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FACTORES ANTRÓPICOS

En la propia definición de la desertificación está presente el factor humano como un actor más. En
las interrelaciones entre los distintos elementos -clima, suelo vegetación y hombre- que
determinan la desertificación, hay que destacar la relevancia de este último en la medida en que
condiciona al resto de elementos, siendo simultáneamente actor desencadenante del problema
(como explotador del sistema) y víctima del mismo (como parte del sistema).

Así, la influencia humana a lo largo de la historia ha modelado el paisaje a base de los impulsos de
los cambios históricos; las guerras, las desamortizaciones o, más tarde, el boom de la agricultura
han alterado el uso del suelo (suelo y vegetación), generalmente en el sentido de una mayor
exigencia y con escasa preocupación por las consecuencias ambientales. Más recientemente, se ha
constatado que la actividad humana también puede estar afectando al factor clima,
produciéndose un cambio con motivo de la emisión de gases contaminantes “de efecto
invernadero” y destructores de la capa de ozono.

Con mayor especificidad, la desertificación en la zona andaluza dentro de la cuenca mediterránea


se ha visto acelerada por el modelo de implantación de las actividades económicas seguido en las
últimas décadas, que han dado como resultado la presencia de procesos contradictorios. Así, en
determinadas zonas, especialmente las litorales, se produce una progresiva concentración de la
población y de las actividades productivas más innovadoras e intensivas, generando una
problemática específica de desertificación por sobreexplotación de los recursos hídricos y
alteración del medio físico.

Por contra, amplias zonas (generalmente interiores y montañosas) se ven afectadas por el
progresivo abandono de la población y de las formas tradicionales de uso y explotación del suelo y
los recursos naturales. En este caso, el abandono de tierras y la desaparición de culturas agrarias
adaptadas a lo largo del tiempo a las condiciones del medio provocan otro tipo de desertificación.

En la actualidad, se pretende frenar la dinámica de estas zonas interiores mediante diversas


actuaciones, enmarcadas principalmente dentro de la política de la Unión Europea y relacionadas
tanto con la política de desarrollo rural como con la reforma de la Política Agraria Común, y que se
llevan a cabo, entre otras formas, mediante la política de rentas o las reformas de las estructuras.

En resumen, puede decirse que en la actualidad, al igual que históricamente, la dinámica de la


desertificación está ligada a la coyuntura socioeconómica. De esta manera, cualquier actuación
sobre el medio que suponga una pérdida de recursos (incendios, sobreexplotaciones,…) o una
regeneración de los mismos (extensificación de la agricultura, incremento de la cobertura vegetal,
…) tiene su origen en una determinada situación socioeconómica. Por todo ello, entender estas
situaciones nos permitirá encauzar las soluciones al problema.
LA DESTRUCCIÓN MEDIOAMBIENTAL POR LA ACCIÓN ANTRÓPICA.

El crecimiento tan acelerado de la población a nivel mundial, el desarrollo de las ciudades y el


progreso tecnológico han ocasionado toda una serie de conflictos derivados de la explotación
incorrecta de los recursos y la contaminación ambiental. Las consecuencias de todo ello es la
alteración de los ciclos de materia y energía, con la consiguiente degradación de los ecosistemas y
la puesta en peligro del equilibrio poblacional entre numerosas especies, incluyendo la humana.

El modelo de sociedad occidental en la que vivimos se basa en un consumo desmedido que


despilfarra los recursos de nuestro Planeta sin tener en cuenta que no son renovables. El 20% de la
población mundial, consume el 80% de los recursos del Planeta. Este dato nos debe hacer
reflexionar en torno a la distribución de la riqueza en el mundo y las desigualdades que ésta
genera.

Mientras los países desarrollados siguen creciendo de forma apreciable, salvo alguna que otra
crisis coyuntural, la mayor parte de los países africanos parecen ir hacia atrás, es decir, cada vez
son más pobres, y las diferencias entre los países ricos y pobres en vez de disminuir aumenta cada
vez más. Ello se debe, entre otras causas, a dramas como las guerras o a enfermedades como la
malaria, tuberculosis o sida. Por otra parte, la globalización en el ámbito internacional, con sus
multinacionales al frente,, es muy rápida en la consecución de sus objetivos económicos, pero
mucho más lenta en otros apartados como los derechos humanos, la sanidad, la educación y el
medio ambiente, tal como denuncian muchas ONG´s.

Los objetivos que no han conseguido la pura economía de mercado y la creación de riqueza o los
que requieren una urgencia mayor pueden resolverse desde la perspectiva de la solidaridad, es
decir, trazar la unión entre los beneficiarios de sus propias acciones solidarias y los que se
consideran afectados por los mismos problemas, luchando por iguales intereses. En este sentido
es importante tener presentes los ocho objetivos de desarrollo del milenio fijados por la ONU:

1º. Erradicar la pobreza extrema y el hambre.

2º. Lograr la enseñanza Primaria para todos.

3º. Promover la igualdad entre sexos y la autonomía de la mujer.

4º. Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años.

5º. Mejorar la salud materna.

6º. Combatir el sida, el paludismo y otras enfermedades.

7º. Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.

8º. Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.


Los objetivos del milenio de la ONU, constituyen un plan convenido por todas las naciones del
mundo y todas las instituciones de desarrollo más importantes a nivel mundial. Los objetivos han
conseguido esfuerzos sin precedentes para ayudar a los más pobres del mundo. A medio camino
del año 2015 ha habido un claro progreso en la ejecución Objetivos de Desarrollo del Milenio. Sin
embargo, un informe de las Naciones Unidas sobre los progresos realizados pone de manifiesto
que el éxito todavía está lejos de estar asegurado. El éxito, para la consecución de estos objetivos
tan loables, dependerá de que los países desarrollados lleguen al cumplimiento de los
compromisos contraídos.

Existen dos visiones contrapuestas sobre cómo ayudar a los países subdesarrollados. La tradicional
argumenta que las sociedades ricas y consumistas deberían serlo todavía más y proporcionar
mercados más amplios a los países pobres. La otra visión alternativa señala que los países
desarrollados deberían estabilizar su consumo de recursos y reducir los daños causados a los
sistemas de subsistencia vital.

Los problemas ambientales (contaminación, deterioro de la capa de ozono, desertificación,


acumulación de residuos, etc) son globales y no tienen fronteras. Es necesaria la colaboración de
todos los países para encaminarse hacia su resolución. Es importante señalar que,
previsiblemente, estos problemas van a afectar más a los países subdesarrollados aunque su
origen esté en el modelo de desarrollo de los países industrializados.
CONTAMINACIÓN POR RESIDUOS

Los residuos sólidos corresponden al material de desecho resultante de todas las actividades
humanas, por lo tanto son una realidad que no se puede evitar. Se entiende por residuos sólidos
cualquier basura, desperdicio, lodo y otros materiales sólidos de desechos, resultantes de las
actividades domiciliarias, industriales y comerciales.

En Chile, al igual que en la mayoría de los países del mundo, el desarrollo de las ciudades y de sus
zonas industriales trae consigo la generación de enormes cantidades de desperdicios de
naturaleza muy variada, que afectan la calidad de vida de la población.

Según su origen, los desechos pueden diferenciarse entre domésticos e industriales. A su vez, los
desechos domésticos pueden ser de origen habitacional, hospitalario o provenir de actividades
comerciales o de servicios en general.

RESIDUOS INDUSTRIALES

Los residuos industriales pueden ser cenizas procedentes de combustibles sólidos, escombros de
la demolición de edificios, materias químicas, pinturas y escoria, etc.

La cantidad de residuos que genera una industria guarda relación con la tecnología del proceso
productivo, calidad de las materias primas o productos intermedios, propiedades físicas y químicas
de las materias empleadas, combustibles utilizados y los envases y embalajes del proceso.

Entre los residuos más tóxicos a nivel mundial están los producidos por la industria química y los
desechos de productos químicos usados en sectores urbanos. Entre ellos destacan las dioxinas, el
cloruro de vinilo y los binefilos policlorados contenidos en el aceite de transformadores eléctricos.
Pueden mencionarse, además, arsénico, plomo, mercurio y cromo, sin contar los de carácter
radiactivo.

En Chile, la industria más tóxica es la del papel y la celulosa, pero también es importante la
extracción y refinación de petróleo, la minería del cobre (azufre y arsénico residuales), y la minería
del oro (residuos de mercurio y cianuro).

RESIDUOS DOMICILIARIOS

La generación de residuos sólidos domiciliarios ha experimentado un considerable aumento en los


últimos años tanto en la Región Metropolitana de Santiago como en el resto del país. Esta
categoría de residuos comprende restos de vegetales, de animales y comestibles, papeles,
cartones, metales, plásticos y vidrios, entre otros, generados en los hogares. También ha
comenzado a convertirse en un problema la gran cantidad de artefactos tales como refrigeradores,
lavadoras, cocinas, computadores y televisores, para los cuales no se han determinado lugares de
disposición y hoy comienzan a verse en sitios eriazos y a orillas de los caminos.

RESIDUOS HOSPITALARIOS

Actualmente el manejo de los residuos hospitalarios no es el más apropiado, al no existir un


reglamento claro al respecto. El manejo de estos residuos es realizado a nivel de generador y no
bajo un sistema descentralizado. A nivel de hospital los residuos son generalmente esterilizados.

La composición de los residuos hospitalarios varía desde el residuo tipo residencial y comercial a
residuos de tipo médico conteniendo substancias peligrosas.

Efecto de los residuos sólidos urbanos en el medio ambiente

Las calles de las ciudades necesitan un cuidado especial en lo que concierne a su limpieza y
eliminación de residuos. Todo ello tiene como objetivo mejorar la calidad de vida del hombre. El
volumen de desperdicios generados en las ciudades ha crecido mucho en los últimos años y esto a
generado problemas respecto a su recogida y eliminación. Este problema se agrava año tras año
debido a cuatro causas principales:

- El crecimiento demográfico

- La concentración de la población en núcleos urbanos.

- La mayor utilización de bienes de rápido envejecimiento.

- El uso más generalizado de envases sin retorno fabricados con materiales no biodegradables.

Los problemas originados en el medio ambiente por los residuos sólidos urbanos son los
siguientes:

- Deterioro paisajístico.

- Producción de malos olores.

- Riesgos de incendios: los residuos fermentables son fácilmente autoinflamables.

- Posibilidad de contaminación de aguas superficiales y subterráneas.

- Facilitan la presencia de roedores e insectos portadores de enfermedades.


LA CONTAMINACIÓN POR DESECHOS SÓLIDOS

Uno de los problemas críticos de contaminación es por desechos sólidos. En el país se generan
3.600 toneladas de basura, en Quito 1.800 y en Guayaquil 900 toneladas diarias de basura. En
estas ciudades hay un sistema de recolección, procesamiento y destino de los desechos sólidos.

De acuerdo con información de prensa, en la capital, el 65% de la basura es material orgánico y


35% inorgánico, generados en un 70% por hogares y 30% por industrias y comercio. Entre los
principales desechos inorgánicos están el plástico, tetra pak (polietileno, cartón y aluminio), papel,
cartón, vidrio, aluminio y lata. En los últimos años, por las tendencias del mercado, los productos
alimenticios usan envases de plástico que, por su menor costo, han sustituido al vidrio y al cartón.

Dentro de los residuos inorgánicos, la mayoría es de plásticos y de los cuales solo en Guayaquil se
desechan 366 millones de botellas al año y otro tanto de fundas. Al no ser un material
biodegradable, los plásticos se convierten en un serio problema de contaminación, pues duran
muchos años. Los envases de cartón, en cambio, son biodegradables; los de de vidrio y de lata no
son biodegradables, pero totalmente reciclables.

En Europa, para enfrentar el problema de los envases, dictaron la Ley de envases y residuos de
envases (vigente en España desde 1967) que se basa en un sistema de depósito, devolución y
retorno y un sistema de gestión de residuo de envases. En el primero, en la venta se cobra un valor
al consumidor que es devuelto cuando retorna el envase. Esto asegura la recolección del envase;
y con el segundo, si no se participa en el primero, se obliga a un proceso de reciclaje. La ley busca
la prevención, reutilización y reciclado de envases.

Si bien se ha aprobado un impuesto a las botellas plásticas, es necesario obligar a los hogares a
clasificar la basura. Actualmente es llevada al relleno sanitario, a cargo de los municipios, pero
genera contaminación al aire. En las otras ciudades, la basura es depositada a campo abierto, lo
que implica mayor contaminación y riesgo para la salud.

Con educación ambiental se puede lograr la clasificación de la basura en los hogares y colocar en
los barrios depósitos para los cuatro tipos de desechos principales: plástico, papel o cartón, vidrio
y otro para los orgánicos. Un segundo problema es el reciclaje de la basura, que en su mayoría se
puede procesar. Los desechos orgánicos pueden ser convertidos en compost, un abono que es
utilizado en la agricultura.

También se puede implementar la quema de basura y la obtención de gases de uso industrial que
pueden ser utilizados para generar electricidad.

Si bien las ciudades grandes están en capacidad de implementar lo anterior y otros proyectos, en
los municipios pequeños pueden aplicar métodos como procesadoras de basura para clasificar la
basura y reciclarla.