Está en la página 1de 12

El campo de la psicología social.

La psicología social es una de las ramas fundamentales de la moderna ciencia de la psicología. La


psicología es una ciencia de la mente y la psicología social es la ciencia de los aspectos sociales de la
vida mental. La vida de la psicología como ciencia comenzó en la segunda mitad del S XIX. 1879 año en
el cual Wundt fundó el primer laboratorio de psicología. Se propuso de forma consciente aplicar los
nuevos métodos de investigación de la fisiología experimental a los problemas de la conciencia y la
percepción humana, hasta el momento dominio de los filósofos. Wundt mostró interés por la psicología
social, los productos y las actividades colectivas de la vida mental que constituyen los cimientos de la
sociedad. No estudio colectivos de la psicología en su laboratorio. Huno que esperar al principio del S.
XX para que los métodos de investigación empíricos y experimentales de la ciencia comenzasen a
aplicarse a la psicología social. La psicología social tiene sólo 70 años de edad. Durante todo este
tiempo ha habido una gran expansión en el volumen del trabajo realizado y en el número de personas
que lo realizan, así como cambios rápidos en las orientaciones teóricas y en los temas estudiados.
La ciencia de la mente y de la sociedad.​ La psicología social no se puede definir como el estudio de la
conducta social. Lo que define a la psicología de forma específica es que estudia la conducta en relación
con la actividad mental, en un intento por proporcionar un conocimiento de la mente. El tema central de
la psicología incluyendo dentro de ésta la psicología social, no es la conducta sino la mente, si se
prefiere, la conducta como expresión de la mente, La psicología social no es el estudio de la sociedad o
de las instituciones sociales. Para los psicólogos sociales el objeto fundamental de investigación es el
funcionamiento de la mente individual en sociedad, Es la ciencia de la mente y de la sociedad. Los seres
humanos somos animales sociales: vivimos en sociedad, grupos y culturas; organizamos en forma
natural nuestras vidas en relación con otros seres humanos y estamos influidos por nuestra historia
social, nuestras instituciones y actividades. La psicología social adopta el supuesto según el cual existen
procesos psicológicos que determinan la forma en que funciona la sociedad y la forma en la que tiene
lugar la interacción social. También adopta el supuesto según el cual los procesos sociales, determinan
las características de la psicología humana. Es esta determinación mutua de mente y sociedad lo que
estudian los psicólogos sociales. En algunas áreas de investigación se pone el énfasis en las bases
psicológicas de la conducta social; en otras se pone en cómo la interacción social modifica el
funcionamiento psicológico. Los conceptos, los principios, explicaciones y teorías son siempre
psicológicos, si bien en un sentido especial, suponiendo y dando siempre por sentado que existe una
interacción con la actividad social y con los procesos y productos sociales.
Perspectivas sobre la psicología social: el individuo y el grupo.​ El nacimiento de la psicología social como
una ciencia empírica estuvo marcado por una importante controversia acerca de la relación del individuo
con el grupo social.
¿Existe una psicología del grupo?​ Los grupos como si fuesen entidades únicas, que muestran pautas
sistemáticas y organizadas de conducta en un plano colectivo y no sólo individual, les atribuimos
procesos psicológicos al igual que lo hacemos con los individuos. Decimos que los grupos sienten,
piensan ven y así sucesivamente. Estas actividades no son conductuales, sino mentales. Se planteaba si
la psicología social necesitaba desarrollarse como una ciencia distintiva o si se podían resolverse sus
problemas de manera fácil y correcta con la ayuda de la psicología general o de otras ciencias sociales.
La acción humana no está sólo socialmente estructurada en los ejemplos dramáticos pero anecdóticos,
de la conducta de las muchedumbres. Hay tres tipos de tesis: de la mente grupal, el individualismo y el
interaccionismo.
La tesis de la mente grupal.​ Un grupo de teóricos pre experimentales defendían que los grupos se
caracterizaban realmente por una psicología distintiva, imposible de reducir a la psicología del miembro
individual pero igualmente real. Postulaban la idea según cual en los contextos grupales o colectivos los
individuos eran poseídos por una mente de grupo que transformaba de forma cualitativa su psicología y
su conducta. Propuso además algunos mecanismos psicológicos para explicar la emergencia de la
unidad psicológica de los miembros desindividuales, contagio y sugestión. La desinviduación se refiere al
proceso por el que el individuo pierde su yo individual en la muchedumbre y con ellos el sentido de
responsabilidad personal por sus acciones. El contagio describe el proceso por el cual los sentimientos y
acciones se extienden en la muchedumbre con la ayuda de la imitación mutua: Los miembros de la
muchedumbre se parecen más entre sí en cuanto a su conducta y pierden sus diferencias personales. La
sugestión o sugestibilidad es la base del contagio. Se refiere a la disposición de los miembros de influirse
mutuamente sobre la base de sumisión irracional y emocional a la muchedumbre. La psicología moderna
rechaza el concepto de una mente grupal en un sentido literal y desde luego rechaza las ideas de mente
de raza. Sin embargo, las hipótesis de LeBon acerca de la desindividuación y la de influencia social
dentro de la muchedumbre han resultado ser más duraderas. Las uniformidades sociales de la conducta
individual se explican a base de degradar la autonomía de las mentes individuales y de atribuir influencia
causal a alguna entidad directamente colectiva.
Individualismo.​ Allport dio un “º tipo de respuesta. Definía la aplicación de la teoría conductista del
aprendizaje a la explicación de la interacción social. Abogaba por el individualismo como solución al
problema individuo-grupo. Rechazaba la noción de cualquier tipo de realidad grupal. No negaba que los
individuos pudiesen comportarse de forma diferente en los grupos, sin embargo en su opinión toda
conducta es función de un aprendizaje de respuestas discriminativas a condiciones estimulares
concretas en función de la experiencia que tiene el organismo de las consecuencias de sus acciones. La
psicología social no era necesaria como ciencia distinta. Las leyes del aprendizaje que gobernaban la
conducta individual o asocial eran las mismas que explicaban la interacción social. La psicología social
no era más que la aplicación de las leyes conductuales de la psicología individual a las condiciones
estimulares más complejas del ambiente social. La psicología social no existía: era simplemente un tipo
particular de respuestas a un tipo particular de estímulos. Al final de su vida Allport casi llego a cambiar
de opinión, admitió que existía una pautación social de la interacción social que mediaba las reacciones
individuales y que sin embargo no estaba contenida en las personas individuales que interactuaban. Las
ideas de la psicología de la Gestalt se convirtieron en la influencia dominante de la investigación sobre
los procesos grupales, desplazando al conductismo. Con todo, la perspectiva individualista sigue siendo
una fuerza significativa en la psicología social contemporánea, si bien con frecuencia de una forma no
declarada. Todavía es común que algunos investigadores supongan de manera implícita o explícita que
los principios relativamente asociales del aprendizaje, la motivación o la cognición se pueden aplicar de
forma más o menos directa a la conducta y a las percepciones sociales.
Interaccionismo.​ La tercera respuesta se propuso en los años 30/40. Sus proponentes eran teóricos
influidos por la psicología de la Gestalt, que hicieron una investigación seminal sobre aspectos diferentes
de los procesos grupales. La psicología de la Gestalt es una escuela de pensamiento rechazó la idea de
que la conducta estuviera compuesta por una serie de conexiones elementales estímulo-respuesta. La
Gestalt sugería que el mundo percibido está organizado activamente en pautas con sentido, en todos o
estructuras, estas estructuras prevalecen sobre las unidades estimulares que están compuestas en el
sentido de que las propiedades percibidas de las unidades están determinadas por el sistema del que
son parte; las personas reaccionan ante las pautas en las que está organizado el mundo perceptivo y no
ante estímulos elementales aislados. La perspectiva cognitiva en psicología social mantiene que la
conducta individual es una función de cómo el individuo construye activamente una interpretación o
definición con sentido de la situación y de las representaciones mentales internas que la persona trae a l
situación y emplea para darle sentido. Explicaban que las mentes individuales resultaban
cualitativamente modificadas por medio de la vida de grupo. La interacción social daba lugar a nuevos
tipos de propiedades psicológicas que transformaban las mentes individuales en mentes socialmente
estructuradas. Por medio de la interacción social, los miembros del grupo creaban productos colectivos
como normas sociales, valores y estereotipos, todos los cuales eran luego internalizados por los
individuos, creando estructuras y fuerzas sociopsicológicas en la cognición individual. La psicología de
grupo es una parte de la psicología del individuo, y las mentes individuales no se forman en aislamiento,
sino en interacción social. Sherif define las normas como costumbres y como criterios de conducta que
se estandarizan como consecuencia del contacto de los individuos. Supone que los juicios implican de
forma inherente el establecimiento de comparaciones y por tanto se formulan con respecto a un marco
de referencia. Los juicios de los individuos se estabilizaban hasta caer dentro de un recorrido particular
de distancias y en torno a un valor más frecuente dentro de ese recorrido. Estos recorridos variaban de
una persona a otra. Estas normas grupales compartidas variaban para cada grupo y su desarrollo era
todavía más rápido si no se daba a los individuos la oportunidad de desarrollar primero las normas
personales. Los experimentos muestran que las normas de grupo son un producto genuino de la
interacción social en el sentido de que cada una refleja la influencia mutua de los miembros del grupo en
lugar de los puntos de vista de un individuo singular. La perspectiva interaccionista acepta que la
psicología individual se caracteriza por regularidades sociales, pero no reduce la psicología individual a
un epifenómeno de la vida social. Trata de comprender como la psicología individual produce la vida
social a la vez que es transformada por ella, sin negar la realidad o la influencia causal no de la mente ni
de la sociedad.
“Una historia muy breve del campo y de tópicos de investigación seleccionados.​ Dos piedras angulares
del futuro campo fueron la adopción de la perspectiva cognitiva y del experimento del laboratorio.
Cognición es un término que describe los procesos psicológicos implicados en la obtención de uso,
almacenamiento y modificación del conocimiento acerca del mundo y de las personas. Los psicólogos
sociales cognitivos explican la percepción y la conducta como una reacción al significado psicológico de
la situación, medida por el funcionamiento cognitivo del individuo y no por el simple aprendizaje o el
instinto. La psicología moderna ha sido cognitiva desde los años 60; la psicología social ah sido
ampliamente cognitiva desde el principio. En la psicología social la psicología de la Gestalt fue
importante a la hora de contrarrestar la influencia del conductismo. La teoría del campo de Lewin fue
especialmente influyente y creó toda una tradición de investigaciones conocida como dinámica de
grupos. Analizó las relaciones intragrupo como un campo social de fuerzas en el espacio vital del
individuo y consideró individuo y grupo como un sistema interdependiente. Subrayó que para
comprender y cambiar la conducta de los individuos es preciso considerar a éstos como miembros de un
sistema social y a su conducta como determinada o regulada por las propiedades dinámicas de ese
sistema. Definió los grupos psicológicos en función de la interdependencia de los miembros. La conducta
de la persona era una función del interjuego entre la persona y el ambiente, tal como está representado
psicológicamente en el espacio vital.
El método experimental.​ Es un método especialmente dotado para encontrar y confirmar vínculos
causales entre variables en condiciones específicas de forma estricta. Pero no es un método excelente
de investigación teórica: para establecer contrastes entres teorías y para desarrollar las propiedades
conceptuales de las teorías. Por ello su valor en psicología social es incalculable, ya que es
extraordinariamente difícil en nuestro campo pasar de las observaciones descriptivas de la interacción
social a los principios psicológicos de poder explicativo real. El método experimental ayuda a los
investigadores a desarrollar ideas conceptuales de precisión empírica y de poder explicativo. La marca
distinta del experimento es el control, la simplificación y la medición exacta. Es perfectamente aceptable
manipular un todo complejo de aspectos empíricos interrelacionados como una sola variable, con tal de
que se pueda conceptualizar de forma verosímil como una sola propiedad teórica y exista evidencia de
que los sujetos reaccionan ante ella globalmente como una entidad subjetivamente significativa.
La 2º GM y los años 40.​ La “º GM fue un hito histórico en el desarrollo de la psicología social. Al mismo
tiempo que producía los efectos intelectuales del éxodo de muchos autores de Europa a los EE.UU, la
guerra planteó elevadas exigencias a la psicología social al pedirle que estudiase problemas aplicados
de relevancia para el esfuerzo bélico. Los años 40 y 50 presenciaron una gran expansión de la
investigación en áreas clave. Algunos de los desarrollos más significativos se dieron en la investigación
sobre actitudes y persuasión dinámica de grupos, influencia y conformidad, relaciones intergrupo y
percepción social. Hovland y sus colegas estudiaron aspectos de la fuente del mensaje y del receptor del
mensaje que llevaban a cambios en las creencias privadas del receptor. Las variables del mensaje
incluyen el grado en que los argumentos presentados se perciben como fuertes o débiles. Las variables
del receptor incluyen las actitudes ya existentes del receptor, la implicación de su yo y el compromiso con
dichas actitudes. El análisis de la influencia social se dio un gran salto adelante con la investigación de
Asch sobre la conformidad y las teorías de dinámica de grupos de Festinger. En esta teoría la
conformidad se explicaba como un resultado de las presiones hacia la uniformidad en grupos orientados
a la tarea en los que había comunicación directa entre los miembros. La uniformidad servía funciones de
pertenencia grupal tanto de contrastación de la realidad social como el consenso dentro del grupo. Estas
presiones hacia la uniformidad se incrementaban cuando más cohesivo era el grupo, cuantos mayores
eran los desacuerdos dentro del grupo y cuanto más relevante era el desacuerdo para los objetivos y
valores del grupo. En su 2º teoría de gran influencia postuló que las personas necesitan evaluar sus
capacidades y opiniones y que cuando esto no se puede hacer a través de medios físicos, objetivos, no
sociales, recurrían al establecimiento de comparaciones con otras personas. Esta noción se aplicó a la
explicación de la formación de grupo y la atracción interpersonal, la competición, la conformidad. La
comparación social, se ha convertido en un proceso explicativo central de la psicología social. Los
estudios de Asch ofrecieron una potente demostración experimental de las presiones para la
conformidad. La investigación ha confirmado que la conformidad al grupo es más fuerte cuando los
miembros del grupo son cohesivos, similares e interdependientes, el desviado sufre incertidumbre, la
mayoría es unánime y el desviado carece de apoyo social, este responde de forma pública y no privada y
la mayoría se muestra como más segura competente y con mayor éxito que el desviado. Dos tipos de
procesos de influencia: Un proceso cognitivo informativo que lleva a la aceptación privada y un proceso
social normativo que lleva a la competencia pública. La competición producía hostilidad, prejuicio y sesgo
entre los grupos, estereotipos negativos de exogrupo, etnocentrismo e incremento de la cohesión
endogrupal. Esta línea de investigación comenzó a desplazar la investigación de la psicología social del
énfasis tradicional sobre procesos de grupo y relaciones interpersonales a una preocupación por la base
cognitiva de la conducta.
Distancia cognitiva, atribución causal y cognición social.​ La investigación en percepción social se centra
en la forma en que percibimos y explicamos tanto a las otras personas como a nosotros mismos. La
manera en que formamos impresiones de personas, las evaluamos juzgamos, recordamos y explicamos.
Ya en los años 50 la psicología social había desarrollado una serie de potentes conceptos para
comprender la percepción social. También había adoptado la perspectiva cognitiva de la psicología. A
finales de los años 40 Bruner demostró el impacto de los factores internos cognitivos y motivaciones
sobre la percepción. Este trabajo tuvo impacto inmediato y duradero en la psicología social. Al final de los
70 muchos psicólogos adaptaban directamente ideas, métodos y datos de la psicología cognitiva para
explicar la percepción social, dando lugar al nacimiento de un nuevo campo conocido como cognición
social. Estos años fueron un momento critico, al principio de la década la investigación sobre los grupos
todavía era próspera a su fin estaba en declive y ya no ocupaba el centro de la escena teórica. El éxito
de la teoría de la disonancia cognitiva marcó un cambio de rumbo definitivo hacia el estudio de los
procesos individuales cognitivos y motivacionales. La teoría de la atribución analiza como los individuos
llegan a explicar las acciones y actitudes de otras personas. A finales de los años 70 la investigación se
realizaba en un frente suficientemente amplio y producía una variedad de ideas y de fenómenos no
esperados, de tal forma que fue relativamente fácil para los investigadores dar espacio desde los
estudios de atribuciones a la creación de una nueva área: la cognición social. Esté interés encajaba con
las ideas de la psicología cognitiva acerca de las limitaciones en el procesamiento humano de
información y proporcionó un puente teórico a la investigación en cognición social.
Percepción social.
Las actitudes son asociaciones entre objetos actitudinales y las evaluaciones de estos objetos. Las
actitudes son evaluaciones duraderas de diversos aspectos del mundo social, evaluaciones que se
almacenan en la memoria. Son importantes, primero, porque influyen fuertemente en el pensamiento
social o forma en que pensamos sobre la información y la procesamos. Las actitudes a menudo
funcionan como esquemas, marcos cognitivos que poseen y organizan la información sobre conceptos
específicos, situaciones, acontecimientos, estos “andamios mentales” influyen fuertemente en la forma
en que procesamos la información social. Las actitudes pueden influir poderosamente en nuestro
pensamiento social y en las conclusiones e inferencias a las que llegamos. Las actitudes también han
sido foco de investigación porque se ha puesto que siempre influían en el comportamiento. Han sido un
concepto central y un foco principal de investigación en la psicología social desde sus primeros días.
La formación de actitudes.​ Sería discutido mencionar el hecho pero creciente conjunto de datos sugiere
que las actitudes pueden estar también influidas por factores genéticos.
Aprendizaje social: adquisición de actitudes a partir de los demás.​ Las adquirimos de otras personas a
través del proceso de aprendizaje social. Muchas de nuestras perspectivas se adquieren en situaciones
en donde interaccionamos con los otros o simplemente observamos sus comportamientos. Este
aprendizaje social tiene lugar a través de afinidad de procesos. ​Condicionamiento clásico: el aprendizaje
basado en la asociación.​ Cuando el primer estímulo se presenta los individuos esperan que el segundo
le siga. Como resultado de ello, los individuos irán adquiriendo gradualmente el mismo tipo de reacciones
al primer estímulo mientras se muestre el 2º estímulo, especialmente si este induce fuertemente y
provoca reacciones automáticas. Condicionamiento clásico: AL principio el niño es bastante neutral hacia
los miembros de estos grupos y hacia sus características visibles, si embargo posteriormente estas
características visibles se emparejan con las reacciones emocionales negativas de la madre y tiene lugar
el condicionamiento clásico: progresivamente, el niño llega a reaccionar negativamente hacia estos
estímulos así como hacia los miembros de este grupo racial. Estos hallazgos sugieren que las actitudes
pueden verse influidas por condicionamiento subliminal. ​Movimientos musculares y formación de
actitudes: ​Aparentemente la asociación entres estos movimientos musculares y la aparición de
sensaciones positivas y negativas puede servir de base para el condicionamiento de actitudes. Parece
ser que nuestras actitudes pueden configurarse gracias a procesos sutiles, de los que somos
absolutamente inconscientes y no podemos describir verbalmente. Condicionamiento instrumental: El
aprendizaje de adoptar las perspectivas correctas. Han sido alabados o recompensados por sus padres
de diversas formas por declarar opiniones como estas. Otra forma de adquisición de actitudes a partir de
los demás es a través del proceso del condicionamiento instrumental. A través de la recompensa con
sonrisas, aprobaciones o abrazos a los/las niñas/ños por tomar las perspectivas correctas los padres y
otros adultos juegan un papel activo en la formación de las actitudes de los jóvenes. ​Modelado:​ el
aprendizaje mediante el ejemplo. Este proceso es el modelado, a través del cual los individuos aprenden
nuevas formas de comportamiento observando simplemente las acciones de los demás. Y allí donde la
formación de actitudes se dé, el modelado aparece jugando un rol muy importante. ​Comparación social y
formación de actitudes​ Otro mecanismo es el que implica la comparación social, nuestra tendencia a
compararnos a nosotros mismos con los otros para determinar si nuestra visión de la realidad es o no
correcta. En la medida en la que nuestras opiniones coincidan con las de los demás, concluimos que
nuestras ideas y actitudes son exactas. En algunas ocasiones el proceso de la comparación social puede
contribuir a la formación de nuevas actitudes, unas que no teníamos antes. Con frecuencia nuestras
actitudes están moldeadas por la información social, junto con nuestro propio deseo de tener las
perspectivas correctas, aquellas que tienen las personas que admiramos o respetamos. ​Factores
genéticos: algunos hallazgos recientes sorprendentes.​ Podemos heredar nuestras actitudes, a primera
vista, la mayor parte de las personas y la mayoría de psicólogos sociales contestarían que no, mientras
aceptamos el hecho de que los factores genéticos pueden influir en características físicas, la idea de que
puedan jugar también un papel importante en nuestra forma de pensar, por lo menos, parece extraña. A
pesar de que todo, si recordamos el pensamiento tiene lugar en el cerebro, como en todas las partes de
nuestro ser físico está verdaderamente afectada por factores genéticos. La mayor parte de evidencia
recoge las comparaciones entre gemelos idénticos, las correlaciones más altas entre las actitudes de los
gemelos idénticos sugeriría que los factores genéticos juegan un rol en configurar estas actitudes. Sólo
el tiempo y las investigaciones posteriores nos permitirán determinar si y como los factores genéticos
influyen en las actitudes. ¿​Influyen las actitudes en el comportamiento? ¿Cómo y cuándo?​ Claro esta
que a veces existe un intervalo entre actitud y comportamiento. El hecho de que las actitudes no siempre
predicen el comportamiento no estaba cubierto en alguna de las primeras investigaciones en nuestro
campo. Nuestra conclusión es la siguiente: no, los psicólogos sociales definitivamente no han perdido el
tiempo estudiando las actitudes. Sin embargo, la cuestión clave no es si las actitudes influyen en el
comportamiento sino cuando y como ejercen estos efectos. ​Aspectos de la situación​: Ilustra un
importante factor que modera la relación entre las actitudes y comportamientos las restricciones
situacionales. Algunas veces, las personas no pueden expresar sus actitudes porque si lo hacen serían
contrarias a las normas de una determinada situación social. La presión temporal, como ya vimos, las
actitudes a menudo operan como marcos cognitivos de procesamiento de información social. Cuando las
personas están bajo presión temporal y han de decidir y actuar rápidamente, tienden a replegarse sobre
sus actitudes que les sirven de guía rápida y sencilla. De este modo, en situaciones donde la presión
temporal es elevada, en vínculo actitud-comportamiento tienden a ser más fuerte que en situaciones
donde no hay presiones y donde los individuos tienen tiempo para pensar en la información disponible
con más detenimiento. En general, tendemos a preferir situaciones que nos permitan mantener una
estrecha relación entre nuestras actitudes y nuestro comportamiento. Por lo general, tendemos a entrar y
dedicar el tiempo en situaciones en las cuales lo que decirnos y hacemos coinciden. A la intensidad de la
actitud es la accesibilidad de la actitud, la intensidad del vínculo objeto-evaluación de la actitud en la
memoria. Cuanto más a menudo las personas habías estado en esas situaciones, más rápido
respondían a las preguntas acerca de sus actitudes. ​Especificidad en las actitudes:​ Finalmente,
deberíamos mencionar la especificidad de la actitud. Los hallazgos de la investigación indican que el
vínculo entre actitud y comportamiento es más fuerte cuando las actitudes y comportamientos están
mediados al mismo nivel de especificidad. De manera que la especificidad de la actitud también es un
factor importante, vínculo entre actitud y comportamiento. ¿Cuanto más intensas sean las actitudes,
mayor será el impacto en los comportamientos para unas personas que para otras? Esta dimensión se
conoce como la autovigilancia, y la intensidad del vínculo entre actitud y comportamiento parece diferir
para personas situadas en ambos extremos de esta dimensión. Específicamente, parece ser que las
actitudes son un mejor predictor del comportamiento para los individuos con un nivel de baja
autovigilancia, los cuales utilizan sus actitudes como guías de comportamiento significantes, Por lo
contrario, este vínculo es más débil en los individuos con un nivel alto de autovigilancia que los individuos
difieren en la medida en que sus actitudes predicen su comportamiento, así como que la autovigilancia
parece jugar un importante papel en estas diferencias. ​Actitudes, pensamiento razonado y
comportamiento​: El primero de estos mecanismos parece operar en situaciones en las que tenemos
pensamientos deliberados hacia nuestras actitudes y sus implicaciones para nuestro comportamiento, en
la teoría del comportamiento planificado sugirieron que el mejor predictor de cómo actuaríamos en una
situación determinada es la intensidad de nuestras intensiones con respecto a la situación. Sus
intenciones están fuertemente influidas por 3 factores claves: El primer factor son las actitudes de la
persona hacia el comportamiento en cuestión; el segundo factor se refiere a las creencias de esa
persona acerca de cómo los otros evaluarán su comportamiento; finalmente las intenciones también
están afectadas por el control del comportamiento como difícil o fácil de llevar a cabo. Si se ve como
difícil las intenciones son más débiles. Estos factores influyen de forma conjunta en las interacciones, las
cuales a su vez constituyen los mejores predictores aislados del comportamiento individual. ​Actitudes y
reacciones comportamentales inmediatas:​ El modelo de proceso actitud-comportamiento funcionó
aproximadamente de la siguiente manera: algún hecho activa una actitud; una vez activada influye en
nuestra precepción del objeto actitudinal. Al mismo tiempo, nuestro conocimiento de lo que es adecuado
en una situación determinada también se activa. Juntas, la actitud y la información almacenada acerca
de lo que es apropiado o esperado, perfilan nuestra definición del hecho; y está definición o percepción a
su vez, influye nuestro comportamiento. Por otro lado, parece ser que las actitudes afectan a nuestro
comportamiento a través de por lo menos dos mecanismos y que estos operan bajo condiciones de
alguna forma contrastadas. Cuando tenemos tiempo para embarcarnos en un pensamiento rápidamente,
como actuar. Sin embargo, bajo condiciones como la presión de la vida social cotidiana a menudo no
tenemos tiempo para este tipo de sopensamientos deliberado de alternativas, en estos casos, nuestras
actitudes parecen dar forma a nuestras percepciones de las situaciones y por lo tanto nuestras
reacciones comportamentales inmediatas hacia ellas. ​La persuasión:​ Los esfuerzos de persuasión
incluyen los siguientes elementos: alguna fuente dirige algún tipo de mensaje hacia aquellas personas
cuyas actividades se desean cambiar. El enfoque de Yale buscaba identificar las características de los
comunicadores, las comunicaciones y las audiencias que unidos influyen en la persuasión. La mayoría
de estos hallazgos aparecen ser exactos algunos han sido modificados por investigadores más recientes.
Por ejemplo: mientras que lo oradores rápidos son más persuasivos que los lentos, los hallazgos
recientes indican que esto es verdaderamente únicamente cuando el orador presenta puntos de vista
diferentes de los que mantiene la audiencia. Sin embargo excepciones aparte, los hallazgos resumidos
previamente representan generalizaciones útiles acerca de la persuasión obtenida a través de décadas
de investigación sistemática. Por consiguiente, forman una parte importante de nuestro conocimiento
sobre este proceso. ​El enfoque cognitivo:​ esta nueva perspectiva se centra en lo que muchos
investigadores denominan un análisis de la respuesta cognitiva, es decir, los esfuerzos para comprender
que piensa la gente cuando se ve expuesta a mensajes persuasivos y como estos pensamientos y
procesos cognitivos básicos determina si y en que medida, la gente experimenta cambios de actitud. El
modelo de persuasión de probabilidad de elaboración: con respecto a la persuasión, pensar o no pensar
es la cuestión. Las personas piensan en el mensaje, los argumentos que se forman y tal vez, los
argumentos que se han dejado a un lado. Son estos pensamientos y no el mensaje en sí, los que
conducen al cambio de actitud o la resistencia al mismo. De acuerdo con el modelo de la probabilidad de
elaboración puede ocurrir dos procesos diferentes que reflejan diferentes cantidades de esfuerzo
cognitivo por parte del receptor del mensaje. El primero, conocido como ruta central ocurre cuando los
receptores encuentran un mensaje interesante, importante o personalmente relevante y cuando nada
más les previene de mantener una mayor atención sobre él.
Otros factores que afectan a la persuasión: funciones de las actitudes, reciprocidad y encuadre del
mensaje. ​Las funciones de las actitudes: Las actitudes pueden poseer y con frecuencia poseen
diferentes funciones para las personas que las mantienen. Algunas veces pueden ayudarles a organizar
e interpretar diversos bloques de información, otras permite a los individuos expresar sus valores o
creencias esenciales. Por otra parte, las actitudes pueden ayudar a las personas que las tienen a
mantener o ampliar su autoestima mediante por ejemplo, permitiéndoles una comparación favorable con
otros individuos. Las funciones de las actitudes son importantes desde el punto de vista de la persuasión.
Los mensajes persuasivos que contiene información relevante respecto de actitudes específicas y
especialmente información relevante para las funciones derivadas de esas actitudes, pueden ser
procesados de forma diferente que los mensajes persuasivos que no contienen dicha información.
Reciprocidad: Cambio de la actitud como una ruta de dos sentidos. Por lo que respecta al
comportamiento social la reciprocidad aparece como un aspecto fundamental. Tendemos a cambiar
nuestras actitudes o al menos la expresión pública de ellas, en respuesta a la persuasión de los otros
quienes previamente han cambiado sus opiniones en respuesta a nuestros propios esfuerzos de
persuasión. Este principio ha sido apoyado por los hallazgos por lo que parece que la reciprocidad
verdaderamente juega un importante papel en al menos algunos ejemplos de cambio de actitudes.
Encuadre del mensaje: ¿Deberían los persuasores dar buenas o malas noticias a la gente? Algunas
personas son más influenciables por las malas noticias conocidas como encuadre negativo, mientras que
otras son más influenciables por las buenas noticias, conocidas como encuadre positivo. Algunas
personas se centran en las discrepancias entre su self actual, y su self ideal mientras otros se centran en
las discrepancias entre sus self corriente y como otras personas importantes en su vida piensan que
debería ser. De este modo, se dedicarían a contraargumentar en respuesta a los mensajes enmarcados
positivamente. El resultado: estarían más influenciados por los mensajes enmarcados negativamente,
por el contrario, las personas en la 2º categoría se molestarían por la información acerca de temas
negativos, esto les recordaría momentos en los que se sienten lejos de los ideales que los otros esperan.
Estos hallazgos sirven para enfatizar dos puntos importantes acerca de la persuasión que deberían ser
considerados con precaución por los persuasores: las características personales de las personas diana a
menudo influyen fuertemente en sus reacciones a los argumentos de persuasión; Y combinar
cuidadosamente estos argumentos con los de sus audiencias es una estrategia frecuentemente utilizada
para incrementar la persuasión. La existencia de la reactancia es la razón principal por la que a menudo
fallan los intentos de persuasión de tipo de venta forzada. Cuando los individuos perciben tales intentos
como atentados directos a su libertad personal, están más motivados para resistir, y esta resistencia
asegura virtualmente el fracaso de muchos persuasores. ​Estar sobreavisado; el conocimiento previo del
intento de persuasión: ​El estar sobreavisado influye en diversos procesos cognitivos que juegan un papel
en la persuasión. 1º, el hecho de estar sobreavisado nos da una mayor oportunidad para formular
contraargumentos que pueden reducir el impacto del mensaje. Además, también nos proporciona más
tiempo para recopilar información y hechos, lo cual puede sernos útil para refutar el mensaje persuasivo.
Los beneficios del estar sobreavisado ocurren con mayor probabilidad con respecto a actitudes que
consideramos importantes, pero parecen producirse en un menos grado incluso en el caso de actitudes
que contemplamos como insignificantes. En definitiva, el estar sobreavisado es como disponer de un
arma con respecto de la persuasión. ​La evitación selectiva:​ Es uno de los modos mediante los que los
esquemas guían el procesamiento de la información social y las actitudes operan a menudo como
esquemas. Cuando encontramos información que apoya nuestras opiniones, tendemos a prestarle toda
nuestra atención. Estas tendencias a ignorar o a evitar la información que contradice nuestras actitudes
mientras buscamos activamente información consistente con ellas constituye las dos caras de lo que los
psicólogos sociales llaman exposición selectiva y tal selectividad con respecto a lo que determinamos
como el foco de nuestra atención ayuda a asegurar que nuestras actitudes se mantengan intactas
durante períodos más largo de tiempo. Debido a la reactancia, el estar sobreavisado y la evitación
selectiva nuestra capacidad para resistir la persuasión es impresionante; por supuesto, el cambio de
actitud ocurre en algunos casos para negar que así es, habría que sugerir que todas las formas de
publicidad televisiva, propaganda y campañas políticas no merecen la pena, una conclusión que pocos
aceptarían, pero la conclusión opuesta, que somos simples peones en manos de los todos poderosos, es
​ n estado desagradable que se da cuando nos damos cuenta de
igualmente falsa. ​Disonancia cognitiva: U
que diversas actitudes que mantenemos o nuestra actitud y nuestro comportamiento son de algún modo
inconsecuentes. Es una experiencia muy común. Cada vez que dices cosas que realmente no crees, que
tomas una decisión difícil o descubres que algo que has comprado no es tan bueno como esperabas,
puedes experimentar disonancia. En todas estas situaciones hay un salto en nuestras acciones y
nuestras actitudes que tiende a hacernos sentir bastante incómodos. Lo más importante de esta
perspectiva, es que la disonancia cognitiva puede, algunas veces, hacernos cambiar nuestras actitudes,
para que sean coherentes con otras actitudes que también mantenemos. La teoría de la disonancia
empieza con una idea muy razonable: a las personas no nos gusta la incoherencia y nos sentimos
incómodos cuando se produce. Cuando advertimos que dos o más de nuestras actitudes son
incoherentes las unas con las otras o que nuestras actitudes y comportamientos son incoherentes nos
sentimos en un estado incómodo conocido como disonancia cognitiva. La teoría plantea que cuando
experimentamos este estado nos sentimos motivados a evitarlo. 1º, podemos cambiar nuestra actitud o
comportamiento de modo que sean más coherente el uno con el otro; 2º podemos adquirir nueva
información que apoye nuestra actitud o nuestro comportamiento; 3º podemos decir que la incoherencia
en definitiva no importancia. Generalmente usamos la reducción de la disonancia que conlleve menos
esfuerzo. Somos pragmáticos en lo que a reducción de disonancia se refiere: tomaremos cualquier
camino que lleve a reducir esta sensación incómoda y que al mismo tiempo suponga un esfuerzo
mínimo. Cuando experimentamos la disonancia, algo tiene que cambiar y este algo es generalmente el
elemento cognitivo que sea más fácil de modificar. La opinión de que la disonancia es un estado
incomodo y que el esfuerzo de los individuos en reducir esta incomodidad motiva un cambio de actitud
cuando las personas entran en una discrepancia entre actitud y comportamiento. ​Mecanismo de
reducción de la disonancia​: Tácticas para eliminar este sentimiento de incomodidad. Siempre que sea
posible toma el camino de menor resistencia. Cambiar el comportamiento de uno mismo es muy difícil,
muchos estudios acerca de los efectos de la disonancia se han centrado en el cambio de actitud. Pero
otra estrategia puede conllevar todavía menos esfuerzo en algunas situaciones: La trivialización
percepción de que las actitudes y comportamientos implicados son poco importantes. A pesar de que
este método de reducir la disonancia parece ser útil, no fue estudiado en detalle hasta hace poco. Una
vez los individuos han escogido la forma de reducción de disonancia más simple o conveniente, tienden
a ignorar todo lo demás. En pocas palabras, no sólo escogemos la vía de menor resistencia; una vez
contemplada esta posibilidad no es ninguna molestia echar un vistazo, cognitivamente a las alternativas.
La disonancia y cambio actitudinal. Los efectos de la aceptación forzada:​ En la vida cotidiana nos
encontramos en muchas situaciones en las que tenemos que decir o hacer cosas inconsecuentes con
nuestras verdaderas actitudes. Los psicólogos sociales se refieren a estas situaciones como situaciones
que implican la aceptación forzada, situaciones en las que estamos forzados a decir o hacer algo en
contra de nuestras opiniones. Cuando no podemos cambiar nuestro comportamiento, cambiamos
nuestras actitudes que son incoherentes con éste. La teoría de la disonancia sugiere que algunas veces
cambiamos nuestras actitudes para alinearlas con nuestras conductas. La disonancia y el efecto de que
menos conduce a más. La disonancia será más fuerte cuando tengamos pocas razones para
embarcarnos en un comportamiento discrepante con nuestras actitudes. Esto es así debido a que bajo
estas condiciones, no podemos explicarnos a nosotros mismos nuestras acciones; las realizamos incluso
pensando que no hay una razón convincente para hacerlo. La disonancia es de gran importancia en
nuestra consciencia. Las predicciones derivadas de la teoría de la disonancia sugiere que puede ser más
sencillo cambiar las actitudes de los individuos comprometiéndolos con un comportamiento discrepante
con sus actitudes bajo condiciones en las que apenas tienen suficientes razones para realizar ese
comportamiento. Los psicólogos sociales se refieren a esta sorprendente predicción como el efecto de
que menos conduce a más. Este efecto se produce solamente en situaciones donde las personas creen
que tienen la opción de realizar o no el comportamiento discrepante con las actitudes; las recompensas
pequeñas llevan a un mayor cambio actitudinal sólo cuando las personas creen que ellas son
personalmente responsables de la elección del curso de la acción y de cualquier efecto negativo que
esta produzca; El efecto de que menos conduce a más no se produce cuando las personas perciben que
se les ofrece la recompensa como un soborno, más que como una recompensa bien merecida por los
servicios prestados. No siempre lleva en todas las situaciones a un cambio actitudinal. La estrategia de
ofrecer sólo lo suficiente para inducirlos a decir o hacer cosas contrarias a sus verdaderas actitudes
puede ser una técnica efectiva para inducir el cambio actitudinal, así como el cambio autogenerado por
este motivo.
Actitudes y valores.
(Uno de los temas principales de esta disciplina) Según Germany, el concepto de la necesidad del
psicólogo de contar con categorías que permitan reducir la complejidad y diversidad de la conducta
social. Su interés primordial reside en el papel que juega en los procesos de cambio social. Es el factor
mediador por excelencia entre el individuo y el social de pertenencia. (Morales 1999): Para Triandis la
actitud puede pensarse como una idea cargada de emoción que predispone a una clase de acciones
respecto de una clase particular de situaciones sociales. Fishbein y Ajzen sostienen que las actitudes
pueden ser descritas como “predisposición desfavorable respecto de un objeto dado” Ambas definiciones
indican que las actitudes tienen un aspecto afectivo o emocional y que proveen el bagaje motivacional
para las acciones dirigidas hacia un objeto específico. Las actitudes pueden organizarse en estructuras
consistentes y coherentes conocidas como sistemas de valores. Las actitudes sociales se caracterizan
por la consistencia en la respuesta a objetos sociales y es esta consistencia la que facilita el desarrollo
de sistemas integrados de actitudes y valores que los individuos utilizamos al enfrentarnos a cualquier
amplia gama de situaciones posibles. ​Medición y dimensión de las actitudes:​ La definición de Eagly
Chaiken en tanto a tendencia psicológica que se expresa mediante la evaluación de una entidad u objeto
concreto con cierto agrado de favorabilidad o des favorabilidad. Tendencia: Está implicando que es algo
que no es externo a la persona. La actitud es concebida entonces como interviniente y mediadora entre
los aspectos o estímulos del ambiente externo. Siendo la actitud un estado interno, debemos inferirla a
partir de respuestas manifiestas y observables y siendo evaluativa aquellas respuestas serán de
aprobación o desaprobación de atracción o rechazo. La evaluación implica valencia e intensidad.
Mientras la valencia refiere al carácter positivo o negativo que atribuye al objeto actitudinal, la intensidad
se relacionan con la gradación de esa valencia. Puede ser también que esa actitud caiga en u punto de
indiferencia o neutro, bien porque la persona no tiene una actitud formada, respecto de ese candidato,
bien porque su actitud es ambigua, admite aspectos positivos y negativos. Habrá que diferenciar qué
actitudes son más centrales en el sistema de actitudes y valores y cuáles son más marginales o
periféricas. Cuáles ocupan una posición clave en términos de lo que es altamente significativo para el
bienestar y los objetivos del individuo. La actitud tal como ha sido definida, siempre se dirige a algo, a un
objeto que debe quedar claramente especificado. ​Las respuestas cognitivas:​ A menudo la evaluación
positiva o negativa de un objeto se produce a través de pensamientos o ideas denominados “creencias”.
La evaluación mediante respuestas cognitivas siguen una doble secuencia: 1º se establece inicialmente
una asociación de naturaleza probabilística entre un objeto y alguno de sus atributos. En función del
resultado cuya fuerza depende del grado de probabilidad estimado por la persona se da un 2º paso que
es la evaluación propiamente dicha y que deriva fundamentalmente de la connotación positiva o negativa
del atributo. ​Las respuestas afectivas:​ SE incluye a los sentimientos, estados de ánimo y emociones que
asocian con el objeto de la actitud. Actitud-respuesta o componente afectivo son una y la misma cosa, es
claro que evaluación y afecto son conceptos diferentes y que evaluación se puede expresar no sólo a
través del efecto, sino a través de las cogniciones y las conductas. ​Las respuestas
cognitivo-conductuales:​ Las conductas son también susceptibles de ubicación en el denominado
continuo actitudinal. Algunos comportamientos pueden ser muy negativos y otros muy positivos. En los
estudios de actitudes se toma en consideración además de la conducta propiamente dicha, las
intenciones de conducta.
La relación entre las respuestas evaluativas o componentes de la actitud.​ Desde el punto de vista teórico,
la actitud del estado interno evaluativo mientras que los componentes cognitivo, afectivo y
conativo-conductual son vías de expresión. Cualquier actitud se puede manifestar concretamente a
través de tres vías fundamentales diferentes que convergen en cierta medida porque comparten una
base común (todas representan la misma actitud). Cada tipo de respuesta actitudinal se puede medir con
la utilización de diferentes índices pero la relación entres estos índices de la misma respuesta puede no
sólo ser positiva sino también intensa. ​El surgimiento de las actitudes.​ La actitud es una forma de
adaptación activa. Es el resultado de una serie de experiencias que la persona tiene con el objeto
actitudinal y producto de los procesos cognitivos, afectivos y conductuales que se fueron activando y
formando en aquellas experiencias. ​Antecedentes cognitivos:​ La evaluación que hacemos del objeto
actitudinal está estrechamente relacionada con las creencias. La teoría de la experiencia-valor indica que
el conocimiento que la persona adquirió en el pasado en su relación con el objeto actitudinal le
proporciona una base sobre la cual hace una buena estimación de cómo merece ser evaluado. La
probabilidad subjetiva refiere al grado de probabilidad estimada de la creencia. La deseabilidad subjetiva
es el grado en que la persona cree que las consecuencias expresadas por la creencia son positivas o
negativas. Muchos autores consideran al efecto como uno de los muchos efectos cognitivos que ocurren
sin intervención de la conciencia. ​Antecedentes conductuales:​ Es abundante la evidencia con la que se
cuenta acerca de la conducta como fuente de la actitud. Subyace a éstas la idea que la repetición muy
intensa de ciertas conductas hará que éstas se incorporen en el repertorio conductual de los adiestrados
sin que haya resistencia por parte de éstos. Fazio: sus estudios demostraban que las actitudes que mejor
se aprenden, las más estables y las que mostraban una relación más estrecha con la conducta eran las
que surgían a partir de la experiencia. Como resultado de sus investigaciones, matizará esta posición
encontrando que el punto decisivo parece estar no tanto en la experiencia directa sino en la accesibilidad
de la actitud. Morales nos recuerda bien que la teoría de la disonancia cognitiva, que fue una de las más
influyentes en el estudio de las actitudes, postuladas en ciertas condiciones, el realizar determinadas
conductas produce importantes y permanentes cambios actitudinales.
Aspectos estructurales de las actitudes:​ Los resultados de algunos estudios empíricos han hacho
relevante tres aspectos centrales relacionados con la actitud: la supuesta bipolaridad, la consistencia y el
problema de la ambivalencia. La 1º el supuesto clásico indicaba que la actitud descansa sobre un
continuo actitudinal. El problema surge cuando los extremos de éste no son contradictorios u opuestos.
En ese caso implicaría que definirse por uno indicaría la negación del otro. Las conclusiones de este tipo
de investigaciones muestran que en aquellas personas que tienen referentes criteriales sólo o
predominantemente positivos, no se puede mantener la idea de unidimensionalidad y bipolaridad
actitudinal. Directamente relacionada a la complejidad interna de la actitud y sus tres vías de expresión,
aparece el tema de la consistencia. Los tipos de consistencias pueden ser múltiples en función de la
existencia de los tres componentes actitudinales. El proceso indicado por esta teoría, indica dos
elementos importantes: la complejidad interna de la actitud y en tanto al resultado de la combinación de
un conjunto de creencias. ​Antecedentes afectivos:​ Si todas las actitudes surgieran como lo propone la
teoría de la acción razonada, nos llevaría a postular que las personas tienen un control racional de todas
sus emociones y sentimientos y sabemos que esto no siempre es así. Los estudios sobre el
condicionamiento actitudinal han sido prolíficos en el ámbito de la psicología del aprendizaje en los que
se han desarrollado los denominados condicionamientos clásicos y condicionamiento instrumental. El 1º
se vincula a la figura de Pavlov y refiere a una forma de aprendizaje en la que un estimulo neutral evoca
respuestas gracias a sus asociaciones repetidas con otro estímulo. Es decir, un determinado candidato
político puede al inicio no producirnos nada, neutralidad y como producto de asociaciones frecuentes con
su participación en campañas sociales que apoyamos, terminar en una actitud positiva hacia el
candidato. El instrumental u operante refiere al fortalecimiento de aquellas respuestas que producen
resultados positivos o que ayudan a evitar los negativos. En psicología social las teorías del
condicionamiento han sido de gran utilidad por su énfasis en el reforzamiento. El condicionamiento es un
elemento que cobra fuerza en aquellos casos en que los objetos actitudinales resultan poco familiares o
son pocos conocidos por la persona. El análisis del proceso que media entre el reforzamiento y la
modificación ha sido centro de fuerte debate en la disciplina dando lugar a desarrollos importantes como
es el casi del efecto de la mera exposición. Esta implica que un estímulo concreto es accesible a la
percepción de la persona y cuando la exposición de la persona al estímulo es repetida se produce una
intensificación de la actitud hacia el objeto. Investigaciones anteriores del autor (Zajonc) demostraron sin
embargo que la mera exposición es condición suficiente pero no necesaria para que se produzca la
intensificación de la actitud. La intensificación se produce también sin que se implique ningún proceso
cognitivo, el reconocimiento está ausente y su lugar es ocupado por “afectos subjetivos”. Otras
investigaciones más reciente han demostrado también que hay una amplia gama de procesos cognitivos
y perceptivos que pueden ocurrir sin necesidad de conciencia por parte del sujeto. Fenómenos como la
presión temporal o la apresión de evaluación afectan el efecto de la mera exposición. Respecto de las
fuentes de inconsistencias, aparecen cuando la actitud, más que un origen cognitivo tiene un origen
afectivo o conductual. Puede haber una inexistencia de creencias sobre el objeto actitudinal que impide
que la actitud esté bien definida y nos acerca al concepto de no actitud. La inconsistencia
evaluativo-cognitiva afecta la estabilidad de la actitud o dicho de otro modo, provoca su inestabilidad. Las
actitudes inconsistentes cumple deficitariamente la función fundamental de ellas su orientación de la
persona en su mundo social. Por el contrario, los sujetos con actitudes consistentes manejan mejor la
información contradictoria con su actitud. La denominada ambivalencia actitudinal puede darse tanto en
el componente cognitivo como afectivo. Podríamos decir que esta es en cierta manera un caso especial
de inconsistencia: cognitiva cuando es entre creencias y afectiva cuando se produce entre afectos. La
ambivalencia hace que las actitudes tiendan a ser inestables y afecta las relaciones que mantienen con
la conducta.
Las funciones de las actitudes:​ Las actitudes tienen una función evaluativa, poseer una actitud hacía un
objeto es más funcional que no poseerla, ya que sus efectos adaptativos son los de contar con pistas
claras que orienten la acción de los sujetos. La función evaluativa no es la única función que las
actitudes pueden cumplir. Se ha observado que hay dos funciones que son habituales: La instrumental y
la expresiva de valores. La actitud cumple una función instrumental cuando sirve para alcanzar objetivos
que reportan beneficios tangibles o de ajuste a la situación. La actitud cumple una función expresiva de
valores cuando permite a la persona manifestar lo que piensa y siente realmente o quiere que los demás
sepan acerca de ella. Mientras que la función instrumental subyace una racionalidad utilitaria que permite
alcanzar objetivos de corte individualista, la función expresiva se basa en la proyección de una
determinada imagen social y por lo tanto tiene una racionalidad de corta más bien cultural. Hay una
nueva función que es muy similar a la anterior pero en la que no tiene por qué darse necesariamente un
respaldo institucional sino que depende más bien de las condiciones de interacción entre grupos: la de
separación. En este caso las actitudes consisten en atribuir a un grupo dominado, sin poder o status
inferior, características negativas sobre las que es posible despreciar y negar reconocimiento social a los
sujetos que pertenecen a ese grupo y llegar a justificar eventualmente, el tratamiento injusto que se les
dispensa.
El valor y su función.​ En su teoría general de los valores humanos Schwartz los define como metas
deseables y transituacionales, que varían en importancia que sirven como principios en la vida de una
persona o de otra entidad social. El aspecto fundamental del contenido que diferencia los valore es el
tipo de meta motivacional que expresan, en este sentido, las respuestas que todos los individuos y
sociedad deben dar a 3 requisitos: Las necesidades de los individuos en tanto organismos biológicos; los
requisitos de la interacción social coordinada; y los requisitos para el correcto funcionamiento y
supervivencia de los grupos.

También podría gustarte