cuenta lo expuesto, para
control y de dominación, bajo las cuales aun en la actualidad, siguen siendo bas- terminado por las instituciones de la moder- esta investigación, vale preguntarse si el
la estructura mantiene inmersos a todos tante problemáticas, ya que la legalidad nidad propicia, en la vida social moderna, la movimiento queer, cuyo elemento esencial

Representaciones Queer: cuerpos e identidades múltiples en el mercado Alberth Andrés Mora Rodríguez y Adriana Barajas Moreno
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es el de presentarse como opuesto a los sis- Por ejemplo, al estudiar las revistas que de género, como las defendidas por el mo- como su protagonismo en el cine arte. En
temas normativos, termina siendo una empezaron con el tema gay, la autora en- vimiento queer, equivale al establecimiento este caso, al realizar una revisión cinema-
oposición, no solo a la conceptualización cuentra que, antes de 1970, las revistas he- de nuevas formas mercantiles que se aco- tográfica, se encontró que este medio ha
más clásica del género y la sexualidad, sino chas por y para personas homosexuales no modan a estas culturas emergentes. sido uno de los focos más importantes de la
también al mercado. Puesto que, al anali- se sostenían, mas, luego de 1970 y con un Así, por una parte, el desarrollo metodo- cultura queer para establecer su identidad.
zar la cultura queer, surgen dos interrogan- auge del movimiento político por parte de lógico de esta investigación incluyó, en una Debido a que, algunos directores de cine,
tes: ¿qué desean? Y ¿en el mercado existe estas reivindicaciones, estos medios se em- primera fase, la observación y el análisis de como Pedro Almodóvar, se han encargado
un objeto que tenga correspondencia con la pezaron a difundir más, creando formas de algunos lugares concurridos por personas de llevar a la pantalla grande los conflictos
satisfacción de dicho deseo? consumo basadas en estas identidades. Al de auto-determinación queer en la ciudad por los que atraviesan estas personas, con
Para dar solución a estos interrogantes y mismo tiempo, la adquisición de estas re- de Bogotá –muchos de los cuales eran com- respecto a su no identificación con las es-
con base en lo planteado previamente, po- vistas suponía, no solo una mayor difusión partidos por las comunidades gay–. Uno de tructuras de géneros y sexualidad, hacien-
demos afirmar que el movimiento queer tie- de los ideales políticos del movimiento, los hallazgos más destacados de esta obser- do trascender historias que podrían pare-
ne como deseo la transgresión de los cáno- sino que, a partir de estos medios impre- vación es el desarrollo de un mercado espe- cer banales a simple vista.
nes normativos y dicho deseo se suple por sos, también se presentaban artículos de cífico alrededor de los centros nocturnos ya Este protagonismo ha permitido que,
medio de una apropiación material distin- diversa índole, los cuales terminaban por establecidos. Si bien la existencia de bares por ejemplo, la cultura queer en Bogotá ha
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

ta del cuerpo: “La identidad, en suma, es ser registrados y reflejados en la prensa es- y discotecas no es una novedad, encontrar reclamado un espacio cultural denomina-
el complejo vínculo que establecemos con pecializada en sus intereses. espacios diseñados específicamente para do “El ciclo rosa”. Este es un espacio ofreci-
los demás a partir de nuestra capacidad de La importancia que tuvo el mercadeo en esta comunidad sí lo es. Igualmente, den- do por la Cinemateca distrital para exhibir
expresión corporal” (Gil-Calvo, 2001, p. 41). el desarrollo político de la comunidad cita- tro de la variedad de “bares gay” analiza- muestras audiovisuales que se relacionan
Así, el uso de atuendos que están por fuera da fue tal que Chasin (2000) llega a afirmar dos, se encontró que no solo responden al con la diversidad de género y sexualidad,
de lo normativo se convierte en la manera que el capitalismo puede habilitar ciertas interés de un lugar para una misma comu- cuya trascendencia recae, tanto en la visi-
en la que dicha materialidad se convierte en luchas por derechos, con lo cual, el consu- nidad, sino también, al tipo de música, el bilización de estas problemáticas, como en
un medio para transgredir y, con ello, po- mo llega a ser una forma de participación presupuesto y otros factores. el mercado audiovisual, puesto que se per-
der apropiarse de algún tipo de identidad. política. De modo que, la relación entre Un claro ejemplo de esto es Theatron, un mite la inclusión de nuevos actores y la pro-
Estos elementos permiten conside- el mercadeo y la constitución de identi- bar que tiene código de ropa, es decir, la en- ducción de más muestras audiovisuales.
rar una observación ofrecida por Enguix dad se hace evidente con el apoyo directo trada al lugar está determinada por ir bien
(2017), quien, al analizar casos de protes- que ofrecen algunas empresas a la comu- vestido; o El mozo y Cabú, bares ubicados Conclusiones
ta de la comunidad queer en España, trae nidad, a través de donaciones de dinero. en la Zona rosa de Bogotá. Por supuesto, al
a colación lo paradójico que resulta el he- “So at the same time that producers need hablar de clubes nocturnos queer o gay, hay El proceso de identidad queer se da bajo la
cho de que en una cultura que se muestra national markets, they also need speciali- que mencionar la zona conocida como la se- configuración de sociedades contemporá-
como la ruptura de los modelos impositi- zed markets, and it is in this context that senta, zona caracterizada por presentar un neas que permiten el cuestionamiento de
vos busca una aceptación en un lugar que ‘diversity’ has become both a social value alto porcentaje de bares con estas temáticas estructuras de género y sexualidad. En el
presenta lógicas de exclusión en su misma (however superficially) and an economic El exponer la existencia de estos espa- marco de este proceso, se derivan conduc-
conformación. Así, este tipo de comunida- imperative.” (Chasin, 2000, p.149)1. Con- cios en el contexto capitalino se convierte tas que intentan cuestionar los discursos
des suelen dejar por fuera a grupos de otras tinuando con lo propuesto por esta autora en la prueba material y social de cómo el de poder establecidos desde la hegemonía
etnias o de posiciones económicas bajas, encontramos que, en efecto, el reconoci- reconocimiento de una nueva identidad heteronormativa y se lucha, incluso, con-
lo cual tiene como consecuencia la postu- miento de distintas formas de sexualidad y supone la identificación de lugares donde tra las posturas propias de organización
lación de un tipo de gay o de queer norma- quienes se identifican en esta identidad normativa de la comunidad lgbti. Dado
lizado. Además, en este texto, se expone pueden congregarse, al tiempo que hace que su episteme es producto del posestruc-
cómo, sin importar la definición de sexo 1 Así, al mismo tiempo que los productores menos marginal la existencia de las comu- turalismo, esta cultura no podría surgir en
necesitan de los mercados nacionales, ellos también
o género que pueda tener un queer, estos nidades queer y lgbti. un contexto donde un cuestionamiento
necesitan de mercados especializados, y eso es, en ese
tienen algo que los hace atractivos para el Por otra parte, el mercado y su relación amplio de los ejes mencionados no se per-
contexto, que la diversidad se ha convertido en un valor
sistema de mercado: son individuos aptos social (aunque superficial) y un imperativo económico con esta comunidad también se han mani- mitiera: requiere de esa pregunta por la
para el consumo. (Traducción del Editor) festado en diversas expresiones culturales identidad constante y la disponibilidad de

Representaciones Queer: cuerpos e identidades múltiples en el mercado Alberth Andrés Mora Rodríguez y Adriana Barajas Moreno
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cambio de los individuos, propia de socie- esta cultura no son iguales a las de lo que se Referencias bibliográficas
dades inscritas en la contemporaneidad. podría denominar de consumo cotidiano.
A su vez, la comunidad queer es un grupo De esta manera, las teorías queer ponen Colombia. (1886). Constitución política 1886. Recuperado de: http://bit.
que halla su reconocimiento en prácticas todo en duda y no hay consenso alguno, ly/2XBg8hh
mercantiles, pues, desde lo investigado, pues estas teorías rechazan verdades ab- Colombia. (1991). Constitución política de Colombia 1991. Recuperado de:
parece que los procesos identitarios actua- solutas al proponer que las identidades no http://bit.ly/2JFWdqf
les no se pueden desligar del sistema capi- llegan a ser estáticas y que deben ser carac- Butler, J. (2002). Cuerpos que importan. Sobre los límites materiales y discursivos
talista en el que estamos inmiscuidos. Por terizadas por la posibilidad de cambio. Este del “sexo”. Buenos Aires: Editorial Paidós.
tanto, hablar de identidad necesariamen- postulado imposibilita un desarrollo cons- Chasin, A. (2000). Interpretations: a cultural study of the relationship
te nos remite a un estudio sobre cómo esta tante de parámetros que funcionen como between the gay/lesbian niche market and the gay/lesbian political
se legitima o se desenvuelve en las lógicas base en el movimiento, lo cual hace que movement. Cultural Critique, (44), 145-168.
de consumo, y en el caso particular de lo sea más difícil encontrar características Corte Suprema de Justicia. (30 de noviembre de 1994). Sentencia T-539/94
queer, este ha estado determinado, más que esenciales al movimiento, imposibilitando Derechos fundamentales de los homosexuales [MP. Vladimiro Naranjo Mesa].
otros movimientos, por lógicas mercanti- que dentro de un análisis histórico se man- Recuperado de: http://bit.ly/2X3l8XJ
les y publicitarias. Esto, porque su lucha, tengan propiedades periódicas que conser- Dufor, D. R. (2007). El arte de reducir cabezas. Buenos Aires: Paidós.
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

con el paso del tiempo no excluye necesa- ven un hilo conductor que refuerce su asi- Enguix, B. (2017). Protesta, mercado e identidad en las celebraciones
riamente modos de consumo o producción, milación como grupo. del Orgullo LGTB en España. Convergencia. Revista de Ciencias Sociales,
ya que, en ambos procesos, puede deter- (73), 165-186.
minar preferencias que den cuenta de su Foucault, M. (2006). Seguridad, territorio, población. México: Fondo de cul-
identidad, puesto que las mercancías de tura económica.
Gil-Calvo, E. (2001). Nacidos para cambiar. Como construimos nuestras biogra-
fías. Madrid: Taurus.

Representaciones Queer: cuerpos e identidades múltiples en el mercado Alberth Andrés Mora Rodríguez y Adriana Barajas Moreno
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EL PASO DE UN Resumen

PUEBLO A UNA
Esta narrativa empezó como un esfuer- Keywords:
zo por desentrañar y ahondar las ideas de fashion, modernity,
modernidad en torno al cuerpo vestido y al appearance, city,

METRÓPOLI:
incipiente sistema de la moda en Medellín consumption.
entre 1900 a 1930. A lo largo de la indaga-
ción de fuentes y la alimentación de con-
ceptos, se creó una serie de hipertextos que
conectan las imágenes encontradas en la
revista Letras y Encajes, y en pinturas y foto-
MODA Y MODERNIDAD EN LA MEDELLÍN grafías, elementos que se compararon en-

DE 1900 A 1930
tre sí y se cruzaron con imágenes del cine
que han recreado vestuario de época. Final-
mente, se construyó un relato a partir de
documentos de archivo, y fuentes gráficas Abstract
y visuales, los cuales dan cuenta de cómo
la moda estuvo asociada a nuevos valores This narrative began as an effort to un-
vinculados a la modernidad, que en estas ravel and deepen the ideas of modernity
tierras no fueron fruto de un pensamiento around the clothed body and the fledgling
filosófico ilustrado, como en Europa y Es- fashion system in Medellín, between 1900
tados Unidos, sino que más bien se vieron and 1930. Throughout, the investigation of
como una traspolación de conceptos sobre sources and the feeding of concepts, a se-
otras mentalidades. ries of hypertexts that connect the images
Leifer Hoyos Madrid found in the magazine Letras y Encajes, and
Estudiante de Historia in paintings and photographs, elements
Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín that were compared to each other and in-
lhoyosm@unal.edu.co tersected with images from the cinema
that have recreated period costumes. Fina-
lly, a story was constructed from archival
documents, and graphic and visual sou-
Palabras rces that show how fashion was associa-
clave: moda, ted with new values linked
​​ to modernity,
modernidad, which in these lands were not the result of
apariencia, an enlightened philosophical thought, as
ciudad, consumo. in Europe and the United States, but rather
they saw themselves as a transposition of
concepts on other mentalities.

Cítese así: Hoyos-Madrid, L. (2019). El paso de un pueblo a una metrópoli: moda y modernidad en la Medellín
de 1900 a 1930. Revista Sigma (18), 92-105.
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A medida que se hizo un recorrido por va- mestizas, indias, negras y, en menor medi- El período de tiempo en el que se encar- son el resultado de múltiples factores. Es
rios archivos de la ciudad de Medellín, fijé da, españolas peninsulares, caminando ha- na la narrativa trazada en este escrito (1900 por esto, quizá, que hablar de un concepto
la mirada en la Biblioteca Patrimonial de la cia la iglesia con profunda solemnidad, ata- a 1930) permite visualizar los cambios que de moda en Medellín sea algo reciente: la
Universidad eafit, donde me topé, cara a viadas en sus pañolones negros, a la usanza atravesó Medellín, pues se dejaba atrás el moda está conectada al surgimiento de la
cara, con el material originario de la revis- de las matronas españolas, los cuales caían pasado de una villa colonial que había ini- ciudad, a los modos de producción burgue-
ta Letras y Encajes, editada por Teresa Santa- lacónicos sobre sus cabezas –tal vez como ciado un tránsito a un pueblo grande. A ses que comenzaron en Europa a finales del
maría de González, Alicia María de Echeva- emulación de esa corte austera de los Habs- lo largo de esos primeros treinta años del siglo xiv y comienzos del siglo xv, aproxi-
rría, Sofía Ospina de Navarro y Ángela Villa. burgo, que había dominado la monarquía siglo xx, las calles comenzaron a afran- madamente, y que fueron consolidados a
Esta se constituyó como la primera revista española durante varios siglos–. Estas muje- cesarse de la mano de los gustos y las cos- lo largo del siglo xix, gracias a la Revolu-
de moda femenina en Medellín de corte con- res, ahora con la irrupción del mundo mo- tumbres. Empero, este cambio no solo se ción Industrial en Inglaterra y al fortaleci-
servador progresista; en ella, se hablaba de derno, se liberaron en buena medida de las evidencia en los estilos vestimentarios, miento del espíritu del capitalismo.
cocina, el cuidado de los hijos (puericultu- normas eclesiásticas para seguir el dictado sino también en los arquitectónicos, que No obstante, aquí, estas transformacio-
ra), la atención del hogar y el cuidado de sí de París y, posteriormente, el de Hollywood. fueron influenciados por el Art nouveau y el nes socioeconómicas y culturales iniciaron
misma, lo cual incluía la moda y el vestir. Muy a su manera, Aída Martínez Carre- Art decó, materializados por las manos arte- a mediados del xix y se afianzaron en la se-
Recordé, entonces, que el Laboratorio de ño, en su texto “La prisión del vestido, as- sanas de la Escuela de Artes y Oficios, obra gunda década del xx; incluso coinciden con
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

Fuentes de la Universidad Nacional, sede pectos sociales del traje en América” (1995), de la Sociedad de Mejoras Públicas de Me- la invención de la pintura antioqueña, que
Medellín posee la digitalización casi com- presenta un análisis vestimentario con di- dellín (1899). No es extraño que esto suceda tiene un sello propio y se ha diferenciado de
pleta de sus números, desde 1926 hasta versas fuentes, como documentos de archi- a la par que la industrialización y la conso- las herencias coloniales del arte religioso es-
1959. Allí, me encontré con ilustraciones vo, grabados, pinturas… Todo aquello que lidación de fábricas textiles como la Com- pañol. Esta separación de estilos está ligada
de figurines y fotografías impresas de mu- permita entender que el vestido no es mera pañía Colombiana de Tejidos (1907), pro- a las prácticas de representación de los cuer-
jeres de la élite local y extranjera; sin em- superficialidad, sino que también está an- piedad de la familia Echavarría, la Fábrica pos en la pintura y, por ende, del vestido y la
bargo, mi foco de atención se dirigió, sobre clado a dinámicas sociales, económicas y de Hilados y Tejidos del Hato (Fabricato), moda. Ese registro de los cuerpos de Francis-
todo, a los artículos e imágenes que po- políticas que terminan configurando las comprada posteriormente por Echavarría y co Antonio Cano, huella de la Colonización
seían un afrancesamiento del mundo me- formas de la exterioridad. Cía (Sociedad de Mejoras Públicas de Mede- Antioqueña, está manifiesto en la Pintura
dellinense en la época de interés. A través de esta pauta investigativa, se llín, s.f., web). Horizontes (1913). Cabe señalar que no solo los
Las imágenes sirvieron como evidencia evaluaron e interpretaron secciones de Si a esto sumamos las medidas protec- cuerpos campesinos o en transición son lle-
de aquellas descripciones dadas por las edi- la Revista Letras y Encajes de los años 1926 a cionistas del presidente Rafael Reyes en vados al bastidor, sino también los cuerpos
toras y escritores, con respecto al acomo- 1930, particularmente de la sección La Tira- su quinquenio (1904-1909) a favor de este de los citadinos que abundan en los salones.
damiento y al uso de las modas francesas e na del siglo xx; una pintura de Eladio Vélez tipo de industrias, como lo evidencia la si- La pintura al óleo Estudio del pintor (1885) del
inglesas en Medellín. El abandono de esas (Mujer con piel, 1927); fotografías del Archi- guiente cita del profesor Cruz Bermeo: “Se mismo autor deja en claro que hay una re-
ideas de orden colonial e hispanista supu- vo personal del Restaurante y Repostería habían liberado las importaciones de mate- volución del consumo vestimentario y de las
so una amalgama de estilos y apariencias El Astor (Nuestra herencia -1930, s.f.); una rias primas como hilos, hilazas y coloran- importaciones francesas que llegaban a la
que arrojaron, sobre las corporalidades, la foto de Melitón Rodríguez; imágenes de la tes lo cual fortaleció la calidad del hilado y ciudad y al país, así como el choque de prác-
transición cultural, industrial y geoespa- moda internacional, las cuales incluyen por ende la de los tejidos resultantes y les ticas culturales entre ese mundo rural y ese
cial que estaba teniendo Medellín. fotografías e ilustraciones de moda (1929); permitió competir en calidad frente a otros novísimo mundo urbano.
El historiador Eduard Fuchs (2016) planteó fotogramas de la película Titanic (1997), y productos extranjeros” (2012, p. 48). Esto Para hablar de un consumo de moda,
que la moda se instala donde quiera que lo un documento del Archivo Histórico Judi- facilitó que las industrias textiles naciona- debe crearse, ante todo, un sistema que
haga la industrialización capitalista y que, cial de Medellín (1918). En ellos, el vesti- les, como Fabricato y Coltejer, alcanzaran posibilite ese consumo, una clase especia-
en la medida en que progresa y se introduce do aparece como un objeto suntuario y de un alto crecimiento, cuyo auge sería en los lizada de compradores, productores y ex-
en cada país, los trajes regionales específicos ostentación, así como una forma de so- años 50, con el llamado boom textilero. hibidores; un afán por lo nuevo, algo que
desaparecen, cediendo su lugar al uniforme cialización y adaptación de los valores del La historia suele ser un conglomera- irrumpa las tradiciones y se inserte en el
internacional del orden social burgués. cambio introducidos por ese fenómeno lla- do de procesos sociales y culturales, don- círculo de las novedades… formas de ope-
Eso es precisamente lo que ocurría en es- mado modernidad. de los cambios y las transformaciones no rar de la moda moderna. En consecuen-
tas calles que otrora transitaban mujeres suelen ser espontáneas per se, sino que cia, para crear un perfil sobre quienes

El paso de un pueblo a una metrópoli: moda y modernidad en la Medellín de 1900 a 1930 Leifer Hoyos Madrid
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consumieron moda en Medellín entre 1900 de cosechar y labrar la tierra– no convertía a imaginarios de esa nueva clase, que preten- cambio de mentalidad, salvo, quizás, en
y 1930, deben aclararse unos términos y un campesino terrateniente en aristócrata. dió posar como la aristocracia francesa e in- el caso de algunas mujeres o líderes sindi-
afianzarse otros. Desde mediados del siglo xix, las cos- glesa, heredera de una nobleza en decaden- cales como Betsabé Espinal o María Cano,
Lo primero que debe desmontarse es la tumbres campesinas y rurales vivieron cia, pero, al fin y al cabo, poseedora y dueña quienes, con su corte a la garçone y el uso
idea de una aristocracia antioqueña, ya cambios y transformaciones que se acen- de un sistema de relaciones entre unos y de trajes sastres y vanguardistas fieles a las
que, como lo define Norbert Elías, una cla- tuaron a finales del siglo xix y principios otros. Para esta, no se trataba de un simple modas francesas del momento, hicieron de
se aristocrática está determinada por: del xx; de esta manera, los mineros pro- envase o disfraz: la Duquesa de Windsor no la moda una aliada en su lucha social por
venientes del norte de Antioquia y quienes imita ser la Duquesa de Windsor, lo es por los derechos de las mujeres obreras. Pero,
El rango, el cargo hereditario, el abolengo empezaron a enriquecerse, migraron con tradición y por linaje. en general, los círculos de élites no adopta-
de una “casa1” el dinero que uno poseía o sus familias a Medellín, esta, por aquel La mujer de alguno de los mineros que ron la moda como una política social, sino
recibía del rey, el influjo cabe la maitresse entonces, apenas despuntaba como una se asentaron en Medellín, o cualquiera de más bien como una transformación o una
o los ministros, la pertenencia a una clase ciudad moderna. De ahí, surgió la necesi- las mujeres que Carrasquilla inmortalizó política de la apariencia. Así, el uso de pie-
particular, el mérito como general de un dad de crear un nuevo sistema de relacio- tan descriptivamente en sus novelas urba- les y otras modas de este tipo se halla des-
ejército, el esprit, la buena conducta, la be- nes, no tan influenciadas por la moral cris- nas –este es, por cierto, uno de los prime- contextualizado, tal y como lo señala el
lleza del rostro, etc. Todo se combinaba en tiana, sino por las normas de urbanismo ros en este género literario en Colombia–, párrafo anteriormente citado de la mujer
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

el individuo y determinaba su posición en consignadas en determinados manuales, busca lavar su linaje campesino con las co- inglesa, quien se sorprende al ver desfilan-
la jerarquía inmanente de la sociedad cor- como el famoso Manual de urbanidad de Ca- lonias francesas, y ataviarse con los suaves do por las calles a plenitud del día a muje-
tesana. (1996, p. 136) rreño y, más adelante, Cromos y Letras y en- y pesados terciopelos que embellecieron los res ataviadas con estas prendas, en medio
cajes. Estos nuevos códigos, influenciados cuerpos de las mujeres en los inviernos eu- de una zona intertropical como Medellín.
En Antioquia, y en general el territorio por la moda, determinaron cierto ethos en ropeos, combinados con suaves abrigos de Moda y modernidad son conceptos indi-
nacional, hasta mediados del siglo xx la la clase campesina que aparecía en escena. linces y martas cibelinas (Martes zibellina). sociables en la transformación urbana y cul-
población era esencialmente campesina y En los espacios públicos, se les exigía a Estos hacían sudar a las mujeres medelli- tural de Medellín en el período abarcado por
rural. Esto no significa que no hayan exis- los hombres llevar siempre saco, camisa, nenses, quienes buscaban, a toda costa, vi- esta narrativa. La modernidad en Medellín
tido campesinos con grandes dominios de corbata y sombrero, mientras que las mu- vir ese chic francés, tal como lo referencia y en el resto del país fue dada, en gran me-
territorios o propietarios de haciendas –en jeres debían llevar cubierta la cabeza con el escritor de este fragmento en una edi- dida, por un discurso visual asociado al con-
efecto los había–, pero estos no poseían có- sombrero o mantilla en la iglesia. La regla ción de 1930 en Letras y Encajes: sumo y a los productos foráneos que ingresa-
digos sociales que implicaran unos modos general de urbanidad imponía el mante- ban a la vida material de las personas.
muy distintos de relación con los de me- ner la cabeza y las manos cubiertas; así, el Una señora inglesa, viendo pasar una se-
nor poder adquisitivo, ya que se saluda- juego de accesorios femeninos debe pensar ñorita con una piel cruzada sobre el vesti- Las empresas extranjeras debieron em-
ban sin mucha pompa y distinción unos y en sombrero, cartera, sombrilla y guantes. do nos preguntó: ¿Por qué se cuelgan las pezar por desarticular y deslegitimar el
otros. Salvo, quizás, en las grandes hacien- (Garcés-Montoya, 2004, p. 87). muchachas aquí, esos cueros de lobos, mundo imaginario de una sociedad fun-
das caucanas, como la que describe tan be- Esa nueva clase venida del campo y que zorros, perros y gatos con tanto sol y ca- damentalmente tradicional, esto es, sus-
llamente Jorge Isaacs en su obra La María empezaba a tomar forma en la ciudad puede lor? —Pues señora se las ponen para mos- tentada sobre vínculos sociales orgánicos,
(1869), las diferencias sociales y cultura- nombrarse como una “aristocracia de pose” trarlas y mostrarse ellas, como en vitrina. así como sobre las ideologías de la Iglesia y
les entre blancos y negros remitían a for- o “un campesinado burgués” que, por me- (Mago, 1930, p. 757) de una aristocracia terrateniente cuya vi-
mas de distinción más allá del color de la dio de perfumes, paños, sedas y tacones pro- sión del mundo y de la vida era, en gran
piel y los bienes materiales. Por lo demás, venientes de un París que atravesaba la Belle Los usos de las pieles son un síntoma de medida, feudal […] Se trataba entonces de
el hecho de tener trabajadores o jornaleros Époque, provocó una importación de gustos y la imitación de las modas europeas (ingle- allanar el camino, de crear y de contribuir
–como se llamaba a quienes se encargaban modales. En esencia, el fenómeno se redujo sas-parisinas), por parte de las medelli- a crear las condiciones de participación
más a una imitación que a una gran trans- nenses, en su búsqueda irremediable por del país en el “libre juego” de la oferta y la
formación en la historia de las mentalidades lucir elegantes y refinadas, a la usanza de demanda que se llevaba a cabo en el mer-
locales. Esto, porque las costumbres de una sus contemporáneas francesas. Su uso se- cado mundial y que, al parecer, generaba
1 El autor emplea el término casa para referir- sociedad pacata, conservadora, tradicio- ñala la imitación por la imitación, no por beneficios para todos los que en este juego
se a ella como sinónimo de familia, clan o grupo familiar
nal y moralista siguieron imperando en los un sentido consciente del vestir ligado a un
de alto rango.

El paso de un pueblo a una metrópoli: moda y modernidad en la Medellín de 1900 a 1930 Leifer Hoyos Madrid
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participaban. (Villadiego, Bernal & Urban- De esta manera queda esbozado que la El vestido de la mujer, como se evidencia
czyk, 2006, pp. 161-162). modernidad, más que un discurso filosó- en Letras y Encajes, empezó a caracterizarse La moda local seguía dominada por los
fico ilustrado, generado por el pensamien- por los siguientes elementos: estilos franceses: el aire de Coco Chanel,
No solamente los productos de higiene to europeo, como un método para sacar del Jean Patou y Madame Lanvin se hizo sen-
personal que recién entraban en el con- atraso a los otros pueblos que no se encon- Ensambles de sport cuatro piezas, blusa o tir en la elite antioqueña que seguía de cer-
sumo cotidiano se promovían: productos traban en las mismas condiciones sociocul- sweater, chaleco, abrigo y falda. Tejidos ca las tendencias parisinas. Las editoras de
más extraños para el habitante de a pie turales y políticas, termina reduciéndose a con rayas horizontales en negro, blanco y Letras y Encajes y otras mujeres de élite ha-
eran los que se difundían en los anuncios las prácticas de las corporalidades. Formas gris, verde y amarillo. Sweaters en jerséis bían visitado París y se mantenían al tan-
de las zapaterías. Los zapatos eran apenas tan sencillas como calzarse, peinarse, ba- lavables…Vestidos de tenis sin mangas en to de los alocados cambios que se estaban
conocidos por los habitantes de la ciudad ñarse y vestirse, que están presentes inmi- piqué de seda con chaquetas de lana. Ves- dando en la apariencia femenina. Las for-
en transición; por ello, el calzado fue una nentemente en los círculos de la moda, a tidos sastres en lanas de vivos colores, cha- mas y los patrones que estos personajes
costumbre vestimentaria que no logró de- su vez no pueden disociarse de la hegemo- quetas cortas y completamente ajustadas implementaron fueron liberadores para
mocratizarse netamente en Colombia has- nía cultural de un orden mundial. al talle, blusas de lino finísimo (“La moda el cuerpo de las mujeres, oprimidas por la
ta los años 70. Incluso, hoy existen pueblos El estilo garçon o estilo chico, denomina- actual”, 1929, p. 581). normativa del corsé, una herencia del lar-
y localidades del país, donde estos apenas do así por el corte de cabello que adopta- go siglo xix. Por lo tanto, el detrimento del
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

se ven, son mirados con extrañeza y su uso ron las mujeres para imitar a Madmoiselle cuerpo de las mujeres –a manos del corsé–
no es algo que pertenezca a la cotidianidad Chanel y que puede rastrearse en la pintu- es el inicio del traje moderno femenino, un
de sus territorios. ra Mujer con piel de Eladio Vélez (1927), deja producto creativo y cultural de las grandes
La modernidad y la civilización parecían ver una figura ambigua y un traje femeni- modistas francesas, especialmente Cha-
estar ligadas intrínsecamente al calzado; no que se acercaba, mucho más, a la figu- nel, Lanvin y Vionnet.
así lo expresa Jorge Mario Betancur en su ra del traje masculino, el cual se empezaba La implementación de siluetas más fres-
texto Moscas de todos los colores barrio Guaya- a caldear en el guardarropa de las muje- cas, unidas a prácticas deportivas pone de
quil de Medellín 1894-1934, en el cual dice que res de Medellín, bien sea por imitación, o manifiesto esos gustos sociales por el de-
este fue un objeto que civilizó prácticas y porque, en realidad, su uso denotaba una porte, dispositivo indispensable para el
costumbres ancladas a la ruralidad de la consciencia del papel de opresión de la mu- control de los cuerpos y la promoción de
población, donde el calzado que se cono- jer con respecto al varón. ciertas siluetas corporales. Por ejemplo,
Imagen 2. Figurín femenino.
cía con mayor difusión eran las alpargatas Chanel impuso una nueva estética, al des-
Fuente: “La moda actual”, 1929, p. 581.
o quimbas, fabricadas artesanalmente con plazar las corporalidades regordetas de
fibras de fique y suela de caucho: la burguesía industrial que podrían ras-
trearse incluso en las pinturas del barroco
A la insoportable comezón producida por de Rubens o en las mujeres de Goya, y las
la nigua, animalito que buscaba nido en- cambió por la delgadez característica de las
tre los dedos del pie, los cruzados del uso clases trabajadoras mal alimentadas; hizo
del calzado agregaron otras especies alar- de su físico un patrón de emulación corpo-
mantes sobre la inveterada costumbre de ral en hombres y mujeres. Esto se comple-
andar descalzos […] El zapato, por su parte, mentó con descubrimientos científicos so-
ayudó en la tarea. Además, generó nuevas bre los usos del deporte y las prácticas de
maneras de vestir y desplazó al territorio cultura sana que desplazaban el sedenta-
del olvido las patas rudas de los habitantes rismo y propendían por una vida más acti-
de la ciudad: El uso del calzado, que a decir va, los cuales influyeron notablemente en
Imagen 1. Mujer con piel de Eladio Vélez, óleo sobre lienzo,
verdad es reciente por acá en la clase infe- 1927, en el Museo de Antioquia.
el giro de la estética corporal hacia la delga-
rior, está obrando el prodigio de reducir el Fuente: Piedrahita (2019, web). dez, aguzada solamente en la segunda mi-
tamaño de los pies, que antes era un tanto Imagen 2. El estilo de Chanel, dibujo original por Karl tad del siglo xx.
desrazonable. (Betancur, 2000, pp. 82-83). Lagerfel, Chanel.
Fuente: Monoky (2011, web).

El paso de un pueblo a una metrópoli: moda y modernidad en la Medellín de 1900 a 1930 Leifer Hoyos Madrid
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La modernidad se establece como un concepciones de la mujer neogranadina y, Se cree que su objetivo pertenece a otras hasta declaraciones judiciales–, hallando en
concepto que daba prioridad a lo nuevo y al posteriormente, republicana. Ellos, com- capas menos profundas de la sociedad y todas ellas una apreciación emocional y eco-
progreso, desechando las prácticas costum- binados con los juegos de la moda parisien- se ignora la profundidad de la apariencia, nómica por el objeto vestimentario, como la
bristas asociadas a lo viejo. Esta, en efecto, se, consolidaron el prototipo de la mujer como lo señala Claudia Fernández Silva, de aquella mujer de nombre Marina Llano,
instauró nuevos cánones en el vestir y en antioqueña y colombiana. doctora en Diseño de la Universidad de quien declaró ante un juzgado de Medellín,
las siluetas corporales, pero hubo rasgos Bajo el panorama político-económico, la Caldas en un texto homónimo donde ex- en 1918, una lista de bienes, en la cual el 80
que ni el inicio de la democratización del modernidad se tejió, no solo como el sue- plica que: % de los objetos son vestidos u ornamentos
calzado ni la moda francesa de vanguardia ño de una revolución inacabada que quiere avaluados en 52.13 pesos de la época2 (Suma-
pudieron borrar. Estos rasgos riñeron con transformar un país agroexportador, inser- En contraste con las acusaciones de que el rio delito robo, 1918).
los nuevos cánones y, en algunas ocasio- tado en una economía extractiva, y dar el diseño es pura cosmética, se presentan al- Sumado a esto, se puede resaltar la in-
nes, terminaron secundándolos. Un ejem- salto hacia una economía industrial, como gunas voces que intentan explicar la im- fluencia de la moda francesa tanto en el
plo de dicho fenómeno fue la apariencia lo buscó hacer la Revolución de López Pu- portancia y las razones de ser de la aparien- vestido, como en las costumbres sociales;
femenina dominada por la delicadeza, an- marejo hacia 1936; sino también permeó cia de los objetos, demostrando que son el reflejo de un nuevo público al que le ape-
clada a las concepciones renacentistas de el ámbito de la corporalidad: los ideales es- muchas las condiciones que aportan a ese tecía ir, mucho más allá de las ceremonias
esta. “Leche ácida hace un delicioso efecto tético-corporales que otrora se mantenían aspecto final de los productos. Petra Ke- eclesiásticas que prevalecían en las villas y
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

como tónico sobre la piel, dejándola suave bajo el dominio de la religión ahora habían llner (2008) enuncia varios factores como pueblos; el deseo de novedad que desembo-
y sonrosada” (“Embellezcámosmo”, 1929, pasado al dominio del deporte, la medicali- los presupuestos perceptivos, los hechos có en la instauración de cafés, pastelerías y
p. 581), recomendaba la mencionada revis- zación y las revistas femeninas. históricos, las condiciones sociales y cul- reposterías, como el Astor –emplazada en
ta para el año de 1929. Indudablemente, los estudios acerca del turales, estándares técnicos, las imágenes el Bulevar de Junín, donde hoy permanece
De esta forma, el cuidado del rostro se cuerpo y del traje en Colombia son apenas sociales rectoras, las normas estéticas y do- una fotografía ampliada de los años treinta
ha constituido como uno de los atributos reconocibles en el marco de la historiografía minantes. (2013, pp. 139-140)
más importantes de belleza femenina en nacional, bien sea porque las fuentes esca-
el mundo occidental, tal como lo expresa el sean, bien porque no se cuenta con institu- Quedan, así, varios aspectos en los que 2 2 dos tiples 7 pesos

historiador George Vigarello (2005): ciones sólidas, como museos especializados se puede ahondar con respecto a la configu- 1 un espejo con marco amarillo 1 peso

La belleza del mundo, cuyas regiones o centros de estudio dedicados esencialmen- ración de la indumentaria, de las prendas 1 un espejo con marco de lata 0.35 pesos

etéreas representarían la perfección, sir- te a la conservación de este tipo de patrimo- y de las dinámicas de la moda en nuestra 3 pares de zapatos 3 pesos

ve en este caso de modelo a la belleza del nio material, bien porque, como lo refiere sociedad; a cómo ese fenómeno inextrica- 1 un vestido azul claro 3 pesos

cuerpo; en el siglo xvi, el cielo cósmico y el Gilles Lipovetzky en el Imperio de lo efímero: ble de la modernidad convivió con nuestras 1 un vestido rosado 2 pesos

cielo corporal se corresponden. El busto, el antiguas prácticas culturales; a cómo esto 1 un saco estilo sastre 4 pesos

rostro, las manos serán los únicos lugares La moda no cesa de acelerar su normativa afectó las nociones de corporalidad entre 1 un corsé 1 peso

que apelarán a la estética física, al descu- escurridiza, de invadir nuevas esferas, de los habitantes, y cómo se hibridaron con 1 una peinilla imitando marfil 0.55 pesos

brirse “principalmente en una parte, a sa- atraer a su órbita a todas las capas socia- las ya existentes sociedades híbridas –como 2 dos calzones para mujer 1 peso

ber, la parte superior, que mira hacia la luz les, a todos los grupos de edad, deja indi- las llamará Canclini más adelante, como 1 un sombrero borsalino 2 pesos

del sol” Tienen una “proximidad con la na- ferentes a aquellos cuya vocación es expli- adjetivo para nombrar la identidad diversa 1 una toalla grande 0.50

turaleza de los ángeles” (p. 21). car los resortes y funcionamiento de las de las metrópolis latinoamericanas–. 1 una bata blanca de etamina 0.50

Estas cualidades se mantienen aún en- sociedades modernas. La moda es celebra- 1 una falda de alpaca 3 pesos

trado y avanzado el siglo xx, donde una se- da en el museo y relegada al trastero de las Comentarios finales 1 una falda de seda 1.50 pesos

rie de trucos y recetas son puestos en prác- preocupaciones intelectuales reales: está 1 un traje nuevo de seda 5 pesos

tica para que la apariencia del rostro de las en todas partes, en la calle, en la industria Este trabajo posibilitó una indagación so- 1 un traje de etamina claro 2 pesos

mujeres sea un lugar de la belleza, enten- y en los media, pero no ocupa ningún lu- bre el concepto de cuerpo y vestido en Mede- 1 un traje de etamina rosado 2 pesos

dida como algo que suscita gracia, bondad gar en la interrogación teórica de las men- llín de 1900 a 1930. Desde allí, se emprendió 4 cuatro túnicas 4 pesos

y claridad. Estos son atributos platónicos tes pensantes (1990, p. 9). una búsqueda por el valor de uso, de cam- 1 una persiana 3 pesos

y cristianamente marianos, que, desde bio, de pose y de representación en la in- En dinero 5.83 pesos

tiempos coloniales, se instalaron en las terpretación de las fuentes –desde pinturas Suma 52.13 pesos

El paso de un pueblo a una metrópoli: moda y modernidad en la Medellín de 1900 a 1930 Leifer Hoyos Madrid
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que retrata la pose de una mujer sirviendo presente: dos mil años atrás, cien o cin- construcción de un panorama, no desde el
a otras dos mujeres–. Esta imagen posibili- cuenta, para que los actores y actrices en- blanco y negro –como lo reflejan la litogra-
ta la creación de un hipertexto de gran simi- carnen ese pasado en sus corporalidades y fía y la fotografía de la época–, sino sobre
litud con los detalles de los gestos y atavíos, traduzcan, en sus gestualidades el tiempo las bases de lo ya existente. De ahí que sea
en relación con los fotogramas de la película del ayer. Un tiempo en el que el vestido evi- necesario descubrir cómo hacer que estos
Titanic, particularmente, las escenas de la dencia más de lo que ambienta, las costum- textos cobren fuerzas cromáticamente visi-
mesa y la cena en la cubierta de clase alta, bres, los prejuicios y los valores mejor que bles, que respalden lo descrito por las fuen-
ambientada en 1912 y producida en 1997. ningún otro elemento. Así, los fotogramas tes, ayudando a crear una narrativa más
de Titanic, de James Cameron (1997), pues- amplia de la historia del traje local que aún
tos en contraste con la fotografía del Astor falta por hilar y deshilar.
(1930), dejan ver esa relación profunda en-
tre los tiempos y las costumbres de ese nue-
vo público burgués que había generado la
modernidad y la Revolución Industrial co-
menzada ya casi un siglo atrás.
Referencias bibliográficas
Gustavo Adolfo Moreno y Mateo Alejandro Córdoba

Esa correlación de prácticas se convirtió


en uno de los logros más importantes de
esta investigación: el notar cómo los movi- “Embellezcámonos”. (1929). En: Letras y Encajes, (35), 581. Recuperado
mientos y los sucesos no son aislados, sino de: http://bit.ly/2NRIGPR
que responden a dinámicas de orden global “La moda actual”. (1929). En: Letras y Encajes, (35), 581. Recuperado de:
Imagen 4. Fragmento de la fotografía Frances Fisher y replican el patrón centro-periferia. A pesar http://bit.ly/2NRIGPR
como Ruth DeWitt Butaker en la película “Titanic”
de esto, por las condiciones históricas espe- “Nuestra historia – 1930”. (s.f.). En: El Astor. Recuperado de: http://bit.
(1997).
cíficas, también se van creando amalgamas ly/2Jmg246
Fuente: Poff, J.-M. (2017, web).
propias de eso que, más adelante, se gesta- Betancur, J. M. (2000). Moscas de todos los colores. Barrio Guayaquil de Mede-
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acá se busca tocar en clave de moda. en el debate entre el arte y el diseño. Poliantea, 9(16), 139-140.
Aún queda por resolver la materializa- Fuchs, E. (2016). Enruanados y filipichines. En: W. Cruz Bermeo. Gran-
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Imagen 5. Detalle de fotografía Restaurante y Repostería
cripciones de la declaración del juicio, Universidad Pontificia Bolivariana.
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como de aquellas que ofrecen los artículos Garcés-Montoya, Á. P. (2004). De-venir hombre...mujer, paso de la Villa de la
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tético de la sociedad de masas, ha logrado tranjeros de las paletas de colores presen- Lipovestsky, G. (1990). El imperio de lo efímero. Barcelona: Anagrama.
traducir el lenguaje de épocas pasadas en tes en los vestidos y reportajes, así como su Mago. (1930). Adornos y pieles. En: Letras y Encajes [CD], 757. Archivo di-
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ñadores de vestuario escénico llevan el peso un análisis más exhaustivo sobre estos do- de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín.
de resucitar visualmente el pasado, de via- cumentos, representar visual y fidedigna- Martínez-Carreño, A. (1995). La prisión del vestido, aspectos sociales del traje
jar en el tiempo y crear, por unos instan- mente lo que hay allí, ya sea en ilustracio- en América. Bogotá: Editorial Planeta Colombiana.
tes, una época que bien puede distar del nes o en pinturas, permitiría la creación y

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