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América - Cuna de Razas

Entrevista a Ruth Rodríguez Sotomayor

Ruth Rodríguez Sotomayor - América - Cuna


de Razas - Entrevista Exclusiva
-Primera Parte - por Débora
Goldstern
21 de junio, 2011

La entrevista que hoy vamos a presentar en carácter


de exclusiva, tiene como absoluta
protagonista a la estudiosa de origen
ecuatoriana, Ruth Rodríguez Sotomayor.

Las primeras referencias acerca de su


extraordinario trabajo en el campo de las
civilizaciones andinas desaparecidas, me llegaron
hace unos cuantos años, en base a Runa Simi: una
lengua principal en un pasado remoto.

En aquella obra Sotomayor hacía gala de una


erudición apabullante, cuya búsqueda estaba centralizada en la recuperación de las
antiguas lenguas pre-americanas, con miras a iniciar una discusión sobre un pasado
americano que como desde este blog venimos denunciando, clama aún por su
reparación.

Al lector alertamos que estamos ante un reportaje fuerte, comprometido, y cuyo mensaje
tiene como objetivo a las actuales generaciones de americanos, memoria, que necesita
nutrirse de informaciones actualmente ausentes de los manuales escolares.
Hablemos de sus incios. ¿Cuál fue el disparador que la hizo comenzar a elaborar su tesis,
sobre la existencia de una cultura preamericana?

Soy Bibliotecaria graduada en la Escuela de Bibliotecología de la Universidad de


Guayaquil, Ecuador, ejercía mi profesión organizando bibliotecas en mi país, y tuve la
oportunidad de participar en un Concurso de Becas, para realizar unos cursos de
postgrado sobre Documentación, en la Escuela de Documentalistas de Madrid, ganando
una Beca entre 200 participantes. Los cursos de Documentación eran por dos años, y una
vez llegada a Madrid, aproveché para indagar sobre la existencia de pruebas, pues
estaba interesada en escribir una obra sobre la Historia del Libro, los sistemas de
escritura y las Bibliotecas Preamericanas, pues la Universidad de Guayaquil me había
publicado una obra sobre la Historia de las Bibliotecas, desde la Edad Antigua hasta la
Edad Moderna, pero en este trabajo solamente trataba la historia del libro de Europa y
Asia, así como la evolución de todas y cada una de las Bibliotecas Nacionales de todos
los países del mundo, la aplicación de la informática a las bibliotecas modernas y un
resumen sobre la vida de importantes figuras de bibliotecarios en la Historia.

Después de hacer esta obra, en la que no tocaba el tema de Preamérica, y meditando


sobre los estudios que había recibido en la Universidad, me percaté que en ninguna
Institución Educativa Superior de este planeta, ni en alguna Escuela de Bibliotecología, se
dictaba la Cátedra de Historia del Libro Preamericano y de los sistemas de escritura
desarrollados en Preamérica. Entonces, al llegar a Madrid, empecé a indagar sobre la
existencia de pruebas de los tipos de libros de las culturas preamericanas, descubriendo
que algunos de ellos, se encontraban en diferentes museos y bibliotecas europeas: libros
de piel de las culturas norteamericanas, tablillas de la Isla Tepito-o-te enwa, de Chile,
libros aztecas y mayas; localizando hace cinco años, unas tablas de piedra antediluvianas
de la cultura ecuatoriana mal llamada “Valdivia”, en una colección particular de Noruega.
Por esta razón, decidí quedarme en España, al terminar los cursos de Documentación,
considerando que era una oportunidad, para investigadores de escasos recursos, como
yo, para recuperar esa valiosa información y emprender ese trabajo trascendente. Con el
tiempo, al indagar en el tema confirmé que aventureros e investigadores norteamericanos
y europeos, sin conocer las lenguas nativas, menospreciando a los aborígenes y sus
tradiciones antiguas, se habían lanzado al estudio de los tipos de libros y sistemas de
escritura maya, aztecas, mixtecas, pero sus trabajos no eran definitivos y adolecían de
muchos errores.

La interpretación de los símbolos se había hecho de forma antojadiza, sin tomar en


cuenta la opinión de los nativos, entre los cuales existen aún los Guardianes de la
Tradición Sagrada, que nunca fueron consultados, y que son sabios que sobreviven en
condiciones míseras. Observé que la función de los aborígenes hasta el presente, es
solamente de porteadores de los equipos de los arqueólogos, y aventureros, empeñados
en saquear los tesoros de Centroamérica y de otros países del continente.

A medida que fui profundizando en el estudio de nuestras culturas madres, me di cuenta


de que aparte de confirmar que cada una de ellas, ya fueran nómadas o sedentarias,
tenían sus registros históricos y cósmicos, y habían utilizado diversos soportes para
asentar en ellos sus conocimientos. Además pude comprobar a lo largo de los 37 años de
estudio que he empleado en este trabajo, que la labor de los frailes de la Inquisición, fue
totalmente destructiva, últimamente he llegado a pensar sobre los jesuitas, que quizás,
pudieron darse cuenta de que habían destruido a las razas madres de la Humanidad, por
ese motivo iniciaron una labor urgente de ocultamiento de evidencias, castellanizando las
lenguas, topónimos y antropónimos y realizando un lavado de cerebro, a nivel universal,
difamando a las naciones aborígenes, calificándolas de brutos y salvajes y de “hordas
sanguinarias”, que había que domesticar por medio del látigo y la espada. Así la Iglesia
participó en las violaciones a ese continente, se encargó de cubrir con un velo la Verdad,
relegando a los aborígenes, cooperando con los invasores europeos para arrebatarles sus
tierras y sus riquezas. En mi archivo conservo el testimonio de la creación de unas leyes,
que ideó el Vaticano para despojar a los aborígenes de sus joyas y para autorizar a los
hombres nativos de golpear a sus mujeres. A los nativos se les inculcó durante 519 años
que únicamente tenían que obedecer y a rezar. No hay que olvidar que los frailes de la
Inquisición en España constituían, la segunda clase social, después de los Hidalgos que
formaban la primera clase; ambas eran las dueñas de los latifundios, minifundios y los
señoríos, estos últimos, eran las grandes extensiones de latifundios, en que los
campesinos eran como esclavos. Y este mismo sistema fue impuesto en Preamérica. (La
expresión “Preamérica” fue usada por primera vez por el sabio mexicano Ignacio Magaloni
Duarte para sustituir la denominación de América, tomada del nombre de Américo
Vespucio, para designar a las naciones que existieron en ese continente, antes de la
invasión europea) Decidí utilizar la expresión “Preamérica” para no continuar colaborando
en dar protagonismo a Colón y sus buitres…

Mis estudios me revelaron que al investigar sobre los símbolos escriturarios, aplicando el
antiguo método de la Analogía, se llegaba a descubrir que las naciones preamericanas
habían legado en épocas remotas dichos símbolos a otras culturas de otros continentes.
Con el hallazgo de antiguas obras de sabios nativos, como la de Waman Puma de Ayala,
que se encuentran abandonadas en Bibliotecas europeas, así como de trabajos de
investigadores de diversos países de América, que se hallan dispersos, y no se han
tomado en consideración, ya sea porque la edición de sus obras no ha tenido una
divulgación mundial, o porque no interesaba que se difundan; como en el caso del titán de
la Antropología Preamericana, el excelso Florentino Ameghino, que a sido borrado de los
libros de Antropología de Europa; pude llegar a confirmar que la Cronología ancestral de
las culturas nativas de América se había ocultado y se mantenía la impuesta por los
frailes de la Inquisición, que en 1492, que sin conocer las lenguas, cuando los nativos les
expusieron que pertenecían a culturas antediluvianas, no les quisieron creer, sosteniendo
que esto no figuraba en la Biblia, con lo que compusieron la Historia que nos han
enseñado a todos, que era un continente “nuevo”, que estaba aislado y poblado de
salvajes. Echando al fuego las bibliotecas, los ordenadores ecológicos e instigando a los
soldados en el asesinato de la clase dirigente de esas culturas, que eran los sabios.
También pude verificar que los científicos modernos que han creado los métodos para
fechar las reliquias arqueológicas, al ser europeos o de ascendencia europea, no han
querido contradecir lo impuesto por los frailes fanáticos y han adaptado a esa falsa
cronología, las fechas que arrojan sus métodos, no del todo exactos.

Y por razón del complejo de inferioridad con los europeos del que adolecen los
historiadores híbridos de todos los países de América, que se avergüenzan de sus raíces,
y se han encargado de perpetuar la falsa cronología y las infamias levantadas hacia la
raza aborigen, manteniendo en sus obsoletos libros de Historia, los calificativos ofensivos
creados por la Inquisición para desprestigiar el conocimiento de los sabios antiguos, tales
como “brujo”, “hechicero”, “curandero”. El calificativo “chaman” no es preamericano,
pertenece al Sánskrito, y en la antigüedad tenía el significado de “asceta”, un sabio que
renuncia a sus posesiones materiales y se retira al bosque o a la montaña ha realizar
sacrificios para alcanzar la iluminación. Pero este vocablo se había vulgarizado y se
usaba con la equivalencia de “brujo”, y así fue importado por los ingleses cuando
invadieron la India. Y los anglosajones que invadieron Norteamérica lo han hecho
universal, aplicándolo para referirse a los sabios nativos de las culturas norteamericanas.
En Europa cuando un investigador estudiaba el cosmos, el cuerpo humano o la
Naturaleza, era tachado de brujo y echado a la hoguera. Pero aunque la Inquisición fue
destruida en parte, estos execrables calificativos han logrado sobrevivir y únicamente se
utilizan para referirse a los sabios preamericanos. Ninguno de estos calificativos
pertenece a las lenguas preamericanas. Ya es tiempo de que sean retirados de nuestros
libros de Historia, porque ofenden la Memoria de nuestros antepasados. En nuestras
lenguas madres, existen las designaciones adecuadas para cada sabio de acuerdo a su
especialidad. Al estudiar los tipos de libros preamericanos encontré que algunas naciones
nativas, conservan en su poder bibliotecas líticas, que son testimonios auténticos de su
antigüedad antediluviana y en los que constan sus migraciones a las cuatro regiones del
planeta, en edades remotísimas, como es el caso de la cultura Hopi, de Norteamérica.
Otros ejemplares de estas bibliotecas líticas, ya forman parte de los museos, como en el
Perú: la Biblioteca Lítica de Ika, aunque no se le da mucha importancia, por la publicidad
negativa, que se ha hecho circular de que no son piezas originales; y en el Ecuador, con
las tablillas de piedra de la cultura Manna; pero que no se estudian, o de otras culturas
cuyos nombres están errados, como por ejemplo, aquella en la que se ha perpetuado el
nombre de uno de sus destructores: Valdivia.

Hasta es la España moderna y democrática, se han echado abajo y reducido a polvo los
recuerdos del Franquismo, pero en América se continúan conservando como “joyas” los
nombres y monumentos de los invasores. Lo que se deduce de todo esto es que en
nuestros países no se investiga, se sigue al pie de la letra la enseñanza hispánica. La
prueba de que hemos heredado este mal sistema, es que en España, hasta en la
actualidad, no se apoya la investigación, los españoles desconocen la cultura de sus
países vecinos, y los jóvenes que se inclinan por la investigación tienen que irse de
España, por eso son pocos los españoles que figuran como científicos. Existen jóvenes
superdotados, y gente del pueblo con altas cualidades espirituales, con una mentalidad
evolucionada, pero su entrenamiento es totalmente descuidado. En mis indagaciones,
pude constatar, que tanto las bibliotecas líticas, que aún existen en muchas culturas de
todo el continente americano, y que son las antecesoras de las Tablas de Moisés,
conjuntamente con las ciudades aéreas y subterráneas, son pruebas de una civilización
antediluviana; y es más, el tipo de piedra empleada tanto en las construcciones de
Tiwanaku, como en las Galerías de los Tayos, y en el caso de las piedras labradas de Ika,
es el mismo material: Andesita, una roca volcánica de 260’000.000 millones de años.
Finalmente, al ahondar en el estudio de las lenguas, los topónimos, antropónimos,
revalorizándolos y revitalizándolos, pude llegar a la conclusión de que Preamérica era la
cuna de muchos pueblos europeos y asiáticos cuyo origen se considera desconocido.

Llegaron a mis manos obras que me daban la razón, tales como:1) El trabajo del sabio
mexicano Ignacio Magaloni Duarte: Mayas, Aztecas, Inkas, Chibchas, Maestros del
Hombre. México. 1975; 2) La tesis del sabio argentino Prof. Florentino Ameghino: La
antigüedad del Hombre en El Plata , 1918, y otras obras del mismo autor; 3)La obra
desconocida del sabio argentino Dr. Henry Girgois: El oculto. Entre los aborígenes de
América del Sud. La raza Quecha una raza ariana, Barcelona, 1901; 4) La obra magistral
de la erudita italiana, Dra. Natalia Rosi de Tariffi, creadora de la ciencia Léxicogenética,
que descubrió que las raíces de la lengua etrusca están en el binomio Aymara- Runa simi;
5)La obra del Prof. Felix Layme Pairumani: Desarrollo del alfabeto Aymara. Selección y
Estudio Instituto de Lengua y Cultura Aymara.La Paz, 1980.6) El conocimiento sobre la
labor del estudioso lingüista boliviano Juan de Dios Yapita Moya, creador del alfabeto
fonémico Aymara, revitalizando y revalorizando la lengua Aymara y el Runa simi
auténticos. 7) La obra de Arthur Posnansky: Guía general ilustrada para la investigación
de los monumentos prehistóricos de Tihuanacu e islas del Sol y de la Luna (Tititcaca y
Koaty, La Paz, 1912, y otras del mismo autor. 8)El hallazgo del Sr. Juan Móricz y su obra
El origen americano de los pueblos europeos* ; 8) El trabajo filológico insuperable del
políglota boliviano Dr. Emeterio Villamil de Rada: La lengua de Adán y el Hombre de
Tiwanaku.* Debo aclarar que estos dos últimos trabajos me llegaron cuando ya tenía
terminada mi obra Historia de las Bibliotecas Preamericanas. * Pude acceder a los
trabajos de estos sabios cuando mi obra estaba terminada. Con mis investigacione logré
certificar que había llegado a la misma conclusión de estos dos sabios, siguiendo
diferentes caminos. Aprovechando un viaje a Guayaquil, en 1989, me entrevisté con el Sr.
Juan Móricz, para solicitarle me certificara la existencia de las dos bibliotecas de metales
preciosos, que el Sr. Móricz consideraba que constituían una sola. Pero realmente son las
bibliotecas reales de las dinastías regentes en Preamérica: 1)La de láminas de plata,
perteneciente a la Dinastía Lunar, integrada por las Mujeres; 2) La de láminas de oro,
correspondiente a la Dinastía Solar, formada por los Hombres. Necesitaba esa
información para incluirla en mi Historia de las Bibliotecas Preamericanas. El Sr. Móricz, a
quien tuve el privilegio de conocer en esa ocasión me proporcionó un material de
información sobre sus expediciones, especialmente de recortes de prensa, que conservo
en mis archivos y una carta del Dr. Gerardo Peña Matheus, autentificando el hallazgo.
Este material es citado en mi obra Kara Maya, raza madre de la Humanidad y en mi
Historia de las Bibliotecas preamericanas. Pero no tocamos, en dicha entrevista, el tema
de las lenguas. Hacia el 2009, mi apreciado amigo Sr. Guillermo Aguirre me hizo llegar
una copia del trabajo, El Origen Americano de los Pueblos Europeos cuyo autor era el Sr.
Móricz, y que yo desconocía. Y en el 2.010, por intermedio del estudioso ecuatoriano
Manuel Palacios, quien me envió un índice y comentarios, pude enterarme de la
existencia de la obra trascendental del sabio boliviano Dr. Emeterio Villamil de Rada, e
inicié su búsqueda, localizándola en una biblioteca alemana, desde donde, previo pago,
me proporcionaron un ejemplar digitalizado, de esta maravilla: La Lengua de Adán y el
Hombre de Tiahuanco. La Paz, 1888. Esta gran obra, es desconocida en el Ecuador y en
todos los -países de América, debido a que los españoles impusieron el separatismo entre
nuestros países, por eso se estudia más Historia de Europa que Historia de nuestro
continente, en consecuencia no nos conocemos, y este valioso trabajo en el que se
demuestra con pruebas irrebatibles, que el Aymara es la raíz de todas las lenguas del
planeta, debería ser un libro de texto obligatorio en nuestras instituciones educativas.

Sólo esta obra genial bastaría para demostrar que Preamérica es la cuna de las razas
madres de la Humanidad, pero como no se lee, esta obra es evidentemente desconocida.
Y en Europa, conservan un ejemplar, aunque me informaron que está deteriorándose, en
una Biblioteca alemana, pero nunca se ha mencionado en los libros europeos de
Filología, es decir que ciertamente en Europa no interesa divulgar tan extraordinario
trabajo, y eso que Alemania es “el cerebro” de la Comunidad europea. Debo añadir
además, que a lo largo de mis estudios pude saber que existían diversos temas de las
Ciencias, Artes y Lenguas preamericanas, que nunca nadie había tocado o se tenían
concepciones equivocadas sobre dichas materias, esto dio lugar a que realizara otros
importantes trabajos de investigación, que forman, obras de 1 y de 2 vols, ensayos y
artículos.

Desde el redescubrimiento de América, hasta la actualidad, la lógica histórica establecida,


sugiere un pasado histórico que no se remonta más allá de una cierta antigüedad,
atribuyéndose la mayoría de sus logros a la influencia de otras civilizaciones emigradas,
según dicen desde otros continentes. Sin embargo, la evidencia que vamos encontrando
da cuenta de una ascendencia de carácter local, la cual es resistida por la mayoría de los
estudiosos.

Los que Ud. está denominando “estudiosos” son precisamente los que no estudian,
porque si realmente se dedicaran de por vida a la investigación como he hecho yo, la
Historia sería otra. Primeramente se les descubre, porque un profesional que se pone al
servicio de la Historia está comprometido a trabajar con la Justicia y la Verdad, y la
mayoría de los arqueólogos e historiadores europeos e híbridos toda América, lo único
que han hecho hasta el presente es apoderarse de los conocimientos ancestrales
preamericanos deformándolos para desprestigiar a nuestras culturas madres y por medio
de ellos adquirir una posición de privilegio, publicar libros, viajar, alcanzar prebendas y
traficar con las reliquias arqueológicas. Son muy pocos los europeos que se han dedicado
estos estudios, movidos solamente por la sincera admiración a nuestras culturas sin tener
como meta los beneficios económicos y el prestigio internacional que estos estudios
generan. Sin profundizar, por ejemplo en estudio de la Historia de China, se ha impuesto
la tesis de que los preamericanos son de origen asiático, y se permiten asegurar esto
como si los que lo afirman, hubieran estado presentes viendo a los asiáticos cruzando por
el Estrecho de Bering, no tienen pruebas para afirmar este infundio. Nos venden lujosos
libros que presentan imágenes creadas con esta escena, fruto de la imaginación de los
ilustradores de dichos libros, que es pura fantasía. Si la Historia de China es puesta a
revisión, con conciencia, se descubre que existen lagunas, por ejemplo: se desconoce el
origen de la dinastía Chan y de los Príncipes Wan. La Dinastía Chan irrumpió en China
cuando esta estaba en la Edad de Piedra, aportando la escritura, la industria de los libros
de papel plegables, los conocimientos de ingeniería hidráulica, la unificación de los
estados y un largo etc. Que dió lugar a la evolución china.

El investigador Paul Arnold, presento numerosas pruebas al estudiar de forma


comparativa el libro maya que se encuentra en la Biblioteca Nacional de París, llamado
Códice París, con la escritura china, desvelando que la escritura china, en sus inicios es la
misma escritura maya, este análisis, figura en su obra titulada El Libro Maya de los
Muertos, México, Edit. Diana, 1983; dando a conocer los paralelismos hallados en este
libro maya, con el Bhardo Thodöl Tibetano. ¿De donde le llegó a Kun-fu- tse, la idea de
predecir que en un futuro se establecería una organización comunitaria universal?
Cuando la organización comunitaria, la Filosofía de la Unidad Universal procede de los
Andes y que se implantó en toda Preamérica. El propio nombre Kun, que se pronuncia
Kon, se deriva del nombre de la divinidad que adoraban en la Kundinamarka, que
representa la Luz de los Abismos. Se sabe que el nombre de Kun-fu-tse, reflejaba el que
este filósofo tenía el cráneo alargado. Y su historia indica que enterró a sus padres en
túmulos de tierra apisonada, según se dice de acuerdo a la costumbre de sus
antepasados, estas pirámides eran como las llamadas Tulas del Reino de los Kitus. Y por
qué Lao-tse, en el Tao te kin, nos habla de una sociedad ideal que practicaba la armonía
con la naturaleza y en la que los hechos históricos se registrarían en cuerdas con nudos?
Este no es otro que el sistema de cómputo de los Andes, el ordenador ecológico de la
Dinastía Solar, los Khipus de cuerdas con nudos; puesto que el ordenador de la Dinastía
Lunar, de las Mujeres preamericanas, además de ser el más antiguo, era de fichas o
cuentas perforadas, de arcilla o de otros materiales. Este sistema era el antecesor del
empleado en Sumer. Una evidencia de que los Sumerios eran preamericanos.

Existen muchas preguntas en la Historia de China, cuyas respuestas están en


Preamérica. ¿De donde procedía la dinastía Chan? Que algunos historiadores para
aumentar la confusión denominan Shan alterando el nombre. ¿Quiénes eran los Chan?
He descubierto que los Chan , eran los Mayas se autodenominaba “el pueblo Chan”, los
Chanes, el pueblo de la serpiente. La serpiente representaba la Unidad, así la cabeza de
la serpiente simbolizaba a la clase dirigente, a los sabios, y el cuerpo era el pueblo, un
pueblo de artistas, que seguía a la cabeza con sumo respeto y disciplina. No era un
pueblo de esclavos ignorantes. Por otra parte, Shi Wan Ti, el Emperador Amarillo, llevó a
cabo la unificación de China, unificó las lenguas y sistemas de escritura, y cambió el curso
del Río Amarillo, y realizó otras grandiosas obras de ingeniería hidráulica. Este tipo de
obras sólo se ejecutaban en Preamérica, para que se adaptaran al orden cósmico, como
cuando los Mayas cambiaron el curso del Uxumacinta. ¿Pertenecía Shi Wan Ti al antiguo
reino de los Wan-kas? ¿Por qué si invertimos su nombre: Ti-wan-shi. se relaciona con Ti-
wan-aku? Tampoco a los historiadores chinos les interesa aclarar los enigmas, pero esto
se debe a que China no desea perder su protagonismo en la Historia universal. Pero
existen pruebas irrefutables que demuestran las migraciones preamericanas al Asia, y de
allí a Europa, en edades inmemoriales. Las migraciones preamericanas se efectuaron por
tierra y por mar. En una ocasión, le escribí a la Sra. Betty Meggers, arqueóloga de la
Smithsonian, presentándole mi descubrimiento de escritura cuneiforme en una reliquia de
la cultura Bahía, del Reino de los Kitus, que se encuentra en el Museo de América, que
doy a conocer en un Avance sobre la 1ª Fase de mi Proyecto para realizar El Diccionario
o Enciclopedia de los Símbolos escriturarios preamericanos, y que constituía la
recuperación de los símbolos que se encuentran esculpidos, pintados, bordados o tejidos,
en las reliquias del tesoro arqueológico y etnológico que se conservan en el Museo de
América y en el Museo de Antropología de Madrid. Adjuntándole también mi ponencia
para un Congreso en el Perú, 2006, titulada Runa Simi, una lengua universal en un
pasado remoto, que es una separata de mi obra Kara maya, raza madre de la
Humanidad, en la que expongo pruebas de que el Runa simi es el Sánskrito mismo, en su
primer estadio aglutinante, el Sánskrito primigenio, que es la lengua madre de las lenguas
euroasiáticas.

La arqueóloga norteamericana, sin ningún respeto, me envió una carta con un borrón,
muy cortita, indicándome que no era especialista en símbolos antiguos, y refiriéndose a
los cuadros comparativos de los símbolos que había elaborado con mi propia mano, y que
presento en el primer trabajo, me preguntaba su procedencia, la misma que aparecía en
la bibliografía de dicho trabajo. Respecto al otro trabajo no me decía nada y nunca más
me escribió. Los símbolos cuneiformes que se han esculpido en la reliquia de la cultura
Bahía se ven claramente, además en la cola del ave, que representa esta pieza y en su
abdomen se observan otros símbolos; pero a la Sra Megger, no le causaron ninguna
impresión. Debe Ud. recordar que Meggers y Evans fueron los arqueólogos que
descubrieron paralelismos entre la cerámica de las costas del Ecuador con la cerámica de
la cultura Jomon de Japón, y sólo se les ocurrió pensar que fueron los japoneses, los que
llegaron a las costas ecuatorianas en edades arcaicas. Para ellos, los preamericanos
estaban paralizados en el continente. Y los historiadores ecuatorianos aceptaron todo
sumisamente. El problema es el silencio cobarde de los historiadores, arqueólogos,
antropólogos de nuestro continente, la ignorancia es la causa del complejo y del temor
que manifiestan. La recuperación de pruebas destruye el miedo, con las pruebas en las
manos no se tienen temor a nada ni a nadie. Los historiadores de nuestros países no
investigan y están acostumbrados que sean los extranjeros, tomen la inciativa, siempre
esperan que sean los europeos, los que realicen los hallazgos, escriban los libros y den la
última palabra. Son los historiadores híbridos, como los clasifico, que actúan como “loros
amaestrados” repitiendo siempre lo que se impuso a la fuerza, ellos se creen una raza
aparte, y dicen que no son “indios”. Se ha desprestigiado tanto a nuestra raza que se
avergüenzan de sus raíces, y rinden pleitesía a todo lo extranjero. Se ha aceptado que los
europeos ignoren y no respeten los trabajos de historiadores americanos, como sucede
por ejemplo, con los trabajos de la Dra. Victoria de la Jara, erudita peruana que demostró
la existencia de sistemas de escritura en la zona andina.

Claro que existen evidencias de contactos transpacíficos de los asiáticos, pero estos se
realizaron 3.000 a. de C. sin embargo, existen pruebas contundentes de las migraciones
preamericanas, 12.000 a. de C. Los Vedas contienen numerosos testimonios, que se
confirman con los antropónimos y topónimos ecuatorianos y de varios países de América,
que son vocablos del Sánskrito. Y las tablas o libros líticos que se atribuyen a la mal
llamada cultura “Valdivia”, que contienen Mapas estelares, demuestran que eran grandes
navegantes, como los describen los Libros Sagrados de la India, a los Kara Mayas o
Nawa Mayas. (Generalmente los europeos traducen como Naga Mayas, pero en el
Devanagari como en el Runa Simi , las consonantes llamadas cerebrales: G, D, B, no
existen). Dicha cultura poseedora de esos mapas, era la cultura Maya, que he descubierto
que formaba parte de un estado del Reino de los Kitus, llamado Wanka-willka, la etnia de
los Maya-willkas. Figurando otras ramas de los Mayas tales como los Palenques, cuyo
nombre real era Na – Chan, y los Chan Chanes, formando parte de otros estados del
Reino de los Kitus.

Uno de los datos mas contundentes cuando se trata de validar la tesis preamericanas , lo
encontramos en la escritura. En “Civilizaciones Americanas Prehistóricas”, 1980, el
investigador argentino de origen israelí Aldo Ottolengui alertaba sobre un tipo de escritura,
que denominó “proto”, esparcida por diferentes regiones de nuestro continente, la cual
parece luego continuar su evolución en sus lugares de orígenes. Lo cual llevaría a
preguntarse, si estamos en presencia de una América pre-babélica, o tan solo son indicios
aislados sin ninguna correspondencia válida.
En mi obra Kara Maya, raza madre de la Humanidad, terminada el 2004, aparte de reunir
pruebas sobre las huellas dejadas por los preamericanos en sus migraciones hacia otros
contienentes, en edades inmemoriales, así como de demostrar que el binomio Aymara –
Runa Simi, que es una sola lengua, es el Sánskrito primigenio, el Sánskrito aglutinante; he
logrado confirmar, posteriormente este hecho, en el 2010, por unos videos de las
investigaciones del Sr. Klaus Dona, Comisario de Exposiciones de Arte de la Casa de los
Hasburgo, que organiza exposiciones por todo el mundo, quien presentó piezas del
Ecuador que contienen símbolos de un sistema de escritura que ha denominado “pre-
Sánskrito”. Y hasta el momento estoy solicitando a la Embajada de Austria el apoyo para
establecer contacto con el Sr. Dona, porque sus observaciones vienen a dar validez a mi
tesis. Pero esto, no se queda allí, al estudiar los símbolos del sistema de escritura de
Tiwanaku, descubrí, y esto lo presento en mi trabajo Historia de las Bibliotecas
Preamericanas, tomo III, que el alfabeto Semítico y el alfabeto griego, que tienen el mismo
número de letras, proceden del sistema de escritura de Tiwanaku, son los mismos
símbolos. En este caso sería una escritura prebabélica como Ud. la define. Además en los
Vedas consta que la raíz Tit, significa Diluvio. Aunque la Dra. Natalia Rosi de Tariffi, indica
que Tit, quiere decir plomo, estaño, e identifica la Edad de los metales, sus derivados son
por eso Titania, Titoria, los Titanes, etc.

En 1915, el sabio también de origen argentino, Florentino Ameghino, en “Origen y


emigración de la especie humana”, 1915, sentenció que el hombre como especie tuvo su
origen en Sudamérica, lo cual armó un verdadero escándalo en la época que motivó una
inmediata réplica académica, del norteamericano Alex Hardika, quien condenó los dichos
de Ameghino por considerarlos contrarios a las tesis vigentes en cuanto a protohistoria
americana. ¿Qué lectura hace de aquella polémica que aún divide a los especialistas?
Cuando se profundiza en la Historia de Preamérica se descubre que existen encarnizadas
rivalidades por ponerse a la cabeza de estos estudios, no sólo sucedió con el insigne
sabio Florentino Ameghino, la historia se repite cuando algún investigador honesto
presenta pruebas para demostrar la verdadera antigüedad de nuestra raza, así por
ejemplo cuando el estudioso húngaro Whilhelm von Hevessy descubrió que existían
símbolos de la escritura rapanuí, en los sellos de Mohenjo -Daro y Harappa, que
evidenciaban las relaciones preamericanas con la India, el origen de los Arios, es decir
que Preamérica era contemporánea de la cultura védica. Inmediatamente, surgió un
oponente feroz, Alfred Metraux, que acusó a Hevessy de haber distorsionado los símbolos
de las tablillas rongo rongo. Y que la cultura rapanuí era de origen polinesio.

Aunque los polinesios siguen viviendo en la Edad de Piedra, sin poseer, las
construcciones colosales y la sabiduría que nos han legado los preamericanos. Pero,
Metraux , logró imponer su tesis, relegando al olvido el trabajo de Hevessy. Otro caso fue
el del Sr. Moricz, que en cuanto divulgó su descubrimiento, se enfrentó ni siquiera a un
historiador o arqueólogo, sino a un arquitecto, Hernán Crespo Toral y a un representante
de la Iglesia Católica, el fraile Porras, que se revelaron como enemigos acérrimos.
Igualmente sucedió, cuando el clérigo Juan de Velasco, una vez que dio a conocer su
obra Historia del Reino de los Kitus, una pequeña jauría de curas encabezados por el
fraile Federico Gonzalez Suárez disputaron con él por alcanzar la fama en la posteridad.
Pero con el tiempo, otros ecuatorianos, tales como Aquiles Perez Tamayo, han
respaldado a los oponentes de Velasco, sin ahondar en el tema. Es mi opinión que en el
futuro, no debe permitirse intervenir ni en excavaciones arqueológicas, ni en publicación
de libros de historia de América, a los representantes del clero católico, no tienen ningún
derecho, porque fueron los destructores de esas culturas, ellos deben ocuparse de su
religión tan desprestigiada, por su pérdida de tiempo en otras ocupaciones. Y así, puedo
darle una larga lista de ejemplos. Pero esta vergonzosa guerra, del “quítate tú para
ponerme yo”, la han organizado los historiadores, arqueólogos y aventureros europeos,
secundados por los profesionales híbridos incompetentes de nuestros países, impulsados
por la ambición de los beneficios económicos y la posición de privilegio que estos estudios
generan. Mientras los aborígenes, descendientes de estas portentosas culturas, se
encuentran en la más cruel de las miserias, y no participan en dichos jugosos beneficios.
Tenemos por ejemplo, cuando se descubrieron las ruinas de Copan, hubo una trama
compuesta por el arqueólogo norteamericano George Byron Gordon, que se encargaba
de saquear las reliquias arqueológicas, en complicidad, con la más prestigiosas Casas de
Antigüedades de Norteamérica, apoyado por el Gobierno de su país, y por la empresa
bananera norteamericana United Fruit, estos últimos presionaban a los gobiernos para
que les permitieran excavar. Cuando el pueblo de Honduras y de Guatemala empezó a
presionar al gobierno para que elaborara leyes de protección del patrimonio nacional, ya
se habían llevado gran parte del tesoro arqueológico. En los Archivos, existen cartas de
los implicados, y cuando el gobierno respaldaba al pueblo, era considerado por los
norteamericanos como “chusma”, y si les apoyaba era “amigos”. Y al arqueólogo lo
premiaron con el alto cargo de Director del Museo de la Universidad Pensilvania.

El menosprecio de los arqueólogos, antropólogos e historiadores, de origen europeo o


ascendencia europea hacia los nativos, se observa, por ejemplo en el caso del
arqueólogo norteamericano Michael Coe, que en sus obras dice “mis pirámides mayas”
como si le pertenecieran a él, y cuando se refiere a los países donde estas pirámides se
encuentran, sin ningún reparo dice : “las repúblicas bananeras”. Estos son los que
escriben sobre nuestros antepasados y que se consideran “autoridades intocables”, nunca
han tenido respeto por las naciones nativas, ni les ha interesado saber su opinión, para
escribir sus libros de historia. Los que realmente deben encargarse de reconstruir su
historia son los aborígenes. A ellos hay que preguntarles qué opinan, a ellos hay que
acudir para que nos instruyan sobre sus antiguas tradiciones, acerca de su verdadera
antigüedad, y sobre el auténtico significado de los símbolos. Los Congresos
Americanistas son otra farsa, en la que se manipula y despedaza nuestra historia. Nunca
se ha visto que los que organizan estos congresos se hayan dignado invitar a esos
eventos, a los Guardianes de la Tradición Sagrada que todavía sobreviven en cada
cultura, no para estudiarlos o exhibirlos como una “cosa rara”, sino para consultarles
sobre los enigmas que existen sobre sus antiguas culturas, para poder resolverlos
conjuntamente. Jamás se ha podido ver que las miríadas de arqueólogos, historiadores y
antropólogos, ya sea híbridos o advenedizos, se hallan reunido para salir en
manifestaciones a protestar por el trato ignominioso que se ha dado a las naciones
nativas, a quienes se continúa difamando, arrebatando sus tierras, relegando, sometiendo
a trabajos de servidumbre y asesinándolos, como sucedió en el Perú, en años recientes.
Ellos son los que en nuestras instituciones educativas a nivel mundial están impartiendo
una Historia que es una soberbia estafa, puesto que “los profesionales de la Historia,
demuestran una total incapacidad para resolver el problema del origen de muchos
pueblos europeos y asiáticos , tales como los sumerios, etruscos, irlandeses, magyares o
húngaros, iberos, vascos, fenicios, hititas, karios, egipcios, chinos y tibetanos, etc. Nos
venden lujosos libros con magníficas ilustraciones , pero todos dicen lo mismo, se copian
unos a otros, sin dar una solución a estos interrogantes, ni siquiera tocan estos temas ,
para que las gentes del pueblo inocente, no sospeche de su ineficacia en resolverlos.
Desde los estrados de las Universidades reconocen que no se sabe el origen de tal o cual
nación antigua, entonces para qué sirven estos señores, debe exigirse que se vayan y
dejen los cargos a otros que estén más capacitados. He venido a este mundo a arrancar
la máscara de estos falsos historiadores, quizás mis antepasados me han encomendado
este trabajo, para denunciar que están ocupando un puesto en nuestras instituciones
educativas y ganando un sueldo que no se merecen. Ya es tiempo de poner fin a este
sistema, y hay que ser muy valiente para enfrentarse a ellos, porque los que trabajan con
la mentira y la calumnia, son capaces de cualquier crimen para defender su posición.

Cuando se trata de reconstruir el pasado de América, el investigador encuentra que uno


de sus mayores obstáculos es la escasa producción bibliográfica, generalmente poco
disponible para el lector medio. A esta “ausencia” no casual, debemos sumar la gran
quema producida desde el establecimiento de la Conquista, la cual produjo un daño
irrecuperable que impide una mejor profundización sobre lo ocurrido en nuestro
continente. ¿Coincide?
Es cierto, hay escasa información. Además parece que existen bridas que sujetan los
resultados de las investigaciones sobre el pasado de Preamérica, Sobre todo, me he
convencido de que existe una confabulación mundial para ocultar evidencias que
confirmen el pasado antediluviano, de nuestro continente. Verdaderamente, fue una gran
pérdida la destrucción realizada por los frailes inquisidores, al echar a la hoguera, las
bibliotecas de los Aztecas y Mayas, los ordenadores ecológicos de los Apu Qhapak Inkas:
los Khipus, que eran de varias clases; los Nepowaltzintzin de Centroamérica, y los
Wampun de Norteamérica. No obstante, muchos de estos registros han sido
reconstruidos. En cuanto a los diversos tipos de libros, respecto a los de papel,
únicamente han sobrevivido cuarenta libros centroamericanos, sin embargo se han
conservado otros tipos de libros en diversas clases de soportes, que no han sido
estudiados todavía, que no se han analizado los sistemas de símbolos que contienen ni
se han traducido, me refiero a las tablillas de madera, rollos de cortezas de árboles, en
pieles de bisonte y de búfalo, los antiquísimos tankas, en formato textil, los libros en
láminas de metales preciosos; etc. Muchos de estos tipos de libros, han sido protegidos y
conservados por los nativos. Además, debemos considerarnos afortunados, porque a
pesar de continuado expolio, contamos además con el tesoro arqueológico, que está
aguardando en los Museos, y que no se estudia. Este es el principal testigo que hay que
hacer hablar, para desmentir la falsa historia que se ha urdido sobre Preamérica.

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